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	<title>Recorridos | Ezagutu Barakaldo</title>
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		<title>RECORRIDO HISTÓRICO 84 (siempre hubo Fieles Regidores)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 Jun 2026 06:51:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Recorridos]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" fetchpriority="high" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div>La organización de un territorio exige “leyes”, “mandatarios” y “jueces”. En un recorrido anterior describimos las “leyes” que, al menos desde 1614[1], regían en la anteiglesia. Nos detenemos, en el presente, en los “mandatarios” que con diversos nombres nos son más o menos conocidos. Serán, en un principio, los fieles regidores y, posteriormente, los alcaldes. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div><p>La organización de un territorio exige “leyes”, “mandatarios” y “jueces”. En un recorrido anterior describimos las “leyes” que, al menos desde 1614<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>, regían en la anteiglesia. Nos detenemos, en el presente, en los “mandatarios” que con diversos nombres nos son más o menos conocidos. Serán, en un principio, los fieles regidores y, posteriormente, los alcaldes. Iniciaremos el recorrido con las “reglas para la elección de las Autoridades y sus obligaciones” (según las Ordenanzas de 1614), posteriormente mostraremos un elenco de los conocidos y finalizaremos con la “biografía” de los tres primeros alcaldes de la recuperada democracia tras la Guerra Civil.</p>
<p><strong>1.- Reglas para la elección de las Autoridades y sus obligaciones&nbsp; </strong></p>
<p>1.1. Forma de elección: tras ser convocados a “toque de campana”<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>, se reúnen el día 1 de Enero<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a> las autoridades del año anterior con algunos veci­nos importantes. Los regidores salientes escriben los nombres de los candidatos en sendos papelitos que se introducen en un cántaro. Sin indicar quién hace la extracción (en 1840 será un niño de tierna edad) se dice que los tres que primero salen son nombrados regidores primeros y los tres siguientes, regidores se­gundos. La elección queda confirmada cuando juran el cargo en el pórtico de la Iglesia de San Vicente.</p>
<p>1.2. Duración del cargo: un año. Para poder ser propuesto o salir elegido de nuevo deberán pasar, al menos, tres años.</p>
<p>1.3. Obligaciones: debemos suponer que estos cargos no eran, en principio, remunerados o, al menos, nada se dice de ello en las Ordenanzas. Por tanto, los elegidos debían ser personas que dispusie­sen de tiempo y bienes. Nada tiene, pues, de extraño que los apellidos que aparecen para desempeñar los cargos públicos fuesen de personas “pudientes” que, de forma directa o indirecta, presentarían candidatos “afectos”.&nbsp; Porque las obligaciones que tenían no eran pocas: asistir al regimiento o asamblea, si están presentes en el pueblo; llevar bien cumpli­mentados dos libros de registros vecinales<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a> a fin de poder cobrar los impuestos correspondientes: uno con las personas nacidas en el Señorío y otro con quienes no lo eran; afinar bien las medidas y balanzas de la anteiglesia de acuerdo con el afinador del Señorío para que se pudiesen cotejar con las que utilizaban los taberneros, molineros,&nbsp; panaderos y carniceros; marcar debidamente las medidas de medio azumbre, cuartillo y medio cuartillo&nbsp; que utilizan los taberneros y taberneras; tener medidas oficiales de media fanega, emina, celemín y medio celemín para cotejarlos con los utilizados por los asoqueros y asoqueras<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a> para medir el trigo; igualmente un cuévano (cesto grande) para la medida de manzanas; fijar los pre­cios del vino, de la sidra y del trigo de acuerdo con lo usado en las anteiglesias del entorno; ver, revisar y arreglar los caminos reales; comprobar que el peso del pan es el correcto y que los panaderos ponen en él su marca; ver, revisar, levantar acta y arreglar los caminos reales de la anteiglesia; visitar las presas de los molinos, ver corrección de sus pesas y balanzas; atender las denuncias por robos, hacer la correspondiente investigación y comunicarlo al señor Corregidor; controlar que todos los vecinos tengan una huerta de berzas, puerros y hortalizas y, por último, guardar una de las dos llaves del arca donde están depositados diversos documentos<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a>.</p>
<p>1.4. Custodia de documentación: las Ordenanzas se debían guardar en un arca junto con las hidalguías y naturalezas de los vecinos, así como los decretos, recados y papeles correspondientes a la anteiglesia.</p>
<p><strong>&nbsp;</strong><strong>2.- Relación de regidores-alcaldes conocidos</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<table width="587">
<tbody>
<tr>
<td width="303"><strong>Nombre y apellidos</strong></td>
<td width="151"><strong>Fecha inicio</strong></td>
<td width="133"><strong>Fecha final</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Juan de Arteaga y Gil Martínez<a href="#_ftn7" name="_ftnref7">[7]</a></td>
<td width="151">1439</td>
<td width="133">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">J. Landaburu, Aparicio Tellitu y Juan Estrada<a href="#_ftn8" name="_ftnref8">[8]</a></td>
<td width="151">1614</td>
<td width="133">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Juan de Castaños<a href="#_ftn9" name="_ftnref9">[9]</a></td>
<td width="151">1649</td>
<td width="133">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Juan de Urcullu<a href="#_ftn10" name="_ftnref10">[10]</a></td>
<td width="151">1650</td>
<td width="133">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Juan Aparicio Novia y Fco. Melchor Larrea<a href="#_ftn11" name="_ftnref11">[11]</a></td>
<td width="151">1689</td>
<td width="133">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">José de Palacios y Ramón de Murga<a href="#_ftn12" name="_ftnref12">[12]</a></td>
<td width="151">1794</td>
<td width="133">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Sebastián de Uraga y Juan de Urcullu</td>
<td width="151">1795</td>
<td width="133">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Miguel de Loizaga y Ramón de Murga</td>
<td width="151">1796</td>
<td width="133">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Manuel de Arteta y Martín de Arana</td>
<td width="151">1798</td>
<td width="133">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Sebastián de Urcullu y Domingo de Larrea</td>
<td width="151">1799</td>
<td width="133">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Asensio de Lezama y Pedro de Escauriza</td>
<td width="151">1800</td>
<td width="133">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Sebastián de Uraga y Ramón de Urcullu</td>
<td width="151">1801</td>
<td width="133">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">J. Bautista de Allende y Antonio de Arana</td>
<td width="151">1802</td>
<td width="133">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Ramón de Loizaga y José de Garay</td>
<td width="151">1804</td>
<td width="133">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Pedro del Horno y José de Castaños</td>
<td width="151">1805</td>
<td width="133">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Ramón de Santurtún y Martín de Escauriza</td>
<td width="151">1806</td>
<td width="133">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Ignacio de Egusquiaguirre y Benito de Zaballa</td>
<td width="151">1808</td>
<td width="133">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Juan Manuel de Lezama y José de Lacaber</td>
<td width="151">1809</td>
<td width="133">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Juan de Allende y Mateo de Gorostiza</td>
<td width="151">1810</td>
<td width="133">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Ramón de Murga y Domingo de Zaballa</td>
<td width="151">1811</td>
<td width="133">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Ramón Cobreros y Pedro del Horno</td>
<td width="151">1812</td>
<td width="133">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Ignacio de Egusquiaguirre y Benito de Zaballa</td>
<td width="151">1814</td>
<td width="133">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Gregorio de Garay y Santiago de Castaño<a href="#_ftn13" name="_ftnref13">[13]</a></td>
<td width="151">1832</td>
<td width="133">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Emeterio de Saria y Felipe de Castaño</td>
<td width="151">1839</td>
<td width="133">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Juan Bautista de Tapia y Felipe de Castaños</td>
<td width="151">1840</td>
<td width="133">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Francisco Urcullu<a href="#_ftn14" name="_ftnref14">[14]</a></td>
<td width="151">1852</td>
<td width="133">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Gustavo Cobreros</td>
<td width="151">1870</td>
<td width="133">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Nicolás Gorostiza</td>
<td width="151">1873</td>
<td width="133">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Hermanos Castaños</td>
<td width="151">1874</td>
<td width="133">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Felipe Gorostiza</td>
<td width="151">1875</td>
<td width="133">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">José Echevarría</td>
<td width="151">1876</td>
<td width="133">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Angel de Uría y Urresti<a href="#_ftn15" name="_ftnref15">[15]</a></td>
<td width="151">13 marzo 1881</td>
<td width="133">3 julio 1881</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">José María de Escauriaza y Campo</td>
<td width="151">3 julio 1881</td>
<td width="133">1 julio 1883</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">José Ramón de Gastaca y Arteaga</td>
<td width="151">1 julio 1883</td>
<td width="133">1 julio 1887</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Tomás de Begoña y Garay<a href="#_ftn16" name="_ftnref16">[16]</a></td>
<td width="151">1 julio 1887</td>
<td width="133">30 junio 1891</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Fernando de Careaga y Lecubarri</td>
<td width="151">30 junio 1891</td>
<td width="133">3 mayo 1893</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Casimiro de Zunzunegui y Echevarría</td>
<td width="151">5 mayo 1893</td>
<td width="133">1 enero 1894</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Pablo de Arregui y Elósegui</td>
<td width="151">1 enero 1894</td>
<td width="133">1 julio 1895</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Domingo de Sagastagoitia y Aboitiz</td>
<td width="151">1 julio 1895</td>
<td width="133">9 mayo 1897</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Casimiro Arana Arroita</td>
<td width="151">9 mayo 1897</td>
<td width="133">1 julio 1899</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Serapio de Goicoechea Palacios</td>
<td width="151">1 julio1899</td>
<td width="133">1 enero 1904</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Casimiro Arana Arroita</td>
<td width="151">1 enero 1904</td>
<td width="133">1 julio 1906</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Tomás de Begoña y Garay</td>
<td width="151">1 enero 1906</td>
<td width="133">1 enero 1910</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Pablo de Arregui y Elósegui</td>
<td width="151">1 enero 1910</td>
<td width="133">1enero 1914</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">José Vildósola y Arriaga</td>
<td width="151">1 enero 1914</td>
<td width="133">1 enero 1918</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Juan de Garay y Garay</td>
<td width="151">1 enero1918</td>
<td width="133">1 abril 1920</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Rodolfo de Loizaga y Aza</td>
<td width="151">1 abril 1920</td>
<td width="133">30 septiembre 1923</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Gregorio Arana Olaso</td>
<td width="151">1 octubre 1923</td>
<td width="133">30 diciembre 1925</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Sebastián de Begoña y Careaga</td>
<td width="151">30 diciembre 1925</td>
<td width="133">18 abril 1928</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Victor Viguri y Ortiz de Zárate</td>
<td width="151">10 abril 1928</td>
<td width="133">26 febrero 1930</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Cesáreo Garay Herboso</td>
<td width="151">26 febrero 1930</td>
<td width="133">27 febrero 1930</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Simón Beltrán Moreno</td>
<td width="151">16 abril 1931</td>
<td width="133">23 febrero 1936</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Eustaquio Cañas Espinosa</td>
<td width="151">12 marzo 1936</td>
<td width="133">18 junio 1937</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">José Mª Llaneza y Zabaleta</td>
<td width="151">26 junio 1937</td>
<td width="133">20 marzo 1963</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Luis Ingunza Gorostiza</td>
<td width="151">28 marzo 1963</td>
<td width="133">15 noviembre 1967</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Nicolás Larburu Arrizabalaga</td>
<td width="151">15 noviembre 1967</td>
<td width="133">10 enero 1968</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Luis Díez Marín</td>
<td width="151">10 enero 1968</td>
<td width="133">16 septiem. 1970</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Luis Alfonso Caño González</td>
<td width="151">16 septiembre 1970</td>
<td width="133">9 enero 1976</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Juan Antonio Ortiz Fernández</td>
<td width="151">10 enero 1976</td>
<td width="133">25 enero 1976</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Luis Alfonso Caño González</td>
<td width="151">25 enero 1976</td>
<td width="133">3 marzo 1979</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Juan Antonio Ortiz Fernández</td>
<td width="151">4 marzo 1979</td>
<td width="133">19 abril 1979</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Jesús Mª Sagastagoitia Monasterio</td>
<td width="151">19 abril 1979</td>
<td width="133">25 mayo 1983</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Jesús Mª Rodríguez Orrantia</td>
<td width="151">23 mayo 1983</td>
<td width="133">14 junio 1991</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Carlos Pera Tambo</td>
<td width="151">15 junio 1991</td>
<td width="133">13 junio 2003</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Antonio J. Rodríguez Esquerdo</td>
<td width="151">14 junio 2003</td>
<td width="133">28 junio 2013</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Alfonso García Alonso</td>
<td width="151">8 julio 2013</td>
<td width="133">12 junio 2015</td>
</tr>
<tr>
<td width="303">Amaia del Campo Berasategui</td>
<td width="151">13 junio de 2015</td>
<td width="133">&nbsp;</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><strong>&nbsp;</strong></p>
<p><strong>3.- Tres alcaldes para la democratización de la anteiglesia</strong></p>
<p><strong>&nbsp;</strong><strong>3.1. JESÚS Mª SAGASTAGOITIA MONASTERIO (1979-1983)</strong></p>
<p>A partir de la desaparición de Franco, y una vez iniciado el proceso hacia la democracia, que viene desarrollándose independiente­mente de la situación provisional en que se encuentran los Ayunta­mientos, gobernados aún por car­gos del régimen anterior, se van cumpliendo los pasos necesarios para la consecución de unas Insti­tuciones salidas de la voluntad po­pular.</p>
<p>Desde el año 1976 hasta el 1979, se celebran pro­cesos consultivos para la Reforma Política, Eleccio­nes a Cortes Constituyentes, Referéndum de la Constitución y Elecciones Generales al Congreso y Senado, por lo que solamente falta cerrar el ciclo electoral con las Elecciones Municipales, que se con­vocan a tal fin para el 3-4-1979.</p>
<p>En esta época y como se ha expuesto con anterio­ridad, y a modo de recordatorio, digo que la población de Barakaldo era de 123.760 habitantes, el presu­puesto ordinario de aproximadamente 600 millones, a tener en cuenta la condición de precariedad política en que discurren los 3 últimos años, que hacen del presupuesto una dotación para atender preferente­mente al mantenimiento y gastos ordinarios del Ayun­tamiento. La plantilla municipal de trabajadores se acerca a los 450, entre funcionarios y laborales.</p>
<p>La proximidad de un cambio tan importante des­pierta entre los funcionarios, una serie de sentimien­tos y expectativas en muchos casos contradictorias, por ello y con objeto de disipar dudas e inquietudes, el colectivo de funcionarios, a través de la aludida con anterioridad «representación pseudo-sindical», solicita entrevistarse con los diferentes partidos políti­cos que aspiran a conseguir representación en nuestro Ayuntamiento. Los encuentros se realizan, y la im­presión resultante es la sensación de cierto recelo y desconfianza por parte de los políticos hacia los fun­cionarios. Para algunos, la imagen que tienen del fun­cionario es la de un privilegiado, y así mismo, es opi­nión generalizada de estos partidos que la plantilla de trabajadores es excesiva.</p>
<p>Con estos antecedentes, el 3 de abril, se celebran las elecciones para cubrir los 27 cargos que adjudica la Ley a los municipios de más de 100.000 habitan­tes, con el siguiente resultado: PNV-8, HB-7, PSOE-7, UCD-3 y PC-2. Dada la trascendencia histórica de estas Elecciones, considero conveniente reflejar el nombre de los concejales electos, por orden de elec­ción: Jesús Mª Sagastagoitia Monasterio, Pedro Solabarría Bilbao, Antonio Hernández Zubizarreta, Ma­nuel Madariaga Zalbidea, David Rabanal Macho, Sabino Fernández Palacio, Anastasio Maestro Martín, José Mª Bañales Abásolo, José Mª lngunza López, Pedro Santisteban Hurtado, Blanca Pera Sarasúa, Fi­del Torres Bilbao, José Antonio González Pereda, Eduardo Santos Santos, Carlos Casado Cuevas, Je­sús Aldama Echevarría, Juan Cruz Pablo Coto Cam­pillo, Juan Ignacio Llorente Escobal, Pedro Barrios Rojo, José Antonio Cuevas Loubet, Ernesto Molinero Guisasola, Pablo Allende Zorriqueta, Tomasa Velasco Lomas, Alberto Izquierdo Ayala, Mª Dolores Añón Gordoa, Enrique Martínez García y Lorenza San Mar­tín Echevarría.</p>
<p>El 19-4-79, en un Salón de Plenos repleto de pú­blico, se desarrolla la Sesión de Constitución de la Nueva Corporación, presidida por el concejal electo de mayor edad, que es D.<sup>a</sup> Lorenza San Martín Eche­varría y el de menor edad, D. Alberto Izquierdo Ayala, ambos del PSOE, resulta elegido Alcalde por mayoría simple, Josu Sagastagoitia Monasterio.</p>
<p>Se conforman los diferentes Órganos de Gobierno; la Comisión Municipal Permanente se amplía a 11 miembros distribuidos en Alcalde, 3 PNV, 3 PSOE, 3 HB &#8216;y 1 UCD, asimismo quedan constituidas las di­ferentes Comisiones Informativas, y comienza el nue­vo ciclo, con una ilusión importante y un espíritu de colaboración por parte de todos, que no se volverá a ver en legislaturas posteriores.</p>
<p>Para empezar, económicamente se dispone de re­cursos en cantidad muy superior a los dispuestos hasta la fecha; por ello y como primera medida, se confecciona y aprueba un presupuesto para el 2.° se­mestre de 469 millones. En el siguiente año, 1980, se aprueban 2 presupuestos, el ordinario de 1.196 millo­nes (se pasa la barrera de los mil millones) y uno Es­pecial de Urbanismo por importe de 164 millones; en los años posteriores y siguiendo esta tendencia se fi­jan para 1981, 1.567 millones y para 1982, 2.664 mi­llones.</p>
<p>Durante esta legislatura se acometen una serie de obras de urbanización de notoria repercusión popu­lar, como el acondicionamiento del Parque de San Vi­cente, Plaza de San Vicente, Parque de los Herma­nos, Reacondicionamiento de las zonas interiores del Barrio de Beurko, PI. del Botxo, Camino Zubileta, construcción de frontones en Alonsotegui, Cruces y Lasesarre, también diversas obras de reforma y mejo­ra en centros escolares entre otros Grupo Juan Igna­cio Gorostiza, Escuelas de Bagaza y Colegio de El Pi­lar, y otras obras de general interés. Asimismo, en el año 1980 se habilita una partida presupuestaria de 15 millones de pesetas para el asfaltado de diversas ca­lles y se ceden al Gobierno Vasco diversos terrenos con destino a equipamientos escolares, entre otros en Beurko para la construcción de la Ikastola Ibaibe y en Burceña para los Módulos de E.G.B.</p>
<p>Por lo que se refiere a las actividades culturales, continúa el proceso iniciado con anterioridad, de am­pliación y mejora de la red de Bibliotecas Públicas. Así mismo, aprovechando la Escuela de Música de la Banda Municipal, en 1981 se instaura la Escuela de Música en el Edificio de la Fundación Antonio Miran­da, y el 13-4-82 el Gobierno Vasco aprueba la funda­ción del Conservatorio de Música de Grado Elemental y Medio. Igualmente se crea el Euskaltegi Municipal, ubicándolo en el edificio ocupado durante la dictadu­ra por la Sección Femenina y con anterioridad Batzoki de ANV, a los que se les confiscó después de la Guerra Civil.</p>
<p>En el apartado lúdico, se potencian las fiestas po­pulares y se recuperan algunas suprimidas en la épo­ca anterior, como los Carnavales. Conjuntamente con las Asociaciones de Vecinos, Comisiones de Fiestas y Agrupaciones Culturales y Deportivas, se programan y gestionan tanto las Fiestas Generales como las de los Barrios, por cierto, en algunos casos con excesiva proliferación.</p>
<p>Con respecto a la población, en el año 1981, al proceder a la renovación periódica reglamentaria del Padrón Municipal de Habitantes, se observa un im­portante descenso en el número de habitantes entre los años 1979 a 1981 (5.000). Sin embargo, analizada esta circunstancia, se comprueba que el descenso no es real, y se debe a la duplicidad de empadronamien­tos en distintos municipios, que por defectos de tipo legal en la normativa que lo regula, no detecta ni con­trola estas anomalías. Una vez subsanados los cita­dos defectos se fija la población real en 118.615 habi­tantes, y confirmando lo anteriormente mencionado, se advierte como a partir de ese año continúa la ten­dencia alcista de la población (119.081 en 1982 y 119.380 en 1983).</p>
<p>Se procede al cambio del Callejero Municipal, eli­minando aquellos nombres referentes a personas y entes relacionados con el antiguo régimen, sustitu­yéndolos, en su caso, por los que habían tenido ante­riormente a la dictadura, y en el resto, procurando evitar denominaciones de tipo político y en su lugar sustituirlas (no siempre) con nombres pertenecientes a la toponimia barakaldesa, la cultura y la vida social.</p>
<p>La organización y configuración del estamento de funcionarios se acomete de manera importante, los recelos iniciales van desa­pareciendo y la coopera­ción y acuerdo entre políti­cos y funcionarios es satisfactorio. Se amplía la plantilla del personal labo­ral y se potencian las brigadas municipales (Basuras, Jardinería, Saneamien­tos, Pavimentación, etc.). Se absorbe y asume el co­lectivo de trabajadores de Limpiezas El Sol, (adjudi­cataria de la limpieza de edificios municipales), bajo la forma jurídica de Órgano Especial de Limpieza, to­do esto conlleva un aumento considerable de la plan­tilla, prácticamente duplicarla, alcanzando los 800 trabajadores, aproximadamente. Se fijan los concep­tos retributivos y condiciones laborales, se diseñan y designan competencias y funciones de los grupos de trabajo, y por primera vez, se firma un Convenio Co­lectivo. También se crea la plaza de Traductor de Euskera.</p>
<p>Otros aspectos a destacar son el acuerdo para ini­ciar los trámites pertinentes para la devolución al PNV del Batzoki de Los Fueros, confiscado tras la Guerra Civil y ocupado hasta la fecha por los Madres Salesianas, como centro de Formación Profesional, y la creación de la Fundación Pública USOA, Centro Mu­nicipal de Orientación, Información Sexual y Planificación Familiar y el Módulo Psicosocial de Toxicoma­nías. El 31-5-79, se aprueba el izamiento oficial de la ikurriña.</p>
<p>La crisis industrial que se viene produciendo en estos años y que afecta de manera importante a em­presas de nuestro entorno, incide directamente en nuestro municipio, por lo que el Ayuntamiento no es ajeno a esta circunstancia, y en innumerables ocasio­nes se postula en actuaciones al respecto, mediante mociones de apoyo a los afectados, gestiones ante organismos superiores, asistencia a manifestaciones, etc., por contra, en diversas ocasiones, la actividad municipal se ve alterada por encierros y protestas de trabajadores relacionados con el tema.</p>
<p>No obstante e independientemente de la valora­ción positiva de lo reflejado, si algo merece significar­se en este primer cuatrienio de municipalidad demo­crática, es el trabajo de consenso y colaboración, por parte de todos, para fijar y definir las bases necesa­rias para el funcionamiento de los estamentos y órga­nos afectos a la Administración Municipal, desfa­sados en unos casos y en otros inexistentes, y necesarios e imprescindibles, a partir de ahora, para la deseada eficacia de la gestión municipal, de acuer­do con la nueva situación política, estableciendo las normas y procedimientos que regirán en lo sucesivo.</p>
<p>Por último, deseo recordar que en los últimos años de esta legislatura, se producen en nuestro pueblo una serie de atentados terroristas, reivindicados por ETA, y originados supuestamente por unos artículos publicados en la revista «Interviu», cuyo contenido acusa de manera infundada a vecinos de nuestro municipio, de elementos represivos y de colaboradores y «chivatos» de la policía. Culmina tristemente esta si­tuación con el asesinato el 30-6-82 del Jefe de la Po­licía Municipal, José Aybar Yáñez<a href="#_ftn17" name="_ftnref17">[17]</a>.</p>
<p><strong>3.2. JOSÉ Mª RODRÍGUEZ ORRANTIA (1983-1991)</strong></p>
<p>El resultado de las elecciones celebradas el 8-5-83, con 11 PSOE, 10 PNV, 3 HB, 2 AP-PDP-UL y 1 EE, supone una relativa sorpresa con relación a las pre­visiones que facilitaban las en­cuestas. El día 23-5-83, se cele­bra la sesión plenaria para la constitución de la nueva Corpo­ración y elección de Alcalde, re­sulta elegido nuevo Alcalde, por mayoría simple, José M.» Rodríguez Orrantia. La Comi­sión Municipal Permanente, la componen el Alcalde y 11 miembros, repartidos de la siguiente manera, 5-PSOE, 4-PNV, 1-HB y 1-AP-PDP-UL. Como se puede ver, esta composición responde al consenso y espíritu de colaboración, iniciado en el ciclo anterior y que co­mo más adelante se podrá comprobar, irá disminuyen­do progresivamente. En este sentido, es significativa la renuncia, 15 días después, de Josu Sagastagoitia, que de inmediato es sustituido por Juan Antonio Mieza Bardeci.</p>
<p>En el segundo cuatrienio de este mandato, iniciado el 30-6-87, se constata claramente el cambio de acti­tud en el aspecto consensual, quizás producto del re­sultado electoral, 9-PSOE, 6-PNV, 5-HB, 3-EA, 3-EE y 1-CDS. La composición de la Comisión de Gobierno (antigua C.M.P.) a diferencia del anterior, se conforma exclusivamente con miembros del PSOE, (Alcalde y 5 Ttes. de Alcalde). Para comprender este cambio, con­viene recordar que en el período anterior se ha produ­cido un hecho de notable trascendencia, que a nivel estatal, comunitario y local, tendrá consecuencias im­portantes, la escisión del PNV, que deriva en el naci­miento de EA, y que durante bastante tiempo, influirá decisivamente en el desarrollo político e institucional, sobre todo en los Ayuntamientos, respecto a su com­posición y acuerdos de gobierno.</p>
<p>Ciñéndonos al aspecto meramente funcional y de gestión, comienza este ciclo, con un presupuesto or­dinario de 2.500 millones de pesetas, manteniéndose la plantilla municipal en aproximadamente 800 traba­jadores y el número de habitantes en 119.380. En los años siguientes y en diversas ocasiones, por falta de acuerdos, los presupuestos serán prorrogados, finalizando este periodo en el año 1990 con 6.100 millones de pesetas de presupuesto y una población que ha descendido a 111.672 habitantes.</p>
<p>La acción en el campo de obras e infraestructuras se desarrolla atendiendo al remate y conclusión de obras iniciadas en el período anterior, además se rea­lizan otras de acondicionamiento y habilitación en los edificios del Euskaltegi Municipal y Casa de Cultura, se construye el Grupo de Preescolar de Zuazo y el Parque de Orconera en Lutxana. Se aprueban varios proyectos de urbanización de calles con cargo al Fondo de Obras contra el Paro. Se adquieren terre­nos con destino al futuro Parque de San Vicente, también para cesión a Diputación y su posterior uso, para la construcción de la Residencia Asistida y Cen­tro de Día entre las calles Eguskiagirre y Gernikako Arbola, así mismo, se ceden al Gobierno Vasco, terre­nos previamente adquiridos, para la construcción del Palacio de Justicia, y otros juntamente con instalacio­nes, ambos de propiedad municipal, en el Parque de Orconera, para destinarlos al Museo de la Técnica, y «de igual manera se adquieren diversas fincas para consolidación de propiedad del Ayuntamiento en Uni­dades de Actuación de las Normas Subsidiarias. Se aprueban, el Convenio con OSAKIDETZA, para la construcción de un aparcamiento público y urbaniza­ción de la Plaza de Cruces, y las bases del Concurso de Ideas para la Urbanización del Parque de San Vi­cente, así como, las del concurso para el proyecto de otro parking de uso público en las calles León, Landeta y La Florida, además del proyecto para la cons­trucción del Parque de Etxatxu. En el ámbito cultural, en 1983, se concede el 1.er Premio para el Proyecto y Dirección de la obra del Teatro Barakaldo a D. Augusto Carlos Terrero Martí­nez, y el 30-11-90 se inaugura. Se construye en 1989 la Casa de Cultura de Cruces, cuyos antecedentes parten de 1987 con la aprobación de un servicio de equipamiento cultural en Cruces. Con respecto a la política lingüística, como hecho más destacable, con­viene significar la aprobación definitiva el 26-3-86, previos informes de Euskaltzaindia, para que la deno­minación oficial del municipio sea «BARAKALDO», y en 1984 se aprueba los Estatutos de la Fundación Pública «Euskaltegi Municipal», y la puesta en marcha del Euskaltegi de Cruces. Además, se concede la Be­ca de Investigación «Barakaldo: Historia Local, Cultu­ra Tradicional e Identidades Culturales» por un impor­te de 12 millones, al equipo dirigido por D. José Ignacio Homobono<a href="#_ftn18" name="_ftnref18">[18]</a>. Con referencia a relaciones con otras instituciones y organismos, en 1983 se aprueba la participación en APARCAVISA, mediante aportación de 60 acciones por valor total de 6 millo­nes de pesetas, y en los años 1988 y 1989 se aprueba la adhesión del Ayuntamiento a EUDEL (Elkartea-Asociación de Municipios Vascos) y a ELKARKIDETZA (Mutualidad de Fondo de Pensiones), en este último caso como socio protector.</p>
<p>En temas de Régimen Interior, en 1984 se produce la primera huelga de funcionarios por motivos labora­les (una semana), y en este mismo año, se suprime el Órgano Especial de Limpieza y su Consejo de Admi­nistración, procediéndose a la municipalización del servicio y de sus trabajadores. En 1985, se establece el Servicio Municipal de Atención al Consumidor.</p>
<p>En lo relativo a las actuaciones más destacables en asuntos de gobierno y organización, figuran en 1986, la aprobación del Reglamento Orgánico de Funcionamiento del Ayuntamiento (11-8-86), y en 1.989 la creación de las Áreas de Actuación Munici­pal, producto de la reorganización funcional de los servicios y del personal encargado el año anterior a la Empresa Consultora EIA. Se acuerda también (25-9­86) la cesión y entrega de llaves al PNV de los locales del antiguo Batzoki de los Fueros. También se signifi­ca el acuerdo, el 22-6-87, de Revocación de la con­cesión de la Medalla de Oro de Barakaldo a Franco y la exigencia de su devolución, al cumplirse los 50 años de su otorgamiento.</p>
<p>Por último, en las postrimerías de esta etapa, se toma una de las decisiones más penosas y discuti­bles adoptada por este Ayuntamiento, que supone la mutilación de nuestro pueblo, al acordar por unanimi­dad, en Sesión Plenaria de fecha 21-12-89, la segre­gación de la antigua Anteiglesia de Alonsotegi (ane­xionada por voluntad propia a Barakaldo en el Siglo XIX) y del Barrio de Irauregi, para constituir un nuevo municipio independiente, denominado Alonsotegi. Pues bien, tal decisión responde esencialmente a in­tereses políticos, obviando la opinión de los barakaldeses al respecto e ignorando la historia de nuestro pueblo, en el que, desde su existencia como ente y núcleo poblacional y comunitario, Irauregi es parte esencial del mismo. Solamente en superficie, esta de­cisión priva a Barakaldo de 20 km<sup>2</sup>.<a href="#_ftn19" name="_ftnref19">[19]</a></p>
<p><strong>3.3. CARLOS PERA TAMBO (1991-2003)</strong></p>
<p>El último ciclo recogido en el presente estudio corresponde al presidido por Carlos Pera Tambo, que abarca 3 legislatu­ras y representa el más extenso de los habidos en la etapa de­mocrática y el segundo más lar­go en el conjunto de los aquí expuestos. Es elegido Alcalde en la Sesión Plenaria celebrada el 15-6-91, en la que se consti­tuye la nueva Corporación resultante de los comicios acaecidos el 26 de mayo anterior, y en los que se die­ron los siguientes resultados: PSOE-10, PNV-8, HB-4, PP-2, EE-2 y EA-1. Comienza esta legislatura gober­nando en pacto con el PNV, por ello la composición de la Comisión de Gobierno, es además del Alcalde, cuatro concejales del PSOE y otros cuatro del PNV, que reparten sus competencias en las Áreas de Ac­tuación de Alcaldía, Urbanismo y Proyectos, Obras Públicas, Bienestar Social, Sanidad y Consumo, Eco­nomía-Hacienda y Patrimonio, Cultura-Educación y Deportes, Régimen Interior y Personal e Industria-Comercio y Servicios. En la siguiente legislatura (1995-1999) se repite el pacto entre socialistas y na­cionalistas, con la salvedad, de que en este caso el PNV dispone de un representante menos en la Comi­sión de Gobierno, finalizando la tercera legislatura (199-2003) sin pacto, gobernando el PSOE en mino­ría, con acuerdos puntuales, generalmente con el PNV.</p>
<p>A efectos estadísticos y comparativos, comienza este período con un presupuesto, en el año 1992, de ocho mil millones y termina con doce mil en el 2003, después de haber sido prorrogados los 2 últimos años. Una población de 105.088 habitantes en 1991 y 95.573 al finalizar el año 2003. La plantilla laboral se reduce paulatinamente, como consecuencia de la amortización de puestos de trabajo al contratarse ex­ternamente diversos servicios, quedando en el último año en 665 trabajadores.</p>
<p>En la primera legislatura se aprueba el proyecto y construcción del parking de Los Hermanos y del Fron­tón Barakaldés, la reforma del Barrio de San Luis, en colaboración con el Gobierno Vasco. Ronda de Cir­cunvalación en su primer tramo. Se cede al Gobierno Vasco el edificio del antiguo Matadero Municipal para Escuela de Idiomas. Se aprueba convenio para cesión por parte del Estado, del edificio del Cuartel de la Po­licía Nacional en Lasesarre, para ubicar en él la Policía Municipal. Se crea el Centro de Iniciación Profesional (C.I.P.), por convenio con Fondo de Formación de Em­pleo. Se aprueban, los Estatutos para la constitución del Organismo Autónomo Local para el impulso inte­gral local de Barakaldo, con posterioridad INGURAL-DE. Se acometen obras importantes para la renova­ción y ampliación de las instalaciones del Polideportivo de Gorostiza. Surge el problema de aluminosis en el Barrio de Beurko y se encarga a LABEIN un estudio técnico de la situación de los edificios. También se mejora el servicio de recogida de basuras, con la instalación de contenedores, para eliminar el depósito de bolsas en la vía pública.</p>
<p>A partir de la segunda legislatura comienza un pro­ceso de transformación urbana de múltiples caracte­rísticas y enorme envergadura que se irá desarrollan­do hasta nuestros días. El impulso que supone el «Plan URBAN» para la regeneración y recuperación de terrenos industriales y la incorporación del Ayunta­miento a la S.A. BILBAO RÍA 2000, además de la aprobación del Plan General de Ordenación Urbana, permiten y capacitan afrontar proyectos y actuacio­nes que cambian totalmente la fisonomía de nuestro pueblo y lo equiparan a los parámetros de moderni­dad exigibles en el siglo XXI.</p>
<p>Dada la proximidad en el tiempo de lo anterior­mente descrito, lo considero en general, sobrada­mente conocido. No obstante, estimo conveniente enumerar aquellas actuaciones que por sus caracte­rísticas y significado pueden ser referentes de esta época, independientemente de las competencias ins­titucionales de su ejecución, como son: Construcción del Paseo Dolores Ibárruri (Bidegorri), construcción de Parking y remodelación de Herriko Plaza (paralización importante por quiebra de Ormak durante la eje­cución de la obra), Parque de Luis Urkullu en Róntegui, Remodelación y construcción de viviendas en los barrios de El Castañal, Retuerto, Beurko y San Vicen­te.</p>
<p>Urbanización de la zona de la Ría, con la construc­ción de la Plaza del Desierto, Campo de Lasesarre, Recuperación y Aprovechamiento del edificio Illgner para sede del CEDEMI y Polideportivo de Lasesarre. PERCO (Plan Especial para su Recuperación del Co­mercio), que afecta al casco urbano. Renovación de las Redes de Saneamiento, Recogida Neumática de Basuras, Parques Botánico y de las Esculturas, Lim­pieza y Regeneración de terrenos contaminados y Construcción de la Celda de Argalario para almace­namiento de Lindane, Llegada del Metro, Feria de Muestras, Torres de San Vicente, Max Center, Mega-Park, etc.</p>
<p>En el ámbito político y testimonial se producen du­rante este mandato, la adhesión a la FEMP (Federa­ción Española de Municipios y Provincias) y en varias ocasiones posicionamiento de la Corporación a favor de los trabajadores de AHV, en su lucha para la con­secución de unas condiciones justas en el proceso de liquidación de la empresa. Por último y en lo relativo a la organización y ges­tión interna, en 1996, se aprueba Memoria y Proyecto de Estatutos y con posterioridad se constituye la «So­ciedad de Gestión Urbanística ERETZA, S.A.», encar­gada de la Gestión Integral del Suelo desde el Planeamiento a la Promoción Inmobiliaria, y también se aprueba la incorporación de personal de confianza y su nombramiento para las puestos Director del Área de Urbanismo y Proyectos, Régimen Interior y Perso­nal, Alcaldía y Cultura, además de Secretaria Particu­lar del Alcalde.</p>
<p>Finaliza este mandato el 14 de junio de 2003, en cuya fecha es elegido Alcalde, en Sesión Plenaria ce­lebrada al efecto, D. Antonio J. Rodríguez Esquerdo<a href="#_ftn20" name="_ftnref20">[20]</a>.</p>
<p>&nbsp;</p>
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<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Sin duda que las hay anteriores por cuanto en el preámbulo de las de 1614 se dice que “las anteriores estaban deterioradas”.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> “Ordenaban que cuando hubiese asunto que tratar se toque la campana para convocar a Regimiento público. Tendrán obligación de asistir los fieles y los regidores presentes en el pueblo bajo pena de doscientos cuatro maravedíes dedicando dos tercios de la multa para reparar los caminos y el tercio para los fieles que lo hiciesen. Podrán también asistir todos los vecinos que lo deseen”. Ordenanza nº 2 de 1614.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> “Ordenaban que el primer día de Enero se nombren los tres fieles regidores por un año. Lo harán de la siguiente manera: reunidos los regidores anteriores con algunos vecinos y personas de las importantes, cada uno de ellos (los regidores) meterá en el cántaro tres nombres escritos en sendos papeles; los tres que primero salieren serán nombrados regidores primeros; luego se hará lo mismo para elegir a los segundos regidores. Posteriormente jurarán el cargo en el cementerio de la Iglesia Parroquial de San Vicente”. Ordenanza nº 1 de 1614.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> “Ordenaban que los fieles regidores tengan dos libros de los vecinos&nbsp;a fin de poder cobrarles los impuestos correspondientes: uno con las personas que no son del Señorío y otro con quienes lo son”. Ordenanza nº 3 de 1614.</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Mercaderes de trigo</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> Sobre algunas cuestiones relacionadas con los fieles o regidores puede verse “La otra cara del carlismo vasconavarro” Rosa Mª LÁZARO, p. 63</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> Tomado del Documento “Cesión de patronazgo de San Vicente a Gómez González de Butrón y Lope García de Salazar”.</p>
<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8">[8]</a> Ordenanzas de Barakaldo de 1614</p>
<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9">[9]</a> Carlos IBÁÑEZ</p>
<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10">[10]</a> Javier BARRIO, ARBELA, 2003.</p>
<p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11">[11]</a> Pedro SIMÓN “San Vicente de Barakaldo” p. 69</p>
<p><a href="#_ftnref12" name="_ftn12">[12]</a> Todos los correspondientes a los años 1794-1814 están tomados de Luis de GUEZALA “Las Instituciones de Bizkaia a finales del Antiguo Régimen 1793-1814” p.224.</p>
<p><a href="#_ftnref13" name="_ftn13">[13]</a> 1832, 1839 y 1940 tomados de Manuel GONZÁLEZ PORTILLA “Población de la zona minera y la Ría de Bilbao en el siglo XIX” (mecanografiado) pp. 97-99.</p>
<p><a href="#_ftnref14" name="_ftn14">[14]</a> Carlos IBAÑEZ “Historia General de Barakaldo” p. 22 Años 1852-1876</p>
<p><a href="#_ftnref15" name="_ftn15">[15]</a> A partir de aquí: Ayuntamiento de Barakaldo</p>
<p><a href="#_ftnref16" name="_ftn16">[16]</a> Dieciséis años en tareas municipales, unas veces como Presidente y otras como concejal. Pilar LESEDUARTE “Los pueblos mineros”, p. 134</p>
<p><a href="#_ftnref17" name="_ftn17">[17]</a> “La llegada de la democracia al Ayuntamiento de Barakaldo”. Jaime CORTÁZAR, ARBELA, 2004, pp.33-35</p>
<p><a href="#_ftnref18" name="_ftn18">[18]</a> Esta magna obra debió realizarse pero no publicarse. Únicamente ha visto la luz la parte escrita por Mikel Aizpuru.</p>
<p><a href="#_ftnref19" name="_ftn19">[19]</a> “La llegada de la democracia al Ayuntamiento de Barakaldo”. Jaime CORTÁZAR, ARBELA, 2004, pp. 35-36</p>
<p><a href="#_ftnref20" name="_ftn20">[20]</a> “La llegada de la democracia al Ayuntamiento de Barakaldo”. Jaime CORTAZAR,&nbsp; ARBELA, 2004, pp.37-38</p>
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		<title>RECORRIDO HISTÓRICO 83: Napoleón y sus pretensiones</title>
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		<pubDate>Wed, 10 Jun 2026 06:48:48 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div>Una simple ojeada a un mapa del entorno nos indica la singular importancia que tiene el País Vasco para cualquier transeúnte (ideológico o material) que, desde Francia, desee dirigirse a la Península (bien hacia la Meseta, bien hacia el eje del Ebro o hacia la cornisa Cantábrica) o pasar al continente africano.&#160; Y lo hicieron [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div><p>Una simple ojeada a un mapa del entorno nos indica la singular importancia que tiene el País Vasco para cualquier transeúnte (ideológico o material) que, desde Francia, desee dirigirse a la Península (bien hacia la Meseta, bien hacia el eje del Ebro o hacia la cornisa Cantábrica) o pasar al continente africano.&nbsp; Y lo hicieron los celtas al inicio del primer milenio antes de Cristo y lo hicieron en el siglo V los pueblos germanos (bárbaros del Norte) y lo hizo, a comienzos del XIX, el emperador Bonaparte (bárbaro del Centro).</p>
<p>Dentro del “tridente vial” que hemos indicado, ocupa la anteiglesia un lugar estratégico de paso hacia la cornisa cantábrica. Esta situación fue aprovechada por todos aquellos que tuvieron alguna pretensión de dominio a lo largo de la Historia: celtas, romanos, bárbaros, asturianos, leoneses, navarros, castellanos… Por ello, queremos dedicar este recorrido a un momento concreto: la invasión napoleónica de España. Fundamentalmente nos dejamos acompañar por la mano experta de Ramón Hilario e Iker Martínez<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>.</p>
<p>El 27 de octubre de 1807 se firmó en la ciudad francesa de Fontainebleau un tratado entre el Reino de España y el Imperio Francés. De acuerdo con este tratado, España permitiría el paso de tropas francesas por su territorio. El objetivo de estas tropas, junto a las tropas españolas, era el de llevar a cabo una invasión conjunta de Portugal al mismo tiempo que su reparto. Este tratado y la invasión de Portugal tuvieron consecuencias muy importantes, tanto en Europa como en las colonias americanas de España.</p>
<p>En Octubre&nbsp; de 1807 el Mariscal Junot, cruzó el Bidasoa, entrando en suelo peninsular con un total de 100.000 hombres. Tras los sucesos de Aranjuez, 18 de marzo de 1808, la familia Real Borbónica fue conducida a Francia donde, firmadas las abdicaciones de Bayona, es proclamado nuevo rey de España y de las Indias el hermano mayor de Napoleón, con el nombre de José I. De forma inmediata entró en vigor la mal llamada (ya que es más bien una Carta otorgada) “Constitución de Bayona”.</p>
<p>En 1808, tras el avance francés, las abdicaciones de Bayona y el 2 de mayo de Madrid, se suceden numerosos levantamientos antifranceses y ante el vacío de poder (tanto Carlos IV como su hijo Fernando están prisioneros de Napoleón en Bayona) se crean Juntas Provinciales de Defensa en casi todas las capitales, formadas por hombres de la aristocracia, el clero, militares y funcionarios. Enseguida, con delegados de estas juntas provinciales, se formó, en Aranjuez, una Junta Central Suprema de 34 miembros (septiembre de 1808), presidida por el viejo Floridablanca, que se convierte en el máximo órgano gubernativo (hasta la vuelta de Fernando VII como legítimo rey de España), coordina la acción contra los franceses y ocupa el vacío de poder dejado por la marcha de José I (quién tras la victoria de Bailén<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>, 19 de julio de 1808, pasó a Francia).</p>
<p>A lo largo de 1808, las tropas francesas fueron instalándose progresivamente en diversos municipios del País Vasco. Es posible que en algunas localidades se les mirase con resentimiento, como a unos intrusos invasores. Pero, seguramente, no se les acogió con mucha más prevención que a los regimientos españoles que se habían asentado en esos mismos pueblos durante los meses anteriores.</p>
<p>En sí mismo, el hecho de que un ejército eligiese un determinado municipio para asentarse temporalmente en su territorio, no solía ser, precisamente, motivo de alegría y satisfacción para su vecindario. La razón era clara. El alojamiento y manutención de la tropa acantonada en los términos municipales, corría a cargo de la hacienda local, que se veía obligada a invertir en ello sumas ingentes, sin que, por lo común, viera compensado el gasto realizado con las aportaciones del Gobierno. Y quien más perjudicado resultaba del quebranto que ello originaba en las arcas públicas del municipio era, lógicamente, el vecino de a pie. Las elites locales siempre encontraban vías para salir indemnes de la situación.</p>
<p>En el territorio vasco, por otra parte, había colectivos de notables -vinculados, sobre todo, a la burguesía comercial- que no veían con malos ojos la influencia política, social y económica que pretendía ejercer el ejército de Napoleón. Eran los afrancesados, que no constituían, precisamente, un grupo irrelevante. En Bilbao, sin ir más lejos, uno de ellos, el almirante Mazarredo logró que las Juntas Generales jurasen como Señor de Bizkaia al rey José Bonaparte, hermano de Napoleón.</p>
<p>Es evidente que no todos los vascos eran afrancesados. El bajo clero, por ejemplo, veía en las tropas napoleónicas una peligrosa vía para la penetración del liberalismo y, tras él, la impiedad, la increencia, la irreligiosidad. Curas y frailes animaron a la insurrección a muchos sectores populares que, por otra parte, tampoco veían con buenos ojos las medidas fiscales que los franceses pretendían establecer. Pero de ahí a considerar que se movilizaban contra el invasor francés animadas por un cálido fervor patriótico, que aspiraba a ver a la nación española definitivamente liberada del yugo extranjero, dista un abismo.</p>
<p>En el País Vasco, como se ve, la llamada Guerra de la Independencia, tuvo mucho de guerra civil -liberales afrancesados contra clases populares apegadas a las tradiciones- y de defensa a ultranza de una concepción cerrada de la religión que veía al liberalismo como fuente de pecado. Tampoco faltó el componente internacional. La batalla más emblemática, la de Vitoria, fue dirigida por un militar británico, el duque de Wellington, que no era, precisamente, una expresión paradigmática del genio español<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>.</p>
<p>Al estallar la guerra, Bizkaia se mantuvo, en un primer momento, fiel a Fernando VII<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a> aun cuando los Urquijo, Mazarredo, Azanza, Cabarrús y la Diputación Vizcaína se adhieren al monarca intruso (José I Bonaparte)<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a>. Parece que, por ello, se impone la diplomacia más que la guerra. Más aun, en un primer momento los ejércitos franceses penetran sin resistencia alguna en el Señorío, limitándose a tomar posiciones y solicitar provisiones y bagajes. Sin embargo, pronto las exigencias son mayores (ocupación en Bilbao, por ejemplo, de ciertos conventos para cuarteles u hospitales con el consiguiente desvalijamiento del mobiliario, secuestro de otros para proceder a su venta…). El disgusto por esta presencia y los informes que llegaban de la actuación de las provincias vecinas, unido a la acción del clero regular hizo que se promoviera entre el pueblo una resistencia armada, desembocando en la revolución del 6 de agosto de 1808. En esta fecha, la Junta de Gobierno de Vizcaya lanzó una proclama para alzarse en armas contra el invasor, al calor de las esperanzadoras noticias de la derrota de éste en Bailén y que, sin embargo, fue infructuosa para expulsar al enemigo pues la guerra no habrá hecho nada más que comenzar:</p>
