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	<title>Ezagutu Barakaldo &#187; Geografía</title>
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	<description>Página Web sobre Barakaldo</description>
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		<title>La Ría de Bilbao (1860-1900)</title>
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		<pubDate>Tue, 13 Jul 2010 06:24:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Demografía]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

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Los cambios demográficos.
En la segunda mitad del siglo XIX la región norteña centrada en la ciudad de Bilbao, experimentó unos cambios profundos, en sentidos económicos, sociales y demográficos, basados en primer lugar en los yacimientos famosos de hierro, de los cuales escribió Pliny en su época. En estos pocos párrafos quiero resumir lo esencial [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong> </strong></p>
<p><strong><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/07/La-Benedicta.jpg" class="floatbox" rel="floatbox.1891" rev="caption:`La Benedicta`"><img class="alignleft size-medium wp-image-1892" title="La Benedicta" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/07/La-Benedicta-300x229.jpg" alt="" width="272" height="207" /></a>Los cambios demográficos.</strong></p>
<p>En la segunda mitad del siglo XIX la región norteña centrada en la ciudad de Bilbao, experimentó unos cambios profundos, en sentidos económicos, sociales y demográficos, basados en primer lugar en los yacimientos famosos de hierro, de los cuales escribió Pliny en su época. En estos pocos párrafos quiero resumir lo esencial de los datos claves, y explorar algo de cómo los seres humanos, Vascos y forasteros también, experimentaron tales cambios en sus vidas cotidianas en los últimos años del siglo. Sería posible saber cómo se evaluaron su mundo nuevo, los Vascos y los recién llegados?</p>
<p>Todos nosotros entendimos que raramente los términos administrativos de los censos de población coincidan con nuestros intereses académicos. Para no aburrir no voy a explicar los detalles, pero con unos meses de peregrinar entre censos y mapas e historias locales llegué a entender como las varias fases de cambios económicos dejaron huellos por el paisaje. También llegué a entender las fuerzas dominantes de los varios factores geográficos, el río Nervión, la Ría, la topografía en general, la ubicación de asentamientos posteriores a los cambios basados en el mineral de hierro y los impactos “Bessemer”.</p>
<p>En breve, la ciudad de Bilbao, con 20,000 personas en 1860 había crecido hasta 89,000 personas en el censo de 1900. Por estos años, unos otros 18 ayuntamientos cercanos, de territorio contiguo, iban creciendo, tal que en 1900 contenían otras 33,000 personas. Cuento con 122,000 la población de la cuidad y su franja residencial (hinterland) al fin del siglo. En considerar los pueblos de los ayuntamientos contiguos, quería incluir los 18 locales que demostraron crecimiento fiable en uno o más periodos intercensales, por ejemplo Galdácano, Berango, Arrigorriaga, y Basauri. En total estos 18 ayuntamientos contaban con una población de 10,000 personas en 1860 y 16,000 personas en 1900.</p>
<p>Una historia paralela, pero de fuerza mas energética, mas bruta, como tirada por el gigante imán formada por los yacimientos mismos, iba desarrollando en los pueblos de la zona minera. Mi forme de contar empieza con 7 ayuntamientos con 10,000 población inicial (1860) donde en 1900 había 57,000 personas. Pero de misma forma la zona minera iba extendiéndose, así que al fin del siglo cuento la zona minera en total con 87,000 personas en 14 ayuntamientos, incluso Castro Urdiales, el nuevo puerto de salida del Monte Triano en la provincia vecina de Santander.</p>
<p>Sumando Bilbao ciudad y la zona minera, vemos que en totalidad la región iba creciendo por saltos, 44,000 en 1860, 81,000 en 1877, 134,000 en 1887 y 210,000 en 1900<strong>. </strong>En mi thesis doctoral, centrada en cuestiones de forma “Leontief input-output” me interesaban los enlaces, coeficientes podemos decir, entre el crecimiento demográfico y los números de empleados en nuevas actividades económicas, extracción del mineral, en la rama de beneficio y demás actividades metalúrgicas, y una riqueza de artes y oficios dentro del sector tercero. Así, les puedo presentar otra información similar, sobre la mano de obra putativa, estimada directamente del sector masculino entre 14 a 70 años<strong>, </strong>sesgada me parece, en sentido negativo por falta de mejor manera de calcular el número de jóvenes.</p>
<p>Por la parte de la villa y su hinterland, creo que la zona tenía 10,500 varones de edad apta para trabajar en 1860 y 39,000 en 1900. En contraste, en la zona minera, había solamente 2,900 de edad para trabajar en 1860, 9,100 en 1877, 20,700 en 1887 y 33,200 en 1900, un crecimiento demográfico de 30,300 en cuarenta años. Sumando ciudad y zona minera/metalúrgica calculo un incremento de 72,000 trabajadores entre 1860 y 1900, de los cuales 45,000 en los últimos trece años del siglo. Para ser más correcto, del número que parece indicar el crecimiento de mano de obra hay que restar la fuerza de trabajo inicial de las unidades que no formaban parte de la zona inicial en 1860. Midiendo así, cuento con solamente 50,800 el incremento entre 1860 y 1900 en el número de varones apta para trabajar.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Las Fuerzas Económicas &#8211; el poder del mineral de hierro</strong></p>
<p>En plan de entender los impactos personales de tales cambios les quiero sugerir que es importante tener en cuenta lo que llegué a entender de las fases de desarrollo, las varias evoluciones de la región, las minas, la cuidad, el sector tercero, etc. en términos de un conjunto histórico/geográfico de suma importancia. Una fecha clave, 1856, sería él de poner en marcha los primeros altos hornos de forma Bessemer, en Inglaterra. Otra fecha sería el terminar de la Segunda Guerra Carlista, que dejo abrir la posibilidad de inversiones importantes por parte de unas compañías inglesas que se interesaban por el mineral bilbaíno, con poco fósforo, una <em>sine que non </em>para los convertidores Bessemer. Hubo unos cambios rápidos e impresionantes, con inversiones enormes en transportación, tranvías, lavadoras, cargaderos y muelles de embarque.</p>
<p>Pero en general poco hicieron las compañías en plan de inversiones sociales. La última década del siglo vio una veintena de huelgas. Los mineros se quejaron de las formas de pago, de los albergues y tiendas obligatorias, etc. Todo culminó en la huelga general de1903, lo que por fin provocó que El Instituto de Reformas Sociales se interesara del asunto, publicando en 1904 el Informe Referente a las Minas de Vizcaya, Es una fuente histórica de gran amplitud, con sumo interés y valor para entender los problemas “Trianeros”, y como cualquier yacimiento rico ha sido bien labrada por generaciones de historiadores.</p>
<p>En términos generales nos podemos imaginar un mundo económico ideal donde los pagos serían lo suficiente para sostener cualquiera persona, el alojamiento, la comida y algo más para disfrutar. El problema reside en los detalles de oferta y demanda. En todo tipo de actividad económica – puede ser en la minería, la producción metalúrgica o cualquier fabricación – la presión hacia precios mínimos, para conseguir mercado, tiende a producir los salarios mínimos, sobre todo si hay exceso de oferta de mano de obra, o dicho de otra forma, siempre que los pagos por otras partes vecinas sean bajos. Y tal situación francamente existía por las provincias rurales de Castilla la Vieja, Asturias y Galicia. Así, en los Montes del Triano los dueños podían atraer jornaleros con pagos mínimos, siempre que la labor necesitaba nada más que las manos, una pala, y la voluntad de ganar el jornal.</p>
<p>Por El Informe entendimos que en la zona minera el problema básico de alojamiento y comida se solucionó, a corto plazo, con los barracones, pero faltaba mucho más. Unas compañías mineras construyeron casas para alquilar, o dejaron que los mineros mismos construyeron, normalmente en terrenos y rincones sin otro valor. En su investigación clave, que incluye materias del Archivo Municipal de San Salvador del Valle Pilar Pérez-Fuentes nos ha dado unas informaciones valiosísimas sobre la parte mayor que llevaban las mujeres, amas de casa, que mantuvieron familias compuestas, una mujer cuidando a varios jornaleros, normalmente parientes, de los recién llegados inmigrantes de Palencia, Soria, etc. Les ofrezco simplemente dos frases que me dan tanta tristeza. Si uno llegó buscando, no solía pedir si había trabajo, sino si había cama. Si uno quería localizar cualquier jornalero, no solía preguntarse dónde vivía, sino de que puchero comía.</p>
<p>Pero creo que la historia que conozco de la profesora Pérez-Fuentes se dedica a la sección francamente peor, donde sufrieron hasta el tope la angustia de la modernización. Como lo veo yo, había, por mucho, otros cambios que tuvieron lugar al lado de las minas. Qué sabemos de las condiciones de trabajo, de vivienda y comida de los demás que formaron el cauce de mano de obra, en el rumbo pos-minero? Francamente, por mi parte, de detalles tengo muy pocos, e imagino que algunos colegas aquí sabrán mucho más de materias recién editadas<strong>. </strong>Mientras tanto, me queda la posibilidad de reflexionar en términos generales dentro de un marco histórico/geográfico que trata de las nuevas actividades en plan de donde tuvieron lugar.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>La geografía local domina las fuerzas de modernización</strong></p>
<p>Sobre las cuestiones de ubicación, la geografía local se impone con fuerza. A los dueños de las grandes nuevas actividades económicas, los altos hornos y los astilleros, les hacían falta acceso fácil al río, indicando casi a dedo las zonas donde las nuevas actividades pudieron florecer.</p>
<p>Claro que pensaron en acceso a un mercado y materiales de procedimiento. También les hacían falta solares. Para las construcciones metalúrgicas en Baracaldo la familia Ibarra pudo aprovecharse de una finca familiar; así el origen del nombre de la Fábrica El Carmen del Desierto. Tales compañías encontraron mano de obra por donde pudieron; efectivamente seguían llegando los jóvenes de Castilla la Vieja y más allá, en una cadena que atrajo los más recientes hacia las minas, dejando que otros pudieron escapar hacia las nuevas actividades, en la esperanza de que la nueva sería de mejor pago o de mejor condiciones de trabajar. En todo caso, el obrero busco alojamiento donde podía encontrarlo. Algunas compañías, si, construyeron alojamiento pero a causa de la topografía local bien sabemos que mucha construcción era pequeña de tamaño, pobre de cualidad<strong>, </strong>con servicios de agua comunales<strong>. </strong>De cuadros, y más tarde de fotos, se sabe que desde 1800 por lo menos solían construir pisos, hasta cuatro o cinco plantas y en bloques muy anchos, apretados unos contra otros. Cabe decir que muchas de los hogares construidos fueron pequeños, y de poca pulcritud.</p>
<p>En cuanto a la geografía del ensanchamiento de la zona poblada de la ciudad y su hinterland, veo otra mano invisible, lo que señala los sitios predilectos, sitios con las ventajas de decisiones anteriores, con unos trozos de fábrica social, casas, talleres o, tiendas, una herencia de actividades previas, en el centro de Bilbao sobre todo, también los asentimientos vecinos, parroquias como Abando y Begoña. Ya en 1860 la vida económica bilbaína, con su conjunto de tela urbana, era testigo de actividades anteriores, la pesca del bacalao, la larga exportación de lanas hacia Inglaterra y los Países Bajos, la navegación; en general, una vida comercial también basada en el poder del R. Nervión, que había florecido siglos antes de llegar el impacto “Bessemer”. Así, en la región de la Ría las nuevas industrias podían aprovechar de unas construcciones urbanas de épocas anteriores, carne y hueso de la vida bilbaína, tela económica y social construida por la pesca, el comercio exterior y de cabotaje, las fraguas, pequeñas construcciones navales, etc., un palmicesto de actividades económicas y comerciales de un siglo y más, con un herencia en madera y ladrillo. En cualquier zona urbanizada siempre hay un proceso de nacimientos y fallecimiento que deja sitio para que las nuevas actividades puedan establecerse en locales donde habían fallado las viejas. Claro que no era lo suficiente para lo que iba pasar, pero en el caso Bessemer y sus consecuencias, lo veo importante la proximidad entre la zona minera y la ciudad de Bilbao, y por eso tal historia se distingue de las muchas iniciativas mineros donde la totalidad de lo que servía de tela social lo tuvieron que construir, desde los cimientos. En el caso bilbaíno la diversificación también iba por cauces geográficos. Gran parte de lo que a las compañías les hacía falta en el transporte y exportación del mineral, se produjo muy cerca; había muchas componentes de producción ribereña. Entre las nuevas industrias de la Ría, las actividades centradas en los productos metalúrgicos, los altos hornos, las ferrerías, los astilleros donde construyeron buques de vapor, llegué a entender que la palabra autosuficiencia tenía otro sentido. En términos muy generales veo que coincidieron dos factores; el primero, que la introducción de materias y componentes desde lejos hubiera sido muy caro, y el secundo, la fuerte imaginación vasca para construir cualquier producto de hierro – recordemos que la zona gozaba de una larga historia de las primeras fraguas a carbón de leña. Con la cifras que podía sacar &#8211; y claro que hay más hoy en día &#8211; llegué a la conclusión de que en 1900 tales actividades claves de la zona minera/metalúrgica podían explicar hasta 60% de los cambios de mano de obra total, mientras por la zona extendida de la ciudad podía explicar solamente 13% de tal cambio.</p>
<p>De otra forma, esto indica que para la ciudad el empleo se encontraba en las muchas formas de actividades viejas, de comercio etc., pero a la vez también en las muchas actividades nuevas que formaban el trozo más complejo de la modernización.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>El Papel del R. Nervi</strong>ó<strong>n</strong></p>
<p>Voy imaginando como las oportunidades de la vida se ensancharon de igual modo que iba creciendo la zona urbanizada, como las nuevas actividades se insinuaron dentro del paisaje, formando un amalgama, la nueva dentro de la vieja economía, y muy bien atada. En los muchos casos de los impactos feos de la industrialización, uno se suele quejar de la torpeza, la falta de energía por parte de la sociedad en general para ocuparse en solucionar los problemas sociales.</p>
<p>Pero otra vez, la geografía de la región de Bilbao se impuso con mano dura; la topografía de la Sierra Cantábrica y la fuerza hídrica del río Nervión y sus afluentes no se puede esconderse. En Febrero de 1873 por fin se construyó una Junta Especial para tomar cargo de las obras del puerto, bajo la dirección de Evaristo de Churruca. Para facilitar que la estructura económica pudiera trasladarse hacia la época de buques de vapor, y de mucho más calado, faltaba un esfuerza gigantesca. Empezaron en planificar el vaciar cuantidades enormes de arena, hasta 6.5 millón de metros cuadrados, y los restos de naufragios y demás accidentes de mar de siglos anteriores.</p>
<p>Entre 1875 y 1900 en las obras de ensanchamiento y saneamiento se reformaron la topografía de la Ría, tanto por el horizontal, simplificando el perfile y también profundizándolo, en 14 kilómetros hasta Bilbao mismo. Brevemente, las obras de Don Evaristo consiguieron construir una puerta de gran extensión protegida de las fuerzas más brutales del mar Atlántico. Hacía falta un rompeolas por el oeste, cerca de Portugalete, de 1.5 kilómetros y para construir la abra, otra parte al este, más corta, y así se formó un puerto exterior, como un tanque de espera, para los muchos barcos de carga mineral o carbón que cada día o noche iban esperando la pleamar. Los fondos se derivaban, el trozo gordo, de un impuesto sobre las exportaciones, más otras subvenciones de la Diputación de Vizcaya y la cuidad de Bilbao. Los presupuestos primeros de las obras del puerto se pusieron a 2 millones de pesetas, pero en 1889 ya habían gastado casi 12 millones, hasta 50 millones al fin del siglo. Tengo encontrado unas cifras de gastos para mano de obra, pero nada sobre los jornales; el número de empleados pudiera haber sobrepasado unos 500.</p>
<p>Se sabe que una buena parte del hormigón que formaba el gran rompeolas salió de las canteras de Axpe, aguas abajo de la ciudad por el lateral no-minero. Dentro de los inputs, también había cuantidades de hierro forjado. También montaron iluminación eléctrica para alumbrar las cuatro horas de mar alto nocturnal. Por todas partes veo la mano mágica que consiguió que los inputs de los nuevos productos y construcciones sean de origen local para evitar lo que nos llamamos, los geógrafos, “la costosa fricción de distancia”. Veo también las imaginaciones vivas de los capitanes industriales vascos, por ejemplo Don Pablo Alzola y Minondo, alcalde de Bilbao al fin del siglo, pero también vocal de varias compañías de industria pesada. En las nuevas fábricas se producían tuberías de agua y gas, equipo eléctrico, cable, puntas, vidrio laminado, tale productos aptos para una ciudad moderna con río elegante, recién reformada y decorada para pavonearse.</p>
<p>Para no prolongar más mis palabras, simplemente voy mencionar algunas novedades del sector fabril de los últimos lustros del siglo, fábricas de tubos forjados, de vidrio, de papel. Por el sector tercero cabe subrayar la construcción de 250 Km. de ferrocarriles, el famoso “trasbordador’, el puente colgante al boca de la Ría en Portugalete, el saneamiento y ensanchamiento de la cuidad, también un crecimiento energético en la banca y la industria de seguros. De tras de los pagos y sueldos de las nuevas actividades venían otros sueldos y pagos de los sectores tradicionales, en construcciones de alojamiento, de muebles, tiendas de todos tipos, el transporte dentro y fuera del región. El puerto vio una expansión enorme, no sólo en movimiento de mineral de hierro y carbón, pero de todo tipo de mercancías, con una gran diversificación en alimentación, etc. Al fin de siglo solamente el puerto de Barcelona llevaba más comercio. En mi forma de imaginar cómo iba cambiando las oportunidades de la vida y la expansión de las actividades de la Ría, tanto de construcción como de nuevas actividades, veo que las tareas de la nueva economía se insinuaron dentro de la vieja, dentro del paisaje de los pueblos vecinos.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Los Impactos Sociales</strong></p>
<p>La totalidad de la nueva tela social era enorme; las viviendas, las calles, los sistemas de transporte, las obras de saneamiento y de ensanchamiento de la ciudad. Por las terrenos cerca a las nuevas fábricas, los astilleros, los altos hornos, la forma de construcción de viviendas fue siempre de gran densidad, hasta cuatro o cinco plantas casi al lado de las nuevas fábricas, e imagino con agua potable, sino con grifo al aire libre. Pero a la vez, la construcción de los FFCC en ambos lados de la Ría permitió acceso a otros terrenos más llanos, más atractivos, en zonas que podían ofrecer un nuevo tipo de urbanismo construido. En la sección demográfica arriba llamé atención a la extensión de la zona activa de crecimiento en los últimos años del siglo. La construcción del FFCC proporcionó unas posibilidades de acceso al centro, así que las mujeres labradoras pudieron traer comestibles a los mercados centrales de Bilbao. Esto me da la oportunidad de volver a subrayar que la ubicación del impacto Bessemer, por ser colocado muy  cerca de una ciudad de mucha historia implicaba que los cambios introducidos tuvieron impactos, no solamente para los jornaleros y familias inmigrantes pero también para los vecinos.</p>
<p>Si en unas pocas frases puedo sumar lo poco que a mi parece claro de la balanza de costes sociales del impacto Bessemer, debo empezar en admitir que un exceso en mano de obra en las provincias vecinas francamente seguía empujando hacia abajo los jornales del tipo “planta baja” en un triángulo de pagos – aunque tal efecto hubiera sido modificado por las posibilidades de emigración a América Latina, por parte de Vascos y los demás. Mientras tanto quiero proponer que solamente una quinta parte de la expansión de trabajo tuvo lugar bajo las circunstancias feas de las minas y la siderurgia. Claro, en los primeros lustres tal porcentaje hubiera podido ser más grande, pero Pilar Pérez-Fuentes en sumar el número de trabajadores en las minas y la metalurgia nos da un tope (circa 1898) de casi 14,000, y lo comparo con la cifra de 72,000 arriba, mi cálculo del crecimiento de mano de obra masculino entre 1860 y 1900 en la zona económica extendida.</p>
<p>Francamente los que más ganaron, en todos sentidos, fueron los vascos. Tanto como la ciudad tenía una ventaja previa en atraer nuevas actividades, lo mismo se puede decir de la población inicial de la zona bilbaína. No es difícil imaginar una cadena, más bien una escalera, por lo cual los primeros en llegar a las nuevas fábricas llegasen a ser los primeros a sacar provecho cuando las actividades nuevas les hacían falta otros oficios, otras habilidades de mejor pago. Para explorar en términos generales los costes sociales, para construir una balanza de pagos y sufrimientos, debemos volver a tomar en cuenta mis conceptos gemelos de donde y cuando. A los jornaleros centrales a las actividades primarias del “take-off” les costaron el trozo gordo, por ser los primeros en llegar, y por ser captada en las zonas feas de explotación, otra palabra que aquí tiene dos sentidos. A los familias originales, los Vascos de tradición del caserío, más dispersas por los pueblos del ribera este del Nervión, les pasaron mejor en cierto modo. Tales familias tenían la posibilidad de mandar a los hijos y a las hijas trabajar, así aumentando los ingresos familiares; también pudieron vender productos de huerta, incluso huevos, pollos, etc., en los mercados de Bilbao, también hasta vender solares para una demanda creciente de vivienda.</p>
<p>Y por fin, a los Vascos y forasteros también, ¿cómo les parecía tales cambios en sus vidas cotidianas en los últimos años del siglo? Por encima y alrededor de todo, pero más por encima de las poblaciones centrales, los muchos ruidos de las nuevas actividades, sobre todo las explosiones a medio día en las zonas mineras, también hubieron sufrido por los nuevos humos, los nuevos olores, algunas viejas enfermedades con nueva vida. Pero a la vez habían los nuevos productos domésticos, las nuevas tiendas, unas nuevas prendas, las nuevas cosas para mirar y gozar, una buena parte del río iluminado en las horas de alta mar, las nuevas construcciones públicas, las zonas llanas y modernas de la cuidad para pasearse, una sede elegante de la cuidad de Bilbao, La Casa Consistorial (1892), y otra sede más, de la Diputación, lo maravilloso que era el puente trasbordador! Y La riqueza de los nuevos ferrocarriles consiguió juntar Bilbao con Madrid y con Francia y unir los pueblos cercanos a Bilbao entre si, en una red de servicios sin igual en su época. Con los FFCC vino un salto tremendo en la capacidad de conectar, una reducción sustancial en la “fricción de distancia” para los más ricos, pero también ayudando a los demás en plan de flexibilidad laboral. En 1900 Bilbao contaba con siete estaciones de ferrocarril. Además, vale la pena hacer referencia a las fuerzas intelectuales de una economía bilbaína internacional. En muchos casos las compañías de gran éxito mantenían fuertes enlaces con otras compañías europeas y americanas. Lo veo muy compleja y muy rica la parte buena de los cambios sociales que llegaron hasta Bilbao y su región de tras del impacto “Bessemer”.</p>
<p>En contraste con el caso más normal, donde las actividades mineras suelen dejar el campo vacío, feo hasta devastado, el liderazgo bilbaíno consiguió sacar provecho para la comunidad en general. En cobrar los flujos de la economía moderna unos ingresos públicos, llegó a construir un patrimonio que lucía para las familias claves, a la vez que valía para iluminar también la vida de los demás.</p>
<p style="text-align: right;">Herr</p>
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		<title>La Arboleda y alrededores: caminos de hierro</title>
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		<pubDate>Tue, 11 May 2010 04:15:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Turismo]]></category>

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		<description><![CDATA[De la costa al monte… Casi desde el nivel del mar, desde el valle vizcaíno de Trápaga se nos presenta el monte de forma brusca. Este paseo es un viaje a mi infancia. Aquí aprendí a amar el monte y a la naturaleza. Desde muy pequeños, en el verano, mis padres nos traían a mis [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/05/La-Arboleda.jpg" class="floatbox" rel="floatbox.1808" rev="caption:`La Arboleda`"><img class="alignleft size-medium wp-image-1809" title="La Arboleda" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/05/La-Arboleda-300x225.jpg" alt="" width="258" height="193" /></a>De la costa al monte… Casi desde el nivel del mar, desde el valle vizcaíno de Trápaga se nos presenta el monte de forma brusca. Este paseo es un viaje a mi infancia. Aquí aprendí a amar el monte y a la naturaleza. Desde muy pequeños, en el verano, mis padres nos traían a mis dos hermanas y a mí casi todos los domingos. Después de misa cogíamos un taxi desde Barakaldo hasta el Valle de Trápaga, pero más adelante cuando fuimos creciendo, casi siempre íbamos andando hasta la entrada del “Funi” -funicular que va desde La Escontrilla hasta Larreineta- para subir a la localidad de La Arboleda.<br />
Este maravilloso lugar de aquellas vacaciones eternas e inolvidables de los años 60 y principios de los 70 son el mejor recuerdo que guardo de mi infancia, de mis correrías por el monte y de mi primer contacto con la naturaleza. Allí pasé los veranos desde que aprendí a andar hasta los trece años. Todavía recuerdo las palizas que se pegaban mis padres con la bolsa de cuadros rojos y negros siempre llena de comida y con tres renacuajos dando guerra por el camino.</p>
<p>A continuación te propongo varias rutas por el paisaje minero La Arboleda y sus alrededores.</p>
<p>De Barakaldo a La Escontrilla</p>
<p>Se puede ir por carretera por la N-635 Bilbao-Santander y desviarse a la altura del ayuntamiento de Trapagaran, ascender por una carretera de unos 5 Km sinuosa y difícil hasta Larreineta, pero no merece la pena, pues se pierde el encanto del viaje. La mejor solución es llegar hasta Barakaldo en metro hasta la estación de Bagatza salida Avenida Miranda y luego coger en esta misma calle la línea de Bizkaibus A3141 (mediante el bono de creditrans puedes empalmar un transporte con otro incluido el funicular).</p>
<p>Subida a Larreineta</p>
<p>Este funicular se creó en 1926 para facilitar el transporte de mineral y a su vez comunicar los montes de Triano con el Valle de Trápaga. Su longitud es de algo más de 1 kilómetro y salva un desnivel de 342 metros. Actualmente sirve de transporte para los habitantes de la zona, además de ruta de ocio y turismo principalmente para los ciudadanos de la margen izquierda, pues lo tenemos muy a mano.</p>
<p>Durante la semana se suelen ver coger el “Funi” a los vecinos que bajan a trabajar al Gran Bilbao y a algunos chavales que van a estudiar a los colegios más cercanos. Los fines de semana o en época estival es más frecuente ver a jóvenes y viejos, unos con sus mochilas otros con las bicis a pasear por las numerosas rutas de la zona.</p>
<p>Durante el recorrido del “Funi” podemos ver el camino de la antigua vía de la Orconera, que iba desde el Valle hasta el cargadero de Lutxana (Barakaldo) junto a la dársena de Portu, pasando por Retuerto. Actualmente este camino de apenas 8 Km rodeado de encinas, cerezos, robles y avellanos no esta en muy buenas condiciones: por una parte, presenta desprendimientos en el terreno y, por otra, están las obras de la Supersur. Creo que muy pronto será rehabilitado tanto para ciclistas como paseantes (muy recomendable).</p>
<p>El funicular durante el recorrido va abrigado de mimosas, eucaliptos, robles, pinos y demás especies de la zona. En Larreineta hay dos opciones; seguir a pie, que es la mejor o coger un autobús, cuesta abajo, para apenas recorrer un kilómetro hasta la Arboleda.</p>
<p>Camino al Argalario</p>
<p>Llegamos a Larreineta, un pueblo de pasado eminentemente minero, como lo denotan sus casas, y a unos 200 metros nos desviamos a la izquierda, por una rampa empinada que nos lleva a Barrionuevo. Aquí todavía se pueden ver sueltas a las gallinas picoteando en el suelo. Al final de las casas hay un lavadero donde no hace tanto tiempo se reunían las mujeres a lavar la ropa. Siempre me acuerdo de los enormes tenderos de ropa, que se secaban rápidamente, pues allí corre muy fuerte el aire y la colada se seca enseguida.</p>
<p>Si te acercas a la orilla izquierda de la explanada se contempla un paisaje majestuoso e impresionante, al fondo se ve la desembocadura de la ría de Bilbao en El Abra así como</p>
<p>todos los pueblos y montes de ambas márgenes que miran a la ría. Antes en esta planicie en el mes de agosto se podía recoger cantidad de manzanilla, el campo estaba plagado, y en los corrales entre las piedras había muchos caracoles.</p>
<p>A la derecha del camino todavía se puede contemplar una montaña artificial de color rojizo oscuro de escoria y desechos minerales procedentes de la separación del hierro. Si buscas bien aún se puede encontrar alguna limonita que otra y, por supuesto, cuarzo. De pequeños cuando hacíamos la colección de minerales, aquí veníamos.</p>
<p>Llegados a este punto os propongo dos rutas; una corta que acaba en Ugarte o más adelante en Retuerto y otra bastante más larga que acaba en el Parque de Tellaetxe en Gorostiza (Barakaldo).</p>
<p>Camino de Ugarte</p>
<p>El recorrido es de apenas de 2 kilómetros en constante descenso. Son caminos bastante vallados, pues la principal fuente de riqueza aquí es la ganadería. El camino está lleno de argomas, helechos y zarzas llenas de moras buenísimas a principios de septiembre. Descendiendo hacía una explanada podremos encontrar cantidad de restos de la industria minera –hornos, lavaderos, cargaderos de mineral- y continuando nos aproximamos a un terraplén –escombrera plagada de escorias-, seguiremos bajando bordeando al final un riachuelo hasta llegar a la altura de las vías de la Orconera. Al lado está el túnel más largo de la Orconera del cual no se divisa el fondo, aquí nos encontramos la Mina de los Alemanes (de críos íbamos a buscar casquillos y balas procedentes de la guerra) donde se está construyendo un tramo de la autovía Supersur. Prácticamente ya estamos en el barrio de Ugarte y ya podemos coger el camino de vuelta cruzando la carretera y esperar el autobús de línea A3144 (Bilbao-Cruces-Barakaldo). Si queremos continuar seguimos la vía de la Orconera a mano derecha y acabaremos en el Barrio de Retuerto en Barakaldo, desde aquí podemos coger cualquier autobús o el metro detrás del Bilbao Exhibition Center (Feria de Muestras en Barakaldo) en la estación de Ansio.</p>
<p>Subida al Argalario</p>
<p>Desde Barrionuevo seguimos el camino asfaltado hacía arriba. También podemos bordear el monte por la derecha a través de un sendero cubierto de restos de mineral, así llegaremos al mismo lugar un montecillo, siempre desde que yo recuerdo lleno de caballos que pastan sueltos en las faldas del monte Bitarratxu al igual que las vacas y algún que otro rebaño de ovejas. Al fondo se divisa el repetidor del Mendíbil, nos aproximaremos a él y continuaremos más adelante hasta el monte más emblemático de Barakaldo el Argalario, como decimos los barakaldeses de Barakaldo de toda la vida. Desde aquí vemos todos los montes cercanos y lejanos. Para mí este es el auténtico balcón de Vizcaya: por un lado los más cercanos como son el Arroletza, Sasiburu, Peñas Blancas y, encima, el Apuko; a continuación el Eretza, y seguidamente el Ganeran, el Pico Mayor, el Pico Menor y el Pico la Cruz; luego girando la cabeza hacía la ría los montes más próximos a Bilbao como son: Artxanda y a la derecha el Pagasarri y el Ganekogorta. En los días claros se ven también el Sollube, el Monte Oiz y los montes del Duranguesado. Después de este cúmulo de imágenes impregnadas en la retina volveremos sobre nuestros pasos a iniciar el descenso de unos 8 kilómetros a través de una carretera asfaltada y sinuosa que desemboca en el barrio baracaldés de Bengolea junto al Parque de Tellaetexe, para mi gusto el parque más bonito del Gran Bilbao, aquí ya estamos en la civilización y podemos coger cualquier autobús que pase por Retuerto o si todavía tienes ganas de andar ir hasta Barakaldo.</p>
<p>La Arboleda</p>
<p>La pequeña localidad de La Arboleda no ha perdido aún el encanto de antaño a pesar del paso del tiempo. Todavía uno puede imaginarse cómo bajaban los tranvías aéreos cargados sus cucharas de hierro para aprovisionar a la emergente y floreciente industria vizcaína a finales del siglo XIX y principios del XX.</p>
<p>Cuando nos asomamos desde Larreineta, parece mentira viendo el paisaje que haya habido tal bullicio de personas de arriba abajo picando la piedra a cielo abierto en busca del oro de finales del XIX: el hierro. En sus buenos tiempos hubo más habitantes que en algunos pueblos colindantes, la inmensa mayoría, gente emigrante procedente de Andalucía, Extremadura, Castilla y Galicia principalmente.</p>
<p>Este caótico paisaje plagado de lagunas artificiales creadas por la inundación de las minas, le confiere al terreno una suerte de belleza artificial creada por el hombre de manera involuntaria debido a su esfuerzo y su trabajo tan poco recompensado en aquellos tiempos. Actualmente en la laguna más grande la gente suele echar la caña, por si pica algo y algún insensato suele bañarse, aunque más de uno se haya ahogado.</p>
<p>Visita obligada</p>
<p>Actualmente la Arboleda es un lugar de ocio y esparcimiento para la mayoría de los habitantes de la margen izquierda del Nervión. Se ha instalado el Campo del Golf de Meaztegi, no sin protestas, pero al final ha primado la economía como siempre.</p>
<p>Al pueblo se accede a través de una calle central escalonada hasta el kiosco, con sus típicas viviendas mineras muy atractivas para el visitante. En el extremo norte del pueblo de La Arboleda se alza el arruinado edificio del hospital de Matamoros.</p>
<p>Si es la primera vez que vienes, es recomendable visitar el Centro Medio Ambiental “Peñas Negras”, a un kilómetro de La Arboleda. En este centro se trata de comprender y hacer comprender la historia geológica de la zona y su historia más reciente. Además, se busca sensibilizar a la población sobre el respeto y el mantenimiento de estos parajes naturales. También en la Arboleda se organizan excursiones a caballo y otra serie de actividades relacionadas con el ocio.</p>
<p>Gastronomía del lugar</p>
<p>Son famosas las alubias rojas del restaurante La Sabina con sus sacramentos, aunque actualmente en el resto de los establecimientos las hay también muy ricas.</p>
<p>Es muy recomendable comprar en la panadería del pueblo el pan de leña, al lado está la quesería, que nos vende un queso de oveja latxa tanto fresco -que es el más famoso- como el semicurado, muy logrados.</p>
<p>Frecuentemente se ven sobre todo a jubilados en busca de setas en los bosques de los alrededores. Como anécdota, hasta hace algunos años todavía se comían los burros recién destetados, y dicen los que la han probado que es una carne excelente.</p>
<p>Camino al Regato, pulmón de Barakaldo</p>
<p>Ascendemos desde la quesería a través de las escuelas al cementerio que está en la parte alta de la Arboleda, desde aquí podemos ver el pantano viejo o de Arnabal. A través de este pantano por ambas márgenes se accede al El Regato, nosotros nos decidimos por la orilla izquierda y bajamos por una especie de laberinto abismal por las muchas vallas y recovecos que nos encontramos a lo largo del sendero hasta llegar a la presa, a partir de aquí tomamos la carretera que baja directamente al El Regato. Si ha llovido mucho los días anteriores en la pared izquierda de la carretera se ven cascadas de agua que van directamente a los sumideros. La única nota negativa del recorrido es encontrarse con la gente que pilota esas motos quars que distorsionan el silencio del paraje y destrozan los caminos.</p>
<p>Al llegar al Regato, otro lugar imprescindible de visitar, podemos hacer dos cosas; o ir andando a Barakaldo a través de un Bidegorri –camino acondicionado para pasear- apenas a 4 kilómetros del casco urbano, o esperar el autobús A3139 de Bizkaibus que sale cada hora, y si tenemos tiempo podemos tomarnos algún pincho -que los hay buenísimos- acompañado de lo que más te guste para hacer tiempo.</p>
<p>Kiko Martinez</p>
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		</item>
		<item>
		<title>El Valle de El Regato</title>
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		<pubDate>Fri, 23 Apr 2010 04:42:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>

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		<description><![CDATA[EL VALLE DEL REGATO (BARAKALDO): MODIFICACIÓN DEL PAISAJE, RECURSOS NATURALES y CULTURALES, y ORDENACION DEL TERRITORIO.
