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	<title>Industria | Ezagutu Barakaldo</title>
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		<title>Las ferrerías de monte (una revisión bibliográfica) (III)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Jul 2026 06:26:34 +0000</pubDate>
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<li>CONCLUSIONES</li>
</ol>
<p>Un poco a modo de resumen y también de aclaración de aquellos puntos que hubieran podido no quedar suficientemente aclarados, convendría insistir en aquellas notas de importancia y que, en el fondo, son el motivo que nos ha impulsado a redactar estas líneas.</p>
<p>Un aspecto a tener siempre en mente a la hora de utilizar las fuentes bibliográficas que abordan el tema de las ferrerías u hornos primitivos en el País Vasco, es que únicamente contamos, hasta el momento presente, con SUGERENCIAS, OPINIONES, «HIPOTESIS» elaboradas por diversos autores con intenciones, extensión en el tratamiento, criterios y rigor diferentes y como tales deben ser manejadas con la debida precaución, máxime si tenemos en cuenta que se trata de propuestas un tanto especiales porque carecemos de cualquiera de los posibles datos o razones que han conducido a su formulación:</p>
<p>En esta especial circunstancia se impone:</p>
<p>1) No hacer un uso indiscriminado de las opiniones de los autores analizados, independientemente del carácter que pudiera revestir su utilización, ya que con esta actitud se corre el riesgo, sin duda muy peligroso, de otorgar validez de hecho demostrado material o documentalmente a lo que sólo es una sugerencia, una idea más entre las muchas posibles que pueden arrojar luz ante nuestro desconocimiento de las primitivas estructuras para producir hierro.</p>
<p>En este sentido, se hace necesario huir tanto de las tendencias a primar unas opiniones sobre otras con actitudes selectivas que más tienen que ver con el «capricho» que con los juicios razonados, como de la búsqueda de difíciles síntesis conciliadoras en un intento, imprudente y problemático, de armonizar unas fuentes que se muestran contradictorias. Porque tratándose de opiniones personales todas son, en principio, igualmente aceptables, en tanto en cuanto no aparezcan los datos cuantitativa y cualitativamente necesarios que permitan validar una, varias, todas o ninguna de tales propuestas.</p>
<p>2) Hacer un alto en el camino y reflexionar respecto a la imagen que actualmente poseemos de las ferrerías de monte porque, personalmente, y a pesar de lo mucho publicado y debatido, no logramos disipar la sensación de que un desconocimiento casi absoluto se extiende sobre este aspecto de la vida de poblaciones pasadas.</p>
<p>Una actitud reflexiva que debe incidir fundamentalmente en el hecho de haber tratado de llenar vacíos con el único recurso a intuiciones personales sin acudir, al menos hasta donde nos es conocido, a nuevas metodologías que intenten aportar unas bases de conocimiento seguras y fiables. En este sentido, no deja de ser particularmente extraño la nula aplicación del MÉTODO ARQUEOLÓGICO si tenemos en cuenta la mencionada carencia de datos materiales o documentales que fundamenten los procesos de reconstrucción, las constantes alusiones de investigadores sobre la importancia de di-</p>
<p>cho método como medio más eficaz de conocimiento histórico y el auge que en la pasada década adquirió la denominada Arqueología «Industrial».</p>
<p>Hasta el momento presente, de la mano de la Arqueología, mejor o peor entendida, nos han llegado dos datos.</p>
<p>El primero, fruto de la casualidad, procede de Santander, del Ayuntamiento de Rasines, en el monte nombrado Pico de la Venera (divisoria de las provincias de Santander y Bizkaia) donde, en el afio 1931, se localizó un horno que: «consiste ese medio primitivo de fundir el hierro en un hoyo o cavidad cilíndrica, en forma de pozo, abierta en un afloramiento de mineral de hierro, de unos dos metros de profundidad por metro y medio de diámetro, en el cual estaban el mineral que extraían en trozos pequeños, mezclados con leña que quemaban dentro del horno. En él han aparecido dos o tres toneladas de hierro fundido en pequeños lingotes, una parte y otra a medio fundir. Los fragmentos de carbón aparecen sumamente diminutos en el fondo y parte superior del</p>
<p>horno».</p>
<p>El segundo nos los proporciona la excavación del asentamiento romano de Forua (Gernika. Bizkaia). En campañas sucesivas se sacaron a la luz dos tipos diferentes de hornos: «El primer tipo es el de los hornos de planta en forma de óvalo alargado. Excavados, sin cubrición, se mezclarían juntos combustible y mineral. La mayor parte de ellos no llevan puerta ni dama, lo que hace necesario desventrar el horno tras cada fusión. Una pequeña parte de los hallados en Forua han recorrido al empleo de la pendiente del terreno de modo que puedan extraer la escoria por la parte más baja ( &#8230;) El segundo tipo es el de planta circular. Lleva cubierta, tal vez de forma o en cúpula. Presenta dama para la oxigenación y laboreo del horno. La base del mismo se encuentra excavada en la tierra y aislada por un revestimiento interno de arcillas que se extienden por el fondo y las paredes, creando un receptáculo donde se introduce el mineral y el combustible».</p>
<p>Aún cuando tales noticias pudieran parecer muy sugerentes de cara a establecer consideraciones respecto a la validez o no de ciertas intuiciones y sugerencias aquí reseñadas, considerando siempre que son datos aún escasos y que cualquier utilización más allá de la de simple referencia es ciertamente prematura, el hecho de exponerlas aquí únicamente persigue llamar la atención, lo que en 1990 no debiera ser necesario, respecto a la utilidad del método arqueológico en el conocimiento de las estructuras y características de los hornos o ferrerías primitivas. Tal utilidad debe encontrar su aplicación en el planteamiento de proyectos de investigación concretos en tal campo de interés, porque el esperar a que el azar y la casualidad, como en los dos casos arriba mencionados, nos brinden los materiales necesarios para comenzar a conocer la realidad de las ferrerías de monte, aparte de ser un proceso lento, nunca ha sido el mejor recurso para la obtención y recogida de los datos.</p>
<p>Un aspecto más a considerar es el hecho de que la aplicación del método arqueológico parte con una considerable ventaja inicial como es la no necesidad de recurrir a una etapa previa de recogida de noticias y prospecciones a fin de localizar un posible yacimiento, puesto que desde antiguo se conocen los lugares donde es posible aplicarlo: los montones de escoria no hacen sino evidenciar que allí, en un entorno más o menos cercano, se transformó el hierro.</p>
<p>Únicamente una vez se hayan utilizado todas las posibilidades de obtener información y se encuentren reunidos los datos disponibles, se podrá comenzar a plantear, en sus justos términos, el tema de las primitivas ferrerías en el País Vasco.</p>
<p>José Luis Ibarra Álvarez</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Las ferrerías de monte (una revisión bibliográfica) (II)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Jul 2026 06:25:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
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<li>Las ferrerías de monte: localización espacial y temporal</li>
</ol>
<p>Entroncando con todo lo anteriormente dicho, un segundo punto a tratar es la tendencia de los diversos autores a proponer modelos de una amplia aplicación geográfica ya se trate de referirlos a Vizcaya, Guipúzcoa o todo el territorio vasco. En este aspecto, como en los arriba mencionados y aún a riesgo de parecer excesivamente reiterativos, desconocemos las razones que impulsan a considerar que amplios espacios geográficos se comportan como un todo, moviéndose en una misma dirección.</p>
<p>Comportamiento único que no sólo afecta al espacio, sino también, y quizá de manera especial, al tiempo. Incluso en aquellos autores que proponen una evolución de tipos, no deja de llamar la atención que desde el momento, al parecer desconocido, en que se inicia la producción de hierro en hornos primitivos hasta su sustitución por las ferrerías hidráulicas, al margen de posibles perduraciones de los modelos primitivos en época bajomedieval y moderna, no se produce ninguna variación en los tipos. Tendencia que se mostrará más o menos acusada según se propongan varios modelos que engloban tipos sencillos y complejos o se decanten por un único modelo.</p>
<p>Lo que nos llama la atención de este aspecto no es la imposibilidad de que un tipo o varios tipos de hornos de características semejantes se den en un amplio espacio geográfico y durante un largo periodo de tiempo, sino la ausencia de propuestas, de referencias a la posible convivencia de tipos distintos, más o menos perfeccionados, más o menos sencillos dentro del mismo espacio territorial y en el mismo periodo cronológico.</p>
<p>La existencia de un modelo único presupone que cualquiera que se enfrentase a la tarea de obtener hierro a partir del mineral, fueran cuales fueran sus necesidades, sus fines y sus medios debía construir ese horno tipo aún cuando uno mucho más sencillo le hubiera podido servir igualmente. Es por tanto necesario establecer las adecuadas matizaciones a fin de entender las circunstancias en las cuales es posible comprender el modelo de horno que se propone. Porque pudiera muy bien suceder que no todas las propuestas realizadas respondan a los mismos planteamientos iniciales, esto es, las respuestas serán evidentemente diferentes según se parta de un intento por conocer las estructuras para reducir el hierro cualesquiera que fueran los fines que las motivaron, o se busque unas formas primitivas de producción de hierro con fines fundamentalmente «industriales». Así se verá surgir una pluralidad de modelos que acoten diversos fines y necesidades o un único modelo que, por sus características especiales, es el más adecuado y perfeccionado entre losconocidos.</p>
<p>De aquí se deriva el interés de introducir en el planteamiento de cualquier propuesta, para una perfecta comprensión y utilización posterior de la misma, consideraciones que valoren el grado de técnica disponible, las necesidades que se persiguen satisfacer, los materiales con los que se cuenta, el ámbito geográfico, etc. en el que un individuo o grupo de individuos se proponen transformar el mineral en metal.</p>
<p>&nbsp;</p>
<ol start="4">
<li>Conclusiones</li>
</ol>
<p>Un poco a modo de resumen y también de aclaración de aquellos puntos que hubieran podido no quedar suficientemente aclarados, convendría insistir en aquellas notas de importancia y que, en el fondo, son el motivo que nos ha impulsado a redactar estas líneas.</p>
<p>Un aspecto a tener siempre en mente a la hora de utilizar las fuentes bibliográficas que abordan el tema de las ferrerías u hornos primitivos en el País Vasco, es que únicamente contamos, hasta el momento presente, con SUGERENCIAS, OPINIONES, «HIPOTESIS» elaboradas por diversos autores con intenciones, extensión en el tratamiento, criterios y rigor diferentes y como tales deben ser manejadas con la debida precaución, máxime si tenemos en cuenta que se trata de propuestas un tanto especiales porque carecemos de cualquiera de los posibles datos o razones que han conducido a su formulación: en esta especial circunstancia se impone:</p>
<p>1) No hacer un uso indiscriminado de las opiniones de los autores analizados, independientemente del carácter que pudiera revestir su utilización, ya que con esta actitud se corre el riesgo, sin duda muy peligroso, de otorgar validez de hecho demostrado material o documentalmente a lo que sólo es una sugerencia, una idea más entre las muchas posibles que pueden arrojar luz ante nuestro desconocimiento de las primitivas estructuras para producir hierro.</p>
<p>En este sentido, se hace necesario huir tanto de las tendencias a primar unas opiniones sobre otras con actitudes selectivas que más tienen que ver con el «capricho» que con los juicios razonados, como de la búsqueda de difíciles síntesis conciliadoras en un intento, imprudente y problemático, de armonizar unas fuentes que se muestran contradictorias. Porque tratándose de opiniones personales todas son, en principio, igualmente aceptables, en tanto en cuanto no aparezcan los datos cuantitativa y cualitativamente necesarios que permitan validar una, varias, todas o ninguna de tales propuestas.</p>
<p>2) Hacer un alto en el camino y reflexionar respecto a la imagen que actualmente poseemos de las ferrerías de monte porque, personalmente, y a pesar de lo mucho publicado y debatido, no logramos disipar la sensación de que un desconocimiento casi absoluto se extiende sobre este aspecto de la vida de poblaciones pasadas.</p>
<p>Una actitud reflexiva que debe incidir fundamentalmente en el hecho de haber tratado de llenar vacíos con el único recurso a intuiciones personales sin acudir, al menos hasta donde nos es conocido, a nuevas metodologías que intenten aportar unas bases de conocimiento seguras y fiables. En este sentido, no deja de ser particularmente extraño la nula aplicación del MÉTODO ARQUEOLÓGICO si tenemos en cuenta la mencionada</p>
<p>carencia de datos materiales o documentales que fundamenten los procesos de reconstrucción, las constantes alusiones de investigadores sobre la importancia de dicho método como medio más eficaz de conocimiento histórico y el auge que en la pasada década adquirió la denominada Arqueología «Industrial».</p>
<p>Hasta el momento presente, de la mano de la Arqueología, mejor o peor entendida, nos han llegado dos datos. El primero, fruto de la casualidad, procede de Santander, del Ayuntamiento de Rasines, en el monte nombrado Pico de la Venera (divisoria de las provincias de Santander y Bizkaia) donde, en el afio 1931, se localizó un horno que: «consiste ese medio primitivo de fundir el hierro en un hoyo o cavidad cilíndrica, en forma de pozo, abierta en un afloramiento de mineral de hierro, de unos dos metros de profundidad por metro y medio de diámetro, en el cual estaban el mineral que extraían en trozos pequeños, mezclados con leña que quemaban dentro del horno. En él han aparecido dos o tres toneladas de hierro fundido en pequeños lingotes, una parte y otra a medio fundir. Los fragmentos de carbón aparecen sumamente diminutos en el fondo y parte superior del horno».</p>
<p>El segundo nos los proporciona la excavación del asentamiento romano de Forua (Gernika. Bizkaia). En campañ.as sucesivas se sacaron a la luz dos tipos diferentes de hornos: «El primer tipo es el de los hornos de planta en forma de óvalo alargado. Excavados, sin cubrición, se mezclarían juntos combustible y mineral. La mayor parte de ellos no llevan puerta ni dama, lo que hace necesario desventrar el horno tras cada fusión. Una pequeña parte de los hallados en Forua han recorrido al empleo de la pendiente del terreno de modo que puedan extraer la escoria por la parte más baja (&#8230;) El segundo tipo es el de planta circular. Lleva cubierta, tal vez de forma o en cúpula. Presenta dama para la oxigenación y laboreo del horno. La base del mismo se encuentra excavada en la tierra y aislada por un revestimiento interno de arcillas que se extienden por el fondo y las paredes, creando un receptáculo donde se introduce el mineral y el combustible».</p>
<p>Aun cuando tales noticias pudieran parecer muy sugerentes de cara a establecer consideraciones respecto a la validez o no de ciertas intuiciones y sugerencias aquí reseñadas, considerando siempre que son datos aún escasos y que cualquier utilización más allá de la de simple referencia es ciertamente prematura, el hecho de exponerlas aquí únicamente persigue llamar la atención, lo que en 1990 no debiera ser necesario, respecto a la utilidad del método arqueológico en el conocimiento de las estructuras y características de los hornos o ferrerías primitivas. Tal utilidad debe encontrar su aplicación en el planteamiento de proyectos de investigación concretos en tal campo de interés, porque el esperar a que el azar y la casualidad, como en los dos casos arriba mencionados, nos brinden los materiales necesarios para comenzar a conocer la realidad de las ferrerías de monte, aparte de ser un proceso lento, nunca ha sido el mejor recurso para la obtención y recogida de los datos.</p>
<p>Un aspecto más a considerar es el hecho de que la aplicación del método arqueológico parte con una considerable ventaja inicial como es la no necesidad de recurrir a una etapa previa de recogida de noticias y prospecciones a fin de localizar un posible yacimiento, puesto que desde antiguo se conocen los lugares donde es posible aplicarlo: los montones de escoria no hacen sino evidenciar que allí, en un entorno más o menos cercano, se transformó el hierro.</p>
<p>Únicamente una vez se hayan utilizado todas las posibilidades de obtener información y se encuentren reunidos los datos disponibles, se podrá comenzar a plantear, en sus justos términos, el tema de las primitivas ferrerías en el País Vasco.</p>
<p>José Luis Ibarra Álvarez</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Ferrerí­a y Alto Horno (textos)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 24 Jul 2026 06:20:56 +0000</pubDate>
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<p><i>La construcción de una ferrerí­a fluvial planteaba problemas técnicos </i><i>bastante más complejos que sus antecesoras. La inversión de capital que </i><i>requerí­an hací­an de ellas bienes patrimoniales de la nobleza local. </i><i>Difí­cilmente podí­a permitirse la mayor parte de la población rural su </i><i>ejecución. La posesión de hornos y martinetes para elaborar hierro </i><i>identificaba, mejor que cualquier otra propiedad, al sector más </i><i>acomodado de la sociedad vizcaí­na del Antiguo Régimen, desde los </i><i>linajes banderizos medievales a los mayorazgos solariegos de los siglos </i><i>XVI-XVIII. Al margen de las ganancias monetarias que les reportaba la </i><i>comercialización del metal, la ferrerí­a constituí­a el vehí­culo ideal para </i><i>rentabilizar la abundante madera que producí­an sus bosques de roble, </i><i>encina y madroño</i>» (Mayte Ibáñez).</p>
<p><i>«Del Fuero Vizcaí­no : Que ningún natural ni extraño, así­ del Señorí­o de </i><i>Vizcaya como de todo el reino de España, ni de fuera de ellos, pueda </i><i>sacar a fuera de este Señorí­o, para reinos extraños, vena, ni otro metal </i><i>alguno para labrar hierro o acero, so pena que la persona que lo sacara, </i><i>sea desterrada perpetuamente de estos Reinos, y pierda la mitad de sus </i><i>bienes, y la nave en que sacase la mercancí­a, y la misma mercancia se </i><i>pierda, y de todo ellos la tercera parte será para reparación de carreteras </i><i>de este Señorí­o, otra tercera parte para el acusador, y la otra tercera parte para Ia Justicia que lo ejecutare<b>«. </b></i>(Adarra «Aproximación a Ia Historia del P. Vasco»)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><i>«Previamente ha de prepararse el mineral por calcinación en hornos </i><i>apropiados, dejándolo luego extendido a Ia acción de los agentes </i><i>atmosféricos, y sometiéndolos después a un fuerte desmenuzamiento; </i><i>después se criba, separando los diferentes tamaños y recogiendo los </i><i>trozos similares a una nuez.</i></p>
<p><i>El polvo y los menudos eran poco útiles para la operación, por obstruir </i><i>con facilidad la circulación del viento.</i></p>
<p><i>Los ferrones colocan en el fondo del crisol un cesto de carbón, de </i><i>tamaño grueso para facilitar la corriente de aire; encienden el fuego por </i><i>el procedimiento de la yesca y el acero, o partiendo de otro fuego anterior </i><i>cuidadosamente conservado, y lo dejan arder durante unas cuatro o </i><i>cinco horas, si es primera vez, para que el horno se seque bien y vaya adquiriendo Ia temperatura adecuada.</i></p>