<p>“<em>(&#8230;) Vizcaynos: La Religion de vuestros Padres, baxo cuyas santas maxîmas habeis sido educados: la patria à quien debeis la exîstencia; el Señor que os habían señalado la constitución y las leyes: ved aqui los grandes objetos que llaman vuestra noble atencion, y os obligan á salir á una lid gloriosa. ¿Podriais ser victima de la ambicion de un hombre, que se ha propuesto encadenar toda la Europa? No. Vosotros no habeis nacido para la esclavitud<a href="#_ftn6" name="_ftnref6"><strong>[6]</strong></a></em>”.</p>
<p>Fue dura la resistencia frente a las tropas francesas, destacando las arengas que al pueblo realizaban los monjes y frailes de los conventos de Agustinos, Franciscanos y Carmelitas en Bilbao y los Mercedarios en Barakaldo<a href="#_ftn7" name="_ftnref7">[7]</a>. Bilbao y su alfoz pueden servir como modelo de este especial sentir del estado llano ante el advenimiento del francés y suya fue la primera responsabilidad en el levantamiento de la urbe en 1808. Los insurrectos- miembros de las clases populares urbanas y rurales- bajo el liderazgo de algunos frailes y militares, se acopiaron de armamento almacenado en el Convento de San Francisco, de las armas del Señorío y de la Villa y del almacén de pólvora del Parque de Artillería. Una vez controlada la ciudad, intimidaron a las autoridades locales, llamando a todos los hombres de Vizcaya capaces de combatir para hacer frente a un ejército imperial que con rapidez estaba dispuesto a aplastar la sublevación. No estaban equivocadas las élites tradicionales. El saqueo&nbsp;&nbsp; que sufrió posteriormente la ciudad a manos del general Merlín corroboró sus peores aprensiones<a href="#_ftn8" name="_ftnref8">[8]</a>.</p>
<p>Ello motivó, una violenta reacción de las tropas imperiales contra la participación eclesiástica que fue castigada con severidad. Así el 15 de agosto de 1808 el rey José ordena mediante un Decreto Real, la supresión de los cuatro conventos citados que fueron ocupados como cuarteles militares. Igualmente se dispone que los religiosos de dichos centros sean expulsados del territorio del Señorío ordenándose la inmediata ejecución de quién se resista a estas regias disposiciones. El menaje, la biblioteca y todos los enseres y ornamentos de la iglesia junto con las Huertas y Arbolados del convento de Nuestra Señora de la Merced de Barakaldo fueron expropiados judicialmente, perdiéndose notable documentación y obras de arte de varios siglos atrás. El Decreto dice lo siguiente<a href="#_ftn9" name="_ftnref9">[9]</a>:</p>
<p>“<em>Decreto de José Napoleón … determinando lo que había de hacerse con los Conventos de Mercedarios de Burceña y Carmelitas de el Desierto<a href="#_ftn10" name="_ftnref10"><strong>[10]</strong></a> (entre otros).</em></p>
<p><em>1º&nbsp; de septiembre de 1808</em></p>
<p><em>“Don José Napoleón &#8211; Por la gracia de Dios y la constitución Rey de España y de las Indias.</em></p>
<p><em>Atendida la mala conducta, tan agena de su estado que han observado en la insurrección acaecida en la Villa de Bilbao muchos de los Religiosos de las órdenes regulares y especialmente los del Orden de S. Francisco, que después de hacer de uno de sus propios conventos el arsenal de los aprestos militares, arrastraron y condugeron algunos los cañones á sus puestos, armándose otros de fusiles, con escándalo del pueblo sensato y religioso; y conviniendo que el escarmiento de cuantos incurran en semejante delito contenga a los demás en los límites de su obligación y del respeto debido a las leyes civiles por toda institución religiosa, hemos decretado y decreta­mos lo siguiente:</em></p>
<p><em>6.º De los Conventos de Santa María de Burceña, Mercedarios en la Anteiglesia de Baracaldo, y San Agustín de Bilbao y Hospicio de Carmelitas de esta Villa y el término llamado del Desierto, que tienen en la referida Anteiglesia de Baracaldo, se ha de tomar igualmente ocupación judicial, y los individuos que se hubiesen fugado de ellos al tiempo de la entrada de las tropas francesas en Bilbao, aunque hubiesen vuelto á los quatro o más días de la operación, serán considerados prófugos, y saldrán del Señorío de Vizcaya, como se manda en el artículo segundo.</em></p>
<p><em>7.º La ocupación judicial del artículo 6 será extensiva a Iglesias y bie­nes, bien que si quedaron Religiosos Mercedarios y Carmelitas, quedarán por ahora los tales religiosos en sus habitaciones, y las Iglesias en su uso de hasta aquí, sin novedad también por ahora; de modo que la ocupación judicial se entienda inventario y conocimiento sin alteración en su actual aplicación.</em></p>
<p><em>8.º La ocupación inventario y avalúo de bienes se hará con intervención de los mismos procuradores, para darnos conocimiento de todo, y entonces señalaremos la pensión vitalicia que han de gozar mientras vivan los Reli­giosos no fugados, quedando a cargo de los procuradores su recibo y distribución.</em></p>
<p><em>Nuestros Ministros de la Justicia, Negocios Eclesiásticos y de Hacienda quedan encargados del cumplimiento de este Decreto, cada uno en la parte que le toca.</em></p>
<p><em>Logroño 1º de Setiembre de 1808.- Firmado Joel Rey. Por S.M. En au­sencia del Ministro Secretario de Estado. Gonzalo O’Farril. Es copia. José de Mazarredo</em>”.</p>
<p><em>&nbsp;</em>El 24 de julio de 1808 entraron los franceses en Barakaldo tomando posesión de la plaza. Esperaban los barakaldeses al mando del Alférez Javier de Barakaldo, a sus entonces aliados imperiales en el Alto de Castrejana. El comandante Lafont encabezaba el regimiento imperial. Tras los saludos llegaron a suelo barakaldés atravesando el puente del Diablo, siguiendo por Zubileta hasta subir al barrio de Cruces. Por Ansio llegaron hasta la parte alta de San Vicente. A su paso, los vecinos se agolpaban para disfrutar del espectáculo. Uniformes vistosos, piezas de artillería, caballos de exposición, e impecables estandartes, eran vistos por primera vez en la localidad. El silencio, mezcla de asombro y temor se adueñaba al paso de los recién llegados. Sólo el ruido de los cascos de las bestias y los carros y las voces de mando de suboficiales eran los únicos e impresionantes sonidos en la plazoleta. Entre la parroquia y casa consistorial tuvo lugar la recepción oficial. Toda la corporación, a la cabeza de la cual se encontraba su alcalde D. José María Andonegui, estaba presente con sus mejores trajes. Al lado del regidor se hallaba el marqués de Larrea, don Ignacio María de Larrea y Loizaga, barakaldés acaudalado y muy bien relacionado en el Señorío, además de conocido francmasón.&nbsp; Sonrisas y parabienes no paraban de sucederse entre todos los presentes, esforzándose por ambos lados en intentar parecer más obsequiosos y atentos. Sin embargo, algo había de insincero en todo ello ya que no se respiraba ningún ambiente diáfano.</p>
<p>La vida diaria en Barakaldo durante la ocupación francesa se iba quebrando y mudando por la crispación y los malos ánimos. Los vecinos se quejaban de que los soldados extranjeros armasen barullo en las ventas, sidrerías y tabernas, que se marchasen sin pagar, que robaran en los puestos del mercado y que, como señores de la calle, molestaran a las neskas del pueblo levantando las iras de maridos, novios y hermanos. Colmó el vaso de la paciencia el desalojo de la parroquia de San Vicente para alojar en ella a la caballería francesa, llenándola de caballos, mulas, utensilios y forraje. La gente escuchaba los servicios religiosos en la cercana ermita de San Bartolomé, pero al ser ésta pequeña, muchos se quedaban fuera teniendo que seguir la misa, sin ver ni oír al párroco, don Nicomedes Alegría. Tampoco gustó nada que se retirasen las banderas propias de la Nación y Señorío y sólo ondease una gran tricolor francesa.</p>
<p>En 1810 el emperador Napoleón ordena mediante un Decreto que las tierras españolas por encima el Ebro pasasen a soberanía francesa. Esta clara anexión, separaba este gran territorio del resto del Reino de España, para disgusto general y, en especial, del hermano del emperador, el rey José I.</p>
<p>La tragedia de la aventura napoleónica en Barakaldo se desencadenó el 24 de mayo de ese mismo año. En el término de Cruces, en la zona boscosa de La Dinamita, sobre las nueve de la noche fue asesinada una patrulla francesa compuesta por el teniente André, el cabo Michel y los soldados Pierre, Marsel, Nicola y Denis, a quienes robaron los uniformes y las armas. Como represalia, desde Bilbao, llegaron órdenes del general Bernard de detener y fusilar a 25 vecinos que pudieran ser sospechosos de traición. El cruel cálculo se había hecho tomando 8 reos por el teniente, 5 por el cabo y tres por cada soldado.</p>
<p>Barakaldo vivió momentos de terror. Los piquetes franceses entraban en las casas y sacaban materialmente a golpes a los varones que se encontraban en ellas. No se atendió a si eran sospechosos o no, siendo las detenciones indiscriminadas. Las mujeres que querían defender a sus maridos, padres o hermanos eran golpeadas y arrojadas al suelo. La gente clamaba y gritaba. Los niños lloraban y en algún punto de Beurko sonaron disparos, en Zaballa hubo heridos y en Landaburu los soldados tuvieron que defenderse de una intensa lluvia de piedras.</p>
<p>Los 25 arrestados fueron arrojados a la cárcel de San Vicente, situada en la trasera de la parroquia. Un fuerte número de franceses guardaba la puerta mientras fuera muchas personas se agolpaban para saber que era de los suyos. Se hicieron numerosas gestiones en Bilbao para obtener clemencia pero todo fue inútil ante la intransigencia del honor francés ofendido. En la madrugada del día siguiente se formaron dos cuerdas de presos llevando amarrados a los condenados para su destino final. Según el parte oficial 200 soldados habían llegado desde Bilbao para «<em>seguridad del lugar y sus habitantes</em>«.</p>
<p>Los desgraciados, todos de clase humilde y variada edad fueron conducidos hacia la cuesta de Eguzkiaguirre que bajaron hasta el lugar de Arteagabeitia. Se les dijo que serían montados en carretas y llevados a Bilbao para ser juzgados. Por ello, iban más confiados que aterrados pero llevados a un lugar donde existía un arroyo entre juncos y cañas, fueron dispuestos de espaldas al mismo y en filas de a cinco. Los pelotones de ejecución hicieron sistemáticamente su función. Los nombres de los fusilados eran leídos en voz alta por un oficial francés: Ruperto Sánchez, Eladio Olabarrieta, Ángel Vitorica, Damián Beteluri, Eustaquio de Zuloko, Pedro Negro…</p>
<p>Cuando todo hubo terminado, los franceses abandonaron el lugar dejando los cadáveres tirados sobre el arroyo que ya no tenía sus aguas cristalinas sino rojas de la sangre de veinticinco buenos e inocentes baracaldeses.</p>
<p>Los familiares y amigos de los ajusticiados sacaron del agua los cuerpos calientes y los llevaron hacia la iglesia de Retuerto por no acercarlos a San Vicente, donde se hallaban sus verdugos.</p>
<p>Hacia mediodía se produjeron serios incidentes. A las cuatro de la tarde podían oírse en Erandio y Sestao, tiros y descargas de la fusilería francesa. Siete civiles murieron en los disturbios. La orden militar era breve y concisa “<em>disparar a matar sin la menor contemplación</em>«. Los sucesos de Barakaldo causaron gran conmoción en toda la margen izquierda pero fueron silenciados en cualquier medio de información de toda Bizkaia. Desde Santurce a El Valle se reforzaron las patrullas y controles. Todo estaba bajo un verdadero estado de sitio.</p>
<p>La feroz venganza francesa sembró de ira la pequeña y humilde anteiglesia baracaldesa. Desde las fechas de los cruentos fusilamientos de Arteagabetia ningún francés podía callejear solo por las calles. Incluso su presencia se había reducido de manera importante en tabernas y sidrerías. De la misma forma, la vida se tornó muy difícil para los denominados afrancesados, que ocupaban los puestos de poder en el municipio.</p>
<p>La respuesta de un pueblo sencillo pero digno no se hizo esperar aprovechando la fiesta del 14 de Julio que los franceses celebrarían con un gran banquete, se urdió un plan por el cual con pólvora suficiente volarían el local de la reunión así como el polvorín y las instalaciones anejas. Para no levantar sospechas se pensó en Miguel de Galindo que tenía, entre otros, un hijo de diez años llamado Ángel y que gozaba de la entera confianza de los franceses.</p>
<p>Los militares habían bajado la guardia pues ya no esperaban ninguna agresión por parte del vecindario baracaldés. El día señalado había animación en las instalaciones francesas de Barakaldo y cerca de las diez de la noche, en el comedor habilitado al efecto, el comandante de plaza, tres oficiales y cerca de 200 suboficiales y soldados se hallaban disfrutando de la velada.</p>
<p>El pequeño Ángel entró al local portando debajo de su camisa y pegada a su cintura la carga explosiva que detonó al pasar junto a la presidencia. Una gran explosión conmocionó la noche de Barakaldo. A ello sucedieron llamas, derrumbes y gritos desesperados de los supervivientes que, heridos y bañados en sangre, deambulaban horrorizados por el entorno de la tragedia.</p>
<p>Ochenta franceses murieron en el acto y quince más en las fechas siguientes a consecuencia de sus heridas. La causa de tanta mortandad se debió a que el barracón que sirvió de comedor se hallaba ubicado frente al poderoso polvorín francés. La bomba que portaba Ángel hizo daño al mismo, haciendo más letal el atentado, pero Barakaldo pagó un alto precio por estos sucesos. La ermita de San Bartolomé, a unos metros de la tragedia, desapareció totalmente y ni las ruinas hicieron posible su reconstrucción. Tallas, cuadros y otras obras artísticas fueron pasto de la destrucción.</p>
<p>La parroquia románica de San Vicente, del siglo XIII, quedó gravemente dañada. La torre del campanario, el pórtico, la fachada norte y la portada principal se perdieron por completo. Tres edificios anejos quedaron en estado de ruina y fueron demolidos. La acción fue calificada por las autoridades de Bilbao de terrorista y atribuida al sanguinario bandolero Perucho de Urkullu, que durante años sembró el terror entre Galdames y Barakaldo, llegando incluso con sus hombres a matar y robar en caseríos de Gorostiza. Durante la guerra contra el francés se convirtió en guerrillero e intentó lograr un indulto gubernativo pero tal cosa no ocurrió puesto que falleció en acción durante la contienda.</p>
<p>Miguel de Galindo, el padre del pequeño mártir, fue arrestado al día siguiente de la masacre y, pese a las torturas, no salió de su boca delación o confesión alguna. Fue ahorcado en un platanero que existía al inicio de la cuesta de san Bartolomé. Su cuerpo, colgado desnudo y con el sexo mutilado, sirvió durante días de blanco en las prácticas de tiro de la milicia francesa. La tropa española también fue obligada a disparar sobre el cadáver.</p>
<p>El actual escudo de Barakaldo<a href="#_ftn11" name="_ftnref11">[11]</a> recuerda al valiente Ángel. Sobre él, por decisión de la corporación acabada la guerra, luciría para siempre la cabeza de un Ángel alado, protegiendo a su amada anteiglesia y dando por ella su vida como efectivamente lo hizo. A día de hoy se le conoce como «Jolín», mascota de las fiestas patronales.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Ramón HILARIO-Iker MARTÍNEZ “Barakaldo a través de los tiempos” pp. 105-109</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Por no pasar por alto la ocasión, debemos recordar que las tropas españolas estuvieron comandadas por el general&nbsp; Fco. Javier Castaños, originario de Barakaldo.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> www.josuerkorweke.com</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> ZABALA, A. <em>Yakintza</em>, nº 2, años 1933, pág. 106: “Al pasar Fernando (VII) por Vitoria, camino de Francia, fueron a cumplimentar al rey el Comandante General de Vizcaya Arteaga y una Comisión Vizcaína compuesta por los diputados generales, tres padres de la provincia, el médico, uno de los capellanes del Señorío y el Secretario de la parcialidad gamboína. Recordaron a su Señor la ley del fuero sobre el juramento de los señores de Vizcaya y le ofrecieron fiel obediencia”.</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> José Mª MUTILOA en “La desamortización en Vizcaya” pp. 21-23 estudia esta situación con algún detenimiento</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> Biblioteca de la Diputación de Vizcaya, signatura VAHS-1,19. Citado por Sergio Delgado Sotelo “Vizcaya ante la ocupación napoleónica”, p.133</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> Como es conocido los Mercedarios estaban establecidos en Burceña desde el siglo XIV (1384, aunque existen problemas con esta datación). El Monasterio es una donación de D. Fernán Pérez de Ayala. Ver el Recorrido 9.</p>
<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8">[8]</a> Sergio Delgado Sotelo “Vizcaya ante la ocupación napoleónica”, p.135</p>
<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9">[9]</a> Tomado de Labayru “Historia General de Bizkaia”, VII. Lo inserta, igualmente, José Mª MUTILOA “La Desamortización en Vizcaya” pp. 24-25</p>
<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10">[10]</a> Se refiere el Desierto de san José que tenían los Carmelitas en la Punta de Sestao. Fue fundado en 1719.</p>
<p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11">[11]</a> Ver el Itinerario 1</p>
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		<title>RECORRIDO HISTÓRICO 82: los Documentos también hablan</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 05 Jun 2026 06:37:50 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div>Este es un “Recorrido” Técnico y Documental. Una selección de Textos importantes para la Historia de Barakaldo. Algunos ya han sido, inlcuso, recogidos en anteriores artículos. Consideramos importante que, en este número final, aparezcan recopilados. Evidentemente no son Todos ni, tan siquiera, los fundamentales pero deben servir para ir con pie seguro por nuestra Historia. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div><p>Este es un “Recorrido” Técnico y Documental. Una selección de Textos importantes para la Historia de Barakaldo. Algunos ya han sido, inlcuso, recogidos en anteriores artículos. Consideramos importante que, en este número final, aparezcan recopilados. Evidentemente no son Todos ni, tan siquiera, los fundamentales pero deben servir para ir con pie seguro por nuestra Historia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<table style="width: 897px;">
<tbody>
<tr>
<td style="width: 48.2292px;"><strong>&nbsp;</strong></p>
<p><strong>1</strong></td>
<td style="width: 834.809px;"><strong>DONACIÓN DE ARRAS POR EL REY DE NAVARRA,DON GARCÍA VI,&nbsp;</strong><strong>A LA REYNA DOÑA ESTEFANÍA: 1040<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a></strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>El Rey García concede a su esposa Estefanía, como dote, una serie de vasallos y lugares (Naila, Punicastro, Petralta, Falces, Colindres, Mena&#8230;). Entre estos lugares se sitúa HUART que, cabe la posibilidad, se refiera a UGARTE de Barakaldo. Interesante no sólo por la referencia topográfica sino porque nos indicaría la relación de la zona con el reino de Navarra&nbsp;: “senior Galindo Bellacoz”.</strong></p>
<p><strong>El texto tiene tres partes: un elemento introductorio protocolario (“Ego Garsía unctus a domino meo, in regno sublimatus&#8230;), una segunda parte que hace referencia a una larga serie de concesiones (“Ob inde propter honorem dignitatis et pulcritudinis tuae et pro coniugali gratia et procaedere consignando, dono et concedo &#8230;”) y los testigos que firman el documento junto con el monarca (“Regnante Fredinandus rex in Legione et Ranimirus rex in Aragone [&#8230;]. Sub Christi nomine Sancius naialensis episcopus confirmat. Sub divino auxilio Sancius pampelonensis episcopus confirmat.”).</strong></p>
<p><strong>&nbsp;</strong></p>
<p><em>“Ego Garsía unctus a domino meo, in regno sublimatus, pro avorum vel parentum meorum serenitati electus, ac dulcisima elengantisima atque amantísima uxor mea Stephania&#8230; Ob inde propter honorem dignitatis et pulcritudinis tuae, et pro coniugali gratia et procaedere consignando, dono et concedo tibi hunc titulum dotis et concesionis: senior Fortuni Sancii cum ipsa patria quam tenet, id est Naila, et cum Punicastro vel Petralta, Arlas et Falces et Sanguesa cum omni adherentia eorum [&#8230;] . </em></p>
<p><em>Senior Fortun Enneconis cum Auca et Alava cum tota sua mandatione. Senior Fortuni Lopiz cum Tetelia, et cum tota sua pertinentia. Senior Acenar Sancii cum Petralata et cum omni sua pertinentia. Senior Garsía Sancii cum Tabieco et cum tota sua Pertinentia. Salvator Gundidi Salviz cum Arrepa et cum tota sua manndatione. Domna Munia e cum suos filios.cum Castro, et Arruesga, et Soba, et cum tota sua pertinentia. Gundisalvo Rodriz cum Rebenga et cum tota sua pertinentia. Senior Lope Vellacoz, et senior Galindo Vellacoz, cum Colindris et <strong><u>cum Huart,</u></strong> et Mena, vel Tutela, et Lanteno cum omni pertinentia eorum. Garsia Ciclave cum Samanos et cum sua pertinentia.[&#8230;] </em></p>
<p><em>Factum seriem concesionis et donationis, notum die secunda feria, octavo kalendas Iunias, era millessima septuagesima octava. </em><em>Regnante Fredinandus rex in Legione, et Ranimirus rex in Aragone. </em><em>Garsia novillisimus et princes magnificus in hac cartula dotis, quam fieri iussi et legi, et Deo auxiliante complevi manu propia roboren inieci ac signavi. Sub Christi nomíne Sancius naialensis episcopus confirmat. Sub divino auxilio Sancius pampelonensis episcopus confirmat. Sub Divino nutu Garsia alavensis episcopus comfirmat. Deo anuente Atto aukensis episcopus confirmat [&#8230;]”.</em></p>
<p><em>&nbsp;</em></p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="45"><strong>2</strong></td>
<td width="531">“<strong>SENNIOR LOPE BLASCOZ BARACALDONENSI”: 1051<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a></strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<p>El Conde Iñigo López y su mujer doña Toda dan a García, Obispo de Álava, el usufructo del monasterio de Santa María de Aspe en Busturia a condición de que a la muerte del Obispo la propiedad y el usufructo pasen a San Millán. El Obispo García dona a este monasterio de Santa María algunas propiedades.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>“Sub nomine Christi redemptoris nostri. </em><em>Ego igitur senior Enneco Lopez, gratia Dei comiti, una pariter cum uxore mea domna Tota, concedimus tibi patri spirituali Garsia Alavensis terre episcopo et condonamus omni voluntate unum monasteri iuxta maris, cui vocabulum est Sancte Marie de Izpea, subtus Penna, in territorio Busturi, cum sua decanía pernominata.Baretzi, etiam et illo decimo de Busturi, de me et de meis filiis et neptis et bisneptis, de illo que ganarent de Bosturi, cum omni integritate, ut deserviat predicto monasterio. </em></p>
<p><em>Sic tibi affirmamus nostram predictam offertionem, o serenissime pontífex, ut quamdiu in hoc seculo degueris, teneas et possideas ut volueris. Post tuum vero obitum, deserviat illum monasterium cum suas terras et piscarias et arbores pomiferas et predictam decaniam et Busturi decima ad atrium almi confessoris Emiliani presbiteri iubemus servire. </em><em>Ubi et nos servíendi pro missionem habemus, et filiis nostris haberi perdocemus. </em></p>
<p><em>Et ego Garsia, nutu Dei pontifici, cum consensu clericorum meorum, simile tenore donatione confirmationeque promitto et condono prefato Sancte Marie cenobio islas tercias de Udai Balzaga et de Luno et de Gernica et de Gorritiz en naiuso, et de Vermeio et de Mundaca et de Busturi en assuso, ad integritate confirmo donanda per eterna secula, amen. </em></p>
<p><em>Et ego Garsea rex interfui, assensum prebui et confirmavi simul cum Garsias episcopus et comite senior Enneco Lopiz et eiux uxor domna Tota, nostras supra nominatas promissiones et condonationes ad atrium Sancti Emiliani deservienda, iure perpetuo. </em></p>
<p><em>&#8230; Facta carta sub era M.ª LXXX.ª, VIIII.ª, III.º.&nbsp; kalendas februarii, feria III.ª, regnante Garsea rex in Pampilona, in Castella Vetula et in Alava. </em></p>
<p><em>Ego Garsias episcopus et domnus meus rex et comite Enneco Lopiz et cometissa domna Tota, qui hanc cartam fieri iussimus, relegentem audivimus, manus nostras signos iniecimus et testes tradimus: Sancius episcopus Pampílonensis confirmans, Gomesanus episcopus Naiarensis confirmans, Mome Munchiensis abba confirmans, Ligoarius Molinivarrensis abba confirmans, Munius Abadiensis abba confirmans, sennor Lope Garceiz Arratiensis confirmans, <strong><u>senior Lope Blascoz (</u></strong>Vellacoz)<strong><u> Baracaldonensis</u></strong> confirmans, sennor Sancio Annussolz Aberancanensis confirmans, domna Leguntia Esceverrianensis confirmans, domni Galindo presbiteri confirmans”. </em></p>
<p><strong><em>&nbsp;</em></strong></p>
<p><strong><em>Traducción</em></strong><em>: </em>Bajo el nombre de Cristo redentor nuestro. Yo, señor lñigo López, conde por la gracia de Dios, juntamente con mi mujer doña Toda, te concedemos a ti, padre espiritual García, obispo de la tierra de Alava, y donamos de toda voluntad un monasterio junto al mar, cuyo nombre es Santa María de Aspe, bajo Peña, en territorio de Busturia, con su decanía llamada Baretzi, y además el diezmo de Busturia, de lo que yo, mis hijos, nietos y biznietos ganemos en Busturia, en toda su integridad, para que sirva al monasterio ya dicho.</p>
<p>Así confirmamos esta nuestra donación, a ti, serenísimo pontífice, para que, mientras vivas en este siglo, la tengas y poseas como quieras. Después de tu muerte, el monasterio con sus tierras y pesquerías, y árboles frutales, y la citada decanía y el diezmo de Busturia, mandamos que sirvan al atrio de San Millán, donde tanto nosotros hacemos promesa de servir, como enseñamos a hacerla a nuestros hijos.</p>
<p>Y yo, García, conocido pontífice de Dios, con el consentimiento de mis clérigos, al mismo tenor que esta donación y confirmación, dono al mencionado cenobio de Santa María las tercias de Udaibalzaga, y de Luno, y de Guernica, y de Gorátiz para abajo, y de Bermeo, y de Mundaca, y de Busturia para arriba, confirmo las donaciones en su integridad por los siglos eternos, amén.</p>
<p>Y yo, Garcia rey, estuve presente y di mi consentimiento y confirmé junto con el obispo García y el conde señor lñigo López y su mujer doña Toda, nuestras citadas donaciones para que sirvan al , atrio de San Millán perpetuamente.</p>
<p>&#8230; Hecha la carta bajo la era M.ª LXXXX.ª VIIII.ª, III.º&nbsp; calendas de febrero, III.ª feria, reinando el rey García en Pamplona, en Castilla la Vieja y en Alava.</p>
<p>Yo, García, obispo, y mi señor, el rey, y el conde Iñigo López, y la condesa doña Toda, que mandamos hacer esta carta, la oímos leer y pusimos nuestras manos en señal y presentamos testigos: Sancho, obispo de Pamplona; Gomesano, obispo de Nájera; Momo, abad de Munguía; Ligarlo, abad de Bolivar; Muño, abad de Abadiano; señor Lope García de Arratia, <strong><u>señor Lope Blascoz de Baracaldo</u></strong><u>,</u> señor Sancho Annussolz de Berango, doña Legoncia de Echevarría y don Galindo, presbítero, confirman.</p>
<p>&nbsp;</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="45"><strong>3</strong></td>
<td width="531"><strong>CARTA PUEBLA de BILBAO: 1300<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a></strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;<em>«En el nombre de Dios et de la Virgen Vienaventurada Santa Maria. Sepan por esta carta quantos la bieren et oieren como yo Diego Lopez de Faro, Señor de Vizcaya, en uno con mi fijo Don Lope Diaz con placer de todos los Vizcaynos fago en Bilbao de parte de Begoña nuebamente población et villa que le dicen el puerto de Bilbao: et do et franco a bos los pobladores de este Lugar, que seades francos, et libres et quittos para siempre jamas, bos et los que de bos bernan, de todos pechos et de todas bereas et tambien fonsaderas, et denmiendas et de oturas, et de manerias, como de todas las otras cosas; et que haiades cumplidamente el fuero de Logroño, et que bos mantengades por el noblemente, et en justicia, et en derecho, ansi en homecillos et en calopñas et en todos los buenos usos et buenas costumbres como el fuero de Logroño manda; et que haiades Alcaldes buestros vecinos et non otro ninguno por que cumplades de derecho todo home que bos lo quiera demandar con alzada que pueda tomar la parte que se agrabiare para ante los Alcaldes et homes buenos de Bermeo, et donde afuera para ante mi<strong>. Et otorgo bos que aiades por terminos desde como toma</strong> <strong>el puntal del fondon de Zorroza, do se juntan ambas las aguas, ribera del agua arriba que biene de Balmaseda fasta el arroio que biene por somo del campo de Zorrozaga,&nbsp; que es derecho de Percheta, et dende do se taja el arroio de Azordoiaga, et dende ansi como ba arriba fasta el Sel de Eguiluz et&nbsp; a Fagaserria et&nbsp; a Olalueceta et a Bujana de suso, ansi como biene por&nbsp; encima de la sierra et al bado de Echebarria fasta encima la sierra de Ganguren</strong> et dende fasta el puntal del fondo de Deusto en derecho de Luchana ansi como habedes partidos los terminos et amojonados con todos los de Zamudio et de Alfoz de Uribe con todas las hanchuras, egidos, et montes, et agoas, el logares que en todos los dichos terminos ha en tal guisa que podades labrar et plantar, et ensanchar, et facer todas ganancias et mejorias tambien de ruedas, et de molinos, como de todas las otras cosas; et comprar et bender francamente heredades en todo lo buestro como homes francos et libres de ben facer en la guisa que bierdes que mas buestro probecho sea. </em></p>
<p><em>Et do et otorgo bos que haiades por buestro vecinos los mios labradores que yo he dentro de estos términos sobre dichos á buestra vecindad francos, et libres et quitos ansi como bos los sodes, en tal manera, que el Monesterio de Begoña non pierda nada de sus terrenos, et de las diezmas et de los otros derechos que á el pertenecen, et que haia la meitad Santa Maria de Begoina et la otra meitad Santiago de Bilbao; et do el mio monte de Ollargan que le guarda el mio Preboste de este lugar, ansí como le guarda el mio Preboste de Bermeo el monte de Galdiz con calopña de cinco Bacas et de una Baca preñada et del Buey. Et que non dedes portazgo, nin treintadgo, nin enmiendas en ninguno de mios Logares; et otro si,<strong> bos otorgo que en el nuestro puerto de Portugalete, nin en la Barra nin en toda la canal, que non haia precio ninguno de nabe nin de bajel que bengan ó salan del logar cargados con sus mercaderias et mostrando recabdos que vienen á esa villa de Bilbao, ó ban de ella, et pagando las costumbres, et los derechos del Señor, que non sean retenidos nin embargados por razon de precio</strong>. Et do bos mas que haides por mercado cada semana el Martes con los cotos et calopñas que se contienen en el buestro fuero, et otorgo bos la Iglesia que la haiades de usar á vecindad para los fijos de los buestros vecinos ansi como es la de Bermeo; et retengo el tercio de los diezmos de esta Iglesia cumplidamente para mi; et todas estas cosas et franquezas que sobre dichas son, do e otorgo por mi et por los mios que despues de mi bernan a bos los pobladores del Puerto de Bilbao, et a los que fueren buestros vecinos, que despues de bos bernan, que lo aiades bien et cumplidamente et bos sean bien guardadas para siempre jamas; et juro á Dios et a Santa Maria, et mi alma de bos guardar, et mantener bien et lealmente en todos buestros fueros et derechos que, sobre dichos son, et de bos los non menguar, non hir contra ellos en ninguna cosa et defiendo firmemente que ningun non se osado de bos los embargar, nin menguar, nin contrariar por ninguna razon estos fueros et mercedes que bos yo fago; et qualquier que lo ficiere, o contra ellos pasare, haia la ira de Dios et de Santa Maria et la mia unida con la maldeciente de Judas Escariote el traidor dentro de los Infiernos para siempre jamas; et de esto bos mandé dar esta carta sellada con mio sello de plomo dada en Valladolid a 15 de Junio Hera de 1.338 años.»</em></p>
<p><em>&nbsp;</em></p>
<p><strong><em>TRADUCCIÓN</em></strong></p>
<p>En el nombre de Dios y de la Virgen Bienaventurada María. Sepan por esta carta cuantos la vieran y oyeran, como yo, Diego López de Haro, Señor de Vizcaya, que junto con mi hijo Don Lope Díaz y con placer de todos los vizcainos, hago en Bilbao nueva población y villa, que llaman el puerto de Bilbao.</p>
<p>&nbsp;Por la que: os doy libertad como pobladores de este lugar para que seáis francos, libres y quitos (1) para siempre de todos los pechos (2), vereas (3), fonsaderas (4), enmiendas, oturas (5) y mañerias (6). Que os mantengáis según el Fuero de Logroño, en justicia, en homeciello (7), en caloñas (8) y en todos los buenos usos y costumbres. Que tengáis vuestros alcaldes, jurados, preboste, escribano público y sayón;</p>
<p><strong>Que por términos tengáis: desde el puntal de Zorroza donde se juntan las aguas del río que viene de Valmaseda (el Cadagua) hasta el arroyo que viene por el campo de Zorroza en dirección a Percheta (actual barrio de Alonsótegui). Desde el cerro arriba hasta el sel (9) de Eguiluz y desde ahí al Pagasarri, y a Olaluzeta y a Buyana de Suso (actual Buyagoiti). Desde por encima de la sierra hasta el vado de Echevarri y desde el camino de Echevarri hasta la sierra de Ganguren y desde aquí hasta el puntal de Deusto en dirección a Luchana.</strong></p>
<p>Que tengáis delimitados los términos y amojonados como tales y que tengáis como hasta ahora los términos de Zamudio y del alfoz (10) de Uribe con todas las anchuras, ejidos, montes, aguas y lugares.</p>
<p>De tal forma que en dichos términos: podáis labrar, plantar, ensanchar y hacer toda clase de ganancias y mejorías. Comprar y vender heredades y todo lo vuestro libremente como hombres libres y como más a vuestro favor sea. Que tengáis por vuestros vecinos a los labradores que yo tengo dentro de los términos antedichos. Que el Monasterio de Begoña no pierda nada de sus terrenos, pero que de sus diezmos la mitad sean para Santa María de Begoña y la otra mitad para la Iglesia de Santiago de Bilbao.</p>
<p>Y doy el monte de Ollargan para que lo guarde el preboste de la misma manera en que lo hace el preboste de Bermeo con el monte de Galdiz con caloña de cinco vacas y de una vaca preñada y de un buey.</p>
<p>Y que no paguéis portazgo ni treintazgo ni enmiendas en ninguno de mis lugares.</p>
<p><strong>Y otrosí os otorgo: que habiendo pagado los derechos del señor no sea retenida ni embargada en Portugalete ni en toda la ría ninguna embarcación que entre o salga de Bilbao por razón de precio </strong>(11) , que tengáis por día de mercado semanal el martes, que la iglesia que tengáis de uso sea para vuestra vecindad y la de vuestros hijos, reteniendo para mí el tercio de los diezmos (12).</p>
<p>Todas estas cosas y libertades que ante dichas son las doy y otorgo por mí y los míos que después de mí vengan, a vosotros los pobladores del puerto de Bilbao y a vuestros sucesores para que los tengáis bien y cumplidamente y para que os sean bien guardados por siempre jamás. Y juro ante Dios, Santa María y ante mi alma guardaros y mantener lealmente todos vuestros fueros y derechos. Y de no menguarlos ni ir contra ellos defendiéndolos firmemente contra el que se atreva a embargarlos o contrariarlos por alguna razón. Y el que lo hiciere que halle la ira de Dios, de Santa María y la mía y caiga dentro de los infiernos con la maldición de Judas Escariote por siempre jamás.</p>
<p>Y de esto os mandé esta carta sellada con mi sello de plomo.</p>
<p>Dada en Valladolid a quince de Junio. Era de mil trescientos y treinta y ocho años. (En la cronología actual quince de Junio de mil trescientos)<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="45"><strong>4</strong></td>
<td width="531"><strong>CARTA PUEBLA de PORTUGALETE: 1322<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a></strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>“Sepan quantos este privilegio bieren como yo donna Maria muger que fui del Infante don Juan Señora de Vizcaya, do et otorgo a todos los de Portugalete por que los yo poble, tambien, a los que agora son, et serán de aquí adelante para siempre jamás, que haian el fuero de Logroño en todas cosas ansi como lo han los de Logroño et por les facer maior merced tengo por bien et mando que fagan una Iglesia en su Villa, do ellos quisieren, que haia vocacion de Santa María, et mándoles que haian el tercio de toda la dezmeria de Santurce, para la dicha Iglesia et de esta dicha dezmeria saco ende para mi para siempre et la dezmeria de Santa Maria de Sestao, et de San Pedro de Abanto, et de San Vicente de Angustio é Santiago de Momeña<strong>, et de Sant Vicente de Baracaldo</strong> que fingue con Santurce para mi, y para siempre&nbsp;: este de toda la otra dezmeria que diezman á Santurce en el término de Somorrostro&nbsp; que haia la tercia parte cumplidamente Portogalete según sobre dicho es, et que sea suia para siempre jamas et esta dicha iglesia que usen según que usan las otras Iglesias de Bermeo, et de Bilbao; otro si, mando que los caminos que los haian sueltos nombradamente de Orduña, et de Arciniega, et de Balmaseda et de Castro, et de Bilbao, et de Bermeo et de Placencia fasta la dicha villa de&nbsp; Portugalete. </em></p>
<p><em>&nbsp;</em><em>&nbsp;</em><em>Goio Bañales</em></p>
<p><em>&nbsp;</em></p>
<p><strong><em>Otro si, tengo por bien et mando que de la puente de Llantada et de la Haia de Zubileta fasta la dicha villa de Portugalete que non haia azoque, nin venta ninguna para rebender</em></strong><em>. </em></p>
<p><strong><em>Otro si, les do por término de tierras, et de montes&nbsp; nombradamente de Urdibai, fasta el biso de la mar, et sobre Arbelzaga, et dende á Urbelfermoso et dende a la loma, el donde a collado cerezo et dende a collado al rio Lombar por do se parte el término del Rey fasta en Portogalete, que lo haian con todos sus montes et fuentes et con entradas, et con salidas et con todas sus pertenencias</em></strong><em>. </em></p>
<p><em>Otro si, les do dentro de estos términos sobre dichas tierras, et viñas, et huertos, et molinos et canales, et todo quanto pudieren faltar entre estos términos sobre dichos que á mi pertenecen o deben pertenecer, que lo haiades bos et buestros fijos et toda buestra derecha generacion sin ninguna mala voz. </em></p>
<p><strong><em>Otro si, mando que ningun fijodalgo, nin otro ninguno non faga en estos dichos términos de los montes, ferrerias, nin Seles nin pastos, nin otra poblacion alguna. </em></strong></p>
<p><strong><em>Otro si, les do por términos de la mar desde el rio Lombar donde se parte la tierra del Rey, et de Meñacoz fasta la Luchana</em></strong> <em>et los pescadores que morasen en este término que vengan con el pescado a la dicha villa de Portugalete et que den el quincio del pescado al señor asi como en Bermeo; et mando que dentro destos términos sobre dichos tambien por mar como por tierra, que no haia otra carga ni descarga de pan ni de sal, ni de otra cosa ninguna, salbo en la dicha villa de Portugalete.</em></p>
<p><em>Otro si, tengo por bien et mando que non den en toda la mi tierra enmienda, nin oturas nin treintazgo, nin&nbsp; recuague et que sean francos et libres con todo lo suio para que puedan comprar heredamientos et casas, et parrales et todas las otras que menester obiesen et para facer de lo suio a toda su voluntad sin embarazo nin contrario de home alguno. </em></p>
<p><em>Otro si, les do et mando que ningund Señor que a Portugalele mandase que non faga furto, e sin su voluntad non baian, et no tengan sobre si fuero malo de Sayonia nin fonsadera nin de jantar nin de manería, et que non fagan ninguna bereda mas que sean francos, et Iibres et que siempre se mantengan noblemente et mas le do et mando que non haian fuero de Batalla, nin de fierro, nin de calda, nin de pesquisa que mande facer Señor, et si Merino o Sayon quisiere entrar en casa de algún poblador por fuerza que lo maten por ello, et non peche por ello homecillo ninguno, et si el Sayon fuere malo et mandare alguna cosa sobre derecho que le maten et non paguen mas de cinco sueldos.</em></p>
<p><em>Otro si mando que non paguen homecillo por home muerto que fuere fallado en la villa, o en su término. Otro si, ningund home que matare a su vecino et fuere tomado en cualquier tiempo, que lo maten por ello, salbo si le matare con derecho, o por ocasion, el si algo obiere el matador que sea de sus herederos, fuera ende sacando el homecillo, et por la muerte de ocasion que non de homecillo; el toda justicia forera que acaeciere en Portugalete o en sus términos tambien por muerte de home, como por otra cosa que lo juzguen los Alcal­des segun fuero; et cualquier home que sacare paños de casa por fuerza peche sesenta sueldos et torne sus peños al dueño de la casa donde los tomó, et quien cerrare a cualquiera home en casa peche 60 sueldos: et todo home que sacare cuchillo a la hora pierda el puño et si firiese et saliere sangre redimanlo podiéndoselo probar por el fuero de la villa et si firiese et saliere sangre fuera peche diez sueldos et si firiere et non saliere sangre peche cinco sueldos et si non selo pudiere probar haia su jura; et qualquier home que desnudare a otro desnudo en carnes peche medio homecillo, et si algún&nbsp; home prendare a tuerto a otro capa o manto que peche cinco sueldos pudiéndolo probar: et todo home que firiere á muger velada, et lo pudiera probar por dos testigos derechos peche sesenta sueldos, et silo non pudiere probar haia su jura; et si por abentura se lebantare alguna mujer por su lozania el firiere algun home o mujer podiéndolo probar peche 60 sueldos, et si no lo probar haia su jura; et si alguna muger tomare a algun home por la barba, o la natura, o por los cabellos qualquiera, pierda su mano, et si no la pudiere redimir que sea fostigada: et si estos pobladores fallaren algun home, o muger en su huerto, o en su viña que&nbsp; fagan daño en dia peche cinco sueldos al dueño, cuia es la horta et los medios para el Señor de la Villa, et si lo negare que jure al Señor cuia es la honor, et si de noche lo tomare peche diez sueldos, los medios para el Señor cuia es la honor et los medios para el Señor de la tierra; et si negare jure al Señor de la honor; et si el Señor obiere querella de home de la villa demánde fiador et si no pudiere haber fiador metalo en la prision et quando saliere de prision dé por carcelage un&nbsp; marabedi: et si el Señor obiere querella de home de fuera et non le pudiere cumplir de derecho métalo en la prision et quando saliere dé un marabedi; et si obiere querella un vecino de otro et le mostrare señal del Sayon et tras echare aquella señal sobre él con sus testigos que no paró ante fiadores, peche cinco sueldos. </em></p>
<p><em>Otro si les do que haian suelta licencia para comprar heredades do las quisieren comprar et ninguno home non les demande mortura nin Sayonia, nin bereda mas que las haian salbas et francas et si vender las quisieren que las bendan á quien quisieren et qualquiere poblador que obiere heredad un año, et un dia sin ninguna mala boz, que la haia suelta et franca; et quien se la demandare despues peche 60 sueldos al Señor, et todas estas caloñas sobre dichas tengo por bien de quitar la mitad por el ámima del Con­de D. Lope mi Padre que Dios perdone, fuera ende sacando el homecillo, et los daños de las heredades que no quitó et por doquier que pudieren fallar en sus términos tierras hiermas, que non sean labradas que las labren, et doquier que fallaren hierbas para pacer que las pazcan, et que las sieguen; et por doquier que fallaren aguas para regar piezas, o huertas o para facer molinos, o para lo que menester haian que las tomen, et por doquier que fallaren árboles et montes, o raíces para quemar et para facer ca­sas o&nbsp; para las otras cosas que menester obieren que las tomen; et si algun poblador ficiere molino, o rueda en el egido del Señor, el que lo ficiere tome la moledura del primer año, et en este año non parta con el Señor, et dende en adelante parta por medio, et metan la costa por medio; et aquel que ficiere molino, o la rueda téngalo el molinero de su mano; et si algun poblador ficiere molino, o rueda en su heredad que la haia franca et salba: et si biniere algun home fuera de la Villa et ficiere demandar para alguna cosa al vecino, que le responda en la Villa ante su Alcalde. Et haian franca licencia para comprar ropa, et paños et bestias et todo ganado, et non den ningund actor, si non que jure aquel que lo compró; et si algun poblador comprare mida caballo, o asno, o boe, o otra cosa qualquier en el mercado, o en el camino del Señor et non sabe de quien, jure, et non de actor; et aquel que lo demandare dé lo que le costó al otro con su jura, que tanto le costó e que no lo enagenó, mas que le fué furtado; et ningun poblador baia a asonada, ni en hueste con el Señor, de Vitoria nin Orduña adelante; el todo home que demandare parte por boz de padre, o de madre, o de abuelo, o de otro pariente que le pertenezca alguna herencia, et si por abentura andare en pleito sobre ello; que non peche la una parte nin la otra costas, fasta que lleguen a la alzada; et doles que non pongan ningun Señor en la su Villa Alcaldes, nin jurados nin Escribano, nin Sayon, nin otro oficial ninguno, salbo ellos mesmos que pongan sus oficiales quales ellos quisieren. </em></p>
<p><em>Otro si, mando que los Alcaldes que ellos pusieren et el Sayon, que non tomen novena de ninguno poblador que caloña ficiere, mas el Señor les pague de novena et de aranzazgo. Otro si, les do que haian todas las alzadas para Bermeo&nbsp; et dende et adelante para mi, et por toda demanda que ficie­ren Vizcainos a los de la Encartacion otros homes qualesquier, a vecinos de Portugalete mando que les bala fiador de cumplir por su fiador ante los Alcaldes. Et yo donna Mana la sobredicha Señora otorgo a bos los pobladores de Portugalete estos fueros que aquí son escritos et prometo bos en mi buena verdad de los guardar et mantener bien et lealmente et todos buestros fueros et derechos que sobre dichos son et de bos non menguar, nin hir contra ellos en ningun tiempo del mundo, et defiendo firmemente que ninguno non sea osado de los embargar, ni menguar, nin contrallar por ninguna razon que contra estos fueros et mercedes que bos yo fago sean, et mando et ruego a qualesquier que de mi berna despues de mis dias que bos guarden, et bos mantengan todos estos fueros, et mercedes que bos yo fago para siempre jamás, bien et complidamente ansi como sobre dicho es, e mando et defiendo firmemente a todos los Concejos, Alcaldes, et jurados et Jueces, justicias alguaciles, et Merinos, et Prebostes, et portazgueros de las mis villas de vizcaya et de las Encartaciones, que este mi privilegio bieren o el traslado de el Signado de Escribano público que ninguno non sea osado de bos demandar nin de bos tomar ninguna cosa de los buestros, a bos los mios basallos de la mi villa de Portugalete, et en razon de los Portazgos, et de los peages, et de las otras cosas que usen según que usan en Bermeo, et en Bilbao, et en las otras mis Villas del mi Señorío de Vizcaya et de las Encartaciones et si cualquier, o cualquier, que contra esta merced que les yo fago pasare, sepan que me pesaría de corazon et pecharme y a en pena de mil maravedís de la moneda nueba, et a los mis basallos de la mi Villa de Portugalete, et aquien su voz tubiere todo el daño, et menoscabo que por ende recibiesen dobaldo, et demás a ellos, et a lo que ubiese me tornaría por ellos. Este prebilegio les ube dado en la Hera de 1360 años, et por quanto se caio en agua, et se estragó mandelo trasladar letra por letra en Bilbao, et mandéselo dar sellado con mi sello de cera colgado. Fecho este privilegio en 11 dias de Junio Hera de 1371 años. Yo por Lope Gonzalez la fiz por mandado de donna María”.</em></p>
<p><em>&nbsp;</em></p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="45"><strong>&nbsp;</strong></p>
<p><strong>5</strong></td>
<td width="521"><strong>EL CONDE DON TELLO, SEÑOR DE VIZCAYA, </strong></p>
<p><strong>DA EL FUERO DE VIZCAYA A LA TIERRA DE BARACALDO: 1366<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a></strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>“Sepan cuantos esta carta vieren cómo yo don Tello conde de Vizcaya y de Castañeda, y señor de Aguilar y alférez mayor del rey. Por fazer bien y merced a los fijosdalgo y labradores <strong>mis vasallos de la anteiglesia de San Vicente de Baracaldo</strong>, e porque los dichos fijosdalgo y labradores me ficieron entender y dixieron que no avían fuero ni derecho conque se mantener ni guardar, e pidiéronme merced que mandase y lo que tubiese por bien.</em></p>
<p><em>&nbsp;</em><em>E yo veiendo que es mio servicio, y pro y mejoramiento de los dichos mis vasallos de Varacaldo, <strong>tengo por bien y mando que la dicha tierra de Baracaldo desde Herburu fasta el agua de Uribiarte, y d&#8217;ende Bendívil fasta el agua de Luxarra con todos sus términos así como oy, que sea aforada y mantenida y governada, privilegiada en todos los tiempos y derechos y usos y costumbres, así criminales como civiles, así como es aforada y mantenida la mi tierra de Vizcaya.</strong></em></p>
<p><em>E que aya la dicha tierra de Baracaldo todos los fueros y usos y costumbres y conpras y vendidas y revendidas, así como los han los de la mi tierra de Vizcaya, pero que los dichos mis vasallos de Baracaldo ayan su alcalde o alcaldes de su tierra de Baracaldo, moradores de dentro de los dichos términos.</em></p>
<p><em>Y que dicho alcalde o alcaldes liberen todo pleito o pleitos segund es fuero y derecho de Vizcaya, y del juicio que ellos dieren si alguno se agraviase, que ayan la alzada para ante los alcaldes de Vizcaya, y que se libre segund es fuero y uso y costumbre de Vizcaia.</em></p>
