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	<title>Cultura | Ezagutu Barakaldo</title>
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		<title>RECORRIDO HISTÓRICO 25: Círculos, Batzokis y Casas del Pueblo (inicios del s. XX)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 30 Oct 2026 06:16:12 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" fetchpriority="high" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div>La calle (junto con la casa y la escuela) siempre ha sido un lugar de socialización, especialmente para las clases populares. En los pueblos, la calle pura y dura. En el ámbito urbano, en locales de diversa índole. Quizá fuese la Iglesia la primera en poner a disposición de las gentes algunos locales. Luego, determinadas [&#8230;]]]></description>
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<p>No fueron ajenos a esta situación los partidos políticos. Al mismo tiempo de su fundación establecieron las correspondientes sedes en las que sus afiliados no sólo encontrasen la burocracia necesaria sino, también, un espacio para el encuentro, el debate y el ocio. En este recorrido presentamos la realidad y actividad que desarrollaron los “círculos” (carlistas), los “batzokis” (nacionalistas) y las “casas del pueblo” (socialistas). Contamos para ello con la experta mano de Mikel Aizpuru.</p>
<p>Los centros sociales de los partidos políticos o de algunos sindicatos consti­tuyeron además de un espacio de militancia, lugares de sociabilidad lúdica. No faltaron los intentos de crear proyectos culturales que presentasen una intención globalizadora: escuelas, bibliotecas, grupos teatrales, orfeones, etcétera. Ofrecían una dinámica intermedia entre la sociabilidad popular y la estricta­mente política. No existían diferencias fundamentales en las tácticas utilizadas por los distintos partidos para atraerse nuevos correligionarios, ni en los actos organizados por cada una de sus sedes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El objetivo de estas secciones, especialmente de los coros y grupos teatrales era doble: por un lado, distraer y formar a los miembros inmediatos de los mis­mos; por otro, dinamizar reuniones y manifestaciones, popularizando consig­nas y estrategias, animando los actos políticos y sociales con canciones e him­nos adecuados al caso. Estos centros que fueron surgiendo a lo largo de las dos primeras décadas del siglo XX continuaron funcionando, con la excepción de los nacionalistas y de los anarquistas durante la Dictadura de Primo de Rivera, para iniciar un nuevo periodo de expansión en la II República.</p>
<p><strong>&nbsp;1. </strong><strong>La cultura de izquierdas en Barakaldo</strong></p>
<p>La hegemonía político-electoral de nuestro municipio estuvo, salvo durante el periodo comprendido entre 1931 y 1937, en manos de fuerzas conservado­ras. Sin embargo, los diferentes grupos de izquierda, y en menor medida los nacionalistas, tuvieron la iniciativa en lo que respecta a la sociabilidad popular, marcando muchas de las pautas que definirían con posterioridad las caracterís­ticas del baracaldés. Republicanos y socialistas conformaron el núcleo mayori­tario de esa cultura de izquierdas, pero anarquistas, comunistas y librepensadores participaron, en mayor o menor medida, en su configuración y expansión<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>. De hecho, es problemático intentar diferenciar aquellos elementos que consti­tuían propiamente una subcultura socialista o la republicana de aquellos otros que conformaban una cultura de izquierdas genérica, a pesar de las diferencias existentes entre ambos grupos.</p>
<p>Si los socialistas, que contaban con una agrupación estable, una estructura organizativa claramente delimitada y unas construcciones teóricas más o menos definidas (aunque su percepción entre los militantes de base fuese muy subje­tiva), podían ofrecer un conjunto hasta cierto punto coherente; no era este el caso de los republicanos, pese al predominio del Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux hasta mediados de la Segunda República. Esta diversidad ideológica y organizativa les daba, al mismo tiempo, fortaleza y debilidad. Por debajo de la representación oficial, existía un republicanismo popular y obrero y todo un mundo de inter-relaciones entre republicanismo, laicismo, librepen­samiento y obrerismo. Las fronteras entre estas corrientes eran extraordinaria­mente móviles. La subcultura de izquierdas se caracterizaba por una combi­nación de aspectos formalizados, sociedades políticas, recreativas y sindicales con los rasgos propios de la cultura popular, creando espacios, momentos, len­guajes y rituales propios.</p>
<p>Muestra clara de esta comunión era la coincidencia en la celebración de determinados actos; en particular, la conmemoración de la Comuna parisina (18 de Marzo), pero también otros. El 13 de abril de 1921, el anarquista Aquilino Gómez dio una conferencia en los locales del Círculo republicano, con el tema «El Hogar y la familia». Los maestros republicanos Liborio Peña y Manuel Picaza dieron conferencias en la Casa del Pueblo. Durante la huelga en AHV de marzo de 1923, las reuniones se celebraron en la Sociedad de Inquilinos. La Agrupación Republicana de Alonsótegui celebró el Primero de Mayo con veladas teatrales, mientras que la de El Regato celebró en 1918 un mitin y una gira a la que asistieron 300 personas, a pesar de no ser una fiesta específica­mente republicana.</p>
<p>En el caso de los socialistas, la Casa del Pueblo trataba de reflejar el mundo ideal que pretendían los socialistas, enfrentado al mundo popular, centrado en la taberna y la evasión más o menos alienante. El Centro Obrero, como se llamó en un inicio, era el foco de la sociabilidad socialista y la sede de todas las organiza­ciones creadas en torno al PSOE y a la UGT: juventudes, sociedades de oficio e industriales y el Grupo Femenino. Pero también de grupos artísticos, orfeones (especialmente en los primeros años del siglo y en la República), sociedades deportivas como el Grupo Alpino Jaurés o culturales corno los Amantes del Libro. El carácter de sede social les hizo afirmar que da casa del pueblo no tiene carácter político alguno, siendo su misión puramente administrativa de los intereses a ella confiados por las distintas sociedades obreras, las cuales a su vez tampoco persiguen fines políticos (&#8230;) laboran solo y exclusivamente por el mejoramiento de la clase en todos los aspectos de la vida ciudadana». Ello no fue obstáculo, evidentemente, para que sufriese las consecuencias de las actua­ciones de dichas sociedades o de la política represiva del Gobernador Civil.</p>
<p>Existieron varias Casas del Pueblo en Barakaldo, tanto en los barrios como en el centro de la Anteiglesia. Tras la fundación de la Agrupación Socialista el 30 de enero de 1900, el primer local se instaló en la calle Arrandi, para pasar posteriormente al número 18 de la calle San Juan. Tras estas sedes en alquiler, se decidió construir un edificio propio. De este modo, en junio de 1913 se abrió la Casa del Pueblo en una de las esquinas de la Plaza de los Fueros (donde hoy está situada la BBK). A finales de la década de 1920 se construyó un nuevo local en su solar actual. Fue el primer edificio de Barakaldo construido en hor­migón y costó 210.618 pesetas. Contaba con una planta baja donde se instaló un gran salón de actos capaz de acoger a 1.500 personas, y además otras tres plantas. En la primera se situarían las salas de reuniones, en la segunda el café, las distintas oficinas y la biblioteca y en la tercera 4 viviendas en alquiler. Se trataba de que los trabajadores baracaldeses afiliados dispusiesen de un local moderno y en propiedad&#8217;. Cuando fue inaugurado, el 20 de marzo de 1932, disponía de 4.400 socios, de los que únicamente 150 eran afiliados de la Agrupación Socialista y 270 de las Juventudes Socialistas. El resto pertenecía a los distintos sindicatos. El edificio fue derribado tras la guerra, construyéndo­se sobre el mismo la casa sindical franquista.</p>
<p>La oferta asociativa de los socialistas vizcaínos fue una novedad frente a la tradición del PSOE de centrarse en la lucha política, y era una muestra de la menor rigidez que ofrecía esta organización en Vizcaya. De hecho, según Michel Ralle, la creación de este tipo de organizaciones fue consecuencia, sobre todo en Bilbao, de la necesidad de aumentar la base social del partido, superando el grupo de trabajadores de oficio, buena parte del cual ya se encon­traba organizado en asociaciones próximas al republicanismo. Se trataba de conseguir impresionar a la opinión pública y a las autoridades, «ocupar la calle», para atraer así a los nuevos obreros industriales. Es el «socialismo de taberna» que criticaban los correligionarios de Madrid, encerrados en las aso­ciaciones de oficio y en una actitud más purista. La utilización de la música, además, no tenía únicamente un rol movilizador. Obtener una banda o un coro de prestigio era, asimismo, una forma de conseguir el reconocimiento público, cuasi-oficial cuando se trataba de la Banda Municipal, de la presencia socialis­ta en la anteiglesia.</p>
<p>La celebración del Primero de Mayo era la principal jornada festiva de los socialistas locales. El de 1918 se inició por la Casa del Pueblo de Barakaldo con un mitin el día 29 de abril y una velada teatral y un pasacalle el 30. El día 1 empezó con una diana, al mediodía se celebró un mitin y por la tarde una romería en la Plaza de los Fueros, para continuar los festejos con otro baile en la Casa del Pueblo hasta las 12 de la noche, todo ello en un ambiente festivo. Para ello, solicitaron a todas las empresas que ese día diesen asueto a sus trabajado­res, exceptuando aquellos trabajos que no pudiesen paralizarse. En el mitin, los socialistas se quejaron de la poca organización existente entre los trabajadores de Barakaldo y aconsejaron a los allí congregados que se asociasen a la Casa del Pueblo.</p>
<p>La música ocupó un puesto importante en los rituales de las organizaciones izquierdistas de toda la Margen Izquierda. El Primero de Mayo, día del Trabajo y la fiesta obrera por definición, se iniciaba con una alborada del orfeón socia­lista local, acompañado por músicos y simples militantes, y las actuaciones musicales se repetían en varias ocasiones a lo largo de la jornada. Dolores Ibarruri señalaba para Gallarta que las canciones interpretadas por el orfeón del Centro Obrero, «saliendo a la calle, extendiéndose por minas y barriadas, pene­trando en hogares y lugares de reuniones populares, se hacían carne y sangre de las masas y eran un medio eficaz de agitación y de reagrupamiento de los trabajadores, especialmente de la juventud». Varias canciones, especialmente La Internacional y la Marsellesa, transcendieron el marco político, para conver­tirse en canciones verdaderamente populares en las zonas del territorio vizcaí­no con amplia presencia socialista. Algunos de estos himnos han quedado guar­dados en la memoria colectiva de los que vivieron la época republicana. Las vinculadas al Primero de Mayo son los más conocidos:</p>
<p style="text-align: center;">Hoy es Uno de Mayo,</p>
<p style="text-align: center;">fiesta de los trabajadores</p>
<p style="text-align: center;">abandonemos las labores</p>
<p style="text-align: center;">los pueblos trabajadores</p>
<p style="text-align: center;">guardan sus costumbres</p>
<p style="text-align: center;">más populares.</p>
<p>La música fue también medio de transmisión del rechazo de este grupo a unas fuerzas de seguridad que no se distinguían por la contención a la hora de utilizar medios violentos para reprimir las manifestaciones de oposición al gobierno:</p>
<p style="text-align: center;">Si no quieres trabajar, métete guardia de asalto,</p>
<p style="text-align: center;">comerás buenas chuletas, calzarás buenos zapatos</p>
<p style="text-align: center;">llevarás el uniforme del ejército de los vagos.</p>
<p>La difusión musical estaba relacionada, en sus inicios, con las canciones difundidas por las Juventudes Socialistas (JJSS) en sus excursiones dominica­les de propaganda. Conviene recordar, asimismo, que fueron los socialistas bil­baínos, Tomás Meabe en concreto, los fundadores de la organización juvenil socialista. Las actividades de la JJSS complementaban, como en el resto de las organizaciones juveniles del momento, las tareas específicamente políticas con las de esparcimiento, realizando además gran alarde de los signos de identidad pública del movimiento socialista. Fueron las Juventudes las que contribuyeron a fijar las nuevas formas de presencia pública con las banderas rojas, pañuelos del mismo color, himnos, etcétera.</p>
<p>Muchas de las actividades, sin embargo, eran más tranquilas y lúdicas. Excursiones, giras, reuniones, conferencias y veladas a las que acudían los socios y sus familias ocupaban la mayor parte del tiempo de dichas organiza­ciones. Las fiestas convocadas por las organizaciones socialistas adquirieron rápidamente rituales típicos de las celebraciones tradicionales, penetrando en el calendario popular como un festejo más. Algo duramente criticado por los anar­quistas, que denunciaron el carácter festivo que se le daba al Primero de Mayo, día de reivindicación y de lucha. Aunque en alguna de las conmemoraciones anarquistas de dicha fecha en el barrio de Zaramillo (Güeñes) no faltase el baile.</p>
<p>Los anarquistas, aunque partícipes en esa cultura de izquierdas manifesta­ban rasgos propios. Una clara muestra de ello lo tenemos en alguna de sus can­ciones:</p>
<p style="text-align: center;">Agarra el fusil, escupe metralla</p>
<p style="text-align: center;">coloca petardos y empuña la Star</p>
<p style="text-align: center;">no tengas conciencia de aquellos canallas</p>
<p style="text-align: center;">que explotan tu cuerpo, sin tener piedad.</p>
<p>No tenemos referencias continuadas sobre las organizaciones anarquistas baracaldesas. Tras algunos mítines en la zona minera a finales del siglo XIX, se sucedieron los grupos de esta ideología. No obstante, ellos mismos insistían en que: “Se impone que fomentemos la asociación libre, no en las organizacio­nes presidenciales de centros y comités directivos sino en fraternales grupos, donde por afinidad de caracteres, simpatías, vecindad, medios de oficio, cada productor y productora se entienda, conferencie y junte con las personas que más le agrade, (&#8230;) haciendo todo por simpatía y nada por obediencia».</p>
<p>Tras varias campañas de propaganda realizadas a finales de la década de 1910, el anarquismo cobró nuevo impulso, muestra de ello fue la aparición en 1919 del Sindicato Único del Arte del Hierro. Pero dos años antes ya se había producido una muestra del influjo anarquista con la creación de un Grupo Esperantista (1917). Esta asociación, que sigue manteniendo su existencia, combinó las clases en su local de la Plaza de Villalonga, n° 38, con las conferencias en las que diferentes oradores explicaban las ventajas del esperanto, haciendo votos por su utilización inmediata, sin esperar a que fuese declarado lenguaje universal. En 1918 se formó la sucursal baracaldesa de la Sociedad Vegetariano-Naturista de Vizcaya, con la asistencia de unas 100 personas a la conferencia a cargo de Ricardo G. Gorriarán sobre vegetarismo y naturismo. El 22 de diciembre de 1918 se celebró otra conferencia sobre las ventajas del vegetarismo y perjuicios del alcoholismo. Desde los años finales de la Dictadura de Primo de Rivera los nudistas frecuentaron la zona de Bengoelea. Aunque estas asociaciones no estuvieran formadas únicamente por anarquis­tas, los libertarios eran muy sensibles a estas corrientes moralistas que pre­conizaban una nueva sociedad con nuevas costumbres, en las que los excesos corporales y, particularmente el abuso del alcohol estarían proscritos. De hecho, cuando en la década de los años 30 se propugnó la unificación del movi­miento anarquista peninsular se señalaba que: “<em>En cada localidad existirá, según las posibilidades y la extensión de las fuerzas anárquicas, una Federación Local anarquista compuesta por un miembro de la federación local de grupos específicos y de acción, otro por los grupos juveniles, otro esperantista, otro por los naturistas, desnu­distas, excursionistas, otro por escuelas racionalistas y otro por ateneos libertarios, más un secretario general, tesorero y contador</em>”.</p>
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<li><strong> La cultura nacionalista vasca</strong></li>
</ol>
<p>De un modo semejante al resto de los partidos políticos, las acciones cotidia­nas de las organizaciones nacionalistas baracaldesas estaban más próximas a la de una sociedad recreativa, que a la de un partido político tal como lo entende­mos hoy en día. Muchos de los actos convocados por los nacionalistas carecían de elementos políticos expresados de forma abierta y reproducían elementos de la cultura tradicional vasca, adaptados a un nuevo mensaje. El aspecto lúdico de su actuación, no obstante, no nos puede hacer olvidar que la intención últi­ma de cualquier actividad nacionalista, como la de cualquier otra organización sociopolítica del momento, era eminentemente política.</p>
<p>Los nacionalistas presentaban un doble nivel organizativo: la Junta Municipal, que representaba la autoridad política, y el batzoki, sede social, cen­trado en la ejecución de todo tipo de actividades. En el caso de Barakaldo, el nacionalismo respetó en la medida de sus posibilidades la distribución espacial de la población y, uno tras otro, distintos barrios de la anteiglesia vieron cómo se creaban sociedades de diferentes nombres: Sociedad Euskalduna, la más antigua, en San Vicente, Batzoki de Burceña, Centros Vascos de Alonsótegui y Barakaldo, Juventud Vasca, etcétera. Todos ellos de connotaciones inequívoca­mente nacionalistas. Los batzokis, por utilizar un término genérico, fueron el principal medio de expansión del nacionalismo. Los objetivos que pretendían conseguir con su creación eran constituirse en lugar de reunión y de formación de los nacionalistas, convertirse en centros difusores de propaganda mediante veladas, mítines, excursiones y ser ejemplo e imagen del pueblo euskaldun.</p>
<p>Entre las actividades desarrolladas y promovidas por los mismos, se mezcla­ron las conferencias sobre la cultura vasca y las charlas formativas sobre el nacionalismo, con veladas vespertinas, tanto musicales, como teatrales, cla­ses de euskera, enseñanza de bailes y canciones vascas, romerías y excursiones. Las cintas rojas y las fajas verdes distinguían en los actos festivos a los nacio­nalistas baracaldeses. En los años 20 se crearon además varios clubs de fút­bol, entre ellos el Euzkotarra y el Irrintzi, cuyos nombres indicaban, por sí mismos, la inclinación política de sus componentes.</p>
<p>El objetivo que perseguían las actividades organizadas por los nacionalistas era triple. Por un lado, realizar labor de propaganda, movilizando a los nacio­nalistas de distintas poblaciones, intensificando los lazos entre los mismos, mostrando su fuerza ante el público apolítico, lo que contribuiría a atraer a nue­vos seguidores. En segundo lugar, dar ejemplo de catolicismo, defendiéndose así de las acusaciones de liberalismo realizadas por carlistas e integristas. Por último, no faltaba un aspecto lúdico, nada desdeñable en la sociedad baracaldesa que cada vez concedió mayor importancia al deporte y, en concreto, al fút­bol y al montañismo. Los bailes que se incluían dentro de las romerías servían, asimismo, para formar nuevas parejas. El vínculo nacionalista quedaba así reforzado con los lazos familiares.</p>
<p>Por lo general, el ciclo de actividades seguía un ritmo estacional. Un par de veladas literario-musicales o funciones teatrales iniciaban el año. A partir de 1913, diferentes grupos salieron para celebrar la Víspera de Santa Águeda, cos­tumbre que se estaba perdiendo en las zonas urbanas y que fue uno de los ele­mentos característicos del nacionalismo vizcaíno. Las estrofas se cantaban en euskera, destinando los fondos a fines propios o benéficos. Desde 1920, los coros de la Juventud Vasca baracaldesa acudieron a la ermita de la santa con acompañamiento de txistularis, dantzaris y la bandera de la sociedad para cele­brar una comida. Visto el éxito, en los años sucesivos, les acompañarán el resto de las organizaciones locales y algunas de Bilbao, añadiendo al acto un mitin y una romería. La Cuaresma marcaba un alto inexcusable. La primavera daba paso al periodo de excursiones que se extendían a lo largo de Vizcaya. En la época anterior a la primera celebración del Aberri-Eguna (1932), el día de San Ignacio, 31 de julio, constituía el día grande de los nacionalistas. Dicha festivi­dad se conmemoraba con una romería acompañada por una velada nocturna en el Batzoki. Tras la asistencia al, generalmente, único gran mitin anual celebra­do en verano volvían a iniciarse las conferencias y las clases. El aniversario de la muerte de Sabino Arana, 25 de noviembre, y algunas veladas teatrales cena­ban el ciclo de actividades del año.</p>