INTRODUCCIÓN
Marco teórico y metodológico del estudio
El Valle de El Regato es un espacio geográfico intercalado entre dos comarcas netamente diferenciadas: Margen Izquierda -zona del área metropolitana de Bilbao- y Encartaciones. El paisaje prototípicamente industrial de la primera, contrasta con la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/04/Pantano-Gorostiza-7.jpg" class="floatbox" rel="floatbox.1789" rev="caption:`Pantano Gorostiza (7)`"><img class="alignright size-medium wp-image-1790" title="Pantano Gorostiza (7)" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/04/Pantano-Gorostiza-7-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>EL VALLE DEL REGATO (BARAKALDO): MODIFICACIÓN DEL PAISAJE, RECURSOS NATURALES y CULTURALES, y ORDENACION DEL TERRITORIO.</p>
<p>INTRODUCCIÓN</p>
<p>Marco teórico y metodológico del estudio</p>
<p>El Valle de El Regato es un espacio geográfico intercalado entre dos comarcas netamente diferenciadas: Margen Izquierda -zona del área metropolitana de Bilbao- y Encartaciones. El paisaje prototípicamente industrial de la primera, contrasta con la ordenación espacial rural de la segunda. El Regato, en cuanto zona liminal, participa de las características de ambas. Su estructura territorial corresponde, básicamente, a la propia de un agrosistema de alto valor naturalístico. Pero, al propio tiempo, se halla profundamente impactada y subordinada por el desarrollo urbano-industrial de Barakaldo.</p>
<p>Las actividades ejercidas por el hombre, con objeto de acomodar la naturaleza a sus necesidades, durante el transcurso de la historia han ocasionado alteraciones significativas del paisaje natural. El progresivo deterioro paisajístico y ecológico de El Regato no es imputable, en exclusiva, al impacto de las actividades industriales y urbanas, sino que toda alteración de los usos del suelo ha afectado a sus recursos naturales.</p>
<p>Durante la última década, el proyecto de instalación de una cantera en Tellitu (El Regato), ha ocasionado un intenso debate público sobre el tema del medio ambiente y los usos potenciales de esta zona. Asimismo, Tellitu y su entorno han dado origen a una profusión de informes administrativos y técnicos, así como estudios científicos. Pero esta cantera no es la única fuente de impactos que cuestionan la ya comprometida calidad ambiental del valle. Los recursos naturales de El Regato experimentan una progresiva degradación, como consecuencia de la construcción de equipamientos y obras públicas, vertederos industriales, actividades de esparcimiento, etc. Resulta evidente que existen diversos proyectos de utilización del ámbito espacial</p>
<p>considerado, así como que se carece de un marco global de ordenación territorial del mismo.</p>
<p>El marco conceptual y metodológico de este trabajo es interdisciplinario, como corresponde a todo planteamiento paisajístico. Fundamentalmente, el análisis se apoya en la historia socioeconómica y en la etnología, de acuerdo con el procedimiento siguiente:</p>
<p>a) Analizar las modificaciones experimentadas por el paisaje y el medio ambiente de El Regato, durante el transcurso de la historia moderna y contemporánea.</p>
<p>b) Apuntar algunos rasgos simbólicos de este espacio, en tanto que producto cultural, especialmente de aquellos que codifican las relaciones del hombre con un espacio significante.</p>
<p>c) Inventariar sumariamente los recursos&#8217; naturales aún existentes.</p>
<p>d) Sugerir posibles líneas de actuación para una ordenación del territorio que compatibilice diversos usos: reserva ecológica, ecomuseo, áreas de recreo y esparcimiento, etc.</p>
<p>Elaborado en función de las Jornadas, este estudio no es una investigación sistemática, sino un primer intento de aproximación global a la problemática y al espacio</p>
<p>considerados. La utilización de material procedente de algunos de mis trabajos de investigación inéditos para ciertos epígrafes, explica el desigual tratamiento del conjunto.</p>
<p>En aras a la concisión propia de un artículo, se extracta el texto original. Por idéntica razón se prescinde de notas, simplificándose al máximo las citas. Bibliografía y fuentes se reducen a los títulos fundamentales omitiéndose, por obvias, las referencias a diccionarios geográficos y tratados generales. Por último, el carácter de avance de investigación de los datos etnográficos del capítulo III, me exime de referencias más precisas.</p>
<p>2. El valle de El Regato: definición y delimitación</p>
<p>Por valle de El Regato se entiende aquí un ámbito más amplio que el correspondiente al barrio del mismo nombre, enclavado en el término municipal de Barakaldo. Sirve para designar al espacio constituido por la cabecera y zona media de la cuenca de El Regato o Castaños y sus arroyos tributarios: Cuadro u Oiola, Agirza, Prados, Mingorreka, etc. El Castaños es un afluente del Galindo, río que vierte sus aguas al Nervión o Ría de Bilbao.</p>
<p>Dicho valle está delimitado al E. y SE. por la sierra -denominada «cordillera» de Sasiburu, cuyas cotas más significativas son: Arroletza (454 m.), Sasiburu (456 m.), Peñas Blancas/Apuko (463 m.), Apuko/Juan Roiz (559 m.). Los Montes de Triano cubren los restantes flancos: Eretza (871 m.), al SO; Cepal/Aldape (713 m.), Gasteran (801 m.), Ganeran (822 m.), Pico Menor (728 m.), Pico Mayor (747 m.) y El Cuadro (713 m.), al O.; Al N. se sitúan el collado de Peñas Negras (486 m.), Mendibil (562 m.) y Argalario (513 m.) (TRANCHO, 1983, 32-33, 37-39, 7677).</p>
<p>Este espacio geográfico, definido geomorfológicamente por un relieve accidentado, corresponde a la jurisdicción de varios términos municipales. La de Barakaldo es la más extensa, con unos 11,92 km&#8221; (estimación personal), y comprende los núcleos de Gorostiza-Ureta, y el denominado genéricamente El Regato (Eskauriza-Urkullu) en el fondo del valle, además de Mesperuza, Tellitu y algunos caseríos diseminados por las laderas.</p>
<p>Corresponde a Güeñes una pequeña zona, de unos 3,41 km&#8221; de las inmediaciones del somo de Saratxo, y escalonada desde la cumbre del Eretza hasta el curso alto del Agirza o Castafios. El pequeño barrio de este mismo nombre, salvo una de sus casas sita en término de Güeñes, pertenece a la jurisdicción de Galdames, que posee una amplia superficie en la cuenca alta (7,69 km2), la correspondiente al denominado genéricamente Alto de Galdames, entre Castaños y el collado de Peñas Negras. A partir de este último punto, el municipio de Ortuella irrumpe marginalmente en la cuenca del Cuadro (0,57 km2). La zona correspondiente al Valle de Trápaga, en las inmediaciones del barrio de La Arboleda, es algo más extensa (2,48 Km2.), comprendiendo las pequeñas barriadas de La Górriga (Lugorriaga) y Las Barrietas (Olabarrieta).</p>
<p>El conjunto del valle, de unos 26,07 km&#8221; de extensión, constituye una unidad ecológica y paisajística, estructurada por el hecho de pertenecer a una misma cuenca hidrográfica. Se llega a idéntica conclusión desde la perspectiva de las actividades propias de la sociedad tradicional-ferrerías, minería, carboneo- o de los actuales usos recreativos de este ámbito. En términos históricos y etnológicos, el valle de El Regato constituye una zona homogénea y diferenciada con respecto a las circundantes. Así lo ha entendido la literatura costumbrista, a partir de Trueba, y cuantos estudios de investigación histórica o arqueológica se han realizado en la zona.</p>
<p>Sin embargo, la zona de atención preferente es la correspondiente al término de Barakaldo. y no sólo por su mayor extensión -cerca del 50070 del total- sino por ser la más humanizada y sometida a todo tipo de impactos sobre el medio ambiente, así como por constituir el área recreacional preferente y casi exclusiva de numerosos habitantes del casco urbano baracaldés. Por otra parte, los viales de acceso a las restantes zonas, asocian éstas a espacios externos a la cuenca -Zaramillo, La Arboleda- desestructurando la unidad básica del factor hidro-orográfico. Así pues, nos centraremos en el estudio de aquélla, pero sin perder de vista al resto de los sectores que integran el valle.</p>
<p>II.TRANSFORMACION HISTÓRICA DEL PAISAJE NATURAL POR LAS ACTIVIDADES ECONOMICAS</p>
<p>1.- Población</p>
<p>El factor demográfico es determinante en cualquier estudio de las relaciones entre el hombre, sus actividades y su medio ambiente natural. La cantidad de hombres, con independencia de sus actividades de explotación de la naturaleza, constituye por sí misma un factor de impactación sobre el ecosistema.</p>
<p>Al margen de la protohistoria, el poblamiento de El Regato parece ser bastante antiguo, al menos por lo que respecta a la zona baja del valle. El cronista Lope García de Salazar, en sus «Bienandanzas e Fortunas» sitúa hacia el año 740 unos asentamientos de godos escandinavos, que para algunos historiadores actuales no serían otra cosa que mozárabes; en distintos puntos y entre ellos cita a «Mesperuça de Varacaldo».</p>
<p>Ya en el siglo XVI, y con motivo de un pleito del concejo de Barakaldo contra el Duque de Frías, condestable de Castilla, se citan las casas labradoriegas tributarias del mismo. En Eskauriza existían nueve de éstas, cuatro en Urkullu y otras cuatro más en Tellitu.</p>
<p>Pero, hasta 1704 no existen fogueraciones o censos fiables. La de este año, arrojó un total de 31 fogueras para el conjunto de El Regato. Otras 14 casas se habían arruinado recientemente en el valle, 10 de ellas en Urkullu y otras 2 en Tellitu. A juzgar por el número de las de algunos núcleos -7 en Eskauriza, 5 en Urkullu y Tellitu- la población y el hábitat parecen inferiores a los del siglo XVI.</p>
<p>Sabemos que la población de Barakaldo experimentó un crecimiento superior al 100% entre 1704 y 1787. Ya en 1860, El Regato cuenta con 75 edificios habitados y 437 habitantes.</p>
<p>Los efectos de la industrialización también alcanzan a El Regato, donde se crea el poblado minero de Arnabal. El Nomenclátor de 1887 da 91 edificios y 860 habitantes de hecho. En 1900 estas cifras son, respectivamente de 112 y 993, si bien las viviendas de Bengolea parecen haber sido contabilizadas en el barrio de Retuerto a partir de este fecha. En 1910 se citan 97 edificios para vivienda y 1040 habitantes de hecho.</p>
<p>En 1904, El Regato contaba con una población de 995 personas. La actividad hegemónica es la minería, como lo pone de manifiesto la estructura socioprofesional de esta población. Los jornaleros y sus familias (728) superan el 73% del total, contra el 15,80% de los labradores (157). La población autóctona, es decir, nativa de Barakaldo, asciende al 50%. Otro 19,40% procede del País Vasco, ascendiendo al 30,50% el contingente de inmigrantes del resto del Estado.</p>
<p>2. Organización tradicional del espacio (siglos XVI-XIX)</p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0" width="500">
<tbody>
<tr>
<td colspan="4">EVOLUCION DE LA POBLACION Y   DE LAS VIVIENDAS DE EL REGATO (MUNICIPIO DE BARAKALDO)</td>
</tr>
<tr>
<td>Años</td>
<td>Población de hecho</td>
<td>Núm. edificios para   viviendas</td>
<td>Núm. de viviendas</td>
</tr>
<tr>
<td>1930</td>
<td>1434</td>
<td>143</td>
<td>-</td>
</tr>
<tr>
<td>1940</td>
<td>1213</td>
<td>169</td>
<td>-</td>
</tr>
<tr>
<td>1950</td>
<td>1123</td>
<td>156</td>
<td>199</td>
</tr>
<tr>
<td>1960</td>
<td>1060</td>
<td>-</td>
<td>241</td>
</tr>
<tr>
<td>1970</td>
<td>728</td>
<td>143</td>
<td>232</td>
</tr>
<tr>
<td>1981</td>
<td>573</td>
<td>159</td>
<td>236</td>
</tr>
<tr>
<td>1985*</td>
<td>526</td>
<td>-</td>
<td>-</td>
</tr>
<tr>
<td colspan="4">FUENTES I.N.E.: Censo de la Población. Nomenclátor.   Provincia de Vizcaya (varios años).</p>
<p>* AYUNTAMIENTO DE BARAKALDO: Padrón Municipal de   Habitantes de 1981. Rectificación de 1985.</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>La evolución de la población, durante la postguerra, es descendente. El éxodo rural característico de esta época se ve incentivado aquí por la proximidad del casco urbano de Barakaldo, y su oferta de mayor calidad de vida. De los 526 residentes contabilizados en 1985, 208 corresponden a la zona baja del valle (Gorostiza-Ureta, Mesperuza, Santa Lucía), y tan sólo 318 al núcleo de El Regato. Otras 29 personas residían en Bengolea. Se trata de una población envejecida, con una media de edad muy alta.</p>
<p>Los restantes núcleos de otros municipios no añaden efectivos humanos dignos de consideración estadística. Su evolución histórica no puede seguirse puesto que, como ninguno de ellos es entidad de población, no aparecen en las fuentes. Actualmente (1987), el núcleo de Las Barrietas, del Valle de Trapaga, cuenta con 5 viviendas, en las que habitan 9 personas. En La Górriga, del mismo municipio, existe un solo núcleo familiar de 5 personas. En cuanto a Castaños, son 2 los residentes en sendas casas de Galdames, y la única ubicada en Güeñes cuenta con otros 2 moradores. Las explotaciones agropecuarias de estas casas, así como las de otras actualmente deshabitadas, son atendidas a tiempo parcial por miembros más jóvenes de sus primitivos grupos domésticos, y que actualmente residen fuera de la zona.</p>
<p>A pesar de esta progresiva reducción de la población, la presión humana sobre el entorno es cada vez mayor. En la actualidad, el impacto más significativo está a cargo de los grandes contingentes de población del casco urbano, desplazados a diario y en fines de semana, para desarrollar prácticas de esparcimiento.</p>
<p>2.1. Ampliación espacial del agrosistema</p>
<p>Los impactos paisajísticos se producen por los cambios en los usos del suelo. La alteración del medio natural no se debe tan sólo al binomio industria-urbanización, sino que las alteraciones producidas por el propio cambio de estructuras del medio ambiente rural han sido muy importantes.</p>
<p>Es muy poco lo que sabemos de la organización tradicional del espacio regateño con anterioridad al siglo XVIII. En 1492, varios vecinos de Galdames protestan por la irrupción de una yeguada en los pastos comunales de Onorio, de los montes de Triano. Las propiedades que el convento de mercedarios de Burceña poseía en el valle, durante los siglos XVII y XVIII, denotan la existencia de un terrazgo agrícola, así como de instalaciones siderúrgicas y de molinos -Bengolea (1633)-, todo ello en el fondo del valle y somos inmediatos: Bengolea, Gorostiza, Mesperuza, Urkullu y Tellitu.</p>
<p>En líneas generales, se produce una gradual ampliación espacial del agrosistema a costa del medio natural, motivada por la presión demográfica. La introducción del maíz supone importantes cambios en la estructura agrícola. Retroceden los pastos y el área central del cultivo se concentra en las partes bajas de los valles, al tiempo que se produce una ampliación del área roturada. En Abando, anteiglesia vecina de la de Barakaldo, se crean roturas y novales a partir de 1596. La fogueración de 1704, efectuada durante el período depresivo del tránsito de siglo, testimonia que sobraban tierras y que se había producido un reagrupamiento de las fincas abandonadas. A partir de ese momento, el crecimiento de la población se traduce en la ampliación del espacio roturado.</p>
<p>Las nuevas roturaciones se denominan con los nombres genéricos de roturas y quebrantas. Las primeras se realizan cultivando nuevos terrenos ganados al monte, que se explotan durante dos o tres años, mientras que las quebrantas consisten en la reducción definitiva a cultivo. La ampliación del área roturada en Barakaldo fue considerable a lo largo del siglo XVIII. Durante 1771-1775 Barakaldo obtuvo en sus tierras novales el 28 % de la cosecha de trigo, 21,35% de la de maíz, 15,39% del chacolí y 53,93 % de manzana, siendo estos porcentajes en su conjunto los más elevados de Bizkaia.</p>
<p>Estas nuevas roturaciones han dejado huella perenne en la toponimia regateña. Existe un paraje y casa denominado La Quebranta, así como una Roturilla. Entre 1870 y 1879 se citan 72 roturas, ubicadas en 42 puntos diferentes de Barakaldo, casi todos ellos del valle de El Regato: Carrascal, Sotola, Ramo, Estubalse, Eelgarriz, Solagan, etc. Durante la segunda mitad del siglo XIX son numerosos los vecinos que se dirigen al Ayuntamiento en demanda de parcelas de comunal para someterlas a cultivo.</p>
<p>En cuanto a los cultivos concretos, Trueba constata la variedad y densidad de las especies frutícolas existentes en El Regato hacia 1882. Sin duda, en la zona baja del valle ya existían cultivos de hortalizas.</p>
<p>La anteiglesia de Barakaldo fue uno de los principales productores de chacolí de Vizcaya. Las cosechas locales de 1857 y 1861 representan el 20% de las obtenidas en el conjunto del territorio histórico. En los deslindes y amojonamientos de montes comunales (1863-1888) se citan como linderos varios viñedos en Uraga e Iturripe. Por esos mismos años también existían viñedos en Tellitu.</p>
<p>Otra forma de ampliación del agrosistema a costa del bosque fueron los seles. E sel es un terreno de forma circular en medio del bosque, reservado para el cultivo del prado y pasto, y guarda del ganado. La sentencia del pleito citado (1533), enumera los seles de Barakaldo pertenecientes al Duque de Frías, de los que en base a la toponimia actual, únicamente pueden identificarse los de Ansoleta y Asalgieta (Salgeta) como ubicados en El Regato. Los deslindes efectuados durante la segunda mitad el s. XIX citan los de Modorrueta, el del Sr. Arana -hacia Iturripe- y el de Salgita sobre Tellitu. Otros edificios de carácter ganadero, probablemente más recientes, fueron las bordas o corrales de Traskilotxa, Vacuna, Argalario, etc.</p>
<p>Además de la explotación forestal, los montes de El Regato se dedicaban al pastoreo, fundamentalmente de ganado cabrío. En 1848 el ayuntamiento publica una disposición por la que se limita el pastoreo de ganado lanar a la zona alta de los montes. )e fija una línea, rectificada en 1849, a partir de la cual y hacia abajo se amenazaron multas a los transgresores. Durante la segunda mitad del siglo XIX consta la práctica de esta actividad en los montes de La Tejera, Arrolaza, Beato, Tumba de Tellitu, Triskilotxa y Cauce de Bengolea.</p>
<p>2.2. Explotación forestal y siderurgia tradicional</p>
<p>2.2.1.-Explotación forestal</p>
<p>Los bosques de Barakaldo, de forma similar a los del resto del país, eran de varios tipos. En primer lugar los espontáneos o naturales, más numerosos y de mayor extensión, poblados fundamentalmente de bortales (madroñales). Estos montes pertenecían a la anteiglesia y se destinaban a abastecer de leña el fuego de los hogares, si bien existían en ellos arboledas de propiedad particular. También proveían de carbón a los caleros y, al parecer, a las ferrerías. Las citadas arboledas de castaños y robles trasmochados, cuyas ramas servían para la elaboración de carbón vegetal, con el que alimentar los hornos de las ferrerías. Por último, las sebes o sieves, de las cuales unas eran naturales y otras plantadas de robles y castaños, que se cortaban por la cepa para reducirlos i carbón o para otros usos.</p>
<p>La operación de carbonización se realizaba mediante la combustión incompleta le una pila de madera, la «hoya» o carbonera, cubierta de arcilla y ramas, que ha constituido un elemento característico del paisaje humanizado de El Regato hasta hace una treintena de años.</p>
<p>Bosque y ferrería forman un binomio indisociable, puesto que la existencia de aquél es determinante para el emplazamiento de una ferrería, a la que proporciona combustible. Una ferrería tipo realizaba un enorme gasto de carbón y, por lo tanto, le madera: unas 3.500 cargas de carbón -o 15.000 de leña- anuales, es decir 2.500 m3 de madera. A partir de este dato es fácil deducir el correspondiente a las ferrerías existentes en El Regato. Las fanderías de Barakaldo, de tecnología más moderna, ya utilizaban en 1803 carbón de piedra, procedente de Asturias e Inglaterra.</p>
<p>La historia de la siderurgia tradicional es el relato de la destrucción progresiva e imparable del antiguo «saltus». El proceso de deforestación comienza a fines del siglo XVIII para consolidarse durante la primera mitad del XIX. Además de las ferrerías, la edificación de nuevas casas y la tala y venta de montes para el pago de impuestos, serán las principales causas del retroceso del arbolado. Paradójicamente, la decadencia y desaparición de las ferrerías precipitó su tala, puesto que quienes vivían de fabricar carbón o de acarrear vena se vieron obligados a roturar nuevas tierras, destruyendo el bosque.</p>
<p>Como todo bien escaso, los bosques de Barakaldo fueron objeto de apetencia, dando lugar a una serie de contenciosos entre ferrones, propietarios de montes, carboneros y municipio. El primero de éstos se produjo a mediados del siglo XVI, entre el Condestable de Castilla y el rentero de la ferrería de Urkullu, contra los vecinos que «a mano armada talaron estas propiedades señaladamente el monte llamado Mala Cuesta», a quienes se condenó a pena de cárcel y destierro por tres meses.</p>
<p>En 1719, se produce un pleito para el cese en el aprovechamiento de 6.000 cargas de carbón en los montazgos situados en los lugares de Burzako, Olabarrieta, Urdandegieta y Urdaibi. Se especifica que estos dos últimos son madroñales, mientras que en los primeros el carbón se obtenía a partir de las ramas de roble, quemándose los madroñales o bortos para facilitar la extracción de aquél. Parte de este carbón se destinaba a la ferrería de Urkullu. Los dos primeros parajes están ubicados en la actual jurisdicción del Valle de Trápaga, y los segundos en la de Barakaldo.</p>
<p>Poco más adelante, en 1727, se reconocen los montes comunales de Barakaldo, para determinar qué partidas o cargas de carbón correspondían a las ferrerías de Aranguren, Bengolea, Urkullu y una cuarta cuyo nombre no se cita. Se determinó que, de las 9.415 cargas de carbón vegetal correspondientes a los montes asignados a la ferrería de Aranguren, se reservarían 1.700 «para el gasto de las fogueras». Se reducen a carbón los &#8220;madroñales comunes&#8221;, exceptuando los troncos de castaños y otros árboles de propiedad particular.</p>
<p>En 1773, el propietario del monte llamado Belakola, en Tellitu, denuncia a un vecino por la «corta y tala por pie y rama» de castaños, robles y madroños para fabricación de carbón, tablas y «paliza» para emparrados.</p>
<p>A comienzos del siglo XIX, en 1804, se censan en Barakaldo 27 arboledas de robles y 33 de castaños, que representan respectivamente el 0,77% y el 5,73% de los existentes en Bizkaia. No se cita ningún arbolado de especies como el haya, encina o nogal.</p>
<p>El panorama de los montes públicos baracaldeses de 1863, estaba sumamente empobrecido, ya que se afirma de ellos: «Todos los expresados montes son sierra calva, y sólo en pequeños espacios producen argoma y broza, pero en tan corta escala, que los vecinos tienen que comprar leña en la Anteiglesia de Erandio y otras, y en las villas de Bilbao y Portugalete estiércol para abonar sus tierras de labor». Estos predios están «destinados á pasto del ganado de los vecinos de los respectivos barrios, y á criar broza, argoma y leña ó combustible, y a desahogo (esparcimiento) y conveniencia de los mismos vecinos». Ya en 1877, el ayuntamiento emite un bando en El Regato e Irauregui prohibiendo cortar cepas de borto en los «montes madroñales pertenecientes á esta Anteiglesia» y, este mismo año, impide la reducción a cultivo de un bortal en Poseta.</p>
<p>La especificación de las especies arbóreas existentes en los montes de propios de El Regato en 1866, permite evaluar los distintos usos de estos montes, cuya superficie representa más del 18% de la zona del valle sita en jurisdicción de Barakaldo.</p>
<p>El término impreciso de arbolar se refiere, sin duda, a especies tales como castaños y robles, que aparecen infravalorados en esta relación. En otras se llegan a contabilizar hasta diez castañares, ubicados por lo general en las laderas bajas del valle: Ureta, Uraga, Estubalse, Aresti, Arragua, etc. La ubicación del único robledal citado -Rementeria- corresponde a la ribera del Castaños. El resto de especies se distribuye entre catorce montes de bortal situados en las zonas altas: Entre Peñas de Tellitu, Peñas del Tope, Orcón, Sasiburu, La Llana, Hormillas, Modorrueta, etc. Otros seis de argoma y brezo se sitúan a la altura de los castañares: Capárraza, Beata, Cauce de Bengolea, Retozarta, Tumba de Tellitu y la Tejera.</p>
<p>El predominio del bortal, argomas y baldíos es evidente. Sin embargo, es preciso no perder de vista que se trata únicamente de los montes públicos y que los montes privados, poblados de plantíos de árboles, por lo general, no aparecen en las fuentes utilizadas.</p>
<p>2.2.2. Siderurgia tradicional (ferrerías)</p>
<p>La actividad de la siderurgia tradicional, es decir, de las ferrerías, ha ejercido un notorio impacto sobre el paisaje de El Regato. En primer lugar por la intensa deforestación producida, pero también por su infraestructura: edificios, canales y presas. Este último extremo también es aplicable a los molinos ubicados en las márgenes del Castaños.</p>
<p>El sistema de producción ferrerial, por etapas cronológicamente diferenciadas, determina diferentes emplazamientos de las ferrerías.</p>
<p>A) <em>Período de las mazuqueras o ferrerías de aire. </em>Desde los orígenes hasta el siglo XV aproximadamente. Estaban constituidas por unos hornos donde se disponía el mineral de hierro y el carbón vegetal en capas alternativas, mezcla que sometida a combustión permitía la obtención de un metal de baja calidad.</p>
<p>Los montones de escorias residuales delatan los primitivos emplazamientos de estas ferrerías. Se ubican en las zonas altas, en parajes que responden a una combinación lógica de facilidades para el abastecimiento de leña y mineral y para el aprovechamiento del viento. Estas ferrerías de ladera fueron muy numerosas en El Regato. En 1960 se catalogaron 17 en la cuenca alta del Castaños: 4 en La Risquera, 3 en las Cárcavas y Bedular, y sendas en Campa de Tellitu, Campa de las Herrerías, Gallarzaga, Ubieta, La Arana, Vacuna, Burzako, Prados y 2 en la Campa de Burzako. Desde entonces, se han descubierto otras en esta misma zona, así como también en las laderas de Arroletza y Sasiburu.</p>
<p>B) <em>Período de las ferrerías hidráulicas. </em>Estos establecimientos aprovechan la energía hidráulica para mover una rueda de palas, la cual activaba un gran mazo 9 batán que moldeaba el tocho de metal, al mismo tiempo que actuaba sobre un fuelle que activaba el combustible.</p>
<p>Se impone un cambio de localización, en función de la existencia de ríos y arroyos. De aquí que estas ferrerías estaban sometidas al imponderable de la falta de energía durante la época de estiaje. El escaso caudal del Castaños, y aún más de sus afluentes, determinaba un largo período de inactividad, durante casi ocho meses al año. Este período era aprovechado por los ferrones para abastecer de carbón sus carboneras y de vena su arragoa, hoya o plaza donde se quemaban las venas para limpiarlas de impurezas.</p>
<p>En el año precitado, se descubrieron 15 de estas ferrerías hidraúlicas. En el arroyo Agirza: Urdandegieta (Urdiandieta), Las Mazuqueras, el Molinillo, la Presa, la Vena y Agirza. En el arroyo del Cuadro: Martxena, Arzolla, Loíola y Sakona (Urkullu). En el Castaños: Tollaran, Eskauriza, la Fandería, Aranguren y Bengolea. Estas ferrerías disponían de cauces y presas para la conducción del agua. Conocemos la existencia de los cauces de Tollaran y Bengolea, así como de la presa de esta última. La de Aranguren se halla hoy anegada por las aguas del embalse de la Sefanitro. De la mayor parte de las restantes se conservan todavía trozos de presas, paredes, cauces, etc.</p>
<p>Estas actividades han dejado su impronta en la toponimia regateña: Bengolea, Mallararka, Uraga, la Fandería, Rementería, Sangradera, Mazuqueras, El Molinillo, las Herrerías, Arragua, etc.</p>
<p>No es posible ni procede analizar aquí las causas de la lenta agonía de nuestra siderurgia tradicional. El atraso técnico, la pérdida del mercado colonial, la falta de protección arancelaria, las dificultades financieras, el progresivo encarecimiento de las materias primas y, sobre todo, del cada vez más escaso carbón vegetal, se traducen en la progresiva paralización de estas ferrerías, hasta su extinción.</p>
<p>En El Regato, ya lo largo del siglo XVIII, se citan únicamente las ferrerías de Bengolea, Aranguren y Urkullu, de las que ya en 1795 tan sólo funcionaba una. En 1777, se edificó una fandería para cortar hierro y fabricar clavazón. La desaparición de las ferrerías regateñas es muy prematura, puesto que el número de las existentes en Bizkaia permanece constante entre 1687 y 1799. Además del agotamiento del carbón vegetal, es más que probable que el problema del estiaje fuese determinante. Así parece indicarlo el hecho de que desaparezcan en primer lugar todas las ferrerías ubicadas en el curso alto y arroyos afluentes del Castaños.</p>
<p>Algunas de estas ferrerías se utilizaron paralela o posteriormente a su cierre como molinos. En 1633 ya se hablaba de la ferrería y molino de Bengolea y, además, compartieron estas actividades las de Aranguren, Tollaran, Urkullu y Urdandegieta.</p>
<p>2.2.3. Molinos</p>
<p>También existió industria molinera en las orillas del Castaños. El molino hidraúlico funcionaba mediante el aprovechamiento de la energía de los cursos de agua. en 1745 existían 9 molinos en Barakaldo, de los que 3 correspondían a molinos-ferrería, yen 1776 se citan 10. Los correspondientes a El Regato fueron: Bengolea, Aranguren, Retosarta, Tollaran, Urkullu y Urdandegieta. La utilización del caudal del Castaños para usos alternativos fue paralizando los últimos molinos existentes a finales del siglo XIX y principios del XX. La toponimia se hace eco de estas actividades hoy desaparecidas: Cauce de Bengolea, Tollaran, Retosarta, etc.</p>
<p>2.3. Actividades extractivas</p>
<p>2.3.1.-Minas</p>
<p>La actividad minera de mayor relieve en Euskalherria, y aun de todo el reino, tuvo lugar en la jurisdicción de los Siete Concejos del Valle de Somorrostro, limítrofes con Barakaldo, cuyas explotaciones mineras debido a la alta calidad de su materia prima, la proverbial vena, cubrían gran parte de la demanda generada por los establecimientos siderúrgicos situados a lo largo de toda la cornisa cantábrica.</p>
<p>La titularidad de estas minas correspondía a las Encartaciones y podían explotarlas todos sus naturales, existiendo plena libertad para extraer mineral de donde quisieran. Así -pues, existían innumerables excavaciones en el yacimiento de Triano -unas 120 a finales del siglo XVIII-, utilizando una rudimentaria tecnología -de ahí los frecuentes derrumbamientos- y con un exiguo número de operarios -de 3 a 5 cada una- casi todos ellos propietarios.</p>
<p>Por lo que respecta a los Tres Concejos (San Salvador del Valle, Sestao y Santurce), sus minas estaban ubicadas en los Montes Altos de Triano, colindantes con Barakaldo desde el alto de Yedal y Monte Corto hasta el de Burzako, con inclusión del barranco del Cuadro u Oiola, afluente del Castaños.</p>
<p>El impacto de estas pequeñas explotaciones sobre el medio físico de El Regato es doblemente reducido. En primer lugar, por su constricción espacial al citado barranco. Pero, además, por la reducida extensión de las explotaciones -«pues la mayor no pasa de cincuenta pasos»- que no se hacen a cielo abierto, sino mediante pequeñas galerías.</p>
<p>La Junta de Avellaneda y los Tres Concejos trataron de restringir los derechos de extracción y acarreo de la vena para los naturales de las Encartaciones, lo que motivó frecuentes problemas con la colindante anteiglesia de Barakaldo, como en 1664. No obstante, desde finales del siglo XVIII hasta 1864, numerosos testimonios constatan que los naturales de la anteiglesia se dedican a la extracción de mineral en los criaderos de Triano, a su acarreo por el monte con bueyes o mulas ya su conducción por el Galindo en gabarras.</p>
<p>La extracción de mineral era una actividad estacional, que gozaba de plena actividad únicamente durante el estío. La normativa legal impuesta por los Concejos del Valle de Somorrostro trata de limitar los meses hábiles para el carreteo de las venas hacia los embarcaderos, así como el número de animales utilizados, con objeto de que no se descuidasen las faenas agrícolas. En 1850, unos 500 carreteros y 40 gabarreros se encargaban de la conducción de mineral por los embarcaderos de Causo, Ugarte, Galindo y Somorrostro.</p>
<p>2.3.2. Explotación de canteras y caleros</p>
<p>La estabilidad del hábitat baracaldés, hasta el umbral de la revolución industrial, no genera una demanda significativa de materiales de construcción, por lo que las actividades extractivas ejercen un escaso impacto sobre el medio ambiente.</p>
<p>Durante esta época, las canteras eran de pequeña extensión y escaso frente de corte. En Barakaldo, cada barrio tenía sus propias canteras, algunas de las cuales pueden localizarse por medio de la toponimia. En 1861 se plantan castaños junto a «las canteras de Urcullu requeta». En 1866 se cita el «sitio llamado la Cantera», en las inmediaciones de El Regato, a ambos lados del camino y confinando con el río. El escaso impacto de estas canteras permitía una paulatina recuperación paisajística una vez abandonadas.</p>
<p>La piedra arenisca, abundante en la zona, era el material más utilizado para todo tipo de necesidades constructivas -edificación de caseríos, caminos, etc,- por ser más fácil de labrar en cantería que la caliza, la cual prácticamente no se utilizaba.</p>
<p>Otra actividad extractiva, de escaso volumen, fue la derivada de la industria cerámica tradicional. La pequeña tejera, ubicada en el monte denominado «La Tejera» -sobre Cruces y Tellaetxe- es más que probable ocasionara alguna pequeña calicata en la zona liminal de los barrios de Burzeña y El Regato.</p>
<p>Desde fines del siglo XVII se empieza a usar la cal como abono o enmienda agrícola, y su utilización se había generalizado en el país para 1766. El encalado fue una práctica muy utilizada para mejorar las tierras con exceso de arcilla, o bien de las demasiado ácidas, y sobre todo las sembradas de maíz.</p>
<p>La cal se obtenía mediante la calcinación de piedra caliza en unos hornos, denominados calero o calera en castellano, karabi o karobi en euskera. Se utilizaba argoma y brezo para alimentar el fuego. Estos hornos se construían en las inmediaciones de los caseríos, próximos a una cantera de pequeña extensión y apenas visible en el paisaje, de la que se extraía la caliza.</p>
<p>Nuevamente, la toponimia local nos proporciona noticias de estas actividades. Ya en 1727, se cita el camino que va desde el Calero hasta el monte Askagorta. Junto a la primitiva presa de Gorostiza y actual casa de «Monto», se ubica el término denominado Calero o Caleru en 1860. En 1800 ya se cita el Calero de Mezquita, lugar próximo al actual cementerio de La Arboleda. Asimismo, en el barrio de Castaños consta la existencia de otro calero a comienzos del siglo actual.</p>
<p>Determinados topónimos regateños, tales como Hornillo de la Masia, Hornillo de San Roque, sugieren ubicaciones de pretéritos hornos de calcinación.</p>
<p>Pero es al pie del macizo calizo de Tellitu-Peñas Blancas, donde la toponimia ofrece ejemplos más inequívocos. La zona más antigua del barrio de Tellitu se conoce con el nombre de Karasoker, compuesto de karasa (mina de cal) y oker (torcida, equivocada). El «terreno denominado Carasoquer», según una escritura de peritaje técnico municipal fechada en 1867, limita «al poniente con peñascal del pueblo». El escarpe rocoso situado un poco más arriba de Karasoker se llama actualmente Peña Roche, nombre al que se le ha atribuido arbitrariamente la etimología de Arriotxe (peña del buho). Pero en 1863, al efectuarse el deslinde del monte bortal llamado «Entre peñas de Tellitu», se fija el primer punto de referencia «en la cúspide y sobre la peña llamada Arroyeche». El significado de este topónimo es bastante transparente. Se trata de un compuesto de arroi=cantera, -del más usual arrobi- y de etxe=casa. Arroietxe=casa de la cantera.</p>
<p>Confirmando esta hipotética ubicación, en el propio Karasoker o algo más abajo existe un lugar denominado «pieza del Calero». Existió otro de éstos en la Peñorra, junto a la actual «casa del Portugués». Además, en Tellitu se tiene noticia de la ubicación de otros dos caleros más.</p>
<p>Cantera y caleros debieron ser de escasa entidad, puesto que no han dejado huella apreciable en el paisaje.</p>
<p>2.4.-Caminos y puentes</p>
<p>El Regato constituye, durante el transcurso de todos estos siglos, un pequeño núcleo de población mal comunicado con Amézaga-Retuerto, vía de acceso a la capitalidad de la anteiglesia y al Camino Real de Bilbao a Santander. Es más probable que, con anterioridad al siglo XVIII, los meandros del río debieran atravesarse por los vados, lo que conlleva la imposibilidad o gran dificultad para la utilización del carro, debiendo efectuarse el transporte a lomos de caballerías, medio de transporte habitual de la sendas mulateras periféricas.</p>
<p>Durante todo el siglo XIX se suceden incesantes reclamaciones de los vecinos para que el ayuntamiento proceda a la reparación, o reposición, de alguno o de todos los puentes escalonados a lo largo del Castaños y de los arroyos tributarios del mismo. La documentación cita los puentes de Bengolea, Urkullurreketa, Igulis, Anbia-Eskauriza y los dos de Urkullu. Las frecuentes avenidas de aguas deterioran los puentes e invaden los caminos, también interceptados coyunturalmente por el ferrocarril «Luchana Mining». Reclamaciones y disposiciones municipales al respecto se suceden en 1832, 1841, 1846, 1847, 1859, 1862, 1864, 1871, 1873, 1876, 1877, 1879 y 1881. En 1870, se afirma que «se halla el Barrio del Regato aislado sin que puedan pasar ni caballerías ni peatones a no ser por el agua y cuando se aumentan las aguas no hay paso alguno».</p>
<p>En 1878, la mejora del erario público de la anteiglesia en vías de industrialización, había permitido una reparación general o nueva construcción de cuatro puentes de madera en El Regato. Pero, todavía en 1891, el estado y la estrechez de los puentes impedían el tránsito de carros, imposibilitado frecuentemente también a través de los vados por las crecidas experimentadas por el río.</p>
<p>Es fácil suponer el efecto negativo de estas deficientes comunicaciones sobre la economía del valle, y en particular de su industria, como lo hace notar la reclamación de 1859. Este sería, sin duda, un factor coadyuvante en la temprana desaparición de las ferrerías de El Regato. Por el contrario, el impacto medioambiental derivado de la existencia de vías de comunicación se ve minimizado.</p>
<p>3.-De la industrialización a la Guerra Civil (1876-1936)</p>
<p>3.1.-Ampliación espacial del agrosistema</p>
<p>A lo largo de estos años, continúa produciéndose una ampliación espacial del agrosistema. Surgen nuevas explotaciones en las laderas, sobre antiguos seles y bordas: la Mirandilla, Salgeta, Traskilotxa, Burzako, etc¡ Este último lugar, en el límite de Barakaldo con San Salvador del Valle y Galdames, se convertirá en una barriada de cuatro casas hasta su desaparición, en 1955, debido a la plantación de pinos. Se intensifican y expanden los cultivos hortofrutícolas, para atender la demanda procedente de los cercanos núcleos urbanos creados por la industrialización. La vegetación natural experimenta un proceso de degradación, retrocediendo los bosquetes de frondosas y matorrales en beneficio de los pastizales.</p>
