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El nacionalismo en Barakaldo, desde sus inicios hasta la Guerra Civil (III)

El nacionalismo en Barakaldo, desde sus inicios hasta la Guerra Civil (III)

Periodo 1910-1920.

La lucha contra “La fábrica”. En el año 1910 Barakaldo sumaba ya 19.249 habitantes. Las grandes fortunas crearon periódicos que controlaban en favor de sus ideales. Horacio de Echevarrieta (El Liberal, republicano), Ramón de la Sota (Euzkadi, nacionalista), Fernando de Ybarra (El Pueblo Vasco, conservador maurista), Víctor Chavarri (Diario de Bilbao, Unión Liberal o La Piña), José María Urquijo (La Gaceta del Norte, católico). Por su parte, los movimientos obreros crea- ron sindicatos, los socialistas UGT y los nacionalistas Solidaridad de Trabajadores Vas- cos y periódicos afines, La Lucha de Clases y Lan Deya, respectivamente. Fernando de Ybarra, desde su “trono” en Altos Hornos, La Fábrica, condicionaba y dirigía a su antojo la vida de Barakaldo. En las elecciones a diputados en Cortes de 1907 resultó elegido por el distrito de Bilbao; de 1910 a 1916 ganó en el de Barakaldo y, aunque aquí perdió ante los nacionalistas en 1918, consiguió volver a ganar en Villarcayo. La compra de votos y el voto cautivo de sus obreros permitía que el cacique triunfase en la margen fabril. El 21 de enero de 1911 se inauguraba el batzoki de Burtzeña, sin estridencias y –según la prensa- después de salvar muchas dificultades. Sin embargo, a pesar de que inmediatamente abrió un ciclo de conferencias y desarrolló otras actividades, su existencia resultó efímera y hubo de esperar al 28 de septiembre de 1913 para lograr su propósito. Su presidente era Policarpo de Estarta, de Bilbao, y el resto de la directiva Gregorio de Landa, Manuel de Billalabeitia, Segundo de Isasi y Laureano de Allende, naturales de Barakaldo y Trapagaran, pero –exceptuando a Allende- eran hijos de familias cuyos componentes habían venido desde distintos pueblos de Bizkaia, Araba y Gipuzkoa. Esta es otra característica más, frecuente entre los nacionalistas barakaldarras de esos años y de los posteriores. Varios socios eran abertzales que antes habían pertenecido a la agrupación de Retuerto y que al constituirse esta de Burtzeña se asociaron en ella, como resultan los casos de Taranko y Elexondo, ambos concejales por este distrito en varias ocasiones. En noviembre de 1914 un conocido y popular articulista euskaldun, Juan Bautista Bilbao (a) Batxi, visitó Juventud Vasca de Barakaldo, donde le informaron de que esta organización contaba con 215 socios. Lo más destacable es una interesante reflexión que recoge de los bazkides, en el que se muestra un sentimiento nacionalista en el municipio que no se podría comprender analizando únicamente listados de votos y concejales. En el Ayuntamiento, le dicen, hay 4 concejales nacionalistas y otros siete que están de nuestro lado aunque son de La Fábrica, ya que, según reflexionan, la mayor parte de los del grupo conservador son abertzales de corazón… ¡pero se deben a La Fábrica! La mayoría de nosotros, indican, estamos obligados a ir con los conservadores si no queremos ver hambrienta nuestra familia. De los carlistas no contamos con ninguno. Desde la primera década del siglo XX, los centros nacionalistas de Barakaldo se entregan a una frenética actividad cultural, de contenido patriótico. En prensa escriben varios nacionalistas barakaldarras, casi siempre con seudónimo: Lusiga, Reketa, Gautarjo, Bingen, Irrintxi, Sakona y muchos otros.