<p><i>Amontona el operario el carbón encendido con un espetón en el lado del </i><i>horno por donde se inyecta el viento, junto a la tobera, hasta una altura de 56 cm. En el horno navarro y lo aprieta fuertemente, golpeándolo con </i><i>el dorso de una pala de hierro, procediéndose ya a la operación definitiva. Colocados los cestos del mineral en el muro de contraviento, se va echando el mineral poco a poco, con suavidad, alternando con carbón encendido, cuidando de no que se llegue a obturar el orificio de la tobera. Terminada la carga, se llena el horno totalmente de carbón y se le da viento con el fuelle o la trompa de agua.</i></p>
<p><i>El fundido riega frecuentemente el carbón de la superficie, para </i><i>concentrar el calor y evitar un consumo inútil; lo resuelve sin cesar y lo </i><i>amontona en medio del horno; limpia sin descanso la parte de la salida del viento, sondea el fondo del crisol para comprobar la presencia de grumos de hierro libre y comprueba la fluidez de la escoria que se adhiere a la barra metálica del instrumento de trabajo. Se añade carbón a medida que el anterior se va consumiendo y se aumenta poco a poco el viento, de forma que (legue a su plena fuerza al cabo de dos horas, dando más agua a la rueda de los fuelles o a la trompa.</i></p>
<p><i>La escoria, lí­quida, flota y se va reuniendo junto al orificio de la tobera, </i><i>donde la combustión del carbón es muy rápida. Se sangra de vez en </i><i>cuando por la parte delantera, dejándola fluir libremente.</i></p>
<p><i>En el fondo del crisol se van formando masas esponjosas de hierro </i><i>mezcladas con escoria y restos de carbón y mineral de hierro; el </i><i>fundidor con su espetón, va juntando todos estos grumos de metal libre, </i><i>formando un bloque más compacto, de mayor tamaño, de color blanco, </i><i>blando, pero resistente todaví­a a la penetración de la punta del </i><i>instrumento de trabajo ; al cabo de cuatro horas se puede dar por </i><i>terminada la operación, se cierra la mampara de los fuelles y se retira </i><i>todo el carbón ardiente hacia la parte trasera del horno.</i></p>
<p><i>Descubierto el tocho o lupia, se le clava el espetón, se le sacude </i><i>vigorosamente y se le da vueltas para expulsar la escoria lí­quida que le </i><i>acompaña, fuera ya del horno y colocado sobre el yunque, comienza a </i><i>operar el martillo</i><b>«. (</b>4.3. Adarra , id, pp.57-58).</p>
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		<title>Las ferrerías de monte (una revisión bibliográfica) (I)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 Jul 2026 06:22:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Industria]]></category>
		<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="138" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?fit=300%2C138" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?w=800 800w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?resize=300%2C138 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?resize=768%2C354 768w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10422" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/el-pastor-de-ganekogorta-leyenda-barakaldarra/img_20211230_102310/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?fit=800%2C369" data-orig-size="800,369" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="IMG_20211230_102310" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?fit=800%2C369" /></div><ol>
<li>Introducción</li>
</ol>
<p>Al interesarnos por el fenómeno de las ferrerías en las provincias atlánticas vascas y más concretamente por las denominadas «ferrerías de monte», nuestro primer paso fue proceder a recopilar y revisar todo aquello que se hubiera publicado sobre dicho tema y que fuera, por otra parte, fácilmente accesible, con el fin de obtener una imagen del grado de conocimiento alcanzado.</p>
<p>Esta revisión, de la que no estuvo ausente un cierto espíritu crítico, puso de manifiesto algunas carencias, contradicciones y puntos débiles que parecen presentar las fuentes bibliográficas. En esta situación, decidimos profundizar en la lectura de los trabajos que abordan el tema de las ferrerías de monte. Las reflexiones surgidas son las que nos proponemos mostrar a continuación, debiendo verse en ellas un intento de analizar los fundamentos en los que parece basarse nuestro conocimiento actual de estas ferrerías primitivas y conocer las circunstancias en las cuales tal conocimiento puede ser utilizado.</p>
<p>Una primera nota que nos parece interesante introducir, por ser la primera constatación que se realiza, es el hecho de que el tema de las ferrerías ha suscitado un enorme interés a lo largo del tiempo, alcanzando su expresión más concreta en numerosas publicaciones.</p>
<p>Dejando para más adelante las valoraciones sobre la calidad «científica» de lo en ellas contenido, es necesario señalar que la atención ha gravitado fundamentalmente sobre las ferrerías que utilizan la fuerza hidráulica en los procesos de elaboración del hierro. El fenómeno de las ferrerías de monte suele tratarse a modo de antecedente, de forma rápida, escueta y de obligado compromiso como paso, siempre previo, al estudio de las ferrerías de valle, auténtico centro de dichas publicaciones.</p>
<p>El análisis que nos proponemos realizar con los trabajos publicados que recogen aspectos de las ferrerías primitivas ha sido dividido, por razones puramente metodológicas, en dos apartados. Uno primero, hace referencia al aspecto físico y elementos constitutivos de dichas ferrerías. Un segundo apartado se centrará en su localización y distribución geográfica.</p>
<p>&nbsp;</p>
<ol start="2">
<li>Las ferrerías de monte: aspecto físico</li>
</ol>
<p>Una de las primeras cuestiones a resolver es ¿cómo eran esos primitivos hornos o ferrerías? La respuesta que obtengamos dependerá de diversos autores:</p>
<ol>
<li>A) «la vena se fundía en hoyos ú hornos de cal y canto como los que se usan para el cocimiento de la cal. Y éste parece que fue uno de los procedimientos más antiguos.</li>
</ol>
<p>«Introdujose también calcinar la vena a campo libre y sin hoyo, cargando el mineral sobre espeso cerco de troncos. ( &#8230; ) Ensayose también la fundición sobre una pared de cal y canto de poca elevación».</p>
<p>Esta opinión será posteriormente recogida por Adolfo LAFARGA, sin hacer mención expresa de la fuente de la que lo toma, y por Juan GARMENDIA que sí especificará el origen de su referencia.</p>
<ol>
<li>B) «El mineral de hierro, con el carbón, se colocaba dentro de un tronco de árbol de gran diámetro, ahuecado previamente, recubierto de arcilla y otras sustancias minerales. La combustión se activaba con fuelles de piel de gamo o cabra, movidos con los pies y, con más frecuencia, mediante las manos. Las «toberas» encauzaban el aire producido. El mineral dejaba caer sus escorias a una hoya que recibía el nombre de «arrago», «arruga», (&#8230;)».</li>
<li>C) «El mineral de hierro ( &#8230; ) se desmenuzaba en pequeños trozos del tamaño de una nuez, los cuales, una vez calcinados, eran mezclados con arcilla y cal para hacer conjuntamente una especie de bola que se colocaba en lo que hacía de horno, rodeada de carbón vegetal».</li>
</ol>
<p>«Durante siglos posteriores fueron introduciéndose algunas modificaciones en la fabricación del hierro (&#8230;). Las antiguas cavidades eran sustituídas por hornos de, aproximadamente un metro de altura y un metro de anchura (&#8230; )».</p>
<ol>
<li>D) «Al igual que los utilizados en la antigüedad, en algunas regiones de Europa y aún hoy en ciertos pueblos salvajes, probablemente consistían en unos pequeños hornos de dos o tres metros de altura, con un diámetro de un metro escaso, en los cuales mediante capas alternas de carbón vegetal y mineral en forma de óxido de hierro, alimentados por una corriente de aire, se obtenía el metal por reducción. (&#8230; ) Mientras se verificaba la reducción del metal, el orificio de entrada que luego serviría de piquera, permanecía cerrado con tierra arcillosa sin dejar más espacio que el necesario para que pasase la tobera compuesta de arcilla ferro-arcillosa, la cual se quitaba para extraer la masa de hierro reducido. La escoria se eliminaba, mediante unas tenazas, por una abertura superior a medida que aquella se enfriaba».</li>
<li>E) «En hornos de un metro de anchura y, después de haberse desmenuzado una masa de hierro de la mejor calidad (vena, generalmente), en trozos ovoidales del tamaño de un huevo de gallina y a veces del de una nuez, se colocaban ya calcinados, con mezcla de arcilla y cal en el horno, rodeados de carbón vegetal (&#8230; )».</li>
<li>F) «(&#8230; ) la ferrería primitiva era una instalación muy sencilla y de escasa importancia, pues solamente constaba de un pequeño horno de calcinación de la vena o mineral y otro para la reducción del mismo».</li>
<li>G) «Primero se calcinaba este al aire libre, a fuerza de leña y carbón vegetal. Cuando quedaba reducido a una masa esponjosa, se lo refinaba en una gran hoya abierta</li>
</ol>
<p>en el suelo, llamada en vascuence arragua».</p>
<ol>
<li>H) «Una u otra de tales materias primas era después mezclada con carbón o leña, y dicha mezcla se hacía arder apilándola en montones rodeados por un cerco de troncos o de piedras. Cuando terminaba la combustión, se deshacía el apilado y se separaba la parte rica en gránulos metálicos escoriformes -la agoia o arragoa- para calentarla de nuevo (ahora en un pequeño hoyo) a fin de agregar el metal formando un tocho o lingote rudimentario (&#8230; ). (&#8230; ) luego fueron creciendo, tanto en número como en tamaño, y en ellas se instalaron ya hornos de fábrica, hechos con piedra o con ladrillos. Estos hornos serian, probablemente, de forma cilíndrica y de dimensiones parecidas a los existentes en las caleras, aunque de momento sus estructuras y sus restantes particularidades permanecen casi totalmente ignoradas, por ser muy escasos y de incierta procedencia los restos que hemos llegado a conocer. En ellos se cargaba el carbón y la mena, calcinando y troceando generalmente ésta antes de mezclarla con el reductor, también troceado (&#8230;).</li>
<li>I) «La técnica de trabajo era muy rudimentaria, similar a la utilizada por los pueblos naturales: empleo de un mineral muy rico que (&#8230;) se reduce en un horno excavado en el suelo (del tipo de cubo o «windofen» u horno bajo de tipo catalán) situado en bosques y zonas altas de montaña. El aporte de aire se hacía por fuelles manuales.</li>
</ol>
<p>A este tipo corresponden los hornos descubiertos en 1870 en Huttenberg (Carintia); otro en el Jura Bernois, de tipo celta; en Cernetat; Léilling (Carintia) -utilizados en época romana-, etc. Igualmente se conocen hornos pequeños en lugares aislados y cuevas, como los encontrados en Escocia, acaso similares a los citados en Lemos (Galicia) el 29-11-1979&#8243;.</p>
<ol>
<li>J) «(&#8230;) todas las operaciones necesarias para transformar el óxido mineral en metal utilizable se habían desarrollado al aire libre o en rudimentarias cabañas, empleando hornos bajos semiexcavados en la tierra».</li>
</ol>
<p>Tras leer con detenimiento las opiniones transcritas, lo primero que ponen de manifiesto es la existencia de varios tipos de hornos o ferrerías primitivas. En este punto se hace necesario introducir algunas reflexiones con el fin de tratar de encontrar las razones que originan tal diversidad de tipos.</p>
<p>1) La distinta distribución geográfica de los modelos, sobre la que volveremos a tratar más adelante en otro apartado y en la que pudiera pensarse al leer la referencia bibliográfica de la que se extracta la cita, no debiera ser tenida en cuenta, al menos de manera importante, ya que parece tratarse de modelos ampliamente intercambiables o, cuando menos, sin una clara cualidad localista. Baste recordar que junto a modelos con los de Julio CARO BAROJA y Leandro SILVAN que engloban la totalidad del País Vasco, encontramos otros que, como los tipos propuestos por Estanislao J. de LABAYRU para el caso vizcaíno son asumidos por Juari GARMENDIA con validez para todo el territorio vasco o el modelo que nos propone Manuel LABORDE referido al ámbito guipuzcoano y al que posteriormente, el mismo autor, le otorga una aplicación geográfica más amplia.</p>
<p>2) Si valoramos ahora las referencias bibliográficas considerando el aspecto cronológico de su publicación, no dejan de llamar poderosamente la atención dos hechos.</p>
<p>El primero surge de la ruptura que parecen establecer los autores anteriormente reseñados con respecto a los escritos de sus predecesores en tal campo de interés.</p>
<p>Autores como Esteban de GARIBAY, el padre Gabriel de HENAO, Lope MARTINEZ DE ISASI, Pedro Bernardo VILLARREAL DE BERRIZ o Juan Ignacio de ITURRIZA y ZABALA al tratar el tema de las primeras ferrerías no hacen mención alguna a los componentes o elementos constitutivos de las mismas, consideraciones que entran a formar parte de aquellos estudios que estamos revisando en el presente análisis y que se han manifestado en una pluralidad de modelos.</p>
<p>El segundo hecho que interesa destacar es el posicionamiento de los diversos autores con respecto a estudios cronológicamente anteriores y el paso de modelos singularizados o con detalles descriptivos muy concretos a modelos de caracteres y rasgos generales.</p>
<p>Parece lógico pensar, o así suele mostrarlo la práctica habitual, que conforme avanza el tiempo, los investigadores tienden a asumir determinadas afirmaciones o supuestos por considerarlos válidos, convirtiéndose así en puntos de obligada referencia para cualquier investigador posterior. Y esto hasta que algún nuevo descubrimiento o aportación invalida todo lo anterior pasando a ocupar, una vez aceptado como válido, el lugar de cita obligada.</p>
<p>En este sentido, no deja de extrañar que en 1975 Joaquín ALMUNIA no haga referencia, al menos directa, a los modelos propuestos por Estanislao J. de LABAYRU a fines del siglo pasado, que Juan GARMENDIA retoma como válidos en 1976 y a los que veremos desaparecer en 1988 bajo el concepto genérico de hornos bajos semiexcavados en la tierra. Más curioso, si cabe, es el caso del modelo de Julio CARO BAROJA (1949) que no parece llamar la atención de ningún interesado en estos temas hasta 1986, año en el que Juan Ignacio PAUL ARZAC lo rescata del olvido aplicándolo al caso de la provincia de Guipúzcoa, al tiempo que ignora trabajos como los de Manuel LABORDE (1956, 1963 y 1979) o las aportaciones de Luis Miguel DIEZ DE SALAZAR (1983) para el mismo ámbito geográfico.</p>
<p>Y este comportamiento no deja de sorprendemos precisamente porque ningún autor establece una crítica con respecto a las opiniones o planteamientos de sus antecesores. Evidentemente la asunción o no de la tradición historiográfica anterior y la formulación de planteamientos nuevos ya supone, en sí mismo, una toma de postura.</p>
<p>Sin embargo, cuando hablamos de crítica nos estamos refiriendo a un posicionamiento razonado, plasmado en sus escritos, de aquellas consideraciones que les han llevado a desechar o aceptar estudios precedentes, único medio que puede contribuir a disipar la impresión de que en tal actitud selectiva hay mucho de arbitrario.</p>
<p>En esta misma línea, más difícil de interpretar es la tendencia de algunos autores a referir tipos de hornos descritos con anterioridad sin mencionar la fuente de donde se toma tal referencia.</p>
<p>3) Tal vez a modo de curiosidad, llama la atención la distinta manera de expresarse de los diversos autores. Frente a los que al redactar utilizan expresiones que afirman: «la vena se fundía», «la ferrería primitiva era», «las antiguas cavidades eran sustituídas», etc., otros autores quieren introducir cierta cautela en expresiones como: «parecer ser que», «probablemente consistían», «debieron darse», etc.</p>
<p>4) Un cuarto y último aspecto a considerar, sin duda el más importante, nace de un cierto carácter contradictorio que se deja entrever en algunas de las publicaciones que venimos comentando. Al menos esto es lo que se desprende cuando Leandro SILVAN (1976), tras comentar la evolución sufrida por las ferrerías de monte con el paso a «hornos de fábrica, hechos con piedra o con ladrillos &#8230; probablemente de forma cilíndrica &#8216;dice a renglón seguido&#8217; (&#8230;) de momento sus estructuras y sus restantes particularidades permanecen casi totalmente ignoradas, por ser muy escasos y de incierta procedencia los restos que hemos llegado a conocer».</p>
<p>En tales circunstancias, no dejan de tener un interés particular las notas apuntadas por Manuel LABORDE o Julio CARO BAROJA. Más recientemente se han llevado &#8216;a cabo intentos por localizar en la zona de Legazpia y en determinadas áreas de la geografía vizcaína (Encartaciones, Gorbea, Amboto), vestigios materiales que permitieran hacerse una idea de la estructura y composición de las ferrerías de monte. Esfuerzos que resultaron infructuosos.</p>
<p>Estos testimonios ayudan a explicar una carencia que se deja sentir poderosamente en los escritos que venimos analizando, y es la total ausencia de referencias a restos materiales, a localizaciones geográficas precisas a que referir y sobre los que sustentar los modelos que se proponen. Referencias que son habituales en cualquier trabajo de investigación.</p>
<p>De todo lo hasta ahora dicho, parece que la respuesta a las causas posibles de tal variedad de modelos por las que nos interesábamos más arriba, deba encontrar su razón de ser en las opiniones o intuiciones personales de cada autor. Situados ante el problema de las estructuras para la obtención. del hierro en un momento anterior a la aplicación de la fuerza hidráulica a la ferrería y careciendo de restos en los que basarse, cada autor trató de encontrar la solución que más adecuada le parecía. Esta búsqueda personal del modelo o modelos más satisfactorios, si bien clara y manifiesta en los casos de Manuel LABORDE y Luis Miguel DIEZ DE SALAZAR, debe extenderse a los restantes autores ante esa falta mencionada de vestigios en los que apoyarse, ante ese panorama de opiniones diversas y contradictorias, ante esa ausencia de referencias de cualquier tipo que los avalen.</p>
<p>Sin embargo, aun cuando podamos considerar que en los modelos propuestos hay mucho de respuesta «inventada», de opinión personal ante un problema concreto,</p>
<p>esta constatación no resuelve completamente el tema. El planteamiento de un modelo determinado debiera ir acompañado de las razones que justifican su elección.</p>
<p>Esta es una carencia más, entre las ya citadas, que se muestra especialmente significativa en los dos autores que expresan la búsqueda hipotética de un tipo de ferrería primitiva: Manuel LABORDE y Luis Miguel DIEZ DE SALAZAR. Ambos dicen basar su propuesta en modelos tomados de la Antigüedad y en aquellos que aún se utilizan entre los pueblos primitivos o naturales actuales. Ahora bien, parece inevitable preguntarse a la vista de sus trabajos ¿entre qué pueblos naturales?, ¿por qué ese o esos modelos de hornos primitivos y no otros?</p>
<p>Entre los tipos de hornos para reducir el hierro conocidos en la Antigüedad y Edad Media (sin aplicación de la fuerza hidráulica a sus procesos) se puede observar una amplia variedad que engloba desde los sencillos agujeros excavados en el suelo hasta hornos construidos totalmente sobre la superficie del terreno, en los más diversos materiales y abarcando, a su vez, modelos sencillos y complejos. Todos estos tipos son aptos, en principio, para el fin con que se crearon: transformar el mineral en metal.</p>
<p>Sin embargo, no todos se muestran igualmente eficaces en la consecución de tal fin, eficacia que, entendida como menor esfuerzo y mejor rendimiento, dependerá de características tales como el aislamiento, la refracción o la ventilación que presente el horno.</p>