<p>3.2.-Explotación forestal</p>
<p>Gran parte del empobrecido monte público baracaldés apenas sirve de soporte a una vegetación arbustiva de argomas y brezo, cuya extracción y transporte -con fines de abonado agrícola- se lleva a cabo mediante carretas. El Catálogo de los Montes de Utilidad Pública de Vizcaya (1901), tan sólo cita el madroño (borto) en, Barakaldo, omitiendo otras especies -roble, castaño, encina-. Estos bortales, aún importantes, sirven de soporte a la actividad carbonera sometida a una creciente demanda, tanto para usos domésticos como industriales, puesto que las baterías de A.H.V. y de Echevarría utilizarán carbón vegetal al menos hasta 1915.</p>
<p>Durante los años que preceden a la Guerra Civil, numerosos obreros en paro someten a una explotación intensiva a los bortales sobre todo, a los más próximos al casco urbano (La Tejera, La Sieve, etc.), con objeto de abastecer de leña sus hogares y de comercializar el excedente obtenido. Una vez agotados estos bortales, extraen incluso las raíces.</p>
<p>La madera de roble es muy apreciada para traviesas de los ferrocarriles mineros y, en consecuencia, esta especie se ve sometida&#8217; a una intensa tala. Los casi 3.000 robles existentes entre El Cuadro y Castaños (Galdames), conocieron este destino. Por estos mismos años, la denominada «tinta del castaño» acaba con buena parte de estos árboles que, entremezclados con robles, poblaban la parte baja del valle y que no se replantan, ya que su fruto ha perdido el papel que desempeñó en la primitiva dieta campesina invernal.</p>
<p>El Ayuntamiento de Barakaldo será uno de los primeros en establecer un concierto con la Diputación para la plantación de pinus insignis, repoblaciones que principiaron a fines de 1917 y se prolongaron hasta 1920. La calidad de su fibra para pasta de papel y su utilización como apeas para otros usos, determinan su introducción masiva. La plantación de grandes superficies de pino se inicia por la Diputación en 1928, como forma de paliar el paro, en la zona de Peñas Negras. Diversos propietarios se irán sumando a esta actividad repobladora, introduciendo el pino en sus montes.</p>
<p>3.3. Actividades extractivas</p>
<p>3.3.1. Minas</p>
<p>El crecimiento de la producción de mineral de hierro vizcaíno estuvo estrechamente vinculado a las innovaciones técnicas -descubrimiento del Bessemer y a las necesidades de la siderurgia de Europa Occidental. La abolición de las últimas restricciones forales al término de la Guerra Carlista (1876), inclina definitivamente a la siderurgia británica a cubrir su déficit de mineral con importaciones de Bizkaia. Esto estimula la exportación y, posteriormente, las inversiones de las sociedades siderúrgicas de la Europa industrializada, que funda sus propias compañías mineras, tales como «Orconera Iron Ore», «Franco-Belge» o «Luchana Mining». La intensa explotación de la cuenca minera de Somorrostro determinó su declive a medio plazo.</p>
<p>El núcleo minero de El Regato o Arnabal, al S.O. de la gran mancha de Matamoros, se halla situado sobre bancos calizos intercalados en el cretácico inferior y otros sobre areniscas, cuya vena principal fue la hematites roja. Orográficamente, se escalona en las laderas que desde Argalario y Mendibil descienden hasta el fondo del valle recorrido por el arroyo Cuadro u Oiola. Las minas de mayor entidad fueron Las Julianas, en jurisdicción de Barakaldo, y sobre areniscas. También las de Paquitas, Manuelas y Lejana, en el contacto entre areniscas y calizas, ya en el Valle de Trapaga y Ortuella, a las que habría que añadir la Pikwick. En las laderas de Argalario se asentaban, asimismo, las minas Elvira, Aumenta e Impensada.</p>
<p>Por lo que respecta a Tellitu y al macizo kárstico de Peñas Blancas, allí se ubicaron las minas Figueras, Elena, Augusta y La Negra. Debajo del Apuko las de Teresa, Salvadora, Emilia y Llanillos. En las inmediaciones de Saratxo (Güeñes), las minas de las Teresas. Entre el Pantano Viejo y Castaños (Galdames), las de Polveros, Dificultosa y Gil Bias.</p>
<p>Las explotaciones y catas mineras fueron también abundantes en la zona de Sasiburu. Desde su cumbre hasta la presa del actual embalse de Sefanitro, se escalonaban las minas Paquita, Hormidas, Boni, Vicente, Berna, Bienvenida y la Concepción. Al otro lado de la carretera, sobre Mesperuza y Pasajes, son dignas de mención las minas de San Gregorio, San Pedro y Mingolea.</p>
<p>La calcinación del mineral se realizaba mediante hornos especiales, de los que la «Luchana Mining» tuvo establecidos tres en la mina Juliana y uno en La Paquita, del núcleo de El Regato. También, se aprovecharon mediante lavado los minerales procedentes de las escombreras de varias minas: Manuela, Plácido y Lejana.</p>
<p>Para alojar a la numerosa mano de obra empleada en las minas, se crearon nuevos poblados mineros. Gallarta y La Arboleda serán los dos de mayor entidad. En el valle de El Regato, se crean los de Arnabal, La Górriga (Lugorriaga) y las Barrietas (Olabarrieta).</p>
<p>Uno de los factores de mayor interés, por su gran impacto medioambiental, es que las explotaciones se realizaban fundamentalmente al aire libre o a cielo abierto, en forma de grandes canteras. Actualmente, agotados los yacimientos, queda una topografía atormentada. Las inmensas escombreras de esta zona suponen un elemento sobreañadido en la modificación o destrucción del paisaje. Sin embargo, subsisten algunos afloramientos calizos residuales de reducida extensión en Arnabal, pero de gran interés por su relieve kárstico, y el de Peñas Blancas permanece prácticamente intacto. Se añade a este interés el debido a la implantación de elementos de arqueología industrial: hornos de calcinación, lavaderos de mineral, planos inclinados y vestigios de poblados mineros que constituyen. Paradójicamente, un atractivo adicional.</p>
<p>3.3.2. Explotación de canteras y caleros</p>
<p>El rápido incremento de la población baracaldesa, iniciado con el despegue demográfico consecuencia de la revolución industrial, se traduce en la promoción de numerosas viviendas, construcción de nuevos viales o reparación de los ya existentes y, por consiguiente, en una creciente demanda de materiales de construcción.</p>
<p>Existe escasa información sobre la incidencia de la actividad extractiva en el medio físico del municipio, y menos aún por lo que concierne al valle de El Regato. A través de las actuaciones municipales, y hasta 1883, podemos constatar la existencia de varias canteras en este valle: La Reca, Uraga y Tellitu.</p>
<p>La secuencia cronológica de actuaciones se inicia en 1872, cuando Paulino Lecubarri solicita la saca de piedra en la cantera «de debajo de Uraga» próxima a la carretera, y el ayuntamiento se lo concede por término de un año, satisfaciendo renta de 160 reales.</p>
<p>También en 1872, Alejandro de Allende solicita al ayuntamiento «cantera en Tellitu». Se le concede sacar piedra durante dos años, abonando 300 reales, «sin que pueda perturbar á otro vecino sacar piedra para obra suya». Poco después, el concesionario alega que un vecino considera «que dicha cantera y terreno que ocupa son suyos». El ayuntamiento acuerda exigir a éste los correspondientes documentos de propiedad. Tras desestimar los documentos presentados por Leandro Moya, se acuerda ratificar el arriendo.</p>
<p>Poco después, este mismo año, comienza a extraer piedra de esta cantera Benjamin Smitt, contratista de las obras del ferrocarril de «Luchana Mining». Ante la protesta del arrendatario, el ayuntamiento «teniendo en cuenta que la cantera es del común y que se halla arrendada», acuerda que el alcalde inste al citado contratista para que interrumpa los trabajos extractivos.</p>
<p>Ya en 1873, Allende solicita que se le reintegren los 150 reales que entregó en depositaría por el arriendo. La corporación acuerda que se le devuelvan, «puesto que Alejandro Moya se ha hecho dueño de la referida cantera». Moya había arrendado la explotación de la cantera al contratista de «Luchana Mining», quien construyó un camino más amplio de acceso a Tellitu, apto para acarrear la piedra extraída mediante carros tirados por bueyes. Más tarde, Tomás Santurtún «Tomasillo» sacó piedra de esta misma cantera para la construcción de la carretera de El Regato.</p>
<p>En 1879, Serapio de Goicoechea solicita permiso para sacar piedra en la cantera llamada «La Reca», paraje situado al parecer junto a Oskari. Por las mismas fechas, Alejandro Allende pide al ayuntamiento que le devuelva 200 reales «por una cantera que arrendó a este Ayuntamiento en el punto de Tellitu».</p>
<p>A partir de este momento, se inicia una fuerte demanda extractiva con destino a la reparación de caminos vecinales. Se sacaron a subasta 1.000 m<sup>.3</sup> en 1880 y otros 400 m3  en 1883, procedentes de las canteras de Retuerto, Gastísolo, Landaburu y sieve de la Tegera, situada esta última en el umbral del valle y siendo las restantes externas al mismo. Sin embargo, parece más habitual la utilización de escoria de la factoría siderúrgica de «Ntra. Sra. del Carmen», detectable a partir de 1859.</p>
<p>Más recientemente, hacia 1927, se extrajo piedra arenisca de una pequeña cantera situada en el Tumbero de Sestrika, bajo Tellitu, así como otra de caliza en las inmediaciones del barrio.</p>
<p>La mayor accesibilidad del entorno más inmediato del casco urbano, origina una mayor presión extractiva sobre éste que sobre el valle de El Regato, al menos por lo que concierne a la industria de la construcción. La única excepción corresponde a 1872, cuando se construye el nuevo ferrocarril a las minas de El Regato.</p>
<p>En cuanto a las actividades industriales propiamente dichas, la única digna de mención es la siderúrgica. El proceso de obtención del hierro en los hornos altos exige la utilización de piedra caliza como fundente, pero ésta procede de otras zonas. En 1909, la fábrica de Barakaldo recibía la caliza del distrito de Gallarta, y la de Sestao utilizaba caliza procedente de Galdames y Ortuella.</p>
<p>En cuanto a la cal, su utilización primordial durante esta época es como material de construcción. Desaparecidos los caleros tradicionales, se creó uno en Bituritxa (Lutxana), junto a la vía de «Luchana Mining», ferrocarril que le abastecía de materia prima. Funcionó hasta la Guerra Civil.</p>
<p>3.4. Ferrocarriles mineros y caminos</p>
<p>En 1871 se constituyó la «The Luchana Mining Company», que construyó 12,23 kilómetros de vía férrea estrecha desde las minas de El Regato y del Cuadro hasta los muelles de Lutxana, inaugurada en 1877. El ferrocarril propiamente dicho, de unos 7 Kms., tenía su estación terminal sobre el núcleo de El Regato, lugar hasta el que descendía su plano inclinado para transporte de mineral, que llegaba hasta las inmediaciones de Peñas Negras. Las minas Figueras y Teresa enlazaban con este ferrocarril mediante sendos cables aéreos.</p>
<p>El impacto más notorio sobre el medio físico lo constituyeron las obras de explanación, terraplenado y construcción de la trinchera de la vía. La prepotencia del contratista concesionario de las obras le hizo interceptar caminos y servidumbres públicas a lo largo de todo su trazado, mediante el desvío de cursos de agua, la destrucción de trozos de camino o la obstrucción con materiales. Esta situación se inició en 1872, prolongándose durante años.</p>
<p>De esta forma, quedaron interceptados los siguientes caminos: de Amezaga a Urkullu; de Urkullurreketa a Mesperuza; Gorostiza-Mengolea-Barranco de Uraga; del Caleru a Kaparresa; de Eskauriza a Santa Lucía; de Eskauriza a Arnabal, Arestegi y barranco de Traskilotxa; de Urkullu a Poseta y Arestegi.</p>
<p>En 1879 aún no se había efectuado la rehabilitación de los caminos interceptados. En 1888, con motivo de obras de reparación, se vuelve a interceptar el camino del barranco de Mazerka, dejando incomunicadas todas las heredades situadas al norte de la vía.</p>
<p>3.5. La industria del agua</p>
<p>El proceso de industrialización y urbanización de Barakaldo genera una demanda de agua para nuevos usos. Fundamentalmente, como materia prima en la industria siderúrgica (procesos de enfriamiento) y minera (procesos de lavado). Asimismo, como bien de consumo directo para la alimentación y la sanidad pública y privada de la población.</p>
<p>Lo que era un recurso natural de propiedad común pasa a ser un bien producido, con un mercado que asigna los distintos usos en competencia. El agua se reconduce desde sus cauces naturales hasta los puntos de ubicación y usos, con la consiguiente alteración del volumen que de forma natural discurre por dichos cauces.</p>
<p>3.5.1. Captación de agua en Bengolea</p>
<p>La industria es pionera en este proceso de nuevas utilizaciones del agua, y su impacto se ejercerá fundamentalmente sobre el río Castaños o Regato durante esta primera época.</p>
<p>La sociedad «Ibarra y Compañía», propietaria de la fábrica «Ntra. Sra. del Carmen» -fundada en 1854- se convirtió en titular del aprovechamiento de las aguas de Mingolea y Regato y servidumbres de acueductos de conducción a la factoría, así como de los molinos Mingolea y Retuerto, adquiridos para compensar su pérdida de fuerza motriz a causa del nuevo uso.</p>
<p>En 1882, estos bienes son adquiridos por la sociedad «Altos Hornos y Fábricas de Hierro y Acero de Bilbao». En 1909 su sucesora, la sociedad «Altos Hornos de Vizcaya», verificaba la toma para abastecer la fábrica de Barakaldo en Bengolea, por medio de tres bombas de impulsión, que conducían el agua a través de tuberías de 4 Kms., de longitud. En 1895, esta toma ascendía a 28 l., de agua por segundo, de los 38 que el río llevaba en otoño. Los 10 l. restantes del cauce eran utilizados por los vecinos de las inmediaciones para el lavado de ropa en el río. Esta captación motivó la protesta de 300 vecinos en 1887.</p>
<p>3.5.2.-Embalse o «Pantano Viejo»</p>
<p>Pero la actuación decisiva es<em> </em>la del Pantano de El Regato, denominado actualmente «Pantano Viejo». En base al primer proyecto, de 1895, José de Echevarría y Rotaeche pretende construir dos presas en los arroyos de Castaños y Oiola, pronto reducidas a una sola en el primero de éstos, con objeto de abastecer los pueblos y fábricas de la Margen Izquierda. Se proyecta un volumen de agua embalsada de 560.000 m.<sup>3</sup> sobre una superficie de 50.200 m!, y una presa de 30 m. de altura.</p>
<p>El Ayuntamiento de Barakaldo se opone frontalmente al proyecto, y el vecindario aporta más de 600 firmas contra el mismo. Las obras proyectadas supondrían la privatización de un bien de utilidad pública, necesario para diversos usos (lavado de ropa, riego, pesca, etc) e innecesario para un abastecimiento doméstico ya satisfecho, dejando en el río un caudal de 20 I. por segundo.</p>
<p>Tras serias tensiones se llegó a un acuerdo, en virtud del cual el concesionario se obliga a ceder gratuitamente al Ayuntamiento de Barakaldo 12 I. de agua por segundo -que en 1905 eran sólo 9-, ya entregar en un depósito que éste construiría en Róntegui. Cede, asimismo, a la corporación municipal el molino de Aranguren por término de 99 años, mediante un canon simbólico. Este mismo año, el primitivo concesionario transfirió sus derechos a la compañía «Aguas de El Regato».</p>
<p>La presa se terminó en 1901, y el embalse pasó a propiedad de la Sociedad Altos Hornos de Vizcaya en 1902. Definitivamente, la altura de la presa será de 18 m., ocupando el embalse una superficie de 20.200 m.2, y con una capacidad para almacenar 150.000 m<sup>3</sup>. Su longitud es de 500 m., y su anchura máxima de 75 m.</p>
<p>Su impacto medioambiental, al menos por lo que concierne al paisaje, no es excesivamente negativo. En la actualidad constituye un eco sistema húmedo de interesante vegetación y fauna. Es una zona idónea para actividades de esparcimiento.</p>
<p>3.5.3. Captaciones para el abastecimiento urbano</p>
<p>En la cuenca alta del Oiola, y ya en 1899, el Ayuntamiento de San Salvador del Valle, efectuó la captación de los manantiales de Ubieta, el Acebo y el Cuadro, en jurisdicción de Galdames, para la traída de aguas al barrio de La Arboleda. Poco después, la compañía de Aguas del Regato y la Luchana Mining, compiten por el aprovechamiento de las aguas de Onorio, Peñalada, Candibal, Marchena y El Cuadro. La primera, pretendía desviarlas hacia el embalse de su propiedad, y la segunda, destinarlas al lavado de minerales. Varios vecinos protestan contra la privatización del agua precisa para abrevar sus ganados, para el regadío y para el lavado de ropa de Barakaldo y poblaciones limítrofes. Ortuella efectuará su toma de aguas en el manantial de Peñas Negras.</p>
<p>3.6. Contaminación del agua</p>
<p>Ya en esta época comienza a plantearse el problema de la contaminación de las aguas, derivada fundamentalmente del lavado de minerales. En 1899, el problema surge con la mina «Dificultosa». Además de los vertidos de lodo y residuos minerales, la incidencia de las escombreras de mineral introduce modificaciones en los cauces naturales de los arroyos. Con el fin de que los escombros de la mina «Polveros»» no afectasen a las aguas embalsadas en el Pantano Viejo, su concesionario obligó a los propietarios de aquélla a construir un túnel de piedra por el que, durante unos 150 metros, discurre el río Castaños en el barranco de Las Mazuqueras.</p>
<p>Los nuevos métodos de pesca, mediante la utilización de dinamita y de cal viva, producen un sensible descenso de la fauna piscícola, ya hacia 1883, por exterminio de gran cantidad de truchas.</p>
<p>4. Posguerra, desarrollo y crisis (1939-1986)</p>
<p>4.2. Industrialización agraria</p>
<p>Durante este período se produce un reajuste del espacio cultivado. Se abandona el cultivo de la vid y, paulatinamente, de los árboles frutales, en beneficio de pastizales y pinares que ven aumentar su superficie. La horticultura se afianza en el fondo del valle, así como en las laderas de La Dinamita y Espinueta, próximas a la aglomeración urbana e intensamente humanizadas.</p>
<p>Los cultivos bajo plástico de horticultura intensiva, que comenzaron a introducirse en el País Vasco hacia 1970, constituyen una innovación técnica de muy reciente implantación en el espacio agrario de El Regato. Se trata, por el momento, de actuaciones muy localizadas, con una superficie cubierta en torno a los 1.000 <em>ml. </em>Los seis invernaderos-túneles de Santa Lucía en la falda del Argalario, los dos existentes en Urkullu al final de la carretera provincial, el situado en la orilla derecha del embalse de Oiola, más los dos de la vega de Gorostiza dedicados a cultivos florísticos, son los únicos existentes en la actualidad.</p>
<p>Al impacto visual ejercido sobre el paisaje, hay que añadir las obras de captación y desvío de agua: para mantener irrigados estos cultivos industriales.</p>
<p>4.3.2. Explotación forestal, pistas e incendios</p>
<p>El período de autarquía económica inmediatamente posterior a la Guerra Civil, prolonga la utilización del carbón vegetal como combustible barato. Durante estos años, incluso llegó a utilizarse en los gasógenos como alternativa a la escasa gasolina. Los últimos carboneros prolongaron sus actividades hasta el umbral de la década desarrollista (1960). Aparte de algún otro ejemplo aislado en la zona baja del valle, el carboneo intensivo tuvo su último reducto en Castaños y Salgeta (Tellitu), cuyos carboneros abastecieron el consumo doméstico de Ciérvana, Gallarta, Triano, La Arboleda, El Regato y Burzeña. La materia prima se obtiene de los bortales, cuya extensión va quedando reducida a pequeñas extensiones: Tellitu-Peñas Blancas, barranco de Ansoleta, Las Mazuqueras, Agirza, etc.</p>
<p>A partir de 1937 comienza a recogerse el fruto de las primeras plantaciones de pino insignis. La rentabilidad de este árbol, tanto para su reducción a celulosa como para la industria de la construcción, hace que se repueblen con el mismo la mayor parte de los montes particulares, incluso los menos aptos. En El Regato se crean grandes masas forestales de insignis en la ladera N. de Apuko, NO. de Sasiburu, Santa Lucía, Orkon-Frados, Agirza-Eretza, zona de Cotarros y Alto de Galdames. En la zona de Saratxo-Castaños, la Papelera Española adquiere pinares a sus antiguos propietarios, con destino a su planta de Aranguren. También se crean repoblaciones de pino marítimo en la ladera N.E. de Sasiburu (Kukutxas), así como de eucaliptus en Kaparruza y La Arana, estas últimas, de pequeña extensión.</p>
<p>La mayor parte de los bosques de pino que rodean al Regato sufren periódicamente incendios, cuyas causas obedecen a la negligencia ya la intencionalidad. Recientemente, los incendios han devastado la ladera N. de Sasiburu, destruyendo pinares y eucaliptales, principalmente.</p>
<p>Las numerosas pistas forestales trazadas en estos bosques de pino sirven para esquilmar el monte, a la par que producen una mayor erosión del terreno. También constituyen una vía de penetración para los cazadores, así como un efecto visual desagradable.</p>
<p>La desaparición de especies autóctonas, con la plantación de estas especies de crecimiento más rápido y de mayor rentabilidad, se traduce en talas masivas a matarrasa que se suceden periódicamente, acabando con las especies arbustivas y los retoños del bosque original que resurgen bajo la cúpula de coníferas. Asimismo, favorecen la erosión y los desprendimientos «derruñadas», al dejar al descubierto la tierra en laderas con fuerte pendiente, lo que también conlleva un gran empobrecimiento del suelo por pérdida repentina de cobertura.</p>
<p>En las zonas altas de Argalario y Apuko existen numerosos brotes de roble, resto del antiguo bosque de frondosas que pobló estas laderas, y que son insuficientes para una repoblación espontánea. El pastoreo indiscriminado, que acaba con estos brotes, es otro de los factores que impide la repoblación de las zonas citadas.</p>
<p>4.3.-Canteras: Tellitu y otras.</p>
<p>Durante este período, y una vez superada la etapa de la autarquía económica, el país emprende un proceso sostenido de desarrollo. El vertiginoso crecimiento demográfico de Barakaldo y Margen Izquierda se traduce en una intensa demanda de materiales de construcción.</p>
<p>Cronológicamente, la primera cantera en explotación tuvo un reducido período de existencia, asociándose a la construcción de la presa del nuevo embalse de Sefanitro (1944-1947). Situada a unos 100 m. de la presa, junto a la carretera, y en dirección a El Regato, el impacto visual de esta antigua explotación es evidente, habiéndose perpetuado asimismo la denominación de «La Cantera», con la que hoy se conoce al lugar.</p>
<p>A corta distancia de ésta, unos 300 m., en dirección a El Regato, existió una pequeña cantera para la obtención de arenisca, situada entre la carretera y los caseríos de Uraga. Contó con una pequeña planta de trituración que, adquirida en 1961 por los propietarios de la cantera de Tellitu, se dedicó, fundamentalmente a partir de ese momento, a la trituración de materiales calizos procedentes de aquélla. La de Uraga prolongó su actividad durante algunos años más, abandonándose con anterioridad a 1970. El tipo de suelo ha permitido una rápida regeneración de la vegetación, que actualmente cubre las paredes del primitivo corte.</p>
<p>Hacia 1957, se pone en marcha la cantera de Tellitu, en el macizo kárstico de Peñas Blancas, cuyos trabajos se prolongarán hasta comienzos de los años 70. Su frente de explotación es de 50 m; de longitud por 30 m. de altura. Tras permanecer inactiva durante varios años, en 1975 la empresa da cuenta al ayuntamiento de Barakaldo de su propósito de reanudar las labores de la antigua explotación. De esta forma, da principio un prolongado contencioso, que aún no ha concluido, y del que resumiremos sus rasgos más significativos.</p>
<p>Es en abril de 1976 cuando la empresa «Hormigones Vascos», a la vista de la obsolescencia de las primitivas instalaciones, decide instalar una nueva planta, para lo que solicita licencia municipal. En aquel momento, aún no ha descendido la actividad de la industria de la construcción inmobiliaria, y se espera una fuerte demanda procedente de la construcción de los muelles y escolleras del Superpuerto.</p>
<p>A partir de ese momento, se inicia un movimiento de oposición popular a la cantera, y de defensa del entorno. La Asociación de Familias de El Regato pide la paralización de las obras en marzo de 1977, y con ella todas las de Barakaldo. Se realizan recogidas de firmas y asambleas, además de manifestaciones y excursiones colectivas que, partiendo de Barakaldo, acaban en asambleas al pie de la cantera. Esta movilización popular se prolongará durante los diez años siguientes.</p>
<p>El alcalde decreta la paralización de las obras, en enero de 1978, por carecer de licencia municipal, pero éstas prosiguen y la planta de trituración se termina hacia mayo de 1979. En agosto de 19781a empresa comunica que se han iniciado las obras de la carretera de acceso, desde Tellitu a Basatxu, cuya detención ordena la alcaldía en enero de 1979. Cantera y carretera se paralizan, pero una vez que las obras de construcción de la primera han finalizado.</p>
<p>Las AA.VV. solicitan, en julio de 1979, la demolición de la cantera y la restitución del entorno físico dañado por su construcción. La permanente municipal acuerda, en 1982, la denegación de licencia y consiguiente demolición de lo construido, hecho que no se llega a concretar. Sin embargo, ya pesar de que la mayoría se posiciona contra la cantera, los partidos que integran la corporación van a mantener a partir de aquí posiciones divergentes. PSOE, HB y EE, se posicionan en contra; PNV y CP, a favor. Los primeros, junto con otros partidos minoritarios, sindicatos, ecologistas, movimiento ciudadano y varios grupos culturales, constituyen una Coordinadora Anticantera.</p>
<p>A lo largo de estos años, las instalaciones sufrirán diversos atentados de bomba, reivindicados por ETA, el cuarto de los cuales se produce a finales de 1985, y que ocasionan daños de diversa consideración.</p>
<p>En las Normas Subsidiarias no se contiene prohibición expresa de la actividad en litigio, si bien en ellas se considera la zona de El Regato como de reserva absoluta y objeto de especial protección municipal en defensa de sus valores naturales y paisajísticos. Pero el Gobierno Vasco dictamina, en abril de 1985, que se modifiquen estas Normas para recoger la regulación del uso extractivo y el trazado de los accesos, solicitando una franja de protección paisajística que «suavice el impacto de la actividad extractiva» de la cantera. Poco después, el Ayuntamiento interpone recurso contencioso-administrativo contra esta resolución.</p>
<p>Canteras Basurto, que adquirió 100.000 m.<sup>2</sup>, de la Peña de Tellitu en 1974, indica en julio de 1985 que seguirá los pasos de Hormigones Vascos, en caso de prosperar la resolución.</p>
<p>Otro hito legal es la decisión de la Audiencia Territorial de Bilbao (30-XII-1985) considerando concedida la licencia «por silencio administrativo», decisión recurrida ante el Tribunal Supremo por el Ayuntamiento de Barakaldo (1986). En fecha reciente (24-II-1987), este alto tribunal emitió su sentencia, en la que se considera que Hormigones Vascos no poseía licencia para la construcción de la cantera.</p>
<p>A lo largo de 1986, la Coordinadora Anticantera recaba apoyo de la Comisión de Cooperación con la UNESCO. Los hosteleros de El Regato se posicionan en contra de la cantera, que lesiona el atractivo turístico del valle.</p>
<p>La capacidad de producción de esta cantera es de 720.000 tm/año -3000 diarias-, y la cifra de camiones necesaria para la evacuación de sus productos se calcula en unos 200 diarios. A este ritmo de explotación, la vida activa de la cantera se prolongaría durante 36 años. Las reservas de caliza estimadas ascienden a 27.046.845 t. (10.017.350 m.<sup>3</sup>, sobre una superficie de 55.050 m<sup>2</sup> (ENADIMSA, 1985, 33).</p>
<p>Los impactos de la actividad extractiva proyectada sobre el medio físico, plantean la casuística habitual de este tipo de explotación: emisión de polvo, peligro de voladuras, efectos contaminantes de los acuíferos cercanos, emisión de ruidos e intenso tráfico.</p>
<p>La cantera implica la destrucción parcial del karst de Peñas Blancas, afectando directamente a una superficie en planta de 14 Has., y el previsible deterioro del resto, con toda su riqueza de recursos naturales y culturales: cuevas y yacimientos paleontológicos, red hídrica del macizo, etc. Elimina uno de los ecosistemas mejor conservados del municipio, constituido por sendos bosques de encina y borto (madroño), y otro mixto de roble y castaño en las proximidades del macizo, además de otras doscientas especies vegetales. Con las cuevas desaparecería la única escuela de espeleología de la Margen Izquierda.</p>
<p>Pero el impacto de la cantera proyectada en Tellitu desborda el carácter de una actuación puntual y localizada. Las actividades de transporte, asociadas a la extracción de piedra descartan como zona de esparcimiento el amplio espacio comprendido entre Basatxu y el Apuko, a lo largo de la carretera de acceso. Legitima actuaciones análogas, o de otra índole lesiva, incompatibles con la protección de los recursos naturales. En suma, pone en entredicho la calificación de El Regato como espacio natural a proteger, e hipoteca su utilización como espacio de ocio.</p>
<p>4.4. Carreteras y grandes caminos</p>
<p>Si durante la época preindustrial, e incluso durante las primeras etapas de la industrialización, el valle de El Regato sufrió un déficit estructural de accesos viarios, ahora la situación se invierte, debido a los nuevos usos del suelo.</p>
<p>La carretera provincial de Retuerto a El Regato es el eje vi ario del valle, al menos por lo que respecta a la zona de jurisdicción baracaldesa. Una serie de pequeños ramales asfaltados u hormigonados comunican ésta con las barriadas ubicadas en las laderas: Mesperuza y Tellitu. A Santa Lucía y La Mirandilla se accede mediante un ramal, también asfaltado, de la carretera que conecta con la provincial en Argalario.</p>
<p>Otra serie de carreteras o caminos constituyen accesos a las obras de ingeniería ubicadas en el valle: sifones de El Regato -desde Zabalenkanpa/Sobrecampa y Basatxu-, embalse del Cuadro u Oiola, embalse de A.H.V. (Pantano Viejo). Un tercer grupo lo constituyen los grandes caminos de uso forestal: del Cuadro, del embalse de Sefanitro, de El Regato a Mina Polveros, así como el de Luchana Mining sobre el tendido de la antigua vía. La carretera de la Dinamita y ladera de Gorostiza, constituye una penetración lateral en la zona baja del valle.</p>
<p>A todos estos viales es preciso añadir la pista de acceso a la cantera de Tellitu, construida sin permiso en 1978, que pone en comunicación a ésta con el camino del sifón de Basatxu. Tiene 2.275 m. de longitud, encontrándose su trazado sin concluir, y se utiliza como acceso a los cultivos y prados de la zona.</p>
<p>Este subsistema viario totaliza una longitud de unos 27 Km., para una superficie de 12 km<sup>2</sup> La relación incluye el total de grandes viales existentes, al que habría que sumar numerosas pistas forestales, como las existentes en la ladera. N. de Sasiburu, Orkon y Burzako, además de un sinnúmero de caminos y sendas.</p>
<p>Ya en las jurisdicciones vecinas, la carretera de mayor importancia es la que comunica Zaramillo con Castaños, a través de Saratxo, que penetra en el valle por el corral de Vacuna. El tramo a partir de este último barrio es de reciente construcción, y su longitud aproximada desde Vacuna es de 1.500 m. A partir de esta carretera, toda una red de pistas forestales conecta con Burzako y Peñas Negras, a través de las laderas de Eretza, Ganeran y Pico Mayor. Un último eje de viales recorre la crestería de los Montes de Triano, entre Peñas Negras y Mendibil, dando acceso a las barriadas de La Górriga y Las Barrietas. Los accesos a esta red de caminos se efectúan a través de las carreteras que de La Arboleda conducen hasta Pefias Negras y el cementerio.</p>
<p>Los impactos generados por estas carreteras son diversos. En primer lugar sobre el paisaje, con la creación de importantes taludes y desmontes, desviaciones de arroyos, etc., que constituyen importantes agresiones a la naturaleza. Pero, además, posibilitan el acceso del tráfico rodado, y con él de actuaciones destructoras o contaminantes: vertederos incontrolados, lavado de coches, caza, etc.</p>
<p>El trazado de las pistas ha lesionado seriamente el patrimonio arqueológico, destruyendo monumentos megalíticos como el crónlech de Kanpazaulo y ruinas de ferrerías. La de la cantera de Tellítu deteriora como zona de esparcimiento el amplio espacio comprendido entre Basatxu y Apuko, ya que la puesta en funcionamiento de aquélla ocasionaría un denso y ruidoso tráfico de grandes camiones. (ENADIMSA, 1985, 53-55).</p>
<p>4.5. La industria del agua</p>
<p>La modificación del medio ambiente que van a producir las grandes obras públicas para abastecimiento de aguas durante este período es permanente, ejerciéndose de forma preferente sobre el paisaje, porque el principal impacto se ejerce por su vulnerabilidad visual, como en el caso de las tuberías de conducción de aguas, grandes depósitos y presas de los embalses. Estos últimos, que anegan suelo agrícola y reducen el caudal del Castaños a límites bajo mínimos, son lo que confieren una gran singularidad al área, puesto que crean un biotopo de interés que no existía con anterioridad.</p>
<p>4.5.1. Embalse de Sefanitro</p>
<p>Su construcción se inició en 1944, paralelamente a la de la empresa propietaria, ubicada en el barrio de Bituritxa (Lutxana), siendo concluida en 1947.</p>
<p>La altitud de su presa es de 20 m., y la anchura de la misma 23 m., siendo su capacidad de embalse de 1.250.000 m3. La longitud del embalse es de 2.200 m., y su anchura máxima 235 m.</p>
<p>El impacto ambiental de este embalse fue decisivo, modificando buena parte del fondo del valle. Anegó el pequeño barrio de Aranguren, integrado por cuatro edificios habitados, entre los que se encontraba la casa solar con el molino-ferrería y, además, la ermita de la Concepción. Desaparece suelo destinado a usos agrarios. La primitiva carretera, cubierta por las aguas embalsadas, es sustituida por otra nueva, cuyo trazado aprovecha parcialmente el del antiguo ferrocarril de Luchana Mining. Su construcción, y posterior ampliación, se efectuó destruyendo las ruinas de La Fandería, situadas en las inmediaciones del núcleo de El Regato. A partir de la puesta en funcionamiento del embalse, el caudal del curso inferior del río Castaños se reduce a una cantidad ínfima, siendo prácticamente inexistente durante las épocas de estiaje. La comunicación entre las laderas de Argalario y Sasiburu se interrumpe, puesto que todos los caminos de servidumbre son interceptados por el embalse.</p>
<p>4.5.2. Embalse del Oiola</p>
<p>El vertiginoso crecimiento demográfico de Barakaldo durante el tránsito de los 50 a los 60 implica, entre otras cosas, una notoria insuficiencia del abastecimiento público de aguas. Para hacer frente a esta necesidad, el Ayuntamiento emprende la construcción de sendos embalses en Artiba (Alonsotegi) y en El Regato-Arnabal paraje de Oiolaen jurisdicción del Valle de Trápaga.</p>
<p>Las obras de este último se emprenden en 1958, y su puesta en servicio data de 1964. La altura de su presa es de 42,6 m., su capacidad de embalse es de 875.000 m3., con una cuenca de captación de 6,4 Km2.</p>
<p>Al impacto del propio embalse, es preciso añadir el de la carretera de acceso, construida en parte sobre la antigua vía y plano inclinado del ferrocarril de Luchana Mining. También el depósito de las Campillas, al otro extremo del valle -sobre Bengolea y Retuerto- y la tubería desde el pie de la presa hasta este depósito regulador, con una longitud de 7.611,70 m.</p>
<p>Con anterioridad a la construcción del embalse, Barakaldo ya se abastecía de aguas procedentes de los manantiales de «El Cuadro» o Loyola. En 1945 se llevó a efecto la captación en El Regato del manantial denominado «Tellitu».</p>
<p>4.5.4. Conducción de aguas del Consorcio</p>
<p>El Consorcio de Aguas del Gran Bilbao construyó, en 1968, una tran tubería para el abastecimiento de los municipios integrados en el mismo, procedente de los embalses del Zadorra (Alava). Durante parte de su trazado por el valle de El Regato, esta tubería va al descubierto entre los sifones de Oskariz y la Mota, unos 600 m., entre dos laderas de fuerte pendiente, con gran impacto visual. El resto del trazado, desde el sifón de La Mota a Zabalenkanpa/Sobrecampa en dirección a los depósitos del Consorcio en Agirre, se halla cubierto por una carretera as faltada de acceso al sifón. También desde los depósitos del collado de Basatxu -13.000 m3- hasta el otro sifón se construyó una pista de 600 m. de longitud, con la que enlaza actualmente la de acceso a la cantera de Tellitu.</p>
<p>Al impacto visual de la tubería, es preciso añadir el inducido por las pistas de los sifones. En el de La Mota se han creado vertederos incontrolados y zonas de lavado de vehículos en el barranco de Pasajes. Las del sifón de Basatxu y la cantera se han convertido en un acceso a las laderas de Sasiburu, utilizadas preferentemente por excursionistas y paseantes del barrio de Cruces.</p>
<p>Por esta misma época, AHV construyó otra tubería a partir de su embalse, con tramos elevados de acueducto.</p>
<p>4.6.Otras obras de ingeniería</p>
<p>4.6.1.Tendidos eléctricos de alta tensión</p>
<p>Son tres que, procedentes de la subestación transformadora de La Cuadra, van hasta la de Urioste. Atraviesan el valle de El Regato desde Saratxo y Vacuna hasta Bitarratxo y Mendibil. Fueron tendidos a finales de la década de los 60 o principios de los 70. Otras dos más cruzan la zona baja del valle, de La Dinamita a Espinueta, sobre el Polideportivo de Gorostiza.</p>
<p>Su impacto sobre el paisaje es fundamentalmente visual. Pero, en su día exigió el trazado de varias pistas lineales, cuyas huellas aún son visibles sobre el paisaje.</p>
<p>4.6.2.Gasoducto</p>
<p>Su trazado cruza la zona baja de El Regato (Gorostiza), procedente de la cumbre de Arroletza o Kanpitxu hasta Ureta, en el fondo del valle, para desde allí ascender hasta la loma de Espinueta, desde donde desciende a Retuerto.</p>
<p>Para tender esta tubería de «Gas de Euskadi» en 1985, se excavó una gran trinchera, posteriormente cubierta, y cuyo impacto visual sobre el paisaje aún es evidente.</p>
<p>4.7. Vertederos</p>
<p>Son otro de los grandes peligros que amenazan a la zona. En ésta, existen por lo menos tres vertederos de importantes dimensiones, siendo el más importante el que está situado encima del Colegio &#8220;El Regato&#8221;, en los parajes denominados Olarte y Modorreta. Este vertedero constituye una importante amenaza por su rápido crecimiento -se trata de vertidos a gran escala- así como por su potencial contaminante y destructor del paisaje, habiendo producido en 1985 un incendio que devastó las laderas de Santa Lucía. Le sigue en orden de importancia el vertedero ubicado entre el camino del Cuadro y el de Luchana Mining, sobre el núcleo de El Regato.</p>
