<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Ezagutu Barakaldo</title>
	<atom:link href="http://ezagutubarakaldo.net/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://ezagutubarakaldo.net</link>
	<description>Página Web sobre Barakaldo</description>
	<lastBuildDate>Sat, 25 Jul 2026 11:54:15 +0000</lastBuildDate>
	<language>es</language>
	<sy:updatePeriod>
	hourly	</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>
	1	</sy:updateFrequency>
	<generator>https://wordpress.org/?v=6.9.4</generator>
<site xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">141788240</site>	<item>
		<title>Margen izquierda y zona minera (Bizkaia): un escenario del cambio social (I)</title>
		<link>http://ezagutubarakaldo.net/margen-izquierda-y-zona-minera-bizkaia-un-escenario-del-cambio-social-i/</link>
					<comments>http://ezagutubarakaldo.net/margen-izquierda-y-zona-minera-bizkaia-un-escenario-del-cambio-social-i/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 01 Aug 2026 06:40:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://ezagutubarakaldo.net/?p=11416</guid>

					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="178" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/04/unnamed-1.jpg?fit=300%2C178" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" fetchpriority="high" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/04/unnamed-1.jpg?w=512 512w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/04/unnamed-1.jpg?resize=300%2C178 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10494" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/calle-el-carmen/unnamed-12/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/04/unnamed-1.jpg?fit=512%2C303" data-orig-size="512,303" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="unnamed" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/04/unnamed-1.jpg?fit=512%2C303" /></div>INTRODUCCIÓN El objetivo de este trabajo es, tras inventariar sumariamente el proceso de construcción de la sociedad local de la Margen Izquierda y Zona Minera, sugerir hipótesis o diseñar escenarios alternativos acerca del inmediato futuro de ese microcosmos híbrido y mestizo desde el punto de vista sociocultural que es el territorio de referencia. Con la [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="178" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/04/unnamed-1.jpg?fit=300%2C178" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/04/unnamed-1.jpg?w=512 512w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/04/unnamed-1.jpg?resize=300%2C178 300w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10494" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/calle-el-carmen/unnamed-12/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/04/unnamed-1.jpg?fit=512%2C303" data-orig-size="512,303" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="unnamed" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/04/unnamed-1.jpg?fit=512%2C303" /></div><p>INTRODUCCIÓN</p>
<p>El objetivo de este trabajo es, tras inventariar sumariamente el proceso de construcción de la sociedad local de la Margen Izquierda y Zona Minera, sugerir hipótesis o diseñar escenarios alternativos acerca del inmediato futuro de ese microcosmos híbrido y mestizo desde el punto de vista sociocultural que es el territorio de referencia. Con la especificidad propia de todo territorio local, incluso con las características que singularizan a éste dentro del más amplio Bilbao Metropolitano, pero también, y en definitiva, como toda ciudad contemporánea. Y más aún como réplica local de la arquetípica coketown originada por la industrialización, caracterizada por una heterogeneidad congénita -social, cultural y étnica- que la modernidad tardía no ha hecho sino incrementar en el escenario de la globalización. Exploraremos también esa concatenación de diversos niveles de la identidad colectiva, desde los agregados más básicos hasta los más inclusivos, porque en la Margen Izquierda y Zona Minera ser baracaldés, vizcaíno o vasco -por ejemplo- asume unos perfiles distintivos y singulares. Y las referencias patrimoniales que, a modo de puntos de anclaje de la memoria colectiva, pueden contribuir a legitimar esas identidades resignificadas por el proceso de un rápido cambio no exento de traumatismos.</p>
