<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Ezagutu Barakaldo</title>
	<atom:link href="http://ezagutubarakaldo.net/es/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://ezagutubarakaldo.net/es</link>
	<description>Página Web sobre Barakaldo</description>
	<lastBuildDate>Tue, 27 Jul 2010 16:34:35 +0000</lastBuildDate>
	<generator>http://wordpress.org/?v=2.9.1</generator>
	<language>en</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
			<item>
		<title>Los orígenes del socialismo en Bizkaia</title>
		<link>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/07/27/los-origenes-del-socialismo-en-bizkaia/</link>
		<comments>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/07/27/los-origenes-del-socialismo-en-bizkaia/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 27 Jul 2010 16:34:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Industria]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ezagutubarakaldo.net/es/?p=1909</guid>
		<description><![CDATA[
La huelga de 1890, que terminó con el pacto de Loma, supuso un triunfo relativo de los obreros, triunfo que fue acompañado del despegue definitivo del socialismo como lo demuestran las nuevas agrupaciones socialistas constituidas y reconstituidas en Vizcaya entre junio de 1890 y enero de 1892, que suman un total de 7 (5 nuevas [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/07/37006401.jpg" class="floatbox" rel="floatbox.1909" rev="caption:`37006401`"><img class="alignleft size-medium wp-image-1910" title="37006401" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/07/37006401-300x222.jpg" alt="" width="300" height="222" /></a></p>
<p>La huelga de 1890, que terminó con el pacto de Loma, supuso un triunfo relativo de los obreros, triunfo que fue acompañado del despegue definitivo del socialismo como lo demuestran las nuevas agrupaciones socialistas constituidas y reconstituidas en Vizcaya entre junio de 1890 y enero de 1892, que suman un total de 7 (5 nuevas y 2 reconstituidas).</p>
<p>De las nueve agrupaciones existentes, seis estaban ubicadas en los pueblos mineros (La Arboleda, Ortuella, Las Carreras, Gallarte, La Barga y el Campillo), las tres restantes correspondían a los pueblos de la Ría (Sestao, Deusto y Bilbao).</p>
<p>Para 1891, según Pablo Iglesias, “Vizcaya es la provincia española en la que el socialismo posee más seguidores y en la que han arraigado más firmemente. Hace algunos años no existía allí ni un solo sindicato y el partido socialista no contaba más que con un puñado de seguidores, tanto en la capital de Bilbao, como en las importantísimas zonas mineras. Hoy el proletariado bilbaíno es plenamente socialista y tienen entre 12 y 14 sindicatos. En los distritos mineros, nuestro Partido cuenta con 6 agrupaciones. Recientemente se ha formado un sindicato minero con el propósito de apoyar luchas salariales y de mejorar las condiciones de trabajo.</p>
<p>El rápido progreso de las ideas socialistas y este rápido asociarse de los elementos obreros no son tanto resultado de la propaganda socialista y del celo de los compañeros que actúan en esa parte del País, cuando del auge industrial producido en Vizcaya en un breve plazo temporal”.</p>
<p>Sin embargo, para el verano de 1892 (agosto), tan solo quedaban tres agrupaciones (Bilbao, Sestao y la Arboleda), habiendo desaparecido cinco de la zona minera y la agrupación de Deusto. Hecho que eta relacionado directamente con la persecución emprendida tanto por la patronal minera como por las autoridades.</p>
<p>Contra los trabajadores afines a la ideología socialista, el Circulo minero, en su reunión del 5 de mayo de 1891, resolvía que “los empresarios mineros y contratistas despidan de los trabajos a los obreros afiliados al partido socialista; pero que, si hay algunos de estos que manifiesten por escrito que están dispuesto a abandonar dichas ideas o que dejan de pertenecer al partido, se les tolere que continúen en sus trabajos y se vigile con suma atención la conducta que observen en lo sucesivo.</p>
<p>Al acercarse el 1 de mayo de este año 1891, se propusieron vengarse de las derrotas sufridas y debilitar a nuestro partido con una sangría. Con este fin, se pusieron de acuerdo los propietarios de minas y decidieron despedir a todos los que se habían distinguido en la defensa de las ideas socialistas. La administración provincial de Vizcaya, que posee algunas minas, fue la primera en cumplir la resolución y despidió a los 17 trabajadores. Otros propietarios siguieron su ejemplo.</p>
<p>A los obreros mineros para sobrevivir no les quedo otra alternativa que la de desafiliarse, pero esto no quiere decir que descendiese la influencia del socialismo en el movimiento obrero Esta persecución fue la causante que entre el III y IV Congreso (agosto 1892-agosto1894) no surgiese ninguna agrupación socialista.</p>
<p>Años que se encuadran dentro de la crisis y recesión económica de 1890-1896, y que afectaron negativamente, como hemos reseñado a la producción y al empleo en Vizcaya. En síntesis, si a la intransigencia del empresario se agrega la crisis con las secuelas que conlleva (contracción de la producción y de los precios, estancamiento o descenso de los salarios e incremento del paro) no es de extrañar el retroceso que experimento la filiación al PSOE entre los agostos de 1892-94; retroceso pero no descenso de la influencia ideológica socialista y que hemos de entender como una respuesta táctica de la clase obrera frente a la crisis y la represión de la patronal.</p>
<p>Otro dato que no puede obviarse en este análisis es la inestabilidad de la productividad en el sector minero si la comparamos con otros sectores, como el siderúrgico. La intensa explotación que experimento la zona minera en el último cuarto de siglo, trajo un agotamiento progresivo de las mejores minas, lo que obligo a los empresarios mineros a introducir importantes mejoras técnicas y por lo tanto, a realizar nuevas y costosas inversiones que no fueron recompensadas con un aumento de la productividad. Por otra parte los márgenes de ganancia del sector minero iban a estar condicionados fundamentalmente por el mercado exterior (de libre concurrencia) y el precio internacional.</p>
<p>En cambio, el sector siderometalúrgico desde 1892, al contar con una importante cobertura que le daba el arancel proteccionista y la devaluación, podrá vender en un mercado (el español) cada vez más protegido, lo que le permitirá cartel izar el sector</p>
<p>siderúrgico en 1897 e implantar precios de monopolio y de trabajo y las totales a partir de este momento. Factores que, en definitiva, habrán que incidir sobre las distintas fracciones de la burguesía (minería e industrial) de manera diversa: mayor intransigencia entre los empresarios mineros respecto de la clase obrera y sus organizaciones sindical y política, que entre la industrial, durante el periodo de 1890-1913.</p>
<p>La abundante reserva de mano de obra existente en España, lo que era un producto del paro estructural que se había generado con la reforma agraria liberal y acentuado con la crisis agrícola del último tercio del siglo XIX, es otro de los factores a tener en cuenta a la hora de analizar el movimiento obrero, primero, porque permitirá a la burguesía pagar y mantener los salarios en unos niveles bajos; segundo, porque en los momentos conflictivos, los posibles inmigrantes o parados podían actuar como apagafuegos de las reivindicaciones obreras, sobre todo, en las largas huelgas.</p>
<p>La huelga de 1903 se saldó con una nueva derrota momentánea de la patronal minera, hecho que determinó que un grupo de empresarios y contratistas descontentos de los  resultados de la política del Circulo, crease la “Asociación de Patronos Mineros de Vizcaya”, que legalmente data de 1.907, con el objetivo prioritario de defender los intereses empresariales frente a unos obreros cada vez más y mejor organizados. El 30 de Octubre de 1.903, el general Zappino imponía a la patronal el pago semanal y la cesación obligatoria de cantinas y barracones, que eran los puntos fundamentales de las reivindicaciones de los trabajadores.</p>
<p>Este nuevo fracaso de la patronal y las divergencias que comenzaban a surgir entre los distintos empresarios fueron acompañados de cambios en las actitudes de ciertos empresarios que terminaron por abandonar la política de cantinas obligatorias, creando economatos y cooperativas.</p>
<p>En 1903 se creó la Asociación de Patronos Mineros con el fin de abrir un nuevo frente organizado de la patronal, dejando al Circulo Minero la actividad relacionada con la Administración en el frente fiscal, legislativo.</p>
<a class="a2a_dd addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save?linkurl=http%3A%2F%2Fezagutubarakaldo.net%2Fes%2F2010%2F07%2F27%2Flos-origenes-del-socialismo-en-bizkaia%2F&amp;linkname=Los%20or%C3%ADgenes%20del%20socialismo%20en%20Bizkaia"><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share/Bookmark"/></a>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/07/27/los-origenes-del-socialismo-en-bizkaia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Vida social del proletariado vasco 2ª mitad del XIX (II)</title>
		<link>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/07/23/vida-social-del-proletariado-vasco-2%c2%aa-mitad-del-siglo-xx-ii/</link>
		<comments>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/07/23/vida-social-del-proletariado-vasco-2%c2%aa-mitad-del-siglo-xx-ii/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 23 Jul 2010 06:55:44 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ezagutubarakaldo.net/es/?p=1905</guid>
		<description><![CDATA[LAS CAUSAS  “SOCIALES” DE LA MORTALIDAD
El clima templado-húmedo-oceánico con precipitaciones todo el año, la insalubridad, la aglomeración de personas en locales reducidos y la deficiente dieta alimenticia favorecieron el desarrollo de una serie de enfermedades típicas de las primeras etapas de la industrialización y el crecimiento de la tasa de mortalidad.
Las enfermedades agudas del aparato [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/07/El-Carmen-2.jpg" class="floatbox" rel="floatbox.1905" rev="caption:`El Carmen (2)`"><img class="alignleft size-medium wp-image-1906" title="El Carmen (2)" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/07/El-Carmen-2-300x193.jpg" alt="" width="254" height="163" /></a>LAS CAUSAS  “SOCIALES” DE LA MORTALIDAD</p>
<p>El clima templado-húmedo-oceánico con precipitaciones todo el año, la insalubridad, la aglomeración de personas en locales reducidos y la deficiente dieta alimenticia favorecieron el desarrollo de una serie de enfermedades típicas de las primeras etapas de la industrialización y el crecimiento de la tasa de mortalidad.</p>
<p>Las enfermedades agudas del aparato respiratorio como la neumonía, bronquitis, catarros, etc.,&#8230;.. Originadas en buena medadas por la excesiva humedad atmosférica y el tiempo frio de invierno, se situaron a la cabeza de las enfermedades que mas defunciones provocaron, aumentando, considerablemente, en Baracaldo en el último tercio del siglo XIX, a la paz que se consolida el desarrollo industrial. Estas enfermedades encontraron un medio idóneo para su desarrollo entre los inmigrantes procedentes de otros lugares de la península, de clima más seco.</p>
<p>Según Kauser, la pervivencia y la extensión de estas enfermedades “es un hecho de experiencia diaria que en los cuarteles, prisiones, talleres, fábricas, en una palabra, en todos los lugares de aglomeración humana, se presentan a veces un gran número de casos de pulmonía, sea simultáneamente, sea a intervalos, sobre todo en el invierno”.</p>
<p>Las defunciones causadas por enfermedades del aparato respiratorio tuvieron su máxima incidencia en los niños menores de cinco años y en las personas de edad senil de 50 a 80 años.</p>
<p>TUBERCULOSIS</p>
<p>En España, la máxima mortalidad por crisis pulmonar la dan las provincias del norte, circunstancias que están estrechamente relacionadas con la excesiva humedad. Pero lo que nos interesa es su distribución social. Los datos evidencian que la población urbana e industrial de la Ría aportaba cifras de mortalidad superiores a la de las zonas rurales, lo que nos confirmo su característica historico-social como enfermedad típica de las primeras industrializaciones.</p>
<p>En efecto, en el periodo de 1.900-1.906, Vizcaya tenía una tasa de 12,06% de defunciones por tuberculosis, mientras que Bilbao se situaba por encima con un 15,75%.</p>
<p>El alcoholismo, que fue en aumento con el crecimiento industrial, la hacinación de familias en una misma habitación, la insalubridad, las condiciones climáticas, que hicieron crónicas las enfermedades del aparato respiratorio, y una alimentación poco nutritiva, cuya consecuencia es la “miseria fisiológica”, preámbulo de la tisis, favorecieron el desarrollo y la pervivencia e la tuberculosis. Si a esta serie de condicionales se le une el gran contingente de inmigrantes que llegan de otras provincias, se puede esbozar una panorámica socio-económico-higiénico de la tuberculosis. La mortalidad por tisis pulmonar fue una de las secuelas más siniestras de los orígenes de la revolución industrial por el elevado número de defunciones que causaba.</p>
<p>La mortalidad máxima por tuberculosis se polariza en dos periodos de edades. El 1º, en niños de corta edad, menores de cinco años, y cuya muerte es debida a dos enfermedades características de la infancia: la meningitis tuberculosa y la taves mesentérica.</p>
<p>El segundo tipo de enfermedad, es la tisis pulmonar que se centra sobre todo, en jóvenes y personas maduras de edades comprendidas entre los 16 y 50 años, con una renta máxima de mortalidad entre los 21 y 35 años. La enfermedad se cebaba en individuos en plena edad productiva, en obreros, y adquiría su mayor intensidad en los incipientes núcleos industriales.</p>
<p>LAS ENFERMEDADES INFECCIOSAS</p>
<p>Dentro de este grupo, la viruela, el sarampión, la difteria y el tifus abdominal eran las más comunes y las que representaban unas elevadas y crecientes cifras de mortalidad, como lo demuestran los datos consignados para Baracaldo y Bilbao. En Bilbao, las defunciones por viruela se acrecentaron a lo largo del periodo analizado, pasado de un 12,8 sobre 1.000 defunciones en los años 1.878-80 a más de un 50 por 1.000 en los años 1.886-94; por el contrario en Baracaldo los indicen de defunciones por viruela duplicaban a los de Bilbao.</p>
<p>Entre 1.900-1.906, según las cifras dadas por Hauser, Vizcaya era la 2ª provincia con mayor tasa de mortalidad por viruela con unas 5,8 defunciones por 10.000 habitantes después de Madrid (5,9); sin embargo, Bilbao estaba a la cabeza, en una posición destacadísima sobre el resto de las capitales de provincia, con 11,2 defunciones por 10.000 habitantes. Cifras que, en resumidas cuentas, reflejan las diferencias en la salubridad existentes entre el campo y el núcleo-industrial.</p>
<p>La viruela, enfermedad que se ubico y expandió preferentemente en los pueblos y barrios proletarios. Esta zona vivió un proceso de rápido crecimiento demográfico a lo largo de las 3 últimas décadas del siglo XIX; zona que como hemos visto en menos de medio siglo, había más cuadruplicado su población, y algunos de sus pueblos; como Baracaldo, Sestao, San Salvador del Valle, habían multiplicado su población por 6,3; 28,2 y 9,3 respectivamente entre 1857 y 1900. En los pueblos industriales y mineros; la viruela paso a ser una enfermedad endémica, apareciendo epidémicamente en ciertos años como 1866,1870,1871,1876,1881,1884,1885,1888 y 1889 en Baracaldo a lo largo del periodo estudiado que comprende los años 1.865 a 1.889; y en Bilbao, en 1881,1882,1888 y 1892 para el periodo de 1878 1 1894.</p>
<p>Las causas de la elevada mortalidad por viruela no son otras que las enunciadas más arriban y el invierno, que es la estación más propicia para el desarrollo del agente patógeno. Sin embargo, hemos de añadir que aunque las causas modernas están bien constituidas y tienen condiciones higiénicas aceptables, los propietarios exigen por ellas rentas tan excesivas, que los obreros se ven obligados a reunirse por grupos de dos y tres familias para alojarse todos juntos en una sola habitación y poder pagar la renta de la casa. Este hacinamiento sin lugar dudas debió de favorecer el contagio.</p>
<p>Otras enfermedades infecciosas que nos interesan por el alto número de defunciones que produjeron son el sarampión y la difteria, enfermedades estrechamente relacionadas con las del aparato respiratorio, y al igual que estas se vieron favorecidas por los factores climatológicos, el hacinamiento y la miseria, ya que el contagio fundamentalmente es aéreo. Al igual que con la viruela, los principales focos de sarampión y difteria se localizaron también entre las familias pobres.</p>
<p>En resumen, la revolución industrial que provocó cambios radicales en las relaciones de producción y desarrollo de las fuerzas productivas capitalista, tuvo unos efectos sociales negativos como nos lo refleja el aumento de la tasa de mortalidad y de las defunciones por enfermedad infecciosas y contagiosas y será la clase obrera quien soporte el peso de esta excesiva mortalidad, pues no podemos olvidar que la tasa de ganancia del capitalista está en función de la tasa  de explotación.</p>
<p>La epidemia de cólera morbo de 1.885 es una buena muestra de lo expuesto anteriormente. La insalubridad y la falta de una política de higiene urbana y la concentración de individuos en una misma habitación favorecieron la propagación del cholero morbo en Baracaldo y no en Bilbao.</p>
<p>Los datos no pueden ser más significativos: De las 274 defunciones de cólera morbo que hubo en la provincia, 114 corresponden a Baracaldo, el resto de las defunciones es más probable que tuvieses lugar entre los habitantes de los pueblos mineros y Sestao. Este es uno de los años en que más elevada fue la mortalidad en Baracaldo, siendo por el contrario, de los más bajos en Bilbao. Entre el 21 de Octubre y el 10 de Noviembre, Baracaldo vio como se multiplicaba la mortalidad, mientras permanecía estacionaria en Bilbao. Así, mientras Baracaldo registraba 127 defunciones  en estos días, Bilbao tenía tan solo 71.</p>
<p>DEFUNCIONES POR DIVERSAS CAUSAS</p>
<p>Otra enfermedad típica de la zona fue el raquitismo. La falta de sol y la deficiente alimentación, tanto por parte de las madres que no tenían la leche necesaria para alimentar al niño, consecuencia a su vez de una precaria alimentación, como el paso a una pésima alimentación, después del destete, contribuyeron a que cierto número de niños muriesen de atrepsia.</p>
<p>En cuanto a las defunciones registradas por enfermedades neurológicas, que desdoblamos en defunciones por apoplejía y por enfermedades crónicas del sistema nervioso, siguieron la misma tónica. Mientras Bilbao a lo largo del periodo 1878-94, mantuvo una tendencia descendente, Baracaldo la aumentó.</p>
<p>Las pésimas condiciones sanitarias y de trabajo y la caída del salaria real, entre otras causas, contribuyeron al debilitamiento del organismo y, con ello, al desarrollo del agente patógeno. En Baracaldo, la deficiente urbanización, la falta de alcantarillado y de agua potable, todo ello resultado del considerable incremento demográfico y de la falta de una infraestructura urbana, fueron causas concurrentes al sostenimiento de una elevada mortalidad por enfermedades infecto-contagiosas del aparato digestivo superior a las que presentaban Vizcaya y Bilbao.</p>
<p>Por último, la prolongada jornada en las fábricas y el trabajo del minero que era muy duro; y los cambios estructurales de la población activa-campesinos convertidos en obreros industriales-hicieron posible que los porcentajes de muerte por accidente fueron importantes, como lo reflejan los índices de Baracaldo, que son muy superiores a los de Bilbao.</p>
<p>En conclusión, esta serie de datos demográficos más bien parece que vienen a confirmar  las tesis pesimistas respecto del nivel de vida de la clase obrera en la 1ª industrialización; pues, donde el punto de vista teórico, cualquier mejora en el nivel de vida tenía que haber ido acompañado sin lugar a dudar de una reducción en la tasa de mortalidad y de la mortalidad infantil y un repliegue de toda una serie de enfermedades como las infecto-contagiosas; sin embargo la realidad fue muy distinta en la zona minera e industrial de la Ría.</p>
<p>Por otra parte, creo, que estos indicadores son bastantes más representativos respecto de las condiciones sociales en que vivía la clase obrera  que los del coste de la vida (cesta de la compra), cuyos  datos son menos fiables y más propensos a una interpretación subjetiva por parte del historiador; parece que cada vez se tiende a relacionar mas las tasas de mortalidad, la pervivencia y crecimiento de ciertas enfermedades, con los niveles de renta y los consumos de  ciertos  productos alimenticios.</p>
<p>SALARIO</p>
<p>INTRODUCCION</p>
<p>Para analizar correctamente el indicador del nivel de vida de la clase obrera vizcaína y de la española, en general, habría de tenerse en cuenta necesariamente, entre otras variables, estas cuatro. Primero, en España, la reforma agraria liberal del 2º tercio del siglo XIX dejó sin los medios tradicionales de producción (la tierra) a gran cantidad de campesinos, convirtiéndoles en jornaleros, que van a permanecer en paro o en paro  encubierto. Segundo, la crisis agrícola del último cuarto del siglo XIX terminó por arruinar al modesto y mediano campesinado de interior, que tuvo que buscar en la emigración su principal salida a la crisis.</p>
<p>Tercero, los nuevos medios de comunicación, sobre todo los ferrocarriles, facilitaron el trasiego de gente de unas regiones a otras. Y por último, hasta 1890, en Vizcaya la situación social fue de calma relativa, y escasísimo la implantación del socialismo tanto a nivel sindical como político entre los obreros; este es una periodo (1876-1890) de intensa industrialización en el que comenzó a formarse como categoría histórica la clase obrera vasca, que la integrarían gentes heterogéneas, cuyo mayor número procedía de fuera del País Vasco, y que el sistema productivo capitalista les aglutino hasta convertirlos en una unidad social (clase social con conciencia de serlo) con intereses y problemas vivenciales comunes, desde el trabajo en las minas y fabricas que es donde experimentaban la explotación diaria, pero también donde descubrieron la lucha organizada contra ella, y por lo tanto, la conciencia de clase, hasta el nuevo hábitat industrial-urbano donde Vivian hacinados en habitaciones, chabolas, cúrteles y barracones.</p>
<p>Esta gente que tenía unos orígenes geográficos, culturales y sociales diversos, se insertaron en una sociedad que se estaba estructurando a partir de nuevas categorías; nuevas relaciones sociales de producción como resultante del desarrollo del capitalismo industrial nuevas formas de explotación y nuevas formas de lucha contra ella (como la iniciada a partir de la huelga general de 1890); que les permitiría acumular experiencia en su lucha permanente y antagónica con la otra clase (la burguesía), y descubrirse a través de esta lucha, como diría Thompson, como clase, y llegar a conocer este descubrimiento como conciencia de clase. La clase y la conciencia de clase son siempre las últimas, no las primeras, fases del proceso real histórico.</p>
<p>SALARIO Y NIVEL DE VIDA DE LA CLASE OBRERA VIZCAINA</p>
<p>En síntesis, la serie de variables expuestas más arriba van a determinar el nivel de vida de la clase obrera, es decir, la relación entre el salario y el coste de la vida. Por lo tanto, cualquier análisis histórico mínimamente serio sobre esta cuestión ha de partir desde la perspectiva de estas variables, ya que, entre otras cosas, por ejemplo, van a explicar el hecho de que los salarios españoles sean de los más bajos de Europa, mientras las subsistencias básicas sean de las más caras.</p>
<p>Otro dato que no se puede obviar es el desarrollo que alcanzó el trabajo a destajo y la subcontratación en el sector minero durante las primeras etapas de la industrialización del País Vasco, cuando todavía el nivel organizativo y de conciencia de la clase obrera eras bajos. Esta modalidad de trabajo intensivo suponía para la patronal incrementar la productividad a través de la intensificación de la explotación de la unidad de trabajo, y, para parte de los obreros, ingresos adicionales con los que hacer frente a la carestía de la vida a costa de un mayor esfuerzo. Desde la huelga de 1890, la lucha contra esta modalidad de trabajo se convirtió en una de las reivindicaciones más sentidas por el movimiento minero vizcaíno.</p>
<p>La diversidad de categorías laborales suponía diferentes ingresos salariales y condiciones de trabajo. Por lo tanto, hay que diferenciar también los ingresos según las categorías, y estas relacionarlas con el conjunto de la clase obrera. Por ejemplo, en 1.910, el 77% de los mineros correspondía a la categoría de peones, que era la más baja, exceptuando los pinches (niños) y la que tenia menores salarios. Esta evidencia nos ha condicionado desde un principio el análisis de la evolución de los salarios y el del nivel de vida de la clase obrera.</p>
<p>El salario medio nominal del peón aumentó lentamente entre 1876-1913, menos que muchos de los artículos de primera necesidad. Entre 1884-85 y 1913-14, el salario del peón que trabajaba en el puerto de Bilbao, que es bastante significativo para el resto de los sectores productivos fundamentales, minería e industria siderometalúrgica, creció un 21,6%, lo que equivalía a un aumento medio anual del 0,75%.</p>