Los más significativos son Ziñea y Ontzale, que escriben sus artículos en euskera. Más adelante destacan Langille y Juan de Zuazo (seudónimo de Andrés Perea). También en euskera lo hace Tuntun (o Artobero), en escasos artículos, pero de bastante interés acerca del euskera en Barakaldo. La Sociedad Euskalduna es la primera en iniciar las clases de euskera, en 1908, a cargo del presbítero Pedro de Urtiaga. Juventud Vasca estableció también sus clases en octubre de 1910; su irakasle fue Joaquin de Solaun y como colaborador contaba con Pablo Intxaurraga. Solaun murió en 1915 y cesaron las clases; sus alumnos le rindieron homenaje colocando una placa en su casa natal de Arrankudiaga. En 1918 la Diputación dispuso una ikastola en Barakaldo, en la plaza de Villalonga, para la que nombró profesor titular a Joseba Gandariasbeitia; a ella acudieron muchos conocidos patriotas, como Santurtun, Perea, Jauregizar y Etxarandio, entre otros. Varios alumnos y alumnas de la primera promoción eran de padres euskaldunes, y alguno de ellos escribió más adelante de forma asidua en los diarios; es el caso de Ontzale (Lorenzo Artamendi), Ikasle, Ikasle bat, beste ikasle bat e Ikasle orde. En agosto de 1919 se propuso la creación del Barakaldo ́ko Mendigoizale-Bazkuna, compuesto por jóvenes de la localidad que se comunicasen en euskera. Las conferencias de reconocidos propagan- distas eran frecuentes en todos los centros, y en 1915, siguiendo el modelo de Bilbao, se ofrecieron las charlas sabinianas. Muy pronto, entre los mismos barakaldarras surgieron conferenciantes como Pedro de Elexondo, Luis de Barrueta, Antonio de Villanueva y, espacialmente, aunque más tarde, Pedro de Basaldua. Paralelamente, cada uno de los centros instauró su correspondiente “batzoki infantil”, Retuerto lo intentaba en 1908 y constituyó el grupo definitivo en 1911. Igualmente, se organizaban grupos teatrales que gozaban de un éxito enorme, difundiendo obras de marcado carácter euskaldun. Los cuadros artísticos de cada batzoki organizaban giras teatrales tanto a otros centros de la localidad como a municipios cercanos, y con frecuencia los salesianos cedían su salón-teatro. Entre las obras más representadas suenan Bide Onera, de Etxabe y Valle, de la que tomó el nombre la cooperativa de Landaburu, Pasa de chimbos, de Azkue, Manu Soro, que narra las vicisitudes de Sabino Arana, aunque con otros nombres. En 1912 el cuadro teatral de Juventud estaba tan consolidado que interpretó Azi Ona en el Campos Elíseos de Bilbao. Obtuvo éxito la obra escrita por el barakaldarra de Juventud Bingen Etxarandio titulada La milicia del vago. En el apartado musical se preparaban grupos de txistularis y se organizaban romerías vascas, con la participación de los ezpatadantzaris y de las gorulariak de cada batzoki. Destaca notablemente el orfeón establecido en Juventud Vasca, no en vano contaba entre sus socios con Melchor de Jauregizar, como director. Jauregizar estuvo presente en todas las manifestaciones corales (en las misas, conciertos…) y dirigió el cuadro de teatro de Juventud; su poderosa presencia se recoge con entusiasmo por los redactores de los periódicos. En ocasiones dirigió al Orfeón de Barakaldo. Era fácil identificarle como la quintaesencia del nacionalismo barakaldarra, lo que contribuyó a que fuese fusilado por los rebeldes fascistas en 1937. También merece una reseña destacada el padre salesiano Ricardo Beobide (a) Ribé, autor de numerosas y populares obras de teatro dirigidas a la infancia, el cual compuso en 1912 la misa cantada titulada Gora Euskadi, que fue estrenada en la capilla salesiana por el coro de Juventud reforzado por elementos de Bilbao.