<p>La licencia metodológica que posibilita el ensayo permite estructurar nuestro discurso como mirada -o miradas- sobre la realidad no exenta de una cierta subjetividad del observador. La misma con la que un espectador crítico contempla, capta e interpreta las</p>
<p>imágenes de la exhibición cinematográfica. Y son varios filmes emblemáticos en la historia del cine, los que nos van a servir para articular los diferentes epígrafes de nuestro discurso, porque constituyen sendos epítomes y metáforas de diferentes -y sucesivas- tipologías de lo urbano: el poblado minerofabril, la ciudad moderna y la postmoderna. Cualquier producto de esa industria que es la «fábrica de sueños», cualquier película, es un relato que habla de relaciones sociales urbanas, expresando elocuentemente dimensiones vitales a menudo inaccesibles para el análisis sociocultural. Y más aún las aquí evocadas, todas ellas escenificadas en ese vasto plató que es el ecúmene urbano, el cual comprende tanto los «exteriores» virtuales de la ficción fílmica -zona minera de</p>
<p>Gales, metrópolis de Nueva York o de Los Ángeles -que nos sirven de referentes, como también el «estudio» o interiores de la Margen Izquierda y Zona Minera, nuestro territorio experiencial y concreto.</p>
<ol>
<li>¡Qué verde era mi valle!</li>
</ol>
<p>La Margen Izquierda y Zona Minera es un territorio de medianas dimensiones a escala local, sólo algo menor -con sus 127,3 km2 .- que el extenso valle y municipio de Carranza, en Las Encartaciones (Bizkaia). Comprendido entre los Montes de Triano, Sasiburu y Ganekogorta por el S.; la Ría de Bilbao con su Abra y el Mar Cantábrico, al N.; Castro Urdiales y su municipio por el O., el de Bilbao y el río Kadagua al E., alberga zonas diversas ecológica y paisajísticamente. Escenario y expresión de complejidad social y de particularismos locales ya en la sociedad tradicional, y posiblemente desde sus orígenes, pero articulados armónicamente como los fragmentos de un caleidoscopio. Aquí se asentaron una anteiglesia vizcaína (Barakaldo) -dos con Alonsotegi-, una villa (Portugalete) y los Siete Concejos encartados del Valle de Somorrostro, todas las expresiones posibles de la ordenación territorial y la institucionalización a escala local en la Bizkaia tradicional.</p>
<p>En la sociedad tradicional que precede a la industrialización sus gentes fueron básicamente aldeanos, al propio tiempo que mineros o pescadores; pero también ferrones, carboneros, pastores, arrieros y marinos. Si el euskera subsiste, en un Barakaldo bilingüe, hasta el último tercio del siglo XIX, al otro extremo del valle -Muskiz, Abanto-Zierbena- el castellano emite ya sus primeros balbuceos altomedievales como pidgin romance; y en las poblaciones de centro de la zona, se da un gradiente de situaciones intermedias, temporal y espacialmente.</p>
<p>Sin embargo, un tupido entramado de afinidades predomina sobre las diferencias. Se trata, más allá de la interacción socioeconómica y de los espacios mancomunados -Montes de Triano-, de los estilos de vida compartidos, y de un sustrato común de rasgos supralocales de la cultura popular, que precede a la industrialización o emerge con ella. Por ejemplo: las peculiares jotas; las cuestaciones infantiles o moceriles: aguilandos (aguinaldos) o cantas de Reyes, carnestoliendas, Santa Águeda; modalidades deportivas como los bolos a cachete, privativos de la zona; o un peculiar léxico emparentado con sus homólogos castreño, encartado o bilbaíno. Rasgos cuyos restos o permanencias forman parte del patrimonio cultural de la zona y, muchos de ellos, algo más desdibujados en los municipios periféricos: Muskiz y Alonsotegi.</p>
<p>Otros, aun compartidos con el conjunto de Las Encartaciones y comarcas colindantes (Castro &#8211; Guriezo, valles del Asón y de Mena), como el juego del pasaba/o, y las competiciones de barrenadores con el resto de la zona minera -Galdames, Sopuerta y Setares (Mioño)-, contribuyen a perfilar una cierta peculiaridad de esta subcultura de ámbito local-comarcal.</p>
<ol start="2">
<li>De Luces de la ciudad a Metrópolis</li>
</ol>