<p>Manuel LABORDE ha optado por un modelo de dos o tres metros de altura, frecuente en época romana y medieval sin mostrar consideración alguna por los hoyos excavados en el suelo tan del parecer de los restantes autores. Por su parte, Luis Miguel DIEZ DE SALAZAR se inclina por un tipo amplio y general: los hornos excavados en el suelo, con o sin superestructura, entre los que podría incluirse el modelo de Manuel LABORDE si su parte baja estuviera enterrada; sin embargo, hace caso omiso a la reducción del mineral bien en hornos construidos sobre el suelo bien en masas de mineral rodeadas de troncos.</p>
<p>Tal preferencia por un tipo u otro responde, sin duda, a un conjunto de razones que han dirigido la selección en una dirección determinada, pero tales motivos nos son desconocidos, precisamente porque los propios autores los omiten. Si bien en la mayoría de los casos se puede vislumbrar una pobreza o parcialidad en las fuentes bibliográficas que debieron servirles de base al elaborar o elegir su propuesta, el desconocimiento de las razones que guían su elección nos impide una justa valoración de sus aportaciones y plantea serias dificultades y problemas a su utilización posterior.</p>
<p>Quizá como última nota, un poco a modo de aclaración para que nadie se precipite al extraer conclusiones, precisar que el considerar las aportaciones al tema de las ferrerías de monte a nivel de simples sugerencias, no supone que traten de dar respuesta a un problema ficticio, porque precisamente tales propuestas surgen ante la necesidad de aportar soluciones a una situación concreta largamente conocida: la presencia de escoriales de hierro sin relación directa con las instalaciones que pudieron haberlas originado.</p>
<p>José Luis Ibarra Álvarez</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>De Anteiglesia a pueblo industrial</title>
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		<pubDate>Sun, 12 Jul 2026 06:41:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/08/zubileta-1.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/08/zubileta-1.jpg?w=1189 1189w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/08/zubileta-1.jpg?resize=1080%2C809 1080w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/08/zubileta-1.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/08/zubileta-1.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/08/zubileta-1.jpg?resize=1024%2C767 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="1917" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/las-casas-torre-en-barakaldo-ii/zubileta-1-2/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/08/zubileta-1.jpg?fit=1189%2C891" data-orig-size="1189,891" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="zubileta-1" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/08/zubileta-1.jpg?fit=1024%2C767" /></div>1.- DE LA ANTEIGLESIA A PUEBLO INDUSTRIAL 1.1. &#160;Los primeros pasos Los orí­genes del desarrollo urbano de Barakaldo, entendiendo el proceso de urbanización en sentido estricto, se remontan no más allá de las dos últimas décadas del ochocientos cuando el fenómeno industrial, y parejo a él, el enorme crecimiento demográfico experimentado por nuestro municipio modificaron [&#8230;]]]></description>
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<p><b>1.1. </b><b><span style="text-decoration: underline;">&nbsp;Los primeros pasos</span></b></p>
<p>Los orí­genes del desarrollo urbano de Barakaldo, entendiendo el proceso de urbanización en sentido estricto, se remontan no más allá de las dos últimas décadas del ochocientos cuando el fenómeno industrial, y parejo a él, el enorme crecimiento demográfico experimentado por nuestro municipio modificaron profundamente un hábitat agrí­cola y rural, conformado hasta entonces por barrios y caserí­os dispersos.</p>
<p>El primer entramado urbano de Barakaldo, sus primeras «calles», surgen como consecuencia del proceso de industrialización y como respuesta a la necesidad de dotar de una infraestructura «adecuada» a la gran masa de inmigrantes que se asientan en el municipio en busca de un puesto de trabajo. Se construirán las viviendas para obreros, con una tipologí­a edificatoria que poco o nada tendrá que ver con la vivienda tradicional, pero también los mercados, las alhóndigas, las escuelas, y cómo no, nuevos templos parroquiales para cubrir, cuando no fomentar, la demanda de una feligresí­a en creciente aumento. Todo ello se complementará con la dotación de los, siempre escasos, lugares de esparcimiento público, plazas, jardincillos, &#8230; con la red de alcantarillados, la canalización de aguas potables, etc., etc. Sin olvidamos del tremendo impacto que supuso la instalación de los diferentes tendidos ferroviarios atravesando la jurisdicción municipal. «La mina, la fábrica, y las ví­as férreas, he ahí­ los tres elementos generadores de la ciudad moderna», escribe Lewis Mumford.</p>
<p><b>1.2. </b><b><span style="text-decoration: underline;">&nbsp;Los orí­genes de un crecimiento urbano anárquico y desordenado</span></b></p>
<p><b>En 1857, </b>tres después de fundada la empresa NI Sra del Carmen, contaba la anteiglesia con 2.569 habitantes repartidos en siete barriadas: Beurco, Burceña, lrauregui, Landaburu, Regato, Retuerto, y, finalmente, San Vicente, donde radicaba la capitalidad del municipio, con la iglesia Parroquial de su mismo nombre, y la Casa Consistorial en el punto de Rageta. Estos núcleos se cornpletaban con pequeñas organizaciones de caserí­os como Alday, Tellitu, Santa Agueda, Castaños, Zamundi, Susunaga, Amézaga, Cariga, Gorostiza, Larrazabal, Llano y Ugarte, unidos entre sí­ por caminos vecinales. El Desierto, que pronto se convertirí­a en uno de los barrios más populosos, no era entonces sino una zona de arenales, juncales y marismas, y algunos terrenos agrí­colas atravesados por el camino de Bilbao a Portugalete.</p>
<p>Constituí­a éste la principal arteria de comunicación -por ví­a terrestre- de nuestro municipio. Seguí­a el trazado del antiguo Camino Real, muy similar al que ocupa actualmente la carretera de Bilbao a Santander, atravesando la jurisdicción municipal desde Zubileta, en el Cadagua, hasta el barrio de Ugarte. En el punto de Cruces, de ahí­ el nombre que recibe este barrio, partí­an dos ramificaciones del mencionado camino conducentes hasta el puente de Burceña, y hasta la Iglesia Parroquial de San Vicente, respectivamente. Esta última se prolongaba hasta los barcos de pasaje de Beurco y Rotabarrí­a, que poní­an en contacto ambas orillas del Galindo entre Barakaldo y Sestao. La red de comunicaciones se completaba con otros dos caminos carretiles: uno desde San Vicente hasta el Regato, cruzando la barriada de Retuerto, y otro desde El Desierto a San Vicente que, partiendo de la dársena de Portu y bordeando en su primer tramo la fábrica del Carmen, llegaba hasta la propia iglesia parroquial atravesando Arrandi y Landaburu</p>
<p><b>Entre 1877, </b>finalizada ya la segunda Guerra Carlista, <b>y 1885 </b>se crea la mayor parte de la infraestructura que habrí­a de posibilitar el despegue industrial de la Rí­a. La fábrica del Carmen se transforma en Altos Hornos de Bilbao, y se fundan dos grandes empresas siderúrgicas en el vecino Sestao: «La Vizcaya» y San Francisco de Mudela». En este mismo perí­odo se asientan cerca de 3.500 inmigrantes en el municipio de Barakaldo, duplicándose en una década la población de la pequeña anteiglesia que pasarí­a de 4.360 habitantes en 1877 a 9.249 diez años después.</p>
<p>Es ahora cuando comienza a construirse traspasando los arenales. Surgen las primeras edificaciones que marcarán el destino urbaní­stico de la población, condenada ya desde entonces a una trama urbana anárquica que seguirá los destinos que le marquen, por un lado, los caminos carretiles existentes en el núcleo rural, sobre todo el de Bilbao a Portugalete, y por otro, la aleatoriedad de los propietarios que construyan viviendas en sus propias tierras (es el caso de Loizaga) o la iniciativa conjunta de algunos personajes como los hermanos Ybarra y Cosme de Zubiria, socios de A.H.V., que arriendan o enajenan sus terrenos con la condición expresa de que se erijan en ellos viviendas para obreros. De este modo las únicas lí­neas rectas que aparecerán sobre el territorio serán las definidas por los trazados ferroviarios.</p>
<p>En pocos años se irá creando un apretado conjunto a lo largo de la Rí­a en el que se entremezclarán las fábricas y las viviendas, el espacio industrial con el espacio residencial, caracterí­stica que se ha mantenido hasta nuestros dí­as. Algunas cifras nos mostrarán con elocuencia la magnitud de este desarrollo urbano, poblacional y edificatorio : en 1787 se contabilizaban 220 casas para un total de 1994 habitantes. El empadronamiento de 1884 arrojaba ya la cifra de 670 casas y 5452 habitantes. Con todo, el crecimiento más espectacular lo protagonizarí­a la barriada del Desierto que en menos de treinta años (1855-1884) se pasarí­a de 4 edificaciones , situadas en La Punta, a un total de 140. De ellas, más de 70 eran de nueva planta. El resto pertenecí­an a un sector del tradicional barrio de Beurco, ya para estas fechas englobado en el del Desierto.</p>
<p>A través del Noticiero Bilbaino hemos podido constatar cómo el descontento, en este caso dentro ya del municipio de Barakaldo, era capitalizado fundamentalmente por los vecinos del barrio del Desierto, como vimos, de reciente creación, el más populoso e industrial, y sin duda, el más carente también de una infraestructura que garantizase a sus moradores unas condiciones dignas de habitabilidad. El barrio, que empezó configurándose como un conjunto de viviendas obreras en torno a la fábrica de Nuestra Señora del Carmen, contaba ya en 1889 con 2.000 habitantes, de los cerca de 8.000 domiciliados en Barakaldo. Para entonces, muchas de aquellas primitivas edificaciones se habí­an derruido para ampliar ]as instalaciones de fábrica de la Sociedad Altos Hornos. En breve se derruirí­a igualmente la capilla del Carmen, el único santuario del que disponí­an los feligreses de la barriada. Como veremos, el arquitecto Casto de Zavala diseñó un nuevo templo advocado a San José que habrí­a de situarse en el solar que hoy ocupa la alhóndiga municipal. No pasó de ser sino un ambicioso proyecto que nunca llegó <b>a </b>materializarse.,</p>
<p>Con todo, y previas al plano de población que formulara el mencionado arquitecto, algunas reformas se llevaron a cabo a lo largo de estos años: la apertura de una nueva calle desde los «chalets» al punto de Rageta en San Vicente, «una obra de gran necesidad para este barrio que no tiene más que caminos angostos y en bastante mal estado para comunicarse con la Parroquia, la casa Consistorial y el juzgado Municipal»; la construcción de una acera desde la calle del Carmen hasta las proximidades del paso a nivel del ferrocarril de Portugalete (con un coste aproximado de 1.500 pesetas), acera que se prolongarí­a, a expensas del erario público, y por iniciativa de los propietarios de la casa de «los tres hermanos», a lo largo de toda su finca&#8230; etc. En 1887 se inició también la instalación de una red de alcantarillado para la vega, con un primer tramo frente a las casas de Arana y Dos Hoteles, costeada por Arana Lupardo, la Sociedad Altos Hornos y el Ayuntamiento. Las transformaciones que se experimentaron en los otros barrios de la anteiglesia nos resultan, por el vací­o documental, prácticamente desconocidas. Sabemos que en estas mismas fechas se abrió un camino desde el Retuerto hasta Luchana, cruzando Bituricha, reparándose al mismo tiempo el antiguo sendero que comunicaba Retuerto con San Vicente.</p>
<p><b>1.3. </b><b><span style="text-decoration: underline;">&nbsp;Primera Reqlamentacion del Ordenamiento urbano</span></b></p>
<p><b>En 1889 </b>se inicia una nueva etapa en la historia del urbanismo de Barakaldo, es ahora cuando se concibe y se reglamenta el planeamiento urbano del municipio. Se aprueba en esta fecha el primer proyecto de Ordenanzas de construcción (viviendas en bloque de manzana cerrada, de planta baja y cuatro pisos, y altura máxima de 18 metros), y un año después Casto de Zavala elabora el primer plano urbano de la anteiglesia (mural sobre madera), que recogí­a únicamente el barrio del Desierto y otro pequeño núcleo en Landaburu, en el cruce del camino de Luchana y Retuerto excluyendo así­ a San Vicente, Retuerto, Luchana, El Regato, Burceña e lrauregui:</p>
<p>El plan deja fuera de ordenación muchos de los todaví­a poco numerosos edificios existentes, y así­ sucede con las casas de U rí­a, con la desaparecida casa frente a la estación o con la casa de Achaval en San Juan número 13, pero la sola superposición de un plano moderno sobre el de 1890 da una rápida idea de cuán poco de todo aquello se cumplió.</p>
<p>En las dos primeras décadas de nuestro siglo se efectuaron sendas reformas del plano de <b><span style="text-decoration: underline;">Zabala,</span></b> documentos gráficos que lamentablemente van desaparecido de los fondos del Archivo Municipal de Barakaldo.</p>
<p>&#8216;El segundo plano que mencionábamos (1917-1919) fue obra del arquitecto municipal <b><span style="text-decoration: underline;">Ismael de Gorostiza.</span></b> Este partí­a también con el hándí­cap de las numerosas calles y casas ejecutadas desde 1907 -algunas alterando las lí­neas perfiladas por Zunzunegui- que dificultaban sobremanera un trazado lógico y armonioso. El plano de Gorostiza plasmaba el espectacular crecimiento experimentado por el municipio desde finales del XIX. A diferencia de los dos anteriores que comprendí­an 1 kilómetro cuadrado aproximadamente, éste abarcaba todo el término jurisdiccional de Barakaldo, con un total de 6.400.000 m.&#8217;. En él se señalaban : los edificios municipales; la distribución de aguas, procedentes de Yedal y Burzaco, de Azordoyaga, del Pantano y de Eguliz; las 63 fuentes de agua potable puestas en servicio, y las del Pantano desconocemos su número exacto- que no precisaban potabilidad por surtir a lavaderos y mataderos; los tres depósitos de agua: uno en la cumbre del Róntegui, otro en la ladera NO del mismo monte, y el tercero en San Vicente; la red de tuberias, en total 21.716 metros y el trazado de las cinco lí­neas férreas que cruzaban la jurisdicción.</p>
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		<title>Barakaldo (patrimonio industrial)</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Jul 2026 06:56:00 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="215" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/05/el-carmen.jpg?fit=300%2C215" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/05/el-carmen.jpg?w=330 330w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/05/el-carmen.jpg?resize=300%2C215 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="1034" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakald-patrimonio-industrial/el-carmen-2/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/05/el-carmen.jpg?fit=330%2C237" data-orig-size="330,237" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="el-carmen" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/05/el-carmen.jpg?fit=330%2C237" /></div><p><strong><a href="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/05/el-carmen.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="" data-rl_caption=""><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" data-attachment-id="1034" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakald-patrimonio-industrial/el-carmen-2/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/05/el-carmen.jpg?fit=330%2C237" data-orig-size="330,237" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="el-carmen" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/05/el-carmen.jpg?fit=330%2C237" class="alignright size-medium wp-image-1034" title="" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/05/el-carmen.jpg?resize=300%2C215" alt="el-carmen" width="300" height="215" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/05/el-carmen.jpg?resize=300%2C215 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/05/el-carmen.jpg?w=330 330w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>1.- Ferrocarril del Regato</strong></p>
<p>El Ferrocarril partí­a de la desparecida Torre de Lutxana y tras cruzar el barrio, entraba por Retuerto en el valle del Regato.</p>
<p>Desde Retuerto la caja del ferrocarril es perfectamente reconocible, con tramos en terraplén en Mengolea y Mesperuza. Después está parcialmente aprovechada por la carretera que hubo de construirse en 1944 al quedar inundada la antigua con la construcción del embalse de Sefanitro.</p>
<p>Cerca de la estación de El Regato, cuyo edificio ha desaparecido recientemente, existen ruinas de puertos-cargaderos.</p>
<p>La prolongación de la lí­nea hasta los montes del Cuadro presentó bastantes dificultades, puesto que habí­a de salvar una distancia de 3.100 m. con una diferencia de nivel de 251 m. Esto obligó a establecer un plano inclinado entre la estación del Regato y la mina Juliana con dos secciones &nbsp;diferenciadas que suman un total de 892m.. Parte del plano está ocupado en la actualidad por la carretera que da acceso al pantano de Oiola, tramo junto al que se encuentran dos cargaderos de caliza. Desde la cabeza del plano superior -fácil­mente reconocible- en Arnabal, partí­a el segundo tramo del ferrocarril que con una distan­cia de 2.745 m. llegaba hasta las minas Lejana. Manuelas y Pickuy en término de Ortuella. En esta zona se encuentran restos de planos, lavaderos, un horno de calcinación y balsas de decantación.</p>
<p><strong>2.- Cargadero y ferrocarril de Orconera </strong></p>
<p>Los cinco cargaderos de Orconera en Lutxana fueron inaugurados en 1877.</p>
<p>Eran estructuras palafí­ticas construidas con vigas y pilares de madera creosotada uni­dos en haces con pernos y cartelas metálicas. Se anclaban en estribos de sillares v en el fondo de la Rí­a. Disponí­an de dos pisos; el primero a 2,4 ó 5 m. según pleamar ó bajamar contaba con plataforma de madera inferior destinada al amarre de los buques al cargadero; el segundo nivel se situaba a una altura entre 8,6 y 11,2 m. sobre el nivel del mar y disponí­a de entarimado de madera que soportaba dos grupos de raí­les sobre los que se desplazaban los vagones que descargaban directamente en las bodegas del barco.</p>
<p>En 1884 se realizan modificaciones en los cargaderos. Se prolongó el nivel superior mediante una plataforma móvil que girando alrededor de un eje horizontal se levantaba o bajaba como un puente levadizo valiéndose de una cadena enrollada en una polea de transmisión manual. La plataforma se bajaba para descargar los vagones, vertiendo éstos su contenido verticalmente dentro del barco mediante una tolva prolongada en un tubo teles­cópico, que podí­a acomodar su longitud a la altura de la marea v al nivel del mineral en la bodega. Cuando la carga finalizaba, la plataforma se levantaba para facilitar las maniobras del barco.</p>
<p>En los años veinte se llevaron a cabo nuevas modificaciones: dos de los cargaderos centrales se sustituyeron por uno nuevo dejando más separación entre ellos y permitiendo el acceso de buques con mayor eslora. A finales de la década se monta un cargadero de &nbsp;estructura metálica.</p>
<p>Solamente uno de estos cargaderos existe actualmente. Aunque ha perdido la plataforma móvil, conserva el resto en bastante buen estado, incluidas sus poleas. Recientemente ha sido solicitada su incoacción de Bien de Interés Cultural.</p>
<p>Además del cargadero, en el mismo barrio de Lutxana se encuentran los antiguos talleres de reparación del ferrocarril, hoy dí­a rehabilitados como Museo de la Técnica de Euskadi, así­ como cinco casas construidas en 1892 para los ingenieros de Orconera &nbsp;que formaban parte de un extenso complejo con edificios de administración, zona deportiva, cine, &#8230; A la misma compañí­a perteneció la locomotora de vapor Espinal que se halla expuesta en la Escuela de Minas de Barakaldo, fue construida en 1887 por la empresa que Robert Stephenson tení­a en Newcastle (Inglaterra).</p>
