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	<title>Cultura | Ezagutu Barakaldo</title>
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		<title>La estructura física de los núcleos urbanos medievales vizcaínos (VII)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 17 Apr 2026 06:14:53 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="204" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2019/06/a.jpg?fit=300%2C204" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2019/06/a.jpg?w=1066 1066w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2019/06/a.jpg?resize=300%2C204 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2019/06/a.jpg?resize=768%2C522 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2019/06/a.jpg?resize=1024%2C695 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="9365" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/a/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2019/06/a.jpg?fit=1066%2C724" data-orig-size="1066,724" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="a" data-image-description="" data-image-caption="" data-medium-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2019/06/a.jpg?fit=300%2C204" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2019/06/a.jpg?fit=1024%2C695" /></div><p>LOS ARRABALES</p>
<p>Los núcleos urbanos poseen un número mayor o menor de barrios, barriadas y edificaciones aisladas de diversa categoría a las que llamamos arrabales.</p>
<p>Pueden ofrecer un aspecto nuclear, longitudinal o nebuloso poco claro, a lo largo de las sendas, junto a arroyos, en laderas etc. y la variedad resultante se basará exclusivamente en la forma del camino, la existencia de algún hito previo como una fuente o un puente y en la trama de los conventos y torres nobiliarias.</p>
<p>Estos barrios construidos extramuros han existidoa lo largo de toda la historia y surgieron bien por el crecimiento de ciudades muy pobladas intramuros, bien por otras causas, como puede ser la existencia fuera de la cerca de un mercado, huertas, un santuario, tenerías, pesquerías o aceñas (molinos de agua) o, como ya hemos mencionado, de monasterios de órdenes mendicantes: franciscanos, dominicos y carmelitas desde el s. XN. Otra motivación bien distinta que puede señalarse en determinados casos sería el ansia de lujo, esto es, de constuirse una casa mayor, más</p>
<p>confortable, en una zona más insolada, con mejoresvistas etc.</p>
<p>La estructura de las villas preconcebidas no podía prever otras estructuras alternativas, por lo que los arrabales aparecen espontáneamente, en general como lógica evolución del desarrollo urbano. A veces se cercan independientemente del núcleo original pero con más frecuencia se englobaron en el recinto de la ciudad, a veces construyéndose una segunda muralla para este fin.</p>
<p>Las Partidas de Alfonso X los incluyen en la territorialidad urbana » &#8230; este nombre cibdat que se extiende todo el lugar que es cercado de los muros con los arrabales et los edificios que se tienen con ellos».</p>
<p>Dejando a un lado las características especiales de nacimiento de cada uno, vemos que es característica propia del arrabal, lo mismo que hoy día, su sentido marginal en la estructura urbana y su menor importancia representativa y económico-social en el conjunto de la ciudad, por lo que alberga normalmente grupos sociales desfavorecidos. En las villas vascas, que gozan de uniformidad de clase en su origen, como en la mayoría de los burgos centroeuropeos, el arrabal, aún asentando a grupos menos favorecidos, sería lugar de frecuente transacción económica, y punto de ascenso de grupos étnicos o sociales. El centro vivo se fue desplazando hacia ellos muchas veces por su mayor dinamismo. Esto originó en determinados lugares y momentos, un cierto temor de despoblación de la villa intramuros en favor del arrabal como comprobamos ala analizar las Ordenanzas de Gasteiz y Donostia.</p>
<p>Con el arrabal se pierde la diferencia ciudad-campo que las murallas establecían y aparece como lugar intermedio entre ambos, y como principio de urbanización dependiente de la ciudad junto a la que se asienta.</p>
<p>La puerta de la muralla será el punto clave de desarrollo del arrabal, de donde parte hasta confundirse con en campo, muchas veces siguiendo la alineación de la propia calle intramuros. Cuando la villa junto a la que se asienta es lugar de mercado, tiene más fuerza y sentido, mientras que en los lugares en que la muralla realmente es defensiva, lógicamente los arrabales son poco importantes o inexistentes (casos de Biasteri-Laguardia y Segura). El primer caso fue mucho más frecuente en Bizkaia.</p>
<p>El fenómeno de los conventos mendicantes y el de los arrabales están muy ligados entre sí, por diversos motivos, en el País sobre todo porque las fundaciones se realizaron en lugares en los que ya había configurados arrabales como tales. Los ejemplos serían muy numerosos aunque la mayoría son tardíos, de los ss.XVI y XVII: Arrasate, Bilbao, Viana … Frente al esquema «igualitario» de la propiedad del suelo intramuros, en el arrabal coexisten los tipos más variados de edificaciones: grandes propiedades religiosas, nobiliarias, pequeñas parcelas &#8230;</p>
<p>En Bizkaia había arrabales bastante importantes siendo los de Bilbao, lógicamente los mayores y</p>
<p>mejor conocidos. Algunos fueron absorbidos por la trama urbana de la ciudad para el s. XVI estando situados radialmente con centro en la catedral de Santiago. Otros, por el contrario, se situaban fuera.</p>
<p>Las propias necesidades y sobre todo los temores a incendios de la villa hacían que las fraguas se localizaran, por disposición municipal, fuera de la cerca de la villa, emplazándose las mayores en el arrabal de Ascao. Los astilleros se situaban en San Nicolás, arrabal de marineros muy cercano al Arenal.</p>
<p>Para la construcción de barcos eran necesarias tejavanas, estufas y edificios provisionales. La grada se instalaba a voluntad del constructor y donde éste determinaba, precedida de una licencia del concejo, y concluida la botadura se obligaba al armador a reparar los desperfectos causados. Hoy día una calle llamada «La estufa» detrás de la iglesia de San Nicolás recuerda estos hechos. Algunas actividades como la práctica de tiro, que no se permitían en la villa, podían realizarse en el Arenal, es decir, extramuros.</p>
<p>Otro arrabal conocido era el de Ibeni o Atxuri, como hoy se llama, donde se encontraba el hospital y asilo, torre «El Paraíso», perteneciente a la villa, y laermita de los Santos Juanes, y alguna edificación más.</p>
<p>Al otro lado del río estaba el arrbal de Bilbao laVieja autiquísimo, probablemente relacionado con la existencia del puente en épocas remotas y cercano al convento de San Francisco, de estructura irregular y poco organizada.</p>
<p>Tras este breve análisis del origen y funciones de los arrabales podemos concluir diciendo que son un espacio informal y heterogéneo «disponible» para futuras reorganizaciones o reformas de expansión urbana.</p>
<p>M.ª José Zabala Altube</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>RECORRIDO HISTÓRICO 71: un periódico muy barakaldés: “EL LÁTIGO”</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 15 Apr 2026 06:46:02 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-medium-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div>Sin entrar en muchas disquisiciones acerca de la función de los “medios de comunicación” sí debemos asumir que son una excelente correa de trasmisión de los múltiples intereses e ideologías que han pululado y pululan por el planeta. Los partidos políticos lo captaron desde sus inicios. Por eso, nada tiene de extraño que, desde los [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-medium-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div><p>Sin entrar en muchas disquisiciones acerca de la función de los “medios de comunicación” sí debemos asumir que son una excelente correa de trasmisión de los múltiples intereses e ideologías que han pululado y pululan por el planeta. Los partidos políticos lo captaron desde sus inicios. Por eso, nada tiene de extraño que, desde los grandes partidos hasta los más insignificantes se preocupen por disponer de un altavoz que comunique sus filias y sus fobias. Uno de estos casos es el ocurrido en Barakaldo a comienzos de siglo XX cuando florecen varios medios (periódicos en este caso)<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>. Presentamos en este recorrido un caso concreto: “El Látigo de Barakaldo”.</p>
<p>El total de números que se conservan de este “informativo” en el archivo barakaldés<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a> es de veintitrés (dos de “EL LÁTIGO” y veintiuno de “EL LÁTIGO DE BARACALDO”). Del primero de ellos no se publicaron más pero sí, posiblemente, del segundo. Corresponden a los años 1911-1914<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>.</p>
<ol>
<li><strong> El periódico “EL LÁTIGO”</strong></li>
</ol>
<p>No es nuestro propósito estudiar el periódico como tal pero se hace necesario introducir algunos contenidos que hagan más fácil comprender el tema objeto de nuestro estudio. La proliferación de “periódicos” en la época es suficientemente conocida; aparecen varias referencias en los fondos revisados que dan cuenta de las solicitudes-comunicaciones al Ayuntamiento de la próxima aparición de un “periódico”. Como elementos más próximos a nuestro tema señalamos algunas cuestiones de forma esquemática:</p>
<p>1906, enero, 9<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a>: “Guillermo Fernández comunica la publicación del semanario republicano “LA VOZ DE BARACALDO” y se declara director del mismo”. Redacción y Administración: Círculo Republicano. C/Ibarra, 4. Imprenta de Mariano Escarpín (Portugalete). Se publica los sábados. Consta de cuatro páginas. La última es de publicidad. “<em>Venimos, pues, a contribuir con nuestro esfuerzo a la redención de la patria oprimida, luchando contra los anacronismos del régimen monárquico… Los caciques de todas las castas, los políticos mediocres, los perseguidores de la honradez y la verdad, la hipocresía y el fanatismo de las religiones positivas, todo en fin cuanto perpetua la injusticia, la esclavitud y la ignorancia tendrá en nosotros tenaces y acérrimos enemigos</em>”<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a>.</p>
<p>1909, mayo, 19<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a>: “El Director y propietario, Bonifacio Guzmán, comunica la publicación del semanario “EL ECO DE BARACALDO”, de cuatro páginas, que se publicará los sábados. El 20 de julio comunica que se publicará los miércoles y sábados. El 19 de agosto Bonifacio Guzmán comunica que cesa en la dirección Abilio Peñafiel y le sucede Segundo Ispizua. El 19 de octubre, Bonifacio Guzmán comunica que se hace cargo de la dirección del periódico por cese de Segundo Ispizua. “<em>Salir al palenque solos, completamente solos; declararnos apóstoles del Progreso donde tantos partidarios cuenta la tradición; tremolar la bandera democrática aquí donde cada piedra ocultó una boina; abrir cátedra de sinceridad entre enemigos de la franqueza; instituirnos defensores de la patria en un foco de bizcaitarrismo; venir a hablar de liberal en medio de fanáticos y mostrarnos enamorados, cual nuevos Quijotes, de las ideas que menos simpatizan con la generalidad, verdaderamente que es propio de locos o temerarios</em>”<a href="#_ftn7" name="_ftnref7">[7]</a>. Enemigo acérrimo del ideario del nacionalismo vasco.</p>
<p>También aparecerá en este mismo año de 1909 “EL CASCABEL”, semanario satírico dirigido por Abilio Fernández Peñafiel. Poco después, 1924, se publica “EL GALINDO”, cuyo Director fue Carlos Echeguren Ocio<a href="#_ftn8" name="_ftnref8">[8]</a></p>
<p>1911, octubre, 11<a href="#_ftn9" name="_ftnref9">[9]</a>: Bonifacio Guzmán comunica el cambio de Título de “EL ECO DE BARACALDO”, del que es propietario y director, por “EL LÁTIGO DE BARACALDO” que se publicará con periodicidad, al menos, semanal. La dirección se transmite a Aquilino Gómez Pozo. Este último comunica la publicación, con fecha 23 de octubre. Semanario Independiente. Redacción y Oficinas: Calle Escuelas, nº 2, 2º. Administración: Pormecheta, 44</p>
<p>1912, septiembre, 1<a href="#_ftn10" name="_ftnref10">[10]</a>: “Aquilino Gomez Pozo comunica la publicación del periódico quincenal “EL LÁTIGO”, del que se declara director y se imprimirá en el taller de Bonifacio de Guzmán”. Pormecheta, 44.</p>
<p>1913, febrero, 10<a href="#_ftn11" name="_ftnref11">[11]</a>: “Comunica que se imprimirá en el establecimiento de Santos Peñafiel (Plaza de la Cantera, 4.Bilbao). Publicación quincenal. El día 6 de marzo comunica que se vuelve a imprimir en Bonifacio Guzmán.</p>
<p>Hasta aquí las vicisitudes “fundacionales”. Analicemos algunos detalles que nos ayuden a comprender su “ideosincracia”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>1.1.- <u>Ideología</u></p>
<p>Aunque no lo indique en los primeros números (sí a partir del doce), se deduce de sus contenidos su aproximación al círculo anarquista.</p>
<ol>
<li>2.- <u>Formato</u></li>
</ol>
<p>&#8211; medidas: 44 x 32</p>
<p>&#8211; páginas: todos los números tienen cuatro páginas</p>
<p>&#8211; columnas: todos los números tienen cuatro por página</p>
<p>&#8211; cabecera: en los números estudiados aparecen cuatro formas distintas: EL LÁTIGO. Defensor de todos los oprimidos (nn.1-4); EL LÁTIGO. Defensor de todos los oprimidos (nn.5-11). TITULO con distinta grafía; EL LÁTIGO. Órgano de la Federación de Grupos Libertarios de la región Vascongada (nn.12-24); EL LÁTIGO. Órgano de la Federación de Grupos Libertarios de la región Vascongada (n.25). TÍTULO con distinta grafía.</p>
<p>1.3.- <u>Periodicidad</u></p>
<p>Como se indica anteriormente el deseo es hacerlo “quincenal”. En algunos momentos se habla de “semanal”. El nivel concreto de realizaciones, en sus veinticinco números, es el siguiente:</p>
<p>Nº 1&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 7 septiembre 1912&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nº 14&nbsp;&nbsp; 12 abril 1913&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<p>Nº 2&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 21 septiembre 1912&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nº 15&nbsp;&nbsp; 26 abril 1913&nbsp;</p>
<p>Nº 3&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 5 octubre 1912&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nº 16&nbsp;&nbsp; 17 abril 1913&nbsp;</p>
<p>Nº 4&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 19 octubre 1912&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nº 17&nbsp;&nbsp; 31 mayo 1913</p>
<p>Nº 5&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 2 noviembre 1912&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nº 18&nbsp;&nbsp; 14 junio 1913&nbsp;</p>
<p>Nº 6&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 16 noviembre 1912&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nº 19&nbsp;&nbsp; 12 julio 1913&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<p>Nº 7&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 30 noviembre 1912&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nº 20&nbsp;&nbsp; ¿¿¿¿¿¿¿¿¿</p>
<p>Nº 8&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 14 diciembre 1912&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nº 21&nbsp;&nbsp; ¿¿¿¿¿¿¿¿¿</p>
<p>Nº 9&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 28 diciembre 1912&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nº 22&nbsp;&nbsp; 30 agosto 1913</p>
<p>Nº 10&nbsp;&nbsp; ¿????????&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nº 23&nbsp;&nbsp; 20 septiembre 1913</p>
<p>Nº 11&nbsp;&nbsp; 21 febrero 1913&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nº 24&nbsp;&nbsp; 6 diciembre 1913</p>
<p>Nº 12&nbsp;&nbsp; 8 marzo 1913&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nº 25&nbsp;&nbsp; 16 enero 1913</p>
<p>Nº 13&nbsp;&nbsp; ¿????????</p>
<ol>
<li>4.- <u>Contenido General</u></li>
</ol>
<p>Aunque este análisis no es el fin de nuestro trabajo, sí puede ser interesante conocer brevemente la distribución y fondo de sus contenidos. Ya comentamos anteriormente que el periódico tiene siempre el mismo número de columnas (cuatro por página). Atendiendo a este detalle podemos clasificar, de forma promediada, sus contenidos de la siguiente forma:</p>
<p>&#8211; Artículos Políticos&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 4 columnas</p>
<p>&#8211; Artículos Sociales&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 4 columnas</p>
<p>&#8211; Declaraciones&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 1 columna</p>
<p>&#8211; Artículos Culturales&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 2 columnas</p>
<p>&#8211; Cartas&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 1 columna</p>
<p>&#8211; Noticias&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 2 columnas</p>
<p>&#8211; Cuestiones Administrativas 1 columna</p>
<p>&#8211; Otros&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 1 columna</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>5.- <u>Resultados económicos</u></p>
<p>Sorprende la claridad de estos datos, expuestos en dos números (8 y 25) de forma detalladísima. Datos finales de cada ejemplar editado: suscripción: 0,40 ctm/mes o 1,20 ctm/mes; nº suelto: 5 cms;&nbsp; paquete de 30 ejemplares: 1 pts. Balance económico de los nn. 1-24&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="47">Nº</td>
<td width="85">INGRESOS</td>
<td width="84">GASTOS</td>
<td width="77">BALANCE</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>1</strong></td>
<td width="85">244, 75</td>
<td width="84">66, 11</td>
<td width="77">+ 178, 66</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>2</strong></td>
<td width="85">256, 86</td>
<td width="84">68, 26</td>
<td width="77">+ 188, 60</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>3</strong></td>
<td width="85">242, 40</td>
<td width="84">70, 40</td>
<td width="77">+ 172, 00</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>4</strong></td>
<td width="85">194, 95</td>
<td width="84">101, 55</td>
<td width="77">+ 93, 40</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>5</strong></td>
<td width="85">138, 90</td>
<td width="84">66, 15</td>
<td width="77">+ 72, 85</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>6</strong></td>
<td width="85">112, 65</td>
<td width="84">70, 05</td>
<td width="77">+ 42, 60</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>7</strong></td>
<td width="85">107, 05</td>
<td width="84">70, 65</td>
<td width="77">+ 27, 35</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>8</strong></td>
<td width="85">60, 15</td>
<td width="84">71, 30</td>
<td width="77">&#8211; 11, 15</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>9</strong></td>
<td width="85">69, 75</td>
<td width="84">82, 20</td>
<td width="77">&#8211; 12, 45</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>10</strong></td>
<td width="85">35, 65</td>
<td width="84">82, 40</td>
<td width="77">&#8211; 46, 50</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>11</strong></td>
<td width="85">131, 90</td>
<td width="84">107, 85</td>
<td width="77">+ 24, 05</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>12</strong></td>
<td width="85">83, 60</td>
<td width="84">66, 10</td>
<td width="77">+ 17, 50</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>13</strong></td>
<td width="85">46, 50</td>
<td width="84">65, 20</td>
<td width="77">&#8211; 18, 70</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>14</strong></td>
<td width="85">60, 59</td>
<td width="84">83, 20</td>
<td width="77">&#8211; 22, 25</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>15</strong></td>
<td width="85">83, 35</td>
<td width="84">83, 70</td>
<td width="77">&#8211; 0, 35</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>16</strong></td>
<td width="85">31, 40</td>
<td width="84">62, 70</td>
<td width="77">&#8211; 31, 30</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>17</strong></td>
<td width="85">77, 20</td>
<td width="84">99, 62</td>
<td width="77">&#8211; 22, 45</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>18</strong></td>
<td width="85">31, 60</td>
<td width="84">89, 90</td>
<td width="77">&#8211; 58, 30</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>19</strong></td>
<td width="85">46, 30</td>
<td width="84">127, 05</td>
<td width="77">&#8211; 80, 75</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>20</strong></td>
<td width="85">57, 00</td>
<td width="84">148, 40</td>
<td width="77">&#8211; 91, 40</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>21</strong></td>
<td width="85">74, 35</td>
<td width="84">160, 50</td>
<td width="77">&#8211; 86, 25</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>22</strong></td>
<td width="85">60, 25</td>
<td width="84">156, 50</td>
<td width="77">&#8211; 86, 25</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>23</strong></td>
<td width="85">63, 25</td>
<td width="84">152, 10</td>
<td width="77">&#8211; 88, 85</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>24</strong></td>
<td width="85">183, 55</td>
<td width="84">213, 55</td>
<td width="77">&#8211; 30, 00</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<p>Las cifras expuestas muestran claramente que la situación económica por la que pasó el periódico no fue muy saneada, salvo los primeros años (producto seguramente de la euforia puesta por los inductores del mismo, más que por un análisis del “mercado”). No es extraño que languideciese y llegase a desaparecer en un corto espacio de tiempo. Dos breves notas aparecidas en el mismo periódico nos pueden dar las pautas para entender su estado económico: “<em>Advertimos a los compañeros y corresponsales&nbsp; paqueteros, a quienes hemos mandado “EL LÁTIGO”, que este periódico está sostenido por el esfuerzo voluntario de individuos conscientes y de los grupos libres de Vizcaya… A la prensa sindicalista y ácrata, agradecería publicara en sus columnas la aparición de nuestro modesto quincenario, que en breve haríamos semanal, si los muchos compañeros de interior y del exterior que comprenden la urgente necesidad de una publicación como la nuestra en Vizcaya (madriguero de socialistas políticos) acuden a ayudarnos en la obra que hemos emprendido</em>”<a href="#_ftn12" name="_ftnref12">[12]</a>.</p>
<p>“<em>A los compañeros, simpatizantes, corresponsales y lectores, les rogamos se fijen en el historial del presente número y se den cuenta de la vida que ha vivido “EL LÁTIGO”. A los primeros, porque en la Sección de donativos se inscriban con lo que puedan para fortalecerla; a los segundos, para que le remitan el importe de paquetes recibidos lo antes que puedan, y a los últimos, para que contesten como se merece a los abdicados que alimentan sus ideas con la mentira y la difamación y trabajan porque EL LÁTIGO desaparezca. De no hacerlo así nos será difícil seguir adelante. O la vida de EL LÁTIGO o el triunfo del enemigo</em>”<a href="#_ftn13" name="_ftnref13">[13]</a>.</p>
<p>6.- <u>Ámbito de influencia</u></p>
<p>En todos y cada uno de los números aparece un apartado denominado “Correspondencia administrativa” donde se reflejan los datos relativos a las suscripciones, con el origen e iniciales de cada persona o “entidad” que mantiene esta correspondencia. Tomando estos datos como punto de partida hemos elaborado una tabla de resultados que quiere reflejar el “ámbito de influencia” de EL LÁTIGO. Necesariamente hemos tenido que hacer “grupos geográficos” dada, a veces, la excesiva dispersión. Los números corresponden (aunque somos conscientes de no ser exhaustivos) a la cantidad de referencias que existen en cada año relativas a suscriptores (lógicamente, nada tiene que ver con el número de lectores).</p>
<p>&nbsp;</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="62">Número</td>
<td colspan="4" width="317">Entorno vasco</td>
<td width="107">Resto España</td>
<td width="54">Otros</td>
<td width="2">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="62">&nbsp;</td>
<td width="84">Barakaldo</td>
<td width="82">Bilbao</td>
<td width="82">Bizkaia</td>
<td width="69">Otros</td>
<td width="107">&nbsp;</td>
<td colspan="2" width="57">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="62"><strong>1</strong></td>
<td width="84">2</td>
<td width="82">2</td>
<td width="82">2</td>
<td width="69">3</td>
<td width="107">1</td>
<td colspan="2" width="57">0</td>
</tr>
<tr>
<td width="62"><strong>2</strong></td>
<td width="84">0</td>
<td width="82">1</td>
<td width="82">1</td>
<td width="69">3</td>
<td width="107">3</td>
<td colspan="2" width="57">1</td>
</tr>
<tr>
<td width="62"><strong>3</strong></td>
<td width="84">12</td>
<td width="82">1</td>
<td width="82">8</td>
<td width="69">2</td>
<td width="107">3</td>
<td colspan="2" width="57">0</td>
</tr>
<tr>
<td width="62"><strong>4</strong></td>
<td width="84">10</td>
<td width="82">0</td>
<td width="82">0</td>
<td width="69">2</td>
<td width="107">2</td>
<td colspan="2" width="57">1</td>
</tr>
<tr>
<td width="62"><strong>5</strong></td>
<td width="84">6</td>
<td width="82">2</td>
<td width="82">0</td>
<td width="69">3</td>
<td width="107">7</td>
<td colspan="2" width="57">2</td>
</tr>
<tr>
<td width="62"><strong>6</strong></td>
<td width="84">14</td>
<td width="82">3</td>
<td width="82">11</td>
<td width="69">4</td>
<td width="107">3</td>
<td colspan="2" width="57">0</td>
</tr>
<tr>
<td width="62"><strong>7</strong></td>
<td width="84">11</td>
<td width="82">1</td>
<td width="82">0</td>
<td width="69">0</td>
<td width="107">2</td>
<td colspan="2" width="57">0</td>
</tr>
<tr>
<td width="62"><strong>8</strong></td>
<td width="84">14</td>
<td width="82">2</td>
<td width="82">2</td>
<td width="69">12</td>
<td width="107">0</td>
<td colspan="2" width="57">2</td>
</tr>
<tr>
<td width="62"><strong>9</strong></td>
<td width="84">12</td>
<td width="82">0</td>
<td width="82">5</td>
<td width="69">0</td>
<td width="107">2</td>
<td colspan="2" width="57">2</td>
</tr>
<tr>
<td width="62"><strong>10</strong></td>
<td width="84">&#8212;</td>
<td width="82">&#8212;</td>
<td width="82">&#8212;</td>
<td width="69">&#8212;</td>
<td width="107">&#8212;</td>
<td colspan="2" width="57">&#8212;</td>
</tr>
<tr>
<td width="62"><strong>11</strong></td>
<td width="84">9</td>
<td width="82">1</td>
<td width="82">0</td>
<td width="69">13</td>
<td width="107">2</td>
<td colspan="2" width="57">1</td>
</tr>
<tr>
<td width="62"><strong>12</strong></td>
<td width="84">12</td>
<td width="82">1</td>
<td width="82">2</td>
<td width="69">1</td>
<td width="107">3</td>
<td colspan="2" width="57">0</td>
</tr>
<tr>
<td width="62"><strong>13</strong></td>
<td width="84">&#8212;</td>
<td width="82">&#8212;</td>
<td width="82">&#8212;</td>
<td width="69">&#8212;</td>
<td width="107">&#8212;</td>
<td colspan="2" width="57">&#8212;</td>
</tr>
<tr>
<td width="62"><strong>14</strong></td>
<td width="84">10</td>
<td width="82">0</td>
<td width="82">3</td>
<td width="69">16</td>
<td width="107">3</td>
<td colspan="2" width="57">0</td>
</tr>
<tr>
<td width="62"><strong>15</strong></td>
<td width="84">7</td>
<td width="82">0</td>
<td width="82">2</td>
<td width="69">1</td>
<td width="107">8</td>
<td colspan="2" width="57">2</td>
</tr>
<tr>
<td width="62"><strong>16</strong></td>
<td width="84">14</td>
<td width="82">8</td>
<td width="82">6</td>
<td width="69">20</td>
<td width="107">4</td>
<td colspan="2" width="57">1</td>
</tr>
<tr>
<td width="62"><strong>17</strong></td>
<td width="84">1</td>
<td width="82">13</td>
<td width="82">9</td>
<td width="69">10</td>
<td width="107">3</td>
<td colspan="2" width="57">0</td>
</tr>
<tr>
<td width="62"><strong>18</strong></td>
<td width="84">7</td>
<td width="82">23</td>
<td width="82">3</td>
<td width="69">2</td>
<td width="107">6</td>
<td colspan="2" width="57">0</td>
</tr>
<tr>
<td width="62"><strong>19</strong></td>
<td width="84">22</td>
<td width="82">17</td>
<td width="82">5</td>
<td width="69">4</td>
<td width="107">8</td>
<td colspan="2" width="57">2</td>
</tr>
<tr>
<td width="62"><strong>20</strong></td>
<td width="84">&#8212;</td>
<td width="82">&#8212;</td>
<td width="82">&#8212;</td>
<td width="69">&#8212;</td>
<td width="107">&#8212;</td>
<td colspan="2" width="57">&#8212;</td>
</tr>
<tr>
<td width="62"><strong>21</strong></td>
<td width="84">&#8212;</td>
<td width="82">&#8212;</td>
<td width="82">&#8212;</td>
<td width="69">&#8212;</td>
<td width="107">&#8212;</td>
<td colspan="2" width="57">&#8212;</td>
</tr>
<tr>
<td width="62"><strong>22</strong></td>
<td width="84">3</td>
<td width="82">0</td>
<td width="82">0</td>
<td width="69">7</td>
<td width="107">7</td>
<td colspan="2" width="57">3</td>
</tr>
<tr>
<td width="62"><strong>23-24</strong></td>
<td width="84">14</td>
<td width="82">0</td>
<td width="82">0</td>
<td width="69">7</td>
<td width="107">21</td>
<td colspan="2" width="57">6</td>
</tr>
<tr>
<td width="62"><strong>25</strong></td>
<td width="84">&#8212;</td>
<td width="82">&#8212;</td>
<td width="82">&#8212;</td>
<td width="69">&#8212;</td>
<td width="107">&#8212;</td>
<td colspan="2" width="57">&#8212;</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>De acuerdo con estos datos, el ámbito de influencia, en términos porcentuales, sería:</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Entorno Vasco:&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 80.00%</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Barakaldo&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 34.00%</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bilbao&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 14.00%</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bizkaia&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 11.00%</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Otros&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 21.00%</p>
<p>Resto España&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 16.00%</p>
<p>Otros&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 4.00%</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> El 12 de julio de 1896 inició su publicación “La Ortiga Baracaldesa”, con el lema: “Consagrado a la defensa de los intereses locales y provinciales, en cuanto se relaciona con la enseñanza”. Su Director (redactor, distribuidor, etc) fue Patricio de Santa María. Únicamente se conservan una docena de números.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> A.M.B. Carpeta 216/14 para “EL LÁTIGO DE BARACALDO” y Carpeta 436/18 para “EL LÁTIGO”.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Un excelente artículo sobre este periódico es el titulado “El Látigo, un periódico libertario”, Josu BILBAO. <a href="http://www.ehu.es">www.ehu.es</a> 2002.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> A.M.B. Carpeta 208/34</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> A.M.B. Carpeta 210, nº 34 (19-1-1906)</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> A.M.B. Carpeta 212/34</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> A.M.B. Carpeta 210/34</p>
<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8">[8]</a> Carlos IBÁÑEZ, “Historia General de Barakaldo” p. 156.</p>
<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9">[9]</a> A.M.B. Carpeta 216/14</p>
<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10">[10]</a> A.M.B. Carpeta 453/18</p>
<p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11">[11]</a> idem</p>
<p><a href="#_ftnref12" name="_ftn12">[12]</a> Nº 1</p>
<p><a href="#_ftnref13" name="_ftn13">[13]</a> Número 25</p>
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		<item>
		<title>La estructura física de los núcleos urbanos medievales vizcaínos (VI)</title>
		<link>http://ezagutubarakaldo.net/la-estructura-fisica-de-los-nucleos-urbanos-medievales-vizcainos-vi/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Apr 2026 06:13:35 +0000</pubDate>
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<ol>
<li><u>La Casa</u></li>
</ol>
<p>Sobre los solares se asientan las casas. La profundidad de aquéllos era a menudo homogénea aunque no la de la casa. Las anchuras venían diversificadas en función de la categoría socialy del poder adquisitivo de sus habitantes. Arizaga nos dice que el método arqueológico refuerza los datos aportados por la carta puebla de Urretxu, la única que los posee, que dice que cada solar guipuzcoano tiene 8m. de fachada y 12 de profundidad. Posteriormente se llevaron a cabo modificaciones existiendo casas que ocupaban medio solar (4m.xl2m.) y palacios y casas torre que</p>
<p>ocupaban el espacio correspondiente a solar y medio o a dos solares. La organización medieval era unidimensional por lo que no podían existir «casas de esquina» con dos fachadas a la calle. La casa gótica era de tipo único, lo que simplificaba las posibilidades formales de la parcela. La parcela, en el fondo edificable, tampoco se correspondía a la casa pues ésta, en un primer momento debió tener un huerto, corral, etc. en su parte posterior hasta el límite de la propiedad, lo que daba un margen al fondo edificable (un medio, un tercio). La densidad de edificación fue ocasionando soluciones diferentes. Una de ellas fue la desaparición del huerto posterior dando lugar a un estrecho paso intermedio, la servidumbre de luces de la que ya hemos hablado y cuya finalidad parece haber sido la de ventilación y vertido de aguas. Este sistema existía ya en bastidas francesas y se aplica casi siempre en Bizkaia y Gipuzkoa en las ciudades mayores y más mercantiles. Otras soluciones fueron elevar otro piso el edificio o dividir la casa verticalmente.</p>