<p>Ahora bien, si los precios de los artículos de primera necesidad caminan más deprisa que los salarios, en términos económicos, el trabajador se verá obligado, para mantener el nivel adquisitivo, a aumentar el esfuerzo como aconteció con el trabajo a destajo, que pervivió como la forma más intensiva de trabajo a pesar de que después de cada huelga general era suprimido por la autoridad, antes de ver disminuir su nivel de vida. Dinámica en la que se vieron envueltos los mineros vizcaínos a lo largo del periodo analizado.</p>
<p>Después del “pacto de loma” volvió a generalizarse  el trabajo a destajo, de tareas suplementarias, como sistema de trabajo preferido por los patrones, ya que con el conseguían una mayor productividad, y los obreros que tenían unos ingresos salariales bajos, hacer frente al aumento de coste de la vida. Esta modalidad de trabajo fue la preferida por la Asociación de Patronos Mineros, afirmando que los obreros con un jornal nominal por tarea de 3,15 a 3,54 pts, han conseguido ejercitando tareas suplementarias un jornal efectivo de 3,45 pts 4,25 pts.</p>
<p>El trabajo a destajo aumentaba la cuantía del jornal por lo menos en un 10%. Ahora bien, si lo comparamos con el aumento del coste de la vida, los ingresos salariales procedentes del trabajo a destajo si situaban por debajo del aquel, según lo reflejan los siguientes datos.</p>
<p>En 1.907 según los datos de la Patronal Minera, los ingresos salariales del trabajo a destajo suponían un 16,7% más que el salario medio nominal, porcentaje que sumado al incremento salarial entre 1895-1905 (5%), nos da un alza trabajando a destajo del 21.7% entre ambos años.</p>
<p>Frente a este otra tenemos que los artículos alimenticios de primera necesidad habían crecido en un 37%.En síntesis, los datos parecen confirmar el descenso del salario real del minero aun con el aumento salarial que puedo representan el suplemento del trabajo a destajo. Datos, en síntesis, que avalan el hecho de que el nivel de vida (las posiciones económicas) del proletariado vizcaíno, integrado en su mayoría por peones durante la primera industrialización (1876-1905), no mejoró; lo que tuvo sus efectos sociales; crecimiento de las tasas de mortalidad y de mortalidad infantil y desarrollo de una serie de enfermedades típicas de los núcleos urbanos de las primeras etapas de la industrialización, aunque por otra parte, consiguieron cierros avances en otros aspectos (reducción de la jornada laboral, supresión de cantinas y barracones obligatorios).</p>
<p>En cambio, este periodo se caracterizo por ser uno de los mejores para la burguesía sobre todo, para la minera, que consiguió obtener grandes beneficios en los que no participo el proletariado. En efecto, mientras las ganancias producidas por el sector minero, entre 1876-1899, absorbían el 66% del valor, los salarios y los gastos generales sumaban al 34%.</p>
<p>Los precios de los alimentos resultaban excesivamente elevados en España. Los bajos rendimientos de la agricultura española, la política proteccionista que favorecía a los grandes productores-vendedores y no al pequeños y mediano agricultor del interior, y la excesiva presión fiscal sobre la agricultura y los productos de consumo, encarecieron considerablemente las subsistencias en España a finales y principios del siglo. Así, la R.M.M.I. solía hacer continuas llamadas de atención contra la carestía del pan, la carne y otros alimentos. En resumen, el salario del obrero estuvo recargado por fuertes derechos arancelarios e impuestos (estatales, provinciales y municipales) sobre  los consumos.</p>
<p>En 50 años (1855-1905), los precios almenas habían aumentado considerablemente, subida que por lo demás fue más intensa al final del periodo (1895-1905). En efecto, en estos años, mientras el salario medio anual aumentaba en un 0,5%, la suma de los precios de algunos alimentos básicos lo hacía en un 3,7%.</p>
<p>La lucha de los obreros por la defensa de su poder adquisitivo se convirtió en la principal causa de los movimientos sociales contemporáneos. Si, en el Antiguo Régimen, el motor de la lucha social habían sido los precios del grano, la lucha por el salario es la manifestación de la lucha de clases en la empresa capitalista.</p>
<p>Esta circunstancia explica, por una parte, que la principal causa de las huelgas sean las peticiones de aumento salarial y por otra parte que la racionalidad económica del movimiento obrero favorezca el desarrollo de las organizaciones sindicales y políticas de clase, que recogerán en sus programas las aspiraciones reivindicativas de los trabajadores.</p>
<p>FLUCTUACIONES ECONOMICAS Y MOVIMIENTO OBRERO</p>
<p>Según los datos ofrecidos por la Patronal “de los gastos de 1450 obreros que tienen familia y casa abierta” (alojamiento); y que está compuesta por término medio de cuatro personas, alcanzan al día:</p>
<p>EN ALIMENTOS: &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;. 1,977 PTS</p>
<p>EN RENTA DE LA CASA &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..   0,448 PTS</p>
<p>EN LIMPIEZA Y OTROS. &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230; 0,247 PTS</p>
<p>TOTAL &#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;  2,692 PTS</p>
<p>La misma fuente afirmaba que por término medio se trabajan unos 285 días al año al aire libre. Los mineros que trabajan en otras condiciones representan más del 94% del total, siendo sus ingresos los siguientes:</p>
<table border="1" cellspacing="0" cellpadding="0">
<tbody>
<tr>
<td width="132" valign="top"></td>
<td width="66" valign="top">Días</td>
<td width="76" valign="top">Jornal</td>
<td width="85" valign="top">Ingreso</p>
<p>Al día</td>
<td width="94" valign="top">Número de</p>
<p>Obreos</td>
</tr>
<tr>
<td width="132" valign="top">Capataces</td>
<td width="66" valign="top">285</td>
<td width="76" valign="top">4,715</td>
<td width="85" valign="top">3,955</td>
<td width="94" valign="top">459</td>
</tr>
<tr>
<td width="132" valign="top">Barrenadores</td>
<td width="66" valign="top">285</td>
<td width="76" valign="top">3,616</td>
<td width="85" valign="top">2,823</td>
<td width="94" valign="top">739</td>
</tr>
<tr>
<td width="132" valign="top">Peones</td>
<td width="66" valign="top">285</td>
<td width="76" valign="top">3,252</td>
<td width="85" valign="top">2,539</td>
<td width="94" valign="top">9.087</td>
</tr>
<tr>
<td width="132" valign="top">Pinches</td>
<td width="66" valign="top">285</td>
<td width="76" valign="top">2,195</td>
<td width="85" valign="top">1,713</td>
<td width="94" valign="top">910</td>
</tr>
<tr>
<td width="132" valign="top">MEDIAS</td>
<td width="66" valign="top">285</td>
<td width="76" valign="top">3,083</td>
<td width="85" valign="top">2,286</td>
<td width="94" valign="top">11.799</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>En definitiva, los peones que representaban el 77% de los trabajadores mineros, si formaban una familia con mujer y dos hijos, tenían un ingreso medio diario inferior al gasto medio familiar. Estos solían paliar el problema, bien teniendo a otros obreros como huéspedes (la mitad de los 1.450 mineros analizados tenían huéspedes pues no debemos olvidar que unas dos terceras partes de ellos son obreros sueltos que no tienen casa y familia en la zona minera o tienen trabajando algún otro miembro de la familia, como pinche etc.</p>
<p>Parece por lo menos, a través de las tres fechas 1890-1893, 1900-1903, 1910.1911) que la intensificación de la conflictividad social no en cuenta a número de huelgas), v unida estrechamente al comportamiento cíclico de la economía capitalista. La virulencia de la lucha de clases se agudiza durante la crisis para moderarse en el intervalo depresivo y en la fase expansiva del ciclo económico.</p>
<p>Estos saltos o explosiones, como los llamaría Mobsvaun, están vinculados al ciclo económico corto o de Juglar, y a los profundos cambios estructurales tanto cuantitativos como cualitativos que se estaban produciendo en Vizcaya y en el País Vasco entre 1876-1913. Cada explosión va acompañado de un movimiento expansivo que afecta tanto la organización sindical como política de la clase obrera (UGT y PSOE), siendo los mineros la vanguardia del movimiento obrero, pues no se puede olvidar que las grandes huelgas generales del periodo de 1890-1913 se originaron en la zona minera extendiéndose posteriormente a los centros fabriles de la ría. En definitiva, después de cada explosión se produce una aceleración de la capacidad organizativa obrera (sindical y política) a través de las cuales irán conquistando nuevas posiciones tanto en el tajo (reducciones progresivas de la jornada, aumentos salariales, supresión del trabajo a destajo, de higiene, de seguridad), como la política (elecciones de concejales, alcaldes y diputados provinciales y generales) Leyes de tipo social y profundización de las libertades.</p>
<p>Saltos que suelen coincidir  con profundos cambios estructurales. En el País Vasco se producen cambios industriales y demográficos, inmigraciones masivas y se transforman tanto la composición de la población como el paisaje ideologico-politicos (nacimiento y desarrollo de dos fuerzas políticas ) (nacionalismo PNV y socialismo PSOE) que van a configurar en gran medida el mundo ideológico político del País Vasco en el siglo XX, consolidación de una nueva clase hegemónica, la burguesía industrial financiera; vinculada su fracción más importante, la burguesía monopolista, al poder central y a los partidos políticos que lo gestionan. A nivel estatal, los signos de los cambios  están representados por la aprobación del sufragio universal en 1890, el arancel proteccionista de 1891, el despertar de las nacionalidades catalana y vasca, etc&#8230;</p>
<p>Por otra parte, estos saltos coinciden en el tiempo con los habidos en Inglaterra (1889-1981 y 1911-1913), lo que nos puede sugerir que existe cierta relación entre el comportamiento obrero vizcaíno e inglés como consecuencia de la gran dependencia de la minería vizcaína  respecto de la siderurgia inglesa.</p>
<p>En las huelgas de 1890, 1903,1906, la supresión del trabajo a destajo fue una de las reivindicaciones más sentidas por los obreros mineros. Sin embargo, intransigencias de la patronal minera respecto a este y otros temas, obligo en cada huelga general a intervenir al poder público a través de los militares, que impusieron siempre soluciones obligatorias, por la que se suprimía; después de cada gran huelga general, el trabajo a destajo, los barracones y cortinas obligatorias, pero que, sistemáticamente, dejan de cumplir los empresarios.</p>
<p>El descenso de la productividad. Lo que está directamente relacionada con el agotamiento de los costos mineros más rentable, no pudo ser compensado por las nuevas técnicas introducidas en el sector, y los empresarios buscaron a través del trabajo intensivo mejorar la productividad, es decirla producción por unidad de tiempo trabajado y, por lo tanto, los beneficios. En cambio, los trabajadores y sus organizaciones de clase PSOE y UGT comprueban que el sobreesfuerzo del trabajo a destajo no suponía una mejora sustancial de los ingresos y si en cambio, favorecía el paro o la reducción de los puestos de trabajo.</p>
<p>LA HUELGA DE 1890 EN EL MOVIMIENTO OBRERO VASCO</p>
<p>El alza de los precios de las subsistencias de primera necesidad entre 1888-1890, los precios abusivos de las cantinas, explotadas por los capataces, en donde los mineros tenían que comprar obligatoriamente los alimentos y la caída del salario real a lo largo de la delicada 1880 fueron factores que contribuyeron a desencadenar la huelga general del mayo de 1890, que se inicio el 12 de Mayo y concluyo con el pacto de Lona; en el que se establecía la reducción del horario a f10 horas, distribuida del siguiente modo: 11 horas se trabajarían en los meses de mayo, junio, julio y agosto; 9 horas en los meses de noviembre, diciembre; enero y febrero y el resto de los meses, 10 horas. Se suprimía la obligatoriedad de adquirir los alimentos en las cantinas que explotaban los capataces, en donde los precios eran más elevados que en las tiendas. Sin embargo, las cantinas obligatorias siguieron existiendo, violándose el pacto de Loma, como lo demuestra el hecho de que 3 años después vuelve a estallar una huelga en Matamoros y la Reineta, entre otras causas, por la cuestión de albergues y cantinas obligatorias. Además también se concedió la libertad de habitación; ya que solían vivir en barracones o “cuarteles”.</p>
<p>Por último tampoco debemos olvidarnos de la labor política y organizativa de los dirigentes del incipiente socialismo vizcaíno, que probablemente aprovecharon el malestar entre los mineros para celebrar el primero de mayo el domingo día 4 con sendos mítines en Bilbao y La Arboleda.</p>
<p>Los trabajos de J.P Fusi sobre el movimiento obrero en el País Vasco han permitido a los interesados por la cuestión vasca y a los historiadores, en general, contar con una obra de importancia sobre un tema tan olvidado y a la vez tan básico para la comprensión de la historia del País Vasco y de las diversas actividades políticas surgidas como consecuencia del desarrollo de la sociedad capitalista y de la ascendencia de nuevas clases. Recordemos los datos esenciales; de un lado se va configurando una potente burguesía industrial y financiera que será la columna vertebral de la clase dominante del capitalismo español en el siglo XX cuyo peso económico e influencia política fue cada vez mayor en el conjunto del Estado; burguesía que terminara aliándose con la oligarquía agraria desde el arancel proteccionista de 1891, participando con ella en el control del aparato del Estado a través de una creciente división del trabajo y en la explotación del mercado interior a través de una rigurosa política proteccionista que conducirá a la economía española hacia posiciones cada vez mas “nacionalista “ y anárquicas.</p>
<p>De otro lado, un numeroso proletariado industrial, que procedía en su mayor parte del campo y de fuerza de Euskadi, y que se concentró, más bien se hacino, en los nuevos núcleos urbano-industriales de la zona minera de la Ría, cuya vida, durante este periodo, resultó difícil y dura; y una pequeña y mediana burguesía alejada del poder y enfrentada política y económicamente (como en el caso de los pequeños y medianos empresarios cuya materia prima es el hierro y el acero) a la burguesía monopolista bilbaína, representada por los intereses siderúrgicos.</p>
<p>La huelga se inicia cuando aparece la crisis de 1890-1892, como lo refleja el hecho que la fase depresiva de los precios del mineral y del lingote de hierro en Bilbao comenzase</p>
<p>en el mes de abril.</p>
<p>La crisis económica, que ya se barruntaba estalla definitivamente en abril de 1890, como lo demuestra la baja de los precios del mineral rubio de 12,50 pts. La tonelada de principios de abril, a 10,25 pts. A mediados de mayo y de 100 a 90 pts. La tonelada de lingote de fundición de la misma época. Los pedidos de material y los siderúrgicos habían descendido, incrementándose los stocks. No es de extrañar, por lo tanto, la actividad intransigente de los empresarios ante las reivindicaciones de los huelguistas.</p>
<p>Ante el cariz que tomaba la huelga general, una de las primeras que conocía España, el Gobierno se vio obligado a intervenir, enviando al ejército al mando del general Loma, que después de tomar posiciones en la zona minera de emplazar los cañones en las partes más elevadas forzó a patronos y mineros a aceptar una serie de condiciones que supusieron mejoras sustanciosas para los mineros.</p>
<p>Para el gobierno de Madrid, el conflicto, así como los intereses del naciente y pujante capitalismo vizcaíno quedaban lejos, no sólo en la distancia sino en su comprensión, ya que los dirigentes políticos del poder central representaban más a los intereses de la oligarquía agraria que a los de la reciente burguesía industrial vasca.</p>
<p>De ahí, su posición conciliadora en el huelga. Sin embargo, según entramos en la década, como fecha representativa tenemos el arancel proteccionista de 1891, podemos afirmar, como regla general, que los intereses del gran capitalismo vasco, vinculado al sector siderúrgico, quedan unidos definitivamente al poder central que será fiel defensor de sus intereses a través de todo tipo de medidas: arancelarias, políticas, de orden público, etc.</p>
<p>En resumen, la recesión hemos de buscarla en el plano internacional, especialmente en la crisis británica, pues es la nación que consumía la mayor parte del mineral vizcaíno. La causa de la crisis estuvo en la ruptura del equilibrio consumo-producción. Es una típica crisis de sobreproducción del centro desarrollado que afectó a las regiones atrasadas y subdesarrolladas productoras de materia prima para el centro. Los precios cayeron como consecuencia de la contracción de la demanda, lo que se tradujo en acumulaciones crecientes de stocks de mineral debido al descenso de las exportaciones, como lo reflejan las cifras del año siguiente, que pasaron de 4.272.918 toneladas exportadas en 1890 a 3.356.882 toneladas en 1891. Sin embargo, la producción descendió pero levemente de 4.795.000 a 4.530.000 toneladas. Todo ello supuso una disminución de los beneficios, no extrañándonos que la actitud empresarial se orientase a disminuir los salarios, como único medio de reducir los costos, y a despedir obreros para ajustar la producción a la demanda, favoreciendo con ello el incremento del paro. Simultáneamente, se dejaban de explotar las minas menos rentables, lo que se tradujo en un aumento de la productividad media del minero.</p>
<p>En efecto, los salarios medios nominales que se pagaban en las obras del puerto de Bilbao  distintas profesiones descendieron en su mayoría del año económico de 1890-1891 al 1891-1892. La empresa de Altos Hornos de Bilbao acordó rebajar el jornal en 1893 en uno de sus talleres.</p>
<p>La posición de la prensa, vinculada a los intereses patronales, no puede ser mas clarificadora sobre los conflictos, como lo demuestran las afirmaciones de la R.M.M.I. en los últimos meses de 1890: “El obrero español no tiene que apurar ahora a sus patrones sino apretar al gobierno del país a que haga todo aquello que conduzca a la alimentación barata que equivale a aumento de jornada”.</p>
<p>El bajo nivel de vida del proletario español respecto del europeo occidental queda nítidamente reflejado si comparamos los precios del pan y los salarios.</p>
<p>Así, mientras en España el precio del pan era de los más altos de Europa, lo que debía por una parte, a la deficiente estructura productiva agrícola y, por otra, al sistema fiscal que recargaba en exceso los precios de los artículos de primera necesidad, los salarios, en cambio, eran de los más bajos.</p>
<p>Si comparamos el precio del trigo con el del pan, nos encontramos que mientras el hectolitro del primero, entre 1859-1860, descendía levemente (un 2%), el precio del segundo subía un 85%, incremento que se debió fundamentalmente al aumento de la participación de los impuestos de “consumos” en el precio de venta.</p>
<p>Las huelgas en las minas vizcaínas vuelven a aparecer en 1891, 1892 y 1893. El número de huelgas se elevó a 23 en estos 4 años, en una época de coyuntura desfavorable -de caída de los precios, de contracción de la producción e incremento de stocks al reducirse el mercado.</p>
<p>ACTITUDES POLITICAS: BURGUESIA Y PROLETARIADO</p>
<p>Sin olvidarnos, por otra parte, que estas diferencias también se extendieron a las relaciones de la burguesía con la clase obrera. Las condiciones sociales y de trabajo de los obreros mineros eran más duras que las de los obreros industriales, y no sólo por las condiciones objetivas de producción, sino por la propia actitud del empresariado, ya que al bajo salario y a la larga jornada de trabajo, hay que agregar una nueva sobreexplotación del asalariado minero, como la obligación de comprar en las cantinas de las empresas y capataces (mas caras que las tiendas) o trabajar para empresarios-arrendatarios y contratistas, que arrendaban las minas o las labores.</p>
<p>El trabajo a destajo, que estaba bastante generalizado en la minería, se convirtió en una forma bastante elástica de ingresos para los obreros, lo que les posibilito hacer frente al aumento del costo de la vida., pero a la inversa, esto suponía una sobreexplotación. Su desaparición y la reducción de la jornada y el aumento salarial se convirtieron en las principales reivindicaciones del movimiento obrero minero.</p>
<p>Las empresas siderúrgicas, por el contrario, fundaron cooperativas de consumo como medio de lucha contra la carestía de los artículos de primera necesidad y, de forma indirecta, contra el alza de los salarios y los precios de producción.</p>
<p>LOS MINEROS: LA VANGUARDIA DE LA CLASE OBRERA VASCA</p>
<p>En síntesis, las divergencias y contradicciones entre ambas burguesías (minera e industrial) también se van a ver reflejadas en la propia dinámica de la lucha de clases. Podemos afirmar, sin miedo a equivocarnos, que la sobreexplotación que vivió el obrero minero tenía que producir necesariamente un efecto acumulativo que habría de explotar de tiempo en tiempo, aproximadamente cada 10 años (huelgas de 1890,93, 1900-1903, 1910-12) como mecanismo de descomprensión, por una parte, y de avance organizativo (sindical y político), reivindicativo y de conciencia de clase de los mineros, por otra. Situación que trajo un mayor radicalismo y nivel de conciencia de su explotación entre los obreros mineros, como lo demuestra el hecho de que las grandes huelgas generales se iniciasen en los pueblos mineros “en el monte”, arrastrando (y hasta obligando a secundarles) a los obreros de la fábricas de la Ría. De los pueblos altos (mineros) descendían los huelguistas a la Ría, recorriendo las fábricas, y llevando a la huelga a sus obreros en un recorrido que solia empezar en Portugalete y terminar en Bilbao.</p>
<p>Desde esta perspectiva, no es de extrañar que los centros mineros se convirtieses en los núcleos de vanguardia de la clase obrera vasca. Los dirigentes y las agrupaciones más radicales del socialismo español y vasco nacieron en los pueblos mineros, evolucionando muchos de ellos hacia posiciones comunistas, favorables a la Tercera Internacional, y terminando por escindirse del PSOE para crear el partido comunista en los años veinte.</p>
<p>LOS ORIGENES DEL SOCIALISMO EN VIZCAYA</p>
<p>La huelga de 1890, que terminó con el pacto de Loma, supuso un triunfo relativo de los obreros, triunfo que fue acompañado del despegue definitivo del socialismo como lo demuestran las nuevas agrupaciones socialistas constituidas y reconstituidas en Vizcaya entre junio de 1890 y enero de 1892, que suman un total de 7 (5 nuevas y 2 reconstituidas).</p>
<p>De las nueve agrupaciones existentes, seis estaban ubicadas en los pueblos mineros (La Arboleda, Ortuella, Las Carreras, Gallarte, La Barga y el Campillo), las tres restantes correspondían a los pueblos de la Ría (Sestao, Deusto y Bilbao).</p>
<p>Para 1891, según Pablo Iglesias, “Vizcaya es la provincia española en la que el socialismo posee más seguidores y en la que han arraigado más firmemente. Hace algunos años no existía allí ni un solo sindicato y el partido socialista no contaba más que con un puñado de seguidores, tanto en la capital de Bilbao, como en las importantísimas zonas mineras. Hoy el proletariado bilbaíno es plenamente socialista y tienen entre 12 y 14 sindicatos. En los distritos mineros, nuestro Partido cuenta con 6 agrupaciones. Recientemente se ha formado un sindicato minero con el propósito de apoyar luchas salariales y de mejorar las condiciones de trabajo.</p>
<p>El rápido progreso de las ideas socialistas y este rápido asociarse de los elementos obreros no son tanto resultado de la propaganda socialista y del celo de los compañeros que actúan en esa parte del País, cuando del auge industrial producido en Vizcaya en un breve plazo temporal”.</p>
<p>Sin embargo, para el verano de 1892 (agosto), tan solo quedaban tres agrupaciones (Bilbao, Sestao y la Arboleda), habiendo desaparecido cinco de la zona minera y la agrupación de Deusto. Hecho que eta relacionado directamente con la persecución emprendida tanto por la patronal minera como por las autoridades.</p>
<p>Contra los trabajadores afines a la ideología socialista, el Circulo minero, en su reunión del 5 de mayo de 1891, resolvía que “los empresarios mineros y contratistas despidan de los trabajos a los obreros afiliados al partido socialista; pero que, si hay algunos de estos que manifiesten por escrito que están dispuesto a abandonar dichas ideas o que dejan de pertenecer al partido, se les tolere que continúen en sus trabajos y se vigile con suma atención la conducta que observen en lo sucesivo.</p>
<p>Al acercarse el 1 de mayo de este año 1891, se propusieron vengarse de las derrotas sufridas y debilitar a nuestro partido con una sangría. Con este fin, se pusieron de acuerdo los propietarios de minas y decidieron despedir a todos los que se habían distinguido en la defensa de las ideas socialistas. La administración provincial de Vizcaya, que posee algunas minas, fue la primera en cumplir la resolución y despidió a los 17 trabajadores. Otros propietarios siguieron su ejemplo.</p>
<p>A los obreros mineros para sobrevivir no les quedo otra alternativa que la de desafiliarse, pero esto no quiere decir que descendiese la influencia del socialismo en el movimiento obrero Esta persecución fue la causante que entre el III y IV Congreso (agosto 1892-agosto1894) no surgiese ninguna agrupación socialista.</p>