<p>Además de estas acumulaciones concretas, por vertidos sistemáticos, los vertidos esporádicos ocupan también un volumen apreciable, pero más disperso. Se acumulan preferentemente en las orillas de las carreteras y de caminos por los que penetran vehículos de transporte, aumentando considerablemente durante los fines de semana. El vertedero de la presa del embalse de Sefanitro, así como el del barranco de Pasajes, constituyen dos ejemplos significativos, que se asocian a sendas zonas de lavado y limpieza de turismos. En este último se han depositado, además, restos de amianto y fibra de vidrio, así como muebles y otros objetos inútiles por su estado. En fecha reciente (5-111-1987), el Ayuntamiento de Barakaldo decidió prohibir el depósito de escombros en Pasajes.</p>
<p>4.8. Contaminación del aire y del agua</p>
<p>Carecemos de datos fidedignos al respecto, por la ausencia de mediciones fiables y sistemáticas. Sin embargo, y dados los altos índices de contaminación del aire en zonas urbanas muy próximas -Cruces, Retuerto- es presumible que los existentes en Gorostiza no deben ser muy inferiores. En cuanto a la contaminación del agua, no tiene demasiada relevancia, al no destinarse al consumo humano. Se observan vertidos sólidos en el río Castaños a su paso por el núcleo de El Regato, e incluso en la laguna de la Pozorra, ubicada a 359 m. de altitud, adonde son transportados de forma peatonal.</p>
<p>La fauna piscícola -truchas, cangrejos, etc se ha reducido considerablemente por la excesiva depredación a la que se ve sometida.</p>
<p>4.9. Varios</p>
<p>En este epígrafe puede citarse la estación repetidora y edificio anexo que, como enlace de transmisiones de la Policía Municipal, se ha construido en la cumbre del Argalario. Resulta de gran impacto, por la vulnerabilidad visual de la zona.</p>
<p>4.10. Equipamientos y servicios</p>
<p>Los equipamientos educativos, al margen del tradicional colegio público situado en la plaza de Anbia, se reducen al Colegio privado «El Regato», cooperativa de enseñanza de Barakaldo y sus proximidades. Este centro, inaugurado en 1971, está situado en Olarte, junto a la carretera provincial. Su impacto actúa en detrimento de la calidad paisajística de todo el valle, puesto que su cuenca visual comprende buena parte de las laderas de Sasiburu y de La Mota.</p>
<p>En el monte Dinamita o Tejera se emplaza el Instituto de Higiene y Seguridad en el Trabajo, ya en el límite entre el valle y el barrio de Cruces.</p>
<p>En la zona baja del valle se ubica el Complejo Polideportivo de Gorostiza, cuya puesta en servicio data de 1974, e integrado por instalaciones cubiertas y al aire libre. Contiguo al mismo se encuentra el Parque de Tellaetxe. Este último, de propiedad municipal, es una zona ajardinada de 168.405 m.2 donde se desarrollan actividades espontáneas de esparcimiento, así como las programadas por el Servicio de Juventud y Tiempo Libre del Ayuntamiento.</p>
<p>Con objeto de proporcionar espacio suficiente al Complejo Polideportivo, fue necesaria la desviación y canalización del río Castaños, convertido en un colector de hormigón a su paso por las instalaciones, destruyéndose la presa de Bengolea y la arboleda allí existente. Existe la posibilidad de que su futura ampliación se oriente hacia la vega de Gorostiza.</p>
<p>El importante contingente de usuarios que se desplaza diariamente a este servicio -a pie, en autobús o en coche-, ejerce un serio impacto de compactación del suelo y destrucción de la vegetación sobre el entorno más próximo, además de un efecto multiplicador de los visitantes del resto de valle. La afluencia de visitantes experimenta un notorio crecimiento durante la estación estival.</p>
<p>Otro equipamiento terciario fue el Campo de Tiro, situado sobre el núcleo urbano de El Regato, para cuya construcción fue necesario explanar y rellenar la vaguada del arroyo Mazorreka. Además de este impacto físico, produjo una sensible contaminación por ruido. En la actualidad se encuentra abandonado.</p>
<p>Recientemente, en 1986, la Diputación ha emprendido la construcción de un refugio de montaña en las inmediaciones del Eretza. Las obras de la nueva pista de acceso han destruido el crónlech de Kanpazaulo.</p>
<p>Otro tipo de servicios, los de esparcimiento y hostelería, se concentran en el núcleo de El Regato, con la única salvedad de los merenderos y «carrejo» de Ureta-Gorostiza. Un primer impacto lo constituyen los edificios donde se asientan, dos de ellos de moderna construcción. Es de mucha mayor trascendencia el elevado número de usuarios atraídos por estos servicios, considerable a diario y mucho más numeroso durante los fines de semana, y cuyo medio de transporte preferente es el automóvil.</p>
<p>4.11. Actividades de esparcimiento</p>
<p>Ubicado a escasos kilómetros del casco urbano baracaldés, el valle de El Regato constituye, desde hace muchos años, un área de vocación recreacional, un espacio del ocio frecuentado por los habitantes de Barakaldo. El curso del Castafios, la pesca, las masas forestales y el singular paisaje constituyen factores de atracción, facilitada por la accesibilidad de este espacio. Los embalses, en especial el de Sefanitro, dotan de alicientes adicionales a la zona.</p>
<p>Sin embargo, inmediatamente antes y después de la Guerra Civil, existen serias limitaciones a la demanda de actividades recreacionales. La primera de ellas, es el escaso tiempo libre de la población industrial. Otra, no menos importante, es que los desplazamientos deben realizarse a pie o en bicicleta, por la escasa difusión del automóvil privado. Por otra parte, el obrero-agricultor de la periferia del casco urbano aún no está definitivamente alienado de la naturaleza, y su relación con ésta se expresa en términos utilitarios y no recreativos. Esta misma periferia u orla rural constituye un espacio alternativo más próximo para la práctica del paseo. Tan sólo minorías muy concretas, como algunos colectivos libertarios de Barakaldo, utilizan preferentemente la zona baja del valle para la práctica del naturismo (nudismo). Su utilización como espacio de ocio, y la práctica de actividades físicas de esparcimiento tan sólo se hará extensiva a grandes masas de población en etapas más recientes .</p>
<p>Durante la década de los 50 y buena parte de los 60, la actividad de esparcimiento más frecuente es el paseo por la carretera y orillas del embalse, así como a puntos muy concretos de la zona baja: campa de la Arboleda (Bengolea), fuentes de la Salud y de Bilgarriz. Otros paseantes, a través de Basatxu, alcanzan el refugio del «Tostadero» y «Las Duchas», atraídos por los alicientes del agua y de la insolación estival. Se practica, como durante la preguerra, el picnic familiar en las riberas del Castaños. El Pantano Viejo es un punto mucho menos concurrido, por la mayor distancia existente.</p>
<p>Existen otras ocasiones recurrentes o esporádicas de esparcimiento que, aunque de periodicidad anual, son significativas por el gran número de participantes. Se trata de las festividades: San Roque, en El Regato, y Santa Lucía, en la ermita de su nombre y campa de Bengolea, desaparecida esta última en 1941 y recuperada en 1986. Durante la primera de ellas, los miles de baracaldeses asistentes -se llegó a hablar de 30.000 hacia 1962 se diseminan por las campas y laderas para comer en grupos familiares o amicales. Ese día, El Regato queda convertido en un vertedero, y la vegetación sufre serios quebrantos. Años más tarde, la difusión de los desplazamientos vacacionales, así como la transformación general del estilo de vida, restan asistencia a la festividad. También diversas entidades, tales como colegios y cooperativas de consumo, organizan periódicamente excursiones por el valle.</p>
<p>Otra actividad es el paseo o excursión por monte. Se trata de una práctica no vinculada al ocio de grandes masas, pero sí de una minoría muy significativa. La ruta más concurrida es la que por Basatxu y «carretera» de los Galdameses se dirige a Peñas Blancas, con extensiones a las cumbres de Arroletza y Apuko, prolongada por los más decididos hasta la cumbre del Eretza. Los propios baracaldeses pero, sobre todo, los vecinos de la Zona Minero-Fabril, acceden a los montes de Triano a través de La Arboleda.</p>
<p>El desarrollo económico va a someter a El Regato a una excesiva presión de usos recreativos. Pueden apuntarse diversos factores, que explican este crecimiento de la demanda:</p>
<p>a) El incremento de la población de Barakaldo. La Anteiglesia, que en 1950 tenía 42.240 habitantes, alcanza 77.802 en 1960, y 108.757 en 1970. Se trata de una población joven, puesto que buena parte del incremento se debe al aporte inmigratorio de población en edad activa.</p>
<p>b) El incremento de la esperanza de vida, y con él una mayor participación del sector de población con más tiempo libre disponible: la tercera edad. Siempre a partir del establecimiento de la jubilación obligatoria y anticipada.</p>
<p>c) La ampliación del tiempo libre, con la progresiva configuración del fin de semana.</p>
<p>d) Recientemente, el rápido incremento de la tasa de paro, especialmente acusada en Barakaldo, habiéndose convertido El Regato en el punto preferente de disfrute de un tiempo libre forzoso.</p>
<p>e) La progresiva motorización, o difusión del vehículo privado, entre la población de todos los estratos sociales, que pone al alcance espacios de más difícil acceso para el desplazamiento a pie.</p>
<p>f) La creación de servicios y equipamientos en El Regato, fundamentalmente de los servicios de hostelería (restaurantes, discotecas) y del Complejo Polideportivo de Gorostiza.</p>
<p>g) Urbanización de espacios recreacionales alternativos. La urbanización de los barrios periféricos de Barakaldo elimina los usos recreativos de diferentes espacios, focalizando la distribución espacial de la demanda de esparcimiento en El Regato.</p>
<p>h) El profundo cambio en el estilo de vida de la mujer. Las mujeres de mediana edad se juntan en cuadrillas para pasear en ámbitos rurales y de monte, actividad privativa del sexo masculino con anterioridad.</p>
<p>i) El prestigio y la progresiva generalización de actividades físicas de esparcimiento al aire libre: jogging, montañismo, espeleología, etc.</p>
<p>j) Conversión de El Regato en un espacio simbólico para el baracaldés alienado de sus raíces, que difícilmente se reconoce en la nueva aglomeración urbana. Se acude a El Regato en un gesto simbólico de contacto con las señas de identidad. Allí se producen periódicos reencuentros, con pretexto comensalístico, de la familia extensa, del antiguo grupo amical dispersado, se celebran ritos de paso (comuniones, bodas, etc. )</p>
<p>Todos estos factores contribuyen a crear una presión excesiva de visitantes. Actualmente es mucho mayor que antaño el número de quienes practican el paseo a lo largo de las carreteras, así como la marcha o excursión por el monte. Pero, más numeroso aún que estos tipos de excursionistas, es el colectivo de visitantes más sedentarios que se desplazan en coche hasta El Regato y otros puntos (Polideportivo, Parque de Tellaetxe, Basatxu, Argalario ), e incluso a pie a los más próximos de éstos a Barakaldo, para quedarse en sus inmediaciones practicando muy diversas modalidades de esparcimiento: picnic, pesca, chiquiteo, gastronomía, etc. El flujo de visitantes, sostenido durante todos los días del año, se intensifica notablemente durante los fines de semana y de la estación estival.</p>
<p>El número de vehículos que accede al núcleo de El Regato durante un fin de semana ha sido calculado, por la Policía Municipal, en 600 en invierno, 1.550 en primavera y 1.710 en verano. Esto supone que, tan sólo durante sábados y domingos, acuden 73.580 vehículos anuales, con unas 183.950 personas/año. A éstas, hay que sumar los visitantes y/o usuarios del Polideportivo de Gorostiza y Parque de Tellaetxe. Los 700 vehículos aparcados junto a estas instalaciones en fin de semana de verano, más los 300 en fin de semana de invierno, transportan un total de 65.000 visitantes por año. El transporte colectivo en autobús aproxima a El Regato y Gorostiza un número de viajeros difícil de precisar, puesto que la empresa no individualiza los datos de estas paradas pero que, una vez deducidos del total -136.912- los correspondientes a Retuerto, pueden evaluarse entre 50.000 y 100.000 por año. El total anual de visitantes de Gorostiza y El Regato, transportados por automoción en fines de semana, estaría comprendido entre 298.950 y 348.950 personas. No se incluyen en esta cifra el contingente de visitantes que accede a estos dos núcleos a pie, muy numeroso dada su proximidad a la aglomeración urbana. Tampoco los visitantes de días laborables, ni los que penetran en el valle a través de otras rutas de acceso.</p>
<p>Otro tanto puede afirmarse del acceso a los Montes de Triano a través de La Arboleda. La mayor parte de los visitantes llega hasta Peñas Negras en coche, y practica el picnic u otras actividades de esparcimiento en sus inmediaciones. Los excursionistas o «montañeros» se aventuran más allá en busca de las cumbres próximas. La reciente prolongación de la carretera Zaramillo-Saratxo hasta Castaños, crea una nueva vía de penetración lateral en el valle, utilizada preferentemente por cazadores y montañeros. La carretera de Argalario permite el acceso de vehículos al collado de este monte, donde existe una zona de aparcamiento.</p>
<p>No existen cifras, siquiera aproximativas, que permitan evaluar el número de visitantes que acceden al valle a través de estas otras rutas, ni tampoco de otras laterales -carreteras de Basatxu y Argalario-. Una estimación, muy aventurada, permitiría evaluar la cifra total de visitantes del valle en una magnitud no inferior a las 700.000 personas por año.</p>
<p>Estas zonas actúan como compartimentos estancos, sin que se produzca un transvase notorio de visitantes entre las cuatro vías de acceso. Tan sólo los montañeros efectúan marchas a pie cruzando varios sectores.</p>
<p>El valle de El Regato soporta una excesiva presión de su utilización para el recreo, que desborda la capacidad de acogida del territorio, tanto por el número de visitantes como por la degradación ambiental que éstos generan. El Regato recibe visitantes de forma sostenida durante todo el año, la cual hace casi imposible la propia regeneración ecológica. Basuras transportadas en vehículos o de forma peatonal, compactación de los suelos más frecuentados, esquilmación de determinadas especies arbustivas (acebo, avellano, etc.), contaminación atmosférica, de aguas y acústica, etc. La capacidad perceptual y física de utilización resulta desbordada en puntos como el núcleo de El Regato, proximidades del Polideportivo o Peñas Negras, ante el ingente número de personas, coches y actividades.</p>
<p>III. ESPACIO NATURAL y PATRIMONIO SIMBÓLICO: MITOS y LEYENDAS</p>
<p>1. Introducción</p>
<p>El corpus de mitos y narraciones legendarias del valle de El Regato, apunta hacia una conciencia ecológica del entorno, de cómo el grupo humano de la sociedad tradicional vivía su relación con el medio geográfico. No encontramos aquí una estructura hierofánica, de mediación entre el hombre y lo sagrado, de carácter propiamente mí tico. Pero sí leyendas en las que aparecen númenes -«enemiguillos», brujas y otros asociados al medio natural -montes, cuevas- y a las actuaciones humanas sobre el mismo -canteras, minas-. A los propios minerales se les atribuye idéntico poder generador que a la Tierra. El referente espacial de muchas de estas narraciones es Tellitu y el vecino macizo kárstico. No podía ser de otra forma, en un espacio que cuenta con varias estructuras de mediación arquetípicas: piedras, cuevas y cumbres. La tradición oral, el patrimonio simbólico del grupo humano que puebla El Regato, hace de esta zona un espacio significante.</p>
<p><em>2. </em>Creencias litio-minerológicas</p>
<p>En la mitología lítica existe un grupo de creencias sobre la generación y «maduración» de las piedras y los minerales en las entrañas de la Madre Tierra, de cuya sacralidad participan las sustancias minerales. Esta idea, presente en muy distintos ámbitos culturales, no es patrimonio exclusivo de la mentalidad popular, sino que la sustentaron autores como Plinio y Estrabón,y se mantendría durante largo tiempo presente en las especulaciones mineralógicas de autores occidentales. Bowles atribuye esta creencia, que parece compartir, a nuestros mineros de Triano, cuando afirma «que se hallan fragmentos de picos, azadas, y otras herramientas en algunas partes que fueron cavadas muchos siglos hace, y que después han vuelto a llenarse de mineral: por cuya causa deben ser creídos dichos trabajadores cuando afirman que la mina crece».</p>
<p>3. Geografía mítico-legendaria</p>
<p>Los referentes geográficos de leyendas y creencias conforman una verdadera geografía mágica &#8216;de El Regato. La ubicación de akelarres o apariciones de brujas es el tipo de referente más significativo. La irrupción de lo sobrenatural en el espacio de la cotidianeidad se produce a través de puntos de contacto entre ambos planos, perfectamente ubicados. Las brujas actúan, «se aparecen» preferentemente en la campa de Basatxu, barranco de Ijauji o de las Brujas y fuente del mismo nombre, fuente de Iguliz, Retosarta, Polveros, Lugorriaga, Tellitu y Peñas Blancas.</p>
<p>En cambio, las actuaciones de otros seres mi ticos: enemiguillos, diablos, etc., o carecen de concreción espacial, o ésta desempeña un papel accesorio en el relato.</p>
<p>4. Personajes míticos y medio natural</p>
<p>Los enemiguillos, seres minúsculos -denominados en euskera prakagorriak o familerijak- realizan incesantemente las labores que les pida su poseedor. En el corpus de pretéritas creencias regateñas, se les atribuye forma de minúsculos insectos u hombrecillos vestidos de rojo, contenidos en un alfiletero. Se cogen en el monte en días determinados, como la noche de San Juan, en un barranco en el cual no se oigan las campanas.</p>
<p>Se asocian a distintos trabajos agrarios o extractivos. Así, por ejemplo, se habla del vecino a quien cortaron al instante todo un bortal en Frados para la fabricación de carbón vegetal, o aquel otro a quien realizaron de noche el trabajo que él no había efectuado de día en la cantera (mina) de Las Julianas.</p>
<p>La zona Tellitu-Peñas Blancas es un enclave privilegiado para las manifestaciones de lo sobrenatural. Extraños animales aparecen de improviso en Calzadilla, O se transforman ante la mirada atónita de los testigos. El diablo se aparece a los carboneros durante la elaboración de las hoyas.</p>
<p>Las brujas desempeñan un papel primordial en este macizo kárstico, junto al que tienen lugar sus akelarres. En cierta ocasión -hacia 1875arrebatan a un vecino con su mulo, le llevan volando y le dejan caer sobre Peña Roche (Arroietxe). Una bruja se aparece a la entrada de la cueva de los Tabaqueros, peinando sus cabellos con un peine de oro. Análogas moradas y ocupaciones se atribuyen en otras zonas del país a las lamias, e incluso al numen Mari, apareciendo también la bruja en cuanto genio y no persona concreta en otras áreas.</p>
<p>III.RECURSOS NATURALES, ESPACIALES E HISTÓRICO-ARTISTICOS. PROPUESTAS PARA SU PLANIFICACION</p>
<p>1. Breve inventario de recursos</p>
<p>Las actividades económicas han ejercido un impacto acumulado sobre el valle de El Regato durante el transcurso de la historia, desempeñando un importante papel de conformación geográfica. Esta zona no es un ecosistema natural puro e incontaminado. Pero conserva los recursos naturales y culturales más que suficientes como para hacerse acreedor al calificativo de parque natural, de verdadero ecomuseo en potencia. Por otra parte, se trata de la única reserva natural de un hábitat urbano tan deteriorado como es Barakaldo, sin alternativas posibles.</p>
<p>No se trata aquí de inventariar dichos recursos subsistentes, ya que el objeto del estudio es analizar su modificación, sino de aportar una somera descripción de los mismos que sirva de soporte a las propuestas para su planificación.</p>
<p>1.1.Zonas paisajísticas</p>
<p>Hace tiempo que el paisaje ha sido reconocido como un recurso natural básico. En El Regato, los aspectos visuales y estéticos de todo el valle son notorios, pero en especial los de algunas de sus zonas, que se pueden considerar como de elevada calidad paisajística.</p>
<p>a) <em>Fondo del valle.</em>Experimenta una gran alteración humana, pero aun así conserva algunos de sus valores naturales, y el valor sobreañadido por una obra humana singular: los embalses. Tanto aquí como en las pequeñas barriadas de las laderas existen explotaciones de prados y huertas e incluso bosquetes caducifolios.</p>
<p>b) <em>Laderas E. y O</em>. <em>de Argalario.</em>Presenta algunos restos de vegetación autóctona, aunque bastante alterados, con intercalación de prados, cultivos, argomal y repoblaciones de pino y eucaliptus.</p>
<p>c) <em>El Carrascal-Orkon-Frados.</em>Zona intensamente repoblada de pino insignis, cuyo sembrado mediante surcos ocasiona un notorio impacto visual y ecológico, que tardará en verse amortiguado.</p>
<p>d) <em>Afloramientos calizos de Arnabal.</em>Es de reducida extensión, pero de gran interés por su relieve kárstico, de modelado espectacular. El interés paisajístico se ve reforzado por los elementos de arqueología industrial aquí implantados (restos de explotaciones mineras).</p>
<p>e) <em>Basatxu-La Dinamita. </em>En su ladera situada sobre Gorostiza escasea el arbolado de todo tipo y abundan los cultivos hortícolas, además de los prados.</p>
<p>f) <em>Ladera N de Sasiburu.</em>En su mayor parte repoblada de pino marítimo e insignis, aunque existen algunos pequeños restos de vegetación autóctona. La zona más alta está cubierta en su mayor parte por brezos, argomas y helechos.</p>
<p>g) <em>Afloramiento calizo de Peñas Blancas.</em>Se trata de un amplio espacio calizo en el que se encuentran las mejores manchas de encinar cantábrico que se conservan en todo el término municipal. El madroño es la especie dominante, con presencia de encinas. En sus proximidades aparecen retazos de robledal con castaños y otras especies, y también se encuentra la laguna de la Pozorra. Al igual que Sasiburu y Apuko, su cuenca visual es muy amplia, abarcando buena parte de Bizkaia, así como el valle de El Regato, con el pueblo y los dos embalses. Su calidad paisajística es más que notoria.</p>
<p>h) <em>Laderas N y NO. de/ Apuko.</em> Dado su relativo aislamiento, conserva buena parte de sus valores naturales. La gran diversidad de especies forestales existentes: robles, madroños, acebos, alisos, repoblaciones de pinos y eucaliptus, así como su relieve de montaña le confieren un elevado valor paisajístico.</p>
<p>i) <em>Los Montes de Triano.</em> Desde Peñas Negras a Mendibil y Argalario, son una zona muy humanizada, por la proximidad de La Arboleda. Proliferan los restos de antiguas explotaciones mineras. Existen cultivos y prados en La Górriga, Las Barrietas, Oiola y Argalario, y prácticamente carece de vegetación arbórea, salvo las manchas de especies autóctonas subsistentes en la zona de Peñas Negras y arroyo del Cuadro, y algún minúsculo pinar. El resto corresponde al neto predominio del erial (argoma y brezo), con algunos afloramientos rocosos. El embalse del Oiola, y su condición de mirador de la Margen Izquierda, la confieren cierta singularidad.</p>
<p>j) <em>Alto de Ga/dames.</em> Constituye un inmejorable mirador de la zona Minero-Fabril y del propio valle de El Regato, así como de Las Encartaciones. Su topografía es muy abrupta, con afloramientos rocosos. Algunas zonas de ladera, así como las cumbres, están cubiertas de landas y pastizales. El resto del suelo está cubierto de vegetación arbórea. Se trata, sobre todo, de repoblaciones de pino pinaster, laricio e insignis, así como ciprés de Lawson. Thmbién existen vestigios de antiguos castañares y robledales, así como ejemplares aislados de encina. En los barrancos aparecen ejemplos de abedul, avellano, aliso y sauce.</p>
<p>k) <em>Polveros-Castaños.</em> Comprende las riberas del río y el entorno del barrio del mismo nombre. Las primeras están flanqueadas de alisos, y las proximidades de los caseríos están cubiertas de prados, en torno a los cuales existen pequeñas manchas de robledal y encinar. La ladera N. está cubierta por especies de repoblación -pino y eucalipto-, si bien la vegetación espontánea (bortal) subsiste en el sector de Polveros.</p>
<p>I) <em>Las Mazuqueras -Cotarros.</em> Su flanco colindante con Barakaldo constituye una prolongación de la zona de las laderas de Apuko, donde predominan las especies autóctonas (madroño, roble, aliso, etc.). El resto se halla repoblado por pinares.</p>
<p>m) <em>Agirza-Eretza.</em>A pesar de la intensa repoblación de pinos efectuada en la zona, aún existen valores paisajísticos notorios, tales como las cascadas y pozos del arroyo Agirza, los restos del bortal del mismo nombre, y la panorámica que se divisa desde las cumbres.</p>
<p>1.2. El paisaje vegetal</p>
<p>A pesar del dominio del insignis, y de otras especies de repoblación, existen bastantes manchas de vegetación autóctona. En las laderas bajas del valle existen bosquetes de frondosas (robles, castaños), además de las extensiones de bortal ya descritas. En las riberas fluviales y en los embalses hay sauces, alisedas y fresnedas con avellanos. Toda la extensión de los afloramientos calizos está colonizada por el encinar cantábrico. Entre Tellitu, Agirza y Peñas Negras subsisten vestigios de los primitivos bortales.</p>
<p>1.3.Recursos culturales: histórico-artísticos y otros</p>
<p>Entre las obras humanas de interés singular se encuentran los yacimientos arqueológicos de superficie. Asentamientos y túmulos de la zona de Eretza: Peñas Negras, Eskatxabel, Pico Mayor, Ganeran, Gazteran y Aldape. Crónlech de Kanpazaulo, recientemente destruido. Asentamientos de Sasiburu, Arroletza y Goronillo y yacimientos en cuevas, sobre todo en Arroietxe, cubriendo todas las cumbres de los flancos O. y SO. del valle, en los Montes de Triano y Sasiburu.</p>
<p>A otros niveles, se encuentra la denominada arqueología industrial. El Regato es rico en este tipo de recursos. Restos de ferrerías, molinos y caleros, de explotaciones mineras: lavaderos de mineral, cargaderos, hornos de calcinación, bocas de mina, etc, que constituyen ejemplos notorios de nuestro acontecer histórico. También la arquitectura popular cuenta con elementos dignos de consideración.</p>
<p>A estos recursos es preciso añadir los faunísticos, el espeleológico -simas y cuevas, y los lugares de interés histórico o etnológico, como el macizo de Tellitu-Peñas Blancas.</p>
<p>En algunas zonas se produce una superposición de recursos y valores, que las configuran como especialmente interesantes. Es el caso de las áreas de relieve kárstico de Peñas Blancas-Tellitu y Arnabal. En especial la primera de éstas condensa interés geológico, botánico, faunístico, paisajístico, de filtrado y captación de aguas, arqueológico, simbólico y espeleológico.</p>
<p>El interés intrínseco de estos valores se ve reforzado por la ubicación del municipio en una zona industrializada, donde la destrucción del paisaje y del medio ambiente han sido sistemáticas, en sus zonas urbanas. Esto hace que sea precisa la protección y conservación de un espacio natural que representa un rico patrimonio para el municipio. Riqueza que no puede ser evaluada en términos económicos, sino como incremento de la calidad de vida.</p>
<ol>
<li>Requisitos de las zonas protegibles</li>
</ol>
<p>El Regato satisface todos los requisitos de las zonas y recursos a proteger, mediante estrategias de conservación.</p>
<p>a) <em>Unicidad.</em> Edificios, monumentos a paisajes de carácter único o escaso. El propio valle, zonas como Tellitu-Peñas Blancas o las ruinas de ferrerías constituyen buenos ejemplos.</p>
<p>b) <em>Tradición.</em> Parajes fuertemente enraizados en la vida local, utilizados como referencias cotidianas o constituyentes de símbolos comarcales. EL Regato es un referente simbólico de la identidad baracaldesa, el más importante y significativo de los escasos componentes espaciales que singularizan a Barakaldo en el seno de la conurbación del Gran Bilbao.</p>
<p>c) <em>Historia.</em> Monumentos importantes en la historia local. Las ferrerías y yacimientos arqueológicos. Sobre todo, las primeras revisten un alto valor simbólico en la historia local.</p>
<p>d) <em>Estética.</em> Edificios, monumentos o parajes de reconocido valor estético o, cuando menos, sentidos así por residentes y visitantes. Los ya citados valores paisajísticos, reforzados por su singularidad en un entorno urbanístico tan deteriorado.</p>
<p>3.Protección de la naturaleza y del patrimonio histórico-arqueológico</p>
<p>El Regato es un verdadero parque natural por la singularidad de su enclave, los valores históricos, culturales y paisajísticos del lugar, que debiera convertirse en una zona de especial protección, cuyos usos alternativos del suelo -incluso el recreativo- quedasen supeditados a la conservación de dichos valores.</p>
<p>Este valle reúne, aptitudes para convertirse en ecomuseo, que compatibilizase la conservación con la utilización cultural y recreativa. Este concepto significa que el propio espacio se convierte en un museo activo, pero no sólo del medio natural, sino también del medio cultural, ecológico, histórico y etnográfico. Existen interesantes experiencias de ecomuseo, como el creado en Le Creusot (Francia), comunidad urbana cuyo medio ambiente cuenta con un patrimonio, legado por su historia, muy similar al de Barakaldo: siderurgia, minas y espacio agrario.</p>
<p>Por una parte, El Regato presenta un espacio natural de gran interés, que es preciso proteger a toda costa. Por otro, dispone de un contexto cultural y de una raigambre simbólica muy importantes. El eje del espacio, donde se ubican los recursos naturales, se cruza con el eje del tiempo, que es el transcurrir de esos recursos a través de las épocas y donde se pueden adivinar las huellas dejadas por el paso de los siglos. En El Regato, nuevas generaciones de baracaldeses pueden aprender experimentalmente su propia historia, ya que reúne todos los elementos necesarios para ello: yacimientos arqueológicos, ferrerías y molinos, minas, bosques de frondosas, paisajes, tradiciones, etc.</p>
<p>La estrategia de conservación del paisaje y de los recursos naturales pasa por la prohibición absoluta de actividades industriales, insalubres o contaminantes: canteras, vertederos, etc. También por la limitación de las obras públicas a las estrictamente necesarias para el equipamiento del propio valle, sin servidumbres de paso para zonas exteriores al mismo. Asimismo, por la limitación de alturas y volumen de las edificaciones. Por último, por una restricción en la creación de equipamientos. El Regato es un espacio limitado, que no puede albergar equipamientos destinados al ocio de masas o al sistema educativo de la metrópoli baracaldesa. Actuaciones como el Polideportivo de Gorostiza o el Colegio &#8220;El Regato&#8221; nunca debieron licitarse y, desde luego, no deben proliferar actuaciones de este tipo. Existieron y existen espacios alternativos para su ubicación en la zona urbana, tales como las vegas de Ansio e Ibarreta.</p>
<p>La planificación de usos del suelo debe evitar, asimismo, nuevos polígonos deportivos, zonas de picnic, zonas para lavado de vehículos, etc. Debiera limitarse la circulación de vehículos a las carreteras.</p>
<p>Otro de los criterios, en orden a la conservación, sería el de proteger las manifestaciones de las frondosas autóctonas, que albergan un sotobosque variado en especies vegetales y dan cobijo a una fauna también merecedora de protección. Es preciso lograr que estas masas no desaparezcan sino que, además, puedan llegar a aumentar su extensión e importancia, mediante la repoblación de zonas colindantes. Por lo tanto, sería conveniente su protección contra todo tipo de agresiones, incluida la entrada de ganado, que puede afectar a su regeneración natural. Este es el caso del encinar y bortal de Pefías Blancas-Tellitu.</p>
<p>En las zonas delimitadas como de conservación del paisaje, por ejemplo el macizo kárstico de Peñas Blancas-Tellitu, su apertura masiva a los visitantes pudiera originar una degradación progresiva de las mismas, contaminando los acuíferos y destruyendo la flora, los afloramientos calizos o las cuevas. Buen ejemplo de ello lo constituyen los destrozos ocasionados en la cueva de Arroietxe por los visitantes. Aquí, los restantes usos deben reducirse al mínimo, puesto que la conservación tan sólo es compatible con un uso recreativo moderado.</p>
<p>Por último es preciso proteger áreas de especial interés edafológico y paisajístico, tales como riberas y cumbres. Asimismo, los edificios de interés histórico y/o artístico.</p>
<p>En el resto del valle, no debiera postularse una conservación a ultranza, sino un uso recreativo moderado, que posibilite aquellas actividades que no sean claramente incompatibles con la conservación del medio.</p>
<ol>
<li>Promoción de actividades recreativas y culturales</li>
</ol>
<p>Debieran potenciarse aquellas actividades más compatibles con la conservación del medio, tales como las que supongan un contacto con la naturaleza. Los usos recreativos deben vincularse con áreas integradas en el medio natural, destinadas al esparcimiento de los habitantes del casco urbano.</p>
<p>Entre las actividades recreativas a fomentar, se halla el olvidado proyecto de «bidegorri» (camino para bicicletas), para cuyo proyecto de adecuación podría utilizarse buena parte del trayecto del antiguo ferrocarril. De esta forma, quedaría enlazado Barakaldo con Peñas Negras, a través de las riberas de los tres embalses. Cabría, además, la posibilidad de conectar esta vía cicloturista con otras poblaciones de la Margen Izquierda, a través de La Arboleda, mediante análoga utilización de antiguos ferrocarriles mineros. También son dignas de consideración las rutas a caballo ya que, a los incentivos naturalísticos se asocian el de ser ésta una de las zonas de pasto del «pottoka», o caballo autóctono, así como la existencia en el valle de un club hípico.</p>
<p>De las culturales, cabe apuntar las actividades propias de un ecomuseo, tales como analizar los fenómenos de la naturaleza y de la cultura en su propio medio, mediante itinerarios o rutas ecológicas o arqueológicas, a través de los enclaves de especial interés naturalístico o histórico. En El Regato pueden crearse itinerarios dedicados a: ferrerías y molinos, minería, yacimientos arqueológicos, cavernas y simas, macizos kársticos, toponimia, vivienda tradicional, el bosque, artesanía popular y labores tradicionales, geografía mítica, etc. También las derivadas de un programa de investigación y divulgación del patrimonio cultural y naturalístico: inventarios y archivos, charlas, proyecciones, exposiciones, publicaciones, etc.</p>
<p>5. Actuaciones normativas</p>
<p>Un aspecto previo a la asignación de usos al suelo, es la delimitación del ámbito espacial considerado. La zona baja del valle es un paisaje muy humanizado, sobre el que se inscriben todo tipo de impactos: carreteras, tuberías, vertederos, equipamientos deportivos y sanitarios, etc. También proliferan la horticultura minifundista con numerosas txabolas donde guardar los aperos, y la intensiva (túneles de plástico). Sin embargo, estas fuentes de impactos coexisten con valores paisajísticos notorios: Ureta, Oskariz, etc. Si se definiera al resto del valle como zona natural, este sector no debiera quedar excluido, constituyendo una zona de transición que proteja al resto de actividades destructivas del entorno, un «pre-parque» como los disefiados por el modelo francés de planificación.</p>
<p>Por lo que respecta al municipio de Barakaldo, las Normas Subsidiarias de Planeamiento, aprobadas en 1984, definen al valle de El Regato como zona especial o parque rural, si bien con la exclusión de la zona Gorostiza-Mesperuza. No obstante, no contemplan la normativa concreta que desarrolle esta calificación genérica. Por lo que respecta a las normas específicas de los núcleos de El Regato, Gorostiza y Ureta, posibilitan una edificación agrupada o en línea muy densificada, aunque están pendientes de revisión. La urbanización, o conversión en espacios residenciales de estos núcleos, entraría en abierta contradicción con su conservación y utilización para actividades de recreación al aire libre.</p>
<p>Dentro de sus limitaciones, la actuación municipal no debiera limitarse a regular, sino también a gestionar espacios y usos. El propio equipo redactor de las Normas Subsidiarias sugiere la incorporación de distintas áreas como elementos del subsistema general de equipamientos o espacios verdes: vega del Castaños en Gorostiza, Pasajes -Santa Lucía, y las áreas de crestas y laderas de montañas. Un precedente lo constituye el área del Parque de Tellaetxe que, sin embargo, aún carece de la calificación urbanística adecuada.</p>
<p>Las posibilidades de actuación en orden a la planificación territorial se ven favorecidas por la estructura de la propiedad del suelo. En la zona del valle comprendida en el término municipal de Barakaldo, el conjunto de los montes de utilidad pública propiedad del Ayuntamiento (Arroletza, Apuko, Argalarío y La Tejera), más los terrenos de libre disposición de esta corporación, suponen más del <em>15OJo </em>de la superficie. Los montes de utilidad pública existentes en el resto del valle -La Zarza (Valle de Trapaga), Orumerán (Galdames) y Eretza (Gueñes) disponen un porcentaje mucho mayor sobre sus correspondientes sectores municipales.</p>
<p>Pero la ordenación territorial del valle, y aún más la creación de un ecomuseo o parque natural, sobrepasaría las posibilidades municipales, e incluso las del conjunto de municipios implicados, requiriendo la intervención de las instituciones autonómicas. En la actualidad, la Comunidad Autónoma Vasca no dispone de ningún espacio en el que la naturaleza esté protegida oficialmente. En su día, ICONA catalogó 19 zonas protegibles o espacios naturales en Bizkaia. Entre ellas se encuentra el Alto de Galdames, con una superficie de 860 has., parte de la cual se asienta sobre la cabecera de este valle.</p>
<p>Esta actuación sería insuficiente, espacial y normativamente considerada. Una zona de tan elevada densidad urbanística y demográfica como Barakaldo y la Margen Izquierda requiere una actuación coordinada, que pasa por la planificación conjunta de los dos espacios naturales y recreacionales existentes: valle de El Regato y Montes de Triano.</p>
<p>José Ignacio HOMOBONO</p>
<p>* El presente artículo procede de mi intervención en las «Jornadas Culturales sobre el macizo kárstico de Peñas Blancas», organizadas por el Ayuntamiento de Barakaldo (Area de Cultura), en conferencia pronunciada el ll-XII-1986, con el título: «El Valle de El Regato, entorno medioambiental de la cantera de Tellitu». El propósito de dichas jornadas era contribuir a la difusión de los valores culturales y naturalístícos de la zona donde se pretende instalar dicha cantera.</p>
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		<title>El Ferrocarril de La Robla</title>
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		<pubDate>Tue, 26 Jan 2010 05:46:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[La Robla]]></category>
		<category><![CDATA[Lutxana]]></category>
		<category><![CDATA[Minería]]></category>

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		<description><![CDATA[El Ferrocarril de La Robla constituye la línea de vía estrecha más larga de Europa Occidental, con 335 km, comprendida entre La Robla (León) y Bilbao (Vizcaya), en España.