<p>El periodo republicano vio cómo se aceleraba el ritmo de movilizaciones. Las actividades deportivas tuvieron en esta época un importante incremento, así, por ejemplo, se celebró el campeonato interbatzokis de ciclistas y, en 1936, la I Vuelta a la Encartación. Aumentó asimismo, el número de excur­siones por distintas zonas del país, especialmente a Gernika, pero también a Navarra, Álava o cualquier sitio donde se realizase un acto nacionalista. Los diferentes Aberri-Eguna contaron con la asistencia de numerosos nacionalis­tas baracaldeses.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Mientras que el socialismo se consolida en la zona minera e industrial, la importancia del anarquismo es nula. Posiblemente, las causas de este hecho están determinadas por la estructura industrial. Mientras Cataluña tiene una industria muy diversificada, como es la textil, en Bizkaia el desarrollo industrial ha ido unido a la concentración empresarial característica de la industria siderometalúrgica. Tampoco hemos de olvidarnos que el proletariado viene de un campo tradicionalista y de pequeños propietarios, como el País Vasco y Castilla la Vieja, muy distinto del jornalero de las zonas latifundistas de las provincias de Murcia y Andalucía que emigra a Cataluña. Manuel GONZÁLEZ PORTILLA “Población de la zona minera y la Ría de Bilbao en el siglo XIX” (mecanografiado) p. 75.</p>
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		<title>Bacalao a la Barakaldesa</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Oct 2026 06:49:56 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?w=3168 3168w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?resize=1080%2C810 1080w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?w=2160 2160w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="2607" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/bacalao-a-la-barakaldesa/bacalao-a-la-barakaldesa/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?fit=3168%2C2376" data-orig-size="3168,2376" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;2.8&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;DMC-LX2&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1265378951&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;6.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;200&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.033333333333333&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="Bacalao a la barakaldesa" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?fit=1024%2C768" /></div>PIMIENTOS CON BACALAO O BACALAO A LA BARAKALDESA UN PLATO OLVIDADO, PERO MUY NUESTRO &#160;Para aclarar algunas dudas que suelen surgir en las tí­picas discusiones de cuadrilla, debemos de afirmar que el bacalao a la barakaldesa está reconocido como plato dentro de la tradicional cocina vasca. Sus orí­genes son inciertos, pero hay quien asegura que [&#8230;]]]></description>
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<h1 align="center">UN PLATO OLVIDADO, PERO MUY NUESTRO</h1>
<p><strong>&nbsp;</strong>Para aclarar algunas dudas que suelen surgir en las tí­picas discusiones de cuadrilla, debemos de afirmar que el bacalao a la barakaldesa está reconocido como plato dentro de la tradicional cocina vasca. Sus orí­genes son inciertos, pero hay quien asegura que ya se cocinaba en los años veinte del siglo pasado. En algunos bares de Barakaldo se ofrecí­a en la carta este menú, destacando el Bar Elisa en El Regato y el Bar-Café la Leñera en Lutxana. Como suele ocurrir con muchas recetas, existen algunas variantes en la preparación de este plato, pero la que a continuación se describe es la más acertada y la utilizada en los concursos de bacalao.</p>
<p><strong>LOS CONCURSOS DE BACALAO</strong></p>
<p>La primera vez que se realizó un concurso de esta modalidad de bacalao, fue en el año 1962 durante las fiestas patronales de San Roque en El Regato. Previamente se habí­a publicado la fórmula para su elaboración en el programa de festejos de este querido barrio baracaldés. En Agosto de 1969 se organizó en el mismo lugar otro concurso en el que se incluyó la especialidad de bacalao al «Pil-Pil». En los primeros años de la década de los setenta, en las Fiestas del Carmen se organizaron varios concursos de bacalao de la modalidad «Pil-Pil» y «Barakaldesa». A partir de entonces quedó en el olvido y sólo se veí­an en las fiestas de los diferentes barrios de Barakaldo, exclusivamente concursos de bacalao al «Pil-Pil».</p>
<p><strong>LOS PIMIENTOS CHORICEROS (FRESCOS-ENTREVERADOS)</strong></p>
<p>Hay que tener en cuenta que para hacer un auténtico bacalao a la barakaldesa, sólo se puede condimentar en una época determinada. Esto es debido a que los pimientos choriceros (frescos- entreverados), empleados en su elaboración, se cosechan de agosto a octubre, aunque en ocasiones se suelen ver más tardí­amente en algunas ferias agrí­colas de nuestra comarca, cultivados en invernadero. Son los mejores los procedentes de la segunda y tercera flor. Un truco empleado muy a menudo es el de cocinarlos y congelarlos en esa época y utilizarlos durante el resto del año.</p>
<p>También se pueden usar unos buenos pimientos procedentes de Italia, de color rojo y piel muy fina que tienen una excelente carne, que se venden en la época de invierno. Por supuesto son válidos los pimientos verdes de tamaño mediano, pasados por la sartén. Hay quien ha recurrido a un buen bote de pimientos del piquillo, que previamente cocinados con unos ajos picados en una sartén, se pueden utilizar en este delicioso plato. En resumidas cuentas lo que se trata es de que, el jugo de los pimientos vaya penetrando en las tajadas de bacalao y al mezclarse con la salsa, dotarlas de un excelente sabor.</p>
<p>INGREDIENTES (para cuatro personas)</p>
<h2>&nbsp;.-Un kilo de bacalao</h2>
<h2>.-Medio litro de aceite de oliva de 0,4 grados</h2>
<h2>.-Media cabeza de ajos</h2>
<p>.-Una guindilla (opcional ya que hay algún pimiento que pica)</p>
<p>.-24 pimientos choriceros frescos (entreverados)</p>
<h2>&nbsp;PREPARACIí“N</h2>
<p>La primera operación a realizar consiste en poner a remojo el bacalao, previamente cortado en tajadas. Suele ser conveniente no usar tajadas demasiado gruesas. Es recomendable tenerlo en agua 48 horas aproximadamente y hacer cambios cada 8 horas. Una vez concluida esta operación, procederemos a secarlo muy bien (esto es muy importante para que la salsa engorde más rápidamente). El tiempo de remojo dependerá del espesor del bacalao y del recipiente que usemos. Como norma, se suele calcular cinco litros de agua por cada kilo de bacalao.</p>
<p>Los pimientos choriceros, procederemos a freí­rlos lentamente en una sartén. Una vez fritos, les quitaremos la piel y las pepitas, haciendo una pequeña incisión con un cuchillo, los dejaremos en un plato aparte. También se pueden asar en una chapa y pasarles un poco por la sartén, una vez quitados su piel.</p>
<p>En una cazuela plana de barro, echamos el aceite y cuando esté caliente añadimos los ajos bien picados. Una vez dorados se sacan con un tenedor. A continuación, dejaremos que se enfrí­e un poco el aceite, colocando las tajadas de bacalao con la piel hacia arriba. Después procederemos a mover la cazuela con un movimiento de vaivén durante veinte minutos con el objeto de que el bacalao vaya segregando su gelatina. Cuando la salsa ha empezado a engordar, doblamos los pimientos por la mitad, colocándolos «sentados» en la periferia de la cazuela, con la punta señalando hacia dentro de la misma, y el rabo hacia fuera de ella. Volveremos a calentar de nuevo la cazuela hasta que empiece a hervir un poco. Retiramos la cazuela y volvemos a mover la cazuela del mismo modo que la vez anterior, hasta que la salsa haya quedado bien espesa, pues los pimientos habrán segregado todo su jugo, mezclándose con el aceite y la gelatina del propio bacalao. Para su presentación, ordenaremos bien los pimientos y añadiremos los ajos fritos distribuidos por las tajadas.</p>
<p>Para degustarlo y seguir la tradición, nada mejor que una buena botella de txakolí­ de las Encartaciones. ¡On egin guztioi!</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El problema escolar en Barakaldo  en el  desarrollismo del siglo XX (II)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 Oct 2026 06:12:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
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<li>Las nuevas reglas de los sesenta</li>
</ol>
<p>En los sesenta el flujo migratorio hacia Barakaldo se moderó. Frente al 84% de incremento en los cincuenta, en esa década la población creció en torno al 40%, en parte debido a unas tasas de crecimiento natural muy elevadas. La situación, por tanto, parecía en principio menos dramática que en el decenio anterior. Sin embargo, a mediados de la década se afirmaba una realidad que establecía nuevas reglas para la actuación de las autoridades locales. La sociedad de los sesenta no era ya la sociedad atemorizada y férreamente controlada del período anterior. El régimen, sin abandonar nunca los mecanismos represivos, buscaba el consenso a partir de la mejora en las condiciones de vida. Esta voluntad de ganarse a la opinión pública implicaba una cierta apertura<br />
a la crítica y un cierto margen de actuación para la prensa que se sintetizó en la Ley de Prensa de 1966.<br />
El ámbito local se perfilaba como una pieza clave en esta apertura a la crítica. Era, de hecho, la esfera del régimen cuya desprotección permitía obtener los mayores beneficios con los menores costos. Por un lado, la gestión municipal ofrecía un amplio espacio para la crítica que no tenía por qué cuestionar los principios básicos del régimen y, llegado el caso, el poder central podía sacrificar a las autoridades locales congraciándose con la ciudadanía. Por otro lado, los ámbitos que se<br />
desprotegían relativamente no eran ni mucho menos secundarios o de escaso interés: constituían la desastrosa realidad cotidiana de la mayoría de los españoles. Estos cambios colocaban a las autoridades locales en una situación muy difícil. De hecho, no hacía falta criticar, bastaba con poder nombrar la realidad urbana de la España de los sesenta para ponerlas en serios aprietos. Si a eso se añadía, como en el caso de Barakaldo, la mala gestión y la torpeza en el trato con la prensa, el descrédito alcanzaba cotas alarmantes para el propio régimen.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>2.1. El laisser-faire de Ingunza</p>
<p>En 1963 Llaneza era nombrado gobernador civil de Álava y abandonaba la alcaldía después de 26 años de mandato. Tras su cese hacia arriba se encontraba el desafío que planteó a Altos Hornos con su negativa a modificar el Plan de Ordenación Urbana para acceder a las pretensiones de la empresa sobre la Vega de Ansio, única zona en la que la ciudad podía crecer ordenadamente. Su sucesor fue el abogado de los sindicatos verticales Luís Ingunza, primer teniente de alcalde desde 1958 y en el equipo de gobierno desde 1949. Promocionado por Llaneza, el nuevo alcalde era un hombre sin actuación política de preguerra, formado en las instituciones del régimen y ligado ya no tanto a tradiciones políticas como a intereses de hecho. En este sentido, a lo largo del conflicto que le costó el cargo a Llaneza, se mostró favorable a las pretensiones de la empresa. Inguza no cambió las tendencias hacendísticas del período de Llaneza. A lo largo de los sesenta Barakaldo siguió ocupando los últimos lugares en inversión por habitante del Gran Bilbao. Incluso perdió posiciones relativas; en 1967 sólo Santurce y Arrigorriaga se situaban por detrás. Esta escasa inversión iba unida a una de las presiones fiscales por habitante más bajas de este grupo de municipios. No entraba, pues, en los planes de Ingunza aumentar la intervención municipal. Por el contrario, consideraba que la inversión anterior respondía a una situación excepcional que había quedado resuelta con los proyectos de Llaneza. Así, en la entrevista concedida con motivo de su nombramiento, manifestaba que «ya no existe problema de vivienda en Baracaldo, debido a que los movimientos de trabajadores hacia acá disminuyeron bastante y en la actualidad el ritmo de crecimiento de Baracaldo es Desarrollismo, inmigración y poder político local: el problema escolar&#8230;&nbsp; completamente normal, por lo que basta para atenderlo con la iniciativa privada en este sentido». Semejante diagnóstico realizado en un año<br />
en que la población local se incrementó nada menos que un 8% da la medida de la política del nuevo alcalde. Si incluso la inversión en viviendas que había sido la prioridad de Llaneza podía ser ya abandonada, poca atención cabía esperar para otros ámbitos tradicionalmente postergados como el educativo. En este aspecto Ingunza se mostraba igualmente autocomplaciente. A pesar de señalar que la enseñanza era el problema que más le preocupaba, confiaba en dejar resuelto el problema con los proyectos en marcha heredados de Llaneza, entre los que destacaba un instituto de bachillerato y una escuela de peritos de minas. Su única propuesta de futuro era la elaboración de un censo escolar para cuya confección recababa la colaboración del vecindario y de los directores y maestros de las escuelas. Ante la creciente contradicción entre bienestar privado y carencias colectivas, que según C. Molinero y P. Ysàs caracterizaba las condiciones de vida de los años sesenta, la postura de Ingunza era la inhibición.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>2.2. El problema de las escuelas</p>
<p>A pesar de la autocomplacencia de Ingunza, la escolarización de los niños barakaldeses estaba lejos de haberse resuelto dos años después de su nombramiento. El 10 de enero de 1965 J.M. Portell publicaba en La Gaceta del Norte la noticia de que un grupo de estudiantes buscaba locales para dar clases voluntariamente a los niños del municipio sin escolarizar, siguiendo el ejemplo del coadjutor de Santa Teresa, Pedro de Solavarría, que atendía a cuarenta alumnos en un sótano. La noticia revelaba las novedades que se habían producido en relación a la década anterior. Por un lado, el papel de la prensa haciendo públicas las insuficiencias de la gestión municipal; por otro, la actuación de sectores de la Iglesia vasca con un compromiso social que les alejaba del acomodaticio consenso franquista. En este sentido, Pedro de Solavarría fue cura obrero, participó y lideró las movilizaciones vecinales posteriores y finalmente fue cabeza de lista de HB en la localidad.</p>
<p>La noticia provocó una reunión de la Junta Municipal de Enseñanza para estudiar soluciones a lo que en palabras del alcalde era ya «el innegable problema de falta de escuelas». En la reunión se hacía básicamente un repaso a los proyectos por aprobar o atascados por diversas razones y se decidía acelerar la confección del censo escolar que Ingunza había anunciado dos años antes. Quedaba claro que las autoridades locales ni sabían cuántos niños estaban sin escolarizar, ni se habían planteado con seriedad encarar el problema hasta la publicación de la noticia. La advertencia del inspector que «llamó la atención a los asistentes sobre cierta campaña que apoyándose en una realidad de la insuficiencia de escuelas —que ningún organismo oculta— airean este tema delicado» ilustraba su nerviosismo al hacerse pública su desidia. Los temores del inspector no iban desencaminados. El 25 de enero, el coadjutor de Santa Teresa, Pedro de Solavarría, planteaba el problema escolar de Barakaldo en una carta abierta publicada en la Hoja Oficial del Lunes. La carta cifraba en dos mil los niños sin escolarizar en Barakaldo y describía el reguero de despropósitos en materia educativa de las autoridades municipales. Ese mismo curso se había inaugurado el grupo escolar de Bagaza y se había nombrado a los maestros, pero no se contaba con mobiliario para comenzar las clases. 400 niños matriculados no habían comenzado el curso y los dos grados que habían comenzado el 10 de diciembre no tenían calefacción, ni electricidad, ni limpieza. Además, desde noviembre estaban sin clase los alumnos de un grado del grupo viejo que había tenido que ser cerrado por peligro<br />
de derrumbamiento. Añadía el coadjutor que el alcalde se había desentendido del proyecto de maestros voluntarios, negándose a recibirles en tres ocasiones.</p>
<p>La reacción del gobernador civil ante la carta revela el autoritarismo instintivo que seguía presidiendo el régimen. A pesar de que los informes policiales confirmaban el malestar entre las familias de la localidad, el gobernador cerró filas en defensa de la corporación y atacó a los denunciantes. En este sentido, dirigió un escrito al obispo de Bilbao en el que concluía que «la crítica sana y constructiva es muy respetable y hasta digna de agradecer. La crítica destructiva y disolvente, como la que se encierra en la “Carta abierta” en cuestión, lo único que merece es la repulsa de todo el mundo, sobre todo cuando lo que persigue es simplemente poner en evidencia la actuación de la Autoridad». La negativa del Obispado de Bilbao a permitir el acceso a su archivo impide evaluar si la voluntad represiva del gobernador tuvo algún efecto sobre el crítico coadjutor. Sí que es posible establecer que las autoridades centrales no pensaban sancionar ni al sacerdote, ni al periódico. Por el contrario, no sólo desprotegían a sus representantes locales, sino que además hacían recaer sobre ellos toda la responsabilidad en el asunto.</p>
<p>La Dirección General de Enseñanza Primaria comunicaba que era perfectamente consciente de la situación y evaluaba el déficit de aulas en 111, además de la necesidad de renovar otras 10 ya existentes.<br />
Pero añadía que en diferentes ocasiones «se ha dirigido al Ayuntamiento haciéndole presente la gravedad del problema escolar» y recordaba al gobernador que el Ministerio de Educación corría con el 80% de los gastos de edificación de nuevas escuelas y que incluso existían fórmulas para financiar el exiguo 20% que debía sufragar el Ayuntamiento. La respuesta del Ministerio de la Gobernación era todavía más contundente: advertía al gobernador que «si el contenido de dicha carta responde en absoluto a la realidad, la actuación del Sr. Alcalde de Baracaldo ha de constituir para V.E. un motivo de seria preocupación».</p>
<p>Mientras tanto, un Caballero Mutilado escribía al propio Franco denunciando la incuria del alcalde y la prensa seguía los avatares de los maestros voluntarios en la búsqueda de locales y voluntarios. Publicaba, además, testimonios como el de un padre al que el Ayuntamiento respondía que se considerara afortunado si después de cinco meses no había tenido respuesta a su solicitud de plaza escolar porque «el hijo de una señora que conozco tiene 13 años y todavía sigue esperando».</p>
<p>Ante la situación, el 26 de febrero el gobernador pedía el cese del alcalde al ministerio. Las autoridades locales barakaldesas descubrían con desasosiego el cambio en las reglas del juego: los niveles superiores del régimen no sólo no estaban dispuestos a acudir en su defensa, sino que<br />
les perfilaban como el chivo expiatorio del malestar ciudadano.</p>
<p>2.3. La agonía de Ingunza</p>
<p>Sin embargo, Ingunza no fue cesado, todavía. Incluso concedía en enero del año siguiente una entrevista a Portell. Posiblemente el alcalde esperaba reparar su deteriorada imagen pública, pero la publicación de la entrevista bajo el título de «El alcalde de Baracaldo se defiende» con un listado de acusaciones en letras de molde no debió de favorecer sus pretensiones. Y no era sólo una cuestión de tendenciosidad del periodista. Durante toda la entrevista Ingunza se batía a la defensiva ante los temas que se le planteaban. Reconocía sin pudor que se había desechado el proyecto de una importante vía de comunicación por la oposición de los propietarios afectados y, cuando Portell le planteaba el conflicto entre el interés general y el particular, contestaba que «el Ayuntamiento parte de que no es el Ayuntamiento el que hace el pueblo, sino el propio pueblo el que se hace a sí mismo». Seguramente no sería fácil encontrar una frase que sintetizara mejor la inhibición de las autoridades locales franquistas ante las necesidades planteadas por el desarrollismo.</p>
<p>Efectivamente, como reconocía Ingunza, Barakaldo se iba haciendo a sí mismo al margen de los planes y ordenanzas urbanísticas. Aludiendo a la tolerancia municipal ante este crecimiento anárquico, Portell volvía a criticar en mayo de 1966 al Ayuntamiento y concluía con la frase «algo va mal en Baracaldo». El instinto autoritario de la clase política local se disparó automáticamente. Se redactaron varias versiones de una carta de protesta centradas en la descalificación del periodista<br />
por sensacionalista e insidioso y se recurría al populismo para reprocharle que su condición de hijo de familia de clase media le hacía desconocer las vicisitudes del común de los barakaldeses y, por tanto, insensible a las mejoras que la corporación había realizado en su beneficio. Final-<br />
mente, se envió una versión más moderada firmada por los 17 concejales en la que, dolidos y ofendidos, apoyaban al alcalde y exigían explicaciones. La carta fue publicada, pero dentro de un artículo titulado «Insistimos: Algo anda mal en Baracaldo» en el que Portell daba cuenta detallada de varias irregularidades urbanísticas y de la, como mínimo, desidia de las autoridades locales. La carta con la que pretendían dar por zanjado el tema tuvo un efecto rebote que la corporación<br />
no había previsto: inmediatamente el gobernador requirió por escrito al alcalde una explicación sobre los puntos denunciados. Para los concejales franquistas era, sin duda, el mundo al revés. Pocos recursos les quedaban en su siguiente misiva de protesta al periódico más que dolerse de la insidia de quienes no apreciaban el favor que en realidad le hacían al pueblo al gobernarlo. Así, se presentaban como individuos desinteresados «procedentes de todas las clases sociales» que venían<br />