<p>Años que se encuadran dentro de la crisis y recesión económica de 1890-1896, y que afectaron negativamente, como hemos reseñado a la producción y al empleo en Vizcaya. En síntesis, si a la intransigencia del empresario se agrega la crisis con las secuelas que conlleva (contracción de la producción y de los precios, estancamiento o descenso de los salarios e incremento del paro) no es de extrañar el retroceso que experimento la filiación al PSOE entre los agostos de 1892-94; retroceso pero no descenso de la influencia ideológica socialista y que hemos de entender como una respuesta táctica de la clase obrera frente a la crisis y la represión de la patronal.</p>
<p>Otro dato que no puede obviarse en este análisis es la inestabilidad de la productividad en el sector minero si la comparamos con otros sectores, como el siderúrgico. La intensa explotación que experimento la zona minera en el último cuarto de siglo, trajo un agotamiento progresivo de las mejores minas, lo que obligo a los empresarios mineros a introducir importantes mejoras técnicas y por lo tanto, a realizar nuevas y costosas inversiones que no fueron recompensadas con un aumento de la productividad. Por otra parte los márgenes de ganancia del sector minero iban a estar condicionados fundamentalmente por el mercado exterior (de libre concurrencia) y el precio internacional.</p>
<p>En cambio, el sector siderometalúrgico desde 1892, al contar con una importante cobertura que le daba el arancel proteccionista y la devaluación, podrá vender en un mercado (el español) cada vez más protegido, lo que le permitirá cartel izar el sector</p>
<p>siderúrgico en 1897 e implantar precios de monopolio y de trabajo y las totales a partir de este momento. Factores que, en definitiva, habrán que incidir sobre las distintas fracciones de la burguesía (minería e industrial) de manera diversa: mayor intransigencia entre los empresarios mineros respecto de la clase obrera y sus organizaciones sindical y política, que entre la industrial, durante el periodo de 1890-1913.</p>
<p>La abundante reserva de mano de obra existente en España, lo que era un producto del paro estructural que se había generado con la reforma agraria liberal y acentuado con la crisis agrícola del último tercio del siglo XIX, es otro de los factores a tener en cuenta a la hora de analizar el movimiento obrero, primero, porque permitirá a la burguesía pagar y mantener los salarios en unos niveles bajos; segundo, porque en los momentos conflictivos, los posibles inmigrantes o parados podían actuar como apagafuegos de las reivindicaciones obreras, sobre todo, en las largas huelgas.</p>
<p>La huelga de 1903 se saldó con una nueva derrota momentánea de la patronal minera, hecho que determinó que un grupo de empresarios y contratistas descontentos de los  resultados de la política del Circulo, crease la “Asociación de Patronos Mineros de Vizcaya”, que legalmente data de 1.907, con el objetivo prioritario de defender los intereses empresariales frente a unos obreros cada vez más y mejor organizados. El 30 de Octubre de 1.903, el general Zappino imponía a la patronal el pago semanal y la cesación obligatoria de cantinas y barracones, que eran los puntos fundamentales de las reivindicaciones de los trabajadores.</p>
<p>Este nuevo fracaso de la patronal y las divergencias que comenzaban a surgir entre los distintos empresarios fueron acompañados de cambios en las actitudes de ciertos empresarios que terminaron por abandonar la política de cantinas obligatorias, creando economatos y cooperativas.</p>
<p>En 1903 se creó la Asociación de Patronos Mineros con el fin de abrir un nuevo frente organizado de la patronal, dejando al Circulo Minero la actividad relacionada con la Administración en el frente fiscal, legislativo.</p>
<p>LA DURACION DELTRABAJO</p>
<p>LA JORNADA DE TRABAJO</p>
<p>No parece que los patronos vizcaínos encontrasen exageradas las diez o diez horas y media que trabajaban sus obreros a primeros de siglo, para los mineros por ejemplo, la jornada de diez horas, no puede estimarse excesiva para los obreros, sus labores no requieren un penoso esfuerzo que aconseje la disminución de la jornada por la intensidad del trabajo.</p>
<p>Es sabido que los trabajadores organizados, consideraban excesivas, inhumanas dichas jornadas. Ya los primeros estatutos de la UGT contemplaban la petición al Gobierno de la jornada de 8 horas, que fue también solicitada por los obreros bilbaínos durante la primera celebración del primero de mayo, en 1890. La misma petición se incluía en las conclusiones elevadas al Gobierno en los primeros de mayo de 1917 y 1918 y en el Estatuto del trabajo que solicito la UGT en enero de 1.919.</p>
<p>Establecida la nueva jornada, no se volvió en los años siguientes a los antiguos horarios, salvo en algunos pueblos en los que a veces eran los mismos obreros los que querían trabajar más, pero los patronos no ocultaron las consecuencias gravísimas del descenso de producción originado por su implantación, ni su deseo, de aumentar las horas  de trabajo.</p>
<p>LAS HORAS EXTRAORDINARIAS</p>
<p>Siempre se hicieron horas extraordinarias en la industria vizcaína pero el tema solo adquirió verdadera relevancia, después de establecida la jornada de ocho horas.</p>
<p>En los meses inmediatamente posteriores a la implantación de la nueva jornada, las organizaciones trataron de suprimir las horas extraordinarias, conforme a las disposiciones de sus estatutos.</p>
<p>Dichas campañas tuvieron muy poco éxito, porque la supresión de horas extraordinarias, no convenía a los patronos, que las preferían al incremento de la plantilla, ni a muchos obreros, que las cobraban con un fuerte sobreprecio.</p>
<p>EL DESCANSO SEMANAL</p>
<p>El establecimiento del descanso dominical-no incluido expresamente en ningún programa de reivindicación obrera- era con la regulación del trabajo de mujeres y niños y de los accidentes de trabajo, uno de los proyectos de reformas sociales no fue aprobado.</p>
<p>LAS VACACIONES RETRIBUIDAS</p>
<p>El derecho de los trabajadores a siete días anuales de vacaciones retribuidas. Dicha reforma había sido incluida ya en el anteproyecto de ley sobre Contrato de Trabajo aprobado por el pleno del IRS en enero  de 1924, con el voto en contra de la representación patronal.</p>
<p>La concesión o, imposición de “tan radical innovación” había de implicar una carga efectiva y abrumadora para la industria española, que, añadida a las demás que sobre la misma pesan, la llevaría a no poder sostener la ruda y desigual competencia a que se ve condenada con las industrias extranjeras, libres de tales gravámenes.</p>
<p>HIGIENE Y SEGURIDAD EN EL TRABAJO</p>
<p>Las estadísticas de los accidentes del trabajo y las memorias generales de la Inspección del Trabajo, suministran información, sobre los accidentes del trabajo y sus causas en los establecimientos industriales de la provincia y sobre el cumplimiento de las diversas leyes sociales  por los patronos vizcaínos.</p>
<p>De los comentarios de los propios inspectores del Trabajo parece deducirse que eran frecuentes las infracciones a las disposiciones sobre seguridad e higiene en el trabajo en la industria, de la alimentación y de la confección, no hay en sus memorias, queja de las empresas siderometalúrgicas, muy raras veces atacadas en este punto por las organizaciones sindicales.</p>
<p>Eran, muy frecuentes en los periodos más cercanos a los obreros las protestas respecto a las condiciones de seguridad en las explotaciones, cuyo control se disputaban la Jefatura de Minas y la nueva Inspección del Trabajo.</p>
<p>Sólo en los años treinta, y movidos probablemente por las crecientes cargas económicas que las disposiciones sobre accidentes del trabajo suponían, emprendieron los patronos vizcaínos, pioneros en este tema a nivel nacional. Activas y modernas campañas de prevención de accidentes del trabajo.</p>
<p>Para concluir creemos que debido a una alta productividad la economía vizcaína pudo mantener unas tasas salariales altas para el contexto nacional. Como consecuencia de un crecimiento industrial experimentado por Vizcaya a partir de 1876 la clase trabajadora experimento una mejoría en su nivel de vida. Esta mejoría se evidencio en la cada vez más numerosa asistencia de obreros a espectáculos públicos y lugares de recreo como juegos de frontón y bolos, toros, cinematógrafo, tabernas, sidrerías, cafés, teatros de género chico, etc.</p>
<p>Esta igualdad de clases sociales también se vio reflejada en la presencia de la clase obrera en mercados y establecimientos comerciales reservados en otro tiempo a las clases medias.</p>
<p>Sin embargo, resultaba evidente que los beneficios del sensible aumento de la riqueza total se habían concentrado de forma desproporcionada en los sectores sociales económicamente más poderosa. El contraste cubre la riqueza suntuaria de los palacios construidos por los industriales y financieros de la región en barrios residenciales situados fuera de Bilbao y de las zonas mineras y fabriles y la pobreza de los suburbios obreros, era el testimonio más elocuente de ello.</p>
<p>La paralización social se hace evidente ya que de un lado la minoría afortunada que levante, para recreo de sus ocios los hoteles coquetones de Las Arenas y Santurtzi, Algorta y Portugalete, y las mansiones esplendidas del magnífico ensanche de Bilbao. Del otro, la mayoría de desvennturados, guareciéndose en ese cuenca mineral, cuya fealdad infunde espanto, y partiendo la vida entre el sombrío hormiguero de la mina y de los barracones inhumanos.</p>
<p>La consecuencia de esta paralización social es la extensión a partir de 1890 del socialismo y los conflictos mineros. Como señala Miguel Unamuno e su obra “del Bilbao mercantil al industrial” “&#8230; el Bilbao de las fabricas, el industrial trajo la plutocracia- la de nuevos condes siderúrgicos- la capitalización obrera, el socialismo proletario”.</p>
<p>En Vizcaya como en otras partes, el desarrollo industrial había producido una honda transformación del clima de las relaciones sociales.</p>
<p>Durante los diez primeros años de la industrialización acelerada no se registraron agitaciones de carácter laboral, en parte tal vez por las relativas ventajas materiales</p>
<p>que el trabajo en Vizcaya ofrecía a las masas de trabajadores inmigrantes. Sería erróneo concluir de ello que no existirán motivos de descontento. La historia social de la región a partir de 1890 bastaría para desautorizar esa conclusión. Era más bien que los trabajadores no creyeron, por las razones que fueran, la necesidad de expresar dicho malestar por medio de una acción política o sindical independiente.</p>
<a class="a2a_dd addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save?linkurl=http%3A%2F%2Fezagutubarakaldo.net%2Fes%2F2010%2F07%2F23%2Fvida-social-del-proletariado-vasco-2%25c2%25aa-mitad-del-siglo-xx-ii%2F&amp;linkname=Vida%20social%20del%20proletariado%20vasco%202%C2%AA%20mitad%20del%20XIX%20%28II%29"><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share/Bookmark"/></a>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/07/23/vida-social-del-proletariado-vasco-2%c2%aa-mitad-del-siglo-xx-ii/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Vida social del proletariado vasco 2ª mitad del XIX (I)</title>
		<link>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/07/20/vida-social-del-proletariado-vasco-2%c2%aa-mitad-del-xix-i/</link>
		<comments>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/07/20/vida-social-del-proletariado-vasco-2%c2%aa-mitad-del-xix-i/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 20 Jul 2010 07:34:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ezagutubarakaldo.net/es/?p=1901</guid>
		<description><![CDATA[INTRODUCCION
LA FORMACION HISTORICA DE LA SOCIEDAD ACTUAL
El desarrollo de una clase social que se sitúa desde mediados del S. XIX a la cabeza del desarrollo económico del País Vasco, fue sin duda resultado de una serie de secuencias históricas que culminan alrededor del final de las guerras carlistas y del proceso unificador del periodo siguiente.
Todo [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/07/1209655161_plaza-desertua-1918.jpg" class="floatbox" rel="floatbox.1901" rev="caption:`1209655161_plaza-desertua-1918`"><img class="alignleft size-medium wp-image-1902" title="1209655161_plaza-desertua-1918" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/07/1209655161_plaza-desertua-1918-300x198.jpg" alt="" width="266" height="175" /></a>INTRODUCCION</p>
<p>LA FORMACION HISTORICA DE LA SOCIEDAD ACTUAL</p>
<p>El desarrollo de una clase social que se sitúa desde mediados del S. XIX a la cabeza del desarrollo económico del País Vasco, fue sin duda resultado de una serie de secuencias históricas que culminan alrededor del final de las guerras carlistas y del proceso unificador del periodo siguiente.</p>
<p>Todo un conjunto de hechos y sucesos socioeconómicos, conocidos bajo la denominación genérica de industrialización, fueron los que dieron al País Vasco su actual significación, constituyendo sin duda el fenómeno histórico de mayores proporciones en todo el periodo contemporáneo. La secuencia de efectos que provocaría, superaron el ámbito de lo económico, al desbordarse ampliamente en los campos demográficos, urbanístico, sociológico y político, sin olvidar sus influencias derivadas en lo cultural, lingüístico&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;</p>
<p>La fuerte dependencia entre el proceso industrias y las condiciones políticas en que se produjo tiene su factor explicativo en la participación activa de los aspectos de esta industrialización (obreros y empresarios) como protagonistas de la vida pública de nuestro país desde el mismo punto de partida de la fase de transformación. En la misma encrucijada histórica desaparecieron los vestigios más anacrónicos del viejo sistema foral y emergieron dos clases sociales que, desde entonces, no han dejado de ostentar  las riendas del poder y la contestación. Sería esta dinámica social la que sirviera de base, de desafío y aliciente para toda la construcción histórica que ha desembocado en el País Vasco actual.</p>
<p>En las últimas décadas del S. XIX junto al despliegue industrial, las mayores empresas crearon cooperativas de consumo con el objeto de suministrar alimentos y artículos de primera necesidad a las familias obreras a precios inferiores a los del mercado, y de luchar contras las alzas salariales y las huelgas reivindicativas. La argumentación de la patronal sobre las cooperativas de consumo era que creando cooperativas de consumo para sus obreros evitaban el aumento salarial, pues solo traería consigo un encarecimiento de la vida y la crisis consiguiente del trabajo, mientras que con las cooperativas de consumo se puede aliviar la suerte de los obreros proporcionándoles alimentos a mayor baratura, eliminando de esta forma a los intermediarios (tenderos).</p>
<p>Unas subsistencias caras tenían que afectar a los salarios y, por lo tanto al precio final de los artículos industriales y los beneficios. Todo aumento salarial supondría un encarecimiento de la vida y la crisis consiguiente de trabajo. Para luchar contra esta realidad, los empresarios, las cooperativas de consumo, con la misión de proporcionar a los trabajadores “alimentos a mayor baratura”.</p>
<p>En síntesis, el doble frente en el que se iba a desenvolver la nueva industria vasca, estaba condicionado por el atraso económico de España, cuya agricultura tanto a nivel de los rendimientos como de la producción había cambiado muy poco respecto del S. XVIII, y por la hegemonía que la burguesía agraria tenía del Estado.</p>
<p>La carestía era más bien un producto de la estructura del sistema fiscal que repercutía sobre los precios, y de la estructura agraria que el arancel protector.</p>
<p>La reforma agraria liberal (1836-70), que cambio el régimen de propiedad al suprimirse la feudal por la propiedad privada y capitalista de la tierra, afecto en cambio muy poco a la estructura productiva (cultivos, técnica, rendimiento del suelo y productividad), que vario poco con relación al Antiguo Régimen. Los rendimientos siguieron siendo muy bajos oscilando la producción del trigo hectárea, entre 6-9 quintales.</p>
<p>Los continuas subidas de los precios necesariamente repercutía sobre los salarios y el nivel de consumo de los trabajadores; por lo tanto el obrero se debatía por salir del círculo infernal y antagónico de salarios, bajos, pues los salarios eran de los más bajos europeos, y subsistencias caras, de la más cara de Europa.</p>
<p>Todo esto repercutía sobre los salarios, el movimiento obrero, y, en última instancia, sobre el precio de producción de los artículos industriales y sobre la capacidad de consumo de manufacturas por los asalariados, que tendió a reducirse a la mínima expresión. Ni los asalariados, ni el campesinado jugaron un papel básico, como consumidores, en la formación del mercado, lo que hubiera estimulado sin lugar a dudas el desarrollo industrial de España; tampoco fueron sustituidos por otras clases y grupos sociales, creadores de una demanda suficiente, capaz de potenciar la industrialización.</p>
<p>LAS COOPERATIVAS DE CONSUMO</p>
<p>Los salarios jugaban un papel importante en la composición del precio de producción. En 1890 el coste de mano de obra equivalía alrededor del 41,8% del precio de producción de la tonelada de chapa de acero Martín Siemens y alrededor del 53,8% de la tonelada de barras de hierro. Un incremento de los salarios suponía automáticamente una elevación importante de las costas y una dimensión de los beneficios si no se producían alteraciones en los precios, o una pérdida de competitividad.</p>
<p>Todo aumento salarial traería un encarecimiento de la vida y la crisis consiguiente del trabajo siendo la misión de los empresarios la de aliviar la suerte de los trabajadores proporcionándoles alimentos a mayor baratura&#8230; Este alivio, llegaría a través de las cooperativas de consumo.</p>
<p>Las cooperativas vendían toda clase de artículos incluso enseres de cocina, de modo que se proveen en la misma de gran parte de lo necesario para la vida.</p>
<p>Hasta 1898, las mercancías vendidas por las cooperativas lo integraban: granos, legumbres, bebidas, ropa, alpargatas, oscilando el consumo medio por socio alrededor de las 600 pts.; consumo que superaba las 1.600 pts. en 1.908.</p>
<p>Las cooperativas de consumo, que van a ser una de las características de la industrialización vasca, se generalizaron por la geografía del País Vasco.</p>
<p>El antagonismo, precios de subsistencia/salarios y la estrechez del mercado interior, productos de una estructura agraria subdesarrollada (de bajos rendimientos y productividad), en la que la burguesía agraria era el grupo hegemónico de la clase dominante (La burguesía), la cual a través del control del Poder traslado la presión fiscal fundamentalmente hacia campesinos y consumidores, por, lo cual gracias al impuesto de consumos, siendo los más pobres de Europa, se comía el pan más caro de todo el mundo, obligó a la gran empresa vasca a solventar dicho antagonismo a través de la creación de cooperativas de consumo.</p>
<p>Estas se plantearon como un instrumento contra la carestía y el alza de los salarios, e indirectamente contra las reivindicaciones y las huelgas obreras que podía general dicha situación, a la par que favorecía la integración de los obreros industriales en los valores de la nueva sociedad capitalista (accionistas, beneficios, etc&#8230;) y la división entre los obreros industriales y los mineros.</p>
<p>La fundación de las cooperativas de consumo por las empresas siderometalúrgicas y otras estuvo estrechamente vinculada con la política de costas. Estas empresas, desde su fundación, se encontraron que tenían que competir con otras mucho más arraigadas, como las asturianas, o con los productos extranjeros, pues todavía, en los primeros años de su creación, los aranceles no lo eran lo suficientemente proteccionistas como para garantizarles el mercado interior.</p>
<p>Los salarios que representaban su porcentaje elevado de los costos de las empresas eran el único componente del costo sobre el que podía actual el empresario. No es de extrañar que este intentase estabilizarlos, y al mínimo, si era posible, pues unos salarios estables los permitirían controlar más eficazmente las fluctuaciones de los costos, ya que los precios de las materias primas y de la tecnología eran iguales para todas las empresas.</p>
<p>LA CUESTION DE LA VIVIENDA: LOS ALQUILERES</p>
<p>El intenso crecimiento demográfico que se registro en la Ría, lo que es actualmente el Gran Bilbao, en el último tercio del siglo XIX, vino acompañado de graves problemas de habitación y de salud pública, lo que se tradujo en última instancia en una sobretasa de mortalidad en los pueblos y suburbios obreros, muy superior a la de los pueblos agrícolas y mineros vizcaínos, a la de Bilbao y su casco urbano, y a la media vizcaína.</p>
<p>La falta de vivienda y los elevados alquileres, fue otra de las consecuencias del desarrollo industrial y demográfico de la zona, y que iba a repercutir sobre la población obrera y la higiene.</p>
<p>Los testimonios que describen la insalubridad de las viviendas y el hacinamiento de sus moradores, el azote de todo tipo de enfermedades, la explotación del obrero, el excesivo número de horas de trabajo, la deficiente alimentación se agolpan desde los primeros años de la industrialización. Se denuncia las deplorables condiciones de vida de los trabajadores, algunas clases de obreros de las fábricas y de los Altos Hornos, que la índole permanente de su trabajo, tienen que trabajar necesariamente de día y de noche, lo mismo los días laborales que los festivos, tienen establecidos sus turnos para dormir en una misma cama, y cuando se levante el uno se acuesta el que le sustituye, pasándose largas temporadas sin que se laven sus ropas y sin que las habitaciones tengan otra ventilación que la que se produce por las rendijas de sus puertas y ventanas. Esta clase de obreros es la que presenta mayor número de enfermedades contagiosas, principalmente de las tifoideas, originadas por los venenos morbosos que satura la confinada atmosfera de sus sucias y oscuras habitaciones.</p>
<p>El albergue obrero adolece de estrechez, no es confortable, no tiene condiciones de convivencia, es una habitación dividida en dormitorios.</p>
<p>Algunas de las denuncias fueron hechas con la único y pragmática finalidad de convencer a la clase empresarial de que un obrero sano proporcionaba más rendimiento que un obrero enfermo.</p>
<p>La explotación intensiva de las minas, la puesta en marcha de las fábricas y talleres siderúrgicos, la instalación de ferrocarriles&#8230;. requería mano de obra abundante. Los jornaleros del campo, ante un salario fijo no lo dudaron, hicieron un petate y se presentaron en las urbes-industriales en busca de un empleo remunerado. La propagación del cólera de marzo de 1.885 evidenció la miseria, el hacinamiento, y la escasa, cuando no nula, salubridad  de muchos de los barrios más densamente poblados del municipio.</p>
<p>La epidemia supuso una primera toma de conciencia por parte de las autoridades concejiles, dispuestas en arbitrar medidas que erradicasen el contagio e impidiesen el desarrollo de futuros brotes.</p>
<p>Debido a esto se nombre una Junta de Sanidad y un inspector por cada barriada. A pesar de que el presidente honorario de la misma era el director del ferrocarril de la compañía Orconera y de que la mayoría de sus miembros eran a su vez los propietarios de muchas de estas viviendas no se puede obviar las deplorables condiciones de habitabilidad que sufría la clase trabajadora.</p>
<p>El número de familias que afrontaban la excesiva renta de alquiler con el recurso del pupilaje ascendía al 62,2%. Los casos más frecuentes eran los de matrimonios con dos hijos que alojaban a cuatro realquilados compartiendo unos y otros dos alcobas y una sola cocina. La Junta de Sanidad señala cómo muchas de las viviendas carecían de excusados y lavaderos. Algunas, incluso, son denominadas como cortijos, barras y cuadras. Serán estas las primeras en recibir la orden de demolición.</p>
<p>La situación de una barriada en 1.889 era escandalosa, sobre todo antihigiénica, la aglomeración de habitantes en las casas por la escasez y carestía de las viviendas. Los primeros arrendatarios alquilan por ejemplo una habitación por veinte pesetas al mes y por no poder satisfacerlos admiten dos o más posaderos o uno o dos matrimonios. A los primeros les cobras mensualmente dos duros, por cuidarles, la comida, la ropa y darles cama, con los segundos comparten de tres o cuatro piezas pequeñas en donde viven diez, doce y más seres vivientes. Como consecuencia los barrios están infectados de viruela, difteria y otras enfermedades infecciosas y contagiosas.</p>
<p>Había habitaciones donde no se podía penetrar, por los olores fétidos y nauseabundos que despiden debido a la suciedad y la aglomeración de gentes que en ellas habitan</p>
<p>Los informes sobre la vivienda nos permiten desglosar las características de estos edificios y asomarnos a las míseras condiciones de sus curadores.</p>
<p>Los médicos incidían en la idea de que a muchas de las viviendas se las había concedido la licencia para habitar sin tener las habitaciones el cubo de aire necesario y otras en que si bien al concederles el permiso tenían suficiente capacidad, posteriormente y sin previa solicitud el municipio, los propietarios las habían subdividido y reducido con tabiques, la consecuencia eran dormitorios que daban a patios cerrados, lóbregos y sucios donde el aislamiento del hogar domestico no existía y los vecinos del 2º piso respiraban los gases que se despedían del primero y los secretos de vida intima eran traídos y llevados a través de los suelos.</p>
