Batalla de Arrigorriaga (Leyenda)

larrako-404Muchos pueblos europeos han iluminado la nebulosa de su primitiva historia con tradiciones y leyendas en las que lo que realmente aconteció se rodea de fantasías que hacen casi imposible discernir la verdad. Grecia puso en el comienzo de la historia la empresa de dominar a la ciudad de Troya, que cuando yo era niño me decían que nunca había existido: pero un alemán loco, Schlieman, descubrió sus ruinas e hizo que la historia fantástica de Homero tomase un tono de realidad. Por esta razón  y otras parecidas me cuesta trabajo creer que las leyendas son siempre totalmente falsas aunque haya que dudar mucho de los detalles.

En el caso de Grecia la constante intervención de los dioses o héroes semidivinos nos obliga a tener mucha precaución al enjuiciar las maravillas que cuenta Hornero. De cualquier forma hay que agradecer su fantástica historia, que ha sido uno de los pilares de la gran literatura griega en la que Ag­amenón, Menelao, Orestes, o Electra, sin olvidar a la diosa Atenea, son protagonistas centrales. Incluso la literatura universal, al menos la europea, se alimentó en buena parte de los mismos mitos.

Ni de lejos podemos compararnos con los griegos, pero en un plano mucho más modesto, muchos años después y tam­bién en medio de la nebulosa primitiva, Bizkaia tiene su pro­pia leyenda, en la que es difícil encontrar el fondo de verdad. Y no me resisto a relatarla.

Nuestra leyenda cuenta las circunstancias en que fue elegi­do el primer Señor de Bizkaia. Es la historia de Jaun Zuria y la batalla de Arrigorriaga. Hay al menos dos versiones de estos hechos, la primera es la del portugués conde de Barcelos que escribió en tiempos de María Díaz de Haro II, el “Libro dos Linajes” en el que cuenta también el origen de Vizcaya, en un relato que probablemente conoció Juan Núñez de Lara, espo­so de doña María, con quien coincidió en Burgos. Se puede pensar que Barcelos quería lisonjear a los Núñez de Lara, po­niendo el origen del Señorío en lejanos reyes germánicos.

La segunda versión es la de don Lope García de Salazar, que aparece un siglo más tarde en dos de sus obras, la Crónica de Vizcaya y las Bienandanzas é fortunas.

Las dos historias son muy tardías pues cuentan hechos ocu­rridos en el siglo IX pero que se escriben en los siglos XIV y XV. Pero ¿no fue también muy tardía la Ilíada?

Por razones mas bien literarias creo mejor reproducir prime­ro la versión de las Bienandanzas que empieza presentando a Zuria, nacido de la hija de un rey de Escocia que llegó a Mun­daca por la mar. Dice así actualizando el castellano antiguo:

Estando éste don Zuria, hombre esforzado y valiente con su madre allí en Altamira, junto a Mundaca, en edad de veintidós años, entró un hijo del rey de León con poderosa gente en Vizcaya, quemando, y robando y matando en ella porque se quitaron del Señorío de León; y llegó hasta Baquio. Y se juntaron todos los vizcainos en las cinco merindades, tañendo las cinco bocinas según su costumbre en Guernica y haciendo acuerdo de ir a pelear con él para matarlo o morir todos allí.

Y le enviaron a decir que querían someter este hecho al juicio de Dios y de la batalla aplazada a donde él quisiese. Y él les respondió que él no aplazaría batalla sino con Rey con hombre de sangre real y que quería hacerles la guerra como mejor pudiese; y oído esto acordaron los vizcaínos tomar ppor mayor y capitán de esta batalla aquel don Zuria que era nieto del rey de Escocia.

Fueron a él a proponérselo y halláronlo presto y enviando sus mensajeros aplazaron la batalla para darla en Padura, cerca de Bilbao. Y llamaron a don Sancho Estiguiz, señor de Durango para que les viniese a ayudar a defender su tierra, y él vino de voluntad y se unió con ellos, todos en uno.