La publicación de un artículo suyo motivó que fuera enviado como “castigo” a Galicia, donde murió en 1922. En homenaje, el Orfeón de Barakaldo interpretó su Gora Euskadi en el colegio salesiano. Otros nombres importantes son Manuel de Donosti y Josetxu de Etxebarria, quienes se encargaron de preparar numerosos grupos de danzas vascas, y la profesora de piano Pilar de Saratxo, que tomó a su cargo los ensayos de canciones. En lo que respecta a las excursiones, la de Santa Lucía era tradicional, pero perdió protagonismo con respecto a la de Santa Agueda. La primera excursión nacionalista que se realizó a esta ermita se celebró en 9 de febrero de 1913, para festejar el éxito obtenido por los coros de Agate Deuna. La segunda vez tuvo lugar el 8 de febrero de 1914, siendo mayor el número de los que acudieron, incluidos los familiares de algunos de los cantores. Durante los años 1915, 1916, 1917 y 1918 no salieron a cantar todos los coros, y por lo tanto no hubo excursión, reanudándose la salida de coros y gira el año 1919, y durante los años de la dictadura de Primo de Ribera se suprimieron unos y otros. En los primeros años tomaban parte los abertzales de Desierto, San Vicente, Burtzeña, Retuerto y Errekatxo y se sumaban también los de Kastrexana, haciéndose el regreso por este barrio para acompañar a los kastrexanatarras. Posteriormente se popularizó y convirtió en una romería muy típica de Barakaldo, organizada por los Uri Buru Batzar de Barakaldo y Alonsotegi, con la colaboración de las entidades nacionalistas de Barakaldo, Lutxana, Burtzeña, Re- tuerto, Errekatxo y Alonsotegi. Asistían a ella nacionalistas de otras anteiglesias para confraternizar con los de Barakaldo.

En el aspecto social, se creó en 1911 Solidaridad de Trabajadores Vascos -S.T.V.-, aunque ya con anterioridad se veía imprescindible contar con una agrupación obrera en Barakaldo. Debido a ello, en marzo de 1909, se creó la Sociedad de Socorros Mutuos Obre- ros de Barakaldo, con sede inicial en la Sociedad Euskalduna. Otras iniciativas, tomadas a su cargo por las emakumes de cada batzoki, fueron, el “ropero vasco”, que recogía ropas y alimentos para necesitados, y el “gabon de los solidarios”, que recaudaba dinero y enseres para los obreros en paro. También se crearon grupos de egabizaliak, cuyos componentes ponían una cantidad mensual para ayuda de los presos del “batzoki de Larrinaga” (cárcel de Larrinaga). Se organizaban excursiones, tanto a distintos pueblos de Euskadi como viajes al exterior. Cada batzoki contaba con su correspondiente grupo de mendigoizales: Mendigoizale Euzkotarra (de Juventud Vasca de Desierto), Azkelari (de Burtzeña), Mendierreka (de Errekatxo) y Azkatasuna (posiblemente de San Vicente). Años después, cuando se creó el batzoki de Fueros, se le dotó con el grupo mendigoizale Arrandi-Alde, mientras que el de Burtzeña lo hacía con el denominado Txoko-Barri. Tras las elecciones municipales de 1915 y a consecuencia de la actitud de algunos dirigentes se produjo la fractura nacionalista que conllevó la expulsión de Luis de Arana. En esta tesitura, en la asamblea de Zornotza, Baltasar de Ametzaga, apoderado de Barakaldo, se mostró muy crítico en sus intervenciones con las decisiones del B.B.B. En 1916 la Juventud Vasca de Barakaldo fue expulsada de Comu- nión. El mismo año Luis de Arana refundó Euzkeldun Batzokija y el periódico Bizkaitarra. Las elecciones municipales de 1917 en Barakaldo supusieron un gran triunfo para el PNV. Se obtuvieron cinco concejales de cinco presentados (Taranko, Larrinaga, Aretxabala, Garai y Ariño), los cuales, unidos a los que se mantenían de la legislatura anterior, sumaban siete nacionalistas. La Fábrica contaba con un grupo de nueve concejales, pero los restantes, dos republicanos y un socialista, dieron su voto a Juan de Garai para proclamarle primer alcalde nacionalista de la localidad. En enero de 1918 se constituyó el Ayuntamiento. La primera intervención de Garai como alcalde fue para denunciar que algunos concejales acudiesen al Ayuntamiento para hacer una administración de empresas (La Fábrica) y no del pueblo. Uno de los concejales le respondió gritando ¡viva España!, y otros ¡viva el alcalde popular! Muy pronto fue Ildefonso Taranko quien tuvo que actuar como alcalde en funciones por enfermedad de Garai, manteniéndose al frente del ayuntamiento casi los dos años de legislatura. Es él quien tuvo que hacer frente a la gravísima epidemia de gripe que azotó Europa, con temporadas en Barakaldo de una media de cuatro muertos diarios (el propio Taranko perdió dos hijas). También en 1918 se obtuvieron cinco de los seis diputados a Cortes, el sexto fue socialis- ta. La venganza de Altos Hornos consistió en el despido de 33 obreros vascos que habían contribuido a la victoria nacionalista.

