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	<title>Sociedad | Ezagutu Barakaldo</title>
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		<title>RECORRIDO HISTÓRICO 25: Círculos, Batzokis y Casas del Pueblo (inicios del s. XX)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 30 Oct 2026 06:16:12 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" fetchpriority="high" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div>La calle (junto con la casa y la escuela) siempre ha sido un lugar de socialización, especialmente para las clases populares. En los pueblos, la calle pura y dura. En el ámbito urbano, en locales de diversa índole. Quizá fuese la Iglesia la primera en poner a disposición de las gentes algunos locales. Luego, determinadas [&#8230;]]]></description>
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<p>No fueron ajenos a esta situación los partidos políticos. Al mismo tiempo de su fundación establecieron las correspondientes sedes en las que sus afiliados no sólo encontrasen la burocracia necesaria sino, también, un espacio para el encuentro, el debate y el ocio. En este recorrido presentamos la realidad y actividad que desarrollaron los “círculos” (carlistas), los “batzokis” (nacionalistas) y las “casas del pueblo” (socialistas). Contamos para ello con la experta mano de Mikel Aizpuru.</p>
<p>Los centros sociales de los partidos políticos o de algunos sindicatos consti­tuyeron además de un espacio de militancia, lugares de sociabilidad lúdica. No faltaron los intentos de crear proyectos culturales que presentasen una intención globalizadora: escuelas, bibliotecas, grupos teatrales, orfeones, etcétera. Ofrecían una dinámica intermedia entre la sociabilidad popular y la estricta­mente política. No existían diferencias fundamentales en las tácticas utilizadas por los distintos partidos para atraerse nuevos correligionarios, ni en los actos organizados por cada una de sus sedes.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>El objetivo de estas secciones, especialmente de los coros y grupos teatrales era doble: por un lado, distraer y formar a los miembros inmediatos de los mis­mos; por otro, dinamizar reuniones y manifestaciones, popularizando consig­nas y estrategias, animando los actos políticos y sociales con canciones e him­nos adecuados al caso. Estos centros que fueron surgiendo a lo largo de las dos primeras décadas del siglo XX continuaron funcionando, con la excepción de los nacionalistas y de los anarquistas durante la Dictadura de Primo de Rivera, para iniciar un nuevo periodo de expansión en la II República.</p>
<p><strong>&nbsp;1. </strong><strong>La cultura de izquierdas en Barakaldo</strong></p>
<p>La hegemonía político-electoral de nuestro municipio estuvo, salvo durante el periodo comprendido entre 1931 y 1937, en manos de fuerzas conservado­ras. Sin embargo, los diferentes grupos de izquierda, y en menor medida los nacionalistas, tuvieron la iniciativa en lo que respecta a la sociabilidad popular, marcando muchas de las pautas que definirían con posterioridad las caracterís­ticas del baracaldés. Republicanos y socialistas conformaron el núcleo mayori­tario de esa cultura de izquierdas, pero anarquistas, comunistas y librepensadores participaron, en mayor o menor medida, en su configuración y expansión<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>. De hecho, es problemático intentar diferenciar aquellos elementos que consti­tuían propiamente una subcultura socialista o la republicana de aquellos otros que conformaban una cultura de izquierdas genérica, a pesar de las diferencias existentes entre ambos grupos.</p>
<p>Si los socialistas, que contaban con una agrupación estable, una estructura organizativa claramente delimitada y unas construcciones teóricas más o menos definidas (aunque su percepción entre los militantes de base fuese muy subje­tiva), podían ofrecer un conjunto hasta cierto punto coherente; no era este el caso de los republicanos, pese al predominio del Partido Republicano Radical de Alejandro Lerroux hasta mediados de la Segunda República. Esta diversidad ideológica y organizativa les daba, al mismo tiempo, fortaleza y debilidad. Por debajo de la representación oficial, existía un republicanismo popular y obrero y todo un mundo de inter-relaciones entre republicanismo, laicismo, librepen­samiento y obrerismo. Las fronteras entre estas corrientes eran extraordinaria­mente móviles. La subcultura de izquierdas se caracterizaba por una combi­nación de aspectos formalizados, sociedades políticas, recreativas y sindicales con los rasgos propios de la cultura popular, creando espacios, momentos, len­guajes y rituales propios.</p>
<p>Muestra clara de esta comunión era la coincidencia en la celebración de determinados actos; en particular, la conmemoración de la Comuna parisina (18 de Marzo), pero también otros. El 13 de abril de 1921, el anarquista Aquilino Gómez dio una conferencia en los locales del Círculo republicano, con el tema «El Hogar y la familia». Los maestros republicanos Liborio Peña y Manuel Picaza dieron conferencias en la Casa del Pueblo. Durante la huelga en AHV de marzo de 1923, las reuniones se celebraron en la Sociedad de Inquilinos. La Agrupación Republicana de Alonsótegui celebró el Primero de Mayo con veladas teatrales, mientras que la de El Regato celebró en 1918 un mitin y una gira a la que asistieron 300 personas, a pesar de no ser una fiesta específica­mente republicana.</p>
<p>En el caso de los socialistas, la Casa del Pueblo trataba de reflejar el mundo ideal que pretendían los socialistas, enfrentado al mundo popular, centrado en la taberna y la evasión más o menos alienante. El Centro Obrero, como se llamó en un inicio, era el foco de la sociabilidad socialista y la sede de todas las organiza­ciones creadas en torno al PSOE y a la UGT: juventudes, sociedades de oficio e industriales y el Grupo Femenino. Pero también de grupos artísticos, orfeones (especialmente en los primeros años del siglo y en la República), sociedades deportivas como el Grupo Alpino Jaurés o culturales corno los Amantes del Libro. El carácter de sede social les hizo afirmar que da casa del pueblo no tiene carácter político alguno, siendo su misión puramente administrativa de los intereses a ella confiados por las distintas sociedades obreras, las cuales a su vez tampoco persiguen fines políticos (&#8230;) laboran solo y exclusivamente por el mejoramiento de la clase en todos los aspectos de la vida ciudadana». Ello no fue obstáculo, evidentemente, para que sufriese las consecuencias de las actua­ciones de dichas sociedades o de la política represiva del Gobernador Civil.</p>
<p>Existieron varias Casas del Pueblo en Barakaldo, tanto en los barrios como en el centro de la Anteiglesia. Tras la fundación de la Agrupación Socialista el 30 de enero de 1900, el primer local se instaló en la calle Arrandi, para pasar posteriormente al número 18 de la calle San Juan. Tras estas sedes en alquiler, se decidió construir un edificio propio. De este modo, en junio de 1913 se abrió la Casa del Pueblo en una de las esquinas de la Plaza de los Fueros (donde hoy está situada la BBK). A finales de la década de 1920 se construyó un nuevo local en su solar actual. Fue el primer edificio de Barakaldo construido en hor­migón y costó 210.618 pesetas. Contaba con una planta baja donde se instaló un gran salón de actos capaz de acoger a 1.500 personas, y además otras tres plantas. En la primera se situarían las salas de reuniones, en la segunda el café, las distintas oficinas y la biblioteca y en la tercera 4 viviendas en alquiler. Se trataba de que los trabajadores baracaldeses afiliados dispusiesen de un local moderno y en propiedad&#8217;. Cuando fue inaugurado, el 20 de marzo de 1932, disponía de 4.400 socios, de los que únicamente 150 eran afiliados de la Agrupación Socialista y 270 de las Juventudes Socialistas. El resto pertenecía a los distintos sindicatos. El edificio fue derribado tras la guerra, construyéndo­se sobre el mismo la casa sindical franquista.</p>
<p>La oferta asociativa de los socialistas vizcaínos fue una novedad frente a la tradición del PSOE de centrarse en la lucha política, y era una muestra de la menor rigidez que ofrecía esta organización en Vizcaya. De hecho, según Michel Ralle, la creación de este tipo de organizaciones fue consecuencia, sobre todo en Bilbao, de la necesidad de aumentar la base social del partido, superando el grupo de trabajadores de oficio, buena parte del cual ya se encon­traba organizado en asociaciones próximas al republicanismo. Se trataba de conseguir impresionar a la opinión pública y a las autoridades, «ocupar la calle», para atraer así a los nuevos obreros industriales. Es el «socialismo de taberna» que criticaban los correligionarios de Madrid, encerrados en las aso­ciaciones de oficio y en una actitud más purista. La utilización de la música, además, no tenía únicamente un rol movilizador. Obtener una banda o un coro de prestigio era, asimismo, una forma de conseguir el reconocimiento público, cuasi-oficial cuando se trataba de la Banda Municipal, de la presencia socialis­ta en la anteiglesia.</p>
<p>La celebración del Primero de Mayo era la principal jornada festiva de los socialistas locales. El de 1918 se inició por la Casa del Pueblo de Barakaldo con un mitin el día 29 de abril y una velada teatral y un pasacalle el 30. El día 1 empezó con una diana, al mediodía se celebró un mitin y por la tarde una romería en la Plaza de los Fueros, para continuar los festejos con otro baile en la Casa del Pueblo hasta las 12 de la noche, todo ello en un ambiente festivo. Para ello, solicitaron a todas las empresas que ese día diesen asueto a sus trabajado­res, exceptuando aquellos trabajos que no pudiesen paralizarse. En el mitin, los socialistas se quejaron de la poca organización existente entre los trabajadores de Barakaldo y aconsejaron a los allí congregados que se asociasen a la Casa del Pueblo.</p>
<p>La música ocupó un puesto importante en los rituales de las organizaciones izquierdistas de toda la Margen Izquierda. El Primero de Mayo, día del Trabajo y la fiesta obrera por definición, se iniciaba con una alborada del orfeón socia­lista local, acompañado por músicos y simples militantes, y las actuaciones musicales se repetían en varias ocasiones a lo largo de la jornada. Dolores Ibarruri señalaba para Gallarta que las canciones interpretadas por el orfeón del Centro Obrero, «saliendo a la calle, extendiéndose por minas y barriadas, pene­trando en hogares y lugares de reuniones populares, se hacían carne y sangre de las masas y eran un medio eficaz de agitación y de reagrupamiento de los trabajadores, especialmente de la juventud». Varias canciones, especialmente La Internacional y la Marsellesa, transcendieron el marco político, para conver­tirse en canciones verdaderamente populares en las zonas del territorio vizcaí­no con amplia presencia socialista. Algunos de estos himnos han quedado guar­dados en la memoria colectiva de los que vivieron la época republicana. Las vinculadas al Primero de Mayo son los más conocidos:</p>
<p style="text-align: center;">Hoy es Uno de Mayo,</p>
<p style="text-align: center;">fiesta de los trabajadores</p>
<p style="text-align: center;">abandonemos las labores</p>
<p style="text-align: center;">los pueblos trabajadores</p>
<p style="text-align: center;">guardan sus costumbres</p>
<p style="text-align: center;">más populares.</p>
<p>La música fue también medio de transmisión del rechazo de este grupo a unas fuerzas de seguridad que no se distinguían por la contención a la hora de utilizar medios violentos para reprimir las manifestaciones de oposición al gobierno:</p>
<p style="text-align: center;">Si no quieres trabajar, métete guardia de asalto,</p>
<p style="text-align: center;">comerás buenas chuletas, calzarás buenos zapatos</p>
<p style="text-align: center;">llevarás el uniforme del ejército de los vagos.</p>
<p>La difusión musical estaba relacionada, en sus inicios, con las canciones difundidas por las Juventudes Socialistas (JJSS) en sus excursiones dominica­les de propaganda. Conviene recordar, asimismo, que fueron los socialistas bil­baínos, Tomás Meabe en concreto, los fundadores de la organización juvenil socialista. Las actividades de la JJSS complementaban, como en el resto de las organizaciones juveniles del momento, las tareas específicamente políticas con las de esparcimiento, realizando además gran alarde de los signos de identidad pública del movimiento socialista. Fueron las Juventudes las que contribuyeron a fijar las nuevas formas de presencia pública con las banderas rojas, pañuelos del mismo color, himnos, etcétera.</p>
<p>Muchas de las actividades, sin embargo, eran más tranquilas y lúdicas. Excursiones, giras, reuniones, conferencias y veladas a las que acudían los socios y sus familias ocupaban la mayor parte del tiempo de dichas organiza­ciones. Las fiestas convocadas por las organizaciones socialistas adquirieron rápidamente rituales típicos de las celebraciones tradicionales, penetrando en el calendario popular como un festejo más. Algo duramente criticado por los anar­quistas, que denunciaron el carácter festivo que se le daba al Primero de Mayo, día de reivindicación y de lucha. Aunque en alguna de las conmemoraciones anarquistas de dicha fecha en el barrio de Zaramillo (Güeñes) no faltase el baile.</p>
<p>Los anarquistas, aunque partícipes en esa cultura de izquierdas manifesta­ban rasgos propios. Una clara muestra de ello lo tenemos en alguna de sus can­ciones:</p>
<p style="text-align: center;">Agarra el fusil, escupe metralla</p>
<p style="text-align: center;">coloca petardos y empuña la Star</p>
<p style="text-align: center;">no tengas conciencia de aquellos canallas</p>
<p style="text-align: center;">que explotan tu cuerpo, sin tener piedad.</p>
<p>No tenemos referencias continuadas sobre las organizaciones anarquistas baracaldesas. Tras algunos mítines en la zona minera a finales del siglo XIX, se sucedieron los grupos de esta ideología. No obstante, ellos mismos insistían en que: “Se impone que fomentemos la asociación libre, no en las organizacio­nes presidenciales de centros y comités directivos sino en fraternales grupos, donde por afinidad de caracteres, simpatías, vecindad, medios de oficio, cada productor y productora se entienda, conferencie y junte con las personas que más le agrade, (&#8230;) haciendo todo por simpatía y nada por obediencia».</p>
<p>Tras varias campañas de propaganda realizadas a finales de la década de 1910, el anarquismo cobró nuevo impulso, muestra de ello fue la aparición en 1919 del Sindicato Único del Arte del Hierro. Pero dos años antes ya se había producido una muestra del influjo anarquista con la creación de un Grupo Esperantista (1917). Esta asociación, que sigue manteniendo su existencia, combinó las clases en su local de la Plaza de Villalonga, n° 38, con las conferencias en las que diferentes oradores explicaban las ventajas del esperanto, haciendo votos por su utilización inmediata, sin esperar a que fuese declarado lenguaje universal. En 1918 se formó la sucursal baracaldesa de la Sociedad Vegetariano-Naturista de Vizcaya, con la asistencia de unas 100 personas a la conferencia a cargo de Ricardo G. Gorriarán sobre vegetarismo y naturismo. El 22 de diciembre de 1918 se celebró otra conferencia sobre las ventajas del vegetarismo y perjuicios del alcoholismo. Desde los años finales de la Dictadura de Primo de Rivera los nudistas frecuentaron la zona de Bengoelea. Aunque estas asociaciones no estuvieran formadas únicamente por anarquis­tas, los libertarios eran muy sensibles a estas corrientes moralistas que pre­conizaban una nueva sociedad con nuevas costumbres, en las que los excesos corporales y, particularmente el abuso del alcohol estarían proscritos. De hecho, cuando en la década de los años 30 se propugnó la unificación del movi­miento anarquista peninsular se señalaba que: “<em>En cada localidad existirá, según las posibilidades y la extensión de las fuerzas anárquicas, una Federación Local anarquista compuesta por un miembro de la federación local de grupos específicos y de acción, otro por los grupos juveniles, otro esperantista, otro por los naturistas, desnu­distas, excursionistas, otro por escuelas racionalistas y otro por ateneos libertarios, más un secretario general, tesorero y contador</em>”.</p>
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<li><strong> La cultura nacionalista vasca</strong></li>
</ol>
<p>De un modo semejante al resto de los partidos políticos, las acciones cotidia­nas de las organizaciones nacionalistas baracaldesas estaban más próximas a la de una sociedad recreativa, que a la de un partido político tal como lo entende­mos hoy en día. Muchos de los actos convocados por los nacionalistas carecían de elementos políticos expresados de forma abierta y reproducían elementos de la cultura tradicional vasca, adaptados a un nuevo mensaje. El aspecto lúdico de su actuación, no obstante, no nos puede hacer olvidar que la intención últi­ma de cualquier actividad nacionalista, como la de cualquier otra organización sociopolítica del momento, era eminentemente política.</p>
<p>Los nacionalistas presentaban un doble nivel organizativo: la Junta Municipal, que representaba la autoridad política, y el batzoki, sede social, cen­trado en la ejecución de todo tipo de actividades. En el caso de Barakaldo, el nacionalismo respetó en la medida de sus posibilidades la distribución espacial de la población y, uno tras otro, distintos barrios de la anteiglesia vieron cómo se creaban sociedades de diferentes nombres: Sociedad Euskalduna, la más antigua, en San Vicente, Batzoki de Burceña, Centros Vascos de Alonsótegui y Barakaldo, Juventud Vasca, etcétera. Todos ellos de connotaciones inequívoca­mente nacionalistas. Los batzokis, por utilizar un término genérico, fueron el principal medio de expansión del nacionalismo. Los objetivos que pretendían conseguir con su creación eran constituirse en lugar de reunión y de formación de los nacionalistas, convertirse en centros difusores de propaganda mediante veladas, mítines, excursiones y ser ejemplo e imagen del pueblo euskaldun.</p>
<p>Entre las actividades desarrolladas y promovidas por los mismos, se mezcla­ron las conferencias sobre la cultura vasca y las charlas formativas sobre el nacionalismo, con veladas vespertinas, tanto musicales, como teatrales, cla­ses de euskera, enseñanza de bailes y canciones vascas, romerías y excursiones. Las cintas rojas y las fajas verdes distinguían en los actos festivos a los nacio­nalistas baracaldeses. En los años 20 se crearon además varios clubs de fút­bol, entre ellos el Euzkotarra y el Irrintzi, cuyos nombres indicaban, por sí mismos, la inclinación política de sus componentes.</p>
<p>El objetivo que perseguían las actividades organizadas por los nacionalistas era triple. Por un lado, realizar labor de propaganda, movilizando a los nacio­nalistas de distintas poblaciones, intensificando los lazos entre los mismos, mostrando su fuerza ante el público apolítico, lo que contribuiría a atraer a nue­vos seguidores. En segundo lugar, dar ejemplo de catolicismo, defendiéndose así de las acusaciones de liberalismo realizadas por carlistas e integristas. Por último, no faltaba un aspecto lúdico, nada desdeñable en la sociedad baracaldesa que cada vez concedió mayor importancia al deporte y, en concreto, al fút­bol y al montañismo. Los bailes que se incluían dentro de las romerías servían, asimismo, para formar nuevas parejas. El vínculo nacionalista quedaba así reforzado con los lazos familiares.</p>
<p>Por lo general, el ciclo de actividades seguía un ritmo estacional. Un par de veladas literario-musicales o funciones teatrales iniciaban el año. A partir de 1913, diferentes grupos salieron para celebrar la Víspera de Santa Águeda, cos­tumbre que se estaba perdiendo en las zonas urbanas y que fue uno de los ele­mentos característicos del nacionalismo vizcaíno. Las estrofas se cantaban en euskera, destinando los fondos a fines propios o benéficos. Desde 1920, los coros de la Juventud Vasca baracaldesa acudieron a la ermita de la santa con acompañamiento de txistularis, dantzaris y la bandera de la sociedad para cele­brar una comida. Visto el éxito, en los años sucesivos, les acompañarán el resto de las organizaciones locales y algunas de Bilbao, añadiendo al acto un mitin y una romería. La Cuaresma marcaba un alto inexcusable. La primavera daba paso al periodo de excursiones que se extendían a lo largo de Vizcaya. En la época anterior a la primera celebración del Aberri-Eguna (1932), el día de San Ignacio, 31 de julio, constituía el día grande de los nacionalistas. Dicha festivi­dad se conmemoraba con una romería acompañada por una velada nocturna en el Batzoki. Tras la asistencia al, generalmente, único gran mitin anual celebra­do en verano volvían a iniciarse las conferencias y las clases. El aniversario de la muerte de Sabino Arana, 25 de noviembre, y algunas veladas teatrales cena­ban el ciclo de actividades del año.</p>
<p>El periodo republicano vio cómo se aceleraba el ritmo de movilizaciones. Las actividades deportivas tuvieron en esta época un importante incremento, así, por ejemplo, se celebró el campeonato interbatzokis de ciclistas y, en 1936, la I Vuelta a la Encartación. Aumentó asimismo, el número de excur­siones por distintas zonas del país, especialmente a Gernika, pero también a Navarra, Álava o cualquier sitio donde se realizase un acto nacionalista. Los diferentes Aberri-Eguna contaron con la asistencia de numerosos nacionalis­tas baracaldeses.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Mientras que el socialismo se consolida en la zona minera e industrial, la importancia del anarquismo es nula. Posiblemente, las causas de este hecho están determinadas por la estructura industrial. Mientras Cataluña tiene una industria muy diversificada, como es la textil, en Bizkaia el desarrollo industrial ha ido unido a la concentración empresarial característica de la industria siderometalúrgica. Tampoco hemos de olvidarnos que el proletariado viene de un campo tradicionalista y de pequeños propietarios, como el País Vasco y Castilla la Vieja, muy distinto del jornalero de las zonas latifundistas de las provincias de Murcia y Andalucía que emigra a Cataluña. Manuel GONZÁLEZ PORTILLA “Población de la zona minera y la Ría de Bilbao en el siglo XIX” (mecanografiado) p. 75.</p>
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		<title>Bacalao a la Barakaldesa</title>
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		<pubDate>Tue, 27 Oct 2026 06:49:56 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?w=3168 3168w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?resize=1080%2C810 1080w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?w=2160 2160w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="2607" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/bacalao-a-la-barakaldesa/bacalao-a-la-barakaldesa/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?fit=3168%2C2376" data-orig-size="3168,2376" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;2.8&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;DMC-LX2&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1265378951&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;6.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;200&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.033333333333333&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="Bacalao a la barakaldesa" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?fit=1024%2C768" /></div>PIMIENTOS CON BACALAO O BACALAO A LA BARAKALDESA UN PLATO OLVIDADO, PERO MUY NUESTRO &#160;Para aclarar algunas dudas que suelen surgir en las tí­picas discusiones de cuadrilla, debemos de afirmar que el bacalao a la barakaldesa está reconocido como plato dentro de la tradicional cocina vasca. Sus orí­genes son inciertos, pero hay quien asegura que [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?w=3168 3168w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?resize=1080%2C810 1080w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?w=2160 2160w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="2607" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/bacalao-a-la-barakaldesa/bacalao-a-la-barakaldesa/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?fit=3168%2C2376" data-orig-size="3168,2376" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;2.8&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;DMC-LX2&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1265378951&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;6.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;200&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.033333333333333&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="Bacalao a la barakaldesa" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?fit=1024%2C768" /></div><h1 align="center"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" data-attachment-id="2607" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/bacalao-a-la-barakaldesa/bacalao-a-la-barakaldesa/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?fit=3168%2C2376" data-orig-size="3168,2376" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;2.8&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;DMC-LX2&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1265378951&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;6.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;200&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.033333333333333&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="Bacalao a la barakaldesa" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?fit=1024%2C768" class="alignleft size-medium wp-image-2607" title="Bacalao a la barakaldesa" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?resize=254%2C190" alt="" width="254" height="190" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?resize=1080%2C810 1080w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2012/07/Bacalao-a-la-barakaldesa.jpg?w=2160 2160w" sizes="(max-width: 254px) 100vw, 254px" />PIMIENTOS CON BACALAO O BACALAO A LA BARAKALDESA</h1>