Su tramo principal, entre La Robla y Valmaseda, fue inaugurado el 11 de agosto de 1894. Su objetivo principal era acercar la importante producción carbonífera de las [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/01/antigua4.jpg" class="floatbox" rel="floatbox.1659" rev="caption:`antigua4`"><img class="alignright size-medium wp-image-1660" title="antigua4" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/01/antigua4-300x239.jpg" alt="" width="300" height="239" /></a>El Ferrocarril de La Robla constituye la línea de <a title="Ferrocarril de vía estrecha" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ferrocarril_de_v%C3%ADa_estrecha">vía estrecha</a> más larga de <a title="Europa Occidental" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Europa_Occidental">Europa Occidental</a>, con 335 <a title="Km" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Km">km</a>, comprendida entre <a title="La Robla" href="http://es.wikipedia.org/wiki/La_Robla">La Robla</a> (<a title="Provincia de León" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Provincia_de_Le%C3%B3n">León</a>) y <a title="Bilbao" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bilbao">Bilbao</a> (<a title="Vizcaya" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Vizcaya">Vizcaya</a>), en <a title="España" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Espa%C3%B1a">España</a>.</p>
<p>Su tramo principal, entre La Robla y <a title="Valmaseda" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Valmaseda">Valmaseda</a>, fue inaugurado el <a title="11 de agosto" href="http://es.wikipedia.org/wiki/11_de_agosto">11 de agosto</a> de <a title="1894" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1894">1894</a>. Su objetivo principal era acercar la importante producción <a title="Carbón" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Carb%C3%B3n">carbonífera</a> de las cuencas de <a title="Provincia de León" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Provincia_de_Le%C3%B3n">León</a> y <a title="Provincia de Palencia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Provincia_de_Palencia">Palencia</a> a su consumo en la poderosa <a title="Siderurgia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Siderurgia">industria siderúrgica</a> de <a title="Vizcaya" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Vizcaya">Vizcaya</a>. El proyecto fue promovido y realizado por el ingeniero guipuzcoano <a title="Mariano Zuaznavar" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mariano_Zuaznavar">Mariano Zuaznavar</a>, y la empresa que lo explotó propiedad de los industriales <a title="Enrique Aresti y Torres" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Enrique_Aresti_y_Torres">Enrique Aresti</a> y <a title="Victoriano Zabalinchaurreta (aún no redactado)" href="http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Victoriano_Zabalinchaurreta&amp;action=edit&amp;redlink=1">Victoriano Zabalinchaurreta</a>.</p>
<p>En <a title="1972" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1972">1972</a> la sociedad entró en quiebra y la empresa pública <a title="FEVE" href="http://es.wikipedia.org/wiki/FEVE">FEVE</a> se hizo cargo de la línea. En <a title="1991" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1991">1991</a> cesó su utilización para el tráfico de pasajeros -restringido sólo al de mercancías- pero, gracias a distintos convenios con la administración pública, en <a title="2003" href="http://es.wikipedia.org/wiki/2003">2003</a> se reanudaron distintos servicios entre <a title="León (España)" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Le%C3%B3n_%28Espa%C3%B1a%29">León</a> y Bilbao.</p>
<p>Su recorrido atraviesa las provincias de <a title="Provincia de León" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Provincia_de_Le%C3%B3n">León</a>, <a title="Provincia de Palencia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Provincia_de_Palencia">Palencia</a>, <a title="Provincia de Cantabria" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Provincia_de_Cantabria">Cantabria</a>, <a title="Provincia de Burgos" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Provincia_de_Burgos">Burgos</a> y <a title="Vizcaya" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Vizcaya">Vizcaya</a>, y debido a su influencia económica y social a lo largo de más de un siglo es considerado uno de los ferrocarriles más emblemáticos de España.</p>
<p>La demanda de carbón de la poderosa <a title="Siderurgia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Siderurgia">industria siderúrgica</a> vizcaína propició la construcción del Ferrocarril de La Robla. En la imagen, las antiguas instalaciones de <a title="Altos Hornos de Vizcaya" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Altos_Hornos_de_Vizcaya">Altos Hornos de Vizcaya</a>.</p>
<p>Origen</p>
<p>El origen del proyecto del ferrocarril de La Robla hay que buscarlo en la gran importancia adquirida por la <a title="Metalurgia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Metalurgia">industria metalúrgica</a> en el <a title="País Vasco" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pa%C3%ADs_Vasco">País Vasco</a> a finales del <a title="Siglo XIX" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Siglo_XIX">siglo XIX</a> (desde <a title="1902" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1902">1902</a>, <a title="Altos Hornos de Vizcaya" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Altos_Hornos_de_Vizcaya">Altos Hornos de Vizcaya</a>), y su importante repercusión en el desarrollo industrial español. El principal problema de esta industria fue el alto coste que representaba el transporte del carbón necesario para la elaboración del <a title="Coque" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Coque">coque</a> utilizado para alimentar los <a title="Alto horno" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Alto_horno">hornos de fundición</a>. Este combustible llegaba a los puertos vizcaínos por vía marítima, procedente de <a title="Asturias" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Asturias">Asturias</a> e <a title="Inglaterra" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Inglaterra">Inglaterra</a>. Este hecho provocaba que la importancia porcentual del <a title="Combustible" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Combustible">combustible</a> en el coste de producción del lingote de <a title="Hierro" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Hierro">hierro</a> en Vizcaya doblase e incluso triplicase lo que representaba en otras zonas siderúrgicas como <a title="Pittsburgh" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Pittsburgh">Pittsburgh</a>, <a title="Loira (departamento)" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Loira_%28departamento%29">Loire</a> o <a title="Westfalia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Westfalia">Westfalia</a>.</p>
<p>La brusca subida del carbón inglés entre <a title="1889" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1889">1889</a> y <a title="1890" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1890">1890</a> provocó que el poderoso capital siderúrgico vasco buscase alternativas en las <a title="Hulla" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Hulla">cuencas hulleras</a> leonesa y palentina. Fue entonces cuando surgió la necesidad de un <a title="Medio de transporte" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Medio_de_transporte">medio de transporte</a> eficaz que uniera las aisladas cuencas mineras con las emergentes acerías vascas. El elegido fue el <a title="Ferrocarril" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ferrocarril">ferrocarril</a>, que tras la <a title="Revolución industrial" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_industrial">Revolución industrial</a> se había convertido en el transporte terrestre más ventajoso.</p>
<p>Proyecto</p>
<p>Los proyectos para resolver este problema de comunicaciones fueron varios durante el final del <a title="Siglo XIX" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Siglo_XIX">siglo XIX</a>. Tras el estudio de posibles variantes, el proyecto definitivo, obra del prestigioso ingeniero de minas guipuzcoano <a title="Mariano Zuaznavar" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mariano_Zuaznavar">Mariano Zuaznavar</a>, fue presentado en las Cortes el <a title="26 de noviembre" href="http://es.wikipedia.org/wiki/26_de_noviembre">26 de noviembre</a> de <a title="1889" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1889">1889</a>. Zuaznavar (<a title="1841" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1841">1841</a>-<a title="1916" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1916">1916</a>), con gran experiencia en explotaciones mineras, convenció al empresariado bilbaíno (Ustara, Gandarias, Ampuero, López de Lerena, Echevarría, Epalza, etc) del interés económico de invertir en el proyecto.</p>
<p>Aunque en un principio se estudiaron dos variantes (una de ellas en <a title="Ancho ibérico" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ancho_ib%C3%A9rico">ancho ibérico</a>), al final se optó por realizar el trayecto en <a title="Ferrocarril de vía estrecha" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ferrocarril_de_v%C3%ADa_estrecha">vía estrecha</a> para abaratar costes, pues suponía un ahorro de un 60% respecto al ancho normal. El presupuesto inicial fue de 16 millones de <a title="Peseta" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Peseta">pesetas</a>. Se emitieron 8 millones de pesetas en <a title="Acción (finanzas)" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Acci%C3%B3n_%28finanzas%29">acciones</a> y 8 millones pesetas en <a title="Obligación jurídica" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Obligaci%C3%B3n_jur%C3%ADdica">obligaciones</a> amortizables al 6%.</p>
<p>En enero de 1890, el <a title="Congreso de los Diputados de España" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Congreso_de_los_Diputados_de_Espa%C3%B1a">Congreso</a> y el <a title="Senado de España" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Senado_de_Espa%C3%B1a">Senado</a> concedieron oficialmente a <a title="Mariano Zuaznavar" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mariano_Zuaznavar">Zuaznavar</a> la gestión de la línea férrea y la autorización legal para emprender las obras de:</p>
<p><em>&#8230;construcción y explotación de una línea férrea que, partiendo de La Robla, en la línea de Asturias, Galicia y León, termine en Valmaseda, así como la construcción de nuevos ramales y prolongación de la línea caso de que se estimase conveniente.</em></p>
<p>El contrato de ejecución de las obras fue firmado el <a title="17 de abril" href="http://es.wikipedia.org/wiki/17_de_abril">17 de abril</a> de <a title="1890" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1890">1890</a> con los contratistas José Maria de Yriondo y Juan José Cobeaga, y el <a title="28 de abril" href="http://es.wikipedia.org/wiki/28_de_abril">28 de abril</a>, <a title="Enrique Aresti y Torres" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Enrique_Aresti_y_Torres">Enrique Aresti y Torres</a> y <a title="Victoriano Zabalinchaurreta (aún no redactado)" href="http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Victoriano_Zabalinchaurreta&amp;action=edit&amp;redlink=1">Victoriano Zabalinchaurreta</a> crearon, junto a otros 12 inversores la <em>Sociedad del Ferrocarril Hullero de La Robla a Valmaseda, S.A.</em> (que a partir de <a title="1905" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1905">1905</a> pasó a denominarse <em>Ferrocarriles de La Robla, S. A.</em>) , con la intención de tender una línea de vía estrecha para transportar el <a title="Carbón" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Carb%C3%B3n">carbón</a> de las cuencas mineras leonesas y palentinas hasta Bilbao, para satisfacer la demanda de este mineral de la potente <a title="Siderurgia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Siderurgia">industria siderúrgica</a> vizcaína. Su presidente era <a title="Cirilo María de Ustara (aún no redactado)" href="http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Cirilo_Mar%C3%ADa_de_Ustara&amp;action=edit&amp;redlink=1">Cirilo María de Ustara</a> y Zuaznavar el <a title="Director general (empresa)" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Director_general_%28empresa%29">Director General</a>. El protagonismo de los inversores vascos y la coincidencia de propietarios de las explotaciones mineras y la ferroviaria originó que el proyecto al principio se convirtiera en un <a title="Monopolio" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Monopolio">monopolio</a>, lo que no fue del agrado de muchos. De esta forma, La Robla se convirtió en uno de los primeros ferrocarriles de España construido con capital español.</p>
<p>Construcción</p>
<p>Durante todo el año <a title="1890" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1890">1890</a> se llevaron a cabo los trabajos de medición y estudios del terreno, corriendo a cargo de <a title="Manuel de Oraá" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_de_Ora%C3%A1">Manuel de Oraá</a> el diseño del trazado definitivo, en el que también tuvo una importante colaboración <a title="Ignacio de Rotaeche" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ignacio_de_Rotaeche">Ignacio de Rotaeche</a>, que fue Director General de la compañía entre <a title="1918" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1918">1918</a> y <a title="1922" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1922">1922</a>. Para su construcción, se encargaron 13.000 toneladas de carriles a <a title="Altos Hornos de Vizcaya" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Altos_Hornos_de_Vizcaya">Altos Hornos y Fábricas de Hierro y Aceros de Bilbao</a>.</p>
<p>Las obras fueron llevadas a cabo con gran rapidez. El <a title="6 de octubre" href="http://es.wikipedia.org/wiki/6_de_octubre">6 de octubre</a> de <a title="1892" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1892">1892</a> -en apenas dos años- fue inaugurado el primer tramo, entre <a title="Valmaseda" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Valmaseda">Valmaseda</a> y <a title="Espinosa de los Monteros" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Espinosa_de_los_Monteros">Espinosa de los Monteros</a>, de 45 <a title="Km" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Km">km</a> y salvando uno de los mayores desniveles del trayecto.</p>
<p>El tramo principal de la línea (Valmaseda–<a title="La Robla" href="http://es.wikipedia.org/wiki/La_Robla">La Robla</a>) quedó inaugurado en <a title="1894" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1894">1894</a>, apenas cuatro años después del inicio de las obras.</p>
<p>Gastos</p>
<p>La <a title="Infraestructura" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Infraestructura">infraestructura</a> principal (terrenos, explanaciones, <a title="Túnel" href="http://es.wikipedia.org/wiki/T%C3%BAnel">túneles</a> y <a title="Puente" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Puente">puentes</a>) costó unos 10.000.000 de pesetas. La supraestructura (edificios, vías, talleres y mobiliario) algo más de 7.000.000, y el material móvil (locomotoras, coches y vagones), unos 2.000.000, por lo que el coste del ferrocarril rondó los 20.000.000 de pesetas.</p>
<p>Inauguración</p>
<p>La ceremonia de inauguración fue llevada a cabo el <a title="11 de agosto" href="http://es.wikipedia.org/wiki/11_de_agosto">11 de agosto</a> de 1894 en un punto intermedio del tendido, la estación de <a title="Arroyal (Cantabria)" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Arroyal_%28Cantabria%29">Los Carabeos</a>, en <a title="Cantabria" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cantabria">Cantabria</a>, a donde llegaron un convoy procedente de cada extremo del trayecto, y donde se dieron cita las autoridades civiles, militares y religiosas de las provincias afectadas. El <a title="24 de septiembre" href="http://es.wikipedia.org/wiki/24_de_septiembre">24 de septiembre</a>, se abrió el tráfico en el tendido. El proyecto principal estaba completado, pues el transporte de Valmaseda a Bilbao debía realizarlo el <a title="Ferrocarril del Cadagua" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ferrocarril_del_Cadagua">Ferrocarril del Cadagua</a>, con el que la Sociedad del Ferrocarril Hullero había llegado a un acuerdo de colaboración, pero divergencias entre ambas compañías hicieron que La Robla decidiera continuar su tendido hasta la capital vizcaína. En <a title="1902" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1902">1902</a> se abrió el tramo Valmaseda-<a title="Bilbao" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bilbao">Bilbao</a>/<a title="Estación de Lutxana (Cercanías Bilbao)" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Estaci%C3%B3n_de_Lutxana_%28Cercan%C3%ADas_Bilbao%29">Luchana</a>.</p>
<p>En <a title="1923" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1923">1923</a> se culminó el ramal auxiliar <a title="León (España)" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Le%C3%B3n_%28Espa%C3%B1a%29">León</a>-<a title="Matallana de Torío" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Matallana_de_Tor%C3%ADo">Matallana</a>, que establecía el servicio directo Bilbao-León. Como recuerdo de su origen carbonero, todavía subsiste en La Robla un importante lavadero de carbón propiedad de Hullera Vasco Leonesa S.A.</p>
<p>Explotación</p>
<p>Las primeras <a title="Locomotora de vapor" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Locomotora_de_vapor">locomotoras (de vapor)</a> que surcaron su tendido fueron 6 del modelo 031 T (<a title="en:0-6-2" href="http://en.wikipedia.org/wiki/0-6-2">0-6-2</a> según la Clasificación de Whyte) construidas por la Société Franco-Belge de La Croyère, y bautizadas con los nombres de &#8220;León&#8221;, &#8220;Palencia&#8221;, &#8220;Guipúzcoa&#8221;, &#8220;Burgos&#8221;, &#8220;Vizcaya&#8221; y &#8220;Santander&#8221;. Su parque de <a title="Locomotora" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Locomotora">locomotoras</a> (primero <a title="Locomotora de vapor" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Locomotora_de_vapor">de vapor</a> y luego <a title="Motor diésel" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Motor_di%C3%A9sel">Diésel</a>) principal fue ubicado en Valmaseda, con talleres en La Robla y Mataporquera.</p>
<p>El <em>hullero</em>, como fue conocido coloquialmente, revitalizó la economía de las cuencas mineras del norte de León y Palencia. Localidades como <a title="Cistierna" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cistierna">Cistierna</a> y <a title="Guardo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Guardo">Guardo</a> se convirtieron en importantes polos industriales, y su desarrollo alcanzó los máximos niveles de la historia moderna. Además, la confluencia del trayecto con estaciones de <a title="Ancho ibérico" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ancho_ib%C3%A9rico">ancho ibérico</a> en La Robla y <a title="Mataporquera" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mataporquera">Mataporquera</a> facilitó la cooperación en el tráfico entre ambos anchos de vía.</p>
<p>Los primeros años fueron difíciles, pues como se aprecia en la tabla, la demanda fue reducida (hasta <a title="1912" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1912">1912</a> no se alcanzaron las 200.000 <a title="Tonelada" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Tonelada">T</a> transportadas), y la empresa se mantuvo en una situación muy delicada entre <a title="1896" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1896">1896</a> y <a title="1905" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1905">1905</a>. En mayo de ese año la sociedad cambió su denominación por Ferrocarriles de La Robla, S. A., y <a title="Mariano Zuaznavar" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mariano_Zuaznavar">Mariano Zuaznavar</a> renunció a todos sus derechos como fundador de la compañía. La demanda creció a partir de <a title="1910" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1910">1910</a>, y se desarrollaron importantes focos mineros en zonas como <a title="Sabero" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Sabero">Sabero</a> y <a title="Matallana de Torío" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Matallana_de_Tor%C3%ADo">Matallana</a>, en la <a title="Provincia de León" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Provincia_de_Le%C3%B3n">provincia de León</a>, donde se constituyeron nuevas e importantes sociedades mineras. En algunas zonas, se triplicó la producción. El <a title="Crecimiento demográfico" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Crecimiento_demogr%C3%A1fico">crecimiento demográfico</a> en las zonas reseñadas fue elevadísimo. En <a title="1916" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1916">1916</a> la empresa logró el mejor resultado económico de su historia, con 4.117.269,94 pesetas de ingresos. Además, en <a title="1918" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1918">1918</a>, alcanzó el medio millón de toneladas transportadas.</p>
<p>La <a title="Guerra Civil Española" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_Civil_Espa%C3%B1ola">Guerra Civil Española</a> (<a title="1936" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1936">1936</a>-<a title="1939" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1939">1939</a>) supuso un importante estancamiento en la historia del ferrocarril, pues las cuencas mineras permanecieron paralizadas, el tren fue utilizado con objetivos militares por ambos bandos y se produjeron importantes destrozos en las infraestructuras. El servicio de viajeros se reanudó el <a title="27 de agosto" href="http://es.wikipedia.org/wiki/27_de_agosto">27 de agosto</a> de <a title="1937" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1937">1937</a>, tras un año de paralización.</p>
<p>En <a title="1949" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1949">1949</a>, la construcción del <a title="Embalse del Ebro" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Embalse_del_Ebro">Embalse del Ebro</a> obligó a construir una variante, eliminando así la mayor recta del trazado, que alcanzaba más de 6 <a title="Km" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Km">km</a>.</p>
<p>En <a title="1958" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1958">1958</a>, el ferrocarril alcanzó su récord de carbón transportado, con 908.464 toneladas, aunque este dato solo fue el punto de inicio de su declive definitivo. Ese año se aprueba la adquisición de sus primeras locomotoras <a title="Motor diésel" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Motor_di%C3%A9sel">diésel</a>: 7 modelos <a title="Serie 1000 de FEVE" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Serie_1000_de_FEVE">Alshtom Serie 1000</a>.</p>
<p>En <a title="1964" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1964">1964</a> se aprobó el <a title="Historia de los ferrocarriles españoles" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_los_ferrocarriles_espa%C3%B1oles#Nueva_etapa_de_inversiones">Plan Decenal de Modernización</a>, que tenía el objetivo de que el ferrocarril fuese rentable económicamente. La empresa adquirió entonces 10 <a title="Locomotora" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Locomotora">locomotoras</a> diésel GECo (que llamó <a title="Serie 1500 de FEVE" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Serie_1500_de_FEVE">Serie 1500</a>) a <a title="General Electric" href="http://es.wikipedia.org/wiki/General_Electric">General Electric</a>, y sustituyó definitivamente la tracción de vapor. La sociedad de La Robla no pudo hacer frente a este plan y entró en pérdidas a partir de <a title="1968" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1968">1968</a>. Como causas fundamentales de su quiebra se han apuntado el aumento de los gastos de personal, el deterioro de la infraestructura fija y móvil, la creciente competencia del transporte por carretera y la crisis del carbón de finales de los <a title="Años 1950" href="http://es.wikipedia.org/wiki/A%C3%B1os_1950">años 1950</a>. La empresa pública <a title="FEVE" href="http://es.wikipedia.org/wiki/FEVE">FEVE</a> se hizo cargo de la explotación de la línea en <a title="1972" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1972">1972</a>.</p>
<p>A partir de <a title="1980" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1980">1980</a>, FEVE acometió un proceso de modernización de su <a title="Material rodante" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Material_rodante">material motor y remolcado</a>, incorporando <a title="Serie 1600 de FEVE" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Serie_1600_de_FEVE">locomotoras 1600</a> y 1650, <a title="Serie 2400 de FEVE" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Serie_2400_de_FEVE">automotores 2400</a>, coches de viajeros 5300, <a title="Tolva" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Tolva">vagones tolvas</a> 2TT, plataformas 2SS y cerrados 2JJ.</p>
<p>Decadencia e inviabilidad</p>
<p>Desde <a title="1983" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1983">1983</a>, la línea se vio favorecida al ser utilizada también por el tren turístico <a title="Transcantábrico" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Transcant%C3%A1brico">Transcantábrico</a>, un servicio de lujo que fue el primer tren-hotel turístico de España. Se añadió además un ramal a la altura de <a title="Guardo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Guardo">Guardo</a> que enlazaba con la <a title="Central térmica de Velilla" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Central_t%C3%A9rmica_de_Velilla">central térmica de Velilla</a> para el suministro de carbón de la misma.</p>
<p>Pero el rendimiento siguió descendiendo, y en <a title="1990" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1990">1990</a> la línea alcanzó un <a title="Déficit" href="http://es.wikipedia.org/wiki/D%C3%A9ficit">déficit</a> de explotación de 387 millones de <a title="Peseta" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Peseta">pesetas</a>, además de que el tráfico de mercancías también había descendido enormemente. Por todo ello, en diciembre de <a title="1991" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1991">1991</a>, el <a title="Ministerio de Fomento de España" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ministerio_de_Fomento_de_Espa%C3%B1a">Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo</a> decretó el cese del servicio de viajeros entre Guardo y Valmaseda, aduciendo motivos de seguridad, por lo que la sección central de la línea quedaba prácticamente abandonada. En esa época, tardaba 12 horas en cubrir el recorrido entre León y Bilbao.</p>
<p>La medida fue muy impopular en las zonas afectadas por el cese de la línea, y tanto los ayuntamientos afectados como distintas asociaciones y coordinadoras emprendieron acciones para conseguir la restauración de la línea, consiguiendo en <a title="1993" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1993">1993</a> un acuerdo con el <a title="Ministerio de Fomento de España" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Ministerio_de_Fomento_de_Espa%C3%B1a">Ministerio de Obras Públicas, Transportes y Medio Ambiente</a>, la <a title="Junta de Castilla y León" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Junta_de_Castilla_y_Le%C3%B3n">Junta de Castilla y León</a>, <a title="FEVE" href="http://es.wikipedia.org/wiki/FEVE">FEVE</a> y los <a title="Sindicato" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Sindicato">sindicatos</a> que invalidó el decreto anterior, y lo sustituyó por un plan de reapertura paulatina. Así, en noviembre de 1993 fue reabierto el tramo Matallana-Cistierna, y en <a title="1995" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1995">1995</a> el Cistierna-Guardo.</p>
<p>Reapertura</p>
<p>El <a title="19 de marzo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/19_de_marzo">19 de marzo</a> de <a title="2003" href="http://es.wikipedia.org/wiki/2003">2003</a>, tras un convenio entre FEVE y la <a title="Junta de Castilla y León" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Junta_de_Castilla_y_Le%C3%B3n">Junta de Castilla y León</a>, se reanudó el recorrido entre <a title="León (España)" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Le%C3%B3n_%28Espa%C3%B1a%29">León</a> y <a title="Bilbao" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bilbao">Bilbao</a> como servicio de pasajeros de trenes regionales (línea R-4), mientras que los tramos <a title="La Robla" href="http://es.wikipedia.org/wiki/La_Robla">La Robla</a>–<a title="Matallana de Torío" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Matallana_de_Tor%C3%ADo">Matallana</a> e <a title="Alonsótegui" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Alons%C3%B3tegui">Iráuregui</a>–<a title="Estación de Lutxana (Cercanías Bilbao)" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Estaci%C3%B3n_de_Lutxana_%28Cercan%C3%ADas_Bilbao%29">Luchana</a> pasaron a utilizarse exclusivamente para el transporte de mercancías. La duración del viaje se redujo a 7 horas y media. En este acuerdo también intervino el Ministerio de Fomento, y supuso la inversión de 64 millones de euros para la mejora de los trazados y la modernización del parque móvil. Asimismo, se reanudó su uso por parte del <em>Transcantábrico</em>, llevándose a cabo una importante inversión para la modernización y mantenimiento de la línea.</p>
<p>En <a title="2006" href="http://es.wikipedia.org/wiki/2006">2006</a> la estación de FEVE de La Robla sufrió un incendio, y su cubierta quedó destruida. En <a title="2007" href="http://es.wikipedia.org/wiki/2007">2007</a> fue reconstruida y acomodada como albergue de peregrinos para la Ruta de San Salvador del <a title="Camino de Santiago" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Camino_de_Santiago">Camino de Santiago</a>, una vertiente de la ruta jacobea que une <a title="León (España)" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Le%C3%B3n_%28Espa%C3%B1a%29">León</a> con <a title="Oviedo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Oviedo">Oviedo</a>. También en 2006, y gracias a un convenio con la <a title="Diputación de León" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Diputaci%C3%B3n_de_Le%C3%B3n">Diputación de León</a>, se construyeron nuevos apeaderos en la ciudad de León (<a title="San Mamés (León)" href="http://es.wikipedia.org/wiki/San_Mam%C3%A9s_%28Le%C3%B3n%29"><em>San Mamés</em></a> y <a title="Universidad de León" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Universidad_de_Le%C3%B3n"><em>Universidad</em></a>) y en <a title="Cerezal de la Guzpeña (aún no redactado)" href="http://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Cerezal_de_la_Guzpe%C3%B1a&amp;action=edit&amp;redlink=1">Cerezal de la Guzpeña</a>.</p>
<p>Su servicio de mercancías recibió un notable impulso a partir de febrero de <a title="2008" href="http://es.wikipedia.org/wiki/2008">2008</a>, cuando, a través de un acuerdo entre FEVE y <a title="Renfe" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Renfe">Renfe</a>, esta última asumió el transporte de carbón de importación por ancho ibérico desde el puerto de <a title="El Musel" href="http://es.wikipedia.org/wiki/El_Musel">El Musel</a>, en <a title="Gijón" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gij%C3%B3n">Gijón</a>, hasta la estación de La Robla, desde donde, tras un trasbordo, es enviado por vía estrecha a la central térmica de <a title="Iberdrola" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Iberdrola">Iberdrola</a> en <a title="Velilla del Río Carrión" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Velilla_del_R%C3%ADo_Carri%C3%B3n">Velilla del Río Carrión</a>. Este acuerdo supuso el inicio de un transporte diario de un convoy de 600 toneladas a la instalación palentina.</p>