<p>Las casas dejaron de ser unifamiliares. Esta división, que muchas veces acarreó graves problemas, parece ser muy frecuente en el s. XV, como lo ponen de relieve las fogueraciones de las villas y otros documentos como los testamentos.</p>
<p>En Bizkaia, siendo la madera material muy abundante fue el que se utilizó en el momento de la fundación de villas en todas las viviendas. Cuando el Fuero Viejo enumera los materiales de construcción, la madera aparece en primer lugar y las cartas pueblas son el único que mencionan. Por esta causa los incendios eran la plaga de las villas vizcaínas, sobre todo las de los puertos de mar, debido a los sebos y grasas que los pescadores acumulaban en las lonjas. Podemos recordar incendios terribles y catastróficos como los de Plentzia (1437), Bilbao (1442), Orduña (1535), Durango (1554) etc. Las ordenanzas municipales intentaron prevenirlos de todas las formas posibles, ya que si bien desde mediados del s.XV empezaron a construirse algunas casas de cal y canto, la madera seguía predominando. Una de las medidas que se tomó desde el s. XV era recubrir la madera con arcilla, tierra, yeso o barro. Con ese mismo fin se va extendiendo el uso de aredes medianeras de piedra. Para Bilbao, nos dice Garibay que tras el devastador incendio que sufrió la villa en 1571, las casas se hicieron en piedra y ladrillo «con una muy hermosa edificación, que vale una casa por muchas de las pasadas, porque todo el pueblo era de tablas sino era tal o qual casa», si bien habría que pensar que estas seguirían coexistiendo con las tradicionales de madera.</p>
<p>Por poner un ejemplo, Las Ordenanzas de Portugalete prohiben tener alquitrán, brea, resina o cualquier otro producto similar inflamable, así como calentarlos dentro de la Villa. Las de Bilbao prohiben hacer fuego en casas que no tengan chimenea, que las horneras tengan leña en la villa para más de un día, obligan a que las fraguas estén extramuros y aún más, y esto nos demuestra el pánico al incendio, los vecinos debían tener en su casa herradas llenas de agua para «amatar» el fuego.</p>
<p>Además de la madera, desde mediados del s. XV se emplean también otros materiales de construcción a los que llamaremos piedra, si bien muchas veces son madera, mampostería y ladrillo. De hecho las únicas casas que se construyen de piedra auténtica son las de los nobles a las que se considera casas-torre, y de las que luego hablaremos.</p>
<p>Junto a estos materiales, en lugares cercanos a ferrerías habría que nombrar las escorias como aún se aprecia en algunos lugares (la cerca de la villa de Mungia o edificios anejos a la ferrería de Olabarria en Zeanuri.</p>
<p>El primer cambio radical que modificará la forma de la casa medieval fue el desarrollo del sentido de vida privada: comer, dormir &#8230;. en privado era algo que en el s. XIII era privativo de los castillos y que fue popularizándose en la baja edad media. La separación cocina-comedor se originó en el monasterio de donde pasó a las casas acomodadas. Las instalaciones comunes constituían un incentivo social y seguramente serían el único lugar caldeado de la casa. El frío hizo que se desarrollaran las habitaciones interiores y las cortinas alrededor de la cama. La idea del dormitorio privado apareció en Italia entre las clases altas pero se impuso muy lentamente debido a dificultades de diversa índole. La cama privada precedió al dormitorio privado durmiéndose muchas veces en la sala de estar.</p>
<p>La casa gótica se caracterizaba por la falta de divisiones funcionales del espacio en su interior, lo que quedaba compensado con un desarrollo más amplio de las funciones domésticas en las instituciones públicas (hornos, casas de matar reses &#8230;).</p>
<p>La medianería suponía un principio colectivo de construcción de la ciudad, y establecía una depen-</p>
<p>dencia de las demás casas urbanas. Las primeras fueron de madera, pero como ya hemos dicho fue extendiéndose el uso de otros materiales más resistente como previsión contra el fuego, sobreviviéndolos muchas veces y actuando como fijadoras del plano.</p>
<p>Respondiendo al tamaño y forma de los solares y a la necesidad de conseguir huecos a la calle, las</p>
<p>casas suelen ser profundas y con dos puertas al exterior, la de la vivienda y la de la tienda o taller, que podían pertenecer a la misma persona o no.</p>
<p>Las fachadas se proyectaban progresivamente sobre la calle a medida que ganaban altura, rompiendo el plano de verticalidad, lo que hacía las calles más angostas. Esta práctica fue corregida en ordenanzas de construcción posteriores.</p>
<p>A la hora de construir una casa no parece haber unas limitaciones concretas, lo que quizá demuestre simplemente que el prototipo era más o menos estandarizado. La casa unifamiliar oscilaba entre uno y tres pisos máximo, siendo lo más habitual la existencia de planta, un piso y una especie de sobrado encima. La planta baja estaba edificada normalmente de un material más consistente que la madera y, como ya hemos dicho tenía dos vanos a la calle: la puerta de la casa superior y la entrada a la tienda o taller artesano.</p>
<p>En la parte posterior, al menos en principio, habría un corral, cuadra, huerto, bodega etc. En la delantera estaban las tiendas o talleres. De las tiendas se sacan a la calle mostradores llamados tablas, en los que las mercancías se exponen al público excepto los domingos, en Pascua o días en que estaba prohibido.</p>
<p>En algunas ocasiones, la cocina se situaba en la planta baja, pero lo normal era que lo hiciera en el</p>
<p>primer piso, de la misma forma que los dormitorios. Las ventanas eran pocas como resultado de las inclemencias del tiempo, de las necesidades de defensa o por el problema de cubrirlas sin quitar luz. Solían emplearse telas aceitadas papel y más adelante vidrio. Este que era muy caro en el s. XV, se hizo mucho más popular y asequible en el s. XVI.</p>
<p>Sobre el primer piso se hallaba el sobrado, lugar destinado a guardar los productos necesarios para el desarrollo de la actividad profesional y vida cotidiana, como pueden ser las pajas, hierbas y linos, que en las Ordenanzas de Portugalete se nos dice que tienen que estar en lugar seguro. Los pisos superiores tenían en la mayoría de las villas vizcaínas un acceso independiente a través de un estrecho corredor ocupado por una escalera.</p>
<p>Los tejados podían ser de dos o cuatro vertientes, cuyo alero va generalmente a lo largo de la fachada principal y a veces de todo el edificio. Estos aleros suelen ser muy salientes, lo que ofrece una buena protección de la abundante lluvia del Señorío. Con este mismo fin encontramos calles, sobre todo cercanas a mercados, en las que existían soportales que a su vez posibilitaban al aumento de la superficie edificable de los solares así como la protección de los tableros de la planta baja.</p>
<p>En raras ocasiones tenían una «cámara privada» o letrina que según las leyes no podía dar a la calle. De ninguna manera podía uno bañarse, existiendo para ello baños públicos, excepto en algunas residencias muy lujosas.</p>
<p>La construcción no era sólida, las paredes estabaninclinadas, los cacos las perforaban fácilmente, los sobrados se derruían etc. Con el paso del tiempo se dauna mayor preocupación por la seguridad, confort, higiene e incluso lujo en el caso de las clases acomodadas. Al principio, por ejemplo, los techados eran de paja y luego por disposición municipal muchas veces fueron siendo sustituidos por tejas. Las letrinas se hicieron cada vez más habituales en las casas, y en las clases altas empezaron a proliferar los elementos decorativos y el mármol.</p>
<p>En resumen, la casa urbana, normalmente residencia unimiliar, aún manteniendo elementos que provienen y la relacionan con la rural, constituye un tipo de vivienda nuevo y original adaptado a las necesidades artesanales y comerciales de una nueva sociedad.</p>
<ol start="2">
<li><u>La Torre Urbana</u></li>
</ol>
<p>En la ciudad medieval además de los edificios públicos y las viviendas ordinarias, existían otros edificios importantes como las fortalezas y castillos, torres urbanas y palacios.</p>
<p>El Fuero Viejo permite que «cualquier fijodalgo pueda facer en Vizcaya, en heredad propia, sin con-</p>
<p>tradicción alguna casa fuerte o llana cual quisiere …». El Nuevo, repite esta norma pero el término</p>
<p>«fijodalgo» es sustituído por el de «Vizcayno», considerando a ambos como equivalentes. Las casas</p>
<p>fuertes o casas torre como se les conoce más comúnmente, aparecieron en Bizkaia en los ss. XIII-XV, y tuvieron seguramente su apogeo en el s. XIV. La presencia de ciertos elementos gotizantes como arcos apuntados en puertas y ventanas junto con lo tardío del gótico en el País, nos hace pensar que se levantaron entre mediados del s. XIV y mediados del s. XV, época además de las turbulencias banderizas. Su construcción se debe a la necesidad surgida por las luchas y enfrentamientos que lideran los parientes mayores y quienes las construyen son ellos, refugiándose en ellas en caso de peligro los demás miembros del linaje o bando, y en general a una crisis económica y social que azotó al mundo occidental: la crisis de la civilización feudal y el anuncio del mundo moderno: la fortaleza de la monarquía autoritaria y de la civilización urbana y mercantil.</p>
<p>Las casas torre suelen ser de planta cuadrada o rectangular, gruesos muros de mampostería y esquinales de sillería. Tiene pocos, altos y estrechos huecos. Las puertas podían ser una o dos,y en este último caso la segunda está a la altura del piso principal a la que se llega por una escalera exterior de piedra llamada «patín» que constituye uno de los rasgos más típicos de las torres vascas, que muchas de ellas conservan, y que puede estar defendida por un cadalso. Las puertas únicas se defienden con una ladronera alta preparada siempre para arrojar aceite hirviendo o plomo fundido sobre los asaltantes. Las saeteras y almenas en que acaban los muros, con su paseo de adarve, no faltan casi nunca, y los cubos de las esquinas tampoco, elemento este que en el s. XVI pasará a formar parte de los palacios, si bien despojado de su función primitiva, como elemento decorativo, prestigioso &#8230;.</p>
<p>El medio rural fue el originario de este tipo de construcciones, y allí fueron numerosísimas, pero en las villas también existieron con relativa frecuencia. Los importantes linajes de parientes mayores vizcaínos que poseían ya alguna casa torre en la tierra llana, quisieron además tener otra en el interior de las villas, pero ¿por qué? Los motivos eran varios pero podríamos destacar tres:</p>
<ol>
<li>A) Motivos económicos, es decir, deseos de participar en la floreciente actividad económico-mercantil.</li>
<li>B) Motivos bélicos. Las luchas de bandos estaban en su apogeo y se construyeron casas torre sobre todo en las zonas más agitadas, como podía ser por ejemplo, la frontera con Gipuzkoa: Elorrio y Ermua.</li>
<li>C) Razones de prestigio</li>
</ol>
<p>Los materiales son más ricos que los de las rurales: sillería (Torre de Ercilla en Bermeo), piedra (Berrio y Urkizu en Elorrio) o bien piedra y ladrillo (Santucúa en Ermua), lo que hace que junto con su mayor altura destaquen entre las casas ordinarias de&nbsp; la villa. A este respecto puede decirse que las de mayores dimensiones tendrían cuatro plantas: La baja, muy hermética servía de cuadra y almacén. En la segunda estaba el acceso, sobre patín, como ya hemos dicho, y era donde se situaban las dependencias de servicio como la cocina, a la que solía abrirse una ventana apuntada. En el tercer nivel estarían los dormitorios, separados por tabiques de madera machihembrada. En el último, finalmente habría una estancia única donde tendrían lugar todas las reuniones familiares, actos sociales etc.</p>
<p>La torre no forma parte de los elementos constructivos de la ciudad como la muralla, y sobre todo,</p>
<p>no es un elemento colectivo de defensa sino que supone el primer paso en la diferenciación jerárquica,a nivel espacial, como símbolo del predominio personal. Conservan su carácter defensivo originario y suelen situarse junto a la muralla, pero pese a sus elementos fortificados se ven influidos por la propia parcela urbana en que se ubican.</p>
<p>Pero en la villa además, como ya hemos mencionado, hay nuevas motivaciones en la construcción de una casa torre como la económica, lo que se pone de manifiesto claramente si tenemos en cuenta que uno de los lugares más frecuentes era la cercanía a las puertas de la ciudad. Las excavaciones arqueológicas realizadas por Iñaki García Camino en «El palacio de la Bolsa» del casco viejo de Bilbao han permitido conocer la muralla de la villa así como una torre que flanqueaba la puerta de Santa María (segunda mitad del s. XIV) apoyada en ella claramente, es decir, ocupando el espacio libre que debía de haber tras la muralla. Esta torre, debió poseer un amplio espacio sin divisiones internas en la planta baja, con una longitud de 16,20 m. y estaba aparejada en mampuesto.</p>
<p>Las villas, ante esta afluencia de nobles belicosos banderizos reaccionan con mucho recelo y ponen trabas a la erección de casas fuertes en su recinto, debido a que su existencia podía acarrear serios problemas. Así por ejemplo cuando Ochoa de Salazar, preboste de Portugalete, intentó hacer una casa fuerte,mandaron pesquisar si la edificación que proyectaba sería en «agravio de las naos y carabelas que entraseno saliesen por la barra». A pesar de estas precauciones, nada pueden hacer contra su fuerza y acaban apoyando a uno u otro bando y entrando en conflictos banderizos. Pese a todo a veces se asociaron en hermandades para hacerles frente.</p>
<p>Enrique IV en 1457, condenaba a los más belicosos de los parientes mayores a diversas penas de</p>
<p>destierro, así como al desmoche de las torres. Los Reyes Católicos siguieron la misma política de</p>
<p>reducir los beneficios de la nobleza amparando las villas y hermandades, y en 1498 prohibieron terminantemente la construcción de casas fuertes y torres en Bizkaia.</p>
<p>El derribo obligatorio a las torres generalmente alcanzaba sólo hasta el primer piso, con lo que la</p>
<p>mayoría de los elementos guerreros (almenas, cadalso y ladroneras), que estaba en la parte alta, quedaba destruida.</p>
<p>Tras este desmoche y ya en épocas más pacíficas y posteriores en el tiempo, se reconstruirán con un aspecto menos belicoso y más civil, edificándose entonces con frecuencia en ladrillo o piedra el segundo piso. Paralelamente esas cuatro alturas de que hemos hablado fueron reduciéndose y en un intento por parecerse ya al palacio renacentista se quedaron únicamente con dos plantas: la cuadra del bajo y el salón superior junto al que se disponían las habitaciones y la cocina. Estamos en la frontera entre torre y palacio y el carácter residencial va imponiéndose al castrense.</p>
<ol start="3">
<li><u>El Palacio</u></li>
</ol>
<p>Poco a poco fueron identificándose torre y palacio urbano, en el sentido de casa lujosa. Las casas torre habían sido el primer estadio de fijación en la ciudad de una clase advenediza, la nobiliaria, que pronto se configura como emergente y dominante. El palacio procede en buena parte de los restos de esa clase que, tras las luchas de bandos, se dispone a tomar de nuevo el poder de la ciudad, de la mano de otros estamentos emergentes (comerciantes y funcionarios) y de los banderizos que vivían en el campo y ahora deciden abandonar la explotación rural para dedicarse al comercio. La construcción de los primeros palacios fue obra de mercaderes enriquecidos o nuevos hidalgos.</p>
<p>El palacio urbano, con antecedentes en la torre urbana medieval, puede considerarse una aportación renacentista. Muchas veces para su construcción se utilizarán varios lotes góticos consecuencia de la estructura de la propiedad preexistente. Tendrán gran influencia en la forma de la ciudad y serán pieza decisiva en el cambio tipológico que exige el renacimiento: mayor simetría y espacio en perspectiva, norma que dirigirá desde entonces de forma sistemática la construcción de las ciudades y la composición arquitectónica.</p>
<p>Para J.Yrizar, la orden de la Hermandad apoyada por Enrique IV del desmoche de casas torre, fue el</p>
<p>origen de la arquitectura palaciana vasca. Hasta ese momento los palacios habían seguido una estructura de tipo castellano, es decir, fachada gótica de sillería, puertas apuntadas o de medio punto, muchas veces con alfiz, huecos ajimezados y cresterías, y un patio central. Esto era así debido a que los nobles vizcaínos en sus campañas hacia el sur habían visto estos modelos que luego copiaban al volver a su tierra. Tuvo que pasar medio siglo de tanteos para que los palaciosvascos se alejaran del modelo castellano consiguiendo una forma más acorde con las condiciones específicas del País.</p>
<p>Los palacios vascos reedificados tras el desmoche, son ya renacentistas y se apartan del patio interior, siendo de planta aglomerada. Siguen existiendo cubos en los ángulos e incluso en medio de las fachadas que recuerdan los belicosos tiempos pasados, pero que han perdido completamente su función original. Los muros suelen ser de mampostería y la sillería se usa para recercar huecos y formar las esquinas.</p>
<p>Los escudos en las fachadas van tomando cada vez mayor importancia. Estos palacios, al contrario que las torres que los precedieron, están muy sujetos a las modas arquitectónicas. Su estructura interior presenta mucha mayor complejidad que la de la casa medieval. Era general la existencia de un amplio acceso o zaguán, faltando como es lógico el taller o tienda de la casa artesana.</p>
<p>En la primera planta, a la que se accede por una gran escalera, se situaban amplios salones y habitaciones importantes. En la última planta se disponían además, las habitaciones de servicio. Los estilos arquitectónicos, cada vez más lejanos del gótico en le tiempo, tienden a otorgar progresivamente a todos los elementos interiores de la casa una representabilidad y un principio de unidad compositiva que era prácticamente inexistente en la muy elemental casa gótica.</p>
<p>M.ª José Zabala Altube</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Los hospitales mineros de Triano (Vizcaya)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Apr 2026 06:38:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="259" height="194" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2020/12/aaaa.jpg?fit=259%2C194" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" data-attachment-id="9948" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/los-hospitales-mineros-de-triano-vizcaya/aaaa/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2020/12/aaaa.jpg?fit=259%2C194" data-orig-size="259,194" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="aaaa" data-image-description="" data-image-caption="" data-medium-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2020/12/aaaa.jpg?fit=259%2C194" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2020/12/aaaa.jpg?fit=259%2C194" /></div><p>RESUMEN DEL LIBRO “LOS HOSPITALES MINEROS DE TRIANO”</p>
<p><strong><u>AUTOR</u></strong>: Profesor <strong>Manuel Vitoria Ortiz</strong></p>
<p>Fue publicado por la editorial La Gran Enciclopedia Vasca en 1978. Su portada es todo un significado del libro que se editaba al presentar el Óleo de Ángel Larroque “<em>Accidentes de trabajo</em>”. Fue prologado por el gran escritor Luis de Castresana.</p>
<p>La Historia de los Hospitales Mineros de Triano es la historia de una época trascendental en la economía y sociología de España, al mismo tiempo que un motivo de orgullo para Vizcaya, por ser estos hospitales los primeros balbuceos de la preocupación empresarial por asistir al accidentado de trabajo, cuando en el resto de España no se había prestado todavía el más mínimo interés por evitar la invalidez.</p>
<p>En estos centros hospitalarios quedan representados los esfuerzos de los empresarios siderometalúrgicos, los conflictos sociales, las opresiones políticas y comerciales, los problemas de la emigración, el nacimiento del socialismo…</p>
<p>Pero también está representada una etapa de la Historia de la Medicina española en la que brilló con luz propia la ciencia de unos médicos que, dirigidos por la compleja personalidad del Dr. Enrique de Areilza, supieron cumplir con la misión que el destino les confió: curar enfermos, combatir epidemias y servir de ayuda material y espiritual para el pueblo minero de Somorrostro, que por sus particulares peculiaridades, fue preocupación constante de las autoridades gubernamentales desde 1881 hasta 1930.</p>
<p>Pero antes de comenzar con este estudio, vamos a contemplar desde la ventana de la historia la realidad de la España de esta época.</p>
<p><strong>Enmarcación histórica de los montes de Triano y Gallarta. De la guerra a las minas de hierro</strong></p>
<p>Estamos ante la España de la Restauración y de la Regencia, período que se abre en 1874 y se cierra en 1902, al declararse la mayoría de edad de Alfonso XIII. Arde aún la guerra civil en Navarra, Guipúzcoa, Vizcaya y Álava; y hay ecos de duros combates en las montañas del Maestrazgo y en el Pirineo catalán. El carlismo lanza a la pelea sus últimos batallones que son, probablemente, los más adiestrados con que jamás contó don Carlos de Borbón. En tierras de Abárzuza (Navarra), alcanzan una victoria que pudiera haber sido decisiva si hubiese existido allí un jefe carlista deseoso de explotar aquél éxito; y en Lácar (también Navarra), estuvo Alfonso XII a punto de caer prisionero de sus enemigos. Perdidas estas dos ocasiones, la guerra comenzó a declinar muy rápidamente para extinguirse el día 28 de febrero de 1876, cuando don Carlos salió de España por el puente de Arnegui diciendo: “¡Volveré!”. No volvería, ciertamente; pero el espíritu que él encarnaba quedó guardado como en un sancta sanctórum, en el pecho de sus partidarios, y éstos lo transmitieron de generación en generación.</p>
<p><strong>Actividad hospitalaria</strong></p>
<p>El número de enfermos y heridos crecía en progresión vertiginosa. Había días y épocas del año en que el Hospital parecía ambulancia quirúrgica militar en línea de combate (como decía el mismo don Enrique). Los traumatismos eran de todo tipo, destacando entre ellos las fracturas de pelvis, producidas entre los trabajadores que servían de galgueros entre los vagones que arrastran bueyes y mulas. Otro tipo de lesiones frecuentes eran los traumatismos de cráneo causados por las piedras que vuelan al saltar los barrenos. En ambas especialidades se revela pronto la consumada pericia del joven director, cuyo nombre resuena en toda la zona minera con general admiración y cuya fama va invadiendo poco a poco Bilbao.</p>
<p>Los heridos son tratados en primera urgencia en los rudimentarios y defectuosamente atendidos cuartos de socorro de las minas y, cuando la gravedad era un hecho manifiesto y muchas veces lo era, son trasladados al Hospital, a hombros de sus compañeros. Para poder turnarse, acompañaban al herido ocho mineros, invirtiendo a veces en el camino hasta dos horas y media. El ritmo de la batalla del trabajo no disminuye sino que aumenta. Hasta seis millones y medio de toneladas se arrancan del monte de Triano en 1899. Los heridos son millares y las amputaciones están a la orden del día. Las minas que más bajas producen son la “Eloísa” y La “Uragalla” y la “Magdalena”.</p>
<p>No solo son problemas de fracturas y trepanaciones los que se presentan cotidianamente. Había veces en que la técnica de los injertos de piel, todavía incipiente, hubo de ser utilizada en gran escala para cerrar las desgarraduras que los accidentes producían.</p>
<p>Aunque las bases aprobadas y el reglamento de la Asociación sólo se ocupaban de la asistencia en los Hospitales y de la consulta pública para todo el personal minero, la Comisión interpretando en el sentido más lato y generoso la misión que se le había encomendado, acordó hacer extensiva la asistencia facultativa y suministro gratuito de medicamentos al domicilio de los obreros. Con este objeto celebró conciertos diferentes farmacéuticos de las respectivas localidades y subvencionó médicos en ellas que prestaron sus servicios en los siguientes puntos:</p>
<p>Un médico para los barrios de Gallarta, la Barga y además del norte de Triano hasta el Campillo. Otro desde el Campillo hasta Balastrera y Pucheta. Otro en Matamoros. Otro en Somorrostro y Poveña. Otro en Galdames. Otro en Sestao y Portugalete. Otro en desierto, Luchana y Retuerto. Otro en Ortuella y San Salvador. Eran en total 8 médicos, además del Médico-Director, cuyas retribuciones, sin contar las del último. Ascendían anualmente a 12.500 pesetas.</p>
<p>Los riesgos personales del minero, como consecuencia del aumento del ritmo del trabajo, son cada día mayores y el número de heridos aumenta. Los traslados a hombros de sus compañeros desde largas distancias y a veces guiados por la luz de un rudimentario farol, son demoledores, con el agravante de tener que subir las 120 escaleras que separan el camino hasta la puerta del Hospital.</p>
<p>La necesidad asistencial hace que las reformas sean imprescindibles y urgentes. Los incipientes pabellones de madera en puntos alejados del Hospital son sustituidos por modernos edificios a los que Areilza se esfuerza en dotarlos de los medios más actuales y prácticos para realizar una medicina asistencial auténtica. Sus constantes viajes por Europa enriquecen estos centros sanitarios con aparatos difíciles de encontrar en Vizcaya.</p>
<p>El número de camas ascendió de las cincuenta iniciales hasta doscientas. Los consultorios se desparraman por toda la zona minera y obligan a los colaboradores de don Enrique a un trabajo ímprobo y abnegado en un clima que paulatinamente se va enrareciendo con las nacientes ideas políticas. Las visitas nocturnas a determinados puntos, constituían un serio peligro para los médicos ayudantes, que en repetidas ocasiones se vieron atacados por desaprensivos; en cierta ocasión uno de los colaboradores, don Anselmo Cenarruza, perdió la vida por cruel venganza.</p>
<p>Los veinte años que vive en Triano don Enrique, hasta 1900, serán decisivos no solo en su formación científica, sino también en la forja de su templo moral e intelectual.</p>
<p>Se hospedaba en la fonda de Ángela Arrien y en ella dedicaba horas y más horas al estudio serio y profundo de todas las publicaciones médicas que le llegaban y que eran muchas, como hemos podido comprobar al asomarnos a su biblioteca. Muy metódico, de severidad extrema y de estricta rectitud controla desde el Hospital central todos los enfermos que le envían del resto de los hospitales de la zona minera. Algunas veces por dar un paseo por el monte, su afición favorita, otras porque la necesidad así lo requería, salía de su hospital y visitaba la Arboleda donde atendían a los enfermos don Eugenio Vergara y don Jorge Sotero Ita.</p>
<p>La reeducación de los heridos, mutilados e inválidos y especialmente de los lesionados de cerebro, con sus desarreglos funcionales en el aparato locomotor o en las facultades de expresión, fue objeto de su especial preocupación. Don Enrique inició sus tratamientos de sugestión hipnótica con resultados espectaculares en muchos casos y también con la inevitable leyenda popular que le atribuían fantásticas o macabras experiencias, a pesar de la discreta reserva en que siempre se mantuvo en la materia.</p>
<p>La dedicación profesional intensa y absoluta a los enfermos y operados ocupaba prácticamente toda la jornada del Director, que se retiraba bastante entrada la noche a la fonda donde, después de cenar, se encerraba en su habitación para estudiar una y otra vez las intervenciones quirúrgicas del día siguiente. La fama del buen cirujano hacía que compañeros médicos de Baracaldo y Santurce subieran al Hospital de Triano a ayudarle con cierto temor por las brusquedades e interrogatorios clínicos a los que les sometía don Enrique.</p>
<p>Con la creación de los Hospitales Mineros de Triano y su puesta en marcha por Areilza, se consiguió la desaparición de la epidemia de viruela y tifus, pero el joven director quiso extirpar el mal de raíz y, dándose cuenta de que para combatir la enfermedad no bastaban las medidas de curación que la Asociación había propuesto, redactó una memoria en la que pintaba la dolorosa realidad, denunciando el lamentable estado de toda la comarca minera, reclamando urgentes reformas higiénicas a fin de prevenir posibles epidemias.</p>
<p>Esta memoria fue elevada a la autoridad competente, pero las necesarias reformas no se realizaron y el pueblo minero continuaba viviendo en húmedos barracones, con familias hacinadas, sin ningún tipo de desagüe y trabajando de sol a sol.</p>
<p>La historia de los Hospitales de Triano toca a su fin con el descenso de producción del mineral, por una parte y la creación del nuevo Hospital de Basurto por otra.</p>
<p>En 1926, año en que muere Areilza, todavía funcionaban los hospitales, presidiendo como Director Don Vicente Fidalgo, antiguo colaborador de Don Enrique.</p>
<p>En 1930 las instalaciones dejan de prestar servicios médicos. Actualmente los edificios poco modificados, están destinados a preventorio y viviendas para obreros.</p>
<p>Tomado de http://enfeps.blogspot.com</p>
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		<title>La estructura física de los núcleos urbanos medievales vizcaínos (V)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 11 Apr 2026 06:12:06 +0000</pubDate>
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<ol>
<li><u>Las Calles, Cantones y Servidumbre de Luces</u></li>
</ol>
<p>En el interior de la villa los bloques de casas están separados jerárquicamente por calles, cantones y servidumbre de luces. Como ya hemos dicho todas las villas vizcaínas responden a un plan preconcebido y la mayoría tiene un trazado de tipo bastida, con lo que las calles son casi siempre bastante rectas, paralelas y no están muy jerarquizadas en anchura e importancia.</p>
<p>A las calles asoman las puertas de las viviendas y son las arterias del tráfico principal. Su anchura oscila entre los cinco pasos de las de Plentzia y Gerrikaitz, seis en Balmaseda y Markina, siete en Errigoiti y la bilbaina de Artekale. Por lo tanto, traducido en metros, tendríamos una medida de 4-4,5 m., margen suficiente para la circulación en ambos sentidos de carros y bestias.</p>
<p>La longitud de las calles también varía según la importancia y desarrollo alcanzado por la villa, y determina, normalmente, la intersección con la muralla, muchas veces con una puerta. La longitud media de las calles vizcaínas es de 110 m. a 200 m. aunque encontramos excepciones como la única calle de Ugao (400 m.), las de Balmaseda y la Mayor de Ondarru por exceso, y las de Ermua (ninguna de sus tres calles llega a los 90 m.), por defecto.</p>
<p>Aun siendo rectas no dejaban de ser bastante estrechas y sombrías pues muchas veces se veían constreñidas por las murallas y por el hecho de quelos pisos altos volados escalonadamente por la relativa escasez de suelo urbano disponible en las villas más importantes y los aleros muy salientes estrechaban aún más las angostas vías.</p>
<p>Había calles, sobre todo en los lugares cercanos a los mercados, en las que había soportales que permitían aumentar el tamaño de las viviendas sobre ellos a la vez que defender a los peatones de la lluvia e inclemencias del tiempo y albergar comerciantes tanto fijos (que sacaban los tableros de sus tiendas) como ambulantes. Tenemos noticia documental de un pleito tenido lugar en Orduña en el s. XVI originado por los dichos soportales. El empedrado señala la parte correspondiente al peatón y está hecho sobre todo para evitar las humedades en los pisos bajos de las casas mediante un escalón o declive que impide que entre agua en el interior.</p>
<p>La limpieza de las calles era asunto privado que cada vecino debía atender en el trozo de la misma</p>
<p>correspondiente a la puerta de su casa. Asímismo existía la obligación de dejar el camino expedito.</p>
<p>El barro era muy abundante y corrían por él las&nbsp; aguas residuales o bien se tiraban a algún río o arroyo cercano pues hasta época bastante tardía no se generalizó al alcantarillado.</p>
<p>Debemos intentar imaginarnos cómo serían estas calles en la realidad llenas de actividad, movimiento y vida. Los peatones podían resultar heridos al desprenderse algunas insignias que colgaban ante la puerta de las hospederías, recibir un baño de agua sucia, ser interrumpido por carretas de bueyes, piaras, etc. De noche eran lóbregas pues sólo se iluminaban con la luz portátil que llevaba el ciudadano,y los soportes con teas sólo se encuentran en palacios o iglesias en ocasiones extraordinarias. En ocasiones llega a castigarse el salir de noche por la calle.</p>
<p>Cada calle se configura según la condición social de sus habitantes. Las calles principales (situadas junto a la iglesia y edificios comunales si los hay),&nbsp; son ocupadas por los palacios de la nobleza o de la aristociacia del dinero. Siguiendo la misma lógica las clases marginales, los judío por ejemplo, ocupaban las calles menos importantes más bajas y estrechas, como sucedió en Gasteiz y Hagurain (Salvatierra). Junto a las morerías y en la periferia en general, se instalaban los estratos más débiles, a veces coincidiendo con actividades más sucias y degradadoras del ambiente, por ejemplo la cerámica y el curtido.Lógicamente era en estos barrios donde aparecen las calles de prostitución.</p>