<p>Aconsejaban la construcción de casas higiénicas y baratas donde el obrero por un bajo alquiler se le diera sin lujos una habitación sana y agradable. Si a esta situación deplorable de la vivienda , refugio del trabajador tras las largas y duras jornadas laborales, le añadimos el empleo cotidiano de las aguas contaminadas de los ríos, no sólo para el lavado de la ropa sino también para el uso y aseo humano, el que las basuras se arrojen directamente a la calle ante el abandono de la municipalidad que se olvida de recogerla en los barrios más indigentes, y que los animales compartan habitación con sus dueños, estaremos desglosando las condiciones míseras de la vida obrera a finales de la centuria pasada.</p>
<p>En las fabricas y talleres de la zona fabril, la salubridad era menor que en las minas. La gran mayoría de pequeños talleres se hallaban situados en plantas bajas, con mucha humedad, sin ventilación, espacio, ni luz suficientes. Los servicios higiénicos eran o muy deficientes o inexistentes. En los Altos Hornos, cuyas sangrías producían atmosfera y falta de oxigeno, por la emanación de gases tóxicos, humos densos y altas temperaturas. Las condiciones eran insoportables. Los accidentes laborables eran frecuentes sobre todo en talleres metalúrgicos y carpinterías, más que por imprudencia, por la práctica inexistencia de dispositivos de protección, incumpliéndose de forma sistemática las disposiciones legales para su prevención.</p>
<p>En el año 1.886 se dictó el Reglamento de Policía e Higiene, en el cual se hacía referencia a las habitaciones. Se insistía en los edificios no podrían tener más de dos pisos sobre el bajo, no permitiéndose en los dormitorios más de un individuo por cada 20 metros cúbicos de aire. Bajo ningún concepto se permitía que estos fuesen ocupados de día y de noche, salvo por enfermedad y en caso de que pudiesen contener más de ocho personas, deberían disponer de una ventilación constante por medio de una chimenea de tiro, siempre abierta. Las personas de sexo distinto, no podían ocupar el mismo cuarto, excepto los matrimonios y los padres con hijos menores de diez años, ni más de un matrimonio, debiendo establecerse siempre entre los cuartos de dormir, tabiques sólidos y a una altura conveniente. No se consideraban habitables cuevas, chozas y casas de tierra. Las de madera tendrían doble tabique.</p>
<p>Las cuadras para ganado de cerdo, caballar y vacuno tenían que ubicarse en edificios independientes de las viviendas humanas, prohibiéndose su circulación por las calles y caminos públicos. Se reglamentaron una serie de normas conducentes a mejorar la higiene, tales como la prohibición del uso de aguas inmundas, la construcción de lavaderos municipales, la recogida sistemática de basura, la canalización de aguas sucias e inmundicias sólidas. Este reglamento de Policía e Higiene debía regir en la zona minera o fabril de los municipios de Barakaldo, Sestao, Portugalete, Santurtzi, Muskiz, Galdames, Tragaran y Abano y Ciervana.</p>
<p>OTRA MANIFESTACION DE LA CONFLICTIVIDAD SOCIAL: LA ALTERACION DEL ORDEN PÚBLICO</p>
<p>La industrialización conllevó otros fenómenos: la inadaptación de marginación de muchos de sus protagonistas unidos a la miseria, el hambre, y el trabajo embrutecedor, además de otros factores derivados de los mismos, como el llamativo incremento en el consumo de alcohol, la proliferación de lupanares y salas de juego, etc., crearon el ambiente propicio para el desarrollo de reyertas callejeras, desordenes públicos y para el aumento de las actividades delictivas.</p>
<p>En un principio las reclamaciones que se daban se referían a actos vandálicos cometidos contra las tierras de labrantía o robo de ganados, alborotos en las romerías, además de una amplia gama de transgresiones a la justicia propias de sociedades pre-industriales. Con el desarrollo de la industrialización, la apertura de los bares después de la hora reglamentaria, la blasfemia, los escándalos, la prostitución, arrojar basuras a la vía pública o lavar ropas en las fuentes comunitarias, serán los delitos más frecuentes.</p>
<p>Encontramos varias peticiones de vecinos, ante los desordenes para adquirir armas y organizar cuadrillas populares. Pensaban que la custodia de la que eran objeto por parte de los funcionarios municipales no era suficiente para defender sus personas y haciendas.</p>
<p>Desde principios de los ochenta, en Barakaldo, exista el anhelo constante de particulares, fabricantes y también comerciantes de ampliar  el número de empleados dedicados a la seguridad. La Fábrica de Hierro y Acero de Bilbao, denunciaron con insistencia el robo de materiales depositados en sus almacenes.</p>
<p>En Barakaldo en 1.887 se redactaron nuevas ordenanzas para conservar las buenas costumbres y guardar el orden, las normas eran las siguientes: “Quedaba prohibido recorrer la población cantando a partir de esa hora, así como todo tipo de acciones y conversiones “obscenas” que atañesen muy especialmente a la religión y las instituciones públicas. Se vedaba el estacionamiento de personas formando grupos, y jurar y conversar en las puertas, arcos o inmediaciones de la iglesia”</p>
<p>Aunque estaba permitido la fiesta de Carnaval, hubo años que no fue así, no se autorizaban los disfraces o caretas que remedasen a los religiosos, militares o funcionarios de la administración.</p>
<p>Todos estos problemas se agudizaron lógicamente en los años o meses caracterizados por una mayor conflictividad social. Así sucedió durante las numerosas huelgas y conflictos laborales que jalonaron durante años.</p>
<p>La industrialización aparejó una serie de fenómenos que en definitiva repercutieron en un descenso significativo de la calidad de vida. De la noche a la mañana un tumultuoso enjambre de casuchas, almacenes, fábricas y tabernas fueron el marco del núcleo de habitación de mayor densidad del entorno. Las riñas nocturnas que materializaban, los impulsos violentos fueron constantes entre los trabajadores que llevaban a cabo los tendidos ferroviarios y los mineros, en su mayoría, hombres jóvenes y solteros. Los prostíbulos, cita obligada los días de paga, surgían como alternativa de “ocio” a la soledad y tensión de un trabajo embrutecedor, marco de borracheras y peleas casi constantes como sublimación de las tensiones acumuladas.</p>
<p>ACTIVIDADES BENEFICAS: EL PRECIO DE LA CONCIENCIA INICIATIVAS PÚBLICAS</p>
<p>Las Administraciones municipales tenían el deber ineludible de prestar amparo y protección a los indigentes y desvalidos, a aquellos que por escasez de recursos, orfandad, decrepitud o dolencias crónicas carecían de medios de subsistencia. Sostener a los más necesitados con aportaciones en metálico, auxiliares en materia sanitaria, ofreciéndoles el pago que se ocasionase en medicinas y permanencia hospitalaria, y conceder los niños huérfanos o abandonados a las familias que los tomasen a su cargo a cambio de un sueldo estipulado de antemano, serán prácticas comunes de la beneficencia en la Edad Moderna, sin existir aún una estructura bien organizada.</p>
<p>La industrialización agravó la situación de las personas sin recursos y aumentó el número de indigentes. La inestabilidad en el empleo, el alza de los precios, la disminución progresiva del poder adquisitivo, el incremento de las tasas de alquiler son algunos de los males que el desarrollo industrial aparejó.</p>
<p>El elevado número de inmigrantes que arrancados de sus condiciones de vida habituales, no llegaron a adaptarse con la rapidez que se requería a la disciplina del nuevo orden social, entenderemos cómo paulatinamente se irán engrosando las masas de mendigos ladrones y vagabundos.</p>
<p>El desarrollo de las industrias, de la maquinaria y de los medios de locomoción, contribuyó notablemente a aumentar el número de inválidos del trabajo. A los cada vez más numerosos mendigos e impedidos ya no servía el concederles el permiso de postulación o el asignarles a la beneficencia de forma arbitraria como había sido durante el Antiguo Régimen. Los nuevos tiempos reclamaban una reglamentación que de acuerdo a las prescripciones  que de ella se derivasen consignarse los presupuestos de la corporación municipal.</p>
<p>En cuanto a los establecimientos que daban cabida a tantos desvalidos, se encontraban ante la perentoria necesidad de ampliarlos. Los expósitos, por regla general solían protegerlos las familias de las nodrizas u otros labriegos, los dementes de Bizkaia se encontraban en los manicomios de Valladolid y Zaragoza, los sordomudos en Burgos, en Santutxu había un establecimiento de prostitutas, la casa de la Misericordia en San Mames, el Asilo de ancianos de las Hermanitas de los pobres, una asilo de huérfanos, la Casa de Beneficencia de Begoña y algunos hospicios diseminados en los pueblos del Señorío.</p>
<p>En 1.889 Pablo Alzola, como presidente de la Diputación de Bizkaia, escribió una moción en la que comprometía a la Administración Pública en la tarea de “extirpar la plaga de mendicidad que asolaba Bizkaia”.</p>
<p>INICIATIVAS PRIVADAS</p>
<p>Un ejemplo de iniciativa privada los encontramos en Barakaldo. Antonio Miranda tras su fallecimiento, dejo su herencia para la inversión y dotación de un asilo de ancianos pobres que se estableciera en su pueblo natal.</p>
<p>Se consideraba anciano a cualquiera que hubiese cumplido 55 años y demostrase además de su vecindad en el municipio, su notoria pobreza. El patronato de la institución benéfica quedaba encomendado a una junta administradora con plenas atribuciones.</p>
<p>Todos los servicios de alimentación, vestuario y calzado corrían a cargo de la fundación. El impuesto a pagar por la explotación del obrero resultaba para las grandes plantas industriales una campaña publicitaria sin apenas gravámenes.</p>
<p>Las prestaciones de servicios hospitalarios, escuelas, o viviendas para obreros vinculaban a estos con la fábrica bajo una simple relación de agradecimiento. Con ello pretendían preservarse de las huelgas y movilizaciones que la precaria situación de los trabajadores podría ocasionar.</p>
<p>De la efectividad de estas medidas empresariales en el discurso de la política obrera, nos informe el hecho de la “ventajosa” situación de los empleados de A.H.V contribuyera al escaso arraigo inicial del socialismo en nuestro municipio.</p>
<p>La empresa A.H.V un año después de su fundación contaba ya con tres escuelas de instrucción primario  a las que asistían un total de mil lujos de los obreros empleados, dos escuelas de artes y oficios con trescientos estudiantes y dos hospitales especiales con una media de 150 personas asistidas por año. Además fue la promotora de numerosas viviendas, de muy diferente calidad, según fuesen para oficiales especializados o simples productores, sin olvidar la construcción de una capilla privada.</p>
<p>Será casi siempre relacionadas con huelgas en la minería o el sector siderometalúrgico, cuando todo el aparato de la beneficencia alcance su máximo desarrollo.</p>
<p>Como conclusión general se puede asegurar que todas estas medidas adoptadas en favor de la clase obrera perseguían  más la eficacia que el filantropismo.</p>
<p>HISTORIA</p>
<p>La reforma agraria liberal, efectuada a lo largo del segundo tercio del siglo XIX, iba a cumplir una de las premisas necesarias, aunque no suficientes, para que España entrase en la etapa del desarrollo industrial, que fue la liberación de grandes contingentes de mano de obra campesina que al perder su medio de trabajo, la tierra, quedaron disponibles como fuerza de trabajo asalariada barata. Pero, como hemos dicho, no es suficiente para iniciar el despegue económico (La revolución industrial) y el crecimiento  auto sostenido a largo plazo, ya que, mientras se llevaba a cabo la reforma agraria, ésta no fue acompañada de un proceso generalizado de industrialización; hecho que va a determinar que muchos campesinos quedasen en una situación de indigencia absoluta, sin tierra y sin trabajo, o en el mejor de los casos, con un trabajo temporero. De esta situación se iban a beneficiar tanto la burguesía industrial vasca como la agraria del mediodía, al disponer de abundante y barata mano de obra.</p>
<p>Datos que, en definitiva, debemos tener en cuenta a la hora de analizar y valorar la historia del País Vasco, pues no se puede obviar que el factor trabajo con el factor capital son los dos componentes del proceso productivo capitalista y los elementos claves (burguesía y proletariado) de la modernización de la sociedad vasca. Los fundamentos de esta modernización supusieron en términos humanos y de calidad de la vida, una época difícil para la clase obrera si nos atenemos a toda una serie de indicadores que nos están reflejando las condiciones reales en la que vivió y trabajó el primer proletariado vizcaíno (larga jornada de trabajo, crecimiento de la tasa de mortalidad y de la mortalidad infantil, desarrollo de una serie de enfermedades típicas de las aglomeraciones urbano-industriales de las primeras etapas de la industrialización que siegan la vida de sus habitantes a un ritmo superior al del campo, y bajo nivel de vida).</p>
<p>EVOLUCION DEMOGRAFICA DE VIZCAYA Y LA RIA</p>
<p>Con la incipiente industrialización del País Vasco (1842-1866), que se centró en las provincias de Vizcaya y Guipúzcoa, dio comienzo la nueva era demográfica de signo moderno, que se diferencia de la del Antiguo Régimen, tanto por el ritmo de crecimiento y de ubicación de la población (en aglomeraciones urbano-industriales), como por los cambios que experimentaban las tasan demográficas (de mortalidad, natalidad y nupcialidad). La personas que Vivian en aglomeraciones urbanoindustriales, y cuya actividad económica fundamental era no agrícola, trabajando en los nuevos sectores económicos que surgieron con el capitalismo industrial, eran cada vez más numerosas, mientras disminuían los porcentajes vinculados a actividades económicas preindustriales.</p>
<p>Dentro de las provincias marítimas, la revolución industrial se localizó en la Ría de Bilbao; zona que absorbió el 84,5% del crecimiento demográfico de Vizcaya entre 1.857-1.900, es decir, 127,521 habitantes de los 150.782 que tuvo de aumento la provincia, correspondiendo la mayor parte de este crecimiento a la inmigración (73%).</p>
<p>En cambio, en Guipúzcoa, el crecimiento fue mucho más moderado, acelerándose a partir 1.900. En este año, Vivian 98.804 personas en esta provincia en municipios de más de 4.000 habitantes frente a 181.725 en Vizcaya. Los 12 municipios de la Ría sumaban una población de 167.680 personas en 1.900, el 54% de los habitantes de la provincia.</p>
<p>Estas diferencias también se plasmaron  en la propia composición de la clase obrera de ambas provincias tanto en cuanto al nivel organizativo, que era mayor en Vizcaya que en Guipúzcoa, como lo demuestras las cifras de afiliación al PSOE y UGT, y su capacidad de convocatoria (huelgas, manifestaciones, elecciones), como en el nivel de lucha social y en lo ideologico-politico (con un predominio aplastante del socialismo en Vizcaya sobre cualquier otra corriente ideológica del movimiento obrero, lo que convierte a la ría en uno de los focos claves del socialismo español con Madrid y Asturias).</p>
<p>LA REVOLUCION URBANA</p>
<p>El crecimiento demográfico y la intensa industrialización de la zona minera e industrial de la Ría modificaron profundamente el paisaje. Se pasó de un paisaje predominantemente agrícola, de barrios y caseríos, con la excepción de Bilbao, a la aglomeración urbana, al chabolismo y a la industrialización del paisaje, en el que se entremezcla de una forma desordenada la industria y la vivienda a lo largo de la Ría; paisaje que sigue manteniendo en la actualidad.</p>
<p>Para 1.900, doce municipios se podían considerar núcleos urbanos. Bilbao, con 83.306 habitantes, era una de las capitales españolas de mayor censo. Sestao y Barakaldo, los dos centros neurálgicos de la industria siderometalúrgicos, habían multiplicado varias veces su población, alcanzando la respetable cifra de 10.833 y 15,013 habitantes respectivamente. Las ocho restantes oscilaban entre 5.000 y 9.000 habitantes. Este intenso crecimiento demográfico se basó: primero, en la mayor fecundidad de los matrimonios proletarios respecto a los campesinos, consecuencia lógica que se derivó de la menor edad de los contrayentes obreros, sobre todo de las mujeres que se tradujo en un incremento de la tasa media de fecundidad; segundo, en el crecimiento vegetativo; y por último, el grueso fuerte del aumento poblacional se debió a las sucesivas oleadas de gente del campo que emigró a los centros mineros e industriales de la Ría.</p>
<p>CAMBIOS EN LA ESTRUCTURA POR EDAD DE LA POBLACION</p>
<p>En síntesis, la intensa industrialización del último cuarto de siglo, que aumentó considerablemente los puestos de trabajo y, por consiguiente, la demanda de mano de obra, y la explotación de la cuenca minera absorbieron importantes contingentes de inmigrantes procedentes del campo. Aproximadamente un 73% del crecimiento poblacional de la zona minera y la ría (93.100 habitantes) entre 1.857-1.900, es producto de la inmigración; hecho que por lo demás acarreó profundos cambios en la distribución por edades de la población y una revolución en las tasas demográficas. Existían diferencias notables entre Bilbao, donde habitaba la burguesía y las clases medias, que daban ocupación a un importante número de mujeres como criadas, y los pueblos mineros e industriales, cuya población la formaban en buena parte inmigrantes varones que llegaban solos y sin familia.</p>
<p>Las cifras son elocuentes, mientas la población vizcaína conocía un cierto rejuvenecimiento, España disminuía los efectivos de gente joven entre 16-40 años pasando la gente censada en esas edad de un 416,6% por 1.000 habitantes en 1.857 a un 378,7 por 1.000 en 1.900.</p>
<p>La crisis agrícola, que vivió España en el último cuarto del siglo XIX y sobre todo, la estructural, que afectaba tanto al modesto campesino del interior como al jornalero agrícola del  Mediodía, obligaron a emigrar a importantes contingentes de la población. Entre 1.882-1.906, ésta superó el 4% de la población, y entre 1.904-1.913, los emigrantes a ultramar se cifraban en un 8%.</p>
<p>Corriente emigratoria que ha durado hasta nuestros días y que, en cierto grado, ha contribuido a paliar las consecuencias sociales que se derivaban de la pervivencia de las viejas estructuras agrarias que se habían configurado durante la reforma agraria liberal.</p>
<p>Emigración que, por lo demás, estuvo vinculada a la coyuntura internacional, siendo intensa en las fases expansivas de la economía mundial (1.896-1.919 y 1.950-1.973), o moderado o de signo negativo en los momentos de crisis y recesión económica (1.929-1.980), y cuya aportación a la economía española ha sido decisiva a través de las remesas de divisas que enviaban a España, y que han contribuido a compensar el déficit comercial exterior. Pero, en los periodos de recesión de la economía mundial, el saldo negativo de la emigración provoca fuertes tensiones en la sociedad española (crecimiento del paro) y desajustes en la balanza de pagos, que afectan a las importaciones y, por lo tanto, al comercio exterior, que son vitales (tecnología, bienes de equipo, abonos, materias primas, alimentos para personas y ganadería) para el buen funcionamiento y crecimiento de la economía española.</p>
<p>CAMBIOS EN LOS COMPORTAMIENTOS DE LAS TASAS DEMOGRAFICAS</p>
<p>La clase obrera, en la primera etapa de la industrialización del País Vasco, no mejoro su nivel de vida, como nos lo demuestra toda una serie de indicadores sociales (la mortalidad, el paro estructural, el nivel de vida, las condiciones de hábitat y de higiene, el consumo de pescado -bacalao- como alimento popular).</p>
<p>LA REVOLUCION EN LAS TASAS</p>
<p>El índice de mortalidad y la mortalidad absoluta de Baracaldo y Bilbao, a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, experimentaron una serie de cambios cuantitativos y cualitativos que se derivaban, por un lado, de la revolución industrial y, por otro, de las deficientes condiciones de higiene, nacidas al amparo de aquella y motivadas por el hacinamiento humano.</p>
<p>1.840-1857, Período en el que los índices de mortalidad y natalidad de Barakaldo, siguen ligados a una economía preindustrial de base agrícola y familiar.</p>
<p>1.858-1.900.Etapa en la que se produce la industrialización y que, desde un principio, va acompañada de un incremento de los índices de mortalidad y, posteriormente, de los de natalidad en la zona minera e industrial de la Ría en contraposición con los bajos índices que registraba la Vizcaya agrícola y marinera.</p>
<p>Las deficientes condiciones de vida, de higiene y de alimentación, el desarrollo de enfermedades típicas de las primeras etapas de la industrialización, las excesivas horas de trabajo (12 horas diarias) y la caída del salario real son las causas que explican que los índices de mortalidad sean más elevados en los incipientes núcleos industriales de la zona minera y la Ría que en el campo. En 20 años, de 1.870 a 1.890, se había pasado de una población dependiente de una estructura económica preindustrial, basada en una semiautarquía agrícola familiar, de pequeños y medianos propietarios y arrendatarios, ayudados por otras labores, como la minería, carbonera, etc., al predominio del asalariado industrial y a una nueva estructura productiva, la capitalista de corte industrial.</p>
<p>Las nuevas estructuras económicas y sociales traen consigo cambios en el comportamiento demográfico, que se les puede considerar como una revolución en las tasas. La mortalidad y natalidad aumentan rápidamente. Mientras la primera tiene un carácter negativo como consecuencia de las deficientes condiciones de higiene, el hacinamiento humano en habitaciones reducidas, del desarrollo de ciertas enfermedades características de los nuevos núcleos industriales y de la creciente y elevada sobremortalidad infantil; la segunda, positiva, contribuye al crecimiento vegetativo de la población, y es el resultado de una elevada natalidad consecuencia de una nupcialidad máxima.</p>
<p>En el período de 1.855-1.876, se amplían las fabricas siderúrgicas, se construyen los primeros ferrocarriles mineros, el de Triano de la Diputación que se inaugura en 1.865, y se intensifica la explotación minera, iniciándose el preludio de lo que iba a ser la minería en los años posteriores. La rápida creación de puestos de trabajo refuerza la demanda de mano de obra en la zona, cuyos efectos se reflejan en un fuerte crecimiento que se basa principalmente en la inmigración, sobre todo de varones que, en estos primeros años de la industrialización de la zona minera y de la Ría, desequilibran la distribución de la población por edades. Así, Barakaldo que, en el censo de 1.857, tenía más mujeres que hombres en edades capaces de procrear, nos encontramos que, en 1.877, la situación se había invertido como consecuencia de la inmigración de varones. Los efectos de este desequilibrio varones/hembras se plasmaron en el retroceso momentáneo que experimentaron los índices de natalidad y nupcialidad como consecuencia del aumento de la población varonil.</p>
<p>La expansión industrial y minera de 1.877-1.900 fue un estímulo al éxodo rural, sobre todo de gente joven, de edades comprendidas entre los 16 y 40 años, hacia los nuevos núcleos industriales “atraídos por crecidos jornales”. Los índices de natalidad crecieron de tal modo que pronto se situaron muy por encima del índice español y provincial; hecho que fue un producto: en primer lugar, del aumento de los porcentajes de gente entre 16 y 40 años y, en segundo de la disminución de la edad de la mujer a la hora de casarse, aumentando la tasa de fecundidad.</p>
<p>En los pueblos propiamente industriales como Barakaldo, en el quinquenio de 1.891-95, termina y comienza una nueva etapa demográfica; etapa que se inicia con un fuerte crecimiento vegetativo. Los índices de mortalidad se mantendrán elevados, pero los de natalidad inician un espectacular despegue, lo que se tradujo inmediatamente en un importante aumento de las tasas de crecimiento natural de la población. En cambio, Bilbao, con un sector terciario relativamente  elevado, y Vizcaya presentaban unas tasas de crecimiento natural inferior.</p>
<p>Sin embargo, los índices de mortalidad, siguieron siendo elevados. En síntesis, este panorama fue una de las consecuencias de la rápida industrialización, de la consolidación de instituciones no democráticas, de las deficientes condiciones higiénicas en que vivía el proletariado y de la caída del salario real.</p>
<p>LA MORTALIDAD INFANTIL</p>
<p>Otro dato que apoya la tesis pesimista es la evolución creciente de los índices de la mortalidad infantil. El crecimiento económico y demográfico de la segunda mitad del ochocientos modificó la estructura funcional de la población. Los obreros se hacinaron en esta zona, viviendo un largo período en barracones y chabolas, que han pervivido hasta la actualidad. Las enfermedades propias de los orígenes de la revolución industrial, el alcoholismo, la caída del salario real en los primeros años de la industrialización, la larga jornada de trabajo y el trabajo de niños y mujeres fueron, a la vez, causas y efectos del aumento y del sostenimiento de la elevada mortalidad infantil.</p>