<p>El imaginario popular concibe este territorio como parte de un cosmos feérico poblado por enemiguillos, trasgos y otros duendes, por brujas y númenes diversos, y como escenario de apariciones de almas en pena y de seres sacrales o diabólicos, desde La Magdalena en su cueva de Urállaga hasta el Diablo en el puente de Kastrexana; unos y otros se enseñorean de estradas, encrucijadas, fuentes, campas, peñas, cuevas e incluso minas. Esta mitología menor se prolonga hacia un universo creencial articulado en tomo a los rituales y prácticas propios de la religiosidad popular y/o eclesial, y hasta las advocaciones de su panteón objeto de culto local: Santa Águeda, San Roque, Santa Lucía o el Socorro.</p>
<p>Las luces de la razón primero y el resplandor de los altos hornos después, iluminan la penumbra del ideario y del territorio de la sociedad local tradicional, progresivamente desencantado éste y literalmente quebrantado por el impacto de las actividades extractivas, industriales y urbanas. Los trabajadores de esa nueva fragua de Vulcano que son los hornos altos y los astilleros, esclavos de los cien oficios descritos por Gregorio San Juan, viven encadenados al trabajo cotidiano y proyectan sus anhelos en una futura emancipación. Con la industrialización se inaugura un periodo de certidumbres, proporcionadas por una nueva religión civil, que postula la firme y positiva creencia en el progreso, en una evolución irreversible, y en un destino de la historia, sea éste el de la sociedad del bienestar o el del socialismo. Sin embargo, la ruptura no es absoluta, porque el nuevo universo de valores y creencias coexiste con la sacralidad precedente, en sus versiones de religiosidad popular y/o eclesial. Status quo no exento de conflictos, como el latente anticlericalismo, el creciente antirritualismo materializado como incumplimiento de los· ritos de paso católicos -bautizo, matrimonio, funeral- que se</p>
<p>traducirán en brotes de iconoclastia, anticlericalismo y quema de templos ya durante el periodo republicano.</p>
<p>Las profecías se autocumplen en un breve lapso de tiempo, y las nuevas Casandras no auguran la destrucción de ciudades, sino la creación de otras nuevas sobre las aldeas ribereñas de la Ría o en los baldíos mancomunados de los Montes de Triano. Es así como</p>
<p>Antonio de Trueba afirma, en 1872, ante el escepticismo de sus coetáneos:</p>
<p>«Antes que los muchachos</p>
<p>lleguen a viejos</p>
<p>seréis siete ciudades</p>
<p>Siete Concejos»</p>
<p>Y, quince años después, puede constatar que su hipérbole se ha convertido en realidad para todo el valle de Somorrostro, la villa de Portugalete y la anteiglesia de Barakaldo, donde ya agoniza el mundo tradicional y emerge una nueva sociedad urbana e industrial. Este coetáneo de los primeros pasos del proceso pudo, incluso, prever la integración de la subcomarca en el «valle de Bilbao», germen de la futura zona metropolitana en la que aquélla se integrará. Gentes recién inmigradas, de procedencias muy diversas, y autóctonos forman asentamientos de nueva creación, a pie de fábrica o de mina, con la</p>
<p>consiguiente desorganización del hábitat: barrios obreros como El Desierto, Lutxana y Urbinaga, o poblados mineros como La Arboleda, Larreineta, Matamoros, Barrionuevo y Gallarta. En este último caso sobre terrenos propiedad de las respectivas compañías mineras o bien comunales. Además de estas poblaciones, mineras o fabriles, también crecen por análogos motivos pequeños núcleos rurales preexistentes, como Burtzeña, Retuerto, El Regato (Eskauriza y Urkullu), La Escontrilla, Ortuella, Urioste, Las Carreras, Putxeta, Somorrostro y Pobeña.</p>
<p>Las Luces de la Ciudad, de ese ámbito pletórico de ideas, técnicas y energías disipan las tinieblas del mundo tradicional creando metafóricamente la sensación de vida urbana; y, en sentido literal, el alumbrado eléctrico despeja los temores nocturnos propios del mundo rural y de la ciudad preindustrial. La acción combinada de estos factores desencadena cambios políticos, económicos y socioculturales.</p>
<p>Como en las restantes zonas mineras e industriales europeas, el desarraigo y la desestructuración de los diversos modelos tradicionales de origen, se traducen en anomía y conflictividad intragrupales. Sin embargo, la homogeneidad social de estas comunidades locales y de su estructura ocupacional, la densidad -física y social- del hábitat dominado, como todo el paisaje, por la presencia de una empresa a menudo única, y la gran visibilidad social, contribuyen a articular una nueva identidad colectiva de ámbito local a partir de aspectos de la vida cotidiana que sus miembros comparten; desde la solidaridad en el trabajo hasta los vínculos sociales de vecindad, de conocimiento recíproco y de amistad. En un contexto dialéctico en el que el paternalismo patronal se entrevera con las más crudas expresiones de la lucha de clases.</p>