ejerciendo el cargo con «perjuicio de nuestros intereses particulares» y concluían invitando a los interesados en la administración del municipio a entrar en la corporación en la próxima renovación.</p>
<p>En septiembre, el diario del Movimiento Hierro acudía en ayuda de Ingunza ensalzando los logros del consistorio barakaldés e informando de los proyectos del alcalde de construcción de un nuevo instituto de bachillerato, dos grupos escolares y un complejo deportivo con piscinas33. Pero el esfuerzo del periodista de Hierro, a la sazón requeté de acción y excombatiente, por presentar una corporación dinámica y entusiasta, «llena de moceriles bríos», fracasaban cuando poco después</p>
<p>La Gaceta del Norte se hacía eco de otra de las graves deficiencias de la localidad: el suministro de agua.</p>
<p>A pesar de la propaganda sobre las obras de construcción de pantanos, los cortes de agua venían siendo frecuentes desde finales de los cincuenta. El 3 de octubre La Gaceta del Norte publicaba fotos de las largas colas de mujeres y niños abasteciéndose con baldes, cubos y calderos ante las fuentes públicas instaladas al efecto y daba cuenta de que muchos vecinos llevaban más de dos meses sin agua. Añadía además vagas insinuaciones sobre desigualdades en el reparto por barrios.</p>
<p>Las autoridades barakaldesas habían aprendido poco de sus descalabros anteriores con Portell y cayeron en la trampa contra-atacando arrogantemente en defensa de la equidad en el suministro. Ciertamente, la nota remitida por el Ayuntamiento dejaba «suficientemente aclarado que las desigualdades en el abastecimiento de aguas de las distintas zonas de Baracaldo no suponen discriminación alguna por parte de este Servicio», tal como pretendía el ayudante de Obras Públicas que la firmaba, pero dejaba más claro todavía que la situación descrita por La Gaceta era absolutamente real, que los barrios sólo disponían de cinco horas de agua en días alternos</p>
<p>&nbsp;y que la única solución del Ayuntamiento, de la que además parecía orgulloso, había sido instalar 18 fuentes públicas para casi 100.000 habitantes.</p>
<p>El abogado de los sindicatos verticales que presidía el Ayuntamiento carecía de capacidad de respuesta ante una prensa que no redactara panegíricos. Sus intervenciones no hacían más que agravar una gestión desastrosa con actitudes autoritarias y prepotentes. Si el régimen pretendía mejorar su imagen ante una incipiente opinión pública, pocas alternativas le quedaban aparte del cese. Este se produjo finalmente en noviembre de 1967.</p>
<p>&nbsp;</p>
<ol start="3">
<li>Los años de descontrol</li>
</ol>
<p>Tras el cese de Ingunza, el primer teniente de alcalde, Nicolás Larburu, director de la Escuela de Maestría, se hizo cargo accidentalmente de la alcaldía hasta enero de 1968 en que tomó posesión Luis Díez Marín. El nuevo alcalde era jefe de distribución de la margen izquierda de Iberduero y formaba parte de ese grupo de directivos de grandes empresas que iban tomando protagonismo en los consistorios en los años finales del régimen. Había sido concejal de 1955 a 1962, pero no acababa ahí su vinculación con el poder local: era hijo de un maestro carlista y dirigente de los sindicatos libres, concejal en 1937 y teniente de alcalde desde 1938 hasta 1955. En este sentido, no cabía dudar de su linaje y de su fidelidad al régimen. Sin embargo, a estas alturas el poder local estaba fuertemente erosionado. Díez Marín no había participado en la selección de los regidores, la prensa no cesaba de hacerse eco de los problemas de la localidad y en 1967 existían ya en Barakaldo cuatro asociaciones de cabezas de familias que planteaban legalmente las demandas vecinales.</p>
<p>En enero de 1969 el propio alcalde reconocía en un informe las graves carencias en los equipamientos y servicios colectivos. Se acumulaban en el Ayuntamiento más de tres mil peticiones para una media de diez viviendas municipales libres al año, y se cifraba el déficit de viviendas entre tres y cuatro mil. Gran número de calles estaba sin urbanizar y más del 50% de la superficie urbanizada necesitaba de nuevas instalaciones de alumbrado. Los pantanos del término eran insuficientes para abastecer a la población, especialmente en verano, y la falta de seis mil contadores más el mal funcionamiento de otros tantos hacía imposible conocer, y por tanto cobrar, cuánto consumía cada abonado.</p>
<p>Además, no existía en la localidad ninguna instalación deportiva aparte de la Ciudad Deportiva propiedad de Altos Hornos. Sólo el problema escolar parecía haberse aliviado. El escándalo de las escuelas de 1965 había obligado a las autoridades locales a abandonar la desidia que tradicionalmente había presidido su actuación. Se había terminado un grupo escolar con capacidad para 880 alumnos, se encontraba en construcción otro para 530, se estaba proyectando una escuela con mil plazas y se estaba gestionando la compra de terrenos para construir otras mil.</p>
<p>Todo ello suponía una ampliación del 35% en la oferta pública y de un 18% del total de plazas educativas. Aunque el segundo instituto prometido por Ingunza seguía a la espera de financiación, el cambio de actitud del régimen ante el problema escolar daba cuenta de su temor a la crítica y su interés por congraciarse con la opinión pública.</p>
<p>Las carencias señaladas y la creciente presión ciudadana que generaban no dibujaban precisamente la mejor coyuntura para que Altos Hornos renovase sus pretensiones sobre la Vega de Ansio. En 1969 una comisión técnica convocada por el alcalde dictaminó en contra de nuevas modificaciones del Plan de Ordenación Urbana. Díez Marín no supo o no quiso imponer la férrea disciplina de unanimidades que había caracterizado la corporación con anterioridad. De hecho, el mismo primer teniente de alcalde y alcalde accidental Larburu había presentado una impugnación al Plan favorable a las pretensiones de Altos Hornos.</p>
<p>El Pleno en el que se había de dirimir la cuestión ilustra la nueva realidad de la política barakaldesa a finales de los sesenta. La expectación era tal que parte del público tuvo que seguir los debates desde el vestí- bulo ante la insuficiencia del local. Se decidió que la votación sería secreta y el alcalde abrió un turno de intervenciones en la que partidarios y detractores defendieron sus posturas «llegándose en algunos casos a posturas estridentes», según la crónica de Portell. La propuesta de Altos Hornos fue desestimada por doce votos contra seis. También se negó la corporación presidida por Díez Marín a autorizar el plan de Altos Hornos de sustituir el tradicional colegio de su propiedad por viviendas y un supermercado.</p>
<ol start="4">
<li>La rectificación autoritaria</li>
</ol>
<p>En septiembre de 1970, apenas 20 meses después de su nombramiento, Díez Marín era cesado. La larga mano de Altos Hornos parece vislumbrarse tras su rápida destitución, como tras la de Llaneza. Sin embargo, el enfrentamiento con el gran poder fáctico local no era la única razón. Novedades como los debates en el Pleno, las votaciones secretas, el público implicado, la presión de las asociaciones de cabezas de familia y el creciente protagonismo de la prensa asustaban al régimen que temía que la situación en la segunda ciudad vizcaína escapase a su control. Hacía falta un hombre enérgico capaz de reinstaurar la unanimidad y mantener la apariencia ante la opinión pública. Este hombre fue José Luís Alfonso Caño, un joven ingeniero de la SICE de treinta y<br />
tres años que no tenía experiencia política anterior, pero que contaba con la confianza del gobernador civil Fulgencio Coll. Diferentes indicios parecen confirmar que el nombramiento de<br />
Caño respondía a una intervención decidida de las autoridades franquistas para cambiar el rumbo de la política barakaldesa. Su nombramiento se produjo significativamente justo antes de que comenzara el proceso electoral que había de renovar el consistorio. Las directrices de<br />
su programa de gobierno, anunciado a principios de 1971, no dejaban lugar a dudas sobre la rectificación que pretendía introducir38. Se instauraba el «ante-pleno», es decir, una reunión previa de los concejales con el alcalde en su despacho para tratar los temas a llevar al Pleno. Se<br />
pretendía, así, acabar con esos plenos «vivos, discutidos y difíciles» cuya pérdida lamentaba Portell desde La Gaceta. Se centralizaba, además, la relación con la prensa a través del delegado de prensa del Ayuntamiento, instaurando el monolitismo oficialista.</p>
<p>El éxito de la rectificación política de Caño era evidente cuando en mayo se decidía conceder a Altos Hornos el permiso para sustituir su colegio por viviendas. Como denunciaba escandalizado Portell, diez concejales habían cambiado el sentido de su voto tras la llegada del nuevo alcalde39. El efecto de la decisión sobre el precario estado escolar del municipio obligó al nuevo alcalde a asegurar en la prensa que no se derribaría el colegio hasta contar con nuevas plazas escolares, mientras<br />
que Altos Hornos hablaba de una futura y magnífica Ciudad Educativa junto a sus instalaciones deportivas. Pero a estas alturas, incluso a Caño le iba a resultar difícil mantener la unanimidad de sus concejales, máxime cuando La Gaceta no perdía oportunidad para subrayar su cambio de actitud y las escasas garantías de que Altos Hornos cumpliera el compromiso de esperar a que se crearan las nuevas plazas escolares. En julio el tema volvió al Pleno que confirmaba en votación secreta la resolución favorable a la empresa, pero ahora por un estrecho margen de siete votos contra seis. Pueblo daba cuenta de «largos y a veces apasionados debates» y, sin duda, la tensión debía de ser grande, pues un teniente de alcalde falleció de un ataque al corazón a las pocas horas.</p>
<p>A pesar de no haber conseguido disciplinar absolutamente a los concejales, Caño fue el hombre del régimen en un momento en que éste se cerraba sobre sí mismo. Las notas confidenciales de la policía revelan que el desinterés y la apatía eran generalizados ante las elecciones municipales de 1973. En un momento en que la movilización ciudadana y la incerteza política crecían, el régimen no estaba dispuesto a apertura alguna. Por el contrario, «tan sólo se habla hasta el momento de incluir entre los candidatos a personas de demostrada afección al Régimen, ya que se desea que no entren a formar parte de la corporación elementos disidentes que tan sólo traten de perturbar el normal funcionamiento de aquélla o de hacer una crítica destructiva». Se consumaba así el divorcio entre<br />
las autoridades locales y una ciudadanía crecientemente movilizada que había de presidir la tormentosa transición municipal barakaldesa.</p>
<p>Llaneza, el nuevo alcalde era un hombre sin actuación política de preguerra, formado en las instituciones del régimen y ligado ya no tanto a tradiciones políticas como a intereses de hecho. En este sentido, a lo largo del conflicto que le costó el cargo a Llaneza, se mostró favorable<br />
a las pretensiones de la empresa. Ingunza no cambió las tendencias hacendísticas del período de Llaneza. A lo largo de los sesenta Barakaldo siguió ocupando los últimos lugares en inversión por habitante del Gran Bilbao. Incluso perdió posiciones relativas; en 1967 sólo Santurce y Arrigorriaga se situaban por detrás. Esta escasa inversión iba unida a una de las presiones fiscales<br />
por habitante más bajas de este grupo de municipios. No entraba, pues, en los planes de Ingunza aumentar la intervención municipal. Por el contrario, consideraba que la inversión anterior respondía a una situación excepcional que había quedado resuelta con los proyectos de Llaneza. Así, en la entrevista concedida con motivo de su nombramiento, manifestaba que «ya no existe problema de vivienda en Baracaldo, debido a que los movimientos de trabajadores hacia acá disminuyeron<br />
bastante y en la actualidad el ritmo de crecimiento de Baracaldo es completamente normal, por lo que basta para atenderlo con la iniciativa privada en este sentido». Semejante diagnóstico realizado en un año en que la población local se incrementó nada menos que un 8% da la<br />
medida de la política del nuevo alcalde. Si incluso la inversión en viviendas que había sido la prioridad de Llaneza podía ser ya abandonada, poca atención cabía esperar para otros ámbitos tradicionalmente postergados como el educativo. En este aspecto Ingunza se mostraba igualmente autocomplaciente. A pesar de señalar que la enseñanza era el problema que más le preocupaba, confiaba en dejar resuelto el problema con los proyectos en marcha heredados de Llaneza, entre los que destacaba un instituto de bachillerato y una escuela de peritos de minas. Su única propuesta de futuro era la elaboración de un censo escolar para cuya confección recababa la colaboración del vecindario y de los directores y maestros de las escuelas. Ante la creciente contradicción entre bienestar privado y carencias colectivas, que según C. Molinero y P. Ysàs caracterizaba las condiciones de vida de los años sesenta, la postura de Ingunza era la inhibición.<br />
Antonio Fco. Canales Serrano</p>
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		<title>La Ermita de San José del Juncal</title>
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		<pubDate>Thu, 22 Oct 2026 06:21:54 +0000</pubDate>
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<p style="text-align: justify;"><a href="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/ermita-de-san-juan.gif" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="" data-rl_caption=""><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" data-attachment-id="358" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/la-ermita-de-san-jose-del-juncal/ermita-de-san-juan/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/ermita-de-san-juan.gif?fit=389%2C284" data-orig-size="389,284" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="ermita-de-san-juan" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/ermita-de-san-juan.gif?fit=389%2C284" class="alignright size-medium wp-image-358" title="" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/ermita-de-san-juan.gif?resize=300%2C219" alt="ermita-de-san-juan" width="300" height="219" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/ermita-de-san-juan.gif?resize=300%2C219 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/ermita-de-san-juan.gif?resize=389%2C284 389w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>El barrio de El Juncal de Trapagaran, fue derribado el 6 de octubre de 1986 para dar paso a lo que iba a ser la «ciudad del trans­porte de Vizcaya» como se decí­a entonces. La vega en la que se ubicaba era hasta la década de los años 60, marisma y balsas, junto a los meandros del rí­o Galindo. Al asentamiento de las grandes industrias que comenzó a primeros de siglo siguió el de las factorí­as menores. Posteriormente llegó la construcción de la autoví­a del Cantábrico. Todo esto obligó a rellenar los depósitos cuaternarios del rí­o Galindo y a cambiar el curso hacia el rí­o Nervion.</p>
<p style="text-align: justify;">En el otoño de 1980 se hizo esta investigación etnográfica de la ermita de San José cuando el triste destino del barrio El Juncal era previ­sible; ya por entonces el estado del edificio religioso era ruinoso.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>1.- <span style="text-decoration: underline;">El barrio del Juncal en 1980</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;">La ermita de San José está situada en el término municipal de SanSalvador del Valle-Trapagaran, en el barrio de El Juncal. Como su mismo nombre sugiere, antaño fue un lugar de marismas, juncos y cañaverales; hileras de tamarises bordeaban las riberas. Según los vecinos: <em>dejó de ser marisma cuando se construyó la barra de Portugalete, que era el motivo de que las aguas se estacionaran en las orillas». </em>Más tarde, desecadas las marismas, estas tierras labradas se convirtieron en prados y huertas con parras junto a las orillas de los caños. Estas aguas desembocaban mediante compuertas artesanales en otros canales mayores que fluí­an a los rí­os de la gran vega del Galindo. La altitud de este barrio sobre el del mar es muy escasa.</p>
<p style="text-align: justify;">Hoy dí­a, por su parte posterior pasa la carretera de Ugarte a Sestao. Cuando se construyó este conjunto de edificios El Juncal estaba cercado por un muro. El barrio pertenece a la iglesia de San Juan Bautista de Ugarte de Trapagaran.</p>
<p style="text-align: justify;">La forma primitiva del barrio era cuadrangular, con una entrada en ­el lado noroeste. Estaba asentado en zona rural, a orillas de los rí­os Galindo y Granada o Baite. En sus cercaní­as se ubicaba el malecón de Ugarte para la carga de mineral en las gabarras que ascendí­an hasta dicho puerto. Durante este siglo el paisaje se ha transformado totalmente.</p>
<p style="text-align: justify;">Tradicionalmente se accedí­a a la ermita de San José por un camino carretil que pasa sobre el rí­o Granada o Baite. Debido a los rellenos de escoria y de lodo extraí­do del dragado que se efectuó en el cauce de este rí­o, se puede llegar al barrio directamente en automóvil desde la carretera de Ugarte a Sestao.</p>
<p style="text-align: justify;">Hasta el puente de El Juncal llegaban remolcadas las gabarras remontando el rí­o Galindo. A partir de aquí­, por el afluente Granada o Baite, eran llevadas curso arriba con la&nbsp; sirga por hombres y mujeres hasta las inmediaciones del barrio Causo limí­trofe con El Juncal. En este término hubo otro puerto de embarque de mineral de los Tres Concejos de Somorrostro.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>2.- <span style="text-decoration: underline;">Descripción de la ermita</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;">El edificio de la ermita de San José está enclavado entre dos casas que parecen arroparla por ambos lados. Las paredes laterales son comunes a la ermita y a las viviendas.</p>
<p style="text-align: justify;">La fachada principal, orientada al Sureste, está rematada por una moldura rectangular de piedra arenisca; detrás de ella arranca el tejado. En esta cornisa se halla la espadaña culminada por un frontón triangular rebajado y una cruz forjada en hierro. En el vano del campanil ­se halla la campana con yugo de madera que se acciona desde el exterior.</p>
<p style="text-align: justify;">La planta del edificio es rectangular. Se accede al interior a través de una entrada de arco de medio punto con dovelas ocultas por los raseos de la fachada. A la derecha arrancaba la escalera que conducí­a al coro. En la pared aún se aprecian las marcas. A la izquierda está empo­trada la pila de agua bendita.</p>
<p style="text-align: justify;">El altar está situado en el muro oeste; en la actualidad se encuentra derrumbado; en su frente puede verse una cruz. El retablo, deteriorado, está compuesto por dos columnas que sostienen un fron­tón triangular rebajado; en su hornacina estaba la imagen de San José. A ambos lados del retablo hay dos ventanas tipo <em>ojo de buey</em> con barrotes en forma de cruz.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>3.- <span style="text-decoration: underline;">Historia</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Los vecinos desconocen la fecha de construcción de la ermita; según cuentan algunos mayores, su edificación se debe a un hijo del pueblo que emigró a América -concretamente a Cuba-, donde hizo riqueza. Al volver a su tierra mandó construir las casas que componen el barrio y contigua a su casa edificó esta capilla a la advocación de San José en acción de gracias por los favores recibidos en tierras america­nas. Los ancianos de El Juncal creen que los tamarises que bordeaban los caños y orillas de los rí­os fueron traí­dos de América por el indiano que mandó construir el barrio y la ermita.</p>
<p style="text-align: justify;">Parece que hasta 1960 la ermita estaba en buenas condiciones. Desde enton­ces se inició el paulatino abandono a causa de los asentamientos de industrias en la Vega del rí­o Galindo, y de las reiteradas inundaciones que ha padecido el barrio. La Babcock Wilcox se instaló a unos mil metros de distancia de El Juncal. Más tarde en la década de los años 30, esta empre­sa compró los terrenos de la Vega donde se ubica el barrio El juncal.</p>
<p style="text-align: justify;">Hasta que se produjo esta venta el propietario que residí­a en Bilbao, tení­a un mayordomo que viví­a en El Juncal; éste se encargaba de que el entorno se mantuviera en buenas condiciones.</p>
<p style="text-align: justify;">Con todo, cuando la ermita pasó a propiedad de la Babcock Wilcox fue cuando más floreció la romerí­a. Una semana antes de la festividad de San José, la empresa enviaba personal para que adecentara, remozara y pintara el edificio religioso por dentro y por fuera. La fachada era rascada y pintada con cal.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>4.- <span style="text-decoration: underline;">Romerí­a, culto</span> &#8230;</strong></p>
<p style="text-align: justify;">La romerí­a tení­a lugar el 19 de marzo, festividad de San José; acudí­an gentes de San Salvador del Valle-Trapagaran, de Sestao y Barakaldo, pero principalmente de los barrios situados junto a los rí­os Baite y Galindo.</p>