<h1 align="center">UN PLATO OLVIDADO, PERO MUY NUESTRO</h1>
<p><strong>&nbsp;</strong>Para aclarar algunas dudas que suelen surgir en las tí­picas discusiones de cuadrilla, debemos de afirmar que el bacalao a la barakaldesa está reconocido como plato dentro de la tradicional cocina vasca. Sus orí­genes son inciertos, pero hay quien asegura que ya se cocinaba en los años veinte del siglo pasado. En algunos bares de Barakaldo se ofrecí­a en la carta este menú, destacando el Bar Elisa en El Regato y el Bar-Café la Leñera en Lutxana. Como suele ocurrir con muchas recetas, existen algunas variantes en la preparación de este plato, pero la que a continuación se describe es la más acertada y la utilizada en los concursos de bacalao.</p>
<p><strong>LOS CONCURSOS DE BACALAO</strong></p>
<p>La primera vez que se realizó un concurso de esta modalidad de bacalao, fue en el año 1962 durante las fiestas patronales de San Roque en El Regato. Previamente se habí­a publicado la fórmula para su elaboración en el programa de festejos de este querido barrio baracaldés. En Agosto de 1969 se organizó en el mismo lugar otro concurso en el que se incluyó la especialidad de bacalao al «Pil-Pil». En los primeros años de la década de los setenta, en las Fiestas del Carmen se organizaron varios concursos de bacalao de la modalidad «Pil-Pil» y «Barakaldesa». A partir de entonces quedó en el olvido y sólo se veí­an en las fiestas de los diferentes barrios de Barakaldo, exclusivamente concursos de bacalao al «Pil-Pil».</p>
<p><strong>LOS PIMIENTOS CHORICEROS (FRESCOS-ENTREVERADOS)</strong></p>
<p>Hay que tener en cuenta que para hacer un auténtico bacalao a la barakaldesa, sólo se puede condimentar en una época determinada. Esto es debido a que los pimientos choriceros (frescos- entreverados), empleados en su elaboración, se cosechan de agosto a octubre, aunque en ocasiones se suelen ver más tardí­amente en algunas ferias agrí­colas de nuestra comarca, cultivados en invernadero. Son los mejores los procedentes de la segunda y tercera flor. Un truco empleado muy a menudo es el de cocinarlos y congelarlos en esa época y utilizarlos durante el resto del año.</p>
<p>También se pueden usar unos buenos pimientos procedentes de Italia, de color rojo y piel muy fina que tienen una excelente carne, que se venden en la época de invierno. Por supuesto son válidos los pimientos verdes de tamaño mediano, pasados por la sartén. Hay quien ha recurrido a un buen bote de pimientos del piquillo, que previamente cocinados con unos ajos picados en una sartén, se pueden utilizar en este delicioso plato. En resumidas cuentas lo que se trata es de que, el jugo de los pimientos vaya penetrando en las tajadas de bacalao y al mezclarse con la salsa, dotarlas de un excelente sabor.</p>
<p>INGREDIENTES (para cuatro personas)</p>
<h2>&nbsp;.-Un kilo de bacalao</h2>
<h2>.-Medio litro de aceite de oliva de 0,4 grados</h2>
<h2>.-Media cabeza de ajos</h2>
<p>.-Una guindilla (opcional ya que hay algún pimiento que pica)</p>
<p>.-24 pimientos choriceros frescos (entreverados)</p>
<h2>&nbsp;PREPARACIí“N</h2>
<p>La primera operación a realizar consiste en poner a remojo el bacalao, previamente cortado en tajadas. Suele ser conveniente no usar tajadas demasiado gruesas. Es recomendable tenerlo en agua 48 horas aproximadamente y hacer cambios cada 8 horas. Una vez concluida esta operación, procederemos a secarlo muy bien (esto es muy importante para que la salsa engorde más rápidamente). El tiempo de remojo dependerá del espesor del bacalao y del recipiente que usemos. Como norma, se suele calcular cinco litros de agua por cada kilo de bacalao.</p>
<p>Los pimientos choriceros, procederemos a freí­rlos lentamente en una sartén. Una vez fritos, les quitaremos la piel y las pepitas, haciendo una pequeña incisión con un cuchillo, los dejaremos en un plato aparte. También se pueden asar en una chapa y pasarles un poco por la sartén, una vez quitados su piel.</p>
<p>En una cazuela plana de barro, echamos el aceite y cuando esté caliente añadimos los ajos bien picados. Una vez dorados se sacan con un tenedor. A continuación, dejaremos que se enfrí­e un poco el aceite, colocando las tajadas de bacalao con la piel hacia arriba. Después procederemos a mover la cazuela con un movimiento de vaivén durante veinte minutos con el objeto de que el bacalao vaya segregando su gelatina. Cuando la salsa ha empezado a engordar, doblamos los pimientos por la mitad, colocándolos «sentados» en la periferia de la cazuela, con la punta señalando hacia dentro de la misma, y el rabo hacia fuera de ella. Volveremos a calentar de nuevo la cazuela hasta que empiece a hervir un poco. Retiramos la cazuela y volvemos a mover la cazuela del mismo modo que la vez anterior, hasta que la salsa haya quedado bien espesa, pues los pimientos habrán segregado todo su jugo, mezclándose con el aceite y la gelatina del propio bacalao. Para su presentación, ordenaremos bien los pimientos y añadiremos los ajos fritos distribuidos por las tajadas.</p>
<p>Para degustarlo y seguir la tradición, nada mejor que una buena botella de txakolí­ de las Encartaciones. ¡On egin guztioi!</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Finca Munoa</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 26 Oct 2026 06:14:20 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Turismo]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="185" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2021/12/aaaa.jpg?fit=300%2C185" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2021/12/aaaa.jpg?w=624 624w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2021/12/aaaa.jpg?resize=300%2C185 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10092" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/aaaa-22/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2021/12/aaaa.jpg?fit=624%2C385" data-orig-size="624,385" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;1.8&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;iPhone SE (2nd generation)&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1638446343&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;3.99&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;20&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.0053475935828877&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="aaaa" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2021/12/aaaa.jpg?fit=624%2C385" /></div><p>El lugar de Munoa, uno de los espacios históricos de Barakaldo, aparece ya mencionado en 1569 como una de las propiedades del cercano Monasterio de Burceña y allí debieron existir hasta mediados del siglo XIX un caserío, manzanales, viñedos y huertas. Todo este terreno fue adquirido hacia 1860 por Juan Echevarria La Llana, alcalde de Bilbao, diputado en varias ocasiones y uno de los mayores propietarios de Barakaldo, quien ordenó edificar una elegante casa de campo.</p>
<p>En 1916 la casa pasó a manos de Rafael Echevarria Azcarate, nieto de Juan y esposo de Amalia Echevarrieta, hermana del famoso industrial Horacio Echevarrieta. El matrimonio decidió reformar completamente el palacio, encargándole la obra al arquitecto Ricardo de Bastida quien conservó el bloque original, añadiéndole una torre a cada lado y transformando el edificio en una soberbia mansión estilo Segundo Imperio Francés. A su vez, decidieron construir un garaje, una casa para portería, un caserío y un gran jardín de estilo inglés.</p>
<p>Toda esta finca se mantuvo en propiedad de la familia Echevarrieta hasta 2014, año en el que fue adquirida por el ayuntamiento de Barakaldo que, desde entonces, ha realizado varios estudios sobre la misma así como diversas restauraciones, especialmente en el tejado del palacio.&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>La Propiedad</p>
<p>Rafael Echevarria Azcarate y Amalia Echevarrieta Maruri</p>
<p>En 1916 la antigua finca y casa de Munoa pasó a propiedad del matrimonio compuesto por Rafael Echevarria Azcarate y Amalia Echevarrieta Maruri, quienes residían aun en el chalet de la familia Echevarrieta en la calle Gardoqui (Bilbao).</p>
<p>Rafael y Amalia compusieron una pareja de gustos refinados, amantes del arte, los viajes y el lujo que decidieron, gracias a los recursos económicos aportados por la sociedad Echevarrieta y Larrinaga que gestionaba el hermano de Amalia, Horacio Echevarrieta, reformar completamente la casa y convertirla en un sobresaliente palacio.</p>
<p>Con el paso de los años, el matrimonio fue formando una amplia colección de arte además de convertirse en mecenas de artistas como Paco Durrio o Valentín Dueñas quienes también recibieron la ayuda de Horacio Echevarrieta.</p>
<p>Años antes, en 1911, debido a la frágil salud de Rafael y buscando un mejor clima, el matrimonio había adquirido la finca de La Concepción, en Málaga, diseñada a mediados del siglo XIX por el matrimonio compuesto por Jorge Loring y Amalia Heredia. Estos crearon un hermoso jardín de estilo inglés que fue ampliado posteriormente por los Echevarria-Echevarrieta siguiendo gustos franceses, quienes además reformaron el palacio y establecieron diversas plantaciones.</p>
<p>Rafael y Amalia alternaron durante años su vida entre el palacio Munoa y la casa de La Concepción, pasando largas temporadas en este último, hasta que finalmente, en 1926, Rafael falleció. Amalia mantuvo la propiedad de ambas fincas hasta su muerte en 1956.</p>
<p>El otro protagonista. Horacio Echevarrieta Maruri</p>
<p>Horacio Echevarrieta Maruri era hijo de Cosme Echevarrieta Lascurain, líder del partido republicano y hombre de negocios con diversas propiedades e intereses en la industria minera.</p>
<p>Horacio heredó las propiedades y cargos políticos de su padre y, a través de la empresa Echevarrieta-Larrinaga, desarrolló un emporio económico que le convirtió en uno de los empresarios más importantes de la primera mitad del siglo XX. Fue industrial, banquero, político, mecenas, diplomático, fundador de periódicos…</p>
<p>Sus actuaciones empresariales más importantes fueron los Astilleros de Cádiz, los Saltos del Duero, la compañía Iberia-Líneas Aéreas de España, la línea 1 del metropolitano de Barcelona, la Gran Vía de Madrid, la Casa de la Prensa así como varios edificios del Ensanche de Bilbao.</p>
<p>Mantuvo relaciones con la realeza y fue uno de los artífices de las negociaciones que se celebraron en 1923 en Alhucemas (Marruecos) con el líder de los rifeños para liberar a los 600 soldados apresados tras el Desastre de Annual de 1921 durante las Guerras del Rif, lo que le convirtió en un personaje famoso.</p>
<p>Convertido en un hombre de enorme fortuna, realizó diversas construcciones, entre ellas el Palacio de Punta Begoña (Getxo). Su estrella, no obstante, comenzó a apagarse en los años 40 a causa de las deudas acumuladas en su proyecto más ambicioso, la construcción de un moderno modelo de submarinos en los Astilleros de Cádiz. Parcialmente arruinado se retiró a vivir junto a su hermana Amalia al palacio Munoa donde falleció en 1963.</p>
<p><strong>Descubre el palacio</strong></p>
<p>En 1916 el matrimonio Echevarria-Echevarrieta encargó al arquitecto Ricardo de Bastida la reforma del antiguo caserón heredado, quien decidió convertirlo en una mansión de estilo Segundo Imperio Francés. Para ello construyó tres nuevos elementos: dos cuerpos laterales, una escalera imperial con terraza y un elegante remate para el alero.</p>
<p>Interiormente reestructuró el edificio en cuatro plantas. En el sótano colocó la cocina, bodega, sala de planchas, tendederos, carboneras y almacenes que daban paso a una elegante galería para acceder al jardín; en la planta baja incluyó un vestíbulo que daba acceso a una gran escalera, además de un gran salón con órgano, salones laterales, comedor, cuarto de costura, despacho y capilla; la planta noble acogió los dormitorios de la familia así como diversos baños; finalmente en el camarote incluyó las diversas habitaciones del servicio, desvanes y roperos.</p>
<p>Bastida redecoró completamente todas las dependencias del palacio utilizando maderas lujosas para los empanelados, puertas, zócalos y suelos, recubriendo la parte alta de las paredes con entelados de telas adamascadas, usando ornamentación de yeso para los techos, diseñando modernos baños y fastuosas chimeneas, además de plantear una capilla en estilo neorrománico y una galería cubierta de azulejos decorativos que daba paso al jardín.&nbsp;</p>
<p>Con ello creó un espectacular palacio que la propiedad se preocupó de completar y mejorar con una sobresaliente colección de obras de arte a lo largo de los años.</p>
<p><strong>Descubre el garaje</strong></p>
<p>El garaje -al igual que la desaparecida portería- fue diseñado por Bastida en el mismo estilo Segundo Imperio Francés que el palacio. Para ello le dotó de tejado amansardado rematado con pizarra así como grandes ventanales en el lado que da a la calle.</p>
<p>El diseño interior original se alteró durante la ejecución de la obra quedando un edificio de dos plantas, con la baja dividida en dos espacios, uno para garaje y otro para taller. Para acceder a la planta superior colocó una sencilla escalera central que terminaba en un pequeño hall que daba paso a la vivienda del chófer.</p>
<p>Descubre el jardín</p>
<p>Para completar el conjunto, los Echevarria-Echevarrieta decidieron diseñar un espectacular jardín en estilo inglés construido en dos fases. En la primera, realizada sobre la finca de la casona original, se planteó un bosque denso sin apenas senderos, mientras que en la segunda, nacida gracias a una ampliación de 1918 realizada por el propio Bastida, se introdujeron senderos sinuosos que alternaban con grupos de árboles.&nbsp;</p>
<p>En total son 652 árboles y 100 arbustos de diferentes especies los que podemos apreciar hoy en día. El jardín se completó con una escultura de Nemesio Mogrobejo y otra de Valentín Dueñas, además de cuatro bancos decorados con escenas del Quijote, un gran estanque central y una balaustrada de piedra rematada con grandes jarrones.</p>
<p>El jardín redujo su extensión a consecuencia de dos expropiaciones realizadas en 1975 y 1988.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Esculturas</strong></p>
<p>La calificación como bien cultural con la categoría de Conjunto Monumental, del Palacio Munoa, sito en Barakaldo (Bizkaia), según el decreto 41/2017 de 7 de febrero, publicado en el BOPV nº 29, viernes 10 de febrero de 2017, incluye toda la unidad edificatoria y el jardín del palacio, donde se encuentra las esculturas “Eva “del escultor Nemesio Mogrobejo y “Dama” del escultor Valentin Dueñas Zaballa.</p>
<p>Estas son dos desnudos femeninos del natural:</p>
<p>“Eva” de Nemesio Mogrobejo y Abasolo (Bilbao, 1875 – Graz, 1910)</p>
<p>Técnica: Bronce patina verde</p>
<p>Medidas: 164 x 52 x 58 cm</p>
<p>Firma fundidor: Mir y Ferrero Fundidores Madrid</p>
<p>Firmada: N Mogrobejo</p>
<p>Forma parte de la trilogía escultural que creo el autor. ”Eva”, ”Hero y Leandro” y “Riaveglio” y manifiesta especialmente el ideal femenino .Se trata de una armoniosa y delicada mirada al cuerpo de la mujer.</p>
<p>La pieza tiene su importancia al ser de las pocas que logra pasar a bronce el propio artista; labor que el bilbaíno desempeña en Barcelona, ciudad a la que acude en setiembre de 1908 para fundirla junto a otras piezas.</p>
<p>Los estudiosos del arte consideran a “Eva” como un importante logro, pleno de gracia y elegantes ritmos que dinamizan la mirada escultórica desde los más distintos puntos de vista.</p>
<p>“Dama”, de Valentín Dueñas y Zaballa (Bilbao, 1888 – Madrid, 1952)</p>
<p>Técnica: Piedra tallada</p>
<p>Medidas: 188 x 70 x 70 cm, sin peana</p>
<p>Firmada: Dueñas</p>
<p>En la exposición nacional de 1920 el escultor presento esta escultura en yeso, que luego fue adquirida en piedra por la familia Echevarrieta que la instalo en el Palacio Munoa.</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El problema escolar en Barakaldo  en el  desarrollismo del siglo XX (II)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 Oct 2026 06:12:52 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="190" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/unnamed-2.jpg?fit=300%2C190" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/unnamed-2.jpg?w=512 512w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/unnamed-2.jpg?resize=300%2C190 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10433" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/herriko-plaza-barakaldo/unnamed-3/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/unnamed-2.jpg?fit=512%2C324" data-orig-size="512,324" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="unnamed" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/unnamed-2.jpg?fit=512%2C324" /></div>Las nuevas reglas de los sesenta En los sesenta el flujo migratorio hacia Barakaldo se moderó. Frente al 84% de incremento en los cincuenta, en esa década la población creció en torno al 40%, en parte debido a unas tasas de crecimiento natural muy elevadas. La situación, por tanto, parecía en principio menos dramática que [&#8230;]]]></description>
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<li>Las nuevas reglas de los sesenta</li>
</ol>
<p>En los sesenta el flujo migratorio hacia Barakaldo se moderó. Frente al 84% de incremento en los cincuenta, en esa década la población creció en torno al 40%, en parte debido a unas tasas de crecimiento natural muy elevadas. La situación, por tanto, parecía en principio menos dramática que en el decenio anterior. Sin embargo, a mediados de la década se afirmaba una realidad que establecía nuevas reglas para la actuación de las autoridades locales. La sociedad de los sesenta no era ya la sociedad atemorizada y férreamente controlada del período anterior. El régimen, sin abandonar nunca los mecanismos represivos, buscaba el consenso a partir de la mejora en las condiciones de vida. Esta voluntad de ganarse a la opinión pública implicaba una cierta apertura<br />
a la crítica y un cierto margen de actuación para la prensa que se sintetizó en la Ley de Prensa de 1966.<br />
El ámbito local se perfilaba como una pieza clave en esta apertura a la crítica. Era, de hecho, la esfera del régimen cuya desprotección permitía obtener los mayores beneficios con los menores costos. Por un lado, la gestión municipal ofrecía un amplio espacio para la crítica que no tenía por qué cuestionar los principios básicos del régimen y, llegado el caso, el poder central podía sacrificar a las autoridades locales congraciándose con la ciudadanía. Por otro lado, los ámbitos que se<br />
desprotegían relativamente no eran ni mucho menos secundarios o de escaso interés: constituían la desastrosa realidad cotidiana de la mayoría de los españoles. Estos cambios colocaban a las autoridades locales en una situación muy difícil. De hecho, no hacía falta criticar, bastaba con poder nombrar la realidad urbana de la España de los sesenta para ponerlas en serios aprietos. Si a eso se añadía, como en el caso de Barakaldo, la mala gestión y la torpeza en el trato con la prensa, el descrédito alcanzaba cotas alarmantes para el propio régimen.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>2.1. El laisser-faire de Ingunza</p>
<p>En 1963 Llaneza era nombrado gobernador civil de Álava y abandonaba la alcaldía después de 26 años de mandato. Tras su cese hacia arriba se encontraba el desafío que planteó a Altos Hornos con su negativa a modificar el Plan de Ordenación Urbana para acceder a las pretensiones de la empresa sobre la Vega de Ansio, única zona en la que la ciudad podía crecer ordenadamente. Su sucesor fue el abogado de los sindicatos verticales Luís Ingunza, primer teniente de alcalde desde 1958 y en el equipo de gobierno desde 1949. Promocionado por Llaneza, el nuevo alcalde era un hombre sin actuación política de preguerra, formado en las instituciones del régimen y ligado ya no tanto a tradiciones políticas como a intereses de hecho. En este sentido, a lo largo del conflicto que le costó el cargo a Llaneza, se mostró favorable a las pretensiones de la empresa. Inguza no cambió las tendencias hacendísticas del período de Llaneza. A lo largo de los sesenta Barakaldo siguió ocupando los últimos lugares en inversión por habitante del Gran Bilbao. Incluso perdió posiciones relativas; en 1967 sólo Santurce y Arrigorriaga se situaban por detrás. Esta escasa inversión iba unida a una de las presiones fiscales por habitante más bajas de este grupo de municipios. No entraba, pues, en los planes de Ingunza aumentar la intervención municipal. Por el contrario, consideraba que la inversión anterior respondía a una situación excepcional que había quedado resuelta con los proyectos de Llaneza. Así, en la entrevista concedida con motivo de su nombramiento, manifestaba que «ya no existe problema de vivienda en Baracaldo, debido a que los movimientos de trabajadores hacia acá disminuyeron bastante y en la actualidad el ritmo de crecimiento de Baracaldo es Desarrollismo, inmigración y poder político local: el problema escolar&#8230;&nbsp; completamente normal, por lo que basta para atenderlo con la iniciativa privada en este sentido». Semejante diagnóstico realizado en un año<br />
en que la población local se incrementó nada menos que un 8% da la medida de la política del nuevo alcalde. Si incluso la inversión en viviendas que había sido la prioridad de Llaneza podía ser ya abandonada, poca atención cabía esperar para otros ámbitos tradicionalmente postergados como el educativo. En este aspecto Ingunza se mostraba igualmente autocomplaciente. A pesar de señalar que la enseñanza era el problema que más le preocupaba, confiaba en dejar resuelto el problema con los proyectos en marcha heredados de Llaneza, entre los que destacaba un instituto de bachillerato y una escuela de peritos de minas. Su única propuesta de futuro era la elaboración de un censo escolar para cuya confección recababa la colaboración del vecindario y de los directores y maestros de las escuelas. Ante la creciente contradicción entre bienestar privado y carencias colectivas, que según C. Molinero y P. Ysàs caracterizaba las condiciones de vida de los años sesenta, la postura de Ingunza era la inhibición.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>2.2. El problema de las escuelas</p>
<p>A pesar de la autocomplacencia de Ingunza, la escolarización de los niños barakaldeses estaba lejos de haberse resuelto dos años después de su nombramiento. El 10 de enero de 1965 J.M. Portell publicaba en La Gaceta del Norte la noticia de que un grupo de estudiantes buscaba locales para dar clases voluntariamente a los niños del municipio sin escolarizar, siguiendo el ejemplo del coadjutor de Santa Teresa, Pedro de Solavarría, que atendía a cuarenta alumnos en un sótano. La noticia revelaba las novedades que se habían producido en relación a la década anterior. Por un lado, el papel de la prensa haciendo públicas las insuficiencias de la gestión municipal; por otro, la actuación de sectores de la Iglesia vasca con un compromiso social que les alejaba del acomodaticio consenso franquista. En este sentido, Pedro de Solavarría fue cura obrero, participó y lideró las movilizaciones vecinales posteriores y finalmente fue cabeza de lista de HB en la localidad.</p>
<p>La noticia provocó una reunión de la Junta Municipal de Enseñanza para estudiar soluciones a lo que en palabras del alcalde era ya «el innegable problema de falta de escuelas». En la reunión se hacía básicamente un repaso a los proyectos por aprobar o atascados por diversas razones y se decidía acelerar la confección del censo escolar que Ingunza había anunciado dos años antes. Quedaba claro que las autoridades locales ni sabían cuántos niños estaban sin escolarizar, ni se habían planteado con seriedad encarar el problema hasta la publicación de la noticia. La advertencia del inspector que «llamó la atención a los asistentes sobre cierta campaña que apoyándose en una realidad de la insuficiencia de escuelas —que ningún organismo oculta— airean este tema delicado» ilustraba su nerviosismo al hacerse pública su desidia. Los temores del inspector no iban desencaminados. El 25 de enero, el coadjutor de Santa Teresa, Pedro de Solavarría, planteaba el problema escolar de Barakaldo en una carta abierta publicada en la Hoja Oficial del Lunes. La carta cifraba en dos mil los niños sin escolarizar en Barakaldo y describía el reguero de despropósitos en materia educativa de las autoridades municipales. Ese mismo curso se había inaugurado el grupo escolar de Bagaza y se había nombrado a los maestros, pero no se contaba con mobiliario para comenzar las clases. 400 niños matriculados no habían comenzado el curso y los dos grados que habían comenzado el 10 de diciembre no tenían calefacción, ni electricidad, ni limpieza. Además, desde noviembre estaban sin clase los alumnos de un grado del grupo viejo que había tenido que ser cerrado por peligro<br />
de derrumbamiento. Añadía el coadjutor que el alcalde se había desentendido del proyecto de maestros voluntarios, negándose a recibirles en tres ocasiones.</p>
<p>La reacción del gobernador civil ante la carta revela el autoritarismo instintivo que seguía presidiendo el régimen. A pesar de que los informes policiales confirmaban el malestar entre las familias de la localidad, el gobernador cerró filas en defensa de la corporación y atacó a los denunciantes. En este sentido, dirigió un escrito al obispo de Bilbao en el que concluía que «la crítica sana y constructiva es muy respetable y hasta digna de agradecer. La crítica destructiva y disolvente, como la que se encierra en la “Carta abierta” en cuestión, lo único que merece es la repulsa de todo el mundo, sobre todo cuando lo que persigue es simplemente poner en evidencia la actuación de la Autoridad». La negativa del Obispado de Bilbao a permitir el acceso a su archivo impide evaluar si la voluntad represiva del gobernador tuvo algún efecto sobre el crítico coadjutor. Sí que es posible establecer que las autoridades centrales no pensaban sancionar ni al sacerdote, ni al periódico. Por el contrario, no sólo desprotegían a sus representantes locales, sino que además hacían recaer sobre ellos toda la responsabilidad en el asunto.</p>