<p>Los precitados vínculos se activan en espacios públicos de sociabilidad como la taberna, el chacolí y el carrejo de bolos para los hombres; la fuente, el lavadero y la costura para las mujeres; el baile y el ciclo festivo, o las sedes asociativas, para todos.</p>
<p>Como también en los ámbitos rituales del convivial propios del ciclo festivo local y supralocal. Estilos de vida, trabajo, valores y creencias compartidas de mineros y obreros fabriles, definen una subcultura específica de cada comunidad local, perfilando niveles de identidad colectiva más inclusivos.</p>
<p>Como los del monte se identificó colectivamente a los pueblos y a las gentes de la zona minera. En torno a las instancias de socialización políticas y sindicales, de la prensa obrera, de rituales y símbolos como el 1º de Mayo y la bandera roja, de la solidaridad en los conflictos, surge una identidad de clase obrera, cuyo ámbito es nacional-estatal y virtualmente internacional. Articulada a nivel formal en los centros obreros -después casas del pueblo- socialistas y los ateneos libertarios; mientras que en torno a los batzakis y euskal etxeak se estructuran la identidad étnica vasca y el imaginario nacionalista. Y es que en esta zona, urbana y castellanófona, en sus aglomeraciones industriales y enclaves mineros, junto con la inmediata villa de Bilbao y sus barrios populares, nacen los modernos movimientos sociales de la industrialización: el socialismo, el minoritario anarquismo, más la escisión comunista de aquél; el nacionalismo por su parte, aunque no hegemónico, tiene aquí fuertes puntos de anclaje, y de esta conurbación obrera emergerán sus expresiones más innovadoras durante el primer tercio de siglo veinte.</p>
<p>Las expresiones públicas de sociabilidad y los rituales festivos de la industrialización también contribuyen a estrechar los vínculos e identidades intra e interlocales, mediante contraposición de cada nosotros con los otros. E incluso contribuirán a mantener la ficción de identidad, activando ritualmente símbolos vinculados a la memoria colectiva y soslayando la evidencia de los cambios. Función que cumplen las competiciones de bolos a cachete, entre jugadores de distintos barrios y carrejos, y el fútbol una vez convertido éste en deporte de masas. Como también el estructurado sistema de bailes públicos en nuestras plazas, las fiestas patronales de cada núcleo o las comparsas itinerantes de los carnavales urbanos que recorren estos pueblos desde 1901. Sin olvidar las grandes romerías de ámbito supralocal: Cruces, Santa Águeda (Kastrexa-</p>
<p>na), San Roque (El Regato), La Magdalena (Urallaga/La Arboleda), Santa Lucía (Sanfuentes) y El Socorro (Pobeña); distribuidas espacialmente por la periferia rururbana de la zona y temporalmente a lo largo del ciclo anual, desde febrero hasta septiembre. Todas ellas articulan un sistema unificado de esparcimiento y cortejo juveniles, siendo además escenario de las rivalidades y peleas entre cuadrillas de diferentes pueblos primero, y también de distintas ideologías después. Con la postguerra perdurará el primer tipo de rivalidades y, a partir de la transición las que sobreviven con un ámbito supralocal -Santa Agueda y La Magdalena- se convertirán en sendos lugares y fechas rituales de encuentro y sociabilidad para las gentes atrae su poder de convocatoria.</p>
<p>La cultura popular gestada en esta zona metropolitana somete a una intensa aculturación urbana a las comarcas del ámbito rural circundante, tanto Las Encartaciones como Txorierri y Uribe, actuando tomo foco difusor de la modernización. La difusión de los cambios a partir de esta Errekartia vizcaína -trasunto de la Mesopotamia bíblica- y de otros núcleos urbanos vascos, será percibida por Barandiarán y sus primeros discípulos, ya en 1924, en términos de desestructuración de una sociedad idealizada como patriarcal réplica de la Jerusalén celestial.</p>