<p>En febrero de <a title="2009" href="http://es.wikipedia.org/wiki/2009">2009</a>, <a title="Ángel Villalba" href="http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%81ngel_Villalba">Ángel Villalba</a>, nuevo presidente de la compañía, presentó el <em>Expreso de La Robla</em>, un tren turístico similar al <a title="Transcantábrico" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Transcant%C3%A1brico"><em>Transcantábrico</em></a> que, a partir de septiembre, pretende realizar el recorrido León-Bilbao con secciones para <a title="Docencia" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Docencia">docencia</a>, reuniones y estudio, y otra para alojamiento de estudiantes, con el objetivo de visitar los atractivos turísticos y culturales del recorrido con una finalidad didáctica.</p>
<p>A pesar de que la finalidad primitiva de la línea fue el transporte masivo de <a title="Carbón" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Carb%C3%B3n">carbón</a> desde las cuencas leonesa y palentina a la industria siderúrgica vizcaína, las necesidades del mercado cambiaron esta tendencia. Como se ha explicado anteriormente, este tránsito fue en aumento hasta alcanzar su techo, con 908.464 <a title="Tonelada" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Tonelada">t</a>, en <a title="1958" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1958">1958</a>. Para <a title="1966" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1966">1966</a>, el transporte de hulla desciende en un 30%, y esta tendencia ya será imparable. La búsqueda de alternativas más rentables para la alimentación de los <a title="Alto horno" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Alto_horno">altos hornos</a>, la <a title="Reconversión industrial" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Reconversi%C3%B3n_industrial">Reconversión industrial</a> y el desmantelamiento de gran parte de ellos, y el declive de la minería propiciaron la desaparición de este transporte. El mantenimiento del traslado de carbón se mantuvo con el transporte a la central térmica de <a title="Velilla del Río Carrión" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Velilla_del_R%C3%ADo_Carri%C3%B3n">Velilla del Río Carrión</a> de convoyes con carbón de importación procedente de los <a title="Puerto" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Puerto">puertos</a> de <a title="Puerto de Santander" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Puerto_de_Santander">Santander</a> y <a title="El Musel" href="http://es.wikipedia.org/wiki/El_Musel">Gijón</a>, lo que llevó a FEVE a la construcción de un ramal de 2,5 <a title="Km" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Km">km</a> desde <a title="Guardo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Guardo">Guardo</a> que introduce el mineral directamente en la instalación, propiedad de <a title="Iberdrola" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Iberdrola">Iberdrola</a>.</p>
<p>El <em>arenero</em></p>
<p>También ha tenido gran importancia el transporte de <a title="Arena" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Arena">arena</a> <a title="Sílice" href="http://es.wikipedia.org/wiki/S%C3%ADlice">silícea</a> procedente de las canteras de <a title="Arija" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Arija">Arija</a>, el llamado <em>arenero</em>. La extracción de arena silícea en esta localidad burgalesa se viene realizando durante todo el <a title="S. XX" href="http://es.wikipedia.org/wiki/S._XX">s. XX</a>, primero en las antiguas canteras de <a title="Cristalería Española" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cristaler%C3%ADa_Espa%C3%B1ola">Cristalería Española</a> y posteriormente en el propio <a title="Embalse del Ebro" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Embalse_del_Ebro">embalse del Ebro</a>. Esta explotación, actualmente propiedad de la empresa SIBELCO, constituye, con 800.000 <a title="Tonelada" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Tonelada">t</a>/año, la sexta parte de la producción nacional.</p>
<p>Para su transporte, la línea dispone de un cargadero junto al embalse y los lavaderos de arena. Los puntos a los que FEVE transporta arena silícea son <a title="Estación de Ariz (EuskoTren)" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Estaci%C3%B3n_de_Ariz_%28EuskoTren%29">Ariz</a> y <a title="Estación de Lutxana" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Estaci%C3%B3n_de_Lutxana">Luchana</a>, en <a title="Vizcaya" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Vizcaya">Vizcaya</a>, y <a title="Gama (Bárcena de Cicero)" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Gama_%28B%C3%A1rcena_de_Cicero%29">Gama</a> en <a title="Cantabria" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cantabria">Cantabria</a>.</p>
<p>Otros</p>
<p>A lo largo de su historia, la línea ha servido también para el abastecimiento y distribución en menor medida de otras <a title="Empresa" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Empresa">empresas</a>, algunas ya desaparecidas, como la <a title="Cementera" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cementera">cementera</a> y la <a title="Central térmica de La Robla" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Central_t%C3%A9rmica_de_La_Robla">térmica de La Robla</a>, la planta azucarera de <a title="Boñar" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Bo%C3%B1ar">Boñar</a>, la cementera de <a title="Mataporquera" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Mataporquera">Mataporquera</a>, la cristalera de Arija, la térmica de Valmaseda y la <a title="Papel" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Papel">Papelera</a> de Aranguren.</p>
<p>Transporte de pasajeros</p>
<p>Su influencia social también fue muy importante, fue el medio de transporte habitual de los <a title="Emigración" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Emigraci%C3%B3n">emigrantes</a> de las zonas rurales que se trasladaron a la <a title="Industria" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Industria">industrializada</a> ciudad de Bilbao, así como, en sentido inverso, del <a title="Turismo" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Turismo">turismo</a> estacional vizcaíno con destino a la comarca burgalesa de <a title="Merindades (comarca)" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Merindades_%28comarca%29">Las Merindades</a>.</p>
<p>A diferencia de otros ferrocarriles mineros, el tráfico de viajeros en el <em>tren de La Robla</em> fue muy importante, al tratarse de un tren cuyo tráfico de mercancías prácticamente se desarrollaba sólo en un sentido. Su utilización alcanzó su techo en <a title="1948" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1948">1948</a>, cuando alcanzó la cifra de 1.450.984 pasajeros. Su paulatino descenso se acentuó desde los <a title="Años 1980" href="http://es.wikipedia.org/wiki/A%C3%B1os_1980">años 1980</a> hasta su clausura en <a title="1991" href="http://es.wikipedia.org/wiki/1991">1991</a>. A pesar de su reapertura, la transferencia en la gestión de los ferrocarriles de vía estrecha a las <a title="Comunidades Autónomas" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Comunidades_Aut%C3%B3nomas">Comunidades Autónomas</a> y su progresiva utilización como servicio de cercanías en las áreas de influencia de León y Bilbao crearon nuevos temores sobre su futuro.</p>
<p>Este problema se ha intentado paliar en parte con la puesta en marcha de trenes turísticos, como el <em>Expreso de La Robla</em>, que añadido al <em>Transcantábrico</em> garantiza una utilización turística y didáctica de la línea como servicio de pasajeros.</p>
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		<title>Población y vivienda en el tránsito del siglo XIX al XX</title>
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		<pubDate>Tue, 05 Jan 2010 09:11:59 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Demografía]]></category>
		<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[padrones]]></category>
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		<description><![CDATA[Con la ayuda de los padrones municipales se ha podido constatar como en Baracaldo hace ahora poco más de un siglo apenas si había sido sembrado el germen de la industrialización en la localidad. En aquellos tiempos, era sólo una extensa aldea rural de hábitat disperso, integrada por una serie de barrios y caseríos con [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/01/Casas-del-Buen-Pastor.jpg" class="floatbox" rel="floatbox.1459" rev="caption:`Casas del Buen Pastor`"><img class="alignright size-medium wp-image-1460" title="Casas del Buen Pastor" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/01/Casas-del-Buen-Pastor-300x225.jpg" alt="" width="300" height="225" /></a>Con la ayuda de los padrones municipales se ha podido constatar como en Baracaldo hace ahora poco más de un siglo apenas si había sido sembrado el germen de la industrialización en la localidad. En aquellos tiempos, era sólo una extensa aldea rural de hábitat disperso, integrada por una serie de barrios y caseríos con mayor o menor relación entre ellos. Fue a lo largo de las dos últimas décadas del siglo XIX cuando el proceso industrial provocó intensos cambios en ese antiguo hábitat agrícola-ganadero. La afluencia de gentes buscando trabajo originó el nacimiento de una ciudad &#8220;moderna&#8221; con nuevos viales de trazado irregular y alojamientos abarrotados.</p>
<p>Aunque esta explosión demográfica y urbana no fue homogénea, sino localizada en torno a tres puntos muy concretos de la geografía baracaldesa en los que se habían establecido un conjunto de factorías. Me estoy refiriendo a los barrios de Luchana, Burceña y, especialmente, El Desierto. Parajes sobre los que se estructuró un desarrollo urbano basado, por un lado, en la parcelación anárquica del espacio rural preexistente (caminos carretiles o peatiles) y, por otro, en el antojo de los propietarios dispuestos a construir en sus tierras. No obstante, pese a estas concentraciones gran parte de Baracaldo conservaba todavía su tradicional imagen rural tal y como lo demuestra el estudio del padrón de habitantes de 1894, aunque era ya muy patente la dualización del asentamiento humano en Baracaldo.</p>
<p>Por un lado, el tradicional hábitat rural de carácter diseminado e integrado por: los barrios de Alonsotegui, Beurco, Bruceña, lrauregui, Landaburu, Larrea, Luchana, el Regato, Retuerto y San Vicente (que entonces albergaba en sus terrenos la iglesia parroquial, el cementerio municipal y el edificio consistorial); las pequeñas agrupaciones de caseríos en torno a Zaballa y Lasesarre vinculados entre sí por caminos vecinales; y las edificaciones dispersas de tipo unifamiliar en el resto del territorio municipal.</p>
<p>Con cifras que en el peor de los casos apenas alcanzó los 13 habitantes por inmueble, la media del área rural se situó en 9,08 personas por edificio. Retuerto era el barrio con mayor número de habitantes (el 21,87% de los rurales) e inmuebles (el 21,15% de los rurales), debido a la cercanía de los yacimientos y cargaderos mineros, así como a su marcado carácter de nudo ferroviario. Aunque continuó siendo un paraje dominado por las huertas y los viñedos de chacolí.</p>
<p>Sin embargo, fueron Luchana y Landaburu los enclaves rurales con una ocupación más densa de sus inmuebles. Concretamente, Luchana constituía un caso especial pese a sus 12,31 personas por edificio. Por esas fechas mantenía todavía su carácter agrícola-ganadero, pero empezaron a notarse los efectos de la industrialización y del importante tránsito ferroviario. Emplazado a 1 Km del Desierto y fuera de su área de influencia, este barrio vio surgir en sus muelles cargaderos de mineral y en sus terrenos viviendas que albergaron a familias ligadas a actividades mineras y marineras. Este fue el caso de los alojamientos levantados a principios de la década de los 90 por la compañía minera, <em>Orconera /ron Ore, </em>para sus más altos cargos. Aunque esta no fue la única forma en que se hizo patente la presencia de las sociedades mineras en su esfuerzo por acercarse a la Ría, puerta de salida a Europa. Desde muy pronto los terrenos de Luchana se vieron surcados por vías de ferrocarril procedentes de Somorrostro <em>(Orconera Iron Ore, </em>en 1877) y del Regato <em>(Luchana Minning, </em>en 1887), acompañándose de la correspondiente instalación de depósitos y almacenes.</p>
<p>En general, se puede afirmar que el predominio de las construcciones rurales, así como el amplio desarrollo territorial de esta zona, confirmaron el predominio por aquel entonces del Baracaldo rural con grandes extensiones de terreno sólo interrumpidas por el trazado de los diferentes ferrocarriles mineros. Un Baracaldo que coexistió con aquel otro urbano e industrial, de escasa amplitud, al que incluso ganó en población. Y es que el área rural concentró a más de la mitad de los habitantes del municipio, siendo el típico caserío la forma de asentamiento más extendida.</p>
<p>Mientras tanto, el Baracaldo industrial y urbanizado se circunscribió al barrio del Desierto en torno a las instalaciones de <em>Altos Hornos de Bilbao, </em>presentando una mayor diversificación interna. En él podía distinguirse:</p>
<p>a)      Un <span style="text-decoration: underline;">área central o principal,</span> donde se ubicaron los inmuebles más notables de la anteiglesia. Coincidía con la calle El Carmen (o carretera de Bilbao a Portugalete) y presentó bajos valores de concentración humana (14,78 hab./inm.), habiendo sido, la zona elegida por <em>Altos Hornos de Bilbao </em>para instalar sus oficinas generales. Pero también, el vial a partir de cual se articuló la urbanización de la zona del Desierto, sin llegar, eso sí, a producirse el grado de concentración que dicho eje de circulación alcanzó a su paso por Sestao.</p>
<p>b)      Después, un <span style="text-decoration: underline;">área de asentamiento obrero,</span> integrada por casas de vecindad de tres o cuatro plantas altas, dedicadas a la habitación de trabajadores, muchas de las cuales han llegado hasta nuestros días, En ella se distinguieron tres zonas bien diferentes:</p>
<p>1)      En primer lugar, la calle Réqueta, junto a la Ría, con 33,22 habitantes por inmueble, y en sus proximidades La Bomba con 7,08 habitantes por inmueble, muy lejos todavía de los valores que llegaría a alcanzar unos años más tarde.</p>
<p>2)      En segundo lugar, un conjunto de viales dispuestos, mayoritariamente, de forma perpendicular al ferrocarril de Bilbao a Portugalete, con altas cifras de aglomeración de gentes. Arana (65,82 hab./inm.), Arrandi (32,60 hab./inm.), Las Escuelas (167 hab./inm.), Ibarra (43,43 hablinm.), Pormecheta (31,71 hab./inm,), Portu (55 hablinm.) y Rageta, actual calle San Juan, (40,88 hab./inm.) integró una zona caracterizada por la degradación del medio ambiente, en la que se agolpó una media de 62,35 habitantes por inmueble. En este subgrupo eran especialmente significativas las condiciones de vida de la calle Arana. Vial de titularidad particular hasta 1928, cuyos inmuebles erigidos por <em>Francisco </em><em>Arana y Lupardo y Cia. </em>en 1887 tuvieron, por desgracia, dos años después la particularidad, de &#8220;alojar&#8221; en sus 166 viviendas, nada más y nada menos, que 1.300 personas según fuentes indirectas.</p>
<p>3)      En tercer lugar, un par de calles, La Estación (50,80 hab/inm.) y Murrieta (20,56 hab./inm.), organizado de forma paralela a las vías del ferrocarril de Bilbao a Portugalete y con grandes contrastes entre ellas. Los inmuebles de la primera soportaron una alta saturación y eran de carácter modesto, mientras que en los de la segunda se vivió una situación más desahogada, coincidiendo con los chalets levantados por <em>Altos Hornos de Bilbao </em>para sus empleados más cualificados, los ingenieros.</p>
<p>c)      Por último, un <span style="text-decoration: underline;">área de transición o intermedia entre el mundo urbano-industrial y el espacio rural, </span>compuesta por los barrios de Lasesarre (15,42 hab./inm,) y Zaballa (18,68 hab./inm.). En estos enclaves convivieron construcciones rurales de planta baja con o sin piso alto e inmuebles de carácter urbano, con mayor altura, y por tanto, mayor número de individuos por edificio.</p>
<p>Vistas así las cosas, puede comprobarse como en 1894 se asentó en esa área de asentamiento obrero el 38,44% de la población baracaldesa, en el 15,30% de los inmuebles del municipio. Esto es, junto a la línea de ferrocarril de Bilbao a Portugalete y a la carretera de Bilbao a Portugalete, principales ejes de comunicaciones de Baracaldo, se aglutinaron en 123 edificios de los 804 de la localidad, 4.182 personas. Este último valor aumenta todavía más, si se incluyen los datos aportados por el área central (calle El Carmen), aunque al mismo tiempo conlleva una reducción de la densidad de población.</p>
<p>Con todo lo cual, puede confirmarse como en menos de 1 Km, en torno al barrio del Desierto, se conglomeró, amén de actividades industriales, portuarias y ferroviarias, 4.773 individuos en 163 edificios (de un total de 5.369 habitantes y 197 inmuebles), es decir, 29,28 hab./inm.. Todo ello en un área caracterizada por una caótica articulación urbana, en la que los intentos del Ayuntamiento por ordenar y regular su crecimiento espacial tuvieron escasa o nula repercusión. Pretensiones municipales siempre frustradas que no pudieron hacer efectivo el acuerdo en 1889 con uno de los mayores propietarios de la localidad, Mariano Murieta, para urbanizar una parte del Desierto o que fueron incapaces de llevar a la práctica el Plan Parcelario redactado por Casto Zavala un año después.</p>
<p>Mientras tanto, en el resto de la localidad predominaron los asentimientos rurales de baja densidad, dejándose arrastrar por la pujanza del Desierto. Barrio que arrebató al de San Vicente la capitalidad de la anteiglesia en 1897, pese a las protestas de un importante sector poblacional que vio lastimados sus intereses. En su mayoría propietarios rurales que descontentos con la política consistorial denunciaron mediante pasquines y hojas voladeras el trato privilegiado realizado por las autoridades locales hacia la zona del Desierto. Un área relativamente nueva, ocupada hasta hacía poco por terrenos inundables, hacia la que se dirigieron, según ellos, las mayores inversiones municipales, relegando al olvido otras zonas que históricamente habían constituido la anteiglesia.</p>
<p>En 1910 esa dualización era todavía más palpable, el Baracaldo rural había perdido posiciones con respecto al área urbana. Aunque mantenía una concentración demográfica medio-baja, 9,45 personas por edificio, había visto como la calle denominada Castillo (actual calle María Auxiliadora) y el barrio de Larrea entró en el área de influencia del Desierto, manifestando comportamientos similares a los mostrados por los espacios industriales circundantes. La proximidad de las fábricas, sin lugar a dudas, provocó ese deslizamiento.</p>
<p>Al mismo tiempo, el barrio de Luchana experimentó idéntico comportamiento. Se englobó en el área de transición entre lo rural y lo industrial, al instalarse en sus contornos un importante número de talleres, fábricas <em>(Nuestra Señora del Rosario, Sociedad General de Industria y Comercio,&#8230;) </em>y cargaderos de mineral, transformándose en el barrio más poblado con 1.536 habitantes. Además, el importante desarrollo del tránsito ferroviario resultó también determinante, multiplicándose el número de depósitos y almacenes. Luchana no era sólo una estación más del ferrocarril que enlazaba Bilbao con Portugalete (inaugurado en 1884) o el destino de los ferrocarriles mineros de la <em>Orconera Iron Ore </em>y la <em>Luchana Minning, </em>sino también la cabecera de la <em>Compañía del Ferrocarril Hullero de la Robla a Valmaseda </em>(1898) que procedente de León transportaba el tan necesario carbón para la industria de la comarca.</p>
<p>Además, aunque Retuerto mantenía su primacía en el entorno rural, barrios como los del Regato y Burceña, por este orden, adquirieron un protagonismo inusitado. La explicación vino dada, en el primer caso, por la cercanía de las explotaciones mineras y en el segundo por la instalación en el barrio de Burceña a partir de 1900 de las <em>Cocheras del Tranvía </em>y la <em>Central Eléctrica </em>(1907), junto a las ya existentes fábricas de cerámica, aguardientes, salazones, explosivos y jabones. Por su parte, lrauregui y San Vicente experimentaron un crecimiento modesto, mientras que Landaburu y Alonsotegui retrocedieron, aumentando su calidad de vida.</p>
<p>Por lo que se refiere, al Baracaldo industrial puede comprobarse como aquellas tres áreas, antes señaladas, mantenían su identidad, definiéndose incluso más con el paso del tiempo. En primer lugar, a esa <span style="text-decoration: underline;">área principal,</span> calle El Carmen (32,54 hab./inm.), a la que se suma la Plaza de Vilallonga (66 hab/inm.), sufrió un importante ascenso del volumen de población asentada en sus inmuebles, disminuyendo un tanto la categoría socio-económica de sus habitantes.</p>
<p>En el <span style="text-decoration: underline;">área de asentamiento obrero</span> se observa como las calles de Las Escuelas y Arana mantenían, con diferencia, los valores más elevados, 129 hab/inm. y 100,64 hab./inm., respectivamente, seguidos a mucha distancia de la calle San Juan con 53,61 hab./inm,. Respecto al aumento de la concentración demográfica en toda la población, es preciso señalar que tres de las cuatro calles con mayor incremento se encontraban en esta área. El agravamiento más importante se produjo en la calle Arana, eje central en aquella época, de la vida social. Después, aparecían La Bomba, (27 hab./inm.) que había dejado de ser aquel paraje con escaso volumen de habitantes e inmuebles. Por el contrario, la calle de La Estación perdió relevancia, al desaparecer este topónimo del padrón municipal. Mientras, las calles Las Escuelas, especialmente, Portu, San Juan y Réqueta experimentaron una mejora en sus condiciones de vida, al disminuir el número de personas por edificio, y el barrio de Larrea y la calle del Castillo, antes rurales, pasaron a englobarse dentro de esta zona, como ya se ha señalado.</p>
<p>En líneas generales puede afirmarse que esta zona de asentamiento obrero continuó en 1910 concentrando el grueso de la población baracaldesa, 37,63%, que se alojó en el 15,93% de los edificios. Su importancia había disminuido un tanto, con la consolidación de nuevas áreas como Luchana o Los Fueros, que se beneficiaron de la saturación del Desierto y del desplazamiento de la centralidad del municipio hacia la zona de Rageta, cuyas escuelas (1859) albergaron también el ayuntamiento. No obstante, si se añadiese al área de asentamiento obrero las cifras del área central, se obtendría que en 1910 el 43,93% de los habitantes del municipio se alojaron en el 18,77% de las viviendas baracaldesas en torno al barrio del Desierto.</p>
<p>En cuanto al <span style="text-decoration: underline;">área de transición o intermedia entre lo urbano y lo rural,</span> integrada en 1894 por Zaballa y Lasesarre, conviene destacar que a ella se habían adherido: nuevas calles que entonces comenzaban a perfilarse, Autonomía y Los Fueros; y barrios en los que se hicieron tangibles las secuelas de la industrialización, Luchana, especialmente, y Róntegui.</p>
<p>Diez años después, en 1920 era ya claro y evidente que la preponderancia del Baracaldo rural había sido diezmada por la fuerza del Baracaldo urbano. De hecho, aunque <span style="text-decoration: underline;">barrios</span> como Beurco, lraurregui, Landaburu y calles como Guruceta y Tellería en Cruces, se mantuvieron <span style="text-decoration: underline;">ligados al pasado rural,</span> otros como Alonsótegui, Burceña, El Regato, Retuerto y San Vicente se consolidaron como <span style="text-decoration: underline;">áreas mixtas,</span> en las que la tradición agrícola-ganadera se vio sumamente amenazada ante el imparable avance del espacio industrial y urbano. Sin lugar a dudas, la proximidad de las explotaciones mineras en el caso del Regato y Retuerto, la cercanía de San Vicente a la zona del Desierto, así como la instalación de nuevas factorías o el afianzamiento de las ya existentes en los alrededores de Burceña y Alonsótegui (traslado de la <em>Rica </em><em>Hermanos, </em>1916-18, desde Arbuyo<sup>201</sup>) conllevaron la mezcolanza de lo urbano y lo rural.</p>
<p>Sin embargo, el fenómeno más relevante acaecido entre 1910 y 1920 fue el vigoroso crecimiento demográfico de todo el área rural, que hasta el momento había sufrido una evolución modesta. Todos los barrios del Baracaldo rural incrementaron sustancialmente su población, especialmente, Beurco, Burceña y Alonsótegui.</p>
<p>Paralelamente, la construcción de viviendas aumentó, aunque no lo hizo en la misma proporción que los efectivos demográficos, siendo Alonsotegui y Burceña, nuevamente, los enclaves que había incrementado en mayor cuantía su parque inmobiliario. Un crecimiento ligado a la instalación de varios establecimientos industriales, como <em>S.A. Echevarría, </em>en Burceña y el afianzamiento de <em>Santa Agueda de </em><em>Castrejana, </em>en las proximidades de Alonsotegui.</p>
<p>Mª del Mar Domingo Hernández</p>
<p>Así, mientras en toda la zona rural se pudo vislumbrar en 1920 un incremento general de la saturación demográfica, en el Baracaldo urbano e industrial se produjo una unificación de valores. Esto es, esa diferenciación zonal observada en los primeros momentos de la industrialización había desaparecido. En esa área central (antes integrada por la calle El Carmen y la plaza Vilallonga) se habían degradado las condiciones de vida, alcanzando cifras de concentración poblacional similares al área de asentamiento obrero (49,79 hab./inm. y 45,83 hab./inm., respectivamente). Por su parte, el área de transición había pasado también a formar parte del área de asentamiento obrero, a la vez que amplió su extensión territorial con la formación de nuevas calles como Antonio Miranda, Eléxpuru, Francisco Gómez, Juan I. de Gorostiza y Matadero.</p>
<p>Entre tanto, el barrio de Luchana incrementó con intensidad sus efectivos demográficos, seguido de calles como El Carmen, Pormecheta y Requeta. En cuanto a la saturación de sus edificios, se debe comentar que Las Escuelas (136 hab./inm.) y Arana (119,09 hab./inm.), continuó siendo los viales con peores condiciones de vida de todo el municipio, seguidas a cierta distancia por San Juan (72,53 hablinm.), Requeta (58,54 hablinm.) y Portu (58,46 hab./inm.). Justamente, varios de estos viales, Requeta, San Juan y Arana, fueron los que vieron disminuir entre 1910 y 1920 en mayor grado la calidad de vida en sus inmuebles.</p>
<p>1930 significó un punto y aparte en la valoración de la concentración poblacional en el término municipal baracaldés. Ese año se produjo una multiplicación del número de calles en el padrón municipal de Baracaldo, desapareciendo algunos topónimos hasta entonces claves. Dos factores explican este fenómeno, por un lado la expansión urbana sufrida por el municipio; por otro, la explosión demográfica anterior<sup>202</sup>. Además, la necesidad de dar nombre a los antiguos y nuevos viales de los diferentes barrios contribuyó a incrementar el callejero, complicando su análisis. Igualmente, en esta fecha puede entreverse como la casi totalidad de las calles pertenecen a la zona urbana, desapareciendo del callejero nombres como Luchana, Regato, lrauregui, Alonsotegui,&#8230; topónimos que de ninguna manera fueron eliminados, puesto que han llegado hasta la actualidad.</p>
<p>Aún así, el estudio de la concentración demográfica en 1930 permite advertir la nueva configuración de un conjunto de viales con cifras reducidas. Estas fueron el resultado de las construcciones realizadas gracias a las Leyes de Casas Baratas. De este modo, calles como Alfonso Churruca, Caja de Ahorros Vizcaína, Carteros, Enrique Retuerto, Familiar, Floreal, Gregorio Pardos Urquijo, Hogar Propio, Orden, Porvenir, Progreso, la Providencia, Salvador Crespo y Tribu Moderna sobresalieron por sus excelentes condiciones de vida y el reducido número de habitantes de sus viviendas.</p>
<p>Fue también en los años precedentes cuando se perfilaron, ya de forma nítida, las dos grandes zonas industriales de la localidad, separadas por el monte de Róntegui. De un lado, el Desierto-Rageta con Beurco, Landaburu y San Vicente; de otro, Luchana, Vitoricha, Burceña, Llano y Cruces<sup>203</sup>. Al mismo tiempo, la Plaza de los Fueros, quedó consagrada en el nuevo entramado urbano con su pieza principal más aún con la apertura del tramo final de la calle Portu y la definición de la plaza Auzolan (1925-1928) y la calle Ramón Sábalo (1929-1932); así como con la prolongación de la calle Arana hasta el vial San Juan y la propia plaza de los Fueros; y la organización de la plaza Alfonso XII (Bide Onera) en 1929.</p>
<p>Recapitulando: Baracaldo en el tránsito del siglo XIX al XX sufrió una profunda mutación sin precedente alguno. En poco más de treinta y cinco años, los que discurren entre 1894 y 1930, más que duplicó su población, pero no incrementó en igual proporción su parque inmobiliario, que sufrió una evolución mucho más lánguida. Precisamente, el gran salto poblacional se dio entre 1894 y 1910 sin ir acompañado de un movimiento semejante en la construcción de viviendas. Como consecuencia, la masificación del municipio aumentó en más de tres puntos y medio (ver Cuadro 1.6). Y es que entre 1894 y 1900 la localidad baracaldesa alcanzó la cifra de 13.912 habitantes y 947 inmuebles, un incremento de más de 3.000 personas, que debieron conformarse con sólo 143 edificios más.</p>
<p>La década siguiente, 1910-1920, se mantuvo la tónica iniciada en la precedente, extendiéndose por el casco urbano como una mancha de aceite la ya más que evidente saturación demográfica. Fuerte aumento poblacional y contención en la edificación de viviendas, aunque en esta ocasión el crecimiento del parque inmobiliario fue mayor. Un hecho que no pudo evitar el incremento del aglomeración de gentes en casi tres puntos en un espacio de tiempo mucho menor. Sin embargo, los años comprendidos entre 1920 y 1930 vinieron marcados por un descenso de la población baracaldesa y un ligero aumento de las construcciones. Como consecuencia, la sobreocupación de las construcciones decreció tenuemente, mejorando este importante indicador de las condiciones de vida en el municipio.</p>
<p>Además, la industrialización trajo consigo el nacimiento y afianzamiento de varias áreas obreras masificadas en torno a las instalaciones fabriles del Desierto, principalmente, Luchana y Burceña. Igualmente, se postergó al olvido a aquella anteiglesia rural, disminuyendo la importancia de la economía tradicional, así como sus hábitos y costumbres. Todo esto en un ambiente caracterizado por la uniformidad de su población, mayoritariamente obrera.</p>
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		<title>El Mayorazgo de ALDANONDO</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Dec 2009 05:53:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Aldanondo]]></category>
		<category><![CDATA[Mayorazgos]]></category>

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		<description><![CDATA[Mayorazgo de ALDANONDO
EN ALONSOTEGI.
1. Propiedades del mayorazgo:
La casa y torre de Aldanondo, en San Bartolomé de Alonsótegi, con sus huertas, fraguas y carboneras.
Las ferrerías mayor y menor de Aldanondo. Los molinos, pegantes a las ferrerías.
Tres casas frente a la torre y al lado de dichas ferrerías, sobre el Camino Real:
La casa de Azordoyega, en Alonsótegi.