<p><em>E esta merced les fago yo el dicho conde a los dichos mis vasallos de Varacaldo, veiendo que es mio servicio y faciendo pregunta si les faría dicha merced que les yo fago, que les sea tenido y guardado y cumplido por agora y para siempre jamás.</em></p>
<p><em>&nbsp;</em></p>
<p><em>Y que si alguno nin algunos non sean osados de ir nin pasar contra esta merced que les yo fago nin contra parte d&#8217;ello. Ca cualquier que lo feciese, pecharme ha en pena 10 mil maravedíes, y a los de la dicha tierra de Baracaldo todos los daños y menoscabos que por esta razón feciesen doblado. E porque esto sea firme y non venga en duda mandeles dar esta mi carta sellada con mio sello de cera colgado.</em></p>
<p><em>Dada en la mi villa de Bilbao, 14 días de abril, era de mil cuatrocientos cuatro años. Yo Francisco Fernández la fiz escribir por mandado del conde de Vizcaia y de Castañeda”. </em></p>
<p>BRAH. Colec. Salazar. D-9, fol. 115</p>
<p>&nbsp;</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="45"><strong>6</strong></td>
<td width="531"><strong>FUNDACIÓN DE LOS MERCEDARIOS de BURCEÑA: 1384<a href="#_ftn7" name="_ftnref7">[7]</a>&nbsp; </strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><em>“Sepan quantos esta carta et donación no rebocable et perpetua para siempre jamas vieren et leieren como yo el conde Fernan Perez de Ayala et en nombre de Pero Lopez mi fijo legitimo et heredero de mi estado fago esta perpetua donación para en todo el tiempo del mundo a bos el devoto religioso el licenciado frai Lorenzo de Monterrei de la orden de Santa María de la Merced et comendador del nuestro monesterio et iglesia que yo obe fecho et edificado en el lugar de <strong><u>Burceña, pueblo de Baracaldo</u></strong>, de las En­cartaciones del Señorío de Vizcaya, por la gran voluntad et devoción que yo he a la dicha orden de Santa Maria por las muchas et buenas obras pias en que los frailes della se emplean rescatando et sacando de poder de moros e cautiverio a los cristianos que ende estan en gran laceria et&nbsp; peligro de perder la fee santa, pasando como pasan grandes peligros et trabajos por mares et tierras por los librar et rescatar gastando de sus algos et haberes et ende sacando los cristianos cautivos de esta tierra, provincia et montañas que mas continuo son cautivos por ser mareantes por los mares. </em></p>
<p><em>Por ende acatando lo suso dicho et para que mejor se puedan emplear en la tan santa obra et se animen los otros buenos cristianos a dar a esta orden para lo suso dicho, os dono et do por mi et mis subcesores del mi estado, en nombre de toda la orden, la mi Iglesia que yo obe fecho et edificado para mi devocion intitulada santa Maria de Burceña, ribera del brazo de mar et rio caudal <strong>Cadaguas </strong>llamado, que viene et pasa por la villa de Valmaseda et pasa por las <strong>mis torres de Luchana</strong> a la mar fasta el puerto de la villa de Portugalete, por las muchas mercedes et beneficios que la Virgen Maria siempre me ha fecho et me face, para que lo haiades et gocedes para siempre et sirvades a la Virgen Maria con todos los privillegios et perdonanzas que yo tengo ganadas de los santos papas Apostolicos et de los venerables obispos de Calaorra et la Calzada para todos los que ende se enterraron et hí ende estobieren a oir los santos oficios en pro de las animas de los fieles cristianos.</em></p>
<p><em>Ansi mismo os dono para en que moredes et bibades bos et los frailes presentes et foturos la mi torre e casa que yo fice et he acerca de la Eglesia con todas sus guertas e tierras et antezanas, bagos&nbsp; et por plantar, dende la casa de Sancho Perez de Tapia fasta la casa de Juan Vrtiz de Burceña mi merino et alcalde de las mis torres de Luchana et Cadahalso et sus tierras et montes et pasaje de Tapia et otros bienes et casas foreras que yo he et tengo en la dicha tierra et valles del dicho pueblo et en sus comarcas et sus terminos et asi mismo halados por buestro propio suelo et tierra para os sustentar et aprovechar et plantar et sembrar et criar todo el suelo et tierra que esta dende el esquinal de la casa et guerta de Pedro Urtiz de Unsaa mi mayordomo, fasta la mar, derecho abajo por el camino real que viene de Balmaseda a Portogalete fasta el regato encañado nombrado de Mespele­rreca derecho abajo fasta la mar salada et río suso declarado que para por delante de la mi eglesia de Santa Maria de Burceña, et las mis torres de Luchana, con todos sus pastos, herbages, tierras bagas, labradas e por labrar; aguas corrientes et estancos, et dehesas et suelos plantados et por plantar con lo demas de ello annejado et a mi tocante en la dicha tierra os dono dende la foxa del monte fasta abajo la piedra del rio, para que la haiades et gocedes para siempre para el dicho monesterio et sacar cautibos et para que fagades otros santos sacrificios, et por que roguedes a Dios por mi alma et de mis señores padre et madre que Dios haia, et por el alma de Sancho Perez de Ayala mi hermano que esta ende enterrado en la dicha eglesia con otros de mi casa e linaje; et otrosí os do ende luego los mis paramentos et almalafas et aljubas, et raciles et tapettes para la dicha eglesia et servicios de Dios et todo el algo que ende mas haia en la dicha mi casa para buestro servicio, para que lo haiades et tengades et poseíades quietamente, et fago esta presente carta de donacion por las razones susodichas, con todas las mejoras, vínculos et fuerzas que al presente se pueden facer et por tiempo futuro facer podrian para que ninguno, nín algunos (del mi estado, casa linaje e descendencia, ni otros algunos quier que sean os lo perturben ni quiten; mas antes si alguno o algunos) os contrabinieren o contrallaren a esta mi voluntad et donación que ansi yo bos fago nuestro Señor Jesu­cristo et la Virgen Santa Maria sean&nbsp; buestros defensores de todo daño, traicion et alebosia et de malos acometimientos de malos homes de sin temor de Dios nuestro Señor et de justicia del mundo, sino que siempre os sean como yo al presente lo soi los míos subce­sores&nbsp; en buestra defensa y quien lo contrario a esta mi donacion ficiere la maldicion de Dios omnipotente e de Santa Maria su madre et la mía venga sobre el.</em></p>
<p><em>Fue fecha esta donacion en el lugar de Burceña, dentro de la casa et torre a cuatro días de mayo del año del nacimiento del nuestro Salvador Jesucristo de mil doscientos e ochenta e cuatro años: a lo qual fueron et se hallaron presentes por testigos de la dicha donación con el dicho señor conde Fernan Perez de Ayala et su fijo Pero Lopez et ante mi el escribano Sancho de Tapia, Ochoa de Burceña et Joan de Nesana et otros vecinos de dicho pueblo et firmo el dicho señor conde et su fijo Pero Lopez -Feman Perez- Pero Lopez. E fízelo&nbsp; escribir e notar por mandato de dicho señor Conde, Juan Urtiz de Unsaa escribano. Et yo Juan Urtiz de Unsaa, escribano del rey nuestro señor fui notario suyo (e de la merindad e junta de Ayala) presente fui a todo lo que de suso dicho es en esta donacion perpetua juntamente con el señor conde Fernan Perez et su fijo Pero Lopez et testigos de esta donación por­petua e por mandado de dicho señor conde la fiz escribir et notar a ruego de dicho frai Lorenzo de Monterrel de la dicha orden de la Merced: et por ende en testimonio de lo suso dicho fize aqui este mio signo acostumbrado que es atal. -En testimonio de ver­dad. Juan Urtiz de Unsaa”.</em></p>
<p><em>&nbsp;</em></p>
<p><strong>NOTA DE MAÑARICUA acerca de la FECHA</strong></p>
<p>“Todas las copias que conocemos del documento fundacional dan la misma fecha de 1284. Ello nos lleva a pensar que, quizás, esta fecha se hallara ya en la escritura original o por lo menos en una de las primeras copias.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Sin embargo, está ciertamente equivocada. He aquí las razones: 1ª) Don Fernán Pérez de Ayala vivió de 1305 a 1385 y su hijo Pero Lóez de Ayala de 1332 a 1407. En la escritura de Burceña llama Fernán Pérez a Pero Lópes, “mi fixo lexitimo et heredero de mi estado”.&nbsp;</p>
<p>Ahora bien, Fernán fundó el mayorazgo de Ayala por público instrumento datado a 12 de diciembre de 1373 (era 1411), nombrando sucesor suyo a Pero López y lo confirma en su testamento hecho en Vitoria a 6 de enero de 1375 (era 1431). 2ª) El mismo documento fundacional nos dice que dona a los mercedarios su iglesia y monesterio de “Burceña, pueblo de Baracaldo, en las Encartaciones del Señorío de Vizcaya”, Ahora bien, en 1357, en el documento fundacional de San Francisco de Bermeo, dice el Señor de Vizcaya, Don Tello: “acordamos de facer un monesterio de fraires en el nuestro Señorio de Vizcaya, por quanto en todo el nuestro Señorio no havia monesterio ninguno de orden de religiosos”. Ello excluye claramente la existencia de un convento mercedario de Burceña. 3ª) El documento que nos ocupa menciona al “puerto de la villa de Portugalete”, Y Portugalete fue fundada por la señora de Vizcaya, Doña María Díaz de Haro, en 1322. 4ª) La Orden la la Merced celebró el año 1317, en Valencia, un capítulo general de trascendental importancia para el futuro de la Orden. Sus actas nos dan a conocer las distintas casas que entonces contaba. Burceña no aparace; prueba inequívoca de que aún no existía”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="45"><strong>7</strong></td>
<td width="531"><strong>TRASMISIÓN DE BIENES DE LOS AYALA </strong></p>
<p><strong>a LOS FDEZ DE VELASCO: 1447<a href="#_ftn8" name="_ftnref8">[8]</a></strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>1447, Diciembre, 14, Valladolid</strong></p>
<p><strong>Petición al rey y aprobación de éste del trueque de unos vasallos de Barakaldo en Bizkaia por otros del Valle de San Vicente (Burgos), hecho entre don Pedro López de Ayala y el conde de Haro don Pedro Fernández de Velasco.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>“Muy alto e muy poderoso príncipe rey e señor.</em></p>
<p><em>Vuestros servidores el conde don Pero Fernandes de Velasco, vuestro camarero mayor e Pero López de Ayala vuestro merino mayor de Guipuscoa besamos vuestras manos e nos encomenda­mos en vuestra merçed, a la cual plega saber que por entender que así conplía al bien de nosotros e de nuestras casas fesimos troque el uno con el otro y el otro con el otro, conbiene a saber:</em></p>
<p><em>Yo el dicho conde de cuarenta e tres vasallos solariegos en San Bicente e Santa Olalla e Villare­xo logares que son en el valle de Val de San Biçente que es en el obispado de Burgos e tresientos e ocho fanegas de pan de renta en la merindad de Burueba e tres mill e quinientos maravedís de juro de heredad de los que yo he de vuestra alteza para que los aya executados de aquella en las alcabalas de vuestra cibdad de Orduña. E yo el dicho Pero Lopes de las casas e monesterio e ferrerías e buertos e azeña e monte e benas e pastos e exidos e seles e de los guinze vasallos poblados e de los nuebe despoblados e de todas las otras cosas que yo avía e a mi pertenecía <strong><u>en el valle de Baracaldo</u></strong> que es en el condado de Viscaya.</em></p>
<p><em>[&#8230;] suplicamos a vuestra altesa &#8230; mande aprobar e confirmar dicho troque segund e por la forma que por nosotros fue fecho, porque para agora e para sienpre jamás a nosotros e a los que nos lo obiesen de aver e heredar &#8230;</em></p>
<p><em>Oue fue fecha e rogada esta dicha suplicación por los dichos condes de Haro e Pero Lopes de Ayala en la villa de Vrebiesca, a cinco días de nobienbre, año del nascimiento del nuestro Señor Jesuchristo de mill e cuatrocientos e cuarenta siete años. El conde Pedro.</em></p>
<p><em>[&#8230;] Don Juan por la gracia de Dios, rey de Castllla de León de Toledo de Galisia de Sevilla de Córdova de Murcia de Jaén del Algarve de Algesira, e señor de Viscaya e de Molina. Leí una petiçion a mí enbiada por don Pero Fernandes de Belasco, conde de Haro mi camarero mayor e del mi consejo e Pero Lopes de Ayala, mi merino mayor de Guipuscoa e mi alferes mayor del pendón de la mi dibisa, firmada de vuestros nonbres e sinada de escrivano público su tenor de la cual es éste que se sigue: [Se repite entera la petición del principio]. </em></p>
<p><em>La cual dicha petiçion suso encorporada por mí bista, mi mereed es de confirmar a aprobar e por la presente de mi vierta çiençia e poderío real absoluto confirmo e apruebo el dicho troque e canbio &#8230;</em></p>
<p><em>[&#8230;] Dada en la noble villa de Valladolid, a catorze días de desiembre, año del nasçimiento del nues­tro Salvador Jesuchristo del mill e cuatrocientos e cuarenta e siete años. Yo el rey. Yo el doctor Fernán Díaz de Toledo, oidor e refrendario del rey e su secretario, la fis escrevir por su mandado”.</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>AHN, Sec. Osuna, Leg. 2287, Vol. 20, fols. 34 (Signado. Dice en las espaldas: al muy magnífico señor, mi señor el conde de Salvatierra, Garçía Sanches).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="51"><strong>8</strong></p>
<p><strong>&nbsp;</strong></td>
<td width="519"><strong>DE LOS LINAJES DE BARAKALDO, </strong></p>
<p><strong>Y DE DONDE SUCEDIERON Y SUCEDEN<a href="#_ftn9" name="_ftnref9">[9]</a></strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<p>La tierra de <strong><u>Barakaldo</u></strong>, desde antiguo ha sido de la jurisdicción y señorío de la Encartación, pues lo era de Somorrostro y con ella montes y aguas y hierbas. Sin embargo, los montes fueron divididos en cuatro partes. Una, San Julián de Musques, otra Ciérvana, otra San Pedro de Santa Juliana la de Santurce, que está cerca de Portugalete y no estaba poblada. La otra fue Barakaldo, pero los prados y aguas y términos quedaron para todos, siendo Santurce la mayor población. Después, en el tiempo del Conde don Tello, Señor de Vizcaya, pasáronse los de Barakaldo a Vizcaya por el privilegio que ganaron del Conde por dinero y por poderío de Vizcaya. En esta tierra de Barakaldo, desde antiguo, <strong>hubo tres linajes: <u>Retuerto, Susunaga e Yraure</u></strong>.</p>
<p>El más antiguo es el de <strong><u>Retuerto</u></strong>, sucediendo a un caballero godo que pobló en Egilus, junto a Soloeta, y de este linaje sucedió don Galindo de Retuerto, que se casó con una hija bastarda de don Futund Sánches de Salcedo, Señor de Ayala. De ellos nació Juan Íñiguez de Retuerto, que se casó con doña María Sánchez, hija de Pedro Sánchez Porra de Muñatones. (&#8230;). Este Ferrero de Retuerto se casó con la hija de Gil Martínez, de Güeñes, y tuvieron a Juan Ibáñez de Retuerto y a Íñigo Sánchez, que fue bastardo, y que fue padre de Juan de Retuerto. Éste tuvo una hija de Ochoa Martínez de Retuerto, llamada doña Elvira, que se casó con Pedro Sánchez de Salazar. Tuvieron hijos e hijas, y tuvo este Ferrero otros hijos e hijas , de donde proceden muchos hombres de Retuerto. Y Juan Ibáñez, que casó en Terreros y tuvo hijos a Gil Martínez, que tuvo por hijos a Galindo de Retuerto, Ferrando de Llano y otros hijos e hijas, de donde suceden muchos.&nbsp; Este don Galindo de Retuerto hizo la tercera parte del monasterio de San Vicente de Barakaldo, y así su linaje hereda la tercera parte de él.</p>
<p><strong><u>El linaje de Susunaga</u></strong> viene de Galdames, de un hombre que vivía en Artecona, sobre San Pedro de Galdames (&#8230;) y un hijo de él pobló en Susunaga de Barakaldo y procreó allí y se casaron con el linaje de don Sancho López de Barakaldo (&#8230;) . Del que más se conoce es de Martín Sánchez de Susunaga, el Viejo, que tuvo hijos a Martín Sánchez y a Sancho Ortiz de Susunaga, de donde viene su linaje.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><u>El linaje de Yrauregi</u></strong> se funda del linaje de los Munsayos de Guipúzcoa, que vino a poblar Yrauregui e hizo allí su vivienda y procrearon allí y se casaron con la generación de don Lope González de Zorroza, hijo de don Álvaro de Zorra, que fue hijo mayor de don Pedro García Salcedo y este don Lope González, hizo el tercio del Monasterio de San Vicente de Barakaldo y de estos de Yrauregui, del que hay más memoria es de Rodrigo de Yrauregui, que se casó con la hija de Ferrand Sánchez de Bañales y tuvieron a Ruy Sánchez de Landaburu y a Juan Ferrandes de Zubileta y a Ferrando Íñiguez de Yrauregui y a Doña Inés de Zubileta y a la mujer de Íñigo Sánchez de Retuerto. (&#8230;)</p>
<p>&nbsp;</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="47"><strong>9</strong></td>
<td width="522"><strong>CARTA DE ARRENDAMIENTO DEL PATRONAZGO: 1520<a href="#_ftn10" name="_ftnref10">[10]</a></strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>“Sepan cuantos esta carta de arrendamiento vieren cómo yo Lope Garcia de Salazar, preboste de la villa de Portogalete e patrón de la iglesia de <strong><u>Sant Biçente de Varacaldo</u></strong> conosco e otorgo por esta presente carta que de mi propia e libre voluntad sin premia alguna arrendo e dov en renta a vos Diego de Çaballa, morador de Arrapeta vesino del concejo de Sant Viçente de Varacaido que estades presente la terçia parte que yo he e tengo e me pertenesçe en los diezmos que yo tengo en la dicha anteiglesia de Sant Viçente de Varacaldo así de fruta trigo e vorona e vino e ganado e de otras cualesquier cosas que en el dicho conçejo se diezman e a mí pertenesçen. Los cuales dichos diezmos vos arrento e doy en renta por tienpo e espaçio de seis años conpli­dos primeros seguientes en que se cuenta uno de los dichos seis años este presente año de mill e quinientos e veinte años en que agora estamos e se cunpliran en el año venidero de mill e quinientos e veinte e çinco años, el cual dicho arrendamiento vos fago en la forma sobredicha e para que vos el dicho Diego e otra cualquier persona en vuestro nonbre e para vos podades cojer e recabdar todos los dichos trigo e vino e otras cosas que a mi pertenescen por razón de los dichos diezmos.</p>
<p>Los cuales vos doy en el dicho tiempo por presçio de çient ducados de oro e de peso que por la dicha renta de los dichos seis años me avedes dado e entregado en dineros contados, e además de lo susodicho por cuanto para la tabla de los clérigos benefigiados de la dicha iglesia me cabe a pagar la terçia parte de dos mill maravedís en cada un año que son seisçientos e sesenta e seis maravedís e cuatro cornados de manera que todo 10 que bos pagáredes en estos dichos seis años por la dicha tabla a los dichos clérigos e más seisgientos e sesenta e seis maravedís e cuatro cornados que los avedes de pagar a los dichos clérigos por el año pasado de mi e quinientos e diez e nuebe años. Por ende digo e quiero e otorgo e consiento que lo que así pagáredes os descontaré e recibiré en cuenta e pagaré en la renta de los dichos diezmos del año de mill e quinientos e veinte e seis años.</p>
<p>[&#8230;] Que fue fecha e otorgada esta carta de arrendamiento en la villa de Portogalete, a treinta días del mes de junio, año del nasçimiento de nuestro Salvador Jesuchristo de mill e quinientos e veinte años. A lo cual fueron presentes por testigos rogados e llamados para ello que vieron otorgar esta dicha carta de arrendamiento al dicho Lope Garçia de Salazar e le vieron fiemar en el registro oregi­nal, Iñigo de Aguirre e Martín abad de Llano clérigo, veçinos del dicho conçejo de Sant Bizente de Baracaldo e Juan de La Cuadra, criado del dicho Lope Garçia de Salazar [&#8230;]”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>ARCH, Sala de Vizcaya, Pleitos Civiles, Pleito Sucesorio sobre Martín de Muñatones, Caja 1570, Vol. C, f.&nbsp; CCCCXLIII y ss.</p>
<p>&nbsp;</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="47"><strong>10</strong></td>
<td width="522"><strong>INCARDINACIÓN EN LA DIÓCESIS DE SANTANDER: 1754<a href="#_ftn11" name="_ftnref11">[11]</a></strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;Tomado de Labayru, VI</p>
<p>“La bula apostólica para esta creación se expidió por Benedicto XIV en Roma, el día 12 de Diciembre de 1754. [&#8230;]</p>
<p>El territorio que se aplicó á la diócesis de Santander fue desde Murieta, confín del arzobispado de Burgos con el obispado de Calahorra, hasta Liébanes; esto es, los valles de Angulo, Mena Mayor y Menor,<em> Balmaseda, Sopuerta</em>, <em>Arcentales, Portugalete, Valle de Salcedo,</em> <em>Somorrostro, <strong><u>Baracaldo,</u></strong> Carranza, </em>Castro Urdiales, Junta de Samano, <em>Galdames, Trucios, </em>Guriezo, Liendo, Laredo, Santoña, Treto, Jibaja, Soba, Ruesga, Rasines, las merindades de Trasmiera, las Juntas de Voto y Cesto, las de Parayas y de Cudeyo, Carriedo, Toranzo, Cayón, Iguña, Camargo Mayor y Menor, San­tillana, San Vicente de la Barquera, Cabuérniga, Cabezón, Buelna, Montes de Pas, Aeza, Vicarías, Anieva y otras hasta Pie de Concha.</p>
<p>[&#8230;] Desde esta fecha las Encartaciones de Bizcaya, separadas de la jurisdicción del prelado burgense, pasaron a pertenecer a la Diócesis de Santander hasta la erección de la Sede de Vitoria”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>(NOTA: la Diócesis de Vitoria&nbsp; abarcaba todas las parroquias de Álava, Vizcaya y Guipúzcoa, dispersas, hasta el momento, en las diócesis de Calahorra, Pamplona, Santander y Burgos&nbsp;; fue creada por el Papa Pío IX en sus Letras apostólicas “In celsissima” de 8 de setiembre de 1861, ejecutadas por decreto de 28 de Abril de 1862. Fue creada como sufragánea de la arquidiócesis de Burgos. Posteriormente, 12 de Mayo de 1951, se desmembrarán las diócesis de San Sebastián y Bilbao. Barakaldo se integrará en la de Bilbao).</p>
<p>&nbsp;</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="47"><strong>11</strong></td>
<td width="522"><strong>DESAVENENCIAS ENTRE EL CONCEJO de BARAKALDO y LOS MERCEDARIOS: 1799</strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>En las desavenencias surgidas en estos últimos años entre la memorada anteiglesia de Barakaldo y los religiosos mercedarios de Burceña sobre un plantío de arbolado, ­con intervención del jurisconsulto y consultor del Señorío D. Francisco de Aran­guren y Sobrado, se llegó al acuerdo que éste propuso y fue el siguiente:</strong></p>
<p><strong>&nbsp;</strong></p>
<p>“1.- En los términos comunes en que los vecinos pueden hacer plantíos de ár­boles, el convento de Burceña podría hacer también al año hasta el número de dos­cientas plantaciones.</p>
<p>2.- Si el convento porque tenía proporción de plantones ó por otro motivo cualquiera que fuese, quisiese plantar en un año más de los doscientos referidos en el capítulo antecedente, podría hacerlo con tal de no pasar de cuatrocientos; pero en el año inmediato solamente podría plantar el resto que hubiese de plantar para comple­tar el número de cuatrocientos en el año anterior; de manera que, por ejemplo, en un año plantó trescientos, en el inmediato no podría plantar más de los cien que faltaban para completar los cuatrocientos correspondientes a los dos años.</p>
<p>3.- Si en algún tiempo dejase el convento de plantar parte ó el todo de los doscientos plantones, en el inmediato podría completar los cuatrocientos de los dos años.</p>
<p>4.- En virtud de estas plantaciones el convento no podría adquirir derecho al­guno en los terrenos comunes: solamente los árboles plantados serían suyos, y la tierra, como lo demás que ésta produjera naturalmente, sería del común.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>5.- En los bortales y madroñales comunes que produjesen leña ni el conven­to ni los vecinos en particular podrían hacer plantación de arbolado.</p>
<p>6.- Se pagarán al convento las costas causadas con motivo de la criminalidad pendiente en testimonio de Juan Antonio de Zornoza sobre el corte de varios planto­nes y árboles que se hizo en el año próximo pasado, y además se le satisfará también la cuarta parte de los daños causados en dicho corte, bien entendido que en estos daños no se comprenden los cajigos que por haber plantado el convento en paraje de madroños o bortales arrancaron los vecinos y los dejaron con las raices arriba, de manera que el pueblo ni los vecinos habían de tener responsabilidad alguna por este hecho.</p>
<p>7.- Si entre las heredades y tierras de pan sembrar que actualmente posee el convento hubiese alguna porción que hubiese sido del común, no se hará novedad y quedará como si fuere suyo, entendiéndose sin que sirva de ejemplar para lo sucesivo, supuesto que ninguno por su propia autoridad puede apropiarse los terrenos comunes.</p>
<p>8.- En cuanto a la isleta y pesquera, se nombrarán dos peritos, por el pueblo uno y por el convento otro, para que con presencia de los documentos relativos al asunto, reconozcan, declaren y pongan los mojones donde correspondan si están con­formes. Y en caso de discordia se nombrará un tercero y se pasará por la declaración de éste, sin que se pueda reclamar por ninguna de las partes judicial ni extrajudicialmente.</p>
<p>9.- De este modo se dan por transigidas, fenecidas y acabadas, así dicha cau­sa criminal como todas las diferencias pendientes entre los contratantes”.</p>
<p>Aceptadas por el pueblo y el convento del Buen Suceso de Burceña este capitu­lado, intervinieron en una escritura, pasada ante el escribano Lorenzo de Abásolo, al año siguiente, los fieles de Baracaldo D. Asensio de Lezama y D. Pedro de Escari­za y otros vecinos propietarios de la anteiglesia y el comendador Fr. José Rodríguez, el presidente Fr. Pedro de Lezama, el vicario del convento Fr. Benito Esteves, fray Joaquín de Espina (presentado), Fr. Celedonio de Elguera y otros, obligándose todos a cumplir y ejecutar este convenio.</p>
<p>&nbsp;</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="47"><strong>12</strong></td>
<td width="522"><strong>CONTRA LA SUPRESIÓN DE MERCEDARIOS: 1821<a href="#_ftn12" name="_ftnref12">[12]</a></strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>“El Ayuntamiento Constitucional de la Anteiglesia de Baracaldo se ha llenado de consternación cuando ha sabido el decreto comunicado por el Ministerio de la Gobernación de la Península al Jefe político de Vizcaya para suprimir el con­vento de religiosos mercenarios de Burceña de quienes reciben casi exclusiva­mente sus vecinos el pasto espiritual, la instrucción moral y literaria de sus hijos, y el consuelo de sus conciencias; y en medio de su dolor no tiene otro alivio que la firme confianza de que la rectitud de V.M. se dignará revocar el mencionado decreto, y enjugar las lágrimas de estos fieles habitantes.</p>
<p>Consta esta Anteiglesia de 600 vecinos diseminados en diversos barrios que ocupan cuatro leguas de circunferencia, y que obligados a regar con el sudor dia­rio el ingrato terreno que los mantiene no pueden concurrir a la parroquia para cumplir las sagradas obligaciones de la religión. De los cuatro eclesiásticos secu­lares a que está reducido su Cabildo uno es septuagenario, otro además de estar muy achacoso pasa de 60 años, otro no está todavía ordenado de Presbítero, y el restante se halla actualmente recluido por providencia del tribunal competente; y esta veracísima narración demuestra evidentemente la absoluta necesidad que hay de mayor número de operarios evangélicos para conservar y cultivar las semillas de la augusta religión que han heredado de sus mayores. Les religiosos del con­vento de Burceña lo han hecho hasta ahora con un celo, exactitud y constancia dignos de eterna gratitud de estos moradores, porque no contentos con adminis­trarles los santos Sacramentos de la penitencia y de la Eucaristía, explicarles la doctrina cristiana en el discurso del año y muy especialmente en la Cuaresma, ins­truir gratuitamente a la juventud en las primeras letras y en la Filosofía, y cele­brar en su Iglesia número competente de misas para la comodidad de los vecinos más inmediatos a ella, destinan todos los días festivos 4 sacerdotes para que las digan en las 4 ermitas muy distantes en donde concurren sin incomodidad todas las personas que no podrían venir al Convento sin abandonar sus casas y perder el trabajo en que cifran su subsistencia.</p>
<p>Estas circunstancias, y la terminante disposición del art. 17 de la ley de 25 de Octubre del año próximo pasado inspiraron al Ayuntamiento la dulce esperanza de que V.M. no desatendería la sumisa súplica que le dirigió en 7 de diciembre inmediato, cuya copia acompaña adjunta; porque a nadie debía aplicarse con mayor justicia que a Baracaldo el precepto de conservar en los pueblos donde no haya más de un convento el que tenga 12 religioso, ordenados in sacris, aunque aquella esperanza se ha desvanecido inopinadamente, todavía le resta al Ayuntamiento la de que V.M. se dignará de escuchar sus respetuosos clamores mandando que se deshagan o rectifiquen las equivocaciones que verosimilmente habrán dado lugar a la supresión del Convento de Burceña.</p>
<p>Estas no pueden consistir más que en los dos hechos que el mencionado art. 17° exige para la subsistencia de los que no lleguen al número de 24 individuos ordenados in sacris, pues supuesta la certeza de entrambos, no pueden parecer posibles el olvido o la inobservancia de que lo mismo previene; y para ilustrarlos debe el Ayuntamiento exponer a V.M. que el Convento del Desierto, aunque pró­ximo a Baracaldo no está dentro de su término, ni pertenece a la misma Diócesis, ni por consecuencia puede el R. Obispo de Calahorra disponer de los religiosos para apacentar sus ovejas; y si bien es cierto que los doce sacerdotes de que cons­ta el convento de Burceña no residen en él de continuo, esto depende de haber destinado el mismo R. Obispo a cinco de ellos para la asistencia espiritual de otros tantos conventos de monjas de la misma orden comprehendidos en su terri­torio, lo cual no puede ser obstáculo para la subsistencia del de Burceña cuyos Religiosos están estrechamente obligados a obedecer las providencias de su Prelado legítimo, ni perjudicar al vecindario de Baracaldo que ni tiene facultad para resistirlas, ni sufre ningún detrimento en que dejándoles los necesarios para su servicio espiritual, se consagren los demás a un ministerio tan importante que, suprimido el convento, tendrían que desempeñar otros tantos presbíteros secula­res que tanto escasean en esta Provincia.</p>
<p>Dignese pues V.M. de mandar que se acrediten estos hechos, si su obscuridad o equivocación han sido la causa de suprimir el convento de Burceña, y de condescender a la reverente súplica del ayuntamiento, que obligado a promover el bien espiritual de sus vecinos por cuantos medios están en la esfera de sus atri­buciones.</p>
<p>Suplica sumisamente a V.M. sirva suspender el decreto de supresión expedi­do por el Ministerio de Gobernación de la Península, y mandar se cumpla pun­tualmente el art. 17° de la citada ley de 25 de octubre en que está indudablemen­te comprehendido cl convento de Burceña. Así lo espera el Ayuntamiento de la notoria piedad y rectitud de V.M. cuya C.R.P. conserve Dios ntro. Sr. muchos años en la mayor prosperidad para bien de la Monarquía”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="50"><strong>13 </strong></td>
<td width="522"><strong>ERECCIÓN DE NUEVAS PARROQUIAS: 1946<a href="#_ftn13" name="_ftnref13">[13]</a></strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Carta Pastoral del Excmo. y Rvdmo. Sr. Carmelo Ballester Nieto, Obispo de Vitoria, dirigida a</strong><strong> los fieles de la muy noble y muy leal Anteiglesia de Baracaldo sobre la erección de cuatro nuevas parroquias en la de San Vicente Mártir, de Baracaldo.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mis muy queridos baracaldeses:</p>
<p>Siento una muy honda alegría al tomar la pluma para comunicarme con vosotros, siéndome muy grato el poder deciros, que deseaba ardientemente que llegara esta ocasión, para poderos dar una prueba pública del afecto muy especial que os profeso.</p>
<p>Desde que tuve la dicha de conoceros, me di perfectamente cuenta del magnífico espíritu que a vosotros os anima, lleno todo él de entusiasmo, amor al trabajo y generosidad.</p>
<p>Si nos referimos al aumento general experimentado por la población de Baracaldo en los últimos setenta años, veremos que casi en su totalidad, ha recaído, dicho aumento sobre la Parroquia de San Vicente, como lo demuestran las cifras que siguen: año 1877, censo total de Baracaldo, 4.360; 1887,8. 032; 1897, 13.300; 1900, 15.013; 1910, 19.240; 1920, 27.404; 1930, 34.009; 1940, 36.335; 1946, 37.451.</p>
<p>Este extraordinario crecimiento de la Muv Noble y Muy Leal Anteiglesia de Baracaldo empieza a manifestarse a raíz de haberse establecido en las marismas del río Nervión y del río Galindo, en el año 1854, la fábrica de Nuestra Señora del Carmen, que en el año 1.882 se denominó Altos Hornos y Fábrica de Hierro y Acero de Bilbao, trasformada en 1.902 en la potente industria que hoy se llama Hornos de Vizcava, creadora principal del progreso material de Baracaldo, pues a su calor se establecieron innúmeras industrias de todas clases, siendo también autora de importantes obras culturales y religiosas, que han contribuido a paliar algún tanto la gravedad del problema espiritual, aumentada constantemente por el incesante incremento de la población, consecuencia lógica del establecimiento en Baracaldo de tan poderosa industria y de las demás creadas a su sombra. Pero el progresivo crecimiento de la población de la Anteiglesia y el rápido ritmo con que se había procurado resolver los problemas de índole material, no fue acompañado por el aumento de templos que atendieran a las necesidades de las almas, cada día más numerosas.</p>
<p>De donde dos aspectos, de características igualmente graves, ofrecía este problema, incesantemente agudizado como queda dicho: el de la escasez e insuficiencia de templos, que por su número y capacidad pudieran satisfacer las necesidades del culto del culto, siempre creciente y el de las dificultades e incomodidad para la vida cristiana y actos parroquiales de la mayoría de la población, motivados por la distancia a que está situado el único templo parroquial existente.</p>
<p>La solución definitiva en el primer aspecto, sólo podía lograrse con la erección de nuevos templos parroquiales, que por su amplitud, tanto en el casco de la Anteiglesia como en los barrios, dieran acogida a todos los baracaldeses deseosos de beber en las puras fuentes de la fe. Gracias a ­Dios, ya se está muy cerca de llegar a esta solución, con los nuevos templos de San José y del Buen Pastor, terminados e inaugurados: el primero en el centro de Baracaldo, no muy lejos del sitio donde desde 1.891 se halla enclavado el Ayuntamiento y el segundo en el barrio de Luchana; con un tercero, ­el del Sagrado Corazón de Jesús, en el barrio de Retuerto, próximo a terminarse, construido enteramente a expensas de D. José María Gara; y con el de la Natividad de Nuestra de Nuestra Señora, que se proyecta erigir en Burceña. Con entusiasmo hago míos en este momento los sentimientos de agradecimiento que el Rvdo. Párroco de San Vicente, en su exposición pidiendo la división parroquial, tributa, al tratar de los nuevos templos, al pueblo de Baracaldo, al Ayuntamiento y particularmente a su Alcalde, a D. José María Garav, y a las grandes empresas de la ciudad.</p>
<p>Pero para resolver el segundo se imponía una nueva división parroquial, que tuviese en cuenta las distancias, el continuo aumento del número de habitantes de la demarcación urbana y que hiciese más fácil, a la vez que más intensa, la vida parroquial de los católicos baracaldeses.</p>
<p>Esta división parroquial ya es un hecho. Hemos firmado el correspondiente Decreto en el día de hoy, 27 de Octubre, fiesta de Cristo Rey.</p>
<p>De la Parroquia de SAN VICENTE MARTIR, que ostentará en adelante el título de Matriz y que, lo más pronto posible, en el momento propicio, elevaremos a la categoría de Término, hemos desmembrado el terreno suficiente para construir cuatro nuevas Parroquias que tendrán por títulos: el de SAN JOSE, en el barrio del Desierto; el del BUEN PASTOR, en el barrio de Luchana; el del SAGRADO CORAZON, en el barrio de Retuerto; el de la NATIVIDAD DE NUESTRA SEÑORA, en el barrio de Burceña.</p>
<p>Eclesiásticamente, el término Municipal de Baracaldo queda en adelante organizado de la siguiente manera: San Vicente Mártir (9282 habitantes); San José (Desierto) 14.282; Buen Pastor (Luchana) 4595; Natividad de Nuestra Señora (Burceña) 3.130;</p>
<p>Sagrado Corazón de Jesús (Retuerto) 2.821; San Bartolomé (Alonsotegui) 2534 y San Roque: 812.</p>
<p>&nbsp;Hay que tener en cuenta que en las cinco primeras Parroquias, el crecimiento de habitantes será, por lo menos durante varios años, acelerado, debido a las nuevas industrias que se organizan constantemente dentro del territorio de las mismas.</p>
<p>No ocurre así con las dos últimas, sobre todo con la del Regato, separadas de Baracaldo y entre ­sí por una distancia de varios kilómetros.</p>
<p>Mis queridos baracaldeses: Que el Señor os anime y conforte vuestro espiritu. Que la nueva división parroquial de la Muy Noble y Muy Leal Anteiglesia de Baracaldo, organizada para atender con el mayor esmero a vuestras almas, os abrace cada vez mas a la Cruz redentora y haga de vosotros&nbsp; cristianos fervorosos, cumplidores exactos de los preceptos de nuestra sacrosanta Religión.</p>
<p>&nbsp;Y en prenda del especial afecto que os profeso, os bendigo en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.</p>
<p>Vitoria, 27 de Octubre de 1946. Fiesta de Cristo Rey.</p>
<p>+ CARMELO, OBISPO DE VITORIA.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> CÓDICE del ARCHIVO del HOSPITAL de TALAVERA</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a>30 DE ENERO DE 1051. <strong>CARTULARIO DE SAN MILLÁN </strong>[38], N.º 279, PÁGS. 271-272.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Tomado de Iturriza</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> <strong>QUITOS:</strong> Libres, exentos; <strong>PECHOS</strong>: Tributo por razón de bienes o hacienda; <strong>VEREAS: VEREDAS:</strong> Posiblemente el deber de contribuir con trabajo a la construcción y reparación de los caminos y puentes del Señorío; <strong>FONSADERAS</strong>. Tributo que se pagaba para los gastos de la guerra; <strong>OTURAS</strong>: Impuesto a pagar por el tránsito de mercancías; <strong>MANERIAS:</strong> Posiblemente deudores; <strong>HOMEClELLO:</strong> Rencor, odio; multa o impuesto que se tenía que pagar por matar o herir a alguien; <strong>CALOÑAS</strong>: Pena pecuniaria; calumnia; indemnización que se satisfacía por el homicidio cometido contra un noble o contra un hombre libre; <strong>SEL:</strong> Zona de pasto de forma redonda y medidas determinados; <strong>ALFOZ:</strong> Antigua división administrativa y judicial intermedia entre el municipio, la provincia y la vecindad; <strong>PECIO.</strong> Derechos que el señor del puerto de mar exigía de las naves que naufragaban; <strong>DIEZMOS:</strong> Parte de la cosecha, regularmente la décima, que pagaban los fieles a la iglesia para su mantenimiento.</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Tomado de Iturriza</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> Tomado de Sabino Aguirre “Las dos primeras crónicas de Vizcaya”</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> Tomado de Andrés Mañaricúa “El Convento Mercedario de Burceña”</p>
<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8">[8]</a> Tomado de Sabino Aguirre “Lope García de Salazar”</p>
<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9">[9]</a> Lope García de Salazar, “Bienandanzas &#8230;” (1) 1470?</p>
<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10"></a>&nbsp;[10]Tomado de Sabino Aguirre “Lope García de Salazar. El primer historiador” p.448</p>
<p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11">[11]</a> Tomado de Labayru, VI</p>
<p><a href="#_ftnref12" name="_ftn12">[12]</a> Tomado de “San Vicente de Barakaldo”, p. 277</p>
<p><a href="#_ftnref13" name="_ftn13">[13]</a> Tomado de &nbsp;“Lutxana” p. 116</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>RECORRIDO HISTÓRICO 81: URDANDEGUIETA: una ferrería olvidada</title>
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		<pubDate>Sat, 30 May 2026 06:45:57 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div><p>La existencia de mineral férrico en las inmediaciones de Barakaldo es conocida desde épocas muy antiguas. Si a ello sumamos la abundancia de bosques y regatos (elementos básicos para su transformación) y la proximidad del mar -puertos de Huarte, Causo y Galindo- (posibilidad de exportación) nada tiene de extraño la instalación en su término de abundantes ingenios dedicados a su elaboración. Sin duda que a esta abundancia ayudó enormemente la prohibición impuesta por doña María Díaz de Haro a la villa de Portugalete y su término de instalar en ella ferrería alguna (1322). De este modo las cuencas del Cadagua y del Castaños quedaron como los lugares privilegiados para la instalación de las ferrerías.</p>
<p>Según Goyo Bañales en la cuenca del Castaños existieron, al menos, “<em>las del entorno de Loiola y Olabarrieta y la masuquera de Saratxu. Cercanas al lugar de Agirza, estaban las de Urdandeguieta y Tellitu y, en el valle de Eskauritza, se hallaban las ferrerías de Eskauritza y de Ragoa y las ferrrerías mayor y menor de Urkullu. Más adelante, siguiendo el cauce del río Castaños, se encontraba la tiradera de Aranguren y, finalmente, a la entrada del valle, la ferrería de Bengolea</em>”. De todas ellas no ha quedado resto alguno permitiendo alguna elucubración la de Urdandeguieta. A esta ferrería dedicamos este itinerario.</p>
<p><strong>I.- <u>HISTORIA</u></strong></p>
<p>La primera referencia de esta ferrería nos la da LOPE GARCIA DE SALAZAR&nbsp;cuando indica que: “<em>E [compró] las ferrerías de los Vados, e molinos, e la ferrería de <strong>Urdudogieta</strong> comprola, e fiso la ferrería de Achuriaga e el camino de Pucheta</em>”. Teniendo en cuenta que el cronista escribe a finales del siglo XV es de suponer que la ferrería ya existía para entonces. Posteriormente pasó a ser propiedad de sus sucesores, los Salazar de Galindo, una de las familias más poderosas de Barakaldo en el pasado. Estos fueron dueños no sólo de la ferrería sino también de los montes que la rodeaban, Frados y Burzako (de donde se servía la ferrería), y de los lugares comprendidos entre Loiola, Olabarrieta (Las Barrietas), Lugorriaga y el pico de Mendíbil. Es decir, de toda la franja de terreno que limita a Barakaldo con Galdames y también una parte del límite con Trapagaran. <a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a></p>
<p>También queda constancia documental, según G. Bañales, de que “<em>a comienzos del siglo XVI en esta zona se encontraba la que llamaban ferrería masuquera de Urdandeguieta, propiedad de la familia Tellitu. En el año 1536 Martín de Tellitu y su mujer Catalina de Tapia son dueños de la masuquera del lugar de Urdandeguieta, con lo ejidos de Aguirça y los arbolares que están junto de dicha masuquera</em>” Esta debe ser la “arrayera” que en 1597 es propiedad, en parte, de Domingo de Eskauriza Telllitu.</p>
<p>La permanencia de la misma es difícil de determinar pero la existencia del topónimo ‘Las Mazuqueras”, que aun pervive en El Regato, no hace sino subrayar la importancia de estos ingenios para la obtención del hierro y su permanencia hasta muy avanzado el Antiguo Régimen. La referencia documental más tardía que conocemos de esta actividad data de 1666, y procede de la zona más escarpada de Güeñes, donde los vecinos de los barrios de Saratxo y Tellitu (Barakaldo) encendían regularmente el horno de la mazuquera de Urdandeguieta, según afirma Mayte Ibáñez.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>II.-<u> LA FERRERÍA</u></strong></p>
<p><strong>1.- Ubicación</strong>: el conjunto de elementos que conforman la ferrería de Urdandeguieta se encuentra ubicado a unos doscientos cincuenta metros aguas arriba del puente Perines en el que se inicia el pantano Echebarría, sito en el barrio de El Regato (Barakaldo). El acceso a la instalación puede hacerse bien bordeando el citado pantano o bien por el camino que lleva a Tellitu (tomando posteriormente alguno de los senderos que bajan al Aguirza). En ambos casos deberá cruzarse algunas veces el río Castaños.</p>
<p>La plataforma donde se encuentran los edificios de la ferrería está en el término municipal de Galdames&nbsp; y la presa superior, que conformaba un pequeño aljibe, en el de Barakaldo. Es precisamente el arroyo Frades el que hace de línea divisoria de los términos municipales. Nada tiene de extraño que en 1597 sea denominada “arrayera”. El actual “mojón delimitador” se encuentra frente a la desembocadura del Frades en el Castaños.</p>
<p>Esta ferrería ocupa un lugar estratégico: la confluencia del río CASTAÑOS y el arroyo FRADES (por su izquierda).&nbsp; El río CASTAÑOS en realidad es la resultante de la suma de las aguas de los Barrancos AGUIRZA (origen en el Eretza y que aporta más del 90% del caudal) y AGUA FRÍA (falda sur del Apuko). Confluyen unos doscientos metros aguas arriba de Urdandeguieta. Además es una zona boscosa (donde el roble es abundante) y con posibilidades de acceso para el mineral. Por último no tiene excesivos problemas para la exportación tanto del mineral obtenido como de las pequeñas manufacturas resultantes. POR TANTO: parece un lugar idóneo (mineral, madera y agua) para la instalación de una ferrería.</p>
<p>La llegada del mineral, dada la ubicación de los yacimientos mineros más próximos, seguramente se realizaría en caballerías siguiendo el curso de los riachuelos (Aguirza o Agua Fría) o el viejo camino semicarretil de Tellitu a El Regato<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>.&nbsp; Una vez transformado saldría bien por el citado camino o bordeando el río Castaños. En este sentido parecen existir restos de muros de contención de un camino que saliendo de la misma Ferrería saldría hasta el mismo EL REGATO siguiendo el curso del Río Castaños. Quedan algunos de estos restos junto al Puente Perines prolongándose por la derecha del actual Pantano. De la misma hechura son algunos de ellos en la orilla izquierda por lo que es posible que el camino atravesara el actual pantano en su parte alta.</p>
<p><strong>2.-&nbsp; Asentamiento: </strong>el establecimiento está asentado sobre una <strong><u>pequeña plataforma semirectangular</u></strong> junto al cauce del Castaños. Esta plataforma queda actualmente limitada por su derecha por el Río Castaños, por su izquierda por un empinado talud y por el lado Norte por el arroyo Frades. En su lado Sur confluyen el talud y el río Castaños.</p>
<p>El arroyo Frades seguramente no tenía originalmente su salida donde ahora lo hace sino unos cuantos metros más abajo. Su actual salida es claramente artificial y motivada por su uso en la ferrería.</p>
<p>La plataforma, aun aprovechando un curso fluvial remansado, ha sido muy retocada a fin de lograr espacio suficiente. El talud es resultado de un fuerte trabajo de explanación que ha servido para obtener los metros cuadrados necesarios y, con sus materiales, se ha levantado la parte limítrofe con el río Castaños. A fin de lograr un cierta uniformidad y proteger la plataforma de la erosión fluvial se construyó en una gran parte del tramo limítrofe con el río un pequeño muro de contención que ha levantado la plataforma aproximadamente un metro respecto al río.</p>
<p><strong>3.- El establecimiento. </strong></p>
<p><strong>3.1 </strong><u>Elementos generales de una ferrería: </u><strong>Hasta principios del siglo XIII</strong>, según Joaquín Almunia, <strong>la ferrería</strong> <strong>primitiva era</strong> una instalación muy sen­cilla y de escasa importancia, pues solamente constaba de un <u>pequeño horno de calcinación</u> de la vena o minera y <u>otro para la reducción del mismo</u>. En este último, mediante una combustión activada por fuelles de cuero y madera se obtenía una pequeña masa semi-metálica, de la que, mediante un enérgico martillado, se separaba la escoria obteniéndose una barra de metal. La escasa importancia y complicación de estas instalaciones permitía un fácil traslado al lugar más conveniente para un mayor suministro del combustible y del mineral.</p>
<p>La <u>aplicación de la rueda hidráulica</u> a los barquines o fuelles se hace en las Vascongadas probablemente en la <strong>primera mitad del siglo XIV</strong> pues la primera referencia documental sobre el particular la encontramos en el Fuero de Oyarzun, dado por el Rey Al­fonso Xl en el año 1366. Comienza con ello a hacerse necesario el traslado de las «ferrerías de ladera», como se las suele denominar, a lugares inmediatos a los cauces de los ríos o regatos que dispusieran de suficiente cantidad de agua para poder accionar las ruedas.</p>
<p><strong>A</strong> <strong>principios del siglo XVI </strong>tenemos ya la ferrería completa, que habría de mantenerse invariable en su disposición general hasta principios del siglo XIX cuando comienza a utilizarse en Vizcaya el horno alto. Esta ferrería clásica consta de 4 elementos principales, que son:</p>
<p>1.-<strong><u>Un horno de calcinación de la vena</u></strong>, que solía ser de forma muy similar a la de un horno de cal, aunque quizá de menor altura. En algunas ocasiones no se calcinaba la vena en un horno sino simplemente en un montón de troncos y ramaje al que se daba fuego.</p>
<p>2.-<strong><u>Una soplante</u></strong>, que solía ser un juego de dos fuelles, movido por una rueda hidráulica. Estos fuelles eran de madera y cuero, o de madera solamente, y trabajaban alternativamente mediante un dispositivo de ci­güeñal o de balancín, para suministrar un soplado continuo en la tobera, que por lo general era un tubo en forma cónica, hecho con chapa de hierro y dirigido con una ligera inclinación hacia el fondo del hogar.</p>
<p>3.-<strong><u>El “fogal” u hogar</u></strong>, que consistía en una cavidad de profundidad relativamente reducida y recubierta parcialmente con chapas de hierro. Era de forma de tronco de pirámide invertido y cada una de sus caras tenía su denominación particular. [&#8230;] La masa de hierro semi-fundido, mezclado con escorias, que se sacaba del hogar una vez terminada la operación, se llamaba en cas­tellano <em>«zamarra» </em>y en vascuence, <em>«agoa».</em></p>