<p>En Baracaldo, en los años anteriores a la industrialización, lo mismo que en Vizcaya, los índices de la mortalidad infantil estuvieron muy por debajo de los del nuevo periodo industrial. Partiendo de estas cifras podemos pensar que las condiciones sociales, económicas e higiénicas del campesino vasco eran más satisfactorias que las del proletariado que vivía en la zona minera  e industrial de la Ría en la segunda mitad del siglo XIX. El campo, en Vizcaya, tenía una mortalidad infantil inferior a la de las poblaciones urbanas de esta zona. Bilbao que, en los primeros años, fue poco afectada por los efectos sociales de la industrialización, tuvo una mortalidad infantil baja en comparación con Barakaldo, y semejante a Vizcaya. Sin embargo, la extensión de la industrialización, el rápido crecimiento de la población urbana-industrial y el mayor peso que fue teniendo el proletariado en el conjunto de la población, fueron factores que hicieron crecer los índices medios de mortalidad infantil tanto en Bilbao como en Vizcaya.</p>
<p>Además de las causas, ya citadas, que concurrieron al mantenimiento de esta elevada mortalidad infantil, hemos de añadir que el aumento de las defunciones de niños menores de un año se vio favorecida por lo “brusco de la transición en los niños de la vida en el campo a la vida de la población, teniendo en cuenta las malas condiciones de su habitación, la transición de la alimentación láctea a una alimentación inconsciente y mala después del destete, y la bebida del agua del rio que es la única de que se surten los barrios obreros”.</p>
<p>El prematuro destete, el alcoholismo, la débil constitución de los padres y el trabajo de las mujeres en condiciones duras “contribuyen a que nazcan los niños raquíticos, débiles y enfermizos”.</p>
<p>LOS MOVIMIENTOS MIGRATORIOS</p>
<p>En síntesis, el desarrollo industrial del último cuarto del siglo XIX vino a solucionar el problema que planteaba el continuo crecimiento demográfico del País Vasco. En efecto, la zona minera e industrial de la Ría, que tenía 40.159 habitantes en 1.857, pasó a 167.680 en 1.900 con un aumento de 127.521 habitantes de los 150.782 que tuvo la provincia. Estas cifras nos demuestran que no sólo parte del crecimiento natural de la Vizcaya agrícola emigro a la zona industrial y minera, sino que se produjo simultáneamente una corriente emigratoria de las provincias periféricas, de la Submeseta Norte, Navarra y Reino de Aragón a la zona, como veremos más adelante.</p>
<p>En definitiva, el desarrollo económico de la zona minera e industrial de la Ría vino a solucionar el desequilibrio entre el crecimiento de la población y de la producción agraria al absorber una parte importante del excedente de la población campesina. Como lo señala el cuadro XII-10, los cónyuges procedentes de Vizcaya y de las provincias limítrofes fueron aumentando según nos acercamos a finales de siglo, mientras disminuyeron  los cónyuges de Barakaldo.</p>
<p>Las causas socio-económicas, que habían posibilitado el desarrollo del carlismo, estaban desapareciendo rápidamente desde 1876 como resultado del desarrollo industrial que estaba absorbiendo el excedente de población agrícola, a la par que aparecían nuevos postulados políticos e ideológicos ligados a la crisis que vivió la sociedad tradicional y al desarrollo de las fuerzas productivas, de la nueva sociedad capitalista.</p>
<p>Las sucesivas etapas de crecimiento económico provocaron una serie de oleadas migratorias: La primera oleada, que abarcó los años 1857 a 1875, procedía básicamente de Vizcaya y de las provincias periféricas (Guipúzcoa, Álava, Burgos y Santander); en la segunda oleada, de 1.876 a 1886, aumentaron los porcentajes de las provincias periféricas, a la par que parecían nuevos continentes de gente procedente de la Submeseta Norte, Asturias, Navarra, Aragón y Madrid; y la tercera que se inicio en 1.886, fue simultaneada al despegue de la producción minera y siderúrgica de las dos últimas décadas del ochocientos. En Baracaldo, más del 30% de los cónyuges, eran naturales de las provincias periféricas. El resto de las provincias de Castilla La Vieja, del Reino de León y Madrid continuaron aumentando su porcentaje de participación.</p>
<p>Un minucioso estudio del padrón de 1.895 del Ayuntamiento de Baracaldo nos ha permitido localizar el lugar de procedencia de su población, y a través de ella, establecer la densidad de la inmigración española en la zona, existieron 3 claros semicírculos de provincia cuya emigración a la zona va perdiendo densidad según nos alejamos de la provincias periféricas a Vizcaya y nos adentramos en el interior de España.</p>
<p>El primer semicírculo, el que presenta una mayor densidad de inmigrantes, comprendía las provincias periféricas a Vizcaya (Guipúzcoa, Álava, Burgos, Santander y Logroño).</p>
<p>A continuación se perfila un 2º semicírculo, que envuelve al 1º de menor densidad; y que lo integraban las provincias de Lugo, León, Palencia, Zaragoza y Navarra; y por lo último, el más exterior, lo formaban las provincias de Asturias, Orense, Zamora, Salamanca y Huesca, que lógicamente era el que presentaba una densidad menor del inmigrantes. En estos años, la inmigración de la España meridional fue casi nula.</p>
<p>En síntesis, el paro estructural que generó la agricultura española como consecuencia de la reforma agraria liberal, y la crisis agrícola del último cuarto de siglo en el interior, permitió a la industria vasca y catalana disponer de abundante y barata mano de obra, cuyo precio resultó ser de los más bajos de Europa.</p>
<a class="a2a_dd addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save?linkurl=http%3A%2F%2Fezagutubarakaldo.net%2Fes%2F2010%2F07%2F20%2Fvida-social-del-proletariado-vasco-2%25c2%25aa-mitad-del-xix-i%2F&amp;linkname=Vida%20social%20del%20proletariado%20vasco%202%C2%AA%20mitad%20del%20XIX%20%28I%29"><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share/Bookmark"/></a>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/07/20/vida-social-del-proletariado-vasco-2%c2%aa-mitad-del-xix-i/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Industrialización en Barakaldo (1841-1882)</title>
		<link>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/07/17/industrializacion-en-barakaldo-1841-1882/</link>
		<comments>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/07/17/industrializacion-en-barakaldo-1841-1882/#comments</comments>
		<pubDate>Sat, 17 Jul 2010 09:03:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Industria]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ezagutubarakaldo.net/es/?p=1895</guid>
		<description><![CDATA[1. INTRODUCCION
La margen izquierda del Nervión fue el foco de la industrialización vizcaína, industrialización que junto a la extracción minera se erigió como principal sector económico del territorio histórico a partir de la década de los ochenta del siglo pasado. Para entonces ha comenzado la explotación masiva de los yacimientos férricos de Triano, Sopuerta, Galdames, [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/07/Altos-Hornos-51.jpg" class="floatbox" rel="floatbox.1895" rev="caption:`Altos Hornos 5`"><img class="alignleft size-medium wp-image-1898" title="Altos Hornos 5" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/07/Altos-Hornos-51-300x223.jpg" alt="" width="267" height="198" /></a>1. INTRODUCCION</p>
<p>La margen izquierda del Nervión fue el foco de la industrialización vizcaína, industrialización que junto a la extracción minera se erigió como principal sector económico del territorio histórico a partir de la década de los ochenta del siglo pasado. Para entonces ha comenzado la explotación masiva de los yacimientos férricos de Triano, Sopuerta, Galdames, etcétera, y han abierto sus puertas tres siderurgias de capacidad productiva y competitividad considerables, San Francisco de Mudela, Altos Hornos y Fábricas de Hierro y Acero de Bilbao (AHB) y Sociedad Anónima de Metalurgia y Construcciones Vizcaya.</p>
<p>Sin embargo esas fábricas no surgieron de la noche a la mañana. El proceso de industrialización había comenzado a mediados de siglo, cuando en la zona se levantaron una serie de instalaciones fabriles menores que evolucionaron con mayor o menor éxito. Esos establecimientos y otras actividades como las obras públicas, la marcan el pulso de una industrialización que sentó sus orígenes en la sociedad tradicional transformándola o acomodándose a ella. Una y otra actitud son el resultado de cierto tipo de conflictos o consentimientos que en ocasiones superan el ámbito local, pero que siempre tienen un reflejo en él.</p>
<p>Baracaldo es y fue el mayor municipio de la margen izquierda del Nervión. En el periodo 1841-1882, que se corresponde con lo que se ha dado en llamar primera industrialización, entraron en funcionamiento cuatro fábricas dentro de su territorio, tres de fundición y una escabechería:</p>
<p>1) la fábrica Nuestra Señora del Carmen, propiedad de los señores Ybarra, fue levantada en la zona del Desierto desde 1856; base efectiva de la ya comentada Altos Hornos de Bilbao, destacó por la mejora constante de su tecnología, su importante producción, su consumo de energía y su elevado número de empleados (en 1877 daba ocupación a 510 hombres, 150 mujeres y 40 niños).</p>
<p>2) en el barrio de Yráuregui la sociedad Mwinckel, Arregui y Cía empezó a levantar una fábrica de fundición de menores dimensiones en el año 1861; envuelta en todo tipo de dificultades, fue liquidada en el año 1868.</p>
<p>3) en el año 1862 la sociedad Facundo Chalbaud y Compañía levantó la fábrica de Santa Agueda en Castrejana; es el prototipo de empresa en pleno declive por su retraso tecnológico y financiero; en la Estadística Fabril e Industrial de 1877 aparece como Olaechea y Compañía ocupando a 108 hombres, 4 mujeres y 12 niños.</p>
<p>4) la escabechería en el barrio de Burceña del mayor propietario agrícola de la anteiglesia, Jose María de Escauriza, se esconde en la documentación; al parecer estaba alquilada a Lorenzo de Latorre desde una fecha próxima a 1860, se incluye en el censo de riqueza territorial de 1867 pero ya no aparece en 1877, con lo que cabe ponerla en relación con el intento frustrado de establecimiento de industrias alimentarias de nueva planta en Vizcaya.</p>
<p>De acuerdo con lo anteriormente mencionado, hubo otros elementos vinculados a la industrialización, además de las fábricas. Por un lado las obras públicas (edificios municipales, carreteras, ferrocarril Bilbao-Portugalete), por otro el auge de ciertos oficios artesanales al hilo de nuevas necesidades (carpinteros, tejeros, herreros&#8230;). Consideración aparte merece la extracción minera, ya que las disposiciones legales del sexenio revolucionario promovieron la privatización del subsuelo. En Baracaldo en los últimos años del periodo estudiado se acondicionaron diversas minas de hierro y se pusieron las bases de infraestructura para una explotación destinada a la exportación en su mayor parte (ferrocarril de la compañía Luchana Mining, tramo del ferrocarril de la Orconera Iron Ore Company Limited).</p>
<p>La industrialización no fue un fenómeno meteórico. Su implantación irreversible en la margen izquierda data, como hemos comentado, de la década de los ochenta del siglo pasado.</p>
<p>Hasta esa fecha convivió con formas de vida tradicionales que es preciso comentar antes de entrar a valorar los tira y afloja entre ambos sistemas. No hablamos, evidentemente, de la sociedad de los siglos XVII-XVIII. Para estas alturas del s. XIX la sociedad tradicional está próxima a su desintegración: buena parte de sus valores retroceden, el sistema político ha adoptado criterios de representatividad, la propiedad se adecúa al capitalismo, ha comenzado la alfabetización.</p>
<p>Sin embargo algunos elementos de la sociedad tradicional perviven, y mucho más en núcleos pequeño-medianos (entre dos y cinco mil habitantes a lo largo del periodo) como Baracaldo.</p>
<p>La mayor parte de la población se ocupa en la tierra, es decir, vive en un contexto agrario. Aunque se haya adoptado la representación política liberal, el poder municipal lo siguen ostentando los propietarios de tierra. El pasado, la tradición, sigue constituyendo una fuente de legitimación para cualquier práctica económica o política, por encima de la naturaleza de esa tradición. El idealismo religioso preside las pautas de convivencia a través de la autoridad moral del clero. La presencia de estas y otras manifestaciones en Baracaldo y en otras zonas de Vizcaya y del País Vasco dan la pista de la aceptación en fechas tardías de un movimiento eminentemente tradicional, el carlismo.</p>
<p>¿Hasta qué punto la novedad industrial se acomoda a los esquemas tradicionales o los rompe? ¿En qué medida la sociedad tradicional se resiste a las necesidades industriales y a los nuevos comportamientos? ¿Están los intereses individuales o colectivos por encima de las diferencias culturales, en sentido amplio, o éstas reelaboran a aquéllos perceptiblemente?</p>
<p>Vamos a contrastarlo dentro del ámbito específico de Baracaldo trayendo a colación algunas aportaciones documentales,</p>
<p>2. RESISTENCIAS Y COLABORACIONES ECONOMICO-INSTITUCIONALES</p>
<p>La institución que mejor refleja la realidad baracaldesa, una realidad pasada por el tamiz de las familias acomodadas, es el ayuntamiento. En él, con pocas excepciones, los propietarios agrarios ejercieron el poder por las vías de los mayores contribuyentes o de los concejales-Fieles Regidores. La primera vía la dominaron en exclusiva, mientras que la segunda presenta excepciones políticas o económicas. En cuanto a las excepciones políticas los arrendatarios acaudalados alcanzaron el poder durante el Bienio Progresista, y sólo en la segunda guerra carlista entraron en las corporaciones los pequeños labradores y los operarios fabriles En lo que concierne a las excepciones económicas, los Ybarra introdujeron permanentemente agentes en la corporación.</p>
<p>Quedémonos, en cualquier caso, con la situación prevaleciente, la de la mayoría de rentistas agrarios en el poder municipal. Ajenos y en principio no beligerantes contra la novedad industrial, se posicionaron ante ella de acuerdo con sus experiencias previas, sus relaciones jurídico-políticas y sus intereses. Estas pautas de comportamiento son variables. Los contactos con técnicos y propietarios de las fábricas les introdujeron en una mentalidad y unas relaciones nuevas. Se da también la circunstancia de que el mayor propietario agrícola de la anteiglesia, un hombre joven, compaginó la percepción de rentas procedentes de labradores arrendatarios con la apertura de una escabechería, además de participar asiduamente en la política municipal. El trato que la aristocracia tradicional baracaldesa había ofrecido a los labradores no pudientes era paternalista y bastante excluyente, Los ayuntamientos liberales reprodujeron esta consideración de menores de edad para labradores y obreros. Sólo en el Sexenio Democrático se rompe relativamente con esa tendencia a distinguir, de cara a la institución, entre ciudadanos de primera y de segunda, «benefactores» y «beneficiados».</p>
<p>El ayuntamiento es el vehículo institucional de buena parte de las resistencias y las colaboraciones tradicionales a la industrialización. De ninguna manera puede ser considerado un elemento neutro, puesto que los intereses económicos derivados de las presencias mayoritarias pesaron en sus decisiones políticas y en su engranaje administrativo. Evidentemente su acción no se restringe al terreno de lo económico, pero es en él donde adquiere relevancia ante el fenómeno industrial a nivel local.</p>
<p>2.1 Colaboraciones</p>
<p>2.1.1 El pago de la Contribución de Industria y Comercio</p>
<p>Dentro de las cantidades que la anteiglesia de Baracaldo debía aportar a la Diputación del Señorío en base a la riqueza territorial, merece un apartado la Contribución de Industria y Comercio. Establecido su pago desde el momento en que las fábricas empiezan a producir, desde ese mismo instante comenzaron los problemas para que las distintas empresas fabriles satisficiesen unos pagos de los que el ayuntamiento ere recaudador y responsable indirecto.</p>
<p>Las pretensiones municipales al respecto, que es casi lo mismo que decir las pretensiones de los propietarios agrarios, eran que cada fábrica hiciese frente al desembolso que le correspondiese. Sin embargo, el ayuntamiento tropezó con la nula colaboración de los establecimientos fabriles y con sus dificultades financieras. A pesar de la insistencia demostrada a lo largo del periodo, en muchas de las ocasiones no consiguieron recaudar las cantidades señaladas. La escasez de medios persuasivos a disposición del ayuntamiento y la estrechez productiva y competitiva a que estuvo sometida la siderurgia vasca durante la primera industrialización consiguieron que el ayuntamiento, y dentro de él los propietarios agrarios, se viese entre una Diputación insistente en cobro y unas fábricas reticentes al pago.</p>
<p>La solución sorprendente, a las dificultades recaudatorias, fue cubrir con los fondos del común la deuda fiscal de las fábricas. Esta actitud de desvío de las cargas impositivas es terreno para las hipótesis. Aquello que los industriales no pagan, ¿lo paga la aristocracia municipal agraria por compromisos institucionales prioritarios con la Diputación? ¿lo pagan en un acuerdo con la burguesía industrial a cambio de alguna contrapartida? ¿o se desvía hacia los pequeños labradores a través de otros impuestos municipales?</p>
<p>Cualquiera que sea la respuesta, demuestra que la élite agraria, con o sin continuidad ideológica tradicional, cubrió las espaldas a los sectores industriales mientras éstos pasaban por una fase de consolidación.</p>
<p>2.1.2 Utilización industrial de los comunales</p>
<p>Aunque atendiera a instancias superiores como la Diputación Foral o el Gobierno Civil, el ayuntamiento era titular y administrador de unos bienes comunales que a pesar de que disminuyeron con el tiempo conservaron bastante importancia. En ellos se integraban los cursos de agua, las canteras, los montes y determinadas heredades cultivables. Su explotación complementaba o era la base de los ingresos de bastantes familias campesinas, de tal manera que los comunales eran uno de los pilares de la economía agraria tradicional. En ella se incluyeron talleres artesanales que se beneficiaban de las aportaciones de los comunales (tierra arcillosa para los tejeros, cursos de agua para los herreros, madera para los carpinteros&#8230;).</p>
<p>Estos talleres, aunque con reconversiones, pervivieron y siguieron aprovechando los comunales con el consentimiento, en general, del ayuntamiento.</p>
<p>La puesta en marcha de las fábricas de nueva planta exigió inversiones llamativas para la época. Administradores y propietarios intentaron suprimir inversiones acogiéndose a las concesiones de comunales en la idea de que, como ciudadanos, tenían el mismo derecho que cualquiera a su disfrute. Así se asiste a la utilización del status de determinados terrenos destinados a prácticas económicas tradicionales (cultivo, leña, pastos, talleres familiares, extracción de venas a pequeña escala) a cambio de cánones bajos, para proyectos industriales de envergadura.</p>
<p>La piedra necesaria para la construcción de las fábricas salió casi siempre de canteras incluídas en los bienes comunales de la anteiglesia, es decir, a mejor precio. Los Ybarra obtuvieron el abastecimiento de agua potable para la barriada obrera establecida alrededor de su fábrica en el Desierto invocando al carácter comunal de las fuentes. Una década más tarde las compañías mineras que trazaron sus ferrocarriles por Baracaldo volvieron a aprovecharse del carácter comunal de las canteras, arrendadas o no, para las obras.</p>
<p>El ayuntamiento, la élite municipal agraria, accedió con reticencias a las pretensiones de los sectores industriales, Sea por presiones (directas o ejercidas a través de instancias políticas superiores), sea por un pacto tácito entre rentistas agrarios y empresarios industriales, sea por un replanteamiento de las visiones económicas globales, o por un poco de todo, los comunales quedaron a disposición de quienes participaron en el auge industrial y las reacciones en contra fueron muy puntuales.</p>
<p>2.2 Resistencias</p>
<p>2.2.1 Al ferrocarril Bilbao-Tudela</p>
<p>Las colaboraciones que, por activa o por pasiva, los propietarios agrarios de Baracaldo prestaron desde el ayuntamiento a las iniciativas industriales dentro de la anteiglesia, no se repitieron ante un proyecto de la burguesía comercial bilbaína para vincular a la villa con las zonas cerealistas de la Meseta (se unía en Miranda de Ebro con la línea Madrid-Irún) y del valle del Ebro. Contaba con el apoyo decidido de la Diputación, hasta el extremo de que el dinero público aportó a la financiación más de un tercio del presupuesto. La Diputación distribuyó entre los municipios del Señorío las aportaciones según su riqueza territorial. De esta manera Bilbao aportaba el 40% del global correspondiente a la Diputación, Abando el 4%, y otros municipios menores, entre los que se contaba Baracaldo, corrían con un 1% cada uno.</p>
<p>Los mandatarios locales aludieron a dificultades presupuestarias, después arrostraron multas personalizadas e incluso la ruptura política con la Diputación una vez que la negativa a satisfacer las cuotas correspondientes al quinquenio 1857-1862 elevaron lo adeudado a cifras importantes. Finalmente la anteiglesia fue eximida del pago de esas cantidades. La negativa, compartida por el ayuntamiento general de vecinos y por los Mayores Contribuyentes, se sustentaba en el duro golpe que el ferrocarril Bilbao-Tudela suponía para uno de los productos básicos de la economía tradicional. Un fragmento de una de las cartas enviadas con multitud de firmas a la Diputación para exculpar a los representantes municipales explica con claridad las causas de este enfrentamiento institucional: «Ante todas cosas conviene que la Ylma. Diputación general sepa que el Pueblo de Baracaldo está íntimamente convencido por mayoría de que el ferrocarril de Bilbao a Tudela será la causa próxima e inmediata de la muerte de su principal industria que consiste en el chacolí; supuesto que el vino de Rioja vendrá con poco recargo de flete, y con tal motivo no es posible que el chacolí pueda resistir la competencia».</p>
<p>Se comprobará que no es una resistencia ciega a la industrialización, sino que obedece a intereses fundados. En el caso del chacolí se da la paradoja de que mientras la industrialización primero multiplicó su producción (los obreros fabriles constituían una clientela creciente y próxima), después la hundió acercándole caldos mucho más competitivos. La pérdida de este cultivo comercial probablemente empujó a muchos campesinos a convertirse en obreros.</p>
<p>2.2.2 Las obstrucciones de servidumbres</p>
<p>Una de las preocupaciones permanentes de las sucesivas corporaciones municipales dentro del ámbito convivencia1 era la preservación de las servidumbres públicas (puentes, caminos, lugares de esparcimiento, señalizaciones). Las obstrucciones por apropiación y cercado indebido, destrozos de ganado, obras de construcción, etcétera, se sumaban a la larga lista de impedimentos naturales que cíclicamente entorpecían el tránsito por los caminos carretiles o la celebración de festejos populares. La sociedad tradicional era muy sensible a todo tipo de colapso de las vías de comunicación, ya que de ellos se resentían actividades productivas muy importantes como complemento de la agricultura (acceso del ganado al pasto, acarreo de venas y de leña) y las formas de sociabilidad (acceso a la iglesia, romerías).</p>
<p>De esta sensibilidad en Baracaldo participaban tanto los propietarios agrarios como el vecindario en general, hasta el punto de que las normativas sobre obstrucción de servidumbres se cumplían con puntualidad y sin apenas discriminaciones.</p>
<p>Los promotores de la industrialización estaban interesados en el mantenimiento de una red de comunicaciones regular, pero éstas ni siempre eran objeto de sus intereses primordiales ni tenían por qué coincidir con las vías tradicionales. En la primera tesitura se encontraron los propietarios de las fábricas que priorizaban la construcción de sus instalaciones sobre las molestias ocasionadas a la población agraria circundante. En la segunda estuvieron los constructores del tendido ferroviario minero, que antepusieron las necesidades de su construcción a las del vecindario. En uno y otro caso el ayuntamiento se hizo eco del sinfín de protestas que la ruptura de las formas tradicionales suscitaba. Desde la petición en 1860 a la fábrica de Castrejana de que suspendiera la apertura de cimientos en un campo que se dedicaba «a carga y descarga de maderas, venas y otros efectos», hasta las solicitudes al contratista del ferrocarril de Triano para que dejase expedito el camino vecinal que llevaba a la campa donde se celebraba (y se continuó haciéndolo hasta hace pocos años) la romería de Nuestra Señora del Carmen el 16 de julio. El ayuntamiento se mostró riguroso las más de las veces, obligando a los ingenieros y administradores a replanteamientos y desembolsos, pero el éxito y el respaldo de los proyectos fabriles y mineros provocaron graves alteraciones en las economías y formas de sociabilidad tradicionales, primero puntuales y posteriormente estructurales.</p>
<p>3. INTEGRACION SOCIAL DE LOS OBREROS INDUSTRIALES</p>
<p>Entre los muchos efectos de la industrialización, acaso el más destacable desde el punto de vista humano sea la movilización de mano de obra que acarrea. A diferencia de las industrias de carácter rural, que tienden a adecuarse al hábitat tradicional, la industria moderna incide en las formas previas de poblamiento. En la medida en que los cambios de poblamiento trastocan las formas de sociabilidad, si se les suma la afluencia de habitantes de zonas lejanas la vulneración puede dar lugar al rechazo.</p>
<p>3.1 Los obreros extranjeros</p>