<p>La Dirección General de Enseñanza Primaria comunicaba que era perfectamente consciente de la situación y evaluaba el déficit de aulas en 111, además de la necesidad de renovar otras 10 ya existentes.<br />
Pero añadía que en diferentes ocasiones «se ha dirigido al Ayuntamiento haciéndole presente la gravedad del problema escolar» y recordaba al gobernador que el Ministerio de Educación corría con el 80% de los gastos de edificación de nuevas escuelas y que incluso existían fórmulas para financiar el exiguo 20% que debía sufragar el Ayuntamiento. La respuesta del Ministerio de la Gobernación era todavía más contundente: advertía al gobernador que «si el contenido de dicha carta responde en absoluto a la realidad, la actuación del Sr. Alcalde de Baracaldo ha de constituir para V.E. un motivo de seria preocupación».</p>
<p>Mientras tanto, un Caballero Mutilado escribía al propio Franco denunciando la incuria del alcalde y la prensa seguía los avatares de los maestros voluntarios en la búsqueda de locales y voluntarios. Publicaba, además, testimonios como el de un padre al que el Ayuntamiento respondía que se considerara afortunado si después de cinco meses no había tenido respuesta a su solicitud de plaza escolar porque «el hijo de una señora que conozco tiene 13 años y todavía sigue esperando».</p>
<p>Ante la situación, el 26 de febrero el gobernador pedía el cese del alcalde al ministerio. Las autoridades locales barakaldesas descubrían con desasosiego el cambio en las reglas del juego: los niveles superiores del régimen no sólo no estaban dispuestos a acudir en su defensa, sino que<br />
les perfilaban como el chivo expiatorio del malestar ciudadano.</p>
<p>2.3. La agonía de Ingunza</p>
<p>Sin embargo, Ingunza no fue cesado, todavía. Incluso concedía en enero del año siguiente una entrevista a Portell. Posiblemente el alcalde esperaba reparar su deteriorada imagen pública, pero la publicación de la entrevista bajo el título de «El alcalde de Baracaldo se defiende» con un listado de acusaciones en letras de molde no debió de favorecer sus pretensiones. Y no era sólo una cuestión de tendenciosidad del periodista. Durante toda la entrevista Ingunza se batía a la defensiva ante los temas que se le planteaban. Reconocía sin pudor que se había desechado el proyecto de una importante vía de comunicación por la oposición de los propietarios afectados y, cuando Portell le planteaba el conflicto entre el interés general y el particular, contestaba que «el Ayuntamiento parte de que no es el Ayuntamiento el que hace el pueblo, sino el propio pueblo el que se hace a sí mismo». Seguramente no sería fácil encontrar una frase que sintetizara mejor la inhibición de las autoridades locales franquistas ante las necesidades planteadas por el desarrollismo.</p>
<p>Efectivamente, como reconocía Ingunza, Barakaldo se iba haciendo a sí mismo al margen de los planes y ordenanzas urbanísticas. Aludiendo a la tolerancia municipal ante este crecimiento anárquico, Portell volvía a criticar en mayo de 1966 al Ayuntamiento y concluía con la frase «algo va mal en Baracaldo». El instinto autoritario de la clase política local se disparó automáticamente. Se redactaron varias versiones de una carta de protesta centradas en la descalificación del periodista<br />
por sensacionalista e insidioso y se recurría al populismo para reprocharle que su condición de hijo de familia de clase media le hacía desconocer las vicisitudes del común de los barakaldeses y, por tanto, insensible a las mejoras que la corporación había realizado en su beneficio. Final-<br />
mente, se envió una versión más moderada firmada por los 17 concejales en la que, dolidos y ofendidos, apoyaban al alcalde y exigían explicaciones. La carta fue publicada, pero dentro de un artículo titulado «Insistimos: Algo anda mal en Baracaldo» en el que Portell daba cuenta detallada de varias irregularidades urbanísticas y de la, como mínimo, desidia de las autoridades locales. La carta con la que pretendían dar por zanjado el tema tuvo un efecto rebote que la corporación<br />
no había previsto: inmediatamente el gobernador requirió por escrito al alcalde una explicación sobre los puntos denunciados. Para los concejales franquistas era, sin duda, el mundo al revés. Pocos recursos les quedaban en su siguiente misiva de protesta al periódico más que dolerse de la insidia de quienes no apreciaban el favor que en realidad le hacían al pueblo al gobernarlo. Así, se presentaban como individuos desinteresados «procedentes de todas las clases sociales» que venían<br />
ejerciendo el cargo con «perjuicio de nuestros intereses particulares» y concluían invitando a los interesados en la administración del municipio a entrar en la corporación en la próxima renovación.</p>
<p>En septiembre, el diario del Movimiento Hierro acudía en ayuda de Ingunza ensalzando los logros del consistorio barakaldés e informando de los proyectos del alcalde de construcción de un nuevo instituto de bachillerato, dos grupos escolares y un complejo deportivo con piscinas33. Pero el esfuerzo del periodista de Hierro, a la sazón requeté de acción y excombatiente, por presentar una corporación dinámica y entusiasta, «llena de moceriles bríos», fracasaban cuando poco después</p>
<p>La Gaceta del Norte se hacía eco de otra de las graves deficiencias de la localidad: el suministro de agua.</p>
<p>A pesar de la propaganda sobre las obras de construcción de pantanos, los cortes de agua venían siendo frecuentes desde finales de los cincuenta. El 3 de octubre La Gaceta del Norte publicaba fotos de las largas colas de mujeres y niños abasteciéndose con baldes, cubos y calderos ante las fuentes públicas instaladas al efecto y daba cuenta de que muchos vecinos llevaban más de dos meses sin agua. Añadía además vagas insinuaciones sobre desigualdades en el reparto por barrios.</p>
<p>Las autoridades barakaldesas habían aprendido poco de sus descalabros anteriores con Portell y cayeron en la trampa contra-atacando arrogantemente en defensa de la equidad en el suministro. Ciertamente, la nota remitida por el Ayuntamiento dejaba «suficientemente aclarado que las desigualdades en el abastecimiento de aguas de las distintas zonas de Baracaldo no suponen discriminación alguna por parte de este Servicio», tal como pretendía el ayudante de Obras Públicas que la firmaba, pero dejaba más claro todavía que la situación descrita por La Gaceta era absolutamente real, que los barrios sólo disponían de cinco horas de agua en días alternos</p>
<p>&nbsp;y que la única solución del Ayuntamiento, de la que además parecía orgulloso, había sido instalar 18 fuentes públicas para casi 100.000 habitantes.</p>
<p>El abogado de los sindicatos verticales que presidía el Ayuntamiento carecía de capacidad de respuesta ante una prensa que no redactara panegíricos. Sus intervenciones no hacían más que agravar una gestión desastrosa con actitudes autoritarias y prepotentes. Si el régimen pretendía mejorar su imagen ante una incipiente opinión pública, pocas alternativas le quedaban aparte del cese. Este se produjo finalmente en noviembre de 1967.</p>
<p>&nbsp;</p>
<ol start="3">
<li>Los años de descontrol</li>
</ol>
<p>Tras el cese de Ingunza, el primer teniente de alcalde, Nicolás Larburu, director de la Escuela de Maestría, se hizo cargo accidentalmente de la alcaldía hasta enero de 1968 en que tomó posesión Luis Díez Marín. El nuevo alcalde era jefe de distribución de la margen izquierda de Iberduero y formaba parte de ese grupo de directivos de grandes empresas que iban tomando protagonismo en los consistorios en los años finales del régimen. Había sido concejal de 1955 a 1962, pero no acababa ahí su vinculación con el poder local: era hijo de un maestro carlista y dirigente de los sindicatos libres, concejal en 1937 y teniente de alcalde desde 1938 hasta 1955. En este sentido, no cabía dudar de su linaje y de su fidelidad al régimen. Sin embargo, a estas alturas el poder local estaba fuertemente erosionado. Díez Marín no había participado en la selección de los regidores, la prensa no cesaba de hacerse eco de los problemas de la localidad y en 1967 existían ya en Barakaldo cuatro asociaciones de cabezas de familias que planteaban legalmente las demandas vecinales.</p>
<p>En enero de 1969 el propio alcalde reconocía en un informe las graves carencias en los equipamientos y servicios colectivos. Se acumulaban en el Ayuntamiento más de tres mil peticiones para una media de diez viviendas municipales libres al año, y se cifraba el déficit de viviendas entre tres y cuatro mil. Gran número de calles estaba sin urbanizar y más del 50% de la superficie urbanizada necesitaba de nuevas instalaciones de alumbrado. Los pantanos del término eran insuficientes para abastecer a la población, especialmente en verano, y la falta de seis mil contadores más el mal funcionamiento de otros tantos hacía imposible conocer, y por tanto cobrar, cuánto consumía cada abonado.</p>
<p>Además, no existía en la localidad ninguna instalación deportiva aparte de la Ciudad Deportiva propiedad de Altos Hornos. Sólo el problema escolar parecía haberse aliviado. El escándalo de las escuelas de 1965 había obligado a las autoridades locales a abandonar la desidia que tradicionalmente había presidido su actuación. Se había terminado un grupo escolar con capacidad para 880 alumnos, se encontraba en construcción otro para 530, se estaba proyectando una escuela con mil plazas y se estaba gestionando la compra de terrenos para construir otras mil.</p>
<p>Todo ello suponía una ampliación del 35% en la oferta pública y de un 18% del total de plazas educativas. Aunque el segundo instituto prometido por Ingunza seguía a la espera de financiación, el cambio de actitud del régimen ante el problema escolar daba cuenta de su temor a la crítica y su interés por congraciarse con la opinión pública.</p>
<p>Las carencias señaladas y la creciente presión ciudadana que generaban no dibujaban precisamente la mejor coyuntura para que Altos Hornos renovase sus pretensiones sobre la Vega de Ansio. En 1969 una comisión técnica convocada por el alcalde dictaminó en contra de nuevas modificaciones del Plan de Ordenación Urbana. Díez Marín no supo o no quiso imponer la férrea disciplina de unanimidades que había caracterizado la corporación con anterioridad. De hecho, el mismo primer teniente de alcalde y alcalde accidental Larburu había presentado una impugnación al Plan favorable a las pretensiones de Altos Hornos.</p>
<p>El Pleno en el que se había de dirimir la cuestión ilustra la nueva realidad de la política barakaldesa a finales de los sesenta. La expectación era tal que parte del público tuvo que seguir los debates desde el vestí- bulo ante la insuficiencia del local. Se decidió que la votación sería secreta y el alcalde abrió un turno de intervenciones en la que partidarios y detractores defendieron sus posturas «llegándose en algunos casos a posturas estridentes», según la crónica de Portell. La propuesta de Altos Hornos fue desestimada por doce votos contra seis. También se negó la corporación presidida por Díez Marín a autorizar el plan de Altos Hornos de sustituir el tradicional colegio de su propiedad por viviendas y un supermercado.</p>
<ol start="4">
<li>La rectificación autoritaria</li>
</ol>
<p>En septiembre de 1970, apenas 20 meses después de su nombramiento, Díez Marín era cesado. La larga mano de Altos Hornos parece vislumbrarse tras su rápida destitución, como tras la de Llaneza. Sin embargo, el enfrentamiento con el gran poder fáctico local no era la única razón. Novedades como los debates en el Pleno, las votaciones secretas, el público implicado, la presión de las asociaciones de cabezas de familia y el creciente protagonismo de la prensa asustaban al régimen que temía que la situación en la segunda ciudad vizcaína escapase a su control. Hacía falta un hombre enérgico capaz de reinstaurar la unanimidad y mantener la apariencia ante la opinión pública. Este hombre fue José Luís Alfonso Caño, un joven ingeniero de la SICE de treinta y<br />
tres años que no tenía experiencia política anterior, pero que contaba con la confianza del gobernador civil Fulgencio Coll. Diferentes indicios parecen confirmar que el nombramiento de<br />
Caño respondía a una intervención decidida de las autoridades franquistas para cambiar el rumbo de la política barakaldesa. Su nombramiento se produjo significativamente justo antes de que comenzara el proceso electoral que había de renovar el consistorio. Las directrices de<br />
su programa de gobierno, anunciado a principios de 1971, no dejaban lugar a dudas sobre la rectificación que pretendía introducir38. Se instauraba el «ante-pleno», es decir, una reunión previa de los concejales con el alcalde en su despacho para tratar los temas a llevar al Pleno. Se<br />
pretendía, así, acabar con esos plenos «vivos, discutidos y difíciles» cuya pérdida lamentaba Portell desde La Gaceta. Se centralizaba, además, la relación con la prensa a través del delegado de prensa del Ayuntamiento, instaurando el monolitismo oficialista.</p>
<p>El éxito de la rectificación política de Caño era evidente cuando en mayo se decidía conceder a Altos Hornos el permiso para sustituir su colegio por viviendas. Como denunciaba escandalizado Portell, diez concejales habían cambiado el sentido de su voto tras la llegada del nuevo alcalde39. El efecto de la decisión sobre el precario estado escolar del municipio obligó al nuevo alcalde a asegurar en la prensa que no se derribaría el colegio hasta contar con nuevas plazas escolares, mientras<br />
que Altos Hornos hablaba de una futura y magnífica Ciudad Educativa junto a sus instalaciones deportivas. Pero a estas alturas, incluso a Caño le iba a resultar difícil mantener la unanimidad de sus concejales, máxime cuando La Gaceta no perdía oportunidad para subrayar su cambio de actitud y las escasas garantías de que Altos Hornos cumpliera el compromiso de esperar a que se crearan las nuevas plazas escolares. En julio el tema volvió al Pleno que confirmaba en votación secreta la resolución favorable a la empresa, pero ahora por un estrecho margen de siete votos contra seis. Pueblo daba cuenta de «largos y a veces apasionados debates» y, sin duda, la tensión debía de ser grande, pues un teniente de alcalde falleció de un ataque al corazón a las pocas horas.</p>
<p>A pesar de no haber conseguido disciplinar absolutamente a los concejales, Caño fue el hombre del régimen en un momento en que éste se cerraba sobre sí mismo. Las notas confidenciales de la policía revelan que el desinterés y la apatía eran generalizados ante las elecciones municipales de 1973. En un momento en que la movilización ciudadana y la incerteza política crecían, el régimen no estaba dispuesto a apertura alguna. Por el contrario, «tan sólo se habla hasta el momento de incluir entre los candidatos a personas de demostrada afección al Régimen, ya que se desea que no entren a formar parte de la corporación elementos disidentes que tan sólo traten de perturbar el normal funcionamiento de aquélla o de hacer una crítica destructiva». Se consumaba así el divorcio entre<br />
las autoridades locales y una ciudadanía crecientemente movilizada que había de presidir la tormentosa transición municipal barakaldesa.</p>
<p>Llaneza, el nuevo alcalde era un hombre sin actuación política de preguerra, formado en las instituciones del régimen y ligado ya no tanto a tradiciones políticas como a intereses de hecho. En este sentido, a lo largo del conflicto que le costó el cargo a Llaneza, se mostró favorable<br />
a las pretensiones de la empresa. Ingunza no cambió las tendencias hacendísticas del período de Llaneza. A lo largo de los sesenta Barakaldo siguió ocupando los últimos lugares en inversión por habitante del Gran Bilbao. Incluso perdió posiciones relativas; en 1967 sólo Santurce y Arrigorriaga se situaban por detrás. Esta escasa inversión iba unida a una de las presiones fiscales<br />
por habitante más bajas de este grupo de municipios. No entraba, pues, en los planes de Ingunza aumentar la intervención municipal. Por el contrario, consideraba que la inversión anterior respondía a una situación excepcional que había quedado resuelta con los proyectos de Llaneza. Así, en la entrevista concedida con motivo de su nombramiento, manifestaba que «ya no existe problema de vivienda en Baracaldo, debido a que los movimientos de trabajadores hacia acá disminuyeron<br />
bastante y en la actualidad el ritmo de crecimiento de Baracaldo es completamente normal, por lo que basta para atenderlo con la iniciativa privada en este sentido». Semejante diagnóstico realizado en un año en que la población local se incrementó nada menos que un 8% da la<br />
medida de la política del nuevo alcalde. Si incluso la inversión en viviendas que había sido la prioridad de Llaneza podía ser ya abandonada, poca atención cabía esperar para otros ámbitos tradicionalmente postergados como el educativo. En este aspecto Ingunza se mostraba igualmente autocomplaciente. A pesar de señalar que la enseñanza era el problema que más le preocupaba, confiaba en dejar resuelto el problema con los proyectos en marcha heredados de Llaneza, entre los que destacaba un instituto de bachillerato y una escuela de peritos de minas. Su única propuesta de futuro era la elaboración de un censo escolar para cuya confección recababa la colaboración del vecindario y de los directores y maestros de las escuelas. Ante la creciente contradicción entre bienestar privado y carencias colectivas, que según C. Molinero y P. Ysàs caracterizaba las condiciones de vida de los años sesenta, la postura de Ingunza era la inhibición.<br />
Antonio Fco. Canales Serrano</p>
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		<title>El problema escolar en Barakaldo  en el  desarrollismo del siglo XX (I)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 21 Oct 2026 06:10:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="190" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/unnamed-2.jpg?fit=300%2C190" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/unnamed-2.jpg?w=512 512w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/unnamed-2.jpg?resize=300%2C190 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10433" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/herriko-plaza-barakaldo/unnamed-3/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/unnamed-2.jpg?fit=512%2C324" data-orig-size="512,324" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="unnamed" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/unnamed-2.jpg?fit=512%2C324" /></div>El rápido crecimiento de la economía española en la década de los sesenta fue acompañado de corrientes migratorias sin precedentes desde el campo a las zonas urbanas. Esta afluencia masiva de inmigrantes planteó el mismo tipo de problemas en los lugares de recepción, básicamente nuevas demandas de equipamientos y servicios colectivos hacia las autoridades municipales. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="190" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/unnamed-2.jpg?fit=300%2C190" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/unnamed-2.jpg?w=512 512w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/unnamed-2.jpg?resize=300%2C190 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10433" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/herriko-plaza-barakaldo/unnamed-3/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/unnamed-2.jpg?fit=512%2C324" data-orig-size="512,324" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="unnamed" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/unnamed-2.jpg?fit=512%2C324" /></div><p>El rápido crecimiento de la economía española en la década de los sesenta fue acompañado de corrientes migratorias sin precedentes desde el campo a las zonas urbanas. Esta afluencia masiva de inmigrantes planteó el mismo tipo de problemas en los lugares de recepción, básicamente nuevas demandas de equipamientos y servicios colectivos hacia las autoridades municipales. En muchas zonas, especialmente las periferias de Barcelona, Bilbao y Madrid, el crecimiento de la población fue de tal magnitud que desbordó a los ayuntamientos, ya fuera porque las soluciones escapaban a sus competencias o por falta de recursos. Pero también es cierto que las nuevas demandas actuaban sobre unas autoridades loca- les más acostumbradas a controlar a la población y a ejercer el poder que realmente a la gestión municipal. Ya no se trataba como en la larga postguerra de tomar posiciones en las luchas de capillas entre los vencedores, ni de encuadrar y controlar a una población depauperada y atemorizada; era necesario ofrecer respuestas a las nuevas necesidades que el cambio económico y social, pero especialmente demográfico, planteaba.</p>
<p>La incapacidad de las autoridades locales para dar este salto cualitativo parece haber sido la tónica común en las ciudades españolas. La inhibición, la inercia administrativa, la vinculación a intereses especulativos y, finalmente, la ineptitud caracterizaron su actitud ante la realidad caótica y carente de servicios en que se desarrollaba la vida cotidiana de buena parte de la población. Sin embargo, la sociedad urbana española de los sesenta ya no era la sociedad atemorizada de los cuarenta. Los mecanismos de control de la población al servicio de las autoridades locales resultaban inoperantes y, sobre todo, el propio régimen abría espacios a la crítica, especialmente a través de la prensa. Estos cambios crearon un cóctel explosivo en el que la ineptitud y el autoritarismo se combinaban con la incapacidad para frenar la creciente crítica ciudadana. El ámbito vecinal acabó erigiéndose en un sordo motor de deslegitimación del régimen, mucho menos espectacular que los conflictos laborales o estudiantiles, pero más extenso en la medida en que afectaba a amplias franjas de la población, incluidos sectores no politizados anteriormente o sin contacto con el nuevo movimiento obrero o estudiantil.</p>
<p>Este artículo explora estos cambios en el Barakaldo del desarrollismo. En él se compara la situación creada por la inmigración en los cincuenta y en los sesenta, dando cuenta de cómo la realidad de mediados de los sesenta impuso a las autoridades locales nuevas reglas de actuación substancialmente diferentes a las anteriores. Este cambio se analiza al hilo de las carencias en la escolarización.</p>
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<ol>
<li>El pre-desarrollismo barakaldés</li>
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<p>1959 constituye una cesura clave en la periodización del régimen franquista. El Plan de Estabilización cerró la larga etapa de miseria y estancamiento autárquico y dio paso a una fase de crecimiento económico sin precedentes, una de cuyas manifestaciones más importantes fueron las corrientes migratorias desde las regiones rurales a las zonas industriales. Vizcaya, y Barakaldo en concreto, no desmienten esta imagen. A lo largo de la década de los sesenta la población vizcaína se incrementó en un 40%, al igual que la barakaldesa. Sin embargo, este crecimiento acelerado a consecuencia de la inmigración no era un fenómeno nuevo en Vizcaya. Durante la década de los cincuenta el crecimiento de la población vizcaína había sido también considerable (32,54%). Barakaldo vivió en esos años una verdadera explosión demográfica: la población barakaldesa prácticamente se dobló durante los cincuenta.</p>
<p>Como muestra observamos que, otros municipios del Gran Bilbao como Arrigorriaga, Basauri, Echevarri, Portugalete o Santurce crecieron también por encima del 75%. De hecho, el crecimiento del Gran Bilbao en los cincuenta fue prácticamente similar al de los sesenta. Existe, por tanto, un desfase en la cronología del cambio económico entre Vizcaya y el resto de España. Los procesos que se señalan a partir de 1959 para el conjunto de las zonas industrializadas de España se anticiparon una década en Vizcaya. Este desfase encuentra su explicación en los efectos de la política autárquica sobre la industria vizcaína. La reserva del mercado interior que garantizaba la autarquía y la relajación de la intervención gubernamental en los cincuenta permitieron un crecimiento económico importante en esta década. Esta reactivación económica, por limitada que fuera, tuvo efectos multiplicadores sobre las industrias barakaldesas, y de la margen izquierda en general, que se convirtieron en polo de atracción de inmigrantes para el conjunto de un país que a duras penas recuperaba los niveles de actividad y renta anteriores a la guerra. Muestra de ello fueron las aproximadamente 27.000 personas que llegaron a Barakaldo en los cincuenta2. La magnitud del fenómeno queda ilustrada por el hecho de que por cada cuatro barakaldeses de 1950 habían llegado casi tres inmigrantes a finales de la década.</p>
<p>Los problemas asociados a la inmigración masiva se planteaban, pues, en Barakaldo ya en los cincuenta, incluso con mayor intensidad que en la década posterior. Sin embargo, no tuvieron la trascendencia política que tendrían en los sesenta. Y es que la primera oleada migratoria se produjo en un momento en que las autoridades locales mantenían todavía firmemente el control sobre la población y contaban con el apoyo represivo del poder central. No existían por tanto resquicios para la crítica que actuara como contrapunto a la versión oficial de la realidad.</p>