<p>4.-<strong><u>El martinete</u></strong>, que era todo de madera, excepto la maza, el yunque y algunos aros y zunchos con que se reforzaban algunos de sus componentes.</p>
<p>5.- Además de estos cuatro elementos principales, existía <strong><u>también un local para el almacenaje del carbón vegetal</u></strong>, generalmente adosado al edi­ficio de la ferrería.</p>
<p><strong>3.2</strong>. <u>Elementos de la ferrería de Urdandeguieta</u></p>
<p>La ferrería o ferrerías de Urdandeguieta se componía de varios elementos que, en la actualidad, se encuentran en estado ruinoso y difícilmente reconocible. En apariencia está compuesta por dos espacios: una zona elevada lateralmente cuya función está relacionada con el estancamiento y aprovechamiento del agua del arroyo Frades; y la plataforma limítrofe con el río Castaños, sobre la que se asientan tres edificios y un horno.</p>
<p>3.2.1.- <u>El embalse:</u> el arroyo Frades hoy día desagua perpendicularmente al Castaños por su margen izquierda y limita por el Norte la plataforma sobre la que se asientan los restos de las edificaciones. Sin embargo este cauce pensamos que no es el original sino que el citado arroyo realizaba un giro por encima del talud y desaguaba unos metros aguas abajo. Así, al menos, parece sugerirlo la vaguada sobre la que se asienta la presa artificial allí construida. El actual desagüe viene motivado por esta presa, oculta desde la plataforma, que seguramente servía bien para retener el agua a modo de pequeño embalse o bien para elevar el nivel del agua y, de este modo, disponer sin problema de agua en los edificios inferiores.</p>
<p>El agua embalsada se haría caer mediante un conducto de madera directamente sobre alguna rueda situada encima del actual arroyo Frades o bien, mediante un estrecho canal de mampostería habilitado por encima del talud, se la haría discurrir hacia los primeros edificios. Incluso cabe la posibilidad de la existencia de otro muro de contención en el actual desplome del arroto Frades (al menos eso parece deducirse de los arranques de muro que aún pueden observarse).</p>
<p>En la actualidad el “embalse” está totalmente colmatado de sedimentos formando una pequeña explanada que no permite el paso del agua aunque pueden observarse filtraciones por el antiguo cauce. La presa, hoy en seco, se conserva en bastante buen estado. Construida a base de mampostería aparece firmemente asentada sobre la roca del cauce aunque en su basamento comienza a notarse los efectos del paso del tiempo. En la mitad de su borde superior tiene una apertura de un metro, aproximadamente, que posibilitó el rebase del agua y su continuidad por el arroyo hasta su encauce en el Castaños. La presa tiene una altura máxima de 5,70 metros; en su parte alta una altura de 11 metros y en la base de 7 metros. La anchura es, aproximadamente un metro. Actualmente se encuentra a unos 50 metros del arroyo Frades, lo cual nos indica la extensión que debía tener el aljibe.</p>
<p>Del conducto que dirigiría el agua por encima del actual arroyo para hacerla caer en una rueda vertical no se conserva nada, salvo el lugar de la embocadura; del posible canal, sin embargo, pueden observarse unos cuantos metros sobre el citado talud. Como hemos señalado anteriormente, cabe la posibilidad de que existiese otra pequeña presa en el punto más alto del talud. Por la longitud del canal (37 metros) podemos deducir que llevaba el agua hasta uno de los edificios iniciales. Restos de este desagüe pueden aún observarse en la plataforma.</p>
<p>3.2.2.-<u> La plataforma</u>: esta plataforma, situada paralela al río Castaños, tiene unos 1000 metros&nbsp; cuadrados y, en ella, podemos distinguir cuatro construcciones: tres edificios y un horno. Todo ello en un deplorable estado de conservación. Uno de los edificios se encuentra junto al actual desemboque del arroyo Frades. Los otros al fondo de la explanada. Entre ambos extremos (aunque más próximo al segundo bloque de edificios) se ubica el horno.</p>
<p><strong>Edificio junto al FRADES</strong>: parece un edificio rectangular con un anexo difícilmente reconocible. Bastante amplio (aproximadamente 133 metros cuadrados, sin contar el anexo). Los restos de construcción nos muestra un paramento de piedra bien organizado. Ocupa el ángulo formado por el talud y el actual cauce del arroyo Frades. Es muy posible que el cauce no lo fuese entonces y sólo hubiese sobre él un largo conducto de madera sustentado mediante algún armazón que condujese el agua desde el aljibe superior hacia este edificio. Tras ser utilizada iría a parar al inmediato Castaños. En este caso serviría para mover alguna rueda de eje horizontal. De este edificio se conserva un pequeño lienzo junto al Frades (sobre el que posiblemente apoyase la rueda) y una angulosa y baja pared frente a este lienzo que cerraría el edificio. En ambos, y dispersas por el suelo, pueden verse abundantes piedras calcinadas reutilizadas como elementos constructivos. En el mismo cauce del río se encuentran restos muy significativos de primitivas coladas.</p>
<p><strong>Edificios del fondo</strong>: aparentemente son dos edificaciones ligeramente separadas una de otra. Cerrando la plataforma (aún se conserva parte del muro junto al río Castaños) puede observarse un recinto de unos 80 metros cuadrados que, posiblemente, sirviese de almacén). Junto a él una segunda edificación de unos 110 metros cuadrados que ocupa la plataforma desde el talud hasta el río. Hacia esta edificación parece discurrir el canal que proviene del aljibe y, por tanto, en ella debieron existir algunos mecanismos (¿fuelles?) que necesitasen dicha energía. El edificio serviría para trabajar el hierro fundido en el cercano horno. Muros construidos en piedra sin labrar. Los edificios (como el anterior) posiblemente tuvieron cubiertas de madera y, sobre él, teja (de la que se puede encontrar abundantes fragmentos en los alrededores).</p>
<p><strong>El horno</strong>: como hemos indicado se encuentra próximo a este último edificio. Tiene forma circular con un diámetro interno de unos 4 metros. Sus paredes (de piedra bien prensada) tienen un grosor mínimo de 50 centímetros aunque es variable. Posiblemente asientan sobre la plataforma aunque hoy día el fondo del horno se encuentra parcialmente colmatado de materiales y tiene una profundidad de 1,20 metros. Exteriormente no se aprecian estas paredes por estar revestidas de tierra a modo de túmulo. En su origen levantaría algunos metros sobre la actual superficie. En la parte orientada hacia el río se aprecia otro muro envolvente que, seguramente, contendrá la salida.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> De hecho, existe en la actualidad (2016) un mojón que delimita la jurisdicción de ambos municipios.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Durante mucho tiempo el trajín de minerales se realizó en carretas tiradas por yuntas de bueyes o caballerías, y de hecho los animales de tiro no desaparecieron con la generalización de los sistemas modernos de transporte. Esmeralda GONZÁLEZ “De los tajos a los embarcaderos” p. 82. Santiago PÉREZ en “500 años de minería…”, p. 34 Nota 57, afirma que el sistema de transporte del canto de vena, chirta o el hierro semielaborado&nbsp; se transportaba en “trapas” (de ahí lo de “trapanesca”). Estos artilugios eran rudimentarios carros, a base de ramas y un cajón de madera (en el mejor de los casos) arrastrado tanto por fuerza motriz humana como animal. Paulatinamente fueron siendo sustituidos por carros tirados por bueyes y, sobre todo, por mulas.</p>
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		<title>RECORRIDO HISTÓRICO 80: las sociedades recreativas, deportivas y musicales en los inicios del siglo XVIII</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 25 May 2026 06:43:13 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div>Junto con las sociedades políticas que desarrollaron una importante actividad lúdico-social, los primeros años del siglo XX vieron el desarrollo de numerosas asociaciones recreativas y deportivas, algunas de las cuales continúan existiendo[1]. Muchas de ellas combinaban diversos tipos de actividades, desde bailes de sociedad, hasta conferencias culturales, excursio­nes a diferentes puntos de la provincia, concursos [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div><p>Junto con las sociedades políticas que desarrollaron una importante actividad lúdico-social, los primeros años del siglo XX vieron el desarrollo de numerosas asociaciones recreativas y deportivas, algunas de las cuales continúan existiendo<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>. Muchas de ellas combinaban diversos tipos de actividades, desde bailes de sociedad, hasta conferencias culturales, excursio­nes a diferentes puntos de la provincia, concursos deportivos, etcétera. Las sociedades recreativas que desarrollaron su vida asociativa preferentemente fuera del ámbito de los partidos políticos, experimentaron un fuerte impulso en torno a 1918. Ese año surgieron el Círculo de Recreo («Sin color político»), la Sociedad Vegetariano-Naturista de Vizcaya, la Sociedad Recreativa de Luchana («antipolítica») y la Sociedad Recreativa del Cadagua en Alonsótegui. Casi 10 años más tarde, en 1927 se fundó la Sociedad Baracaldesa y el Casino de Barakaldo.</p>
<p><u>Sociedades Musicales</u></p>
<p>A partir del segundo tercio del siglo XIX, diversas manifestaciones musicales ocuparon un espacio creciente en la vida de la sociedad urbana española. Importancia que continuó en el siglo XX. En cualquier caso, antes de pasar al estudio de las formas específicas de sociabilidad musical, hay que subrayar el hecho de que la música forma parte de la vida cotidiana de cualquier colectivi­dad. Por lo tanto, al lado de orfeones y coros, hay que recordar que existen los cantos de los trabajadores o de las mujeres —algunos ya se han mencionado en un apartado anterior—, los espectáculos organizados por tabernas y cafés can­tantes, y las expresiones surgidas espontáneamente en fiestas y romerías. Todos ellos conformaron la parte fundamental de esa expresión emocional, especial­mente con anterioridad a que los medios de comunicación modernos, la radio fundamentalmente, hayan unificado de forma progresiva los gustos musicales del conjunto de la población. Una muestra de ese repertorio cancionil baracal­dés más actual en el que se entremezclan los temas locales con las bilbainadas, canciones en euskera, habaneras, tangos y música lírica se encuentra en la obra de Javier Echevarría “Canciones para el recuerdo” (1994).</p>
<p>La banda de música «La Lira» fue la primera sociedad musical que conoce­mos en Barakaldo, aunque la sociedad de socorros de AHV tenía una escuela de música, algunos de cuyos componentes formaron la banda «La Infantil» que actuó en varios festejos de 1892 y 1893. “La Lira”, dirigida por José Crespo, tocaba desde 1889 con carácter municipal en las celebraciones baracaldesas. La agrupación subsistió hasta 1906, integrándose alguno de sus componentes en la Banda de Música creada en 1899 por el Ayuntamiento. El primer director de la Banda Municipal fue Pedro Alberdi, hasta su fallecimiento en 1926.</p>
<p>Tras un largo periodo de interinidad protagonizado por Francisco Fernández, le sustitu­yó en 1928 Jaime Texidor, quien sería depurado al finalizar la Guerra Civil, por permanecer fiel a la República. Si hasta entonces había contado con director, subdirector y 48 ejecutantes, su plantilla se redujo hasta los 42 ejecutantes bajo la dirección de Tomás Aragüés<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>.</p>
<p>Junto a la Banda existía la banda de txistularis formada por tres ejecutantes en Barakaldo y dos en Alonsótegui. Entre sus funciones estaban el acompañar a las autoridades en los desfiles oficiales y, durante los primeros años de la pos­guerra, alternar con la banda de música en los bailables de domingos, festivos y romerías. Luis Torre fue el primer txistulari municipal desde 1933. Torre, que también era profesor del grupo de danzas de Luchana, recibió un homenaje el 6 de enero de 1962, en el que actuaron la agrupación de Danzas Vascas Amaya, el Ochote Gaztiak, un gran número de txistularis y la Schola Cantorum.</p>
<p>Además de estos grupos oficiales, existieron varias bandas de cartón, ron­dallas y aficionados que actuaban en fechas o momentos significativos. La actividad musical podía ser de varios tipos: conciertos, bailes y representacio­nes escénicas, específicamente musicales o no, zarzuelas, fragmentos de ópe­ras, obras de teatro, etcétera. La música constituía en muchos casos el com­plemento de veladas recreativo-culturales o de tipo político, en tanto que en otras ocasiones era el eje vertebrador del acto. La canción participativa y espontánea componía un repertorio diverso, a menudo de contenido satírico, en contraposición a los temas más «serios» utilizados en las actuaciones for­malizadas.</p>
<p>La fuerza emotiva del canto fue un excelente instrumento utilizado por todas las fuerzas políticas para difundir su pensamiento entre amplios grupos de población y cohesionar y vigorizar a sus simpatizantes y afiliados. La música era un instrumento educativo, un medio de avanzar en la emancipación de las conciencias y una vía de progreso individual y colectivo. La música moraliza­ba, toda la familia podía acudir a la velada, lo que potenciaba los lazos familia­res y contribuía a la recomposición de las estructuras sociales, convirtiendo a masas informes en un agente consciente de la necesidad de la reforma de la sociedad y la política.</p>
<p>En muchos casos, lo importante era el aspecto social y humano de la reunión coral, no la perfección de la técnica vocal, sino el mero hecho de juntarse para cantar y pasar el tiempo de una forma diferente y lejos de la taberna. El éxito popular de algunas canciones, repetidas en días de celebración deportiva, patrió­tica o política, en tabernas y cafés o en la calle muestra, no obstante, que la incompatibilidad entre alcohol y canto no era tan grande, como se desprendía de alguno de los impulsores de estas actividades. La oportunidad de viajar que ofre­cían las sociedades musicales u orfeonísticas, con ocasión de alardes y concur­sos, era otro factor nada desdeñable a la hora de integrarse en las mismas.</p>
<p>Junto a los grupos existentes en el seno de diversas sociedades, por ejemplo nacionalistas y socialistas, el principal representante de la afición coral en Barakaldo fue el Orfeón Baracaldés. Frente a la filiación partidista del resto de los grupos, el orfeón encarnaba a toda la colectividad baracaldesa. Representaba a la Anteiglesia en los concursos musicales, de tal forma que la población podía identificarse con su orfeón. Tras una etapa de crisis, reapare­ció el 16 de julio de 1927 gracias al impulso municipal, especializándose en la interpretación de zarzuelas y otras obras semejantes, consiguiendo a lo largo de su historia varios premios nacionales.</p>
<p><u>Sociedades Deportivas</u></p>
<p>Los espectáculos deportivos han sido uno de los rasgos distintivos de la sociedad contemporánea. En ese sentido, Barakaldo ha sido una de las avan­zadillas vizcaínas, en la medida que desde comienzos de siglo diversas moda­lidades deportivas tuvieron eco en la anteiglesia y surgieron numerosos clubs deportivos e incluso dos semanarios deportivos, La Ribera Deportiva en 1924 y El Pregón Deportivo (1948 y 1955). Los nacionalistas fueron fuertes impul­sores de la práctica deportiva. Fueron ellos los creadores del primer equipo que conocernos, el Euzkotarra. Este club, fundado en 1910, desapareció al poco tiempo y resurgió en 1918. Durante los años de la dictadura primorrive­rista sirvió para encubrir las actividades societarias de los nacionalistas&#8217;. Ya en los años 30 cayó en el olvido. Mientras tanto, ya había surgido el actual decano del deporte baracaldés, el Barakaldo FBCH, miembro de la Federación Atlética Vizcaína desde 1917, también orientado al balompié. Y es que, según López Llamosas «En nuestro vecinal recinto se sabe de fútbol, se sigue el fútbol, se ama el fútbol». En la misma época surgió el Club Alfonso XIII, orientado igualmente a la práctica del fútbol. Los desafíos deportivos se realizaban con equipos tanto de Barakaldo como de toda la Ría del Nervión. Otro de los protagonistas del deporte baracaldés fue el Club Deportivo, Fundado probablemente a comienzos de la década de 1910, tras un periodo de silencio abrió en marzo de 1915 un gimnasio, contratando al director del Colegio de Educación Física de Bilbao, Germán de Erausquin, como profe­sor de Educación Física»&#8217;. Junto con los ejercicios físicos, carreras pedestres y equipo de fútbol, el club organizó conferencias y excursiones en las que tomaron parte andarines, ciclistas y público en general.</p>
<p>En la relación de sociedades baracaldesas de 1930 nada menos que 19 clubs se repartían la atención de los «sportmen» baracaldeses: Arana (1930), Baracaldo FBC (1917), Club Deportivo, Club Irrintzi (1921), Desierto FBC, Español FBC (1930), Euzkotarra Club (1918), Grupo Alpino (17-6­1929), Oriamendi Sport, Peña Taurina, Sociedad Ciclista Baracaldesa, Sociedad Deportes Retuerto Sport, Sociedad Deportiva, Burceña, FBC, Sociedad Deportiva de El Regato (1930), Sociedad Deportiva Arbuyo (1930), Sporting Club de Luchana (1923), Unión Sport de San Vicente, Unión Sportiva Baracaldesa y el Zaballa Sport (1928). Cada barrio y cada facción política tenía su equipo, «el Euzkotarra y el Irrintzi eran nacionalistas, el Oriamendi carlista y el Desierto FC estaba integrado por txikiteros teñidos de rosa (UGT)». Es evidente que la dictadura de Primo de Rivera que limita­ba muchos de los campos de actuación típicos de los años 10, reorientó los esfuerzos de los jóvenes hacia el terreno deportivo, que les servía, además, para mantener los lazos organizativos.</p>
<p>La supremacía del fútbol era aún más manifiesta, si tenemos en cuenta que junto a las sociedades mencionadas existía una quincena de equipos sin fede­rar. De hecho, muy pronto se inició la polémica sobre la profesionalización de los jugadores y varios baracaldeses, como consecuencia de una relación, frecuentemente polémica, pasaron a jugar al Athletic de Bilbao e incluso a otros equipos más importantes, a cambio de un sueldo. Pero no todo el mundo esta­ba de acuerdo con esa tendencia. Así, para <em>La Ribera Deportiva, </em>profesionali­zar el fútbol «es prostituirlo y darle un colorido ficticio que repugnará a nues­tra manera de ver el deporte en sí».</p>
<p>El fútbol no compartió con deporte alguno su popularidad. Le seguían ya en los años 30 la pelota, con varios frontones, el boxeo (eran los tiempos de Uzcudun y Gabiola), más por espectadores que por practicantes, y el ciclismo. Tras la Sociedad Ciclista Baracaldesa que se disolvió hacia 1918 y las pruebas organizadas por diferentes clubs, en 1934 se creó la Unión Ciclista Baracaldesa que desapareció con la Guerra Civil, en 1936. Los años de la dictadura riveris­ta vieron igualmente el nacimiento del Club de Remo Beurkotarra (1928) con sede en el txakolí de Marcos.</p>
<p>El montañismo fue el otro deporte que alcanzó un alto número de practican­tes en la anteiglesia, tanto en su variante lúdica, como en la política, con los grupos de mendigoizales, organizados por los nacionalistas, o el Grupo Alpino Jaurés, creado por los socialistas. De hecho, algunos clubs de fútbol, el lrrintzi o la Sociedad de Deportes Baracaldo FBC tenían su sección alpina. Según el Barón D&#8217;Or, comentarista de La Ribera «el alpinismo (es el) deporte que con mayor preferencia practiqué por ser noble, sano e instructivo. Desde el punto de vista moral altamente beneficioso pues nos inculca el conocimiento prácti­co de nuestro país. La montaña nos hace comprender nuestra inferioridad». Ya en 1925, varios clubs locales habían iniciado los Concursos de Montañas y 15 montañeros coincidían en la cumbre del Eretza el 1 de marzo. El 17 de junio de 1929 se formó el Grupo Alpino-Turista Barakaldo.</p>
<p>En una situación intermedia entre las actividades deportivas y las político-educativas se encontraban los boy-scout. Los exploradores, como también eran conocidos, estaban dirigidos por el maestro Samuel Cerezo y agrupaban en 1915 a cerca de un centenar de jóvenes baracaldeses. Además de la educación física, plasmada en las numerosas excursiones y ejercicios gimnásticos, Cerezo insistió que la prioridad correspondía a la educación de las facultades morales y que el fin de la institución era «la regeneración de la patria en el orden moral y cívico». Por ello, había que alejar a los jóvenes del ambiente malsano que rei­naba en Barakaldo las tardes de los domingos. La confección de una bande­ra española para la tropa baracaldesa era saludada calurosamente por el perió­dico El Liberal: «<em>nuestros niños exploradores (&#8230;) marcharán orgullosos y hon­rados en sus días de gala precedidos de la bandera nacional, (&#8230;) bandera que más que en parte alguna debemos aquí propagar y adorar</em>».</p>
<p>Aunque se podría discutir sobre la procedencia de incluir las corridas de toros en el apartado deportivo, este espectáculo gozó de considerable presen­cia en el municipio. Los festejos taurinos celebrados en el Frontón Baracaldés (1906-1908) muestran la existencia de un nutrido grupo de aficionados que también se desplazaban hasta la plaza de Vista Alegre en Bilbao para admirar a sus ídolos. Varios baracaldeses probaron fortuna con el estoque, aunque sin excesiva fortuna. Son, entre otros, Diego Marquiarán (Fortuna), Jerónimo Loizaga (Chatillo de Barakaldo), Clemente Moret, Castor Echeverría, Manuel Chacarte y ya en los años cincuenta Enrique Orive. Desde los años 30, la sociedad Peña Taurina se encargó de organizar becerradas, incluso en localidades vecinas, llegando a construir una plaza de madera que no tuvo demasiado éxito.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> AIZPURU, Mikel. <em>Barakaldo. Una ciudad industrial. Auge y consolidación (1900-1937)</em>, Bilbao: Beta III Milenio, 2010.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Nace en Tauste, Zaragoza, en 1903. Realizó sus estudios en el Conservatorio de Zaragoza, entre otros con Ramón Borobia. Fue director de la Banda Municipal de Híjar (Teruel) así como de la Banda de la Milicia en Zaragoza. En 1940 obtuvo por oposición el cargo de director del Orfeón Baracaldés, y más tarde la cátedra de Armonía y Composición del Conservatorio Vizcaino Juan Crisóstomo Arriaga de Bilbao. Fallece en Baracaldo el año 1956. Es autor de obras corales religiosas y profanas, música de banda, sinfónica (Poema San Ignacio de Loyola, Sinfonía de Mallorca), así como escénica (Percal y Mahón, La estrella de Madrid, o el auto sacramental El gran teatro del mundo)</p>
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		<title>RECORRIDO HISTÓRICO 79: LA AGRICULTURA SE EXPANDE EN EL SIGLO XVIII</title>
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		<pubDate>Wed, 20 May 2026 06:40:52 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div>Dicen que el “hábito no hace al monje”. Posiblemente sea cierto. Desde luego que en nuestros días es una afirmación más que comprobada. El dicho puede ser aplicado a determinadas afirmaciones referentes a la anteiglesia, especialmente aquella que la califica de “ciudad fabril”. Una imagen que, fuera de contexto, distorsiona el pasado y despersonaliza el [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div><p>Dicen que el “hábito no hace al monje”. Posiblemente sea cierto. Desde luego que en nuestros días es una afirmación más que comprobada. El dicho puede ser aplicado a determinadas afirmaciones referentes a la anteiglesia, especialmente aquella que la califica de “ciudad fabril”. Una imagen que, fuera de contexto, distorsiona el pasado y despersonaliza el presente. Porque, dicho en dos palabras, la impronta fabril ocupó, con sus matizaciones, un siglo de existencia del vivir barakaldés. Un amplísimo “antes” fue rural; un corto “posterior” es de servicios.</p>
<p>Hablo de un “amplísimo antes” porque desde las primeras documentaciones conocidas (que hacen referencia, sin duda, a momentos anteriores) hasta los inicios del siglo XX la actividad preferente de la población de la anteiglesia fue la agricultura (mediatizada desde la finalización de la tercera guerra carlista por la implantación de las primeras industrias). Por ello, nos parece oportuno presentar en este recorrido algunos rasgos del mundo agrario barakaldés de la mano, en esta ocasión, de Mayte Ibañez<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a></p>
<p>Disponemos de muy poca información para abordar este tema con la amplitud y&nbsp; dedicación que se merece, y este vacío documental se pone especialmente de manifiesto en todo lo relativo a los datos de producción, que son prácticamente inexistentes hasta el último cuarto del siglo XVIII.</p>
<p>Lo que sí podemos señalar, incluso en medio de esta carencia informativa, es que en Barakaldo nos encontraremos a lo largo de todo el período (nos referimos básicamente al ochocientos) con una producción agrícola que no alcanza el umbral de la autosuficiencia<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>. El recurso a la importación de granos será una realidad constante agudizada lógicamente en coyunturas adversas, motivadas bien por conflictos bélicos, o bien por la sucesión de malas cosechas.</p>
<p>Esta realidad es mucho más palpable en el transcurso del siglo XIX, ya que en la segunda mitad del XVIII, y a tenor de los datos que nos proporciona Fernández de Pinedo para el quinquenio 1771-1775, la producción cerealística de <strong>Barakaldo, </strong>sin dejar de ser deficitaria, se acercaba más a los niveles medios del consumo local. Los autores del “Censo de Frutos y Manufacturas”<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a> calculaban un consumo medio de 30 fanegas de cereal por familia y año, y Cangas Argüelles en su “Diccionario” estimaba que cinco fanegas anuales podían ser suficientes por persona. Debemos tener en cuenta que estas estimaciones, realizadas desde un prisma castellano, no contemplaban la importancia de otros productos no cerealísticos en la dieta del campesino de la Cornisa Cantábrica. No obstante, si las tomamos como punto de referencia aunque, insistimos, muy matizable, confirmaremos la idea que apuntábamos unas líneas antes. La producción de grano en esos cinco años alcanzaba la media de 6.945 fanegas. Si dividimos esta cantidad entre los 1.944 habitantes con que contaba Barakaldo según el censo de 1787, obtendremos un coeficiente de 3,45; repitiendo la misma operación con los datos del censo de 1768 (1.724 habitantes), resulta un coeficiente de 4,02. La producción de trigo y maíz se completaba, como ya apuntábamos, con las fanegas de castaña (540, una de las mayores cosechas de todo el Señorío), de manzana (267)<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a>, habas (7) y nueces (10).</p>
<p>La agricultura será la actividad fundamental del Barakaldo del Antiguo Régimen. Pero la dedicación preferentemente agrícola de la anteiglesia, no va a obstar para que muchos de sus moradores simultaneen el cultivo de los campos con otras tareas tales como el acarreo de vena, la minería, o la esquilmación de los montes. Si bien es cierto que nuestro municipio no es una excepción en este caso, también lo es que el desarrollo de estas labores complementarias adquirieron en él una especial relevancia. Sin duda, su proximidad a los cotos veneros de Triano, y su privilegiado emplazamiento, flanqueado por tres de las principales arterias de transporte y comunicación&nbsp; vizcaínas, el Galindo, el Cadagua y el Nervión, favorecieron el desarrollo de otras actividades vinculadas a los sectores secundarios y terciarios de estas actividades.</p>
<p>Ahora bien, no debemos perder de vista que esta diversidad ocupacional debemos entenderla también como un recurso, en ocasiones forzoso, ante la debilidad de rentas campesinas. Aunque no debían opinar así ni Delmas, cuando veía en ello una prueba más del espíritu emprendedor y polifacético del baracaldés, ni los representantes de la anteiglesia, cuando, confundiendo la causa con el efecto, culpaban a sus administrados del abandono de los campos y de la escasa producción agrícola del municipio.</p>
<p>Decía así Delmas: «<em>El baracaldés es de genio acometedor y atrevido. Labrador al propio tiempo que pescador; marinero y minero a la vez; ya arrastrando desde su barquichuelo un cepo para coger ostras, tendiendo la red desde la mitad del río, conduciendo pinazas cargadas de mena de hierro desde Galindo a Bilbao, o sacando </em><em>con el pico en los criaderos de Triano</em>«. Unos años antes, el ayuntamiento de la anteiglesia denunciaba el incumplimiento, por parte de los baracaldeses, del acuerdo adoptado en Juntas Generales, en julio de 1818, relativo a los períodos en los que se permitía el laboreo en las minas, y la conducción de vena a los puertos de Causo, Galindo y Ugarte: «<em>a causa de no llevarse a debido cumplimiento las disposiciones, excediéndose en el trabajo, fuera de las épocas que se señalan, desatendiéndose por esa razón las labores de la agricultura, se halla esta en suma decadencia</em>”.</p>
<p>En el siglo XVIII experimentó nuestro municipio una fuerte expansión agrícola, y esto lo señalamos, no sólo a tenor de lo que se conoce para el resto de Bizkaia, sino también porque disponemos de referencias indirectas que permiten confirmarlo. Así por ejemplo, la cosecha obtenida en tierras novales<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a> entre los años 1771-1775 representaba aproximadamente la cuarta parte de la producción total de la anteiglesia.</p>
<p>Resulta curioso el enorme crecimiento de las pomaradas, un caso único entre los municipios estudiados por Fernández de Pinedo. De hecho, tanto la producción como, el consumo de la sidra había entrado en franca decadencia en el siglo XVIII, frente al avance de otros cultivos. Este retroceso constatado para el conjunto de Bizkaia producirá que Barakaldo en la centuria siguiente se erija en el motor de la expansión agrícola.</p>
<p>En una primera fase se cultivarían las tierras que habían sido abandonadas en coyunturas críticas. De hecho, en la Fogueración de 1704 se señalaba que «<em>de poco tiempo a esta parte se an caido muchas cassas sin que haia esperzanza de redificarlas. Esta republica tiene la deterioridad de muchas cassas desde la ultima numeracion que se hizo al año de mil seiscientos ochenta y ocho</em>«. En total eran cuarenta y cinco casas derruidas, la mayoría de ellas en los barrios del Regato y Bitoricha.</p>
<p>No obstante, el incremento de la producción agrícola se efectuará sobre todo roturando nuevas tierras<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a>, y en el caso concreto de Barakaldo, desecando sus numerosos juncales<a href="#_ftn7" name="_ftnref7">[7]</a>. Este proceso, realmente laborioso, se inició ya a mediados del XVIII aunque será en el siglo siguiente, de una forma más planificada, cuando adquiera auténtica relevancia.</p>
<p>Los juncales, como terrenos de marisma, eran ejidos<a href="#_ftn8" name="_ftnref8">[8]</a> comunes de la anteiglesia. La primera desecación de la que tenemos constancia tuvo lugar en el año 1712 en la Vega de Ansio. Participaron en ella varios particulares, aunque desconocemos el número exacto. El documento no especifica con detalle los mecanismos utilizados en el proceso de desecación, que suponemos similares a los que describe Ander Iturbe para el vecino Erandio: la heredad se rodeaba mediante un vallado hecho de tierra, abriéndose una serie de zanjas a su alrededor hacia donde acudía el agua del interior de la vega.</p>
<p>Los canales se cerraban con una compuerta para impedir la entrada de las aguas saladas procedentes de la ría.</p>
<p>En este caso, el arrendamiento era para nueve años, a condición de que la jun­quera se entregase al cabo de este tiempo «<em>bien cerrada zanjada y cultibada de manera que se aya de coxer labor de granos de trigo y maiz y otras cosas</em>«, y añadía el contrato<em> «y asi despues poder venderla para qualquiera urgencia como en la anteiglesia </em><em>de Deusto se arriendan las vegas de la republica para su alibio</em>«. No se menciona el pago de ninguna cantidad, por lo que hemos de suponer que en este tipo de contratos, al menos en una fase inicial, no mediaba ninguna compensación económica.</p>
<p>En los posteriores arriendos de terrenos ya desecados se incluía un pago en metálico y la obligatoriedad de efectuar ciertas mejoras: Domingo del Valle pagaba en 1752 una renta anual de doscientos cincuenta y siete reales por una heredad de 6.400 estados, situada en la vega de Careaga. Treinta años después Luis de Egusquiaguirre tomaba en arriendo 4.100 estados de terrenos en la Punta, también por espacio de nueve años, que empezaban a contarse desde el día uno de noviembre. Pagaría por todos ellos 665 reales al año, comprometiéndose a cubrir cada mil esta­dos de los sembradíos de maíz con dos barcadas de arena, y a ampliar las zanjas tanto en anchura como en profundidad, dos pies y medio y pie y medio, respectiva­mente.</p>
<p>Una agricultura con unos bajos rendimientos por hectárea, el empleo del estiér­col como único medio para fertilizar los sembradíos, el agotamiento progresivo de las tierras con las alternancias ininterrumpidas de cultivos&#8230;, no tenía otra posibilidad de expansión que la de ampliar el área roturada.</p>
<p>Buena prueba de las rudimentarias técnicas que utilizaban los agricultores baracaldeses en el XVIII, es el testimonio del molinero Juan Antonio de Unzaga, parte contraria de un pleito promovido por la anteiglesia en el año 1775. Según Unzaga, el trigo se recogía a mano, espiga por espiga, y se desgranaba a golpe de maza. Solo empleaban el trillo en un barrio de la anteiglesia —no especifica cuál—, y dada la dure­za de la paja, para unas mínimas porciones de cereal. Añade otros datos de interés, como el espectacular aumento en el precio de los granos, casi un 50% «de unos años a esta parte», o el de la procedencia de la simiente del trigo, «traido de las Costas de Alcira».</p>
<p><em>Distribución de cultivos</em></p>
<p>El <strong>maíz o borona<a href="#_ftn9" name="_ftnref9">[9]</a></strong> se situaba a la cabeza de la producción agrícola de nuestro municipio. Así fue al menos hasta mediados del XIX, período de máximo desarrollo del cultivo vinícola en Barakaldo, sobre el que nos extenderemos más adelante.</p>
<p>El cultivo conocido en el XVI como «mijo de Indias» debía estar ya suficientemente extendido en la anteiglesia<a href="#_ftn10" name="_ftnref10">[10]</a> en los años veinte y treinta del seiscientos, porque en estas fechas todos los molinos de la localidad, exceptuando el de Urcullu, percibían derechos de molienda por molturar el maíz. A lo largo del XVIII se producirá un avance espectacular de este cereal panificable, desbancando, a veces definitivamente a otros de menor rentabilidad como el <strong>mijo<a href="#_ftn11" name="_ftnref11">[11]</a></strong>, el <strong>centeno</strong> o la <strong>cebada</strong>, hasta llegar a convertirse en la «estrella» del agro baracaldés. La planta obtenía mejores rendimientos en los fondos de valle que en zonas de mayor altitud u orografía sinuosa, y, en este sentido, Barakaldo con sus vastas vegas y su clima húmedo proporcionaba un emplazamiento ideal para el desarrollo de este cultivo.</p>
<p>El maíz<a href="#_ftn12" name="_ftnref12">[12]</a> se impuso con semejante fuerza que incluso el <strong>trigo</strong> ocuparía un lugar secundario con respecto a él. En las últimas décadas del setecientos las cosechas de maíz prácticamente doblaban a las del trigo como media general para el conjunto de Bizkaia. A lo largo de todo el siglo XIX en Barakaldo la diferencia entre ambos será mucho más acentuada: la producción de aquél, no sólo doblaba, sino que triplicaba y a veces cuadruplicaba la del trigo. Aunque de una forma no excesivamente rigurosa ni extrapolable a toda la centuria, podemos generalizar que a cada fanega de trigo cosechado en la anteiglesia le correspondían 3,5 de maíz.</p>
<p>Las diferencias no serán tan marcadas en cuanto a su extensión en el municipio. Prácticamente todas las caserías baracaldesas contaban con sembradíos de uno y otro cereal. En el año 1814 había un total de 310 explotaciones agrícolas en la localidad: 276 con trigo y maíz, y 34 sólo con este último.</p>
<p>Como dato comparativo señalaremos que las explotaciones de <strong>viñedos</strong> para esta misma fecha se reducían a un total de sesenta y dos, lo que difiere notablemente de las conclusiones a las que llega Mutiloa en su estudio sobre el viñedo vizcaino, afirmando que el número de productores solía coincidir con el de los hogares por lo que cada familia mantendría su propio cuadro de cepas. Lo cierto es que esto se señala para mediados del XIX, fecha en la que el cultivo de la vid se hallaba mucho más repartido en nuestro municipio sin alcanzar, no obstante, los niveles señalados por el autor<a href="#_ftn13" name="_ftnref13">[13]</a>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Mayte IBÁÑEZ “Barakaldo”, pp. 72 y ss.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Afirmación que puede extenderse a siglos anteriores. Algunos artículos de las Ordenanzas de 1614 son explícitas en este sentido cuando dedican varios artículos a planificar la venta y consumo de materias básicas como eran el trigo, el vino o la carne.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> El Correspondiente a 1799 indica que en Vizcaya entre la producción de granos destaca el trigo (231.531 fanegas), el maíz (171.162 f.)&nbsp; y la cebada (140.503 f.). Entre las legumbres señala las habas (44.441 f.) y los yeros (30.230). Entra las frutas únicamente cita las manzanas (60.340 arrobas) y las castañas (19.036 f.). La producción de vino y sidra es de 204.710 arrobas. Entre las manufacturas se señalan 3 fábricas de Cáñamo, 17 de Curtidos, 146 Ferrerías y 4 de Cobre.&nbsp; Las “Reflexiones Generales” que contiene el Informe no tienen desperdicio. Por ello las incluimos. “<em>La extensión de la Provincia de Vizcaya es 106 leguas cuadradas. Su población 111.436 personas o 22.287 familias. Su riqueza moviliaria (sic) territorial e industrial es de 66.859.483 reales. Corresponde a cada legua cuadrada 1.051,28 habitantes y 630.748 reales y 30 maravedíes del total valor de sus productos y a cada familia 2.999 reales y 31 maravedíes. El consumo de granos de las 22.287 familias es 668.610 fanegas. La cosecha de esta Provincia, incluso el maíz, asciende a 472.497 fanegas. Descontada la simiente quedan para el consumo 400.880 fanegas, de lo que resulta faltan a esta Provincia 267.730 fanegas. Todos los demás productos se consumen en la Provincia, a excepción de las castañas, de que se extrae alguna cantidad. Asciende el valor de lo manufacturado a 21,758.000 reales y el de los productos naturales a 45.101.483 reales. La razón de los primeros a los segundos es 1:2,07. El número de operarios en los tres aspectos es de 404, los cuales, si se suponen familias, serán a la población total 1:55,16 pero si se cuentan por individuos serían al mismo total 1: 275,83. En esta Provincia se trabaja con el mayor primor la “xarcia” de todas clases, inclusa la de los buques mayores de guerra. Las tenerías están es una decadencia considerable. La abundancia y preciosidad de la mena que se encierra en las entrañas del famoso monte de Somorrostro, hace que el hierro sea la producción más rica de esta Provincia. En la villa de Balmaseda y su jurisdicción hay cuatro martinetes para tirar cobre, en los cuales y en las fraguas para vaciar calderas y otras manufacturas iguales se emplean diariamente 70 hombres. En la jurisdicción de la mencionada villa hay tres ferrerías de sartenes de corto rendimiento por alta de agua suficiente para mantener la elaboración en todo el año. En Vizcaya se fabrica el herrage y la clavazón y hay fraguas en donde se forjan instrumentos de hierro para la agricultura. Apenas hay casa en la villa de Ochandiano en donde no haya una fragua de clavos y herrages y se regula en 40 quintales de hierro el que se emplea en todas cada día. En la villa de Elorrio se trabaja con la mayor perfección y hermosura el hierro y lo mismo en otras Anteiglesias de la Merindad de Durango”</em>.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> En Bizkaia, las primeras referencias escritas a las manzanas datan de la Alta Edad Media; a mediados del siglo XI se empieza a tener documentación escrita con referencias a la agricultura. De las donaciones y cartularios monasteriales se recogen menciones a “arbores pomiferas” (Busturia 1051), “Kasas terras et manzanares et pomares” (Bermeo 1053), “cum terris, ortis et pomiferis arboribus” (Iurreta 1072), (Orduña 1075), etc. Merece mención el pasaje que, en el Poema de Fernán González (siglo XIII) sobre la supuesta batalla de Hacinas hacia el año 930, se refiere al Conde Don Lope diciendo: “Don Lope el vizcaíno, rico de manzanas, pobre de pan y vino”. Este pasaje de la historia tan estudiado y debatido por los historiadores y escritores, refleja la situación agraria en la Bizkaia de la época. De los extensos manzanales, expansión e importancia en la Edad Media dan cuenta diversos viajeros, así como la documentación general existente referida a las Ordenanzas Forales y locales, impuestos, litigios, etc. El manzano es el cultivo más abundante en la Bizkaia medieval. Aparecen manzanales alrededor de las villas, en las heredades, en montes y lugares apartados; y la sidra se producía en casi todas las caserías con destino de autoabastecimiento y venta en las villas. De la expansión de las manzanas de Bizkaia queda constancia por autores franceses de que en Normandía algunas variedades proceden de Bizkaia importadas durante la Edad Media. El manzano es un cultivo muy protegido y regulado por las distintas Ordenanzas y Fueros de los siglos XIV, XV y XVI, tanto de Bizkaia, Encartaciones, Merindad de Durango y otras como las de las villas de Bilbao y Gernika; era tal su protección que incluso se penaba con la muerte algunas infracciones; asimismo se regulan los cuidados que necesita el cultivo, los contratos de explotación entre propietarios del terreno y plantadores y demás aspectos. Es preciso destacar la importancia de la Colegiata de Zenarruza como ejemplo de este tipo de explotación en la Edad Media.</p>
<p>A lo largo del siglo XVII se incrementan las roturaciones de los terrenos en beneficio del trigo y el maíz, a costa de los manzanales y otro tipo de arbolado. Los cronistas y datos del siglo XVIII así lo confirman. A partir de estos siglos su plantación y consumo se fueron reduciendo debido, entre otras razones, al incremento del consumo del vino. Este se pagaba más y el gusto de los vizcaínos también había cambiado. A partir del siglo XVIII, se ponen en marcha distintas iniciativas para fomentar la plantación y cuidado de los manzanos. La Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, ante la regresión del cultivo de la manzana y el consumo de la sidra en Gipuzkoa y Bizkaia, pone en marcha unas actuaciones relativas al estudio, cría y cuidado de manzanos: podas, viveros, injertos, estercolados, etc.; en los extractos de las Juntas Generales de 1775, 1778, 1781 y 1784, se recogen diversas reflexiones sobre la decadencia del cultivo así como datos de experiencias y técnicas apropiadas para su mejora.</p>
<p>De todas formas a lo largo del siglo XIX y primeros del siglo XX, el consumo de la sidra se mantiene en el medio rural mientras que en los centros urbanos prácticamente desaparece. En el Archivo Foral de Bilbao y Gernika se pueden encontrar datos estadísticos y expedientes relativos al arriendo de los arbitrios municipales sobre las sidras consumidas en el municipio. Tomado de <a href="http://www.bizkaia.eus">www.bizkaia.eus</a>.</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Tierras que se cultivan por primera vez.</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> El ímpetu roturador que hemos observado en la zona holohúmeda a lo largo del XVII no sólo afectó a tierras incultas, pastizales y bosques, sino también, y probablemente sobre todo, a castaños y muy especialmente a manzanales. Costes de oportunidad o necesidades, más bien, urgían esta alternativa de maíz-trigo sobre manzana-castaña. Los cronistas del siglo XVIII certificaron este proceso, referido a manzanares, llegándolo incluso a adscribir al mismo siglo XVI. L. M. BILBAO BILBAO-E. FERNÁNDEZ de PINEDO “La producción agrícola en el País Vasco (1537-1850)” 129.</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> Estos juncales eran abundantísimos en todo lo que hoy es la Vega de Ansio. El cauce del Galindo, ocupando el espacio del prehistórico meandro y la poca altitud del mismo hacía que el influjo de las mareas fuese muy intenso. De hecho, en el espacio se ubicaron desde la edad media unos pequeños puertos (Beurko, Causo y Galindo) para la exportación del mineral que procedente de las veneras se llevaba en gabarras hasta el embarcadero de San Nicolás en la Punta.&nbsp; A esta amplia zona se denomina en la cartografía como “El Juncal”.</p>
<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8">[8]</a> Terreno comunal, a las afueras de un pueblo, que se destina a eras y en el que se pueden reunir los ganados de todos los vecinos.</p>
<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9">[9]</a> La identificación, tan firmemente consagrada, entre borona —nombre que acabará asumiendo el maíz— y mijo no parece ser tan segura, aunque también es cierto que la documentación más al uso los confunde e identifica. Así, en libros de fábrica de Alava, consultados para fechas muy primeras del siglo XVI, se utiliza indistintamente, de un año para otro, los nombres de mijo o de borona. En la Summa de Geografía, de FERNANDEZ ENCISO, se explicita que en el País Vasco «comen pan de mijo: a la que llaman borona» (tomado de R. FLORANES, La supresión del Obispado de Alava, B.H.V., T. I, Madrid, 1919, p. 33). Sin embargo, otros textos más precisos las diferencian. Por ejemplo, las Averiguaciones de 1537-41, al distinguir expresamente el mijo de la borona en el listado de precios de tasa de los diferentes frutos diezmados, aunque, significativamente, se les atribuya idéntico valor; con más rigor, como el tema lo merece, la Obra de Agricultura de G. ALONSO DE HERRERA nos advierte que «otra semilla hay que en las montañas hacia Vizcaya llaman borona, es de propiedad del panizo», aunque bien es cierto que, preciamente, atribuye al panizo similares características que al mijo, siguiendo la mejor ortodoxia fitotécnica (ed. B.A.E., Madrid, 1970, pp.42 y 41); Noticias geográficas de los pueblos de la costa de Vizcaya y Guipúzcoa, referentes a Fuenterrabía, parecen corroborar este aserto, al explicitar entre las cosechas «trigo, panizo, mijo y maíz.. » (Col. Vargas Ponce, B.R.A.H., 9-22-4-4179, f. 371 vº). Bien puede suponerse a la borona como una variedad de la familia del mijo o del panizo, mejor adaptada a la ecología vasca, y que por deslizamiento semántico se asimilaba indistintamente a uno u otro grano. «El panizo es semejante al mijo, vulgo artachia o mijo pequeño» nos advertirá ITURRIZA (o.c., T. I, p. 141). L. M. BILBAO BILBAO-E. FERNÁNDEZ de PINEDO “La producción agrícola en el País Vasco (1537-1850)”. &nbsp;p.115. Nota 47.</p>
<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10">[10]</a> Esta «revolución del maíz», por utilizar un término discutible, pero consagrado, permitió, como primera y principal secuela, elevar el nivel de autoabastecimiento de una región tradicionalmente deficitaria en granos, bien que éste nunca fue suficiente como para eliminar la dependencia exterior, especialmente en años de crisis. El mayor equilibrio logrado entre recursos alimenticios y población comenzó, no obstante, a irse debilitando a lo largo del último cuarto de siglo, a medida que el incremento de los efectivos demográficos no se veía correspondido por una adecuada capacidad productiva del «sistema agrícola». Esta realidad y el temor, sobre todo, hacia ella fue causa de previsiones que en base a cálculos de la producción interior estimaban las necesarias importaciones, con vistas a su oportuna provisión. Previsiones, tanto más necesarias cuanto en el horizonte económico se oteaban nubarrones de presagio para nuevos y definitivos problemas en la industria y comercio tradicionales, equilibradores otrora de la dependencia agrícola exterior. El estancamiento práctico de la producción, el inicio de un nuevo ciclo de roturaciones y el relanzamiento al alza de los precios conforman el cuadro de indicadores más objetivos de la nueva situación. De la misma manera que la consciencia subjetiva del nuevo estado de cosas se manifiesta en la serie de voces que entre 1767-1787 se alzan clamando sobre el problema y reclamando inaplazables cambios para la reconversión de la economía, en general, o para la reorganización del sector agrario, en particular. L. M. BILBAO BILBAO-E. FERNÁNDEZ de PINEDO “La producción agrícola en el País Vasco (1537-1850)”.</p>
<p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11">[11]</a> En el siglo XVIII el mijo será desconocido y la avena y la cebada habrán descendido en valores absolutos y, más aún, en significación relativa. Incluso desplazará a un cereal de invierno, como el centeno y al lino, planta industrial exigente en humedad y que ocupaba, esquilmando, los suelos más propicios para el maíz. Su éxito, desbancando a otros cereales y protagonizando con el trigo los espacios de cultivo, se fundaba, en último término, en sus altos rendimientos comparativos por simiente y superficie respecto a los granos que desplazaba, lo que hacía más que rentable esta operación substitutiva. De este modo, el maíz posibilitó un considerable incremento agrícola, sin que el espacio cultivado tuviera que ampliarse en la misma proporción. L. M. BILBAO BILBAO-E. FERNÁNDEZ de PINEDO “La producción agrícola en el País Vasco (1537-1850), 120.</p>