<p>Un grupo de a priori difícil integración en la sociedad tradicional baracaldesa lo constituyen los ingenieros y obreros especializados de origen francés que acudieron a la oferta de los empresarios primerizos. Aunque no es un fenómeno exclusivo de los Ybarra, a su asesoramiento responde seguramente la instalación en El Carmen de ocho hornos esponja o Chenot, horno de tamaño medio a carbón vegetal considerado un paso en falso dentro de la tecnología siderúrgica europea. En realidad la competitividad de la siderurgia vasca sólo se alcanzó dentro y fuera de la península desde la década de los ochenta, con el abaratamiento que propicia el carbón mineral importado y la fabricación propia del acero Bessemer.</p>
<p>Siendo un caso extremo de diferencias culturales, en absoluto existe indicio documental alguno de que se produjeran tensiones entre estos inmigrantes tan particulares y la población indígena depositaria de la cultura tradicional. Por su número reducido y su proclividad al retorno al país de origen, pasaron bastante desapercibidos. El desembarco de trabajadores extranjeros cualificados se repitió durante la explotación masiva de la riqueza férrica, después de la segunda carlistada. Esta vez vino de la mano de las compañías extranjeras (Luchana Mining, Orconera), pero para entonces la cultura tradicional, había perdido fortaleza de la mano de la inmigración persistente, del éxito inapelable del capitalismo y de la derrota carlista.</p>
<p>3.2 Los obreros españoles</p>
<p>En Baracaldo los cambios de población resultaron progresivos y distantes, lo cual probablemente atenuó la conflictividad. La anteiglesia poseía dos núcleos tradicionales de población, los barrios de Retuerto y San Vicente. Con el asentamiento de la fábrica de los Ybarra en el Desierto surgió allí un barrio de habitación obrera que en la década de los ochenta era equiparable a los otros dos, Sin embargo esta zona de habitación obrera concentrada no se relacionaba con las zonas de habitación campesina. El empleo en la fábrica ocupaba hasta la mitad del tiempo natural de los trabajadores y trabajadoras, los comercios al por menor instalados allí aseguraban el abastecimiento e incluso una capilla en el interior de la fábrica disculpaba de la asistencia a la iglesia los días de fiesta. La posibilidad de fricciones convivenciales a que podrían haber dado las distintas ocupaciones con todo lo que éstas arrastran (lealtades, disciplinas, deudas, calendarios) quedaron reducidas a las romerías o al acceso de los pequeños a las escuelas. Siendo la zona industrial de la localidad por antonomasia, su aislamiento favoreció la inexistencia de un clima tenso. Otros factores explican que los focos de población mediatizados por la convivencia de operarios y campesinos (el barrio de Yráuregui especialmente) no asistieran a conflictos.</p>
<p>Acaso la idea de que una mayoría abrumadora del proletariado industrial de la margen izquierda del Nervión era de origen emigrante, idea expuesta para el periodo plenamente industrial pero que se ha desplazado a los inicios de la industrialización, esté llamada a un replanteamiento.</p>
<p>En el caso de Baracaldo se ha comprobado que un tercio de los operarios industriales incluidos en el recuento de 1861 aparecen como labradores en el recuento de 1857. Estos obreros indígenas, manteniendo sus contactos y sus residencias en los barrios agrarios, conectarían a los inmigrantes con la población campesina portadora de la cultura tradicional. De hecho los obreros mantuvieron muchos de los hábitos campesinos. Ante coyunturas excepcionalmente malas acudían al ayuntamiento en busca de socorros en metálico que la autoridad acostumbraba conceder. Buena parte de los obreros que se ocuparían en la escabechería de Burceña y las fábricas de Yráuregui y Castrejana conservaban parcelas como propietarios o arrendatarios en 1867, exponente de que participaban de una economía mixta. De lo desarrollado hasta aquí se concluye que prácticamente desde el principio de la industrialización en Baracaldo cuajaron dos tipos de proletariado. Uno de mayoría emigrante, empleado exclusivamente en el trabajo industrial de una fábrica pujante como El Carmen y poco relacionado con la población campesina. Otro procedente de la población campesina, empleado con eventualidad en fábricas en decadencia y que mantiene amplios lazos con la sociedad tradicional. Con el asentamiento de la economía industrial será el primero el que, después de haberse escudado en el segundo, se consolide ideológicamente; sin embargo un colectivo heterogéneo muy desvinculado de la problemática industrial mantiene bastantes de sus formas de vida a pesar de su ocupación en establecimientos fabriles, una constante que llega hasta la actualidad menos en Baracaldo que en zonas próximas (Encartaciones).</p>
<p>Al final del período que estudiamos, cuando comienza el boom minero, se comprueba que los obreros industriales del Desierto han emprendido una serie de mejoras en su calidad de vida (se reclama la iluminación del barrio, se solicita la apertura de una escuela&#8230;) que anuncian comportamientos de clase no muy lejanos.</p>
<p>4. RESISTENCIAS Y COLABORACIONES RELIGIOSAS</p>
<p>La capacidad de influencia de la Iglesia sobre la sociedad tradicional vasca se ha demostrado impresionante. Constituida en baluarte de una ideología dominante que impregna desde las decisiones privadas hasta la estructura económica (celibato, calendario de festividades agrario-religiosas…), su posicionamiento ante los albores de la industrialización va a ser variable.</p>
<p>En el periodo estudiado dos premisas condicionan la trayectoria del clero en Baracaldo, la supeditación a autoridades civiles y la autonomía con que funciona cada uno de sus escalones jerárquicos. En cuanto a la primera, se asiste a la dependencia respecto del ayuntamiento, que financia la actividad religiosa a través de las cuotas de culto y clero y nombra mayordomos o responsables seglares para el mantenimiento de las construcciones sacras.</p>
<p>En cuanto a la segunda, si se observa, la silla episcopal siempre estuvo distante, en Vitoria como muy cerca; por su parte la casa parroquial estaba ubicada desde antiguo en el barrio de San Vicente, lejos de las ermitas que en cada barrio eran administradas por los mayordomos correspondientes. Ambas premisas no impiden que la autoridad moral de la Iglesia incida poderosamente en la población y las instituciones, pero facilitan la disparidad de criterios incluso dentro de la anteiglesia.</p>
<p>En el talante de Iglesia ante la ruptura que supone la industrialización en Baracaldo se capta un cambio que llama la atención por lo poco que tiene de progresivo. De la intolerancia absoluta, no ya a las industrias, sino a sus efectos rupturistas sobre las costumbres, se pasa a la vista gorda compensada con pequeñas limosnas. En Baracaldo ese giro copernicano se produce entre 1863 y 1866, sin que medien alteraciones políticas por lo tanto, ante el asunto concreto del trabajo en festivos.</p>
<p>Ya en 1856, entre las recomendaciones obispales al cura figura la necesidad de propagar en las pláticas la santificación de las fiestas y la prohibición de trabajar en ellas. Semejante cortapisa a la industria en una época de limitaciones técnicas decisivas (la dependencia de la luz solar y de la benignidad meteorológica empujan, como en la minería, a la estacionalidad) se planteó en la construcción de la fábrica de la sociedad Mwinckel, Arregui y Cía en Yráuregui en el año 1863. Las denuncias del cura sobre el trabajo festivo de los carreteros, cuestión que venía de bastante atrás, y el aislamiento en que la construcción dejaba a la ermita del barrio, provocaron una respuesta muy dura por parte del ayuntamiento, azuzado por el Gobierno Civil. Desde entonces las relaciones entre la fábrica y el ayuntamiento, con el añadido de las dificultades técnicas y financieras de la primera, se volvieron tirantes. Desde  el año 1866, por el contrario, entre las limosnas recogidas en las cuentas de mayordomía, aparecen cantidades cedidas por las fábricas del Desierto y Castrejana (ésta se incorpora en 1877) a cambio del permiso para trabajar los festivos.</p>
<p>El cambio, repentino en lo que cabe, podría explicarse por la apertura de la diócesis con sede en Vitoria desde el año 1862. Quizá esa instancia eclesiástica aplicó una política más conciliadora que su antecesora al fenómeno de la industrialización. Con todo, la Iglesia mantuvo a lo largo del periodo cierto distanciamiento con respecto a la población obrera. Ese distanciamiento se manifestó durante la última carlistada, cuando el ayuntamiento liberal se sustentó casi exclusivamente con obreros de la fábrica del Desierto. Probablemente, debido al entorno en que vivieron el conflicto bélico, los obreros del resto de establecimientos fabriles no tomaron el mismo partido.</p>
<p>Rafael Ruzafa Ortega</p>
<a class="a2a_dd addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save?linkurl=http%3A%2F%2Fezagutubarakaldo.net%2Fes%2F2010%2F07%2F17%2Findustrializacion-en-barakaldo-1841-1882%2F&amp;linkname=Industrializaci%C3%B3n%20en%20Barakaldo%20%281841-1882%29"><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share/Bookmark"/></a>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/07/17/industrializacion-en-barakaldo-1841-1882/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La Ría de Bilbao (1860-1900)</title>
		<link>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/07/13/la-ria-de-bilbao-1860-1900/</link>
		<comments>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/07/13/la-ria-de-bilbao-1860-1900/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 13 Jul 2010 06:24:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Demografía]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ezagutubarakaldo.net/es/?p=1891</guid>
		<description><![CDATA[ 
Los cambios demográficos.
En la segunda mitad del siglo XIX la región norteña centrada en la ciudad de Bilbao, experimentó unos cambios profundos, en sentidos económicos, sociales y demográficos, basados en primer lugar en los yacimientos famosos de hierro, de los cuales escribió Pliny en su época. En estos pocos párrafos quiero resumir lo esencial [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong> </strong></p>
<p><strong><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/07/La-Benedicta.jpg" class="floatbox" rel="floatbox.1891" rev="caption:`La Benedicta`"><img class="alignleft size-medium wp-image-1892" title="La Benedicta" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/07/La-Benedicta-300x229.jpg" alt="" width="272" height="207" /></a>Los cambios demográficos.</strong></p>
<p>En la segunda mitad del siglo XIX la región norteña centrada en la ciudad de Bilbao, experimentó unos cambios profundos, en sentidos económicos, sociales y demográficos, basados en primer lugar en los yacimientos famosos de hierro, de los cuales escribió Pliny en su época. En estos pocos párrafos quiero resumir lo esencial de los datos claves, y explorar algo de cómo los seres humanos, Vascos y forasteros también, experimentaron tales cambios en sus vidas cotidianas en los últimos años del siglo. Sería posible saber cómo se evaluaron su mundo nuevo, los Vascos y los recién llegados?</p>
<p>Todos nosotros entendimos que raramente los términos administrativos de los censos de población coincidan con nuestros intereses académicos. Para no aburrir no voy a explicar los detalles, pero con unos meses de peregrinar entre censos y mapas e historias locales llegué a entender como las varias fases de cambios económicos dejaron huellos por el paisaje. También llegué a entender las fuerzas dominantes de los varios factores geográficos, el río Nervión, la Ría, la topografía en general, la ubicación de asentamientos posteriores a los cambios basados en el mineral de hierro y los impactos “Bessemer”.</p>
<p>En breve, la ciudad de Bilbao, con 20,000 personas en 1860 había crecido hasta 89,000 personas en el censo de 1900. Por estos años, unos otros 18 ayuntamientos cercanos, de territorio contiguo, iban creciendo, tal que en 1900 contenían otras 33,000 personas. Cuento con 122,000 la población de la cuidad y su franja residencial (hinterland) al fin del siglo. En considerar los pueblos de los ayuntamientos contiguos, quería incluir los 18 locales que demostraron crecimiento fiable en uno o más periodos intercensales, por ejemplo Galdácano, Berango, Arrigorriaga, y Basauri. En total estos 18 ayuntamientos contaban con una población de 10,000 personas en 1860 y 16,000 personas en 1900.</p>
<p>Una historia paralela, pero de fuerza mas energética, mas bruta, como tirada por el gigante imán formada por los yacimientos mismos, iba desarrollando en los pueblos de la zona minera. Mi forme de contar empieza con 7 ayuntamientos con 10,000 población inicial (1860) donde en 1900 había 57,000 personas. Pero de misma forma la zona minera iba extendiéndose, así que al fin del siglo cuento la zona minera en total con 87,000 personas en 14 ayuntamientos, incluso Castro Urdiales, el nuevo puerto de salida del Monte Triano en la provincia vecina de Santander.</p>
<p>Sumando Bilbao ciudad y la zona minera, vemos que en totalidad la región iba creciendo por saltos, 44,000 en 1860, 81,000 en 1877, 134,000 en 1887 y 210,000 en 1900<strong>. </strong>En mi thesis doctoral, centrada en cuestiones de forma “Leontief input-output” me interesaban los enlaces, coeficientes podemos decir, entre el crecimiento demográfico y los números de empleados en nuevas actividades económicas, extracción del mineral, en la rama de beneficio y demás actividades metalúrgicas, y una riqueza de artes y oficios dentro del sector tercero. Así, les puedo presentar otra información similar, sobre la mano de obra putativa, estimada directamente del sector masculino entre 14 a 70 años<strong>, </strong>sesgada me parece, en sentido negativo por falta de mejor manera de calcular el número de jóvenes.</p>
<p>Por la parte de la villa y su hinterland, creo que la zona tenía 10,500 varones de edad apta para trabajar en 1860 y 39,000 en 1900. En contraste, en la zona minera, había solamente 2,900 de edad para trabajar en 1860, 9,100 en 1877, 20,700 en 1887 y 33,200 en 1900, un crecimiento demográfico de 30,300 en cuarenta años. Sumando ciudad y zona minera/metalúrgica calculo un incremento de 72,000 trabajadores entre 1860 y 1900, de los cuales 45,000 en los últimos trece años del siglo. Para ser más correcto, del número que parece indicar el crecimiento de mano de obra hay que restar la fuerza de trabajo inicial de las unidades que no formaban parte de la zona inicial en 1860. Midiendo así, cuento con solamente 50,800 el incremento entre 1860 y 1900 en el número de varones apta para trabajar.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Las Fuerzas Económicas &#8211; el poder del mineral de hierro</strong></p>
<p>En plan de entender los impactos personales de tales cambios les quiero sugerir que es importante tener en cuenta lo que llegué a entender de las fases de desarrollo, las varias evoluciones de la región, las minas, la cuidad, el sector tercero, etc. en términos de un conjunto histórico/geográfico de suma importancia. Una fecha clave, 1856, sería él de poner en marcha los primeros altos hornos de forma Bessemer, en Inglaterra. Otra fecha sería el terminar de la Segunda Guerra Carlista, que dejo abrir la posibilidad de inversiones importantes por parte de unas compañías inglesas que se interesaban por el mineral bilbaíno, con poco fósforo, una <em>sine que non </em>para los convertidores Bessemer. Hubo unos cambios rápidos e impresionantes, con inversiones enormes en transportación, tranvías, lavadoras, cargaderos y muelles de embarque.</p>
<p>Pero en general poco hicieron las compañías en plan de inversiones sociales. La última década del siglo vio una veintena de huelgas. Los mineros se quejaron de las formas de pago, de los albergues y tiendas obligatorias, etc. Todo culminó en la huelga general de1903, lo que por fin provocó que El Instituto de Reformas Sociales se interesara del asunto, publicando en 1904 el Informe Referente a las Minas de Vizcaya, Es una fuente histórica de gran amplitud, con sumo interés y valor para entender los problemas “Trianeros”, y como cualquier yacimiento rico ha sido bien labrada por generaciones de historiadores.</p>
<p>En términos generales nos podemos imaginar un mundo económico ideal donde los pagos serían lo suficiente para sostener cualquiera persona, el alojamiento, la comida y algo más para disfrutar. El problema reside en los detalles de oferta y demanda. En todo tipo de actividad económica – puede ser en la minería, la producción metalúrgica o cualquier fabricación – la presión hacia precios mínimos, para conseguir mercado, tiende a producir los salarios mínimos, sobre todo si hay exceso de oferta de mano de obra, o dicho de otra forma, siempre que los pagos por otras partes vecinas sean bajos. Y tal situación francamente existía por las provincias rurales de Castilla la Vieja, Asturias y Galicia. Así, en los Montes del Triano los dueños podían atraer jornaleros con pagos mínimos, siempre que la labor necesitaba nada más que las manos, una pala, y la voluntad de ganar el jornal.</p>
<p>Por El Informe entendimos que en la zona minera el problema básico de alojamiento y comida se solucionó, a corto plazo, con los barracones, pero faltaba mucho más. Unas compañías mineras construyeron casas para alquilar, o dejaron que los mineros mismos construyeron, normalmente en terrenos y rincones sin otro valor. En su investigación clave, que incluye materias del Archivo Municipal de San Salvador del Valle Pilar Pérez-Fuentes nos ha dado unas informaciones valiosísimas sobre la parte mayor que llevaban las mujeres, amas de casa, que mantuvieron familias compuestas, una mujer cuidando a varios jornaleros, normalmente parientes, de los recién llegados inmigrantes de Palencia, Soria, etc. Les ofrezco simplemente dos frases que me dan tanta tristeza. Si uno llegó buscando, no solía pedir si había trabajo, sino si había cama. Si uno quería localizar cualquier jornalero, no solía preguntarse dónde vivía, sino de que puchero comía.</p>
<p>Pero creo que la historia que conozco de la profesora Pérez-Fuentes se dedica a la sección francamente peor, donde sufrieron hasta el tope la angustia de la modernización. Como lo veo yo, había, por mucho, otros cambios que tuvieron lugar al lado de las minas. Qué sabemos de las condiciones de trabajo, de vivienda y comida de los demás que formaron el cauce de mano de obra, en el rumbo pos-minero? Francamente, por mi parte, de detalles tengo muy pocos, e imagino que algunos colegas aquí sabrán mucho más de materias recién editadas<strong>. </strong>Mientras tanto, me queda la posibilidad de reflexionar en términos generales dentro de un marco histórico/geográfico que trata de las nuevas actividades en plan de donde tuvieron lugar.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>La geografía local domina las fuerzas de modernización</strong></p>
<p>Sobre las cuestiones de ubicación, la geografía local se impone con fuerza. A los dueños de las grandes nuevas actividades económicas, los altos hornos y los astilleros, les hacían falta acceso fácil al río, indicando casi a dedo las zonas donde las nuevas actividades pudieron florecer.</p>
<p>Claro que pensaron en acceso a un mercado y materiales de procedimiento. También les hacían falta solares. Para las construcciones metalúrgicas en Baracaldo la familia Ibarra pudo aprovecharse de una finca familiar; así el origen del nombre de la Fábrica El Carmen del Desierto. Tales compañías encontraron mano de obra por donde pudieron; efectivamente seguían llegando los jóvenes de Castilla la Vieja y más allá, en una cadena que atrajo los más recientes hacia las minas, dejando que otros pudieron escapar hacia las nuevas actividades, en la esperanza de que la nueva sería de mejor pago o de mejor condiciones de trabajar. En todo caso, el obrero busco alojamiento donde podía encontrarlo. Algunas compañías, si, construyeron alojamiento pero a causa de la topografía local bien sabemos que mucha construcción era pequeña de tamaño, pobre de cualidad<strong>, </strong>con servicios de agua comunales<strong>. </strong>De cuadros, y más tarde de fotos, se sabe que desde 1800 por lo menos solían construir pisos, hasta cuatro o cinco plantas y en bloques muy anchos, apretados unos contra otros. Cabe decir que muchas de los hogares construidos fueron pequeños, y de poca pulcritud.</p>
<p>En cuanto a la geografía del ensanchamiento de la zona poblada de la ciudad y su hinterland, veo otra mano invisible, lo que señala los sitios predilectos, sitios con las ventajas de decisiones anteriores, con unos trozos de fábrica social, casas, talleres o, tiendas, una herencia de actividades previas, en el centro de Bilbao sobre todo, también los asentimientos vecinos, parroquias como Abando y Begoña. Ya en 1860 la vida económica bilbaína, con su conjunto de tela urbana, era testigo de actividades anteriores, la pesca del bacalao, la larga exportación de lanas hacia Inglaterra y los Países Bajos, la navegación; en general, una vida comercial también basada en el poder del R. Nervión, que había florecido siglos antes de llegar el impacto “Bessemer”. Así, en la región de la Ría las nuevas industrias podían aprovechar de unas construcciones urbanas de épocas anteriores, carne y hueso de la vida bilbaína, tela económica y social construida por la pesca, el comercio exterior y de cabotaje, las fraguas, pequeñas construcciones navales, etc., un palmicesto de actividades económicas y comerciales de un siglo y más, con un herencia en madera y ladrillo. En cualquier zona urbanizada siempre hay un proceso de nacimientos y fallecimiento que deja sitio para que las nuevas actividades puedan establecerse en locales donde habían fallado las viejas. Claro que no era lo suficiente para lo que iba pasar, pero en el caso Bessemer y sus consecuencias, lo veo importante la proximidad entre la zona minera y la ciudad de Bilbao, y por eso tal historia se distingue de las muchas iniciativas mineros donde la totalidad de lo que servía de tela social lo tuvieron que construir, desde los cimientos. En el caso bilbaíno la diversificación también iba por cauces geográficos. Gran parte de lo que a las compañías les hacía falta en el transporte y exportación del mineral, se produjo muy cerca; había muchas componentes de producción ribereña. Entre las nuevas industrias de la Ría, las actividades centradas en los productos metalúrgicos, los altos hornos, las ferrerías, los astilleros donde construyeron buques de vapor, llegué a entender que la palabra autosuficiencia tenía otro sentido. En términos muy generales veo que coincidieron dos factores; el primero, que la introducción de materias y componentes desde lejos hubiera sido muy caro, y el secundo, la fuerte imaginación vasca para construir cualquier producto de hierro – recordemos que la zona gozaba de una larga historia de las primeras fraguas a carbón de leña. Con la cifras que podía sacar &#8211; y claro que hay más hoy en día &#8211; llegué a la conclusión de que en 1900 tales actividades claves de la zona minera/metalúrgica podían explicar hasta 60% de los cambios de mano de obra total, mientras por la zona extendida de la ciudad podía explicar solamente 13% de tal cambio.</p>
<p>De otra forma, esto indica que para la ciudad el empleo se encontraba en las muchas formas de actividades viejas, de comercio etc., pero a la vez también en las muchas actividades nuevas que formaban el trozo más complejo de la modernización.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>El Papel del R. Nervi</strong>ó<strong>n</strong></p>
<p>Voy imaginando como las oportunidades de la vida se ensancharon de igual modo que iba creciendo la zona urbanizada, como las nuevas actividades se insinuaron dentro del paisaje, formando un amalgama, la nueva dentro de la vieja economía, y muy bien atada. En los muchos casos de los impactos feos de la industrialización, uno se suele quejar de la torpeza, la falta de energía por parte de la sociedad en general para ocuparse en solucionar los problemas sociales.</p>
<p>Pero otra vez, la geografía de la región de Bilbao se impuso con mano dura; la topografía de la Sierra Cantábrica y la fuerza hídrica del río Nervión y sus afluentes no se puede esconderse. En Febrero de 1873 por fin se construyó una Junta Especial para tomar cargo de las obras del puerto, bajo la dirección de Evaristo de Churruca. Para facilitar que la estructura económica pudiera trasladarse hacia la época de buques de vapor, y de mucho más calado, faltaba un esfuerza gigantesca. Empezaron en planificar el vaciar cuantidades enormes de arena, hasta 6.5 millón de metros cuadrados, y los restos de naufragios y demás accidentes de mar de siglos anteriores.</p>
<p>Entre 1875 y 1900 en las obras de ensanchamiento y saneamiento se reformaron la topografía de la Ría, tanto por el horizontal, simplificando el perfile y también profundizándolo, en 14 kilómetros hasta Bilbao mismo. Brevemente, las obras de Don Evaristo consiguieron construir una puerta de gran extensión protegida de las fuerzas más brutales del mar Atlántico. Hacía falta un rompeolas por el oeste, cerca de Portugalete, de 1.5 kilómetros y para construir la abra, otra parte al este, más corta, y así se formó un puerto exterior, como un tanque de espera, para los muchos barcos de carga mineral o carbón que cada día o noche iban esperando la pleamar. Los fondos se derivaban, el trozo gordo, de un impuesto sobre las exportaciones, más otras subvenciones de la Diputación de Vizcaya y la cuidad de Bilbao. Los presupuestos primeros de las obras del puerto se pusieron a 2 millones de pesetas, pero en 1889 ya habían gastado casi 12 millones, hasta 50 millones al fin del siglo. Tengo encontrado unas cifras de gastos para mano de obra, pero nada sobre los jornales; el número de empleados pudiera haber sobrepasado unos 500.</p>