<p>José Ignacio Homobono</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>http://ezagutubarakaldo.net/margen-izquierda-y-zona-minera-bizkaia-un-escenario-del-cambio-social-i/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">11416</post-id>	</item>
		<item>
		<title>RECORRIDO HISTÓRICO 7: Cabalgando hacia el siglo XX</title>
		<link>http://ezagutubarakaldo.net/recorrido-historico-7-cabalgando-hacia-el-siglo-xx/</link>
					<comments>http://ezagutubarakaldo.net/recorrido-historico-7-cabalgando-hacia-el-siglo-xx/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 30 Jul 2026 06:49:22 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Demografía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Recorridos]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://ezagutubarakaldo.net/?p=10691</guid>

					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div>La recién estrenada industria en nuestro entorno motivó, como estamos viendo, una serie de cambios como no se habían conocido en todos sus años de existencia. Estos cambios afectaron a todos sus ámbitos vitales. En este itinerario queremos mostrar algunos de ellos como son la demografía, la economía, la sociedad y el urbanismo. Con los [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div><p>La recién estrenada industria en nuestro entorno motivó, como estamos viendo, una serie de cambios como no se habían conocido en todos sus años de existencia. Estos cambios afectaron a todos sus ámbitos vitales. En este itinerario queremos mostrar algunos de ellos como son la demografía, la economía, la sociedad y el urbanismo. Con los datos que aportamos, tomados de diversas fuentes, asentamos los rasgos fundamentales de los inicios del siglo XX que, con algunas modificaciones configurarán el Barakaldo actual.</p>
<p><strong>&nbsp;</strong><strong>1.- DEMOGRAFÍA</strong></p>
<p>1.1. <u>Los datos: población de hecho.</u></p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="200">Evolución de la Población</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="89"><strong>AÑOS</strong></td>
<td width="100"><strong>POBLACIÓN</strong></td>
<td width="121"><strong>MORTALIDAD</strong>%<sub>0</sub></td>
</tr>
<tr>
<td width="89">1877</td>
<td width="100">5.061</td>
<td width="121">22,7</td>
</tr>
<tr>
<td width="89">1887</td>
<td width="100">9.249</td>
<td width="121">39,3</td>
</tr>
<tr>
<td width="89">1900</td>
<td width="100">15.013</td>
<td width="121">30,5</td>
</tr>
<tr>
<td width="89">1910</td>
<td width="100">19.249</td>
<td width="121">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="89">1920</td>
<td width="100">26.906</td>
<td width="121">19,1</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>1.2 <u>Causas del crecimiento</u>: debemos achacarla a la mayor fecundidad de los matrimonios proletarios, al crecimiento vegetativo y las sucesivas oleadas de inmigrantes.&nbsp; La mortalidad, no obstante, es muy elevada como consecuencia de las deficientes condiciones de higiene y alimentación, hacinamiento en las viviendas, duras condiciones del trabajo (especialmente en las actividades extractivas), enfermedades epidémicas (el cólera morbo de 1885<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a> y 1893<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a> y&nbsp; la gripe de 1918), escasos avances sanitarios, excesivas horas de trabajo… La mortalidad infantil será especialmente importante. Con motivo de la peste de 1885 el Alcalde, D. José Ramón Gastaca, dicta una serie de medidas conducentes a paliar sus efectos y añade una serie de datos sobre la situación cotidiana: “<em>Obligación a los dueños o arrendatarios de las casas sitas en la jurisdicción de proceder al reconocimiento, limpieza y desinfección de sus viviendas; no se permite en los puntos de Luchana y Desierto depositar basura ni desperdicio o residuo de ninguna clase en la vía pública; orden a los propietarios de que en cada casa no haya más habitantes que en proporción de dos personas por cada pieza o alcoba; se recomienda el blanqueo de las casas; se prohíbe que los cerdos discurran por los puntos poblados de la anteiglesia</em>”<a href="#_ftn3" name="_ftnref3">[3]</a>.</p>