<p>Los cantones unen perpendicularmente dos o más calles o las ponen en relación con el interior de la villa. Articulan el trazado de ésta y son muy útiles. Su anchura suele ser inferior a la de las calles, lo que se aprecia claramente en Bilbao, menos claramente en Balmaseda y siendo en Plentzia ambos de la misma anchura. Normalmente las puertas de las casas no dan a ellos pero existen excepciones como el caso de Lekeitio. Ambas características tienen explicación según la importancia que tengan los cantones en el conjunto de la villa.</p>
<p>Las Ordenanzas municipales nos dan información sobre calles y cantones, pero no nos hablan del tercer tipo de abertura en la compacidad del caserío: la servidumbre de luces. Entre dos calles paralelas, cada manzana de viviendas suele tenerdos filas de casas, es decir son manzanas dobles. En un primer momento, al no estar el solar edificado en su totalilidad habría un huerto trasero que separaría las edificaciones en su parte posterior. Cuando las exigencias de aumentar el espacio construido acabaron con los huertos traseros y se edificó la parcela en todo su fondo siempre se dejó una estrecha abertura entre ambos edificios que llamamos servidum bre de luces. Estas permiten el acceso de luz a las habitaciones traseras y la rápida evacuación de los servicios de</p>
<p>saneamiento hogareño medievales.</p>
<ol start="2">
<li><u>Las Plazas</u></li>
</ol>
<p>El apretujamiento de las viviendas dentro del recinto urbano murado no favorecía la existencia de</p>
<p>plazas, que seguramente se considerarían un derroche de espacio. Son más bien una pequeña interrupción de irregular forma, de la compacidad del caserío, ocasionada casi siempre por la confluencia de calles.</p>
<p>Eran el único desahogo de la villa, y la principal solía estar situada frente a la catedral o iglesia y tomaba su nombre de ella. En ocasiones los concejos se preocupaban de que estuvieran limpias, al igual que las calles. La costumbre hacía que los cementerios siempre hubieran ido unidos a las iglesias. En la mayoría de las ocasiones, en el centro del área urbana se levantó la parroquia con su correspondiente cementerio. Quizá pueda verse en los cementerios de estos templos el origen de las plazas mayores.</p>
<p>Las plazas eran escenario de multitud de actividades variadas:</p>
<ol>
<li>A) En opinión de L. Torres Balbás, la plaza medieval surgió unida al desarrollo del mercado concedido por los reyes a los concejo de las villas para acrecentar su población y mejorar su situación económica. De hecho, casi todas las menciones de «plaza» que tenemos en las Ordenanzas de Portugalete, Bilbao y Lekeitio, la relacionan con la función de mercado. Si había más de una, en cada plaza se realizaba el mercado de un producto diferente, y era muy frecuente la existencia de soportales que permitían realizar transacciones comerciales a pesar del mal tiempo. Sin embargo, un caso más frecuente era que la escasez y angostura de las plazas intramuros obligaran al mercado a realizarse extramuros, siendo a menudo, germen de arrabales. Los mercados, plazas y calles en que se celebraban así como las· puertas de la muralla y las iglesias solían designarse con el nombre árabe o romanceado de zoco o azogue, indicio de la procedencia de los primeros. Bilbao, Gernika, Portugalete y Lekeitio no eran excepciones, aunque en estos lugares parece ser una casa utilizada únicamente para almacenaje y venta de trigo y cereal. De las doce villas en que la morfología permite detectar la presencia de la plaza intramuros, en los casos de las mayores, Bilbao, Durango, Balmaseda y Plentzia, el mercado semanal quizá se celebrara allí el mercado semanal, cobijándose en parte al menos en las dos primeras en el pórtico de la iglesia.</li>
<li>B) Lugar de reunión vecinal tras la misa dominical, de donde seguramente surgiría el nombre de «anteiglesia» para designar las entidades rurales.</li>
<li>C) Hacia fines de la Edad Media, la plaza Mayor junto a su· tradicional función de mercado sirvió de escenario de espectáculos públicos: torneos, juegos de cañas, lidia y rejoneo de toros, cabalgatas gremiales, danzas &#8230; y desde fines del s. XV, autos de fe, con los que culminó el apogeo de las plazas mayores. Estas, al tomar esta función fueron adquiriendo unamayor regularidad en su traza. Los balcones de las casas contiguas servían de palcos para las damas principales y autoridades locales, y solían enriquecerse con tapices y suntuosos paños.</li>
<li>D) Las plazas eran también lugar de ejecuciones públicas, de lo que conservamos numerosas noticias documentales si bien ninguna de Bizkaia de época tan temprana como otras recogidas para Castilla.</li>
<li>E) Otro de sus usos era servir de lugar en que se expusiera a vergüenza pública a algún delincuente durante un determinado lapso de tiempo. Las Ordenanzas de Gemika, por ejemplo, prescriben que los ladrones de «manganas e ubas» deberían permanecer con el fruto de su hurto colgado del cuello en la plaza de la villa durante una hora.</li>
<li><u>Edificios Públicos</u></li>
<li>A) Las Parroquias: La catedral o bien la parroquia en el caso de todas las villas, además de ser centro de devoción, es un elemento muy importante en la economía de la ciudad. Mientras dura su construcción (a veces siglos), da trabajo a todos los gremios y es fuente de contactos culturales, pues muchas veces las dirigieron foráneos o extranjeros. Una vez terminada, también su mantenimiento y conservación daría trabajo a numerosos trabajadores artesanos y orfebres. Está hecha con los esfuerzos materiales de la comunidad y con el producto de las multas municipales, y a veces da lugar a la calle de la iglesia, acceso principal a ella. Este es el caso de Portugalete, donde una de las calles se llama calle de Santa María, igual que su iglesia parroquial. El templo está siempre cerca de la muralla en Bizkaia o bien externo a ella sobre todo si preexistía a la fundación de la villa, de acuerdo con el ideario urbanístico de la época, generando espacios abiertos que hacen el papel de plaza mayor. Si la ciudad era un poco grande, cosa que en el Señorío sólo sucedió en el caso de Bilbao, Durango y Bermeo, además de la catedral o iglesia mayor había varias parroquias para los barrios o arrabales a los que daba nombre, capillas y oratorios para cultos determinados y monasterios urbanos mendicantes encauzados hacia el fomento de la piedad popular. Las parroquias además de ser circunscripciones religiosas, se convirtieron en distritos políticoadministrativos con identidad propia dentro del municipio. En ellos se elegían los funcionarios y a la salida de misa, ante el conjunto de vecinos feligreses, se validaban actos jurídicos. El número de parroquias era variable. En Burgos, en la segunda mitad del s. XI eran once, en Toledo llegó a haber veintinueve, pero en Bizkaia, la mayor ciudad, Bilbao, aún en 1488 sólo tenía dos: Santiago y San Antonio Abad. Habría que esperar a 1581 para que las capillas de San Nicolás (sita en el Arenal, barrio pesquero) y la de los Santos Juanes (adosada al hospital) se convirtieran en parroquias. El pórtico interrumpe la uniformidad de la calle porque nunca está alineado con las casas normales, y ya hemos dicho que son lugares utilizados para administrar justicia, dar publicidad a preceptos y normas o cobijar el mercado. Además las iglesias solían rodearse de un cementerio. Todos estos factores realzan la importancia de la iglesia y por ende de la religión y el clero de cara al común de los habitantes de una población. Las torres de la iglesia cumplen misiones importantísimas pues sus campanas señalan horas y cultos, las muertes, son vigías del fuego, e incluso se usan para llamar a los bandos a la lucha, al concejo a reunión y para «apellido» de algún robo e hurto e maleficio. Entre los privilegios otorgados a las villas por la carta puebla, F. Gª de Cortazar y M. Montero señalan la concesión de una iglesia, aspecto absolutamente cierto y que vemos reflejado en muchas de ellas. En algunas cartas pueblas se nombra la advocación de la iglesia concedida, en otras no, pero son muy pocos los casos en que no se menciona para nada la iglesia. Los templos otorgados en las cartas pueblas se cuentan entre los más famosos e importantes del Señorío, y su filiación artística va desde 1150, románico, en la iglesia de San Pedro de Mungia, hasta los albores del Renacimiento vizcaíno de principios del s. XVI, abarcando los estilos románico, gótico y transición al renacimiento. De la mano de F. Sesmero Pérez vamos a hacer un breve recorrido por los restos de las iglesias parroquiales de fundación en la actualidad. Divide el gótico en tres escuelas:</li>
<li>a) Escuela de Navarra. De influencia francesa. En este grupo están las mayores y más aristocráticas del País Vasco. Destaca la catedral de Santiago de Bilbao, preexistente a la fundación de la villa en forma mucho más modesta, que fue ensanchada en 1379 y cuya construcción se fue demorando hasta 1404.</li>
<li>b) Gótico Castellanizado. Aquí se incluyen las obras arquitectónicas del s.XV con rasgos ojivales, portadas etc. más simples.Ejemplo notorio de este grupo es Santa María de Lekeitio, que al paracer fue consagrada en 1289 y reconstruida a fines del s. XV. Santa María de Portugalete, fundada en 1333, es gótica decadente de la época transitoria al renacimiento. Santa María de Ondarru es también gótica decadente. Santa María de Uribarri, de Durango, tiene escasos restos góticos del s. XV. San Severino de Balmaseda aparece ya citada con este nombre en la carta puebla de la villa, pero la que ahora conocemos fue fundada en el s. XIV y reedificada y ampliada a mediados del s. XV con columnas y capiteles góticos del s, XIV. Santa Eufemia de Bermeo fue fundada hacia 1310 y luego reconstruida a fines del s. XV, pero conserva la nerviatura de sus bóvedas del s. XIV. Fue iglesia juradera. Santa María de Orduña también pertenece a este grupo.</li>
<li>c) Gótico vasco. Gótico muy decadente cercano al renacimiento o inmerso en él. Es un grupo muy extendido y con obras muy notables, cuyos ejemplos más característicos son: Sta. María de Gemika «La Nueva» para distinguirla de «La antigua» o Juradera que hoy forma parte de la Casa de Juntas, comenzó a edificarse en el s. XIV y se terminó en 1715. La Concepción de Elorrio, fundada en 1459 y reconstuida en 1510 con portadas ojivales y, por fin, Sta. María de Jemein, muy antigua, preexistente a la propia fundación de la villa de Markina puestoque el Señor se la otorga, fue reconstruida entre los años 1510-1550, en puro estilo gótico. Las demás iglesias parroquiales de las villas: S. Pedro de Lanestosa, S. Bartolorné de Ugao, Sta. Magdalena de Plentzia, Santiago de Ermua etc. conservan escasísimos o nulos restos medievales.La creación de hospitales, hospederías para pobres y hospicios influye en el urbanismo de los</li>
</ol>
<p>últimos tiempos del gótico.</p>
<ol>
<li>B) Conventos y Hospitales</li>
</ol>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hubo una introducción bastante intensa en toda Europa de centros conventuales de carácter urbano desde el s. XIII: franciscanos, dominicos y carmelitas. Tenían gran peso específico por su vinculación a formas de religiosidad y pastoral rnás próximas a los&nbsp; sentimientos de la población urbana. En Bizkaia, corno en tantos otros lugares, la aparición de conventos mendicantes puede tornarse corno síntoma de urbanización aunque precisamente por ese motivo su fecha de instalación en estas tierras fuera bastante posterior.</p>
<p>La primera comunidad religiosa del Señorío atestiguada docurnentalrnente data de 1284 y fue la de los mercedarios de Burtzeña, en la ría de Bilbao. Esta orden estaba .dedicada a liberar a los cristianos cautivos en poder de los moros, y fue convertida en mendicante por Benedicto XIII mucho después. El conde Fernán Pérez de Ayala, dueño de esas tierras en las Encartaciones, tenía edificadas torres en Lutxana y próximas a ellas había construido una iglesia a Santa María. El se la cedió así corno tierras para que la comunidad se pudiera mantener.</p>
<p>El primer convento mendicante de Bizkaia fue el de San Francisco en Bermeo, fundado por Don Tello en 1357 en un pequeño llano extramuros de la villa, con capacidad para veinte frailes. Este era un caso rnuy frecuente aunque a veces el desarrollo posterior de la villa determinara su inclusión dentro de la misma. Las noticias que tenernos de los conventos de Bilbao son bastante tardías. Primero se instalaron en anteiglesias inrnernediatas a esta villa: Abando y Deusto por la pequeñez del municipio en el s. XV. El convento de San Mamés de Abando se edificó en 1431 sobre una antigua ermita dedicada e él que existía en ese lugar. Su erección canónica data de 1450 y allí habitaban 30 frailes franciscanos. Al vecindario de Bilbao se le hacía rnuy lejos el desplazamiento para asistir a los oficios por lo que pidió a la Santa Sede que se acercase a la Villa. Sixto VI accedió y en 1475 mandó que los frailes de San Marnés pasaran a unos terrenos donados por el armador Juan de Arbolancha en la orilla izquierda del Nervión frente a Barrenkale y Barrenkale Barrena. Hoy se conserva en la toponimia la calle con el nombre de San Francisco. El siguiente convento del que tenernos noticia fue el de agustinos de Deusto fundado en 1515 en un viñedo comprado a Tristán de Laguizamon, preboste de Bilbao, en el lugar donde hoy se sitúa el ayuntamiento de Bilbao y adonde se habían trasladado desde su antigua ubicación en San Bartolorné de Berriz, en Deusto. El convento de la Encarnación lo fundó Doña María Ortiz de Madariaga en una casa de la calle Somera en 1499 en forma similar a un beaterio, donde una pequeña comunidad religiosa femenina</p>
<p>vivía una espiritualidad intimista en una casa particular. Después se trasladó a Ibeni pero hasta 1527 no acudieron diez frailes dominicos y su prior.</p>
<p>La incidencia urbanística de los conventos fue muy grande, pues muchas veces, sobre todo en el caso de conventos femeninos, la amplitud de los terrenos dedicados a huertos supone la interrupción al desarrollo de la ciudad. Será sólo a raíz de la desamortización del s. XIX cuando se inicie el crecimiento urbano al destruirse la barrera de conventos y grandes propiedades que cerraban el cerco de la posible expansión urbana.</p>
<p>En la conflictiva sociedad del s. XV jugaron un papel no desdeñable. En Gasteiz, el convento de San Francisco de principios del s. XID, se usaba para las reuniones de la cámara del Concejo, es decir de los oficiales y también para la celebración de ayuntamientos.</p>
<p>Otros edificios públicos que aún no siendo religiosos deben considerarse con los eclesiásticos son</p>
<p>los hospitales, situados en los núcleos urbanos. Muchas veces tenernos de ellos noticias tardías pero seguramente serían rnás antiguos. En Bilbao, para 1463 existía el hospital de los Santos Juanes, en las inmediaciones de la iglesia de San Juan que sólo servía para los necesitados y que, en opinión de E.J. Labayru, mejor debió haberse llamado «Casa de Misericordia» pues no era para enfermos sino que al igual que en otros lugares como en Gasteiz, también acogían peregrinos de Santiago y enfermos. Su mantenimiento correspondía a sus fundadores. También recibían donaciones particulares y pequeñas donaciones del concejo. Las Ordenanzas de Bilbao nos conservan varias disposiciones referentes al hospital, como la obligación de dos de los regidores de la villa de ir los sábados «a visitar los pobres del ospital», o la de los médicos de atenderles sin ningún tipo de pago.</p>
<ol>
<li>C) Casa del Concejo, de la Justicia y Cárcel</li>
</ol>
<p>El concejo no se reunía en un lugar fijo, o al menos de su propiedad. Hemos mencionado cómo en</p>
<p>ocasiones se reunía en algunas parroquias o monasterios. En las ciudades catedralicias compartían el lugar de reunión con el cabildo eclesiástico. Para Bilbao tenemos noticias documentales que nos informan de que en 1463 ya había casa del concejo, que además, como era lógico, estaba situada en la plaza de la Villa. Según Guiard habría que esperar a 1535 para que se edificara la primera casa consistorial como tal, situada junto a la iglesia de San Antón dando frente a la plaza Mayor Una riada se la llevó veinte años después siendo allí mismo recontruida más tarde.</p>
<p>En Lekeitio la primera se comenzó poco antes de 1523 y se terminó poco después siendo utilizada también como alhóndiga. El incendio de 1595 lo destruyó y en el nuevo se introdujo un elemento de gran importancia desde el punto de vista urbanístico así como social: el pórtico.</p>
<p>Sabemos que los Reyes Católicos en las Cortes de 1480 habían apremiado a las ciudades para que construyeran sus ayuntamientos en dos años, lo que demuestra, evidentemente, que muchas no los tenían.</p>
<p>La situación debía ser similar en 1527 pues D. Carlos por Real Cédula mandaba imponer 300 ducados de sisa para la construcción de las Casas Consistoriales.</p>
<p>En 1528 fueron aumentados hasta 800 y 6500 reales, pero todavía en 1596 se volvía a hacer otro pliego de condiciones para su erección.</p>
<p>La casa de Justicia tampoco tenía sede fija. A veces los pleitos se dirimían en el mismo sitio en que</p>
<p>se reunía el concejo (o sea, en cualquier parte), en la casa del juez, o en alguna dependencia de la cárcel.</p>
<p>En 1425 el alcalde de Bilbao, Juan Pérez de Marquina administraba justicia «ante las puertas de la casa de Juan de Loaga, sentado sobre el tablero de dicha casa en Bilbao La Vieja». Hasta la época de los Reyes Católicos no empiezan a aparecer las casas de justicia, por supuesto muy modestas.</p>
<p>Así como los edificios anteriores (Casa del Concejo y Casa de Justicia) no aparecen en las Cartas</p>
<p>pueblas, ordenanzas municipales ni fueros, la cárcel aparece repetidamente mencionada en todos ellos, hablándose de penas que debían cumplirse en la cárcel a la que llaman cárcel, cadena o prisión. El Fuero Viejo (1452) dice que debía de haber «buenos guardadores y buenas prisiones» ordenando que los merinos «sean tenidos de los guardar vien y den goardas a los goardadores por que los tales presos no faian fuiendo por su neglijencia ó mala goardia», pues si no lo hicieran así y el preso escapara, deberían pagar al demandador del preso lo que éste debiera a aquél.</p>
<p>Sin embargo no había edificios adecuados y exclusivos para servir de cárcel, de forma que los prestameras cumplían con alquilar cualquier casa y meter en ella a los presos, siendo cuenta de éstos mantener a los carceleros que el prestamera les daba. También existían las cárceles privadas, al menos en Donostia donde sabemos que el preboste la tuvo lo que le dio un poder tan grande que los Reyes Católicos ordenaron su clausura y la erección de una nueva y pública en 1488. El Fuero Nuevo (1526) decía que en el Señorío debía de haber dos cárceles públicas: una en Gernika, la principal, y otra donde residiese el corregidor, pero en realidad esto nunca se cumplió ya que nunca hubo una casa a propósito por más que se dieran muchos ordenamientos y provisiones para su edificación. Las cárceles solían situarse normalmente en alguna de las torres de la muralla y precisamente en ese lugar se situaba en Bilbao, sobre el portal de Zamudio. En Donostia, clausurada la cárcel particular del preboste en 1492, se acondicionó definitivamente con esta función la torre de la Sagramentería.</p>
<p>Las irregularidades debían ser bastante abundantes pues no sólo el fuero pena la posibilidad de negligencia sino que dos de las ordenanzas de Bilbao prohiben que el carcelero suelte a sus presos. En 1536 el Concejo autorizó a la villa de Bilbao el empleo de tres mil ducados que deberían sacarse de la nueva sisa de los mantenimientos de la Villa, para erigir una cárcel nueva pues la existente era pequeña y vieja y los presos huían de ella con facilidad.</p>
<p>Testimonio de la jurisdicción y elemento característico de la ciudad medieval en el periodo gótico es el rollo, en el que los escudos indican el Señorío al que pertenece la población y en donde se dan publicidad los textos normativos.</p>
<p>Paralelamente las picotas, similares a los rollos en su estructura (columna sobre amplio basamento) se erigen en la inmediata cercanía de las poblaciones y es donde se ejecutan las sentencias o se da publicidad a las condenas.</p>
<p>Las Ordenanzas de Gasteiz de 1487 nombran ambos elementos, diciéndonos que la cadena para</p>
<p>atar a los presos podía estar en la cárcel o en el rollo.</p>
<ol>
<li>D) Otros Edificios Públicos</li>
</ol>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las cartas pueblas no nos permiten rastrear la existencia de ningún edificio público más. Sin embargo las ordenanzas municipales nos hablan de edificios como la rentería, lonja para «acero o fierro» donde todos los extranjeros tenían obligación de alonjar esta mercancía y donde existía un peso que debía obligatoriamente usarse para pesarla. También conocemos a través de ellas el azoque, que no sería lo mismo que el mercado, al aire libre, para el que se utiliza la palabra plaza sino que «pusieron ley e ordenanza que el a~oque de la dicha villa esté en una casa y non en más», lugar en el que deberían alonjar todos los extranjeros o vecinos la harina o trigo que trajeran. Allí además debería medirse, aforarse y venderse. Es decir, que en este caso la alhóndiga era llamada azoque. Pertenecía al concejo y éste cobraba derechos a sus usuarios.</p>
<p>Sabemos que en Gipuzkoa las villas poseían molinos donde necesariamente iban todos los vecinos.</p>
<p>Sancho el Sabio desde la fundación de la primeravilla, fuero de Donostia, concede el privilegio de</p>
<p>molinos y hornos. El horno podía ser comunal (se pagaba un tanto) o familiar. Este tipo de concesión no la conocemos para Bizkaia.</p>
<p>Entre los grandes proyectos de ensanche del Ayuntamiento de Bilbao, en 1463 se menciona el deseo de «fazer en esta villa una casa de la moneda para batyr moneda en ella &#8230; » que parece no llegó a realizarse, así como arreglos y creación de muelles, rampas o cays, reparación de los muros y puentes etc. Para estas obras se trató de vender algunos ejidos y bortos de la población. En la realización de las obras públicas todos los vecinos tenían obligación de acudir al trabajo o de enviar a quien les representara, y eran sufragadas mediante derramas ocasionales o con el producto de las multas municipales.</p>
<p>Otro edificio público que conocemos gracias a la información que nos proporcionan las ordenanzas</p>
<p>municipales es la «red», que debía de ser algo similara la lonja para pescado. Cuando el pescado llegaba a la villa de Gernika debía ser guardado obligatoriamente allí, lugar en que los fieles lo aforarían.</p>
<p>De los puentes que sin duda existieron pues muchas de las villas estaban situadas junto a ríos no se nos ha conservado ninguna mención documental a excepción del de San Antón de Bilbao. El puente Viejo de Balmaseda es, sin duda, el ejemplo medieval vivo más bello y singular de toda la geografía vizcaína. La fábrica románica del mismo viene atestiguada por las marcas de cantero que en él se observan (ss.XII-XIII) y en cuanto al torrejón, este parece ser posterior, siendo seguramente de mediados del s. XV.</p>
<p>Del puente de San Antón se tiene referencias muy escasas. Guiard para 1342 nos habla de «la puente del alcázar» pero no podemos hacemos ni idea de su fisonomía. Los escudos de Bilbao más antiguos conservados (s.XVI) nos ofrecen la imagen de un puente de piedra de perfil claramente alomado con dos ojos, uno mucho mayor que otro. Seguramente se ocuparía el Concejo de su mantenimiento y mejora, puesto que era la única comunicación de la Villa con las vías de acceso al interior de la Península. Se localizaba, a diferencia del actual, pegado a los pies de la iglesia que le daba nombre, conduciendo directamente a la plaza Mayor y serviría de nexo de unión con el arrabal preexistente de «Allende la puente».</p>
<p>Comienza también en la Edad Media el abastecimiento de agua por medio de albercas. La primera de que se tiene constancia en Bilbao fue la de Ibeni, en el remate de la Ronda, que tomaba el agua del manantial de Basondo. A finales del siglo XIV se mencionan otras albercas en el Arenal, Portal de Zamudio y plaza de Santiago, que después se ampliarían y reformarían. Las ordenanzas de Gasteiz y las de Lekeitio nos nombran las fuentes mostrando una preocupación por la limpieza de sus aguas.</p>
<p>M.ª José Zabala Altube</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Antón el del Arroyo (Leyenda)</title>
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		<pubDate>Wed, 08 Apr 2026 06:29:32 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="200" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/07/K2000800_web.jpg?fit=300%2C200" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/07/K2000800_web.jpg?w=720 720w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/07/K2000800_web.jpg?resize=300%2C200 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="1139" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/anton-el-del-arroyo-leyenda/k2000800_web-3/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/07/K2000800_web.jpg?fit=720%2C480" data-orig-size="720,480" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;8&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon EOS 350D DIGITAL&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1131795963&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;106&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;400&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="K2000800_web" data-image-description="" data-image-caption="" data-medium-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/07/K2000800_web.jpg?fit=300%2C200" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/07/K2000800_web.jpg?fit=720%2C480" /></div><p><a href="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/07/K2000800_web.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="" data-rl_caption=""><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" data-attachment-id="1139" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/anton-el-del-arroyo-leyenda/k2000800_web-3/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/07/K2000800_web.jpg?fit=720%2C480" data-orig-size="720,480" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;8&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon EOS 350D DIGITAL&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1131795963&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;106&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;400&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="K2000800_web" data-image-description="" data-image-caption="" data-medium-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/07/K2000800_web.jpg?fit=300%2C200" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/07/K2000800_web.jpg?fit=720%2C480" class="alignright size-medium wp-image-1139" title="" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/07/K2000800_web.jpg?resize=300%2C200" alt="K2000800_web" width="300" height="200" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/07/K2000800_web.jpg?resize=300%2C200 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/07/K2000800_web.jpg?w=720 720w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>Cuando Manu regresaba de su tarea diaria, allá en la falda del monte, sintió ganas de beber del agua fresca del arroyo de Ibarreta. Sin prisa caló su descuidada cabellera. No bien mojó sus labios cuando llegó del último recodo un gemido como de cachorro herido. Los nervios del buen aldeano se tensaron. Ante sus agudos ojos y entre los juncos, medio oculta su figura, yací­a un niño recién nacido. Tras un momento de duda lo tomó entre sus brazos, y con paso largo y decidido marchó hacia su casa. Querí­a entregárselo a su esposa Martina.</p>
<p>La criatura hipaba, cansada de llorar. Era el hambre. Necesitaba, así­ pensó Manu, una madre que le cuidara y «aunque no tenga leche materna no le faltará la de mis cabras», se dijo. Después de mucho andar llegó a su modesta casa donde le esperaba su esposa. Cuando la mujer vio al niño en los brazos amorosos del marido no salí­a del asombro. Fueron sus manos amorosas las que limpiaron la suciedad del arroyo que parecí­a corroer su delicada piel. Con leche de cabra y harina de borona lo alimentó.</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El niño está sano -dijo Martina, mientras un profundo suspiro escapaba de los labios de Manu.</p>
<p>Pronto corrió la voz del hallazgo por todos los lugares de la aldea e incluso mucho más allá de los lí­mites de la provincia. Nada ni nadie supo dar razón de lo sucedido. Una noche frente al fuego encendido, Manu miró a su mujer. Estaba sonriendo y, con las manos en el regazo, acariciaba la desgastada tela de su vestido. Desde la llegada del niño algo habí­a cambiado en ella. Manu se conmovió y preguntó:</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Eres feliz, Martina?</p>
<p>Ella agachó la cabeza y dos lágrimas rodaron por sus mejillas.</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se quedará con nosotros si tú lo deseas. Cuánto has soñado tener un hijo&#8230; -dijo entre carraspeos Manu.</p>
<p>Ambos se miraron. Nunca habí­an sido tan felices. Le pusieron el nombre de Antón. El tiempo fue pasando y el chiquillo ya correteaba junto a los polluelos y gallinas que le picoteaban en las campas cercanas a la humilde vivienda de sus padres. El pequeño era amigo de todos estos animalitos y lloraba cuando sus ruidosos camaradas eran sacrificados en aras del sustento familiar. Manu solí­a decir entonces:</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Antón, estos animalitos que criamos en casa son parte de nuestra comida y nuestras necesidades, no solamente podemos comer cosas de la huerta, necesitamos también carne del pequeño txarri. Cuando sea mayor, sacaremos la manteca para condimentar las comidas, e incluso nos servirá para que el candil nos alumbre por las noches. Es el derecho a la vida: algunos animales deben morir para que nosotros podamos seguir viviendo. Es triste hijo mí­o, pero no hay otro remedio.</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero papá -le respondí­a el chaval- ¿también tendremos que matar a los corderillos? ¡Pobrecitos, con lo cariñosos y blancos que son&#8230;!</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Antón -le respondí­a el padre–. Tú eres una inocente criatura que desconoce la vida. Esa vida cruel que nos oprime y que no nos deja otro camino que el de subsistir. Ya te harás mayor y entonces comprenderás la triste realidad&#8230; ésa que hoy desconoces.</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me gustan tus consejos, papá ¿Quién te enseñó tantas cosas?</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Querido hijo -aseveró Manu- la vida es la verdadera escuela que nos va enseñando de continuo, y recuerda que cuanto más grande te vayas haciendo, más sabio serás. Quiero que recuerdes muy bien lo que le oí­ decir al Prior de los Mercedarios de Burceña cierto dí­a: «El Diablo sabe más por viejo que por Diablo».</p>
<p>Al mencionar al Demonio, algo se estremeció en la sonrosada cara del chiquillo.</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Papá, no debes mencionar a los enemigos de Dios. Te pones nervioso y a mí­ no me gusta que lo digas&#8230; ¡Es malo!</p>
<p>La miseria de la humilde familia se acrecentó con el paso de los años. Antón se habí­a convertido en un muchacho bien parecido y de dedicados modales. Veí­a con tristeza los desvelos de sus padres para que su vida tuviera un rumbo mejor. Cierto dí­a Manu anunció a Antón que tení­a pensado buscarle un trabajo en la Casa Torre de Zubileta.</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dices muy bien papá -aseguró el muchacho- hora es ya de que aporte algún beneficio a la familia para que seamos menos pobres.</p>
<p>* * *</p>
<p>La ocasión no se hizo esperar y, coincidiendo con un adelantado primaveral domingo del dí­a 5 de febrero, fiesta de Santa ígueda, padres e hijo se pusieron en camino para oí­r la santa Misa en la ermita del barrio barakaldés. Ataviados con sus muy sencillas prendas domingueras, se acercaron al pórtico de la pequeña iglesia donde todos esperaban al sacerdote para celebrar el rito dominguero&#8230; Cuando aparecieron, el murmullo de los hombres cesó mientras que el siseo de admiración de las mujeres iba en aumento. Sí­, era Antoñito el del arroyo, el mozo más apuesto del lugar. Antes de que la misa comenzara Manu presentó a su hijo a don Crescencio, mayoral de la Torre de Zubileta, y sin más rodeos le dijo:</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Don Crescencio, éste es mi hijo y no estarí­a mal que lo tomara a su servicio. Es buen chico y honrado a carta cabal.</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No me parece nada mal -respondió el viejo hacendado- estoy a falta de un zagal, y si sabe labrar la tierra mejor que mejor. Desde luego tiene buena presencia el mozo.</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sus hechos son aún mejores -respondió el halagado Manu.</p>
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<td>&nbsp;</td>
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</tbody>
</table>
<p>Transcurrido el Santo Oficio se tornó a la tertulia frente a la vieja ermita y no faltó el txistu para amenizar el baile en la ya tradicional romerí­a de Santa ígueda. Mozos y mozas danzaban bajo la mirada de sus celosas amatxus que, muy atentas pese al gesto despistado, observaban el mejor partido para sus hijas casaderas. Antontxu danzaba con sus nuevas abarcas sin dar mayor importancia al asedio que le prestaban las futuras suegras. Los mozos, que no eran tontos, pronto dejaron sentir su malestar por la presencia de aquel «ser nacido en el arroyo». Muy pocos pudieron darse cuenta de dos miradas que mudamente se cruzaron en el baile: fueron los ojos de Antontxu y los de una espigada muchacha de largas y rubias coletas. Ninguno de los dos podí­a presagiar la ciega pasión que entre ambos habí­a de nacer.</p>