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<ul>
<li>Llaneza y la inmigración</li>
</ul>
<p>El control de la población y la inexistencia de crítica no implicaba que esta avalancha humana no desbordara a las autoridades locales y, todavía más, a la mentalidad del sempiterno alcalde barakaldés José M.ª de Llaneza. Llaneza se había hecho con el poder local en junio de 1937 y, rodeado de un grupo de fieles carlistas, monopolizó el poder local durante 26 años. Más integrista que propiamente carlista, Llaneza había sometido a la población barakaldesa a un intenso programa de coactiva recristianización nacional-católica que paulatinamente fue cediendo paso a un discurso obrerista de tono paternalista. Este paternalismo obrerista de Llaneza entroncaba con una identidad local ligada a la industrialización y orgullosa de la cualificación y el bienestar de los obreros barakaldeses frente a una España de campesinos pobres y escasamente cualificados. Esta concepción había llevado ya en 1940 a que Llaneza se quejara ante las autoridades provinciales de las dificultades que encontraban los obreros barakaldeses desmovilizados y retornados de campos y prisiones ante la substitución de mano de obra que se había producido en las empresas locales desde la entrada de los nacionales. Daba cuenta Llaneza de la existencia de muchos trabajadores locales que habían perdido sus puestos de trabajo «por efectos lógicos de la contienda pasada bien sea por haber pasado por campos de concentración o batallones de trabajadores o por otras causas», mientras «van cubriéndose estos puestos por combatientes o personas que sin reunir esta condición proceden de otras provincia o pueblos de España». El escrito resulta ilustrativo del barakaldesismo paternalista de Llaneza que priorizaba a los trabajadores locales represaliados frente a los recién llegados, incluidos los excombatientes, pero también de su visión del fenómeno migratorio. Trabajar en uno de los principales focos industriales de España era poco menos que un privilegio que era necesario regular, máxime cuando los que intentaban acceder a él anteponían intereses materialistas a su misión patriótica y «halagados por dejar su pueblo y faenas del campo abandonan estas tareas agrícolas tan necesarias para la prosperidad de España».</p>
<p>Esta percepción no cambió en dos décadas. En 1957 Llaneza se dirigía al ministro de Gobernación para quejarse de que «de un tiempo a esta parte la afluencia enorme e incesante de familias enteras desplaza-as con este fin sin tener previamente resuelto el problema aludido de alojamiento, sino también el mismo de trabajo a que aspiran» planteaba multitud de problemas. Reclamaba el alcalde medidas que regulasen «estos desplazamientos en masa, continuos y un tanto alegremente y por tanto poco meditados» y evitase que los recién llegados «se compliquen y nos compliquen la vida en un peregrinar en demanda de trabajo y vivienda». No deja de ser significativo tanto de la mentalidad de las autoridades franquistas como de los cambios que se avecinaban<br />
que uno de los argumentos que Llaneza esgrimiese fuera el del control político de la población: «al no disponer más que con medios muy limitados de policía de seguridad y vigilancia y no poder controlar debidamente las filiaciones políticas de nuestros vecinos, poder constituir un grave peligro en caso de una alteración del orden público».</p>
<p>Como en 1940, las peticiones de Llaneza no fueron atendidas. Sólo obtuvo repuesta del Director General de Trabajo que establecía que «dicho movimiento migratorio no plantea una situación de paro, ya que la demanda de mano de obra es claramente superior a la demanda de colocación» y se desentendía del resto de los problemas planteados por el alcalde: «En cuanto a otros problemas que se plantearon como son la escasez de viviendas de índole sanitaria y moral, etc. tampoco podemos<br />
entrar en ellos por no ser de la competencia de este Ministerio»6. No cabía esperar, pues, que el Estado regulara las corrientes migratorias y evitara al Ayuntamiento tener que enfrentarse a los problemas que el crecimiento vertiginoso de la población planteaba, máxime cuando se producía en una localidad tradicionalmente mal dotada de infraestructuras.</p>
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<p>1.2. Las prioridades de las autoridades locales</p>
<p>Ya en los primeros cuarenta la gestión de Llaneza se había dirigido a la construcción de infraestructuras, como el edificio de Correos y la Escuela de Maestría, que se presentaban como la prueba del progreso y bienestar que ofrecía el régimen de Franco. En 1954 el Ayuntamiento había realizado inversiones por valor de 35 millones de pesetas y en 1962 esta cantidad se había disparado hasta los 2337. El 60% de esta inversión municipal se dirigió a la construcción de viviendas que constituía el problema más acuciante. En 1962 el Ayuntamiento había participado en la construcción de 2.358 nuevas viviendas. Pero la inversión municipal no era suficiente, pues sólo suponía una vivienda por cada 17 nuevos habitantes. A partir de 1955, las regulaciones estatales ratificaron el tradicional paternalismo social de las grandes empresas barakaldesas obligando a la construcción de viviendas en función de su plantilla. En 1962 Euskalduna había construido en Barakaldo 700 viviendas, Altos Hornos 507 y la Sefanitro 120. Pero ni siquiera estas intervenciones empresariales satisfacían las necesidades. Estas eran de tal magnitud que incluso de las asociaciones locales partieron iniciativas de construcción. Así, el Centro Gallego construyó 320 viviendas, el Círculo Burgalés 110 y la Asociación de Antiguos Alumnos Salesianos 194.</p>
<p>Un sólo dato ilustra el crecimiento desmesurado de Barakaldo en estos años: entre 1937 y 1962 se construyó el doble de las viviendas que existían al acabar la guerra, es decir, dos terceras partes del Barakaldo de principios de los sesenta se habían construido después de la guerra.</p>
<p>El Ayuntamiento podía presumir, así, de que el número de personas por vivienda en la localidad había descendido de los 5,42 de 1937 a los 3,93 de 1962, «a pesar de cuantas miserias se escriben sobre las condiciones lamentables en que viven muchos vecinos de Baracaldo».</p>
<p>Mas la vivienda no era la única necesidad que la inmigración planteaba. A cuestiones como alumbrado, alcantarillado o asfaltado y al grave problema del abastecimiento de agua, se añadía la necesidad de ofrecer servicios educativos a la nueva población.</p>
<p>La inversión en educación más importante de los años cuarenta fue la construcción de la Escuela de Orientación y Formación Profesional, posteriormente conocida como de Maestría Industrial, inaugurada por el Caudillo en 1944. La obra era plenamente coherente con el carácter fabril de Barakaldo y con la identidad local ligada a la industria, además de con las expectativas de movilidad social inter-generacional de una parte significativa de la población. En este sentido, la Escuela de Maestría suponía un salto cualitativo con respecto a las escuelas de aprendices de las fábricas, como la inaugurada en Sestao por Altos Hornos en 1942.</p>
<p>En los años centrales de los cincuenta la Escuela vivía una eclosión y pasaba de 448 alumnos en 1954 a 792 en 1958, es decir, un 76,8% de incremento en cinco años12. Sin embargo, esta importante inversión en formación profesional contrastaba con graves carencias en la enseñanza elemental y con la inexistencia de otras ramas de enseñanza media.</p>
<p>Para atender a la creciente demanda de enseñanza elemental se construyeron a lo largo de los cincuenta tres nuevos grupos escolares en Larrea, Alonsótegui y Luchana, pero se trataba de una inversión claramente insuficiente. En 1962 sólo el 43% de la matrícula de enseñanza elemental correspondía a las escuelas públicas. El resto se dividía entre las escuelas de Altos Hornos con un 11,9% y los diferentes centros privados, básicamente religiosos, que captaban al 44,5% del alumnado.</p>
<p>Además, estos porcentajes no reflejan la relación cualitativa existente entre pública y privada. El 37% de la matrícula pública correspondía a párvulos, es decir, niños y niñas entre los cuatro y seis años, ya que según reconocían las propias autoridades municipales «los numerosos Colegios particulares absorben, principalmente, alumnos comprendidos en superiores edades&#8230;». Las escuelas públicas asumían, por tanto, una función principalmente asistencial de custodia de los niños más pequeños, mientras las religiosas se centraban en la instrucción de buena parte de ellos cuando crecían.<br />
Este predominio de estas escuelas religiosas en el nivel elemental se convertía en hegemonía en la enseñanza media no profesional. Los institutos de Barakaldo y Portugalete formaron parte de los 52 institutos públicos (31,5% del total existente en 1937) clausurados por el régimen tras la victoria. Como en el resto de España, la Iglesia se apresuró en Barakaldo a cubrir este vacío. El colegio de los Padres Paúles, fundado significativamente en 1944, permitía a 600 alumnos estudiar bachillerato.</p>
<p>La escasa inversión pública estaba en la base de la edad de oro que vivían las escuelas privadas, y básicamente las religiosas. Las posibilidades de expansión eran tales que en 1962 estaba previsto que comenzaran a funcionar en breve un grupo escolar de los Padres Paúles con capacidad para 1.500 alumnos y otro de las Misioneras Seculares de Jesús Obrero para 600. Sin embargo, a pesar de esta inflación de escuelas privadas y de los tres nuevos centros públicos, el conjunto de las escuelas barakaldesas era incapaz de absorber el aumento de la población en edad escolar sin deteriorar seriamente indicadores como la media de alumnos por profesor: en 1962 era de 47, mientras que en 1937 había sido de 36.</p>
<p>Esta privatización y deterioro de la enseñanza elemental en Barakaldo no era fruto de las limitaciones presupuestarias. Ciertamente, el vertiginoso aumento de la población y los escasos recursos municipales dejaban poco margen de maniobra a las autoridades locales, pero aún así el análisis de las diferentes partidas de gasto permite afirmar que existía un orden de prioridades en el que las escuelas elementales no ocupaban un lugar destacado. Para Llaneza la recristianización de la población se situaba por delante de la educación elemental, incluso en el terreno de las inversiones, tal como indica el gasto municipal en templos. Desde el final de la guerra se habían construido cuatro iglesias y el convento y escuelas de las Hijas de la Cruz. El Ayuntamiento había invertido 14 millones en acabar con la tradicional carencia de infraestructuras religiosas, prácticamente el doble de lo que habían costado los tres nuevos grupos escolares. Si se cuenta la Escuela de Maestría, se había gastado lo mismo en templos que en infraestructuras educativas. Incluso el Círculo Cultural Recreativo, pretendido foco de irradiación de la cultura oficialista y en la práctica centro de sociabilidad del franquismo local, había costado tanto como las escuelas.</p>
<p>Las inversiones realizas por Llaneza era coherentes tanto con su integrismo como con el obrerismo paternalista que inspiraba su discurso. La Iglesia se beneficiaba por activa y por pasiva: recibía inversión directa en templos y sus escuelas vivían una edad de oro ante la insuficiencia de la inversión en escuelas públicas. El barakaldesismo obrerista de Llaneza se plasmaba en la inversión en infraestructuras que se presentaban como la prueba del progreso y el bienestar que los obreros alcanzaban bajo el régimen de Franco. En este sentido la construcción de viviendas ocupaba un lugar destacado, pero también la cuantiosa inversión en la Escuela de Maestría, la mitad de lo gastado en infraestructuras educativas. El análisis de las inversiones municipales revela, sin embargo, que a pesar de la propaganda oficial las autoridades locales estaban muy lejos de haber satisfecho las necesidades planteadas por el crecimiento de la población. Pero este no era un tema que hubiera de preocupar a Llaneza, ya que los barakaldeses sólo estaban en condiciones de agradecer lo hecho, no de criticar a las autoridades por lo que faltaba por hacer. Esta importante asimetría, que nunca debe olvidarse cuando se estudia la búsqueda del consenso bajo el primer franquismo, se relajó notablemente en los años siguientes.</p>
<p>Antonio Fco. Canales Serrano</p>
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		<title>RECORRIDO HISTÓRICO 23 (antes muertos que no hidalgos)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 20 Oct 2026 06:09:22 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div>La pretensión por “ser alguien o ser más” no es exclusiva de ningún momento histórico sino un hecho trasversal que podemos descubrirlo en los primeros relatos bíblicos (remedo de los más antiguos mesopotámicos), lo observamos en los siglos XIV y XV en nuestro entorno (léase someramente las “Bienandanzas y Fortunas”) y, sin ningún asomo de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div><p>La pretensión por “ser alguien o ser más” no es exclusiva de ningún momento histórico sino un hecho trasversal que podemos descubrirlo en los primeros relatos bíblicos (remedo de los más antiguos mesopotámicos), lo observamos en los siglos XIV y XV en nuestro entorno (léase someramente las “Bienandanzas y Fortunas”) y, sin ningún asomo de exclusividad, lo ejercen barakaldes en los siglos XVII y XVIII.</p>
<p>En unos casos será el “poder”, en otros el “tener” (riquezas, bienes, o títulos) que, de una u otra forma, elevan el estatus social y privilegian a quien lo detenta (personal o grupalmente). En nuestro entorno, se trata, al menos, de ser hidalgo generacional. Es esto un salvoconducto para&nbsp; medrar o, al menos, por no ser considerado inferior. Bien supieron los bizkainos<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a> aprovecharse de las circunstancias descentralizadoras para arrogarse el sobretítulo de “hidalgos” (aun cuando la servidumbre no era desconocida)<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>.</p>
<p>Una somera revisión al Archivo de la Casa de Juntas de Gernika<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a> nos muestra la preocupación de determinados barakaldeses por lograr “expedientes de hidalguía” que, además del titulejo conllevaba la “pureza de sangre” o, lo que es igual, la no mezcla con “moros o judíos”<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a>. Imprescindible para acceder a determinados cargos o puestos de honor. Presentamos, en este recorrido, dichos nombres con un pequeño ANEXO de las Casas solariegas a finales del siglo XVIII.</p>
<p>El concepto de hidalgo<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a>, por iniciar de alguna manera el recorrido, puede utilizarse como sinónimo de noble, aunque por lo general se usa para nombrar a una nobleza no titulada (como la aristocracia). En la actualidad, de todas formas, se trata de un término de uso poco frecuente, ya que resulta arcaico.</p>
<p>En la Edad Media, la hidalguía era una titulación o <a href="http://definicion.de/privilegio">privilegio</a>. Podía distinguirse entre el hidalgo de sangre (el infanzón o escudero que descendía de la nobleza), el hidalgo de ejecutoria (que ha probado ser hidalgo de sangre), el hidalgo solariego (que contaba con un solar), el hidalgo de cuatro costados (que probaba que sus abuelos paternos y maternos eran hidalgos), el hidalgo de bragueta (que engendraba siete hijos varones de manera consecutiva) y el hidalgo de gotera (reconocido sólo en un pueblo determinado), entre otras clases.</p>
<p>En suma, la así llamada «hidalguía universal» es un perfecto ejemplo de la territorialización del Derecho en la práctica y del legítimo ascenso a la nobleza de linaje. Su peculiaridad reside no tanto en la generalización de la hidalguía como en la forma en la que a partir precisamente de esa generalización el concepto de la «hidalguía universal», obra de juristas, pasó a garantizar el orden provincial constituido<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a>.</p>
<p>En el citado Archivo encontramos los siguientes nombres y circunstancias:</p>
<ul>
<li>1653: Expediente de Hidalguía de Antonio y José de Landaburu Santurce Zaballa Anuncibay, hermanos. Naturales de Baracaldo. Contiene noticia de los solares de LANDABURU en Barakaldo, Zaballa en Santurce y Anuncibay en Murueta. 21/03/1653.</li>
<li>1662: Expediente de Hidalguía de Juan de Azqueta. Natural de Barakaldo. 09/06/1662.</li>
<li>1663: Expediente de Hidalguía de Juan Pérez de La Lastra Gutiérrez de La Aldea Gómez del Valle Sáez de Sobarro. Natural de Barakaldo. Contiene noticia de los solares de La Lastra y La Aldea en el Concejo de Puente, Abadía de Santillana, en las cuatro villas de la costa de la mar. 16/05/1663.</li>
<li>1671: Expediente de Hidalguía de Miguel, Juan Antonio y Bartolomé de Tellechea Sáenz de Oyarzun García de Arnea del Noval. Natural de Barakaldo. Residente en Valmaseda. Contiene noticia de los solares de Tellechea y Arena en Ezcurra en Navarra, Oyarzun en Oyarzun y Noval en el valle de Villaverde. 08/07/1671.</li>
<li>1671: Expediente de Hidalguía de Domingo Susunaga Melia Landaburu, Capitán. Natural de Barakaldo. Residente en Cádiz. Contiene noticia de los solares de SUSUNAGA y LANDABURU en la anteiglesia de Barakaldo. 01/00/1671.</li>
<li>1677: Expediente de Hidalguía de Jerónimo de Aranguren Alizal Bárcena Iñiguez de Gorostiza, Maestre de Campo. Natural de Barakaldo. Residente en Trujillo (Perú). Contiene noticia de los solares de ARANGUREN y GOROSTIZA en Barakaldo, Alizal en San Salvador del Valle y Bárcena en Gordejuela. 21/10/1677.</li>
<li>1696: Expediente de Hidalguía de Bernardo Gutiérrez Vega Echevarri Allende. Natural de Barakaldo. Residente en Bilbao. Contiene noticia de los solares de Gutiérrez y Vega en Espinosa de los Monteros en Burgos, ECHEVARRI en Barakaldo y Allende en el Valle. 16/01/1696.</li>
<li>1700: Expediente de Hidalguía de Antonio de Vitoria Ortiz Loredo de la Puente. Natural de Castro Urdiales (Cantabria). Residente en Barakaldo. Contiene noticia de los solares de Vitoria, Loredo y Peñahera en Castro Urdiales en Cantabria. 10/04/1700.</li>
<li>1700: Expediente de Hidalguía de Francisco de Dubeda Amézaga Mendieta Arechavala. Natural de Menagaray. Contiene noticia de los solares de Dubeda, Mendieta y Arechavala en Menagaray y AMEZAGA en Barakaldo. 30/04/1700.</li>
<li>1704: Expediente de Hidalguía de Pedro María, María Santos y Ángela de Allende Llano Careaga Idoyaga, hermanos. Naturales de Santurce. Contiene noticias de los solares de Allende de Galdames, Llano de San Salvador del Valle, CAREAGA en Barakaldo e Idoyaga en el Infanzonado. 06/05/1704.</li>
<li>1704: Expediente de Hidalguía de Santiago Antonio y María Benita de Allende Sasía Careaga Sáenz de Buruaga, hermanos. Natural de Barakaldo. Contiene noticia de los solares de Allende en Galdames y SASÍA, CAREAGA y SUSUNAGA en Barakaldo. 06/05/1704.</li>
<li>1722: Expediente de Hidalguía de Asencio y Juan de Sugasti Olloqui Aguirre Sáenz de Zuazo Zuazo, hermanos. Naturales de Barakaldo. Contiene noticia de los solares de Sugasti y Olloqui en Usúrbil y AGUIRRE y ZUAZO en Barakaldo. 29/07/1722.</li>
<li>1725: Expediente de Hidalguía de Felipe Gutiérrez de Rozas Sarabia Ortiz Allende. Natural de Bolais. Concejo de Rozas, Valle de Soba (Cantabria). Residente en Lanestosa. Contiene noticia de los solares de Rozas en Rozas, Sarabia en Ramales, Ortiz en el valle de Soba, todos en Cantabria y ALLENDE en Barakaldo. 01/08/1725.</li>
<li>1730: Expediente de Hidalguía de Miguel de Gómez Rancaño Tella Carreira. Natural de Cabaceira (Lugo). Residente en Barakaldo. 22/07/1730.</li>
<li>1738: Expediente de Hidalguía de Miguel Cayetano Ruiz Gómez Sanz García. Natural de Agreda (Soria). Residente en Barakaldo. 12/07/1738.</li>
<li>1739: Expediente de Hidalguía de Lorenzo de Lezama Ascoeta Hernández de Mesperuza Echevarri. Natural de Barakaldo. Contiene noticia de los solares de Lezama en el Infanzonado del Señorío. 12/02/1739.</li>
<li>1739: Expediente de Hidalguía de Ricardo Petit O’Conell Broun Aeli. Natural de Creen (Irlanda). Residente en Barakaldo. 30/07/1739.</li>
<li>1755: Expediente de Hidalguía de Domingo de Urtiena o Urquiena Vidaurrazaga Ibarra Ochia de Landeta. Natural de Barakaldo. Residente en Resines. 21/07/1755.</li>
<li>1756: Expediente de Hidalguía de Joaquín Antonio de Urcullu Retola Larrondo. Natural de Bilbao. Residente en Bilbao. Contiene noticia de los solares de URCULLU en Barakaldo, Zuazo en Orozco, Retola en las Encartaciones y Larrondo en Lujua. 24/07/1756.</li>
<li>1756: Expediente de Hidalguía de Martín de Oyajan Arteagabeitia Estandun Escauriza. Natural de Barakaldo. Contiene noticia de los solares de ARTEAGABEITIA y ESCAURIZA CRUCES en Barakaldo. 29/07/1756.</li>
<li>1757: Expediente de Hidalguía de Juan Antonio de Unzaga Esnarrizaga Sáez de Laburu Arechaga. Natural de Oquendo. Residente en Baracaldo. Contiene noticia de los solares de Unzaga, Laburu y Arechaga en Oquendo y Esnarrizaga en Sondica. 30/07/1757.</li>
<li>1759: Expediente de Hidalguía de José de Olea Calera Olabarria de Artoaga Fernández de Mesperuza y sus hermanos. Natural de Abando. Residente en Bilbao. Contiene noticia de los solares de Olea en San Martín, Olabarría de Artoaga en Murueta, Calera en Trucios y MESPERUZA en Barakaldo. 26/06/1759.</li>
<li>1767: Expediente de Hidalguía de Tomás de Larramendi Acha. Natural de Baracaldo. Residente en Lequeitio. 28/01/1767.</li>
<li>1770: Expediente de Hidalguía de Antonio de Recalde Urquijo Garacoy. Natural de Luyando. Residente en Begoña. Contiene noticia de los solares de RECALDE en Iráuregui en Barakaldo, Urquijo en Oquendo y Urquiza y Garacoy en Yurre. 07/04/1770.</li>
<li>1771: Expediente de Hidalguía de Ignacio de Laburu Ibarrola Muñuzuri Odiaga. Natural de Oquendo. Residente en Barakaldo. Contiene noticia de los solares de Laburu y Muñuzuri en Oquendo, Ibarrola en Zuaza y Odiaga en Llodio. 27/09/1771.</li>
<li>1781: Expediente de Hidalguía de Ramón Román de Murga Guerra Carrera Nocedal. Natural de Llovera, Otañes. Residente en Barakaldo. Contiene noticia de los solares de Murga en el Concejo de Galdames. 24/12/1781.</li>
<li>1782: Expediente de Hidalguía de José Vicente de Cigaran Lascurain Aldaluz. Natural de Iciar. Residente den Barakaldo. 12/10/1782.</li>
<li>1782: Expediente de Hidalguía de Francisco Antonio de Otaola Alday Beraza Gardeazabal. Natural de Oquendo. Residente en Barakaldo. Contiene noticia de los solares de Otaola, Alday y Beraza en Oquendo y Gardeazabal en Llodio. 25/11/1782.</li>
<li>1783: Expediente de Hidalguía de Manuel de Lezama Vitoria Ezcurra Gochi. Natural de Baracaldo. Contiene noticia de los solares de Lezama, Vitoria, Ezcurra y Gochi en el Señorío. 21/02/1783.</li>
<li>1788: Expediente de Hidalguía de Marcos Joaquín de Retuerto Uriarte Zabala. Natural de Bilbao. Contiene noticia de los solares de RETUERTO en Barakaldo, Uriarte y Zabala en Munguía y Salazar en San Salvador del Valle. 19/04/1788.</li>
<li>1793: Expediente de Hidalguía de Francisco Antoniano Santortún Esla Mendoza. Natural de Portugalete. Contiene noticia de los solares de SANTORTÚN en Barakaldo y Mendoza en Sestao. 11/11/1793.</li>
<li>1797: Expediente de Hidalguía de Juan Antonio de Bringas de Manzaneda Ungo Bringas González. Natural de Ungo (Santander). Residente en Barakaldo. Contiene noticia de los solares de Bringas y Manzaneda en Carranza. 18/11/1797.</li>
<li>1798: Expediente de Hidalguía de José Antonio y Juan José de Urcullu Vildosola Larrinaga. Natural de Mundaca. Residente en Castro Urdiales (Cantabria). Contiene noticia de los solares de URCULLU en Barakaldo y Goitia, Vildósola y Larrinaga en el Infanzonado del Señorío. 27/07/1798</li>
<li>1800: Expediente de Hidalguía de Ignacio de Badillo Castaños Foncea Larrasolo. Natural de Barakaldo. Residente en Bilbao. Contiene noticia de los solares de CASTAÑOS en el Señorío. 07/06/1800.</li>
<li>1800: Expediente de Hidalguía de Martín de Zaballa Zaballa Egusquisguirre Alisal Acebal. Natual de Barakaldo. Residente en La Coruña. Contiene noticia de los solares de ZABALLA, EGUSQUIAGUIRRE, ALISAL y ACEBAL en Barakaldo. 31/10/1800.</li>
<li>1802: Expediente de Hidalguía de Josefa Dionisia de Sugasti Olloqui Ruiz de Vallejo Aranaga Fernández de Vallejo. Natural de San Vicente de Abando. Residente en Abando. Contiene noticia de los solares de Sugasti y Olloqui en Isúrbil y AGUIRRE y ZUAZO en Barakaldo. 06/05/1802.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>Adjuntamos, a modo de ANEXO, las Casas Solariegas existentes en la Anteiglesia en 1796<a href="#_ftn7" name="_ftnref7">[7]</a></p>
<ul>
<li><strong>BAGAZA y BEURCO</strong>: Aguirre, Beurco, Beurco (Taberna de), Beurco (Torre), Cruze, Martiartu (2) y La Ribera.</li>
<li><strong>BITURITXA</strong>: Barrena, Basarreta, Basarreta (Torre), Ibarra, Lenbarri, Luchana (Torre), Totabarria, Sacona y Urquizaga.</li>
<li><strong>BURCEÑA</strong>: Calero y Torre (La) (2).</li>
<li><strong>CRUCES</strong>: Andicollano, Cruzes (Torre de) (2), Ormazarreta, Ormazarreta de Arriba, Ormazarreta del Medio, Sagasti, Torre (La), Valejo y Valejo Beco.</li>
<li><strong>EL REGATO</strong>: Bengoolea (Molino) y Bengoolea (Torre).</li>
<li><strong>IRAUREGUI</strong>: Ascoeta (2), Casa Blanca, Cerro (El), Coscojales, Echebarria, Goicoechea, Ilso, Larrazabal (2), Maltercio, Molino de Arriba, Percheta, Samundi, Santa Águeda, Sasia (2), Tiradera Nueva, Torre (La) y Venta del Borto.</li>
<li><strong>LABROSTEGUI</strong>: Ainsio, Amézaga, Betioluri, Cantarrana y Labrostegui (2).</li>
<li><strong>LANDABURU</strong>: Arecha (2), Arteaga, Arteagabetia, Cadalso, Corral, Echachu, Estrada (La), Iturriguichi, Orno (del), Torre (La), Uriarte de Abajo y Uriarte de Arriba.</li>
<li><strong>MUNUA y LLANO</strong>: Llano, Llano (Torre de) y Munua.</li>
<li><strong>PUENTE de RETUERO</strong>: Matesa (2), Susunaga de Abajo y Susunaga (Torre).</li>