<p>La caja del ferrocarril circunvala en altura los barrios de Retuerto y Careaga en término de Barakaldo y los de Ugarte, Durañona y Zaballa en el Valle de Trápaga. En las inmediaciones de la estación intermedia, en el lugar conocido como Orconera (Ortuella) se reconocen restos de planos inclinados -el de la mina Carmen-, lavadero, depósitos e instalaciones más modernas, producto de la última época de explotación. En esta zona existen también algunas viviendas, restos de lo que fue el poblado minero de la compañí­a y una gran balsa de decantación.</p>
<p><strong>3.- Cargadero de Franco Belga (Réqueta)</strong></p>
<p>En 1886 se inauguraron los tres cargaderos de la Compañí­a <em>Franco Belga de las Minas </em>de Somorrostro. Originalmente los cargaderos disponí­an de una plataforma por donde se desplazaban las vagonetas antes y después de bascular sobre los barcos.</p>
<p>En 1914 se elaboró un proyecto más eficaz que se llevará a cabo diez años después. Consistí­a en un depósito con una capacidad de 70.000 Tn. y dividido en dos zonas con dos túneles por los que transcurrí­an sendas cintas transportadoras hasta trasbordadores localiza dos en los cargaderos 1 y 2. El depósito estaba alimentado por un tranví­a aéreo que recogí­a el mineral previamente descargado por el ferrocarril sobre 4 tolvas.</p>
<p>En la actualidad sólo se conserva uno de los cargaderos, dos de las cuatro torretas de celosí­a de hormigón que soportaban la viga del tranví­a sobre el depósito, así­ como parte de las tolvas.</p>
<p>El cargadero está formado por dos dados de hormigón y estructura arriostrada de madera y metálica que soporta cinta transportadora sin fin a 8 m. de altura y está conectada mediante otra cinta perpendicular a la base de una torreta de hormigón situada al pie del cargadero.</p>
<p>Al igual que el cargadero de <em>Orconera, </em>ha sido solicitada la incoacción de Bien de v:rw Cultural.</p>
<p>El trazado del ferrocarril de <em>Franco Belga </em>que abastecí­a a los cargaderos, atraviesa el casco urbano de Barakaldo constituyendo una barrera urbaní­stica a la que ha debido supeditar eI plano urbano del municipio. Actualmente se están llevando a cabo obras para su remodelación como espacio de ocio público.</p>
<p><strong>4.- Oficinas</strong><strong> (A.H.V.)</strong></p>
<p>Edificio construido en 1911 dentro de un proyecto de ampliación de las primeras oficinas de la empresa, ya desaparecidas. A éstas se les añadió una altura y se construyó este edificio de nueva planta al cual se trasladaron el Salón de Juntas del Consejo de Administra­ción y otras dependencias del alto personal. Resultó un conjunto integrado por una decora­ción de gusto seccesionista. Fue obra de Manuel Marí­a Smith e Ibarra como también lo serí­a adosado de 7 pisos y planta de mariposa construido en 1946 que acoge actualmente las oficinas de A.H.V.</p>
<p><strong>5.- Naves del Blooming (A.H.V.)</strong></p>
<p>Formaron parte de un conjunto mucho más amplio, instalado en 1926 que integraba además una baterí­a con cuatro convertidores <em>Bessemer.</em></p>
<p>Alojaron originalmente hornos de caldeo, un tren <em>Blooming </em>de la casa <em>Davv Brothers y </em>trenes de laminación de perfiles estructurales y carriles de la casa <em>Thyssen. </em>En los años cincuenta, dentro del plan general de remodelación de A.H.V., se incorporó un nuevo tren continuo y hornos de cámara en sustitución de los viejos hornos de caldeo. Trenes, hornos y convertidores fueron desmantelados en los años sesenta quedando los edificios como almacén de redondo y chatarra.</p>
<p>Desde un punto de vista arquitectónico, las naves representan el modelo más caracte­rí­stico de la sidero-metalurgia vizcaí­na. Construcciones diseñadas por los propios ingenieros de la empresa, con estructura descubierta de hierro laminado-roblonado que reticulan los entrepaños cerrados con ladrillo visto.</p>
<p>Arquitectura nada pretenciosa que no busca rendimiento de imagen en cuanto a la utilización de recursos ornamentales se refiere, evidentemente funcional, pensada como envoltorio de un espacio diáfano y neutro capaz de dar respuesta a necesidades diversas del proceso productivo.</p>
<p>Lamentablemente, mientras se escriben estas ideas se esta produciendo el derribo de las naves sin haberse tenido en cuenta las posibilidades técnicas de reutilización que sin duda posee el edilicio, ni su valor representativo como modelo arquitectónico caracterí­stico de nuestro paisaje urbano: ubicado además en un lugar tan emblemático donde se instaló la primitiva fábrica de Nuestra Sra. del Carmen y los primeros hornos altos.</p>
<p><strong>6.- Edificio del grupo Ilgner (A.H.V.)</strong></p>
<p>Nve situada junto a las anteriores, de las que está separada por la carretera Bilbao-Santurtzi Se construyó en los mismos años para instalar la subcentral eléctrica que debí­a dar servicio a los trenes de laminación <em>Davy y Thyssen</em> suministrando y regulando sus necesidades de consumo eléctrico. Para ello dispuso de un grupo Ilgner de la casa Siemens-Schukert y otro grupo Ward Leonard.</p>
<p>La nave es de estructura de hormigón con pilares de gran altura que verticalizan sus fachadas; estas se rematan con un frontón a dos aguas que confieren al edificio un aspecto de gran monumentalidad.</p>
<p>Su interior es de una gran riqueza decorativa, poco habitual en las construcciones de la siderurgia, con un zócalo de baldosa cerámica y terrazo con diferentes motivos.</p>
<p><strong>7.- El horno alto n° 5 de la Sociedad Echevarrí­a (Santa ígueda)</strong></p>
<p>En estos momentos es el último alto horno de la antigua Sociedad Echevarrí­a que aún queda por desguazar. Fue construido en 1949 con perfiles calculados para una producción máxima de 60 Tn. diarias de lingote de hierro.</p>
<p>El horno, ya sin uso, posee unas caracterí­sticas que lo singularizan como el más idóneo para su utilización museográfica; sus dimensiones, pese a ser colosales, lo hacen uno de los más pequeños que existen actualmente en Europa. Sin embargo, las iniciativas encaminadas a conservar esta pieza ya arqueológica por parte de la administración vasca se han malogra­do, por lo que su achatarramiento parece próximo.</p>
<p>Aparte del perfil adoptado, el horno dispone de 4 toberas distribuidas uniformemente, para el soplado con el viento caliente, procedente de las estufas Cowper y soplantes también instalados en esta misma década.</p>
<p>Para el sostenimiento del horno se construyó una estructura metálica apoyada en ocho columnas de celosí­a metálica roblonada.</p>
<p>El cierre del tragante se realizaba por el sistema de cono y tapa hasta donde llegaba un montacargas trasladado por plano inclinado, todo ello accionado eléctricamente por mando a distancia.</p>
<p>Para evitar presiones excesivas del soplado y como seguridad contra explosiones, se instalaron, asimismo, dos válvulas de seguridad o «cascabeles».</p>
<p>Todos los materiales utilizados en la construcción fueron de procedencia nacional a del material refractario del crisol que hubo de importarse de Alemania.</p>
<p>En los años cincuenta se instaló el sistema de depuración húmeda de gases así­ como el electrofiltro para depurar los gases del horno y se cambiaron las viejas baterí­as de coque nuevas. La última remodelación de los hornos se llevó a cabo en 1976 dejando de funcionar en 1987.</p>
<p><strong>8.- Las naves de almacenamiento de fosfatos de ERCROS (Lutxana)</strong></p>
<p>Las naves de fosfatos de <em>Fesa-Ercros </em>están consideradas como el ejemplo más sofisticado y grandioso de estructura de madera -cerchas y soportes de todo el Estado. Hasta 1991 existí­an en Cáceres otras naves de usos y caracterí­sticas similares, propiedad de la misma empresa.</p>
<p>Las de Lutxana se construyeron entre 1909 y 1912, época en que los nuevos materiales de construcción -hierro y hormigón- se estaban implantando definitivamente en la arquitectura industrial. Constituyen por tanto un extraordinario ejemplo de continuidad y permanencia de la arquitectura de madera, material considerado por su poco peso que le hací­a adecuado para terrenos poco firmes y por ser casi insensible a la acción de los ácidos y sales. La fábrica, que originalmente perteneció a la <em>Sociedad General de Industria y Comercio</em>, se empezó a montar en 1907 aunque la Sociedad habí­a sido creada en 1903 con partici­pación de la <em>Sociedad Española de la Dinamita </em>que ya disponí­a de otra fábrica de abonos en Elorrieta. En esta primera época, la empresa se dedicó a la fabricación de abonos minera­les y superfosfatos marca <em>Geinco. </em>En 1913 se instaló la planta de producción de ácido sulfúrico, ocasionando graves problemas de deterioro ambiental que fueron respondidos por los vecinos con protestas en la ví­a pública reclamando la desaparición de dicha planta por temor a los gases hiponí­tricos que desprendí­a. El Ayuntamiento, no obstante, accedió a dar el visto bueno a dicha instalación «siempre y cuando fueran retenidos los gases y se procura­se reducir al mí­nimo, en cantidad y tiempo la imprescindible fuga de los mismos».</p>
<p>En 1927 la Sociedad es absorbida por la <em>Unión Española de Explosivos Rio Tinto S.A.</em> ampliando la gama pro­ductiva con nuevos tipos de fertilizantes. A finales de los años ochenta entra en <em>Fertilizantes Españoles</em>, perteneciente al grupo <em>ERCROS, </em>razón social bajo la cual se cierra la fábrica de manera definitiva en 1992.</p>
<p>Las naves de almacenamiento y maduración de fosfatos se ubican junto al cauce del Cadagua y un muelle propio donde atracaban los barcos con fosfatos provenientes del Sahara Occidental (Bucra), Sinaí­, Tampa&#8230;</p>
<p>La materia prima recién llegada se almacenaba en las naves más próximas al muelle, en espera de su tratamiento con ácido sulfúrico. El resto se reservaba a la maduración del producto resultante o superfosfatos.</p>
<p>El edificio que ocupa más de 10.000 m2 esta dividido en diez naves, ocho de las cuales se construyeron entre 1909 y 1912 y las otras dos en 1932. Las naves, de 13 m. de luz y 80 de largo, están separadas por hileras de 16 pilares de madera de pino-tea que soportan complejas cerchas del mismo material mediante capiteles-zapata y llamativas tornapuntas que unen directamente los pilares con los pares de las cerchas.</p>
<p>Cada nave dispone de diversos pasillos aéreos por los que circulaban vagonetas manuales que transportaban el abono en el interior del edificio.</p>
<p>Las uniones y encepados entre los pasillos y los tirantes, sobre los que van apoyados, conforman un entramado de madera de llamativa celosí­a.</p>
<p>Tanto su sistema constructivo como el espacio escénico creado en su interior por pilares y cerchas confieren a la nave un indudable valor a lo que hay que añadir la calidad de la pino-tea utilizada, la cual se encuentra en un perfecto estado de conservación pese a los años transcurridos.</p>
<p>Proyectos de reconversión e implantación de nuevas industrias en esta zona, ponen en peligro el futuro del edificio.</p>
<p><strong>9.- La Central Térmica de Burceña</strong></p>
<p>La primera central de Burceña fue construida en 1907 en virtud de un contrato entre la <em>Sociedad Hidroeléctrica Ibérica y la Sociedad de Tranví­as y Electricidad de Bilbao</em>. Sus ocho primeras calderas acuotubulares daban servicio a 3 turbinas con una potencia total de 8.000 KVA.</p>
<p>Veinte años después, la Hidroeléctrica <em>Ibérica </em>queda como única propietaria y lleva a cabo una ampliación de la Central instalando 3 nuevas calderas <em>Babcock &amp; Wilcox </em>v una turbina <em>Brown Boveri </em>de 12.500 KVA en un nuevo edificio que combinaba soportes metálicos y de hormigón, con una imagen externa de macizos v huecos. Para su construcción se siguió el proyecto de Federico de Ugalde, arquitecto que habí­a realizado en 1907 la fábrica de harinas de <em>Molinos Vascos </em>en Zorroza, un admirable edificio industrial situado a escasos metros de la Central y por fortuna aún en pie.</p>
<p>Durante los años treinta, la Compañí­a pensó ampliar la potencia instalada con la incorporación de un nuevo grupo. La ampliación no se pudo realizar hasta pasada la Guerra Civil. Durante los años 40, tras la creación de <em>Iberduero </em>se lleva por fin a cabo la remodelación construyéndose un edificio de nueva planta que albergará al grupo instalado en 1927 y otro nuevo de 16.000 KVA con tres calderas de 35 Tn/h de vapor; una vez concluido se derribaron los viejos edificios hasta entonces existentes.</p>
<p>El nuevo edificio se proyectó con dos naves formando una L, una para las calderas y la otra para las turbinas. En ambas la estructura de hormigón armado soporta una cubrición con cerchas metálicas y tejado a dos aguas camuflado exteriormente por frontones rectos. Los vanos de proyección vertical y los volúmenes geométricos conceden al edificio una monumentalidad y racionalidad dignas de la mejor arquitectura industrial, representativa y funcional al mismo tiempo.</p>
<p>Actualmente no tiene ninguna función productiva, habiéndose desmantelado los dos grupos allí­ instalados. íšnicamente perdura, aunque inactivo, el grupo 3 montado en 1957 por General Electric en un edificio adosado al interior.</p>
<p><strong>10.- Viaducto del ferrocarril sobre el Cadagua (Burceña)</strong></p>
<p>Para salvar los rí­os Cadagua y Galindo, Pablo de Alzola diseñó sendos puentes metáli­cos. El puente de Burceña sobre el Cadagua, que todaví­a se conserva aunque fuera de uso, consta de un doble cajón con vigas de 65 m. de longitud y 5,40 de altura y apoyada sobre estribos de sillar.</p>
<p>Las vigas son de cabeza curva, poco frecuentes en los ferrocarriles españoles, y cons­truidas con hierros laminados arriostrados que forman una malla muy tupida. Esto, además de unas medidas poco proporcionadas son la causa de la falta de esbeltez del puente, reconocida por Alzola pero justificada con razones de ahorro económico que sin duda debieron pesar en el ingeniero si tenemos en cuenta que él mismo era socio y copropietario del ferrocarril Bilbao-Portugalete.</p>
<p>El paso del Cadagua entre Zorroza y Burceña fue durante todo el siglo XIX lugar de aportaciones novedosas en la construcción de puentes. Ya en 1823 se habí­a levantado un puente colgante de cadenas, primero de su modalidad en España: disponí­a de un solo tramo de 68 m. de luz y fue obra del arquitecto Antonio de Goicoechea. Tras su hundimiento en 1869 por causa del desbordamiento del rí­o, siete años después serí­a sustituido por el primer puente metálico realizado en Bizkaia. Fue proyectado por Adolfo Ybarreta y construido por la compañí­a francesa de Le Creusot. Como el de Alzola utilizaba una viga Warren, sistema de origen americano, pero de malla más diáfana y aspecto menos reforzado, ambos puentes, separados por escasos metros compartieron el mismo escenario hasta que el de Ybarreta fue volado durante la Guerra Civil.</p>
<p><strong>11.- La estación de Lutxana</strong></p>
<p>Aunque fue construida como estación término del Ferrocarril de La Robla, pronto acabarí­a por dar servicio a la lí­nea de Portugalete.</p>
<p>Con sus 340 km. que uní­an León y Lutxana, el Ferrocarril de La Robla ha sido la lí­nea más larga de las de ví­a estrecha en todo el Estado.</p>
<p>También conocido como «el Hullero», nació para acercar el carbón leonés a laindus­tria bilbaina, si bien su vocación minera convivió con su faceta de tren de viajeros.</p>
<p>En 1894 se inauguró el tramo entre La Robla y Balmaseda. En 1900 se decidió mejorar el servicio y se montó una nueva ví­a entre Balmaseda y Lutxana, donde podrí­a enlazar con A.H.V. y los muelles de la Rí­a sin la servidumbre que suponí­a utilizar la ví­a del Santander­ desde Valmaseda. El nuevo enlace entró en servicio el 15 de diciembre de 1902, al mismo tiempo que la nueva estación a la que se dotó de todos los elementos necesarios para el establecimiento del tráfico combinado con la ví­a ancha de Bilbao-Portugalete. Pocos años después, ambas lí­neas pasaron a compartir el mismo edificio, situación que subsiste en la actualidad.</p>
<p>El edificio-estación se construyo con dos alturas como casi todos los del ramal Balmaseda-Lutxana. Sin embargo, por las caracterí­sticas ya apuntadas de estación terminal y enla­ce y sus mayores dimensiones perimetrales se puede considerar como estación de primera clase dentro de las tres categorí­as que dividió sus estaciones el ferrocarril de la Robla. En 1931 se reformó el vestí­bulo y se habilitaron viviendas para el personal.</p>
<p>La conservación del edificio parece asegurada por su utilización como estación de RENFE<em>. </em>Tristemente no ocurre lo mismo con la lí­nea de La Robla, clausurada definitivamente hace escasas fechas después de prestar servicio durante casi cien años.</p>
<p><strong>12.- Presa del Pantano Viejo (El Regato)</strong></p>
<p>Finalizada en 1897, significó una gran innovación, no solo por su tipologí­a estructural, sino especialmente por utilizar hormigón. Con esta aportación técnica, la presa de El Regato se incorporaba a la nueva vanguardia constructiva del siglo XX, dominada por el uso de este material.</p>
<p>A finales del siglo XIX durante los meses estivales las industrias de la margen izquierda tení­an problemas de abastecimiento de agua. La utilización de aljibes flotantes, carros y el empleo de agua de mar en los generadores de vapor no impedí­a que con demasiada frecuen­cia se suspendieran las labores por falta de agua dulce.</p>
<p>En 1885 José de Echevarrí­a y Rotaeche se planteó la necesidad de construir dos presas en los arroyos de Castaños y Oiola para satisfacer las crecientes demandas tanto de la población como de las industrias. La oposición del Ayuntamiento de Barakaldo y de <em>Luchana</em> <em>Mining Companv </em>redujo la iniciativa a una sola presa en Castaños, rebajando además la altura propuesta por Echevarrí­a de 30 m. y a cambio de la cesión al municipio de 12 litros de agua por segundo.</p>
<p>En 1898 se cedió la utilización de las aguas a la fábrica de La Iberia de Sestao y finalmente, pocos años después, la recién creada <em>Altos Hornos de Vizcaya</em> se hací­a con la propiedad del embalse destinando sus aguas a la refrigeración de los hornos altos y conser­vando los compromisos adquiridos con el Ayuntamiento.</p>
<p>Pasada la Guerra Civil (1945), A.H.V. y su empresa filial <em>Sefanitro </em>levantaron una nueva presa -la de Gorostiza- aguas abajo del rí­o Castaños.</p>
<p>La presa es de arco-gravedad, cuya planta, una amplia curva entre los estribos, es de 74 m. de longitud. Su anchura es de 15 m. en la base y 2,50 en la coronación, con 20 m. de altura máxima.</p>
<p>La caracterí­stica constructiva más relevante la constituye el hecho de ser la primera presa construida en España totalmente con hormigón sin revestimiento alguno. El cemento <em>Portland </em>hubo de importarse de Bélgica y los áridos se extrajeron de una cantera caliza excavada en el mismo vaso del embalse. El hormigonado se realizó por tongadas sucesivas, impermeabilizandose posteriormente el paramento de aguas arriba mediante capas asfálti­cas.</p>
<p>Tiene un curioso sistema de evacuación de excedentes que consiste en un aliviadero natural al que llega el agua por una acanaladura realizada en la coronación.</p>
<p>En la actualidad, cercano va el centenario de su construcción, el estado general de conservación es bueno; no obstante, el muro de la presa presenta problemas de filtraciones, entre tongada y tongada. Por otra parte, la capacidad del embalse (0,16 hm3) se ve sensiblemente disminuida debido al aterramiento del vaso.</p>
<p>Desde una perspectiva medioambiental, el «pantano viejo» constituye un ecosistema interesante vegetación y fauna, siendo además una zona idónea para actividades&nbsp; de esparcimiento.</p>
<p><strong>13.- Matadero Municipal</strong></p>