Y hubo una fuerte batalla, muy porfiada y murieron muchos de ambas partes y al fin fueron vencidos los leoneses y murió el hijo del rey que los mandaba y muchos de los suyos. También murió aquel Sancho Estiguiz, señor de Durango y otros muchos vizcaínos.

Y los vizcaínos persiguieron a los leoneses matando a los que encontraban, que no dejaban ninguno con vida hasta el árbol de Luyaondo. Y porque se volvieron de allí pesándoles, llamaron al árbol “gafo”, y los leoneses que pudieron escapar salieron por la pela Gorobel que es sobre Ayala, y al llegar encima de la sierra dijeron: salvos somos. Y por esto le llaman Salvada y porque en Padura fue derramada tanta sangre la llamaron Arrigorriaga que en vascuence es peña viciada de sangre, como la llaman ahora.

Y tornados los vizcaínos con tanta honra a Guernica, tuvieron su consejo y acordaron que pues eran tan “omiciados” por los leoneses que si no tenían mayor por quien se rigiesen no se podrían defender. Y acordaron tomar a este Zuría que era de sangre real y valiente y les había ayudado con grandes hechos de armas en esta batalla, y lo tomaron por Señor.

La misma historia había sido escrita cien años antes por el conde Barcelos y es distinta en muchos extremos. Cuenta que un conde de Asturias llamado don Munio oprimía a los vizcaínos obligándoles a pagara una vaca, un buey y un caballo blancos. Pero llegó a las costas vizcaínas un hombre bueno llamado Froom, hermano del rey de Inglaterra, con su hijo Fortam Frooez, expulsados de su reino por el rey.

Y cuando supo de la contienda con don Munio se ofreció a defenderlos si lo tomaban por Señor. Ellos, viéndole hombre de pro y conocida su alta sangre le tomaron por tal.

Días después don Munio reclamó su tributo y don Froom se negó a dárselo. Entonces el conde asturiano vino con sus gentes y lucharon en una aldea llamada Busturia; vencieron don Froom y los vizcaínos y murió don Munio y muchos de los suyos, de forma que todo el campo y las piedras quedaron llenos de sangre, por lo que recibió el nombre de Arrigorriaga que tanto quiere decir en vascuence como tierras bermejas y hasta hoy mantiene el lugar dicho nombre.

Hay notables diferencias entre las dos versiones: Zuría se transforma en Froom y es hermano del rey de Inglaterra y no nieto del de Escocia; aunque en ambos casos su origen es vikingo. Por otro lado, la batalla no se libra con el hijo del rey de León sino con don Munio de Asturias. La causa de la discordia es cobrar un tributo mientras que en el relato de don Lope García de Salazar se trataba de querer someterlos al reino de León. Además mientras don From se enfrenta a un “conde de Asturias” don Zuria se defiende contra el hijo del rey de León, lo que retrasa la fecha de la batalla al menos en cien años, pues los reyes asturianos no se establecieron en León hasta 901.

Las dos historias se complementan con la del nacimiento en Mundaca del nieto del rey de Escocia. Este hecho, envuelto en la fábula lo cuenta también don Lope García de Salazar en su Crónica de Bizkaia escrita en 1454 y cuenta que una hija legítima del rey de Escocia arribó en Mundaca en unas naos, e vinieron con ella muchos hombres y mujeres e quisieron posar allí e vieron el agua que descendía de Guernica turbia, que venía crecida, e dixieron “mundaca” que en gramática dicen por agua limpia aca munda, e fueron el río arriba e posaron dentro, donde agora es poblada e fueron el río arriba e posaron dentro, donde agora es poblada Mundaca… E aquí se dice que esta doncella que se empreñó e que nunca quiso decir de quien era preñada, e que la dexaron allí en Mundaca, e aquellas gentes que con ella venieron que se tornaron para Escocia con sus naos, sinon algunos que quedaron allí con ella…

E que estando allí que durmió con ella en sueños un diablo, que llamanen Vizcaya el Culebro Señor de la casa e que’el la empreñó. E que destas dos cosas no se sabe cual dellas fue más cierta, pero como quiera que fue la infanta fue preñada, e parió un hijo que fue ome mucho fermoso e de buen cuerpo e llamáronle don Zuria que quiere desir en vascuence don Blanco.