<li><strong>RAGETA, ZABALLA, PAGAZA</strong>: Curtimiento (El), Lachagazarra, Larrea (Torre), Morica (Torre), Punta Nueba (La) y Sendeja (La nueva de).</li>
<li><strong>REGATO hasta BENGOOLEA</strong>: Allende (2), Aranguren, Gorostiza, Gorostiza (Molino), Iguliz (Molino), Larragoa, Larrocha, Mazerreca, Mazerreca la Nueva, Mesperuza, Palacio (2), Pilar (El), Santa Lucía, Thellaeche, Thelleche (2), Tollada, Uraga y Urqullu (2).</li>
<li><strong>RETUERTO a UGARTE</strong>: Careaga.</li>
<li><strong>SAN VICENTE y SAN BARTOLOMÉ</strong>: Casa Grande, Egusquiaguirre, Elejalde, Larrasolo (2), Ribera (de la) y Zuloco.</li>
<li><strong>ZUAZO</strong>: Calzada, Campa (de la), Chambo, Galleguino, Goicoechea, Montano, Rotaeche y</li>
<li><strong>ZUBILETA:</strong> Aldai de Abajo, Aldai de Arriba, Aldecoa (Casa-torre), Larracoechea, Rentería y Zubileta (Casa-Torre).</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> La declaración de que los vizcaínos son todos hidalgos ha preocupado mucho a historiadores y juristas y existe un secreto interés en defender o negar dicha hidalguía según posiciones partidistas. Ha de afirmarse que en el Fuero de 1526 la declaración de la hidalguía de todos los vizcaínos se expresa con una meridiana claridad y de forma reiterada. Todos los vizcaínos son hombres hijosdalgo, se afirma en la ley 13, se repite en la ley 16 y se transparenta en todo el título I. La hidalguía supone, acomodada a la época, una declaración de igualdad civil. Un reflejo de ella es la Ley 12 del mismo Título, según la cual «tormento y amenaza de tormento no se puede dar a vizcaíno».</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Sobre este puede leerse a Alfonso de OTAZU “El igualitarismo vasco. Mito o realidad”.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Fondo Diputación Foral de Bizkaia</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> No solamente lograr los títulos de hidalguía sino guardarlos bajo “siete” llaves.&nbsp; En las Ordenanzas Municipales de 1614 se afirma en el título 63: “<em>Y otrosí ordenaron y mandaron que a costa de los vecinos de la dicha Anteiglesia se haga un arca para que sirva de Archivo y en ella se pongan las hidalguías y naturalezas que hicieron o tuvieron hechas las personas que se avecindaren en la dicha Anteiglesia y de fuera del Señorío conforme al Fuero de él y otros decretos y mandaron se pongan en la dicha arca todos los demás recados y papeles tocantes a esta dicha Anteiglesia la cual tenga dos llaves y la una de ellas tengan los fieles de la dicha Anteiglesia y la otra el secretario de ella y la dicha arca se ponga y esté en la iglesia de San Vicente y a las presentes ordenamos que asi bien estén en la dicha arca y los fieles no la puedan sacar de ella sino es para las confirmas o hacer alguna Justicia y luego las tornen a poner en ella y los Fieles tengan un tanto de ella autorizada para administrar Justicia y saben lo que son obligados a guardar y cumplir”</em>. Ordenanzas de la Anteiglesia de Baracaldo (1614). Copia Simple obtenida en Bilbao el 17 de septiembre de 1927. Notaría de D. Celestino Mª del Arenal.</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Se denomina <em>hidalguía universal </em>a la concesión de la hidalguía (así como de los derechos que esta lleva aparejada) a todos los habitantes de un determinado territorio. Esto lo vemos en algunas regiones del norte, con población estable e inmigración mínima. Ese es el caso, por ejemplo, de los territorios forales de Guipúzcoa y Vizcaya, siendo este el caso del que nos ocuparemos. Los diversos factores que motivarían este reconocimiento serían, por un lado, la pobreza de la tierra, lo que lleva a una exención de impuestos, una igualdad social mayor que en otros lugares debido a la inexistencia de linajes poderosos; y la idea de la pureza de sangre de sus habitantes, debido a que en esas tierras no se habrían instalados judíos ni moros. Esa fue la base del tubalismo, la creencia que consideraba a los vizcaínos, y a los vascos en general, como descendientes directos de Túbal, nieto de Noé, que se habría asentado en el territorio después del Diluvio. Se consideraba que la nobleza de los vizcaínos no había sido otorgada por los <em>godos </em>ni ningún monarca extranjero, si no que era anterior, y por tanto no debía ser regulada por los reyes de Castilla. www.pedazosdelahistoria.blogstop.com.es</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> La redacción del Fuero supone la culminación del proceso de derrota de los Parientes Mayores al universalizar las prebendas más significativas de la nobleza vizcaína bajomedieval. La hidalguía universal a todo el solar vizcaíno es la mejor muestra de ello. El ordeno y mando de los señores llegaba a su fin y nuevos aires recorrían el solar vizcaíno: para el mundo rural, un gran alivio de las arbitrariedades señoriales; para el mundo urbano, una mezcolanza entre las viejas élites, que optaron por renovarse y readaptarse a los nuevos tiempos, y un sector social emergente de clara dedicación burguesa (comercio, actividades ferronas, etc…), que se repartirán “amistosamente” el poder local. Santiago PÉREZ “500 años de minería…” p.19.</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> Tomado de la edición de Jaime de Kerexeta en “Casas Solariegas de Bizkaia” Wilsen Editorial, Bilbao 1987</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El poblado minero de La Arboleda</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Oct 2026 06:06:43 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="169" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2023/10/aaaa.jpg?fit=300%2C169" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2023/10/aaaa.jpg?w=1200 1200w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2023/10/aaaa.jpg?resize=300%2C169 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2023/10/aaaa.jpg?resize=1024%2C576 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2023/10/aaaa.jpg?resize=768%2C432 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2023/10/aaaa.jpg?resize=1080%2C608 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10364" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/aaaa-37/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2023/10/aaaa.jpg?fit=1200%2C675" data-orig-size="1200,675" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="aaaa" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2023/10/aaaa.jpg?fit=1024%2C576" /></div>Hacia 1870 se tiene constancia de la existencia de unos 400 vecinos en las inmediaciones de lo que hoy se denomina La Arboleda. A lo largo de aquella década se multiplicó la población debido al gran desarrollo que alcanza la explotación minera de los montes de Triano, por parte de compañías extranjeras. La fuerte demanda [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="169" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2023/10/aaaa.jpg?fit=300%2C169" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2023/10/aaaa.jpg?w=1200 1200w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2023/10/aaaa.jpg?resize=300%2C169 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2023/10/aaaa.jpg?resize=1024%2C576 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2023/10/aaaa.jpg?resize=768%2C432 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2023/10/aaaa.jpg?resize=1080%2C608 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10364" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/aaaa-37/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2023/10/aaaa.jpg?fit=1200%2C675" data-orig-size="1200,675" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="aaaa" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2023/10/aaaa.jpg?fit=1024%2C576" /></div><p>Hacia 1870 se tiene constancia de la existencia de unos 400 vecinos en las inmediaciones de lo que hoy se denomina La Arboleda. A lo largo de aquella década se multiplicó la población debido al gran desarrollo que alcanza la explotación minera de los montes de Triano, por parte de compañías extranjeras.<br />
La fuerte demanda de mano de obra, provocó un enorme flujo de trabajadores de diversos puntos del estado. Debido a esto se produce, por un lado un crecimiento sin precedentes de nuestras poblaciones, y por otra la creación de otras nuevas, situadas junto a las propias minas. Ejemplo de este último caso es el poblado minero de La Arboleda.</p>
<p>Se encuentra en el actual término del Valle de Trápaga-Trapagaran, en una pequeña vega rodeada de montañas. Nace como barriada de cierta entidad en 1877. En un primer momento se construyen barracones de madera, para paliar las necesidades de alojamiento, al mismo pie de las minas. El carácter provisional de estas primeras construcciones también se debe a que en cualquier momento podía ser necesaria su eliminación o su traslado, por exigencias de la explotación minera.</p>
<p>Sin embargo el poblado va consolidándose. En 1887 la mitad de las edificaciones son de piedra. Y para 1911 es descrita como una barriada abigarrada donde habitan 3000 personas. Posteriormente se van sumando diversos equipamientos que hacen de éste un barrio bien integrado, entre ellos: un hospital, escuelas, asilo-hospicio, iglesia, economato, circulo de obreros católicos, casa del pueblo, etc.<br />
Urbanísticamente responde a un esquema reticular de calles, en torno de una plaza central. Esta plaza ordena el conjunto y es el lugar donde se ubican diversos equipamientos de la población: la iglesia parroquial dedicada a la advocación de San Salvador preside desde el extremo más alto; delante de ésta, el kiosco de música; y las sedes de sindicatos tales como la Casa del Pueblo. Esta plaza alargada, se dispone en el sentido de máxima pendiente del terreno. Perpendicular a ésta se disponen las calles que siguen las líneas de pendiente.</p>
<p>Se conservan tres tipos de viviendas de mineros que se corresponden con este momento histórico:<br />
a) Las casas de madera. Son las que más se aproximan a los barracones mineros. No obstante, el modelo se ha ido transformando, incorporando modificaciones en la estructura, en los materiales de construcción, o en su distribución interior. En origen, cada vivienda la constituían una cocina y la habitación única.</p>
<ol>
<li>b) Casas de pisos exentas con balconadas.</li>
<li>c) Viviendas que responden a un planteamiento constructivo de la Compañía Orconera Iron Ore. Son grupos de casas bifamiliares adosadas, que forman tres o cuatro hileras distribuidas irregularmente.</li>
</ol>
<p>Tomado de www.https://www.euskadi.eus</p>
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		<title>RECORRIDO HISTÓRICO 22: Baracaldo: el movimiento cooperativista</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 15 Oct 2026 06:07:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div>1.- Primeros balbuceos: organización formal de la Junta Local de Casas Baratas Resulta sorprendente que en un municipio con unas necesidades tan apremiantes, especialmente agudas en los barrios de El Desierto, Luchana, Landaburu y Zaballa, las primeras gestiones se iniciaran en 1919, cuando treinta años antes, en 1889, el corresponsal en la localidad del periódico [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div><p><strong>1.- Primeros balbuceos: organización formal de la Junta Local de Casas Baratas</strong></p>
<p>Resulta sorprendente que en un municipio con unas necesidades tan apremiantes, especialmente agudas en los barrios de El Desierto, Luchana, Landaburu y Zaballa, las primeras gestiones se iniciaran en 1919, cuando treinta años antes, en 1889, el corresponsal en la localidad del periódico El Noticiero denunció la situación en que convivieron los habitantes del Desierto: “<em>Es escandalosa, inmoral y, sobre todo, antihigiénica, la aglomeración de habitantes en las casas de este barrio por la escasez y carestía de las viviendas: los primeros arrendatarios alquilan, por ejemplo, una habitación por 20 pesetas al mes (precisamente el alquiler más barato), y por no poder satisfacerlo admiten, dos o más posaderos (así llaman a los pupilos) ó uno ó dos matrimonios;&nbsp; los primeros les cobran mensualmente dos duros, por cuidarles la comida, la ropa y darles cama; con los segundos comparten la renta; de suerte que hay habitaciones compuestas de 3 ó 4 piezas pequeñas en donde viven 10, 12 y más seres vivientes. Así es que este barrio esta continuamente infectado de viruelas, difteria y otras enfermedades infecciosas y contagiosas</em>.”</p>
<p>El Real Decreto del 20 de enero de 1920 posibilitó la constitución de la Junta Local de Casas Baratas. Y aunque no comenzó a funcionar realmente hasta el mes de agosto, un informe de su Presidente a finales de abril sirvió para esbozar una primera imagen. Hasta ese momento no existieron en la localidad proyecto o edificación alguna acogida a los beneficios de la Ley. Tan sólo se había constituido una Sociedad, pero la paralización de todas sus gestiones y el surgimiento de dificultades en la adquisición de los terrenos, habían conllevado su disolución.</p>
<p>La celebración de reuniones mensuales de la Junta tras su organización definitiva en el verano de ese mismo año quedó afortunadamente plasmada gráficamente en su Libro de Actas, lleno de riquísimas aportaciones. La Junta fue consciente de la convivencia hacinada de sus conciudadanos y del hecho de que muchas familias, ante la carencia de vivienda, hubieran tenido que trasladar sus domicilios a municipios cercanos. No se le escapaba tampoco que se había producido una ruptura en el difícil equilibrio entre el coste de la vida y los salarios de la población obrera, mayoritaria en Baracaldo. Pero, cuando apenas había iniciado su andadura, fue desmantelada el 4 de diciembre de 1922 por Real Orden. Las autoridades estatales consideraron que su necesidad no estaba atestiguada, aunque establecían la posibilidad de que en un futuro volviese a ser configurada, cuando así se estimase oportuno. Y es que en poco más de dos años de funcionamiento la Junta sus actividades habían sido muy limitadas. Aprobó los Estatutos y Reglamentos de la Sociedad Cooperativa Obrera para Casas Baratas de Empleados del Tranvía de Bilbao, así como su proyecto de construcción de 40 viviendas en el monte de Cruces y su calificación condicional de Casa Barata. Sancionó los Estatutos, los terrenos y la calificación condicional de Casa Barata a las viviendas que la Sociedad de Casas Baratas de Baracaldo y Sestao había construido o estaba edificando en San Vicente. Elevó de 4.000 a 6.000 pesetas el tope máximo de ingresos anuales que los beneficiarios de viviendas baratas podían disfrutar. Y denegó una petición particular para erigir dos casas individuales en Cruces.</p>
<p>Se hacía imprescindible su reconstitución, obteniéndose la aprobación consistorial en la sesión plenaria del 27 de marzo de 1923. Desde ese momento aumentaron vertiginosamente, no solamente, el número de iniciativas y cooperativas, que amparadas a la legislación de 1911, 1921 y 1924, anhelaron construir sus propias viviendas, sino también las reuniones de la Junta de Casas Baratas.</p>
<p><strong>2.- El amparo municipal a las Casas Baratas </strong></p>
<p>Un año más tarde, en 1924, el Consistorio baracaldés se implicó mucho más en el proceso: decidía ayudar materialmente a este tipo de iniciativas. Una petición de las Sociedades Cooperativas de Casas Baratas de Obreros de Altos Hornos de Vizcaya, el Hogar Propio, la Tribu Moderna y el Hogar Futuro sirvió para que el Ayuntamiento en pleno, el 12 de marzo de 1924, resolviera afrontar las obras de alcantarillado y tuberías de estos inmuebles. Encargó al Arquitecto Municipal, Ismael de Gorostiza, la redacción del proyecto; aportó 200 metros de alcantarillado de saneamiento; y contribuyó con 400 metros de tuberías para el abastecimiento de aguas potables.</p>
<p>En octubre de ese mismo año las autoridades municipales ampliaron su apoyo económico. En la sesión plenaria del día 23 se concedía una pequeña subvención del 2% del coste total de las edificaciones y los terrenos de aquellos grupos de viviendas levantados entre el 1 de enero de 1925 hasta el 31 de diciembre de 1929. Por este motivo, el Ayuntamiento aprobó consignar en cada presupuesto ordinario a partir de 1925 mil pesetas. Aunque para acceder a estas ayudas era necesario cumplir una serie de requisitos: gozar de los auxilios de la Ley de Casas Baratas entonces vigente; contar con el permiso de habitabilidad; edificar más de treinta viviendas; y, si finalmente no se recibía la calificación definitiva de Casa Barata, debería devolver el importe otorgado. Con todo lo cual únicamente dos cooperativas, el Porvenir y la Esperanza, consiguieron beneficiarse de las concesiones municipales.</p>
<p><strong>3.- El primer proyecto: Altos Hornos de Vizcaya edifica sus Casas Baratas</strong></p>
<p>Las primeras viviendas obreras denominadas Casas Baratas fueron erigidas por la Sociedad de Casas Baratas de Baracaldo y Sestao, atestiguando la implicación de Altos Hornos de Vizcaya en el proceso de construcción de este tipo de alojamientos. Como resultado, Altos Hornos de Vizcaya supo desplegar un amplio programa paternalista. En el terreno de la enseñanza construyó y sostuvo varias escuelas. La asistencia médica a sus obreros se garantizó con dos hospitales y personal sanitario. &nbsp;En el plano espiritual erigió una capilla. Recurrió también al auxilio de numerosas familias en épocas delicadas, como por ejemplo en la enfermedad y la vejez, con la constitución de una sociedad de socorros y una caja de pensiones. Continuó, de esta forma, la política emprendida por Altos Hornos de Bilbao y la Vizcaya, asegurándose, igualmente, el mantenimiento del orden social con el establecimiento cercano de la Guardia Civil al que contribuía económicamente.</p>
<p>Esta amplia red de instituciones benéficas completada con unos salarios comparativamente superiores a los del resto del sector industrial de la comarca y la estabilidad en el empleo consolidaron el atractivo de Altos Hornos de Vizcaya para la población. Sin embargo, había que ir más allá. Había que asegurarse la disposición de una oferta de trabajadores holgada y evitar al máximo el riesgo de movilizaciones obreras. En este sentido, la fijación de la población trabajadora en el espacio próximo a la fábrica podía resultar significativa, a la vez que beneficioso económicamente al tratarse de una inversión basada en un constante déficit de viviendas obreras. No en vano, el mayor constructor de Baracaldo fue Cristóbal Murrieta, socio de Nuestra Señora del Carmen y perfecto conocedor del mercado inmobiliario en áreas industriales tras su prolongada estancia en Londres.</p>
<p>En 1867 la Sociedad Ybarra y Cía., promotora de Nuestra Señora del Carmen, poseía 28 viviendas en el barrio baracaldés de Beurco y se había preocupado por alojar a 74 obreros en viviendas propiedad de Cristóbal Murrieta. Unos años más tarde fue Altos Hornos de Bilbao quien promocionase la edificación de viviendas modestas, atrayendo a constructores e inversores. Juan Ybarra, Gabriel Mª Ybarra y Cosme de Zubiria, arrendaron o vendieron sus terrenos próximos a la empresa con la expresa condición de que en ellos se levantaran viviendas para obreros. Se erigieron, así, a finales de la década de los 70 y principios de los 80 del siglo pasado las “Casas de Uria” en Pormecheta y las “De la Bomba” en Ramón y Cajal. Práctica que hicieron extensible a una heredad de su propiedad en Sestao.</p>
<p>Finalmente, en 1913 Altos Hornos de Vizcaya puso en marcha un nuevo proyecto: la construcción de un barrio obrero. Para su desarrollo fue necesaria la elaboración de un informe previo que señaló como fórmula más beneficiosa <em>“(&#8230;) la intervención de una sociedad independiente de la de los Altos Hornos, que al efecto se puede constituir, para evitar de este modo los inconvenientes diversos que en determinados casos como huelgas pudieran suscitarse.</em>” De esta manera, el 29 de diciembre de 1914 se constituyó en Baracaldo ante notario la Sociedad de Casas Baratas de Baracaldo y Sestao S. A., con un capital social de 125.000 pesetas representado por 1.250 acciones de 100 pesetas cada una de valor nominal. Con el objetivo de “(&#8230;) procurar el bienestar material y moral de su personal, (&#8230;)”, la mayor parte de sus acciones fue suscrita por la empresa.</p>
<p>El proyecto, presupuestado en 9.957,08 pesetas, preveía la construcción de 46 casas dobles con 92 viviendas 1227, estableciéndose un gasto de 5.000 pesetas por vivienda y 25.000 pesetas más en la urbanización y el saneamiento de la zona. La iniciativa despertó recelos entre los propietarios de la localidad que hicieron llegar hasta la Dirección de la empresa una airada queja solicitando se desistiese en el empeño de construir el barrio obrero, o en su defecto, se redujeran sus dimensiones “(&#8230;) a fin de no causar perjuicio a la edificación existente en Baracaldo.”</p>
<p>Encargada la proyección de estos alojamientos en el barrio de San Vicente por Altos Hornos de Vizcaya a Manuel Mª de Smith, fueron realizados en dos fases. En la primera de ellas (1916) se proyectaron trece inmuebles con veinte viviendas a lo largo de un solar en “L”, entre las calles Francisco Gómez y Eléxpuru. Se trató de unas construcciones de dos o tres alturas y planta baja, adosadas, con jardines delanteros decorativos y patios zagueros de uso doméstico. La segunda fase (1918) recogió el legado de la anterior, respetando su repertorio formal, aunque perdió ese espíritu de ciudad-jardín inglesa que las primeras dejaban entrever. Las catorce nuevas casas, erigidas en las calles Francisco Gómez, Eléxpuru, Elejalde y un camino particular, respondieron a una tipología de vivienda de triple altura, siguiendo la alineación marcada por aquella primera fase. Igualmente, parece ser que existieron posteriormente tentativas para ampliar esta promoción a otras dos manzanas más y una segunda hilera de casas, aunque finalmente</p>
<p>no progresaron. Se diseñaron construcciones unifamiliares, dobles y triples, de tres tipos: de 56 metros<sup>2</sup> en una sola planta; de 84 metros<sup>2</sup> en dos plantas; y de 96 metros<sup>2</sup>, también, en dos plantas.</p>
<p>Todas ellas con sala, comedor, cocina, retrete, tres dormitorios, y las más espaciosas, con cuatro dormitorios, además de despensa. Del mismo modo, sintonizando con las corrientes de la época y los deseos de la empresa, Manuel Mª Smith fue siempre un férreo defensor de la vivienda unifamiliar frente a los bloques de vecindad, porque favorecía el correcto desarrollo de la institución familiar.</p>
<p>Tampoco fue la primera vez que la empresa recurrió a los servicios de Manuel Mª Smith,</p>
<p>arquitecto por antonomasia de la oligarquía vasca. Antes ya había realizado el tratamiento artístico de la instalación industrial presentada por Altos Hornos de Vizcaya en la Exposición Hispano-Francesa de 1908 (Zaragoza), el Sanatorio para los obreros en Sestao (1910) y la reforma de las antiguas oficinas en Baracaldo (1911). De igual forma, ejecutó en esta última localidad las reformas del Sanatorio (1927) y de la capilla del Carmen (1927), así como también dirigió la construcción de las nuevas oficinas de la sociedad (1946).</p>
<p>El control ejercido por Altos Hornos de Vizcaya quedó también materializado con la introducción en el Consejo de Administración de la Sociedad de Casas Baratas de Baracaldo y Sestao de varios delegados: Gregorio Prados Urquijo (sustituido en 1918 por Juan María de Goyarrola y Aldecoa); Alfonso Churruca y Calbetón; Casimiro de Basaldua e Ibieta; Domingo de Sagastagoitia y Aboitiz; y Martín Fernández de Villarán y Fernández Cormenzana (sustituido en 1917 por Lorenzo Vivanco y Ortiz). De esta forma, la empresa</p>
<p>penetró en la organización de la Sociedad y en la construcción de sus viviendas, interviniendo en todos y cada uno de pasos bajo la disculpa de la financiación y la dirección desinteresada.</p>
<p>Sin embargo, Altos Hornos de Vizcaya, la gran empresa situada en la avanzadilla del proceso constructivo de Casas Baratas en la segunda mitad de la década de los 10, se desligó después de cualquier otro tipo de intervención. No volvió a involucrase en la edificación de Casas Baratas, pese a que en Baracaldo y Sestao se constituyesen casi una veintena de sociedades cooperativas integradas mayoritariamente por obreros de sus talleres.</p>
<p><strong>4.- Cooperativismo obrero y Casas Baratas: dos conceptos entrelazados</strong></p>
<p>4.1.- <u>Sociedad Cooperativa Obrera para Casas Baratas de Empleados del Tranvía de Bilbao: paradigma de una nueva fórmula de construcción</u></p>
<p>Sin embargo, el primer ejemplo de cooperativa constructora en Baracaldo, propiamente dicha, fue la Sociedad Cooperativa Obrera para Casas Baratas de Empleados del Tranvía de Bilbao. El proyecto diseñado y dirigido por el arquitecto municipal y miembro de la Junta de Casas Baratas, Ismael de Gorostiza. El emplazamiento elegido fue el monte de Cruces sobre un solar cedido enfitéuticamente durante 40 años por el Ayuntamiento con una superficie de 2.200 metros<sup>2</sup>, a 320 metros de la carretera provincial que se dirigía desde Bilbao a Santander.</p>
<p>La iniciativa partió a finales del año 1920 de un tranviario de la línea Bilbao-Santurce, vecino de Baracaldo, Francisco Pérez, que en su tiempo libre se dedicaba a estudiar con detenimiento la Ley de Casas Baratas y las ayudas que la Diputación de Vizcaya otorgaba.</p>
<p>La principal peculiaridad de esta iniciativa fue la aportación de trabajo personal de los futuros ocupantes en la construcción de viviendas.</p>
<p>El inicio de las obras, el 8 de febrero de 1922, fue posible gracias a estas aportaciones y a la concesión de varios créditos de la Diputación de Vizcaya en concepto de herramientas y útiles, así como, a un préstamo proporcionado por la Caja de Ahorros Vizcaína de 70.000 pesetas, con un interés al 5,5%, que contó con el aval de la Compañía de Tranvías.</p>