<p>Se sabe que una buena parte del hormigón que formaba el gran rompeolas salió de las canteras de Axpe, aguas abajo de la ciudad por el lateral no-minero. Dentro de los inputs, también había cuantidades de hierro forjado. También montaron iluminación eléctrica para alumbrar las cuatro horas de mar alto nocturnal. Por todas partes veo la mano mágica que consiguió que los inputs de los nuevos productos y construcciones sean de origen local para evitar lo que nos llamamos, los geógrafos, “la costosa fricción de distancia”. Veo también las imaginaciones vivas de los capitanes industriales vascos, por ejemplo Don Pablo Alzola y Minondo, alcalde de Bilbao al fin del siglo, pero también vocal de varias compañías de industria pesada. En las nuevas fábricas se producían tuberías de agua y gas, equipo eléctrico, cable, puntas, vidrio laminado, tale productos aptos para una ciudad moderna con río elegante, recién reformada y decorada para pavonearse.</p>
<p>Para no prolongar más mis palabras, simplemente voy mencionar algunas novedades del sector fabril de los últimos lustros del siglo, fábricas de tubos forjados, de vidrio, de papel. Por el sector tercero cabe subrayar la construcción de 250 Km. de ferrocarriles, el famoso “trasbordador’, el puente colgante al boca de la Ría en Portugalete, el saneamiento y ensanchamiento de la cuidad, también un crecimiento energético en la banca y la industria de seguros. De tras de los pagos y sueldos de las nuevas actividades venían otros sueldos y pagos de los sectores tradicionales, en construcciones de alojamiento, de muebles, tiendas de todos tipos, el transporte dentro y fuera del región. El puerto vio una expansión enorme, no sólo en movimiento de mineral de hierro y carbón, pero de todo tipo de mercancías, con una gran diversificación en alimentación, etc. Al fin de siglo solamente el puerto de Barcelona llevaba más comercio. En mi forma de imaginar cómo iba cambiando las oportunidades de la vida y la expansión de las actividades de la Ría, tanto de construcción como de nuevas actividades, veo que las tareas de la nueva economía se insinuaron dentro de la vieja, dentro del paisaje de los pueblos vecinos.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>Los Impactos Sociales</strong></p>
<p>La totalidad de la nueva tela social era enorme; las viviendas, las calles, los sistemas de transporte, las obras de saneamiento y de ensanchamiento de la ciudad. Por las terrenos cerca a las nuevas fábricas, los astilleros, los altos hornos, la forma de construcción de viviendas fue siempre de gran densidad, hasta cuatro o cinco plantas casi al lado de las nuevas fábricas, e imagino con agua potable, sino con grifo al aire libre. Pero a la vez, la construcción de los FFCC en ambos lados de la Ría permitió acceso a otros terrenos más llanos, más atractivos, en zonas que podían ofrecer un nuevo tipo de urbanismo construido. En la sección demográfica arriba llamé atención a la extensión de la zona activa de crecimiento en los últimos años del siglo. La construcción del FFCC proporcionó unas posibilidades de acceso al centro, así que las mujeres labradoras pudieron traer comestibles a los mercados centrales de Bilbao. Esto me da la oportunidad de volver a subrayar que la ubicación del impacto Bessemer, por ser colocado muy  cerca de una ciudad de mucha historia implicaba que los cambios introducidos tuvieron impactos, no solamente para los jornaleros y familias inmigrantes pero también para los vecinos.</p>
<p>Si en unas pocas frases puedo sumar lo poco que a mi parece claro de la balanza de costes sociales del impacto Bessemer, debo empezar en admitir que un exceso en mano de obra en las provincias vecinas francamente seguía empujando hacia abajo los jornales del tipo “planta baja” en un triángulo de pagos – aunque tal efecto hubiera sido modificado por las posibilidades de emigración a América Latina, por parte de Vascos y los demás. Mientras tanto quiero proponer que solamente una quinta parte de la expansión de trabajo tuvo lugar bajo las circunstancias feas de las minas y la siderurgia. Claro, en los primeros lustres tal porcentaje hubiera podido ser más grande, pero Pilar Pérez-Fuentes en sumar el número de trabajadores en las minas y la metalurgia nos da un tope (circa 1898) de casi 14,000, y lo comparo con la cifra de 72,000 arriba, mi cálculo del crecimiento de mano de obra masculino entre 1860 y 1900 en la zona económica extendida.</p>
<p>Francamente los que más ganaron, en todos sentidos, fueron los vascos. Tanto como la ciudad tenía una ventaja previa en atraer nuevas actividades, lo mismo se puede decir de la población inicial de la zona bilbaína. No es difícil imaginar una cadena, más bien una escalera, por lo cual los primeros en llegar a las nuevas fábricas llegasen a ser los primeros a sacar provecho cuando las actividades nuevas les hacían falta otros oficios, otras habilidades de mejor pago. Para explorar en términos generales los costes sociales, para construir una balanza de pagos y sufrimientos, debemos volver a tomar en cuenta mis conceptos gemelos de donde y cuando. A los jornaleros centrales a las actividades primarias del “take-off” les costaron el trozo gordo, por ser los primeros en llegar, y por ser captada en las zonas feas de explotación, otra palabra que aquí tiene dos sentidos. A los familias originales, los Vascos de tradición del caserío, más dispersas por los pueblos del ribera este del Nervión, les pasaron mejor en cierto modo. Tales familias tenían la posibilidad de mandar a los hijos y a las hijas trabajar, así aumentando los ingresos familiares; también pudieron vender productos de huerta, incluso huevos, pollos, etc., en los mercados de Bilbao, también hasta vender solares para una demanda creciente de vivienda.</p>
<p>Y por fin, a los Vascos y forasteros también, ¿cómo les parecía tales cambios en sus vidas cotidianas en los últimos años del siglo? Por encima y alrededor de todo, pero más por encima de las poblaciones centrales, los muchos ruidos de las nuevas actividades, sobre todo las explosiones a medio día en las zonas mineras, también hubieron sufrido por los nuevos humos, los nuevos olores, algunas viejas enfermedades con nueva vida. Pero a la vez habían los nuevos productos domésticos, las nuevas tiendas, unas nuevas prendas, las nuevas cosas para mirar y gozar, una buena parte del río iluminado en las horas de alta mar, las nuevas construcciones públicas, las zonas llanas y modernas de la cuidad para pasearse, una sede elegante de la cuidad de Bilbao, La Casa Consistorial (1892), y otra sede más, de la Diputación, lo maravilloso que era el puente trasbordador! Y La riqueza de los nuevos ferrocarriles consiguió juntar Bilbao con Madrid y con Francia y unir los pueblos cercanos a Bilbao entre si, en una red de servicios sin igual en su época. Con los FFCC vino un salto tremendo en la capacidad de conectar, una reducción sustancial en la “fricción de distancia” para los más ricos, pero también ayudando a los demás en plan de flexibilidad laboral. En 1900 Bilbao contaba con siete estaciones de ferrocarril. Además, vale la pena hacer referencia a las fuerzas intelectuales de una economía bilbaína internacional. En muchos casos las compañías de gran éxito mantenían fuertes enlaces con otras compañías europeas y americanas. Lo veo muy compleja y muy rica la parte buena de los cambios sociales que llegaron hasta Bilbao y su región de tras del impacto “Bessemer”.</p>
<p>En contraste con el caso más normal, donde las actividades mineras suelen dejar el campo vacío, feo hasta devastado, el liderazgo bilbaíno consiguió sacar provecho para la comunidad en general. En cobrar los flujos de la economía moderna unos ingresos públicos, llegó a construir un patrimonio que lucía para las familias claves, a la vez que valía para iluminar también la vida de los demás.</p>
<p style="text-align: right;">Herr</p>
<a class="a2a_dd addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save?linkurl=http%3A%2F%2Fezagutubarakaldo.net%2Fes%2F2010%2F07%2F13%2Fla-ria-de-bilbao-1860-1900%2F&amp;linkname=La%20R%C3%ADa%20de%20Bilbao%20%281860-1900%29"><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share/Bookmark"/></a>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/07/13/la-ria-de-bilbao-1860-1900/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El Mayorazgo de Gorostiza</title>
		<link>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/07/09/el-mayorazgo-de-gorostiza/</link>
		<comments>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/07/09/el-mayorazgo-de-gorostiza/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 09 Jul 2010 06:05:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ezagutubarakaldo.net/es/?p=1888</guid>
		<description><![CDATA[EN BARAKALDO
 
1. Propiedades del mayorazgo.

La casa y solar de Gorostiza
Los molinos de Urieta
La casería de Beteluri

 
2. Propietarios.
Uno de los solares más antiguos de Barakaldo, el de Gorostiza, se hallaba dividido entre dos familias al menos desde finales del siglo XVI. Ambas se titulaban a sí mismas como &#8220;dueñas del solar de Gorostiza&#8221;, y [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/07/Gorostiza-1.jpg" class="floatbox" rel="floatbox.1888" rev="caption:`Gorostiza (1)`"><img class="alignleft size-medium wp-image-1889" title="Gorostiza (1)" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/07/Gorostiza-1-300x197.jpg" alt="" width="258" height="169" /></a><em>EN BARAKALDO</em></p>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>1. Propiedades del mayorazgo.</strong></p>
<ul>
<li>La casa y solar de Gorostiza</li>
<li>Los molinos de Urieta</li>
<li>La casería de Beteluri</li>
</ul>
<p><strong> </strong></p>
<p><strong>2. Propietarios.</strong></p>
<p>Uno de los solares más antiguos de Barakaldo, el de Gorostiza, se hallaba dividido entre dos familias al menos desde finales del siglo XVI. Ambas se titulaban a sí mismas como &#8220;dueñas del solar de Gorostiza&#8221;, y las dos tenían sus caserías y heredades en el mismo lugar y también compartían la propiedad de un molino situado junto al río Castaños, y cercano a las casas.</p>
<p>Una de estas familias puede situarse desde el año 1538, cuando se redacta el contrato matrimonial entre Francisco de Gorostiza, hijo de Juan de Urrutia e Inesa de Gorostiza, y María Sáez de la Herrería, hija de Martín de la Herrería y María Sáez de Retuerto. Entre las claúsulas del contrato figura una en la que se incluye la dote que hace Inesa de Gorostiza a su hijo dándole <em>&#8220;toda la casa de Gorostiza y un octavo </em><em>del molino&#8221; </em>y todas las propiedades que ella tiene dentro de los límites de Barakaldo, que van <em>&#8220;desde Aguasalta hasta lo alto de Mendivil y desde allí hasta la punta de San Nicolás y desde aquí hasta Aguasalta </em><em>a la cantera&#8221;.</em></p>
<p>Estas posesiones fueron sucediendo desde Francisco de Gorostiza en sus herederos hasta que, a comienzos del siglo XVII, las encontramos en poder de Domingo de Gorostiza<sup>117</sup> y de su esposa María Sáenz de Escauriza, a quienes vemos, en el año 1615, vendiendo un censo a favor del convento de Burceña, hipotecando su casa de Gorostiza        <em>&#8220;mas la docena parte de los molinos de Gorostiza que tenemos en </em><em>parzonería con Domingo de Aguirre&#8221;.</em></p>
<p>Domingo de Gorostiza y María Sáenz de Escauriza fueron padres de María Ochoa de Gorostiza, que casó con Agustín de Garay<sup>118</sup>, con el desaparece el apellido Gorostiza al frente del solar. De este enlace nació Mari Cruz de Garay quien casó con Domingo de Mesperuza, pasando así el solar a este apellido.</p>
<p>La otra casa de Gorostiza podemos fijarla desde el mismo año que la anterior. En el año 1538 se redactó otro contrato matrimonial. Se trata del compromiso entre Mesa de Gorostiza, hija de Martín de Gorostizaga y María de Gorostizaga, y Domingo de Aguirre, hijo de Juan de Aguirre y María Saez de Aguirre.</p>
<p>Unos años más tarde, en 1595, los dueños del mayorazgo de Gorostiza son Martín de Aguirre y Teresa de Retuerto. Hijo y nuera de los anteriores<sup>119</sup> Además de la casa de Gorostiza, el molino y la casería de Beteluri, adscrito todo ello al mayorazgo de Gorostiza, se les menciona como dueños de las caserías de Landaburu y Retuerto, con sus correspondientes heredades.</p>
<p>Del matrimonio Aguirre-Retuerto nacieron:</p>
<p>1°. Juan Martínez de Aguirre (n.1619), quien heredaría el solar de Gorostiza.</p>
<p>2°. Domingo de Aguirre, a quien dotaron con la casería de Retuerto. Casó con Ana López de Isasi y se avecindó en Abando. De este matrimonio nacieron: Domingo, (que fue <em>Veedor General de la </em><em>Armada de S.M.) </em>Juan, Teresa (casada con Domingo de Olaso Escauriza<sup>120</sup>), Ana (casada con Francisco de Echabarri) y otra hija, cuyo nombre desconocemos, casada con Pedro de la Torre.</p>
<p>3°. María Sáez de Aguirre, a quien dotaron con la casería de Landaburu para su matrimonio con Martín de Beurco-Martiartu, de quienes dijimos al tratar sobre el mayorazgo de Beurco-Martiartu.</p>
<p>Estas dos casas de Gorostiza de las que venimos tratando mantuvieron un pleito en el año 1664 sobre la propiedad de cada una de ellas en el molino de Gorostiza.<sup>121</sup> El litigio se debe a que Domingo de Mesperuza reclamaba una octava parte del molino, que decía que le pertenecía por contrato matrimonial y como esposo de Mari Cruz de Garay. La otra parte representada por Juan Martínez de Aguirre, alegaba que los molinos ya no eran los mismos, pues se habían cambiado de lugar, antes estaban en Gorostiza y ahora en Urieta <em>&#8220;y ahora están mejor que antes, pues se inundaban con las avenidas y ahora no lo hacen sino es con avenidas muy grandes&#8221;.</em></p>
<p>El molino lo habían construido cuatro <em>parcioneros </em>o socios que cobraban la renta que les correspondía en proporción a la parte que tenían en él. Los Garay tenían una octava parte; otra octava parte era de los Salazar-Retuerto y una dieciseisava parte era de los Taramona y el resto era de los Aguirre.</p>
<p>Finalmente quedó todo el molino en poder de los Aguirre, por sentencia contra Domingo de Mesperuza y por compra a Domingo de Taramona de Gorostiza y a los Salazar-Retuerto de su parte.</p>
<p>Juan Martínez de Aguirre, contrajo matrimonio con Clara de Ugarte­Goicoechea, hija de Pedro de Ugarte-Goicoechea y María Pérez de Salazar, dueños del mayorazgo de Ugarte, en San Salvador del Valle y Barakaldo. Con ellos se fundieron en uno los mayorazgos de Gorostiza y Ugarte.</p>
<p>Por lo que respecta a los Mesperuza, dueños de la otra casa de Gorostiza existente en Barakaldo, queda constancia de que los antes mencionados Domingo de Mesperuza y Mari Cruz de Garay fueron padres de al menos:</p>
<ul>
<li>María de Mesperuza Garay (b. 1663, en el Valle)</li>
<li>Pedro de Mesperuza Garay, quien contrajo matrimonio en 1713 con María Ramos de Mesperuza, hija de Martín de Mesperuza y Mari Cruz de Retén.</li>
<li>Martín de Mesperuza Garay, casado en 1703 con María de Cardenal, hija de Diego de Cardenal y Catalina de Balparda.</li>
<li>Francisco de Mesperuza Garay, casado con María López de Llano, hija de Aparicio de Llano y Josefa de Abaro.</li>
</ul>
<p>Gregorio Bañales</p>
<a class="a2a_dd addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save?linkurl=http%3A%2F%2Fezagutubarakaldo.net%2Fes%2F2010%2F07%2F09%2Fel-mayorazgo-de-gorostiza%2F&amp;linkname=El%20Mayorazgo%20de%20Gorostiza"><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share/Bookmark"/></a>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/07/09/el-mayorazgo-de-gorostiza/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Infraestructuras (PUENTES)</title>
		<link>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/07/06/infraestructuras-puentes/</link>
		<comments>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/07/06/infraestructuras-puentes/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 06 Jul 2010 20:42:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ezagutubarakaldo.net/es/?p=1884</guid>
		<description><![CDATA[Puente de Castrejana. Da paso al Cadagua más abajo de Alonsotegui uniendo las jurisdicciones de Bilbao y Baracaldo. Ocupa un lugar estratégico es la comunicación entre Bilbao y la Meseta y entre ambas y Cantabria. Igualmente es referencia en el camino costero hacia Santiago. La fecha de su construcción no es nada clara, siendo la [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/07/Puente-Rontegui-2.jpg" class="floatbox" rel="floatbox.1884" rev="caption:`Puente Rontegui (2)`"><img class="alignleft size-medium wp-image-1885" title="Puente Rontegui (2)" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/07/Puente-Rontegui-2-300x198.jpg" alt="" width="249" height="164" /></a>Puente de Castrejana</strong>. Da paso al Cadagua más abajo de Alonsotegui uniendo las jurisdicciones de Bilbao y Baracaldo. Ocupa un lugar estratégico es la comunicación entre Bilbao y la Meseta y entre ambas y Cantabria. Igualmente es referencia en el camino costero hacia Santiago. La fecha de su construcción no es nada clara, siendo la más antigua la asignada por Lope García de Salazar (construido ya en 1396). Posteriormente Fray Miguel de Alonsotegui indicará que ya estaba en 1402 y Delmas que afirma que fue rematado en 1436. Lo evidente es la existencia de un puente en el entorno desde fechas muy antiguas, lo cual quiere decir que, en el transcurso de los siglos sufriría abundantes reformas, siendo la más importante su paso de la madera a la piedra. El actual (de traza muy antigua) es de un solo y amplio arco de medio punto (muy similar al de Valmaseda) cuyos estribos se apoyan en las orillas del Cadagua. Construido en piedra, con  aparejo de sillería irregular. Las dovelas del arco están formadas por dos hiladas de menor tamaño. La clave del arco está a una altura mayor que el nivel del terreno lo cual hace que existan dos suaves pendientes hacia el centro del mismo.</p>
<p><strong>Puente del Ferrocarril de Burceña</strong>. Fue construido en 1885 por Pablo Alzola para la línea férrea Bilbao-Portugalete.  Es un puente de tramo recto (de unos sesenta y cinco metros) y celosías entrecruzadas que alcanzan una altura de 5,40 metros. Sigue el modelo el modelo de uno próximo levantado por Adolfo Ibarreña unos años antes.</p>
<p><strong>Otros desaparecidos</strong>. <span style="text-decoration: underline;">Sobre el río Castaños</span> (autentico vertebrador del territorio de la anteiglesia) están documentados los de Urcullu (tres), Escauriza, Gorostiza y Bengolea (todos ellos construidos al finalizar la tercera guerra carlista (1876), Mingolea (levantado por Francisco de Berriosabal en 1846) y La Punta (obra de Casimiro de Zunzunegui (1903), posiblemente el más airoso de todos ellos. <span style="text-decoration: underline;">Sobre el río Cadagua</span> (dado que sobre el Nervión no hubo ninguno hasta la construcción del moderno de Rontegui) se levantaron dos muy significativos: el colgante de Burceña y el de hierro del mismo barrio. El primero de ellos (aunque fueron varios los levantados en la zona) tuvo muchas vicisitudes. Parece que en 1775 el arquitecto Humaran construye el primero de ellos. En 1823 Antonio de Goicoechea construye un puente colgante con cadenas, el primero de su modalidad en España, de un solo tramo y apoyado en estribos laterales. Una riada se lo llevó en 1869 y en su lugar se levantó uno de piedra que también fue arrasado en 1877 que, provisionalmente, fue sustituido por uno de madera. En 1879 se ubicó en el mismo lugar el primer puente de hierro de Bizkaia obra de Adolfo Ybarreta, capaz para el cruce holgado de dos carros. Este puente fue volado en la madrugada del 19 de junio de 1937.</p>
<a class="a2a_dd addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save?linkurl=http%3A%2F%2Fezagutubarakaldo.net%2Fes%2F2010%2F07%2F06%2Finfraestructuras-puentes%2F&amp;linkname=Infraestructuras%20%28PUENTES%29"><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share/Bookmark"/></a>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/07/06/infraestructuras-puentes/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La huelga de 1890 en el movimiento obrero vasco</title>
		<link>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/07/02/la-huelga-de-1890-en-el-movimiento-obrero-vasco/</link>
		<comments>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/07/02/la-huelga-de-1890-en-el-movimiento-obrero-vasco/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 02 Jul 2010 05:02:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ezagutubarakaldo.net/es/?p=1872</guid>
		<description><![CDATA[El alza de los precios de las subsistencias de primera necesidad entre 1888-1890, los precios abusivos de las cantinas, explotadas por los capataces, en donde los mineros tenían que comprar obligatoriamente los alimentos y la caída del salario real a lo largo de la delicada 1880 fueron factores que contribuyeron a desencadenar la huelga general [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/07/Luchana.jpg" class="floatbox" rel="floatbox.1872" rev="caption:`Luchana`"><img class="alignleft size-medium wp-image-1873" title="Luchana" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/07/Luchana-300x202.jpg" alt="" width="259" height="174" /></a>El alza de los precios de las subsistencias de primera necesidad entre 1888-1890, los precios abusivos de las cantinas, explotadas por los capataces, en donde los mineros tenían que comprar obligatoriamente los alimentos y la caída del salario real a lo largo de la delicada 1880 fueron factores que contribuyeron a desencadenar la huelga general del mayo de 1890, que se inicio el 12 de Mayo y concluyo con el pacto de Lona; en el que se establecía la reducción del horario a f10 horas, distribuida del siguiente modo: 11 horas se trabajarían en los meses de mayo, junio, julio y agosto; 9 horas en los meses de noviembre, diciembre; enero y febrero y el resto de los meses, 10 horas. Se suprimía la obligatoriedad de adquirir los alimentos en las cantinas que explotaban los capataces, en donde los precios eran más elevados que en las tiendas. Sin embargo, las cantinas obligatorias siguieron existiendo, violándose el pacto de Loma, como lo demuestra el hecho de que 3 años después vuelve a estallar una huelga en Matamoros y la Reineta, entre otras causas, por la cuestión de albergues y cantinas obligatorias. Además también se concedió la libertad de habitación; ya que solían vivir en barracones o “cuarteles”.</p>
<p>Por último tampoco debemos olvidarnos de la labor política y organizativa de los dirigentes del incipiente socialismo vizcaíno, que probablemente aprovecharon el malestar entre los mineros para celebrar el primero de mayo el domingo día 4 con sendos mítines en Bilbao y La Arboleda.</p>
<p>Los trabajos de J.P Fusi sobre el movimiento obrero en el País Vasco han permitido a los interesados por la cuestión vasca y a los historiadores, en general, contar con una obra de importancia sobre un tema tan olvidado y a la vez tan básico para la comprensión de la historia del País Vasco y de las diversas actividades políticas surgidas como consecuencia del desarrollo de la sociedad capitalista y de la ascendencia de nuevas clases. Recordemos los datos esenciales; de un lado se va configurando una potente burguesía industrial y financiera que será la columna vertebral de la clase dominante del capitalismo español en el siglo XX cuyo peso económico e influencia política fue cada vez mayor en el conjunto del Estado; burguesía que terminara aliándose con la oligarquía agraria desde el arancel proteccionista de 1891, participando con ella en el control del aparato del Estado a través de una creciente división del trabajo y en la explotación del mercado interior a través de una rigurosa política proteccionista que conducirá a la economía española hacia posiciones cada vez mas “nacionalista “ y anárquicas.</p>
<p>De otro lado, un numeroso proletariado industrial, que procedía en su mayor parte del campo y de fuerza de Euskadi, y que se concentró, más bien se hacino, en los nuevos núcleos urbano-industriales de la zona minera de la Ría, cuya vida, durante este periodo, resultó difícil y dura; y una pequeña y mediana burguesía alejada del poder y enfrentada política y económicamente (como en el caso de los pequeños y medianos empresarios cuya materia prima es el hierro y el acero) a la burguesía monopolista bilbaína, representada por los intereses siderúrgicos.</p>
<p>La huelga se inicia cuando aparece la crisis de 1890-1892, como lo refleja el hecho que la fase depresiva de los precios del mineral y del lingote de hierro en Bilbao comenzase</p>
<p>en el mes de abril.</p>
<p>La crisis económica, que ya se barruntaba estalla definitivamente en abril de 1890, como lo demuestra la baja de los precios del mineral rubio de 12,50 pts. La tonelada de principios de abril, a 10,25 pts. A mediados de mayo y de 100 a 90 pts. La tonelada de lingote de fundición de la misma época. Los pedidos de material y los siderúrgicos habían descendido, incrementándose los stocks. No es de extrañar, por lo tanto, la actividad intransigente de los empresarios ante las reivindicaciones de los huelguistas.</p>
<p>Ante el cariz que tomaba la huelga general, una de las primeras que conocía España, el Gobierno se vio obligado a intervenir, enviando al ejército al mando del general Loma, que después de tomar posiciones en la zona minera de emplazar los cañones en las partes más elevadas forzó a patronos y mineros a aceptar una serie de condiciones que supusieron mejoras sustanciosas para los mineros.</p>