<p><a href="#_ftnref12" name="_ftn12">[12]</a> En resumen, y siempre con prudente provisionalidad, el maíz se introduciría, tal y como escribiera a fines del siglo XVIII Vargas Ponce, hacia 1576, pero su difusión y generalización, que es lo verdaderamente relevante, fue un proceso -diferente según comarcas y zonas- que se iniciaría y culminaría a lo largo del siglo XVII. En sus fechas últimas tenía ya idéntica o mayor importancia que el trigo. L. M. BILBAO BILBAO-E. FERNÁNDEZ de PINEDO “La producción agrícola en el País Vasco (1537-1850)”, p. 118.</p>
<p><a href="#_ftnref13" name="_ftn13">[13]</a> Los mediocres vinos autóctonos, al amparo de sistemáticos proteccionismos concejiles y de privilegiadas exenciones tributarias municipales, podían resistir con suficiente holgura la competencia de los caldos foráneos, gracias a la práctica de prioridades en la venta y a sus precios finales -sin costes de transportes ni gravámenes de sisas- más asequibles. La oportunidad, sin embargo, engendraba sus propias contradicciones y se convertía en arma de doble filo. Sólo el sostenimiento de los precios hacía viable su concurrencia. Pero tal operación chocaba en la realidad con el alza de los costes salariales, que comprimía beneficios, y con las eventualidades de cosechas y precios. Reducir la producción —práctica a la que se acudió en ocasiones— permitía elevar los precios y derivadamente los beneficios. Pero también conseguía rebajar el período de tiempo reservado a vinos autóctonos —el viedo— y ampliar el necesario para los extraños. Y, asimismo, eliminar las objetivas ventajas comparativas entre ambos vinos y reforzar «subjetivamente» un proteccionismo excesivo y peligroso cara a los consumidores. Ante esta difícil opción de alternativas, el txakolí costero debió de correr suertes muy diversas. Las noticias llegadas hasta nosotros son tan contradictorias como las alternativas ante las que este vino tropezaba. Pueblos y villas hubo, como los de Bilbao, Ondárroa o Lequeitio, que ampliaron sus viñedos. Otros cercenaron cepas y parrales y muchos los arrancaron definitivamente. Pero, como tónica global de la zona, la resistencia al retroceso sería la síntesis más expresiva. L. M. BILBAO BILBAO-E. FERNÁNDEZ de PINEDO “La producción agrícola en el País Vasco (1537-1850)”.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>RECORRIDO HISTÓRICO 78: UNA REFERENCIA EDUCATIVA: SALESIANOS</title>
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		<pubDate>Mon, 18 May 2026 11:33:44 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div>La Sociedad o Congregación Salesiana[1] fue aprobada por la Iglesia el año 1874. Contaba entonces con trescientos miembros y unos pocos colegios (todos ellos en Italia). A partir de este año su expansión se dirige hacia Francia (Niza, 9 de noviembre de 1875). Su instalación en América del Sur (Patagonia) y España (Utrera y Sarriá) [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div><p>La Sociedad o Congregación Salesiana<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a> fue aprobada por la Iglesia el año 1874. Contaba entonces con trescientos miembros y unos pocos colegios (todos ellos en Italia). A partir de este año su expansión se dirige hacia Francia (Niza, 9 de noviembre de 1875). Su instalación en América del Sur (Patagonia) y España (Utrera y Sarriá) se realizará en vida de don Bosco. A Utrera (Sevilla) llegarán los primeros salesianos el 16 de febrero de 1881 y a Sarriá (Barcelona) el 15 de febrero de 1884 (procedentes de Utrera).</p>
<p><strong>Presencia de los Salesianos en Barakaldo (1897)</strong></p>
<p>El panorama social que vivía la anteiglesia de Barakaldo en las postrimerías del siglo XIX queda someramente descrito por José Luis Bastarrica<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>: “<em>e</em><em>l panorama social de Vizcaya aparece amenazador en la última década del siglo XIX. Cierto que los negocios mineros, fabriles y náuticos van en auge; pero el obrero —y más el minero— se siente defraudado en sus derechos e inicia el camino de la rebeldía</em>”.</p>
<p>El 4 de mayo de 1890, el gobernador se ve obligado a permitir una manifestación pacífica, con un mitin al aire <a href="http://libre.Mil">libre. Mil</a> mineros procedentes de La Ar­boleda, acuden a la capital exhibiendo una pancarta. En ella reclaman ocho ho­ras de trabajo, ocho de descanso y otras tantas de educación. Bilbao comienza a sacudir su secular letargo. El suceso reviste la máxima importancia.</p>
<p>El 13 de mayo del mismo año, unos doscientos empleados de la Compañía inglesa <em>Orconera </em>se declaran en huelga. El motivo es que cinco compañeros del Comité Socialista han quedado despedidos de la empresa. La Arboleda, Gallarta y Ortuella, núcleos de la minería, se suman a la mani­festación y siete mil trabajadores avanzan hacia Barakaldo para, desde allí marchar hacia Bilbao.</p>
<p>Les hacen frente dos Compañías de Infantería. Eludiendo su cerco, los sublevados alcanzan otras fábricas. En <em>La Vizcaya </em>(empresa precedente a Altos Hornos de Vizcaya)<em>, </em>las fuerzas abren fuego contra los asaltantes que se acercan a los treinta mil. Los disparos causan una muerte y dos heridos. El Gobierno declara <em>estado de guerra. </em>Don José Mª de Loma, Capitán General de la región, se dirige con su ejército a Bilbao donde impondrá el llamado <em>Pacto de Loma </em>que pone fin a tan tristes sucesos. Queda fijada la jornada laboral en diez horas y abolido el sistema de barracones (infravivienda) y cantinas (tiendas) obli­gatorias.</p>
<p>Esta huelga del año 1890 fue la primera y causó hondo impacto en la región. Fue un ensayo trágico, madre de otras que habían de sucederse con relativa frecuencia<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>.</p>
<p><strong>1.- Los inicios</strong></p>
<p>Esta situación motivó la aparición de un potente Movimiento Obrero en el que socialistas, comunistas, nacionalistas, anarquistas y libres pugnarán por hacerse con la adhesión del proletariado. Figuras como Facundo Perezagua, Tomás Meabe, Indalecio Prieto, Dolores Ibarruri… serán sus líderes más significativos.</p>
<p>En estas circunstancias sociales (que comprometen tanto la vida política como la religiosa) llegaba la Congregación Salesiana a un Barakaldo con una población entorno a los 11.000<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a>, a hombros de un solo salesiano, muy ma­duro en años y rico en experiencia llamado Ramón Zabalo<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a>.</p>
<p>Su presencia “fundadora” es debida a las expectativas que le habían hecho llegar&nbsp; para establecer una fundación de parte del P. Gomer (sacerdote jesuita y confesor de doña Luisa Echávarri<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a>, viuda de don Paulino Chávarri, poderoso industrial del momento). Se entrevista el P. Zabalo con doña Luisa el 1 de septiembre de 1897. El resultado de la misma es, francamente, decepcionante y origen de las múltiples dificultades para asentar la fundación<a href="#_ftn7" name="_ftnref7">[7]</a>. Por su interés reproducimos lo reflejado por el mismo salesiano en sus Memorias:</p>
<p><em>«Era la mañana del primero de septiembre de 1897. La rica dama baracaldesa ocultaba sus huesos en el relleno de una poltrona. Una doncella joven, ataviada con nítidos almidones, que son en las casas grandes como la línea divisoria entre el amo y el siervo, anunció a doña Luisa la visita de un sacerdote salesiano. Unos ojos menudos y afilados como un puñal recorrieron a don Ramón desde los zapatos hasta la rasurada coronilla. Hizo el sacerdote su presentación y entraron luego en el asunto de las escuelas.</em></p>
<p><em>Creía el bueno de don Ramón, y en la misma idea abundaban los superiores que le habían encomendado la fundación, que todos los gastos correrían por cuenta de la bien­hechora, y así se lo manifestó a ella. «Mi intención, díjole la dama con cierta frialdad, no es otra sino contribuir, juntamente con mi hermana Joaquina, a la obra, cediendo el terreno y la iglesia. Yo tengo algunos años, quizá menos de los que aparento. Mi salud es menguada, y como me resulta gravoso salir de casa para oir misa, he levantado la igle­sia, con lo cual hago un bien positivo a esta barriada obrera, tan alejada de Dios y, por otra parte, perpetúo la memoria de mi marido, dándole a la capilla el título de san Pau­lino, como él se llamaba. El coro de la iglesia me lo reservo para mí, mientras viva, y en él tengo levantado un mausoleo de familia, donde reposarán mis restos, bajo la pro­tección del Señor, en lugar santo.</em></p>
<p>Algo cortado se quedó don Ramón al escuchar las declaraciones de la señora; y sin ver en el aturdimiento mejor salida manifestó a la dama lo que entendía obraba en la intención de los Superiores.</p>
<p><em>«Yo, dijo, estaba en la idea de que todas las obras corrían por cuenta de usted y de una comisión de señoras, comprometidas a allegar fondos con destino a la fundación; pero, puesto que usted me dice que no es así, escribiré a mis superiores y a ver qué con­testan».</em></p>
<p><em>«Ya que ha hablado usted de la Junta, replicó la señora, he de decirle la parte que tengo en ella. He cedido los terrenos y la iglesia construida hace dos años. Me parece que no es un grano de anís lo que ofrezco. La Junta ha logrado reunir treinta mil pesetas, de las cuales ha invertido ya una gran parte. Don Leonardo Zabala, que es el depositario, le dará a usted el resto”.</em></p>
<p>Salió don Ramón de la entrevista como si le hubieran echado un jarro de agua fría encima, encaminándose a la obra en cuyos cimientos se enterró buena parte del fondo acumulado. Algo levantaban del suelo las paredes cuando salió la última peseta de la caja<a href="#_ftn8" name="_ftnref8"><em><strong>[8]</strong></em></a><em>.</em></p>
<p>A pesar de este contratiempo y las correspondientes y duras dificultades económicas<a href="#_ftn9" name="_ftnref9">[9]</a>, no dejó el P. Zabalo de iniciar su misión a la que denominó, a tenor de la costumbre de don Bosco, <em>Oratorio de San Paulino de Nola.</em> La llegada de sus primeros compañeros (el mismo año 1897 llega Antonio Cometti y, en el siguiente, Ramón Serra, Manuel Graña, José Ruiz, Juan Sintés y José Tartera) asienta la obra que a nivel económico, con el cambio de siglo, comienza a ver la luz, de manera que el 15 de enero de 1902 anota el P. Zabalo: “<em>Se paga hoy al pintor y cristalero, y quedan satisfechas todas las deudas a los contratistas de la casa</em>”.</p>
<p>Ya para estos años, por iniciativa del Ayuntamiento<a href="#_ftn10" name="_ftnref10">[10]</a>, se había iniciado (enero de 1899) la Fundación de las Escuelas de Instrucción Primaria ubicadas en unos locales aún no terminados con una capacidad cercana a las cincuenta plazas. La docencia estuvo a cargo de don Juan Sintés, si bien el propio P. Zabalo acudía todos los días a explicar Aritmética y Gramática.</p>
<p>Con todo, para el P. Zabalo la principal actividad salesiana en Barakaldo era el Oratorio. Así, en el <em>Boletín Salesiano</em> del mes de julio de 1904, escribe: <em>«En una población compuesta en su casi totalidad de obreros, entre los cuales se siembran las más extrañas teorías acerca de la Religión y sus ministros, creo que no es poco alcanzar un concurso de 400 alumnos todos los días festivos, pasando una hora lar­ga en escuchar las explicaciones de catecismo.</em></p>
<p><em>Después de las bendiciones del Señor, que tanto quiere a estos hijos del trabajo, con­tribuyen en mi concepto a sostener la concurrencia las siguientes industrias que se ponen en juego.</em></p>
<p><em>Cada niño lleva una libreta de asistencia que entrega a la entrada y se le devuelve a la salida con la marca correspondiente. Para premiar la asistencia se celebran al año dos ferias, una el día de Reyes y otra al terminar el curso (en agosto).</em></p>
<p><em>El domingo anterior a la celebración de las ferias, se entrega a cada portador de las libretas un número de vales (papel moneda) equivalentes a las marcas de asistencia, con los cuales compran los objetos expuestos en la feria.</em></p>
<p><em>En tales términos ha excitado en los niños estímulo el medio indicado, que guardan la libreta como un tesoro precioso; y, a raíz de cada feria, hay que registrar de 40 a 80 nuevos alumnos».</em></p>
<p>Tras la marcha del P. Zabalo<a href="#_ftn11" name="_ftnref11">[11]</a> (1904) llega la etapa del P. Ángel Tabarini y, con ella, algunas ampliaciones: admisión de externos e internos (1905); apertura de talleres de carpintería y sastrería (1906); taller de escultura (1907)… Con todo ello, el trabajo de los salesianos era inmenso hasta tal punto que en 1910, a solicitud del propio Director (P. Tabarini), les fue concedida una razonable dispensa del riguroso ayuno durante la Cuaresma por parte del P. Provincial.</p>
<p>Esta diversidad de trabajos, especialmente en lo que afecta a los talleres y al internado y el consiguiente coste, conllevará cierta controversia entre los propios salesianos. Defensor de las “Escuelas Profesionales” será el P. Tabarini: “<em>Yo no he podido comprender jamás … exista una cierta hostilidad contra las Escuelas Profesionales… El honor de la Congregación pide que estas escuelas no perezcan</em>”. Reconoce, sin embargo, que el coste que supone su mantenimiento (especialmente el pago de las instalaciones y de los jefes de taller por ausencia de salesianos) es un gravamen importante. El año 1909-1910 se cerró, dicho por él mismo, con 60.000 pesetas de deuda.</p>
<p>En situación contraria se muestra el P. Miguel Foglino que, en visita canónica<a href="#_ftn12" name="_ftnref12">[12]</a> extraordinaria (agosto de 1908), escribe: “<em>En estos talleres todo va en pequeña escala y algunos socios piensan que Baracaldo, demasiado distante de Bilbao, no es un centro adecuado para artesanos”</em>. A su vez, el P. Manfredini (Inspector) afirma: “<em>Pienso que el mejor consejo que puedo dar es el de que los jefes </em>(de taller)<em> se marchen cuanto antes y que se cierre el internado lo antes posible</em>”. El hecho es que ambas obras se cierran. En 1911 vuelve a la Dirección el P. Zabalo que encuentra en su haber 1.736 pesetas y un debe de 60.000. “<em>Residen en el Colegio unos ochenta alumnos. De ellos, doce totalmente gratuitos; otros, que pagan media pensión; y unos veinte de pensión completa. Por otra parte, once maestros, cuyos honorarios no bajan de 30 pesetas diarias, sin contar manutención ni vestido</em>”<a href="#_ftn13" name="_ftnref13">[13]</a>.</p>
<p>A remediar esta situación vino a sacarle el legado de don José Bulfy (fallecido en Segovia el 8 de noviembre de 1911) que dejó un legado de ciento veinticinco mil pesetas para la obra benéfica de los salesianos de Barakaldo. La única obligación exigida fue la de mantener y educar a una docena de niños pobres. Una de las primeras medidas tomadas por el P. Zabalo fue el progresivo cierre del internado.</p>
<p>En este segundo período del P. Zabalo (que finaliza en octubre de 1917) destacan por su valer en diversas actividades o por su santidad don Antonio Conetti, don Julián Fernández, don Ramón Goicoechea, don Agustín Pallarés, don Francisco Serrats, don Francisco Echevarría, don José Manuel Oyarzábal, don Julio Janier, don Salvador Fernández, don Antonio Cid y don Ricardo Beobide<a href="#_ftn14" name="_ftnref14">[14]</a>.</p>
<p>Vino a sustituir al P. Zabalo el P. Francisco Serrats (1918-1920). Frecuentaban la casa salesiana trescientos escolares externos y setecientos oratorianos. La enseñanza era totalmente gratuita y solamente primaria. La ayuda económica les provenía de los amigos de la Obra Salesiana, de los Cooperadores y, en alguna medida, del Municipio y de la empresa Altos Hornos. Don José Binelli (Provincial estos años) afirma de Barakaldo: “<em>Los salesianos de la casa son, podemos decir, buenos… La Casa puede dar más vocaciones… La marcha del Colegio, respecto a la docencia, es buena… El dirigente, a pesar de tener tantas y tan buenas cualidades, no tiene la de ser un ardoroso animador de la piedad y de una actividad salesiana basada en el sacrificio personal y en el trabajo alegre, que supera todos los obstáculos”<a href="#_ftn15" name="_ftnref15"><strong>[15]</strong></a></em>.</p>
<p>Además de las obras descritas, debemos subrayar, en medio de una cada vez más profunda crisis político-social, el continuado interés mostrado en estos años por la devoción a María Auxiliadora y el fomento de la Asociación de Antiguos Alumnos<a href="#_ftn16" name="_ftnref16">[16]</a>. De singular importancia en el arraigo de la devoción a María Auxiliadora será la presencia del P. Pedro Olivazzo<a href="#_ftn17" name="_ftnref17">[17]</a> llegado a Barakaldo a últimos de agosto de 1920. Escribe en estas fechas al Rector Mayor don Felipe Rinaldi: “<em>No puedo ocultarle que la obediencia me costó sacrificio. De modo que no ha entrado en nada mi voluntad en el hecho de encontrarme en Baracaldo; por ello pienso que el Señor me ayudará en el desempeño de mi cargo. Encontré la casa sin dinero y con diversas deudas urgentes. Por ello gestionamos un empréstito para obviar de momento las dificultades. El colegio tiene escuelas externas gratuitas; mas no son admitidos todos los muchachos mayores de ocho años que lo solicitan por escasez de personal, cosa que me desagrada</em>”<a href="#_ftn18" name="_ftnref18">[18]</a>. Durante los seis años que permaneció como Director el número de salesianos con que cuenta oscila, cada curso, entre nueve y diez.</p>
<p>El curso 1921-1922 se celebran las “bodas de plata” del Colegio con un amplio elenco de actividades de todo tipo: veladas, Oratorio festivo, exposición escolar, celebraciones litúrgicas… incluida la apertura de un pequeño internado con una treintena de chicos, posibles candidatos al sacerdocio<a href="#_ftn19" name="_ftnref19">[19]</a>. El Colegio como tal llega, en este año, a la cifra de setecientos, todos gratuitos. Al Oratorio Festivo acuden más de mil.</p>
<p>Adquiere singular importancia la fortaleza de dos instituciones que refuerzan los la presencia Salesiana en Barakaldo: la fundación de la Asociación de Antiguos Alumnos (31 de enero de 1921) y la Primera Asamblea<a href="#_ftn20" name="_ftnref20">[20]</a> de Cooperadores (23 de octubre de 1921)<a href="#_ftn21" name="_ftnref21">[21]</a>. La primera Junta Directiva de los Antiguos Alumnos la formarán: don Arturo Díaz, don Cirilo Sagastagoitia, don Leonardo Valbuena, don Emiliano Muñoz, don Agustín Sánchez, don Andrés Díez, don Eladio Pérez, don Jesús Heres, don Dionisio Méndez, don Juan Areso, don Cándido Aguirrezabalaga y don Jesús Heredia. Se constituirán varias secciones: religioso-catequística, artística, fútbol y estudios. Respecto a los Cooperadores, en la primera de la Asambleas se formarán tres comisiones: una de señoras, otra de caballeros y una tercera para atender al fomento del culto a María Auxiliadora.</p>
<p><strong>2.- Consolidación</strong></p>
<p>Sucedieron al P. Olivazzo don Miguel Salgado (1926-1928)<a href="#_ftn22" name="_ftnref22">[22]</a>, don Agustín Pallarés (1929)<a href="#_ftn23" name="_ftnref23">[23]</a>, don José Puertas (1930-1932), don Félix González (1932-1934) y don Joaquín Urgelles (1935-1938).</p>
<p>Tocó al P. Puertas lidiar con las primeras alteraciones devenidas de la proclamación de la República. La más significativa fue la denegación por parte del Ayuntamiento de la subvención que venían recibiendo desde la fundación. Así dice la decisión municipal: “<em>Comisión de Hacienda: la mayoría se pronuncia en contra </em>(de la solicitud presentada).<em> Entendemos&nbsp; que no deben las instituciones religiosas aspirar a auxilios de los fondos públicos… La República ha abolido dichos conciertos”. </em>El montante eran cinco mil pesetas. La reacción popular, sin embargo, vino a paliar con sus donativos y servicios la resolución municipal. Los días sucesivos los salesianos no se sienten seguros. De hecho algunos se retiran a Santander y Vitoria en tanto que durante algunos días cinco guardias civiles custodian a quienes permanecen (se rumorea, como en tantos otros lugares y momentos de la Historia, que en el colegio se guardan armas). El 24 de mayo de 1931 se impide la solemne procesión vespertina motivando una sonora manifestación popular ante al Ayuntamiento, que cede. <em>“Corre la especie de que el pueblo quiere asaltar la Casa salesiana</em>”<a href="#_ftn24" name="_ftnref24">[24]</a>.</p>
<p>Don Antonio Candela (miembro del Consejo Superior de la Institución) realiza del 14 al 18 de mayo de 1934 (siendo, por tanto, Director del Colegio don Félix González) una Visita Extraordinaria. Estas son algunas de sus anotaciones: <em>“</em><em>Escuelas elementales (6 clases): trescientos cuarenta y un alumnos externos; Oratorio Festivo, lo frecuentan los alumnos de las Escuelas más un centenar de otros muchachos; alumnos de comercio (2 cursos) veinticuatro alumnos; Coo­peradores, ciento cincuenta; Archicofrades, mil socios; iglesia pública muy fre­cuentada: se distribuyen cerca de noventa mil comuniones al año. Existe otro Oratorio Festivo en Bilbao, en Elejabarri, en un terreno de 20.000 m<sup>2</sup>. Un sacerdote va allá los domingos y, frecuentemente, a mediodía durante la sema­na. Lo frecuentan ciento cuarenta y seis oratorianos. La Casa goza de un sub­sidio de cinco mil pesetas al año de la Sociedad de Altos Hornos de Baracaldo”<a href="#_ftn25" name="_ftnref25"><strong>[25]</strong></a>.</em></p>
<p>Nada anormal aconteció en el Colegio los días 18 y 19 de julio de 1936, si bien los rumores de la revolución y el desacostumbrado movimiento de hombres armados por las calles se presentaban alarmantes<a href="#_ftn26" name="_ftnref26">[26]</a>.</p>
<p>Sin embargo, la noche del día 20 ven “asaltada” la casa por una numerosa turba de milicianos al grito de <em>¡los frailes, los frailes!, ¡que tienen armas!&#8230; </em>Tras el correspondiente registro y los ordinarios insultos se muestra, en el propio Ayuntamiento, donde han sido conducidos, la falacia propalada. Ante la imposibilidad de volver al colegio y la animosidad de los alborotadores, los miembros de la comunidad se reparten por domicilios particulares. El Director se acogió a la hospitalidad de las monjas del Asilo Miranda; don Narciso Fernández y don José Saburido recibieron hospedaje en el domicilio de don Camilo Landín, médico, cuya esposa doña Elena, era Presidenta de la Archicofradía; algunos en un hotel y los demás en fondas y casas de huéspedes<a href="#_ftn27" name="_ftnref27">[27]</a>.</p>
<p>Ante esta situación toman contacto con el Gobierno Vasco, en manos nacionalistas, que les toma bajo su protección y les ofrece la posibilidad de emigrar al extranjero con el único requisito de haber cumplido los 45 años. Basados en ello, el 15 de octubre partía don Narciso para Francia. Quince días<sup>&#8211;</sup> más tarde, don Joaquín y don José embarcaban en Santurce, a bordo de un destructor in­glés, y zarpaban para San Juan de Luz, en la nación vecina. Allí se separaron. Don Joaquín emprendió el camino de Turín para presentarse a los Superiores. Don José regresó a San Sebastián, y de allí se dirigió a Pamplona.</p>
<p>El 25 de julio de 1936, don Joaquín Urgellés recibió un oficio del Alcalde, en el que se le comunicaba que, con su venia, se procedía a la utilización de las cocinas del colegio para preparar comidas a gentes que tenían familiares en el frente de guerra; idem, del patio para instrucción de los milicianos.</p>
<p>Así quedo convertido el colegio en cuartel de milicias, sufriendo la incuria y desmanes. En septiembre, se acondicionaron las instalaciones colegiales para acoger en ellas a los evacuados de San Sebastián. Poco tiempo después, se estableció allí el batallón <em>Malatesta. </em>Tan sólo por unos días.</p>
<p>En noviembre, a falta de lugar adecuado, se ubican en el Colegio las milicias <em>del Batallón Celta. </em>Los evacuados de San Sebastián y las instituciones culinarias, que les suministraban alimentos, se desplazaron al colegio de los Hermanos de las Escuelas Cristianas<a href="#_ftn28" name="_ftnref28">[28]</a>. El <em>Batallón Celta </em>ocupó el colegio hasta el 19 de junio de 1937, día en que las tropas de Franco rindieron Bilbao. Este período marca la época de los des­trozos en la Casa Salesiana: habitaciones derribadas, el teatro destrozado, quemados los altares, confesonarios, bancos, órgano, comulgatorio, etc. Las imágenes habían sido trasladadas, desde el primer momento, a la iglesia de San Vicente. El importe total de los perjuicios no debió bajar del orden de las setenta mil pesetas de entonces<a href="#_ftn29" name="_ftnref29">[29]</a>.</p>
<p>El 21 de junio de 1937 cayó Baracaldo en manos franquistas y la Casa queda libre. Este mismo día hubo un intento de incendio de la cocina a cuenta de los milicianos del <em>Batallón Cel­ta. </em>El fuego había ya tomado incremento al anochecer cuando, al observarlo, los vecinos se dispusieron a porfía a apagarlo. En días sucesivos, mujeres voluntarias se ofrecieron a barrer la Casa, fregándola toda, después de arrastrar el cúmulo de basuras que por to­das partes se había acumulado.</p>
<p>Al enterarse el P. Urgellés, en Turín, de que el Colegio podía reemprender su ritmo normal de funcionamiento, encargó desde allí a don Pedro Barturen, gran amigo de los salesianos, recuperara los libros y algunos enseres que estaban depositados en el Ayun­tamiento. Se bendijo la iglesia y quedó restablecido el culto en la misma.</p>
<p>El 12 de julio llegó el Director, don Joaquín Urgellés. Se pudo reanudar ya la vida comunitaria. El 20 de agosto se abre la matrícula escolar para el nuevo curso y se reemprende la reconstrucción de las habitaciones y la reparación de los desperfectos. Don Joaquín Urguellés dirigió la Casa Salesiana desde el año 1935 hasta el verano de 1938 en que es relevado en su cargo por don Luis Pazo (1939-1944). En su mandato se ampliaron los patios del colegio derribando la tejavana o patio cubierto y haciendo de las huertas colindantes patio para campo de fútbol. Dio vida al Círculo Domingo Savio y se implicó profundamente en la Asociación de los antiguos alumnos<a href="#_ftn30" name="_ftnref30">[30]</a>. Le sustituye don Rufino Encinas (1945-1947). En el curso 1946-47 los estudiantes de las clases elementales son doscientos cincuenta; de las comerciales, ochenta; oratorianos, cuatrocientos ochenta; antiguos alumnos afiliados, novecientos ochenta; Cooperadores salesianos, seiscientos setenta<a href="#_ftn31" name="_ftnref31">[31]</a>. Señalaremos que entre el 8 y el 14 de septiembre de 1947 llegan a Barakaldo las primeras Hijas de Mª Auxiliadora que se establecerán en el Paseo de los Fueros abriendo el 21 del mismo mes el Oratorio Festivo<a href="#_ftn32" name="_ftnref32">[32]</a>. A don Rufino, cuya gran preocupación fue formar una verdadera familia con los Antiguos Alumnos y la Archicofradía, le sustituyó don Aniceto Sanz (1948-1950) que hará múltiples esfuerzos por cicatrizar las “heridas” causadas por la guerra en las instalaciones y, para ello, habrá de recurrir a “recaudar” los fondos correspondientes. Bajo su mandato celebró el Colegio sus Bodas de Oro con una gran solemnidad. El Ayuntamiento se sintió plenamente asociado al acontecimiento: “<em>se acuerda otorgar la Medalla de la Constancia de Plata y subvención de mil pesetas anuales a las Escuelas Salesianas de San Paulino de Nola, dirigidas por los Padres Salsianos, por cumplir en el presente los cincuenta años de su establecimiento y ejercicio en la Anteiglesia. Igualmente se acuerda contribuir con mil pestas a los gastos de las Festas Centenarias de las Escuelas Salesianas de Baracaldo</em>”<a href="#_ftn33" name="_ftnref33">[33]</a>. De singular relieve fue la instauración de la Cofradía del Cristo del Perdón para el que se preparó una capilla en la misma Iglesia. La primera salida procesional se realizó el Domingo de Ramos de 1950 y la última veinticuatro años después (1974). Un solo año estuvo don Marcelino Talavera en la dirección del Colegio (1951) pero, como él mismo señala “<em>merece destacarse la ayuda económica que nos prestó Altos Hornos de Vizcaya por celebrarse los 50 años de la fundación. La ayuda consistió en la mejora de las habitaciones de los salesianos, del comedor, biblioteca, enfermería, cocina y los servicios. En la primera planta no se hizo ninguna modificación fundamental, salvo el caso de reparaciones en el teatro y la instalación dela calefacción en las dos plantas</em>”<a href="#_ftn34" name="_ftnref34">[34]</a>.</p>
<p>En este mismo año 1951 el alcalde de la anteiglesia, don José Mª Llaneza, recurre al Director del Colegio para que disponga de algunos Salesianos para la formación religiosa de los alumnos de la Escuela Profesional. Son destinados a ello lo PP. Tomás Alonso y Domingo del Bosque, incardinados jurídicamente a la comunidad salesiana del mismo Barakaldo<a href="#_ftn35" name="_ftnref35">[35]</a>.</p>
<p>En 1952 llega, como Director, don Fernando Bello (1952-1954). En su mandato se bendijo el “panteón” salesiano y se inauguró el órgano (8 de diciembre de 1953). Le sucedió don Nazario Sánchez (1955-1960). Cuatro aspectos destancan en estos años: el auge notable de matrícula y calidad de la enseñanza (setecientos cincuenta alumnos y notable éxito en los exámanes oficiales de los alumnos de Bachillerato elemental); el brillante funcionamiento del Círculo Domingo Savio (canonizado en 1954; al poco de su creación contaba con trescientos veinticinco socios); el nacimiento y vida pujante de la revista Atalaya (la idea partió de José María Portell perteneciente al Círculo Domingo Savio<a href="#_ftn36" name="_ftnref36">[36]</a>) y la inauguración de la Viviendas María Auxiliadora para antiguos alumnos (ciento noventa y cuatro viviendas. La calle principal de la barriada lleva el nombre de María Auxiliadora).</p>
<p>Discurre el mandato de don Luis Torreño entre los años 1961 y 1966 para quien una de las cuestiones que le trajo algunas preocupaciones fue precisamente la construcción de las vivienas y el Centro Social. El Vicario del Rector Mayor escribió: “<em>Diré que gozo viendo&nbsp; que se está trabajando por renovar el Colegio después de tantos años de servicio como ha prestado”, añadiendo: “recomiendo vivamente a todos la mayor penetración posible del espíritu salesiano en la disciplina, en los recreos, clases, aumentando en lo posible la benevolencia mutua entre profesores y alumnos, y disminuyenyo también en lo posible, los castigos. Asó se mantendrá la gloriosa tradición de estos exalumnos tan afectos al Colegio</em>”<a href="#_ftn37" name="_ftnref37">[37]</a>. En 1961 cursaban sus estudios en el colegio ochocientos muchachos. La enseñanza primaria abarcaba cinco cursos; cuatro más de bachillerato. En 1964, llegaba la concesión del Ministerio elevando el bachillerato a la categoría de autorizado de grado superior. La renovación del colegio afecta a obras en el salón de actos, servicios, lavabos y duchas, a la instalación de una sala de recreo con sus accesorios y a la construcción de un nuevo pórtico. El amplio Centro Social fue inaugurado el 8 de diciembre de 1962. Es reemplazo en el cargo por don Wenceslao Ortega (1967-1972). El 6 de abril de 1967 el colegio es reconocido como Superior. El aumento de alumnos de bachillerato es notable (especialmente por lo provenientes del colegio de Burceña) llegando en el curso 1971-1972 a los 1.053. Sin embargo, los cambios políticos, sociales y religiosos de la época hicieron mella (como en tantas otras realidades) en la vida del Colegio. El mismo don Wenceslao escribe: “<em>Yo veía que cambiaban muchas cosas, vi que la juventud venía con otras ideas, con novedades, y muchas veces me desonrientaba</em>”. El Curso 1971-1972 se establece la Asociación de Padres de Familia (APA).</p>
<p>Fue sustituido don Wenceslao por don Raúl Cuevas (1973-1977). El primero de los años estuvo marcado por la celebración de lo 75 años de existencia de la obra salesiana en la Antiglesia, centradas en el mes de mayo (cada una de las semanas con una temática diferente) aunque fueron iniciadas el 4 de febrero. Como remate de esta celebración visitó el Colegio don Luis Ricceri (Rector Mayor) en el mes de mayo de 1974, recibiendo la Medalla de Oro de la anteiglesia. Por diversos motivos se clausura en 1973 el Círculo Juvenil DOSA<a href="#_ftn38" name="_ftnref38">[38]</a>. Se renueva en profundidad la figura del Cooperador Salesiano con motivo del Centenario de la Institución. Una cuestión que afrontó don Raúl fue el remozamiento integral de la casa y solicitar una mayor aportación de las familias del alumnado. Le sustityen don Federico Hernando (1977-1980), don José Luis Roncal (1980-1982) y don Jesús Gallego (…).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Don Bosco o Juan Bosco (I Bechi 1815-Turin 1888) quiso que su Institución estuviese bajo el patrocinio de San Francisco de Sales (Thorens 1567-Lyon 1622).</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> BASTARRICA, J.L. “Como el fuego de sus fábricas. Presencia salesiana en Baracaldo: 1897-1985”. EDB, Pamplona, 1987</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> El mismo general Loma intervendrá en las sucesivas de 1891 y 1892, en muchos casos porque las condiciones de la de 1890 no fueron aplicadas ni respetadas.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> IBÁÑEZ, Maite “Barakaldo” (p. 139) señala que para 1895 la población era de 10.861 y en 1900 alcanzó la cifra de 15.013.</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Una sucinta biografía puede leerse en BASTARRICA, J.L. o.c. pp. 19-20</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> Doña Luisa falleció en Bilbao el 29 de enero de 1917. Su cadáver fue trasladado a Barakaldo, recibiendo cristiana sepultura en el panteón de la familia, dentro de la iglesia de San Paulino de Nola, a la derecha del altar.</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> Las desavenencias con doña Luisa debieron ser abundantes, fundamentalmente por el carácter “mandón” de la misma. Esta situación se trasluce en la carta que escribe el 12 de mayo de 1904: “<em>Amadísimo señor Superior: acompaño a usted copia de las dos cartas que he recibido de don Rinaldi. En su visita, opino que, como primer paso, es necesario reconciliarme con doña Luisa, y para ello, nada mejor me parece que usted venga por aquí cuanto antes, por un día o dos, y tenga la entrevista con doña Luisa en esta casa para tratar del asunto</em>”. BASTARRICA, J.L. o.c. 38</p>
<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8">[8]</a> BASTARRICA, J.L.: o.c. p.26</p>
<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9">[9]</a> El 6 de febrero de 1898, el P. Felipe Rinaldi (llegado a Sarria-Barcelona el 29 de octubre de 1889 y nombrado inspector de España y Portugal en 1892) escribe al P. Zabalo: “<em>Carísimo don Ramón: por la circular del sr. don Rúa verás cómo nuestro Superior teme las deudas y los correspondientes intereses. Debemos pues trabajar por extinguirlos lo antes posible</em>”. BASTARRICA, J.L. o.c.30</p>
<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10">[10]</a> El Municipio otorgó para los gastos de la Casa 25.000 pesetas. Otras 3.000 para pago de luces y subvención de la escuela. Esta última irá en aumento de año en año. Entre otras atribuciones participaba (en la figura del sr. Alcalde que ejercía de presidente) en los exámenes orales que se realizaban al finalizar el curso. Esta situación económica comenzó a cuestionarse por parte del Ayuntamiento (incidencia del naciente socialismo) en 1903 sin que las cosas cambiasen.</p>
<p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11">[11]</a> El P. Zabalo dejará Barakaldo por Madrid a finales de Octubre de 1904. En su lugar vendrá el P. Ángel Tabarini. Morirá en Madrid el 22 de noviembre de 1932.</p>
<p><a href="#_ftnref12" name="_ftn12">[12]</a> En muchas Instituciones Religiosas, los Superiores Mayores (Provinciales, Visitadores…) realizan visitas extraordinarias a cada una de las casas para hablar con cada uno de los miembros, detectar la observancia de las Reglas, el cumplimiento de sus trabajos y dejar escritas las observaciones u ordenanzas que consideren oportunas.</p>
<p><a href="#_ftnref13" name="_ftn13">[13]</a> BASTARRICA, J.L.: o.c. p.70</p>
<p><a href="#_ftnref14" name="_ftn14">[14]</a> BASTARRICA, J.L.: o.c. p.77</p>
<p><a href="#_ftnref15" name="_ftn15">[15]</a> BASTARRICA, J.L.: o.c. p.80</p>
<p><a href="#_ftnref16" name="_ftn16">[16]</a> Vide BASTARRICA, J.L.: o.c. pp. 83-86</p>
<p><a href="#_ftnref17" name="_ftn17">[17]</a> BASTARRICA, J.L. dedica varias páginas a glosar los trabajos y éxitos del P. Olivazzo en lo referente a esta devoción mariana. Señala entre estos últimos la consagración de Barakaldo a María Auxiliadora, llenar una de las Iglesias de Bilbao cada 24 de mes para celebrar a la Auxiliadora e inaugurar un Oratorio Festivo en el barrio de Elejabarri (Bilbao, 8 de octubre de 1922. Será atendido por salesianos de Barakaldo. El 12 de enero de 1938 se inauguró el Colegio de Deusto. Como remate debemos añadir que el 21 de junio de 1923 la Auxiliadora sustituye en el altar mayor del Colegio a san Paulino que pasa a ocupar el altar in <em>cornu epistolae</em></p>
<p><a href="#_ftnref18" name="_ftn18">[18]</a> Vide BASTARRICA, J.L.: o.c. p. 92</p>
<p><a href="#_ftnref19" name="_ftn19">[19]</a> Este seminario-aspirantazgo permaneció en Barakaldo únicamente hasta octubre de 1923 en que se trasladaron a Béjar para, vía Astudillo, acabar en Madrid (1927).</p>
<p><a href="#_ftnref20" name="_ftn20">[20]</a> La segunda de las Asambleas se celebrará el 5 de febrero de 1923 y la tercera (en Bilbao) en febrero de 1924.</p>
<p><a href="#_ftnref21" name="_ftn21">[21]</a> Los Cooperadores forman la tercera institución contraseñada con su carisma; pertenecen a la Familia Salesiana en sentido estricto; son verdaderos salesianos en el mundo, llamados a servir a la Iglesia; aunque sin votos, tienden a la perfección; una especie de Tercera Orden con una misión de vida activa e favor de la juventud. En 1986 se redactó el actual Reglamento de Vida Apostólica (R.V.A), promulgado por el Rector Mayor y aprobado por la Santa Sede; en éste se traza la identidad personal y asociativa de los cooperadores, que son descritos como: personas humanamente maduras, cristianos de fe viva y convencida, que quieren testimoniar a Cristo en el mundo, miembros vivos de la Iglesia, que sienten el compromiso bautismal de participar en su misión, laicos capaces de animar cristianamente las realidades del mundo; apóstoles animados por la causa del Reino; verdaderos salesianos, llamados a compartir y a llevar a todas partes la preocupación educativa, cristianos empeñados a santificarse viviendo el proyecto apostólico de Don Bosco. (<a href="http://www.cooperadores.org">www.cooperadores.org</a>. Consultado el 29 de diciembre de 2019).</p>
<p><a href="#_ftnref22" name="_ftn22">[22]</a> Durante su mandato se ubicó en Barakaldo el Secretariado Regional de la Asociación de Antiguos Alumnos. El 12 de junio de 1928 se procedió a la elección de cargos: don Arturo Días (Presidente), don Leonardo Valbuena (Tesorero) y don Gregorio Sagastagoitia (Secretario).</p>
<p><a href="#_ftnref23" name="_ftn23">[23]</a> Se celebró este año, con gran solemnidad, la beatificación de don Bosco. En Barakaldo tan gran evento se hizo el 24 de noviembre, con presencia de altas autoridades políticas y religiosas.</p>
<p><a href="#_ftnref24" name="_ftn24">[24]</a> BASTARRICA, J.L.: o.c. p.124</p>
<p><a href="#_ftnref25" name="_ftn25">[25]</a> BASTARRICA, J.L.: o.c. p.128</p>
<p><a href="#_ftnref26" name="_ftn26">[26]</a> La descripción de la situación en estos momentos viene a coincidir con lo escrito en LOPEZ GRANDOSO, K. en “La Guerra Civil en Barakaldo”. EdicionesBeta, 2016, p. 87, si bien este autor “justifica” el asalto por la necesidad de armas entre los defensores de la república.</p>
<p><a href="#_ftnref27" name="_ftn27">[27]</a> LOPEZ GRANDOSO, K. o.c. pp.87-88 indica que “<em>varios salesianos estuvieron escondidos en el caserío que tenía la familia Zugasti en Barakaldo, en medio de la actual calle llamda Gernikako Arbola</em>”. El dato (nota 99) se lo partan en 2012 Miren Aranzazu Zugasti Orbe y Begoña Astoreka Zugasti.</p>
<p><a href="#_ftnref28" name="_ftn28">[28]</a> Curiosamente LOPEZ GRANDOSO, K. o.c., p. 108, no cita ninguno de estos hechos en su obra, señalando únicamente que los evacuados de san Sebastián fueron “acogidos por algunos particulares del pueblo&nbsp; y el resto irían al antiguo hospital de Rontegui”.</p>
<p><a href="#_ftnref29" name="_ftn29">[29]</a> Nada de estos atropellos señala LOPEZ GRANDOSO, K. o.c., limitándose a decir que, según el testimonio de Teresa Cabezas, “veía a los milicianos haciendo guardia dentro de los confesionarios que habían colocado en la zona del patio a modo de garita, para no mojarse y no pasar frío”. p. 93.</p>
<p><a href="#_ftnref30" name="_ftn30">[30]</a> En su mandato, por otra parte, recibieron los Salesianos una pequeña herencia de don Francisco Tierra, médico, en Burceña. Es el origen de la fundación en dicho barrio barakaldés aunque hasta 1946 no hay presencia de salesianos en Burceña. No obstante, &nbsp;la “escuela” creada en la pequeña vivienda funcionaba desde unos años antes. Los dos salesianos (junto con dos seglares) que la atienden pertenecen a la comunidad de Barakaldo y se desplazan diariamente para la labor educativa. La erección canónica de la nueva casa tuvo lugar en 1959 y el 10 de junio de 1962 se colocó la primera piedra del actual Colegio, inaugurado tres años más tarde.</p>
<p><a href="#_ftnref31" name="_ftn31">[31]</a> BASTARRICA, J.L.: o.c. p.160.</p>
<p><a href="#_ftnref32" name="_ftn32">[32]</a> En 1973 se transformará en Escuela de EGB. En 1983 se adquirieron terrenos para un nuevo Colegio en la calle Arteagabeitia (Zuazo) siendo inaugurado el mismo el 24 de mayo de 1986.</p>
<p><a href="#_ftnref33" name="_ftn33">[33]</a> BASTARRICA, J.L.: o.c. p.165</p>
<p><a href="#_ftnref34" name="_ftn34">[34]</a> BASTARRICA, J.L.: o.c. p.172</p>
<p><a href="#_ftnref35" name="_ftn35">[35]</a> En 1959 vivirán en el mismo Centro Profesional independiente de la de san Paulino de Nola. En 1964 desaparecerá esta comunidad pero no su labor de formación religiosa desde el Colegio. Posteriomente esta actividad será atendida por una nueva comunidad salesiana denominada de san José Artesano.</p>
<p><a href="#_ftnref36" name="_ftn36">[36]</a> Periodista muy activo fur asesinado por ETA el 28 de junio de 1978.</p>
<p><a href="#_ftnref37" name="_ftn37">[37]</a> BASTARRICA, J.L.: o.c. p.194</p>
<p><a href="#_ftnref38" name="_ftn38">[38]</a> Algunas explicaciones del hecho pueden leerse en BASTARRICA, J.L.: o.c. pp.222-226</p>
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		<title>RECORRIDO HISTÓRICO 77: BARAKALDO SIGLO XX (LA CIUDAD FABRIL)</title>
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		<pubDate>Sun, 10 May 2026 06:35:27 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div><p>Desde mediados del siglo XIX venía cuajándose en Barakaldo, en la confluencia de los ríos Nervión y Galindo, una actividad industrial desconocida hasta el momento. La cercanía de abundante y buen mine­ral de hierro no fosforoso y la iniciativa de algunos enriquecidos comerciantes como los Ybarra propició el establecimiento en 1854 de la fábrica de Nuestra del Señora del Carmen. Con su implantación se esta­blecía la primera siderurgia integral. La guerra carlis­ta de 1875 y otras dificultades no desanimaron a sus promotores que, uniéndose a un importante núcleo financiero madrileño y catalán, cuya cabeza visible fue José Villalonga, transformaron en 1882 la fábrica del Carmen en la Compañía Altos Hornos y Fábricas de Hierro y Acero de Bilbao. El mismo año se fundan en Sestao la Sociedad Anónima de Metalurgia y Construcciones (La Vizcaya) y en 1887 «La Iberia». Junto a ellas toda una infraestructura ferroviaria que posibilitó el acercamiento del mineral de hierro. Con la fusión de las tres empresas en 1902 se creará la mayor empresa siderúrgica de España: Altos Hornos de Vizcaya. Para Barakaldo será la consolidación de una nueva realidad, una realidad que hace referencia a la «ciudad fabril» porque desde hacía unos años había dejado de ser un «núcleo rural».</p>
<p>«Núcleo rural» hace referencia a hábitat escaso y disperso. A una población que vive, fundamental­mente, de los recursos del sector primario. Centrada en el caserío y en dependencia de los dueños de la tierra. Un mundo mayoritariamente analfabeto (es­pecialmente la mujer y el campesinado autóctono) donde la fiesta es esencialmente religiosa. Este es el Barakaldo existente hasta finales del siglo XIX. Este es el Barakaldo que, de forma violenta y no exenta de problemas, se va a venir abajo. Los cam­bios, promovidos por la industrialización y sus reper­cusiones, harán visible una nueva realidad: la «Ciu­dad fabril». Un espacio densamente ocupado por un población tanto nativa como inmigrante, con una dedicación prioritariamente industrial. Habitante en alquiler de pisos en bloques de varias alturas o en barriadas promovidas por las propias empresas. Un mundo progresiva e igualitariamente culto y hetero­géneo. Es el Barakaldo cuyo recuerdo está aún muy vivo. Porque el Barakaldo «fabril» ya es recuerdo para las nuevas generaciones.</p>
<p><strong>1.- DEMOGRAFÍA</strong></p>
<p>1.- En los inicios del siglo XX (1900), la Anteiglesia te­nía una población de 15.013 habitantes. Cuando finalice el siglo (2000) esta será de 97.222.</p>
<p>2.- Los hitos duplicadores de la misma son:</p>
<ul>
<li>1887-1900: pasa de 8.868 a 15.013. Han trascurrido 13 años</li>
<li>1900-1930: pasa de 15.013 a 34.209. Han trascurrido 30 años</li>
<li>1930-1960: pasa de 34.209 a 77.802. Han trascurrido 30 años</li>
<li>1960-1979: pasa de 77.802 a 123.760. Han trascurrido 19 años</li>
</ul>
<p>A partir de este año se inicia un lento descenso. El año 2000: 97.222 hab.</p>
<p>3.- Algunas anotaciones:</p>
<p>3.1. Inmigración: Fuerte desde el comienzo aun­que no supera la población autóctona hasta la década de los 60<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>.</p>
<p>3.2. Esperanza de vida: 1890: 22,8; 1930: 53,9; 1990: 72</p>
<p>3.3. Incidencias extraordinarias:</p>
<ul>
<li>Epidemias de cólera y gripe. La de 1885 (6 octubre a 16 noviembre) afectó a 374 barakaldeses de los que fallecieron 114 (59 hombres y 55 mujeres). El 58% residentes del recién creado núcleo del Desierto. La de 1893 (25 de agosto a 22 de octubre) provocó 57 defunciones. Sin embargo la fatídica gripe de 1918 no tuvo singular im­portancia.</li>
<li>Guerra y posguerra civil. Debemos suponer que de alguna manera incidió tanto en el crecimiento vegetativo como en los niveles de las migraciones. Sin datos.</li>
<li>Desanexión de Alonsotegui en 1990 (desde 1888 está unido) que le hizo perder unos 2.500 habitantes.</li>
</ul>
<ol start="2">
<li><strong> ECONOMÍA</strong></li>
</ol>
<p>Con la instalación en Lasesarre y próxima al Con­vento carmelitano del Desierto a mediados de siglo XIX de la «Fábrica del Carmen» se inicia en Barakaldo una nueva forma de vida: la industrial. Superado el paréntesis de la última de las Guerras Carlistas (1876) la consolidación del tejido industrial será una realidad.</p>
<p>1.- Elementos generales:</p>
<p>1.1. Avance de las industrias, disminución del sec­tor primario y aparición del sector terciario.</p>
<p>1.2. Sacrificio del patrimonio preindustrial a favor de la industria</p>
<p>1.3. Ubicación: Lasesarre-Burceña, Lutxana, Iraúregui, Beurco-Bagatza y Ansio.</p>
<p>2.- Fases del proceso:</p>
<p>2.1. 1882-1902: 1882: constitución de la Sociedad Altos Hornos y Fábricas de Hierro y Acero de Bilbao. 1902: constitución de Altos Hornos de Vizcaya</p>
<p>2.2. 1902-1914: crisis de sobreproducción agudi­zada por la competencia extranjera que se ve paliada por la Primera Guerra Mundial. En es­tos años se inician varias actividades indus­triales relacionadas con la minería (Arnabal, Burzaco, Zamundi&#8230;), siderurgia (Altos Hor­nos), metalurgia (N.<sup>a</sup> Sra. del Rosario, Santa Águeda, Alambres del Cadagua, Vidarte), transporte (Franco-Belga, Orconera, Luchana Minnig), textil (Rica hnos.), electricidad (Socie­dad Eléctrica Nervión), cemento (San José), química (Industria y Comercio, Unión Españo­la de Explosivos&#8230;)&#8230;</p>
<p>&nbsp;</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="529"><strong>PRODUCCIÓN</strong><a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a> <strong>de las PRINCIPALES MINAS en los AÑOS 40</strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="123"><strong>MINA</strong></td>
<td width="95"><strong>1942</strong></td>
<td width="112"><strong>1943</strong></td>
<td width="114"><strong>1946</strong></td>
<td width="86"><strong>1950</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="123"><strong>Orconera</strong></td>
<td width="95">252.801</td>
<td width="112">243. 715</td>
<td width="114">261.392</td>
<td width="86">453.091</td>
</tr>
<tr>
<td width="123"><strong>Franco-Belga</strong></td>
<td width="95">83.485</td>
<td width="112">96.195</td>
<td width="114">118.978</td>
<td width="86">87.912</td>
</tr>
<tr>
<td width="123"><strong>Bilbao</strong></td>
<td width="95">78.348</td>
<td width="112">75.278</td>
<td width="114">61.801</td>
<td width="86">805</td>
</tr>
<tr>
<td width="123"><strong>Malaespera</strong></td>
<td width="95">59.336</td>
<td width="112">59.063</td>
<td width="114">9.419</td>
<td width="86">35.816</td>
</tr>
<tr>
<td width="123"><strong>Sorpresa</strong></td>
<td width="95">40.331</td>
<td width="112">58.211</td>
<td width="114">42.415</td>
<td width="86">43.118</td>
</tr>
<tr>
<td width="123"><strong>Elvira</strong></td>
<td width="95">29.222</td>
<td width="112">18.360</td>
<td width="114">9.715</td>
<td width="86">6.535</td>
</tr>
<tr>
<td width="123"><strong>Abandonada</strong></td>
<td width="95">27.051</td>
<td width="112">26.288</td>
<td width="114">51.894</td>
<td width="86">68.352</td>
</tr>
<tr>
<td width="123"><strong>AHV</strong></td>
<td width="95">26.788</td>
<td width="112">&nbsp;</td>
<td width="114">&nbsp;</td>
<td width="86">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="123"><strong>Dº Don Benito</strong></td>
<td width="95">25.637</td>
<td width="112">&nbsp;</td>
<td width="114">&nbsp;</td>
<td width="86">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="123"><strong>San Luis</strong></td>