<p>El Reglamente de Policí­a e Higiene de 1886 obligaba a todos los municipios de la Margen Izquierda al sacrificio de reses para el consumo público en recintos cerrados y &nbsp;bajo la vigilancia de un inspector.</p>
<p>Siguiendo dichas ordenanzas, en aquellos años se construyó en La Punta un matadero, que con el aumento demográfico y las consiguientes necesidades alimenticias del municipio acabarí­a por ser insuficiente a principios de siglo. Esto impulsó la construcción de un nuevo matadero cuyo emplazamiento fue resuelto de modo muy discutido, aceptandose finalmente los terrenos de Zaballa propiedad de los Sres. Loizaga y Vildosola entre varias ofertas presentadas.</p>
<p>El lugar, demasiado céntrico y mal comunicado terminarí­a por ser absorbido por el plano urbano de Barakaldo. Tampoco era la ubicación más idónea desde el punto de vista higiénico.</p>
<p>El edificio, obra del arquitecto municipal Alfredo Acebal, fue inaugurado en 1918. Se siguió muy de cerca, tanto en el aspecto arquitectónico como en las instalaciones mecánicas, el modelo del matadero de Mataró (Barcelona) que construido pocos años antes gozaba de un gran prestigio y se habí­a convertido en lugar de referencia para la construcción de mataderos modernos en toda España. De hecho, sus propietarios -Casa <em>Metzger- </em>fueron encargados de proyectar todas las ví­as aéreas para la conducción de canales y los medios de elevación, sanidad y control aplicados en el matadero de Barakaldo.</p>
<p>Las instalaciones que funcionaron ininterrumpidamente hasta 1985, se componí­an de un edificio central dedicado a la matanza de ganado y varios edificios, ya desaparecidos, que alojaban triperí­a y establos.</p>
<p>El edificio central, cuya rehabilitación parece inmediata gracias al proyecto de instalación de una Escuela de Idiomas, dispone de tres naves y una casa de doble altura con sus ejes longitudinales encontrados en un patio central de cubierta acristalada. Las naves presentan una planta basilical con dos hileras centrales de columnillas de fundición sobre las que se apoya un linternón corrido. Los muros de ladrillo están abiertos por amplios vanos -tripartitos adintelados &#8211; que garantizan una adecuada iluminación y oreo en las zonas de matanza.</p>
<p>Exteriormente, el edifico muestra una interesante ornamentación, utilizando el ladrillo visto para resaltar verticalmente los elementos estructurales.</p>
<p>Mientras, frisos, cornisas y frontoncillos escalonados decorados con motivos geométricos circundan perimetralmente el conjunto.</p>
<p>El funcionalismo de las naves, propia de la arquitectura industrial, se enmascara con la riqueza léxica del ladrillo conjugando al mismo tiempo la sinceridad del racionalismo constructivo y la necesidad de promocionar de forma atractiva la imagen del edificio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>14.- Plaza del mercado</strong></p>
<p>En los años veinte, el crecimiento de Barakaldo hacia la parte alta del municipio, decidió al Ayuntamiento a edificar una nueva plaza del mercado n el centro del casco urbano, junto a la Plaza de los Fueros, toda vez que el viejo mercado del Desierto no solucionaba ya las necesidades que los nuevos barrios iban adquiriendo.</p>
<p>El edificio fue proyectado por Ismael de Gorostiza e inaugurado en 1931.</p>
<p>Su estructura de hormigón permití­a una mejor iluminación y ventilación de sus tres pisos: la planta baja, originalmente destinada a almacenes y cámaras frigorí­ficas: la primera planta que alojaba los puestos de hortalizas en el centro y de carne &nbsp;y pescado en puestos alineados en su perí­metro; y el segundo piso que se reduce a un halcón en voladizo sobre la planta central para facilitar su iluminación cenital.</p>
<p>Exteriormente, las fachadas destacan por su cromatismo, resultado de la combinación de ladrillo, azulejo y reflejos metálicos.</p>
<p><strong>15.- Cooperativa Bide Onera</strong></p>
<p>La Cooperativa Vasca Bide Onera se creó en 1920 por iniciativa de 250 socios fundado­res y como alternativa a la Cooperativa de Altos Hornos de Vizcaya. Un año después se abrió el primer establecimiento en un caserí­o situ en Landaburu y en 1927 se construye un edificio de cinco pisos proyectado por lsmael de Gorostiza donde se instalará finalmente la cooperativa de &nbsp;Consumo.</p>
<p>Hasta la Guerra Civil existió una cierta conexión entre la entidad y el Sindicato Solidaridad de Obreros Vascos; con la toma de los nacionales y la posterior depuración de empleados, pasó a denominarse <em>Cooperativa de Consumo La Cruz</em>.</p>
<p>El edificio de estilo neovasco presenta una planta arqueada sobre la que destacan dos hiladas de miradores exentos poliédricos redondeando las esquinas.</p>
<p>En 1966 se inauguró un nuevo edificio de seis plantas adosado en su fachada trasera. Recientemente ha sido remodelado todo el conjunto respetando í­ntegramente la fachada exterior del edificio de 1927.</p>
<p><strong>16.- La vivienda obrera. Las Casas Baratas.</strong></p>
<p><strong><em>Casas de Orconera (Lutxana)</em></strong></p>
<p>En el barrio de Lutxana aún existen cinco de las casas que la <em>Compañí­a </em><em>Orconera </em>construyera a finales del XIX. Formaban parte de un conjunto residencial más amplio, que comprendí­a además un extenso parque con un palacete central e instalaciones deportivas hoy desaparecidos. Este espacio ha sido reconvertido recientemente por el Ayuntamiento de Barakaldo en Parque de Orconera.</p>
<p>Las casas se empezaron a construir en 1891 -las dos primeras- de acuerdo con los planos de Manuel de Otaduy, por encargo de William Gill, director gerente de la Compañí­a <em>Orconera, </em>para dar alojamiento a los altos cargos de la empresa. Recuerda el modelo de ciudad-jardí­n inglés.</p>
<p>Las casas de <em>Orconera </em>constituyen un antecedente del modelo de barriada obrera que se va a desarrollar en los años veinte con la promulgación de la Ley de Casas Baratas y de las que existen numerosos ejemplos en Barakaldo.</p>
<p><strong><em>Casas de AHV (San Vicente)</em></strong></p>
<p>Encargadas por <em>A.H.V</em>. a Manuel Marí­a Smith en 1916. Se construyeron en dos fases, en la primera se levantó un conjunto de doce casas, estilo Old English, que combinada viviendas unifamiliares, dobles y triples en un solar en forma de L. El proyecto original, que pretendí­a la construcción de doce tipos de casas diferentes, hubo de ser simplificado, pese a ello, las condiciones sanitarias y el confort eran muy superiores a otros proyectos similares realizados en esta época.</p>
<p>En 1918 se llevó a cabo la segunda fase, con once casas de tres alturas formando una manzana alineada con las anteriores; aunque el programa de las viviendas era el mismo, se alejaba totalmente del modelo de ciudad jardí­n inglesa con un resultado mucho más monótono.</p>
<p>Se construyeron para ser ofrecidas en alquiler a los trabajadores de la empresa. Difiere, por tanto, del planteamiento de las Cooperativas Obreras de Casas Baratas.</p>
<p><strong><em>La Familiar (Beurko)</em></strong></p>
<p>Se construyó entre 1923 y 1925 por iniciativa de 80 socios, en su mayorí­a obreros de AHV. Los arquitectos fueron Manuel Camarón y Santos Zunzunegui.</p>
<p>El coste total de la obra fue de 780.615 pts. a pagar por los propietarios de la siguiente manera: 54 casas de dos fachadas a 9.288 pts/casa, 24 casas de tres fachadas a 10.190 pts/casa y dos de planta baja a 7.932 pts/casa.</p>
<p>Las casas forman siete hileras de casas adosadas perpendicularmente a la antigua ví­a de Franco-Belga. Una de las hileras queda cortada por un edificio exento y transversal que originalmente fue el centro cí­vico del barrio. El 60% de la superficie total es superficie abierta no construida.</p>
<p><strong><em>La Tribu Moderna (Bagaza)</em></strong></p>
<p>En 1923 se crea la <em>Sociedad de Casas Baratas La Tribu Moderna</em>; con 50 socios trabajadores de AHV que en régimen de cooperativa y mediante el trabajo personal tienen como objetivo construir 50 casas. Aprovecharon las escorias producidas en los hornos altos para la cimentación y tuvieron que hacer aportaciones de 98.320 pts. en metálico y 51.238 horas de trabajo personal para pagar el coste total del barrio de 520.917 pts.</p>
<p>La obra se terminó en 1925 y se llevó a cabo según el proyecto de Ismael Gorostiza.</p>
<p>Las cincuenta viviendas están unidas y alineadas de 4 en 4 perpendicularmente a la ví­a de Franco-Belga (inicialmente se planteó el alineamiento paralelo a la ví­a, luego se desestimó por la mala orientación de las casas respecto a los vientos predominantes). La relación entre superficie construida y el total del terreno es de un 35% y 65% respectivamente.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>El Hogar Futuro (Andicollano)</em></strong></p>
<p>El proyecto se lleva a cabo por encargo de la <em>Sociedad Cooperativa El Hogar Futuro</em> formada por trabajadores de AHV que compran 3.296 m2 en 1923, año en que dan comienzo las obras. La sociedad consiguió un préstamo de 205.000 pts. teniendo que realizar una aportación total de 100.902 pts. y 12.466 horas de trabajo personal. Se construyeron 31 viviendas adosadas según los planos de Ismael Gorostiza.</p>
<p>Inicialmente cada casa tení­a 4m hasta el muro que daba acceso a la calle principal y un terreno de 36 m2 en la trasera. Las casas se alinean escalonadamente a la derecha de la carretera que une los barrios de Lutxana y Cruces. En la actualidad sólo quedas 12 de las viviendas originales habiendo desaparecido la hilera que se alineaba en la otra orilla de la carretera por causa de su ensanche.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>La Esperanza (Arteagabeitia)</em></strong></p>
<p>En 1925 se forma la sociedad cooperativa constituida por trabajadores de <em>AHV</em> que aportan dinero y trabajo personal. El precio de las casas osciló entre 11.470 pts. y 12.943 según se tratase de casa adosada o aislada.</p>
<p>Las obras se realizaron conforme al proyecto de Santos Zunzunegui. Se construyeron 32 viviendas que fueron inauguradas en 1927. La superficie construida se organiza en tres filas de casas; dos de ellas agrupadas mediante patios formando manzanas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>El Porvenir (Arteagabeita)</em></strong></p>
<p>La <em>Sociedad El Porvenir</em> se constituyó en 1924, siendo sus miembros trabajadores de AHV que aportaron 60.947 pts. y 50.194 horas de trabajo. El coste total del proyecto fue de 405.756 y tuvieron un crédito de la Diputación de 154.671 pts.</p>
<p>Se edificaron 35 casas según los planos de Ismael Gorostiza. Las casas se agrupan en dos hileras separadas por una calle de diez metros reservando la trasera para huerto.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><em>Baterí­as de coque (Arteagabeitia)</em></strong></p>
<p>La sociedad fue constituida por un grupo de 30 obreros que trabajaban en los hornos de coque de <em>AHV</em> y se agruparon bajo la base de contribuir con cuotas semanales para constituir un pequeño capital inicial para la compra del terreno y primeros gastos, estando dispuestos a poner su esfuerzo personal en la construcción de las casas, en las horas libres compatibles con su cargo y obligaciones. El coste total del barrio fue de 305.432 pts.</p>
<p>Las obras se realizaron según planos de Ismael Gorostiza y se acabaron en 1924. El barrio se ubica junto al grupo de El Porvenir con el que <span style="text-decoration: underline;">g</span>uarda alineamiento.</p>
<p><strong><em>La Felicidad (Zaballa)</em></strong></p>
<p>El proyecto y realización de las obras es de 1931 con un coste de 566.340 pts. Como en la mayorí­a de la Casas Baratas de Barakaldo, el arquitecto encargado fue Ismael Gorosti­za</p>
<p>El grupo tiene forma de U &nbsp;aceptando la lí­nea de la calle en la cual se ubica. En total son seis casas dobles de cuatro alturas, es decir 48 viviendas</p>
<p><strong><em>La Providencia (Santa Teresa)</em></strong></p>
<p>Se construyeron en 1927 por iniciativa de la <em>Sociedad </em><em>La Providencia de España</em> y planos de Ismael Gorostiza. Las obras se llevaron a cabo en dos fases hasta completar un total de 22 casas alineadas en dos hileras separadas por una calle de 7 m. de ancho. Hoy dí­a sólo quedan en pie la mitad de las viviendas, a las que se han adosado edificios de mayor altura.</p>
<p>José Eugenio Villar</p>
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		<title>El sector de la minerí­a en Euskadi</title>
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		<pubDate>Fri, 12 Jun 2026 06:45:26 +0000</pubDate>
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<p style="text-align: justify;"><b>1.- Arranque y laboreo</b></p>
<p style="text-align: justify;">Es la extracción del mineral de su medio geológico. Primero, los barrenadores perforaban la roca para introducir los explosivos y así­ fragmentarla mediante voladuras controladas. Posteriormente se procedí­a al troceado de la roca desprendida con picos, mazas y cuñas. Luego, con la ayuda de azadas y rastrillos se llenaban los cestos con los que se cargaba el mineral. El mineral más pobre o las rocas se desechaban y se amontonaban en escombreras. Las herramientas que se utilizaban en cada una de las fases fueron evolucionando, de la fuerza manual a la mecanizada.</p>
<p style="text-align: justify;"><b>2.- Lavaderos de mineral</b></p>
<p style="text-align: justify;">Los trómeles eran grandes cilindros de chapa terminados en un cono y colocados con una ligera inclinación. El mineral a lavar -básicamente el de las escombreras- se introducí­a por el extremo superior y el agua se introducí­a, en dirección contraria al mineral, arrastrando así­ la arcilla. El mineral lavado salí­a por la boca situada en el cono y pasaba a una cinta transportadora, donde se seleccionaba a mano (estrio), normalmente por mujeres.</p>
<p style="text-align: justify;"><b>3.- Hornos de calcinación</b></p>
<p style="text-align: justify;">Los hornos de calcinación son el testimonio del agotamiento de unas minas de las que ya solo podí­a extraerse mineral de baja ley férrica. Los hornos de calcinación permití­an aumentar esta ley férrica entre un 10% y 20%, además de eliminar las impurezas y reducir su peso, lo cual facilitaba su transporte. El carbonato férrico se introducí­a en los hornos y se quemaba durante 24 horas a una temperatura inferior a los 900º C.</p>
<p style="text-align: justify;"><b>3.- Transporte</b></p>
<p style="text-align: justify;">La mecanización de la minerí­a se hizo patente en el transporte del mineral desde el monte donde se encuentran los criaderos, hasta la costa, lugar donde se embarca rumbo a las siderurgias inglesas. El movimiento de millones de toneladas supuso la creación de grandes infraestructuras que supusieron grandes inversiones de capital e ingenio.</p>
<p style="text-align: justify;"><b>a)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </b><b>Ferrocarril:</b></p>
<p style="text-align: justify;">La construcción de esta red de trenes mineros fue posiblemente la mayor inversión que tuvieron que hacer las compañí­as mineras, algunas de ellas propietarias también de siderurgias. Entre ellos destacan el ferrocarril de The Orconera Iron Ore Company Limited (desde Lutxana hasta Gallarta); el de la compañí­a Franco-Belga (desde Barakaldo hasta Ortuella), el de la Luchana Mining Company (desde El Regato hasta el Valle de Oiola) y el ferrocarril de Galdames. La mayorí­a de estas lí­neas de ferrocarril fueron desmanteladas a finales del siglo pasado. Otras como el trazado de tren de Galdames se han reconvertido en una ví­a verde.</p>
<p style="text-align: justify;"><b>b)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </b><b>Planos inclinados:</b></p>
<p style="text-align: justify;">Los «planos inclinados» eran vagonetas unidas entre sí­ mediante un cable o por una cadena, que se deslizaban sobre unos raí­les en un plano de pronunciado desnivel. Funcionaban por contrapeso. Las vagonetas que bajaban cargadas de mineral hací­an subir las que estaban vací­as. Los planos inclinados se utilizaban para transportar mineral, material sobrante y personas. A medida que la explotación iba avanzando, los planos inclinados se desmantelaban y se instalaban en otros puntos más productivos.</p>
<p style="text-align: justify;"><b>c)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </b><b>Lí­nea de baldes:</b><b></b></p>
<p style="text-align: justify;">El tranví­a aéreo o lí­nea de baldes transportaba el mineral a través de unos baldes suspendidos en el aire y sujetados por unos cables que su a vez, se asentaban sobre unos caballetes de madera o metal. Estos cables, movidos por un motor hací­an un recorrido circular entre las estaciones de carga y descarga.</p>
<p style="text-align: justify;"><b>d)&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </b><b>Cargaderos de mineral</b></p>
<p style="text-align: justify;">Los cargaderos suponí­an el punto final de una cadena productiva que se iniciaba con el laboreo en las minas. Los ferrocarriles que llevaban el mineral desde los Montes de Triano y Galdames tení­an sus cargaderos en la Rí­a, en Barakaldo y Sestao. Los cargaderos solí­an ser unas estructuras de madera sobre las que las vagonetas podí­an desplazarse y descargar directamente a las bodegas del barco. Este sistema evolucionó posteriormente en cintas transportadoras. También se construyeron cargaderos en el mar, como el de Muskiz, que estaban más próximos a las minas pero eran menos seguros por estar a merced del estado del mar y de las condiciones climatológicas.</p>
<p style="text-align: justify;">http://www.hiru.com/historia/sector-de-la-mineria</p>
<p style="text-align: justify;">&nbsp;</p>
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		<title>La metalurgia prehidráulica del hierro en Bizkaia (los alrededores del pantano de Oiola (Trapagarán, Bizkaia) (IV)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 09 Jun 2026 06:56:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Industria]]></category>
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					<description><![CDATA[<div><img width="259" height="194" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/09/abcd-4.jpg?fit=259%2C194" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" data-attachment-id="8858" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/romeria-de-san-bernabe-castanos/abcd-7/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/09/abcd-4.jpg?fit=259%2C194" data-orig-size="259,194" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="abcd" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/09/abcd-4.jpg?fit=259%2C194" /></div>4.5.2. Pautas de trabajo para el estudio de las estructuras de Oiola Las Estructuras localizadas son analizadas bajo los siguientes criterios: en primer lugar descripción morfológica y estudio tecnológico y en segundo lugar posibles comparaciones tipológicas. Sin embargo, debido a la destrucción de las estructuras de hornos, su conocimiento, así como el del proceso de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="259" height="194" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/09/abcd-4.jpg?fit=259%2C194" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" data-attachment-id="8858" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/romeria-de-san-bernabe-castanos/abcd-7/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/09/abcd-4.jpg?fit=259%2C194" data-orig-size="259,194" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="abcd" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/09/abcd-4.jpg?fit=259%2C194" /></div><p>4.5.2. Pautas de trabajo para el estudio de las estructuras de Oiola</p>
<p>Las Estructuras localizadas son analizadas bajo los siguientes criterios: en primer lugar descripción morfológica y estudio tecnológico y en segundo lugar posibles comparaciones tipológicas.</p>