La [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/12/00061571.jpg" class="floatbox" rel="floatbox.1392" rev="caption:`00061571`"><img class="alignright size-medium wp-image-1393" title="00061571" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/12/00061571-300x224.jpg" alt="00061571" width="300" height="224" /></a>Mayorazgo de ALDANONDO</p>
<p><em>EN ALONSOTEGI.</em></p>
<p>1. Propiedades del mayorazgo:</p>
<p>La casa y torre de Aldanondo, en San Bartolomé de Alonsótegi, con sus huertas, fraguas y carboneras.</p>
<p>Las ferrerías mayor y menor de Aldanondo. Los molinos, pegantes a las ferrerías.</p>
<p>Tres casas frente a la torre y al lado de dichas ferrerías, sobre el Camino Real:</p>
<p>La casa de Azordoyega, en Alonsótegi.</p>
<p>La casa de Aldana, en Alonsótegi.</p>
<p>La casa de Loibay, en Alonsótegi.</p>
<p>La casería de Ulaurqui, en dicho lugar de Ulaurqui, en Barakaldo.</p>
<p>La casería de Yraúregui.</p>
<p>La casería de Olabeaga, en Abando.</p>
<p>La casa torre y solar de Rivas y sus molinos y montes, en Orozco.</p>
<p>La casería de Anuncibay Beascoechea, en Orozco.</p>
<p>2. Propietarios:</p>
<p>Los primeros dueños del mayorazgo de Aldanondo de quienes tenemos noticia fueron el matrimonio compuesto por Pedro de Aresmendi y María Urtiz de Zurbaran y Aldanondo, de quienes queda referencia documental en el último cuarto del siglo XVI. Por los apellidos de uno y otro debemos suponer que el solar les llegó por herencia materna de dicha María Urtíz.</p>
<p>Hija de este matrimonio fue Mencia Urtiz de Aresmendi y Zurbaran, que sucedió en el señorío y mayorazgo y que casó con Martín Pérez de Aguirre-Rivas, a quien por su apellido suponemos descendiente de ésta casa vizcaína. Hacia el año 1600 encontramos ya a este matrimonio llamándose <em>dueño del solar de Aldanondo, de la mitad de </em><em>su herrería y de la casería de Allendera de Pucheta.</em></p>
<p>Sucedió en el mayorazgo Antonia de Aguirre-Rivas, hija de los anteriores, que casó con Juan de Zubiaur. De este matrimonio nacieron Severina Ángela y Valeria Rafaela de Zubiaur. La primera casó en Bilbao con Damián de Echabarri y la segunda casó con Pedro de Sarricolea y Zamudio.</p>
<p>El mayorazgo quedó para Severina Angela quien falleció sin hijos y privada de entendimiento a consecuencia de una caída por lo que, en el año 1651, Pedro de Sarricolea como marido de Valeria Rafaela de Zubiaur Aguirre-Rivas, toma posesión de las propiedades que fueron de su cuñada.</p>
<p>En el Archivo Eclesiástico de Bizkaia se conserva el pleito, prácticamente ilegible por tener la tinta traspasada, que siguieron los dueños de la casa de Aldanondo contra el pueblo de Alonsótegi. Los Aldanondo se decían bienhechores de San Bartolomé de Alonsótegi, iglesia que ayudaron a reedificar, y de la ermita de San Martín de Aldana, que estaba construida sobre tierras que fueron del solar de los Aldanondo. En el documento se cita a la casa y solar de Aldanondo como la única de <em>pariente mayor </em>existente en Alonsótegi.</p>
<p>A Pedro de Sarricolea, fallecido hacia 1680, y a su esposa Valeria Rafaela de Zubiaur les sucedió su hijo Pedro Francisco de Sarricolea. Con este último perdemos toda noticia sobre el solar de Aldanondo hasta llegar al año 1749 en que encontramos como dueño de las ferrerías de Aldanondo e Yraúregui a Ventura de Otañes, Marqués de Paredes.</p>
<p>A este le fueron sucediendo los siguientes marqueses de Paredes: Antonio Zacarías de Otañes y Martínez del Valle, vecino de Otañes y señor del mayorazgo y solar de Otañes, casado con Clara de Rivero (b. 1736 en Limpias, hija de Roque de Rivero y Teresa de Alvear).</p>
<p>A comienzos del siglo XIX es propietario del mayorazgo Celestino Antonio de Otañes Rivero, casado con María Benita Pérez de Camino Meceta.</p>
<p>Gregorio Bañales</p>
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		<item>
		<title>Luchana, Zuazo, Argalario (Perfiles Baracaldeses)</title>
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		<pubDate>Tue, 08 Dec 2009 09:39:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Argalario]]></category>
		<category><![CDATA[Luchana]]></category>
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		<description><![CDATA[LUCHANA
Allá por el mes de diciembre del año 1836, Espartero, al frente de sus tro­pas, consiguió la victoria en la ba­talla de Luchana, de tanta transcen­dencia que por ella otorgose a aquel caudillo el título de Príncipe de Luchana. El nombre del hoy popular barrio bara­caldés está, pues, unido con histórica reso­nancia a los fastos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/12/Argalario-2.jpg" class="floatbox" rel="floatbox.1388" rev="caption:`Argalario (2)`"><img class="alignright size-medium wp-image-1389" title="Argalario (2)" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/12/Argalario-2-300x199.jpg" alt="Argalario (2)" width="300" height="199" /></a>LUCHANA</strong></p>
<p>Allá por el mes de diciembre del año 1836, Espartero, al frente de sus tro­pas, consiguió la victoria en la ba­talla de Luchana, de tanta transcen­dencia que por ella otorgose a aquel caudillo el título de Príncipe de Luchana. El nombre del hoy popular barrio bara­caldés está, pues, unido con histórica reso­nancia a los fastos de las guerras civiles del pasado siglo.</p>
<p>Luchana es sin disputa alguna, después del Desierto, la localidad de la anteiglesia, más importante en cuanto a número de habitantes, comercio e industria. Su crecimiento ha sido tan grande en los últimos años que hoy apenas si quedan en sus proximidades algunos huertos diseminados, sacrificados sus renombrados te­rrenos hortícolas en aras del desarrollo de la población y del progreso industrial.</p>
<p>Humos blancos, amarillos, grises, rojos y negros coronan la barriada con el nimbo del trabajo fabril. Las fábricas, la ría, fin de línea del ferrocarril de La Robla y del minero de la Orconera, estación de primer orden: ferrocarril de Bilbao a Portugalete y Santurce, carretera general de incesante tráfico, la tónica general de este barrio, eminentemente obrero, es el trabajo. Trabajo y trabajo, mucho trabajo con ­su secuela de ruidos; ruidos chirriantes: trenes y tranvías, trepidar de máquinas, silbidos penetrantes de las sirenas de raro trémolo,  bufidos de locomotoras, estrépitos de cargas y descargas de vagones y bolquetes, pesado rodar de camiones y carros, ronquidos de los claxons&#8230; ruido ensordecedor y atmósfera pesada por los humos densos. Así es Luchana, como un suburbio londinense.</p>
<p>Actualmente, en la ría, el trajín es mucho ­menor debido a la casi total paralización del comercio exterior a causa de la contienda vigente. Los buques, como gigantescos mastines permanecen meses y meses atados con grandes ­cadenas, cables tirantes y gruesos chicotes a las boyas del canal y a los bolardos del muelle.</p>
<p>Los cargaderos de mineral están repletos de piedras de hierro impacientes por precipitarse en rojo alud a las vacías bodegas de los barcos. Las gabarras, varadas en el fango de las orillas, semejan en su incesante bostezo bocazas ham­brientas de monstruosos cetáceos aprisionados por el cieno.</p>
<p>Y así la ría, mansa, mansa, ha perdido en esta época su ruidoso temperamento. El «Zo­pimpa», popular «nao corsaria» luchanesa, digna por sus hazañas de particular historia, duerme pacífica bajo un cargadero. Los viejos luchaneses, aquellos díscolos bebedores de potes, hablan y no acaban de sus continuas querellas con tripulaciones completas de buques de banderas extranjeras que, después de abun­dosas libaciones, creíanse aquí dueños de una ínsula por ellos sojuzgada. ¡Ah, si hablaran la mal adoquinada carretera de Luchana y el camino rojizo de Erotabarría! Un marino luchanés nos refirió la sorpresa que experimentó una vez, hace unos años, en un figón de Tron­dhjem, puerto de Noruega, al oír en correcto castellano la popular canción:</p>
<p>“Qué paliza les dimos ellos a nosotros”</p>
<p>Quien así cantaba era un imponente no­ruegazo que años atrás había perdido un ojo en una de las refriegas de Bitoricha.</p>
<p>Los muelles han sido siempre centro de operaciones de individuos de existencia hampona y holgazana. Hoy día son raros estos ejemplares en el muelle de Luchana. Sin em­bargo no causará extrañeza a los habituados a pasear por este arrabal el que uno de estos caballeros», que están de tumbada en el terraplén o en la arboleda de Orconera, se incorpore desusadamente y dirigiéndose al paseante le pida un pitillo con indolente cor­tesía, expresándose así: <em>Eh, </em>my frend, ekarri un pitillo s&#8217;il vous plait. Si accede, dirá: thonk you, amigo, o, <em>ekarriasko, </em>my boy. El frecuente contubernio de palabras de distintos idiomas es el lenguaje de estos vagos «políglotas». Ellos y ciertas damas amigas suyas, portadoras de sendas cestas de cacahuetes, constituían hace unos años la nota pintoresca del muelle de Luchana.</p>
<p>El pescador de la ría es inconfundible. &#8220;No le veremos como al arrantzale de Ber­meo o Santurce manipulando con las redes con un haz de remos a la espalda ni tam­poco le confundiremos con el pescador de costa o de río, provisto de caña u otros trebejos de pesca. El pescador de la ría es el obrero del taller o de la fábrica que aprovecha los ratos de ocio para dedicarse a la captura de angulas, anguilas, quisquillas y carramarros. Para lograr estas últimas especies va provisto de varios <em>quisquilleros, </em>rudimentarios aparatos que consisten en trozos de harpillera cosidos a unos aros de alambre y colgantes de cordeles. Se atan estos aparatos a las estacadas, cables, cabrios y pretiles del muelle y se introducen en las aguas. La carnada preferida por las quisquillas son las tripas de pescado fresco, mientras que los carramarros, si deciden dejarse atrapar, lo harán más a su gusto cebados por el bacalao salado. En los días de turbiada utilízase para la pesca un respetable mamotreto llamado rastra, también de harpillera, alambre y cuerda, cuyo manejo exige el esfuerzo de dos o más personas. Cuando se levanta el artefacto, que ha sido arrastrado largo trecho por el agua rozando las paredes del muelle, el pescador de la ría de Luchana sabe muy bien seleccionar las anguilas, quisquillas y carramarros de las mil porquerías que han penetrado subrepticiamente en la rastra.</p>
<p>El sistema de las jirrias es sin duda el más fructífero para los pescadores de la ría si bien sólo lo pueden ejecutar sus privilegiados propietarios, requiriéndose además disponer de bote, <em>chinchorro, chanelo </em>u otra embarca­ción. Consisten las jirrias en trozos de harpi­llera en forma de saco cargados de limo, que átanse a las estacadas y maderamen se­ñaladores del dragado de la ría. En la baja ma­rea acércanse los pescadores con su nave a los lugares donde previamente han sido fi­jadas las jirrias, que son luego levantadas cuidando de colocar un cedazo debajo; sacú­dese entonces la jirria cayendo la pesca al cedazo al desprenderse del barro al que ha estado adherida. Quien haya pasado de noche por el muelle de Luchana y haya visto e! singlar de los <em>chinchorros </em>a la luz de la lana que platea la superficie de la ría; quien haya oído las hermosas canciones de los levanta­dores de jirrios al compás del chapoteo de los remos; quien esto haya visto y oído puede estar seguro de haber disfrutado de tan románticas escenas como lo puedan ser las de las reputadas noches venecianas.</p>
<p>Muchas cosas quedan en el tintero que darían un cabal conocimiento de este barrio laborioso, tan querido y conocido por nos­otros. Id por allí los que no le conocéis. Id por allí. No os asusten los rostros tiznados de los obreros del transbordo de carbón ni los extraños atuendos de los trabajadores de la fábrica de alquitranes. Saludadles, cono­cedles y veréis cuánta es su educación y mesura, cuánto hay en ellos de hombría de bien y cuán pronto conquistan vuestra esti­mación. Luchana, como ellos, tiene hosca y ceñuda la fisonomía; pero es acogedor con quien se le acerca y entrañable con quien le quiere. Id por allí, adentraos en él, hurgad su corazón y os convenceréis de lo bueno y honrado que es este barrio obrero, este barrio de humos y ruidos.</p>
<p><strong>ZUAZO</strong></p>
<p>Estamos en la verde colina de Mucusuluba &#8211; mal llamada la Tarifa y también Monte Cabras-y a nuestros pies levántase altiva la casa-torre de Zuazo capitaneando una pequeña tropa de caseríos. Escúdase el poblado al abrigo de la colina contra los furores del septentrión y enciérrase en un cíngulo de gravas centenarias muy bien determinado por la ruinosa calzada que por Subichúbeta, Zuloco y Récachu se dirige a San Vicente y por la carretera que desde este último lugar se lanza rectamente hacia Retuerto con el único col de Egusquiaguirre. Serpentea el río sombreado por los chatos tamarises y extiéndese la vega, suave, suave, como un pañuelo de seda verde en rectangulares porciones dividida. Más lejos dibújanse ro­tundos los contornos de los montes en este día de extraordinaria visibilidad, hija del viento sur, el gran pintor de paisajes. Arriba, en lo azul, las blancas nubecillas navegan blandamente. Por la famosísima cuesta de Egusquiaguirre descendemos a la ancestral aldea que tiene el sello de los tiempos re­motos.</p>
<p>En Juriendo, en el cruce con el camino que viene a Arteagabeitia, nos encontramos con un fornido boyero, al hombro la agui­jada, que trae el mismo paso cansino de su yunta. En el mismo umbral de Zuazo, a la vera de la añeja fuente, dos arrechas comadres baracaldesas platican animadamente.</p>
<p>Rubias mazorcas de maíz cuelgan de las balconadas de los caseríos y en !as portaladas descansan <em>kokos, </em>azadas, pericachos, escobas de bereso y otros aperos de labranza. Un borriquillo mamador chupetea en la ubre de su madre hasta que cansado la abandona y comienza a retozar en la pradera. Mugen las vacas en los establos y <em>se </em>oyen lejanos aullidos de canes. En las heredades, los hortelanos laboran inclinados mostrándonos los remiendos.</p>
<p>Nos conmueve profundamente la estancia en este lugarejo de nuestro pueblo al que es­tamos tan hondamente vinculados. Es segu­ramente este lugar el que mejor conserva las pristinas esencias baracaldesas a pesar de su proximidad con la ya crecida ciudad de El Desierto. Aquí se encierran las viriles características de la raza. Si en la urbe nos sentimos cosmopolitas, en Zuazo nos sentimos baracaldeses,  ahincadamente baracaldeses, indígenas acérrimos, respetuosos con la <sup>­</sup>gleba de que vivieron nuestros abuelos</p>
<p>¡Salve a Zuazo secular!</p>
<p>Mas ¡ay!, ¿hasta cuándo podrás resistir ­rincón amado, la invasión de la vorágine industrial? Quisiéramos que eternamente. Que cuando nuestro cuerpo decline, nuestros hijos y los de nuestros hijos vengan, como ­nosotros, de vez en cuando, a asomarse al ventanal de Mucusuluba y ante tu venerada  visión aquieten sus espíritus en los momentos fatigados.</p>
<p>La tarde luminosa declina sumiéndonos en grata y placentera melancolía. Las amas de casa preparan en los llares ennegrecidos ­la clásica porrusalda. Lo delatan los tenues ­penachitos de humo que asoman por las  chimeneas.</p>
<p>En el umbral de Zuazo, a la vera de la añeja fuente, las dos arrechas comadres baracaldesas, que habíamos visto horas antes siguen platicando animadamente. Y siguen hablando hasta que el reloj de la torre parro<sup>­</sup>quial de San Vicente deja caer pesadamente las ­siete campanadas. Entonces las prisas y entonces las imprecaciones. «Estas tardes de Mayo no tienen nada, Filo». «Ya hemos de hablar otro día con más espasio, Frisca”. Y se despiden. Las dos arrechas comadres baracaldesas que han iniciado a mediodía su animado parloteo, se retiran entre sombras, insatisfechas y presurosas, con el cántaro a ­la cabeza.</p>
<p>Riela el sol poniente. Muere la tarde nitida. Esfúmanse los contornos de los montes en la noche que avanza. Los aullidos de los canes en la lejanía tienen ahora acentos más lúgubres. Y ascendemos por la famosísima cuesta de Egusquiaguirre, donde la noche nos traga voraz.</p>
<p>Ya Zuazo duerme, duerme tranquila la  patriarcal aldea con el sueño reposado de siglos. Sin prisas. Sin vorágine. Con calma.</p>
<p>¡Salve a Zuazo secular!</p>
<p><strong>ARGALARIO</strong></p>
<p>Ha nevado copiosamente durante la pasada Noche. Por la mañana caen todavía, más len­tamente, los blancos vellones. Somos los primeros en hollar el inmaculado manto de nieve que arropa las calles de la población y dejamos atrás las redondas huellas de las tachuelas.</p>
<p>Cuando llegamos a Mesperuza ya ha cesado la pausada lluvia de pétalos blancos. Esta aldea montés, seductora en todo tiempo, tiene hoy el hechizo de una delicadísima estampa suiza.</p>
<p>Nos fascina la visión de la loma de Belga­rris y de la barrancada de Pasajes. Están borrados los caminos. Ascendemos paralela­mente a una línea de encantadores árboles de navidad que son estos pinos jóvenes cubiertos de blanca túnica.</p>
<p>Y alcanzamos el somo de Santa Lucía, que resalta en el cautivante paisaje. Otros cuarenta minutos de marcha ascendente, y después de remontar los picos del Sel y de la Mota coronamos la cumbre del monte Argalario, acodada al final de la sierra de Triano, desde donde vigila, tutelar, a Baracaldo.</p>
<p>Ordeñadas por los ángeles las vaquillas del cielo Argalario, ha recibido el regalo de dos palmos de nieve esponjosa que sólo a nosotros, sus visitantes, permite pisar. ¡Gracias, abuelo venerable de barbas blanquísimas! Bien nos compensas, montaña generosa, el esfuerzo realizado en tu escalada.</p>
<p>Y gozamos desde aquí de los más bellos paisajes alpestres. Vemos al portentoso Ereza cubierto con blanco capuchón semejando a un monje magnífico. Allá abajo, sepultado en el fondo del valle, El Regato, al que miramos arrobados, El Regato sencillo y pobre, pobre y sencillo como Bethelem. Nos aturde un momento el espejismo de la nieve. Los montes vecinos Aldape, Ganeran, Pico de la Cruz, Mendívil, Bitarracho&#8230; se yerguen, se yerguen y bailan «a lo suelto» en mangas de camisa una fenomenal zambra de cíclopes. Pero la mente se aquieta contemplando otras seduc­toras aldeas de nacimiento: Gorostiza, So­brecampa, Aguirre, Susúniga&#8230; que esmaltan valles y laderas. El poblado de Arnábal da la nota de inquietud, empingorotado en la roca como nido del águila. Arnábal parece caer al abismo. Las rojas entrañas de los montes mineros discordan en este ambiente de albura.</p>
<p>En la esplendente llanura montañosa en­cuéntrase una casucha abandonada que sirve de aprisco a las ovejas. Estamos en la que fue vivienda solitaria de Juan de Urcullu, el famoso Juanchu el de Argalario, que durante años y años llevo por los montes y extramuros baracaldeses su azarosa vida de juglar.</p>
<p>Hace ya mucho tiempo, antes de que Juan­chu pasara al somo de Artiba y a su cha­bola de Bacuña, tuvimos con él una casual entrevista en esta su lobuna morada de Argalarío. Aún nos parece que flota entre los muros que se desmoronan la imponente figura del rapsoda montesino.</p>
<p>En aquel lejano día fuimos sorprendidos en estas proximidades por una lluvia torren­cial y corrimos a la cabaña para guarecernos. En el umbral nos detuvimos paralizados por el pánico. Oíanse dentro unos formidables ronquidos que venían ventoleros por las fisu­ras de la puerta. Calmóse nuestro ánimo al descubrir que los tales ronquidos eran pro­ducidos por un ser humano. Era Juanchu, que dormía. Dormía vestido, sobre un jergón de helechos secos y crepitantes. En su labio inferior se sostenía una colilla apagada. Des­pertóse con el ruido que hicimos al abrir la puerta desvencijada. «¿Ande vas por aquí, majillo?», nos preguntó campechano sin sentirse molestado por nuestra intrusa pre­sencia. Le indicamos quiénes éramos, y al sabernos nieto de un buen amigo suyo nos prodigó de rústicas atenciones.</p>
<p>Un ardiente ósculo de nuestro pitillo encendió su apagada colilla. Y hablamos. Hablamos de su vida, de sus lejanos amoríos y de sus enjundiosas jotas baracaldesas, en las que campea espontáneo el fuego divino de la poesía. Nos reveló varias leyendas y fábulas que creen a pies juntillas las candoro­sas gentes que habitan por estos agrestes pa­rajes y de las que él conocía muy bien el se­creto. Y aquel día nos saturamos de atávico baracaldesismo con la compañía de Juanchu, el hombre de la montaña.</p>
<p>Este aprisco montaraz, estos valles, estos montes y barrancos cubiertos hoy por níveas galas virginales añoran los retumbantes ¡breas! con que Juanchu cerraba sus jotas baracaldesas viriles y pujantes. Hoy, Juanchu, asilado en el palacio que regaló a los baracaldeses don Antonio de Miranda, solícitamente atendido por las beneméritas monjitas, avizora, ensoñador, «su» monte Argalario, donde discurrió la mayor parte de su vida libre y alegre como la de los pájaros sus compañeros trovadores.</p>
<p>Por Ernesto Perea Vitorica</p>
<p>Tomado de La Gran Enciclopedia Vasca</p>
<p><em> </em></p>
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		<title>Barakaldo (Breve descripción)</title>
		<link>http://ezagutubarakaldo.net/es/2009/11/24/barakaldo-breve-descripcion/</link>
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		<pubDate>Tue, 24 Nov 2009 18:06:53 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Barakaldo]]></category>
		<category><![CDATA[barrios]]></category>

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		<description><![CDATA[El municipio de Barakaldo está situado en la margen izquierda de la ría, se extiende en una superficie de algo más de 24 Km2 y su topografía es relativamente ondulada, con montañas de pequeña altura, entre las que destacan el Pico Argalario con 513 metros y el Arroletza con 456 metros, este último en la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/11/Entorno-2.jpg" class="floatbox" rel="floatbox.1369" rev="caption:`Entorno (2)`"><img class="alignright size-medium wp-image-1370" title="Entorno (2)" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/11/Entorno-2-300x225.jpg" alt="Entorno (2)" width="300" height="225" /></a>El municipio de Barakaldo está situado en la margen izquierda de la ría, se extiende en una superficie de algo más de 24 Km2 y su topografía es relativamente ondulada, con montañas de pequeña altura, entre las que destacan el Pico Argalario con 513 metros y el Arroletza con 456 metros, este último en la Cordillera de Sasiburu, así como Peñas Blancas de 462 metros, Apuko con 560 metros y Burzako de 443 metros. Limita al Norte con los municipios de Sestao y Trapagaran; al Sur con los de Güeñes y Alonsotegi; al Este, a través de la ría con Bilbao y Erandio, y al Oeste con los de Galdames y Güeñes.</p>
<p>Tres ríos bañan el territorio de Barakaldo; El Castaños, que, procedente de El Regato, se une al Galindo; Kadagua, que, procedente de Güeñes, marca el límite con Bilbao que vierte sus aguas a la ría en Burtzeña; y por último el Nervión, ya convertido en ría.</p>
<p>El clima de Barakaldo es típico vizcaíno, con suaves veranos, inviernos prolongados y buen otoño. Su temperatura media anual es de 14º. Los vientos dominantes son de componente NO y las precipitaciones alcanzan una media anual de 1211,4 m/m.</p>
<p>El municipio está constituido por los distritos de Centro-Zaballa, Desierto-Larrea, Rontegi, Bagaza-Santa Tereso-Beurko, San Vicente, Arteagobeitia-Zuazo, Retuerto-El Regato-Kareaga, Lutxana-Burtzeña-Llano, Cruces, y los antiguos caseríos de Alday, Tellitu, Santa Águeda, Castaños, Zamundi, Sesumaga, Amezaga, Kareaga, Gorostiza, Larrazabal, Llano y Ugarte, muchos de los cuales han quedado afectados, formando un núcleo urbano continuo.</p>
<p>Barakaldo cuenta con buenas infraestructuras para las comunicaciones, está situado a corta distancia de Bilbao, del Puerto, de la Zona Minera, y de los núcleos de la margen derecha. Si a ésta circunstancia añadimos el fuerte carácter industrial de esta zona y el elevado número de habitantes, se comprende que disponga de numerosas comunicaciones por carretera como La autovía que enlaza con Bilbao y las autopistas A-1 y A-8. La autovía Ugaldebieta que enlaza Barakaldo con todos los municipios de la Margen Izquierda y Zona Minera y conecta con la autopista del Cantábrico, siendo el acceso más rápido para dirigirse a Cantabria. El puente de Rontegi, comunica con el Aeropuerto y los municipios de la margen derecha. La carretera nacional CN-634 Irún-La Coruña, nos lleva a la Zona Minera. La carretera comarcal CC-639, que va de Barakaldo a Santurtzi. Y toda una red de carreteras y caminos secundarios que enlazan las distintas vías y barrios.</p>
<p>De su historia conocemos que el primer núcleo de población importante, se debió formar en la desembocadura de Galindo, en la llamada &#8220;Punta&#8221;, al ser base de un centro de producción comercial y portuaria de actividad extraordinaria.</p>
<p>Este núcleo, que no contaba con más de 50 casas, se convirtió en Anteiglesia al establecerse la organización eclesiástica del territorio, después de la evangelización del país, organización que tenía su base en las jurisdicciones respectivas de los conventos jurídicos romanos. Tres son los períodos en que se puede dividir la historia de Barakaldo, El primer periodo cuenta con más de un milenio, del que no hay noticias. Del segundo, que es el de la fundación de la Anteiglesia, se sabe que en el año 1051 ostentaba su señorío Don López Vázquez, según consta en Escritura de denominación, en la que Don Iñigo López se titula Señor de Barakaldo.</p>
<p>Destaca en este período la fundación de la Anteiglesia de San Vicente en el año 1340, por Don Sancho López de Barakaldo, Don Lope Gonzalo de Zorroza y Don Galindo Retuerto, a terceras partes, desmembrándose de la de Santa María de Erandio, sin duda por causas del peligro de vadear, en tiempo de borrascas, el brazo de mar que promediaba. Fue vendida por sus nietos a los Butrino y García de Solazar. Tres familias destacan en Barakaldo: los Retuerto, Sesumaga e lrauregui. En el año 1370, se entablan las feroces guerras de Banderizos. A raíz de estas, se constituyen las Hermandades en defensa de la Ley Civil. La pacificación de los Bandos, la hace el Corregidor de Vizcaya, Gonzalo Moro.</p>
<p>No podemos por menos de resaltar las rivalidades y luchas que mantuvo con las villas cercanas, singularmente con Bilbao, Empezaron con motivo de franquicias, competencias marítimas, comerciales, y culminaron en la batalla llamada de Retuerto, en la que triunfaron los de Barakaldo.</p>
<p>Ya funcionaban las primeras ferrerías, que existían desde tiempo de los romanos, pues fueron ellos los que introdujeron los molinos de agua, provocando la primera revolución de la industria férrea. Antes se elaboraba el hierro en hogares bajos, rudimentariamente. Las primeras ferrerías se establecen en las montañas, cerca de los criaderos de minerales y de los bosques que les suministraban la leña. El agua sólo se utilizaba para limpieza y temple. Por eso, las mejores ferrerías debieron establecerse entre el Cadagua, el Nervión y el Galindo, tierra de Barakaldo.</p>
<p>Si en un principio la minería fue el reclamo de gentes de todas partes, muy pronto la paulatina industrialización hace que el centro de gravedad de la inmigración se traslade a la zona de Barakaldo.</p>
<p>El proceso de urbanización es parejo al de industrialización, y éste comienza a mediados del siglo XIX. Juan E, Delmas, en el año 1864, al referirse a Barakaldo, da testimonio de tres fábricas. La primera, propiedad de los señores Mwinckel, Arregui y Cía., la segunda es la de Santo Águeda, y la tercera de los señores Ibarra y Cía.</p>
<p>Esta última fábrica de Nuestra Señora de El Carmen, que los Ibarra emplazan en la confluencia del rió Galindo con la Ría de Bilbao, fue el principal fundamento de la industria siderúrgica de la provincia. En 1882, se funda la sociedad &#8220;Altos Hornos y Fábrica de Hierro y Acero de Bilbao&#8221;. Esta adquiere la fábrica de &#8220;El Carmen&#8221; de Barakaldo y &#8220;Merced&#8221; de Guriezo. El 26 de Junio de 1901, al fusionarse la &#8220;Vizcaya&#8221;, &#8220;Altos Hornos y Fábrica de Hierro y Acero de Bilbao&#8221; con la &#8220;lberia&#8221;, se constituye la sociedad actual &#8220;Altos Hornos de Vizcaya&#8221;, que a partir de entonces ha sido uno de los máximos exponentes de la economía industrial española. Al amparo de esta industria siderúrgica, surgen otros tipos industriales, que configuran el Barakaldo de hoy.</p>
<p>En el apartado de Fiestas Locales se celebra el 22 de Enero, fiestas de San Vicente Mártir patrono del municipio. El 16 de Julio, la Virgen del Carmen. El 31 de Julio, San Ignacio de Loyola. El 16 de Agosto, San Roque. El 24 de Agosto, San Bartolomé. El 2 de Septiembre, San Antolín. Y el 15 de Octubre, Santa Teresa.</p>
<p>El turista que llegue a esta villa puede visitar Monte Argalario desde el que podrá contemplar el puerto del Abra y el área del Gran Bilbao. El Regato, lugar de contacto con la naturaleza. También puede contemplar edificios de antiguas fábricas muy interesantes para los interesados en la Arqueología Industrial.</p>
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		<title>Barakaldo (Entorno físico)</title>
		<link>http://ezagutubarakaldo.net/es/2009/11/17/barakaldo-entorno-fisico/</link>
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		<pubDate>Tue, 17 Nov 2009 17:55:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Entorno]]></category>

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		<description><![CDATA[Barakaldo (municipio y anteiglesia) tiene una extensión de algo más de 24 kilómetros cuadrados y se encuentra situado en la margen izquierda de la ría del Nervión, a una distancia de 8 kilómetros de la capital de la provincia, Bilbao, al noroeste.
Su situación privilegiada, junto a las minas de Triano y junto a la ría, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.eretza.com/barakaldo_mirate/fotos/satelite.htm" target="_self"></a><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/11/Vega-de-Ansio.jpg" class="floatbox" rel="floatbox.1362" rev="caption:`Vega de Ansio`"><img class="alignright size-medium wp-image-1363" title="Vega de Ansio" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/11/Vega-de-Ansio-300x242.jpg" alt="Vega de Ansio" width="300" height="242" /></a>Barakaldo (municipio y anteiglesia) tiene una extensión de algo más de 24 kilómetros cuadrados y se encuentra situado en la margen izquierda de la ría del Nervión, a una distancia de 8 kilómetros de la capital de la provincia, Bilbao, al noroeste.</p>
<p>Su situación privilegiada, junto a las minas de Triano y junto a la ría, hizo que Barakaldo se dedicara principalmente a las actividades relacionadas con el laboreo del hierro y acarreo del mineral, aunque sin olvidar la agricultura.</p>
<p>1.1.  Entorno</p>
<p>Limita al sur con Bilbao mediante los barrios de Castrejana y Burceña que lindan con el bilbaíno de Zorroza; al oeste, con Valle de Trápaga-Trapagaran y Sestao; al norte continúa lindando con Sestao. Por el este, se encuentra separado de Erandio por la frontera natural que constituye la ría del Nervión, y el río Cadagua le separa de Bilbao. Galdames y Güeñes son pueblos situados al oeste. Al sur limitaba con Arrigorriaga y Arrancudiaga (por el núcleo de Alonsótegui, que era un barrio que se desanexionó en 1990, y con el que ahora limita).</p>
<p>1.2. Relieve y Clima</p>
<p>1.2.1. Montes.-</p>
<p><a href="http://www.eretza.com/barakaldo_mirate/fotos/3dmontes2.htm" target="_self"></a>El terreno de Barakaldo es ondulado, con montañas de mediana altura. Aun así, destacan algunas de cierta importancia, como son: Argalario (513 metros), Arroletza (459 metros), Peñas Blancas (563 metros), Apuko (561 metros), y Sasiburu (390 metros). Aunque, en realidad, Sasiburu es la sierra o macizo al que pertenecen todos excepto el Argalario.</p>
<p>1.2.2. Ríos</p>
<p>Varios ríos bañan Barakaldo en su extensión. Los más importantes son el Cadagua, el Galindo y el Nervión, a los que hay que añadir el Castaños.</p>
<p><a href="http://www.eretza.com/barakaldo_mirate/fotos/3dmontes1.htm" target="_self"></a>- El Nervión baña la zona este del municipio y, ya convertido en ría, recibe el entronque del Cadagua.</p>
<p>- El Galindo recorre el extremo noroeste de la anteiglesia y recibe al Ballonti, que viene de la zona limítrofe de Portugalete. Recibe las aguas del Castaños y es la separación natural del vecino pueblo de Sestao, antes de desembocar en la ría</p>
<p>- El Cadagua, que nace en Burgos, entra en Barakaldo y muere en el Nervión, a la altura del barrio barakaldés de Burceña, al sur del municipio</p>
<p>- el Castaños, después de regar la zona este y el barrio de El Regato, y tras recoger las aguas del arroyo Granada, se diluye en el Galindo.</p>
<p>1.2.3. Clima</p>
<p>El <strong>clima de Barakaldo</strong> es típico vizcaíno, con suaves veranos, inviernos prolongados y buen otoño. Su temperatura media anual es de 14º. Los vientos dominantes son de componente NO y las precipitaciones alcanzan una media anual de 1211,4 m/m.</p>
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		<title>La Bolera de El Regato</title>
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		<pubDate>Tue, 20 Oct 2009 04:56:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[El Regato]]></category>

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		<description><![CDATA[Históricamente, el juego de bolos ha sido uno de los más extendidos en toda Bizkaia. En la documentación antigua es frecuente encontrar referencias a esta práctica deportiva que adquiría curiosas variantes relacionadas con áreas geográficas y culturales. Así, encontramos modalidades populares como el pasabolo, el remonte y el cachete, entre otras. Esta última, el CACHETE, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/10/Sobre-Castaños-Galindo-62.JPG" rev="caption:`Sobre Castaños Galindo 62`"><img class="alignright size-medium wp-image-1308" title="Sobre Castaños Galindo 62" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/10/Sobre-Castaños-Galindo-62-300x225.jpg" alt="Sobre Castaños Galindo 62" width="300" height="225" /></a>Históricamente, el juego de bolos ha sido uno de los más extendidos en toda <strong>Bizkaia</strong>. En la documentación antigua es frecuente encontrar referencias a esta práctica deportiva que adquiría curiosas variantes relacionadas con áreas geográficas y culturales. Así, encontramos modalidades populares como el <em>pasabolo</em>, el <em>remonte</em> y el <em>cachete</em>, entre otras. Esta última, el CACHETE, es la más característica de <strong>Enkarterri</strong>, especialmente en la zona de <strong>Ezkerraldea</strong>.</p>
<p>El juego de bolos a <em>cachete</em> se practica en un espacio en forma de sector circular, de casi 180 grados de  amplitud, y consiste en lanzar con fuerza una bola de unos 4 kilos para que golpee unos bolos redondos que se sitúan sobre un bloque de madera, que recuerda a las piedras utilizadas en el arrastre de bueyes, para que salgan despedidos sobre el césped y avancen hasta sobrepasar dos líneas curvas de referencia, dispuestas en forma de corona circular.</p>
<p>La noticia que sigue trata de este antiquísimo deporte y de los problemas surgidos en el barrio del <strong>Regato</strong>, en <strong>Barakaldo</strong>, cuando los vecinos y vecinas vieron peligrar su pasabolos por la construcción de una casa.</p>
<p>A destacar el papel de las mujeres en la protesta, encabezando manifestaciones y movilizaciones, de la misma manera que las <em>barakaldarras</em> habían actuado en la <strong>huelga general</strong> de 1905, la primera llevada a cabo por mujeres, en la que, haciendo gala de un enorme coraje dejaron en ridículo y vergüenza al inhumano general <strong>Soler</strong>, que llegó a ordenar a sus tropas que cargasen contra ellas.</p>
<p>&#8220;<strong>¿QUÉ OCURRE EN EL REGATO?</strong></p>
<p>En el Gobierno civil se nos facilitó anteayer una nota telefónica en la que la Guardia civil participaba al señor gobernador el que varias mujeres, armadas de picos, habían destruido la parte del camino que se acababa de arreglar.</p>
<p>Nosotros ajustándonos a esas noticias hicimos un suelto que ayer publicamos en nuestro periódico, al que titulamos &#8220;las bravías&#8221;.</p>
<p><strong>UNA VISITA.</strong></p>
<p>Ayer noche recibimos en esta Redacción la visita de una numerosa Comisión de vecinos del pueblo del <strong>Regato</strong>.</p>
<p>Dicha Comisión había leído las notas publicadas por los diarios locales y estima conveniente hacer manifestaciones para que la verdad quedase en su lugar y no sufra detrimento el buen nombre de los vecinos de aquel pacífico vecindario.</p>
<p><strong>LO QUE OCURRIÓ.</strong></p>
<p>Expuesto el objeto de la visita, los comisionados hicieron detallada historia de lo ocurrido, sin omitir detalle alguno.</p>
<p>La efervescencia que se notaba entre los vecinos tenía su razón de ser.</p>
<p>En el barrio del <strong>Regato</strong>, término Municipal del Ayuntamiento de <strong>Barakaldo</strong>, existe, colindante a la carretera, un trozo de campa en el que desde tiempo inmemorial existe un pasabolos, lugar destinado a un juego típico y antiquísimo que se practica en las <strong>Encartaciones</strong> y muy particularmente en los barrios de <strong>Barakaldo</strong>.</p>
<p>De tan antiguo existe este lugar de honesto esparcimiento y recreo, que muchos de los que ayer nos visitaron contaban casi un ciento de años y recuerdan desde su niñez la existencia de este pasabolos.</p>
<p><strong>BUSCANDO LOS PIES AL GATO.</strong></p>
<p>Me parece que alguien tiene interés en que ese pasabolos desaparezca.</p>
<p>Hay que tener en cuenta que en el <strong>Regato</strong> no hay otro sitio para divertirse, y, además, que es tradicional y costumbre el uso de ese juego.</p>