<p>Al atardecer caminaron de regreso a su casa donde les esperaba una buena y fresca ensalada y un buen estofado de cordero con hojas de laurel en un puchero de barro. Durante la cena surgió el diálogo y Antontxu hizo hincapié en dejar la casa de sus padres.</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mamá, padre ha hablado con don Crescencio para ir a trabajar con él. A mí­ me parece muy bien, así­ que ahora es cuando yo debo iniciar mi vida. Nunca os podré pagar todo cuanto habéis hecho por mí­. Quizá algún dí­a podáis sentiros orgullosos de haber sido mis verdaderos padres. Ya sé donde me encontrasteis y todo lo ocurrido después&#8230; y es por eso por lo que os quiero más.</p>
<p>Tanto Martina como Manu se fundieron en un fuerte abrazo de despedida con Antón. Sabí­an muy bien que su niño tení­a que marcharse algún dí­a y habí­a llegado la hora de partir.</p>
<p>* * *</p>
<p>Acompañado de su perro caminaba Antontxu por el angosto camino que, desde Munoa, le llevaba a Zubileta. Las cepas txakolineras despuntaban ya sus verdes brotes y el camino resultaba agradable al escuchar cómo el agua fluí­a del cantarí­n arroyo. Caminaba el mozo con su modesto hatillo al hombro cuyo contenido sólo era una descolorida camisa remendada y un reviejo pantalón de pana, cuyas recosidas rodilleras hací­an suponer que fue una prenda heredada de su bisabuelo cuando menos. Una vara de avellano portaba en su mano, mientras que con la otra tiraba piedras para que tras de ellas retozara su inquieto y simpático perro. Sus pensamientos se perdí­an mientras caminaba sumido en su propia fantasí­a. Volaba libre como un pájaro, pero su vuelo le hizo tropezar y caer al suelo como sonámbulo.</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Vaya que eres bruto! ¡Por poco me matas! -le gritó una jovencita de coletas rubias.</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Perdóname, soy un loco. Sólo trataba de llegar cuanto antes a casa de don Crescencio y&#8230;</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Pues anda, que si se entera mi padre que me has querido matar, malamente te podrí­a dar trabajo!</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Yo creo que nos vimos el domingo pasado en Santa ígueda, ¿verdad? –preguntó Antontxu reconociendo las rubias trenzas–. No sabí­a que fueras la hija de don Crescencio&#8230;</p>
<p>Portada de la Ermita de Santa ígueda.- El artista de la presente portada es el baracaldés Ví­ctor Salazar, y en ella vernos reflejado todo el encanto ermitaño de la santa siciliana, cuya fiesta se celebra el dí­a 5 de febrero. El lugar en que está enclavada la ermita lleva su mismo nombre, y se puede acceder a él bien por Burceña, Castrejana o por Cruces.</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pues mira, ahora ya lo sabes. Yo también sé que tú eres Antón el del arroyo.</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Supones muy mal chica. Yo soy Antón, hijo de Manu y Martina, y no me gusta ser juzgado por aquéllos que no me conocen. Presiento que siempre seguiré siendo un desconocido incluso para mí­ mismo &#8211; dijo el zagal mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No ha sido mi intención molestarte -terció con temblorosa voz la muchacha–. Te llevaré hasta la casa de mis padres.</p>
<p>***</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Caramba! ¡Caramba! -acertó a decir don Crescencio al ver a su hija acompañada del nuevo bracero-. Pareces precoz en tus presentaciones. Supongo que vendrás a quedarte con nosotros. Tu padre ya sabe cuánta será tu soldada anual: seis sacos de borona y tres corderos al año -le dijo al tiempo que le indicaba la entrada a los establos donde pernoctarí­a en lo sucesivo.</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Gracias señor. Espero que disponga cual ha de ser mi trabajo -dijo Antón.</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No te preocupes chaval, descansa hoy y mañana Dios dirá. Pero recuerda que has venido para trabajar y no para holgazanear.</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Espero no crearle problemas. El trabajo no me asusta y sabré cumplir lo pactado con mi padre -dijo el joven con mucha humildad.</p>
<p>Antontxu realizó las tareas de zagal y pronto el ganado se familiarizó con él. Con su perro y su certera honda no habí­a manera de que se desmandara ningún ganado. Tan tranquilo era su trabajo que pronto dispuso de tiempo libre para dialogar con la guapí­sima hija de don Crescencio. La muchacha, con muy rara habilidad, desoí­a los consejos de su madre para reunirse con el agraciado pastor.</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nunca te casarás con ese «hijo del arroyo», ¿me oyes? ¡Nunca! -le decí­a irritada su madre-. Es mejor que dejes de tontear con ese muchacho.</p>
<p>La prudencia del joven Antón era tal que nunca se rebeló contra las ofensas que tanto el malcarado y envidioso Gervasio, hermano de Maite, como su madre lanzaban contra él. Cierta mañana, cuando Antontxu soltaba el ganado para llevarlo al prado, fue requerido por el dueño de la Torre de Zubileta quien, con no muy buenos modales, lanzó un juramento ante los atónitos ojos del joven barakaldés que no salí­a de su asombro:</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ha llegado a mis oí­dos que tu comportamiento es muy dudoso. Llegaste como un hijo y ahora me lo pagas cortejando a Maite. Me duele mucho tener que despedirte de mi casa, pero como hombre que eres quizá llegues a comprender mis razones. Soy el dueño de la Torre y quiero para mi hija un marido con posición y no un hijo del arroyo sin apellidos propios como tú. ¿Me oyes? -concluyó el severo patrón.</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De nada me considero culpable y espero que nunca tenga que arrepentirse de haberme conocido. Que Dios les perdone -dijo con tristeza Antón.</p>
<p>Sin mediar más palabras, Antontxu llamó a su perro y tal como habí­a llegado dos años antes, regresaba a la casa de sus padres donde le esperaban los dos únicos seres que de verdad le habí­an querido.</p>
<p>* * *</p>
<p>Manu, una vez más, llegó sudoroso y contento. Habí­a realizado en buena luna el semillero de coles y lechugas y ahora tendrí­a una buena cosecha. Su alegrí­a se acentuó al ver a su mujer y a su hijo cuchicheando junto a la lumbre de la cocina. Cenaron y ya entrada la noche Manu propuso a su hijo dar un paseo hasta los frondosos bortales. Allí­ y sobre las raí­ces de un centenario castaño y bajo un cielo inusitadamente bello, el padre le dijo:</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bien sabes Antón que tu madre y tú sois lo que más quiero en este mundo. Sabí­a desde que te encontré en el arroyo, que este momento tení­a que llegar. ¿Ves aquella estrella fugaz que flota en el cielo, pues con ella llegaste tú para iluminar nuestras vidas y, como ella, me temo que algún dí­a nos dejarás solos. Nunca te conté toda la verdad y ahora que soy viejo no puedo seguir ocultándotela. Junto a aquel niño, mi niño, cerca del agua encontré también una extraña piel curtida en la que malamente pude descifrar que alguien te reclamarí­a cuando llegaras a la edad de 18 años. No supe quién lo ordenaba y sí­ entendí­ que deberí­as estar allí­ en la ladera, junto a la fuente que mana oculta entre los juncos y los zarzales. Ya no puedo callar más tiempo. Te mandé lejos de casa porque pensé que así­ no te perderí­amos, pero ahora tengo miedo de que algo malo nos pueda suceder a tu madre y a mí­. Antontxu, si nos quieres de verdad, debes irte. ¡Es la hora!</p>
<p>La brisa acariciaba los cabellos rubios de Antón, sus labios temblaban. Padre e hijo se miraron. Entre ellos no hací­an falta palabras. Una nueva estrella fugaz iluminó el firmamento, tal y como ocurriera en cierta fecha ya casi olvidada.</p>
<p>* * *</p>
<p>Amanecí­a cuando el chirriar de la puerta de la casa dejo ver la silueta del joven Antón. El perro ladró y por un momento pensó dejarle que le acompañara. «Solo» resonó una voz en su interior. í‰l obedeció y acariciando el hocico de su amigo tomó el camino. A medio dí­a habí­a llegado junto a la Torre de Zubileta. Se disponí­a a pasar de largo cuando oyó unos sollozos cerca de la tapia. Era Maite.</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Oh Dios mí­o! -pensó- ¿Por qué tengo que dejarla?</p>
<p>Sus manos se unieron entre los barrotes de una ventana depositando un dulce beso, esa caricia que tantas veces buscan los enamorados, sellando así­ para siempre su amor. Antón le prometió que allí­ donde estuviera la llevarí­a para siempre en su alma, pero Maite supo que no volverí­a jamás.</p>
<p>Hací­a más de un año que Antontxu habí­a abandonado la ribera del Cadagua. La casa solariega de Zubileta era un lugar triste, donde don Crescencio no era más que un guiñapo acompañado. Un agudo ataque de reuma le habí­a recluido en la cama. Su mujer, la loba madre, no encontraba consuelo ni era capaz de devolver la alegrí­a a su hija, esa niñita que cada dí­a se veí­a más transparente, más sin vida. Su hijo, perdida la razón, vagaba como un idiota por los lindes de la casa. Buscaba a Antón, a quien consideraba el autor de toda aquella ruina.</p>
<p>Nada volvió a saberse de aquel alegre y rubio barakaldés. Sin embargo, cuenta la leyenda que mucho tiempo después un pequeño zagal se acercó con sus ovejas al pequeño arroyo de Ibarreta, y cuál no serí­a su sorpresa cuando entre los tupidos juncos vio una estatua de un fraile cubierta de verdí­n que parecí­a portar entre sus manos una ruda cruz de madera. El muchacho emocionado por el hallazgo la transportó hasta la Casa Torre donde prestaba sus servicios.</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡He encontrado a San Antonio de Padua! ¡He encontrado un San Antonio! &#8211; gritaba.</p>
<p>Maite vestida de negro y acompañada por un matrimonio de ancianos, los que fueron padres adoptivos de Antontxu, detuvo al zagal antes de que traspasara el umbral de la que hace años fuera su casa.</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¿Qué es eso que gritas? Detente muchacho y enséñame lo que arrastras.</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sí­, señorita -contestó el chico.</p>
<p>Maite se arrodilló, junto a ella lo hicieron Manu y Martina, y sacando su pañuelo comenzó a quitar el moho de la cara de la estatua. Manu cerró los ojos. ¡Sí­! ¡í‰l lo presentí­a!</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dime, muchacho, ¿dónde la has encontrado? –acertó a decir nerviosamente.</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el arroyo, junto a los juncos.</p>
<p>De pronto un grito pareció conmocionar a los que transitaban por el camino:</p>
<p>&#8211;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; ¡Ha vuelto! ¡Ha vuelto! -gritaron las dos mujeres al ver, tras la corteza de lodo que cubrí­a la estatua, la amplia sonrisa y los ojos azules de Antón el del arroyo.</p>
<p>Carlos Ibáñez</p>
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		<title>La estructura física de los núcleos urbanos medievales vizcaínos (III)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2026 06:07:23 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Urbanismo]]></category>
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<p>3.1. Tipos de Plano</p>
<p>El trazado de las calles en las villas vizcaínas es generalmente rectilíneo y forma una figura similar a una cuadrícula. Por su pequeño tamaño, a veces las manzanas son pocas y algo irregulares. Las calles, paralelas, son cortadas por cantones, normalmente más estrechos, que las atraviesan formando ángulo recto.</p>
<p>No hay apenas espacios vacíos intramuros pero a veces sí aparece un pequeño ensanche delante de la iglesia, situada en un extremo, (caso de Durango, Elorrio y Gemika) donde seguramente se llevaría a cabo el mercado que sus cartas pueblas les conceden o en el caso de las villas camineras (Areatza, Ermua y Ugao), el espacio próximo a la entrada de la ciudad que parece actuar como punto focal. Estos casos no son muy extremos pues el tipo de plano que acabamos de describir como dominante en Bizkaia precisamente lo que promueve es un reparto homogéneo de las funciones.</p>
<p>En un plano más general, las jerarquías social y física determinaban algunas formas del trazado de</p>
<p>todas las ciudades. En Hagurain (Salvatierra), por ejemplo, el barrio judío ocupaba la calle menos</p>
<p>importante, más baja y estrecha de las tres que componían la villa. En Gasteiz, también ocupaban la parte más baja mientras que el clero (hasta el s. XVIII) ocupó la alta.</p>
<p>Las razones topográficas eran tenidas en cuenta, sin duda, a la hora de asentar las villas. Esto hacía que los recintos murados tuvieran ciertas irregularidades y nos hace suponer que sería necesaria cierta flexibilidad para ajustar un plan preconcebido a la realidad.</p>
<p>Esta tarea la llevarían a cabo los funcionarios y notarios u «hombres buenos», que serían muchas veces quienes se encargaran también de realizar la lotización de terrenos.</p>
<p>Las ciudades de fundación del País Vasco, pese a ser variadas, pueden reducirse a una serie de tipos que se diferenciarán en principio por la situación de los edificios monumentales, los ejes del trazado y la disposición de las calles. Primeramente vamos a distinguir dos grupos muy amplios:</p>
<ol>
<li>A) URBANISMO ESPONTANEO</li>
</ol>
<p>Núcleos de plano irregular, no previsto. En ocasiones, el núcleo ya existía de antaño y su plano se nos presenta como espontáneo, surgido a tenor de las necesidades del momento, sin puntos focales y acomodado totalmente a la topografía del lugar. Tales son los casos de las alavesas Salinas de Añana y Salinillas de Buradón.</p>
<ol>
<li>B) URBANISMO PLANIFICADO</li>
</ol>
<p>La mayoría de las villas vascas y, como ya hemos apuntado, todas las vizcaínas, revelan un urbanismo planificado, es decir, responden a la puesta en práctica de un plan previo, que actualmente, en casi todos los casos puede rastrearse con mayor o menor claridad. Dentro de este segundo gran grupo vamos a diferenciar varios tipos de plano:</p>
<ol>
<li><u>La Ciudad Camino</u></li>
</ol>
<p>Empezamos por la que corresponde al tipo que parece ser más arcaico de las ciudades de fundación, constituida por la lotización a lo largo de un camino, que nonnalmente es el de Santiago, y cerca de una iglesia. Suelen tener un plano bastante regular, ya que la ciudad tiende a extenderse longitudinalmente a lo largo de dicho camino y a ambos lados. De esta forma, este camino se convierte en calle, unas veces única y otras principal. A lo largo de su trayecto urbano suelen aparecer hospitales y albergues para peregrinos y en su parte central, artesanos y comerciantes.</p>
<p>El uso del camino como material físico de construcción de la ciudad casi sin ningún cambio, supone</p>
<p>un principio de interrelación con el territorio y el aprovechamiento sistemático de unas condiciones geográficas y topográficas predeterminadas. En la Península, los casos más representativos son Castrojeriz, Sto. Domingo de la Calzada, Sahagún … A este tipo pertenece en la País Vasco, la puebla fundada en 1090 por Sancho Ramírez de Navarra que daría lugar a la ciudad de Estella, Villava y Burguete. En Alava, sólo Armiñón responde a este esquema. En Gipuzkoa, Elgeta y Azkoitia y en Bizkaia podría rastrearse este tipo en algunas como Mungia, Ugao o Larrabetzu, sin que estuvieran situadas en el Camino de Santiago.</p>
<ol start="2">
<li><u>Recintos Ovalados</u></li>
</ol>
<p>El esquema de ciudad de tres calles paralelas, desarrollo de una única constituida por el camino de</p>
<p>Santiago, se aplica a ciudades defensivas corneo Biasteri, Gasteiz y Hagurain. En estas ciudades situadas en lugares estratégicos la topografía tenía un importante papel determinando el contorno del recinto murado al que debía ajustarse el trazado interior. La solución generalmente adoptada era dejar la calle central recta y curvar las laterales, paralelas a la muralla. Estas tres ciudades, en concreto, incorporan la iglesia al recinto murado.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &gt; Este es el esquema de casi todas las ciudades alavesas. En los extremos puede haber dos iglesias (Hagurain), templo frente a casa torre (Antoñana), dos puertas de la muralla con la iglesia en la vía axial (Bernedo), o cualquier otra combinación de estos elementos.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &gt; En Gipuzkoa, también hay un grupo de planes ovalados del que los ejemplos más perfectos son Arrasate, Ordizia y Hemani.</p>
<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &gt; En Bizkaia, por el contrario, no encontramos ninguna villa que responda tan claramente a este tipo, pero sí parece haber una cierta tendencia a hacer converger, al menos en uno de sus extremos, las dos calles secundarias en la principal, o bien las tres en una especie de plazoleta. Esto podemos verlo en Bermeo, Balmaseda, Errigoiti etc.</p>
<ol start="3">
<li><u>Fundaciones de tipo campamento militar o bastida.</u></li>
</ol>
<p>El primer tipo, la ciudad camino, se desarrolla en muchas ocasiones, de forma que la primitiva calle</p>
<p>única coincidente con el camino se convierte en calle principal acompañada de otras dos paralelas a ella, una a cada lado, lo que da una estructura de ciudad rectangular. También hay una serie de cantones más estrechos que cortan las tres calles, una o dos grandes iglesias con sus plazas, y naturalmente, la muralla que rodea el núcleo.</p>
<p>Este esquema de ciudad rectangular compuesto de tres calles paralelas que en euskera se llaman</p>
<p>Artekale (de Enmedio) Goienkale (de Arriba) y Barrenkale (de Abajo), se transforma, al desarrollarse, en este tercer tipo: conjunto de calles paralelas sin estructurar jerárquicamente y atravesadas por otra perpendicular en un extremo, en el que se ubicaría la iglesia. Las manzanas de casas quedan cortadas por las calles y cantones de una manera regular y geométrica.</p>
<ol>
<li>Torres Balbás ha puesto de manifiesto la permanencia de los trazados ortogonales heredados de</li>
</ol>
<p>las ciudades griegas helenistas y romanas, y transmitidos a las ciudades medievales. La eficacia de las actividades castrenses exigía un cierto orden en la instalación de las tropas y para ello se siguió la tradición romana. Esta misma eficacia parece ser lavirtud que hizo que se perpetuara el modelo, llamándose así de campamento militar o bastida.</p>
<p>Dentro de este grupo se incluyen varias ciudades guipuzcoanas, de las que las más representativas son Donostia, Hondarribia y Getaria, y otros lugares como Hagurain, Briviesca, Castellón . .. pero sin embargo es el grupo que abarca la mayoría más importante y representativa de las villas vizcainas. Estas aglomeraciones de plano verdaderamente regular, trazado antes del establecimiento de los pobladores no parecen ser anteriores al s. XIII, se sitúan casi en su totalidad en el norte de Castilla-León y responden con bastante exactitud al modelo de bastida del sudoeste francés. Como modelos característicos podríamos analizarlos planos de Durango, Gernika, Markina y Bilbao. Todas ellas se componen de un número determinado de calles parelelas con manzanas dobles en el medio y simples al exterior, que varía de un caso a otro.</p>
<p>DURANGO: En Durango el número de calles paralelas es cinco, y tienen los tradicionales y repetidos nombre topográficos. La primera es una calle muy exterior, la de los Conventos. La segunda se llama Kalebarria (Nueva) y luego se repiten los tres ya mencionados.Otra las corta por el medio de la totalidad de su longitud. En un extremo de las calles de Arriba y Enmedio estaban la plaza y parroquia de Santa Ana, y en el otro, la parroquia de Santa María. En la muralla se abrían cinco puertas: portal de Zabala, del olmedal, del mercado, de la calle Nueva y del arrabal de la Cruz. Fuera de este núcleo quedarían varios arrabales:de la Cruz, del olmedal (y paseo del olmedal), Pinondo, Zabala e Intxaurrondo. Ya hemos nombrado la existencia de conventosextramuros: hubo tres, que se reconstruyeron en el s.XVII: S. Antonio, Sta. Susana y S. Francisco.</p>
<p>GERNIKA: Similar a Durango, pero con cuatro calles paralelas en lugar de cinco,que se escalonaban de forma transversal a lo largo de la leve inclinación de la ladera. A un lado estaba Goienkale, al otro Barrenkale Barrena, y en medio dos: Artekale (de Enmedio) y Barrenkale (de Abajo, que debió ser la que antes era de Abajo). Las cuatro se abrieron en el sentido de la calzada Durango-Bermeo que, de hecho, atravesaba la villa por Artekale. La comunicación con el puerto se realizaba a través del cantón de Santa María, en realidad una quinta calle travesera. Pronto la necesidad pública creó un amplio ensanche entre las dos calles superiores destinado al mercado semanal que, según concedía la carta puebla, se celebraba todos los miércoles. En el extremo superior de la villa amurallada se hallaba la iglesia de Santa María. En el inferior sólo se obtenía algún contrapeso armonizador gracias, primero al tráfico del puerto y la Rentería, y más tarde por la nueva iglesia de S. Juan del Puerto que se vino a situar justo en el ángulo opuesto a Andra Mari. Estaba rodeada con murallas defensivas y aunque la documentación sólo alude a un portal es lógico pensar que tuviera varios más. Arrabales tenía dos alineados con las calles de la villa Uno, el «susero» junto al camino de Lumo con la ermita juradera o Andra Mari la Antigua, y otro, el»yusero», que tal vez llegara hasta la rentería y el puerto.</p>
<p>MARKINA: La villa de Markina surgió de la petición de los hijosdalgo rurales de la zona de poder cercar una población por miedo a las incursiones de caballeros guipuzcoanos. Sería el único recinto murado del contorno por lo que también se acercarían numerosos burgueses y artesanos a ejercer sus profesiones. De la villa primitiva se conservan perfectamente el trazado de sus calles: tres paralelas: Goienkale, Erdikokale y Okerra, esta última algo torcida como su nombre indica, y una travesera en uno de los extremos llamada Zeharkale. En el otro extremo las tres parecen converger en una pequeña plazoleta tomando así un cierto aspecto triangular. Las casas originales han sido sustituidas por otras en distintas épocas, pero todavía se mantiene la parcelación gótica: solares estrechos y profundos separados por muros medianeros. Este reducido casco urbano (1,5 has.) se hallaba rodeado por una cerca exenta abierta en tres puntos: los desaparecidos portales de Arriba e Irureta, a ambos lados de Okerkalea, y el de Orueta en el extremo libre de Zeharkale. El Monasterio de Sta. María de Xemein existía con anterioridad a la erección de la villa, por lo tanto ya en la carta puebla los futuros pobladores sabiendo que lo van a utilizar, pese a dejarlo extramuros, le piden al Señor que se lo.conceda y que ellos le satisfarán su renta. El señor aceptó.</p>
<p>BILBAO: Se ajusta a los mismos principios. Según la historiografía tradicional en sus primeros momentos estaría compuesto por las tres calles de que ya hemos hablado (Goienkale, Artekale, y Barrenkale). A estas cruzan otras más estrechas perpendiculares llamadas cantones, formando así la retícula urbana. Las parcelas edificables solían ser regulares, de 5 ó 6 m. de fachada por 15-30 m. de fondo. Ya para el s. XV se formaría el Bilbao de las Siete Calles, añadiéndose a éstas tres otras cuatro paralelas. Además de la calle de Ronda, quedaría constituido por: Somera (=Goienkale), Artekale, Tendería, Carnicería Vieja, Barrenkale y Barrenkale Barrena. Parten de la ría y llegan hasta la iglesia de Santiago. Nuevos indicios aportados por el campo de la arqueología de la mano de Iñaki García Camino vienen a romper con este esquema ofreciéndonos otra visión diferente. Antes de fundar en el meandro del Ibaizabal, donde existía una pequeña iglesia románica dedicada a Santiago, se establecieron los límites del espacio a urbanizar y se acondicionó la terraza fluvial. Esta preparación se ha documentado en todos los solares excavados en Bilbao y se ha constatado que ya existía en la primera mitad del s. XIV: Todo el casco viejo responde a un claro proyecto urbanístico unitario. Sobre esta capa, en 1334, se comenzó a edificar la muralla exenta de cal y canto, gracias a un privilegio de Alfonso XI que llegó al Señorío en ese año y no la tenía. No parece que uniera diversas casas torre preexistentes como afirma T. Guiard. Lo que sí parece probable que tuviera sería una cerca de madera, desde 1300 que sirviera para definir y delimitar los espacios a constuir y los viales. El alcázar se hizo, por orden del mismo rey en el solar donde después se alzó el consistorio y fue demolido por acuerdo del concejo en 1366. Los conventos son de aparición tardía en toda Bizkaia. El primero fue el de Bermeo (1357). En Bilbao se instalaron en anteiglesias inmediatas a la Villa: Abando y Deusto, obligados por la pequeñez del municipio, en el S. XV. Extramuros se distinguían los arrabales de Ibeni y San Nicolás y, al otro lado del puente, Bilbao la Vieja, que en opinión de algunos es preexistente a la fundación de la Villa. Este mismo esquema se repite en otras villas como Bermeo, Plentzia o Portugalete.</p>
<p>Dos tipos de ciudades que no escontramos en Bizkaia aunque se dan en el País Vasco son las triangulares y las centrales. Las primeras son típicas guipuzcoanas. Las calles, que generalmente son tres, se juntan en un extremo pareciendo por ese lado que la villa tiene una sola calle, y por el otro que tiene tres. El caso más representativo es Segura, pero Azpeitia, Renteria, Bergara y otras responden también a es modelo.Las centrales surgidas a partir de un amplio espacio dedicado a mercado, con frecuencia fuera del recinto urbano, se identifican progresivamente con las renacentistas de planta centrada, sobre las que teorizará ya a fines del s. XIV el fraile catalán Eiximenc. Frente al mantenimiento del plano, apreciable en la mayoría de las ciudades vascas, la vivienda cambiará en cuanto que es expresión de las transformaciones sociales y de la propiedad del suelo, pero estas transformaciones corresponden a un periodo casi ya renacentista, impregnado, por tanto, de unos ideales bastante diferentes de los medievales.</p>
<p>3.2. Los Solares</p>
<p>La importancia de la propiedad del suelo en el plano de las ciudades es indudable. Unas veces la intención era asentar a una clase homogénea de hombres libres, y entonces las parcelas otogadas solían ser uniformes, dando lugar a una forma coherente y perfectamente planificada. Otras, las lotizaciones de los conventos periféricos o de varias propiedades daban lugar a un tipo diferente en cuya construcción intervenían distintos poderes, originándose una ciudad por partes que responde a múltiples impulsos creadores y va destinada a diversos estamentos de la nobleza y el clero.</p>
<p>Las ciudades de fundación vasca, al igual que las bastidas francesas y otras, pertenecen al primer grupo. Son homogéneas y han sido planeadas de una vez siendo el resultado de una distribución de una propiedad única, de carácter señorial en el caso de Bizkaia, entre un estatuto social homogéneo, como queda claramente reflejado en las cartas pueblas.</p>
<p>Esta regularidad del plano, observable a simple vista incluso en villas que se convirtieron en tales gracias a la confirmación posterior pero que ya existían como Balmaseda, Orduña y Lekeitio, no se sabe si es el resultado de la inicial distribución del suelo o si es resultado de la evolución histórica posterior de las villas, en especial, de reconstrucciones más tardías tras voraces fuegos. Generalmente tiende a aceptarse la primer hipótesis por diversos motivos.</p>
<p>Sólo en la fundación de las cuatro últimas villas (Ugao, Mungia, Larrabetzu y Errigoiti) las cartas pueblas hacen alusión directa a los solares, disponiendo que todas las heredades que estén dentro de los límites de la villa que sigan siendo de sus dueños y que los nuevos pobladores que quisieren entrar a poblar la villa lo hagan » &#8230; comprando Solares a aquellos cuios son ahora las Heredades por prescios combenibles segun tasaren sobre juras de Santos Evangelios los homes henos que obieren de ordenar la Carca de la dha Villa &#8230;».</p>
<p>La existencia de solares vacíos que siguen una ordenación con los ocupados, como se observa en Lanestosa, quizá significara que la villa no había resultado suficientemente atractiva para los habitantes de los alrededores, o bien que se despoblara posteriormente por diversas razones. Esto primero sería seguramente lo que Doña María Díaz de Haro quiso evitar cuando en 1331, o sea seis años después de otorgarle el fuero, dispuso que todos los que hubieran poblado en Lekeitio una casa, que acudieran a la villa ocuparla, para lo que daba un plazo de cuatro semanas.</p>
<p>En cuanto al tamaño de los solares, si bien en algunas cartas pueblas alavesas y guipuzcoanas hay referencias a este, en las vizcaínas no existe ninguna. Sus dimensiones son muy variables aunque, salvo en la calle Mayor de Ondarru en que son muy estrechas (3,5 m.), en villas tan dispares como Plentzia, Errigoiti, Balmaseda, Gerrikaitz, Markina o Larrabetzu, se observa una oscilación entre 5 y 8 m. de ancho por unos 10-13 m. de profundidad. El hecho de que en Ondarru sean tan estrechos, en Balmaseda abunden los de 5 m. y en Markina o Gerrikaitz, los de 6 m. puede ser, con bastante lógica, consecuencia histórica de la relativa escasez del suelo, lo mismo que el número de pisos de las viviendas, que se escalonan de manera inversa al tamaño del solar.</p>
<p>Estos lotes de terreno o solares urbanos reciben diversas denominaciones, y pocas veces aparecen con la única de «solar». Es muy habitual que se mencionen como «solar de casa» o «tierra é solar de casa», en los primeros años de vida de las villas. Con el tiempo, se va relegando el término «solar», y se emplearán otros como «suelo de casa» «suelo y tierra de una plaza» o «suelo de una plazuela». Plaza y plazuela o su versión en euskera «enparanza» son menos frecuentes que la voz suelo, pero todos ellos son sinónimos de solar, refiriéndose siempre a solares urbanos intramuros.</p>
<p>Esta situación homogénea inicial es muy difícil que se mantuviera a lo largo del tiempo, pues la desigualdad económica a veces se grande y en unos casos los vecinos más poderosos acaban rompiendo la igualdad originaria ya por medio de la compra, ya mediante la fuerza.</p>
<p>La similitud de los tamaños de los solares guipuzcoanos dada tanto por las escasas referencias documentales como por los resultados de la aplicación del método arqueológico, se ve rota en las casas torre, que en su mayoría ocupan exactamente dos unidades de solar. También se dan casos de casas-palacio que ocupan ls dimensiones correspondientes a solar y medio.</p>
<p>Otro factor que introduciría, sin duda alguna, modificaciones en el tamaño de los solares será la presión demográfica. Si es baja, porque las condiciones que ofrece la villa no son atractivas, quedan solares vacíos, que los moradores podrán convertir en huertas, además de la que todos tienen en la trasera de su casa. Esta no es una situación problemática a no ser que sea un caso extremo. Lo que sí presenta problemas es la situación contraria.</p>
<p>Cuando la presión demográfica es muy elevada, en un primer momento se suele recurrir a edificar también la parte trasera de la casa que originariamente sería una pequeña huerta, corral etc. Esto no siempre es suficiente para solucionar el problema y algunas veces se hace necesario dividir los solares. Lo usual era dividirlos por la mitad, longitudinalmente, para que cada vecirio tuviera acceso directo desde la calle. Esta no era la única manera en que podía fragmentarse la propiedad del solar. A veces, se realizaban particiones horizontales, es decir, aquellas en que no se divide superficie del solar sino el espacio construido.</p>
<p>Hoy día nos resulta muy difícil saber qué parte de la distribución actual de solares corresponde a siglos medievales, como ya hemos dicho. A solventar el problema nos ayudan los testimonios de las cartas pueblas y los escasos restos subsistentes hasta hoy, bien casas (casi ninguna), bien solares. En este punto es interesante comentar, que la historiografía ha defendido repetidamente la fosilización de la parlación gótica en multitud de villas vizcaínas (los llamados solares en alforja, estrechos y largos) y de hecho parece ser así si observamos a simple vista las edificaciones de los cascos antiguos de muchas de nuestras villas. Sin embargo la información concluyente en este tema sólo puede venir de la mano de la arqueología, y es mucho aún lo que queda por hacer. De momento, los resultados obtenidos, pese a no ser definitivos, llaman a la prudencia y nos dicen que este es un tema a revisar. ·</p>
<p>El espacio urbano, escaso en general, se muestra insuficiente en las villas de más éxito durante el s.</p>