<p>El producto final fue la construcción de cuarenta casas unifamiliares, cedidas en propiedad, que el 24 de mayo de 1924 estuvieron totalmente concluidas, incluyéndose las obras de saneamiento, abastecimiento de agua potable y urbanización.</p>
<p>4.2.- <u>La Sociedad Cooperativa de Casas Baratas El Hogar Futuro</u></p>
<p>Se organizó en julio de 1923 por 31 obreros, en su mayoría empleados de Altos Hornos de Vizcaya. El lugar elegido fue una pronunciada pendiente de elevada altitud&nbsp; en el paraje denominado Andicollano. Su orientación, salubridad y bajo precio (0,20 pesetas/pie<sup>2</sup>) condicionaron la disposición escalonada de la futura barriada. Una vez más, la aportación económica de sus socios fue decisiva. Lograron sufragar el 30% del valor de sus viviendas (100.902,40 pesetas) y desarrollaron un trabajo personal de 12.446 horas.</p>
<p>En una superficie de 3.926,92 metros<sup>2</sup>, adquirida por 10.115,77 pesetas a Manuel Lorenzo-Martina Santurtun y Francisca Lasfuentes, se erigieron 31 casas unifamiliares, de planta baja y primer piso. Dispuestas por Ismael de Gorostiza, en 1923, en tres grupos (uno por cada parcela) separados por una calle central y dos transversales, en cada uno de los inmuebles se dispusieron dos viviendas con acceso compartido en forma de arco rebajado. Todos los alojamientos respondieron al mismo esquema: hall, cocina, comedor, despensa, retrete y escalera en la planta baja; y tres dormitorios y dos armarios roperos en la planta superior. El coste final de la construcción ascendió a 299.295,50 pesetas, reservándose el 65% de los terrenos a espacios abiertos, como calles y huertos. Precisamente, la carencia de vivienda, los altos alquileres de las existentes y la gran demanda de alojamientos provocaron la rápida ocupación de las nuevas Casas Baratas. Un hecho este último que contrastó con la lenta tramitación de los permisos correspondientes para llevar hasta la nueva barriada una tubería que atravesara las vías de la Orconera Iron Ore. Y, en consiguiente, el incremento del precio presupuestado para las obras y la dificultad para encontrar contratista que se hiciera cargo de ellas. Así, no es de extrañar el retraso en la ejecución de los trabajos que concluyeron a finales de mayo de 1925, casi un año después de ser habitadas las viviendas ocupadas por familias de entre dos y ocho personas.</p>
<p>Pero, por si esto no fuera suficiente, el pésimo abastecimiento de agua por continuas averías en las tuberías fue otra contrariedad a superar. Una contrariedad que obligó a las amas de casa de la Sociedad a desplazarse diariamente en busca del líquido elemento hasta la fuente pública de Vitoricha a 300 metros; a esperar las colas, a menudo, largas; y a retornar con pesos considerables.</p>
<p><u>4.3.- La Sociedad Cooperativa de Casas Baratas La Tribu Moderna</u></p>
<p>Dicha agrupación edificó cincuenta viviendas en el barrio de Bagaza de la mano de Ismael de Gorostiza, arquitecto director de las obras. Constituida a finales de 1923, estuvo integrada por obreros y empleados baracaldeses, fundamentalmente, de Altos Hornos de Vizcaya.</p>
<p>El presupuesto de las obras alcanzó la cifra de 520.917,80 pesetas, aportando los socios 98.320 pesetas y 51.283 horas en forma de trabajo personal. Por otro lado, la Caja de Ahorros Vizcaína les proporcionó un préstamo de 350.000 pesetas y el Estado un crédito 354.624,78 pesetas (equivalente al 68% del coste total), así como una prima de construcción de 104.183,46 pesetas que permitieron amortizar el préstamo concedido por la Caja.</p>
<p>El solar seleccionado, contiguo a las vías del ferrocarril de la Franco Belga y próximo al campo de fútbol de la localidad. El primer plan de trabajo propuso la construcción de una barriada paralela a las vías del tren. Pero su mala orientación con respecto a los vientos predominantes en la zona, N.O., hizo que esta opción se desestimara, disponiéndose de forma perpendicular en junio de 1923. Agrupadas las viviendas en series de cuatro, la entrada se realizó a través de un pequeño porche en forma de arco compartido por cada dos de ellas. Las cincuenta casas, de un solo tipo, contaron con planta baja, en la que se repartieron la cocina, el comedor con armario empotrado, el retrete y la escalera; y piso superior donde se distribuyeron los tres dormitorios y dos armarios empotrados. Además, en su fachada posterior se disfrutó de un huerto de 46,80 metros<sup>2</sup>.</p>
<p>4.4.- <u>La Sociedad Cooperativa Obrera para Casas Baratas de Obreros de Altos Hornos de</u></p>
<p><u>Vizcaya</u>.</p>
<p>Llevaba el nombre de la empresa donde trabajaban los treinta socios que la componían. Organizada en 1923, optó por seleccionar el barrio de Arteagabeitia como emplazamiento, comprando 2.802,34 metros<sup>2</sup> a Mauricio Castaños por 0,20 pesetas/pie<sup>2</sup>. En estos terrenos, próximos a la carretera provincial que se dirigía del barrio de Landaburu a Retuerto, se erigieron 30 viviendas unifamiliares, ideadas, también, por Ismael de Gorostiza. El importe final de las obras (305.432,28 pesetas) fue sufragado por las contribuciones de los socios en metálico (40.741 pesetas) y en trabajo (41.568 horas), así como por las ayudas que entidades privadas y públicas les proporcionaron.</p>
<p>Agrupadas en dos filas de quince casas unidas, todas las viviendas se diseñaron (julio 1923) del mismo tipo ya que los fines y la calidad de los socios eran idénticos. Distribuidas en torno a una calle central, la sencillez fue su nota característica, disponiendo de un patio-jardín en su parte trasera. Mientras en su interior, la cocina, el comedor con un armario empotrado, el retrete y la escalera se distribuyeron a lo largo de la planta baja; en el piso superior lo hacían tres dormitorios y dos armarios roperos empotrados. Un dato significativo de la vida de esta sociedad fue su adscripción en febrero de 1934 a la Cooperativa Socialista de Casas Baratas Pablo Iglesias.</p>
<p>4.5.- <u>La Sociedad Cooperativa Obrera de Casas Baratas La Familiar</u></p>
<p>Fundada a mediados de 1923 por 82 obreros y empleados de Altos Hornos de Vizcaya, comenzó su andadura de forma ajena a la ley, por lo que sus primeros pasos fueron difíciles. El proyecto fue aprobado por el Ayuntamiento en pleno el 28 de agosto de 1923, pero una serie de errores en su diseño hicieron que su solicitud no fuera aceptada en un primer momento por el Instituto de Reformas Sociales.</p>
<p>Sin embargo, ha de señalarse que esta iniciativa comenzó su periplo unos años antes, en 1919, cuando Altos Hornos de Vizcaya encargó a Manuel Mª de Smith la realización del proyecto. Este cometido viene a coincidir con aquel primer documento encontrado en el Archivo Municipal de Baracaldo que utiliza el parámetro “Casa Barata” en él se incluyen una petición para construir un grupo de viviendas, así como varios planos de fachada y planta. Una petición a la que el Ayuntamiento respondió favorablemente.</p>
<p>Para su ejecución fue necesaria la compra de una finca con 9.347,83 metros<sup>2</sup> en el barrio de Beurco, próximos al río Galindo y lindantes con el ferrocarril de la Franco-Belga. En ellos se proyectaron 82 casas distribuidas en siete filas separadas por amplias calles transversales, destinándose el 60% de la superficie como áreas abiertas. Las viviendas de dos plantas, salvo dos que poseían un único piso bajo, disfrutaban de cocina, comedor, un dormitorio, retrete y escalera en el piso bajo; y tres dormitorios en el piso superior. Por su parte, las viviendas con una sola planta disponían de cocina, retrete y varios dormitorios. El proyecto se completó con la ejecución de un edificio social, hoy en día desaparecido.</p>
<p>4.6.- <u>La Sociedad Cooperativa El Hogar Propio</u></p>
<p>También en 1923 la Sociedad Cooperativa El Hogar Propio, constituida por catorce socios</p>
<p>fundadores, presentaba a través de Ismael de Gorostiza otro proyecto de Casas Baratas. Integrada por cuarenta y cinco oficinistas, en su mayoría, de Altos Hornos de Vizcaya, inició sus operaciones adquiriendo unos terrenos en Zaballa, por 88.000 pesetas a 0,7896 pesetas el pie cuadrado.</p>
<p>La realización del proyecto supuso un desembolso de 573.303,09 pesetas, reuniéndose con las cotizaciones en metálico de los socios 90.000 pesetas. Y a diferencia del resto de sociedades sus miembros no efectuaron ningún tipo de prestación en forma de trabajo, aunque si subscribieron obligaciones sin interés, por un valor de 72.300 pesetas.</p>
<p>La ubicación de las viviendas en forma de U, siguió la disposición del solar, conformando las calles de La Virtud, El Hogar Propio y El Orden. Éstas presentaban un pequeño jardín delantero y un huerto zaguero que conservó los árboles frutales y eucaliptos adquiridos con la finca, así como, una triple tipología.</p>
<p>Se levantaron diecinueve casas de tipo A que presentaban en su planta baja cocina, comedor, dos dormitorios, retrete y escalera; en el piso superior se repartían cuatro dormitorios. Por su parte, las veinticuatro viviendas de tipo B disfrutaban en su planta baja de cocina, comedor, un dormitorio, retrete y la escalera; en la planta superior se disponían tres dormitorios. Por último, las dos únicas viviendas de tipo C eran en las que se disfrutaba de un mayor número de dependencias. En la planta baja se distribuían la cocina, el comedor, dos dormitorios, el retrete y la escalera. Mientras en el piso superior se emplazaban cuatro dormitorios.</p>
<p>Definitivamente, esta iniciativa resultó ser la más privilegiada de toda la localidad, no sólo por su céntrico emplazamiento sino también por la tipología constructiva y el tipo de individuos a las que iba dirigida: familias de la aristocracia obrera, los oficinistas de Altos Hornos de Vizcaya. Además, la superficie construida alcanzó los 28.303 pies<sup>2</sup> y el resto 94.872 pies<sup>2.</sup></p>
<p>4.7.- <u>La Sociedad Cooperativa Constructora de Casas Baratas El Porvenir</u></p>
<p>Se fundó en abril de 1924 con obreros de Altos Hornos de Vizcaya. El emplazamiento elegido fue el barrio de Arteagabeitia, en una superficie total de 4.303,95 metros<sup>2</sup>. Adquirida la finca a Domingo Mendizabal por 0,40 pesetas/pie<sup>2</sup> se procedió a erigir treinta y cinco viviendas. Separadas por una amplia calle principal y cortadas por otra transversal las 35 construcciones se dispusieron de forma paralela a la Cooperativa vecina, siendo organizadas en dos filas por Ismael de Gorostiza en 1924.</p>
<p>El coste de la operación supuso una inversión de 405.756,63 pesetas, aunque inicialmente fue presupuestado en 374.483,99 pesetas. Los socios financiaron su edificación con dinero (60.947 pesetas) y trabajo (50.194 horas), acondicionando la zona y realizando las tareas de cimentación. Obtuvieron de la Diputación de Vizcaya un préstamo de 254.621 pesetas y una prima de 37.448,40 pesetas, así como una pequeña subvención de 7.475,55 pesetas concedida por el Ayuntamiento. Cifras a las que se deben agregar otro préstamo de 256.410,77 pesetas y otra prima de 78.896,88 pesetas, con un origen estatal.</p>
<p>Próximas a la carretera provincial que unía el barrio de Landaburu con el del Regato, las viviendas del Porvenir se diseñaron con planta baja en la que se disponía el portal, el comedor, la cocina, el retrete, la despensa y la escalera; planta superior con tres dormitorios y un armario ropero; y desván. Además, en la fachada posterior se proyectó un pequeño huerto, resultando que la superficie descubierta en esta barriada alcanzaba el 65% de los terrenos iniciales (35.870,77 pies<sup>2</sup>), el resto se correspondía con la superficie edificada (19.564,65 pies<sup>2</sup>).</p>
<p>4.8.- <u>La Sociedad Cooperativa de Casas Baratas La Esperanza</u></p>
<p>La Sociedad Cooperativa de Casas Baratas La Esperanza edificó treinta y dos viviendas unifamiliares entre 1925 y 1926 en el barrio de Arteagabeitia. Si bien, eran treinta y seis los socios inicialmente adscritos al proyecto. Para llevarlo a cabo se compraron a Filomena Burzaco Santurtun 4.580,74 metros<sup>2</sup> por 29.500 pesetas a 0,50 pesetas/pie<sup>2</sup>, junto a las ya citadas Sociedades Cooperativas del Porvenir y de Obreros de Altos Hornos de Vizcaya y a la carretera provincial que unía el barrio de Landaburu con el del Regato.</p>
<p>Las obras, proyectadas y dirigidas por Ismael de Gorostiza, fueron liquidadas con la cifra de 372.945,10 pesetas. Para ello contaron con: un crédito de la Caja de Ahorros Vizcaína (275.078,98 pesetas); otro préstamo de la Diputación de Vizcaya de 275.078,98 pesetas y una prima de construcción de 36.642 pesetas; una pequeña subvención del consistorio local de 7.458,90 pesetas (2% del importe de la construcción); y el amparo estatal en forma de empréstito (376.881,16 pesetas) y prima (111.927,76 pesetas).</p>
<p>El permiso de habitabilidad le fue otorgado a finales de noviembre de 1926, disfrutando de un pequeño huerto trasero; hall, comedor, dormitorio, cocina, despensa y retrete en la planta baja; y en la superior tres dormitorios y un armario ropero. Formaron tres filas de casas, dos de ellas agrupada mediante los huertos zagueros, creando una especie de manzana 1299. Inauguradas en 1927, su coste final osciló entre las 11.470 pesetas de las viviendas medianera y las 12.943 de las situadas en las esquinas.</p>
<p>4.9.- <u>La Sociedad Cooperativa de Casas Baratas La Voluntad</u></p>
<p>Integrada por obreros de Altos Hornos de Vizcaya en 1929 erigió treinta y tres casas familiares en el barrio Bagaza. Adaptándose a la forma triangular del terreno, las construcciones formaron dos manzanas, dejando en su interior los huertos-jardines de cada vivienda y una gran plaza común, a la que se accedía por unos pequeños pasos por dos de sus calles. Con un presupuesto inicial de 310.000 pesetas en obras de edificación, se le concedió el permiso de habitabilidad en marzo de 1929.</p>
<p>Para su desarrollo fue necesaria la contratación de Ismael de Gorostiza como arquitecto director y la compra a Mariano Menchaca de 7.484 metros<sup>2</sup> por 96.403 pesetas, realizándose la operación al precio de 1 peseta por pie cuadrado. Un coste algo más elevado con respecto a otras iniciativas.,</p>
<p>Diseñadas en 1926 con un huerto posterior contaron además con un jardincillo en su fachada principal, disponiéndose tres dormitorios en el piso alto y en la planta baja la cocina, el comedor, un dormitorio y el retrete con ducha, he aquí la novedad. A diferencia del resto de iniciativas de la localidad que sólo dispusieron de retrete, estas construcciones gozaron de ducha, siguiendo las indicaciones de los higienistas de la época.</p>
<p>4.10.- <u>La Sociedad Cooperativa de Casas Baratas Numancia</u></p>
<p>Sus estatutos fueron aprobados por la Junta de Casas Baratas en mayo de 1931 y eligió como emplazamiento también el barrio de Bagaza.</p>
<p>En total, 25 viviendas para idéntico número de asociados proyectadas en una finca de 3.364,48 metros<sup>2</sup> adquiridos por 40.000 pesetas. En cada rellano se diseñaron dos viviendas que disfrutaban de comedor, cocina, retrete, tres dormitorios y despensa. Pero, además, el importantísimo tránsito de la vivienda unifamiliar a las casas de vecindad vino asociado a una disminución de la superficie requerida, empleándose tan sólo 1.265,80 metros<sup>2</sup> con un valor de 15.031,82 pesetas. Paralelamente, otro hecho destacable fue el incremento del espacio edificado alcanzando el 58,95 % (745,80 metros<sup>2</sup>, mientras las superficies libres se reducían al 41,05% (519,35 metros<sup>2</sup>).</p>
<p>Para llevar a buen puerto esta empresa los socios realizaron aportaciones económicas semanales y anuales, así como también llevaron a cabo tareas de explanación de los terrenos y de cimentación.</p>
<p>4.11.- <u>La Sociedad Cooperativa de Casas Baratas Villa Róntegui</u></p>
<p>Se había constituido como cooperativa con obreros, en su mayoría de Altos Hornos de Vizcaya, unos años antes, en 1929, por iniciativa de Valeriano Serna. El lugar elegido para instalar sus viviendas en esta ocasión fue la ladera sur del monte de Róntegui. Concretamente la propiedad conocida como la casería “Echachu”.</p>
<p>Los terrenos adquiridos a Juan Arteche estaban integrados por 22.302,70 metros<sup>2</sup> por los que se estipuló un precio de 67.500 pesetas. Un precio económico si se tiene en cuenta su accidentado y periférico emplazamiento</p>
<p>El proyecto elaborado por Ismael de Gorostiza en octubre de 1930 constó de veintisiete viviendas, formando una hilera, de idénticas características con un huerto posterior de similares dimensiones dedicado al cultivo. En ellas el pequeño sótano albergó un lavadero y un lugar para los aperos de labranza; la planta baja, la cocina, el comedor, el retrete y un dormitorio; por último, en el piso superior se dispusieron tres habitaciones más. La superficie construida sólo supuso el 6,43% (1.434,77 metros<sup>2</sup>).</p>
<p>Los socios participaron activamente en el proceso de la explanación de la calle, en la apertura de los cimientos y en la extracción de piedra para la cimentación. Aún así, el presupuesto de las obras se cifró en 462.865,87 pesetas, consiguiendo los respectivos permisos de habitabilidad en 1932.</p>
<p>Sorteadas las viviendas el 20 de diciembre de 1931 en el Salón de Sesiones del Consistorio local, gozaron del favor municipal. Pese a que no se alcanzó la cifra mínima de treinta viviendas señaladas por la sesión plenaria del 12 de marzo de 1924, el Ayuntamiento dispuso un ramal de saneamiento que enlazó la red general con la primera casa del grupo. También gozaron de un préstamo de la Caja de Ahorros y Monte Piedad Municipal de Bilbao por valor de 247.730 pesetas al 5% de interés (1931), así como de una prima de construcción de la Diputación de 18.275,43 pesetas</p>
<p>4.12.- <u>La Sociedad Cooperativa de Casas Baratas La Felicidad</u></p>
<p>Inició sus primeras operaciones en 1929 y un año después Ismael de Gorostiza presentó un primer proyecto integrado por cuarenta y tres casas familiares de planta baja y piso superior. En su interior se distribuían la sala-comedor, la cocina, el retrete, un dormitorio y la despensa bajo el hueco de la escalera en el piso inferior; y tres habitaciones en el superior. Para llevar a cabo esta iniciativa sus socios, en su mayoría trabajadores de Altos Hornos de Vizcaya, adquirieron 7.853,84 metros<sup>2</sup> (101.209,30 pies2) en el barrio de Lasesarre. La finca conocida como “La Larga” fue comprada a José John por 97.000 pesetas en 1929 a 0,95 pesetas el pie<sup>2</sup>.</p>
<p>Finalmente, sus 48 viviendas obtuvieron la calificación definitiva de Casa Barata en abril de 1933, tras un intento fallido en 1932. Año, este último, en el que habían sido inauguradas y sorteadas el 21 de febrero, en el salón de fiestas de la Sucursal en Baracaldo del Monte Piedad de Bilbao, contando con la presencia del alcalde de la localidad, Simón Beltrán. En su realización se ocuparon 4.317,33 metros<sup>2</sup>, empleándose el 46% en la edificación (1.982,52 metros<sup>2</sup> ) y el 36% (1.556,20 metros<sup>2</sup>) en calles.</p>
<p>4.13.- <u>La Sociedad Cooperativa de Casas Baratas El Ahorro</u></p>
<p>Sus cuarenta alojamientos fueron distribuidos en cinco casas de vecindad de tres alturas y planta baja y emplazadas junto a las de la Providencia, en San Vicente. El diseño interior de los inmuebles contempló la disposición de dos viviendas por planta, en cada una de las cuales se organizaron la sala y dos dormitorios en la fachada principal; el comedor, la cocina y el retrete, en la parte zaguera del edificio; así como la despensa al fondo del pasillo. Ismael de Gorostiza realizó el proyecto en 1929 y dirigió las obras en el barrio de Zaballa, presupuestadas inicialmente en 250.000 pesetas, e inauguradas en 1931, tras su sorteo el 8 de febrero.</p>
<p>4.14.- <u>La Sociedad Cooperativa de Construcción de Casas Económicas La Armonía</u></p>
<p>Siguió el ejemplo de las Casas Baratas precedentes, Adoptó la tipología de pisos de vecindad de tres y cuatro alturas con planta baja. Eran cinco casas situadas en Arteagabeitia; sus terrenos 1.979,85 metros<sup>2</sup> fueron adquiridos en 1926 a Filomena Burzaco Santurtun por 44.662,70. El precio de compra estipulado fue 1,60 pesetas/pie<sup>2</sup>.</p>
<p>Adaptándose al terreno, la construcción tomo forma de U, dejando entre sí un patio común. Por contra en el interior, las viviendas disfrutaban mayoritariamente de seis piezas (cuatro dormitorios, sala y cocina), aunque también las había de cinco, con retrete, y en determinadas ocasiones despensa.</p>
<p>Las obras dieron principio sin los auxilios estatales. Hecho que determinó la contratación de dos hipotecas con la Caja de Ahorros y Monte Piedad Municipal de Bilbao por el concepto de 310.000 pesetas. Además, las cuotas semanales de los socios permitieron abonar las 44.662,70 pesetas iniciales de la compra de los terrenos y 89.000 pesetas que costearon parte del comienzo de los trabajos de construcción. Unas labores, como la explanación y cimentación, realizadas con el esfuerzo personal de los socios.</p>
<p>Sorteados los alojamientos el 25 de mayo de 1930, tres días antes de conseguir el permiso de habitabilidad, fueron entregados a sus ocupantes en alquiler hasta que fueron abonadas las deudas sociales.</p>
<p>4.15.- <u>La Sociedad Cooperativa de Casas Baratas de Alonsótegui</u></p>
<p>Erigió bajo la dirección de Faustino de Basterra y Zabalaaurtena entre 1934 y 1936 catorce viviendas de planta baja y piso superior en el barrio del mismo nombre (en la Vega de Barrencalle), que les fueron otorgadas a sus beneficiarios mediante sorteo.</p>
<p>Sus once primeras construcciones próximas al río Cadagua y la carretera de Bilbao a Valmaseda, fueron aprobadas en mayo de 1935. En un primer momento, se levantaron siete de ellas, cinco dobles y dos unifamiliares en el extremo y posteriormente, se le añadieron dos más de carácter aislado. Levantadas en una superficie de 2.010,53 metros<sup>2</sup>, sus terrenos fueron comprados por 8.118,60 pesetas.</p>
<p>Ocupadas por familias de obreros de diversos oficios (peluqueros, panaderos, etc&#8230;) oriundos de Alonsotegui, pero que trabajaban en otros lugares disfrutaron de unas viviendas que contaron con: un pequeño huerto posterior y un jardín en su fachada principal; hall, cocina, comedor y retrete en su planta baja; y tres dormitorios en su piso superior. Un gran soportal en forma de gran arco preside la entrada de estos inmuebles, edificados por la Sociedad Cooperativas de Casas Baratas Alonsótegui.</p>
<p>4.16.- <u>Otras cooperativas en el municipio</u></p>
<p>En la década de los treinta se sucedieron un conjunto de iniciativas que no llegaron a plasmarse físicamente. Este es el caso de las Sociedades Cooperativas de Casas Baratas Reina Cristina, Villa Retuerto, La Residencia de España y Olaechea de las que apenas se poseen datos.</p>
<p><u>Reina Cristina</u> estuvo integrada por catorce empleados de diversas factorías baracaldesas y se vio afectada por la supresión de ayudas estatales del Real Decreto del 31 de julio de 1929. El proyecto (septiembre de 1929) redactado por Ismael de Gorostiza pretendía erigir en el lado Norte del monte de Róntegui igual número de casas familiares con hall, despacho, sala-comedor, cocina, galería, retrete y despensa en la planta baja y cuatro dormitorios, espaciosa galería y cuarto de baño en el piso superior. Los terrenos con una extensión de 3.102,41 metros<sup>2</sup> adquiridos por 44.976,96 pesetas permitirían proyectar tres calles en cuyo interior se dispondría una amplia superficie interior en la que tendrían cabida un patio y un jardín.</p>
<p>De la segunda, <u>Villa Retuerto</u>, sólo se realizó una breve mención en una de las sesiones de la Junta de Casas Baratas, el 6 de mayo de 1931. Aunque un anuario de la provincia de Vizcaya efectuado en 1930 también la recogió en su apartado de asociaciones.</p>
<p>De <u>La Residencia de España</u> se sabe que en la sesión subsidiaria de la Junta de Casas Baratas del 3 de mayo de 1932 se desestimó una instancia remitida por su representante, Nicanor Ortíz de Zárate. Con esta medida se le denegó la certificación de Casa Barata y, en consecuencia, la concesión de cualquier subvención estatal.</p>
<p>Mención aparte merece las viviendas de <u>la Providencia de España</u>, Cooperativa de Capitalización y Crédito que pese a adoptar la forma de cooperativa no lograron la categoría de Casa Barata. Si recibió, no obstante, el soporte financiero en forma de préstamos hipotecarios, de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Bilbao. 87.000 pesetas en 1929 y 130.000 pesetas un año después 1930, para sus dos áreas de actuación, Landaburu y Beurco, respectivamente. De la primera de sus actuaciones apenas si se sabe que su objetivo fue erigir 20 casas. De la segunda, la de Beurco, se conoce que fue ejecutada en dos fases bajo la dirección de Ismael de Gorostiza (1927), dando como resultado 22 viviendas unifamiliares alineadas separada por un vial de 7 metros. Si bien en un principio, parece ser que el maestro de obras Manuel Camaron fue el encargado de proyectar 31 alojamientos en 1923.</p>
<p>También se registraron en la anteiglesia dos actuaciones con el sello del <u>Banco de Ahorro y la Construcción</u> con un radio de acción nacional y sin conseguir los beneficios de las Casas Baratas. Sus dos propuestas respondieron a una construcción bifamiliar en el barrio de Arteagabeitia (1928) y una vivienda unifamiliar en Zaballa (1930) bajo la dirección de Julio Sáenz de Bares.</p>
<p><strong>7.5.- La Ciudad Jardín de Lecubarri: un proyecto de los Hermanos Calvo</strong></p>
<p>En 1923 la sociedad anónima Propiedades Urbanas con sede en Bilbao solicitó del Ayuntamiento el permiso correspondiente para erigir en Vitoricha-Luchana una auténtica la Ciudad Jardín de Lecubarri integrada por 121 viviendas unifamiliares, biblioteca, baños, gimnasio y escuela. Tras la iniciativa aparecían los hermanos Calvo, agentes de la propiedad urbana de Bilbao, y Hermenegildo José Murga y Acebal, arquitecto y presidente de la sociedad por estas fechas.</p>