<p>Para el gobierno de Madrid, el conflicto, así como los intereses del naciente y pujante capitalismo vizcaíno quedaban lejos, no sólo en la distancia sino en su comprensión, ya que los dirigentes políticos del poder central representaban más a los intereses de la oligarquía agraria que a los de la reciente burguesía industrial vasca.</p>
<p>De ahí, su posición conciliadora en el huelga. Sin embargo, según entramos en la década, como fecha representativa tenemos el arancel proteccionista de 1891, podemos afirmar, como regla general, que los intereses del gran capitalismo vasco, vinculado al sector siderúrgico, quedan unidos definitivamente al poder central que será fiel defensor de sus intereses a través de todo tipo de medidas: arancelarias, políticas, de orden público, etc.</p>
<p>En resumen, la recesión hemos de buscarla en el plano internacional, especialmente en la crisis británica, pues es la nación que consumía la mayor parte del mineral vizcaíno. La causa de la crisis estuvo en la ruptura del equilibrio consumo-producción. Es una típica crisis de sobreproducción del centro desarrollado que afectó a las regiones atrasadas y subdesarrolladas productoras de materia prima para el centro. Los precios cayeron como consecuencia de la contracción de la demanda, lo que se tradujo en acumulaciones crecientes de stocks de mineral debido al descenso de las exportaciones, como lo reflejan las cifras del año siguiente, que pasaron de 4.272.918 toneladas exportadas en 1890 a 3.356.882 toneladas en 1891. Sin embargo, la producción descendió pero levemente de 4.795.000 a 4.530.000 toneladas. Todo ello supuso una disminución de los beneficios, no extrañándonos que la actitud empresarial se orientase a disminuir los salarios, como único medio de reducir los costos, y a despedir obreros para ajustar la producción a la demanda, favoreciendo con ello el incremento del paro. Simultáneamente, se dejaban de explotar las minas menos rentables, lo que se tradujo en un aumento de la productividad media del minero.</p>
<p>En efecto, los salarios medios nominales que se pagaban en las obras del puerto de Bilbao  distintas profesiones descendieron en su mayoría del año económico de 1890-1891 al 1891-1892. La empresa de Altos Hornos de Bilbao acordó rebajar el jornal en 1893 en uno de sus talleres.</p>
<p>La posición de la prensa, vinculada a los intereses patronales, no puede ser mas clarificadora sobre los conflictos, como lo demuestran las afirmaciones de la R.M.M.I. en los últimos meses de 1890: “El obrero español no tiene que apurar ahora a sus patrones sino apretar al gobierno del país a que haga todo aquello que conduzca a la alimentación barata que equivale a aumento de jornada”.</p>
<p>El bajo nivel de vida del proletario español respecto del europeo occidental queda nítidamente reflejado si comparamos los precios del pan y los salarios.</p>
<p>Así, mientras en España el precio del pan era de los más altos de Europa, lo que debía por una parte, a la deficiente estructura productiva agrícola y, por otra, al sistema fiscal que recargaba en exceso los precios de los artículos de primera necesidad, los salarios, en cambio, eran de los más bajos.</p>
<p>Si comparamos el precio del trigo con el del pan, nos encontramos que mientras el hectolitro del primero, entre 1859-1860, descendía levemente (un 2%), el precio del segundo subía un 85%, incremento que se debió fundamentalmente al aumento de la participación de los impuestos de “consumos” en el precio de venta.</p>
<p>Las huelgas en las minas vizcaínas vuelven a aparecer en 1891, 1892 y 1893. El número de huelgas se elevó a 23 en estos 4 años, en una época de coyuntura desfavorable -de caída de los precios, de contracción de la producción e incremento de stocks al reducirse el mercado.</p>
<a class="a2a_dd addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save?linkurl=http%3A%2F%2Fezagutubarakaldo.net%2Fes%2F2010%2F07%2F02%2Fla-huelga-de-1890-en-el-movimiento-obrero-vasco%2F&amp;linkname=La%20huelga%20de%201890%20en%20el%20movimiento%20obrero%20vasco"><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share/Bookmark"/></a>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/07/02/la-huelga-de-1890-en-el-movimiento-obrero-vasco/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La duración del trabajo</title>
		<link>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/06/24/la-duracion-del-trabajo/</link>
		<comments>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/06/24/la-duracion-del-trabajo/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 24 Jun 2010 14:58:35 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Industria]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ezagutubarakaldo.net/es/?p=1868</guid>
		<description><![CDATA[LA JORNADA DE TRABAJO
No parece que los patronos vizcaínos encontrasen exageradas las diez o diez horas y media que trabajaban sus obreros a primeros de siglo, para los mineros por ejemplo, la jornada de diez horas, no puede estimarse excesiva para los obreros, sus labores no requieren un penoso esfuerzo que aconseje la disminución de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/06/General-5.jpg" class="floatbox" rel="floatbox.1868" rev="caption:`General 5`"><img class="alignleft size-full wp-image-1869" title="General 5" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/06/General-5.jpg" alt="" width="248" height="168" /></a>LA JORNADA DE TRABAJO</p>
<p>No parece que los patronos vizcaínos encontrasen exageradas las diez o diez horas y media que trabajaban sus obreros a primeros de siglo, para los mineros por ejemplo, la jornada de diez horas, no puede estimarse excesiva para los obreros, sus labores no requieren un penoso esfuerzo que aconseje la disminución de la jornada por la intensidad del trabajo.</p>
<p>Es sabido que los trabajadores organizados, consideraban excesivas, inhumanas dichas jornadas. Ya los primeros estatutos de la UGT contemplaban la petición al Gobierno de la jornada de 8 horas, que fue también solicitada por los obreros bilbaínos durante la primera celebración del primero de mayo, en 1890. La misma petición se incluía en las conclusiones elevadas al Gobierno en los primeros de mayo de 1917 y 1918 y en el Estatuto del trabajo que solicito la UGT en enero de 1.919.</p>
<p>Establecida la nueva jornada, no se volvió en los años siguientes a los antiguos horarios, salvo en algunos pueblos en los que a veces eran los mismos obreros los que querían trabajar más, pero los patronos no ocultaron las consecuencias gravísimas del descenso de producción originado por su implantación, ni su deseo, de aumentar las horas  de trabajo.</p>
<p>LAS HORAS EXTRAORDINARIAS</p>
<p>Siempre se hicieron horas extraordinarias en la industria vizcaína pero el tema solo adquirió verdadera relevancia, después de establecida la jornada de ocho horas.</p>
<p>En los meses inmediatamente posteriores a la implantación de la nueva jornada, las organizaciones trataron de suprimir las horas extraordinarias, conforme a las disposiciones de sus estatutos.</p>
<p>Dichas campañas tuvieron muy poco éxito, porque la supresión de horas extraordinarias, no convenía a los patronos, que las preferían al incremento de la plantilla, ni a muchos obreros, que las cobraban con un fuerte sobreprecio.</p>
<p>EL DESCANSO SEMANAL</p>
<p>El establecimiento del descanso dominical-no incluido expresamente en ningún programa de reivindicación obrera- era con la regulación del trabajo de mujeres y niños y de los accidentes de trabajo, uno de los proyectos de reformas sociales no fue aprobado.</p>
<p>LAS VACACIONES RETRIBUIDAS</p>
<p>El derecho de los trabajadores a siete días anuales de vacaciones retribuidas. Dicha reforma había sido incluida ya en el anteproyecto de ley sobre Contrato de Trabajo aprobado por el pleno del IRS en enero  de 1924, con el voto en contra de la representación patronal.</p>
<p>La concesión o, imposición de “tan radical innovación” había de implicar una carga efectiva y abrumadora para la industria española, que, añadida a las demás que sobre la misma pesan, la llevaría a no poder sostener la ruda y desigual competencia a que se ve condenada con las industrias extranjeras, libres de tales gravámenes.</p>
<a class="a2a_dd addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save?linkurl=http%3A%2F%2Fezagutubarakaldo.net%2Fes%2F2010%2F06%2F24%2Fla-duracion-del-trabajo%2F&amp;linkname=La%20duraci%C3%B3n%20del%20trabajo"><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share/Bookmark"/></a>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/06/24/la-duracion-del-trabajo/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Matadero y Mercado (Fichas Patrimonio)</title>
		<link>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/06/22/matadero-y-mercado-fichas-patrimonio/</link>
		<comments>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/06/22/matadero-y-mercado-fichas-patrimonio/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 22 Jun 2010 04:55:09 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ezagutubarakaldo.net/es/?p=1864</guid>
		<description><![CDATA[1.- Matadero municipal de Barakaldo
Fitxa
Nombre : Matadero municipal de Barakaldo
Localidad : Barakaldo
Barrio : Juan Garai
Provincia : Bizkaia
Tipología exacta : Matadero
Autor : Alfredo Acebal
Fecha de construcción : 1917
Siglo : XX
Época : Edad Contemporánea
Estilo : Formal
Tipología general : Mataderos
Descripción actual:
Este complejo edificio está en el casco urbano, en pleno centro. Tiene tres pabellones unidos por un patio [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/06/Mercado-2.jpg" class="floatbox" rel="floatbox.1864" rev="caption:`Mercado 2`"><img class="alignleft size-medium wp-image-1865" title="Mercado 2" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/06/Mercado-2-224x300.jpg" alt="" width="249" height="333" /></a>1.- Matadero municipal de Barakaldo</p>
<p>Fitxa</p>
<p>Nombre : Matadero municipal de Barakaldo</p>
<p>Localidad : Barakaldo</p>
<p>Barrio : Juan Garai</p>
<p>Provincia : Bizkaia</p>
<p>Tipología exacta : Matadero</p>
<p>Autor : Alfredo Acebal</p>
<p>Fecha de construcción : 1917</p>
<p>Siglo : XX</p>
<p>Época : Edad Contemporánea</p>
<p>Estilo : Formal</p>
<p>Tipología general : Mataderos</p>
<p>Descripción actual:</p>
<p>Este complejo edificio está en el casco urbano, en pleno centro. Tiene tres pabellones unidos por un patio central cubierto y hay una vivienda de dos plantas cerrando el patio. También hay dos pequeños espacios que se comunican con los pabellones centrales a través de pasillos cerrados. Junto al conjunto están las cuadras, y una valla rodea el complejo por tres lados.</p>
<p>Datos históricos:</p>
<p>A consecuencia del crecimiento demográfico de Barakaldo, debían construir un nuevo matadero y se otorgó la construcción en subasta pública. En lo concerniente a las instalaciones mecánicas y a la distribución de pabellones, siguieron el modelo implantado en Mataró. La construcción del edificio comenzó en 1917 y estuvo en funcionamiento hasta comienzos de los años 80.</p>
<p>2.- Mercado de Barakaldo</p>
<p>Fitxa</p>
<p>Nombre : Mercado de Barakaldo</p>
<p>Localidad : Barakaldo</p>
<p>Provincia : Bizkaia</p>
<p>Tipología exacta : Mercados</p>
<p>Autor : Ismael Gorostiza</p>
<p>Fecha de construcción : 1931</p>
<p>Siglo : XX</p>
<p>Época : Edad Contemporánea</p>
<p>Tipología general : Mercados y cooperativas</p>
<p>Descripción actual:</p>
<p><a href="http://www.hiru.com/artea/ondarea/industriala/hiztegia/oinplano_angeluzuzen.html">El mercado es de planta</a> rectangular, y tiene tres alturas. La planta baja alberga los almacenes, refrigeradores y pescadería; en la primera, en el centro, hay puestos de verduras y hortalizas y en el perímetro carnicerías y charcuterías; y en la segunda planta puestos de ropa y mercería. Tiene estructura de hormigón, las paredes son de ladrillo y <a href="http://www.hiru.com/artea/ondarea/industriala/hiztegia/manposteria.html">mampostería</a> , perimetrales, y están enlucidas y pintadas. Tiene cubierta a dos aguas con cimbras y tiras de hormigón y el suelo es de terrazo y asfalto. El techo es transparente y luminoso. Los accesos al interior están en los laterales; hay escaleras para subir a los pisos superiores. En cada lado hay diecisiete <a href="http://www.hiru.com/artea/ondarea/industriala/hiztegia/bao.html">vanos</a> y la luz entra del exterior por los mismos.</p>
<p>Datos históricos:</p>
<p>Ismael Gorostiza proyectó este edificio hacia 1920 y se inauguró en 1931. En la parte alta del municipio vivía cada vez más gente y para satisfacer sus necesidades fue necesario construir un nuevo mercado.</p>
<a class="a2a_dd addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save?linkurl=http%3A%2F%2Fezagutubarakaldo.net%2Fes%2F2010%2F06%2F22%2Fmatadero-y-mercado-fichas-patrimonio%2F&amp;linkname=Matadero%20y%20Mercado%20%28Fichas%20Patrimonio%29"><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share/Bookmark"/></a>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/06/22/matadero-y-mercado-fichas-patrimonio/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>La cuestión de la vivienda obrera: los alquileres</title>
		<link>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/06/18/la-cuestion-de-las-vivienda-obrera-los-alquileres/</link>
		<comments>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/06/18/la-cuestion-de-las-vivienda-obrera-los-alquileres/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 18 Jun 2010 05:09:31 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Industria]]></category>
		<category><![CDATA[Urbanismo]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ezagutubarakaldo.net/es/?p=1859</guid>
		<description><![CDATA[El intenso crecimiento demográfico que se registro en la Ría, lo que es actualmente el Gran Bilbao, en el último tercio del siglo XIX, vino acompañado de graves problemas de habitación y de salud pública, lo que se tradujo en última instancia en una sobretasa de mortalidad en los pueblos y suburbios obreros, muy superior [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/06/Casas-La-Familiar-3.jpg" class="floatbox" rel="floatbox.1859" rev="caption:`Casas La Familiar 3`"><img class="alignleft size-medium wp-image-1860" title="Casas La Familiar 3" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/06/Casas-La-Familiar-3-300x225.jpg" alt="" width="256" height="192" /></a>El intenso crecimiento demográfico que se registro en la Ría, lo que es actualmente el Gran Bilbao, en el último tercio del siglo XIX, vino acompañado de graves problemas de habitación y de salud pública, lo que se tradujo en última instancia en una sobretasa de mortalidad en los pueblos y suburbios obreros, muy superior a la de los pueblos agrícolas y mineros vizcaínos, a la de Bilbao y su casco urbano, y a la media vizcaína.</p>
<p>La falta de vivienda y los elevados alquileres, fue otra de las consecuencias del desarrollo industrial y demográfico de la zona, y que iba a repercutir sobre la población obrera y la higiene.</p>
<p>Los testimonios que describen la insalubridad de las viviendas y el hacinamiento de sus moradores, el azote de todo tipo de enfermedades, la explotación del obrero, el excesivo número de horas de trabajo, la deficiente alimentación se agolpan desde los primeros años de la industrialización. Se denuncia las deplorables condiciones de vida de los trabajadores, algunas clases de obreros de las fábricas y de los Altos Hornos, que la índole permanente de su trabajo, tienen que trabajar necesariamente de día y de noche, lo mismo los días laborales que los festivos, tienen establecidos sus turnos para dormir en una misma cama, y cuando se levante el uno se acuesta el que le sustituye, pasándose largas temporadas sin que se laven sus ropas y sin que las habitaciones tengan otra ventilación que la que se produce por las rendijas de sus puertas y ventanas. Esta clase de obreros es la que presenta mayor número de enfermedades contagiosas, principalmente de las tifoideas, originadas por los venenos morbosos que satura la confinada atmosfera de sus sucias y oscuras habitaciones.</p>
<p>El albergue obrero adolece de estrechez, no es confortable, no tiene condiciones de convivencia, es una habitación dividida en dormitorios.</p>
<p>Algunas de las denuncias fueron hechas con la único y pragmática finalidad de convencer a la clase empresarial de que un obrero sano proporcionaba más rendimiento que un obrero enfermo.</p>
<p>La explotación intensiva de las minas, la puesta en marcha de las fábricas y talleres siderúrgicos, la instalación de ferrocarriles&#8230;. requería mano de obra abundante. Los jornaleros del campo, ante un salario fijo no lo dudaron, hicieron un petate y se presentaron en las urbes-industriales en busca de un empleo remunerado. La propagación del cólera de marzo de 1.885 evidenció la miseria, el hacinamiento, y la escasa, cuando no nula, salubridad  de muchos de los barrios más densamente poblados del municipio.</p>
<p>La epidemia supuso una primera toma de conciencia por parte de las autoridades concejiles, dispuestas en arbitrar medidas que erradicasen el contagio e impidiesen el desarrollo de futuros brotes.</p>
<p>Debido a esto se nombre una Junta de Sanidad y un inspector por cada barriada. A pesar de que el presidente honorario de la misma era el director del ferrocarril de la compañía Orconera y de que la mayoría de sus miembros eran a su vez los propietarios de muchas de estas viviendas no se puede obviar las deplorables condiciones de habitabilidad que sufría la clase trabajadora.</p>
<p>El número de familias que afrontaban la excesiva renta de alquiler con el recurso del pupilaje ascendía al 62,2%. Los casos más frecuentes eran los de matrimonios con dos hijos que alojaban a cuatro realquilados compartiendo unos y otros dos alcobas y una sola cocina. La Junta de Sanidad señala cómo muchas de las viviendas carecían de excusados y lavaderos. Algunas, incluso, son denominadas como cortijos, barras y cuadras. Serán estas las primeras en recibir la orden de demolición.</p>
<p>La situación de una barriada en 1.889 era escandalosa, sobre todo antihigiénica, la aglomeración de habitantes en las casas por la escasez y carestía de las viviendas. Los primeros arrendatarios alquilan por ejemplo una habitación por veinte pesetas al mes y por no poder satisfacerlos admiten dos o más posaderos o uno o dos matrimonios. A los primeros les cobras mensualmente dos duros, por cuidarles, la comida, la ropa y darles cama, con los segundos comparten de tres o cuatro piezas pequeñas en donde viven diez, doce y más seres vivientes. Como consecuencia los barrios están infectados de viruela, difteria y otras enfermedades infecciosas y contagiosas.</p>
<p>Había habitaciones donde no se podía penetrar, por los olores fétidos y nauseabundos que despiden debido a la suciedad y la aglomeración de gentes que en ellas habitan</p>
<p>Los informes sobre la vivienda nos permiten desglosar las características de estos edificios y asomarnos a las míseras condiciones de sus curadores.</p>
<p>Los médicos incidían en la idea de que a muchas de las viviendas se las había concedido la licencia para habitar sin tener las habitaciones el cubo de aire necesario y otras en que si bien al concederles el permiso tenían suficiente capacidad, posteriormente y sin previa solicitud el municipio, los propietarios las habían subdividido y reducido con tabiques, la consecuencia eran dormitorios que daban a patios cerrados, lóbregos y sucios donde el aislamiento del hogar domestico no existía y los vecinos del 2º piso respiraban los gases que se despedían del primero y los secretos de vida intima eran traídos y llevados a través de los suelos.</p>
<p>Aconsejaban la construcción de casas higiénicas y baratas donde el obrero por un bajo alquiler se le diera sin lujos una habitación sana y agradable. Si a esta situación deplorable de la vivienda , refugio del trabajador tras las largas y duras jornadas laborales, le añadimos el empleo cotidiano de las aguas contaminadas de los ríos, no sólo para el lavado de la ropa sino también para el uso y aseo humano, el que las basuras se arrojen directamente a la calle ante el abandono de la municipalidad que se olvida de recogerla en los barrios más indigentes, y que los animales compartan habitación con sus dueños, estaremos desglosando las condiciones míseras de la vida obrera a finales de la centuria pasada.</p>
<p>En las fabricas y talleres de la zona fabril, la salubridad era menor que en las minas. La gran mayoría de pequeños talleres se hallaban situados en plantas bajas, con mucha humedad, sin ventilación, espacio, ni luz suficientes. Los servicios higiénicos eran o muy deficientes o inexistentes. En los Altos Hornos, cuyas sangrías producían atmosfera y falta de oxigeno, por la emanación de gases tóxicos, humos densos y altas temperaturas. Las condiciones eran insoportables. Los accidentes laborables eran frecuentes sobre todo en talleres metalúrgicos y carpinterías, más que por imprudencia, por la práctica inexistencia de dispositivos de protección, incumpliéndose de forma sistemática las disposiciones legales para su prevención.</p>
<p>En el año 1.886 se dictó el Reglamento de Policía e Higiene, en el cual se hacía referencia a las habitaciones. Se insistía en los edificios no podrían tener más de dos pisos sobre el bajo, no permitiéndose en los dormitorios más de un individuo por cada 20 metros cúbicos de aire. Bajo ningún concepto se permitía que estos fuesen ocupados de día y de noche, salvo por enfermedad y en caso de que pudiesen contener más de ocho personas, deberían disponer de una ventilación constante por medio de una chimenea de tiro, siempre abierta. Las personas de sexo distinto, no podían ocupar el mismo cuarto, excepto los matrimonios y los padres con hijos menores de diez años, ni más de un matrimonio, debiendo establecerse siempre entre los cuartos de dormir, tabiques sólidos y a una altura conveniente. No se consideraban habitables cuevas, chozas y casas de tierra. Las de madera tendrían doble tabique.</p>
<p>Las cuadras para ganado de cerdo, caballar y vacuno tenían que ubicarse en edificios independientes de las viviendas humanas, prohibiéndose su circulación por las calles y caminos públicos. Se reglamentaron una serie de normas conducentes a mejorar la higiene, tales como la prohibición del uso de aguas inmundas, la construcción de lavaderos municipales, la recogida sistemática de basura, la canalización de aguas sucias e inmundicias sólidas. Este reglamento de Policía e Higiene debía regir en la zona minera o fabril de los municipios de Barakaldo, Sestao, Portugalete, Santurtzi, Muskiz, Galdames, Tragaran y Abano y Ciervana.</p>
<a class="a2a_dd addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save?linkurl=http%3A%2F%2Fezagutubarakaldo.net%2Fes%2F2010%2F06%2F18%2Fla-cuestion-de-las-vivienda-obrera-los-alquileres%2F&amp;linkname=La%20cuesti%C3%B3n%20de%20la%20vivienda%20obrera%3A%20los%20alquileres"><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share/Bookmark"/></a>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/06/18/la-cuestion-de-las-vivienda-obrera-los-alquileres/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>El Mayorazgo de AMEZAGA</title>
		<link>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/06/15/el-mayorazgo-de-amezaga/</link>
		<comments>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/06/15/el-mayorazgo-de-amezaga/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 15 Jun 2010 05:00:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Ezagutu Barakaldo</dc:creator>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://ezagutubarakaldo.net/es/?p=1855</guid>
		<description><![CDATA[Mayorazgo de AMÉZAGA
EN BARAKALDO
Propiedades del mayorazgo.

La casería de Amézaga

Propietarios.
Fue propiedad de Juan de Zaballa de Landaburu y de su mujer María San Juan de Landaburu Amézaga quienes en 1658 dotaron con la casería a su nieto Francisco de Zaballa, hijo de Santiago de Zaballa y Mariana de Alzaga Landaburu.
Francisco de Zaballa casó con María de [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/06/Entorno-4.jpg" class="floatbox" rel="floatbox.1855" rev="caption:`Entorno (4)`"><img class="alignleft size-medium wp-image-1856" title="Entorno (4)" src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/uploads/2010/06/Entorno-4-300x225.jpg" alt="" width="256" height="192" /></a>Mayorazgo de AMÉZAGA</p>
<p><em>EN BARAKALDO</em></p>
<p>Propiedades del mayorazgo.</p>
<ul>
<li>La casería de Amézaga</li>
</ul>
<p>Propietarios.</p>
<p>Fue propiedad de Juan de Zaballa de Landaburu y de su mujer María San Juan de Landaburu Amézaga quienes en 1658 dotaron con la casería a su nieto Francisco de Zaballa, hijo de Santiago de Zaballa y Mariana de Alzaga Landaburu.</p>
<p>Francisco de Zaballa casó con María de Lecubarri de cuyo matrimonio nació una hija, cuyo nombre desconocemos, que casó con Domingo de Escauriza. Fueron padres de Manuel de Escauriza y Zaballa en quien concluyó la casería, el cual casó con María de Echabarri.</p>
<p>Gregorio Bañales</p>
<a class="a2a_dd addtoany_share_save" href="http://www.addtoany.com/share_save?linkurl=http%3A%2F%2Fezagutubarakaldo.net%2Fes%2F2010%2F06%2F15%2Fel-mayorazgo-de-amezaga%2F&amp;linkname=El%20Mayorazgo%20de%20AMEZAGA"><img src="http://ezagutubarakaldo.net/es/wp-content/plugins/add-to-any/share_save_171_16.png" width="171" height="16" alt="Share/Bookmark"/></a>]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://ezagutubarakaldo.net/es/2010/06/15/el-mayorazgo-de-amezaga/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