Las divergencia prueban, dice Mañaricúa, que el relato de don Lope no depende del conde Barceloa, pues al margen de las coincidencias las divergencias con patentes. Es absurdo tomar por cierto cualquiera de ellos en su integridad pero no hay razón para negarlo todo e plano. Se puede creer en una fuente común a los dos historiadores, una tradición oral que mantiene un núcleo invariado pero se diversifica en los detalles. Pese a que don lope aceptaba muchas noticias dudosas, no puedo pensar que se inventase una historia sobre los hechos que solamente podía conocer por haberse transmitido durante generaciones de boca en boca.

El relato se sitúa en época vikinga y nada de particular tiene que una nave vikinga, de las que andaban rondando la costa cantábrica, llegara a Mundaca y que ante un modesto grupo de pescadores y labriegos, no se dedicase a ninguna depredación como en Bayona o en Galicia pues podían convivir con los naturales y asegurarse un puerto de refugio. Jon Bilbao y Antton Ercoreca han tratado documentadamente de reforzar esta hipótesis de la pre­sencia de naves vikingas en Bizkaia, que hace la historia posible en sus datos esenciales. “Nada de imposible tiene, dice también Mañaricúa, si pensamos en la tenacidad con que se conservan estos recuerdos en pueblos sin literatura escrita.”

Los hechos que hemos relatado no son históricos en su narración literal pero quizá existió una antigua batalla de la que se conservaba el recuerdo. Es explicable que el rey extraño fuese Froom en lengua germánica que agradaría a Barcelos y ­a Núñez de Lara y que los vizcainos lo euskaldunizaran como Jaun Zuria. Don Froom lucha con los asturianos y don Juan Zuria con el hijo de un rey de León que es mucho más tardío.

Hay un dato que llega hasta el Fuero de Bizkaia y siempre me ha intrigado y es la historia del árbol Malato, situado en Luyando, al que se cita en la leyenda de Arrigorriaga como el árbol gafo y que aparece no sólo en la tradición sino en los Fueros de Bizkaia para marcar el límite hasta el que se debía seguir con armas al Se­ñor. Los reyes de Castilla conocían ese límite y lo respetaban. Hay que recordar a los Reyes Católicos que recibieron en Tordesillas a muchos soldados vizcaínos que apoyaban a Isabel frente a la llamada Beltraneja sin reclamar el pago de sueldo como ocurría siempre que iban más allá del árbol Malato; y cuando se dio cuenta Fernando de este rasgo  de adhesión de los vizcaínos, or­denó que inmediatamente se les pagara su soldada.

¿Quién inventó la historia del árbol Malato? En algún momento ganó este árbol su significado y parece muy verosímil que esto ocurriera en una antigua batalla.

Algunos añaden que la visita de las naves vikingas a Munda­ca puede ser muy probable en una época en que dominaban el Cantábrico de forma constante; lo sorprendente sería que aquellas naves que merodearon por el Cantábrico durante siglos no se hubieran detenido más de una vez en Bizkaia. Incluso hay quien afirma que las costumbres vizcainas tienen muchos rasgos germánicos que pueden explicarse por la presencia de navegantes nórdicos. No puedo ocultar mis dudas sobre esta tesis.

De cualquier modo, los vizcainos del siglo XV vivían en un Se­ñorío de cuya antigüedad no dudaban y de alguna forma tenían que explicarse sus orígenes. Esta leyenda es la única explicación que nos llega y si no tenemos otra más plausible no nos podrán censurar por hacer uso de una narración que descansa entre los misterios cíe la historia, aunque nada podamos probar. Nadie puede probar que San­tiago esté enterrado en Compostela o que la Virgen del Pilar llegara en vida a Zaragoza, y se ha escrito mucho para defender las dos tesis, mucho menos creíbles que la batalla de Arrigorriaga. Por muy  escéptico que uno sea no puede negar la realidad del culto a Santiago o a la Virgen del Pilar.  Hay un Señorío de Bizkaia desde antiguo.

Adrián Celaya

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