<p>Sin embargo, debido a la destrucción de las estructuras de hornos, su conocimiento, así como el del proceso de producción debe ser completado recurriendo a otras estrategias. Una de ellas es el sometimiento de los desechos descubiertos (escorias y subproductos férricos) a una serie de <em>análisis macro y microscópico. </em>Esta fase de investigación ha sido iniciada pero no disponemos hasta el momento de un estudio completo de las muestras enviadas a analizar.</p>
<p>Hay otra estrategia aún no desarrollada que sería la <em>Arqueometalurgia Experimental </em>consistente en intentar reproducir en condiciones de laboratorio el proceso de obtención del hierro que han generado los subproductos que previamente han sido analizados. Este método pretende, en suma, llegar a determinar bajo qué condiciones se elaboró el hierro.</p>
<p>4.5.3. Los hornos de Oiola IV</p>
<p>Podemos señalar que en OIOLA IV se atestigua la existencia de una prolongada actividad metalúrgica, prueba de ello serían la constatación de diversas estructuras de hornos que &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; han creado una planicie artificial.</p>
<p>De cuatro estructuras de hornos localizados: dos han sido excavadas (Estr. n.º 1 y 3) y otra parcialmente dado que estaba alterada (Estr. n.º 4). Finalmente, la Estructura n.º 2 únicamente ha sido delimitada y será objeto de estudio en la próxima campaña.</p>
<p>El envío de muestras C + 14 al Laboratorio Holandés de Groningen, nos ha permitido datar la Estructura n.º 1, en torno al s. XI (1086) d.C. Constituye, hasta el momento la más antigua instalación de este tipo fechada en Bizkaia. Sin embargo, otras fechaciones de otros rellenos han arrojado los s. XII-XIII.</p>
<p>4.5.3.1. Descripción morfológica</p>
<p>Un rasgo general de todos los hornos documentados sería, que presentan una fosa excavada en el terreno, flanqueada por un murete construido con piedras areniscas.</p>
<p><em>La Estructura n. º 1, </em>forma un plano elíptico de 2,5 m. de largo por 1,4 m. de ancho y 0,5 m. de alto. Dispone de un murete frontal de 2,6 x 0,3 x 0,5 m. compuesto por piedras areniscas de color rojizo unidas sin trabazón. En su cara interna (cara sur) presentan una superficie plana y alisada, mientras en su externa (cara norte), las mismas ofrecen una superficie rugosa. En los extremos de este muro hay sendas alineaciones de piedras areniscas el murete NE tiene una forma ligeramente curvada, con mayor cantidad de piedras agrupadas, siendo sus dimensiones de 1,20 x 0,35 m.</p>
<p>El murete SE es más rectilíneo compuesto de una sola hilera de piedras, aunque algunas son de tamaño medio y grande.</p>
<p>Sus dimensiones son de 1 x 0,4 m. En la parte sur de esta estructura no hay ningún cierre bien organizado salvo la existencia de alguna piedra sin conexión, pero sin duda parece aprovechar como cerramiento la propia ladera del terreno.</p>
<p><em>La Estructura n. º 3, </em>está compuesta por piedras areniscas unidas a seco y sin trabazón. Son de tamaño regular (30 x 12x 8) (33 x 12 x 10) cm., formado por un frente rectilíneo de cuatro piedras de menor tamaño y de 1,50 m. de longitud.</p>
<p>Está flanqueado hacia el W y el E por dos salientes transversales de 0,40 m. cada uno. Son areniscas unidas a seco y sin trabazón.</p>
<p>En el interior de esta estructura hay una disposición de piedras de menor tamaño formando una especie de círculo cuyo diámetro interior es aproximadamente de 0,50 m. Al parecer no son representativas. Por otra parte una vez levantado ese nivel de piedras se encontró una gran cantidad de escorias, a modo de relleno. Sin embargo, no ha sido constatada la presencia de arcillas rubefactadas.</p>
<p><em>La Estructura n. º 4, </em>está bastante alterada por la realización de un camino que discurre hacia el arroyo que desciende del monte Gramerán. Este Horno está cerrado por un murete frontal de forma semicircular cuyas dimensiones son 2,6 m. x0,30 m. Se trata de piedras areniscas de tamaños medios y pequeño (20 x 16 x 10) (22 x 12 x 18). Entre ellas, aparecen inclusiones de areniscas y carbones en más de un 10%. Sus caras no están trabajadas.</p>
<p>4.5.3.2. Descripción tecnológica</p>
<p><em>La Estructura n. º 1, </em>desde el punto de vista tecnológico presenta las siguientes características: La <em>Base de la cuba, </em>de este Horno consideramos que puede estar representada por un nivel de escorias planas donde se conservan fragmentos vitrificados. Esta zona interior, en planta rectangular con los ángulos redondeados es de</p>
<p>1,6 m. x 1 m. Sin embargo, esta superficie buza progresivamente hacia una zona central, adosada al muro frontal de la estructura. A partir de los 0,15 m. adquiere una forma irregular en tronco de cono cuyas dimensiones son 50 x 44 cm., que tal vez pueda corresponder con el fondo del crisol de unos 22 dm. de superficie. Bajo la capa de escorias planas se registró un nivel de arcillas rubefactadas cuyas dimensiones en planta son las siguientes: 2,72 x 1,60 m.</p>
<p>Respecto a la <em>Arquitectura de la cuba, </em>al no presentar una superestructura definida lo acerca más a un horno de tostación que de reducción. Pero si tomamos como válido la existencia de un fondo de crisol de las dimensiones anteriormente citadas, ésta podía estar cubierta con un lecho de piedras planas, como ocurre en uno de los tipos de hornos bajos de reducción localizados en el Taller siderúrgico de Lorena.</p>
<p>El <em>Aislamiento Térmico, </em>está bien asegurado al estar la zona interior del horno excavada en el terreno natural y protegida por la ladera natural y por los muretes que lo flanquean.</p>
<p>No ha sido encontrado ningún resto de tobera por lo que desconocemos si el tipo de <em>Ventilación, </em>pudo ser natural o forzada. Dada la ubicación del horno descartamos una ventilación natural.</p>
<p>Finalmente, el <em>Sistema de evacuación de las escorias </em>también ofrece dificultades para su reconocimiento, dado que no ha sido identificada ninguna abertura en la base, la cual permitiría la extracción de los productos obtenidos y la limpieza de la cuba. Una vez más, si aceptamos por bueno el fondo del crisol como base de la cuba, la depresión adosada al murete frontal, creemos que la salida más oportuna sería a través de algún orificio abierto entre las piedras de tamaño medio del muro SW. Cabe señalar, que no se ha encontrado ninguna cubeta de escorias o canal que lo certifique.</p>
<p><em>La Estructura 11. º 3</em></p>
<p>La <em>Forma de la base de este Horno, </em>es de planta rectangular, siendo sus medidas 1,20 x 1,30 m. y una profundidad de 0,34 m. Bajo la acumulación de piedras en forma circular no se apreció ningún nivel de escorias vitrificadas ni tampoco de arcillas rubefactadas, haciéndose extensible estas peculiaridades al resto de la planta.</p>
<p>Todos los datos apuntan a un <em>Aislamiento débil, </em>lo que lo acerca más a un tipo de Horno de Forja que de reducción, tal vez de segunda forja o afinado.</p>
<p><em>La Estructura 11. º 4</em></p>
<p>Al estar alterada desconocemos muchas de sus características técnicas. Respecto a la <em>Arquitectura de la cuba, </em>parece asemejarse a la Estr. n.ºl, al disponer este horno también de un murete frontal, aunque de forma semicircular. Así mismo, de la existencia de esa arquitectura darían prueba sendos depósitos de piedras ubicados a ambos lados del camino que lo destruyó. Desconocemos por tanto el grado de aislamiento y de ventilación.</p>
<p>En el Taller Alto Medieval de Lorena han sido registrado en la mayoría de los hornos una serie de cubetas. En OIOLA IV esta cubeta únicamente ha sido localizada en la Estr. n.º 4.</p>
<p>Señalar, que junto al muro de cierre se documentó una gran cubeta en pendiente suave que presenta en su lado Sur gran cantidad de escorias (Tipo a y b). Sospechamos que pueda responder a la existencia de una abertura en la base de uno de los costados del horno como <em>Sistema de evacuación de las escorias. </em>Lo cual nos permitiría incluirlo dentro de un horno de reducción.</p>
<p>4.5.3.3. Comparación tipológica</p>
<p>Todavía son pocos los criterios que disponemos para poder determinar si los parámetros analizados corresponden a un grupo tecnológico coherente de hornos.</p>
<p>Sin embargo, podemos indicar que respecto a la Estructura n.º 1 mantiene ciertas semejanzas con un tipo de estructuras de planta cuadrangular documentadas en el Taller de Lorena, de cronología Alto Medieval y denominados como Hornos Bajos de Reducción. Este modelo de Hornos están fechados en el horizonte cultural francés como del fin de la Antigüedad Galo-Romana y principios de la Alta Edad Media (s. IV &#8211; s. VI). Otras estructuras de Hornos Bajos, totalmente enterrados, han sido excavados en Europa Central (Zelechovize) datados como del s. IX. Tampoco podemos descartar las posibles semejanzas que presenta en cuanto a dimensiones en planta se refiere con el Horno de Tostación de Barbow,.</p>
<p>A falta de más análisis de interpretación, planteamos una doble hipótesis: que la estructura recuperada pertenecería a esa misma familia tecnológica de Hornos Bajos de Reducción, o tal vez a un modelo de Horno de Tostación. La profundización de nuestra investigación nos hace decantarnos por la primera posibilidad con lo cual lo consideramos como un Horno Bajo de Reducción.</p>
<p>Respecto a la Estructura n.º 4 la incluimos junto a la n.º 1, pero con ciertas reservas dada su alteración.&nbsp; La Estructura n.º 3, por su parte, fue relacionada en un primer momento como de un «Horno de Tipo artesanal» como los descubiertos en los Solares de Artecalle n.º 37 y Tendería n.º 34, (Bilbao), debido fundamentalmente a sus mismas características de aislamiento-refracción. Sin embargo, la presencia de escamas de magnetita en un depósito carbonoso cercano nos ha permitido asociarla a un Horno de afinado o de segunda forja. Por contra los hornos documentados en el Centro Histórico de Bilbao, de cronología medieval, pudieron pertenecer a la transformación de los lingotes en utensilios. Pero todavía, el camino por recorrer es largo y faltan muchos datos que pueden precisar estas afirmaciones.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>lñaki Pereda García</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La metalurgia prehidráulica del hierro en Bizkaia (los alrededores del pantano de Oiola (Trapagarán, Bizkaia) (III)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Jun 2026 06:55:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
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<p>Respecto a la distribución espacial, pensamos que si bien&nbsp; las diversas etapas del proceso de producción pueden quedar de alguna manera reflejados en el yacimiento (Hornos de tostación, reducción, forja, carboneras, hogares, etc.), no es estrictamente necesario que todas ellas se realicen en un mismo lugar.</p>
<p>Es de suponer que a la hora de desarrollar cada actividad, primase un criterio de «rentabilidad» y que estas actividades se llevarían a cabo en aquellos lugares donde la eficacia fuese mayor.</p>
<p>Así, en el Taller urbano de Metz, datado en la segunda mitad del s. XIX (Arsenal Ney, Francia) se ha podido constatar con certeza la presencia de dos fases de la cadena operatoria: la reducción del mineral y los trabajos de forja.</p>
<p>Sin embargo, esta tarea de identificación de las etapas de elaboración es difícil y choca muchas veces con la dificultad de vincular dichas etapas con las estructuras aparecidas, como ocurre en el yacimiento de OIOLA IV.</p>
<p>En estos casos el arqueometalurgista se ve obligado a recurrir al estudio de la gran masa de desperdicios y desechos heterogéneos localizados, dado que son el resultado de unas</p>
<p>operaciones metalúrgicas concretas y pueden darnos datos significativos del proceso al que han sido sometidos.</p>
<p>Por lo que a OIOLA IV se refiere, hemos identificado dos tipos de estructuras que apuntan hacia una especialización en las distintas labores complementarias del hierro: de tostación o reducción en la Estructura n.º 1, tal vez de reducción en la Estructura n.º 4 y de segunda forja o afinado para la Estructuran.</p>
<p>En el transcurso de las diversas campañas de excavación desarrolladas en este yacimiento, hemos registrado los siguientes elementos: Una posible Txondorra o Carbonera cuyas dimensiones en planta son de 205 x 205 cm. Un fondo de hogar, con alto porcentaje de escamas de magnetita (en más de un 10%) y próximo a la estructuran.</p>
<p>Otros restos dispersos de otras posibles estructuras de hornos alterados sin localización precisa.</p>
<p>De esta manera, el estudio de las estructuras y de los subproductos férricos, nos hace suponer que el proceso siderúrgico llevado a cabo en dicho yacimiento fue completo, desde la fase de tostación del mineral al trabajo del metal o afinado.</p>
<p>Otro aspecto clave a la hora de analizar las ferrerías de monte o Haizeolak es a través del conocimiento de su estratigrafía.</p>
<p>No olvidemos que los depósitos pueden ayudarnos a comprender no sólo las técnicas empleadas y el trabajo realizado (tales como: su extensión, organización interna, etc.) sino además ocultan otras estructuras de producción por lo general, mal conservadas de difícil identificación y de cronología anterior.</p>
<p>Un ejemplo de lo expuesto lo representaría el centro de producción siderúrgico localizado en Lorena (yacimiento de Ludres, Meurthe e Moselle, Francia) y adscrito cronológicamente a la Alta Edad Media, donde el estudio estratigráfico ha permitido aportar datos a la organización y evolución espacial.</p>
<p>Así mismo, se ha llegado a reconstruir la sucesión de los depósitos, e incluso, considerar la existencia de varias etapas de actividad.</p>
<p>En el caso de OIOLA IV, la existencia de ciertos rellenos que cubren los hornos, nos hacen pensar casi con toda certeza que no pudieron ser motivados por su propio funcionamiento y que provinieron de la producción de otros hornos construidos posteriormente. Todo apunta a la existencia de unas fases de actividad productiva, según las cuales el yacimiento fue modificado a lo largo del tiempo. Se constataría por ello diversas estructuras de hornos superpuestos, que van creando una planicie antrópica.</p>
<p>Esta hipótesis de una prolongada actividad metalúrgica vendría reforzada por las dataciones de radio-carbono C-14 de diversas muestras de carbón vegetal que lo situarían, en un período comprendido entre el s. XI al s. XIII, a la espera de confirmación a través de los resultados de muestras adicionales.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>4.5. <u>La estructura física de los hornos</u></p>
<p>4.5.1. Funciones y tipos de hornos en Europa</p>
<p>En cuanto a la cuarta pregunta que nos planteábamos indicar que se han establecido diferentes modelos tipológicos de hornos, los cuales no vamos a entrar a detallar.</p>
<p>Siguiendo el parecer del profesor P.L. PELET, los hornos de reducción de hierro son la respuesta a una preocupación básica: «reducir el hierro de un mineral con la menor fatiga y con el mayor rendimiento». Esa necesidad de eficacia en el trabajo piensa que queda reflejada en la tecnología del horno y se manifiesta como el resultado de la respuesta a tres problemas que plantea: El aislamiento, la ventilación y la refracción. A nuestro parecer estos tres problemas pueden quedar agrupados en dos por considerar la refracción un aspecto de la característica constructiva del aislamiento, no sin perder por ello la importancia que pueda tener.</p>
<p>Aislamiento-Refracción: Esta característica técnica depende en gran medida de las condiciones climáticas. Así, en los países mediterráneos o tropicales no se le concede demasiada importancia mientras que en Europa Central y Occidental, un horno sin aislamiento no es de reducción y puede ser de forja o de recocido.</p>
<p>Respecto a la cualidad refractaria del aislamiento PELET, distingue tres tipos: Hornos de Refracción descuidada y casi inexistente. Se trata de un tipo de hornos sin estructura permanente, sin excavar y formados por bloques de mineral y de leños de carbón que son revocados a cada encendido (Modelo Corso). Hornos de Refracción débil excavados en el suelo. Hornos de Refracción esmerada y susceptibles de perfeccionamiento. Presentan una estructura levantada con el tipo de material de la zona.</p>
<p>Ventilación</p>
<p>Hay dos formas de ventilación uno por tiro natural y el otro forzado (fuelles). En los hornos de ventilación artificial es preciso, además, tener en cuenta la dimensión, posición y forma de las toberas. Así, según la opinión de este investigador, las más eficaces pueden presentar un diámetro de 2,5 cm. y las más arcaicas de 5 cm.</p>
<p>De las respuestas a estos dos problemas (Aislamientorefracción y Ventilación) sugiere diversos modelos de arquitectura y una clasificación de la evolución de los Hornos Europeos, la cual aunque muy genérica permite incluir tanto a la Forja Catalana como a las Ferrerías con rueda hidráulica.</p>
<p>Sin embargo, esta clasificación expuesta debe ser completada con la <em>Morfología de la Cuba, </em>ya que este aspecto aporta datos significativos sobre la eficacia, el grado de perfeccionamiento del horno y a su vez sobre la tecnología alcanzada. Presenta siete tipos de cubas basadas en evidencias arqueológicas: Cuba en forma de marmita. Cuba en embudo o troncocónica. Cuba tubular, a veces ligeramente oblicua. Cuba con panza que puede ser asimétrica o con panza alargada regularmente. Cuba cónica. Cuba en forma de cúpula. Cuba en doble pirámide. Otro aspecto, a tener en cuenta, es la <em>Forma del Fondo de la Cuba </em>(También denominada como crisol o parte inferior del horno). Esta puede variar según lugares y épocas, así existen diversos modelos documentados como son: en paralelogramo, pirámide truncada, circunferencia, elipse, etc. Su superficie nos puede dar un índice significativo del rendimiento. Este será pequeño si este fondo es inferior a 10 dm.2 y mayor si es igual o superior a 50 dm.2</p>
<p><em>La existencia o no de puerta, </em>unido al problema de la evacuación de las escorias, es una característica a considerar, ya que puede modificar la concepción del horno. Su ausencia, sugiere un tipo de hornos más primitivos y de forma de embudo, en los cuales se sacaba el «Bloom» por arriba. Respecto a los que la presentan, están sometidos a subdivisión, entre los que la mantienen cerrada ocasionalmente para acelerar la descarburación y aquellos en los que permanece abierta, para evacuar la escoria. La Arqueometalurgia experimental ha demostrado que la capacidad de producción se incrementa si la escoria se evacúa durante la fusión.</p>
<p>Las estructuras de estos tipos de hornos responderían más que a concepciones teóricas previas, a unos condicionantes externos que pueden ser: la topografía del lugar, el clima, los materiales locales, el tipo de mineral o combustibles utilizados, las tradiciones locales, etc.</p>
<p>Nosotros creemos, por tanto, que interesaría realizar una clasificación basada en fichas modelo que combinasen las características morfológicas con las tecnologías de cara a una posterior comparación y determinación de su evolución.</p>
<p>Indicar que un criterio que puede ayudar a la comprensión de los hornos, es su relleno interno. Nos referimos, aunque con muchas reservas, a la posibilidad de interpretar las estructuras a través de los materiales que se acumulan en su interior.</p>
<p>En el estado actual del conocimiento, es posible la determinación de ciertas actividades descritas en el Proceso teórico de obtención del hierro, por medio del análisis de las diferentes escorias y subproductos férricos.</p>
<p>Sin embargo, hay que relativizar esta idea, ya que no descartamos que un mismo horno haya podido ser utilizado para más de una función o que incluso pudo ser sepultado por</p>
<p>rellenos de otros ubicados en sus inmediaciones.</p>