<p>XV: se terminan de ocupar los espacios edificables intramuros, se fragmentan los solares, se crean y crecen los arrabales, y hay un claro intento, por parte de los vecinos, de ocupar paulatinamente parte del espacio público intramuros en beneficio propio. Esta ocupación, que lógicamente no puede ser muy grande, es un fenómeno constante. Los lugares más fácilmente codiciados son las calles y cantones. Una de las formas de esta ocupación era la construcción de pisos en voladizo, obteniéndose así una mayor superficie construida en los pisos superiores con el consiguiente obscurecimiento de la calle. Otra maniobra habitual era comenzar a edificar los cimientos de las casas a partir de los límites del solar, preservando toda su superficie, construyéndose las paredes en espacio público. En ocasiones no era la fachada la que avanzaba sobre la vía urbana&nbsp; sino las escaleras de cal y canto adosadas a las casas. Otra de las formas más descaradas de apropiación del espacio público fue la ocupación de los terrenos libres próximos a la cerca que prescribían como obligatorios las Partidas para el paso de elementos y personas para facilitar la defensa, pero que ya no cumplían una misión defensiva, usando la muralla como pared maestra de nuevas construcciones. Lo mismo sucedía con las torres que flanqueaban las puertas, a las que se adosaron construcciones de carácter civil, y con los espacios que rodeaban los portales de las villas.</p>
<p>Todas estas irregularidades, agravadas por el hecho de que los numerosos incendios obligaban a la</p>
<p>rápida reconstrucción de edificios, son una tendencia general en todas aquellas villas en las que el</p>
<p>suelo edificable disponible es escaso.</p>
<p>Los concejos, viendo estos problemas de cerca tuvieron que tomar medidas para controlar los abu-</p>
<p>sos. A fines del s.XV debido, sobre todo a los devastadores incendios que arrasaron algunas villas, en ocasiones (Caso de Donostia o Arrasate) dictaron ordenanzas específicas de reconstrucción urbana, en las que se trataba de evitar la apropiación de los espacios públicos, así como de incorporar materiales constructivos más resistentes al fuego.</p>
<p>Las Ordenanzas Municipales ordinarias también recogen, en muchas ocasiones, intenciones similares. Junto a todas ellas Las Partidas, normativa general para todo el reino de Castilla, contenía numerosas disposiciones referentes a este tema.</p>
<p>M.ª José Zabala Altube</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>RECORRIDO HISTÓRICO 69: RONTEGUI: UN BARRIO DE ACOGIDA</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Apr 2026 06:38:48 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-medium-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div>En otros recorridos de esta ya larga exposición hemos presentado la evolución demográfica de la anteiglesia. No volveremos a ello. Un sencillo análisis de los datos nos muestra el brutal aumento de la población en los cien años que transcurren entre 1887 y 1981 en los que se pasa de 8.868 a 118.615… El Barakaldo [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-medium-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div><p>En otros recorridos de esta ya larga exposición hemos presentado la evolución demográfica de la anteiglesia. No volveremos a ello. Un sencillo análisis de los datos nos muestra el brutal aumento de la población en los cien años que transcurren entre 1887 y 1981 en los que se pasa de 8.868 a 118.615…</p>
<p>El Barakaldo que conocemos hoy día es una amalgama de “nativos” (minoría) y “llegados” (mayoría). Esta llegada masiva ocurre en dos momentos que se corresponden con los veinticinco años finales de cada uno de los siglos XIX y XX.</p>
<p>En este recorrido vamos a analizar la población del barrio de “Rontegui” en los años 1970-2000. Y lo vamos a hacer utilizando exclusivamente los “Libros de Bautizos”<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a> de los citados años. Estos Libros contienen algunos datos que son exclusivos. Contienen, por ejemplo, los nombres y lugar de nacimiento no sólo de los bautizados sino de sus padres y abuelos. Ciertamente que los “bautizados” no representan el 100% de los nacidos pero, dadas las circunstancias socio-religiosas del momento, no se alejarán demasiado. Con estos datos podemos configurar una serie de cuadros y algunos comentarios acerca de los mismos.</p>
<p>El primero de los datos (T.1) que aportamos es el Total de bautizados diferenciando los niños y las niñas. La primera de las décadas (1970-1979) refleja 830 bautizados siendo similar la cifra de niños (417) y niñas (413); la segunda (1980-1989) contiene 339 bautizados de los que son niños 173 y niñas 166; en la última de las décadas (1990-1999) el total de bautizados es de 237 (106 niños y 131 niñas).</p>
<p>&nbsp;</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="47">&nbsp;</td>
<td width="47"><strong>Total</strong></td>
<td width="48"><strong>niños</strong></td>
<td width="47"><strong>niñas</strong></td>
<td width="47"><strong>&nbsp;</strong></td>
<td width="47"><strong>Total</strong></td>
<td width="48"><strong>niños</strong></td>
<td width="47"><strong>niñas</strong></td>
<td width="47"><strong>&nbsp;</strong></td>
<td width="47"><strong>Total</strong></td>
<td width="48"><strong>niños</strong></td>
<td width="47"><strong>niñas</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>1970</strong></td>
<td width="47">85</td>
<td width="48">42</td>
<td width="47">43</td>
<td width="47"><strong>1980</strong></td>
<td width="47">47</td>
<td width="48">20</td>
<td width="47">27</td>
<td width="47"><strong>1990</strong></td>
<td width="47">21</td>
<td width="48">8</td>
<td width="47">13</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>1971</strong></td>
<td width="47">114</td>
<td width="48">60</td>
<td width="47">54</td>
<td width="47"><strong>1981</strong></td>
<td width="47">40</td>
<td width="48">23</td>
<td width="47">27</td>
<td width="47"><strong>1991</strong></td>
<td width="47">29</td>
<td width="48">14</td>
<td width="47">15</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>1972</strong></td>
<td width="47">97</td>
<td width="48">50</td>
<td width="47">47</td>
<td width="47"><strong>1982</strong></td>
<td width="47">34</td>
<td width="48">18</td>
<td width="47">16</td>
<td width="47"><strong>1992</strong></td>
<td width="47">28</td>
<td width="48">10</td>
<td width="47">18</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>1973</strong></td>
<td width="47">88</td>
<td width="48">40</td>
<td width="47">48</td>
<td width="47"><strong>1983</strong></td>
<td width="47">32</td>
<td width="48">20</td>
<td width="47">12</td>
<td width="47"><strong>1993</strong></td>
<td width="47">38</td>
<td width="48">15</td>
<td width="47">23</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>1974</strong></td>
<td width="47">82</td>
<td width="48">41</td>
<td width="47">41</td>
<td width="47"><strong>1984</strong></td>
<td width="47">22</td>
<td width="48">11</td>
<td width="47">11</td>
<td width="47"><strong>1994</strong></td>
<td width="47">25</td>
<td width="48">12</td>
<td width="47">13</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>1975</strong></td>
<td width="47">90</td>
<td width="48">40</td>
<td width="47">50</td>
<td width="47"><strong>1985</strong></td>
<td width="47">37</td>
<td width="48">17</td>
<td width="47">20</td>
<td width="47"><strong>1995</strong></td>
<td width="47">40</td>
<td width="48">18</td>
<td width="47">22</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>1976</strong></td>
<td width="47">92</td>
<td width="48">49</td>
<td width="47">43</td>
<td width="47"><strong>1986</strong></td>
<td width="47">36</td>
<td width="48">15</td>
<td width="47">21</td>
<td width="47"><strong>1996</strong></td>
<td width="47">15</td>
<td width="48">11</td>
<td width="47">4</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>1977</strong></td>
<td width="47">65</td>
<td width="48">34</td>
<td width="47">31</td>
<td width="47"><strong>1987</strong></td>
<td width="47">36</td>
<td width="48">23</td>
<td width="47">13</td>
<td width="47"><strong>1997</strong></td>
<td width="47">21</td>
<td width="48">14</td>
<td width="47">7</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>1978</strong></td>
<td width="47">70</td>
<td width="48">32</td>
<td width="47">38</td>
<td width="47"><strong>1988</strong></td>
<td width="47">36</td>
<td width="48">17</td>
<td width="47">19</td>
<td width="47"><strong>1998</strong></td>
<td width="47">9</td>
<td width="48">2</td>
<td width="47">7</td>
</tr>
<tr>
<td width="47"><strong>1979</strong></td>
<td width="47">47</td>
<td width="48">29</td>
<td width="47">18</td>
<td width="47"><strong>1989</strong></td>
<td width="47">19</td>
<td width="48">9</td>
<td width="47">10</td>
<td width="47"><strong>1999</strong></td>
<td width="47">11</td>
<td width="48">2</td>
<td width="47">9</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="4" width="189"><strong>TOTAL</strong></td>
<td colspan="4" width="189"><strong>NIÑOS</strong></td>
<td colspan="4" width="189"><strong>NIÑAS</strong></td>
</tr>
<tr>
<td colspan="4" width="189">1406</td>
<td colspan="4" width="189">696</td>
<td colspan="4" width="189">710</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="12" width="566"><strong>T.1: Niños y niñas bautizados en la Parroquia de San Ignacio en los años 1970-1999</strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>Los datos nos muestran que la primera de las décadas tiene más bautizados (830) que las dos siguientes (576) indicando, con ello, el progresivo descenso de bautizados que, como antes hemos indicado, correspondería, igualmente, a un descenso de la población. La relación niños-niñas nos indica que en las dos primeras décadas es ligeramente superior el número de niños y, por el contrario, se compensa y supera el total en la tercera de las décadas para finiquitar todo el periodo con un 696-710.</p>
<p>En la siguiente tabla (T.2) mostramos el origen del padre y de la madre de los bautizados. Lo hacemos señalando, las Comunidades Autónomas dejando en una Nota las Provincias correspondientes.</p>
<p>Los datos nos indican que existen dos grupos sobresalientes en el origen de los progenitores (Euskadi -735- y Castilla-León -708-) debiendo señalar que la mayoría relacionada con Euskadi es de Bizkaia -732- y de la segunda, de Burgos -206-.</p>
<p>Otros tres territorios configuran un segundo grupo de procedencia: Galicia (465), Extremadura (393) y Andalucía (285); la mayoría de gallegos son de La Coruña (272), los pacenses (277) doblan a los cacereños (116) y los malagueños (146) destacan entre los andaluces. Quizá debiéramos insertar en este grupo (dada la singularidad del territorio) a los cántabros (47).</p>
<p>Un tercer grupo lo forman el resto de autonomías que, por orden de importancia, son: Castilla la Mancha, 35 (sobre todo Ciudad Real); Logroño, 30; Asturias, 13; Navarra,9; Cataluña, 7 (únicamente de Barcelona); Melilla, 7; Aragón, 5 (sin ninguna presencia turolense); Valencia, 2 (todos ellos de la provincia valenciana); Ceuta, 1; Murcia, 1.</p>
<p>Los porcentajes provinciales que representan estos datos, sobre un total de 2656 personas (suma de padres y madres), son los siguientes: Bizkaia (27,56%), Badajoz (10,42%), La Coruña (10,24%), Burgos (7,75%), Málaga (5,49%), Lugo (4,74%), Cáceres (4,36%) y Salamanca (3,84%).</p>
<p>Los lugares que aportan más de 50 padres o madres a Barakaldo son: el propio Barakaldo (534), Campanario (111), Bilbao (96), Jerez de los Caballeros (77) y Teba (64). Si lo desglosamos en hombres y mujeres los datos no muestran diferenciación con respecto a los datos anteriores señalando únicamente que Barakaldo (244-288) y Jerez de los Caballeros (31-46) aportan más madres que padres, lo contrario que Bilbao (50-46), Campanario (60-51) y Teba (35-29).</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="138"><strong>Territorio</strong></td>
<td width="50"><strong>Padre</strong></td>
<td width="57"><strong>Madre</strong></td>
<td width="63"><strong>TOTAL</strong></td>
<td width="110"><strong>Territorio</strong></td>
<td width="50"><strong>Padre</strong></td>
<td width="57"><strong>Madre</strong></td>
<td width="57"><strong>TOTAL</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="138"><strong>Andalucía</strong><a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><strong>[2]</strong></a></td>
<td width="50">155</td>
<td width="57">130</td>
<td width="63">285</td>
<td width="110"><strong>Extremadura</strong><a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><strong>[3]</strong></a></td>
<td width="50">208</td>
<td width="57">185</td>
<td width="57">393</td>
</tr>
<tr>
<td width="138"><strong>Aragón</strong><a href="#_ftn4" name="_ftnref4"><strong>[4]</strong></a></td>
<td width="50">0</td>
<td width="57">5</td>
<td width="63">5</td>
<td width="110"><strong>Galicia</strong><a href="#_ftn5" name="_ftnref5"><strong>[5]</strong></a></td>
<td width="50">234</td>
<td width="57">231</td>
<td width="57">465</td>
</tr>
<tr>
<td width="138"><strong>Asturias</strong></td>
<td width="50">3</td>
<td width="57">10</td>
<td width="63">13</td>
<td width="110"><strong>Logroño</strong></td>
<td width="50">19</td>
<td width="57">11</td>
<td width="57">30</td>
</tr>
<tr>
<td width="138"><strong>Cataluña</strong><a href="#_ftn6" name="_ftnref6"><strong>[6]</strong></a></td>
<td width="50">6</td>
<td width="57">1</td>
<td width="63">7</td>
<td width="110"><strong>Madrid</strong></td>
<td width="50">9</td>
<td width="57">4</td>
<td width="57">13</td>
</tr>
<tr>
<td width="138"><strong>Cantabria</strong></td>
<td width="50">27</td>
<td width="57">20</td>
<td width="63">47</td>
<td width="110"><strong>Melilla</strong></td>
<td width="50">4</td>
<td width="57">3</td>
<td width="57">7</td>
</tr>
<tr>
<td width="138"><strong>Castilla-León</strong><a href="#_ftn7" name="_ftnref7"><strong>[7]</strong></a></td>
<td width="50">348</td>
<td width="57">360</td>
<td width="63">708</td>
<td width="110"><strong>Murcia</strong></td>
<td width="50">0</td>
<td width="57">1</td>
<td width="57">1</td>
</tr>
<tr>
<td width="138"><strong>Cas. La Mancha</strong><a href="#_ftn8" name="_ftnref8"><strong>[8]</strong></a></td>
<td width="50">16</td>
<td width="57">19</td>
<td width="63">35</td>
<td width="110"><strong>Navarra</strong></td>
<td width="50">2</td>
<td width="57">7</td>
<td width="57">9</td>
</tr>
<tr>
<td width="138"><strong>Ceuta</strong></td>
<td width="50">0</td>
<td width="57">1</td>
<td width="63">1</td>
<td width="110"><strong>Valencia</strong></td>
<td width="50">1</td>
<td width="57">1</td>
<td width="57">2</td>
</tr>
<tr>
<td width="138"><strong>Euskadi</strong><a href="#_ftn9" name="_ftnref9"><strong>[9]</strong></a></td>
<td width="50">341</td>
<td width="57">394</td>
<td width="63">735</td>
<td width="110"><strong>TOTAL</strong></td>
<td width="50">1.373</td>
<td width="57">1.283</td>
<td width="57">2.656</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="8" width="581"><strong>T 2: Origen del padre y de la madre de los bautizados (Comunidades Autónomas)</strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>La población extranjera que aporta población al barrio de Rontegui, en las fechas que estudiamos, queda reflejada en la Tabla 3 y muestra una escasa incidencia destacando, si cabe, Francia (2-8).</p>
<p>&nbsp;</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="142"><strong>País</strong></td>
<td width="76"><strong>Padre</strong></td>
<td width="85"><strong>Madre</strong></td>
<td width="76"><strong>Total</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="142"><strong>Alemania</strong></td>
<td width="76">0</td>
<td width="85">1</td>
<td width="76">1</td>
</tr>
<tr>
<td width="142"><strong>Argel</strong></td>
<td width="76">0</td>
<td width="85">1</td>
<td width="76">1</td>
</tr>
<tr>
<td width="142"><strong>Argentina</strong></td>
<td width="76">0</td>
<td width="85">1</td>
<td width="76">1</td>
</tr>
<tr>
<td width="142"><strong>Australia</strong></td>
<td width="76">2</td>
<td width="85">0</td>
<td width="76">2</td>
</tr>
<tr>
<td width="142"><strong>Colombia</strong></td>
<td width="76">0</td>
<td width="85">2</td>
<td width="76">2</td>
</tr>
<tr>
<td width="142"><strong>Francia</strong></td>
<td width="76">2</td>
<td width="85">8</td>
<td width="76">10</td>
</tr>
<tr>
<td width="142"><strong>Guinea</strong></td>
<td width="76">1</td>
<td width="85">0</td>
<td width="76">1</td>
</tr>
<tr>
<td width="142"><strong>Marruecos</strong></td>
<td width="76">1</td>
<td width="85">0</td>
<td width="76">1</td>
</tr>
<tr>
<td width="142"><strong>México</strong></td>
<td width="76">8</td>
<td width="85">0</td>
<td width="76">8</td>
</tr>
<tr>
<td width="142"><strong>Paraguay</strong></td>
<td width="76">0</td>
<td width="85">1</td>
<td width="76">1</td>
</tr>
<tr>
<td width="142"><strong>Portugal</strong></td>
<td width="76">0</td>
<td width="85">2</td>
<td width="76">2</td>
</tr>
<tr>
<td width="142"><strong>Uruguay</strong></td>
<td width="76">0</td>
<td width="85">1</td>
<td width="76">1</td>
</tr>
<tr>
<td width="142"><strong>TOTAL</strong></td>
<td width="76">14</td>
<td width="85">17</td>
<td width="76">31</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="4" width="378"><strong>T 3: Origen de los padres: extranjeros</strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>Para una mejor comprensión de este fenómeno migratorio al barrio barakaldés añadiremos una secuenciación de los datos en cada una de las décadas que estudiamos indicando únicamente aquellas provincias con un porcentaje mayor del 1% (Tabla 4).</p>
<p>El primer dato que sobresale es el progresivo aumento del porcentaje de padres y madres de Bizkaia (mayoritariamente del mismo Barakaldo) a través de los subperíodos. Así los padres pasan por un 11,7%, 29% y 62,9%, en tanto las madres lo hacen con un 11,2%, 37,9% y un 74%. Este dato coincide con la disminución de otros lugares de procedencia que llegaron a tener importancia. Diremos, en este sentido, que en la primera de las décadas nos ofrece dos provincias (Badajoz en padres y La Coruña en padres y madres) con porcentajes superiores a Bizkaia.</p>
<p>Algunas provincias mantendrán sus porcentajes en los dos primeros períodos bajando, notablemente, en el tercero. Señalamos, en este sentido, los casos de Badajoz, Burgos, Cáceres, La Coruña, Lugo y Málaga (en el caso de los padres) y Badajoz, Cáceres, La Coruña, Lugo y Málaga (en el caso de las madres). Un raro caso, por único, es el de Salamanca que mejora su incidencia en el segundo de los períodos (pasa de un 3,9% al 5%).</p>
<p>Indicar, por último, que, todos los territorios, excepto Bizkaia, disminuyen su incidencia (tanto en padres como en madres) en el barrio. En este sentido debemos señalar el caso de Valladolid (padres) con un descenso radical del primer al segundo período y la desaparición práctica en el tercero. El de Burgos, sin ser tan radical, también merece la pena reseñarse tanto en hombres como en mujeres.</p>
<p>&nbsp;</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td colspan="4" width="270"><strong>Segmentación del origen del padre %</strong></td>
<td width="20"><strong>&nbsp;</strong></td>
<td colspan="4" width="277"><strong>Segmentación del origen de la madre %</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="80"><strong>Provincia</strong></td>
<td width="60"><strong>70-79</strong></td>
<td width="66"><strong>80-89</strong></td>
<td width="65"><strong>90-99</strong></td>
<td width="20">&nbsp;</td>
<td width="83"><strong>Provincia</strong></td>
<td width="65"><strong>70-79</strong></td>
<td width="65"><strong>80-89</strong></td>
<td width="64"><strong>90-99</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="80"><strong>Ávila</strong></td>
<td width="60">1,9</td>
<td width="66">1,4</td>
<td width="65">&nbsp;</td>
<td width="20">&nbsp;</td>
<td width="83"><strong>Ávila</strong></td>
<td width="65">2,3</td>
<td width="65">1,1</td>
<td width="64">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="80"><strong>Badajoz</strong></td>
<td width="60">12,2</td>
<td width="66">10,9</td>
<td width="65">6,2</td>
<td width="20">&nbsp;</td>
<td width="83"><strong>Badajoz</strong></td>
<td width="65">10,9</td>
<td width="65">11,2</td>
<td width="64">2,9</td>
</tr>
<tr>
<td width="80"><strong>Bizkaia</strong></td>
<td width="60">11,7</td>
<td width="66">29</td>
<td width="65">62,9</td>
<td width="20">&nbsp;</td>
<td width="83"><strong>Bizkaia</strong></td>
<td width="65">11,2</td>
<td width="65">37,9</td>
<td width="64">74</td>
</tr>
<tr>
<td width="80"><strong>Burgos</strong></td>
<td width="60">7,8</td>
<td width="66">6,1</td>
<td width="65">2</td>
<td width="20">&nbsp;</td>
<td width="83"><strong>Burgos</strong></td>
<td width="65">11</td>
<td width="65">6,2</td>
<td width="64">2</td>
</tr>
<tr>
<td width="80"><strong>Cáceres</strong></td>
<td width="60">5,2</td>
<td width="66">4,7</td>
<td width="65">2,5</td>
<td width="20">&nbsp;</td>
<td width="83"><strong>Cáceres</strong></td>
<td width="65">3,9</td>
<td width="65">3,8</td>
<td width="64">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="80"><strong>Cantabria</strong></td>
<td width="60">2,3</td>
<td width="66">1,1</td>
<td width="65">&nbsp;</td>
<td width="20">&nbsp;</td>
<td width="83"><strong>Zamora</strong></td>
<td width="65">4,4</td>
<td width="65">2</td>
<td width="64">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="80"><strong>Córdoba</strong></td>
<td width="60">2,7</td>
<td width="66">2</td>
<td width="65">1,2</td>
<td width="20">&nbsp;</td>
<td width="83"><strong>Córdoba</strong></td>
<td width="65">2</td>
<td width="65">2,3</td>
<td width="64">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="80"><strong>La Coruña</strong></td>
<td width="60">12,8</td>
<td width="66">9,2</td>
<td width="65">4,7</td>
<td width="20">&nbsp;</td>
<td width="83"><strong>La Coruña</strong></td>
<td width="65">11,5</td>
<td width="65">7,1</td>
<td width="64">1,6</td>
</tr>
<tr>
<td width="80"><strong>León</strong></td>
<td width="60">2,6</td>
<td width="66">3,2</td>
<td width="65">&nbsp;</td>
<td width="20">&nbsp;</td>
<td width="83"><strong>León</strong></td>
<td width="65">4,2</td>
<td width="65">1,1</td>
<td width="64">1,6</td>
</tr>
<tr>
<td width="80"><strong>Lugo</strong></td>
<td width="60">4,8</td>
<td width="66">4,4</td>
<td width="65">2,5</td>
<td width="20">&nbsp;</td>
<td width="83"><strong>Lugo</strong></td>
<td width="65">5,5</td>
<td width="65">4,1</td>
<td width="64">3,7</td>
</tr>
<tr>
<td width="80"><strong>Málaga</strong></td>
<td width="60">6,9</td>
<td width="66">4,4</td>
<td width="65">2,5</td>
<td width="20">&nbsp;</td>
<td width="83"><strong>Málaga</strong></td>
<td width="65">4,6</td>
<td width="65">4,1</td>
<td width="64">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="80"><strong>Palencia</strong></td>
<td width="60">3,5</td>
<td width="66">3,5</td>
<td width="65">3,7</td>
<td width="20">&nbsp;</td>
<td width="83"><strong>Palencia</strong></td>
<td width="65">3</td>
<td width="65">2,6</td>
<td width="64">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="80"><strong>Salamanca</strong></td>
<td width="60">4,2</td>
<td width="66">2,3</td>
<td width="65">2,9</td>
<td width="20">&nbsp;</td>
<td width="83"><strong>Salamanca</strong></td>
<td width="65">3,9</td>
<td width="65">5</td>
<td width="64">1,2</td>
</tr>
<tr>
<td width="80"><strong>Valladolid</strong></td>
<td width="60">4,9</td>
<td width="66">1,7</td>
<td width="65">&nbsp;</td>
<td width="20">&nbsp;</td>
<td width="83"><strong>Valladolid</strong></td>
<td width="65">3,5</td>
<td width="65">2</td>
<td width="64">1,2</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="9" width="566"><strong>T 4: evolución del origen de los progenitores</strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td colspan="6" width="566"><strong>Origen provincial del padre en la década 1970-1979 (en %)</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>La Coruña</strong></td>
<td width="94">12,8</td>
<td width="94"><strong>Lugo</strong></td>
<td width="94">4,8</td>
<td width="94"><strong>Ávila</strong></td>
<td width="94">1,9</td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>Badajoz</strong></td>
<td width="94">12,2</td>
<td width="94"><strong>Salamanca</strong></td>
<td width="94">4,2</td>
<td width="94"><strong>Logroño</strong></td>
<td width="94">1,7</td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>Bizkaia</strong></td>
<td width="94">11,7</td>
<td width="94"><strong>Zamora</strong></td>
<td width="94">4</td>
<td width="94"><strong>Pontevedra</strong></td>
<td width="94">1,2</td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>Burgos</strong></td>
<td width="94">7,8</td>
<td width="94"><strong>Palencia</strong></td>
<td width="94">3,5</td>
<td width="94"><strong>Granada</strong></td>
<td width="94">1</td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>Málaga</strong></td>
<td width="94">6,9</td>
<td width="94"><strong>Córdoba</strong></td>
<td width="94">2,7</td>
<td width="94"><strong>Otros</strong></td>
<td width="94">6,8</td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>Cáceres</strong></td>
<td width="94">5,2</td>
<td width="94"><strong>León</strong></td>
<td width="94">2,6</td>
<td width="94">&nbsp;</td>
<td width="94">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>Valladolid</strong></td>
<td width="94">4,9</td>
<td width="94"><strong>Cantabria</strong></td>
<td width="94">2,3</td>
<td width="94">&nbsp;</td>
<td width="94">&nbsp;</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td colspan="6" width="566"><strong>Origen provincial de la madre en la década 1970-1979 (en %)</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>La Coruña</strong></td>
<td width="94">11,5</td>
<td width="94"><strong>León</strong></td>
<td width="94">4,2</td>
<td width="94"><strong>Córdoba</strong></td>
<td width="94">2</td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>Bizkaia</strong></td>
<td width="94">11,2</td>
<td width="94"><strong>Cáceres</strong></td>
<td width="94">3,9</td>
<td width="94"><strong>Pontevedra</strong></td>
<td width="94">2</td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>Burgos</strong></td>
<td width="94">11</td>
<td width="94"><strong>Salamanca</strong></td>
<td width="94">3,5</td>
<td width="94"><strong>Cantabria</strong></td>
<td width="94">1,7</td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>Badajoz</strong></td>
<td width="94">10.9</td>
<td width="94"><strong>Valladolid</strong></td>
<td width="94">3</td>
<td width="94"><strong>Logroño</strong></td>
<td width="94">1,4</td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>Lugo</strong></td>
<td width="94">5,5</td>
<td width="94"><strong>Palencia</strong></td>
<td width="94">2,4</td>
<td width="94"><strong>Sevilla</strong></td>
<td width="94">1,4</td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>Málaga</strong></td>
<td width="94">4,6</td>
<td width="94"><strong>Orense</strong></td>
<td width="94">2,4</td>
<td width="94"><strong>Otros</strong></td>
<td width="94">7,3</td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>Zamora</strong></td>
<td width="94">4,4</td>
<td width="94"><strong>Ávila</strong></td>
<td width="94">2,3</td>
<td width="94">&nbsp;</td>
<td width="94">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="6" width="566"><strong>Origen provincial del padre en la década 1980-1989 (en %)</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>Bizkaia</strong></td>
<td width="94">29</td>
<td width="94"><strong>León</strong></td>
<td width="94">3,2</td>
<td width="94"><strong>Cantabria</strong></td>
<td width="94">1,1</td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>La Coruña</strong></td>
<td width="94">9,2</td>
<td width="94"><strong>Salamanca</strong></td>
<td width="94">2,3</td>
<td width="94"><strong>Granada</strong></td>
<td width="94">1,1</td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>Badajoz</strong></td>
<td width="94">8,9</td>
<td width="94"><strong>Zamora</strong></td>
<td width="94">2,3</td>
<td width="94"><strong>Logroño</strong></td>
<td width="94">1,1</td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>Burgos</strong></td>
<td width="94">6,2</td>
<td width="94"><strong>Córdoba</strong></td>
<td width="94">2</td>
<td width="94"><strong>México</strong></td>
<td width="94">1,1</td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>Cáceres</strong></td>
<td width="94">4,7</td>
<td width="94"><strong>Orense</strong></td>
<td width="94">2</td>
<td width="94"><strong>Sevilla</strong></td>
<td width="94">1,1</td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>Lugo</strong></td>
<td width="94">4,4</td>
<td width="94"><strong>Valladolid</strong></td>
<td width="94">1,7</td>
<td width="94"><strong>Otros</strong></td>
<td width="94">4,8</td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>Málaga</strong></td>
<td width="94">4,4,</td>
<td width="94"><strong>Ávila</strong></td>
<td width="94">1,4</td>
<td width="94">&nbsp;</td>
<td width="94">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>Palencia</strong></td>
<td width="94">3,5</td>
<td width="94"><strong>Ciudad Real</strong></td>
<td width="94">1,4</td>
<td width="94">&nbsp;</td>
<td width="94">&nbsp;</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td colspan="6" width="566"><strong>Origen provincial de la madre en la década 1980-1989 (en %)</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>Bizkaia</strong></td>
<td width="94">37,9</td>
<td width="94"><strong>Málaga</strong></td>
<td width="94">4,1</td>
<td width="94"><strong>Sevilla</strong></td>
<td width="94">1,4</td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>Badajoz</strong></td>
<td width="94">11,2</td>
<td width="94"><strong>Cáceres</strong></td>
<td width="94">3,8</td>
<td width="94"><strong>Ávila</strong></td>
<td width="94">1,1</td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>La Coruña</strong></td>
<td width="94">7,1</td>
<td width="94"><strong>Palencia</strong></td>
<td width="94">2,6</td>
<td width="94"><strong>Ciudad Real</strong></td>
<td width="94">1,1</td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>Burgos</strong></td>
<td width="94">5,6</td>
<td width="94"><strong>Córdoba</strong></td>
<td width="94">2,3</td>
<td width="94"><strong>León</strong></td>
<td width="94">1,1</td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>Salamanca</strong></td>
<td width="94">5</td>
<td width="94"><strong>Valladolid</strong></td>
<td width="94">2</td>
<td width="94"><strong>Otros</strong></td>
<td width="94">4,9</td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>Lugo</strong></td>
<td width="94">4,1</td>
<td width="94"><strong>Zamora</strong></td>
<td width="94">2</td>
<td width="94">&nbsp;</td>
<td width="94">&nbsp;</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="566"><strong>Principales lugares de referencia de los padres y madres (1980-1999)</strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td colspan="6" width="566"><strong>Origen provincial del padre en la década 1990-1999 (en %)</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>Bizkaia</strong></td>
<td width="94">62,9</td>
<td width="94"><strong>Salamanca</strong></td>
<td width="94">2,9</td>
<td width="94"><strong>Lugo</strong></td>
<td width="94">1,6</td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>Badajoz</strong></td>
<td width="94">6,2</td>
<td width="94"><strong>Cáceres</strong></td>
<td width="94">2,5</td>
<td width="94"><strong>México</strong></td>
<td width="94">1,6</td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>La Coruña</strong></td>
<td width="94">3,7</td>
<td width="94"><strong>Málaga</strong></td>
<td width="94">2,5</td>
<td width="94"><strong>Córdoba</strong></td>
<td width="94">1,2</td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>Palencia</strong></td>
<td width="94">3,7</td>
<td width="94"><strong>Burgos</strong></td>
<td width="94">2</td>
<td width="94"><strong>Otros</strong></td>
<td width="94">8,4</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td colspan="6" width="566"><strong>Origen provincial de la madre en la década 1990-1999 (en %)</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>Bizkaia</strong></td>
<td width="94">74</td>
<td width="94"><strong>Burgos</strong></td>
<td width="94">2</td>
<td width="94"><strong>Valladolid</strong></td>
<td width="94">1,2</td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>Lugo</strong></td>
<td width="94">3,7</td>
<td width="94"><strong>La Coruña</strong></td>
<td width="94">1,6</td>
<td width="94"><strong>Otros</strong></td>
<td width="94">7,6</td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>Zamora</strong></td>
<td width="94">3,3</td>
<td width="94"><strong>León</strong></td>
<td width="94">1,6</td>
<td width="94">&nbsp;</td>
<td width="94">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="94"><strong>Badajoz</strong></td>
<td width="94">2,9</td>
<td width="94"><strong>Salamanca</strong></td>
<td width="94">1,2</td>
<td width="94">&nbsp;</td>
<td width="94">&nbsp;</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="566"><strong>Zonificación actual del municipio. La ZONA 4 es Rontegui</strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<table width="397">
<tbody>
<tr>
<td width="151"><strong>Almachar (Málaga) </strong></td>
<td width="38">16</td>
<td width="161"><strong>Jerez de los C. (Badajoz) </strong></td>
<td width="47">77</td>
</tr>
<tr>
<td width="151"><strong>Arzua (La Coruña)</strong></td>
<td width="38">21</td>
<td width="161"><strong>Lugo</strong></td>
<td width="47">11</td>
</tr>
<tr>
<td width="151"><strong>Badajoz</strong></td>
<td width="38">14</td>
<td width="161"><strong>Málaga </strong></td>
<td width="47">10</td>
</tr>
<tr>
<td width="151"><strong>Barakaldo </strong></td>
<td width="38">534</td>
<td width="161"><strong>Mellid (La Coruña)</strong></td>
<td width="47">11</td>
</tr>
<tr>
<td width="151"><strong>Bilbao</strong></td>
<td width="38">96</td>
<td width="161"><strong>Palas de Rey (Lugo)</strong></td>
<td width="47">17</td>
</tr>
<tr>
<td width="151"><strong>Boimorto (La Coruña)</strong></td>
<td width="38">17</td>
<td width="161"><strong>Portugalete</strong></td>
<td width="47">13</td>
</tr>
<tr>
<td width="151"><strong>Campanario (Badajoz) </strong></td>
<td width="38">111</td>
<td width="161"><strong>Ragama (Salamanca)</strong></td>