<td width="95">24.677</td>
<td width="112">14.189</td>
<td width="114">28.170</td>
<td width="86">28.658</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<p>2.3. 1920-1939: grave crisis industrial con una pe­queña recuperación en los años treinta. Posiblemente uno de los momentos más dramáti­cos. Se corta la recuperación con la guerra ci­vil. En 1922, 17 de julio, escribe la Luchana a Unión Eléctrica: «Debido a la crisis tan pro­longada que estamos atravesando en el mercado de minerales de hierro, nos encon­tramos en la misma situación de otras mu­chas compañías, y hemos sido obligados a paralizar muestro trabajo por completo». No obstante, en el mismo año, se establece en Luchana la Sociedad Bilbaína de Productos Químicos. La producción de mineral de hierro, por ejemplo, disminuyó de 6,5 millones de toneladas en 1929 a 1,8 millones en 1933 y su consumo en España de 1,5 millones de toneladas a 0,66 millones de toneladas<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>. En 1935, a pesar de todo, Bizkaia producía el 72% de lingote de hierro de España, el 55% del acero y el 46% de los laminados. En 1940, su participación era del 73%, 59% y 55% respectivamente. Durante la guerra buena parte de la producción siderometalúrgica vasca se dedicó a la fabricación de material militar.</p>
<p>2.4. 1939-1959: lenta recuperación para llegar a la situación anterior a la contienda. Destacan la creación de la industria química de Sefanitro (Lutxana) en 1941 y Montero (Retuerto) en 1950. En Bizkaia , entre julio de 1937 y diciembre de 1941, se crearon 253 sociedades con un capital social de 350 millones de pesetas y se ampliaron capitales en unas 130 con un casi 1.000 millones de pesetas<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a>.</p>
<p>2.5. 1960-1975: gran auge industrial. 1960: Meta­lúrgica de Burceña: máquina herramienta; 1962: Sociedad Ugine Química de Halógenos (Alonsotegui): gases de seguridad; 1966: Oxi-norte (Lutxana): oxígeno y nitrógeno.</p>
<p>2.6. 1975-1996: progresivo declive que tiene su punto culminante en el cierre de Altos Hor­nos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<ol start="3">
<li><strong> SOCIEDAD</strong></li>
</ol>
<p>De los datos anteriores podemos ya concluir algu­nos rasgos generales que configurarán la realidad social de la anteiglesia:</p>
<p>3.1. Los cien años comprendidos entre 1875 y 1975 suponen el paso de una población mayoritaria­mente agraria a una población en dependencia de la industria y con una creciente tendencia al sector terciario.</p>
<p>3.2. La necesidad de mano de obra motivará la llegada de fuertes remesas de inmigrantes que, a partir de los años sesenta, superará a la población nativa.</p>
<p>3.3. Como consecuencia de ambos fenómenos la mayoría de la población pasará a habitar en un ámbito urbano abandonando las formas tradi­cionales anteriores.</p>
<p>3.4. La mayoritaria clase social agraria irá perdiendo consistencia y se consolidará una numerosa clase trabajadora y una minoritaria burguesía. Junto a esto, la consolidación de una compleja trama política que caracterizará no sólo a la anteiglesia sino a todo Euskadi: un núcleo liberalconservador, otro nacionalista y un tercero socialista. Personajes como Víctor Chavarri, Sabino Arana o Facundo Perezagua<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a> represen­tarían el primero de los trípodes<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a>; posteriormente Gregorio Balparda, Ramón de la Sota e Indalecio Prieto.</p>
<p>Las trasformaciones descritas no estuvieron exen­tas de conflictos ya desde su implantación. Todo ello puede verse en la novela «El Intruso» (Blasco Ibá­ñez), en las memorias del sindicalista Constantino Turiel («Recuerdo de mi vida y las luchas mineras») o en la monografía «Nosotros los Ybarra» de Javier de Ybarra.</p>
<p>Algunos problemas:</p>
<ul>
<li>derivados del uso del agua: las empresas de­mandan agua «dulce» para sus necesidades. Construcción del embalse del Regato (1896) tu­vo una gran oposición y se hubo de recurrir a la expropiación forzosa&#8230; La construcción del em­balse de Gorostiza (1944) otro tanto&#8230;</li>
<li>derivados de los hornos de calcinación de mi­neral: afectan, sobre todo al barrio del Regato. Ya desde 1906 -y en años posteriores también-encontramos indemnizaciones a vecinos del Regato (Bonifacio Urcullu: 391 pesetas por estropicio de 52 árboles cerezos, 11 manzanos y 3 castaños; Manuel Chavarri: 1.167 pesetas por 71 castaños y 34 robles; José Mª Castaños: 1.537 pesetas por el estropicio en una viña y 7 árboles (manzanos, cerezos y un melocoto­nero)&#8230;</li>
<li>derivados de las industrias químicas: especial incidencia desde sus inicios hasta los años 70: por peligrosidad (La Nitramita), por malos olo­res, por temor a los gases&#8230; Sefanitro&#8230;</li>
<li>derivados de los abusos en la utilización de tie­rras: significativo puede ser el caso de Paulino Chavarri que hacía, literalmente, lo que le daba la gana a la hora de utilizar suelos para hacer caminos, etc. Las denuncias de vecinos ante el ayuntamiento son abundantes. Lo mismo pode­mos decir del uso de terrenos comunales para las minas de la zona de El Regato. También, lo hemos significado anteriormente, a la hora de la construcción de los pantanos: con el pantano de El Regato se vienen abajo tres molinos; con el de Gorostiza todo el barrio de Aranguren con su molino, ferrería, ermita de la Concepción, y restos de la antiquísima casa-torre. Amén de cortar todos los caminos que unían el Argalario y Sasiburu. Lo mismo podemos decir del último atropello al patrimonio: la destrucción del Moli­no de marea de San Juan cuando se realizó la solución Ugaldebieta.</li>
<li>derivados de la situación de las viviendas: la más interesante ocurre en mayo de 1905 con todos los visos de las «matxinadas» de Antiguo Régimen: p.e. los vecinos de la calle Arana, so­bre todo mujeres protestan por la carestía de los alquileres; se solicita una reducción amenazan­do con no pagar; los propietarios recurren a las autoridades (juez y Fuerza pública), se radicaliza la situación (sacan sus muebles a la calle, se su­ma más gente), interviene la fuerza pública y hay una serie de detenidos (85).</li>
<li>derivados de las situaciones laborales: 15 de julio de 1899: abandonan el trabajo 5.000 obre­ros de La Vizcaya y Altos Hornos. Intervención del ejército. Motivos: subida salarial (solicitan un jornal de 4 pesetas al día).</li>
</ul>
<p>1902-1914: la mayoría de huelgas son protagoni­zadas por mineros, cuyos salarios son más bajos que en las fábricas. Un ejemplo puede ser la protagoni­zada por los de la Luchana Mining. El 10 de agosto de 1906 una comisión de la Sociedad de Obreros Mineros formada por Francisco Ortega, Felipe Santiago y Serbulo de Miguel se dirige al Gobernador Civil solicitando:</p>
<ul>
<li>«la admisión al trabajo de dos compañeros des­pedidos del trabajo sin causa suficiente;</li>
<li>poner una caballería para el arrastre de vagones en la cantera del capataz Celestino o en caso contrario sean cinco los obreros que pongan al arrastre los vagones;</li>
<li>se haga cumplir al capataz de los hornos la pro­mesa del Director aumentando un real en el sueldo a los obreros que llevan más de tres me­ses de servicio;</li>
<li>cuando tengan los obreros del horno que doblar las tareas se les abone ese día pudiendo reunir 7 días a la semana si los trabajan; en caso con­trario no se les obligue a doblar las tareas;</li>
<li>libertad a los presos detenidos por la Guardia Civil sin motivo justificado».</li>
</ul>
<p>NOTA: no citamos otros conflictos derivados de la reconversión industrial de los años 80 por ser cerca­nos en el tiempo y estar en la mente de la mayoría de la población.</p>
<ol start="4">
<li><strong> URBANISMO</strong>A finales del siglo XIX y primera década del siglo XX las barriadas de Barakaldo son nueve: Iraúregui (con Alday), Regato, Retuerto, Burceña (con Cruces y Llano), San Vicente, Landaburu (con Arrandi), Beurco, Luchana (con Vitoricha) y Desierto.</li>
</ol>
<p>El aumento de la población y los primeros esta­blecimientos industriales dan como resultado la con­figuración del primer casco urbano de Barakaldo que en el padrón de 1893 se extiende por las calles Ara­na, Carmen, Estación, Ibarra, Lasesarre, Murrieta y Pormecheta. En ellas se ha ido construyendo vivien­das vecinales cuyos principales dueños son Arana (250), los Olaso (112), Rodas (58) y Zunzunegui (54). Todas ellas de tres o cuatro alturas y, en ocasiones, de balcón corrido («la bomba»-Ramón y Cajal-, Zunzunegui -cuartel de la Guardia Civil-&#8230;).</p>
<p>El centro vital se desplaza del interior a la ría: de San Vicente al Desierto (Plaza de Abajo) aunque las dependencias del Ayuntamiento se instalarán en la Plaza de Arriba. La zona del Desierto (pronto Plaza Villalonga) se convierte en lugar de diversión, mercado municipal, escuela de Artes y Oficios, co­rreos, cine, oficinas de Altos Hornos, estación de ferrocarril&#8230;</p>
<p>Época en la que se construyen, además de vivien­das, una serie de equipamientos de los que señala­mos:</p>
<ul>
<li>Campo Santo (1889).</li>
<li>Escuelas mixtas de Burtzeña (1889), de Lutxana (1890 y 1904), ampliación en 1911 de la de El Regato, Retuerto (1915).</li>
<li>El 14 de julio de 1888 se inauguró la traída de aguas para las fuentes públicas.</li>
<li>El 24 de junio de 1894 se inaugura el alumbra­do eléctrico en las calles de Barakaldo.</li>
<li>Lavaderos de Lutxana (1889), Rontegui (1890), San Vicente (1912).</li>
<li>Matadero (1916).</li>
<li>Alcantarillado de El Regato, calle Arana, La Vega, Lasesarre y Desierto (1889).</li>
<li>Depósitos de agua de Rontegui (1898). Varios cargaderos de mineral en la Ría. Hospital para infecciosos (1903). Dos puentes sobre el Regato (1891).</li>
</ul>
<p>De todos modos la situación de la vivienda era pe­nosa: «Es escandalosa, inmoral y sobre todo antihi­giénica, la aglomeración de habitantes en las casas de este barrio (se refiere al Desierto) por la escasez y carestía de las viviendas. Los primeros arrendatarios alquilan por ejemplo una habitación por veinte pese­tas al mes y, por no poder satisfacerlo admiten dos o más posaderos o uno o dos matrimonios. A los pri­meros les cobran mensualmente dos duros&#8230;; con los segundos comparten la renta, de suerte que hay habitaciones compuestas de tres o cuatro piezas pequeñas en donde viven diez, doce y más seres vivientes. Así que este barrio está continuamente infectado de viruelas, difteria y otras enfermedades infecciosas y contagiosas».</p>
<p>La urbanización se desarrolló sin ningún plantea­miento efectivo y sólo regulado por las ordenanzas municipales. Casto de Zavala (1890) es el primero que lo realiza para controlar el crecimiento del entor­no de la fábrica del Carmen. De él poco se cumplió y hubo de rectificarse en los años 1907 y 1917. Será el Plan de 1924 el primero en contemplar todo el espacio entre el Galindo y el Cadagua.</p>
<p>2.- Tras la Primera Guerra Mundial (1920) y la Guerra Civil Española (1940) hay un nuevo cambio urbanístico. Se inicia la construcción de «viviendas baratas» por iniciativa de las sociedades cooperati­vas. El modelo será de casas unifamiliares (planta baja y piso) agrupadas en pequeños barrios según el diseño de Ismael Gorostiza y que se ubicarán, sobre todo, en los barrios de Arteagabeitia y Beurko-Bagatza. Nombres significativos son La Esperanza, El Porvenir, La Familiar, La Voluntad, La Felicidad, La Providencia, La Tribu Moderna, El Hogar Futuro, El Hogar Propio&#8230; Al mismo tiempo coexisten cerca de 220 caseríos.</p>
<p>El primitivo casco urbano continuará su expansión hacia los barrios de Zaballa y Rontegui y ello contri­buirá a llenar de significado la Plaza de Arriba (actual Herriko Plaza) en detrimento de la Plaza de Abajo. En su entorno se ubicarán algunos edificios emble­máticos como la Caja de Ahorros Municipal de Bil­bao, La Cooperativa, la Casa del Pueblo y un nuevo Mercado de Abastos.</p>
<p>Al mismo tiempo se levantarán edificios para al­bergar diferentes servicios como el Hospital de AHV, el colegio Juan Ignacio Gorostiza, el Asilo Miranda, el Matadero Municipal, la sede de ANV (Euskaltegi), la cooperativa Bide Onera, el Colegio de los Herma­nos&#8230;</p>
<p>El entorno va clarificando su desarrollo: dos zonas (Desierto-Beurco-Bagaza-Landaburu-San Vicente y, en segundo lugar, Lutxana-Vitoricha-Burceña-Llano y Cruces) separadas por la vega de Ansio y algunos núcleos dispersos (Retueto, El Regato, lrauregui y Alonsótegui).</p>
<p>3.- Tras la Guerra Civil se paraliza la expansión urbanística. En los años cuarenta se levantan las Iglesias de San José (Centro), Sagrado Corazón (Re-tuerto) y Buen Pastor (Lutxana). Aún en estos años (en 1937) coexistían unos 137 caseríos dispersos en­tre los núcleos urbanizados.</p>
<p>El «boom» de la inmigración (1950-1970) y la falta de una buena planificación trajo consigo la práctica desaparición de los caseríos y la ocupación sangrienta del territorio en un desarrollo sin control. Para dar alojamiento a esta masa obrera se construirán barrios enteros de obreros promocionado por el Ayuntamiento y el Ministerio de la Vivienda: Bagatza (400 viviendas), Larrea (150), Zuazo (320 San Vicente (320) y Beurko (900). Al mismo tiempo Io harán diversas empresas o entidades como Euskalduna, Sefanitro, Iberduero, Círculo Burgalés, Centro Gallego&#8230; Y también la iniciativa privada. Con todo ello se consolida un nuevo eje urbano: San Vicente-Rontegui.</p>
<p>Se inaugura, propiedad de AHV, la Ciudad Deportiva de San Vicente. Lo mismo el Hospital de Cruces (1955), un nuevo Ayuntamiento, la Iglesia de Santa Teresa&#8230;</p>
<p><strong>CULTURA</strong></p>
<p>Amplio apartado pero que quizá nos muestra un: de las facetas más interesantes de las profunda: trasformaciones sufridas durante el siglo XX. Nos ce ñiremos únicamente, a modo de ejemplo, a alguna: de ellas.</p>
<p>1.- Educación:</p>
<p>A mediados del siglo XIX, contaba Barakaldo con dos escuelas: Retuerto y San Vicente, regentadas por dos maestros (Domingo de Convenios y José de Gorostiza) y dos maestras (Francisca Eguiluz y Flo­rencia de San Miguel). A partir de aquí dos son los momentos más significativos de la implantación de Centros educativos.</p>
<p>1.1. Entre 1876 y 1931: se ponen en funcionamien­to una serie de establecimientos municipales (mayoritariamente) que luego pasarán a ser es­tatales y que siempre fueron escasos, dado el aumento de la población:</p>
<ul>
<li>1891-1917: escuela de Rájeta, Salesianos, de Burceña (en pórtico iglesia), parvulario y es­cuela de Lutxana, de Arnabal (en alhóndiga), de Llano, municipal de Vilallonga (que alber­ga otros servicios: Artes y Oficios, p.e.), am­pliación de la de El Regato y de Retuerto.</li>
<li>1917-1931: escuelas de Lasesarre, de Arteagabeitia, de San Vicente, de Castrejana y de Careaga.</li>
<li>1931-1939: escuelas de Vitoricha, de Bagaza, de Arbuyo&#8230; amén de la ampliación de aulas en otras varias.</li>
<li>Las propias grandes empresas de la Ría iban a formar su propio personal cualificado en los centros educativos que ellas mismas crearon. En el Curso de 1947-48, AHV y “La Naval” de Sestao fundaron sus respectivas escuelas de aprendices y maestría; a año siguiente abría la suya la “General Eléctrica Española, A.A.”. Posteriormente, otras empresas irán creando sus propios centros de formación profesional como Echevarría, Babcock Wilcox… En conclusión, el atraso que había adquirido el Estado español en el aspecto educativo y de formación de personal cualificado, fue sustituido en el País Vasco por instituciones privadas (religiosas y empresariales), que formaron y suministraron la mano de obra cualificada que necesitaba la industria y la economía del país<a href="#_ftn7" name="_ftnref7">[7]</a></li>
</ul>
<p>Uno de los problemas era la situación de los in­muebles: «locales inhabitables, maestros mal pagados, enorme exceso de matrículas&#8230;».</p>
<p>1.2. Entre 1949-1975: segunda época que respon­de, sobre todo, al establecimiento de los Cen­tros de la Iglesia:</p>
<ul>
<li>1938-1950: Dominicas de Burceña, Hijas de la Cruz en Landaburu (hoy cerrado), Salesianos de Burceña, Paúles en el Desierto (tras­lado en 1962 a Beurko), Nicolás Larburu, Hermanos de la Salle (hoy cerrado) y Salesianas en los Fueros (traslado posterior a Arteagabeitia).</li>
<li>1951-1975: Hijas de la Caridad en la Fundación Miranda (hoy sin ellas), Hijas de la Cruz en el Pilar (hoy día sin ellas), Colegio Larrea (asume a Rájeta y Vilallonga), Trueba y Cooperativa El Regato.</li>
</ul>
<p>2.- Asociacionismo</p>
<p>Una realidad tardía dada la importancia de la in­dustrialización. Fundamentalmente por las buenas condiciones económicas de Altos Hornos, principal activo industrial del municipio.</p>
<p>La primera sociedad obrera de corte sindical fue la de Oficios Varios, en 1898, aunque ya existían dos de Socorros Mutuos: La Primitiva (1885) y San Vicente de Paúl (1889). La Agrupación Socialista de Barakaldo se constituye en 1902, años después de las de la zona minera.</p>
<p>En los próximos años se fundarán un sinfín de asociaciones de todo tipo: sindicales (Sociedad de Obreros laminadores, Obreros Mineros del Regato), políticas (Juventud Republicana, Juventud Socialista, Juventud Vasca, Centro Obrero), recreativo-benéficas (Centro Gallego, Colonia Burgalesa, Colonia Arago­nesa, Colonia Leonesa), culturales (Centro Católico Obrero, Batzoki Retuertotarra, Banda Municipal de Música), económicas (Cooperativa de AHV), de segu­ros (La Esperanza, La Unitaria)&#8230; A partir de aquí se fueron multiplicando.</p>
<ol start="3">
<li>Beneficencia</li>
</ol>
<p>Corre a cargo tanto de la iniciativa pública como privada. En los Libros de Actas Municipales se con­tienen muchas peticiones de vecinos solicitando ayu­das dada su situación económica. Tanto los llamados «pobres de solemnidad» (98 en 1889) como los «no acomodados» al sistema dentro de la masa de inmi­grantes irán aumentando el número de mendigos y vagabundos. Añádase el paulatino aumento de los enfermos crónicos e inválidos derivados de las con­diciones en las que se trabajaba o de los accidentes laborales.</p>
<p>El primer paso se da en 1863 con la creación de la Junta de Beneficencia (Alcalde, Teniente de Alcal­de, los Regidores y el Síndico, los curas párrocos y dos de los mayores pudientes de la anteiglesia).</p>
<p>En 1906 se crea la Junta Municipal de Caridad (Alcalde, dos concejales, el cura-párroco de San Vi­cente y tres vecinos de los diez que pagasen mayor cuota de suscripción voluntaria).</p>
<p>En 1908 se constituye la Junta Local Protectora a la Infancia y Extirpación de la Mendicidad.</p>
<p>En 1916 la Junta de Beneficencia Domiciliaria. En 1932 la Junta de Protección a obreros sin trabajo.</p>
<p>Junto a las Instituciones, algunos edificios:</p>
<p>1902: Hospital-Asilo de Rontegui que alberga (en el viejo fuerte), además del hospital, la casa de Mise­ricordia y el Manicomio. En 1928 se reutiliza para epi-demiados y albergue de transeúntes pobres.</p>
<p>1910: Hospital de AHV</p>
<p>1914: Asilo Miranda: para ancianos pobres.</p>
<p><strong>&nbsp;</strong></p>
<p><strong>CONCLUSIONES</strong></p>
<ol>
<li>El siglo XX es para Barakaldo una encrucijada en la que pasa de ser un núcleo funcionalmen­te agrícola a iniciar una reconversión orientada a los servicios. En medio la acomodación al proceso de trasformaciones propias de la in­dustrialización.</li>
<li>Los cambios industriales introducidos desde mediados del s. XIX y, sobre todo, tras la última de las guerras carlistas (1876), se consolidan con rapidez desde los primeros años del XX. Estas trasformaciones culminan en la década de los años sesenta, iniciando entonces un pro­ceso de retraimiento que, tras dos décadas su­mamente complejas, dará origen a un nuevo Barakaldo, mucho menos industrial y más dedi­cado a los servicios.</li>
<li>La implantación de las industrias conllevó, ade­más de unas significativas huellas demográfi­cas, unos cambios profundos en la economía, urbanización y cultura barakaldesa. El «todo por la industria» acarreó un «nada para el resto». De­rivado de ellos desaparecieron las huellas del pasado agrícola y ferrón y determinados espa­cios de alto valor ecológico fueron sacrificados.</li>
<li>La ausencia temprana de solventes planes ur­banísticos conllevó un crecimiento desorde­nado de la ciudad que hasta el último tercio de siglo no se intentó corregir. Los barrios crecie­ron a su aire y las más recientes vías rápidas de comunicación configuraron una bicefalia urba­na separada por la vega de Ansio.</li>
<li>Los últimos planes político-urbanísticos, en muchos casos ya concluidos, iniciados o pro­yectados, parece van a dotar a la anteiglesia de un diseño más armónico y acorde con una ciudad que DESPIERTA en el siglo XX y se ESPABILA en el XXI para no caer en la mo­dorra.</li>
</ol>
<p><strong>&nbsp;</strong><strong>EPÍLOGO</strong></p>
<p>El territorio que ocupa Barakaldo ha sido, ya en sus primeras manifestaciones, un espacio de tránsi­to, un espacio de complejidades, un espacio de en­cuentro. Su ubicación crucial (entre ríos, entre dos potentes villas, en el camino de Burgos y Santander, entre Enkartaciones y Bizkaia) supo aprovecharla para acoger a pueblos y culturas diferentes. En el siglo XX, a la llamada de la mina y del hierro, una población heterogénea desembarcó en el territorio. Una vez más sus diversos habitantes, en medio de conflictos y tempestades, tuvieron la capacidad de salir adelante asumiendo las diferencias.</p>
<p>Hoy, se repite la historia. Iniciado el siglo XXI nue­vas gentes (en este caso extranjeras) se acercan a nuestras puertas en demanda de un presente me­jor. Nos recuerdan que en la edad antigua, en la edad media y hace apenas cincuenta años otras riadas humanas arribaron a estas tierras. Nadie po­drá decir que no tenemos experiencia en estos asun­tos. La historia nos demandará si de ella hemos aprendido algo y lo hemos puesto en práctica por­que Barakaldo ha sido, desde siempre, tierra de aco­gida.</p>
<p><strong>&nbsp;</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Aunque determinados autores (Lazurtegui, Sanz Escartin, González Portilla…) afirman que la inmensa mayoría de la población minera no eran vascos, los trabajos de González Ugarte y Pérez Castroviejo muestran lo contrario, especialmente del proveniente de la propia Vizcaya. Manuel ESCUDERO en “Minería e industrialización de Vizcaya” p. 45-46.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Se tiene en cuenta la suma de “Rubio”, “Lavado” y “Carbonato”. Datos tomados de Manuel GONZÁLEZ PORTILLA- José Mª GARMENDIA “La posguerra en el País Vasco”, pp. 70-74</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Manuel GONZÁLEZ PORTILLA- José Mª GARMENDIA “La posguerra en el País Vasco”, p.11</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> Manuel GONZÁLEZ PORTILLA- José Mª GARMENDIA “La posguerra en el País Vasco”, p.20</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Una buena Biografía de Perezagua es la editada por Norberto IBÁÑEZ y José Antonio PÉREZ en Temas vizcaínos, nn. 346-347,</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> Manuel MONTERO en “La California del hierro”, p.57 afirma que “<em>los tres son los impulsores del nuevo pluralismo político que mejor representan la modernización política de Vizcaya que habría de afectar a todo el País Vasco</em>”. Añade una breve biografía de cada uno de ellos.</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> Manuel GONZÁLEZ PORTILLA- José Mª GARMENDIA “La posguerra en el País Vasco”, pp. 55-56</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>RECORRIDO HISTÓRICO 76: SUSUNAGA: VIVO RECUERDO DE UNA CASA-TORRE</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 05 May 2026 06:32:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[Recorridos]]></category>
		<category><![CDATA[Urbanismo]]></category>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div>Contempla uno con mirada abierta nuestro entorno (torres de Beurko-2016) y vislumbra un caserío ordenado tanto en su primitivo núcleo (que unía las plazas de Abajo -Vilallonga- y Arriba-Ayuntamiento-) como en su ensanche (Fueros-BideOnera-Santa Teresa-San Vicente). En su perímetro los denominados barrios “obreros (Zuazo, Arteagabeitia, Retuerto, Rontegi, Lasesarre, Bagatza y Beurko). Apegado a este gran [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div><p>Contempla uno con mirada abierta nuestro entorno (torres de Beurko-2016) y vislumbra un caserío ordenado tanto en su primitivo núcleo (que unía las plazas de Abajo -Vilallonga- y Arriba-Ayuntamiento-) como en su ensanche (Fueros-BideOnera-Santa Teresa-San Vicente). En su perímetro los denominados barrios “obreros (Zuazo, Arteagabeitia, Retuerto, Rontegi, Lasesarre, Bagatza y Beurko). Apegado a este gran núcleo, Cruces y, alejado del ciudadanil ruido, el “valle del Regato”. Bordea el noroeste urbano la alargada silueta curva del Mega Park.</p>
<p>Una contemplación que refleja una ciudad insulsa que, desaparecida la razón principal de su desarrollo (la industrialización de finales del siglo XIX y gran parte del XX), lucha por su supervivencia significativa ante el empuje de la siempre observante Bilbao.</p>
<p>Es preciso mirar el pasado para vivir el presente y proyectar un futuro sostenible que profundice en su Historia. Una historia que, en el caso de la anteiglesia, ha sufrido y sufre más de miopía que de vista cansada, comenzando por los programas políticos (de todo signo) que adolecen de perspectiva renovadora para centrase, cuasi exclusivamente, en el presente que, a fin de cuentas, es lo que moviliza el voto ciudadano.</p>
<p>Presentamos en este recorrido (hacia atrás, presente y futuro) el excelente trabajo de Juan Glez. Cembelllín<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a> sobre la “Casa-Torre” de Susunaga, como resto más significativo de la existencia del Barakaldo permanente y eterno.</p>
<p>Se alza el caserío de Susunaga en la ladera del monte Argalario, sobre la vega conformada por el curso bajo del río Regato<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>. En el centro de la barriada se sitúa la torre del mismo nombre, domi­nando desde su posición la tradicional ruta Bilbao-Castro Urdiales en su recorrido entre Retuerto y Ugarte<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>, ruta cuya importancia queda señalada por la existencia en su entorno de otras casas fuertes (Zuazo, Careaga, Retuerto) hoy desaparecidas.</p>
<p>Actualmente el en otro tiempo fértil y rico valle, por cuyo control no dudaron en enfrentarse los linajes banderizos durante la Edad Media<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a>, apare­ce saturado por grandes bloques de viviendas y una sucesión, sin solución de continuidad, de naves industriales. La privilegiada situación de Susunaga ha salvado a la torre de ser destruida por los embates del descontrolado proceso industrializador de los últimos años, y a la vez la ha convenido en uno de los últimos y marginales reductos del mundo rural en Barakaldo.</p>
<p><strong>&nbsp;</strong><strong>1.- <u>Origen de las Casas-Torre</u></strong></p>
<p>Desde el siglo X hasta cerca del año 1300 Europa conoció una larga etapa de crecimiento que desembocó en una relativa superpoblación, cuyo precario equilibrio se rompió durante un siglo XIV caracterizado por constantes crisis de subsisten­cias, hambres y epidemias, culminadas por la Peste Negra (1348-50). El consiguiente descenso demográfico afectó a la producción, a los ingresos fisca­les, a los tributos y a la renta del suelo. Para luchar contra estas dificultades los monarcas optaron por devaluar la moneda, lo que afectó a los ingresos fijos percibidos en metálico: soldadas de los hidalgos, tributos en dinero, etc.</p>
<p>Los señores, los nobles, que se vieron directa­mente afectados por esta crisis, no tardaron en reaccionar. Y esta reacción consistió en el recurso a la violencia, tratando de imponer o de reactualizar viejas cargas sobre los labradores, usurpando tie­rras, apropiándose de los diezmos de las Iglesias, asaltando los caminos; dedicándose, en fin, al des­pojo de labradores, clérigos y comerciantes. Pero estas actividades no solucionaron todos los proble­mas económicos de los señores, que acabaron por verse así implicados en una serie de conflictos internos entre ellos, agrupados, en el País Vasco, en dos bandos oñacinos y gamboinos- de límites no siempre precisos. Estas «luchas de bandos» tenían pues, como causa última, lo que Lope García de Salazar denominó «valer más», esto es, poseer más rentas, hombres y honor; se combatía por defender el nivel socioeconómico del linaje, por resolver una situación crítica, sin detenerse en los medios que para ello fueran necesarios. Los clanes hidalgos de cada comarca, capitaneados por sus «parientes mayores», se enfrentaban entre sí por conseguir el pleno dominio sobre su entorno<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a>.</p>
<p>Este constante estado de guerra obligó a la pequeña nobleza rural a reforzar sus viviendas, a convertirlas en reducidas fortalezas en las que po­der resistir los embates de las familias enemigas: nacían así las torres que aún hoy, perdida su función y, en muchos casos, buena parte de sus característi­cas definitorias, alzan su peculiar volumen distribui­das por toda la geografía vizcaína. La torre o casa fuerte es un edificio levantado sin ningún tipo de cimentación sobre una planta cuadrangular y, al menos en origen, de gran desa­rrollo vertical. Sus muros, de un gran grosor que habitualmente supera el metro y en alguna ocasión alcanza los tres, son cerrados, sin apenas ventanas o puertas; estas últimas suelen estar bien protegidas, situándose a veces la principal en la segunda planta, a la que se accede mediante un patín o escalera exterior en piedra fácilmente defendible desde el interior de la construcción. En sus fachadas es frecuente ver hileras de canes o ménsulas destina­das al soporte de cadalsos o voladizos en madera, que eran armados en los momentos de peligro a fin de aumentar las posibilidades defensivas de la forta­leza. En los modelos más desarrollados este torreón era rodeado por una cerca, un recinto amurallado exterior como en Butrón, la Quadra o Muñatones, ésta dotada de doble muro y foso.</p>
<p>Pero estas construcciones no han de ser enten­didas tan solo desde un punto de vista castrense: habitualmente aparecen asociadas a una ermita, un molino y/o ferrería, una vía de comunicación, etc. Se constituían así como auténticas células de poder y dominio, no solo desde el punto de vista militar, sino también desde el económico y religioso.</p>
<p><strong>2.- <u>Los señores de la Torre durante la Edad Media</u></strong></p>
<p>El linaje de Susunaga nació a fines del siglo XIII, al poblar un segundón de los Zamudio en el lugar del mismo nombre, en el Txoriherri. Alguno de sus miembros debió de pasar a Artecona, en Galdames, desde donde más tarde se trasladaron a Barakaldo, emparentando allí con la familia de este apellido, a través de la que heredaron parte del patronato del templo de San Vicente. Este largo periplo hasta llegar a su asentamien­to definitivo quizás pueda ser puesto en relación con la expansión de los Zamudio y sus afines, quienes, mediante una hábil política matrimonial y militar, alcanzaron una de las más altas posiciones entre los linajes hidalgos vizcaínos, posición perdida al dis­gregar Ordoño de Zamudio su amplio patrimonio repartiéndolo entre sus numerosos hijos.</p>
<p>Lope García de Salazar nos dice de los Susuna­ga que <em>«fueron omes para mucho, e del que ay mas memoria que mas valio de ellos fue Martin Sanches de Susunaga, el Viejo»,</em> que tuvo por hijos a Martín Sánchez, su sucesor, Sancho Ortíz y Juan Negrete. Estos son los únicos representantes conocidos del clan, y prácticamente nada sabemos sobre sus acti­vidades, salvo las escuetas notas que a ellos dedica el cronista de Muñatones: vinculados habitualmente al bando gamboino, se iniciaron en las luchas entre estos y los oñacinos a mediados del siglo XIV, si bien fue a partir de 1370 cuando sus enfrentamientos con los Retuerto, <em>«oviendo sus yntençiones como vesinos, a qual valería mas en la tierra»,</em> se hicieron habituales, prolongándose durante todo el siglo XV. Fue posiblemente tras finalizar este período de conflictos cuando la torre que nos ocupa adoptó su forma definitiva.</p>
<p>Goyo Bañales<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a> nos acerca al Mayorazgo de Susunaga en los siguientes términos. 1) Relación de propiedades: La casa torre de Susúnaga y las sepulturas de la casa y torre de Susúnaga en San Vicente de Barakaldo. 2) Propietarios: no hemos encontrado una relación de las propiedades que componían el mayorazgo de Susunaga salvo la referencia que hacen sus dueños a poseer la torre y las sepulturas del solar en la parroquia de San Vicente. El linaje de Susunaga fue uno de los principales de Barakaldo en el transcurso de las guerras de bandos y por tanto es de suponer que el solar estaría en consonancia con la importancia del clan por lo que posiblemente los bienes del mayorazgo fuesen la mayor parte de las heredades de su entorno, salvo lo correspondiente a dos o tres caserías situadas en las inmediaciones.</p>
<p>Era frecuente que junto a las casas-torre se levantase alguna casa llana propiedad de los parientes o allegados del solar. De las existentes junto a la torre de Susúnaga tenemos noticia de las llamadas <em>casería </em><em>de Susúnaga, casa vieja de Susúnaga y casa de Susunagabeitia. El apellido Susúnaga había estado al frente de la torre y del linaje al menos desde finales de Edad Media pero desapareció antes de terminar el siglo XVI en la persona de Inés de Susúnaga, que había contraído matrimonio con el escribano de Barakaldo Martin Ruiz de Landaburu, hijo del también escribano Martín Ruiz de Landaburu y de Inés de Ugarte. Martín Ruiz de Landaburu había casado con anterioridad con Catalina de Loizaga, dueña de la casería de Loizaga, de cuyo matrimonio nació Teresa de Landaburu y Loizaga. De sus nupcias con </em>Inés de Susúnaga nació María Sáez de Landaburu y Susúnaga.</p>
<p>En el año 1600 María Sáez de Landaburu y Susúnaga contrae matrimonio con Toribio Ruiz de Bustamante (n. 1558) y su madre, Inés de Susúnaga, la dota con el solar y torre de Susúnaga. Ese mismo año Toribio Ruiz comienza la construcción de una aceña en el regato de Careaga. Por esas fechas Teresa de Landaburu y Loizaga contrae matrimonio con Lope de Careaga, hijo de Lope de Larrazabal de Careaga y Antonia de Careaga, dueño de la casería de Careaga. Ella lleva en dote la casería de Loizaga.</p>
<p>Ambas hermanas, María Sáez de Landaburu Susúnaga y Teresa de Landaburu Loizaga fueron las últimas en poseer por línea de antepasados sus respectivos solares. Teresa debió morir sin dejar descendencia porque alguna generación más tarde se dice que la casería de Loizaga recayó en María Sáez. Y de esta última leemos que de su matrimonio con Toribio Ruiz de Bustamante nació Juan de Bustamante, quien murió sin descendencia y <em>entró en posesión de la </em><em>casería de Loizaga el General Vallecilla, y después su hijo el licenciado Juan de Vallecilla y el Casal y este se la vendió a Juan de Beurco Larrea. </em></p>
<p>De esta forma vemos recaer la casería de Loizaga en el mayorazgo de Beurco-Larrea pero nos quedamos sin saber en quien recayó la torre y solar de Susúnaga. Perdemos así la referencia de los dueños del solar hasta finales del siglo XVII, años en los que está al frente del mayorazgo el apellido Azebal. Estos descendían de Simón del Azebal (f.1634), natural del barrio de Mercadillo de Galdames, quien fue a casar a San Salvador del Valle con Magdalena de Hemegaray, hija de Juan de Hemegaray y María Saez de Trapaga. De este matrimonio nacieron Simón y Lucas del Azebal.</p>
<p>Lucas, el hijo mayor se avecindó en San Salvador del Valle y Simón se avecindó en Barakaldo, donde casó con María López de la Bárcena. De este matrimonio nacieron: Juan Ramos del Azebal, casado con María Santos de Uraga, Diego del Azebal, que contrajo matrimonio con Agustina de Landaburu.</p>
<p>En el año 1669 encontramos a Juan Ramos del Azebal como dueño de la torre de Susúnaga, aunque en la documentación no se aclara si lo era por compra, herencia o matrimonio. Juan Ramos del Azebal falleció en 1704. En la relación de fallecidos de este año en San Vicente de Barakaldo junto a la cita que recoge su defunción figura una nota en la que se dice: <em>«no testó por ser su </em><em>hacienda de vínculo y mayorazgo». </em>Este mismo año de 1704 se realizó una fogueración en la que se recogen siete fogueras en el barrio de <em>Aguirre-Susúnaga, </em>dos de las cuales corresponden a Diego y a Martín del Azebal. Este último hijo y heredero de Juan Ramos del Azebal quien, cuando se recogieron los datos del censo, estaría ya al frente de la casa de Susúnaga.</p>
<p>En los libros eclesiásticos de Barakaldo encontramos a Martín del Azebal Uraga casado con María Hermuco de Izaguirre, hija de Iñigo de Izaguirre y María de Tellitu. Fueron padres, al menos, de Vicente (b. 1703) y María Santos (b. 1698). También les suponemos padres de Juan Ventura del Azebal, casado con Francisca de Sobiñas, a quienes se menciona como dueño de la torre de Susúnaga y padres de Domingo del Azebal Sobiñas, quien les heredó a mediados del siglo XVIII.</p>
<p><strong>&nbsp;</strong><strong>3.- <u>Evolución histórica</u></strong></p>
<p>Levantada originalmente en el siglo XIV, como sede de un linaje directamente implicado en las luchas banderizas, es posible que no fuese en un primer momento más que una sólida construcción en madera para, más tarde, ser sustituida por una torre fuerte aparejada en piedra, único material capaz de hacer frente a las cada vez más difundidas armas de fuego. Sin duda tuvo entonces una mayor altura de la que hoy muestra y que pudo perder como consecuencia de la orden dictada en 1458 por Enrique IV a fin de derribar la parte alta de las casas torre vizcaínas.&nbsp; Tras el conflictivo período bajomedieval, a fines del siglo XV se produjo un cambio de sentido de la coyuntura económica: la crisis cedió paso progresivamente a una nueva fase expansiva. A este hecho, que suponía la desaparición de las causas que habían generado las guerras de bandos, hemos de unir la directa intervención de la monarquía como poder pacificador, por un lado, y como fuente de nuevas posibilidades de encumbramiento para la nobleza (participación en las guerras de conquista, adjudicación de puestos en la recién creada estruc­tura administrativa del Estado, etc,&#8230;) por otro. La unión de todos estos factores, íntimamente relacio­nados entre sí, abriría un extenso período de tranquilidad social en el mundo vasco.</p>
<p>Como consecuencia de esta situación, muchas torres fueron abandonadas al resultar inadecuadas a los nuevos modos de vida de la nobleza rural vizcaína, alejada ya de las violencias medievales y deseosa de una vivienda de carácter más residen­cial, apropiada a la condición de cortesanos, funcio­narios o rentistas adquirida habitualmente por sus moradores.</p>
<p>En otros casos, no obstante, las casas fuertes fueron reconvertidas en función de las nuevas nece­sidades, a base generalmente de abrir abundantes ventanas en los gruesos y herméticos muros del edificio, a fin de favorecer sus posibilidades habita­cionales. Así se hizo, por ejemplo, en las torres de Ariz, en Basauri, La Puente, en Sopuerta, Muxika, en el municipio del mismo nombre, o en la que ahora nos ocupa: Susunaga, en Barakaldo. En ella se rasgaron las fachadas por medio de artísticos vanos y se le añadieron elementos ornamentales de gran calidad que le hicieron perder su primitivo aspecto castrense transformándola en un modesto palacete rural.</p>
<p>Desde la realización de estas reformas, a princi­pios del XVI, el edificio parece haber sufrido pocos cambios, salvo la apertura de algunos nuevos hue­cos. Por tanto, la casa fuerte de Susunaga se nos presenta hoy en día como uno de los edificios gótico-renacentistas residenciales -más que milita­res- que mejor ha conservado hasta nuestros días su imagen original.</p>
<p><strong>4.- <u>Descripción</u></strong></p>
<p>La torre de Susunaga es una construcción cúbica, de dimensiones más pequeñas de lo habitual en las casas fuertes (9 x 9 x 8 m. aproximadamente), contando tan sólo con dos plantas y un pequeño camarote alzados directamente sobre una parcela previamente abancalada, formando un basamento o pedestal delimitado por sillares poco trabajados.</p>
<p>Las paredes alcanzan una anchura de poco más de 80 cm. en su planta inferior, perdiendo unos 20 cm. en cada altura.&nbsp; Sus muros se aparejan en mampuesto (que en la fachada delantera aparece algo trabajado) empleándose sillería tan sólo en el recerco de los vanos y las esquinas del edificio. A excepción de estos sillares, en arenisca, el material empleado es caliza de no muy buena calidad.</p>
<p>La primera planta es la más hermética de las dos principales que levanta la torre. Tan sólo vemos en ella un hueco importante, el único ingreso de la casa: un arco de medio punto nacelado, con sus aristas ligeramente rebajadas, de grandes dimensio­nes (1,05 m. de luz por 2,15 de altura total) formado por cinco dovelas de gran radio (1,60 m.) perfectamente trazadas, la central de las cuales luce un escuson o escudo sin labrar. Este acceso se abre paso a través del muro en cañón escarzano. Se sitúa este vano a ras del suelo y lateralizado, como es habitual en las construcciones góticas y renacentistas, y dispuesto en función de la escalera que comunica las tres alturas, y que más adelante describiremos.</p>
<p>Completa la fachada principal un ventanillo cuadrado de factura moderna. Al Norte cuenta este primer piso con una aspillera (hoy oculta por la chimenea de una estufa) y otras dos al Sur, siendo ciego el muro Oeste. Mientras esta planta debió servir, como lo hace aún, de almacén, bodega o cuadra -pese a su vocación residencialista, Susunaga probablemente fue siempre sede de una célula de producción agro­pecuaria- el piso superior, más iluminado, fue el propiamente de habitación. Se abre hacia el Este un vano moderno y una ventana ajimezada conformada por dos arcos gemelos de medio punto rematados en su arista por una doble moldura cóncava rellena con bolas. Hoy, sin embargo, le falta el mainel o parteluz, y el hueco ha sido prolongado hacia abajo, convirtiéndolo en un balcón.</p>
<p>La torre de Susunaga jerarquiza claramente sus fachadas, bonificando ornamentalmente a la princi­pal, en la que además del acceso y la referida ventana podemos ver los elementos decorativos de mayor interés del edificio: se trata de una serie de relieves, tallados en la zona superior de esta segun­da altura, en los que aparecen representados un cazador -o más bien un montero soplando un cuerno de caza (en el ángulo izquierdo)-, una especie de serpiente con dos cabezas, una por cada extre­mo, un perro de caza (en un guardapolvos situado sobre la ventana) y un cerdo o un jabalí (en el ángulo derecho). El conjunto parece formar una escena -cazador, perro, jabalí-, aunque interrumpida por la presencia de la serpiente. Estas excepcionales imágenes -Susunaga es la única casa fuerte que cuenta con este tipo de decoración- se encuentran en un variado estado de conservación: bueno para el cazador, algo peor para el jabalí, y deficiente para las figuras situadas sobre el vano.</p>
<p>Hacia el Norte, y siguiendo en el segundo piso, se abre un pequeño vano en arco conopial complejo y otro de semejantes dimensiones, trilobulado, se orienta al Sur. Al Oeste debió de existir una ventana de carac­terísticas similares que no ha llegado hasta noso­tros, aunque se conserva el cañón, escarzano, a través del que penetraba el muro. Junto a él se puede ver un nuevo vano moderno, adintelado.</p>
<p>Tanto el acceso como estos huecos de la segun­da planta y los relieves responden estilísticamente al renacimiento, siendo datables en la primera mitad del XVI, probablemente durante la tercera década de la centuria, momento en el que la torre debió de ser rehecha, aunque aprovechando los muros pre­viamente existentes.</p>
<p>Sin embargo, y pese a esta tardía datación, algunos de estos elementos pueden considerarse como arcaizantes, retardatarios, como el vano en arco conopial, que responde aún a un espíritu gótico, y el friso de imágenes de la cara principal, cuya temática -una cacería- nos vuelve al mundo y la mentalidad medievales, en las que los señores consideraban las actividades venatorias tanto un deporte o distracción como una forma de entrena­miento para la guerra, en contraste con el desdén que por ellas sentía el hombre renacentista; pero además la práctica de la caza era en la Vizcaya de los siglos XIV y XV, a juzgar por lo que sobre ella disponen el Capitulado de Juan Nuñez de Lara y el Fuero Viejo, un derecho reservado exclusiva­mente a los hidalgos, por lo que la escena de Susunaga podría entenderse como una referencia a los privilegios de los que en otro tiempo gozaron sus moradores y como un reflejo de su poder y su noble cuna.&nbsp; Una tercera planta, ciega al exterior y de escasa altura, constituye el camarote y sirve de apoyo a la cubierta a cuatro vertientes que remata el edificio.</p>
<p>Interiormente Susunaga se estructura a base de pisos holladeros, de vigas de madera trabadas entre las fachadas Sur y Norte en la primera planta y Este y Oeste en la segunda, tratando posiblemente con estas alternancias de equilibrar las presiones y los pesos sobre los muros; estas vigas se apean funda­mentalmente en los rebajes escalonados del muro, aunque refuerzan este armazón, que prácticamente se alza independientemente de las paredes perime­trales, tres pies derechos en la altura inferior y dos en las superiores, algunos de los cuales están dota­dos de brazos o tornapuntas.</p>
<p>La comunicación entre las plantas se realiza a través de una escalera de madera, de único tramo, situada prácticamente en línea con el acceso y que sube, adosada al muro Norte, directamente desde el suelo del edificio hasta el sobrado, descansando tan sólo en un leve rellano desde el que se accede a la planta noble, la puramente residencial.</p>
<p>De su descripción se deduce que, más que una torre fuerte, Susunaga es un pequeño palacio rural, un edificio residencial de calidad en el que posible­mente lo único conservado de su primitiva fábrica gótica, alzada en el siglo XV con motivo de las guerras de linajes, sean los muros perimetrales, mantenidos en la reforma que a principios del XVI le dio su definitivo aspecto, y que proporcionó a la casa sus más destacables elementos: el acceso, los vanos de la segunda altura y, sobre todo, los relie­ves; ellos son, gracias a su calidad artística, los que definen y caracterizan a esta torre como una de las construcciones más reseñables de su época.</p>
<p><strong>5.- <u>&nbsp;Estado actual</u></strong></p>
<p>Susunaga, como muchas otras casas fuertes, se halla convertida hoy en sede de una explotación agrícola. Sin embargo, y este es un caso poco frecuente, la adaptación para tal función apenas le ha perjudicado: salvo la presencia de algunas tejava­nas al Este y al Sur, el edificio se mantiene total­mente exento, libre de los habituales y antiestéticos añadidos modernos; por otro lado, se han respetado casi en su totalidad los huecos originales, abriéndo­se en sus muros tan sólo aquellos estrictamente necesarios.</p>
<p>En consecuencia, el estado de conservación de esta construcción es más que aceptable, a excep­ción de los desperfectos en el vano geminado de la fachada Este y en parte de los relieves.</p>
<p>Favorece esta situación la decidida intención de sus actuales habitantes, la familia Saracho, de conservar y, en la medida de sus posibilidades, consolidar el edifi­cio, actitud poco frecuente y por ello más destaca­ble.</p>
<p>Sin embargo, la reciente creación de un gigan­tesco vertedero en sus inmediaciones amenaza con destruir no solo la torre, sino toda la barriada de Susunaga. Se hace por ello urgente, cuando menos, la limitación de la expansión del citado vertedero, que a estas alturas ya ha deteriorado irremediable­mente la calidad ambiental del entorno.</p>
<p>La protección de la casa resulta tanto más necesaria por cuanto se halla enclavada en un área escasa en edificios monumentales, lo que revaloriza aún más sus ya señaladas características históricas, arquitectónicas y decorativas<a href="#_ftn7" name="_ftnref7">[7]</a>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>&nbsp;</strong><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Juan M. GONZÁLEZ CEMBELLÍN: “Monumentos de Bizkaia”.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Con este nombre se denomina al complejo Agirtza-Castaños-Galindo.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Posiblemente referenciado como “Huart” en el más antiguo documento de la zona (1040).</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> Lope García de SALAZAR: “Bienandanzas y fortunas”.</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Un excelente artículo sobre los “Parientes mayores” lo encontramos en “La lucha de Bandos en el País Vasco”, José Ramón DÍAZ de DURANA (ed), pp. 207-233</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> Goyo BAÑALES “Mayorazgos de Barakaldo” pp. 83-89</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> En torno al año 1990 la familia Saracho, efectivamente, remodeló toda la torre respetando lo más significativo de la misma. Hoy aparece con toda su mampostería raseada y pintada de color “fucsia”. Se han respetado las sillerías esquineras, ventanales y relieves citados.</p>
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		<title>RECORRIDO HISTÓRICO 74: COMO EN TODAS LAS GUERRAS: EL HAMBRE</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 Apr 2026 06:30:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Recorridos]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div>Un tema muy recordado por las personas que tuvieron que vivir la guerra en Barakaldo (y, sobre todo, la posguerra) es el del hambre o la escasez de comida. Pero tengo que decir, que la falta de alimentos no afecto a todo el mundo por igual. No era lo mismo vivir en el centro urbano [&#8230;]]]></description>