<p>Creemos que la consideración de los aspectos expuestos anteriormente permitirá precisar más sobre los Tipos de hornos deducidos de las actividades del proceso de producción.</p>
<p>Nos referimos a los <em>Hornos de Tostación, Reducción </em>y de <em>Forja </em>(entendido éste en sus posibles variedades).</p>
<p>Un ejemplar de <em>Horno de Tostación </em>fue descubierto en Bardow (Sussex, Gran Bretaña) e interpretado como tal por R.F. TYLECOTE. Este arroja unas dimensiones en planta oval de 2,30 x 0,55 m.</p>
<p>Respecto a los <em>Hornos de Forja, </em>R. PLEINER, describe un tipo de estructuras alargadas y poco profundas con unas dimensiones variables (0,40 x 0,50 m.), destinadas según él a recalentar el «Bloom» una vez sacado del horno. Se pretendería la depuración de la ganga o escoria y aglomerar así, los granos del metal reducido, con lo cual, tal vez correspondería a hornos que hemos denominado como de primera forja.</p>
<p>Otros modelos de hornos de forja han sido localizados, por M. LEROY y sus colaboradores. Afirman que las estructuras registradas en la segunda fase del yacimiento</p>
<p>urbano de Metz (Francia), se caracterizaban por un entorno rico en virutas de forja, en el sentido estricto de la palabra, por lo cual las interpretan para la transformación de los lingotes en objetos. El horno n.º 6 de Metz, nos parece el más representativo y el mejor conservado. Presenta unas dimensiones en planta de 0,30 m. de diámetro y una profundidad de 0,50 m. Está construido en piedras calizas, flanqueado por una parte por tres hiladas que se apoyan sobre el lecho natural y por otra parte contra un muro del habitat anterior. En su fondo, reposan capas de detritus, mezclados con los desechos metalúrgicos (escorias de hierro y fragmentos de bronce).</p>
<p>Dichas estructuras nos recuerdan en ciertos aspectos a unos tipos de hornos que han sido registrados en el transcurso de Intervenciones Arqueológicas llevadas a cabo en el Centro Histórico de Bilbao (Solares de Artecalle n.º 37 y Tendería n.º 34).</p>
<p>Iñaki Pereda García</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>La metalurgia prehidráulica del hierro en Bizkaia (los alrededores del pantano de Oiola (Trapagarán, Bizkaia) (II)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 03 Jun 2026 06:53:39 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Industria]]></category>
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					<description><![CDATA[<div><img width="259" height="194" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/09/abcd-4.jpg?fit=259%2C194" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" data-attachment-id="8858" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/romeria-de-san-bernabe-castanos/abcd-7/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/09/abcd-4.jpg?fit=259%2C194" data-orig-size="259,194" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="abcd" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/09/abcd-4.jpg?fit=259%2C194" /></div>3.- Inquietudes de todo arqueometalurgista Son muchas las interrogantes que plantea este antiguo sistema de producción. Por una parte, los relativos a los lugares de producción y las técnicas empleadas: ¿Cuáles eran los factores de su localización geográfica? ¿Cómo era el proceso de fundición del mineral? ¿Qué organización espacial de los lugares de trabajo suponía? [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="259" height="194" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/09/abcd-4.jpg?fit=259%2C194" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" data-attachment-id="8858" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/romeria-de-san-bernabe-castanos/abcd-7/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/09/abcd-4.jpg?fit=259%2C194" data-orig-size="259,194" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="abcd" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2017/09/abcd-4.jpg?fit=259%2C194" /></div><p><strong>3.- Inquietudes de todo arqueometalurgista</strong></p>
<p>Son muchas las interrogantes que plantea este antiguo sistema de producción. Por una parte, los relativos a los lugares de producción y las técnicas empleadas: ¿Cuáles eran los factores de su localización geográfica? ¿Cómo era el proceso de fundición del mineral? ¿Qué organización espacial de los lugares de trabajo suponía? ¿Cómo era la estructura física de los hornos?, etc.</p>
<p>Están por otra parte, las cuestiones relativas a la organización social ligada a la metalurgia. Pero, a pesar de que su respuesta es uno de los objetivos últimos de nuestras investigaciones, el estado actual de las mismas no nos permite más que dejarlas planteadas; en espera de que las evidencias materiales nos den ciertas pistas en este sentido: ¿Quiénes eran los que lo producían? (gentes foráneas o indígenas, mano de obra especializada o no) ¿Cuál era la forma de propiedad y control de los recursos? (comunal o privada, controlada por los jefes de los linajes o por agentes externos a la propia comunidad) ¿Pudo la actividad ferrona ser un elemento de ruptura de la estructura social precedente? (por ejemplo, produciendo una nueva y diferente valoración del espacio y una rejerarquización del mismo, etc.).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>4.- intento de respuesta a los problemas planteados</strong></p>
<p>4.1. <u>Pautas de trabajo</u></p>
<p>Centrándonos por tanto en el primer grupo de preguntas, partimos de la hipótesis de trabajo, de que existieron unas similitudes básicas en el proceso de elaboración del hierro entre los países europeos en los que se vienen realizando investigaciones arqueometalúrgicas y nuestro territorio histórico.</p>
<p>En primer lugar, expondremos por tanto brevemente, estos puntos de partida de nuestra investigación y en segundo lugar mostraremos nuestros resultados, tratando de confrontarlo con el esquema teórico previo. Nos hemos planteado ver en qué medida las evidencias encontradas encajaban con las hipótesis de trabajo previas, es decir, con los procesos teóricos aceptados como generales. De lo contrario, trataríamos de señalar los aspectos originales o particulares que nuestros resultados ofreciesen con relación a los esquemas teóricos.</p>
<p>4.2. <u>Factores de la localizacion geografica</u></p>
<p>La radicación de estos talleres puede estar motivada por una serie de factores que los ferrones consideraban como básicos a la hora de realizar el proceso de producción:</p>
<p><em>Abundancia de Combustibles vegetales: s</em>in duda, el carbón vegetal fue un condicionante de primer orden a la hora de ubicar estas ferrerías de monte. Recientes experimentos demuestran que eran necesarios 100 Kg. de carbón vegetal para la obtención de 1 Kg. de hierro. Este dato, puede hacemos comprender la importancia de este elemento, tal vez mayor que la del propio mineral, como afirma P. CREW. En OIOLA IV (Trapagarán, Bizkaia) hemos comprobado la utilización de piedras areniscas en las estructuras de los hornos, material éste muy idóneo para soportar altas temperaturas, más refractario que las calizas.</p>
<p>Indicamos también la posibilidad de recurrir a otros métodos que ayudarán al arqueólogo a la determinación de su emplazamiento, tales como: prospección geofísica, fotografía aérea, topónimos indicativos, información documental, tradición</p>
<p>oral local, etc.</p>
<p>4.3. <u>El proceso de producción del hierro prehidráulico</u></p>
<p>Vamos a exponer brevemente, ese proceso teórico basándonos en los estudios realizados por los arqueometalurgistas de varios países europeos (Francia, Gran Bretaña, Alemania&#8230;) donde los trabajos de investigación en este campo están plenamente consolidados.</p>
<p>a.- MINERIA</p>
<p>Los diversos tipos de minerales que se podían usar en este tipo de metalurgia son los siguientes: Los relativamente puros como el óxido rojo, HEMATITES (Fe20 3H20) la goetita (FeO-OH) y la forma hidratada LIMONITA (Fe20 3H20), los cuales contienen una alta proporción de hierro y se encuentran libres de azufre y fósforo. El óxido magnético, MAGNETITA (Fe30 4) o «piedra imán» y el carbonato, SIDERITA o mineral espático (FeC03) pueden ser también trabajados. Los minerales sulfurosos, PIRITAS o MARCASITAS (FeS2) y PIRROTITA (Fe7S8) son los menos atractivos para la elaboración del hierro por la presencia del azufre. Por lo que a los alrededores del pantano de Oiola se refiere, los principales minerales de la zona son los óxidos y los Carbonatos.</p>
<p>Esto nos hacía suponer que serían los óxidos los utilizados en el proceso, por su localización y por la metalurgia menos elaborada que requería. Esta hipótesis ha sido confirmada por el Centro Tecnológico de Materiales INASMET (San Sebastián), donde se ha podido deducir el mineral empleado para la fabricación del hierro.</p>
<p>Los análisis indican que debió ser un óxido anhídrido con un contenido alto de hierro, por encima del 60% y una ganga formada por carbonatos de Magnesio y Calcio.</p>
<p>b.- PREPARACION DEL MINERAL</p>
<p>Arqueometalurgistas como R.F. TYLECOTE; J.P. MOHEN; e investigadores como H. HODGES, apoyados en la Arqueología experimental piensan que para disminuir el consumo de carbón vegetal, los antiguos ferrones procedían al lavado del mineral para eliminar la ganga (arcillas, arena, caliza &#8230;) previo troceado.</p>
<p>En Oiola IV, en este sentido, hemos localizado en el arroyo de las Cárcavas cercano a este yacimiento, restos de materia prima que consideramos pudo utilizarse para abastecer los hornos. Por esta razón, estas instalaciones se ubicaban en las proximidades de los ríos y arroyos. Según Marc LEROY et allí los datos hidrográficos son a menudo considerados como determinante para fijar la ubicación de este tipo de actividad.</p>
<p>Seguidamente, el mineral era tostado hasta unos 500º C con el objeto de expulsar el agua, enriquecer el mineral liberando una parte del oxígeno, de cara a que quede bien fisurado, poroso y permeable a los gases reductores.</p>
<p>c.- FUNDICION</p>
<p>La tradición metalurgista y los conocimientos generalmente aceptados nos dicen que una vez el mineral seco, se disponía éste en el interior de los hornos en capas alternativas de carbón y de hierro. Se daba fuego al carbón el cual ardía en una atmósfera reductora que tomaba el oxígeno del mineral. Los ferrones conocían este fenómeno por el color de la llama que se producía en la boca del horno. Así una llama azul indicaba una atmósfera reductora. Tampoco debemos olvidar, como nos indica P. ANDRIEUX la existencia de una vía sensitiva o intuitiva que incluiría otros conocimientos especialmente prácticos (Tacto, olores, sonidos &#8230; ). De esta manera, el óxido de hierro es reducido a hierro metálico por el monóxido de carbono (CO) producido en la combustión incompleta del carbón vegetal. Son varias las reacciones que se pueden producir en el interior de un horno y no va a ser su análisis el objeto de este artículo.</p>
<p>Sí podemos indicar que partiendo del mineral de hierro utilizado en OIOLA <em>N, </em>pensamos que las reacciones de reducción que se produjeron en el interior de los hornos fueron las siguientes. Fe2 03 2C + 3CO &#8212; 2Fe + 3C02 + 02&#8211; 2C02</p>
<p>El Carbón vegetal, adquiere una gran importancia, debiendo ser seleccionado cuidadosamente, ya que su uniformidad, dureza, velocidad de combustión, porosidad y tamaño de los trozos tienen una especial influencia en el resultado de la fundición. No hay que olvidar que el anhídrido carbónico que se libera del carbón vegetal al arder es el responsable de suministrar el calor y el gas esencial para reducir el mineral de hierro.</p>
<p>Respecto a la temperatura de fusión del mineral las experiencias realizadas de reducción, indican que ésta oscila entre los 1.100º C y los 1.250º C. Por debajo de los 1.100º C, el hierro puede ser obtenido, aunque presenta gran cantidad de impurezas, subsanadas por un trabajo prolongado de forja.</p>
<p>Parece ser que muchos hornos disponían de fuelles denominados por los arqueometalurgistas como ventilación artificial, para avivar la temperatura en el interior del horno. Aunque también pueden existir otros modelos de hornos de tiro natural. Otro aspecto importante determinado a través del análisis de las escorias, es la posible utilización de fundentes en el proceso de obtención del hierro. Es sabido que la sílice es la principal impureza presente en los minerales de hierro y que la presencia de cualquier fundente (Cal, Oxido de Sodio, Alumina) promueve la formación de escorias con menor contenido de FeO, obteniéndose principalmente Fayalita (Fe2Si04) y cristal. Por su parte, la presencia de Manganeso en cantidad suficiente provocaría la presencia de escoria (Mn0Si02).</p>
<p>Para R. PLEINER la presencia de fundentes calizos (CaO) en un 16-17% puede indicar una técnica de reducción bastante avanzada y señala que no hay pruebas de fundentes calizos usados antes de la Edad Media en Centro Europa.</p>
<p>Como avance de los primeros análisis químicos efectuados sobre muestras de escorias tomadas en el yacimiento de 010-LA <em>N </em>(de cronología Alto Medieval, s. XI-XIII) muestras</p>
<p>2E, 3E, 8E y 51E y de OIOLA II (de cronología Bajo Imperial romana, s. III), muestras lE y 1 lE, podemos deducir que no hemos observado ningún cambio significativo en el proceso de reducción. Consideramos que a nivel general, los resultados de las escorias de los dos grupos son bastante coherentes y no se deduce la presencia de fundentes, tal vez algo de Alumina entre el 2-5,6%.</p>
<p>Podemos indicar la existencia de dos tipos de escorias:</p>
<ol>
<li>a) Por una parte, un tipo de muestra porosa, muy desmenuzable con superficies rugosas en todas sus caras, e incrustaciones de carbón de madera y muy ricas en hierro. Su densidad es bastante baja y SON MAGNETICAS.</li>
<li>b) Por otra parte, escorias de aspecto colado cuya rotura muestran una pasta homogénea negra y brillante, a veces sin ninguna porosidad o a lo sumo pequeños alveolos milimétricos y regularmente repartidos. NO SON MAGNETICAS y contienen mucho sílice.</li>
</ol>
<p>Hay una muestra de pared analizada (OIOLA IV 8E) que proviene del revestimiento de una cuba que no hemos podido determinar. Este tipo de muestras son muy ligeras, con una estructura bastante homogénea y porosa. NO SON MAGNETICAS.</p>
<p>Su composición química nos muestra que se trata de una mezcla de arcilla y sílice. El aspecto exterior es bastante regular y la aparición de reflejos verde pálido en su superficie, confirma que ha sido sometido a altas temperaturas. El aprovechamiento del mineral en ambos grupos (OIOLA IV y OIOLA II) era muy escaso, por ser los porcentajes de hierro residual muy altos (60-71 % Fe20 3).</p>
<p>Respecto al análisis metalográfico en lámina delgada realizado sobre la muestra 51E (14), perteneciente a la primera categoría de muestras de escorias nos hace pensar en una fase de aglomeración de los productos (nódulos de hierro, pedazos de mineral no reducidos y ganga) típicos del proceso de reducción.</p>
<p>d.- PRIMERA FORJA</p>
<p>La esponja de hierro o «Bloom» retirada del horno es martillada para expulsar las escorias y el carbón vegetal que contiene, permitiendo así la unión de las moléculas de hierro. Inclusiones de escorias, óxidos y otras impurezas son comunes en los primitivos hierros forjados y son por lo general, una fuente potencial de debilidad. Con el trabajo de forja</p>
<p>se pretende que el hierro adquiera una estructura fibrosa que lo prepara para su posterior conformado.</p>
<p>En OIOLA IV hemos comprobado la existencia de pequeñas geodas vítreas de reducidas dimensiones que provienen según Marc LEROY de la salpicadura de la escoria en la operación de depuración del «Bloom».</p>
<p>e.- CEMENTACION</p>
<p>Ese hierro forjado podía ser convertido en acero al permitir la absorción de carbono. Este proceso, también conocido como fase de carburación, consiste en elevar la temperatura</p>
<p>de ese hierro forjado a 900º C y mantener el hierro cubierto de carbón. La operación es lenta, ardua y cara dado que durante varias horas los fuelles deben estar trabajando y utilizar suficiente carbón vegetal como para mantenerlo cubierto.</p>
<p>Análisis efectuados a utensilios de hierro, realizados por G. Me. DONELL indican que el acero templado fue usado para los instrumentos cortantes, mientras que el hierro ferrítico y fosfórico fue utiizado para fabricar otros utensilios. El fósforo, no común entre los minerales de hierro de Bizkaia, suele ser considerado como un elemento a erradicar en la moderna metalurgia, pero podría ser apreciado en la antigüedad debido a sus propiedades de dureza.</p>
<p>f.- AFINADO O SEGUNDA FORJA</p>
<p>El hierro para ser conformado debe ser llevado a un calentamiento al rojo fuerte y forjado mientras aún está caliente. Esta segunda forja, como señala HODGES, no presenta dificultades especiales, ya que cualquier razonable fuego de carbón vegetal puede calentar suficientemente el material metálico.</p>
<p>El trabajo de los actuales herreros nos demuestra que para el manejo y martillado del hierro es preciso utilizar diferentes herramientas. En primer lugar, es esencial tener tenazas con las cuales se maneja el metal ya que éste debe ser repetidamente dado vuelta para su acabado.</p>
<p>Nos parece razonable la hipótesis planteada por Henry HODGES en el sentido de la existencia de martillos de cabeza de hierro enmangados a piedras para la realización de</p>
<p>este trabajo. Esto podría dar una respuesta, en cierta medida, a la ausencia de instrumentos que se localizan en tomo a este tipo de talleres de herrería. Del mismo modo, el yunque pudo tratarse de un gran bloque de piedra o tal vez un bloque de madera revestido de hierro. Según parece el yunque de hierro se generalizó en una época posterior.</p>
<p>Debemos indicar que para la localización de las actividades de afinado del hierro, puede ser reveladora la presencia de escamas de Magnetita en la zona. No hay que olvidar que</p>
<p>durante el proceso de forja los repetidos recalentamientos del metal dan como resultado una oxidación de la superficie y a causa del martillado ese óxido de hierro negro se desprende en forma de pequeñas hojuelas. Su existencia ha sido detectada en un depósito carbonoso (U.E. 52) cercano a la Estructura de horno n.º 3.</p>
<p>El resultado de todo este proceso era una forja final en forma de barras de hierro de sección cuadrada o rectangular. El herrero a partir de aquí, era capaz de desarrollar los instrumentos para funciones concretas.</p>
<p>lñaki Pereda García</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Trenes de Franco Belga, La Robla y Triano (Fichas Patrimonio)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 22 May 2026 06:05:16 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="200" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/01/Cargadero-Franco-Belga-1.jpg?fit=300%2C200" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/01/Cargadero-Franco-Belga-1.jpg?w=4272 4272w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/01/Cargadero-Franco-Belga-1.jpg?resize=1080%2C720 1080w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/01/Cargadero-Franco-Belga-1.jpg?resize=300%2C200 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/01/Cargadero-Franco-Belga-1.jpg?resize=768%2C512 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/01/Cargadero-Franco-Belga-1.jpg?resize=1024%2C683 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/01/Cargadero-Franco-Belga-1.jpg?w=2160 2160w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/01/Cargadero-Franco-Belga-1.jpg?w=3240 3240w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="1664" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/trenes-de-franco-belga-la-robla-y-triano-fichas-patrimonio/cargadero-franco-belga-1-3/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/01/Cargadero-Franco-Belga-1.jpg?fit=4272%2C2848" data-orig-size="4272,2848" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;7.1&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon EOS 450D&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1242473398&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;76&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;100&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.004&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="Cargadero Franco Belga (1)" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/01/Cargadero-Franco-Belga-1.jpg?fit=1024%2C683" /></div><p><a href="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/01/Franco-Belga-1.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="" data-rl_caption=""><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" data-attachment-id="1667" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/trenes-de-franco-belga-la-robla-y-triano-fichas-patrimonio/franco-belga-1/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/01/Franco-Belga-1.jpg?fit=600%2C427" data-orig-size="600,427" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="Franco Belga (1)" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/01/Franco-Belga-1.jpg?fit=600%2C427" class="alignright size-medium wp-image-1667" title="" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/01/Franco-Belga-1.jpg?resize=300%2C213" alt="" width="300" height="213"></a>1.- <strong>Tren de la Franco Belga</strong></p>