<td width="47">11</td>
</tr>
<tr>
<td width="151"><strong>Curtis (La Coruña)</strong></td>
<td width="38">44</td>
<td width="161"><strong>Sestao</strong></td>
<td width="47">10</td>
</tr>
<tr>
<td width="151"><strong>El Pino (La Coruña)</strong></td>
<td width="38">32</td>
<td width="161"><strong>Sobrado (La Coruña) </strong></td>
<td width="47">34</td>
</tr>
<tr>
<td width="151"><strong>Friol (Lugo)</strong></td>
<td width="38">16</td>
<td width="161"><strong>Teba (Málaga)</strong></td>
<td width="47">64</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="4" width="397"><strong>T 5: Origen municipal de ambos progenitores<a href="#_ftn10" name="_ftnref10">[10]</a></strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>La Tabla 5 recoge los municipios que aportan más progenitores al barrio. De la citada Tabla se deduce que únicamente un 20,18% son nacidos en Barakaldo. Le siguen en importancia porcentual Campanario y Jerez de los Caballeros (Badajoz) que aglutinan la inmensa mayoría de pacenses y Bilbao. Destacar, también, la población de Teba (Málaga). Como se observa la distribución de los nacidos en La Coruña se distribuye entre varios municipios: Arzúa, Boimorto, Curtis, El Pino, Mellid, Sobrado…</p>
<p>Como señalábamos en el inicio de este recorrido, los Libros de Bautizados indican, entre sus datos, los lugares de nacimiento de los abuelos del bautizado. Estos referentes nos muestran el origen de los mismos aunque desconocemos si estas personas vivieron en el barrio. Por ello, nos limitaremos a mostrar algunos datos.</p>
<p>De una comparación con el origen de padres y madres podemos decir que los datos, en lo fundamental, similares, es decir, que Castilla-León, Andalucía, Extremadura, Galicia y el propio País Vasco son los lugares de referencia de la población del barrio barakaldés.</p>
<p>Sobre un Total de 5.318 referencias (nacionales) los porcentajes más importantes son: Castilla-León (34,39%), Galicia (20,85%), Extremadura (13,76%), Andalucía (13,33%) y Euskadi (9%).</p>
<p>&nbsp;</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="113"><strong>Territorio</strong></td>
<td width="58"><strong>TOTAL</strong></td>
<td width="18">&nbsp;</td>
<td width="132"><strong>Territorio</strong></td>
<td width="66"><strong>TOTAL</strong></td>
<td width="19">&nbsp;</td>
<td width="85"><strong>Territorio</strong></td>
<td width="66"><strong>TOTAL</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="113"><strong>Andalucía</strong><a href="#_ftn11" name="_ftnref11"><strong>[11]</strong></a></td>
<td width="58">729</td>
<td width="18">&nbsp;</td>
<td width="132"><strong>Cas. La Mancha</strong><a href="#_ftn12" name="_ftnref12"><strong>[12]</strong></a></td>
<td width="66">104</td>
<td width="19">&nbsp;</td>
<td width="85"><strong>Madrid</strong></td>
<td width="66">16</td>
</tr>
<tr>
<td width="113"><strong>Aragón</strong><a href="#_ftn13" name="_ftnref13"><strong>[13]</strong></a></td>
<td width="58">11</td>
<td width="18">&nbsp;</td>
<td width="132"><strong>Ceuta</strong></td>
<td width="66">3</td>
<td width="19">&nbsp;</td>
<td width="85"><strong>Melilla</strong></td>
<td width="66">10</td>
</tr>
<tr>
<td width="113"><strong>Asturias</strong></td>
<td width="58">0</td>
<td width="18">&nbsp;</td>
<td width="132"><strong>Euskadi</strong><a href="#_ftn14" name="_ftnref14"><strong>[14]</strong></a></td>
<td width="66">479</td>
<td width="19">&nbsp;</td>
<td width="85"><strong>Murcia</strong></td>
<td width="66">5</td>
</tr>
<tr>
<td width="113"><strong>Baleares</strong></td>
<td width="58">0</td>
<td width="18">&nbsp;</td>
<td width="132"><strong>Extremadura</strong><a href="#_ftn15" name="_ftnref15"><strong>[15]</strong></a></td>
<td width="66">741</td>
<td width="19">&nbsp;</td>
<td width="85"><strong>Navarra</strong></td>
<td width="66">24</td>
</tr>
<tr>
<td width="113"><strong>Cataluña</strong><a href="#_ftn16" name="_ftnref16"><strong>[16]</strong></a></td>
<td width="58">1</td>
<td width="18">&nbsp;</td>
<td width="132"><strong>Galicia</strong><a href="#_ftn17" name="_ftnref17"><strong>[17]</strong></a></td>
<td width="66">1.099</td>
<td width="19">&nbsp;</td>
<td width="85"><strong>Santa Cruz</strong></td>
<td width="66">0</td>
</tr>
<tr>
<td width="113"><strong>Cantabria</strong></td>
<td width="58">162</td>
<td width="18">&nbsp;</td>
<td width="132"><strong>Las Palmas</strong></td>
<td width="66">0</td>
<td width="19">&nbsp;</td>
<td width="85"><strong>Valencia</strong><a href="#_ftn18" name="_ftnref18"><strong>[18]</strong></a></td>
<td width="66">8</td>
</tr>
<tr>
<td width="113"><strong>Castilla-León</strong><a href="#_ftn19" name="_ftnref19"><strong>[19]</strong></a></td>
<td width="58">1.829</td>
<td width="18">&nbsp;</td>
<td width="132"><strong>Logroño</strong></td>
<td width="66">97</td>
<td width="19">&nbsp;</td>
<td width="85"><strong>TOTAL</strong></td>
<td width="66">5.318</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="8" width="557"><strong>T 5: procedencia de los abuelos y abuelas (Comunidades Autónomas)</strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>Obviamente, dentro de las Autonomías, existen territorios más significativos que otros. En Castilla-León se destacan Burgos (569), Salamanca (264), Valladolid (228), Zamora (219) y Palencia (208). En Galicia son los casos de La Coruña (666) y Lugo (286). En Extremadura sobresale Badajoz (612). En Andalucía, Málaga (348) y en el País Vasco, Bizkaia (460).</p>
<p>El número de abuelos y abuelas de procedencia extranjera son mínimos: Argentina (6), Colombia (4), Cuba (6), Estados Unidos (2), Francia (8), Guinea (2), Marruecos (1) y Portugal (15).</p>
<p>El origen municipal de los abuelos y abuelas cuyos nietos fueron bautizados en la Parroquia de San Ignacio en las décadas finales del siglo XX se recoge en la Tabla 6<a href="#_ftn20" name="_ftnref20">[20]</a>. De los datos reseñados podemos remarcar algunos detalles. En primer lugar la importancia muy relativa de los nacidos en Barakaldo (3,12% sobre un total de 5.312), siendo esta cifra superada por los nacidos en Campanario (4,79%) y Jerez de los Caballeros (3,83%), ambas localidades de Badajoz. Añadir, entre las localidades importantes, Teba (2,65%, Málaga). Por último, como en el caso de los progenitores, señalar el caso de La Coruña que representando un 12,52% no tienen ninguna localidad destacada sino que la población se distribuye entre varias: Arzua, Boimorto, Curtis, El Pino, La Coruña, Mellid, Sobrado, Toques, Touro y Vilasantar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<table width="435">
<tbody>
<tr>
<td width="170"><strong>Alburquerque (Badajoz)</strong></td>
<td width="38">17</td>
<td width="189"><strong>Manganeses (Zamora)</strong></td>
<td width="38">10</td>
</tr>
<tr>
<td width="170"><strong>Almachar (Málaga) </strong></td>
<td width="38">49</td>
<td width="189"><strong>Martos&nbsp; (Jaén)</strong></td>
<td width="38">17</td>
</tr>
<tr>
<td width="170"><strong>Arenas del Rey (Granada)</strong></td>
<td width="38">11</td>
<td width="189"><strong>Mellid (La Coruña)</strong></td>
<td width="38">39</td>
</tr>
<tr>
<td width="170"><strong>Arzua (La Coruña)</strong></td>
<td width="38">57</td>
<td width="189"><strong>Montehermoso (Cáceres)</strong></td>
<td width="38">11</td>
</tr>
<tr>
<td width="170"><strong>Badajoz</strong></td>
<td width="38">13</td>
<td width="189"><strong>Moral de Calatrava (C.Real)</strong></td>
<td width="38">15</td>
</tr>
<tr>
<td width="170"><strong>Barakaldo </strong></td>
<td width="38">166</td>
<td width="189"><strong>Osorno (Palencia)</strong></td>
<td width="38">15</td>
</tr>
<tr>
<td width="170"><strong>Bilbao</strong></td>
<td width="38">57</td>
<td width="189"><strong>Palas de Rey (Lugo)</strong></td>
<td width="38">41</td>
</tr>
<tr>
<td width="170"><strong>Boimorto (La Coruña)</strong></td>
<td width="38">36</td>
<td width="189"><strong>Portugalete</strong></td>
<td width="38">13</td>
</tr>
<tr>
<td width="170"><strong>Burgos</strong></td>
<td width="38">12</td>
<td width="189"><strong>Ragama (Salamanca)</strong></td>
<td width="38">28</td>
</tr>
<tr>
<td width="170"><strong>Campanario (Badajoz) </strong></td>
<td width="38">255</td>
<td width="189"><strong>Requejo de la Vega (León)</strong></td>
<td width="38">13</td>
</tr>
<tr>
<td width="170"><strong>Casar de Cáceres </strong></td>
<td width="38">12</td>
<td width="189"><strong>Salamanca</strong></td>
<td width="38">19</td>
</tr>
<tr>
<td width="170"><strong>Casas de Millan (Cáceres)</strong></td>
<td width="38">10</td>
<td width="189"><strong>Sestao</strong></td>
<td width="38">32</td>
</tr>
<tr>
<td width="170"><strong>Coria (Cáceres)</strong></td>
<td width="38">11</td>
<td width="189"><strong>Sobrado (La Coruña) </strong></td>
<td width="38">94</td>
</tr>
<tr>
<td width="170"><strong>Curtis (La Coruña)</strong></td>
<td width="38">44</td>
<td width="189"><strong>Teba (Málaga)</strong></td>
<td width="38">140</td>
</tr>
<tr>
<td width="170"><strong>El Pino (La Coruña)</strong></td>
<td width="38">60</td>
<td width="189"><strong>Toques (La Coruña)</strong></td>
<td width="38">19</td>
</tr>
<tr>
<td width="170"><strong>Friol (Lugo)</strong></td>
<td width="38">32</td>
<td width="189"><strong>Touro (La Coruña)</strong></td>
<td width="38">16</td>
</tr>
<tr>
<td width="170"><strong>Gaucin (Málaga)</strong></td>
<td width="38">30</td>
<td width="189"><strong>Valladolid</strong></td>
<td width="38">11</td>
</tr>
<tr>
<td width="170"><strong>Jerez de los C. (Badajoz) </strong></td>
<td width="38">170</td>
<td width="189"><strong>Vilasantar (La Coruña)</strong></td>
<td width="38">14</td>
</tr>
<tr>
<td width="170"><strong>La Coruña</strong></td>
<td width="38">11</td>
<td width="189"><strong>Zarza la Mayor (Cáceres)</strong></td>
<td width="38">29</td>
</tr>
<tr>
<td width="170"><strong>Lugo</strong></td>
<td width="38">12</td>
<td width="189">&nbsp;</td>
<td width="38">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="4" width="435"><strong>T 6: Origen municipal de los abuelos<a href="#_ftn21" name="_ftnref21">[21]</a></strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>Como hemos mostrado a través de los datos la población originaria del barrio de Rontegui, en el último tercio del siglo XX, se fue configurando sobre una base mínima (en torno a un 25%) de gentes nacidas en Barakaldo.</p>
<p>En estos últimos treinta años (especialmente en las décadas 70 y 80) llegan con intensidad diversos grupos de gentes provenientes, en lo fundamental, de dos núcleos: La Coruña y Badajoz (más el caso excepcional de Teba -Málaga-).</p>
<p>En la última de las décadas la incidencia de los nacidos en Barakaldo es mayoritaria con lo que el proceso de mestizaje es claro. Este hecho tiene algunas excepciones más tardías en los casos de tres localidades: Jerez de los Caballeros, Campanario y Teba donde se da el hecho de que los cuatro abuelos y los padres son de la misma localidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Depositados en el despacho parroquial de la Parroquia de San Ignacio, ubicada en el citado barrio.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Almería (2-0); Cádiz (5-3); Córdoba (33-25); Granada (14-9); Huelva (8-17); Jaén (11-5); Málaga (78-68): Sevilla (4-3).</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Cáceres (64-52); Badajoz (144-133).</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> Huesca (0-2); Zaragoza (0-3).</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> La Coruña (149-123); Lugo (59-67); Orense (14-21); Pontevedra (12-20).</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> Barcelona (6-1).</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> Ávila (23-24); Burgos (92-114); León (33-43); Palencia (50-35); Salamanca (50-52); Segovia (4-3); Soria (5-1); Valladolid (49-38); Zamora (42-49).</p>
<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8">[8]</a> Albacete (3-4); Ciudad Real (1-11); Cuenca (1-0); Guadalajara (1-4); Toledo (1-0).</p>
<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9">[9]</a> Álava (0-1); Bizkaia (340-392); Guipuzkoa (1-1).</p>
<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10">[10]</a> Recogemos en la Tabla los municipios con 10 o más referencias. Con 5 y más señalamos: Madrid (9), Alburquerque (8), Coria (8), Zamudio (8), Abanto (7), Écija (7), Gaucín (7), Requejo de la Vega (7), Rueda (6), Torrecilla de la Orden (6), Almendralejo (5), Becerrea (5), Cáceres (5), Casar de Cáceres (5), Casas de Millán (5), Córdoba (5), La Seca (5), Manganeses (5),Mérida (5), Montehermoso (5), Olmedo (5), Osorno (5), Palacios Rubios (5), Valladolid (5), Villasantar (5) y Zamora (5).</p>
<p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11">[11]</a> Almería (6), Cádiz (17), Córdoba (135), Granada (70), Huelva (33), Jaén (73), Málaga (348) y Sevilla (57).</p>
<p><a href="#_ftnref12" name="_ftn12">[12]</a> Albacete (24), Ciudad Real (58), Cuenca (5), Guadalajara (13) y Toledo (4.</p>
<p><a href="#_ftnref13" name="_ftn13">[13]</a> Huesca (3) y Zaragoza (8). Sin presencia Teruel.</p>
<p><a href="#_ftnref14" name="_ftn14">[14]</a> Álava (10), Bizkaia (460) y Guipuzkoa (9).</p>
<p><a href="#_ftnref15" name="_ftn15">[15]</a> Badajoz (612) y Cáceres (129).</p>
<p><a href="#_ftnref16" name="_ftn16">[16]</a> Barcelona (1) Sin presencia de Gerona, Lérida y Tarragona.</p>
<p><a href="#_ftnref17" name="_ftn17">[17]</a> La Coruña (666), Lugo (286), Orense (74) y Pontevedra (73).</p>
<p><a href="#_ftnref18" name="_ftn18">[18]</a> Alicante (6) y Valencia (2). Sin presencia de Castellón.</p>
<p><a href="#_ftnref19" name="_ftn19">[19]</a> Ávila (100), Burgos (569), León (189), Palencia (208), Salamanca (264), Soria (31), (Segovia (21), Valladolid (228) y Zamora (219).</p>
<p><a href="#_ftnref20" name="_ftn20">[20]</a> Señalamos únicamente aquellos municipios con 10 o más referencias.</p>
<p><a href="#_ftnref21" name="_ftn21">[21]</a> Recogemos en la Tabla los municipios con 10 o más referencias. Con 5 y más señalamos: Madrid (9), Alburquerque (8), Coria (8), Zamudio (8), Abanto (7), Écija (7), Gaucín (7), Requejo de la Vega (7), Rueda (6), Torrecilla de la Orden (6), Almendralejo (5), Becerrea (5), Cáceres (5), Casar de Cáceres (5), Casas de Millán (5), Córdoba (5), La Seca (5), Manganeses (5),Mérida (5), Montehermoso (5), Olmedo (5), Osorno (5), Palacios Rubios (5), Valladolid (5), Villasantar (5) y Zamora (5).</p>
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		<title>Los duendecillos de la tejera (Leyenda)</title>
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		<pubDate>Sat, 28 Mar 2026 06:50:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="189" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/05/tejera.jpg?fit=300%2C189" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/05/tejera.jpg?w=448 448w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/05/tejera.jpg?resize=400%2C250 400w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/05/tejera.jpg?resize=300%2C189 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="1053" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/los-duendecillos-de-la-tejera-leyenda/tejera/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/05/tejera.jpg?fit=448%2C282" data-orig-size="448,282" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;2.8&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;DSC-S40&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1204998759&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;5.1&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;80&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00625&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="tejera" data-image-description="" data-image-caption="" data-medium-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/05/tejera.jpg?fit=300%2C189" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/05/tejera.jpg?fit=448%2C282" /></div><p><a href="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/05/tejera.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="" data-rl_caption=""><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" data-attachment-id="1053" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/los-duendecillos-de-la-tejera-leyenda/tejera/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/05/tejera.jpg?fit=448%2C282" data-orig-size="448,282" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;2.8&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;DSC-S40&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1204998759&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;5.1&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;80&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00625&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="tejera" data-image-description="" data-image-caption="" data-medium-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/05/tejera.jpg?fit=300%2C189" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/05/tejera.jpg?fit=448%2C282" class="alignright size-medium wp-image-1053" title="" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/05/tejera.jpg?resize=300%2C188" alt="tejera" width="300" height="188"></a>Cuentan que hace muchos años, allí­ donde comenzaba el ascenso a Peñas Blancas, término que fue del barrio barakaldés de Bituritxa, y que hoy pertenece al barrio de Cruces, hubo una fábrica de cerámica a la que dieron en llamar la Tejera de Cruces. Junto a ésta se asentaba el caserí­o de Peru Aguirre, donde residí­an muy felices él, su mujer Maruja y su hija Maite.</p>
<p>El corpulento y bonachón aldeano era el encargado de todos los trabajos más fuertes de la casa, entre los que destacaban el amasijo del barro y moldeado del mismo para la formación de ladrillos y tejas que, posteriormente, se cocí­an en el horno de la tejera. La inquieta y bien plantada Maruja atendí­a las cosas de la casa y el ganado, así­ como el acarreo de leña, que previamente habí­a cortado Peru. Maite era la reina de la casa, querida y adorada por sus padres. Su belleza deslumbraba y su sencillez cautivaba a todos cuantos la trataban. Tanto encanto femenino traspasó los lí­mites barakaldeses y pronto fueron apareciendo los pretendientes casaderos.</p>
<p>Las envidias de las mozas y de sus propias madres pronto dejaron ver sus malas artes y no dudaron en decir que era posesa del Diablo, y que como lamia estaba defendida por duendecillos y amiguillos que habitaban en las grietas rocosas del monte Apuko. Todos estos cuentos de las alcahuetas vecinas dieron lugar a comparaciones sobre la belleza que no ofrecí­a dudas, pero que no querí­an reconocer. Cierto dí­a ya de regreso, después de haber oí­do la Santa Misa en el Convento de Mercedarios de Burceña, las comadres comentaban:</p>
<p>&#8211; Pues no es para tanto la hija del tejero &#8211; dijo Casiana la de Mexperusa &#8211; mi hija no desmerece en nada junto a esa «ladrillera».</p>
<p>&#8211; Andá, pues algunas la comparan con la Virgen &#8211; opinó la despeluchada Jacinta, la de Bengolea, a la vez que con la toquilla se secaba las legañas.</p>
<p>&#8211; Pues no la tenemos mala -terció la bigotuda Gervasia -como si nosotras hubiésemos sido feas en nuestros buenos tiempos.</p>
<p>&#8211; No tienes razón Gerva -razonó Maxi la de Telletxe- estarí­as mejor callada ya que Manolo el cabrero se casó contigo porque era miope y no te vio bien la cara, que si no aún estarí­as soltera.</p>
<p>No le sentó bien la observación que le hiciera su vecina, pero como todo lo que tení­a de fea lo tení­a de prudente callando cerró el comentario. Todos estos sucedidos y otras ocurrencias eran el comentario de todos los conjuntados barrios que componí­an la Anteiglesia de San Vicente de Barakaldo, sin que faltaran los consabidos disparates de envidia que hací­an presa sobre la virtuosa Maite, la linda muchacha que al caminar mecí­a su larga y morena trenza de pelo, pareciendo ser la niña buena de los cuentos de hadas.</p>
<p>Fueron transcurriendo los dí­as sin grandes prisas y los «moscones» seguí­an merodeando la tejera para rondar a la guapa zagala. Pero sólo Josetxu Zubileta de Irauregui pareció ser el capricho de la vergonzosa Maite, y tanto Peru como Maruja dieron el visto bueno para que el joven pudiera visitar y rondar a su hija.</p>
<p>La alegrí­a del matrimonio fue inmensa cuando vieron que su hija ya casadera hací­a cuentas para el dí­a de su boda, pero estos alborozos pronto se vieron empañados por el temor. Alguien merodeaba en la nocturnidad y ese alguien no era una persona normal. Era algo sobrenatural, y por más que lo intentaron nunca pudieron ver a nadie. Pese a ponerle algunas trampas, éstas permanecí­an intactas al amanecer.</p>
<p>Un atardecer de densa niebla apareció, delante del portalón de la casa, la silueta de un aldeano de finos modales. Majestuosamente se quitó su rancio sombrero al tiempo que sus pálidos dedos hací­an sonar la aldaba de hierro forjado.</p>
<p>&#8211; ¿Quién llama? -preguntó Maruja a la vez que corrí­a el pasador de la puerta.</p>
<p>&#8211; Un caminante -respondió el desconocido-. Señora, le puedo asegurar que soy un tratante de ganado que se ha perdido y no consigo encontrar el camino de carros y senderos que conozco.</p>
<p>&#8211; Pase usted, señor -invitó la señora de la casa a la vez que le ofrecí­a un rústico banco de madera para sentarse-. Es cosa rara que se haya perdido pues el camino principal se encuentra a escasas varas de nuestra casa, y él conduce hasta Burceña o Retuerto.</p>
<p>&#8211; Puede que tenga razón, pero con esta niebla que se ha echado no es fácil caminar­ contestó el forastero.</p>
<p>&#8211; Es muy raro este fenómeno -terció la bella Maite, que acababa de colocarse junto a su madre-. Es una niebla muy espesa, pero el suelo está completamente seco.</p>
<p>&#8211; Sí­ que es verdad -dijo la madre mirando de arriba a abajo la silueta del bien parecido, pero sospechoso tratante-. Es raro&#8230; muy raro -murmuró más que dijo.</p>
<p>El fino porte y el comportamiento del forastero no pasaron desapercibidos en la mente de la guapa Maitetxu, ya que no perdí­a un solo movimiento del apuesto galán. í‰ste a su vez miraba constantemente con el rabillo del ojo, sin perder detalle de la madre y de la hija.</p>
<p>&#8211; ¿Viene usted de muy lejos? -preguntó la chica.</p>
<p>&#8211; Sí­ por cierto. Vivo muy lejos de aquí­. Allá en la falda del monte Gorbea tengo mis propiedades, y ahora que tengo frente a mí­ tanta belleza pienso que hora es de que vaya pensando en casarme, si no hay impedimento para que la pretenda, señorita.</p>
<p>&#8211; Ha llegado usted tarde. Tengo novio y nos casaremos pronto, si Dios quiere, ya que cuento con el permiso de mis padres.</p>
<p>El forastero acusó el nombre de Dios, pero con cinismo continuó la conversación con mucho desparpajo.</p>
<p>&#8211; Mi fortuna es fabulosa y nos podremos arreglar. Por mi parte puedo asegurar que soy perseverante y consigo todo cuanto deseo, y la verdad es que ya no es sólo su cuerpo lo que pido sino también su alma. Ya haré yo que su novio desista en sus visitas.</p>
<p>dijo:</p>
<p>Una vez dichas estas palabras cogió el pestillo de la puerta y con sonrisa velada</p>
<p>&#8211; Hasta pronto bella Maitetxu, volveré a buscarte.</p>
<p>Poco tiempo después apareció en el umbral de la casa el padre de la joven preguntando:</p>
<p>&#8211; ¿Qué pretendí­a ese hombre? ¿Es que ha ocurrido algo malo?</p>
<p>&#8211; No, aita. Es que ese hombre me ha pedido que me case con él, pero a mí­ no me gusta. Sí­ que es apuesto, pero tiene cara de demonio.</p>
<p>Apenas si terminó de dar su opinión, cuando una fuerte humareda con olor a azufre quemado dejó un mal respirar en el ambiente sin que pudieran interpretar el porqué del extraño fenómeno. Más tarde Maite contó a su novio todo lo ocurrido, quien no prestó gran importancia a los hechos. Sabí­a bien que su novia nunca le dejarí­a por nada ni por nadie, y menos tratándose de un desconocido con pretensiones de rico hacendado.</p>
<p>&#8211; No debes preocuparte querida &#8211; la consoló el mozo de Irauregui -. Tú y yo nos queremos y nos casaremos aún cuando el mismo Diablo pretenda meter las narices en nuestras vidas.</p>
<p>Una vez más, al mentar al Diablo, surgió una nube cuya fetidez desorientó a la pareja.</p>
<p>&#8211; Querida Maite, yo no soy muy creyente en brujerí­as, pero no estará de más que mañana mismo nos vayamos a la iglesia de San Pedro Zariquete de Zalla, donde dicen que con el agua bendita se ahuyentan todas estas arpí­as. Después nos iremos a Bilbao y una vez en la Basí­lica, nos prometeremos ante la Amatxu de Begoña fidelidad eterna. Luego nos casaremos cuanto antes.</p>
<p>&#8211; Tengo miedo. Todo esto me inspira temor y creo que no debes marcharte y dejarme sola. Quédate con nosotros esta noche -rogó la joven.</p>
<p>&#8211; Eso no puede ser. Mis padres no saben donde estoy y se disgustarí­an si no regreso a mi casa. Te prometo que mañana de madrugada estaré aquí­ para irnos a Zalla.</p>
<p>Pasaron no más de ocho dí­as con cierta tensión nerviosa familiar, cuando el sospechoso y elegante aldeano apareció una vez más ante la puerta del caserí­o y dirigió su hipócrita sonrisa hacia la muchacha, a la vez que daba las buenas tardes.</p>
<p>&#8211; No tan buenas para nosotros que le detestamos -amenazó el tejero-. No nos es grata su persona, así­ que váyase y esperamos no volverle a ver más por estos lares. Si lo que busca o pretende es a mi hija, olví­dese de ella puesto que ya está prometida ante Dios y la Virgen de Begoña.</p>
<p>Nuevamente surgió el desagradable olor a azufre, y de los pies del potentado aldeano emanó una nube de humo con lo que se formó la repugnante silueta de un ser vestido de negro, cuyo afilado bigote y perilla así­ como sus largos cuernos no dejaban lugar a dudas de que era el mismo Diablo en persona.</p>
<p>&#8211; ¡Sí­, soy yo! ¡El mismo Demonio en persona! -señaló amenazante-. Y os aseguro que Maite jamás hallará la felicidad deseada. En cuanto a la tejera nunca conseguiréis la terminación de los adobes.</p>
<p>Dichas estas palabras, y tras fuerte tronar, la satánica figura desapareció para siempre.</p>
<p>Muy pronto se convenció Peru el tejero de que la profecí­a del Demonio no habí­a sido ninguna bravata. Las tejas y ladrillos comenzaron a desmoronarse de un dí­a para otro sin dar lugar a meterlas en el horno.</p>
<p>&#8211; Es raro que esto ocurra -se decí­a a sí­ mismo el bueno de Peru-. Cuando hiela sí­ que es corriente que suceda, pero en este tiempo de verano no se concibe.</p>
<p>Una vez más pensó en el Diablo y vaya si acertó con su pensamiento. ¡Era la ruin venganza de un ser despreciable, del mismí­simo Satán! Peru no quiso hacer comentarios sobre lo ocurrido. Pensó que por un tiempo acompañarí­a a su mujer a cortar leña y almacenarla junto al horno de la tejera. A fin de cuentas no vendrí­a mal para pasar el invierno sin tener que subir al monte con tiempo frí­o o nevando.</p>
<p>En aquellos lejanos años no era difí­cil conseguir leña, ya que el monte estaba cerca y abundaban los bortales y argomas, así­ como los castaños, las hayas y los robles. En pocos dí­as el matrimonio consiguió hacer una buena pila de leña, pero una vez más el Diablo o la mala suerte hizo que ardiera en pompa todo el acopio de leña, así­ como el tejado de la fábrica de la tejera. Las familias del entorno, solidarias con la familia de Peru, le ayudaron a reconstruir el tejado. El incendio se consideró casual, por lo que éste no quiso hacer comentarios sobre las visitas del Demonio para no alarmar a la vecindad.</p>
<p>A la vista de tantos fracasos y decepciones, acordaron que cuando se casaran Maite y Josetxu fueran todos a vivir a Irauregui para evitar males mayores. La idea era buena y el novio aceptó de buen grado la insinuación de vivir junto a sus suegros, a la vez que estar más cerca de su propia familia. La ví­spera de la boda, y una vez realizados todos los preparativos para la ceremonia, los novios decidieron darse un paseo por las cercaní­as de la tejera, ya que ello suponí­a un sedante después del ajetreo de los dí­as pasados.</p>
<p>Retornaban ya a la casa de Maite cuando ocurrió un extraño fenómeno atmosférico. Anocheció repentinamente, y los rayos y truenos se dejaron sentir sobre las cabezas de la pareja de novios. Fue entonces cuando uno de los endemoniados rayos clavó su eléctrico estilete en los cuerpos jadeantes de los dos jóvenes sin dejar rastro de sus fulminados cuerpos. La gente supuso que quedaron perdidos en el profundo cráter que ahondó en la tierra el rayo letal.</p>
<p>Cuenta una vieja leyenda que los duendecillos de la tejera, los fieles amiguillos de Maitetxu, taparon el profundo pozo donde, pocos dí­as después, brotó una gran mata de azahar cuyas blancas y olorosas flores simbolizaron la pureza. Dijeron y contaron que de aquel frondoso arbusto se cortaron los más hermosos ramos de azahar que las desposadas barakaldesas portaban entre sus manos en el dí­a de bodas en la Iglesia de San Vicente de Barakaldo.</p>
<p>Carlos Ibáñez</p>
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		<title>ROMERÍA de SANTA LUCÍA</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 27 Mar 2026 06:18:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Religiosidad]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2021/01/aaaa-2.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2021/01/aaaa-2.jpg?w=1600 1600w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2021/01/aaaa-2.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2021/01/aaaa-2.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2021/01/aaaa-2.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2021/01/aaaa-2.jpg?resize=1536%2C1152 1536w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2021/01/aaaa-2.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="9971" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/la-ermita-de-san-sebastian-de-saratxo/aaaa-5/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2021/01/aaaa-2.jpg?fit=1600%2C1200" data-orig-size="1600,1200" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="aaaa" data-image-description="" data-image-caption="" data-medium-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2021/01/aaaa-2.jpg?fit=300%2C225" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2021/01/aaaa-2.jpg?fit=1024%2C768" /></div>1.1. De la montaña a la ribera: espacios sagrado y profano de la celebración 1. 1. Emplazamiento, funciones y población La extinta romería de Santa Lucía tuvo como referente sacral la ermita de esta advocación sita en el pequeño somo al que da nombre, «que resalta en el cautivante paisaje», a 270 m. de altitud [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2021/01/aaaa-2.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2021/01/aaaa-2.jpg?w=1600 1600w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2021/01/aaaa-2.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2021/01/aaaa-2.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2021/01/aaaa-2.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2021/01/aaaa-2.jpg?resize=1536%2C1152 1536w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2021/01/aaaa-2.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="9971" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/la-ermita-de-san-sebastian-de-saratxo/aaaa-5/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2021/01/aaaa-2.jpg?fit=1600%2C1200" data-orig-size="1600,1200" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="aaaa" data-image-description="" data-image-caption="" data-medium-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2021/01/aaaa-2.jpg?fit=300%2C225" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2021/01/aaaa-2.jpg?fit=1024%2C768" /></div><p>1.1. De la montaña a la ribera: espacios sagrado y profano de la celebración</p>
<ol>
<li>1. 1. Emplazamiento, funciones y población</li>
</ol>
<p>La extinta romería de Santa Lucía tuvo como referente sacral la ermita de esta advocación sita en el pequeño somo al que da nombre, «que resalta en el cautivante paisaje», a 270 m. de altitud en la ladera del monte Argalario (509 m.) y de su satélite Garrasti o Garrastegi (366 m.); y como espacio profano la campa de Bengolea, a orillas del río Castaños, bajo la loma de Espinueta (143 m.) y próxima a la barriada homónima. Lugares, todos ellos y junto con las aldeas de Mesperuza y Gorostiza, considerados como pertenecientes al ámbito del barrio de El Regato en la tradicional división del territorio de la Anteigleia, pero progresivamente adscritos -no sin controversia- al de Retuerto dado su proximidad al mismo; y, aún más, a los ámbitos de su iglesia de San Ignacio y escuela, ubicadas en la inmediata barriada de Amézaga y erigidas respectivamente en 1879 -parroquia desde 1947- y con anterioridad a 1881.</p>
<p>Santa Lucía fue considerada como abogada y protectora de la vista, función que justifica las promesas, las misas encargadas y los legados efectuados a esta advocación en su ermita baracaldesa a lo largo de los siglos. Por su emplazamiento, en un punto elevado del límite del área cultivada, Santa Lucía -como San Bartolomé y Santa Águeda- fue punto de destino de procesiones de Letanías, para celebrar una misa cantada y bendecir desde allí los campos. Rogaciones descuidadas a mediado del siglo XIX, por lo que el municipio decide incentivar al cabildo para que las recupere.</p>
<p>La zona paisajística de la ladera SE de Argalario, entorno de Santa Lucía, presenta restos de vegetación autóctona, con intercalación de prados, cultivos, argomal y repoblaciones de pino y eucalipto. Erial -brezo, argoma y helecho- en las cotas (Mota, Goronillo, Argalario), en La Jara y las lastras de Modorreta. También hubo pequeñas minas, desde Bengolea hasta las Kukutxak y en las inmediaciones de Bengolea huertas, prados y eriales, más bosquetes caducifolios.</p>