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<p>La gente que vivía en barrios de índole rural, o que tuvieron acceso a productos agrícolas de primera mano, pudieron sobrellevar mejor los periodos de escasez<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>. Pero bien es cierto, que tuvieron que defender sus huertas de los robos de la gente más desesperada. Llegaron incluso a tener que hacer guardias armados con cuchillos o aperos de labranza, para defender así la comida de sus familias. Estos casos parece ser no son muchos, pero sí que existieron, tal y como afirmaba Paula Landeta. La población en general, se comportó de una manera muy honorable, aún esas situaciones más extremas. En la mayor parte de los casos documentados y acusados de robo en huertas, se trata sobre todo de pequeñas substracciones de fruta y vegetales, no de grandes saqueos.</p>
<p>Las familias propietarias de las huertas, también utilizaron los productos que sacaban de la tierra para venderlos o intercambiarlos por otro tipo de productos, normalmente más difíciles de conseguir. Muchas de estas personas, se dedicaban al estraperlo<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a> y a vender sus productos en el mercado negro. Otras familias poseedoras de huertas tuvieron la suerte de tener batallones acuartelados cerca de sus casas, ya de paso o durante toda la guerra. En estos casos, estos batallones lo que hacían era canjear los productos de la huerta por otros productos a los que la población civil tenía más difícil acceso. Esos mismos batallones también intercambiaron trabajos eventuales por comida, tal y como recuerda Ana María Cermeño: <em>«Donde los rojos teníamos que hacer calcetines para los soldados del frente a cambio de pan».</em></p>
<p>Por otro lado, la población que vivía en el casco urbano de Barakaldo sufrió de una manera mayor la escasez de alimentos. Solo unos pocos afortunados tenían acceso a los productos agrícolas gracias a familiares o amigos. Lo normal era que tuvieran que conformarse con los productos que pudieran comprar con sus libretas &nbsp;cartillas de raciona­miento. Los productos racionados iban desde el aceite, garbanzos, patatas hasta el jabón. Estos productos los gestionaba y distribuía el propio Gobierno de Euzkadi. El Gobierno ponía el precio al que se debían vender los productos racionados a los ayun­tamientos, mayoristas, minoristas y particulares. El propio Gobierno era el encargado de sancionar y multar a los que cometieran infracciones queriéndose aprovechar de la situación y de la desesperación de una población hambrienta.</p>
<p>Para poder utilizar las libretas, existían una serie de reglas, que incluso se publica­ron en los diarios, para informar mejor a la población. Estas eran las principales normas:</p>
<ul>
<li>Cada libreta ha de quedar adscrita a un establecimiento determinado.</li>
<li>Los proveedores, además de estampar en la libreta su sello, formarán por du­plicado la relación de los que han de surtirse en su despacho, presentando una de las relaciones en los puntos indicados anteriormente: Centro Mercantil, Federación Viz­caína de Ultramarinos o Delegación de Cooperación.</li>
<li>La otra relación la conservarán en su poder para las debidas comprobaciones</li>
<li>Las entidades antes señaladas remitirán, a su vez, a estas oficinas (Gran Vía, 5E cuarto), las relaciones que hayan recibido de los establecimientos, a fin de establece-el registro de cada tienda para el racionamiento.</li>
<li>Se advierte al vecindario que aquellas libretas que no hayan sido selladas pre­viamente en un establecimiento, no serán utilizables para el racionamiento. Lo que ha­cemos saber para conocimiento de todos y en evitación de ulteriores reclamaciones<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a>.</li>
</ul>
<p>Cuando comienzan las evacuaciones al extranjero o las largas ausencias en Barakaldo, el deber de las familias es el de pasarse por las oficinas de Abastos a dar de baja a las personas que estaban en los anteriores supuestos, para poder llevar así un mejor control de la población, artículos distribuidos y evitar posibles engaños y fraudes favoreciéndose de la situación de caos reinante sobre todo tras el comienzo de la ofen­siva liderada por Mola. Esta misma petición para dar de baja a los ausentes se hizo al final de la guerra (en Barakaldo el 2 de junio de 1937). El 3 de junio, sin embargo, la oficina de Abastos de Barakaldo lanza el aviso a la población para que inscriba en la oficina a los recién nacidos. Para ello tenían que llevar un certificado del juzgado. De esta forma podemos ver que era muy importante para las autoridades el saber cuánta gente estaba inscrita en las libretas sin tener que estarlo, y cuantas faltaban por estar apuntadas. Por eso mismo también insistían en que los refugiados se apuntaran si todavía no lo habían hecho a principios de junio.</p>
<p>Este mismo día aparece el nuevo racionamiento en Bizkaia y Zona Leal. Con artículos como garbanzos, arroz, tomate y azúcar. Se especifica que el 13 de febrero de 1937 se dará por habitante 500 gramos de garbanzos, 250 gramos de arroz, 250 gramos de bacalao y 250 gramos de azúcar. Y por libreta se dará un bote. Incluso se llegó a racionar el jabón, que se distribuía a 0,45 pesetas los 250 gramos que se daban por habitante en los distintos ultramarinos de la localidad. Como uno de los problemas para el abastecimiento de la población era el bloque franquista del Cantábrico, cuando un barco logra entrar en puerto es todo un acontecimiento que incluso se publicita en los periódicos. Es el caso del vapor inglés «Sheat Gorth» que después de que lograra entrar en puerto bizkaino y gracias a los víveres que pudo traer a Bizkaia, la dirección general de líquidos, alimentos y compras avisaron que las próximas semanas suministrarían semanalmente cuatro garrafones de vino por cada establecimiento.</p>
<p>Un ejemplo de los distintos precios que existían en función de si se era mayorista, minorista, ayuntamiento o particular, lo tenemos en esta tabla publicada en <em>Tierra Vasca </em>a finales de diciembre de 1936<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="97">&nbsp;</td>
<td width="106"><strong>Para </strong></p>
<p><strong>el mayorista</strong></td>
<td width="114"><strong>Para </strong></p>
<p><strong>el minorista</strong></td>
<td width="126"><strong>Para </strong></p>
<p><strong>el Ayuntamiento</strong></td>
<td width="119"><strong>Para </strong></p>
<p><strong>el público</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="97"><strong>Patata</strong></td>
<td width="106">0,45 pts/kilo</td>
<td width="114">0,47 pts/kilo</td>
<td width="126">0,47 pts/kilo</td>
<td width="119">0,50 pts/kilo</td>
</tr>
<tr>
<td width="97"><strong>Garbanzos</strong></td>
<td width="106">xxx</td>
<td width="114">1,315 pts/kilo</td>
<td width="126">1,315 pts/kilo</td>
<td width="119">1,40 pts/kilo</td>
</tr>
<tr>
<td width="97"><strong>Bacalao</strong></td>
<td width="106">2,80 pts/kilo</td>
<td width="114">2,82 pts/kilo</td>
<td width="126">2,82 pts/kilo</td>
<td width="119">2,90 pts/kilo</td>
</tr>
<tr>
<td width="97"><strong>Azúcar</strong></td>
<td width="106">1,70 pts/kilo</td>
<td width="114">1,73 pts/kilo</td>
<td width="126">1,73 pts/kilo</td>
<td width="119">1,80 pts/kilo</td>
</tr>
<tr>
<td width="97"><strong>Arroz</strong></td>
<td width="106">0,74 pts/kilo</td>
<td width="114">0,79 pts/kilo</td>
<td width="126">0,77 pts/kilo</td>
<td width="119">0,85 pts/kilo</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<p>Si analizamos la tabla de precios de finales de diciembre de 1936, se puede entender que los miembros de los diversos partidos políticos y sindicatos quisieran cambiar el modo en el que se estaba llevando a cabo el reparto de alimentos. Podemos comprobar que los precios a los que se vendían los alimentos para los mayoristas eran menores que los precios a los que se vendían los mismos productos tanto al Ayuntamientos como a particulares<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a>. Muchas personas y organizaciones vieron a oportunidad en esta Guerra Civil de cambiar el tipo de sociedad basada en el consumo en el que se vivía en aquel momento. Vieron que era un buen momento para tratar del punto de vista político-social-económico de la población, con la posibilidad e salirse de la teoría y entrar de lleno en la práctica. Como es el intento de la CNT por cambiar el sistema de reparto de alimentos y productos de primera necesidad que había organizado el Gobierno de Euzkadi con sus libretas de racionamiento.</p>
<p>Esto lo podemos ver en una información aparecida en el diario <em>CNT del Norte </em>el 2 de febrero de 1937. En dicho artículo, se critica que se cuidasen más los intereses de comerciantes, almacenistas y vendedores, que los de la gente. Según los que redactaron este estudio, como ellos lo llaman, la solución estaría en crear Cooperativas de consumo por barriadas. Desde dichas cooperativas sería mucho más fácil proveer a la población de alimentos de una manera más equitativa, sin <em>«favoritismos injustificables, ni restricciones vengativas». </em>Según este diario, el objetivo principal es el de ahorrar tiempo y facilitar economías a los esfuerzos que se realizan para resistir la campaña. Además, justifican que estas no son sus ideas de economía, sino que estas ideas son las que mejores resultados podrían dan en la situación de guerra en la que estaban. Este plan funcionaría de la siguiente manera: en cada barriada, el Ayuntamiento correspondiente entregaría a cada familia del barrio un padrón, donde los interesados harían una relación del número de familiares y una serie de datos para organizar la es­tadística. Como por ejemplo, condición de cada uno de los familiares. Dentro de este punto, encontraríamos cinco clasificaciones distintas:</p>
<ul>
<li>Milicianos (estos comen en los cuarteles).</li>
<li>Presidiarios (comen en las cárceles).</li>
<li>Niños menores (diferente racionamiento, previo estudio de los médicos sobre la edad).</li>
<li>Enfermos (racionamiento diferente y previo certificado del médico).</li>
<li>Personas sanas (trabajen o no).</li>
</ul>
<p>Otros detalles importantes a la hora de rellenar el padrón serían: profesión y lugar donde se trabaja. Esto se hacía para estudiar una posible sobrealimentación de los traba­jadores en faenas pesadas. Condición de refugiados, para que estos siguieran consumiendo en comedores especiales y no fueran incluidos en estas cooperativas de barriadas</p>
<p>La idea es que se encargasen de la distribución las cooperativas de barriada, que serían reguladas desde la Dirección Local de Cooperativas, siendo estas las responsa­bles de transmitir los pedidos al Departamento de Abastecimiento y de distribuir Io que les llegaba. Los productos se repartirán en función de las necesidades, y no del poder adquisitivo de cada clase social<a href="#_ftn7" name="_ftnref7">[7]</a>.</p>
<p>Otra idea que aportan desde <em>CNT deI Norte </em>es la de ampliar los comedores colec­tivos, llegando a hacer que los restaurantes y hoteles realizasen menús especiales para que quien quiera se los pudiera llevar a sus casa para comerlos en con mayor intimidad o para ser consumidos allí mismo. Esto también solucionaría en gran medida la nece­sidad de repartir por cada casa cierta cantidad de aceite, carbón y demás elementos necesarios para realizar la tradicional comida casera.</p>
<p>Por último, <em>CNT deI Norte </em>propone eliminar el sistema de cupones <em>«por ser complicado» y </em>poner al frente de la gestión de las cooperativas de barriada a personal es­pecializado de los sindicatos mercantiles de la UGT, CNT y SOV. Además, quierer reformar las libretas de racionamiento, haciendo que estas estén en blanco, para poder apuntar en ellas lo administrado y realizar así un mejor balance. Otra idea que aportar desde este diario es la de que los productos que normalmente no son racionados como las naranjas y las uvas, se pongan por turnos a disposición de las cooperativas de barrio, para que así estén todas aprovisionadas de manera regular. Creen que Io mejor sería considerar las cárceles, hospitales y comedores, a todos los efectos, como unas cooperativas de barriadas más, haciéndoles su pertinente distribución, igual que a las demás cooperativas de barriadas.</p>
<p>Dicha propuesta no prosperó, y el Gobierno de Euzkadi siguió con su programa de distribución de alimentos, tal y como lo había estado haciendo hasta ese momento. Lo que la CNT de Bizkaia se quedó con las ganas de poner en práctica, aunque fuera de una forma modificada, su ideal libertario en lo que al reparto de alimentos y productos de primera necesidad respecta. Tenían razón al decir, que el reparto no se estaba haciendo bien llegando las cartillas a manos no necesitads. Esto o desigualdades y problemas en distintos puntos, sobre todo urbanos de Barakaldo, llegando a documentarse una muerte por hambre como es el caso de Francisco Urcullu fallecido el 19 de abril de 1937 a los 53 años de edad. Pero seguro que existieron más fallecimientos por inanición en Barakaldo, pero no han quedado así registrados en ninguna parte. Sí que tenemos otros testimonios directos, de personas que vivieron aquellos meses con la angustia de encontrar algo que llevarse a la boca. El caso de Elba García Ibisate es muy significativo, porque resume bien a las claras las penurias que tuvieron que pasar muchísimos barakaldeses y barakaldesas a una edad en la que tenían que estar pensando en jugar, y no en salvar la vida. Elba trae a la memoria cómo una vecina le pedía a su madre las peladuras de naranjas y patatas, para hacer guisos y purés, porque no tenían nada con lo que alimentarse. Porque <em>«había gente que sobrevivía a base de pellejos de naranja y peladuras de patata», </em>añade Elba llenándosele los ojos de tristeza.»<em>Un día, </em>sigue recordando Elba, <em>mi madre tenía dos huevos, y nos dijo que nos iba a ha</em><em>cer una tortilla. Entonces, bajó una vecina, que tenía un niño pequeño, y le pidió a mi madre uno de los huevos. Mi madre se lo dio, y yo protesté, pensando que si una tortilla de dos huevos para seis me parecía escasa, una tortilla de un solo huevo no nos iba a llegar para llenar la tripa. Mi madre entonces hizo la tortilla con el huevo y maicena. De esta ma­nera no solo cenamos nosotras seis, sino que también cenaron los vecinos. Además, mi ama nos cantaba zortzikos para quitarnos el hambre, </em>recuerda Elba mientras se le quiebra la voz de la emoción y se le van humedeciendo los ojos.</p>
<p>Se añade en este caso la angustia de una madre, que creía que su hija podría sufrir problemas de desarrollo y crecimiento si no conseguía comida suficiente para ella. Elba recuerda cómo su madre, por este miedo a que ella tuviera problemas de crecimiento, hacía que sus otras hermanas, mayores que Elba y ya completamente de­sarrolladas, ingirieran menos cantidad de alimentos, repartiendo sus raciones con la hermana pequeña. Incluso les pedía que cada una les diera una onza entera de cho­colate. Esto fue una losa más a añadir sobre muchas familias, pero sobre todo, sobre muchas mujeres, que eran <em>etxekoandres </em>y que eran las que tenían que gestionar y hacer malabares con la poca comida que en muchos casos eran capaces de obtener. Un asunto que tenía a su favor la madre de Elba, era que ella era la lechera de la Cooperativa, además de limpiar en Altos Hornos de Vizcaya tras el fallecimiento de su marido a la edad de 32 años y dejándola con cinco hijos/as. Su padre era mulero en AHV y era conocido como Mariano “el mulero” y se encargaba de llevar en su carro tirado por mulas el caldo de hierro. Al fallecer él, como era costumbre en la empresa, le dieron un pe­queño empleo a su viuda.</p>
<p>Como he dicho, la madre de Elba era la lechera de la Coo­perativa, así que solía ir con una cantimplora que tenía una capacidad de entre 8 y 10 litros a comprar leche. Ella solía ir a la zona de Yurre (Igorre), donde compraba la leche, para luego volver en el tranvía de Arratia<a href="#_ftn8" name="_ftnref8">[8]</a> y vender 6 u 8 litros y quedarse para consumo de su propia familia la leche restante. En algunos <em>baserris </em>de Yurre le daban lana para que tejiera calcetines, que ella hacía por las noches. Por cada par de calcetines entregados la molinera de Yurre le daba a cambio harina de maíz y alubias.Tal llegó a ser la amistad que entre las dos mujeres se creó, que un día la molinera se presentó en la casa de Elba, con la intención de conocer a la familia de esta. Elba debió de generar un senti­miento de inmensa pena a la molinera y a partir de aquel día, siempre le daba a su <em>ama </em>un talo <em>«para la txikitxu» </em>recuerda sin poder contener la emoción suscitada por este recuerdo de su infancia.</p>
<p>Sobre el hecho de que algunos barakaldeses que se tuvieran que alimentar con peladuras de patatas y mondas de naranjas, decir que tanto María Gago como Tomás Aranaga coinciden sobre ello cuando rememoran sendos pasajes acaecidos en las calles de la anteiglesia durante la guerra. Contaba Tomás Aranaga cómo había presen­ciado más de una vez la recogida por parte de personas del pueblo de estas sobras alimentarias con el fin de ingerirlas como único sustento. A esto, María Gago añadía que ella había visto a un maestro de escuela recoger las peladuras de unas naranjas del suelo y comérselas acto seguido. En casa de María no se pasaron penurias, aun no teniendo ni padre ni madre en aquel momento. Además, María estaba el 18 de julio de 1936 de vacaciones en un pueblo de Burgos llamado Villasana y allí pudo obtener grandes cantidades de aceite con el que llenó el taxi que la trajo de vuelta a Barakaldo. En el caso de Tomás, él mismo comenta que en su casa no pasaron hambre entre otras cosas porque tenían unos parientes en la zona de Zuazo que tenían una huerta. Él, junto con su padre y algún hermano, solían ir desde su Burtzeña natal hasta Zuazo montados en una barca de remos, con el obje­tivo de visitar a la familia, y recuerda cómo solían volver con la <em>txalupa </em>cargada de pro­ductos de la huerta con los que alimentarse. Tomás no puede sino sonreír cuando recuerda cómo su tío tenía las mejores pavías de toda la zona de Barakaldo. Este era el punto de miseria y necesidad al que se llegó en algunos casos durante la guerra en Barakaldo. Otro testimonio que puede dar cuenta de la miseria que se vivió en aquellos meses de guerra es el de José Manuel Martínez. Este barakaldes, que cuando em­pezó la guerra contaba con casi 12 años, recuerda cómo iba con otro amigo a la tienda de ultramarinos de Oceita, donde normalmente les regalaban un panecillo pe­queño. José Manuel describe el panecillo como algo pequeño, que no estaba hecho con harina, sino con algo que parecía serrín y que aun <em>siendo»incomible, nos lo comíamos». </em>Un día, cuando José Manuel y su amigo llegaron a la altura de la tienda de ultramarinos, vieron cómo la dueña daba uno de esos panecillos a un perrillo que estaba allí sentado. <em>«Sin decirnos nada ni uno ni otro, nos tiramos encima del perro para quitarle el cacho de pan y comérnoslo nosotros”.</em></p>
<p>El mismo José Manuel recuerda cómo él era un niño muy vergonzoso, y que su madre solía mandarle al cuartel del batallón Celta, que estaba situado en el colegio de los Salesianos, con la intención de que ellos le dieran de comer. Parece ser, por lo que cuenta José Manuel, que los milicianos tenían por costumbre todos los días, re­partir sus sobras entre la población civil que se acercaba por el cuartel con la intención de comer. Cuenta que los milicianos hacían la comida en un gran perolo, y que nor­malmente hacían comida en cantidad suficiente para que sobrara y así poder repartirla entre los civiles. A él le daba tanta vergüenza, que más de un día se quedó sin comer. El hecho de que los milicianos dieran comida a la población civil lo ratifican los testi­monios tanto de Teresa Cabezas como el de Ana Mª Cermeño que antes ha recordado cómo hacía calcetines para los soldados del frente a cambio de comida.</p>
<p>Incluso el escritor Carlos Ibáñez cuenta en uno de sus libros, <em>Pinceladas Barakaldesas, </em>cómo un día fue con su padre a la carnicería de Damián Torres, situada en la Daza del mercado, y les dieron lo último que les quedaba para vender; cuatro patas de burro. Carlos recuerda que incluso una de esas patas todavía tenía puesta una herradura. Aun así, según narra el escritor, su padre y él se fueron contentos para casa con la compra realizada.</p>
<p><strong>LAS MULTAS Y SANCIONES</strong></p>
<p>La forma en la que se utilizaba la libreta o cartilla de racionamiento no era siempre la más adecuada, o la más legal. Podemos ver en los diarios de la época, como las autoridades pertinentes hacían llamamientos a la población, en este caso de Barakaldo, para que dieran de baja de las libretas a aquellas personas que hubieran tenido en sus casas a gente de otras localidades alojadas y que hubieran dado de alta, con el objetivo de conseguir alimentos y productos de primera necesidad que estuvieran racionados. Al mismo tiempo, se pide que se devuelvan aquellas libretas de forasteros que se hayan visto obligados a ausentarse. Se recuerda a la población que se encuentre en cualquiera de estas dos situaciones que, en caso de no poner en orden las libretas en la oficina de estadística municipal, se estará incurriendo en un delito y que serán sancionados con el mayor rigor. Viendo esta noticia, podemos sacar la conclusión que hubo gente que, empujada mayoritariamente por las necesidades, utilizó la picaresca y el engaño para poder obtener algunos productos racionados. La intención nor­malmente sería la de poder dar de comer en mayor cantidad a la familia, pero en otros casos esas buenas intenciones se verían nubladas por la codicia. Otras personas utiliza­rían estas libretas de la manera fraudulenta que denuncia el diario <em>Tierra Vasca, </em>con la intención de conseguir productos de sobra para venderlos en el mercado negro y poder así obtener productos de mayor calidad o que estuvieran al alcance de unos pocos. El caso es que algunas personas llegaron a hacer negocio en esta situación bélica mientras otras muchas sufrían necesidades y carencias alimentarias graves.</p>
<p>Dentro del grupo de personas fraudulentas, tenemos a los vendedores y tenderas que trataron de engañar a la población de Barakaldo por muy diversos medios. El car­nicero de Juntas Generales, Cesáreo Saracho, fue sancionado con 25 pesetas de multa por despachar un kilo de carne con falta de peso. La Comisión Municipal de Abastos sancionó a finales de diciembre de 1936 a varios comerciantes de Barakaldo por di­versos motivos. Esteban Bengoechea fue multado a pagar 100 pesetas por vender gé­nero a mayor plazo del señalado. A Ángel S. Miguel le decomisaron por ocultación de género los productos que él mismo había escondido: 54 latas grandes de tomate, 74 medias latas de tomate, 16 latas de pimiento, 133 medias latas de pimiento y 10 bote­llas de licor de diversas marcas. Otro tipo de problema era el hurto de cartillas de racionamiento. En marzo de 1937 en Bilbao atraparon a unos rateros que habían robado 7 libretas y que estaban haciendo acopio de alimentos tanto para comer como para hacer negocio vendiéndolos en el mercado negro.</p>
<p>El 8 de junio de 1937 se publicaron en el diario <em>Tierra Vasca </em>las siguientes faltas y sanciones:</p>
<ul>
<li>50 pesetas de multa a Feliciana Bilbao por vender naranjas a más precio que el ordenado. Además del decomiso de cerezas, por no ajustarse a las normas establecidas, 105,10 pesetas.</li>
<li>5 pesetas de multa a Surano Perea por sacar el racionamiento de unos niños que asistían a los comedores.</li>
<li>5 pesetas de multa a Robustiano Camarero por no cumplir las normas estable­cidas para la venta de cerezas.</li>
<li>10 pesetas de multa a Isaac Villabeitia por la rotura de una libreta de raciona­miento.</li>
<li>5 pesetas de multa a Tomás Martín, Benito Jiménez, Antonio Fernández, Venan-cio Álvarez y José Carrete por la pérdida de la libreta de racionamiento.</li>
</ul>
<p>Todas estas multas sumadas hacen un total de doscientas pesetas con diez céntimos, que pasaron a manos de la Beneficencia Municipal.</p>
<p><strong>LA LECHE</strong></p>
<p>Por lo que podemos apreciar leyendo los diarios de la época, fue un producto muy apreciado tanto por su valor nutritivo, como por su valía para can­jearla por otros productos o venderla a muy buen precio. Se llegaron a publicar instrucciones a los repartidores de leche para que nadie les pudiera engañar llevándose cantidades de leche que por número de familiares les pudieran corresponder. De hecho, a partir de finales de diciembre de 1936 el reparto de leche se hizo de la siguiente manera:</p>
<ul>
<li>Familias hasta dos personas, un cuarto de litro.</li>
<li>Familias hasta cuatro, medio litro.</li>
<li>Familias hasta seis personas, tres cuartos de litro.</li>
<li>Familias hasta ocho personas, un litro.</li>
<li>Familias de más de ocho personas, litro y cuarto de cuya cantidad no se podrá exceder.</li>
</ul>
<p>También se advertía, tanto a los despachos en puestos fijos como a los de servicio a domicilio, que tenían la obligación de apuntar en tinta o en lápiz las cantidades suministradas a cada familia, en cada libreta. De no hacerlo así, ya avisaban que realizarían cuantas investigaciones hicieran falta, y que sancionarían de la manera más rigurosa posible cualquier tipo de anomalía que pudiesen encontrar. Y para rematar la noticia, terminan diciendo que la gente que se encontrase más delicada de salud y que necesitaran por ello mayor cantidad de leche, tendrían que conformarse con la ingesta de leche condensada que tendrían que adquirir en las farmacias tras presentar certificado médico. Esto último también estaba perfectamente regulado, para evitar cualquier tipo de acto fraudulento. El médico de turno tendrá que recetar la leche dentro del cuadro de enfermedades acordado por la junta asesora del Departa­mento. En las recetas tenía que aparecer muy claramente el nombre, domicilio, edad y enfermedad del paciente, para que no haya ningún tipo de error o engaño. Incluso llegaron a nombrar médicos inspectores para comprobar la autenticidad de las enfermedades diagnosticadas. Decidieron que la leche condensada destinada a lactantes y enfermos que no estuvieran obligados a guardar cama solo la entregarían mediante la receta-cartilla. Esta libreta especial solo se podía expedir en la consulta llamada «La Gota de Leche», situada en la calle Colon de Larreategui número 2. Y finalizaban di­ciendo <em>«NOTA IMPORTANTE: Para evitar que gente desaprensiva se presenten con niños </em><em>que no son suyos, al objeto de conseguir leche, en casos de duda se exigirán por el inspector aquellos documentos que crea necesarios para hacer la debida comprobación, imponién­dose duras sanciones a quienes intenten realizar engaño».</em></p>
<p>Por lo que podemos entender leyendo estas noticias, había gente que trataba de hacer trampas para conseguir leche de forma fraudulenta. Una de las razones podía ser la poca cantidad de leche que se suministraba por familia, como hemos visto antes. Medio litro para cuatro personas podía significar que se hiciera tabla rasa entre los adultos y los niños. No se tenía en consideración que los niños y las niñas tuvieran que tomar una mayor cantidad de leche para ayudar en su desarrollo. Así podemos entender mejor la preocupación de la madre de Elba García Ibisate con respecto a la falta de alimentos fundamentales en edades problemáticas. Ni que decir, que nadie pensaba que las personas mayores o que las mujeres que hu­bieran pasado la menopausia necesitaran también una ingesta mayor de lácteos que las personas que estuvieran en otras franjas de edad. Uno de los problemas a la hora de distribuir la leche es el que denunciaron en Bilbao en marzo de 1937. Mucha gente, en vez de esperar a que la Comisión distribuyera la leche entre los vecinos, acudía directamente a los caseríos. La decisión que tomaron para evitar que esto se siguiera haciendo fue la de cancelar todos los permisos a particulares para comprar en procedencia la leche. También recordaron a todos los ayuntamients que ellos eran los responsables de evitar que la leche saliera de sus municipios de origen.</p>
<p><strong>OTROS PRODUCTOS</strong></p>
<p>Habitual solía ser también que la gente se enterase mediante los medios de co­municación de cuando se iban a repartir los productos racionados. Por ejemplo el siguiente bando, «<em>Se pone</em> <em>en conocimiento de los dueños de bares y cafés, que hoy se procederá al reparto de azúcar para el servicio de los mismos». </em>Otro producto racionado era el jabón, que se repartía a 250 gramos por habitante y a un precio de 0,15 pesetas los 250 gramos. Las galletas también estaban racionadas y el 15 de febrero de 1937 en Barakaldo se repartieron 200 gramos por habitante a razón de 4,20 pesetas el kilogramo.</p>
<p>Los precios de los productos no variaron mucho durante los primeros meses de <sup>­</sup>la guerra, si nos atenemos a las tablas de precios que aparecen publicadas en los periódicos. Por habitante daban 500 gramos de garbanzos a 1,40 pesetas el kilo o cupones de la libreta de racionamiento. Este precio variaba si la venta se efectuaba a un ayuntamiento, en este caso el precio del garbanzo se ponía en 1,315 pesetas el kilogramo. El arroz era suministrado a 250 gramos por habitante y libreta a un precio de 0,90 pesetas el kilo o 11 cupones de la libreta. Otros productos, sin embargo, tenían unas necesidades especiales. Era el caso de la carne de cerdo y del chocolate. En el caso de la carne de cerdo, esta tenía que recogerse muy rápidamente, y la Junta dejaba que los ayuntamientos y los despachos guardaran este producto en cámaras frigoríficas ya que era muy perecedero. Se daba 100 gramos por persona y libreta, al precio de 4 pesetas el kilo o 12 cupones de la libreta. Para los ayuntamientos el precio bajaba hasta 3,72 pesetas el kilo. Este producto también podía ser adquirido por los industriales tocineros, a un precio de 3,75 pesetas el kilo. Eso sí, tenían que efectuar el pago del producto al contado a la hora de recoger la mercancía. En Barakaldo, la gente que quería coger la carne de cerdo tenía que hacerlo en «El bilbaíno» en la plaza de Galán y García o en Nicolás Arteagabeitia en Abastos. El chocolate era a media libra por persona y libreta, a un precio de 0,85 pesetas la media libra para los habitantes de Barakaldo o 13 cupones de la libreta, y a 0,75 pesetas la media libra en caso de que fuera el ayuntamiento el comprador. Se advertía eso sí, que solo un 75% del chocolate se distribuiría por las tiendas de ultramarinos, ya que el 25% restante se repartiría entre las distintas confiterías existentes. Esto hará que muchas personas que habían sellado sus libretas en las tiendas de ultramarinos se vean obligadas a acudir a las confiterías para conseguir su chocolate, por la falta de género creada por el reparto de chocolate.</p>
<p>En Barakaldo se llegó incluso a crear una cooperativa gipuzkoana, con la idea de astecer a las personas refugiadas de dicha provincia que vivían en la anteiglesia. De modo, todos los refugiados gipuzkoanos que residían en Barakaldo tuvieron un lugar propio al que acudir, vetándoseles la compra o el canje de cupones en los distintos comercios de ultramarinos de la localidad.</p>
<p><strong>EL PESCADO</strong></p>
<p>Un producto muy escaso teniendo en cuenta los problemas que existían para que los <em>arrantzales </em>pudieran traer pescado frescon ya que los buques franquistas hacían continuos minados de las aguas del Cantábrico. La flota pesquera había quedado muy reducida porque una cantidad importante de barcos de pesca fueron requisados para la Marina Auxiliar de Guerra. Cuando los barcos pesqueros salían a faenar, lo hacían escoltados por los buques de la Marina Auxiliar de Guerra y a la espera de que no estuviera la flota franquista al acecho. En muchas ocasiones, los pesqueros tuvieron que buscar refugio en los puertos más cercanos por culpa de los ataques franquistas, ya que habitualente las embarcaciones de la Marina Auxiliar y los cañones de defensa marítima eran insuficientes. En el caso de Barakaldo, al no disponer de una flotilla de pesca propia, tenía que esperar que los barcos pesqueros de otras localidades lograran salir a faenar, que tuvieran éxito y que se repartiera equitativamente lo pescado. En Barakaldo, además hubo problemas a la hora de repartir el pescado, ya que por lo que denunciaban los miembros de la Comisión había gente que se olvidaba de la escasez de este producto debido a la gue­rra o que hacían cola varios familiares en los lugares de abastecimiento, con la inten­ción de hacer acopio sin preocuparse de sus semejantes. Así que decidieron imponer ciertas normas:</p>
<p>1.- El pescado se venderá a los precios de tasa establecidos por la Dirección Ge­neral de Comestibles Sólidos y solamente en los lugares designados, como son las dos plazas del mercado en el centro de la población, despachos de Cooperativas y en el extrarradio en los locales que existan al efecto y lugares donde les señale el Municipio de servicio.</p>
<p>2.- La venta del pescado se efectuará mediante la anotación con tinta o lápiz tinta en la libreta de racionamiento y en las cantidades prudenciales de medio, uno y dos kilos, según sea el número de familiares que registre la misma.</p>
<p>3.- Al objeto de evitar aglomeraciones, las vendedoras de pescado vienen obligadas a establecer una numeración, que en los días que tengan pesca la repartirán, nunca antes de las siete de la mañana, a los primeros que lleguen, poniendo especial cuidado de no dar número, ni pescado, en tanto quede sin abastecer algún vecino o refugiado a quienes lo hayan llevado el día anterior, cosa fácilmente comprobable con el examen de la libreta.</p>
<p>4.- Para facilitar la labor de las vendedoras, se procurará por parte del vecindario acudir corrientemente a la misma expendedora, pero, en los casos que así no sea se tendrá igualmente en cuenta la última parte de la norma anterior.</p>
<p>5.- Cuando los vendedores sean de fuera de la localidad quedan relevados de obligación de la numeración, pero sujetos al resto de las normas establecidas.</p>
<p>Con esta serie de normas quería la Comisión mantener el orden a la hora de proveer a la población de pescado fresco y evitar así engaños y desmanes. Llama la aten­ción que las vendedoras de pescado tengan prohibido dar números a la gente que estaba haciendo cola hasta las siete de la mañana. Esto quiere decir que había gente que hacía cola antes de las siete de la mañana, con la intención de asegurarse la compra de pescado. También llama la atención que hubiera vendedores de pescado de fuera del municipio. Puede que se refieran a las sardineras de Santurtzi que, como es bien sabido por todo el mundo, vendían pescado por todos los municipios a orillas de la ría hasta Bilbao. O puede que en poblaciones donde era más fácil acceder al pescado quisieran estos vendedores hacer negocio seguro viniendo a una localidad como Barakaldo, sin acceso a pescado fresco diario. Todo esto denota la importancia del pescado dentro de la dieta de los barakaldeses y los esfuerzos que hacían por adquirir dicho producto.</p>
<p><strong>LAS PATATAS</strong></p>
<p>Las patatas eran un producto de primera necesidad, que se utilizaban con suma relevancia en la cocina de diario. Viendo la importancia que tenían estos tubérculos, la Comisión decidió repartir patatas para sembrar, con la intención de que la población pudiese autoabastecerse de dicho producto. La Comisión quería repartir estas patatas para siembra entre los que se dedicaban exclusivamente a la labranza, así que se les exigía presentar un certificado municipal donde viniese especificado la cantidad de terreno que disponían para siembra y la cantidad de patatas precisas que necesitaban. La gente que tuviera terreno para sembrar, pero que no vivían de la siembra y además, no residieran en las Sociedades de Casas Baratas de Barakaldo, tenían que personarse en la oficina de Abastos provistos de una certificación o declaración jurada del propietario o administrador del terreno, haciendo constar la extensión de este al fin indi­cado. Por su parte, el arrendador del terreno tenía que solicitar la cantidad de patatas que querían sembrar. Existían sanciones para los infractores, y para llevar un control más exhaustivo, en la oficina de Abastos apuntaban la cantidad exacta de patatas que se llevaba cada labrador barakaldes. Hubo gente a los que no les hizo ninguna gracia este tipo de control, e incluso llegaron a amenazar con no sembrar las patatas. La actitud de la Comisión fue la de amenazar a estos labradores protestones con denun­ciarles como facciosos y entregarles a las autoridades pertinentes. Querían evitar así la siembra descontrolada de patatas con la única intención de hacer oscuros negocios. De lo contrario, no se entiende su negativa a que se apuntaran los kilos de patata de siembra de los que se les hacía entrega. Esto denota que no tenían ninguna noble intención y sí, por el contrario, que se querían aprovechar de la situación.</p>
<p>Para que la gente no tuviera ninguna duda a la hora de sembrar las patatas, ya que algunos de los agricultores eran neófitos en la materia y solo habían llegado a este trabajo por las necesidades creadas por la guerra, se explicaba que <em>«la patata es un cultivo productivo en terrenos ligeros, silíceos o calcáreos y de buenos resultados en terrenos </em>de <em>nueva roturación. Su producción depende de los cuidados de que sea objeto». </em>Termi­nada esta definición daba comienzo toda una clase de explicaciones que iban desde cómo preparar las patatas para la siembra hasta qué tipo de abonos utilizar pasando por qué tratamiento darle a las patatas sembradas o cuando recogerlas. El artículo ter­minaba con una receta sencilla para preparar un <em>«buen caldo bordelés».</em></p>
<p>Siguiendo con el reparto de productos del mundo agrícola, las autoridades tam­bién repartieron piensos en Barakaldo durante la guerra a los propietarios de ganado y la fórmula empleada era la siguiente: se emplazaba en un lugar determinado a una hora concreta a todos los dueños de ganado de Barakaldo cuyo apellido comience por unas letras en concreto. En el caso del domingo 6 de marzo de 1937, el reparto de piensos se hizo de 9 a 13 horas a los dueños de ganado cuyos apellidos empezaran por las letras E, F y G. Al día siguiente, el lunes se repartió a los dueños cuyos apellidos comenzaban por las letras H, I, J, K, L, M y N El reparto de piensos, al igual que el de carbón se estuvo realizando casi con total normalidad hasta el día en el que las tropas franquistas entraron en Bilbao. Tras la caída, de Bilbao, el su­ministro de alimentos y líquidos se vio prácticamente cortado y no se reanudaría hasta que las autoridades fascistas se hicieron con la provincia.</p>
<p><strong>CONCLUSIONES</strong></p>
<p>Muchas son las conclusiones que se pueden sacar tras analizar este capítulo. La primera conclusión es que el período de guerra fue muy duro para toda la población en todos los aspectos, pero uno de los más importantes fue la escasez de alimentos y productos de primera necesidad. Como hemos visto, los habitantes de Barakaldo que residían en zonas más urbanas lo pasaron peor que los que residían en zonas más ru­rales. En barrios rurales como Zubileta, Zuazo o Retuerto, casi todo el mundo tenía ac­ceso a productos hortícolas, esquivando así las carencias nutricionales y alimenticias que se podían dar en las zonas más urbanas de la localidad.</p>
<p>El Gobierno Vasco trataba de repartir los alimentos y los productos de primera necesidad de una manera equitativa entre toda la población y, para ello, creó las libre­tas de racionamiento fundamentadas en cupones. A la hora de desarrollar este pro­grama de entrega y venta de alimentos para la población, las oficinas de Abastos se encontraron con serios problemas como la falta de productos que repartir y vender la falta de un control real y seguro de la población existente en Barakaldo, tanto resi­dentes habituales como refugiados. Y por último, hubo que hacer frente al problema de los vendedores fraudulentos y de los habitantes tramposos. Esta misma carencia la sufrió también la industria, que dependía en muchos casos del carbón que se traía en barco desde Asturias y que tantas veces se quedó en el camino. Aun así, casi hasta el final de la guerra estuvieron los barcos ingleses trayendo alimentos hasta Bilbao, pero una vez caída la capital del Gobierno de Euzkadi, estos buques se dedicaron a evacuar a la población civil hasta Cantabria y Asturias.</p>
<p>El problema de la falta de alimentos trajo de cabeza tanto al Gobierno Vasco como a la Junta de Defensa Local. Era vital que los jóvenes que estaban en el frente estuvieran bien alimentados para que pudieran combatir contra el enemigo. Al mismo tiempo, la población civil tenía que tener cubiertas sus necesidades básicas para que la moral no decayese en retaguardia. Este punto era muy importante, porque entre los bombardeos y la falta de alimentos, parte de la población civil no podía dejar de colaborar en el triunfo del bando republicano, pensando que podría ser mejor que ganase el bando rebelde. Además, los milicianos y los <em>gudaris </em>tenían sus familias en retaguardia, y el hecho de saber que estaban siendo bombardeados constantemente era un peso sobre ellos, que se veían incapaces de defender a sus seres queridos, como para añadir también el peso de saber que sus familias estaban faltos de comida. De hecho, una de las primeras cosas que hará el gobierno de Burgos una vez tomado Barakaldo, será repartir comida entre la población, para hacer ver que en la España de Franco, la gente de bien no pasaba hambre. Luego se pudo comprobar que solo fue un espejismo propagandístico, como bien pueden atestiguar todas las personas que vivieron en Barakaldo durante los años 40.</p>
<p>Así que podemos decir que el control y reparto de alimentos era otro frente de batalla al que se tuvo que enfrentar el Gobierno Vasco. Era muy importante también por el hecho de evitar rebeliones y asaltos a oficinas de abastos por parte de la población hambrienta. Esto no ocurrió principalmente por que se gestionó de una manera más o menos eficaz el reparto de alimentos. Y por otra parte, porque aparentemente no hubo abusos ni reparto desigual de los alimentos y productos básicos regulados por as autoridades. Además, a esto hay que añadir el ejemplar comportamiento de la mayor parte de la población civil, que no trató en ningún momento de saquear las oficinas de abastos de Barakaldo. Aun así, hemos podido comprobar como para algunos partidos políticos y organizaciones, como la CNT, el reparto de comida no se estaba haciendo acorde a sus principios ideológicos básicos. De todas formas, todas estas organizaciones disconformes supieron entender lo difícil de la situación, y trataron de colaborar en la medida de sus posibilidades con la buena gestión y reparto de los alimentos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Koldobika LÓPEZ “La Guerra Civil en Barakaldo”, pp.175 y ss.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Debemos recordar que, sobre todo en el valle del Regato y la Vega de Ansio-Retuerto, se mantenía un importante sector primario.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Comercio ilegal de artículos que escasean o están administrados por el Estado y sujetos a tasa.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> Bilbao, 6 de febrero de 1937-Departamento de Comercio y Abastecimiento.</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> <em>Tierra Vasca, </em>27 de abril de 1937. Hemeroteca del Archivo Foral de Bilbao.</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> Sobre esta realidad, afirma Koldibika “era una visión totalmente capitalista de la situación económica, que chocaba con la visión más revolucionaria e izquierdista que tenían otros zartidos y sindicatos de la realidad económica”. Página 179.</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> Afirmación, a nuestro modo de ver, un tanto contradictoria por cuanto quienes podían dedicarse al “estraperlo” o “fraude de cartillas” eran quienes tenían posibilidades económicas.</p>
<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8">[8]</a> El 7 de diciembre de 1902 entraba en servicio el tranvía de Bilbao a Durango y Arratia, prestando servicio tanto de viajeros como de mercancías. Su ancho de vía era de 1,365 mts., medida poco utilizada en el mundo, ya que lo habitual era la vía métrica (como sucede actualmente en el Metro de Bilbao o en Eusko-Tren) o el ancho internacional (1,44). &nbsp;Finalizada la guerra civil comienza una lenta agonía iniciada con la supresión del tramo Amorebieta- Durango, seguida de otros como el de Lemoa-Amorebieta y Bilbao-Lemoa. Finalmente, en 1964, se suprimía el último tramo entre la estación de los Ferrocarriles Vascongados en Lemoa y Zeanuri. www.areatza.net.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>RECORRIDO HISTÓRICO 73: DE LOS NOMBRES DEL ENTORNO (ss. XVIII-XIX)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 25 Apr 2026 06:55:11 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div>La toponimia, además de ciencia para expertos, siempre ha tenido un bastante de “popularidad”. Quien más quien menos hemos elucubrado sobre el origen de las palabras, en muchas ocasiones para traer el ascua a la sardina o, lo que es lo mismo, para demostrar algún presupuesto. Teniendo en cuenta nuestra ignorancia en el tema pero [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div><p>La toponimia, además de ciencia para expertos, siempre ha tenido un bastante de “popularidad”. Quien más quien menos hemos elucubrado sobre el origen de las palabras, en muchas ocasiones para traer el ascua a la sardina o, lo que es lo mismo, para demostrar algún presupuesto. Teniendo en cuenta nuestra ignorancia en el tema pero considerando importante el asunto, dedicamos este recorrido a la toponimia barakaldesa de los siglos XVIII y XIX. Nos limitamos a “copiar” lo publicado por Goio Bañales que seguramente es quien más ha profundizado en el tema. Normalmente señalan nombres de lugares o límites entre fincas de diferentes propietarios.</p>
<p><strong>&nbsp;</strong></p>
<p><strong>TOPONIMIA DE BARAKALDO EN EL SIGLO XVIII</strong></p>
<p><strong>&nbsp;</strong><strong>Abizazarra</strong>, Sel (1747). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Le-.3114-9.Nombre">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3114-9. Nombre</a> antiguo del sel de Gastarriaba, en Asordoyaga<sup>.</sup></p>
<p><strong>Aguirrazu,</strong> barrio (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leo. 1888, n° 3. Forma aparecida como contracción del apellido Aguirre-Irazu. El primero en utilizarlo fue Martín de Aguirre Yrazo (t.1597 f. 1645) vecino de Barakaldo.</p>
<p><strong>Aguirre</strong>, barrio (1798). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.255-22.Solar">Barakaldo. A.F.B. Leg. 255-22. Solar</a> (1643). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.780">Barakaldo. A.F.B. Leg. 780</a> n°.2.</p>
<p><strong>Aldapa</strong>, heredad (1747). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.284-4.Cercana">Barakaldo. A.F.B. Leg. 284-4. Cercana</a> a la casa de Egusquiaguirre.</p>
<p><strong>Ansio</strong>, vega y junqueras (1751). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3115-1. (Véase Aynçio. Aynsio)</p>
<p><strong>Anzoleta</strong>, monte (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Arcocha</strong>, páramo (1790). En Retuerto. En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463-17. «&#8230; un <em>arbolar en el paramo nombrado de Arcocha de dicho Varrio de Retuerto, hacia la parte de Migolea entre los pertenecidos del convento de Burzeña y de Don Enrique de Arana y Domingo de Barroeta, alias Zarancadina… «.</em></p>
<p><em>&nbsp;</em><strong>Arecheguieta</strong>, lugar (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Arnabal</strong>, lugar (1755). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Le-.3092-11.Monte">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3092-11. Monte</a> (1561) <a href="http://A.H.M.P.Sección">A.H.M.P. Sección</a> A, caja 106, n° 50. Los regidores de Santurce permiten talar montes en Arnabal. Monte (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3. Monte (1744). A.F.B. Ortuella, libro 590. A1 sur de San Salvador del Valle, jurisdicción de los 3 concejos.</p>
<p><strong>Arruquenuchu</strong>, veguilla (1790). En Munoa. En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463-17. Junto a la casa menor de Munoa.</p>
<p><strong>Arruqueruchu</strong>, término (1790). En Munoa. En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463-17. «&#8230;<em>la vega nombrada de la Bomba en el termino nombrado Arruqueruchu&#8230; «</em></p>
<p><strong>Arteaga</strong>, barrio (1702) En Barakaldo. A.F.B. Leg. 456-13. «&#8230; en el barrio <em>de Arteaga desta anteyglesia de baracaldo&#8230; «</em></p>
<p><strong>Ascagortagoico,</strong> lugar (1777). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.249-22.Pegante">Barakaldo. A.F.B. Leg. 249-22. Pegante</a> al camino que baja desde Santa Águeda para el llamado las Cruces. En la campa ante la cata de Beurco-Martiartu.</p>
<p><strong>Ascargorta</strong>, lugar (1777). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 249-22.</p>
<p><strong>Asordoyaga</strong>, lugar (1747). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.3114-9">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3114-9</a></p>
<p><strong>Bagaris</strong>, lugar (1723). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3092-11.</p>
<p><strong>Bagaza</strong>, barrio (1775). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.3170-19.Barrio">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3170-19. Barrio</a> (1798). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.255-22.Lugar">Barakaldo. A.F.B. Leg. 255-22. Lugar</a> (1596). En Barakaldo. A.H.P.B. Leg. 3103. (Tratándose de apellido alterna en alguna ocasión con las formas Baçaga y Bagazama)</p>