<p style="text-align: justify;">A la misa de la celebración festiva no asistí­an las autoridades, pero sí­ alto personal de Babcock Wilcox. Se recuerda que en los prime­ros años cuando los propietarios eran los concesionarios ingleses, asis­tí­a una representación de éstos. Acostumbraban a regalar el dí­a de San José un pellejo de vino <em>«para alegrar la fiesta». </em>El oficio religioso comenzaba a las diez de la mañana. Pero antes, los romeros iban al encuentro de la Banda de Música de La Arbo­leda al hoy desaparecido Puente Grande, ubicado entre Trápaga y Cau­so, sobre el rí­o Granada o Baite. Una vez juntos, romeros y músicos caminaban a los compases de la música hasta la ermita.</p>
<p style="text-align: justify;">Este dí­a era llevado el armonio desde la parroquia de la Transfiguración del Señor de San Salvador del Valle y se colocaba en el coro y en los últimos años junto al altar de la capilla. A esta romerí­a acudí­an también acordeonistas que, al igual que la Banda de Música, permanecí­an en los alrededores de la ermita hasta el atardecer, amenizando el ambiente festivo. En los últimos años en que se celebró la fiesta acudí­a la Banda de Música de Babcock Wilcox. Para acomodo de los músicos era costumbre preparar un carro en la era de trillar que existí­a en el barrio, cerca del carrejo de bolos.</p>
<p style="text-align: justify;">De todos los festejos, el más concurrido y celebrado era el jue­go de bolos a <em>cachete, </em>que se celebraba en el carrejo cercano a la ermita, a la sombra de acacias, tamarises y olmos. Este juego se desarrollaba a orillas del caño mayor en el que desembocaban todos los menores y que vertí­a sus aguas al rí­o Galindo. Este caño lo limpiaban una vez al año todos los vecinos que tení­an huertas cercanas a él. El carrejo de El Juncal ha desaparecido tras el deterioro que ha sufrido la zona a causa de las continuas inundaciones. Hoy, el lugar en donde se ubicaba, es una ciénaga cubierta de cañas.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>5.- <span style="text-decoration: underline;">Costumbres</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Las madres con niños de corta edad, tení­an por costumbre, hast­a hace unos 30 años, «<em>poner a sus hijos de mantos «˜en cortos&#8217; aprovechando </em>la <em>celebración de San José». </em>Ese dí­a iban paseando hasta El Juncal con los niños vestidos <em>«en</em> <em>cortos». </em>Era una fecha señalada para el cambio: «<em>Ahora hace frí­o. Hasta San José no le pongo «˜en cortos'»»˜. </em>La fiesta era el preludio de la primavera.</p>
<p style="text-align: justify;">Una señora mayor cuidaba la ermita, ella se encargaba de guar­dar los manteles y de tenerlos en buen estado. También tení­a como obligación colocarlos y adornar el altar. El sacerdote de Ugarte era el encargado del culto del templo.</p>
<p style="text-align: justify;"><strong>6.- <span style="text-decoration: underline;">Final</span></strong></p>
<p style="text-align: justify;">Esta ermita, situada a orillas de dos rí­os -Galindo y Granada o Baite- sufrió inundaciones debido al abandono del cumplimiento de normas que regulaban los vertidos de barro de los lavaderos de mine­ral. El lodo, poco a poco, fue cegando el cauce de ambos rí­os.</p>
<p style="text-align: justify;">Para que estas normas se llevaran a cabo los vecinos de San Sal­vador del Valle-Trápaga -generalmente una comisión de labradores- se encargaban de hacer recorridos periódicos, una vez al mes, para que dichas normas no se quebrantaran. Desde 1935, aproximadamente, estas obser­vaciones dejaron de realizarse.</p>
<p style="text-align: justify;">Más tarde, la vega donde se ubica la ermita, en su mayor parte, ha sido rellenada de escombros para implantar talleres y factorí­as. A esta degradación paulatina del medio que ha sufrido el entor­no hay que añadir, y quizá sea una de las razones principales de su dete­rioro, que el edificio religioso nunca ha sido de propiedad vecinal; por esta razón los habitantes han sentido cierta indiferencia hacia él, máxi­me observando cómo el medio natural inmediato se iba deteriorando y la población trasladándose a otros lugares.</p>
<h5>Escrito por Juan Cordón</h5>
</div>
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		<title>El problema escolar en Barakaldo  en el  desarrollismo del siglo XX (I)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 21 Oct 2026 06:10:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="190" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/unnamed-2.jpg?fit=300%2C190" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/unnamed-2.jpg?w=512 512w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/unnamed-2.jpg?resize=300%2C190 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10433" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/herriko-plaza-barakaldo/unnamed-3/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/unnamed-2.jpg?fit=512%2C324" data-orig-size="512,324" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="unnamed" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/unnamed-2.jpg?fit=512%2C324" /></div>El rápido crecimiento de la economía española en la década de los sesenta fue acompañado de corrientes migratorias sin precedentes desde el campo a las zonas urbanas. Esta afluencia masiva de inmigrantes planteó el mismo tipo de problemas en los lugares de recepción, básicamente nuevas demandas de equipamientos y servicios colectivos hacia las autoridades municipales. [&#8230;]]]></description>
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<p>La incapacidad de las autoridades locales para dar este salto cualitativo parece haber sido la tónica común en las ciudades españolas. La inhibición, la inercia administrativa, la vinculación a intereses especulativos y, finalmente, la ineptitud caracterizaron su actitud ante la realidad caótica y carente de servicios en que se desarrollaba la vida cotidiana de buena parte de la población. Sin embargo, la sociedad urbana española de los sesenta ya no era la sociedad atemorizada de los cuarenta. Los mecanismos de control de la población al servicio de las autoridades locales resultaban inoperantes y, sobre todo, el propio régimen abría espacios a la crítica, especialmente a través de la prensa. Estos cambios crearon un cóctel explosivo en el que la ineptitud y el autoritarismo se combinaban con la incapacidad para frenar la creciente crítica ciudadana. El ámbito vecinal acabó erigiéndose en un sordo motor de deslegitimación del régimen, mucho menos espectacular que los conflictos laborales o estudiantiles, pero más extenso en la medida en que afectaba a amplias franjas de la población, incluidos sectores no politizados anteriormente o sin contacto con el nuevo movimiento obrero o estudiantil.</p>
<p>Este artículo explora estos cambios en el Barakaldo del desarrollismo. En él se compara la situación creada por la inmigración en los cincuenta y en los sesenta, dando cuenta de cómo la realidad de mediados de los sesenta impuso a las autoridades locales nuevas reglas de actuación substancialmente diferentes a las anteriores. Este cambio se analiza al hilo de las carencias en la escolarización.</p>
<p>&nbsp;</p>
<ol>
<li>El pre-desarrollismo barakaldés</li>
</ol>
<p>1959 constituye una cesura clave en la periodización del régimen franquista. El Plan de Estabilización cerró la larga etapa de miseria y estancamiento autárquico y dio paso a una fase de crecimiento económico sin precedentes, una de cuyas manifestaciones más importantes fueron las corrientes migratorias desde las regiones rurales a las zonas industriales. Vizcaya, y Barakaldo en concreto, no desmienten esta imagen. A lo largo de la década de los sesenta la población vizcaína se incrementó en un 40%, al igual que la barakaldesa. Sin embargo, este crecimiento acelerado a consecuencia de la inmigración no era un fenómeno nuevo en Vizcaya. Durante la década de los cincuenta el crecimiento de la población vizcaína había sido también considerable (32,54%). Barakaldo vivió en esos años una verdadera explosión demográfica: la población barakaldesa prácticamente se dobló durante los cincuenta.</p>
<p>Como muestra observamos que, otros municipios del Gran Bilbao como Arrigorriaga, Basauri, Echevarri, Portugalete o Santurce crecieron también por encima del 75%. De hecho, el crecimiento del Gran Bilbao en los cincuenta fue prácticamente similar al de los sesenta. Existe, por tanto, un desfase en la cronología del cambio económico entre Vizcaya y el resto de España. Los procesos que se señalan a partir de 1959 para el conjunto de las zonas industrializadas de España se anticiparon una década en Vizcaya. Este desfase encuentra su explicación en los efectos de la política autárquica sobre la industria vizcaína. La reserva del mercado interior que garantizaba la autarquía y la relajación de la intervención gubernamental en los cincuenta permitieron un crecimiento económico importante en esta década. Esta reactivación económica, por limitada que fuera, tuvo efectos multiplicadores sobre las industrias barakaldesas, y de la margen izquierda en general, que se convirtieron en polo de atracción de inmigrantes para el conjunto de un país que a duras penas recuperaba los niveles de actividad y renta anteriores a la guerra. Muestra de ello fueron las aproximadamente 27.000 personas que llegaron a Barakaldo en los cincuenta2. La magnitud del fenómeno queda ilustrada por el hecho de que por cada cuatro barakaldeses de 1950 habían llegado casi tres inmigrantes a finales de la década.</p>
<p>Los problemas asociados a la inmigración masiva se planteaban, pues, en Barakaldo ya en los cincuenta, incluso con mayor intensidad que en la década posterior. Sin embargo, no tuvieron la trascendencia política que tendrían en los sesenta. Y es que la primera oleada migratoria se produjo en un momento en que las autoridades locales mantenían todavía firmemente el control sobre la población y contaban con el apoyo represivo del poder central. No existían por tanto resquicios para la crítica que actuara como contrapunto a la versión oficial de la realidad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<ul>
<li>Llaneza y la inmigración</li>
</ul>
<p>El control de la población y la inexistencia de crítica no implicaba que esta avalancha humana no desbordara a las autoridades locales y, todavía más, a la mentalidad del sempiterno alcalde barakaldés José M.ª de Llaneza. Llaneza se había hecho con el poder local en junio de 1937 y, rodeado de un grupo de fieles carlistas, monopolizó el poder local durante 26 años. Más integrista que propiamente carlista, Llaneza había sometido a la población barakaldesa a un intenso programa de coactiva recristianización nacional-católica que paulatinamente fue cediendo paso a un discurso obrerista de tono paternalista. Este paternalismo obrerista de Llaneza entroncaba con una identidad local ligada a la industrialización y orgullosa de la cualificación y el bienestar de los obreros barakaldeses frente a una España de campesinos pobres y escasamente cualificados. Esta concepción había llevado ya en 1940 a que Llaneza se quejara ante las autoridades provinciales de las dificultades que encontraban los obreros barakaldeses desmovilizados y retornados de campos y prisiones ante la substitución de mano de obra que se había producido en las empresas locales desde la entrada de los nacionales. Daba cuenta Llaneza de la existencia de muchos trabajadores locales que habían perdido sus puestos de trabajo «por efectos lógicos de la contienda pasada bien sea por haber pasado por campos de concentración o batallones de trabajadores o por otras causas», mientras «van cubriéndose estos puestos por combatientes o personas que sin reunir esta condición proceden de otras provincia o pueblos de España». El escrito resulta ilustrativo del barakaldesismo paternalista de Llaneza que priorizaba a los trabajadores locales represaliados frente a los recién llegados, incluidos los excombatientes, pero también de su visión del fenómeno migratorio. Trabajar en uno de los principales focos industriales de España era poco menos que un privilegio que era necesario regular, máxime cuando los que intentaban acceder a él anteponían intereses materialistas a su misión patriótica y «halagados por dejar su pueblo y faenas del campo abandonan estas tareas agrícolas tan necesarias para la prosperidad de España».</p>
<p>Esta percepción no cambió en dos décadas. En 1957 Llaneza se dirigía al ministro de Gobernación para quejarse de que «de un tiempo a esta parte la afluencia enorme e incesante de familias enteras desplaza-as con este fin sin tener previamente resuelto el problema aludido de alojamiento, sino también el mismo de trabajo a que aspiran» planteaba multitud de problemas. Reclamaba el alcalde medidas que regulasen «estos desplazamientos en masa, continuos y un tanto alegremente y por tanto poco meditados» y evitase que los recién llegados «se compliquen y nos compliquen la vida en un peregrinar en demanda de trabajo y vivienda». No deja de ser significativo tanto de la mentalidad de las autoridades franquistas como de los cambios que se avecinaban<br />
que uno de los argumentos que Llaneza esgrimiese fuera el del control político de la población: «al no disponer más que con medios muy limitados de policía de seguridad y vigilancia y no poder controlar debidamente las filiaciones políticas de nuestros vecinos, poder constituir un grave peligro en caso de una alteración del orden público».</p>
<p>Como en 1940, las peticiones de Llaneza no fueron atendidas. Sólo obtuvo repuesta del Director General de Trabajo que establecía que «dicho movimiento migratorio no plantea una situación de paro, ya que la demanda de mano de obra es claramente superior a la demanda de colocación» y se desentendía del resto de los problemas planteados por el alcalde: «En cuanto a otros problemas que se plantearon como son la escasez de viviendas de índole sanitaria y moral, etc. tampoco podemos<br />
entrar en ellos por no ser de la competencia de este Ministerio»6. No cabía esperar, pues, que el Estado regulara las corrientes migratorias y evitara al Ayuntamiento tener que enfrentarse a los problemas que el crecimiento vertiginoso de la población planteaba, máxime cuando se producía en una localidad tradicionalmente mal dotada de infraestructuras.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>1.2. Las prioridades de las autoridades locales</p>
<p>Ya en los primeros cuarenta la gestión de Llaneza se había dirigido a la construcción de infraestructuras, como el edificio de Correos y la Escuela de Maestría, que se presentaban como la prueba del progreso y bienestar que ofrecía el régimen de Franco. En 1954 el Ayuntamiento había realizado inversiones por valor de 35 millones de pesetas y en 1962 esta cantidad se había disparado hasta los 2337. El 60% de esta inversión municipal se dirigió a la construcción de viviendas que constituía el problema más acuciante. En 1962 el Ayuntamiento había participado en la construcción de 2.358 nuevas viviendas. Pero la inversión municipal no era suficiente, pues sólo suponía una vivienda por cada 17 nuevos habitantes. A partir de 1955, las regulaciones estatales ratificaron el tradicional paternalismo social de las grandes empresas barakaldesas obligando a la construcción de viviendas en función de su plantilla. En 1962 Euskalduna había construido en Barakaldo 700 viviendas, Altos Hornos 507 y la Sefanitro 120. Pero ni siquiera estas intervenciones empresariales satisfacían las necesidades. Estas eran de tal magnitud que incluso de las asociaciones locales partieron iniciativas de construcción. Así, el Centro Gallego construyó 320 viviendas, el Círculo Burgalés 110 y la Asociación de Antiguos Alumnos Salesianos 194.</p>
<p>Un sólo dato ilustra el crecimiento desmesurado de Barakaldo en estos años: entre 1937 y 1962 se construyó el doble de las viviendas que existían al acabar la guerra, es decir, dos terceras partes del Barakaldo de principios de los sesenta se habían construido después de la guerra.</p>
<p>El Ayuntamiento podía presumir, así, de que el número de personas por vivienda en la localidad había descendido de los 5,42 de 1937 a los 3,93 de 1962, «a pesar de cuantas miserias se escriben sobre las condiciones lamentables en que viven muchos vecinos de Baracaldo».</p>
<p>Mas la vivienda no era la única necesidad que la inmigración planteaba. A cuestiones como alumbrado, alcantarillado o asfaltado y al grave problema del abastecimiento de agua, se añadía la necesidad de ofrecer servicios educativos a la nueva población.</p>
<p>La inversión en educación más importante de los años cuarenta fue la construcción de la Escuela de Orientación y Formación Profesional, posteriormente conocida como de Maestría Industrial, inaugurada por el Caudillo en 1944. La obra era plenamente coherente con el carácter fabril de Barakaldo y con la identidad local ligada a la industria, además de con las expectativas de movilidad social inter-generacional de una parte significativa de la población. En este sentido, la Escuela de Maestría suponía un salto cualitativo con respecto a las escuelas de aprendices de las fábricas, como la inaugurada en Sestao por Altos Hornos en 1942.</p>
<p>En los años centrales de los cincuenta la Escuela vivía una eclosión y pasaba de 448 alumnos en 1954 a 792 en 1958, es decir, un 76,8% de incremento en cinco años12. Sin embargo, esta importante inversión en formación profesional contrastaba con graves carencias en la enseñanza elemental y con la inexistencia de otras ramas de enseñanza media.</p>
<p>Para atender a la creciente demanda de enseñanza elemental se construyeron a lo largo de los cincuenta tres nuevos grupos escolares en Larrea, Alonsótegui y Luchana, pero se trataba de una inversión claramente insuficiente. En 1962 sólo el 43% de la matrícula de enseñanza elemental correspondía a las escuelas públicas. El resto se dividía entre las escuelas de Altos Hornos con un 11,9% y los diferentes centros privados, básicamente religiosos, que captaban al 44,5% del alumnado.</p>
<p>Además, estos porcentajes no reflejan la relación cualitativa existente entre pública y privada. El 37% de la matrícula pública correspondía a párvulos, es decir, niños y niñas entre los cuatro y seis años, ya que según reconocían las propias autoridades municipales «los numerosos Colegios particulares absorben, principalmente, alumnos comprendidos en superiores edades&#8230;». Las escuelas públicas asumían, por tanto, una función principalmente asistencial de custodia de los niños más pequeños, mientras las religiosas se centraban en la instrucción de buena parte de ellos cuando crecían.<br />
Este predominio de estas escuelas religiosas en el nivel elemental se convertía en hegemonía en la enseñanza media no profesional. Los institutos de Barakaldo y Portugalete formaron parte de los 52 institutos públicos (31,5% del total existente en 1937) clausurados por el régimen tras la victoria. Como en el resto de España, la Iglesia se apresuró en Barakaldo a cubrir este vacío. El colegio de los Padres Paúles, fundado significativamente en 1944, permitía a 600 alumnos estudiar bachillerato.</p>
<p>La escasa inversión pública estaba en la base de la edad de oro que vivían las escuelas privadas, y básicamente las religiosas. Las posibilidades de expansión eran tales que en 1962 estaba previsto que comenzaran a funcionar en breve un grupo escolar de los Padres Paúles con capacidad para 1.500 alumnos y otro de las Misioneras Seculares de Jesús Obrero para 600. Sin embargo, a pesar de esta inflación de escuelas privadas y de los tres nuevos centros públicos, el conjunto de las escuelas barakaldesas era incapaz de absorber el aumento de la población en edad escolar sin deteriorar seriamente indicadores como la media de alumnos por profesor: en 1962 era de 47, mientras que en 1937 había sido de 36.</p>
<p>Esta privatización y deterioro de la enseñanza elemental en Barakaldo no era fruto de las limitaciones presupuestarias. Ciertamente, el vertiginoso aumento de la población y los escasos recursos municipales dejaban poco margen de maniobra a las autoridades locales, pero aún así el análisis de las diferentes partidas de gasto permite afirmar que existía un orden de prioridades en el que las escuelas elementales no ocupaban un lugar destacado. Para Llaneza la recristianización de la población se situaba por delante de la educación elemental, incluso en el terreno de las inversiones, tal como indica el gasto municipal en templos. Desde el final de la guerra se habían construido cuatro iglesias y el convento y escuelas de las Hijas de la Cruz. El Ayuntamiento había invertido 14 millones en acabar con la tradicional carencia de infraestructuras religiosas, prácticamente el doble de lo que habían costado los tres nuevos grupos escolares. Si se cuenta la Escuela de Maestría, se había gastado lo mismo en templos que en infraestructuras educativas. Incluso el Círculo Cultural Recreativo, pretendido foco de irradiación de la cultura oficialista y en la práctica centro de sociabilidad del franquismo local, había costado tanto como las escuelas.</p>