<p>En 1860 el enclave de Santa Lucía estaba integrado por dos edificios: la ermita y una casa habitada; y la barriada de Bengolea por cuatro casas habitadas. La actividad tradicional</p>
<p>de este somo, como en todos los Montes de Triano y Sasiburu, fue el pastoreo. Sus rebaños practicaban movimientos de corta transtermitencia hacia los pastos del Eretza e inmediaciones, por Castaños. Sin rebasar la divisoria de aguas de la cuenca, porque el</p>
<p>ayuntamiento de Galdames nunca ha autorizado a los ganados de otros municipios a pastar más allá de ella, hacia San Pedro.</p>
<p>En cuanto a Bengolea, en 1860 eran cuatro las viviendas tradicionales existentes en la barriada. Aquí existieron, al menos desde el siglo XVII, ferrería y molino; adquirido éste con el de Retuerto por la fábrica Ntra. Sra. del Carmen en 1855 para usar el caudal del Castaños. En 1909 su sucesora, la sociedad Altos Hornos de Vizcaya, verificó una captación de agua mediante tres bombas de impulsión. El caudal restante era utilizado</p>
<p>por las vecinas de las clases populares de Barakaldo para el lavado de ropa en el río, en el tramo comprendido entre Retuerto y Bengolea; hasta que la construcción de lavaderos y el servicio de agua a domicilio vayan poniendo término a esta práctica.</p>
<p>Los remansos de Bengolea y su presa del Pontarrón, sombreadas por chopos, alisos y plátanos, sus riberas con prados con eucaliptos, robles y cerezos, fueron frecuentadas por los bañistas infantiles de Barakaldo, ya desde el periodo de entresiglos, actividad de esparcimiento asociada con la pira escolar, la pesca y el hurto de frutas. Lugar de acampada de los gitanos nómadas, y de pesca. Meta excursionística, asimismo, de grupos amicales y familiares de pic-nic dominical o de ocio forzoso durante huelgas, como la de 1917. Pero, sobre todo, estos pintorescos parajes -más los de Urkullurreketa, Tiletxe (Telletxe ), Pasajes y Belgarriz- se vieron concurridos por los jóvenes parados del interregno republicano; muchos de ellos de ideología libertaria, practicando el nudismo y el naturismo en la denominada «playa de los anarquistas», algunos de ellos balanceándose en las ramas imitando al Tarzán popularizado por el cine.</p>
<p>1.1.2. Administración y mantenimiento</p>
<p>El patronazgo de Santa Lucía, como de las restantes ermitas baracaldesas, correspondió a los fieles regidores y vecinos de la anteiglesia, quienes la dotaron de bienes propios para su arreglo y mantenimiento. Las rentas de Santa Lucía procedían de sus frutales, ganado y sus derivados. Durante el primer tercio del siglo XIX se efectuaron obras de reparación en esta ermita. La deuda contraída por el erario público con motivo de la primera guerra carlista, obliga al Ayuntamiento a vender, en 1834 las casas de Santa Lucía a Francisco de Gorostiza, por importe de 11.999 reales, tras lo que la ermita careció de fondos propios para su reparación. Ya en 1868, y a instancias de Martín de Loizaga, mayordomo de Santa Lucía, la corporación acordó que se repusiera la chimenea de la casa aneja. En 1902 se restauró la ermita por encargo de su propietaria, Manuela de Garay; aunque en 1904 el párroco de El Regato solicitaba su nueva reparación al municipio. José Crespo, apoderado de Fidel Arana, participa al Ayuntamiento en 1915 su estado de ruina y derrumbe del tejado; es autorizado para proceder a la reparación, pero sin que el erario municipal aporte su contribución. A través de su cancela, algunos fieles arrojaban calderilla a modo de modesto donativo.</p>
<p>En cuanto a la campa sabemos que, en 1866 y en atención al mal estado del terreno donde se venía efectuando la función profana de esta romería, y a que varias personas han caído al cauce del molino de Mengolea, el Ayuntamiento decide tomar medidas para evitar estos accidentes; disponiendo al efecto, que «este año se hará la romería un poco más arriba pegando al camino y el río madre»; es decir, se traslada el espacio festivo a un entorno inmediato.</p>
<p>Como evidencian los datos precedentes, es evidente que pese a su doble significación, como centro de religiosidad popular y de concurrencia romera, Santa Lucía experimentó un endémico estado de abandono. Por otra parte, el reducido espacio público existente en este antuzano obligó a desplazar la función profana de la romería hasta Bengolea. A la que se describe como «una hermosa campa cubierta por la sombra de seculares castaños». Más tarde se plantaron allí algunos eucaliptus que aún perduran.</p>
<p>1.2. Historia de la romería</p>
<p>La festividad litúrgica de Santa Lucía es el 13 de diciembre, pero su romería se celebró el 30 de junio, con misa por la mañana en la ermita; y baile la tarde de este día y el de su repetición al siguiente domingo en la campa de Bengolea. Dualidad de espacios festivos constatada ya en 1814, cuando el ayuntamiento faculta al rematante de vinos de Retuerto para surtir la romería de Bengolea, y al de El Regato la de Santa Lucía.</p>
<p>Además del gran contingente de romeros baracaldeses, acudían muchos otros desde Bilbao, Abando, Deusto, «y parte allá del Nervión». Esta romería, la primera del ciclo estival de fiestas baracaldesas, suscitaba diferentes expectativas entre los romeros, de acuerdo con su correspondiente edad.</p>
<p>Entre los adultos y viejos, la de cumplimentar las promesas efectuadas, rezar a Santa Lucía en su ermita y degustar la comida portada en su cestita. Para los jóvenes, la de establecer relaciones con el sexo opuesto, bailando prolongados aurreskus provistos de alpargatas, «para danzar con más agilidad». Para los niños, por último, la de adquirir »Jicos pasteles, silbos y otros objetos más o menos ruidosos» en la campa de Bengolea.</p>
<p>Desde primeras horas de la mañana, numerosos romeros subían hasta la ermita, donde tenía lugar la función religiosa. Consistente, a nivel formal, en varias misas rezadas y una última «cantada por reputados músicos» pero también en actos de religiosidad popular, como el de «elevar sus preces a la abogada de la vista». Si la subida no carecía de animación, el regreso de la ermita era tumultuario y jubiloso.</p>
<p>«Por doquiera que uno se dirigía, encontrábase con multitud de grupos de gentes de buen humor, que en medio de fraternal algazara, compartían su alegría lanzando estrepitosos sansos y dirigiéndose amistosos saludos»</p>
<p>Como afirma una vieja copla de vuelta de esta romería, una vez cumplimentado el aspecto religioso, llegaba el momento de la diversión y del flirteo:</p>
<p>«De Santa Lusía vengo,</p>
<p>de cumplir una promesa;</p>
<p>ahora que está cumplida,</p>
<p>dame la mano, Teresa».</p>
<p>Esta comitiva, que se dirigía de regreso hacia la campa de Bengolea, centro de la función profana, era reforzada por los que hasta allí acudían procedentes de todas partes. Una vez en ella, los romeros se reunían en grupos para comer, entre ellos una cuadrilla «alegre, simpática y reverenda» de bilbaínos presidida por el reportero Cipri y provista de suculento menú según el cronista local. Las choznas, poncheras y cervecerías ambulantes instaladas en la campa agotaban sus provisiones antes de las seis de la tarde, con las consiguientes melopeas de la concurrencia. Aunque, al parecer, sin otras consecuencias que los requiebros amorosos con los que los adoradores de Baco -de ronca y fuerte voz- obsequiaban a «algunas distinguidas romeritas»</p>
<p>Por la tarde, tras la apacible digestión, comenzaba un animado baile, durante el que: » &#8230; una inmensa multitud de jóvenes de todas edades, sexos y condiciones, cubrían la tapizada superficie de fresca yerba (sic) del ameno campo de Bengolea, para convertirla en breve tiempo en rico arenal, metamorfosis producida por la infinidad de aurrescus e</p>
<p>Innumerables corros de bailes formados por ciegos músicos en los cuales la alegre juventud y pocos viejos se entregaban con embriagador entusiasmo al bullicio y jolgorio haciendo las delicias del público».</p>
<p>Pero también amenizaron las funciones campestres de ambos días los «músicos tamborileros» (txistularis), alternando en 1883 con la charanga de Aguin-eche. Entrada la noche, y previo toque de retirada del tamborilero, los romeros abandonaban Bengolea para regresar a sus casas. Al domingo siguiente, y por lo menos desde 1879, se repetía en Bengolea esta función profana. con análogos «pertrechos de munición bucólica y bailable», asistiendo grupos de jóvenes y de maduros comensales, y entre ellos «la alegre, simpática y por todos los conceptos reverenda colonia Bilbaina».</p>
<p>A partir de 1890 el grueso de la animación musical de la romería y de su repetición corresponde a la banda municipal de música y a los cohetes lanzados por cuenta del Ayuntamiento.</p>
<p>De este modo se aprecia, en esta de Santa Lucía, una inexorable evolución constatable para el conjunto de las romerías de su época; porque, incluso un festejo tan tradicional como éste no puede sustraerse al influjo de la modernización de las costumbres, asociado con la industrialización y la correlativa introducción de expresiones exóticas por los inmigrantes establecidos en los núcleos urbanos y fabriles. El declive de los bailes colectivos y comunitarios, como el aurresku, a favor de nuevos ritmos constituye un indicador neto de la secularización, a la par que de la autonomía individual en las sociedades industriales.</p>
<p>El tamboril (txistu) debe alternar con los nuevos acordes de charangas, bandas de música, acordeones, guitarras, y los polémicos pianos de manubrio. Y se introducen nuevos bailes como chotis, valses, polkas, mazurkas y pasodobles; interpretados al agarrao.</p>
<p>A diferencia de otras romerías baracaldesas, estas de Bengolea no se caracterizaron por las peleas juveniles, sin que estuvieran exentas por ello de incidentes puntuales. Como el de aquella repetición dominical del 7-VII-1889, durante la que sufrió un desgraciado accidente Francisco Murga, alcalde del barrio de Retuerto cuando recibía a la comitiva de autoridades municipales y romeros que regresaban al anochecer desde Bengolea.</p>
<p>Precisamente ese mismo año y poco antes -5-VI-1889- tres vecinos del barrio de referencia, habían solicitado al Ayuntamiento, sin que al parecer su solicitud prosperara:</p>
<p>» &#8230; el que la romería de Sta. Lucía, primera de la temporada, y una de las principales de la anteiglesia, se amenizara en el casco del barrio de Retuerto, á donde se retiran los romeros por la noche, con vistosos fuegos artificiales».</p>
<p>Con tiempo desapacible los días de Santa Lucía y su repetición algún año, como el de 1900, se celebró otra romería al domingo siguiente, a petición del público. También la romería profana, celebrada en Bengolea en 1909, se vio deslucida por la lluvia, que no cesó durante todo el día. Sin embargo, «la música tocó varios bailables» y la juventud bailó al agarrao y a la guitarra. La programación festiva de 1913 y 1914 prevé que la romería de «Santa Lucía en Retuerto» se celebre en la campa el 30 de junio hasta el anochecer, y asimismo en la repetición hasta las 11 h. de la noche, sin especificar la ubicación de este espacio festivo; ambas sesiones amenizadas por la Banda de Música,</p>
<p>tamborileros y corros de ciegos. Durante los tres años siguientes, el día de Santa Lucía tiene lugar romería de 4 h. de la tarde hasta el anochecer en 1a campa de Bengolea; el de su repetición, romería vespertina allí y por la noche en Retuerto hasta las l 0,30 h. El presupuesto festivo de estos años supone entre el 2,1 y el 5,6% del destinado al conjunto ele las romerías baracaldesas.</p>
<p>Por la inmediatez de su espacio festivo profano a Retuerto, esta romería de Santa Lucía fue imbricándose en el sistema festivo de este barrio; y, pese su adscripción eclesiástica a El Regato, cuyo cura celebraba la misa del 30 de junio en la ermita, la romería de la repetición se traslada al anochecer al núcleo de Retuerto, tras el animado baile vespertino en la campa de Bengolea. Un episodio más de una dialéctica interlocal que perdurará hasta la desaparición física de la ermita.</p>
<p>Por esta misma razón, la campa se asocia a la festividad de la nueva capilla de San Ignacio erigida en Retuerto; que se inaugura con diversos festejos el 1º de febrero de 1879, en su término de Amézaga, en calidad de ayuda de la parroquial de San Vicente. A partir de este mismo año, comienza a celebrarse cada 31 de julio la festividad de la advocación patronal de Bizkaia, convertida en tutelar de la ermita y barrio de Retuerto. Cada año, y una vez finalizada la función religiosa, se celebraba romería vespertina en la campa de Bengolea, con dotación de tamborilero y atabalero para el siguiente domingo de repetición. La romería de Bengolea se estructuró en torno al baile animado por corros de ciegos, banda de música, txistularis y acordeonistas, más los puestos de chosneras. La gran concurrencia, y el escenario compartido, convertirán a esta festividad en una especie de segunda edición de Santa Lucía; persistiendo así al menos hasta 1950, cuando el crecimiento industrial y demográfico del barrio modifica el programa festivo, con la pérdida de protagonismo del aspecto romero o campestre y su reconversión en unas fiestas patronales de barrio.</p>
<p>Paralelamente al ascenso de la romería de San Ignacio, la de Santa Lucía va languideciendo a partir de 1917 y hasta la guerra civil, a juzgar por la escasez de referencias a la misma en la documentación municipal, aunque se costean partidas destinadas a la Banda Municipal y a los cohetes lanzados ante la ermita, y se producen diversas incidencias concernientes al orden.</p>
<p>Por lo demás, la romería matinal continúa celebrándose, con una sola misa en la ermita a las 12</p>
<p>h.- más un breve y espontáneo baile con charanguilla y unas jotas. Pero va perdiendo su poder de convocatoria supralocal, reduciéndose a los fieles romeros retuertanos y regateños, sin que nos conste la antaño multitudinaria asistencia del vecindario bilbaíno. Desde El Regato suben un piano doméstico -en burro- para acompañar la misa en la ermita, celebrada por su cura. Finalizado los actos citados, cada cual regresaba a su respectivo punto de origen, y los jóvenes se desplazaban -ya por la tarde- a los actos profanos celebrados en la campa de Bengolea.</p>
<p>Puntualmente también se celebraron en esta campa actos lúdicos de diversas asociaciones de Barakaldo y de su entorno. La afluencia juvenil a este espacio de esparcimiento, hizo que un promotor retuertano obtuviera -en 1934- permiso municipal</p>
<p>para instalar aquí txozna y altavoz con los que celebrar baile domingos y festivos</p>
<p>1.3. Rescoldos de una fiesta extinguida</p>
<p>Tras el paréntesis festivo impuesto por la guerra civil, la ermita de Santa Lucía fue arrasada por el gran vendaval acaecido el 15 de febrero de 1941, habilitándose su edificio primero como corral de ovejas y después como garaje. Pese a la oposición de los retuertanos la imagen de su advocación fue trasladada a la iglesia de El Regato, donde ocupa un sitial en su retablo, perdurando la devoción popular hacia ella. Al desaparecer el referente religioso del somo, la romería fue languideciendo, incluso en su expresión lúdica de la campa de Bengolea, con animación musical a cargo de la Banda de Música y de txistularis, para desaparecer finalmente al término de esa década.</p>
<p>Aunque desvinculada de este acto festivo, en El Regato comenzó a celebrarse misa el día de la festividad litúrgica de Santa Lucía. Por su calidad de patrona de las modistillas, en 1946 acudieron a las aprendizas de academias de costura de Barakaldo -como las de Tere Almau y Pilar Hernández-, muchas de Gorostiza y Retuerto, que llegaban y regresaban andando. Por la tarde se desplazaban a Bilbao, para merendar en la pastelería de Santiaguito e ir a bailar a Los Campos o a Gazteleku. Asun Nuño creó, en 1947, una de estas academias de costura en El Regato.</p>
<p>Desaparecidas, tras la Guerra Civil, las jiras anuales del movimiento nacionalista al santuario de Santa Águeda (Kastrexana) serán recuperadas por las Juntas Municipales del PNV baracaldés como Alderdi Eguna (Día del Partido) local, celebrándose el 10 de mayo de 1987, a base de mitin, misa, festejos y música de txistu. Ese mismo año, el equipo municipal de este partido recuperó la romería de Santa Lucía que durante tres años, se celebró -cada 13 de diciembre- en el somo de su nombre, y otros dos más en un lugar cercano, el collado de Mandiola entre Santa Lucía y Mesperuza. Con actos elementales: misa, festejos populares, más animación musical de txistu y baile al suelto; y con una pequeña concurrencia algo inferior a las 100 personas, como corresponde a los rigores climáticos estacionales y al nivel intraorganizativo de la convocatoria. Por lo que la festividad desapareció, y en esta ocasión definitivamente.</p>
<p>José Ignacio Homobono</p>
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		<title>ROMERÍA DE SAN SEBASTIÁN (SARATXO)</title>
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		<pubDate>Sun, 22 Mar 2026 06:17:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/09/regato2.webp?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/09/regato2.webp?w=1374 1374w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/09/regato2.webp?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/09/regato2.webp?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/09/regato2.webp?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/09/regato2.webp?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10650" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/el-largo-camino-de-los-obreros/regato2/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/09/regato2.webp?fit=1374%2C1031" data-orig-size="1374,1031" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="regato2" data-image-description="" data-image-caption="" data-medium-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/09/regato2.webp?fit=300%2C225" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/09/regato2.webp?fit=1024%2C768" /></div>2.1. Saratxo y su entorno El día 20 de enero, festividad de San Sebastián, se conmemora con romería en su ermita del somo de Saratxo. Esta pequeña barriada, perteneciente al municipio de Güeñes, está situada a 393 m. de altura y a tan sólo 500 m. de distancia de mojón de la Cruz de Bakuna, [&#8230;]]]></description>
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<p>El día 20 de enero, festividad de San Sebastián, se conmemora con romería en su ermita del somo de Saratxo. Esta pequeña barriada, perteneciente al municipio de Güeñes, está situada a 393 m. de altura y a tan sólo 500 m. de distancia de mojón de la Cruz de Bakuna, muga con el de Barakaldo y divisoria de aguas puesto que Saratxo, pese a sus intensas relaciones con la del Castaños, se ubica en la del Cadagua.</p>
<p>Por su situación intersticial entre los montes de Ganeroitz/ Apuko (561 m.) y Eretza (871 m.), metas preferentes de los montañeros baracalcleses, Saratxo se convirtió en un hito frecuentado por éstos desde los orígenes del excursionismo en la anteiglesia fabril; tanto en sus expresiones asociativas específicas, como de aquéllas -mendigoizales o grupos anarquistas- vinculadas a los movimientos sociales en su faceta de socialización recreativa e ideológica. Hasta el punto de que muchos de estos montañeros creían y aún creen que Saratxo está ubicado en jurisdicción de Barakaldo.</p>
<p>Como huella material de la sociedad protohistórica, todo el entorno de Saratxo constituye la «estación pastoril” de Eretza, en la que se han localizado hasta diez posibles asentamientos, seis dólmenes y túmulos y, ya cerca del barrio, el doble cronlech de Kanpazaulo (522 m.), el depósito de hachas de cobre de Los Cotarros-Basigorta en 1953, y yacimientos en cuevas, sobre todo en la de peña Rotxe o Tellitu. En esta zona kárstica existen cuevas -como la del Llanillo-, que llegan hasta el mar por Ontón (Castro Urdiales), según el imaginario popular, que también asigna la función de asiento de los antepasados a las piedras del cronlech de Kanpazaulo.</p>
<p>El vecindario de Saratxo se dedicó básicamente a la agricultura, como lo denotan los caleros existentes en 1778; pero también al carboneo y a la siderurgia tradicional. En 1960 se catalogaron más de 40 ferrerías de ladera -de aire o haizeolak- e hidraúlicas en la cuenca alta del Castaños, muchas de ellas simples acumulaciones de escorias de mineral. Según un inventario más reciente y riguroso, existen veintisiete restos de haizeo/ak en los Montes de Triano.</p>
<p>Su proximidad al núcleo de El Regato -y en particular a la barrada de Tellitu- con cuyo vecindario comparten los de Saratxo un mismo estilo de vida, determinó su inclusión en un ámbito de endogamia; muchos regateños son oriundos y/o están emparentados con</p>
<p>vecinos de aquí. Al finalizar el siglo XVIII parte el vecindario de Saratxo dependía eclesiásticamente de las iglesias anejas de San Miguel de Lakabex, y de San Pedro de La Quadra, pero más adelante sólo de la primera de ellas. Este barrio constaba en 1860 de 6 casas más el edificio inhabitado de la ermita. Casas que eran bendecidas antes de que comenzaran a vivir en ellas sus inquilinos. Ocho hacia 1960, dos de las actuales casas, los de Basigorta y Ajaiaga, están algo separadas del núcleo; conformado por las cinco restantes, más la ermita, un edificio para el ganado estabulado y una txabola que sirvió como horno de pan.</p>
<p>Los grupos domésticos de Saratxo se dedicaron a actividades agropecuarias. Además del ganado -vacuno y lanar- sembraban trigo, cuya trilla tenía lugar en la Campa de la Era, y elaboraban un txakoli tinto muy apreciado por montañeros y excursionistas.</p>
<p>La buena relación existente con Castaños y Tellitu hizo que los vecinos de estos tres somos practicasen la ayuda mutua en trabajos agrarios, como la siega de la hierba y la recolección de castañas. Las mujeres llevaban su vendeja al mercado de Portugalete, a través del camino a Santa Águeda.</p>
<p>Pero, a partir de 1955, los vecinos fueron abandonando una aldea carente de los equipamientos más básicos: en su mayoría para establecerse en Zaramillo, y también en La Quadra. Actualmente en Saratxo existe una explotación ganadera, en la que residen dos trabajadores la luz eléctrica y el teléfono se instalaron a finales de 1996, y por entonces se estableció una familia de oriundos del lugar.</p>
<p>Existe un camino que une Saratxo con El Regato por Tellitu, el de las Negras, y otro que se abre paso entre los hortales que aún cubren estas laderas, a través del Pantano Viejo. Por aquí pasaba, y pasa, el tradicional «Camino de los Galdameses», que unía Galdames con Burceña. Pero, desde 1926, la vía principal de acceso a Saratxo es la carretera empedrada y después hormigonada- que desde Zaramillo y Las Caserías, con un ramal a Lazkao, conduce hasta la aldea, a la izquierda de la gran cantera junto al caserío de Andaroleta, flanqueada por castaños y pinares a lo largo de sus 3 km. A partir de la misma, una red de pistas forestales conecta con Burzako y Peñas Negras, a través de las laderas de Eretza, Ganeran y Pico Mayor; y con El Regato, Tellitu, Zamundi y Santa Águeda mediante otras en las estribaciones de Ganeroitz/Apuko, Peñas Blancas, Sasiburu y Arroletza.</p>
<p>Si en lo eclesiástico Saratxo perteneció al ámbito de La Quadra, sociológicamente se asocia con el núcleo de Zaramillo, barrio minero y después obrero surgido con la industrialización a orillas del Kadagua donde apareció tempranamente el socialismo, y más tarde el comunismo, mayoritario tras su escisión del tronco socialista. La histórica hegemonía de los colectivos de izquierda deja paso, tras la restauración democrática, a la del nacionalismo; cuyas diferentes familias ejercerán un decisivo papel como grupos para el ritual de la romería de San Sebastián de Saratxo.</p>
<p>Este barrio de Zaramillo, con identidad local consolidada, compartió asociaciones, vida cotidiana e incluso denominación con la barriada baracaldesa después singularizada como La Venta, de la que le separa el puente sobre el Cadagua. Adscrito a la parroquia y festividad de San Pedro de La Quadra (Güeñes), aunque sus vecinos asistían a misa en Arbuio, en 1966 se dota de la nueva iglesia parroquial de La Magdalena. Las fechas de sus fiestas patronales tienen como referente a esta advocación, pero conservan la primitiva denominación de San Queremos, recibida a partir de su inicio hacia 1945, y expresiva de la capacidad volitiva de un barrio consciente de su identidad local. Fiestas muy concurridas por el vecindario de las barriadas alonsoteguianas de La Venta, Arbuio, Aldanondo y el propio Alonsotegi; quienes también participan en la romería de Saratxo.</p>
<p>Saratxo padeció los desmanes del bandolerismo que siguió a la última guerra carlista, final izada en l876.</p>
<p>Poco después, la barriada ocupa el centro geográfico del yacimiento minero correspondiente al grupo de Güeñes, tardíamente demarcado e integrado por más doce concesiones a finales del siglo XIX. La industrialización determinó una transit01ia transformación de la aldea, con la llegada de más de 80 mineros, albergados en dos barracones de madera y para los que se habilitó una bodeguilla. Muchos de ellos comían en alguna de las casas de Saratxo, particularmente en la de un capataz de estas minas, Cesáreo Boticón.</p>
<p>Clausuradas las explotaciones, la aldea recupera su aspecto tradicional, percibido en clave de égloga por la mirada del excursionista baracaldés o portugalujo: «Y hemos llegado a Saracho jinetes del rústico puente que salva el abismo. La ermita y la plaza son tan diminutas, que esta aldea parece la habiten enanos. Cinco caseríos, uno de ellos prócer; esquilas de vacas, balidos lejanos, un mastín que ladra o chiquillos que berrean y una fuente que canta. Escuadras de limacos comunican la calzada dejando una blanca estela de babas. ¡Cuánta paz, qué calma! ¡Qué lindo es Saracho!».</p>
<p>«Rebasada la borda [de Bakuna], cruzamos un puentecillo sobre una vertiginosa hendidura producida por la extracción de mineral, que aún se sigue sacando, y nos encontramos con media docena de caseríos que forman la aldea de Saracho. En este agradable lugar cubierto de robles, castaños y cerezos [ &#8230; ] El camino abandona Saracho ascendiendo plácidamente rodeado de pinos, hasta alcanzar el lugar de Fuente Fría en donde brota un magnífico manantial que da origen al río Castaños».</p>
<p>Este camino, hoy pista que se dirige al Eretza y su refugio de La Berenillla, atraviesa los montazgos de Artegi (536 m.) y de Mendibil (516 m.). Actualmente son cuatro las casas que forman el pequeño núcleo, más la ermita, una txabola y otra casa más apartada.</p>
<p>2.2. La ermita de San Sebastián de Saratxo</p>
<p>La ermita de San Sebastián, reconstruida durante la primera mitad del siglo XVI, se cita en el libro de Fábrica de la parroquia de Santa María de Güeñes durante la primera mitad del siglo XVIII y en 1800. Actualmente es un pequeño edificio de 11x 5,70 m., emplazado. entre rocas; con cubierta a dos aguas, muros de mampostería y esquineros de sillería, espacio de una sola nave y una pequeña sacristía, aditamento poco frecuente en las pequeñas ermitas rurales. El acceso es un arco de medio punto, con espadaña de piedra</p>
<p>de sillería y campana, rematadas por una cruz de hierro; más dos aspilleras laterales y una tercera cegada en la sacristía. Alberga una imagen de San Sebastián y otra pequeña del Sagrado Corazón de Jesús, además de cuadros de esta advocación, del Sagrado Corazón de María y de la Santa Cena. La imagen antigua del santo titular, a la que se calculan cinco siglos fue sustituida por otra de la misma advocación. En 1977 se pretendió bajarla a la parroquia de San Miguel, pero se opuso el vecindario.</p>
<p>Recientemente restaurada, ha sido devuelta al sitial preferente. La nueva imagen no debió suscitar mayor reverencia devocional, puesto que un vecino de Saratxo la dedicó una rústica e irreverente cuarteta, por estar hecha con la misma madera que la utilizada para prosaicas faenas domésticas:</p>
<p>«Día veinte de enero.</p>
<p>día de San Sebastián.</p>
<p>que del pesebre de mi burra</p>
<p>eres hermano carnal»</p>
<p>La imagen actual fue donada por Daniel Otaola, nacido en Gordexola y casado con una vecina de Saratxo, en virtud de alguna promesa efectuada, y en su base lleva grabada -como la campana- la fecha de 1902. La ermita de San Sebastián, junto a la que se alzan fresnos y cerezos, y situada a la derecha de la carretera vecinal de Zmamillo a Castaños, preside una campa -la primitiva era- donde tienen lugar las romerías de su festividad. En su restauración, realizada a partir de 1993, colaboraron doce vecinos de Zaramillo, Saratxo y Alonsotegi, casi todos ellos de EA, respaldados por una subvención municipal. Durante la última década los beneficios obtenidos por la txozna romera y la colecta de las misas celebradas en la ermita se destinan al mantenimiento de ésta.</p>
<p>Durante muchos años se celebró una misa dominical por mes en esta ermita. Desde el año 2002, coincidiendo con la llegada a Zaramillo de un nuevo cura, se celebran otra dos misas cantadas -por la coral de La Arboleda- los segundos domingos de junio y de octubre, fecha muy próxima a la de la romería de San Bernabé de Castaños. Pero carecen de la concurrencia de las romerías tradicionales, y solo los componentes de la coral se quedan a comer en la aneja Campa de la Era.</p>
<p>2.3. Romerías de San Sebastián y de su repetición</p>
<p>Hacia 1946, la romería se celebraba únicamente el día de la festividad. Acudía a la misma un escaso número de romeros, entre 50 y 60, procedentes del propio Saratxo, de Zaramillo, Tellitu y El Regato. El pequeño grupo regateño, de referente juvenil y femenino por ser día laborable, se desplazaba en cuadrilla. Tras la misa, los asistentes desayunaban, consistiendo habitualmente esta refección en el bocadillo de tortilla que habían traído consigo. Después, «unas jotas con txistu, y para abajo». Los regateños efectuaban un alto a su regreso de Saratxo en el txacolí de Zaballa, en Tellitu, donde su dueño les invitaba a sendas jarrillas de txakoli y manzanas.</p>
<p>Muchos de mis informantes de El Regato nunca asistieron a esta romería. Por entonces aún acudían romeros procedentes del barrio de La Quadra, sede de la parroquia a la que estaba adscrita esta ermita.</p>
<p>Al atardecer, ya concluida su jornada laboral, subía hasta Saratxo una cuadrilla de jóvenes de El Regato y Tellitu para bailar, hasta que regresaban de madrugada, puesto que trabajaban al día siguiente.</p>
<p>Sumándose a éstos la juventud de Saratxo y de Zaramillo, con acompañamiento al acordeón de Antonio González (a) El Hortelano y después José Mari Urteguieta (a) Botetxia, ambos Zaramillo, pero éste residente en Irauregi. El baile tenía lugar en la cuadra de alguna de las casas, que se turnaban al efecto; y, entre 1950 y 1953, ante la casa de Aquilino Larrazabal, con música de la gramola -tocadiscos- de éste. También durante algunos años, el baile vespertino del 20 de enero se celebró en Zaramillo.</p>
<p>2.4. Celebración de la misa (25.01.1998)</p>
<p>Veinte años después, la celebración apenas había variado. Los escasos romeros del entorno comían tras el oficio religioso lo que habían traído consigo. En la propia campa si el tiempo lo permitía o, en caso contrario, en la cuadra de la casa de enfrente. En esta</p>
<p>época, y desde 1954, el acordeonista era Legina, de Artxanda, acompañado de su hermano, que comían en una de las casas. La única novedad destacable fue la celebración de la repetición romera, iniciada hacia 1972. La organización de ambas fiestas estaba a cargo de un vecino de La Quadra y otro de Saratxo, Josetxu Salazar y Francisco Llordén. Por estos años del tardofranquismo el club juvenil opusdeísta Eretza de Barakaldo, con refugio de montaña en el caserío Bazigorta, organizaba un cross al cercano monte Apuko; y el vecindario de Saratxo-Zaramillo un concurso de tortillas.</p>
<p>El círculo de la comensalidad romera, pequeño en comparación con la prodigalidad de sus vecinos de Castaños, no contribuyó a incentivar la asistencia. No obstante, por esta época aún se celebraba un banquete familiar en cada casa, estructurado en torno a la carne del ganado ovino propio. Con asistencia de unos 20 o 25 comensales por casa, y con invitados de Castaños o de Zaramillo. Las morcillas excedentes se vendían a los romeros. Más adelante y hasta hoy, esta comensalidad intradoméstica se desplazó a los nuevos domicilios de los oriundos de Saratxo, en Zaramillo e inmediaciones.</p>
<p>Si otras romerías del entorno, como la populosa de Santa Agueda, asumen durante el franquismo un carácter criptonacionalista, con exhibición de signos de identidad vasquista, esta de San Sebastián permanece ajena a tal orientación ideológica. Así fue hasta el inicio de la transición, cuando asume un rol protagonista la organización local del ya legalizado PNV. La repetición de la romería de San Sebastián, el domingo 23 de enero de 1977, se convirtió en un acto de afirmación políticajeltzale, organizado por las subjuntas municipales de Zaramillo y de La Quadra. Como lo afirma la revista Euzkadi, aunque exagera los datos relativos a una concurrencia que no pasó de 300 personas: «Más de dos mil personas provenientes de poblaciones cercanas aprovecharon el día veraniego, siguieron la diana de los txistularis y se presentaron en Saratxo con numerosas ikurriñas.</p>
<p>Es de destacar la numerosa gente joven que siguió el llamamiento. A las doce se celebró una misa de campaña por Sabino de Arana y los jóvenes gudaris de la población muertos en acciones.</p>