<p><strong>Baibe de Arriba</strong>, heredad (1777). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 249-22.</p>
<p><strong>Balejo, heredad</strong> (1790). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Lea.3463-17.En">Barakaldo. A.F.B. Lea. 3463-17. En</a> Vitoricha.</p>
<p><strong>Basacho</strong>, lugar (1777). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 249-22. <em>«Tirando camino recto para el pasaje llamado Ascargorta”.</em></p>
<p><em>&nbsp;</em><strong>Beibide Goiri</strong>, heredad (1745). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3343-1</p>
<p><strong>Belgarris, Arriva de</strong>, lugar (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Belgarris</strong>, paraje (1747). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.279-5.En">Barakaldo. A.F.B. Leg. 279-5. En</a> Mesperuza. También se le llama Belgarlis. (Véase Velgarris, Belgarriz)</p>
<p><strong>Biralday</strong>, lugar (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Calzada, La</strong>, lugar (1710). <a href="http://A.H.M.P.Sección">A.H.M.P. Sección</a> F, caja 26, n° 10. Junto al barco de Beurco, jurisdicción de Sestao. También conocida como <em>La Calzada del Barco de Beurco y </em>como <em>La Calzada y junquera de Beurco.</em></p>
<p><strong>Campeta</strong>, heredad (1777). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 249-22</p>
<p><strong>Carrascal, El</strong>, lugar (1707). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.3092-11.Lugar">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3092-11. Lugar</a> (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Castañal de la Fuente, el</strong>. (1747). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leo.279-5.En">Barakaldo. A.F.B. Leo. 279-5. En</a> Mesperuza.</p>
<p><strong>Castaños</strong>, río que viene del término que llaman de. (1760) En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leo.3597-25.Aguas">Barakaldo. A.F.B. Leg.3597-25. Aguas</a> que bajan del término que llaman Castaños.</p>
<p><strong>Concepción, ermita de Nuestra Señora de la</strong> (1720). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.leg.25-1.En">Barakaldo. A.F.B. leg. 25-1. En</a> Aranguren, frente a la torre.</p>
<p><strong>Eguiliz</strong>, sitio (1780). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 182-10. (Véase Eguiluz. Eguliz. El Regato. Yguliz)</p>
<p><strong>Eguliz</strong>, sitio (1780). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leá.182-10.También">Barakaldo. A.F.B. Leg. 182-10. También</a> llamado Eguiluz, Yguliz, Eguiliz y el Regato.</p>
<p><strong>Egusquiaguirre</strong>, lugar (1776). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.278-6.Barrio">Barakaldo. A.F.B. Leg. 278-6. Barrio</a> (1745). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.3343-1">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3343-1</a></p>
<p><strong>Fuente de Susúnaga</strong>. t 1710) en Barakaldo. A.F.B. Leg. 3370, n° 2. <em>&#8230;compramos un castañal junto a la fuente de Susunaga que fue perteneciente a la casa de Antonio de Sabalgoiti&#8230;</em></p>
<p><strong>Galanillo, término</strong> (1790). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463-17. (Véase Ratura)</p>
<p><strong>Garaycoechea</strong>, monte (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Gastarriaga</strong>. Sel (1747). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.3114-9.En">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3114-9. En</a> Asordoyaga. Antiguamente llamado Abizazarra.</p>
<p><strong>Gastelupe</strong>, monte (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Gaztapan</strong>, término (1790). En Barakaldo. A.F.B. Le-. 3463-17.</p>
<p><strong>Goiri</strong>, puesto (1702) En Barakaldo. A.F.B. Leg. 456-13. «&#8230;en el puesto<em> que llaman goirii y la vega que le pega por la ondera que alcanza a la canal que se ba a la canal de san Bartolonié que es notoria en dicha Antyglesia&#8230; «</em></p>
<p><strong>Goiri Beascoa</strong>, paraje (1747). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.284-4.También">Barakaldo. A.F.B. Leg. 284-4. También</a> la llaman en el mismo legajo Goiri de Abajo.</p>
<p><strong>Gongeda de Arriba</strong>, Sel (1747). <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.3114-9.Gongeda">Barakaldo, A.F.B., Leg. 3114-9.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; </a></p>
<p><strong>Gongeda de Abajo</strong>, Sel (1747). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3114-9.</p>
<p><strong>Gorostiza</strong>, barrio (1701). En <a href="http://Barakaldo.A.H.M.P.Sección">Barakaldo. A.H.M.P. Sección</a> F, caja 27, n° 88. Lugar (1580). En Barakaldo. A.R.Ch.V. Leg. 852 C. 1972-15. Lugar (1628). En Barakaldo. A.H.P.B. Leg. 3106. Lugar (1647). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 2236 n° 45-65. Puesto (1624). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1232, n° 13.</p>
<p><strong>Harluze</strong>, paraje (1747). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.279-.5.En">Barakaldo. A.F.B. Leg. 279-.5. En</a> Mesperuza</p>
<p><strong>Ibarreta</strong>, lugar (1755). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3092-11.</p>
<p><strong>Joquelu</strong>, monte (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888. n° 3.</p>
<p><strong>Laquide</strong>, lugar (1755). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3092-11.</p>
<p><strong>Larga, La</strong>, sitio (1790). En Munoa. En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463­17. «&#8230; <em>un sitio vacio de casa, nombrada La Larga&#8230; «&#8230;</em><a href="http://Ccr.sa"><em>Casa</em></a><em> Larga de dicho barrio (Munoa)».</em></p>
<p><strong>Lecuache</strong>, puesto (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Lecubarri</strong>, heredad (1790). En Vitoricha. En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463-17.</p>
<p><strong>Leogorriga</strong>, monte (1746). Del mayorazgo de <a href="http://Salazar-Galindo.A.H.M.P.Sección">Salazar-Galindo. A.H.M.P. Sección</a> E, caja 8, n°. 5. Francisco Antonio de Salazar, vecino de San Salvador del Valle, dueño de la torre y mayorazgo de Salazar sita en el barrio de Galindo, de sus capillas, edificios&#8230; inicia pleito contra quienes cortan leña de los montes de Burzaco, Casanueva, Leogorriga (también figura como Liogorriga) y Olabaria (también Olavarria), pertenecientes al mayorazgo.</p>
<p><strong>Liogorriga</strong>, monte (1746) Del mayorazgo de <a href="http://Salazar-Galindo.A.H.M.P.Sección">Salazar-Galindo. A.H.M.P. Sección</a> E, caja 8, n° 5.</p>
<p><strong>Loiola</strong>, monte (1744). Al sur de San Salvador del Valle, jurisdicción de los 3 concejos. A.F.B. Ortuella, libro 590.</p>
<p><strong>Loizaga</strong>, lugar (1723). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.3092-11.Lugar">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3092-11. Lugar</a> (1597). En <a href="http://Barakaldo.A.H.P.B.Leg.3103.Lugar">Barakaldo. A.H.P.B. Leg. 3103. Lugar</a> (1599). En Barakaldo. A.R.Ch-V. Leg. 1281-20.</p>
<p><strong>Llana, La</strong>, sel (1777). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.249-22.En">Barakaldo. A.F.B. Leg. 249-22. En</a> el Vorto, a mano izquierda viniendo de Irauregui, en lo alto y poblado del Borto.</p>
<p><strong>Llano</strong>, barrio (1790). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.3463-17.Lugar">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463-17. Lugar</a> (1476). En Barakaldo. L.G.S. «Las Bienandanzas e Fortunas». Ed. A. Rodríguez Herrero. Pág. 356. «&#8230;en <em>la taverna cavo Llano&#8230; «. </em>Lugar (1596). En <a href="http://Barakaldo.A.H.P.B.Leg.3103.Lugar">Barakaldo. A.H.P.B. Leg. 3103. Lugar</a> (1653). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Le-.1554">Barakaldo. A.F.B. Leg. 1554</a> n° 113-186.</p>
<p><strong>Maleza, La</strong>, lugar (1798). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 255-22. (Véase Zamalesa)</p>
<p><strong>Maserreca</strong>, lugar (1760). En Barakaldo. A.F.B. Leg.3597-25.</p>
<p><strong>Maza</strong>, puesto (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Mazerreca</strong>, lugar (1760). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.3597-25">Barakaldo. A.F.B. Leg.3597-25</a></p>
<p><strong>Mazerrequeza, Arriva de</strong>, puesto (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Mearleta</strong>, lugar (1708). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3503-1. Lugar (1825). A.F.B. Leg. 3143-2. <em>«Mealarreineta, comúnmente llamado Mearleta</em>«.</p>
<p><strong>Mendibil</strong>, monte (1744). Al sur de San Salvador del Valle, jurisdicción de los 3 concejos. A.F.B. Ortuella, libro 590. (Véase Bendibil. Mendivil)</p>
<p><strong>Mendoza</strong>, lugar (1724). En Barakalcío. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Mingolea</strong>, lugar (1790). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463-17. (Véase Arcocha. Basarrate. Bengolea. Herrería de Abajo. Vasarrate. Varrate)</p>
<p><strong>Olabaria</strong>, monte (1746). Del mayorazgo de Salazar-Galindo.A.H.M.P. Sección E, caja 8, n°. 5.</p>
<p><strong>Olavarria</strong>, monte (1746). Del mayorazgo de Salazar-Galindo. A.H.M.P. Sección E, caja 8, n°. 5.</p>
<p><strong>Ormazarreta</strong>, heredad (1790). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463-17. En Vitoricha.</p>
<p><strong>Ostola</strong>, monte (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Ostubalza</strong>, lugar (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Pasaje</strong>, lugar (1724). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leo.1888.n">Barakaldo. A.F.B. Leo. 1888. n</a>° 3. En el barrio Mesperuza.</p>
<p><strong>Pedacillos</strong>, heredad (1790). En Munoa. En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463-17.</p>
<p><strong>Peñorra, La</strong>, lugar (1777). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.249-22.En">Barakaldo. A.F.B. Leg. 249-22. En</a> la Venta del Borto hasta Aguas Altas, frente al río de Aguas Altas.</p>
<p><strong>Quintana</strong>, arbolar (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Ququecheta</strong>, monte (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Ragoa</strong>, sitio (1760). En Barakaldo. A.F.B. Leg.3597-25.</p>
<p><strong>Ratura, La</strong>, heredad (1790). En Barakaldo. Leg.3463-17. A.F.B. (Véase Retura. Zaracundina)</p>
<p><strong>Ratura de Zaracundina, La</strong>, heredad (1790). En Barakaldo. Leg. 3463-17 A.F.B. «&#8230; <em>en el término nombrado Galanillo en el camino que se dirige desde el barrio de Retuerto para Sta. Lucia entre el pertenecido de la torre de Susúnaga y Custañal de Juan de Chavarri en tierra del exido común&#8230; Junto a dicho Camino más acial citado varrio de Retuerto en la Ratura que Ilaman de Zaracundina&#8230; «. </em>Heredad propiedad del mayorazgo de Munoa.</p>
<p><strong>Redonda, La</strong>, vega (1790). En Munoa. En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463-17.</p>
<p><strong>Regato, El</strong>, barrio (1790). En Barakaldo. A.F.B. Leo. 3463-17. «<em>En el barrio nombrado el Regato». </em>Paraje (1780). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.182-10.Creo">Barakaldo. A.F.B. Leg. 182-10. Creo</a> que es la primera ocasión en que en un documento se menciona el lugar llamándolo El Regato. En el mismo legajo se llama Eguiluz, Eguliz, Yguliz y Eguiliz al mismo lugar. (Véase Eguiluz).</p>
<p><strong>Requeta</strong>, lugar (1776). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 278-6.</p>
<p><strong>Río de Aguas Altas</strong>, (1777). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 249-22.</p>
<p><strong>Río de Castrexana</strong>, (1720). A.F.B. Legajo 246-10.</p>
<p><strong>Río de Escauriza</strong> (1760). En Barakaldo. A.F.B. Leg.3597-25.</p>
<p><strong>Rotabarria, Vega de</strong>, (1762). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leo.3603-1.Propiedad">Barakaldo. A.F.B. Leo. 3603-1. Propiedad</a> de la anteiglesia.</p>
<p><strong>Rozinategui</strong>, pieza bortal (1747). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.3114-9.Junto">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3114-9. Junto</a> a Zamaia.</p>
<p><strong>Saltu</strong>, lugar (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>San Bartolomé</strong>, arbolar (1777). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 249-22.</p>
<p><strong>San Bizente, Campo de</strong> (1702) En Barakaldo. A.F.B. Leg. 456-13. “<em>&#8230;seis árboles en el campo de san Bizente&#8230; «</em></p>
<p><strong>San Martín</strong>, vega (1790). En Munoa. En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463-17. Junto a la casa menor de Munoa.</p>
<p><strong>Santa Lucia</strong>, puesto (1724). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.1888.n">Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888. n</a>° 3. Lugar (1790). En Barakaldo. Leg. 3463-17 A.F.B. (Véase Ratura)</p>
<p><strong>Sarasti</strong>, robledal (1787). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3456-5. (Véase Galindo-Sagasti. Galindo-Sagaste. Sarastuy)</p>
<p><strong>Sasiburu</strong>, lugar (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888. n° 3.</p>
<p><strong>Sesunaga</strong>, heredad (1720). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 25-1. (Véase Susúnaga)</p>
<p><strong>Soloco pozo</strong>, heredad (1790). En Munoa. En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463-17. «&#8230; <em>en la cavecera de las heredades de las onderas y término nombrado Soloco pozo&#8230; «. </em>Junto a la casa mayor de Munoa.</p>
<p><strong>Sotola</strong>, arbolar (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Subichueta</strong>, paraje (1747). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.284-4.Junto">Barakaldo. A.F.B. Leg. 284-4. Junto</a> a las casas de Retuerto.</p>
<p><strong>Subichueta, Vega de</strong>, paraje (1747). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 284­4.</p>
<p><strong>Talaia, la</strong>, lugar (1728). En <a href="http://Sestao.A.H.M.P.Sección">Sestao. A.H.M.P. Sección</a> E, caja 10, n° 54.</p>
<p><strong>Tarifa, puesto</strong> (1702). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 456-13. «&#8230;en el <em>puesto que llaman Tarifa, que finda con heredades de Antonio de Allende Rotaeche y de Juan de Egusquiaguirre&#8230; «</em></p>
<p><strong>Tejera</strong>, monte (1729). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.2041">Barakaldo. A.F.B. Leg. 2041</a> n°. 3. De la casa de Vitoricha.</p>
<p><strong>Tejera de Cruces</strong>, (1759). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.182-15.En">Barakaldo. A.F.B. Leg. 182-15. En</a> el barrio de Cruces.</p>
<p><strong>Tillitu</strong>, lugar (1760). En Barakaldo. A.F.B. Leg.3597-25. (Véase Tellitu)</p>
<p><strong>Tiradera</strong>, paraje (1768). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3503-1. (Véase Mealarrineta)</p>
<p><strong>Ugarte de Allende</strong>, lugar (1701). En <a href="http://Barakaldo.A.H.M.P.Sección">Barakaldo. A.H.M.P. Sección</a> F. caja 27, n° 88.</p>
<p>Ugarte, lugar (1596). En <a href="http://Barakaldo.A.H.P.B.Leg.3103.Lu0lar">Barakaldo. A.H.P.B. Leg. 3103. Lugar</a> (1604). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 399-3.</p>
<p><strong>Uraga, La ladera de</strong>, monte (1724). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leo.1888.n">Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888. n</a>° 3.</p>
<p><strong>Urcuculla, ferrería de</strong> (1760). En Barakaldo. A.F.B. Leg.3597-25.</p>
<p><strong>Urcullo, montes de</strong> (1760). En Barakaldo. A.F.B. Leg.3597-25.</p>
<p><strong>Urdibay</strong>, lugar (copia de 1701 de la carta puebla de Portugalete del año 1360). Límite de <a href="http://Portugalete.A.H.M.P.Sección">Portugalete. A.H.M.P. Sección</a> G-4, caja 47 n°. 1. (Véase Urdaybay. Urdrinay)</p>
<p><strong>Urdaybay</strong>, lugar (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Urgozo</strong>, lugar (1777). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leo.249-22.Junto">Barakaldo. A.F.B. Leg. 249-22. Junto</a> al puente de Castrejana, jurisdicción de Baracaldo, arriba del camino real, bajando de Irauregui hacia el puente.</p>
<p><strong>Urquizaga</strong>, heredad (1702). En Barakaldo. A.F.B. Leg.456-13.</p>
<p><strong>Uscorta</strong>, puesto (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Usubalza</strong>, lugar (1723). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.3092">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3092</a>~11</p>
<p><strong>Vega, La</strong>, heredad (1790). En Munoa. En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463-17. Junto a la casa mayor de Munoa.</p>
<p><strong>Venta del Borto, La</strong>, lugar (1777). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.249-">Barakaldo. A.F.B. Leg. 249­</a></p>
<p><strong>Vitoricha</strong>, barrio (1729). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.2041">Barakaldo. A.F.B. Leg. 2041</a> n°. 3. Lugar (1712). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.977">Barakaldo. A.F.B. Leg. 977</a> n°.20.</p>
<p><strong>Vorto, El</strong> lugar (1777). En Bar<sup>&#8211;</sup>akaldo. A.F.B. Leg. 249-22.</p>
<p><strong>Ybarreta, Begas de</strong>, lugar (1790). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.3463-">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463­</a> 17. La casa de Retuerto, con su huerta «&#8230; <em>en el término nombrado Ybarrreta, contra el camino de servidumbre de las Begas de este nombre&#8230; «</em></p>
<p><strong>Ybayeta</strong>, lugar (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Yguliz</strong>, sitio (1780). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 182-10. (Véase Eguiluz, Eguliz, Eguiliz, el Regato, Yguriz)</p>
<p><strong>Ymitola</strong>, término (1760). En Barakaldo. A.F.B. Leg.3597-25.</p>
<p><strong>Yñirnache</strong>, puesto (1724). En Barakaldo. A.F.B. Le-. 1888, n° 3.</p>
<p><strong>Yturriondo</strong>, monte (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3. En el barrio de Mesperuza.</p>
<p><strong>Yturrondo</strong>, paraje (1747). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.279-5.En">Barakaldo. A.F.B. Leg. 279-5. En</a> Mesperuza.</p>
<p><strong>Zamaia</strong>, Sel (1747). En Barakaldo. A.F.B. Leo. 3114-9.</p>
<p><strong>Zamalesa</strong>, monte (1748). En Barakaldo. A.F.B. Leo. 3092-11. (Véase La Maleza)</p>
<p><strong>Zamunde</strong>, lugar (1724). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 1888, n° 3. Monte (1615). En Barakaldo. A.H.P.B. Leg. 3104.</p>
<p><strong>Zaracundina, la Ratura de</strong>, heredad (1790). En Barakaldo. Leg. 3463-17 A.F.B. (Véase Ratura. Retura)</p>
<p><strong>Zendeja, Bega de la,</strong> heredad (1790). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463-17. «&#8230;la <em>heredad nombrada la Bega de la Zendeja, que se halla junto a los pertenecidos de la torre de Luchana&#8230; «. </em>Perteneciente al mayorazgo de Munoa.</p>
<p><strong>Zerrada, La</strong>, heredad (1790). En Munoa. En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3463-17. «&#8230; <em>en el páramo nombrado la Zerrada 1457 estados de pan sembrar&#8230; «. </em>Junto a la casa mayor de Munoa.</p>
<p><strong>Zubilleta</strong>, Lugar (1768), en Barakaldo. A.F.B. Leg. 3503-1.</p>
<p><strong>Zubilleta, presa de</strong> (1768), en <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.3503-1">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3503-1</a></p>
<p><strong>TOPONIMIA DE BARAKALDO EN EL SIGLO XIX</strong></p>
<p><strong>Belgarriz</strong>, lugar (1836). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3366-9.</p>
<p><strong>Estupalse</strong>, lugar (1836). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 3366-9.</p>
<p><strong>Guibelaranbeitia</strong>. Sel (1823). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Le-.3114-9.Pegante">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3114-9. Pegante</a> a Urdaola de abajo y a Abisa.</p>
<p><strong>Puerto rico</strong>, lugar (1825), en Barakaldo. A.F.B. Leg. 3503-1. «&#8230; <em>la casa de Mearleta, arriba de la presa de Zubileta, que hoy se llama Puerto rico&#8230; «(</em>Véase Mealarrineta. Mearleta)</p>
<p><strong>Serimiri, Vega de</strong> (1817). En Barakaldo. A.F.B. Leg. 195-3.</p>
<p><strong>Urdaola de Abajo</strong>, Sel (1823). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.3H4-9.Jurisdicción">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3H4-9. Jurisdicción</a> de Alonsotegi.</p>
<p><strong>Urdaola de Arriba</strong>, Sel (1823). En <a href="http://Barakaldo.A.F.B.Leg.3114-9.Jurisdicción">Barakaldo. A.F.B. Leg. 3114-9. Jurisdicción</a> de Alonsotegi.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>RECORRIDO HISTÓRICO 72: cuatro descripciones al acceder al SIGLO XVIII</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Apr 2026 06:50:15 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Recorridos]]></category>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div>Sin duda que el cronista de la edad media barakaldesa es Lope García de Salazar[1]. Con sus “paranoias” e intereses nos acerca de alguna manera a la realidad social y económica que se desarrolló en la anteiglesia en los últimos siglos medievales y que se prolongarán algunos siglos más. Habrá que esperar a finales del [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div><p>Sin duda que el cronista de la edad media barakaldesa es Lope García de Salazar<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>. Con sus “paranoias” e intereses nos acerca de alguna manera a la realidad social y económica que se desarrolló en la anteiglesia en los últimos siglos medievales y que se prolongarán algunos siglos más.</p>
<p>Habrá que esperar a finales del siglo XVIII para encontrar, por diversos motivos (históricos, censales, turisticos, antropológicos…), algunas descripciones que nos han dejado determinados autores para acercarnos a la realidad que se desarrolló en Barakaldo en la Edad Moderna. Nos limitamos, en este recorrido, a transcribirlas con la intención de conocer de primera mano la realidad que traslucía la anteiglesia. Haremos, pues, este recorrido de la mano de Iturriza (1785), Jovellanos (1791), Silverio de Retuerto (1795) y Von Humbolt (1799).</p>
<p><strong>1.- Descripción</strong><a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a><strong> de Juan Ramón de Iturriza y Zabala</strong><a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a> <strong>(1785)</strong></p>
<p>“Esta Anteiglesia de Baracaldo (que denota Sitio de Huertas) se halla en paraje llano y templado circuida, menos por el occidente, con tres brazos de mar que son Nerba, Cadagua y Galindo. Su terreno es muy fértil y provee la plaza de la Villa de Bilbao con frutas, verduras y exquisitas ensaladas, dista de ella legua y media y de la de Portugalete, media. Confina por el Oriente con los términos de Herandio, por el Sur con los de Abando, por el Occidente con los de Gueñes y Galdames; y por el Norte con los de Cestao de las Encartaziones de este Señorío de Vizcaya; y aunque en la antigüedad pertenecía a ellas esta república de Baracaldo, se segregó en virtud de privilegio del Conde Don Tello<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a>, y al presente con las 32 siguientes com­ponen la Merindad de Uribe, y el fiel regidor de ella tiene el asiento y vo­to 33 en juntas generales de Guernica.</p>
<p>La Iglesia Parroquial de esta Anteiglesia dedicada a San Vicente Mártir fue fundada a últimos del siglo décimo tercio por Don Galindo Retuerto, Lope González de Zorroza, y el dueño de la Casa Solar de Baracaldo a tercias partes, según escribe Fray Martín de Coscojales; la cual es de una nave con bóvedas, de 120 pies de longitud y 64 de latitud, seis Altares, 137 sepulturas,&nbsp; cementerios en ambos costados, buena torre cuadrada de frontis, y anexa de la Iglesia Parroquial de Santa María de Erandio, y&nbsp; sin duda por causa del brazo de mar que promedia la fundarían. Es servida de cuatro Beneficiados presentados por el Marqués de Balmediano, Don&nbsp; Atanasio de Castaños, y Don Francisco de Salazar como Patronos diviseros<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a> gozando las décimas en la forma siguiente: el citado Don Atanasio dos sextas partes&nbsp; y los dichos Balmediano, y Salazar, Don Juan Rafael de Mazarredo, y Don Joseph Ramón de Echebarria, Beurco y Larrea a sextas partes.</p>
<p>Hay en dicha Anteiglesia de Baracaldo 176 fogueras<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a>, y en su Pa­rroquianía y jurisdicción, 220 casas, entre ellas hay varias armeras, y sola­res antiguas como son la Torre de Luchana, Barañano, Lurquizaga, Llano, Martiartu, Bengolea, Susunaga, Larrea, Anunzibai, Iraurqui, y otras, 1400 personas de Comunión, tres ferrerías, 6 tabernas, una fandería para cortar hierro fabricada el año de 1777, ocho molinos, un Convento de religiosos calzados de Nuestra Señora de la Merced<a href="#_ftn7" name="_ftnref7">[7]</a> fundado en 4 de Mayo de 1284<a href="#_ftn8" name="_ftnref8">[8]</a> por Fernán Pérez Conde de Ayala, y su hijo Pedro López y seis ermitas de la Advocación de San Antolin,&nbsp; en Yraurgui, que fue Parroquia desde el principio del siglo décimo sexto hasta el año de 1732, fundada por los abuelos de Fray Martín de Coscojales, donde existe la Pila Bautismal; San Roque<a href="#_ftn9" name="_ftnref9">[9]</a>, la Concepción<a href="#_ftn10" name="_ftnref10">[10]</a>, San Bartolomé<a href="#_ftn11" name="_ftnref11">[11]</a>, Santa Lucia<a href="#_ftn12" name="_ftnref12">[12]</a>, y Santa Águeda<a href="#_ftn13" name="_ftnref13">[13]</a>. El Al­mirante Don Juan de Castaños<a href="#_ftn14" name="_ftnref14">[14]</a> fue natural de esta Anteiglesia de Baracaldo”.</p>
<ol start="2">
<li><strong> Descripción</strong><a href="#_ftn15" name="_ftnref15">[15]</a><strong> de Gaspar M. de Jovellanos</strong><a href="#_ftn16" name="_ftnref16">[16]</a><strong> (1791) </strong></li>
</ol>
<p>«16 de Agosto de 1791.- Bajada al Desierto. Convento de Carmelitas Descalzos, situado entre dos brazos de la ría de Portugalete; todo bien cercado; con bosque; una bellísima Vega; la pesquera en uno de estos brazos, etc. Se corre a la orilla de su cerca, dejándola a la izquierda hasta el embarcadero. Mala policía de éste; estrechez de las barcas; corto número de ellas, pues hay una sola a la parte del Desierto y otra a la opuesta orilla, sin rampa; altas de costado, incómodas y peligrosas para la subida de los caballos. Los naturales de Sestao, a quien pertenece la que tomamos, se han arrogado el privilegio exclusivo del paso, y no nos permitieron tomar un bote para nues­tro paso particular; pero luego lo hicieron por dinero. Ta­berna al lado opuesto, donde nos dieron de beber agua, azúcar, ponche, con grande aseo; camino de planta hasta Bilbao, a orillas de la ría; otro que se toma por la iz­quierda, cómodo y bellísimo, por entre frondosísimos setos cubiertos de parras, zarzas, belortos, y entre arboledas muy pobladas”<a href="#_ftn17" name="_ftnref17">[17]</a>.</p>
<ol start="1791">
<li>Septiembre, 20.- Soberbia posesión la de los Carmelitas del Desierto; allí vi por primera vez regar con el agua salada; siembran el maíz en largas eras; entre una y otra se abren hondas zanjas que tienen comunica­ción con un canal de la ría; introducen por él el agua la cual conserva la tierra húmeda, sin que la sal toque a las raíces de la planta». De Barakaldo dice: «<em>Hasta aquí no se halla gran diferencia en el cultivo; pero el lugar de Baracaldo, situado entre dos brazos de la ría, y que se descubre al bajar al Desierto, sorprende por su hermosura, número de caseríos, plantados, tierras de labor y casas de particulares acomodados, y todas las inmediaciones y ruedos de Bilbao están igualmente cultivados&#8230;”</em> <a href="#_ftn18" name="_ftnref18">[18]</a>.</li>
</ol>
<p>&nbsp;</p>
<ol start="3">
<li><strong> Descripción de Silverio Joaquín de Retuerto</strong><a href="#_ftn19" name="_ftnref19">[19]</a><strong> (1795) </strong></li>
</ol>
<p>“La Anteiglesia de Baracaldo en el Señorío de Vizcaya es una de las setenta y dos repúblicas de que se compone la tierra llana, sin inclusión de las villas ni Encartaciones que también son de su comprensión. Está situada en un terreno llano y despejado, de suerte que es la que mejor cielo tiene en todo el Señorío. Dista como tres cuartos de legua de la villa de Portugalete, por donde desagua en el mar el río principal de Vizcaya, y se introduce una ría de agua salada que admite en pleamares navíos de 400 toneladas.</p>
<p>A cinco cuartos de legua tiene la villa de Bilbao, que aunque no es la capital de Vizcaya, reside en ella el corregidor de nombramiento real que sentencia las causas civiles y criminales del Señorío, unas y otras que van en apelación, por estar repartida la jurisdicción entre varios alcaldes y tenientes que conocen la primera instancia de ellas; hállase también en otra villa el Tribunal de la Diputación General, que se compone del citado Corregidor y dos caballeros particulares de la principal nobleza y dos síndicos a quien se apela de las providencias del corregidor y entiende en lo gubernativo del señorío.</p>
<p>Pertenece en lo eclesiástico a la vicaría de Uribe<a href="#_ftn20" name="_ftnref20">[20]</a>; tiene una iglesia parroquial con la advocación de San Vicente Mártir que es su patrono, y una ermita dedicada a la gloriosa Santa Águeda donde concurre mucha gente, la cual está situada en un monte distante una legua de la parroquial y además de esta hay otras cinco ermitas en su jurisdicción en los barrios siguientes: San Bartolomé en el de su nombre inmediato a la parroquia, Santa Lucía en otro monte distante tres cuartos de legua, la Concepción en el barrio de Aranguren distante media legua de la misma parroquial, San Roque en el barrio de Escauritza distante tres &#8230;.. Hay también un convento (¿mercedario?) que dista como cuarto y media de legua de la parroquial y su fábrica es acaso la mejor de la orden. Hízose nuevo el convento derribando el antiguo como a mitad de este siglo, titúlase de Burceña por estar en un barrio del mismo nombre que pertenece a esta otra anteiglesia de Baracaldo.</p>
<p>Dista 8 leguas de la ciudad de Orduña, capital de Vizcaya, y confina por el poniente con los concejos de San Salvador del Valle y Santa María de Sestao que pertenece a la Encartación; por el monte con el Desierto de los Carmelitas Descalzos, que forma una península saliendo una punta de tierra desde el lugar de Sestao a cuya jurisdicción pertenece, y desde este sitio tiene el mismo viento una parte de la ría principal que sube a Bilbao que halla pasada ésta la Anteiglesia de Erandio, por el este la misma ría principal y parte del río Cadagua, y por el sur los montes de ella que confinan con los de los lugares de Galdames y Güeñes. Está situada a la orilla de la ría principal que sube a Bilbao desde la de Portugalete a su derecha, y la mayor donde se halla la parroquia forma una península, porque saliendo dos más pequeñas de otra principal, una por donde se junta el río llamado Retuerto que nace en los montes de Galdames y Güeñes, y la otra por donde también se junta el Cadagua bastante caudaloso que nace en un lugar del mismo nombre en el Valle de Mena y como a distancia de 10 leguas forman ambos un medio círculo de suerte que sólo se puede salir de Baracaldo sin pasar barco o gente por el camino que sigue a los lugares que se hallan a la &#8230;. cordillera seguida con el monte férreo que dice Plinio tan abundante en hierro que suministra mineral a todas las fábricas de España. Ignórase la fundación pero se cree ser muy antigua como lo demuestran muchas casas que están en su jurisdicción, no tiene otras armas que las que usa el Señorío que son un árbol y dos lobas arrimadas a él. Ha habido en ella bastantes hombres ilustres que tienen origen en sus solares y entre ellos se conserva el castillo de Luchana propio del Excelentisimo Duque de Frías el cual está situado a la orilla de la ría principal que sube a Bilbao y conserva cañones, troneras y murallas.</p>
<p>Abunda de deliciosas hortalizas y todo género de frutas que se venden en las villas inmediatas con preferencia a las de los demás pueblos y sólo de guinda y cereza produce anualmente más de 30 (¿quintales?). Tendrá de largo como dos leguas y una de ancho escasas en que están repartidos 400 vecinos que son poco más o menos el número de su población, labradores que viven en el cultivo de las fresas y excelentes vegas que de junqueras se han reducido a sembrados de treinta años a esta parte con lo que se ha aumentado mucho la labranza.</p>
<p>No hay en su jurisdicción feria ni mercado alguno, y los vecinos compran y venden en las villas de Bilbao y Portugalete que tienen un mercado diario de granos y de lo demás necesario a la vida humana. El comercio principal es la labranza que coge el grano necesario para el consumo del pueblo porque cada habitante tiene su sembranza y evacuadas&#8230; Conducen 150 y 200 quintales de a 150 libras cada uno &#8230; del monte con bueyes o mulos y el resto en acebonar ganado vacuno, vendiéndolo después de gordo, para los consumos de las dos citadas villas inmediatas. Rigen en ellas los pesos de Castilla como son la libra de 17 onzas así como de 25 libras y quintal de 100, excepto el de mineral de hierro que es de 150 libras. Los granos se miden por fanegas que regula una de buena calidad en el peso de 94 libras. Las medidas del vino son cuartillo, media azumbre, azumbre y cántara que reducidos a peso hacen 17 onzas, 36 la segunda, 72 la tercera y la cántara 32 libras de a 17 onzas.</p>
<p>El gobierno político de ella es de dos fieles regidores que se eligen cada año, los cuales sólo disponen de lo gubernativo del pueblo con la intervención del ayuntamiento que es en general, pues concurren a él todos los habitantes siendo vizcainos&nbsp; originarios o teniendo acreditada su nobleza según los fueros de este Señorío, en lo demás no tienen jurisdicción porque dependen del corregidor General que reside&#8230; y entiende en lo civil y criminal.</p>
<p>Por estar este pueblo situado la mayor parte en una llanura y terreno fangoso y tener inmediato los dos ríos arriba expresados se carece de aguas buenas para beber, por lo que reinan en los veranos muchas tercianas aunque no malignas y en los inviernos algunas puntas de costado, en lo demás el aire es sano, el cielo despejado y sus naturales robustos y ágiles. La lengua común es el vascuence y castellano, aunque uno y otro mezclado y nada puro. Nacen como ¿300? cada año y mueren 70 poco más o menos&#8230;</p>
<p>Hay en su jurisdicción dos ferrerías: una en el río mayor y otra en el menor con varios molinos, en las primeras se elabora hierro y en los segundos se muele el grano para el consumo de los vecinos, además dos fábricas de curtidos sin uso en el día por el recargo de derechos reales con lo que no dan utilidad alguna a sus dueños.</p>
<p>También hay en el río menor una fandería donde se corta y adelgaza el hierro labrado en las ferrerías de suerte que queda en proporción para clavos de todos los tamaños”.</p>
<ol start="4">
<li><strong> Descripción</strong><a href="#_ftn21" name="_ftnref21">[21]</a><strong> de Wilhelm von Humbolt</strong><a href="#_ftn22" name="_ftnref22">[22]</a><strong> (1799) </strong></li>
</ol>
<p>“Después de una breve estancia en Bilbao corrí de nuevo al mar, para visitar todavía el resto de la costa de Portugalete hasta Ondárroa, y así completar mi viaje por este país tan simpático.</p>
<p><em>En el camino de Bilbao a Sommorostro no se puede olvidar el Desierto. Esta pequeña península que forma el Ibaizábal donde se vierte en él un pequeño arroyo de montaña, el Galindo, es uno de los puntos más encantadores en toda España,</em> pues desde él se divisa de una vez el paisaje de Bilbao, el mar con sus montes pi­ramidales y Sommorostro. El camino de Bilbao va por la orilla derecha del río pasando Olabiaga, el verdadero puerto de Bilbao. A la derecha se tienen en la mayor parte altas y pintorescas peñas; en la orilla opuesta, un paisaje agradable muy cultivado y planta­do.</p>
<p><em>Una antigua torre cuadrangular, que está en este lado justamente donde se une con el Ibaizábal un riachuelo junto a Luchana, recuerda el sistema feudal de los siglos pasados. Pues esta torre tenía antiguamente el derecho de cerrar el río, y percibir un tri­buto de los buques al paso. Detrás de Luchana están en un sim­pático valle las viviendas campesinas de Baracaldo dispersas y ro­deadas de vegetación</em>. El Desierto está unido por este lado con la tierra firme y viniendo de Bilbao ha de hacerse uno pasar a él a través del río. Hacia este lado es también la vista hermosísima, bien que se abarca con la mirada sin tropiezo todo el paisaje desde el monte, que está justamente donde se reúnen los dos ríos, y sobre el que está edificado el convento.</p>
<p>Pues también este sitio, en efecto celeste, se ha consagrado, como otros muchos en la Europa meridional, al recogimiento de voto, y 16 frailes carmelitas hacen aquí una vida solitaria. Todo su recinto está rodeado por un alto muro, pues ningún ser femenino puede penetrar en él y sólo en una capilla delante del convento se celebra culto divino público, al que afluye el pueblo en tropel de la región vecina. Quien hubiera perdido la tranquilidad de la conciencia y la serenidad del alma en el tumulto del mundo, podría aquí hallarlas de nuevo, en el umbroso robledal, que rodea todo el monte, en la fértil <em>Vega </em>que la actividad de los frailes ganó a las ondas del mar, que penetraban hasta acá en el río, y ahora ha afianzado con diques y muros, de manera que donde por fuera golpea su marca, por dentro hay abundantes viñedos guarnecidos de racimos. Ser deste­rrado acá por algún tiempo, como a veces sucede a los jóvenes, debe ser en realidad un castigo suave.</p>
<p>En el bosquecillo hay cuatro pequeñas ermitas. Pero aquí no son propiamente ermitaños. Únicamente los frailes, que tienen gusto en pasar la cuaresma en recogimiento tranquilo, se encie­rran aquí mientras tanto, y dejan entonces la ermita sólo para ir a buscar leña al bosque. Este anhelo de buscar, en medio de la más profunda soledad, otra todavía mayor, parece bastante singular; sólo que nunca puede ser mayor el afán por ello, que donde se está sentenciado a vivir en estrecha y continua comunidad con las mismas personas.</p>
<p>Alrededor del convento hay cipreses, áloes y un par de pal­meras datileras, simpáticos extranjeros, que volví a ver con gran alegría al cabo de largo tiempo. Pues propiamente no conoce la España septentrional estos vegetales, y hasta las naranjas sólo pros­peran en algunos pocos sitios, donde les favorece una buena si­tuación. Sotos de naranjos y limoneros, setos de áloes, palmeras y robustas chumberas empiezan sólo hacia Córdoba, del lado de allá de Sierra Morena, donde ya no se ve nada de nieve. Por esto refiere un cuento moro, que el rey Ben Aceir de Sevilla hizo plan­tar la montaña con almendros a su mujer, que era una princesa castellana, para procurarle con la blanca alfombra de flores una ilusión agradable a quien echaba de menos la nieve de su más áspera, pero más querida patria. Lo singular es que precisamente en la costa más septentrional de España, en Santoña, entre Bilbao y Sant Ander, al abrigo de una pequeña colina prosperen una cantidad de limoneros y naranjos, cuyas frutas se venden en Bil­bao. Que por lo demás Vizcaya no es para decir de clima rudo, lo demuestra su chacolí, un vino excelente, cuando está preparado con cuidado, y que en cierto modo está en el medio entre el cham­pagne y el mosela.</p>
<p>Ascendiendo al Sommorostro subí a un pequeño molino, de los que hay muchos en todo el país. Para hacerse una idea de todos los géneros de existencia humana había que visitar esta cho­za. En campo abierto había aquí entre cuatro paredes estrechas, bajo un techo agujereado por todas partes, en vez de la puerta, una amplia abertura, todo en una pieza dormitorio y estancia de toda una familia, establo de las cabras y mulas y una doble mue­la. En seguida de entrar se topaba con el hogar, enfrente de él estaba la artesa y un armario con algo de ajuar viejo. Al lado el establo, más a la izquierda se movía una de las piedras de moler, junto a ella algunos escalones conducían a lo alto a una cama de matrimonio completamente a la vista y el sitio de dormir los ni­ños, junto a éste la otra piedra de moler, y sobre el establo una especie de tablado de perchas, que servía de desván. Y en esta vivienda pasan su vida personas, allí nacen y mueren”.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Bienandanzas y Fortunas</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Juan Ramón de Iturriza y Zabala “Historia General de Vizcaya”.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Nacido en el barrio de San Antonio de Olakueta de Bérriz (Bizkaia) el 29 de abril de 1741. Murió en Munitibar (Bizkaia) en 1812, a la edad de 71 años. En 1777 comenzó las investigaciones históricas con motivo de la ordenación que hacía de algunos archivos, tanto de particulares como de ayuntamientos. Este tipo de trabajo le absorbería el resto de sus días. Apenas hay archivo o biblioteca vizcaína en la que no se vea la escritura de Iturriza. Como fruto de su labor recopiladora formó una colección de doce volúmenes que tituló <em>Antigüedades de Vizcaya</em>, de los cuales sólo se conoce el paradero de seis. La <em>Historia de Vizcaya </em>se halla dividida en tres libros, dedicados respectivamente a la historia general del Señorío, a la particular de las anteiglesias y a la particular de las villas. Iturriza sacó 28 copias de esta obra, si bien se aprecia entre ellas notables variaciones. No llegó a imprimirse hasta fines del s. XIX. La obra de Iturriza contiene un arsenal importante de minuciosas noticias, muchas de ellas no solamente útiles para el historiador sino también para el etnólogo, y esto sí que es anticipo y novedad. Utilizó, además, la discutida crónica Ibargüen-Cachopin que tanto ha dado que hablar. Iturriza incorpora a su «Historia&#8230;» documentos de sumo interés y da detalles curiosos sobre cada una de las anteiglesias y villas vizcaínas que el historiador moderno recoge ansiosamente.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> Documento de Don Tello de 1366</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Fundadores de una iglesia denominada, por ello, “propia”. Estos Patronos tenían multitud de derechos (nombrar al personal, cobrar los diezmos&#8230;) que se fueron reduciendo poco a poco en favor de la Iglesia hasta que, finalmente, la misma Iglesia, los eliminó.</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> Del siglo XVIII se conservan tres fogueraciones o recuentos de población por “casas habitadas”. En 1857 se ejecutó un censo de todo el territorio español en el que por primera vez se cumplió un mínimo de rigor. Este censo, publicado en 1858, presentó por primera vez la población presentada mediante la división provincial de 1833 (y vigente casi sin variedad hasta día de hoy). El censo de 1857 se considera el primer censo moderno español que cumple las cuatro necesidades mínimas: auspicio oficial, territorio definido, universalidad y simultaneidad.</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> Este Convento fue suprimido por José I en 1809 y sus bienes vendidos. El edificio quedó deshabitado y sin ningún destino aunque, previamente, fue saqueado. Entre otros bienes constan las campanas (cuatro con un peso de 29 arrobas y veinte libras), tres barricas de txacolí, 16 fanegas de maíz y 109 cargas de carbón.</p>
<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8">[8]</a> Como ya hemos indicado en otro “Recorrido” la fecha parece que no es correcta. La mayoría de autores se inclina por retrasarla un siglo (1384) aunque siguen existiendo problemas con la datación.</p>
<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9">[9]</a> Actual Parroquia de El Regato</p>
<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10">[10]</a> Ubicada en el desaparecido (bajo las aguas del Pantano de Gorostiza) barrio de Aranguren.</p>
<p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11">[11]</a> Ubicada en el barrio de San Bartolomé, próximo a San Vicente, actual cementerio.</p>
<p><a href="#_ftnref12" name="_ftn12">[12]</a> Desaparecida y ubicada en la ladera del Arroletza.</p>
<p><a href="#_ftnref13" name="_ftn13">[13]</a> Actual Ermita ubicada en el barrio de Castrejana</p>
<p><a href="#_ftnref14" name="_ftn14">[14]</a> Casa armera en el Barrio de Gorostiza de la que, dentro de su progresivo deterioro, se conserva un excelente escudo de armas.</p>
<p><a href="#_ftnref15" name="_ftn15">[15]</a> Gaspar M. de Jovellanos “Obras publicadas e inéditas”.</p>
<p><a href="#_ftnref16" name="_ftn16">[16]</a> Gaspar Melchor de Jovellanos, cuya amplísima y poli­facética cultura es de sobra conocida se llegó al fondeadero del Desierto y reconoció sus arboledas y cultivos; probablemente, durante sus destierros en el norte a que le condenó la enemiga de Godoy. Sus impresiones están tomadas sobre la marcha; y no hay alusión ninguna al modo de vivir de aquellos religiosos. Silencio honroso y significativo, porque ya suele ano­tar observaciones desfavorables para los hábitos, cuando han lugar.</p>
<p><a href="#_ftnref17" name="_ftn17">[17]</a> Un breve estudio sobre “Jovellanos y el País Vasco” puede leerse en “Noveno Congreso de Estudios Vascos” Ignacio ELIZALDE, pp. 395-401.</p>
<p><a href="#_ftnref18" name="_ftn18">[18]</a> Diario Segundo, BAE, t. 85, p. 24.</p>
<p><a href="#_ftnref19" name="_ftn19">[19]</a> Silverio Joaquín de Retuerto (sacerdote) es uno de los siete hijos del matrimonio formado por Francisco Javier de Retuerto Salazar y María Joaquina de Uriarte Zabala. El escrito es un “Cuestionario” remitido por Silverio a D. Tomás López sobre la anteiglesia. Se conserva en el Gabinete de Manuscritos de la Bibloteca Nacional. Madrid Mss 7311, fol. 407-410.</p>
<p><a href="#_ftnref20" name="_ftn20">[20]</a> Nos parece extraña esta afirmación. La Vicaría de Uribe corresponde a la margen derecha (Diócesis de Burgos) y, desde 1754, Barakaldo pertenece a la diócesis de Santander. Bien es verdad que, políticamente, la anteiglesia, por concesión de don Tello, se desanexiona de las Encartaciones y pasó a la Merindad de Uribe. [20] La bula apostólica para esta creación se expidió por Benedicto XIV en Roma, el día 12 de Diciembre [&#8230;] El territorio bizkaino que se aplicó a la diócesis de Santander fue… <em>Balmaseda, Sopuerta</em>, <em>Arcentales, Portugalete, Valle de Salcedo,</em> <em>Somorrostro, <strong><u>Baracaldo</u></strong></em> y <em>Carranza&#8230;”. </em>Así hasta 1862<em>. </em>El mismo Silverio de Retuerto lo afirma en otro Documento de 1799 que transcribimos: “Los individuos del Cabildo de <strong><u>San Vicente, de Baracaldo</u></strong>, D. Ignacio de Echaba, D. Pedro Antonio de Maguna, Ignacio María de Castaños y D. Silverio Joaquín de Retuerto dirigieron al diocesano, en 5 de Ene­ro del nuevo de 1799, una instancia, en la cual exponían los desór­denes que se cometían en la anteiglesia, con motivo del sermón llamado del Descendimiento, que se predicaba y representaba mímicamente el Viernes Santo por la tarde; desórdenes que aumentaban con el mayor concurso de gentes que de las parroquias vecinas, <strong>pertenecientes a la diócesis de San­tander</strong>, acudían a la de Baracaldo, por haberse suprimido en aquella tales sermones de <em>Descendimíento, </em>para evitar los mismos excesos e inconvenientes que se notaban en la anteiglesia de los querellantes por la rudeza del vulgo, y suplicaron se dignase Su Ilustrísima suprimirlos. Así lo hizo el Sr. Aguiriano y Gómez, ordenando, por despa­cho librado el 7 de Febrero, la abolición de estos sermones mímicos y mandando que, en su lugar, como propio del día, se predicase el sermón de los <em>Dolores y Soledad de</em> <em>la Virgen”. </em>Tomado de Labayru, VI.</p>
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<p><a href="#_ftnref21" name="_ftn21">[21]</a> Wilhelm von Humbolt, “Los Vascos. Apuntaciones sobre un viaje por el País Vasco en primavera de 1801”. Auñamendi, nº 103, pp. 143 y 145-146.</p>
<p><a href="#_ftnref22" name="_ftn22">[22]</a> Filólogo, poeta, crítico y político alemán, nacido en Potsdam el 22 de junio de 1767 y muerto en Tegel el 8 de abril de 1835.Su primer viaje a Euskal Herria lo realiza con su mujer Carolina, sus dos hijos y el pintor Gropius (año 1799). En abril de 1801 viene nuevamente al País Vasco, esta vez en compañía de su amigo Guillermo Bokelmann. En su viaje le servirán de ayuda la <em>Geografía de Vizcaya</em> de <a href="http://www.euskomedia.org/aunamendi/85031">José Joaquín de Landazuri</a>, la <em>Notitia utriusque Vasconiae</em> de <a href="http://www.euskomedia.org/aunamendi/78447">Oihenart</a> y su colección de proverbios, las <em>Investigaciones históricas de las Antigüedades de Navarra</em> de <a href="http://www.euskomedia.org/aunamendi/81935">Moret</a>, ciertas <em>Memorias</em> sobre la guerra entre Francia y España, un ensayo de la <em>Nobleza de los Vascos</em>, los viajes de Fischer, de Bourgoing, de Dillon, libros antiguos como <em>Guero</em> de <a href="http://www.euskomedia.org/aunamendi/6754">Axular</a>, etc. En sus viajes conocerá a <a href="http://www.euskomedia.org/aunamendi/96511">Juan Antonio Moguel y Urquiza</a> «uno de los lingüistas más doctos de Vizcaya» le llama Humboldt-, <a href="http://www.euskomedia.org/aunamendi/15761">Pedro de Astarloa</a>, Larralde, al cantante Garat. Su atrevida teoría de que el euskera era la lengua más antigua de entre las europeas y de que el pueblo vasco constituía el representante lingüístico más antiguo de las poblaciones primitivas de la Iberia precéltica, anterior a las primeras inmigraciones de los arios, se deriva del análisis paciente de los nombres de las montañas, ríos, peñas, valles, aldeas, familias. Del euskera afirmará que es una de las lenguas de más perfecta formación, sorprendente por su vigor, la estructura de sus palabras, la brevedad y la osadía de la expresión. El País Vasco quedó en la imaginación y en el corazón de Humboldt como una tierra ideal.</p>
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