<p>Es, sobre todo, el alza de la natalidad el responsable principal del ascenso poblacional. Los datos del crecimiento vegetativo son los siguientes: 1876-1880: 318; 1881-1885: 345; 1886-1890: 411; 1891-1895: 1044; 1896-1900: 1070. Junto a la natalidad debemos añadir la inmigración que comenzará a ser importante y se ubicará en los nuevos barrios obreros. La mayoría de los inmigrantes, varones y solteros de menos de treinta años, procederá del ámbito de las provincias limítrofes (Guipúzcoa, Álava, Cantabria y Burgos) y en menor importancia de Asturias, León, Palencia, Valladolid, Segovia, Soria, Rioja y Navarra.&nbsp; El total de Castilla la Vieja llegará al 22%.</p>
<p>La esperanza de vida se multiplica por dos en el periodo aunque bien es cierto que había bajado notoriamente tras la guerra carlista y los primeros años de la industrialización: 1890 (22,8 años), 1895 (29 años), 1930 (55 años)<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a>. Esta mejora de la esperanza de vida tiene que ver, en gran medida, con el descenso de la mortalidad motivado por las mejoras nutricionales experimentadas a lo largo del periodo. “<em>A lo largo de los años ochenta del XIX las subsistencias consumidas fueron escasas: pan, legumbres, carne, aceite, bacalao, vino y arroz… A comienzos de la década de los noventa se incorporan la carne de cerdo, bebidas como el txakolí o la sidra, legumbres como las judías, habas, lentejas o berzas y se consolidan el bacalao y las patatas. Superado el ecuador del primer decenio aparecen otro tipo de artículos como el petróleo, carbón, leña, velas, fluido eléctrico y jabón. Pero es de destacar la presencia de productos como el azúcar, embutidos, café, achicoria y especialmente la incorporación a la dieta cotidiana del pescado fresco, la leche y los huevos</em>”<a href="#_ftn5" name="_ftnref5">[5]</a></p>
<ol start="2">
<li><strong> ECONOMIA</strong></li>
</ol>
<p>2.1. <u>El sector primario</u></p>
<ol>
<li>a) Hectáreas cultivadas<a href="#_ftn6" name="_ftnref6">[6]</a></li>
</ol>
<p><strong>&nbsp;</strong></p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="84">&nbsp;</td>
<td width="84"><strong>TRIGO</strong></td>
<td width="96"><strong>MAIZ</strong></td>
<td width="96"><strong>TOTAL<a href="#_ftn7" name="_ftnref7">[7]</a></strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="84">1871</td>
<td width="84">123</td>
<td width="96">246</td>
<td width="96">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="84">1884</td>
<td width="84">&nbsp;</td>
<td width="96">&nbsp;</td>
<td width="96">199</td>
</tr>
<tr>
<td width="84">1893</td>
<td width="84">29</td>
<td width="96">50</td>
<td width="96">124</td>
</tr>
<tr>
<td width="84">1899</td>
<td width="84">33</td>
<td width="96">47</td>
<td width="96">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="84">1907</td>
<td width="84">&nbsp;</td>
<td width="96">&nbsp;</td>
<td width="96">&#8211; 124</td>
</tr>
<tr>
<td width="84">1919</td>
<td width="84">14</td>
<td width="96">¿?</td>
<td width="96">&nbsp;</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p><strong>&nbsp;</strong></p>
<ol>
<li>b) Datos de producción<a href="#_ftn8" name="_ftnref8">[8]</a></li>
</ol>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="84"><strong>&nbsp;</strong></td>
<td width="84"><strong>TRIGO</strong></td>
<td width="96"><strong>MAÍZ</strong></td>
<td width="96"><strong>TXACOLÍ</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="84">1871</td>
<td width="84">1.345 h.</td>
<td width="96">584 h.</td>
<td width="96">&nbsp;</td>
</tr>
<tr>
<td width="84">1877</td>
<td width="84">&nbsp;</td>
<td width="96">&nbsp;</td>
<td width="96">18.784 c.</td>
</tr>
<tr>
<td width="84">1893</td>
<td width="84">400 h.</td>
<td width="96">1995 h.</td>
<td width="96">1.600 h.</td>
</tr>
<tr>
<td width="84">1899</td>
<td width="84">81 q.</td>
<td width="96">56 q.</td>
<td width="96">1.141 h.</td>
</tr>
<tr>
<td width="84">1907</td>
<td width="84">&nbsp;</td>
<td width="96">&nbsp;</td>
<td width="96">580 h.</td>
</tr>
<tr>
<td width="84">1919</td>
<td width="84">196 q.</td>
<td width="96">¿?</td>