<p>Las inversiones realizas por Llaneza era coherentes tanto con su integrismo como con el obrerismo paternalista que inspiraba su discurso. La Iglesia se beneficiaba por activa y por pasiva: recibía inversión directa en templos y sus escuelas vivían una edad de oro ante la insuficiencia de la inversión en escuelas públicas. El barakaldesismo obrerista de Llaneza se plasmaba en la inversión en infraestructuras que se presentaban como la prueba del progreso y el bienestar que los obreros alcanzaban bajo el régimen de Franco. En este sentido la construcción de viviendas ocupaba un lugar destacado, pero también la cuantiosa inversión en la Escuela de Maestría, la mitad de lo gastado en infraestructuras educativas. El análisis de las inversiones municipales revela, sin embargo, que a pesar de la propaganda oficial las autoridades locales estaban muy lejos de haber satisfecho las necesidades planteadas por el crecimiento de la población. Pero este no era un tema que hubiera de preocupar a Llaneza, ya que los barakaldeses sólo estaban en condiciones de agradecer lo hecho, no de criticar a las autoridades por lo que faltaba por hacer. Esta importante asimetría, que nunca debe olvidarse cuando se estudia la búsqueda del consenso bajo el primer franquismo, se relajó notablemente en los años siguientes.</p>
<p>Antonio Fco. Canales Serrano</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Martí­n de Coscojales</title>
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		<pubDate>Sat, 17 Oct 2026 06:33:55 +0000</pubDate>
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<p style="text-align: justify;">Residiendo en 1565 en el convento de Salamanca, formaba parte de la consulta. En 1571 aparece como prior del convento de Talavera, en 1582 como diputado del de Salamanca y en 1592 como vicario prior del convento de Valladolid. En las postrimerí­as del siglo XVI figura como residente en Bilbao, en el convento de San Agustí­n, donde aún viví­a en el año 1603 y con fama de hombre letrado, pues fue uno de los comisionados por el Regimiento General del Señorí­o en dicho año como informante sobre los escritos del doctor Puerto, con vistas a su posible publicación. Su muerte debió de tener lugar en el convento de Bilbao, siendo así­ que quedaron en él sus manuscritos. Martí­n de Coscojales ha pasado justamente a los anales de la historiografí­a vizcaí­na por su obra sobre las <em>Antigí¼edades de Vizcaya</em>. Empezó a escribirla a partir de 1590, completando siete volúmenes manuscritos, de los que, tras varias peripecias, han llegado cinco a nuestros dí­as, si bien no completos.</p>
<p style="text-align: justify;">No es de nuestra incumbencia el detenernos aquí­ a reseñar el contenido de cada uno de los volúmenes salvados, lo que puede procurarse el estudioso mediante el recurso a los instrumentos bibliográficos que citaremos luego. Nos limitaremos aquí­ a poner de relieve la importancia de la aportación de Coscojales a la Historiografí­a de Bizkaia y su robusto sentido histórico, pues «si -como escribe Mañaricúa- careció del suficiente sentido crí­tico que le hiciera cernir las fábulas que le llegaban apadrinadas, quizá, por nombres famosos, acudió incansable a los archivos en busca del dato histórico. Y no sólo a los archivos, sino también a la arqueologí­a», rebasando, por lo demás, el nivel de mero compilador, al que le ha reducido Elí­as de Tejada (cfr. «El S. de V.», p. 80).</p>
<p style="text-align: justify;"><em>Ref</em>. Andrés E. de Mañaricúa y Nuere: <em>Historiografí­a de Vizcaya (desde Lope Garcí­a de Salazar a Labayru)</em>, 1971, páginas 92-102; Labayru: <em>Historia General del Señorí­o de Vizcaya</em>, IV, páginas 599-606; íngel Rodrí­guez Herrero: «Coscojales y Poza», en el <em>Boletí­n de la Real Sociedad Vascongada de Amigos del Paí­s</em>, 16 (1960), páginas 135-163.</p>
<p style="text-align: justify;">Luis F. Larrañaga</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El euskera en Barakaldo en el siglo XIX</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 11 Oct 2026 06:01:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="169" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?fit=300%2C169" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?w=1200 1200w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?resize=300%2C169 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?resize=1024%2C576 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?resize=768%2C432 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?resize=1080%2C608 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10527" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/aa-3/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?fit=1200%2C675" data-orig-size="1200,675" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="AA" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?fit=1024%2C576" /></div><p>Txeru García Izagirre comenta: «Hemos encontrado elementos suficientes para asegurar que en Barakaldo se ha hablado euskera por lo menos de manera natural hasta el siglo XVIII y que a partir del siglo XIX, sobre todo a raíz de la revolución industrial, la lengua vasca empezó un proceso de decadencia imparable hasta su desaparición»&nbsp;(Apuntes bibliográficos y documentales sobre el euskera como lengua hablada en Barakaldo» ).</p>
<p>El euskera desapareció poco a poco del centro de Barakaldo y se precipitó su descenso tras perder la Primera Guerra Foral o Carlista (1833-40), siendo los Fueros el paraguas que había mantenido la legislación, la instituciones nabarras y también la cultura euskaldun.</p>
<p>Los propios Fueros dificultaron hasta entonces el asentamiento de personas de otros territorios de la corona de Las Españas en Bizkaia, al ser similares a las leyes de un Estado hacia los inmigrantes extranjeros.</p>
<table style="height: 259px;" width="642">
<tbody>
<tr>
<td style="width: 632px;">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td style="width: 632px;"><em>El PIB de los territorios forales era superior al del resto de la corona española peninsular. En Bizkaia se calcula que un 33% de la población&nbsp;se dedicaba a la industria desde el siglo XVI&nbsp;a jornada completa o parcial, siendo la siderurgia y la naval las principales actividades. Es más, socialmente los Fueros con su hidalguía universal o igualdad ante la ley incluso para la mujer, eran mucho más avanzados y participativos que la legislación castellana, lo que suscitaba enormes envidias, tal y como explicamos en diferentes artículos como&nbsp;</em><a href="https://lehoinabarra.blogspot.com/2017/03/la-nobleza-universal-y-la-palabra-de.html"><em>LEHOINABARRA: LA HIDALGUÍA O NOBLEZA UNIVERSAL Y LA PALABRA DE VASCO</em></a></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>La Primera Revolución Industrial en toda la península y casi la única, se produjo en Bizkaia, donde desde el siglo XVI ya había una gran explotación del hierro mediante las ferrerías hidráulicas, tal y como explicamos en&nbsp;<a href="https://lehoinabarra.blogspot.com/2021/10/la-primera-revolucion-industrial-en.html">LEHOINABARRA: LA PRIMERA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL EN BASKONIA: LA FERRERÍA HIDRAÚLICA</a>&nbsp;</p>
<p>Antes de la eliminación de las aduanas con España tras la Primera Guerra Foral, en un estudio realizado por Rodrigo Rodríguez Garraza en «Navarra&nbsp; de reino a provincia» (1974) sobre el comercio entre los años 1775-79, se reflejaba que tan solo el 0,5% del flujo de las cuatro provincias forales era con España y un 37,2% con Tierra de Vascos (Iparralde) y Francia, siendo el otro 62,3% entre ellas.&nbsp;</p>
<p>La Revolución Industrial con la sobrexplotación de las minas y la creación de los Altos Hornos, fue fruto de la pérdida foral.&nbsp;</p>
<p>Las minas&nbsp;de Bilbao o de la margen izquierda de la ría,&nbsp;que hasta entonces eran concesiones públicas en el derecho foral, quedaron en manos de los oligarcas «liberales», los cuales las explotaron mediante&nbsp;mano de obra inmigrante desde el campo español en pésimas condiciones laborales y de higiene para satisfacer la nueva demanda&nbsp;de hierro&nbsp;en España y, sobre todo, en Europa, con los hornos Bessemer ingleses que atrajo el capital extranjero,&nbsp;siendo el 90% del hierro extraído exportado a Europa.&nbsp;</p>
<p>El beneficio fue descomunal, pero quedó en manos de unos pocos «liberales». A&nbsp;estos nuevos ricos, unas pocas familias en verdad, el bilbaíno Miguel de Unamuno les llamaría «los nuevos condes siderúrgicos».&nbsp;</p>
<p>En 1899 se produjo la máxima extracción minera de su historia. En 1929 Bizkaia alcanza su récord en producción industrial. El paro ese año era del 9% y el sector industrial suponía en Bizkaia y Gipuzkoa más del 40% de su actividad económica total.&nbsp;</p>
<p>Se crearon enormes industrias como Altos Hornos de Vizcaya entre Barakaldo y Sestao que fue en el siglo XX la mayor empresa de España, fruto de la fusión de La Iberia, Altos Hornos de Bilbao y La Vizcaya en 1902, con un capital de 33 millones de pesetas aproximadamente y un volumen de negocio de 60 millones de pesetas en el año 1911.&nbsp;</p>
<p>El modelo liberal no aportó ningún avance social en tierras forales, al contrario, las leyes españolas eran más restrictivas en derechos donde sólo votaban unos pocos hombre ricos, especialmente para las mujeres, tal y como explicamos en&nbsp;<a href="https://lehoinabarra.blogspot.com/2023/11/el-voto-femenino-desde-la-edad-media-en.html">LEHOINABARRA: EL VOTO FEMENINO EN LA EDAD MEDIA EN EL DERECHO FORAL</a>&nbsp;</p>
<p>Este modelo supuso la centralización en Madrid de todos los poderes y la imposición definitiva del castellano en colegios, en toda la administración y en el comercio de los Generales «liberales» y los Bourbones, medidas etnocidas contra un pueblo que luchó siempre por su idiosincrasia política, idiomática y cultural y al que castigaron duramente, tal y como explicamos en:&nbsp;<a href="https://lehoinabarra.blogspot.com/2021/05/las-leyes-contra-el-euskera-y-el-catalan.html">LEHOINABARRA: LAS LEYES CONTRA EL EUSKERA Y EL CATALÁN</a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Apuntes bibliográficos y documentales sobre el euskera como lengua hablada en Barakaldo</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 03 Oct 2026 06:56:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="169" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?fit=300%2C169" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?w=1200 1200w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?resize=300%2C169 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?resize=1024%2C576 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?resize=768%2C432 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?resize=1080%2C608 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10527" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/aa-3/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?fit=1200%2C675" data-orig-size="1200,675" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="AA" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?fit=1024%2C576" /></div>Introducción Mucho se ha discutido en estos últimos años sobre si se ha hablado euskera en el occidente de Bizkaia. Desde siempre ha habido quienes han sostenido repetidamente que el euskera jamás ha sido una lengua hablada por los habitantes de las tierras del oeste del Nervión-Ibaizabal. Por el contrario, hay especialistas que sostienen razones [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="169" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?fit=300%2C169" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?w=1200 1200w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?resize=300%2C169 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?resize=1024%2C576 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?resize=768%2C432 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?resize=1080%2C608 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10527" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/aa-3/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?fit=1200%2C675" data-orig-size="1200,675" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="AA" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?fit=1024%2C576" /></div><p>Introducción</p>
<p>Mucho se ha discutido en estos últimos años sobre si se ha hablado euskera en el occidente de Bizkaia. Desde siempre ha habido quienes han sostenido repetidamente que el euskera jamás ha sido una lengua hablada por los habitantes de las tierras del oeste del Nervión-Ibaizabal. Por el contrario, hay especialistas que sostienen razones por las cuales creen que la lengua vasca ha sido una lengua, vulgar, pero hablada por gran parte de los habitantes del oeste vizcaíno. Este es el último de mis trabajos que dedico a intentar aportar algo de luz en el debate intentando mostrar como en Barakaldo, al igual que en zonas occidentales limítrofes, se ha hablado el euskera como lengua del pueblo. No hace muchos años un miembro de la Real Academia de la Lengua Española, Gregorio Salvador<a href="https://funjdiaz.net/folklore/07ficha.php?ID=4594&amp;NUM=459#footnote-1567-1">[1]</a>, hizo las siguientes declaraciones: «Y además, en Baracaldo, como en todas las localidades situadas a la izquierda del Nervión, nunca se habló vasco». A lo largo de los trabajos anteriores hemos ido viendo los distintos campos en los que hemos encontrado huellas con un claro sabor euskériko: en el terreno histórico, en el campo de la onomástica; en los topónimos (Topónimo Barakaldo, estudio histórico y lingüístico, 2014), en motes y sobrenombres, en los apellidos, en el vocabulario, también en la etnografía; en la música y en las canciones).</p>
<p>Hemos encontrado elementos suficientes para asegurar que en Barakaldo se ha hablado euskera por lo menos de manera natural hasta el siglo XVIII y que a partir del siglo XIX, sobre todo a raíz de la revolución industrial, la lengua vasca empezó un proceso de decadencia imparable hasta su desaparición. Lo que no podemos asegurar es desde cuándo se ha hablado euskera en nuestra zona, pues los documentos más antiguos, de los que disponemos son dos de mediados del siglo xi, como veremos más adelante, e ir más atrás en el tiempo sólo sería hacer conjeturas sin pruebas fiables.</p>
<p>En este trabajo hemos rastreado la historia para de forma cronológica presentar aquellas publicaciones y documentos, en los cuales, diferentes autores corroboran y ratifican que se ha hablado euskera en las Encartaciones de Bizkaia, teniendo siempre en cuenta que, desde el punto de vista histórico y cultural, incluimos también, aunque hoy no pertenezcan a dicho territorio, los pueblos de la Margen Izquierda de la Ría de Bilbao.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Documentación y testimonios en diferentes obras. Los primeros documentos. (Uhart) Ugarte y (Baracaldonensis) Barakaldo. Siglo XIi</p>
<p>En los documentos de donación, del año 1040 y de 1051, aparecen los hermanos Galindo y Lope con el mismo apellido escrito así: Bellacoz, Blascoz, Velázquez; en el archivo del Hospital de Talavera, en los cartularios de San Millán de la Cogolla y en el Monasterio de San Salvador de Oña. Recogidos en las obras de Mañaricúa, Gregorio Balparda y Labayru<a href="https://funjdiaz.net/folklore/07ficha.php?ID=4594&amp;NUM=459#footnote-1567-2">[2]</a>. Estas diferentes grafías pertenecen a los mismos señores de Barakaldo en ese período del s.&nbsp;xi; Galindo y Lope, tenentes de la monarquía Nabarra, sirvieron primero a Sancho el Mayor (1004-1035) y luego a su hijo García Sanchez (el de Nájera 1035-1054). Aquí aparecen los dos primeros nombres de lugar –¿topónimos?– documentados de nuestra historia, Uhart 1040 (hoy Ugarte) y Baracaldonensis, 1051 (hoy Barakaldo). De estos dos nombres de casi mil años de antigüedad que, al parecer, corresponden a Barakaldo, podemos decir que el primero Huart, es de origen eúskaro, y el segundo Baracaldonensis, gentilicio de Barakaldo, de origen incierto, ¿céltico? ¿latino? ¿germánico, tal vez?, ¿un hibrido compuesto? ¿de un término vasco y otro indoeuropeo? o, un ¿patronímico? Todavía no lo sabemos con seguridad, aunque sobre esto se ha escrito bastante<a href="https://funjdiaz.net/folklore/07ficha.php?ID=4594&amp;NUM=459#footnote-1567-3">[3]</a>. Lo que si podemos afirmar es que esos términos fueron creados por vascohablantes, aunque es muy posible que hubiera más lenguas: el latín en el cual están escritos los documentos. El latín era la lengua oficial de los monasterios y por supuesto, las lenguas romances que ya se hablaban en todo el norte de Hispania, J. A. García de Cortázar, 1980<a href="https://funjdiaz.net/folklore/07ficha.php?ID=4594&amp;NUM=459#footnote-1567-4">[4]</a> nos dice: «La cultura de la mayoría de la sociedad hispano-cristiana se halla basada en un lenguaje que, desde fines del siglo viii, deja paulatinamente de ser el latín, sustituido –según las áreas–,entre esa fecha y el año 1000 por el mozárabe, gallego, leonés, castellano, aragonés y catalán, mientras el área vascona sigue expresándose en vascuence». Nuestro territorio, ¿estaba dentro de esa área vascona? Yo creo que sí, pero, no sería la única lengua que se hablaba en el oeste bizkaíno.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Lope García de Salazar (1399-1476). Siglos&nbsp;XIV y XV</p>
<p>Lope García de Salazar escribió su obra Bienandanzas e Fortunas en el último tercio del siglo xv. En esta obra, entre otras cosas, dice sobre Barakaldo:</p>
<p>La tierra de Baracaldo de antigüedad de tiempo inmemorial fue de la jurediçion e señorio de la Encartaçion, segund que lo era de Somorrostro, e con ella auian montes e aguas e yerbas…</p>
<p>En otro apartado de la misma obra Lope asegura que Barakaldo perteneció a la comarca de Somorrostro de las Encartaciones hasta 1366, año en que se incorporó a la Merindad de Uribe con asiento en el Señorío de Bizkaia. Por desgracia, no hace referencia al origen de Barakaldo, ni a su etimología; sin embargo, la afirmación de antigüedad inmemorial puede ser una referencia importante, ya que en la Edad Media decir inmemorial hacía referencia, no solamente al tiempo, sino también a lo originario. Recordar que la antigüedad, el origen y la lengua fueron durante mucho tiempo la base de la hidalguía universal. Seguramente Lope Garcia de Salazar, como noble (Jauntxo) de su tiempo, quería decir eso. Quiere decir, también, que el territorio barakaldés ha estado poblado desde muy antiguo, si los primeros documentos aparecen a mediados del siglo xi, significa que Barakaldo ya estaba poblado mucho antes. J. A. Fernández Carvajal<a href="https://funjdiaz.net/folklore/07ficha.php?ID=4594&amp;NUM=459#footnote-1567-6">[6]</a>, 2018.</p>
<p>Siguiendo con la afirmación de Lope García de Salazar de que Baracaldo, era de tiempo «Inmemorial», traemos aquí algunos datos del Valle del Regato sobre los hallazgos arqueológicos encontrados. En las alturas de Barakaldo se tuvieron que producir los primeros poblamientos, y así lo atestiguan los hallazgos arqueológicos hallados en Tellitu, en la Caverna llamada Peñaroche-Arriotse, por el grupo de espeleología del Club Deportivo de Bilbao, allí hallaron piezas de silex, restos de conchas y huesos. En 1968, los miembros del Grupo espeleológico Esparta de Barakaldo encontraron un gran número de huesos humanos, entre los que destaca una mandíbula casi completa, lo que lleva al especialista en arqueología Nolte y Aranburu a la siguiente conclusión: que estamos ante un hallazgo sepulcral. Según éste, y por los fragmentos de cerámicas encontrados, podríamos datar este lugar como bronce de fase tardía relacionado con Santimamiñe. Como vemos la antigüedad del poblamiento está asegurada, pero, ¿y la de los topónimos recogidos?</p>
<p>Al margen de la protohistoria, el poblamiento de El Regato parece ser bastante antiguo, al menos por lo que respecta a la zona baja del valle. Y tenemos que volver al primer cronista de Bizkaia, Lope García de Salazar: en otro apartado de sus «Bienandanzas e Fortunas» sitúa hacia el año 740 unos asentamientos de godos escandinavos, que para algunos historiadores actuales no serían otra cosa que mozárabes; en distintos puntos, y entre ellos cita a «Mesperuza de Baracaldo». El lugar de Mesperuza está situado en la entrada del Valle, muy cerca de Gorostiza. A continuación, traemos un grupo de topónimos recogidos por Txomin Etxebarria.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Topónimos recogidos del siglo XIV</p>
<p>Desde el siglo xi hasta el siglo XIV, Txomin Etxebarria (2004) recoge un grupo de topónimos relacionados con Barakaldo, en el cual, además de Huart y Barakaldo ya mencionados, apenas aparece un dudoso Gastanega (1214), debemos suponer que los nombres de lugar existirían, aunque no se hayan reflejado en los documentos. Este autor recoge para este siglo&nbsp;XIX los siguientes topónimos: Alvanodo / Aldauondo / Arana / Azordoiaga / Acordoyaga / Acoydoaga-Baracaldo / Varacaldo / Bendibil / Brobica / Cadagua / Cadahalso / Careaga / Eguiluz / La Ferrería de Acordoyaga / Herburu / Larrea / Luchana / Luxarra / Mespelerreca / Mesperuza / Percheta / Tapia / Urdayuay / Uribarri / Uribitarte / Zaballa / Zorroza / Zubileta.</p>
<p>En este grupo de nombres de lugar que Etxebarria nos presenta para la centuria de 1300, encontramos topónimos de origen diverso, por ejemplo: Arana, Bendibil, Herburu, Larrea, Urdayuay, Uribarri, Uribitarte, Zaballa, Zorroza, Zubileta… nos suenan con un claro sabor vasco y algunos de ellos muy barakaldeses, que persisten hoy en día. Otros, sin embargo, nos suenan más a una etimología latina o del romance, por ejemplo: Cadagua, Cadahalso, Luchana, Tapia, etc. Sin embargo, hay algunos muy antiguos y que nos parece que tienen un origen diferente, por ejemplo: Mesperuza y Mespelerreca, posible pariente del primero, que nos suenan más a un origen de lenguas celtas o germánicas, es decir, indoeuropeas. Como ya hemos comentado el lugar de Mesperuza está cerca del barrio de Gorostiza, en la parte baja del Valle, mientras Mespelerreka se encuentra arriba, un poco más abajo de Eskauriza y Urkullu, este último muy conocido por la ferrería que mando construir el Canciller Ayala en 1377. Veamos que nos dicen Gorrotxategi y Bañales en su obra Toponimia Histórica de Barakaldo (2007):</p>