<p>Resulta que D. <strong>Román Mezo</strong>, un señor a quien las buenas tradiciones deben importarle un bledo y el recreo de sus convecinos un m.to, erigiéndose en potestad, promete abrir camino para una casa que está construyendo en dicho punto, utilizando el pasabolos.</p>
<p>Como tal determinación era injusta, el pueblo protestó ante la Alcaldía, en poder de la que existen varios pliegos llenos de firmas.</p>
<p><strong>NO HAY POLÍTICA.</strong></p>
<p>Y no se nos diga, al tomar la defensa del vecindario del regato, que aquí se dilucida alguna cuestión política; nada de eso.</p>
<p>El pueblo, todo el pueblo del regato, clama contra una arbitrariedad, y nosotros hemos de ayudarles y defenderles, máxime tratándose de una lucha en la que se ventila la existencia o desaparición de aquel barrio de uno de los juegos más característicos de nuestro pueblo.</p>
<p><strong>EL HECHO</strong></p>
<p>Aprobada por el Ayuntamiento la cesión del terreno para paso, haciendo desaparecer el pasabolos, cuando hubieron comenzado la labor y se percató el vecindario del atropello que, a su sentir, se cometía, se personaron, a las siete de la mañana del día 4, en el lugar de que se trata, todas las vecinas del barrio, y dispuestas a mantener firme lo que ellas creían tradicional, comenzaron a separar los escombros que sobre el pasabolos habían arrojado para verificar el paso.</p>
<p>Cuando se hallaban en esta faena llegó la Guardia civil y amenazó a las vecinas promoviéndose el escándalo consiguiente.</p>
<p>Seguidamente de este hecho, el vecindario volvió a reunirse, acordando enviar al alcalde las firmas de todos  los vecinos, cosa que lo hicieron en la mañana de ayer.</p>
<p><strong>LO QUE RESULTA</strong></p>
<p>De todo lo manifestado resulta que las mujeres del<strong> Regato</strong> no rompieron lo que en la carretera les habían arreglado, como decía el parte de la Guardia civil, puesto que el lugar que nos ocupa no es carretera y dista de ésta unos veinte metros.</p>
<p>Que el Ayuntamiento de <strong>Barakaldo</strong>, por favorecer a un particular, ha sublevado a un pacífico barrio y está expuesto a un verdadero conflicto con sus administrados.</p>
<p>Que el pasabolos y el lugar donde está enclavado existe en el regato desde tiempo inmemorial, hasta el extremo de que ningún vecino de<strong> Barakaldo</strong> podrá decir cuándo se colocó en aquel lugar el pasabolos.</p>
<p><strong>LO QUE DEBE HACERSE</strong></p>
<p>El Ayuntamiento de <strong>Barakaldo</strong>, atendiendo al ruego de los administrados, debe dejarles libre el disfrute de sus típicos juegos, más teniendo en cuenta que este es el deseo de todos sus vecinos.</p>
<p>Suspender las obras hasta que el Ayuntamiento rectifique su línea de conducta, revocando el acuerdo.</p>
<p>En el <strong>Regato</strong> los ánimos están muy excitados y no sería difícil pasara alguna cosa que en todos es obligación impedir que ocurra.</p>
<p>El Ayuntamiento de <strong>Barakaldo</strong> mejor que nadie conoce a sus administrados pacíficos cuando no se les hiere; pero cuando se les ataca en la razón, entonces&#8230; volvemos a repetir, el Ayuntamiento de <strong>Barakaldo</strong> mejor que nadie los conoce.&#8221;</p>
<p>Diario <strong>EUZKADI</strong>, julio de 1913.</p>
<p>Por la transcripción.</p>
<p>Goio Bañales.</p>
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		<title>San Vicente y Mingolia (Perfiles Baracaldeses)</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Oct 2009 04:55:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[barrios]]></category>
		<category><![CDATA[Bengolea]]></category>
		<category><![CDATA[San Vicente]]></category>

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		<description><![CDATA[SAN VICENTE
Desde el campanario de la torre parroquial de San Vicente colúmbrase toda la periferia baracaldesa, pero han de buscarse otros puntos afines para mejor distinguir los detalles un tanto difuminados desde este alto dispuesto para gozar en éxtasis mirando al cielo lapis­lázuli. Así, desde Arteaga, Larrasolo y Lequeri­ca, disfrútase de la panorámica de Ansio-la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/10/San-Vicente-3.JPG" class="floatbox" rel="floatbox.1303" rev="caption:`San Vicente 3`"><img class="alignright size-medium wp-image-1304" title="San Vicente 3" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/10/San-Vicente-3-300x170.jpg" alt="San Vicente 3" width="300" height="170" /></a>SAN VICENTE</strong></p>
<p>Desde el campanario de la torre parroquial de San Vicente colúmbrase toda la periferia baracaldesa, pero han de buscarse otros puntos afines para mejor distinguir los detalles un tanto difuminados desde este alto dispuesto para gozar en éxtasis mirando al cielo lapis­lázuli. Así, desde Arteaga, Larrasolo y Lequeri­ca, disfrútase de la panorámica de Ansio-la más dilatada vega de Baracaldo y una de las más extensas e importantes del Señorío-, rematada al fondo por el panzudo Argalario -el vigía baracaldés de la cordillera de Tria­no-, flanqueado de pinos y moteada por las alegres caserías montesinas de Sobrencampa, Susúniga, Aguirre y Burzaco. Domínase la vega de Ibárreta, la patriarcal aldea de Zuazo, todo el estuario del Galindo de aguas amari­llentas, la marisma del juncal, en jurisdicción de San Salvador del Valle, y la vega sestaotarra de Beurco.</p>
<p>Situados en Arteaga-goico alcanzamos con la mano las heredades verdes y ocres de Lurquísiga y Landaburu, la gibosa colina de Rón­tegui y los rojos tejados de El Desierto, junto a la ría, el tinglado abigarrado de la fábrica de Altos Hornos de Vizcaya, y luego Luchana, donde desagua el Cadagua, que baja por <sub>.</sub>Zu­bileta y Burceña como una línea de plata y  forma con el Nervión la puntiaguda península de Zorroza. Vemos desde aquí las feraces veguillas de Bitoricha, Lecúbarri, Ibarre, Serralta y Sacona, condenadas a desaparecer como tantos otros terrenos agrícolas de nuestro pueblo para dar paso a las nuevas industrias; los cerros de Llano y Andicollano; las campadas de Balejo, Azula, Sarasti y Labróstegui; oteamos el collado de Basacho y las altitudes de Oscariz y de Sasiburu, plataforma esta de Arróleza; el montañoso calizal de Peñas Blancas, luego la muela de Apuco, más lejos, al final de esta crestería, divísase el Ereza coronado por ingrávida gasa de niebla.</p>
<p>Tuvieron pues acierto, hace setecientos años, los fundadores de la iglesia de San Vicente, don Sancho López de Baracaldo, don López Gonzalo de Zorroza y don Galindo de Retuerto al situar el templo parroquial en la bella planicie de este cerro privilegiado, dominador de todo el espléndido escenario del ruedo baracaldés.</p>
<p>Aquí, en la vieja capitalidad baracaldesa, de noble tradición labradora, junto a los sólidos muros de la parroquia, reuníanse antaño<sup> </sup>los sesudos regidores de la Anteigles para celebrar sus juntas o batzarres. La acción demoledora de los tiempos pulverizó sus cuerpos en el anejo Campo-Santo, donde hoy los mo­zalbetes juegan al fútbol hollando las sagradas cenizas de sus antepasados. ¡Lástima que este lugar no esté cubierto de flores, flores que emanen el rancioso aroma de aquellos austeros varones!</p>
<p>El incremento constante de la población hizo necesaria una nueva necrópolis. Ahí está en Baibé, la silente ciudad de los muertos, tapiada por aítos muros, quejumbrosos los altos cipreses de fúnebre simbolismo. Ahí está, en Baibé. Nos espera a los que vivimos custo­diando a los que murieron.</p>
<p>San Vicente tiene aspecto señoril, con sus casas-palacios de encristaladas galerías por las que se filtran los rayos de sol, y los amenos jardines que las rodean. En el pórtico de la parroquia, un sacerdote, leyendo su breviario, pasea con paso silencioso, por las losas centenarias. Chiquillos juguetones corretean por la plaza como bandadas de gorriones. Sentados en un banco toman el sol, en grupito, varios ancianos que sonríen -con la apagada sonrisa­ de los ancianos- por las gracias y donaires que brotan espontáneas de la boca del más viejo de todos ellos, el octogenario Ramonchín de Gabasa, baracaldés de pura cepa.</p>
<p>Ramonchín es hombre de «trago y cigarro». Tiene la cara surcada por los arañazos de arrugas, la cabeza cenizosa cubierta por amplia boina muy bien colocada, la nariz grandísima y la «nuez» tan prominente qué le sale al nivel de la grandísima nariz. Menudo y enjuto, va enfundado en la corta blusa de color cuadriculado, limpísima siempre, así el remendado pantalón y la camisa blanca que lleva desabrochada por el cuello. Ya le conocéis a Ramonchín. A Ramonchín todo el mundo le conoce en Baracaldo, donde se le respeta como a un símbolo que es de la más rancia solera. Aún tiene humor para obsequiar a las muchachas con camelias rojas y blancas, flores deslumbrantes de que se apropia en el Asilo. No falta a los «entierros». Cuando está un punto «alumbrado» saca la voz, recia  todavía y canta jotas baracaldesas, de sesgo inconfunible, con brío juvenil. Se le oye con­versar llevando siempre la voz cantante. Retiene con memoria prodigiosa las efemérides sobresalientes de su época y cuenta sus propios sucesos, siempre estupendos y exagerados, con frases imposibles de trasladar al papel, pero expresivas por los nerviosos ademanes que las acompañan.</p>
<p>Hoy Ramonchín refiere a sus amigos los episodios de una vieja «fiesta», las «carreras de gatos» consuetudinarias hasta hace se­tenta años en que desaparecieron y de las eran protagonistas los endiablados chavales de San Vicente.</p>
<p>Veamos cómo era esta «fiesta»:</p>
<p>En la mañana del día de San José ocupá­banse los chicos en perseguir y dar caza a todos los gatos del barrio y lugares vecinos. El felino doméstico, el sentimental micifuz, permanecía en el secuestro toda la mañana prodigando sus miaus más elegíacos. Por la tarde los trasladaban al juncal, donde se cele­braba entonces, como hogaño, la típica ro­mería. Llevaban, asimismo, los más groseros instrumentos: pucheros desportillados, es­cobas decrépitas, &#8220;latas enroñecidas” que eran atados fuertemente con bramantes a los rabos de los infelices animalejos. A una señal convenida, daban suelta a los bichos propinándoles sendas patadas. Y aquellos fora­jidos gozaban del bárbaro y pavoroso espec­táculo con carcajadas estrepitosas.</p>
<p>Hasta doscientos gatos, con los ojos ful­gurantes y espantados, los bigotes erizados, dando saltos prodigiosos a través de los caños, junqueras y cañaverales que separan el juncal de San Vicente, produciendo en la loca huida una infernal algarabía de maullidos desgarradores y raros estrépitos de los originales re­molques&#8230; ¡Bárbaro y pavoroso espectáculo!</p>
<p>No paraba aquí la cosa. Infelices de aquellos gatos que no alcanzaban la deseada meta de su domicilio.. Aquella legión de demonios los perseguían y acorralaban de nuevo, y esta vez los que caían en sus manos eran rematados, despellejados y, ¡oh manes de Pantagruel!, se los comían. Que no siempre eran de cordero las cenas de San José en algunos hogares de San Vicente.</p>
<p>Ramonchín añoraba aquellos tiempos que él, con moceriles ínfulas, estaba dispuesto a re­sucitar. Al terminar su narración brillábanle los ratoneros ojillos y alejóse con un guiño malicioso. Y los ancianos, que toman el sol sentados en un banco de la plaza de San Vi­cente, se sonríen, con la apagada soneisa de, los ancianos.</p>
<p>¡Tdnnn, tdnnn, tdnnn&#8230;! Las ocho en la «catedral» sanvicentina. Y también nosotros nos alejamos, temerosos que la noche nos al­cance antes de llegar a Arteaga. Hoy es vier­nes, y junto al depósito de aguas celebran sus aquelarres duendes, brujas y fantasmas a la luz fosfórica de mil ojos gatunos clamando venganza.</p>
<p>Nos persiguen las sombras de los geme­bundos cipreses de Baibé. Nos alucinan los miaus desgarradores de los felinos secuestra­dos.</p>
<p>Es viernes. .</p>
<p>Por fin, pasamos Arteaga.</p>
<p><strong>DE MINGOLIA P&#8217;ARRIBA</strong></p>
<p>Al descorrerse el negro telón de la noche impenetrable, nos despierta el sonoro clarín del gallo trompetero. Alborada fresca del mes de mayo. Una tenue neblina apenas impide percibir los contornos de los próximos collados de Guliendo, Espinóbeta, Cadorco y Garamílloba.</p>
<p>Ansio. Galsúa. Retuerto.</p>
<p>La fuente de Amézaga.</p>
<p>Ya ha limpiado totalmente el nuevo día y despuntan tibios los primeros rayos del astro rey. Rezuma el praderío las líquidas perlas de rocío y los madrugadores pajarillos saludan alegres a la aurora con sus mejores melodías. Todo, todo es armónico y apacible en esta diana primaveral, como si Dios reservara los mejores instantes de gozo a quienes muy de mañana se apresuran a loarle y pedir Su ben­dición.</p>
<p>Una vaca, pesada y silenciosa, viene hacia nosotros ocupando el centro de la carretera. Su abrigo de piel representa el mapa de otro mundo de tierras remotas y mares descono­cidos. Es nuestro primer encuentro. Cuando esperábamos un cortés mugido de salutación deja caer a nuestra altura varias a modo de boinas verde-obscuras que, al estrellarse en el suelo, producen el clásico plaf de los objetos blandos.</p>
<p>Por las caprichosas cuevas y oquedades de aluvión asoman los muñones de los troncos y las descarnadas raíces de los árboles erguidos. Se ennegrece el río sinuoso con la sombra de los chopos, se cuela hasta Telleche, uno de los más primorosos rincones de Baracaldo­- para reaparecer, doscientos metros más arriba, lamiendo la carcomida carretera.</p>
<p>Bajo los árboles corpulentos acampa una familia de gitanos. Dícese de la existencia de una carta geográfica, atribuida a Ptolomeo, en la que figuran trazadas las rutas que siguen estas tribus nómadas. Si esto es así no dejará de estar señalado en ella, con caracteres bien marcados, este soto de Bengolea, lugar de indefectible vivaqueo para las gentes trashumantes. Por el ventanillo de un carromato­-habitación asoma la desgreñada cabeza una vieja gitana que nos ofrece decir la buenaventura. Varios costrosos caballejos y valetudinarios jumentos pacen los jugosos yerbajos de la campa; cuatro famélicos perros permanecen atados a los carros; objetos diversos del ajuar yacen esparcidos por el suelo. Parece jefe de esta tribu un faraónico cincuentón de pañuelo grasoso anudado por el cuello en el que destacan los enormes mostachos negros y la gran navaja cabritera con que parte en rodajas su desayuno, un gran trozo de pan moreno al que acompaña una sardina gallega.  Un churumbel, enjuto y renegrido, berrea dentro del río, donde una gitanilla graciosa, de aceitosos cabellos procede a su ablución. Otro cañí intenta esquilar a un asno carcamal que acaso, ¡infeliz!, haya dormido la pasada noche en el confortable establo de un próximo caserío y por eso las prisas de este matutino <em>camouflage. </em>Asusta al pollino el brillo y el ruido de la tijera y ofrece resistencia a ser despojado de la rala pelambrera, su único abrigo, con la gualdrapa de saco, en los muchos inviernos de su existencia. Los cortadillos de azúcar y las zalameras y adulonas palabras de los gitanos no conquistan al desobediente animal, hasta que otras contundentes razones, una atroz lluvia de palos, déjanle mohíno y suave como un guante. ¡Pobre burro! Lejos del regazo de tu establo en el añejo caserí, ¿qué<em> </em>será de ti?; quizás la muerte te dé a alcance allá por los remotos confines de Estambul.</p>
<p>Llegamos a la presa. El agua se desborda produciendo en su caída alegría a la vista y grata música al oído. Delicioso paraje. La presa, con sus hilos de agua cascabeleros; el río espejeante, con su fondo de lisas lastras y de guijos gordezuelos; el rústico vado; la campiña, pintada de esmeralda&#8230;; este arcadiano lugar es una filigrana que plugo a la Naturaleza dotar a nuestro pueblo. Con razón es el sitio preferido por muchas familias de El Desierto para sus yantares campestres del estío.</p>
<p>Seguimos nuestro paseo por la cinta  de la carretera. Ya vienen las lecheras, limpias como soles, con las relumbrantes cantimploras en las cestas de sus borricas; ya vienen, camino del mercado, los carros repletos de vendeja con sus aurigas las bizarras labradoras. Cestos llenos de lechugas, espárragos, puerros, cebolletas, habas verdes y berzas de primavera; cestillos con pavías y grandes pericachos llenos cerezas, los frutos más caracterizados, de renombre universal, del pensil baracaldés.</p>
<p>Gorostiza.</p>
<p>La feracísima vega de Gorostiza, regada por el Bengolea o Castaños -que de ambos modos se le denomina-, en plena lozanía, es una de las más llamativas de nuestro pueblo.</p>
<p>Un arroyo saltarín, que baja canturreando de la montaña, se une en Bustingorri al curso pintoresco del Castaños.</p>
<p>En las fragosas laderas de los montes, que se alzan a ambos lados del camino, las roturas.</p>
<p>¡Roturas baracaldesas cuajadas de múltiples cerezos, cargados de gruesas y carnosas perlas de púrpura y carmín!, decidnos, roturas bara­caldesas, ¿sois acaso vosotras un resto del terrenal paraíso?, ¿sois acaso el discutido Edén!</p>
<p>Igulis</p>
<p>La popular fuente de Igulis. Un agüista tempranero hojea una revista sentado en uno de los  chatos poyos. Más arriba, Uraga, donde un mago baracaldés consiguió, en otros tiempos, someter a las sorguiñes y otros sañudos enemiguillos, introduciéndolos en un alfiletero. Y más arriba, en plena sierra, la Mirandilla, centinela del valle.</p>
<p>Irenguren</p>
<p>En su solar levántase hoy una casería de labranza, donde antiguamente radicaba la linajuda torre. También existió aquí una de las ferrerías que fueron cuna de las modernas factorías.</p>
<p>Extrañas apiladuras de huesos de cerezas a los bordes del camino&#8230;</p>
<p>Retosarta.</p>
<p>Mendierreca.</p>
<p>Detrás de una curva aparece El Regato acurrucado a la sombra de los castaños, de los pavíos y de los cerezos. Triscan las ovejas y corderos en !a pendiente. Estamos ante una estampa bíblica.</p>
<p>Dice una jota local:</p>
<p>Muy bonito es Castrejana</p>
<p>porque tiene cerca el monte</p>
<p>más bonito es El Regato</p>
<p>que además tiene a San Roque.</p>
<p>Sí, aquí, en el altar de la iglesia, está San Roque, con su cayado y su perrillo. Aquel santo provenzal, aquel mancebo de poderosa alcurnia que todo lo dejó para favorecer a los pobres, mira complacido desde e) cielo a esta humilde aldea baracaldesa que le proclama su patrón. ¡Que él la colme de venturas y a nos­otros no nos olvide!</p>
<p>Varios arroyuelos murmuradores júntanse al padre río, y ya todos unidos saludan alegre­mente a la noble aldea con el cascabel de la corriente. Un frágil puentecillo surge de la misma portalada del caserío Mazorreca. Un sin fin de senderos amarillean por el monte; uno recto y empinado va derecho hacia Ar­nábal, pasando por Póceta y Mazcorta; otro, acaba en Trasquilocha; el de más allá, se dirige hacia Urtu, Loyola y Burzaco; aquel otro, culebrea en dirección a Tellitu, Salgueta y Saracho. Nosotros seguimos por la carretera hasta Subichu, donde muere, después de pasar Urcullu. Continuamos luego la excursión por el amplio camino carretil que conduce al Pan­tano.</p>
<p>El Pantano y aledaños.</p>
<p>Las flores acuáticas orlando las orillas, los peces multicolores que asoman boquiabiertos a la superficie, las aguas de la alta presa preci­pitándose en blanquísima cascada, el parque de amenas umbrías, la campa tapizada de yerba, los vecinos helechos, como verdes abanicos, movidos suavemente por la brisa, el ruiseñor que canta en la espesura, los barrancos escondidos que ignoran la existencia de la luz solar, los robles patriarcales, las sutiles florecillas silvestres, los brincos de bortos que nacen en las quiebras de las peñas, los ásperos can­tiles que ascienden río arriba, los arrullantes regatos de linfa cristalina cantando sus fres­quísimas sonatas, el intrincado y laberíntico boscaje,&#8230; la «selva» baracaldesa, la «yungla» del Bengolea.</p>
<p>¡Te saludamos, selva minúscula, selva de juguete, encantadora selva baracaldesa! ¡Te saludamos, jungla feliz donde el caimán se llama ligartesa y chindorrillo el marabú!</p>
<p>Te saludamos, rincón de la paz. Te saludamos, morada de los gnomos, de las hadas y del príncipe azul apresado en el palacio de cristal.</p>
<p>Te saludamos.</p>
<p>Por Ernesto Perea Vitorica</p>
<p>Tomado de La Gran Enciclopedia Vasca</p>
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		<title>Los nueve Valles de las Encartaciones</title>
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		<pubDate>Fri, 02 Oct 2009 04:53:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Encartacioens]]></category>

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		<description><![CDATA[El Señorío de Vizcaya estaba constituido, en su origen, de cuatro partes. Llamábanse Tierra Llana, Villas y Ciudad, Encartaciones y Duranguesado.
El Fuero lo consagra en su título primero, ley primera, en donde se halla expresada esta distinción y estos cuatro componentes del Señorío:  “que los dichos vizcaynos, así de la Tierra Llana de Vizcaya, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/10/img_mapa_encartaciones.jpg" class="floatbox" rel="floatbox.1275" rev="caption:`img_mapa_encartaciones`"><img class="alignright size-medium wp-image-1277" title="img_mapa_encartaciones" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2009/10/img_mapa_encartaciones-300x139.jpg" alt="img_mapa_encartaciones" width="300" height="139" /></a>El Señorío de Vizcaya estaba constituido, en su origen, de cuatro partes. Llamábanse Tierra Llana, Villas y Ciudad, Encartaciones y Duranguesado.</p>
<p>El Fuero lo consagra en su título primero, ley primera, en donde se halla expresada esta distinción y estos cuatro componentes del Señorío: <em> “que los dichos vizcaynos, así de la Tierra Llana de Vizcaya, como de las Villas et Encartaciones et Durangueses”; </em>y en la ley segunda del indicado título “<em>que promete como Rey, et Señor de guardar a la Tierra Llana de Vizcaya, et a las Villas et Ciudad de él, et Durangueses et Encartaciones..”;</em> y en la ley XVI del propio título: <em>“otrosi, digeron: Que todos los naturales de este dicho Señorío de Vizcaya, Tierra Llana, Villas y Ciudad, Encartaciones et Durangueses eran Notorios Hijos-Dalgo&#8230;. etc</em>; y después en otros títulos.</p>
<p>Encartaciones y Durangueses o Durangueses y Encartaciones indistintamente aquí, señala los dos distritos unidos a Vizcaya por incorporación. Y este orden se hallaba tan consagrado por el uso de una fórmula oficial, que los síndicos del Señorío protestaron en 1579 de que en la real provisión de nombramiento del Corregidor se antepusiesen las Villas y Ciudad y las Encartaciones a la Tierra Llana, debiendo decirse lo contrario.</p>
<p>Las Encartaciones confinan por el norte con el Cantábrico, al sur con el Valle de Ayala y Oquendo, al oeste con Castro Urdiales y los valles de Villaverde, Mena y Soba y al este con la Ría de Bilbao y Barakaldo, que pertenece a la Tierra Llana del Señorío. Está bañada por el río Cadagua o Salcedón, que es el principal, y otros cuatro ríos, de los cuales el que nace en las montañas del Llantén se une al Cadagua en Sodupe; el que deriva de San Sebastián de la Colitza desemboca en Pobeña (Concejo de Muzquiz); y otro cuarto río, que también nace en las montañas de Colitza, desagua por Oriñón en el Cantábrico, y el quinto, que procede de Carranza, muere en Laredo</p>
<p>La distribución de su vecindario se divide en nueve valles o grupos de población que se mantuvieron hasta el siglo XX:</p>
<p>a)      El primero o Somorrostro se constituye de dos entidades, denominadas <em>Tres Concejos y Cuatro Concejos. </em>La primera se compone de Santurce, Sestao, y San Salvador del Valle. La segunda o <em>Cuatro Concejos </em>se forma de los organismos de Muzquiz, Ciérvana, Abanto de Suso y Abanto de Yuso: de modo que Somorrostro abraza siete concejos.</p>
<p>b)      El segundo es Carranza que contó con dos parcialidades o bandos que regían el valle, abarcando el bando llamado de los Giles y Marroquines, los concejos de Sierra, San Esteban y Soscaños; y el de los Negretes los concejos de Santecilla, Biañez y Aedo.</p>
<p>c)      El tercer valle es el de Gordejuela, dividido en las cuatro cuadrillas de Zaldo, Zubieta, Zandamendi e Irazagordia.</p>
<p>d)      Trucios es el cuarto, voz corrompida de Iturrioz, que cuenta las barriadas de el Puente, La Calera, Gordón, Cueto, Romaña y Pando.</p>
<p>e)      El quinto es Arcentales, compuesto por los lugares de Linares y Traslaviña y regado por el Olabarrieta.</p>
<p>f)       El sexto es Güeñes, valle dividido en cuatro cuadrillas que son Berbeguillo, Goicuría, Sanchosolo y la Ribera, y estas en muchas barriadas. Cuando en los siglos medios se hallaba unido a Gordejuela llevó el nombre de valle de Salcedo.</p>
<p>g)      El séptimo es Zalla esparcido en veinte lugares y diez y siete barrios. Está atravesado por el Cadagua.</p>
<p>h)      El octavo es Galdames dividido en cuatro feligresías que son: Galdames de Suso, Galdames de Yuso, Loizaga y Montellano.</p>
<p>i)        El noveno, por fin, Sopuerta, dividido en seis concejos, Sopuerta, Mercadillo, Baluga, Olabarrieta, Bezi y Avellaneda. En este último lugar se encuentra el sitio de las Juntas de las Encartaciones, el archivo, la cárcel general y la residencia más común del Teniente General del Corregimiento en la tierra encartada.</p>
<p>Se encuentran, además, las villas de Valmaseda y Lanestosa en territorio de las Encartaciones.</p>
<p>Pudiera extrañar que Barakaldo, también situado a la orilla izquierda del Nervión, no aparezca como territorio encartado, pero Lope García de Salazar nos lo aclara cuando escribe: “<em>La tierra de Baracaldo de antigüedad de tiempo inmemorial fue de la jurisdiccion y Señorio de la Encartación, según que lo era Somorrostro, e con ellos &#8230;:::&#8230; Despues del tiempo del conde don Tello Señor de Vizcaya pasáronse los de Baracaldo a Vizcaya por privilegios que ganaron del Conde, por dineros, e por poderío de Vizcaya, e del solar de Butrón, e pesar de los de Retuerto</em> &#8230;”</p>
<p>Al referirse a las Encartaciones dice que Iñigo Ezquerra, ganó las Encartaciones, trocando otras tierras que ganó con el Rey de León por ellas, e apropiolas e aforolas con Vizcaya y fue el primero que se llamó Señor de Vizcaya.</p>
<p>La jurisdicción de los diversos señoríos que componían esta tierra fue pasando a manos de los de Haro, Señores de Vizcaya, que la poseían ya en su casi totalidad, en el siglo XIII. Es en esta centuria cuando debió de efectuarse la participación de los encartados en la Gobierno del Señorío mediante la asistencia de representantes a las Juntas de Guernica sin detrimento de las Juntas y organización propia que subsistieron.</p>
<p>Aparece en las crónicas de las luchas de banderizos esta independencia de jurisdicción. En el año 1275, con motivo de las peleas habidas entre los Ochoa de Butrón y los Sánchez de Zamudio, hubo mucha mortandad, muriendo los Ochoa de Butrón y muchos de sus parientes, por lo que intervino el Señor de Vizcaya: <em>“Muertos estos Ochoa de Butron e su fijo, e sus parientes, como dicho es, fueron sentenciados por el Señor de Vizcaya este Furtun Sanches de Zamudio, e todos los que con el fueron en aquellas muertes, é echados de toda Vizcaya estouvieron gran tiempo en Güeñes de Salcedo, por que el linaje de Güeñes eran sus parientes&#8230;”</em></p>
<p>El fuero de uso y costumbre y el de albedrío es el que disfrutaron estos concejos y valles; y es al final del siglo XIV cuando los redujeron a escritura, (1394) a poco de haber jurado D. Enrique III los fueros vizcaínos so el árbol de Guernica y en los demás lugares de uso y costumbre, durante el Corregimiento del doctor Gonzalo Moro. Como esto ya ha sido recogido cuando tratamos de los Fueros y Privilegios, no consideramos necesario repetirlo.</p>
<p>El mismo Corregidor nombrado por el Rey, desde que Vizcaya recayó en la corona real, representaba a sus altezas, y su calidad, al par que de letrado, debía ser hidalgo y de linaje de caballeros. En Guernica tomaba posesión de su representación oficial y después pasaba a Avellaneda para ser recibido en el territorio de las Encartaciones. El primer Corregidor fue el doctor Gonzalo Moro, que vino a Vizcaya en 1394. Estaba asistido por tres tenientes. Uno en Guernica para la Tierra Llana, otro en las Encartaciones y el tercero en el Duranguesado y ninguno de estos podía funcionar fuera de sus distritos.</p>
<p>El Teniente General del Corregidor con caballeros síndicos de los valles y concejos encartados, síndico general y oficiales elegidos entre los naturales y domiciliados en las Encartaciones formaban su cuerpo gubernativo. Y ni el Señorío tenía voz ni voto en las Juntas de Avellaneda, ni la Encartación en las asambleas de Guernica.</p>
<p>Los síndicos generales de la Encartación concurrían con voto a Guernica solamente cuando se trataba a cosas comunes a todo lo que era Vizcaya o al fuero promiscuo.</p>
<p>En las Juntas de la Encartación en Avellaneda se providenciaban sus pueblos y se nombraban los oficiales y caballeros que debían entender en su gobierno y administración.</p>
<p>El Señorío trató a menudo de que las Encartaciones no se portasen con tanto aislamiento y que así como las Villas y el Duranguesado tenían más contacto y unión, no lo pudo conseguir plenamente hasta finales del siglo XVIII.</p>
<p>Relaciones entre el Señorío y Las Encartaciones</p>
<p>Existieron desde el Siglo XV frecuente pleitos sobre jurisdicción entre el Señorío y los Encartados. En 1551 la Chancillería de Valladolid declaraba corresponder al Teniente de Corregidor de Avellaneda la primera instancia en ciertas causas judiciales, atribución que era contestada por los concejos.</p>
<p>Estos pleitos no afectaban a los asuntos que se referían a la defensa de los derechos comunes de todos los vizcaínos, al costo de los cuales contribuían los encartados como todos los demás. Para estos asuntos todos los componentes del Señorío de Vizcaya, como lo hemos relatado en el apartado correspondiente a las Villas, habían llegado a un consenso, y las Encartaciones tenían asignado el 16,66%. Veamos como lo recoge el libro de las actas de las Juntas Generales y Regimientos de la Tierra Llana: “<em>Digo yo, Juan Martínez de Mendía, que en nombre de Hurtuno de Mendia, bolsero deste Señorio de Bizcaya, reçibi de Pero Ochoa de Gallarça, escrivano de la Junta deste Señorio de Bizcaya, doze mil y quatroçientos y sesenta y siete maravedis del tercio que cupo a la Encartaçión de los çien ducados que se repartieron para la yda de don Tristan de Leguiçamon a la corte a negoçiar los pleitos deste Señorio. Fecho en Vilvao, a tres dias del mes de março de mill e quinientos e çinquenta e nuebe años. Juan Martines de Mendia (rubrica)”.</em></p>
<p>En 1576 se suscitó pleito entre el Señorío y éstos por cuestiones pecuniarias. Un acuerdo se firmó el 30 de Agosto de este año. En 1583 surgía otro pleito entre ambas jurisdicciones ya que la concordia de 1551 no era respetada. La nueva sentencia falló a favor de los encartados el 8 de abril de 1558.</p>
<p>Hasta 1641, los representantes de las Encartaciones en las Juntas de Guernica sólo acudían a las mismas cuando se ventilaba algún asunto que les afectara. Pero, tras un intento de incorporación total que fracasó en 1628, las diversas entidades más cercanas al Señorío se fueron agregando: Gordejuela y Güeñes en 1642; en 1668, Zalla; en 1672, Galdames y en 1682 los Tres Concejos del Valle de Somorrostro, es decir Santurce, Sestao y San Salvador del Valle. Las entidades incorporadas lo hicieron con voto activo y pasivo, en esta instancia jurisdiccional superior, sin perder, sin embargo, su relación y estructuración con las instituciones encartadas. A efectos de pago de repartimientos, en el acuerdo de 25 de Agosto de 1699 quedaron tanto las adheridas al Señorío como las otras corporaciones encartadas, obligadas al pago de sus contribuciones al gobierno particular de Avellaneda.</p>
<p>Parece ser que las Encartaciones y el Señorío tuvieron roces en 1735. En las Juntas Generales de Guernica del 21 de Julio de 1740 se aprobaron los capítulos de la concordia entre las Encartaciones y el Señorío. En dicha concordia se declaraba nula la incorporación de las cinco repúblicas efectuada en el siglo anterior. Aunque persistía la unión en ciertos asuntos económicos y en la defensa de los casos de contrafuero. Las Encartaciones serían convocadas a Juntas Generales y de merindades, pero sus apoderados no tendrían voz ni voto fuera de los casos citados y los encartados no podrían ser elegidos en los cargos de Gobierno General y viceversa, los del Señorío en los de las Encartaciones. Este estado de cosas subsistió hasta 1798 y 1800 en que volvieron a disfrutar en Guernica de voto activo y pasivo.</p>
<p>Incorporación definitiva al Señorío: 1799</p>
<p>En la Junta de Merindades del 13 de Agosto de 1799, los Tres y Cuatro Concejos de Somorrostro, Gordejuela y Carranza fueron admitidos plenamente en el Señorío. En adelante las justicias de la Encartación quedaban en el conocimiento de las causas de primera instancia, en los asuntos de filiaciones y de guerra, servicios de mar y de tierra, etc., como las demás poblaciones de infanzonado. La explotación de minerales quedaría bajo normas que diesen las autoridades del Señorío. Los alcaldes billeteros serían los encargados de hacer cumplir las providencias dispuestas por los rectores del Señorío. Los pueblos de Carranza, Trucíos, Arcentales, Sopuerta, Zalla, Güeñes, Gordejuela y Galdames acudirían a las juntas Generales con un voto cada uno; Tres y Cuatro concejos, aunque compuestos de varios pueblos, sólo podrían acudir a tales Juntas con dos votos. En las elecciones de diputados tendrían voto activo y pasivo. Los alcaldes y demás oficiales de las Encartaciones podrían ser elegidos para oficios del Señorío, si bien, antes de tomar posesión, deberían renunciar a los cargos que hasta entonces ocupasen.</p>
<p>Finalmente, en beneficio de las Encartaciones quedaba la tercia parte del arbitrio antiguo de los 8 maravedís de impuesto en cada quintal de vena que se extraía por mar para fuera del Señorío, en los mismos términos que habían percibido hasta entonces, pero con la condición de que las Encartaciones había de pagar el salario de su teniente y del capellán que asistía a su capilla.</p>
<p>No olvidemos que dos de las tres famosas minas de hierro de Vizcaya (Somorrostro, Galdames-Sopuerta y Bilbao), se hallan en territorio encartado. La más importante es el criadero de Somorrostro, que comprende yacimientos importantes de mineral que eran explotados casi en su totalidad a cielo abierto. Ello y la proximidad del mar dio origen a la riqueza que dio pie a la revolución industrial vizcaína.</p>
<p>Significación de Las Encartaciones durante la Edad Media en las luchas entre linajes</p>
<p>Esta parte de la historia vizcaína ya ha sido tratada anteriormente, pero parece imposible sustraerse de sacarla a colación cuando tratamos cada una de las partes de que se compone el Señorío.</p>
<p>Las Encartaciones son la patria del célebre banderizo Lope García de Salazar y sede de su castillo de Muñatones. Fue una de las zonas más azotadas por las luchas de bandos entre los siglos XIV y XV. Habiendo muerto Juan Sáez de Salazar de San Martin de Somorrostro de resulta de las heridas recibidas en Castro en 1399 en la lucha entablada con Diego Pérez de Mioño y Sancho Ortiz de Mioño con los Marroquines de Samano, su hijo Ochoa de Salazar juró venganza y toda su parentela se enzarza en luchas interminables.</p>
<p>Se hallaban en tierra encartada las casas–torre banderizas de Achaga, derribada por Juan López de Salcedo hacia 1361 pero reedificada luego; Achuriaga; Loizaga, edificada por Ochoa García de Loizaga; Ribas; Salcedo o Sasedo, torre mayor de este nombre erigida por Juan Sánchez de Marroquín Vañales; la Mella y Mariaca.</p>
<p>En 1410 murieron en Somorrostro “a lanza o cuchillo” Juan de la Bodega, Ochoa de Valle, Rodrigo de San Martin, Juan de San Martin, “siendo lo más notable que en estas muertes una fue dada por un hermano a otro hermano y un padre a su hijo (los matadores fueron desterrados de la tierra)”. En Carranza murieron también Juan de San Esteban, Diego de Aldeanueva y su hermano Rodrigo por los del linaje de Zorrilla, y en Orduña lucharon los Zalduendo y Castro mediando varias muertes.</p>
<p>En 1445 Lope García de Salazar apellidó a sus parientes de todos los concejos de las Encartaciones, que acudieron para vengarse de los Amoroses, Marroquines, y Castillo de Castro Urdiales, que, entre todos, contestaban su poderío en dicha villa. Le acompañaron en esta expedición 1600 hombres de Baracaldo, Somorrostro, Galdames, Sopuerta, Güeñes, Carranza, Gordejuela, Lezama y Portugalete. Al año siguiente Lope García de Salazar acudió en ayuda de Pedro Fernández de Murga contra los Velasco de Mena, Plaza de Valmaseda, marroquines de Castro y Samano, Guriezo e Ibarguxen, Salcedo, Arteaga de Sodupe y la Cuadra, estando Marroquines y Velascos protegidos por la gente del Conde de Haro. Cogió cien prisioneros y armas de doscientos hombres.</p>
<p>En tierras encartadas las parcialidades gamboína y oñacina estaban representadas por los Velascos y los Salazares respectivamente, que se enfrentan otra vez en 1448 con todo el salvajismo habitual. En esta ocasión, acudieron a favor de los Velasco sus aliados gamboínos Pedro de Avendaño, Vélez de Guevara, Martin Ruiz de Arteaga y Martin Ruiz de Gamboa, y a favor de Salazar, los de Butrón. Ante la magnitud de las concentraciones, el rey envió a Antón Gómez de Ulloa, alcalde de la corte, que con sus buenos oficios estableció una tregua de 90 días.</p>
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