<p>Fitxa</p>
<p>Nombre : Tren de la Franco Belga</p>
<p>Localidad : Ortuella-Bilbao</p>
<p>Provincia : Bizkaia</p>
<p>Tipologí­a exacta : Ferrocarril</p>
<p>Fecha de construcción : 1880</p>
<p>Siglo : XIX</p>
<p>í‰poca : Edad Contemporánea</p>
<p>Tipologí­a general : Ferrocarriles y funiculares</p>
<p>Descripción y datos históricos:</p>
<p>El ferrocarril llamado Franco Belga fue inaugurado en junio de 1880. La constructora y explotadora fue la empresa «Franco Belga des mines de Somorrostro», fundada en 1876 con un capital de 3 millones de francos. Las empresas participantes en la misma fueron las siguientes: las francesas Societé de Denain y Societé Montairé, la belga Societé Cockerill e Ibarra Hermanos y Cª. Esa última empresa tení­a una participación del 25% y su aportación era la concesión que tení­a para las minas de la comarca.</p>
<p>El ferrocarril tení­a 7 km de longitud. Salí­a del arroyo Granada que separa Matamoros y Triano, en el municipio de Ortuella, y seguí­a un trayecto paralelo al ferrocarril de Triano hasta terminar en la rí­a de Bilbao, entre los barrios baracaldeses de Lutxana y Erreketa. Su recorrido superaba un desnivel de 28 m y, en consecuencia, las labores de construcción fueron sencillas.</p>
<p>Los elementos muebles del ferrocarril aumentaron desde el mismo comienzo y en 1895 tení­a seis locomotoras y 240 vagones al servicio de las minas Conchas, Demasí­a San Benito, La Barga, San Martí­n, Arturo y otras de Ortuella y Abanto-Zierbena/Abanto y Ciérvana.</p>
<p>Ya en Barakaldo, desde el muelle de carga situado a orillas del mar se observa perfectamente la caja del tren: tras pasar sobre la carretera Bilbao-Santurtzi -por un puente <a href="http://www.hiru.com/artea/ondarea/industriala/hiztegia/ostiko.html">del que</a> actualmente sólo quedan los contrafuertes-, el ferrocarril se esconde en un túnel de 130 metros. A partir de ese punto, y sobre numerosos puentes, el ferrocarril atravesaba el casco urbano de Barakaldo. A partir de ese punto no se observan restos del ferrocarril. El recorrido seguí­a en paralelo a la carretera Barakaldo-Valle de Trápaga/Trapagaran tras atravesar un puente de hierro sobre el rí­o Galindo, pero actualmente ha desaparecido. Atravesaba terrenos de Sestao hasta entrar directamente en el barrio Arkotxa de Valle de Trápaga/Trapagaran. A partir de ahí­, y hasta el final próximo a Golifar-Ortuella, se observa de nuevo el ferrocarril, muy próximo al de Triano y paralelo al mismo.</p>
<p>Actualmente quedan muy pocos vestigios del plano inclinado y la cadena flotante que alimentaban a la estación inicial y los que quedan apenas son reconocibles. Como estaba en el propio entorno minero de Triano, y teniendo en cuenta que hasta los años 60 hubo muchas y activas explotaciones en la zona y que éstas tuvieron numerosos propietarios, ha sido muy difí­cil conservar las infraestructuras mineras; es más, barrios mineros enteros como La Cerrada y La Concha han desaparecido completamente.</p>
<p>Cabe destacar los lavaderos de Cavia. Allí­ se encuentra un túnel cerrado actualmente, que perteneció a la lí­nea Franco-Belga.</p>
<p>2.-<strong> Tren de La Robla</strong></p>
<p>Fitxa</p>
<p>Nombre : Tren de La robla</p>
<p>Provincia : Bizkaia</p>
<p>Tipologí­a exacta : Ferrocarril</p>
<p>Fecha de construcción : 1894</p>
<p>Siglo : XIX</p>
<p>í‰poca : Edad Contemporánea</p>
<p>Tipologí­a general : Ferrocarriles y funiculares</p>
<p>Descripción y datos históricos:</p>
<p>La incipiente siderurgia vizcaí­na consumí­a mucho carbón, carbón que era importado fundamentalmente ya que era complicado explotar las minas de Asturias y, sobre todo, León y Palencia debido a las dificultades existentes en el sistema de transportes. En consecuencia, se decidió construir y explotar un ferrocarril entre La Robla y Balmaseda para transportar el mineral de las minas.</p>
<p>Se creó en Bilbao la empresa «Compañí­a del Ferrocarril Hullero de la Robla a Balmaseda», en la que participaron grandes industriales y empresarios vizcaí­nos. Las obras comenzaron inmediatamente y el tren funcionaba ya en 1894. La anchura de las ví­as, entre el interior de los raí­les, fue de un metro. Los raí­les eran siempre de acero y los originales, de 1890, eran de la Sociedad de los Altos Hornos y los posteriores, por su parte, fueron construidos por la sociedad de los Altos Hornos de Vizcaya, que sustituyó a la anterior. Al finalizar las obras del ferrocarril se pudo explotar las minas al máximo y ese hecho acarreó, asimismo, el incremento del tráfico del ferrocarril.</p>
<p>En consecuencia, para mejorar el servicio ofertado, se decidió construir otro ferrocarril entre Balmaseda y Lutxana para unirlo en esta última con la fábrica de Altos Hornos de Vizcaya y con los muelles de la rí­a y evitar así­ depender del uso del ferrocarril Bilbao-Santander. La nueva conexión comenzó a funcionar en 1902.</p>
<p>El otro objetivo del tren de La Robla era poder llegar hasta León. Al efecto se fundó otra empresa llamada «Industrias y Ferrocarriles» que luego se integrarí­a en la sociedad del de La Robla, y en 1923 se inauguró el ferrocarril León-Matallana; en este punto se unirí­a con el de La Robla. Ese hecho acarreó la posibilidad de transportar pasajeros entre Bilbao y León (en virtud de un acuerdo los viajeros del tren de La Robla utilizaban la estación de la Concordia de la lí­nea Santander-Bilbao).</p>
<p>En el tramo vizcaí­no se articuló la lí­nea en paralelo al Cadagua, al que seguí­a en todo su trayecto; además, lo cruzaba en dos puntos: Sodupe y el viaducto de Arbuio, derribado en 1978. Actualmente se observa la caja del ferrocarril, salvo en el tramo Zalla-Balmaseda ya que desapareció en muchos puntos en beneficio del Corredor del Cadagua.</p>
<p>Mientras tanto, el tráfico de mercancí­as aumentó ininterrumpidamente hasta los años 50, sobre todo el de carbón. Pero en la segunda mitad del siglo XX el camión comenzó a competir y el carbón perdió importancia por la irrupción de los derivados del petróleo.</p>
<p>En 1972 la empresa «Ferrocarriles de La Robla» dejó de explotar el tren, que pasó a manos de FEVE; en la década de los 90 cesó definitivamente el servicio, tanto de mercancí­as como de pasajeros.</p>
<p>Ubicaron los talleres y almacenes principales en Balmaseda y actualmente aún se mantienen en pie la estación y los almacenes de raí­les y obras. Las estaciones de Zalla, Sodupe e Irauregi, al ser reconvertidas para otros usos, se han conservado en buen estado.</p>
<p>3.- <strong>Tren de Triano</strong></p>
<p>Fitxa</p>
<p>Nombre : Tren de Triano</p>
<p>Provincia : Bizkaia</p>
<p>Tipologí­a exacta : Ferrocarril</p>
<p>Fecha de construcción : 1865</p>
<p>Siglo : XIX</p>
<p>í‰poca : Edad Contemporánea</p>
<p>Tipologí­a general : Ferrocarriles y funiculares</p>
<p>Descripción y datos históricos:</p>
<p>La Diputación de Bizkaia construyó el ferrocarril de Triano arguyendo que la foralidad le otorgaba competencia en materia de comunicaciones. Tal decisión acarreó una consecuencia muy importante: unió los órganos forales con la producción mineral pero implantó tarifas bastante estables para el tren, sin considerar la situación puntual de las minas. El tren surgió como servicio público y, en consecuencia, no fue explotado desde la perspectiva empresarial. Y sin embargo, fue un tren muy rentable durante todo el siglo XIX. Además, sus tarifas se convirtieron en referencia para el resto de trenes mineros.</p>
<p>Se inauguró la Lí­nea Burdinbideak en 1865; se abrieron al tráfico 8 km de ferrocarril. El recorrido uní­a el punto en que el rí­o Nervión confluye con el Galindo (muelles de San Nicolás) y Ortuella, en las inmediaciones de Triano. De allí­ se transportaba el mineral hasta el propio Ortuella por un camino muy sinuoso ya que el plano inclinado construido en 1867 para cubrir las necesidades de la concesión cedió. Finalmente, la Diputación Foral decidió construir una carretera que unirí­a Ortuella y la parte alta de Gallarta.</p>
<p>En los años previos a las guerras carlistas (el de Triano era el único tren minero) tení­a un solo muelle de carga pero, aún y todo, entre 1865 y 1872 el volumen de toneladas transportadas fue el 60% de toda la producción vizcaí­na.</p>
<p>En los años 90 se añadieron dos prolongaciones a la lí­nea. La primera serí­a la llamada «Ví­a estrecha de Alonso Millán»: tení­a 0,60 m de anchura (la de Triano 1,65 m) y era el extremo del ferrocarril foral. Los motivos para su construcción fueron diversos: por un lado, habí­a intención de cumplir í­ntegramente los términos de la concesión y en la misma se preveí­a que el ferrocarril llegarí­a más allá de Ortuella; por otra parte, habí­a que competir con los ferrocarriles construidos por las empresas extranjeras ya que éstos comenzaban a acercarse hasta la propia mina. La estrechez del ferrocarril de Alonso Millán posibilitó que se pudiera llegar hasta las minas de Triano; Tení­a 3,7 km de longitud y fue inaugurado en 1891. Aquella lí­nea tení­a 16 vagones, cada uno de ellos con capacidad para transportar 3,5 toneladas.</p>
<p>Sin embargo, la ramificación más importante del ferrocarril de Triano fue la que lo prolongó hasta el entorno Memerea de Somorrostro. Entonces, la lí­nea alcanzó los 12,8 km de longitud. Ese ultimo tramo fue abierto al tráfico en 1892, tras asegurarse anteriormente un contrato con la «Triano Iron Ore» por el que explotarí­a las minas Lorenza, Confianza y Petronila, cerca de Las Carreras. A finales de los años 80 implantaron maquinaria más rápida y se promovió el transporte de pasajeros. Por último, en 1892 se une esa lí­nea con el ferrocarril Bilbao-Portugalete con el objetivo de desarrollar tráfico combinado.</p>
<p>Entre 1914 y 1926 comenzó el declive de la producción minera y, en consecuencia, el ferrocarril no obtení­a ingresos suficientes como para cubrir los gastos: a partir de 1917 fue deficitario. Los años malos se sucedieron uno tras otro hasta que en 1941 se integra en la red de RENFE. RENFE electrificó la lí­nea en los años 40. Hacia 1960, tras agotarse las minas principales, desapareció el transporte de hierro y actualmente la lí­nea opera fundamentalmente como servicio de cercaní­as aunque aún transporta mercancí­as, sobre todo en la zona de Ortuella.</p>
<p>En el término municipal de Ortuella se observan dos conjuntos arquitectónicos relevantes: en uno están la nueva estación y almacén construidos en 1892, cuando se amplió la lí­nea. El otro conjunto arquitectónico es el de la estación vieja, compuesta actualmente por dos edificios reconvertidos como vivienda.</p>
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		<title>Ferrocarril de la Lutxana-Mining</title>
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		<pubDate>Mon, 18 May 2026 06:36:45 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Industria]]></category>
		<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[Ferrocarril]]></category>
		<category><![CDATA[Lutxana]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="240" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/06/tramo_regato-_luchana_5.jpg?fit=300%2C240" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/06/tramo_regato-_luchana_5.jpg?w=800 800w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/06/tramo_regato-_luchana_5.jpg?resize=300%2C240 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/06/tramo_regato-_luchana_5.jpg?resize=768%2C615 768w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="1080" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/ferrocarril-de-la-lutxana-mining/tramo_regato-_luchana_5/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/06/tramo_regato-_luchana_5.jpg?fit=800%2C641" data-orig-size="800,641" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="tramo_regato-_luchana_5" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/06/tramo_regato-_luchana_5.jpg?fit=800%2C641" /></div><p><a href="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/06/tramo_regato-_luchana_5.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="" data-rl_caption=""><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" data-attachment-id="1080" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/ferrocarril-de-la-lutxana-mining/tramo_regato-_luchana_5/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/06/tramo_regato-_luchana_5.jpg?fit=800%2C641" data-orig-size="800,641" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="tramo_regato-_luchana_5" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/06/tramo_regato-_luchana_5.jpg?fit=800%2C641" class="alignright size-medium wp-image-1080" title="" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/06/tramo_regato-_luchana_5.jpg?resize=300%2C240" alt="tramo_regato-_luchana_5" width="300" height="240" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/06/tramo_regato-_luchana_5.jpg?resize=300%2C240 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/06/tramo_regato-_luchana_5.jpg?w=800 800w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/06/tramo_regato-_luchana_5.jpg?resize=768%2C615 768w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>La <em>Luchana Mining Company Limited </em>fue una sociedad domiciliada en Londres, de capital í­ntegramente inglés que, el 9 de Diciembre de 1871, logró la concesión para la explotación de alguna de las minas de hierro sitas en El Regato y en La Arboleda y para la construcción de un ferrocarril minero entre dichas minas y la salida al mar por Luchana. Este ferrocarril no se pudo construir hasta el año 1886, por diversas perturbaciones, entre las que cabe destacar la segunda guerra carlista (1876-­1879).</p>
<p>Era el de la <em>Luchana Mining </em>un ferrocarril de ví­a única, de un metro de ancho, con carril de 20 kilogramos por metro lineal, apoyado en traviesas de roble del paí­s; estaba dedicado exclusivamente el transporte de mineral de hierro de las numerosas minas que poseí­a la Compañí­a, pero especial de la denominada <em>Julianas </em>en el barrio de Baracaldo y de la <em>Paquita </em>en Abanto y Ciérvana.</p>
<p>La lí­nea férrea comenzaba en el cargadero que tení­a la Compañí­a sobre la rí­a de Bilbao en la margen izquierda, en el barrio de Luchana-Baracaldo, a unos seis kilómetros del centro de Bilbao y otros tantos del puerto exterior. Dicho cargadero, cuya capacidad de carga era de 1800 toneladas fue inaugurado el 13 de Enero de 1887 con una carga de 802 toneladas de mineral de hierro procedente de las minas de la Compañí­a, en el vapor Bercka; en la misma fecha quedó, así­ mismo, inaugurada la lí­nea férrea.</p>
<p>El ferrocarril de la <em>Luchana Mining </em>constaba de dos tramos; el de Luchana a El Regato de 6.752 metros y otro de 5.476 metros desde este último punto a la parte alta de la zona minera, más o donde se unen los Ayuntamientos de San Salvador del Valle, Santurce-Ortuella, Abanto y Ciérvana y Galdames, y que recogí­a los minerales de distintas minas de la Compañí­a, entre ellas <em>Las Manuelas, </em>nombre con el que se conocí­a a este tramo de la lí­nea.</p>
<p>En el primer kilómetro saliendo de Luchana, estaba la estación de dicho nombre con sus talle­res, cochera de locomotoras, básculas, etc. Luego vení­a un paso superior existente aún en la actuali­dad, sobre la carretera de Luchana a Retuerto, junto al antiguo calero de Luchana, al lado de la fabrica Oxinorte. Existió otro puente sobre el fe­rrocarril minero de Orconera, a la altura de Cep­sa, y otro sobre el camino de Landaburu a Cruces, cerca de Sakona. A los 1.687 metros, se iniciaba un empalme con el ferrocarril de la Orconera. Pa­saba, luego, a nivel la carretera de Bilbao a San­tander, para proseguir con un puente sobre el rí­o Castaños y otros varios sobre caminos vecinales, bordeando, a tramos, la actual carretera de Retuer­to a El Regato. En los 3.320 metros habí­a un depósito de minerales llamado <em>Santa Vicenta. Y </em>a los 5.939 metros se encontraban las ví­as de entrada a la estación de El Regato, con sus edificios para oficinas, almacén, depósitos de mineral, pabellón de locomotoras, etc.</p>
<p>Era una fábrica importante; de todos los hornos de calcinación que funcionaban en Bilbao, el mayor y más lujosamente construido, fue el de la <em>Luchana Mining Company, </em>en marcha desde 1891. Tení­a un volumen interior de 150 m3 y estaba construido del mismo modo y forrado completamente de chapa, como si fuera un horno alto, con plaza y boquillas fundidas; costando, según dicen, más de 100.000 ptas<sup>2</sup>.</p>
<p>Fue un ferrocarril popular en los barrios por los que atravesaba; especialmente en Luchana, cuyos vecinos sentí­an como si fuera de casa la fa­mosa máquina <em>pochí­, </em>a la que hasta dedicaron una pequeña estrofa jotera:</p>
<p style="text-align: center;"><em>«De beber agua en barril</em><em><br />
ya me duelen los&#8230;.</em><em><br />
De beber agua en barril<br />
</em><em>y de subir al Regato<br />
en la máquina Pochí­»</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Al cabo de 40 años escasos, la empresa lan­guideció al compás del mineral de sus minas, y el 29 de Noviembre de 1926, la Compañí­a, anunciaba la definitiva paralización del ferrocarril, que, a los seis meses, fue vendido a los propietarios de la mina <em>Elvira, </em>únicos con quien tení­a un contrato de transporte de mineral en vigor, ajeno a Lucha­na. Los motivos que se alegaron para el cierre fueron las «circunstancias­ del negocio», quizá la pro­longada huelga general&nbsp; del año 26 en Inglaterra, su principal mercado, el agotamiento o baja rentabilidad de sus minas.</p>
<p>La Sociedad Altos Hornos de Vizcaya, para afianzar más su desarrollo, asegurándose al propio tiempo el abastecimiento de sus primeras ma­terias, mediante escritura pública de 6 de Julio de 1927, adquirió el ferrocarril, fincas, terrenos y minas de la compañí­a inglesa <em>Luchana Mining, </em>en la cantidad de 325.000 libras esterlinas, que fueron satisfechas al contado en el acto de la firma de la escritura. Tal adquisición tení­a especialí­simo interés para Altos Hornos, porque permití­a dispo­ner de más de quince millones de toneladas de caliza de la que hací­a un consumo anual de ciento ochenta mil tonela­das.</p>
<p>La ví­a se levantó y, aprovechando gran parte de esos terrenos, sobre todo los del cargadero y de la estación de Luchana y anexos, se instaló la Sefanitro. El cargadero de mineral de la <em>Luchana Mining, </em>muy modificado y reformado, sirvió y sirve para la carga y descarga de materiales de esta nueva Sociedad.</p>
<h5 style="text-align: right;">Tomado de «Lutxana»</h5>
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