<p>El barrio de Mesperuza aparece desde los inicios según García Salazar, primer cronista de Bizkaia, es más que probable, que este nombre y el de Mespelerreka, el cual aparece en el siglo xv en la donación del monasterio de Burzeña estén relacionados. Se trata de un compuesto de mezperu, variedad dialectal del común mizpira ‘nispero’, Mespilus germánica, y el abundancial –tza/za: El misperal.</p>
<p>Aunque el origen de estos nombres de lugar no sea vasco, lo que está claro es que su estructura, composición y su fonética responden a parámetros de la lengua vasca, por tanto, podemos decir sin duda alguna, que fueron creados por vasco-hablantes, las hicieron suyas lo mismo que muchas palabras latinas como: pake/bake del latín pacem, paz en castellano.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Documentos del siglo XVI-XVII</p>
<p>Aguirre Gandarias, Sabino</p>
<p>2 doc. De 1504 y 1508 sobre el pleito que enfrentó a los sucesores de Lope García de Salazar por la herencia del mayorazgo de San Martín de Muñatones, muerto en 1476.</p>
<ol start="1990">
<li>«Dos documentos inéditos sobre el euskera en Las Encartaciones lengua vulgar a fines de la edad media», en Eusko Ikaskuntza Lingüística y Literatura, nº 10, pp. 9-14.</li>
</ol>
<p>1504, abril 26</p>
<p>(Valladolid) — Petición de un receptor que sepa la lengua vascongada para la probanza en el pleito sobre el mayorazgo de San Martín, ARCH — Sala de Vizcaya — Pleitos Civiles — Pleito Sucesorio sobre San Martín de Muñatones — Caja 1567 —Leg. 671-3 (ant. sign.) — Vol. C.—f. LVI (Rubricada).</p>
<p>Muy poderosos señores. Vuestro servidor Ochoa de Salasar, preboste de Portugalete, suplico e pido a vuestra altesa, que pues manda que se dé información de las declaraciones fechas por el muy reberendo presidente e oidores de la avdiencia de sus altesas e que se faga probança dentro de treinta días.</p>
<p>Probean e señalen reçebtor que sepa la lengua bascongada e para que entienda lo que los testigos le dixieren.</p>
<p>Otrosí porque para se dar la información e faser la probança sobre los edefiçios e plantas e frutos e rentas, estando la casa en poder del dicho Ochoa de Salazar non se podría faser la probanca. E los testigos que han de deponer non podrían deponer en ninguna manera disiendo la verdad, ni yo informarles porque abria peligro de muerte en ello, segund que la tienen encastillada e con honbres acotados. A vuestra altesa pido e suplico le mande poner la dicha casa de San Martín en poder del corregidor de Viscaya, o del prestamero o de otra persona que la tenga de mano de vuestra altesa. Para que yo e mis procuradores e los testigos que han de deponer puedan entrar en ella con libertad e ver los edeficios e plantas e heredades.</p>
<p>Porque en otra manera non podrían desir sus dichos e depusiçiones, ni yo faser la dicha probança e dexaría de mostrar la verdad e mi justicia, para lo cual inploro vuestro real oficio. Salasar (firmado).</p>
<p>En Valladolid, a veinte e seis días del mes de abril de mill e quinientos e cuatro anos, ante los señores oidores la presentó Ochoa de Salasar preboste. E leída los dichos señores dieron por receptor para faser la probancas d’este pleito a Pedro de Fos, escrivano e receptor d’esta real audiencia. En lo segundo que se lleve el acuerdo. Fernando de Vallejo.</p>
<p>1508, diciembre 1</p>
<p>(Valladolid) — Nueva petición de un receptor que sepa la lengua vascongada para el pleito sobre el mayorazgo de San Martín de Muñatones. ARCH — Sala de Vizcaya — Pleito sucesorio sobre San Martín de Muñatones — Caja 1.567 — Leg. 671-3 — Vol. C. — f 232 (Rubricada).</p>
<p>Muy poderosos señores. Juan Lopes de Arrieta en nonbre e como procurador que soy de Ochoa de Salazar, prevoste de Portogalete, e Martín Ruiz de Muncharas en nonbre de Ochoa de Salazar, fijo de Juan de Salazar.</p>
<p>Desimos que en el pleito que las dichas nuestras partes ante vuestra altesa tratan e fueron resçibidas a prueva con cierto término. Por ende suplicamos a vuestra altesa que a nuestro pedimiento e consentimiento mande, qu’el término asignado corra desde el día de los Reyes primero que viene a cabsa de las fiestas.</p>
<p>E porque nuestras partes han de fazer sus provanças en el condado de Viscaya, donde los testigos que han de presentar son bascongados que non entienden la lengua castellana, e Pedro de Hoz escrivano reçebtor del número d’ésta su real abdiençia ba allá y es bascongado y está informado d’este negocio, porque las provanças d’este dicho pleito han pasado ant’él.</p>
<p>Por quitar a las partes de costas de intérpretes, pedimos e suplicamos, asimismo mande cometer la reçebçión y esaminaçión de los dichos testigos al dicho Pedro de Foz. Para lo cual en lo necesario el real ofiçio de vuestra altesa inploramos e firmamos esta petiçion de nuestro nonbres. Salasar.</p>
<p>Martín Ruis. Juan Lopes de Arrieta.</p>
<p>En Valladolid, a primero día de disienbre de mill e quinientos e ocho años. Ante los señores oidores en avdiençia pública la presentó el preboste Ochoa de Salasar e Martín Ruis de Muncharaz en nombre de su parte. E leída los dichos señores, dixieron que lo oían, y mandaron que se fisiese como las partes por esta petición lo piden.</p>
<p>A primero de disienbre de I-D VIIIº, que se haga como las partes lo piden.</p>
<p>[…] en 1513 (agosto 1 Valladolid) se cursa un proceso contra 9 capitanes, todos ellos de Vizcaya, que habían dirigido a la gente del Señorío en la reciente guerra de Castilla con Navarra, presos a su retorno en la corte por hechos no especificados.</p>
<p>Y en orden a la probanza testifical conforman dos suplicas con tres puntos comunes al pedir que; durante el proceso que uno de ellos pudiera representar al conjunto, la recepción fuese vertida por un «vascongado» y el asunto se despachara a la mayor brevedad. Los capitanes eran:</p>
<p>Pedro Ruiz de Zaldibar, Fortún García de Arteaga, Juan López de Begoña (o Eskauriza), Pedro bélez de Belaustegi, Fortún Sánchez de Susunaga<a href="https://funjdiaz.net/folklore/07ficha.php?ID=4594&amp;NUM=459#footnote-1567-9">[9]</a>, Gonzalo de Ugarte, Pedro de Gondra y Martín de Barraski.</p>
<p>Estos, por su parte, presentaron querella contra el pesquisidor, el licenciado Sendino, el pleito referido y sus testigos manifestaron que: en las declaraciones ante el pesquisidor no se asento cuanto era favorable a dichos reos; y no queriendo algunos firmarla, les extorsionaron con la amenaza de obligarles a ir ante la corte a declarar, llevándoles de 10 a 20 ducados; y se había usado de un intérprete que solo preguntaba y respondía a conveniencia del pesquisidor.</p>
<p>1513 (agosto, 1, Valladolid) &#8211; Los nueve capitanes de Bizkaia presos piden entre otras cosas un receptor que conozca el euskera para las probanzas de su pleito.</p>
<p>AGS, CC, Pueblos, Vizcaya, lag. 23. fol. 59 (original rubricado).</p>
<p>Muy poderosa señora:</p>
<p>Los capitanes del condado de Viscaya, que al presente estamos presos en esta Corte besamos las manos de Vuestra Alteza, y desimos qu´en el pleito que tratamos con vuestro procurador fiscal, hemos sido resçibidos a prueba con çeierto término. Porque los testigos que se an de tomar por ama partes son vascongados, suplicamos a vuestra alteza mande qu´el reçptor fuere nombrado para ello fuera vascongado, porque no tenga necesidad de intérpretes porque a las vezes los intérpretes han dicho el contrario de lo que los testigos dizen IX firmas. (Nota marginal: que la probança tome allá un vascongado, que sea vascongado).</p>
<p>Otrosí por cuanto los dichos capitanes que aquí estamos presos somos nueve, suplicamos a Vuestra Alteza mande dar liçençia a uno de nosotros para que pueda ir a entender en hacer la dicha probança. E nosotros quedaremos aquí presos por él e nos obligaremos que verna luego que se acabare de facer la dicha probança, por que de otra manera recibiríamos mucho daño en no ir persona informada que conoscan los testigos. (Nota marginal: que vaya uno de ellos).</p>
<p>Estamos en esta corte, suplicamos a Vuestra Alteza lo mande prober luego y sin dilaçión alguna. (Nota margimal: que despache luego).</p>
<p>(Nota final: En Valladolid, a primero de agosto de I D XIII años).</p>
<p>El Bachiller Zaldibia. Nacido en Tolosa en la 1ª mitad del siglo xvi</p>
<p>Juan Martínez de Zaldibia Elduayen. Más conocido como el bachiller Zaldibia, nació en Tolosa, en la primera mitad del siglo xvi. En su obra «Suma de las cosas cantábricas y guipúzcoanas»,(1564?) nos dice en el capitulo IV:</p>
<p>[…] Hablase esta lengua (el euskera) en Guipúzcoa, Vizcaya y Encartaciones, Alava, lo más interior de Navarra, y en Labort y Vascos, y donde más perfectamente y con menos mixtura de otras lenguas se habla es en Vascos.</p>
<p>Aunque habla de Encartaciones en general, he visto necesario incluir esta nota del bachiller Zaldibia, porque la Encartación histórica y cultural, a la izquierda del Nervión-Ibaizabal incluia nuestro pueblo, ya hemos visto en otro apartado como Lope Garcia Salazar dice que Barakaldo se separó de las Juntas de las Encartaciones en el año 1366, para incorporarse con asiento propio en las Juntas Generales de Bizkaia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Crónica de Ibargüén-Cachopín, finales del s.XVI o Principios del s. XVII</p>
<p>Crónica histórica del Señorío de Vizcaya atribuida a un hijo del laredano Doctor García Fernández-Cachopín, quien colaboraría con el escribano de Zornoza (Bizkaia) Juan Iñíguez de Ibargüen y que fue escrita hacia el año 1588 bajo el título de «Crónica General Española y sumaria de la Casa Vizcayna».</p>
<p>Aquí (en Barakaldo), hablan vascuence y romance y el vascuence con unos regustos particulares, lo pronuncian con un sonido diferente a los demás pueblos comarcanos, y el romance hablan habitantes de hacia Castro Urdiales. (Texto facilitado por el investigador de Amorebieta, Julio Etxebarria).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La polémica cuestión de los procuradores de Barakaldo y otras anteiglesias. Siglo XVII.</p>
<p>Transcripción<a href="https://funjdiaz.net/folklore/07ficha.php?ID=4594&amp;NUM=459#footnote-1567-10">[10]</a> de actas de mayo y de septiembre de 1625:</p>
<ol>
<li>Junta General de so el árbol de Guernica, de 20 de mayo de 1625.</li>
</ol>
<p>Esclusión del fiel de Muxica en virtud de los decretos, por insuficiente. Por la anteiglesia de Muxica, Pedro de Uriburu, que por no concurrir en el las calidades de dibersos decretos deste Señorio y mandamientos convocatorios que se despacharon, en que se mandaba que no se ynbiase por juntero a la dicha junta ninguno que no supiesse leer y escribir y hablar romance y no saber el dicho Pedro de Uriburu, se hordeno y mando que por su incapacidad fuese presso a la cárçel y estubiese en ella 10 dias y pagase quatro ducados de pena, conforme al dicho decreto que se hizo a ocho dias del mes de abril de mil y seiscientos y veinte y cinço en que estamos, por lo qual no fue admitido en la dicha junta.</p>
<p>Al fiel de Hereño, por la anteyglesia de Hereño Martin de Cobeaga, por lo mismo que el anterior, y al fiel de Berriatua, Martin de Uriçar por Berriatua, pone concretamente; por no saber escrivir.</p>
<ol start="2">
<li>Junta General del Señorio de Vizcaya a 16 de septiembre de 1625.</li>
</ol>
<p>Haviendose llamado por la anteiglesia de Baracaldo paresçio Antonio de Arteaga en nombre de dicha anteiglesia, y por no saber leer ni escribir conforme a lo decretado diversas vezes sobre este particular, fue espulso por incapaz y su señoria, en horden de lo que asi está decretado, mando que se execute la pena que en semejante caso esta puesta, y por agora modero en dos ducados para con el susodicho y cinco días de cárçel so pena de que se executara la pena de los cuatro ducados de los decretos precedentes…</p>
<p>Por la anteiglesia de Berango parecio Martin de Arana, con su poder, y por ser incapaz por causa de no saber ler ni escrivir no fue admitido, y le condeno su señoria en dos ducados y en cinco días de cárçel a cumplir dentro de dos días pena de quatro ducados.</p>
<p>A lo largo de estos años ha habido mucho debate con este tema: algunos como J. M. Sasía, (1966) pensaban que el juntero que representó a nuestro pueblo era monolingüe euskaldun, otros han dicho que no, que en ese periódo histórico era imposible que en la Margen Izquierda del Nervión-Ibaizabal hubiera gente que no supiera castellano/romance, es decir que fuera monolingüe euskaldun. Sin ánimo de polémizar pero, creo que viendo los documentos aparecidos aquí es difícil pensar que en una época tan tardía como el siglo xvii (1625) enviaran desde Barakaldo un representante que no entendiera el romance que allí se hablaba, o al revés que ese representante no lo hablara con fluidez. Lo único claro es que fue expulsado por no saber leer ni escribir, es decir, era analfabeto. Ya hemos visto cómo en la crónica de Ibargüén/Cachopín, la cual se escribe unos años antes, se refleja que los barakaldeses hablaban los dos idiomas, vascuence y romance.</p>
<p>Los primeros textos jurídicos del Señorío de Bizkaia<a href="https://funjdiaz.net/folklore/07ficha.php?ID=4594&amp;NUM=459#footnote-1567-11">[11]</a> datan de las Ordenanzas de Gonzalo Moro en 1394, después en 1452 se aprueba el Fuero viejo y en 1526 el Fuero Nuevo, pero no será hasta el 8 de abril de 1625 que, mediante decreto del Señorío, se apruebe la obligación de «que todo juntero debe saber; leer, hablar y escribir en romance». Por supuesto, se refiere al romance castellano.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Documentos del s. XVIII</p>
<p>Año 1712</p>
<p>En el año de 1712, una niña de 15 años es violada y muerta por su violador, la niña es Concepción de Tellitu, barakaldesa y huérfana que vive con unos tíos en el barrio de San Bizente, la expresiva frase es: Ai ene desditxadea! que la víctima grita por tres veces antes de exhalar el último suspiro, expresión de desconsuelo, que oyó claramente una testigo.</p>
<p>La referencia está recogida en un auto judicial del corregidor de Bizkaia, que hace mención a todo el proceso que se llevó en el caso de la barakaldesa Concepción de Tellitu<a href="https://funjdiaz.net/folklore/07ficha.php?ID=4594&amp;NUM=459#footnote-1567-12">[12]</a>. En este caso, no es solamente la exclamación expresada por la víctima, sino que a lo largo del documento se ve cómo muchos barakaldeses de la época hablaban el euskera de manera habitual, así lo reflejan Ander Ros y Esperanza Sainz en su trabajo «Barakaldoko eta Enkartazioen historia linguistikoaz». 2001.</p>
<p>Mikel Gorrotxategi</p>
<p>Siglo XVIII. Tiene documentado un dato que puede ser muy interesante, lo edita en K Barakaldo Aldizkaria nº 3, nos dice lo siguiente:</p>
<p>Casos como el del barakaldotarra Pedro de Allende Zaballa, intérprete de euskera en el ayuntamiento de Portugalete en el siglo XVIII, o Concepción de Tellitu, (tema tratado más arriba) en el mismo siglo, ambos perfectamente documentados, no deben ser considerados hechos aislados. Ese fino hilo de transmisión de la lengua no llegó nunca a romperse, como demuestra, aún hoy día, Juanita de Agirre, una de las últimas habitantes del barrio de Larrazabal, bajo Santa Águeda. Ellos han convivido con las nuevas generaciones que, tras aprender el euskera siendo adultos, lo han transmitido a sus hijos.</p>
<p>Cuestionario de Tomas López, año 1795</p>
<p>El alcalde de Barakaldo, a la sazón, Silverio Joaquín de Retuerto; entre otras muchas cosas, dice hablando de la tierra, la salud y las lenguas de los barakaldeses:</p>
<p>[…] Abunda de delicadas hortalizas y todo género de fruta que se venden en las villas inmediatas con preferencia a las de los demás pueblos y solo de Guinda y de Cereza produze anualmente mas de 30 (D?) rr vn. Tendra de largo como dos leguas y una de ancho escasa en que están repartidos 400 vecinos que son poco mas o menos el numero de su poblazion, labradores que viven en el cultivo de las tierras y excelentes vegas que de junqueras se han reducido a sembrados de treinta años a esta parte con lo que se ha aumentado mucho la labranza. No hai en su jurisdizion feria ni mercado alguno, y los vezinos compran y venden en las villas de Bilbao y Portugalete que tienen mercado diario de granos y lo demás nezesario a la vida humana.</p>
<p>[…] Por estar este Pueblo situado la maior parte en una llanura y terreno fangoso, y tener inmediatos los dos ríos arriva expresados (Castaños y Cadagua) se careze de aguas buenas para beber, por lo que reinan en los veranos muchas tercianas aunque no malignas, y en los inviernos algunas puntas de costado, en lo demás el aire es sano y el cielo despejado, y sus naturales robustos y ágiles, la lengua común es el vascuence y castellano, aunque uno i otro mezclado y nada puro<a href="https://funjdiaz.net/folklore/07ficha.php?ID=4594&amp;NUM=459#footnote-1567-14">[14]</a>, nazen como 100 mueren 70 poco más o menos.</p>
<p>Gabinete de manuscritos de la Biblioteca Nacional. Madrid Mss 7312, fol. 4o7-410.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Siglo XIX</p>
<p>Cartas del franciscano José Antonio de Uriarte a L. Lucien Bonaparte</p>
<p>Marquina, 16 de mayo de 1864. En esta carta nos dice referente a Barakaldo:</p>
<p>Muy Señor mio y de toda mi consideración y aprecio: participo a S. A. que he averiguado con toda exactitd cuantas preguntas me hace para el mapa lingüístico. En Baracaldo los Barrios de Regato y Retuerto son enteramente castellanos y es muy raro el qué en estos, habla bascuence: pero en los otros cuatro, que son Beurco, Burceña, Irauregui y Landaburu la gran mayoría es bascongada, aunque poseen ambas lenguas y aun algunos mui jóvenes no saben vascuence. En el barrio de san Vicente la mayoría es castellana, aunque también hai bastantes vascongados […]</p>
<p>Bermeo, de abril de 1866. Dos años más tarde nos dice lo siguiente:</p>
<p>Mui Señor mio, y de mi mayor consideración y aprecio: participo a S. A. que he estado de intento en Baracaldo, y he averiguado que en los barrios de Landaburu, y Beurco se habla mucho bascuence y en el de San Vicente también algo: pero en el barrio de Retuerto y demás apenas se conoce. He hablado con muchos yo mismo en vascuence. Como los jóvenes, por lo regular, hablan castellano este idioma es el que domina […]</p>
<p>Velasco, Ladislao de y Cuesta, F. de la, 1879</p>
<p>Los euskaros en Alava, Guipúzcoa y Vizcaya. Barcelona. 1879.</p>
<p>Hablando de las Encartaciones de Bizkaia dice en la p.484:</p>
<p>También tiene un nombre especial esta comarca: llamase las Encartaciones, aunque algunos de los pueblos que componen el partido judicial de Balmseda, no pertenecen al territorio encartado. Los valles o pueblos en que la lengua vascongada ha desaparecido casi por completo en Vizcaya son los siguientes: Abando, Arcentales, Arrancudiaga, Baracaldo, Balmaseda, Galdames, Gordejuela, Güeñes, Lanestosa, Miravalles, Muzquis, Orduña, Portugalete, San Salvador, Santurce, Sestao, Sopuerta, Trucios, Zollo y Zalla, que componían un total de unas 30.000.</p>
<p>De estas 30.000 almas (censo de 1867) hablaban aún el vascuence unas 2.000, bien porque algunos habían venido de las provincias limítrofes, o porque ancianos todavía lo conservan como lengua nativa, cual sucede en Baracaldo». y en la p. 485, nos dice:</p>
<p>Hace pocos años, no más de 30, qué en Baracaldo, por ejemplo, se hablaba generalmente el vascuence, aún recordaba no ha mucho un respetable anciano que alcanzaba los 85 años de edad, que en su niñez todavía hablaban vascuence los de los barrios de Galdames y Güeñes, que habitaban las alturas confinantes con Barakaldo…</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Resurreción María de Azkue</p>
<p>La única oración completa con sentido y fácil de entender, en el euskera barakaldés, la ha recogido Resurreción María de Azkue, lekeitiano, que fue a lo largo de su vida; musicólogo, linguísta, el primer presidente de Euskaltzaindia y sacerdote, el refrán dice así: Barakaldoko kerezäa duztia da mantekäa</p>
<p>La cereza de Barakaldo es pura manteca.</p>
<p>Y comenta el mismo Azkue: «corrió mucho este dicho, hace como un siglo, para con su mantekäa guasearse del vascuence de los barakaldeses».</p>
<p>La primera edición es de 1935, luego si hacia un siglo, nos situamos en la primera mitad del xix.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>A modo de epílogo</p>
<p>En mi anterior trabajo, «Las huellas del euskera y el vocabulario barakaldés», menciono una cita de Pedro Simón Guerrero en su obra de 2001, la cual hace mención al comportamiento de las iglesias y cómo competían las distintas diócesis entre ellas por los diezmos y donaciones de las diferentes parroquias en aquellos tiempos medievales. En este caso hay una referencia a las lenguas que nos interesa, la nota dice así:</p>
<p>San Jorge y en general las iglesias de las Encartaciones, pertenecían al obispado de Burgos desde la desaparición del de Valpuesta (1084). En aparente contradicción con lo expuesto, Barakaldo fue disputado a Burgos por Calahorra en los últimos años del siglo XII: «et quasdan alias, Labrillos, Miranda, Baracaldo, in burgensi diocesi constituas ad buergensem ecclesiam pertinentes»… Y, pese a que una sentencia del papa Lucio III mandó restituir a Burgos los usurpados, Calahorra no obedeció. Por fin en 1229, ambos obispos acordaron que el termino de Baracaldo quedaría integrado en Calahorra-La Calzada, obispado al que perteneció hasta la creación del de Vitoria a mediados del siglo XIX. Todo el territorio de las Encartaciones, a excepción de Gordejuela y Baracaldo, dependían de Burgos. Quizá se deba a mera coincidencia, pero ambas localidades son los lugares encartados donde más topónimos vascos se conservan.</p>