En esta circunstancia, el Bizkai Buru Batzar decidió celebrar aquel año tan propicio encargando a las Juventudes Vascas de Barakaldo y Bilbao la organización de una gran fiesta para el día 15 de agosto, en la plaza de Los Fueros de Barakaldo, como homenaje de gratitud de Euzkadi a Barakaldo, considerando a sus integrantes como el muro en primera fila contra lo exótico. Acudieron más de 40 banderas de todas las juntas municipales y batzokis de Bizkaia. El 3 de noviembre de 1918, Barakaldo aprobó por diez votos a favor y nueve en contra (los fabriquistas) una moción protestando contra la ley de 25 de octubre de 1839 y demás sucesivas que atentaron contra los derechos y libertades del Pueblo Vasco. En idénticos términos se habían aprobado otras en Bilbao, Gasteiz y Donostia. En febrero de 1919 algunos jóvenes de Errekatxo consideraron que ya sumaban el número suficiente como para disponer de un batzoki en aquel barrio. Su directiva se constituyó el 4-III-1919, con Gabriel de Gorostitza de presi- dente. Se pretendía que la inauguración fuese el 31 de agosto, pero la muerte del bazkide Casimiro de Aio, propietario del local, obligó a posponerlo hasta el 4 de junio de 1922. El 29 de marzo, en los locales de Juventud, que entonces contaba ya con 250 socios, se planteó la fundación de otro batzoki en Lutxana, y en octubre se tenían ya dispuestos los locales de la calle Arana para el sindicato S.T.V., que se inauguró el domingo 28 de marzo de 1920. El 20 de julio de ese mismo año se inauguró el batzoki de Kastrexana que, con el de Alonsotegi, constituía agrupación propia. En las elecciones municipales 1920 el PNV presentó 4 candidatos en Barakaldo, consiguiendo sacar a delante los cuatro (Jauregizar, Zaballa, Elexondo y Arrieta), la conjunción republicano-socialista obtuvo tres y La Fábrica uno. El reparto de concejalías daba a los nacionalistas 9 concejales de los 19 totales. Lógicamente, se volvió a optar a ostentar la alcaldía. Sin embargo, Prieto e Ybarra decidieron acordar un amplio pacto y, para concretarlo, acudieron juntos a Madrid acompañados de Gregorio de Balparda. El resultado para Barakaldo fue un alcalde fabriquista -Rodolfo de Loizaga-, apoyado por socialistas y republicanos. Entre los tres grupos se repartían también las tenencias de alcaldía.

A mediados de 1921 los nacionalistas fueron suspendidos de sus cargos por protestar contra la decisión gubernamental de revocar el acuerdo de la Diputación que exigía el conocimiento del euskera en los cargos provinciales. Loizaga los expulsó del pleno. Solo el socialista Gondra mantuvo el sentido común diciendo que habían sido elegidos por la voluntad del pueblo y que debían ser oídos. Ese año, la romería de Santa Ageda se convirtió en un acto multitudinario de apoyo a los suspendidos, con presencia de Leizaola, Urriza, Olano y otros significados dirigentes. Cuando finalmente fueron restituidos a sus puestos, en el mes de agosto, Elexondo, en nombre de su grupo, agradeció a los socialistas la postura de apoyo que mantuvieron.

Revista K Barakaldo4

Goio Bañales García

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Actualizado el 3 de marzo de 2024

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