<td width="96">&nbsp;</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<p>Como puede observarse con facilidad el descenso tanto de las hectáreas cultivadas como de la producción es evidente, salvo algunos repuntes coyunturales. La implantación de industrias en un espacio no demasiado grande y, en algunos casos, en competencia con el agrario (minas, sobre todo) será la causa más importante de la situación. El descenso de la producción de txacolí viene, además, motivado por diversas “epidemias”: a mediados de siglo el “oidio” (hongo parásito), a partir de&nbsp; 1884 el “mildiou”<a href="#_ftn9" name="_ftnref9">[9]</a> y a finales de siglo XIX el “gusanillo”. Pero no serán éstos los únicos factores… la ruina definitiva vendrá motivada, como para el caso del trigo y de maíz, por el fenómeno industrial.</p>
<ol>
<li>c) La Cabaña ganadera<a href="#_ftn10" name="_ftnref10">[10]</a></li>
</ol>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="107">&nbsp;</td>
<td width="56"><strong>1865</strong></td>
<td width="63"><strong>1877</strong></td>
<td width="62"><strong>1892</strong></td>
<td width="59"><strong>1896</strong></td>
<td width="57"><strong>1907</strong></td>
<td width="56"><strong>1910</strong></td>
<td width="58"><strong>1920</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="107">Caballar</td>
<td width="56">212</td>
<td width="63">50</td>
<td width="62">51</td>
<td width="59">69</td>
<td width="57">114</td>
<td width="56">110</td>
<td width="58">36</td>
</tr>
<tr>
<td width="107">Mular</td>
<td width="56">133</td>
<td width="63">30</td>
<td width="62">23</td>
<td width="59">29</td>
<td width="57">121</td>
<td width="56">125</td>
<td width="58">70</td>
</tr>
<tr>
<td width="107">Asnal</td>
<td width="56">38</td>
<td width="63">20</td>
<td width="62">15</td>
<td width="59">15</td>
<td width="57">104</td>
<td width="56">113</td>
<td width="58">375</td>
</tr>
<tr>
<td width="107">Vacuno</td>
<td width="56">632</td>
<td width="63">350</td>
<td width="62">447</td>
<td width="59">524</td>
<td width="57">950</td>
<td width="56">970</td>
<td width="58">1565</td>
</tr>
<tr>
<td width="107">Lanar</td>
<td width="56">1437</td>
<td width="63">240</td>
<td width="62">692</td>
<td width="59">712</td>
<td width="57">534</td>
<td width="56">618</td>
<td width="58">2500</td>
</tr>
<tr>
<td width="107">Caprino</td>
<td width="56">386</td>
<td width="63">60</td>
<td width="62">15</td>
<td width="59">37</td>
<td width="57">337</td>
<td width="56">380</td>
<td width="58">555</td>
</tr>
<tr>
<td width="107">De cerda</td>
<td width="56">677</td>
<td width="63">300</td>
<td width="62">66</td>
<td width="59">78</td>
<td width="57">380</td>
<td width="56">395</td>
<td width="58">530</td>
</tr>
<tr>
<td width="107"><strong>TOTAL</strong></td>
<td width="56"><strong>3515</strong></td>
<td width="63"><strong>1050</strong></td>
<td width="62"><strong>1309</strong></td>
<td width="59"><strong>1464</strong></td>
<td width="57"><strong>2540</strong></td>
<td width="56"><strong>2711</strong></td>
<td width="58"><strong>5631</strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<p>El retroceso de 1877 es debido a la guerra carlista donde las requisitorias de ganado (como carne o como animales de tiro) por parte de ambos bandos a los vecinos de la anteiglesia fueron diarias. Los aumentos de comienzos de siglo, sobre todo del ganado caballar, mular y asnal, están relacionados con el acarreo de mineral y la alimentación.</p>
<p>Así, en 1892-93 en el somo de Santa Águeda había un rebaño de 92 ove­jas. En la cuenca del río Castaños —desde Olarte, por Ambía, Escauritza, Macerca y El Regato— la cabaña ovina se comprendía de 90 animales. Y en el entorno que se extiende por el Argalario y Arnabal (Santa Lucía, Mirandilla, Treskilotxa&#8230;) había 150. En estos lugares es donde predominan los pastos.</p>
<p>En el año 1937 sóló se reflejan tres lugares pastoriles por excelencia, ya que se hallan en las laderas de dos montañas, como son Arroletza y Argalario: así, en Santa Agueda había 2 rebaños con 5o ovejas, y cerca de la cima del se­gundo monte citado, 174 ovejas, repartidas en dos rebaños de Santa Lucía y Mi-randilla. En este año hay un rebaño de 70 ovejas en Uzkai, topónimo que no he podido localizar.</p>
<p>En 1938 se clasifica el censo con once rebaños, situados sus propietarios como residentes en El Regato, si bien, por los nombres de éstos, están comprendi­dos en Saratxo (Güeñes), Treskilotxa, Santa Lucía, Mirandilla y Sálgeta (Peñas Blancas), con un total de 590 ovejas. A éstos hay que añadir 87 de Retuerto (Ar-galario) y 5o de Cruces, que suponen un censó de 677 cabezas de ovino.</p>