<p>Si podemos demostrar que El Obispado de Calahorra-La Calzada se encontraba en los siglos XII-XIII dentro del área vascona, entonces, la nota cobraría todo su sentido, pues Gordexola y Barakaldo habrían mantenido ese porcentaje tan alto en NNL de origen vasco por la influencia del obispado de Calahorra en contraposición a los demás pueblos de las Encartaciones, los cuales, se encontraban dentro de la órbita del Obispado de Burgos.</p>
<p>Siguiendo el hilo de las divisiones eclesiásticas y políticas en aquellos tiempos medievales y la influencia del poder de la iglesia en las almas y en los bienes materiales para sus parroquias y sus parroquianos, quiero anotar que casi nadie pone en duda la presencia en época medieval del euskera en la Rioja, como han puesto de manifiesto en sus obras Merino Urrutia, K. Mitxelena, Eduardo Aznar, David Peterson y muchos otros. Cuestión muy diferente es si llegó allí a través de diferentes repoblaciones o ya existía en tiempos anteriores, cuestión que escapa del objetivo de este trabajo. De todos modos bastaría el documento de la «Fazaña del Valle de Ojacastro» (1239), para dilucidar la cuestión, pues este documento permitía a los habitantes de dicho valle dirigirse en vasco en cualquier litigio.</p>
<p>Sin embargo, para seguir enriqueciendo el debate de si nuestro territorio estaba o no en el área vascona, es decir, de habla vasca, como apuntaba más arriba el veterano medievalista García de Cortazar, traigo aquí estas otras aportaciones:</p>
<ol>
<li>David Peterson (2011). Este autor, al analizar la toponimia vasca en la Rioja, basándose en un trabajo anterior de Mitxelena, (1987) nos dice lo siguiente sobre la línea fronteriza que separaba el poder de Castilla y el del reino de Navarra:</li>
</ol>
<p>A partir de una variedad de fuentes podemos reconstruir el trazado de una frontera política en el Alto Ebro durante el período de 880-1025, primero entre Al-Andalus y el reino de Asturias, y luego entre el Reino de Navarra y el Condado de Castilla. El texto más significativo es Cogolla 166, que describe el trazado en 1016, de la frontera entre el reino de Pamplona (Navarra) y el Condado de Castilla, desde el pico de San Lorenzo en la Sierra de la Demanda hasta el río Duero, cerca de la actual ciudad de Soria. Este trazado coincide con la división diocesana entre Oca-Valpuesta-Burgos y Calahorra-Náreja, y a partir de esta coincidencia surge la hipótesis de que la frontera política seguía el (mejor documentado) límite diocesano. Tal hipótesis parece confirmada por la evidencia diplomática: en la diócesis burgalesa siempre aparecen citadas autoridades castellanas, mientras en la calagurritana los poderes políticos citados son siempre navarros.»</p>
<ol start="2">
<li>Siguiendo con otro trabajo de Peterson sobre la toponimia vasca en la Rioja Alta, en el apartado de los topónimos en uri, nos dice lo siguiente:</li>
</ol>
<p>La colonización del Tirón inferior. A la hora de explicar y contextualizar esa dinámica colonizadora, cuando de repente se intensifica la explotación de un fértil espacio ya habitado, es de singular importancia el hecho que hasta aproximadamente 1020 este mismo espacio se había encontrado en la frontera entre Castilla y Navarra. A partir de ese momento, Sancho III el Mayor empieza a expandir sus dominios hacía el oeste haciendose con todo Castilla, firmando documentos como ‘rege in Naiara et in Alava et in Castella’ ( ‘rey en Nájera, Álava y Castilla’ ).</p>
<p>Y como prueba aporta la reproducción del documento del Becerro Galicano Digital del archivo de UPV-EHU [doc. 317] (<a href="http://www.ehu.eus/galicano/id317">www.ehu.eus/galicano/id317</a>)</p>
<ol start="3">
<li>Elena Catalán<a href="https://funjdiaz.net/folklore/07ficha.php?ID=4594&amp;NUM=459#footnote-1567-24">[24]</a> nos recuerda a Mañaricua, 1962, y nos trae una nota también interesante para el aspecto lingüístico del País Vasco con respecto a Calahorra, dice así:</li>
</ol>
<p>El obispado de Calahorra y la Calzada presenta una estructura parroquial compleja y heterogenea como consecuencia de su configuración territorial, que, en el norte respetó la división geográfica, tribal y lingüística del País Vasco y en el sur siguió los avatares de la Reconquista.</p>
<ol start="4">
<li>J. A. García de Cortazar 1985. Hace ya 34 años que nuestro veterano medievalista en su obra «Bizcaya en la Edad Media (I)» nos acercaba un poco a nuestra realidad local en aquel siglo xi y nos dice en su p. 49:</li>
</ol>
<p>En cuanto a Vizcaya, la referencia al primer conde cabeza de la serie histórica, que actúa en la zona que hemos llamado nuclear, es contemporánea a la de la existencia de la tenencia de Ugarte, a orillas del Galindo, afluente por la izquierda del Nervión, en manos, en 1040, de los seniores Lope y Galindo bellacoz, dominantes, a la vez, en Colindres, Mena, Tudela, (al pie de Sierra Salvada, entre Mena y Ayala) y Llanteno o Ayala por el monarca navarro, sucesor de Sancho, García Sánchez III. La influencia navarra en los territorios de ambas orillas del Nervión quedaba así confirmada.</p>
<ol start="5">
<li>Del mismo autor<a href="https://funjdiaz.net/folklore/07ficha.php?ID=4594&amp;NUM=459#footnote-1567-26">[26]</a> 2018. Unas notas sobre la última obra de García de Cortazar sobre la historia del obispado de Calahorra en una época concreta de la Edad Media, siglos X a XIII.</li>
</ol>
<p>En cambio, en el espacio riojano ya definitivamente en manos de los navarros desde el año 920, algunos obispos empezaron a aparecer en los documentos como confirmantes o protagonistas. En el año 925, fueron dos (Galindo y Sedulo) los prelados que confirmaron la donación que hizo el rey Sancho Garcés I de algunos bienes situados en Alberite al cercano monasterio de San Martín de Albelda (nota 40) C. albelda, nº 3.</p>
<p>Hacia el año 950:</p>
<p>Nájera y Albelda: Empezaban a configurar la plana mayor de la Rioja.</p>
<p>San Millán: controlada por los navarros.</p>
<p>Al arrancar el siglo xi, este poder se hallaba representado en nuestro espacio de estudio por una figura, que además era hegemónica en el conjunto de los espacios políticos de la España cristiana: el rey Sancho III el Mayor de Pamplona, promotor de una reforma eclesiástica de contenido nebuloso que se clarificará y reforzará en los reinados de sus hijos y nietos. En 1035, la muerte del monarca abrió la sucesión de una serie de hitos cronológicos, unos políticos, otros eclesiásticos, que resultaron decisivos en la construcción de la diócesis de Calahorra.</p>
<p>Por todo ello, en cierto modo, puede decirse que la diócesis medieval de Calahorra nació entre los años1045 y 1065 y que sus artífices principales fueron el rey García Sanchez III y dos obispos-abades procedentes del monasterio de San Millán: García, obispo de Álava (1037-1055) y, sobre todo, Gómez o Gomesano, obispo de Najera (1046-1065). Ventidos años después de la muerte del segundo, esto es, en 1087, una vez que Alfonso había asegurado desde 1076 su autoridad en Vizcaya, Álava y la Rioja, tierras de anterior soberanía de los monarcas navarros, el fallecimiento del obispo Fortunio constituyó el final del obispado alavés y la incorporación de sus antiguos territorios a los del calagurritano.</p>
<p>El vínculo entre el obispo alavés García y el monasterio de San Millán dejó otra huella especialmente significativa para la historia de la diócesis de Calahorra. Fue la aparición, por primera vez en la historia, de Vizcaya en documentos de archivos conservados. Esa aparición tuvo lugar con motivo de la donación que el día 30 de enero de 1051 el conde Iñigo López y su mujer doña Toda hicieron a García, obispo de Álava, del monasterio de Santa María de Axpe de Busturia, sobre la Ría de Mundaca, con sus pertenencias y el diezmo del patrimonio presente y futuro de la familia condal en el territorio de Busturia con la condición de que, a la muerte del obispo, el conjunto de aquellos bienes pasara a San Millán de la Cogolla. La aceptación de la donación por el obispo García se acompañó, si no es una interpolación posterior, de la entrega por parte del prelado, cum consenssu clericorum meorum, en beneficio de Santa María de Axpe y, en última instancia, de San Millán, de las tercias de una serie de iglesias situadas en la margen izquierda de la mencionada Ría entre Guernica y Bermeo. De esa forma, obispado de Álava y monasterio de San Millán combinaban sus intereses y contribuían a fijar en el mar Cantábrico los límites septentrionales respectivos de la diócesis alavesa y del dominio emilianense.</p>
<p>p.239 (delimitación definitiva de la dióc. de Calahorra y las disputas entre esta y Burgos)</p>
<p>[…] Sin embargo, hacia 1180, los documentos volvieron a hacerse eco del conflicto entre los dos obispados por las iglesias de la linde entre ambos. En ese caso, junto a la de Santo Domingo de la Calzada, se menciona como objeto de litigio, Baracaldo, Miranda de Ebro e Ibrillos. Más tarde, aparecieron igualmente las de Caranca, Pontacre, la Morcuera, Galbarruli y Sajazarra; en definitiva, toda una cadena de iglesias que, en una línea meridiana, iba de Baracaldo hasta Santo domingo, cuyo estatus acabó definiéndose en un acuerdo suscrito en 1229 entre los obispos de Burgos y Calahorra según el cual se establecía que la jurisdicción (y la rentas) de cada una de aquellas iglesias correspondería alternativamente, por años a una y a otra de las diócesis […]</p>
<p>Trascripción y traducción del documento de donación 1051, hecha por el doctor en historia Mitxel Olabuenaga:</p>
<p>30 de enero de 1051. Cartulario de San Millán [38], N.º 279, pp. 271-272.</p>
<p>Sub nomine Christi redemptoris nostri. Ego igitur senior Enneco Lopez, gratia Deicomiti, una pariter cum uxore mea domna Tota, concedimus tibi patri spirituali Garsia Alavensis terre episcopo et condonamus omni voluntate unum monasteri iuxta maris,cui vocabulum est Sancte Marie de Izpea, subtus Penna, in territorio Busturi, cum sua decanía pernominata.Baretzi, etiam et illo decimo de Busturi, de me et de meis filiis et neptis et bisneptis, de illo que ganarent de Bosturi, cum omni integritate, ut deserviatpredicto monasterio. Sic tibi affirmamus nostram predictam offertionem, o serenissime pontífex, ut quamdiu in hoc seculo degueris, teneas et possideas ut volueris. Post tuum vero obitum, deserviat illum monasterium cum suas terras et piscarias et arbores pomiferas et predictam decaniam et Busturi decima ad atrium almi confessoris Emiliani presbiteri iubemus servire. Ubi et nos servíendi pro missionem habemus, et filiis nostris haberi perdocemus. Et ego Garsia, nutu Dei pontifici, cum consensu clericorum meorum, simile tenore donatione confirmationeque promitto et condono prefato Sancte Marie cenobio islas tercias de Udai Balzaga et de Luno et de Gernica et de Gorritiz en naiuso, et de Vermeio et de Mundaca et de Busturi en assuso, ad integritate confirmo donanda per eterna secula, amen.</p>
<p>Et ego Garsea rex interfui, assensum prebui et confirmavi simul cum Garsias episcopus et comite senior Enneco Lopiz et eiux uxor domna Tota, nostras supra nominatas promissiones et condonationes ad atrium Sancti Emiliani deservienda, iure perpetuo. &#8230; Facta carta sub era M.ª LXXX.ª, VIIII.ª, III.º. kalendas februarii, feria III.ª, regnante Garsea rex in Pampilona, in Castella Vetula et in Alava. Ego Garsias episcopus et domnus meus rex et comite Enneco Lopiz et cometissa domna Tota, qui hanc cartam fieri iussimus, relegentem audivimus, manus nostras</p>
<p>signos iniecimus et testes tradimus: Sancius episcopus Pampílonensis confirmans, Gomesanus episcopus Naiarensis confirmans, Mome Munchiensis abba confirmans, Ligoarius Molinivarrensis abba confirmans, Munius Abadiensis abba confirmans, sennor Lope Garceiz Arratiensis confirmans, senior Lope Blascoz (Vellacoz) Baracaldonensis confirmans, sennor Sancio Annussolz Aberancanensis confirmans, domna Leguntia Esceverrianensis confirmans, domni Galindo presbiteri confirmans.</p>
<p>Traducción:</p>
<p>Bajo el nombre de Cristo redentor nuestro. Yo, señor lñigo López, conde por la gracia de Dios, juntamente con mi mujer doña Toda, te concedemos a ti, padre espiritual García, obispo de la tierra de Alava, y donamos de toda voluntad un monasterio junto al mar, cuyo nombre es Santa María de Aspe, bajo Peña, en territorio de Busturia, con su decanía llamada Baretzi, y además el diezmo de Busturia, de lo que yo, mis hijos, nietos y biznietos ganemos en Busturia, en toda su integridad, para que sirva al monasterio ya dicho. Así confirmamos esta nuestra donación, a ti, serenísimo pontífice, para que, mientras vivas en este siglo, la tengas y poseas como quieras. Después de tu muerte, el monasterio con sus tierras y pesquerías, y árboles frutales, y la citada decanía y el diezmo de Busturia, mandamos que sirvan al atrio de San Millán, donde tanto nosotros hacemos promesa de servir, como enseñamos a hacerla a nuestros hijos. Y yo, García, conocido pontífice de Dios, con el consentimiento de mis clérigos, al mismo tenor que esta donación y confirmación, dono al mencionado cenobio de Santa María las tercias de Udaibalzaga, y de Luno, y de Guernica, y de Gorátiz para abajo, y de Bermeo, y de Mundaca, y de Busturia para arriba, confirmo las donaciones en su integridad por los siglos eternos, amén. Y yo, Garcia rey, estuve presente y di mi consentimiento y confirmé junto con el obispo García y el conde señor lñigo López y su mujer doña Toda, nuestras citadas donaciones para que sirvan al atrio de San Millán perpetuamente. &#8230; Hecha la carta bajo la era M.ª LXXXX.ª VIIII.ª, III.º calendas de febrero, III.ª feria, reinando el rey García en Pamplona, en Castilla la Vieja y en Alava. Yo, García, obispo, y mi señor, el rey, y el conde Iñigo López, y la condesa doña Toda, que mandamos hacer esta carta, la oímos leer y pusimos nuestras manos en señal y presentamos testigos: Sancho, obispo de Pamplona; Gomesano, obispo de Nájera; Momo, abad de Munguía; Ligarlo, abad de Bolivar; Muño, abad de Abadiano; señor Lope García de Arratia, señor Lope Blascoz de Baracaldo, señor Sancho Annussolz de Berango, doña Legoncia de Echevarría y don Galindo, presbítero, confirman.</p>
<p>GARCIA IZAGIRRE, Txeru</p>
<p>&nbsp;</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="203" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/04/convento-el-desierto-2.jpg?fit=300%2C203" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/04/convento-el-desierto-2.jpg?w=512 512w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/04/convento-el-desierto-2.jpg?resize=300%2C203 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="751" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/supresion-de-carmelitas-y-mercedarios/convento-el-desierto-2/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/04/convento-el-desierto-2.jpg?fit=512%2C346" data-orig-size="512,346" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="convento-el-desierto-2" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/04/convento-el-desierto-2.jpg?fit=512%2C346" /></div><p><strong><a href="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/04/convento-el-desierto-2.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="" data-rl_caption=""><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" data-attachment-id="751" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/supresion-de-carmelitas-y-mercedarios/convento-el-desierto-2/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/04/convento-el-desierto-2.jpg?fit=512%2C346" data-orig-size="512,346" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="convento-el-desierto-2" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/04/convento-el-desierto-2.jpg?fit=512%2C346" class="alignright size-medium wp-image-751" title="" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/04/convento-el-desierto-2.jpg?resize=300%2C202" alt="convento-el-desierto-2" width="300" height="202"></a>Decreto de José Napoleón suprimiendo los conventos de San&nbsp; Francisco y San Mamés de Abando y el de Capuchinos de Deusto, y determinando lo que habí­a de hacerse con los de San Agustí­n de Bilbao, Mercedarios de Burceña y Carmelitas de Bilbao y el Desierto.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>1º de septiembre de 1808</p>
<p>«Don José Napoleón &#8211; Por la gracia de Dios y la constitución Rey de España y de las Indias.</p>
<p>Atendida la mala conducta, tan agena de su estado que han observado en la insurrección acaecida en la Villa de Bilbao muchos de los Religiosos de las órdenes regulares y especialmente los del Orden de S. Francisco, que después de hacer de uno de sus propios conventos el arsenal de los aprestos militares, arrastraron y condugeron algunos los cañones á sus puestos, armándose otros de fusiles, con escándalo del pueblo sensato y religioso; y conviniendo que el escarmiento de cuantos incurran en semejante delito contenga a los demás en los lí­mites de su obligación y del respeto debido a las leyes civiles por toda institución religiosa, hemos decretado y decreta­mos lo siguiente.</p>
<p>Art. 1.º Los dos conventos de la observación de S. Francisco en la An­teiglesia de Abando, y el de Capuchinos, de la de Deusto en el Señorí­o de Vizcaya quedan suprimidos.</p>
<p>2.º Los individuos de dhas Comunidades, que casi todos abandonaron el Convento, fugándose a la entrada de las tropas francesas en Bilbao saldrán inmediatamente del territorio del Señorí­o sin excepción alguna retirándose á los Conventos que se les señale en su orden respectiva.</p>
<p>3.º Se ocuparán judicialmente los conventos dichos con sus términos de huertas o arbolados que tuviesen, y cuanto sea concerniente al menaje común, y biblioteca, y a Iglesia con todos sus enseres y ornamentos.</p>
<p>4.º Con reflexión&nbsp; a las localidades de las Iglesias referidas y circuns­tancias de población de Abando y Deusto, nos reservamos declarar si deben tener aplicación a Parroquias separadas o ayudas de Parroquia.</p>
<p>5º. Se pondrán en venta los Conventos ó Casas habitación baxo las mismas reglas prescritas para las de obras pí­as, y también la biblioteca, y demás efectos de menaje común.</p>
<p>6.º De los Conventos de Santa Marí­a de Burceña, Mercedarios en la Anteiglesia de Baracaldo, y San Agustí­n de Bilbao y Hospicio de Carmelitas de esta Villa y el término llamado del Desierto, que tienen en la referida Anteiglesia de Baracaldo, se ha de tomar igualmente ocupación judicial, y los individuos que se hubiesen fugado de ellos al tiempo de la entrada de las tropas francesas en Bilbao, aunque hubiesen vuelto á los quatro o más dí­as de la operación, serán considerados prófugos, y saldrán del Señorí­o de Vizcaya, como se manda en el artí­culo segundo.</p>
<p>7.º La ocupación judicial del artí­culo 6 será extensiva a Iglesias y bie­nes, bien que si quedaron Religiosos Mercedarios y Carmelitas, quedarán por ahora los tales religiosos en sus habitaciones, y las Iglesias en su uso de hasta aquí­, sin novedad también por ahora; de modo que la ocupación judicial se entienda inventario y conocimiento sin alteración en su actual aplicación.</p>
<p>8.º La ocupación inventario y avaluo de bienes se hará con intervención de los mismos procuradores, para darnos conocimiento de todo, y entonces señalaremos la pensión vitalicia que han de gozar mientras vivan los Reli­giosos no fugados, quedando a cargo de los procuradores su recibo y distribución.</p>
<p>9.º Para el convento de Agustinos no se reputarán fugados á los que se acogieron a casas de Bilbao, y regirá todo lo dicho para Mercedarios y Carmelitas de los artí­culos 7 y 8.</p>
<p>Nuestros Ministros de la Justicia, Negocios Eclesiásticos y de Hacienda quedan encargados del cumplimiento de este Decreto, cada uno en la parte que le toca.</p>
<p>Logroño 1º de Setiembre de 1808.- Firmado Joel Rey. Por S.M.. en au­sencia del Ministro Secretario de Estado. Gonzalo O&#8217;Farril. Es copia. José de Mazarredo».</p>
<h5 style="text-align: right;">Fuente: Estanislao Labayru</h5>
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		<title>El oficio de ferrón</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 28 Sep 2026 06:28:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="182" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2023/09/aaaa-3.jpg?fit=300%2C182" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2023/09/aaaa-3.jpg?w=600 600w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2023/09/aaaa-3.jpg?resize=300%2C182 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10360" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/aaaa-36/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2023/09/aaaa-3.jpg?fit=600%2C364" data-orig-size="600,364" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="aaaa" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2023/09/aaaa-3.jpg?fit=600%2C364" /></div>El trabajo en las ferrerías se realizaba de modo continuo y sin interrupción toda la semana. Los relevos para el descanso eran cortos e incómodos. Los descansos tenían lugar desde que terminaban la forja hasta que se sacaba la nueva agoa del horno. Llegada la hora del relevo, en el momento de extraer la agoa, [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="182" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2023/09/aaaa-3.jpg?fit=300%2C182" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2023/09/aaaa-3.jpg?w=600 600w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2023/09/aaaa-3.jpg?resize=300%2C182 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10360" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/aaaa-36/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2023/09/aaaa-3.jpg?fit=600%2C364" data-orig-size="600,364" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="aaaa" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2023/09/aaaa-3.jpg?fit=600%2C364" /></div><p>El trabajo en las ferrerías se realizaba de modo continuo y sin interrupción toda la semana. Los relevos para el descanso eran cortos e incómodos. Los descansos tenían lugar desde que terminaban la forja hasta que se sacaba la nueva agoa del horno.</p>