<p>Para que el proyecto de Lecubarri alcanzase sus objetivos era imprescindible la participación del Ayuntamiento que según los promotores debía aportar: la urbanización y el saneamiento de los terrenos; una subvención del 10% sobre el valor total de la obra; y el inicio del expediente necesario para obtener la subvención de la Diputación de un 25% del coste total de la construcción. Sin embargo, el Consistorio rehusó el ofrecimiento en tanto en cuanto las futuras viviendas no obtuviesen la calificación de Casas Baratas. Una calificación que nunca obtuvieron y que forzó la venta de los inmuebles erigidos y de lotes de terrenos sin edificar, así como un conato de cesión con condiciones de las calles particulares resultantes que el Ayuntamiento rehusó. Del mismo modo, fue necesario elaborar un nuevo plano de parcelación que se ajustase al Plan de Urbanización, Reforma y Extensión de Baracaldo ideado por Ismael de Gorostiza en 1926.</p>
<p>Con el nuevo plano proyectado por Hermenegildo José Murga se disminuyó la superficie edificable mientras que se amplió el espacio libre ocupado por los viales. Las sencillas construcciones levantadas en Lecubarri sin elementos decorativos destacables conformaron un barrio obrero de dos, tres y cuatro alturas, salpicado de vez cuando por algún que otro chalet. Las viviendas resultantes de iniciativa privada oscilaron entre los 50 y 75 metros<sup>2</sup>, disponiendo en su interior de retrete (baño, excepcionalmente); cocina; uno, dos o tres dormitorios, esta última opción en escasas situaciones; y comedor en determinadas ocasiones.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Mª del Mar Domingo Hernández</p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>El euskera en Barakaldo en el siglo XIX</title>
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		<pubDate>Sun, 11 Oct 2026 06:01:43 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="169" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?fit=300%2C169" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?w=1200 1200w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?resize=300%2C169 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?resize=1024%2C576 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?resize=768%2C432 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?resize=1080%2C608 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10527" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/aa-3/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?fit=1200%2C675" data-orig-size="1200,675" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="AA" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?fit=1024%2C576" /></div>Txeru García Izagirre comenta: «Hemos encontrado elementos suficientes para asegurar que en Barakaldo se ha hablado euskera por lo menos de manera natural hasta el siglo XVIII y que a partir del siglo XIX, sobre todo a raíz de la revolución industrial, la lengua vasca empezó un proceso de decadencia imparable hasta su desaparición»&#160;(Apuntes bibliográficos [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="169" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?fit=300%2C169" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?w=1200 1200w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?resize=300%2C169 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?resize=1024%2C576 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?resize=768%2C432 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?resize=1080%2C608 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10527" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/aa-3/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?fit=1200%2C675" data-orig-size="1200,675" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="AA" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/05/AA-1.jpg?fit=1024%2C576" /></div><p>Txeru García Izagirre comenta: «Hemos encontrado elementos suficientes para asegurar que en Barakaldo se ha hablado euskera por lo menos de manera natural hasta el siglo XVIII y que a partir del siglo XIX, sobre todo a raíz de la revolución industrial, la lengua vasca empezó un proceso de decadencia imparable hasta su desaparición»&nbsp;(Apuntes bibliográficos y documentales sobre el euskera como lengua hablada en Barakaldo» ).</p>
<p>El euskera desapareció poco a poco del centro de Barakaldo y se precipitó su descenso tras perder la Primera Guerra Foral o Carlista (1833-40), siendo los Fueros el paraguas que había mantenido la legislación, la instituciones nabarras y también la cultura euskaldun.</p>
<p>Los propios Fueros dificultaron hasta entonces el asentamiento de personas de otros territorios de la corona de Las Españas en Bizkaia, al ser similares a las leyes de un Estado hacia los inmigrantes extranjeros.</p>
<table style="height: 259px;" width="642">
<tbody>
<tr>
<td style="width: 632px;">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td style="width: 632px;"><em>El PIB de los territorios forales era superior al del resto de la corona española peninsular. En Bizkaia se calcula que un 33% de la población&nbsp;se dedicaba a la industria desde el siglo XVI&nbsp;a jornada completa o parcial, siendo la siderurgia y la naval las principales actividades. Es más, socialmente los Fueros con su hidalguía universal o igualdad ante la ley incluso para la mujer, eran mucho más avanzados y participativos que la legislación castellana, lo que suscitaba enormes envidias, tal y como explicamos en diferentes artículos como&nbsp;</em><a href="https://lehoinabarra.blogspot.com/2017/03/la-nobleza-universal-y-la-palabra-de.html"><em>LEHOINABARRA: LA HIDALGUÍA O NOBLEZA UNIVERSAL Y LA PALABRA DE VASCO</em></a></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>La Primera Revolución Industrial en toda la península y casi la única, se produjo en Bizkaia, donde desde el siglo XVI ya había una gran explotación del hierro mediante las ferrerías hidráulicas, tal y como explicamos en&nbsp;<a href="https://lehoinabarra.blogspot.com/2021/10/la-primera-revolucion-industrial-en.html">LEHOINABARRA: LA PRIMERA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL EN BASKONIA: LA FERRERÍA HIDRAÚLICA</a>&nbsp;</p>
<p>Antes de la eliminación de las aduanas con España tras la Primera Guerra Foral, en un estudio realizado por Rodrigo Rodríguez Garraza en «Navarra&nbsp; de reino a provincia» (1974) sobre el comercio entre los años 1775-79, se reflejaba que tan solo el 0,5% del flujo de las cuatro provincias forales era con España y un 37,2% con Tierra de Vascos (Iparralde) y Francia, siendo el otro 62,3% entre ellas.&nbsp;</p>
<p>La Revolución Industrial con la sobrexplotación de las minas y la creación de los Altos Hornos, fue fruto de la pérdida foral.&nbsp;</p>
<p>Las minas&nbsp;de Bilbao o de la margen izquierda de la ría,&nbsp;que hasta entonces eran concesiones públicas en el derecho foral, quedaron en manos de los oligarcas «liberales», los cuales las explotaron mediante&nbsp;mano de obra inmigrante desde el campo español en pésimas condiciones laborales y de higiene para satisfacer la nueva demanda&nbsp;de hierro&nbsp;en España y, sobre todo, en Europa, con los hornos Bessemer ingleses que atrajo el capital extranjero,&nbsp;siendo el 90% del hierro extraído exportado a Europa.&nbsp;</p>
<p>El beneficio fue descomunal, pero quedó en manos de unos pocos «liberales». A&nbsp;estos nuevos ricos, unas pocas familias en verdad, el bilbaíno Miguel de Unamuno les llamaría «los nuevos condes siderúrgicos».&nbsp;</p>
<p>En 1899 se produjo la máxima extracción minera de su historia. En 1929 Bizkaia alcanza su récord en producción industrial. El paro ese año era del 9% y el sector industrial suponía en Bizkaia y Gipuzkoa más del 40% de su actividad económica total.&nbsp;</p>
<p>Se crearon enormes industrias como Altos Hornos de Vizcaya entre Barakaldo y Sestao que fue en el siglo XX la mayor empresa de España, fruto de la fusión de La Iberia, Altos Hornos de Bilbao y La Vizcaya en 1902, con un capital de 33 millones de pesetas aproximadamente y un volumen de negocio de 60 millones de pesetas en el año 1911.&nbsp;</p>
<p>El modelo liberal no aportó ningún avance social en tierras forales, al contrario, las leyes españolas eran más restrictivas en derechos donde sólo votaban unos pocos hombre ricos, especialmente para las mujeres, tal y como explicamos en&nbsp;<a href="https://lehoinabarra.blogspot.com/2023/11/el-voto-femenino-desde-la-edad-media-en.html">LEHOINABARRA: EL VOTO FEMENINO EN LA EDAD MEDIA EN EL DERECHO FORAL</a>&nbsp;</p>
<p>Este modelo supuso la centralización en Madrid de todos los poderes y la imposición definitiva del castellano en colegios, en toda la administración y en el comercio de los Generales «liberales» y los Bourbones, medidas etnocidas contra un pueblo que luchó siempre por su idiosincrasia política, idiomática y cultural y al que castigaron duramente, tal y como explicamos en:&nbsp;<a href="https://lehoinabarra.blogspot.com/2021/05/las-leyes-contra-el-euskera-y-el-catalan.html">LEHOINABARRA: LAS LEYES CONTRA EL EUSKERA Y EL CATALÁN</a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>RECORRIDO HISTÓRICO 21 (BEURKO: un  barrio transformado)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 10 Oct 2026 06:59:48 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Demografía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div>&#160;No ha tenido buena prensa la “Historia local”. Por otra parte, es difícil, máxime cuando se trata del “barrio” de una ciudad que en muchos casos no es sino un agrupamiento de viviendas y servicios sin entidad propia. Sin embargo, la situación de Barakaldo es un tanto peculiar por cuanto primero fueron determinados “barrios” y [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div><p><strong>&nbsp;</strong>No ha tenido buena prensa la “Historia local”. Por otra parte, es difícil, máxime cuando se trata del “barrio” de una ciudad que en muchos casos no es sino un agrupamiento de viviendas y servicios sin entidad propia. Sin embargo, la situación de Barakaldo es un tanto peculiar por cuanto primero fueron determinados “barrios” y luego fue la “ciudad”. Para nadie es un secreto que las “fiestas”, por ejemplo, de estos barrios son tan intensas como las de la ciudad; que los equipos de “fútbol” de los barrios tienen más animación que el “oficial” de la anteiglesia. Es, por ello, que dedicamos este itinerario al “barrio” de Beurko y lo hacemos de la mano de Leticia Tobalina.</p>
<p>El barrio de Beurko, perteneciente a la anteiglesia de Barakaldo, ha sufrido en los últimos años una transformación tan intensa que es difícil reconocer en él aquel que se levantó en los años sesenta del siglo XX. Intentaré plasmar el cambio desde que era un área agrícola de marismas y abedules, con apenas un puñado de caseríos, hasta convertirse en los años sesenta en un barrio de gran importancia en la historia de Barakaldo<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a>.</p>
<ol>
<li><strong> El barrio de Beurko</strong></li>
<li>a) Etimología de Beurko</li>
</ol>
<p>No existe unanimidad en la etimología de Beurko, aunque todos los autores coinciden en su origen vasco. Las primeras noticias datan de los siglos XV – XVI. <strong>López Mendizábal</strong> en sus “Etimologías de apellidos vascos”, ubica el apellido Beurko en Bizkaia en el siglo XVI y, concreta la fecha en Guipúzcoa en 1576. Según este autor tendría el significado de <u>“Lugar de Abedules”</u> (de urki)<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a>. <strong>Jaime de Querexeta</strong> en su “Diccionario onomástico y heráldico vasco” coincide con Mendizábal, en las fechas y el significado<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>. Teniendo en cuenta que Beurko era una zona de arboledas, podría ser una aportación válida. Sin embargo, <strong>Endika Mogrobejo</strong>, en su “Diccionario etimológico de apellidos vascos”, aporta un nuevo significado, <u>“agua de abajo”</u>, el cual parece también correcto, puesto que este barrio se ubica limitando con el río Galindo. En la “<strong>Enciclopedia general ilustrada del País Vasco</strong> (Diccionario Enciclopédico Vasco)” de la editorial Auñamendi, se menciona que en algunos documentos del siglo XV, Beurko aparece con la denominación de <u>Beurto</u>, que según este mismo diccionario se referiría a la <u>Vega de Sestao</u>. Esta última aportación sería complementaria a la de Endika Mogrobejo, pues el barrio de Beurko limita con Sestao a través del río Galindo.</p>
<p>Por otro lado, la primera referencia sobre Beurko Viejo (parte más antigua del barrio), data del siglo XVI, concretamente, de 1528<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a>, cuando se le denomina “Lugar de Beurco”.&nbsp; En el siglo XVII pasa a denominarse “Barrio de Beurco”, incluyéndose Beurko Viejo en el callejero de Barakaldo como calle en 1900.</p>
<ol>
<li>b) El entorno físico</li>
</ol>
<p>El barrio de Beurko se localiza en la zona norte de Barakaldo, limitando con el río Castaños-Galindo por el norte y por el oeste, con la calle Bagatza por el Este y con la calle La Bondad por el Sur. Pertenece, a nivel religioso, a la Parroquia de Santa Teresa de Jesús aunque, hasta mediados del siglo XX, su población tenía como Parroquia a la de San Vicente, matriz de todo el entorno.</p>
<p>Partiendo de la zona aledaña a los ríos Galindo y Castaños, prácticamente llana (zona de huertas antiguamente, Beurko Viejo) el barrio va ascendiendo suavemente hacia el sur, el centro del pueblo, hasta alcanzar su cota máxima en las proximidades de la iglesia de Santa Teresa, límite de los barrios de Beurko y Bagatza.</p>
<p>En cuanto a la extensión territorial del barrio, actualmente es de 0,384 km<sup>2</sup>, convirtiéndose así en uno de los barrios de menor extensión de Barakaldo, junto con Rontegui y el Centro, que no superan los 0,400 km<sup>2 </sup>en total.</p>
<ol>
<li>c) Evolución demográfica</li>
</ol>
<p>La mejor manera de conocer la evolución de un barrio es adentrarnos en su población, en relación con el desarrollo urbano que ha sufrido. Los primeros datos de la población del barrio de Beurko, los encontramos en las fogueraciones del siglo XVIII<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a>.</p>
<p>De este siglo tenemos algunos datos referentes al número de casas y sus dueños, que como se verá más adelante no varían mucho a lo largo del siglo XIX; el mayor crecimiento del barrio no se dará hasta mediados del siglo XX.</p>
<p>La primera <strong>fogueración</strong> de la que tengo datos es la de <strong>1704,</strong> en la que se recogen ocho “fogueras”, a nombre de los siguientes habitantes del barrio: Fernando Llarena, Juan Garai, Mateo Barroeta, Aparicio Ugarte, Antonio Urquijo, Pedro Uriarte, Domingo Beurco y Martín Retuerto.</p>
<p>En la siguiente <strong>fogueración</strong>, la de <strong>1745</strong>, el número de “fogueras” ha aumentado a doce, propiedad de: Luis Valle-Salazar y Ana María Llarena (dos casas), Juan Garai, Antonio Garai, José Allende (administra la casa), Juan de Ventura Urquijo, Esteban Careaga, Bartolomé Larrea, Domingo Garai, Martín Beurco, Juan Retuerto y Bartolomé Loizaga. A finales del siglo XVIII (<strong>fogueración de 1796</strong>) el barrio de Beurko contaría con unas catorce casas (Cruze: Antonio Arana; Aguirre: Antonio Maguna; Antonio Beurco; La de José Garai; La de Josefa Palacios; Casa -torre Beurco: Catalina Llarena; Jacinto Bátiz; Claudio Segobia; Agustín Carreras; Francisco Xabier Retuerto (3)…<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a>); y una taberna, propiedad de la anteiglesia, la taberna de Beurco.</p>
<p>Se observa un crecimiento lento pero continuado de la población del barrio en el siglo XVIII, pues todavía no ha habido un despunte demográfico, el cual no se producirá hasta el inicio del siglo XX, con la industrialización de la margen izquierda de la ría del Nervión y la construcción de las casas para los obreros de la zona.</p>
<p>Del siglo XIX, los datos de los que dispongo<a href="#_ftn8" name="_ftnref8">[8]</a> son escasos, y confusos; los recuentos demográficos se realizan a veces conjuntamente con los barrios de Bagatza y El Desierto.</p>
<p>En 1825 Beurko contaba con una población de 291 habitantes<a href="#_ftn9" name="_ftnref9">[9]</a>, de los que 10 vecinos serían inmigrantes, venidos al barrio de otras zonas de España (cifra de inmigración bastante baja; algo más de un 3,43% de la población del barrio era inmigrante). El resto de datos de los que dispongo de esta centuria son referentes al número de casas, que sería de 122 en 1864, y de 56 en 1882.</p>
<p>Adentrándonos en el siglo XX, contamos con los datos de población del nomenclátor de los años 1900 y 1910<a href="#_ftn10" name="_ftnref10">[10]</a>.</p>
<p>En 1900 el número de casas habitadas es de 21, por lo que el número con respecto al siglo XVIII no ha variado prácticamente, aunque sí en habitantes, cuando la población del barrio es ya de 162 (población de hecho).</p>
<p>En 1910, el número de casas habitadas a un total de 31 en el barrio, con una población de hecho de 203 habitantes (según el nomenclátor de 1916).</p>
<p>De los años 1910 a 1980 carezco de datos, pero se podría decir que el barrio siguió creciendo en este periodo, con la construcción de nuevas viviendas en 1925 (Grupo “La Familiar”, con 82 casas).</p>
<p>En los años cincuenta del siglo XX se edifican los bloques de los Grupos Primero, Segundo y Tercero de Beurko, que añaden 890 viviendas al barrio, es decir, unos 3560<a href="#_ftn11" name="_ftnref11">[11]</a> habitantes; por lo que si a esta cifra añadimos los habitantes aportados por la familiar en los años veinte del siglo XX, unos 328, en 1960, el barrio contaría con unos 4.000 habitantes.</p>
<p><strong>&nbsp;</strong>Adentrándonos en datos más actuales del barrio (1980 – 2008), las cifras demográficas se mantienen en los datos aproximados de los años sesenta antes mencionadas. Gracias a la reciente construcción de viviendas modernas en la zona, se ha dado al barrio un aspecto totalmente renovado, sustituyendo las edificaciones anteriores, y aumentando el número de viviendas. Dispongo de datos demográficos a partir de los años ochenta<a href="#_ftn12" name="_ftnref12">[12]</a>, hasta la actualidad, a fecha marzo de 2008.</p>
<p>A través del siguiente gráfico podemos ver la evolución demográfica del barrio desde 1980 hasta 2006, centrándome a continuación en los datos del 2008, de los que tengo cifras referentes a la población por sexos.</p>
<p>Como podemos ver en el gráfico, el máximo de habitantes del barrio se da en 1981, situándose en 4521 habitantes y, el mínimo en 2853 habitantes en 2001. El resto de cifras oscilan en torno a los 4000 habitantes<a href="#_ftn13" name="_ftnref13">[13]</a>, sin superarlos en ninguna ocasión.</p>
<p>La disminución entre 1996 y 2001, se explica por el abandono de las casas de los grupos de Beurko Primero y Segundo, debido a la aluminosis de los edificios, que conllevaría a su derribo en 2002 y 2005.</p>
<p>Así, en 2006, el barrio recupera las cifras de los años noventa, al iniciarse la entrega de los nuevos pisos de Beurko Berria, y el realojo de sus habitantes, así como de la llegada de nuevos. Desde la construcción de las viviendas de los años cincuenta, la cifra de población total se mantiene, no sobrepasando los 4.000 vecinos.</p>
<p>Por último, para finalizar con el apartado demográfico, incluiré los datos actuales, del presente año, distinguiendo entre sexo y edad de los habitantes del barrio y añadiendo la correspondiente pirámide de población.</p>
<p>La población total del barrio del Beurko en 2008 es de 3736 habitantes<a href="#_ftn14" name="_ftnref14">[14]</a>, distribuyéndose por sexos de la siguiente manera:</p>
<p>La población femenina supera, según datos de 2008, a la masculina, en 154 efectivos. Sin embargo, este predominio femenino, se da sólo a partir de las edades adultas, pues entre la población infantil predominan los varones.</p>
<p>Así, a partir de la edad de ochenta años, los efectivos femeninos duplican prácticamente a los masculinos, desapareciendo la representación de los hombres a partir de los 99 años.</p>
<p>Con este pequeño apunte sobre la demografía actual del barrio, cierro el capítulo referente a la evolución demográfica, adentrándome en el siguiente apartado en la evolución urbanística.</p>
<ol>
<li>d) Evolución urbanística</li>
</ol>
<p>Existe poca documentación sobre planos de Barakaldo antiguos (anteriores a los años 70 del siglo XX) y, más aún si cabe para encontrar planos del barrio de Beurko. Debido a ello, y a que durante la guerra carlista el archivo de la anteiglesia se quemó, he encontrado pocos planos.</p>
<p>Procederé por tanto, a un estudio comparativo, partiendo de unos planos generales de Barakaldo del siglo XVIII y XIX, para continuar más en profundidad, con la comparación de los planos del siglo XX, desde 1937 hasta la actualidad.</p>
<p>El primer plano que tengo de Barakaldo, data del siglo XVIII, concretamente de 1795, y se trata de un croquis manual elaborado por el entonces alcalde de la anteiglesia Silverio Retuerto.</p>
<p>En 1795, el barrio de Beurko era prácticamente una zona sin edificaciones, así, en el plano no aparecen representadas ninguna en la zona donde se localiza el barrio. Sí aparece representada una iglesia próxima, que se trataría de la iglesia de San Bartolomé, a donde probablemente iban los vecinos de Beurko.</p>
<p>Sin embargo, como e mencionado en el apartado sobre la evolución demográfica del barrio, en 1796, en Beurko había 12 casas y una taberna. Era una zona agraria, con arboledas de abedules, con casas unifamiliares dispersas por el territorio.</p>
<p>En el mapa de Barakaldo y alrededores del siglo XIX aparecen representadas algunas casas en Beurko, puesto que en este año 1857, el barrio contaría con un número de habitantes considerable, aunque sigue siendo una zona eminentemente rural, de casas de una o dos plantas en su mayoría.</p>
<p>Partiendo de esta división, analizaremos el plano del barrio, desde el más antiguo del que dispongo de planificación urbana (1956), hasta el más reciente, el actual. El criterio que he seguido para la división por zonas del plano es funcional; así, la zona uno, sería la dedicada a residencia, la zona dos a servicios (en su mayor parte colegios) y, por último, la tres, a industria. Es en ésta última donde perduran parte de las construcciones antiguas de lo que se podría considerar el casco histórico del barrio, actualmente zona industrial.</p>
<p>De 1956 data el primer plano del siglo XX de Barakaldo del que dispongo, en el que se recogen los cambios sufridos en la anteiglesia desde antes de 1937 hasta 1956, en distintos colores, y las planificaciones previstas en la localidad. Fue un plano elaborado durante el mandato del alcalde Jose María Llaneza y Zabaleta (1937 – 1963). Partiendo de este plano, iré analizando la evolución del barrio, según la división antes mencionada.</p>
<p><strong>&nbsp;</strong></p>
<p><strong><u>ZONA 1</u></strong></p>
<p>En el plano de 1956, se marcan las edificaciones anteriores a 1937 y las posteriores, en color amarillo y rojo, respectivamente.</p>
<p>El plano de esta zona es ortogonal, tanto en las zonas posteriores a 1937 como en las zonas anteriores a ese año. En rojo podemos ver los Grupos Primero, Segundo y Tercero de Beurko, edificados en los años cincuenta, y en amarillo La Familiar, construida en 1925.</p>
<p>Empezaré el análisis del plano por la zona más antigua. La zona en amarillo corresponde a “La Familiar”, un conjunto de casas unifamiliares&nbsp;&nbsp; dispuestas en siete hileras paralelas. Estas casas, 82 en total, se construyeron entre los años 1923 y 1925, por iniciativa de 80 socios, en su mayoría de Altos Hornos de Vizcaya, en un lateral de la vía minera de la Franco – Belga, que separaba las viviendas de la zona industrial y la ribera del río.</p>
<p>Los arquitectos de este grupo de casas baratas fueron Manuel Camarón y Santos Zunzunegui<a href="#_ftn15" name="_ftnref15">[15]</a>.</p>
<p>Son casas de dos plantas, con un pequeño jardín entre las calles que las separan. Son de construcción sencilla, de población obrera, cuyos lugares de trabajo eran las empresas de la zona.</p>
<p>Junto a este grupo de casas baratas encontramos algunos caseríos, representados en el plano en color amarillo en los laterales de “La Familiar”. Estas casitas dejan en el barrio la huella de la industrialización, y del auge que tuvieron las llamadas casas baratas en las zonas mineras.</p>
<p>En cuanto a las viviendas representadas en color rojo, se trata de los grupos de Beurko Primero, Segundo y Tercero, viviendas construidas en los años cincuenta del siglo XX, de edificación sencilla, para los obreros de la zona.&nbsp;</p>
<p>Estos tres grupos de edificaciones disponen sus edificios de manera paralela unos a otros, adaptándose a las características de la zona. Así, los tres grupos ofrecen un plano regular, aunque el Grupo Tercero tiene edificios de otra característica constructiva, que no pertenecen al grupo de Beurko, por lo que sus edificios se disponen con calles más pequeñas, de tamaño desigual.</p>
<p>La disposición de los edificios del Grupo Primero y Segundo consiste en la distribución de los mismos en torno a una calle central más ancha, en el caso de Beurko Segundo, y una plaza central, en el caso de Beurko Primero.&nbsp;</p>
<p>Los edificios quedan a ambos lados, de forma paralela unos a otros, con calles peatonales con una separación entre los distintos bloques de unos 15 – 20 metros. En el caso de Beurko Tercero, los bloques de viviendas se distribuyen de manera paralela, al igual que el los otros dos grupos, ubicándose una plaza en torno a ellos, con una forma rectangular.</p>