<p>Durante la misa se recogió dinero para los presos políticos. Seguidamente y con el vibrante acompañamiento del txistu se cantó el Batasuna y el Euzko Gudariak que dio comienzo a una animada romería donde bajo los pliegues de las numerosas ikurriñas se evidenció el carácter de unión y libertad que allí se respiraba».</p>
<p>El sistema festivo de estos años reserva para la romería de la festividad litúrgica el convivial festivo de los lugareños, y la efervescencia de la religión civil nacionalista para el de su repetición; aunque esta segunda faceta se normaliza progresivamente. A la repetición de 1978-22 de enero- apenas asistieron ya más que las juntas municipales del EAJ-PNV de Zaramillo y Olakoaga (La Quadra), celebrándose »una misa por todos los gudaris y mendigoizales fallecidos de las Encartaciones». Con la animación musical del txistulari LuisSaratxaga, de La Quadra. En 1980 el atentado mortal de la extrema derecha contra el bar nacionalista Aldana, del vecino pueblo de Alonsotegi, -con 4 muertos y 19 heridos graves- la víspera de la romería de San Sebastián (domingo, 20.01)-, determinó la suspensión de ésta, celebrándose únicamente una misa.</p>
<p>De este modo, las expresiones festivas se transmutan de hábito étnico en orientación ideológica; y la romería se inscribe como ritual en la religión civil nacionalista, que la convierte en capital político movilizable. Un capital disputado por las diferentes ramas de la familia nacionalista cuando se produzca la escisión de PNV y EA, que se vivió de forma muy traumática en toda esta zona -Zaramillo, Alonsotegi, Kastrexana- con incidencia en la vida cotidiana -y también festiva- de sus respectivos vecindarios. Si entre</p>
<p>1980 y 1985 la organización efectiva estuvo a cargo de EGI, la rama juvenil nacionalista, con el aval del vecino Francisco Llordén, a partir de 1986 y hasta 1993 será el grupo local de EA quien tome el relevo.</p>
<p>Aunque en 1987 no recibió permiso al efecto del ayuntamiento jeltzale, concedido este año al club de jubilados de Zaramillo. Salvada esta incidencia, y aunque se producirán otras, a partir de 1994 serán los escasos vecinos de Saratxo &#8211; residentes o no- quienes se encarguen de la organización festiva. En cuanto al entorno de la izquierda abertzale, su presencia en el espacio festivo ha sido esporádica y discreta en relación a sus resultados electorales en la zona, limitándose a pancartas con mensajes reivindicativos.</p>
<p>Ambas celebraciones tienen lugar en pleno invierno, con un tiempo imprevisible y cambiante, que condiciona la cifra de participantes, aunque siempre pequeña el 20 de enero por tratarse de un día laborable: 48 romeros con nieve en Saratxo (1987) y 78 con</p>
<p>tiempo más bonancible (1992), pero con sirimiri a la ida y lluvia al regreso, y nieve en el Eretza; día lluvioso, también, en 1997 y 1998. Las tres cuartas partes de los romeros suben andando hasta el somo. Así lo hacen los procedentes de. Barakaldo, y también la mayoría de los de El Regato, e incluso parte de quienes acceden por la carretera de Zaramillo. Aquellos, de acuerdo con su definición montañera, lo hacen desde Cruces y Basatxu, a través del Arroletza y de toda la crestería de Sasiburu; para bajar a su regreso por Tellitu y El Regato. Su distribución por sexos, por mitades en ocasiones (1987), se desequilibra otras a favor de los hombres (61 % en 1992). Predominan los romeros de más de 55 años y los de la tercera edad, siendo escasos los jóvenes y las personas de edad intermedia. Dos tercios de ellos asisten a misa, mientras que el resto espera fuera de la ermita a que finalice la eucaristía. Este día el tipo de acompañamiento es vecinal y/o amical.</p>
<p>Por su origen, los romeros del municipio de Barakaldo son muy similares a los de San Bernabé de Castaños. Los de la capitalidad, más Lutxana y Kastrexana suponen entre el 25, 1 (1987) y el 32,9% (1992); El Regato, con Tellitu y Gorostiza, aporta un contingente que oscila entre el 18,8 (1987) y el 17,7% (1992).</p>
<p>Casi a la par que los procedentes de Zaramillo, más los vecinos de Saratxo, oriundos avecindados en aquel barrio y en La Quadra: 48% (1987) o 46,8% (1992). Queda un corto resto de quienes acuden desde otras poblaciones cercanas, Zorroza y/o Sestao: entre el 2,1 % (1987) y el 2,5% (1992).</p>
<p>El programa del día 20 de enero, desde comienzos de los ochenta, es muy sencillo. A las 10 h. pasacalles, de la trikitrixa Bizkaitarrok, por el barrio de Zaramillo e inicio de la «subida popular» a Saratxo.</p>
<p>Misa, «en honor al patrón»&#8216;, a las 12 h. Y, a continuación, obsequio de queso y txakoli para todos los asistentes en la txozna, seguido de romería amenizada por la trikitrixa Tanto en la ermita como en este improvisado bar, atendido por las mujeres de la comisión, se colocaron sendas ikurriñas.</p>
<p>La romería de San Sebastián, este día de su celebración litúrgica, es muy breve. Poco después de la misa, y tras tornar un pequeño refrigerio in situ, los asistentes van abandonando el espacio festivo. Algunos regateños almuerzan en la txabola de Bacuna y, cuando el tiempo es muy desapacible, el resto de distribuye por los caseríos. Pero, pese a esta brevedad, cumple su función de lugar de encuentro para unos, los oriundos a quienes que la vida ha dispersado; y de reencuentro con la tradición -monte, fiesta- para otros.</p>
<p>En cuanto a la jornada de repetición festiva, da lugar a una programación formal y algo más compleja que la del día de la festividad. Al igual que aquella, pasacalles y subida popular, proporcionando la comisión de fiestas un vehículo para quienes no puedan subir a pie. Ya en Saratxo: concurso de rana (11,30 h.) y exhibición de un trompalari de Urioste (Ortuella). Misa a las 13 h., seguida por concurso de tortillas y actuación del grupo de danzas lbai-Lorak, de Zalla (13,30 h.). A las 13,45 h. sencillos juegos infantiles. Con servicio de txozna y festejos amenizados por la trikitrixa. Además, en 1997 se anunciaba la instalación de un puesto de venta de «productos caseros de la tierra», que estuvo situado a la entrada de Saratxo. La txozna sirve gratuitamente txakoli y pinchos de queso a los romeros. En 1998 fueron dos las txoznas, una de ellas habilitada para servir de soporte al concurso de tortillas. Durante la década anterior -1986 y 1987- la animación musical, exclusiva de la repetición, estuvo a cargo de un grupo de tres txistularis que dieron el pasacalles por Zaramillo, más otros ocho del Triki Soiñuak de Zorroza, que asistieron «por libre» a la romería del somo. En 1991 hubo una actuación de txalapartaris.</p>
<p>La asistencia a esta repetición siempre es mucho más numerosa que la del 20 de enero: 150 romeros (1987), 400 (1997) y 190 (1998); con oscilaciones imputables al mal tiempo de algunos años, como este último, día desapacible durante el que nevó y llovió ligera y alternativamente. La tendencia es que incluso algunos de los romeros más tradicionales vayan desertando de la romería de San Sebastián en beneficio de esta repetición, dotada de un ambiente festivo del que carece aquélla. Aunque los participantes entre ambas celebraciones apenas se superponen. De los 32 romeros integrados al efecto (25.01.1987), sólo 5 habían estado en la romería del día 20. Los de este día son de tipo más urbano y juvenil, con predominio de cuadrillas y familias En cuanto a su procedencia, extrapolando los datos obtenidos de una muestra de 30 personas, podemos afirmar que los romeros de 1987 residían en su mayoría en Zaramillo más Sodupe (37,3%), Barakaldo y El Regato (22,0% ), Alonsotegi (18,7% ); y otros (15,3% ), de Ba1maseda, Durango, etc. Menos familiarizados con la montaña, utilizan en mayor medida sus coches para acercarse hasta Saratxo.</p>
<p>Pese a que el número de asistentes a misa es mayor, 85 u 86 por cada uno de estos tres años, su proporción sobre el número total de romeros es muy inferior, superando la mitad de éstos (56,6%) tan sólo en 1987; casi los dos tercios son mujeres. Durante la misa de 1998 tuvo lugar un bautizo, que seguía a otro habido durante la de las 12 h. en Zaramillo.</p>
<p>Cuando el tiempo lo permite, los romeros se dispersan para almorzar al término de la misa. Los más allegados lo hacen en alguna de las casas abiertas en Saratxo. Pero la mayoría se sitúan entre la aldea, el puente de Kuabru y Bakuna, y algunos incluso encienden fuego al efecto. Por consiguiente, la romería se alarga más que la precedente, hasta las 15 h.</p>
<p>Algún grupito ele romeros se queda a comer en las inmediaciones, pero el epílogo comensalístico familiar tiene lugar en Zaramillo, así como la comida que celebra el club de jubilados local este día.</p>
<p>José Ignacio Homobono</p>
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		<title>Romería de San Bernabé, en Castaños</title>
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		<pubDate>Sat, 21 Mar 2026 06:16:02 +0000</pubDate>
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<p>La minúscula barriada de Castaños, sita a orillas a orillas del arroyo Agirza o Castaños, está situada a 600 m. por pista –y 400 m. en línea recta- del límite administrativo de Barakaldo. Enclavada a 280 m. de altura, en el fondo de un barranco flanqueado por las</p>
<p>estribaciones de los Montes de Triano, y en concreto por el Gasteran (801 m.) y Aldapi o</p>
<p>Tellitu (716 m.) al O., más el Eretza (871 m.) y sus satélites al S. En estas alturas: “Varios rebaños de ovejas apacentan tranquilamente, semiocultos por el alto yerbal. Pastan también buen número de caballos montaraces que levantan la cabeza a nuestro paso y nos miran, cara a cara, altaneros y despectivos”.</p>
<p>Jurisdiccionalmente Castaños pertenece a los concejos de Galdames y de Güeñes, sobre</p>
<p>cuyo límite y a ambas orillas del Agirza se asienta, y a sus respectivas cuadrillas de San Pedro y de La Quadra. Aislada topográficamente de ambos pueblos por los citados montes, está abierta sin embargo a la cuenca del Castaños y al barrio baracaldés de El Regato, situado a 3 km. de distancia, con el que le une el camino que desciende a la izquierda del río, y a sus barriadas64. Vinculación geográfica, reforzada por factores socioculturales, que alcanza desde el Antiguo Régimen hasta nuestros días. Tanto es así,</p>
<p>que el fallido proyecto de arreglo parroquial de la diócesis de 1864 incluye “las casas llamadas de Castaños” en el ámbito de la aneja de San Roque de El Regato”. Pero, desde hace unas tres décadas, la vía principal de acceso es la carretera que accede a la barriada desde Saratxo y Bacuna, a través de Cotarros. Su apertura y mantenimiento fue costeada por los ayuntamientos de Güeñes y de Galdames. A unos 200 m. del núcleo de Saratxo, esta pista atraviesa la grieta. Uno de los escasos contactos de los vecinos de Castaños con Galdames fue el cumplimiento de los preceptos pascuales de confesar y comulgar. Cada año acudían a la parroquial de San Pedro, a 5,6 km. de distancia, regresando al tercer día. También a ritos de paso como bautizos, bodas y funerales. En cierta ocasión volvieron por Güeñes y Zaramillo, porque los caminos del monte estaban impracticables. En cuanto a los vecinos de la casa de Polveros, casi todos ellos fueron bautizados en la regateña iglesia de San Roque. De entre todos sus hermanos, tan sólo mi informante fue llevado al efecto a la parroquial galdamesa de San Pedro, y con una semana de retraso sobre su nacimiento, del 2 al 9-V-1911. Aislamiento relativo, puesto que de los cinco yernos de Félix Lasa (Castaños), tres nacieron en Galdames (Arkiza/Los Molinos); otro en Amabizkar (Güeñes), barrio básicamente en jurisdicción de Galdames, y el quinto en Zalla.</p>
<p>A unos 2 km. de Castaños se encontraba la pequeña barriada de Burzako (425 m.), con siete casas ubicadas en jurisdicción de Barakaldo; pero junto al vértice o muga de aquel municipio con los de Galdames y Valle de Trapaga. Hasta su desaparición, en 1955, debida a la plantación de pinos. Los de Castaños efectuaban sus compras en la tienda o la cooperativa de El Regato, o de La Arboleda.</p>
<p>Ambos viales de acceso a Castaños salvan el río Agirza mediante puentes de madera. Esta minúscula barriada estaba integrada en 1799 por tres casas pertenecientes a J. Ventura Llano, M. Ugarte y M. Garay, vecinos de Galdames. En 1860 también eran tres los edificios pertenecientes a Galdames: uno de ellos deshabitado, de planta única, más otros dos de doble planta; y, además, otra casa de labranza ubicada en término de Güeñes, de dos pisos. Castaños constaba, en 1887, de tres casas de dos plantas, 21 habitantes de hecho y 15 de derecho: las mismas que actualmente. Se trata de las casas denominadas de Arriba –con escudo- y de Abajo, más la Nueva –en ruinas-, con pajar y cuadra, y la txabola de Agirza; a las que hay que sumar la casa frente a El Molinillo, con calero anexo, del municipio de Güeñes. Debido a su aislamiento, Castaños ha carecido hasta finales de 1996 de alumbrado eléctrico, salvo el producido por una pequeña turbina en el río Agirza, y de teléfono.</p>
<p>Castaños y su entorno se vinculan indisolublemente a la actividad ferrona y carbonera. Además de las precitadas haizeolas, en sus inmediaciones se han catalogado varias ferrerías mazuqueras o de aire, pero sobre todo las hidraúlicas de Urdandegieta, Las Mazuqueras, El Molinillo o Castaños, La Vena, La Presa y Agirza. Los extensos bortales (madroñales) de las inmediaciones se utilizaron para abastecer de carbón a las ferrerías precitadas, así como al calero local y de leña al fuego de los hogares. También fue importante la presencia de ganado en los montes inmediatos de Grumeran y el Cepal, especialmente caballar. Además de bortos, hubo castaños, robles y árboles frutales. Asimismo, en el arroyo Agirza se pescaban mermejuelas, y cangrejos en los que vierten sus aguas a éste, cerca de El Regato.</p>
<p>Durante el periodo finisecular del XIX, la población oriunda de Castaños –Llano y Ugarte- es reemplazada por inquilinos -Lasa y Olabe- procedentes de Arrasate y Eskoriatza, en las casas de Abajo, de Arriba y del Molinillo, cuyos criados también fueron “vascongados”. Aguas abajo de Castaños, y en el límite con Barakaldo, existió la mina Polveros y su casa, cuyas actividades extractivas obligaron a construir un túnel por el que</p>
<p>discurre el río, en el barranco de Las Mazuqueras, para evitar la contaminación del Pantano Viejo. Hasta 1955 la ocupación preferente de los nuevos habitantes de dos de las casas será un intensivo carboneo, en lugares del entorno como Las Peñas, Las Campas Bajeras, La Solana y otros; primero orientado hacia las baterías de Altos Hornos, después al consumo doméstico de la zona minero fabril; y durante el periodo de autarquía económica de postguerra a los gasógenos de los automóviles y a CAMPSA. Las hoyas, cada una de las cuales reduce a carbón entre 400 y 1.000 kg. de madera, irán acabando con el denso bortal, que paulatinamente deja paso a plantaciones de pino insignis; iniciadas en las zonas de Agirza-Eretza y de Saratxo-Castaños a partir de 1928, con destino a la planta de la Papelera Española de Aranguren [Zalla]. Los vecinos complementaban su precaria economía doméstica mediante la venta de castañas y pequeños rebaños de ovejas. Más adelante, la mayoría de los jóvenes del entorno se dedicaron a la tala de pinos. Hoy la casa de Güeñes cuenta con una explotación ganadera, en edificio propio.</p>
<p>El actual paisaje vegetal de la zona de Las Mazuqueras y Cotarros, al SE de Castaños hasta Saratxo y el límite con Barakaldo, de relieve montañoso, conserva especies forestales autóctonas –madroño, roble, aliso- aunque en parte está repoblada por pinares. En la de Agirza-Eretza, al SO, hay algunos restos de bortal, pese a la intensa repoblación de pinos, más valores paisajísticos como las cascadas y pozos del arroyo Agirza. Al NO, el Alto de Galdames es de topografía abrupta, con repoblaciones de pino en sus laderas, vestigios de frondosas y cumbres cubiertas pastizales. La zona de Carrascal- Orkon–Frados, al NE, está repoblada de pino insignis. En cuanto al entorno de Castaños y Polveros, las riberas del río Agirza están flanqueadas de alisos, y las proximidades de los caseríos están cubiertas de prados, en torno a los cuales existen pequeñas manchas de robledal y de encinar. La ladera N. de Castaños está cubierta por especies de repoblación –pino y eucalipto-, si bien hay vestigios de bortal en el sector de Polveros.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>3.2. La ermita de San Bernabé</strong></p>
<p>Al parecer, y según una tradición local, existió antaño en Castaños una ermita dedicada a San Bernabé, aunque ésta no aparece documentada durante los siglos XVIII y XIX78. La imagen procedente de la misma se habría conservado, según tradición oral, en el camarote del caserío de Arriba. Una leyenda local ilustra acerca del castigo ejemplar que</p>
<p>recae sobre quien ofende a un santo ultrajando su imagen. En cierta ocasión, el dueño de esta casa estaba hablando con un francés de paso por Castaños en el camarote donde se encontraba la imagen. En un momento dado de la conversación, el forastero dijo<br />
despectivamente a su anfitrión que para qué quería la imagen; y, dando con su bastón un palazo en el brazo del santo, se lo rompió. Poco después, al bajar este sujeto hacia El<br />
Regato, y ya cerca de este barrio, se cayó junto a una peña rompiéndose el mismo brazo;<br />
desde entonces denominada “La Peña del Francés”.</p>
<p>Un hijo de esta casa, de la familia Llano, emigró a América, prometiendo al santo que,<br />
si le ayudaba a hacer fortuna, restauraría la antigua ermita. A su regreso, con medios<br />
económicos suficientes, cumplió su promesa, dirigiendo el 15-1-1889 una instancia al<br />
Obispado de la Diócesis de Vitoria, en la que expone: “Que mi fervor religioso y devoción que a San Bernabé profeso, ha hecho que espontáneamente y a mis expensas restaure una hermita (sic) que hacía largo tiempo se hallaba en ruinas y estaba dedicada al propio Santo, en el barrio de Castaños, Concejo de San Pedro de Galdames, jurisdicción del Partido Judicial de Valmaseda en esta Provincia de Vizcaya”. “La dificultad de las comunicaciones en tal Concejo y las distancias tan enormes que desde muchos de sus barrios hay a la Iglesia, hace que en muchas ocasiones se vean privados sus<br />
devotos vecinos de rezar siquiera al Santo rosario en lugar adecuado; mi obgeto al restaurar la hermita (sic) ha tendido tambien a evitar no solo tal privación sino a que dedicándose al culto, pueda en ella decirse misa el dia del Santo, cuyos gastos yo sufragaria pero como es necesaria la autorización de V. E. I. A fin de que mis buenos deseos en pro de nuestra Santa Religión se vean realizados (&#8230;.) se sirva conceder su superior autorización para los fines pretendidos”</p>
<p>Obtenida la autorización diocesana, el 11-VI-1889 se procedió a la bendición y<br />
habilitación al culto público de esta nueva ermita, ubicada donde estuvo emplazado un<br />
nogal, cuyo tronco se utilizó a modo de puente sobre el arroyo. Los albañiles que la<br />
construyeron tuvieron una reyerta con los carboneros, a causa de la cual uno de aquellos<br />
estuvo encarcelado varios meses. Actualmente es un pequeño edificio de 6,38 X 5,15 m., de paramentos con aparejo de mampostería; y cubierta a dos aguas, rematada por una cruz de madera con campana en la cumbrera del tejado. Su pavimento es de azulejos rojos, y tiene tres bancos con respaldos y otros tres corridos. La fachada principal se compone de una puerta de madera y dos amplios vanos protegidos por barrotes. En ambas paredes hay doce cuadritos, con textos – en francés, inglés y castellano- representando las estaciones del Víacrucis; y en la derecha una pila de piedra. En el centro del altar la imagen de San Bernabé, ornada con floreros y flanqueada por dos tablillas. Todos los domingos y días de fiesta, los vecinos “le ponen luz<br />
al santo”.</p>
<p>Recientemente se han efectuado obras de restauración, renovándose las vigas del tejado y el suelo de losas de terrazo. Actualmente, y como es tradición desde su fundación, la llave de esta ermita se conserva en la casa de Arriba, a cuyo patrimonio está vinculada.</p>
<p><strong>3.3. Ritual festivo en el anfiteatro de montañas</strong></p>
<p>Y así surgió la romería de San Bernabé. En la de 1889, a modo de ágape para celebrar<br />
la inauguración, se asó un buey para los asistentes. El propietario de la ermita,<br />
residente en Bilbao, acudía a la romería a lomos de caballería, desde El Regato.<br />
La Guardia Civil del puesto ubicado en Galdames se encargaba del servicio de orden<br />
durante la romería; más adelante la de la barriada minera de Arnabal y, una vez clausurado éste –hacia 1930- la del cuartel de La Arboleda. Durante décadas acudió, asimismo, el alguacil de Galdames, provisto de cohetes para lanzar durante la romería. Pese a las fuerzas del orden, esta modesta ermita y su fiesta no pudieron sustraerse a la intensa conflictividad social vigente en la zona minera durante aquella época, y a los atentados sufridos en el periodo 1933-36 por varias iglesias y ermitas de la zona minera. Un año o dos antes de la Guerra Civil, el mismo que fue volada la ermita rupestre de La Magdalena de Urallaga, alguien colocó un petardo ante ésta de San Bernabé la antevíspera de su festividad, aunque el artefacto explosionó sin mayores consecuencias.<br />
Ni tampoco a las peleas entre romeros, éstas avanzada la postguerra. Como una entre<br />
un vecino de Castaños y otro de El Regato, porque éste ganó en un desafío “al palo” tras<br />
las habituales libaciones que seguían a la cena. Por entonces, y también al atardecer, acudía la misma cuadrilla de regateños habituales de la homóloga romería de Saratxo, que regresaban a su barrio ya de madrugada. Algunos romeros foráneos eran invitados a comer en las casas de Castaños, con cuyos moradores tenían relaciones de parentesco o vínculos entablados en los trabajos agropecuarios compartidos; particularmente en la denominada casa de Abajo. Pero a las cuadrillas de jóvenes se les servía comida o cena de pago. La base del banquete familiar, copioso y variado, era el cordero, asado previamente por todo el vecindario en el horno anejo a la Casa de Arriba.</p>
<p>Ahora son los vecinos de Castaños quienes lanzan cohetes para anunciar la misa y el<br />
inicio de la romería; y también al caer la tarde cuando, tras su larga sobremesa doméstica, regresan al escenario festivo; salvo cuando ha fallecido alguien recientemente en el barrio. Los de la casa de Arriba engalanan la ermita con sencillos ramos de flores. De la organización se encargan, alternativamente, uno de los vecinos de arriba (Galdames) o el de abajo (Güeñes), auxiliados por una pequeña subvención de su respectivo ayuntamiento. Una expresión micro de los “rituales de límites” propios de entidades de población intermunicipales.</p>
<p>La función religiosa de la romería, misa a las 12 h., era celebrada hasta 1974 por el<br />
cura de San Pedro de Galdames, a cuya feligresía pertenece la ermita. Tras el fallecimiento de aquél –Dionisio Azaorlaza- el oficiante fue un sacerdote de Zorroza; después, durante la segunda mitad de los noventa, el párroco de Zaramillo; y ahora, de nuevo, el cura de Galdames. Tradicionalmente el sacerdote oficiante fue invitado a comer en la casa de Arriba, vinculada a la ermita, costumbre que no observa el actual. Por diversos motivos, tan solo una minoría de los romeros asiste misa –entre el 42% (1985) y el 23,8% (2005); y su tipología corresponde a personas de más de cincuenta años, con mayoría de mujeres (58%). Por lo que toca a la religiosidad popular, con anterioridad a la celebración de la eucaristía, y tras la misma, algunas romeras ofrendan velones –12 en el 2.005-, colocándolos a la izquierda del altar, en cumplimiento de alguna promesa. A San Bernabé se le atribuyó una vocación casamentera, como lo testimonia la cuarteta recordada hacia 1940 por Martín Fuica, vecino de Saratxo:</p>
<p>San Bernabé glorioso,</p>
<p>casamentero de mozas;</p>
<p>cásame a mí la primera,</p>
<p>después casarás las otras.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Con anterioridad al oficio religioso, algunos montañeros ascienden a cumbres<br />
próximas, como la de Ganeran, y éstos u otros romeros abandonan el espacio festivo antes o durante el mismo; y unos pocos más llegan para la comida e incluso durante la tarde.<br />
Los vecinos se encargaban de la animación musical contratando a los txistularis de<br />
Galdames; y, ya durante la década de los treinta, recurrieron a un acordeonista para animar los festejos profanos: (a) El Hortelano y Maturana (barbero), ambos de Zaramillo; o el baracaldés Víctor. Desde 1954 el acordeonista ha sido Legina, de Artxanda, acompañado los primeros años por su hermano Txomin; pero los compromisos en su propio barrio durante la romería del 2005 motivaron su sustitución. Los músicos son contratados y comen en la casa de los Lasa, perteneciente a Güeñes. El baile se iniciaba tras la función religiosa, en la era, para proseguir durante toda la noche en el salón de la casa de Marcos Lasa, con participación de jóvenes de La Arboleda y El Regato. Ante la ermita se sitúa un improvisado tenderete o puesto de bebidas: mostrador, cajas de refrescos, vino y licores, más una sobrilla para protegerse del sol. Lo instala, desde hace más de veinte años, el bar Zaramillo, del barrio del mismo nombre. Al término de la misa, en la campa aneja a la ermita se organizan improvisados corros de charla, acordes con la función comunicativa de toda romería, y el bar se ve muy concurrido. Este es el momento de mayor presencia en la campa romera, en torno al 54 %. Algunos romeros, sobre todo mujeres, bailan al suelto -jotas, ariñ-ariñ y biribilketas- e incluso al agarrado al son de la trikitrixa. Y, antes de la hora de comer, algunos montañeros y vecinos baracaldeses van regresando a sus puntos de origen, por el camino de El Regato. En 2005 también lo hicieron así, en esta misma dirección, algunos jóvenes de Las Calizas y Triano (Gallarta) que montaban sendos caballos. Aunque quienes desertan a mediodía representan tan solo un 11,9 % sobre el total de los romeros.</p>
<p>No obstante, son varios los grupos de forasteros que se quedan a comer en el espacio<br />
festivo, en las campas próximas a la ermita, o en dirección a Agirza: más de 30 en 1985, 24 personas en 1992 y 58 en 200588. Tras la comida van regresando a la pequeña campa de la ermita, reanudando su charla en torno al bar hasta cerca de 50 romeros; mientras que otros emprenden el regreso. Si el tiempo lo permite, se incorporan algunos romeros más por la tarde. Los músicos tocan de nuevo ante la ermita, aunque ahora no se baila. Y, hacia las 18,30 h., cuando los vecinos acuden desde sus casas, ya escasean los forasteros restantes.</p>
<p>El número de asistentes, siempre pequeño, depende del tiempo atmosférico y del día de la semana en que tenga lugar la romería, oscilando en torno a las 170 personas.<br />
También de si a los jóvenes que trabajan “en los pinos” les dejaban libre la tarde del 11 de junio. En cuanto al origen de estos romeros, muchos de los 145 identificados en 2005 proceden del municipio de Barakaldo (25,5%), de su núcleo urbano y de barrios como Burceña (7,6%), pero sobre todo de núcleos de la cuenca del Castaños (17,2%): El Regato, Tellitu, Gorostiza y Retuerto. De Zaramillo viene el grupo más numeroso (23,4 %), que sumado a los del núcleo de Güeñes y a los de Castaños de esta jurisdicción suponen un 32,4% para su respectivo municipio. Otros grupos numerosos llegan del resto de la zona minera (26,2%): en su mayoria de La Arboleda (17,9 %), y también de Los Castaños, Las Calizas y Triano (Gallarta). Otros desde poblaciones de la cuenca del Kadagua, como Zalla (8,3 %), y Alonsotegi con sus barrios (Zamundi) (4,8 %). El pequeño resto (2,8%) corresponde a procedencias más heterogéneas: Bilbao y Leioa. Paradójicamente no hay romeros residentes en Galdames, porque los oriundos de las casas de Castaños de esta jurisdicción residen en Zaramillo o en Zamundi. Por lo que respecta a la tipología de estos romeros, los baracaldeses de la zona urbana de su municipio están vinculados a actividades montañeras y al asociacionismo de referente tradicional (txokos y/o grupos de danzas vascas). Nunca fueron tan numerosos éstos y los de la zona rural de la anteiglesia, como en los años que median entre 1985 y 1995, cuando jubilaciones y prejubilaciones posibilitaron la asistencia de quienes no lo habían hecho durante su vida laboral, siendo progresivamente diezmados por la senectud.</p>
<p>Los regateños y retuertanos se asocian a un origen rural, y algunos a tareas agropecuarias o a los bolos a cachete, el tradicional deporte propio de esta zona. Y todos son asiduos asistentes a las citas romeras de la zona.</p>
<p>Desde Zaramillo acude una cuadrilla de doce jóvenes, también asiduos de las tres<br />
primeras romerías precitadas, más la de San Martín (El Somo). Pero la mayoría de los<br />
procedentes de este núcleo, más los residentes en el resto de Güeñes, en Zalla, en Gallarta y en Irauregi, son oriundos del propio Castaños y/o invitados en las casas de esta barriada.<br />
El numeroso colectivo de jóvenes de La Arboleda –20 en el 2005- proceden de grupos<br />
domésticos con ganado caballar, y muchos de ellos son activos promotores de festividades de referente memorial (La Górriga), y acuden asiduamente a la romería de La Magdalena. En una u otra edición, algunos romeros han venido acompañados por amigos ajenos al ámbito de esta romería: Bilbao, Portugalete o Leioa. Los vínculos predominantes entre todos ellos son los de la familia extensa y/o la amistad; y todos acuden a esta romería desde hace bastantes años y con cierta frecuencia.<br />
Los medios de locomoción utilizados por los romeros, se asocian con su procedencia y<br />
tipología. La mayoría, es decir los oriundos de la barriada hoy residentes en otros lugares – Zaramillo, Güeñes, Zalla y Alonsotegi- así como los músicos, los jóvenes del primer barrio y los invitados de Gallarta, La Arboleda y Alonsotegi se desplazan en sus vehículos,<br />
preferentemente todoterrenos95. Son los más alejados quienes acuden andando, como los montañeros de Barakaldo, más los de El Regato y de Retuerto. Muchos de La Arboleda, Triano y Las Calizas utilizan sus caballos96, que pastan en los Montes de Triano, y con los que acuden a otras romerías de la zona, como la de La Magdalena en Urallaga (22 de julio).</p>
<p>Tradicionalmente acudían romeros procedentes de todos los somos y barriadas del<br />
entorno, algunos de ellos a caballo: Saratxo, Zaramillo, Burzako, Tellitu, El Regato, La<br />
Arboleda, Amabizkar y San Pedro de Galdames. Durante los años ochenta se celebraron modestos festejos, como la espontánea competición de soka-tira entre jóvenes de las barriadas de Galdames y Güeñes, o de La Arboleda y El Regato; y, excepcionalmente, vaquillas un par de años. No obstante, los actos festivos más destacados, al margen de la misa, han sido el baile y la comensalidad. Los forasteros efectuaban una comida campestre en las inmediaciones de la ermita, y zona denominada Atrás del Santo.</p>
<p>Ritual comensalístico que reactiva los vínculos de la amistad y de la vecindad originaria.<br />
Para los vecinos de Castaños, en cambio, el 11 de junio suponía y supone ante todo<br />
una fiesta intradoméstica. Cada familia se reunía en su respectiva casa, con los parientes y otros invitados, para comer –tradicionalmente- un cordero asado en su panera así como el queso casero. Dichos parientes, así como el acordeonista, se quedaban a dormir esa noche en Castaños, y al día siguiente se celebraba una pequeña repetición festiva, con un baile limitado por la ausencia de forasteros, salvo algún vecino de Saratxo. Era, sobre todo, un día de fiesta intradoméstica durante cuya comida que se terminaba el cordero de la jornada precedente. Afirmando de este modo los vínculos de parentesco<br />
propios de la familia extensa, dispersada por un ámbito apenas supralocal o comarcal, pero suficiente para distender las relaciones cotidianas.</p>
<p>El poder de convocatoria de este acto se acrecienta, con un total de 53 comensales en 1992 y de 90 en 2005 para las tres casas, algo más de la mitad de ellos en la de Güeñes,<br />
aunque una de las casas ha restringido este acto comensalístico a un círculo más íntimo y reducido. La actual comida familiar se articula en torno a un menú variado y copioso98. El salón comedor de cada una de estas casas está presidido por una profusión de fotos<br />
familiares ilustrando ritos de paso –comuniones, bodas&#8230;-; iconos que simbolizan la<br />
cualidad de comunidad de memoria de la respectiva familia, de comunidad de vivos y<br />
difuntos que afirma su continuidad en el tiempo. La comunicación entre el adentro y el<br />
afuera –garantizada por una común celebración festiva- se refuerza durante la sobremesa, cuando cada uno de los tres grupos domésticos invita a tomar café a los romeros más allegados y distingue a los más significados con postre de cerezas, aunque todos al margen del círculo familiar, coadyuvando así al sentido integrador de esta fiesta aldeana. Algunos forasteros son invitados en las tres casas. Después, al atardecer y cuando los últimos forasteros se van marchando, los vecinos de Castaños y sus invitados regresan al espacio festivo, para proseguir la fiesta hasta una hora avanzada.<br />
En suma, la comensalidad romera actúa como el principal factor que activa diferentes<br />
niveles de interacción e identidad social – familiar, amical y vecinal-, de acuerdo con el<br />
potencial socializador de la comida en común.</p>
<p>José Ignacio Homobono</p>
<p>&nbsp;</p>
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