<p>Llegada la hora del relevo, en el momento de extraer la agoa, el fundidor despertaba a los dos forjadores que dormían en camastros junto a las carboneras. El jornal solía ser de tres reales y la comida a cuenta del dueño de la ferrería.</p>
<p>El trabajo resultaba muy penoso e insoportable, debido al calor del horno, el desprendimiento de chispas incandescentes y la deficiente evacuación de los humos. Para evitar riesgos se vestían con holgados y largos blusones de lino, iduriak, que les cubría desde el cuello a los pies protegiendo la cabeza con un amplio y rígido sombreo, capela.</p>
<p>Imágenes de la ferrería de Mirandaola Los accidentes de trabajo producidos en las ferrerías eran de gran gravedad, golpes mortales y magullamientos en los martinetes; quemaduras ocasionadas por carbones incandescentes, heridas infectadas por hierros oxidados, trastornos respiratorios…</p>
<p>El trabajo en las ferrerías se realizaba de modo continuo y sin interrupción toda la semana. Los relevos para el descanso eran cortos e incómodos. Los descansos tenían lugar desde que terminaban la forja hasta que se sacaba la nueva agoa del horno.</p>
<p>Llegada la hora del relevo, en el momento de extraer la agoa, el fundidor despertaba a los dos forjadores que dormían en camastros junto a las carboneras. El jornal solía ser de tres reales y la comida a cuenta del dueño de la ferrería.</p>
<p>El trabajo resultaba muy penoso e insoportable, debido al calor del horno, el desprendimiento de chispas incandescentes y la deficiente evacuación de los humos. Para evitar riesgos se vestían con holgados y largos blusones de lino, iduriak, que les cubría desde el cuello a los pies protegiendo la cabeza con un amplio y rígido sombreo, capela.</p>
<p>Imágenes de la ferrería de Mirandaola Los accidentes de trabajo producidos en las ferrerías eran de gran gravedad, golpes mortales y magullamientos en los martinetes; quemaduras ocasionadas por carbones incandescentes, heridas infectadas por hierros oxidados, trastornos respiratorios…</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El Infierno y el Olvido</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 26 Sep 2026 06:27:25 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="211" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2025/06/Imagen-barakaldesas-kC3H-U2301998261648mfB-1200x840%40El-Correo.webp?fit=300%2C211" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" data-attachment-id="10950" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/1905-las-mujeres-se-rebelan-en-barakaldo-somos-el-oceano-que-lo-inunda-todo/imagen-barakaldesas-kc3h-u2301998261648mfb-1200x840el-correo/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2025/06/Imagen-barakaldesas-kC3H-U2301998261648mfB-1200x840%40El-Correo.webp?fit=1194%2C840" data-orig-size="1194,840" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="Imagen barakaldesas-kC3H-U2301998261648mfB-1200&amp;#215;840@El Correo" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2025/06/Imagen-barakaldesas-kC3H-U2301998261648mfB-1200x840%40El-Correo.webp?fit=1024%2C720" /></div>En el mundo clásico griego, el infierno era el olvido. En una mitología creada por filósofos y poetas, encontramos múltiples y contradictorias versiones sobre un mismo tema. En algunas de ellas, nos cuentan cómo las almas de los difuntos descendían al Hades atravesando uno de los numerosos cursos de agua que lo circundaban y vagaban [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="211" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2025/06/Imagen-barakaldesas-kC3H-U2301998261648mfB-1200x840%40El-Correo.webp?fit=300%2C211" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" data-attachment-id="10950" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/1905-las-mujeres-se-rebelan-en-barakaldo-somos-el-oceano-que-lo-inunda-todo/imagen-barakaldesas-kc3h-u2301998261648mfb-1200x840el-correo/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2025/06/Imagen-barakaldesas-kC3H-U2301998261648mfB-1200x840%40El-Correo.webp?fit=1194%2C840" data-orig-size="1194,840" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="Imagen barakaldesas-kC3H-U2301998261648mfB-1200&amp;#215;840@El Correo" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2025/06/Imagen-barakaldesas-kC3H-U2301998261648mfB-1200x840%40El-Correo.webp?fit=1024%2C720" /></div><p>En el mundo clásico griego, el infierno era el olvido. En una mitología creada por filósofos y poetas, encontramos múltiples y contradictorias versiones sobre un mismo tema. En algunas de ellas, nos cuentan cómo las almas de los difuntos descendían al Hades atravesando uno de los numerosos cursos de agua que lo circundaban y vagaban eternamente convertidas en sombras bebiendo de las aguas del Leteo y olvidando, con cada uno de los sorbos, su pasada vida terrenal. Sólo las ofrendas que en su memoria hacían los vivos podían devolverles brevemente su humanidad perdida. Lete, el Olvido, era hermana de Hipnos, el Sueño y de Tánatos, la Muerte. El Sueño, la Muerte y el Olvido. Únicamente Kleos, la Gloria, podía liberar a los héroes griegos de la muerte, es decir, del olvido.</p>
<p>La Gloria es algo que raramente alcanzaron las nuestras y los nuestros en un pasado que, a veces, suena ya muy lejano y hoy siguen vagando como sombras por el Inframundo esperando nuestras ofrendas para ser devueltos, aunque sea brevemente, a la vida. Ese es el caso de Aquilino Gómez Pozo, uno de los más destacados militantes libertarios de la Bizkaia de los últimos años del siglo XIX y de las dos primeras décadas del XX y que hoy apenas ocupa una nota a pie de página en algún libro de historia.</p>
<p>Apenas sabemos nada de sus primeros años. Miguel Íñiguez, en su impresionante Enciclopedia del anarquismo ibérico, afirma que nació en 1.871 en lugar desconocido. Hoy en día, gracias a la digitalización de los fondos de archivos y hemerotecas históricas, sabemos que nació en un pequeño pueblo de Segovia, tal y como se recoge en el Boletín Oficial de la Provincia de Segovia (31 de julio de 1.905, nº 91), en el cual podemos leer una requisitoria del Juzgado de primera instancia y de instrucción de Balmaseda en la que se apercibe a Aquilino Gómez Pozo para que en el término de diez días, él y otro compañero, se presenten en dicho juzgado para practicar diligencias por la causa que se sigue contra ellos por un delito de lesiones y se requiere a las autoridades para que procedan a la busca y captura del Gómez, hijo de Cipriano y Eulogia, naturales de Fuente de Santa Cruz, partido de Santa María de Nieva, provincia de Segovia, de 34 años, casado, pecoso de viruelas. Lo que no sabemos es cuándo (el porqué es fácil de imaginar) se trasladó a vivir a Bizkaia donde, entre Sestao y Barakaldo, pasaría el resto de su vida.</p>
<p>La primera noticia que tenemos sobre él ya en estas tierras procede de 1.892, como afiliado de la Sociedad de Oficios Varios de Sestao y corresponsal del periódico anarquista El Corsario, de A Coruña y, a su vez, como miembro del grupo anarquista El Porvenir, de Barakaldo. En 1.900 representa a la Sociedad de Cargadores y Oficios Varios de Sestao en el congreso fundacional de la Federación de Sociedades de Resistencia de la Región Española y en 1.903 figura como administrador del periódico El Ideal del Esclavo, editado en esa misma localidad. En 1.904 sabemos que está detenido, acusado tanto de los sucesos anticlericales ocurridos en Sestao ese año como de una bomba que se encontró en la puerta de la basílica de Santiago, que da a Tendería (El Correo, Madrid, 11 de octubre de 1.904), en Bilbao, y que era considerado por la policía como el jefe de los anarquistas que actuaban en el territorio. El 24 de septiembre, poco antes de su detención, participa en la inauguración del Centro de Estudios Sociales Amor y Libertad, en Barakaldo.</p>
<p>Durante esos años es, a su vez, profesor y director de la Escuela Laica de Sestao. Un curioso documento conservado en el Archivo Histórico Foral de Bizkaia nos informa del nombre de su esposa, María Fernández, denunciada por la guardia municipal de Sestao por insultar y promover escándalo público cuando llevaba el almuerzo a su esposo, Aquilino Gómez. Entre 1.905 y 1.907 es detenido en numerosas ocasiones acusado de promover tumultos y por su participación en la huelga de inquilinos de Barakaldo y mantenido como preso preventivo hasta 1.908.</p>
<p>A comienzos de la segunda década del siglo, entre 1.911 y 1.914, dirige El Látigo de Baracaldo y El Látigo, hecho por el cual su nombre es más habitualmente citado y recordado. No en vano, esta última fue la publicación anarquista, a pesar de su corta duración, más estable y difundida de la margen izquierda y la única de esta comarca de la que conservamos ejemplares: Aquilino Gómez Pozo, casado de 41 años de edad, jornalero vecino de esta población, habitante calle de Las Escuelas, num. 2, 2º piso hallándose en pleno uso de sus derechos civiles y políticos, declara a V. que va a proceder a la publicación de un periódico que llevará por título El Látigo (documento conservado en el Archivo Histórico de Barakaldo, 1 de septiembre de 1.912). Tal y como nos informa el mismo periódico, el 8 de diciembre de 1.912 se constituye, con la participación de ocho grupos anarquistas (Amaranto, de Barakaldo, Vida y Juventud Libertaria, de Bilbao, Los Libres y Rebeldes en Acción, de Donostia, Los Desamparados, de Eibar, Los Desconocidos, de Tolosa y Los Conscientes, de Vitoria) la Federación de Grupos Libertarios de la Región Vascongada, primera organización de este género en el Estado y de la que El Látigo será portavoz.</p>
<p>En 1.915, desaparecido ya el periódico por los problemas económicos que arrastraba desde su fundación, representa a las agrupaciones Libres de Barakaldo, Los Silenciosos de Donostia y Los Irredentos de Galdames y La Arboleda en el Congreso Internacional de la Paz de El Ferrol y entre 1.919 y 1.920 colabora con el periódico anarquista sevillano El Productor.</p>
<p>Durante toda su vida mantuvo duras polémicas con los socialistas políticos y, como se refleja en una buena cantidad de números del semanario socialista La Lucha de Clases, el cariño era mutuo: anarquista de tomo y lomo, anarquero, sujeto presidiable, bribón que debiera estar en presidio, mal bicho, con ese solo discutimos nosotros a puntapiés, sinvergüenza, conducta canallesca, cobarde o revolucionario de tío vivo, son sólo algunos de los adjetivos referidos a Aquilino que podemos recoger en sus páginas.</p>
<p>Apenas sabemos nada sobre sus actividades durante la dictadura de Primo de Rivera, algo lógico teniendo en cuenta la represión a la que estuvo sometido el movimiento libertario durante esos años, con el cierre de periódicos, ateneos y sindicatos de signo ácrata y la persecución de sus militantes pero sí sabemos que, al menos hasta el inicio de la dictadura fue, tal y como recogen diversos periódicos de la época, presidente de la Asociación de Inquilinos de Baracaldo, y en calidad de tal participó en mítines y encuentros con otras asociaciones para pedir el abaratamiento de las subsistencias y la pronta solución al pavoroso problema de la vivienda (Semanario Ciudadanía, Madrid, 8 de julio de 1.922, nº 17). En los últimos años veinte, cuando la dictadura va aflojando su presión sobre los sectores libertarios, encontramos su nombre vinculado de nuevo a proyectos periodísticos como La Revista Blanca o Tierra y Libertad.</p>
<p>En 1.934, ya en plena República y, a consecuencia de los sucesos revolucionarios de octubre, fue acusado, con 71 años, de ser el director del movimiento en la región vasca y encarcelado durante siete meses en condiciones particularmente difíciles que mermaron notablemente su salud. Tras abandonar el presidio, siguió militando en el sindicato El Yunque de la CNT de Barakaldo, falleciendo en octubre de 1.935. Tal y como se relata en La Revista Blanca (1 de noviembre de 1.935, nº 354):</p>
<p>La conducción del cadáver al cementerio, ha tenido lugar ayer, domingo, día inclemente de fuertes vientos y aguaceros, a pesar de lo cual sentimos el placer de ver que la numerosa comitiva estaba engrosada por compañeros de los diversos pueblos de esta comarca de Vizcaya.</p>
<p>Federica Montseny, en ese mismo número, escribió un extenso obituario dedicado a la memoria del incansable militante: para mí, Aquilino representa la rectitud de una vida predestinada. Era uno de esos hombres nacidos para la lucha, para el combate, para enfrentarse con todos los obstáculos y vencerlos con sus músculos de acero y el empuje de los gladiadores. Hasta su vejez supo luchar y vencer. Cada vez que salía de la cárcel, con la cabeza alta, seguro de sí mismo, siempre igual y siempre más anarquista, Aquilino ganaba una batalla al enemigo. La última, librada con la Parca, la ha perdido.</p>
<p>Esperemos que, allí donde se encuentre su desmemoriada sombra vagando junto a tantas y tantos compañeros por el tenebroso Tártaro, le haya llegado un leve destello de los que aquí le recordamos.</p>
<p>Tomado de www.https://cnt-sindikatua.org</p>
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		<title>Saratxo y su entorno</title>
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		<pubDate>Thu, 24 Sep 2026 06:50:59 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
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<p>Como huella material de la sociedad protohistórica, todo el entorno de Saratxo constituye la “estación pastoril” de Eretza, en la que se han localizado hasta diez posibles asentamientos, seis dólmenes y túmulos y, ya cerca del barrio, el doble cronlech de Kanpazaulo (522 m.), el depósito de hachas de cobre de Los Cotarros-Basigorta en 1953, y yacimientos en cuevas, sobre todo en la de peña Rotxe o Tellitu En esta zona kárstica existen cuevas –como la del Llanillo-, que llegan hasta el mar por Ontón (Castro Urdiales), según el imaginario popular, que también asigna la función de asiento de los sados a las piedras del cronlech de Kanpazaulo. El vecindario de Saratxo se dedicó básicamente a la agricultura, como lo denotan los caleros existentes en 1778; pero también al carboneo y a la siderurgia tradicional. En 1960 se catalogaron más de 40 ferrerías de ladera –de aire o haizeolak- e hidraúlicas en la cuenca alta del Castaños, muchas de ellas simples acumulaciones de escorias de mineral. Según un inventario más reciente y riguroso, existen veintisiete restos de haizeolak en los Montes de Triano. Su proximidad al núcleo de El Regato –y en particular a la barriada de Tellitu- con cuyo vecindario comparten los de Saratxo un mismo estilo de vida, determinó su inclusión en un ámbito de endogamia; muchos regateños son oriundos y/o están emparentados con vecinos de aquí. Al finalizar el siglo XVIII parte el vecindario de Saratxo dependía eclesiásticamente de las iglesias anejas de San Miguel de Lakabex, y de San Pedro de La Quadra, pero más adelante sólo de la primera de ellas. Este barrio constaba en 1860 de 6 casas más el edificio inhabitado de la ermita. Casas que eran bendecidas antes de que comenzaran a vivir en ellas sus inquilinos. Ocho hacia 1960, dos de las actuales casas, los de Basigorta y Ajaiaga, están algo separadas del núcleo; conformado por las cinco restantes, más la ermita, un edificio para el ganado estabulado y una txabola que sirvió como horno de pan. Los grupos domésticos de Saratxo se dedicaron a actividades agropecuarias. Además del ganado –vacuno y lanar- sembraban trigo, cuya trilla tenía lugar en la Campa de la Era, y elaboraban un txakoli tinto muy apreciado por montañeros y excursionistas. La buena relación existente con Castaños y Tellitu hizo que los vecinos de estos tres somos practicasen la ayuda mutua en trabajos agrarios, como la siega de a hierba y la recolección de castañas. Las mujeres llevaban su vendeja al mercado de Portugalete, a través del camino a Santa Águeda. Pero, a partir de 1955, los vecinos fueron abandonando una aldea carente de los equipamientos más básicos: en su mayoría para establecerse en Zaramillo, y también en La Quadra. Actualmente en Saratxo existe una explotación ganadera, en la que residen dos trabajadores; la luz eléctrica y el teléfono se instalaron a finales de 1996, y por entonces se estableció una familia de oriundos del lugar. Existe un camino que une Saratxo con El Regato por Tellitu, el de las Negras, y otro que se abre paso entre los bortales que aún cubren estas laderas, a través del Pantano Viejo. Por aquí pasaba, y pasa, el tradicional “Camino de los Galdameses”, que unía Galdames con Burceña. Pero, desde 1926, la vía principal de acceso a Saratxo es la carretera –empedrada y después hormigonada- que desde Zaramillo y Las Caserías, con un ramal a Lazkao, conduce hasta la aldea, a la izquierda de la gran cantera junto al caserío de Andaroleta, flanqueada por castaños y pinares a lo largo de sus 3 km. A partir de la misma, una red de pistas forestales conecta con Burzako y Peñas Negras, a través de las laderas de Eretza, Ganeran y Pico Mayor; y con El Regato, Tellitu, Zamundi y Santa Águeda mediante otras en las estribaciones de Ganeroitz/Apuko, Peñas Blancas, Sasiburu y Arroletza. Si en lo eclesiástico Saratxo perteneció al ámbito de La Quadra, sociológicamente se asocia con el núcleo de Zaramillo, barrio minero y después obrero surgido con la industrialización a orillas del Kadagua; donde apareció tempranamente el socialismo, y más tarde el comunismo, mayoritario tras su escisión del tronco socialista. La histórica hegemonía de los colectivos de izquierda deja paso, tras la restauración democrática, a la del nacionalismo; cuyas diferentes familias ejercerán un decisivo papel como grupos para el ritual de la romería de San Sebastián de Saratxo. Este barrio de Zaramillo, con identidad local consolidada, compartió asociaciones, vida cotidiana e incluso denominación con la barriada baracaldesa después singularizada como La Venta, de la que le separa el puente sobre el Cadagua. Adscrito a la parroquia y festividad de San Pedro de La Quadra (Güeñes), aunque sus vecinos asistían a misa en Arbuio, en 1966 se dota de la nueva iglesia parroquial de La Magdalena. Las fechas de sus fiestas patronales tienen como referente a esta advocación, pero conservan la primitiva denominación de San Queremos, recibida a partir de su inicio hacia 1945, y expresiva de la capacidad volitiva de un barrio consciente de su identidad local. Fiestas muy concurridas por el vecindario de las barriadas alonsotegiarras de La Venta, Arbuio, Aldanondo y el propio Alonsotegi; quienes también participan en la romería de Saratxo. Saratxo padeció los desmanes del bandolerismo que siguió a la última guerra carlista, finalizada en 1876. Poco después, la barriada ocupa el centro geográfico del yacimiento minero correspondiente al grupo de Güeñes, tardíamente demarcado e integrado por más doce concesiones a finales del siglo XIX. La industrialización determinó una transitoria transformación de la aldea, con la llegada de más de 80 mineros, albergados en dos barracones de madera y para los que se habilitó una bodeguilla. Muchos de ellos comían en alguna de las casas de Saratxo, particularmente en la de un capataz de estas minas, Cesáreo Boricón. Clausuradas las explotaciones, la aldea recupera su aspecto tradicional, percibido en clave de égloga por la mirada del excursionista baracaldés o portugalujo: “Y hemos llegado a Saracho jinetes del rústico puente que salva el abismo. La ermita y la plaza son tan diminutas, que esta aldea parece la habiten enanos. Cinco caseríos, uno de ellos prócer; esquilas de vacas, balidos lejanos, un mastín que ladra o chiquillos que berrean y una fuente que canta. Escuadras de limacos comunican la calzada dejando una blanca estela de babas. ¡Cuánta paz, qué calma! ¡Qué lindo es Saracho!”. “Rebasada la borda [de Bakuna], cruzamos un puentecillo sobre una vertiginosa hendidura producida por la extracción de mineral, que aún se sigue sacando, y nos encontramos con media docena de caseríos que forman la aldea de Saracho. En este agradable lugar cubierto de robles, castaños y cerezos [&#8230;] El camino abandona Saracho ascendiendo plácidamente rodeado de pinos, hasta alcanzar el lugar de Fuente Fría en donde brota un magnífico manantial que da origen al río Castaños”. Este camino, hoy pista que se dirige al Eretza y su refugio de La Berenillla, atraviesa los montazgos de Artegi (536 m.) y de Mendibil (516 m.). Actualmente son cuatro las casas que forman el pequeño núcleo, más la ermita, una txabola y una casa más apartada.</p>
<p>J.I. Homobono</p>
<p>&nbsp;</p>
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