<p>Estos grupos de viviendas se construyeron con motivo de la transformación industrial del barrio y la necesidad de vivienda obrera en los años cincuenta.</p>
<p>En Barakaldo, gracias a estas edificaciones, se pasó a disponer de 20.671 viviendas<a href="#_ftn16" name="_ftnref16">[16]</a> para los 81.281 habitantes que había en Barakaldo en 1962.&nbsp; Estos tres grupos de viviendas tuvieron en total un coste de casi 54 millones de pesetas<a href="#_ftn17" name="_ftnref17">[17]</a>.</p>
<p>Estos grupos tenían edificios de cuatro plantas más bajos, todos ellos viviendas, salvo una tienda de ultramarinos<a href="#_ftn18" name="_ftnref18">[18]</a> en frente del colegio San Vicente de Paúl, en el Grupo Segundo.&nbsp; Estos grupos de viviendas tuvieron una remodelación en sus calles en los años ochenta, con zonas ajardinadas, bancos nuevos, baldosas en las calles… en contraste con las calles sin pavimentar que tuvieron hasta entonces. El plano de estos grupos de edificios no cambió, sin embargo, hasta los años noventa, cuando empiezan a verse los primeros síntomas de la aluminosis<a href="#_ftn19" name="_ftnref19">[19]</a>, descubierta por primera vez al reformar un bajo para instalar una peluquería<a href="#_ftn20" name="_ftnref20">[20]</a>.</p>
<p>Continuaremos por tanto el análisis del plano de la zona uno con el plano de 1993, en el cual vemos que el plano de esta zona no ha variado prácticamente.</p>
<p>Como podemos ver en el plano de detalle de 1993, no ha variado la morfología urbana, salvo la introducción de zonas ajardinadas. En este plano ya contamos con el nombre de las calles, destacando entre las mimas las calles Espronceda (dispuesta entre los tres grupos de Beurko) y la calle Zorrilla (separa a los grupos de Beurko de “La Familiar»).</p>
<p>Por último, para terminar de analizar la zona uno, compararemos los planos anteriores con el actual, para ver la transformación que ha sufrido el barrio. El plano actual, es un plano ortogonal, en el que se conserva tan sólo de la parte obrera del barrio, “La Familiar” y parte del Grupo Tercero.</p>
<p>Cabe decir en primer lugar que la calle de La Familiar ha sido sustituida por el paseo Dolores Ibarruri (antigua caja del ferrocarril de la Luchana Mining).</p>
<p>Por otra parte, de los tres grupos de Beurko, actualmente han desaparecido dos, los Grupos Primero y Segundo (fueron derruidos en dos fases, en 2002 y 2005, respectivamente), y parte del Grupo Tercero, que han sido sustituidos por un grupo de edificación moderna.</p>
<p>En el lugar donde estaban estos dos grupos de viviendas, se levanta el complejo de edificios del Boulevar de Beurko, en el denominado Beurko Berria, según el nuevo plan urbanístico, que se incluyó en el callejero en 2001.</p>
<p>Estos nuevos bloques de edificios se distribuyen en función de las características de la zona, y del espacio dejado por el derribo de los bloques anteriores. Así, en el lugar donde estaba el Grupo Primero, limitando con las calles Luis de Castrejana, Avenida Miranda y Arauti, dejando en el centro un espacio dedicado a jardines, plaza y zona de juego, se alzan los edificios de la primera fase del Boulevar de Beurko.</p>
<p>En caso del Grupo Segundo, los nuevos bloques limitan con las calles Zorrilla, Arauti, Espronceda, María de Maeztu, y Luis de Castrejana. La altura de los bloques es de doce plantas más bajos.</p>
<p>En cuanto al Grupo Tercero, parte ha sido derruido y sustituido por edificios de la mismas características que los citados anteriormente, en forma de tres torres, en el cruce de las calles Espronceda y María de Maeztu.</p>
<p>Estos edificios modernos, rompen con el paisaje de viviendas baratas y obreras anteriores, pasando a ser viviendas más grandes, destinadas a gente de la clase media, dejando atrás el estilo de los bloques obreros.</p>
<p><strong><u>ZONA 2</u></strong></p>
<p>La zona dos comprende en la actualidad el área de servicios (colegios). Partiremos al igual que en la zona uno, del plano de 1956. Hasta 1956 ésta es una zona de arboledas, sin construcciones.</p>
<p>El primer edificio que se construirá será el Colegio San Vicente de Paúl, trasladado en 1962 a este barrio desde su antigua ubicación en el barrio de El Desierto donde estaba desde 1944. Este edificio es propiedad de la Congregación de la Misión (Padres Paúles) y se localiza en la calle Arauti nº1.</p>
<p>Hasta 1962, el colegio se localizaba en la plaza del Desierto, tras ceder a los Padres Paúles el alcalde de la anteiglesia, José María Llaneza, parte de los os locales de la escuela de Artes y Oficios. Con el nuevo colegio de los Paúles se cubrieron las necesidades del barrio en materia educativa, pues según las matrículas realizadas en el colegio a fecha de 31 de diciembre de 1961 (primer año de funcionamiento), albergaría a 553 estudiantes<a href="#_ftn21" name="_ftnref21">[21]</a>. El edificio consta de tres pabellones, situados en forma de u: dos destinados a las clases y uno como vivienda de los Padres Paúles. El edificio central es el único de cinco plantas, siendo los otros dos bloques de cuatro. A ello hay que añadir dos patios, de grandes dimensiones, que completan este complejo educativo, en los cuales se realizaban numerosas actividades deportivas.</p>
<p>En este colegio se estudia la enseñanza media, PREU y COU<a href="#_ftn22" name="_ftnref22">[22]</a>. Es uno de los pocos colegios en los que se imparte el bachillerato, junto con el de las Religiosas Dominicas de Burceña, que cuenta con 430 alumnas<a href="#_ftn23" name="_ftnref23">[23]</a>.</p>
<p>A partir de este momento, la zona en la que se ubica el colegio San Vicente de Paúl se convertirá en un área cuya función principal es la educativa. Esto queda reflejado en el plano de 1993, donde el área educativa está ya configurada.</p>
<p>Para el año 1993, quedan constituidas nuevas infraestructuras educativas, completándose el complejo escolar con la Escuela Universitaria Técnica Minera, la Escuela de Maestría Minera, el Colegio Público de Beurko, el Instituto de Beurko y la ikastola Ibaibe.</p>
<p>La Escuela Universitaria Técnica Minera se denomina en la actualidad Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica de Minas y de Obras Públicas<a href="#_ftn24" name="_ftnref24">[24]</a>. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por otra parte, el Colegio Público de Beurko, se ubica a continuación del colegio de los Paúles, en la calle Arauti. Estas escuelas estaban destinadas a la educación infantil y primaria.</p>
<p>Son edificios de ladrillo de dos alturas, con soportales. La planta de los mismos es hexagonal, adosadas unos a otros. Tienen ventanas en colores rojizos. Alrededor de los edificios hay un recinto que se utiliza como espacio de recreo.</p>
<p>Por último, la ikastola Ibaibe, se localiza en la misma área que los edificios de Ingeniería Minera, separados entre sí por una verja metálica que rodea la ikastola.</p>
<p>En el plano actual vemos como esta zona no ha variado, salvo el cambio que se ha dado en el Colegio Público de Beurko, que se ha convertido en la Escuela de Teatro BAI, conservando los edificios originales.</p>
<p>En el Colegio San Vicente de Paúl se ha llevado a cabo la sustitución del antiguo pabellón deportivo (1980) por uno de reciente construcción, inaugurado en abril del año en curso (2008).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><u>ZONA 3</u></strong></p>
<p>Esta zona del barrio era, hasta mediados del siglo XX, una zona de huertas y arboledas, por lo que me centraré en el estudio de los planos más recientes, incluyendo como anexo al trabajo el estudio de uno de los caseríos que se conserva actualmente.</p>
<p>En el plano de 1956 tan sólo aparecen representados algunos caseríos en color amarillo, dispersos por el territorio y próximos al complejo de “La Familiar”. En el plano de 1993 podemos observar como estas casitas han desparecido en su mayoría, siendo sustituidas por empresas. Tan sólo sobreviven tres caseríos.</p>
<p>El paisaje de esta zona es muy distinto al de las otras dos, debido al gran número de industrias que se localizan en este lugar, otorgando a la zona de Beurko Viejo su función principal.</p>
<p>El tipo de empresas de esta zona varía, desde empresas dedicadas al automóvil hasta residencias de ancianos actualmente, éstas últimas ubicadas en el límite con el barrio de Bagatza en la calle homónima. Este aspecto no variará prácticamente, aunque sí se ampliará el número de empresas.</p>
<p>El polígono industrial en el plano actual se ha consolidado, estando ocupada toda el área.</p>
<p>Rodeando esta zona está río Galindo, a la orilla del cual se ha construido un paseo y jardines, que aportan a la zona un espacio de ocio para pasear.</p>
<p>Por último, para finalizar con este apartado, añadiré algunas fotografías sobre las empresas de la zona.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><u>Conclusiones</u></strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Para finalizar, formularé unas breves conclusiones acerca del trabajo y se la evolución sufrida en el barrio de Beurko.</p>
<p>Beurko, actualmente reúne entre sus límites las tres funciones principales en cuanto al uso de los suelos, como son la industrial, la residencial y la de servicios, distribuidas de manera organizada y delimitada.</p>
<p>Una de las funciones de las que carece el barrio es la administrativa, que se localiza en la zona centro de Barakaldo, con el ayuntamiento y el palacio de Justicia.</p>
<p>La mayor transformación que ha sufrido el barrio en los últimos años ha sido en la zona 1, donde han sido sustituidos los antiguos edificios de viviendas obreras por unos de construcción moderna.</p>
<p>Quizás, uno de los lugares más emblemáticos del barrio sea la zona en la que perviven algunos de los caseríos de los siglos XVIII –XX, que nos acercan un poco más al antiguo barrio, pues son los últimos vestigios que quedan de éste.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Recoge este itinerario, en lo fundamental, un trabajo de Leticia TOBALINA, sin publicar.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> LOPÉZ MENDIZÁBAL, I.: “Etimologías de apellidos vascos”. Ediciones del colegio. Buenos Aires. 1958. Pág. 382.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> QUEREXETA, Jaime de: “Diccionario onomástico y heráldico vasco2<u>.</u> Biblioteca de La Gran Enciclopedia Vasca. Bilbao, 1971. Tomo II. Pág.65.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> CORTAZAR, J.: Barakaldo. “Memoria de nuestras calles”. Ayuntamiento de Barakaldo, Barakaldo, 2007.Pág. 24.</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> Estas fogueraciones han sido editadas por Jaime de Kerexeta, en QUEREXETA, Jaime de: Fogueraciones de Bizkaia del siglo XVIII, Instituto Labayru-BBk, Bilbao, 1992. Pág. 58 (1704), 272 (1745) y 512 (1796).</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> La fogueración de Beurko de 1796 está contabilizada junto la de Bagatza, por lo que además de las fogueras citadas, faltaría incluir las siguientes: La de la Ribera: Sebastián Uraga; Margarita Castaños; Luis Egusqui-Aguirre; An. Olaso; la de Juan Careaga.</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> Para la elaboración del gráfico he utilizado los datos de las fogueraciones del siglo XVIII, tomando como variable cinco miembros por foguera, para poder obtener unas cifras orientativas sobre la población del barrio en ese siglo.</p>
<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8">[8]</a> Los datos del siglo XIX encontrados creo que no son lo bastante fiables como para incluirlos en un gráfico, pues a veces los datos demográficos del barrio de Beurko aparecen contabilizados junto con los del barrio de Bagaza o El Desierto, por lo que me limito a citarlos. IBÁÑEZ, Maite: <u>Monografías de pueblos de Bizkaia. Barakaldo.</u> Diputación Foral de Bizkaia, 1994. Pág. 250.</p>
<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9">[9]</a> Dato de IBAÑEZ, Maite: <u>Monografías de pueblos de Bizkaia. Barakaldo.</u> Diputación Foral de Bizkaia, 1994. Pág.60.</p>
<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10">[10]</a> Los datos de 1900 y 1910 han sido sacados de: INSTITUTO GEOGRÁFICO Y ESTADÍSTICA: Nomenclátor de las ciudades, villas, lugares, aldeas y demás entidades de población de España. TOMO II Dirección general del instituto geográfico y estadístico (referencia de los datos a 31 de diciembre de 1900). Madrid, 1904, Pág. 613 y, INSTITUTO GEOGRÁFICO Y ESTADÍSTICA: Nomenclátor de las ciudades, villas, lugares, aldeas y demás entidades de población de España. TOMO II Dirección general del instituto geográfico y estadístico (referencia de los datos a 31 de diciembre de 1910). Madrid, 1916. (Datos referentes a la población de hecho).</p>
<p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11">[11]</a> Para hallar el número de habitantes de los grupos 1º, 2º y 3º de Beurko, y de la Familiar, he utilizado como variable, cuatro, por tratarse de pisos de menor tamaño y familias obreras.</p>
<p><a href="#_ftnref12" name="_ftn12">[12]</a> He tenido bastantes dificultades para encontrar datos anteriores a los años ochenta: en el ayuntamiento carecían de datos informatizados anteriores este decenio, página de la Diputación Foral de Bizkaia y, en los libros no he encontrado datos acerca del barrio, sino generales a Barakaldo.</p>
<p><a href="#_ftnref13" name="_ftn13">[13]</a> Datos obtenidos en el Ayuntamiento de Barakaldo.</p>
<p><a href="#_ftnref14" name="_ftn14">[14]</a> Datos obtenidos en el ayuntamiento de Barakaldo (departamento de Estadística).</p>
<p><a href="#_ftnref15" name="_ftn15">[15]</a> OLABUENAGA, M. (coord.): Seminario sobre la historia de Barakaldo<u>.</u> Ezagutu Barakaldo, Barakaldo, 1998 – 2002.</p>
<p><a href="#_ftnref16" name="_ftn16">[16]</a> AYUNTAMIENTO DE BARAKALDO: 25 años bajo el signo de Franco. Barakaldo 1937 – 1962. Barakaldo, 1962. Pág. 61</p>
<p><a href="#_ftnref17" name="_ftn17">[17]</a> Datos sacados de la página de costes del ayuntamiento en 1962 en: AYUNTAMIENTO DE BARAKALDO: 25 años bajo el signo de Franco. Barakaldo 1937 – 1962. Barakaldo, 1962. Pág. 146.</p>
<p><a href="#_ftnref18" name="_ftn18">[18]</a> Datos obtenidos de los testimonios de la gente del barrio de Beurko.</p>
<p><a href="#_ftnref19" name="_ftn19">[19]</a> Alteración experimentada por los elementos estructurales de un edificio construido con cemento aluminoso por acción del calor y la humedad, consistente en una pérdida de estabilidad del cemento que puede acarrear la destrucción del elemento. En LA GRAN ENCICLOPEDIA, TOMO I. Editorial Vocento, 2005. Voz: aluminosis. Pág 330.</p>
<p><a href="#_ftnref20" name="_ftn20">[20]</a> Datos obtenidos de los vecinos del barrio.</p>
<p><a href="#_ftnref21" name="_ftn21">[21]</a> AYUNTAMIENTO DE BARAKALDO:<u> 25 años bajo el signo de Franco. Barakaldo 1937 – 1962.</u> Barakaldo, 1962. Pág. 83.</p>
<p><a href="#_ftnref22" name="_ftn22">[22]</a> <a href="http://www.paulesbarakaldo.com">www.paulesbarakaldo.com</a></p>
<p><a href="#_ftnref23" name="_ftn23">[23]</a> AYUNTAMIENTO DE BARAKALDO: <u>25 años bajo el signo de Franco.</u> <u>Barakaldo 1937 – 1962</u>. Barakaldo, 1962. Pág. 84</p>
<p><a href="#_ftnref24" name="_ftn24">[24]</a> Actualmente (2017), cerrada.</p>
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		<title>El Mayorazgo de Zaballa</title>
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		<pubDate>Fri, 09 Oct 2026 06:55:34 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="300" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/02/normal_Barakaldo_150.jpg?fit=300%2C300" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/02/normal_Barakaldo_150.jpg?w=600 600w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/02/normal_Barakaldo_150.jpg?resize=440%2C440 440w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/02/normal_Barakaldo_150.jpg?resize=150%2C150 150w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/02/normal_Barakaldo_150.jpg?resize=300%2C300 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/02/normal_Barakaldo_150.jpg?resize=160%2C160 160w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/02/normal_Barakaldo_150.jpg?resize=320%2C320 320w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="2353" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/mayorazgo-de-zaballa/normal_barakaldo_150/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/02/normal_Barakaldo_150.jpg?fit=600%2C599" data-orig-size="600,599" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="normal_Barakaldo_150" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2010/02/normal_Barakaldo_150.jpg?fit=600%2C599" /></div><p>1. Relación de propiedades:</p>
<ul>
<li>La caserí­a de Zaballa, sita en el barrio de Zaballa, pegante a la casa de Domingo de Urquixo y cerca de la casa de Juan de Gortagar.</li>
<li>Las sepulturas y asientos.</li>
<li>Una llosa cerca y pegante a la casa, linda a heredad de Miguel de Urquixo por un lado y por otro.</li>
<li>Una viña de 24 peonadas en el puesto que llaman La Estrada y camino por donde se va de dicha casa a la iglesia parroquial, linda por un lado a heredad de Martí­n de Ugarte y por abajo con un pedazo de tierra de la torre de Luchana.</li>
<li>Otra heredad junto al rí­o y puente de Caballa, confina por un lado a llosa de Marí­a Yñiguez de Samano.</li>
<li>Otra heredad que se llama la Quebranta de arriba, confina con heredad de Marí­a Báñez de Gortagar y Marí­a Yñiguez de Samano.</li>
<li>Otra heredad que llaman la Quebranta de abajo, confina con sebe o Jaro de Juan de Beurco y Martiartu y por otro otro jaro de Simón de Cruces y Martí­n de Retuerto.</li>
<li>Otras dos piezas que llaman de Losagagarra que confinan con Marí­a Ibáñez de Gortazar.</li>
<li>Una heredad sin cerrar ante la casa, confina con Marí­a Ibáñez de Gortazar.</li>
<li>Una heredad de árboles al costado de la casa que linda a Francisco de Caballa.</li>
<li>Una heredad con seis robles junto a la casa.</li>
</ul>
<p>2. Propietarios:</p>
<p>A mediados del siglo XVI era propiedad de Santiago de Landaburu Zaballa y su mujer Francisca de Zaballa Saracho, a quienes heredó su hijo Juan de Landaburu de Zaballa. Este contrajo matrimonio con Mariana de Santurce, hija de Mateo de Santurce y Mariana de Anuncibay (f. 1604), descendiente del solar de Retuerto. Constan como descendientes de este matrimonio: Santiago, Antonio, José y Marí­a Sáez de Landaburu Zaballa.</p>
<p>Aunque, como vemos, tuvieron hijos varones la caserí­a de Zaballa pasó por dote matrimonial a Marí­a Saez de Zaballa y Santurce, su única hija, para las nupcias que contrajo con Martí­n de Loizaga, hijo de Pedro de Loizaga.</p>
<p>Fallecido su marido contrajo nuevas nupcias con Sebastián de Busturia y en 1663 pusieron en venta la caserí­a que fue comprada por Juan Bautista de Barambio. Sin embargo se opusieron a la venta Santiago de Zaballa y Juan de Beurco-Larrea, primo 2° de Mariana de Santurce.</p>
<p>Posiblemente esta sea la caserí­a y propiedades que acabaron en poder de Juan de Beurco-Larrea por compra a Pedro de Zaballa con las que dotó a su sobrina Josefa de Beurco-Lan<sup>&#8211;</sup>ea, mujer de Pedro Nicolás de Herquí­nigo, como dijimos al tratar del mayorazgo de Beurco-Larrea.</p>
<p>Gregorio Bañales</p>
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		<title>Documento de 1490</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 08 Oct 2026 06:00:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
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					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="169" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/01/aaaa.jpg?fit=300%2C169" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/01/aaaa.jpg?w=1200 1200w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/01/aaaa.jpg?resize=300%2C169 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/01/aaaa.jpg?resize=1024%2C576 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/01/aaaa.jpg?resize=768%2C432 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/01/aaaa.jpg?resize=1080%2C608 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10392" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/aaaa-40/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/01/aaaa.jpg?fit=1200%2C675" data-orig-size="1200,675" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="aaaa" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/01/aaaa.jpg?fit=1024%2C576" /></div>1490, abril. Merced a Ochoa de Salazar de la alcaldía de Barakaldo por toda su vida, así como la ejerció Martín Diaz de Mena, difunto. // (Fol. 1 rº) Rey e reyna. Merçed a Ochoa de Salazar de la alcaldía de Varacaldo. Abril. Don Fernando e doña Ysabel, por la graçia de Dios etçétera. Por [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="169" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/01/aaaa.jpg?fit=300%2C169" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/01/aaaa.jpg?w=1200 1200w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/01/aaaa.jpg?resize=300%2C169 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/01/aaaa.jpg?resize=1024%2C576 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/01/aaaa.jpg?resize=768%2C432 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/01/aaaa.jpg?resize=1080%2C608 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10392" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/aaaa-40/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/01/aaaa.jpg?fit=1200%2C675" data-orig-size="1200,675" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="aaaa" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/01/aaaa.jpg?fit=1024%2C576" /></div><p>1490, abril.</p>
<p>Merced a Ochoa de Salazar de la alcaldía de Barakaldo por toda su vida, así como la ejerció Martín Diaz de Mena, difunto.</p>
<p>// (Fol. 1 rº) Rey e reyna. Merçed a Ochoa de Salazar de la alcaldía de Varacaldo. Abril.</p>
<p>Don Fernando e doña Ysabel, por la graçia de Dios etçétera. Por haser bien e merçed a vos, Ochoa de Salazar, my vasallo e preuoste de la villa de Portugalete, confiando de vuestra sufiçiençia e abilidad, porque asy entendemos que cunple a nuestro seruiçio e a la buena execuçión de la nuestra justiçia, thenemos por bien e es nuestra merçed que agora, e de aquy adelante para en toda vuestra vida, seades nuestro alcalde del valle e tierra de Varacaldo, que es en el nuestro señorío e condado de Viscaya, en lugar e por fyn e vacaçión de Martyn Dias de Mena, nuestro alcalde que fue en el dicho valle, por quanto el dicho Martyn Dias de Mena es finado.</p>
<p>E por esta nuestra carta mandamos a los conçejos, justiçias, escuderos e omes buenos del dicho valle e tierra de Varacaldo, que luego que con esta nuestra carta, o con su traslado sygnado de escriuano público, syn para ello aver ny esperar otra nuestra carta ny mandamyento, se junten en su junta general, o en la manera que lo han de vso e de costunbre, e asy juntos van, ayan e reçiban por nuestro alcalde del dicho valle e tierra, e vsen con vos, o con el que vuestro poder ouyere, en el dicho ofiçio de alcaldía dende en adelante, en toda vuestra vida, e no en otra persona alguna. E que vos acudan e fagan recudir con todos los dineros e salarios e otras cosas qualesquier al dicho ofiçio anexas e pertenesçientes, segund que mejor e más conplidamente acudieron e fisieron acudir al dicho Martyn Dias de Mena, y a los otros alcaldes que antes del fueron en el dicho valle e tierra, con todo bien e conplidamente, en guisa que vos non mengue ende cosa alguna, que nos por esta dicha nuestra carta, o por el dicho su traslado sygnado de escriuano público, vos damos poder e abtoridad e facultad para vsar en el dicho ofiçio de alcaldía en el dicho valle e tierra, vos o el quel dicho vuestro poder ouyere en caso que por los dichos conçejos, o por algunas personas o por alguno dellos no seades resçibido al dicho ofiçio.</p>
<p>E para que podades traer la vara e la nuestra justiçia, e ver e tratar qualesquier casos çiuyles e criminales en los malhechores e delinquentes, e oyr e librar qualesquier cabsas e pleitos e negoçios, asy los que agora son començados e mouydos como los que se començaren e movieren de aqui adelante, e los lleuar adelante fasta dar en ellos sentençia o sentençias, la que vos entendiéredes que a xerbiçio // (Fol. 1 vº) de la nuestra justiçia cunple.</p>
<p>E que vayan a vuestros llamamientos e enplazamyentos a los plazos e so las penas que les vos pusiéredes e enbiárdes poner de nuestra parte. Las quales nos, por la presente, ponemos e avemos</p>
<p>por puestas segund que yvan e serán obligados de yr a los llamientos e enplazamyentos de vosotros en térmyno [de] la dicha alcaldía.</p>
<p>E vos damos poder para lo executar en ellos e en sus bienes, que nos, por esta nuestra carta, vos damos poder e facultad para ello, con todas sus ynçidençias e dependençias, emergençias, anexidades e conexidades.</p>
<p>E por esta dicha nuestra carta, o por su traslado sygnado como dicho es, mandamos a los dichos conçejos e omes buenos del dicho valle e tierra que vos defiendan e anparen con esta merçed que vos nos fazemos en la manera que dicha es.</p>
<p>E los vnos ny los otros no fagade sen deal por alguna manera, so pena de la nuestra merçed e de dies myl maravedís a cada vno de vos por quien fincare de lo asy conplir para la cámara.</p>
<p>E demás mandamos al ome que vos esta nuestra carta mostrare que vos enplaze que parescádes ante nos en la nuestra Corte, do quier que nos seamos, del día que vos enplasare fasta quinse días</p>
<p>primeros syguientes, so la dicha pena, so la qual mandamos a qualquier escriuano que para esto fuere llamado que dé ende al que vos la mostrare tenor sygnado con su sygno, porque nos sepamos en cómo se cunple nuestro mandado.</p>
<p>Dada en la (en blanco ) a dias [&#8230;] del mes de abril, año del nasçimiento del nuestro señor Ihuxpo de myl e quatroçientos e noventa años.</p>
<p>Archivo General de Simancas.</p>
<p>RGS,LEG, 1490-04-104</p>
<p>&nbsp;</p>
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