<p>En 1943-44<sub>,</sub> extrayendo el número de cabezas lanares por la producción de lana, se ven reflejados los mismos nombres de ganaderos, añadiéndose algu­nos nuevos, pero con pocas cabezas ovinas —no más de 20—. Hay 476 ovinos, desglosados en 398 ovejas, 11 carneros y 57 corderas, observándose que en re­baños de más de 70 ovejas pasteaban con ellas 2 carneros. Había 10 pastores propietarios.</p>
<p>Transcurridos diez años, el censo registra 17 pastores, entre los que se in­cluyen residentes en territorio de San Salvador del Valle, motivado porque sus rebaños pastan en terrenos de Barakaldo, ya que sus domicilios se hallan en el límite entre los dos municipios. Son 95 ovejas de San Salvador del Valle pertene­cientes a las cercanías de Amaba! y a Burzako, en el confín del municipio mine­ro, lindando con Barakaldo y Galdames.</p>
<p>A los núcleos tradicionales de pastoreo de Argalario: Santa Lucía, Mi-randilla, Treskilotxa-Las Bordas, Olarte-Uraga, Las Julianas, Maskorta (Uzkorta) y El Regato se añaden Gorostiza y Retuerto, con 13 pastores y 66o ovejas en total, con mayoría de rebaños que tienen entre 45 y 80 cabezas.</p>
<p>En 1954, la tónica de rebaños es parecida, añadiéndose dos lugares nue­vos, Artegi y Basatxu y los de San Salvador del Valle están incluidos como de El Regato, por lo que hay 19 rebaños con 695 ovejas. En este año se observa que la media de cabezas por rebaño ha descendido entre 30 y 70 ovejas<a href="#_ftn11" name="_ftnref11">[11]</a>.</p>
<p>2.2. <u>El sector industrial</u></p>
<p>La ruptura con la tradicional “industria” siderúrgica relacionada con las ferrerías se rompe con la fundación, por parte de la familia Ybarra, de la fábrica de Nra. Sra. del Carmen en el año 1854 ubicada en la confluencia de los ríos Galindo y Nervión. A partir de este momento se instalarán en las proximidades la Fábrica de Hierro de Irauregui (1859, propiedad de Mwinckel, Arregui y Cía) y la Fábrica de Puerto Rico o Santa Águeda (Castrejana) a cargo de Facundo Chalbaud en 1863. El Carmen producía cinco veces más que la de Irauregui y dos terceras partes más que la de Puerto Rico. Mwinckel, Arregui y Cía reducía el mineral al estado de esponja, lo aglomeraba en afinerías y lo estiraba por medio de cilindros. Santa Águeda tenía un horno alto en el que se fundían los minerales con carbón vegetal, transformaba el hierro colado en dulce por medio de hornos de reverbero y estiraba el hierro por la presión de los cilindros<a href="#_ftn12" name="_ftnref12">[12]</a>. Las innovaciones técnicas, los cambios legislativos y la estratégica ubicación del municipio facilitaron el establecimiento de estas primeras empresas. Junto a estas tres “fundiciones” debemos señalar una escabechería<a href="#_ftn13" name="_ftnref13">[13]</a> en el barrio de Burceña que representó un intento frustrado de establecimiento de industrias alimentarias de nueva planta en Bizkaia.</p>
<p>Por otra parte, las fuentes económicas que posibilitaron esta implantación industrial fueron muy diversas. Una pequeña parte tuvo un origen minero mientras que el grueso de las inversiones procedió de capitales comerciales y financieros, de capitales coloniales repatriados y de la autocapitalización o beneficios generados por el propio sector siderúrgico<a href="#_ftn14" name="_ftnref14">[14]</a> especialmente derivado de la exportación del mineral.</p>
<p>Esta creciente exportación provocó que los antiguos métodos de transporte (caballerías y los pequeños embarcaderos de Galindo, Causo y Ugarte) sufriesen un cambio notorio. Tranvías aéreos, planos inclinados y ferrocarriles mineros sustituyeron a los primeros y los cargaderos de mineral en la propia ría del Nervión a los segundos. Son años en los que se levantan los ferrocarriles de Triano (1865), Orconera (1877), Franco-Belga (1880), el de Bilbao a Portugalete (1884), el de la Luchana Mining (1887) y, por último, el de la Robla (1898, que cruzaba por el barrio de Irauregui).&nbsp;</p>
<p>Gran parte de este esfuerzo se vio ralentizado por la última de las guerras carlistas. Finalizada ésta en 1876 se reanuda el proceso con nuevas energías alcanzando muy pronto resultados desconocidos hasta el momento. En 1878 se levanta junto a la ría, aguas debajo de El Desierto, la fábrica “San Francisco” (Francisco Martínez Rivas). En 1882 surge la Sociedad Altos Hornos y Fábricas de Hierro y Acero de Bilbao (promovida por los Ybarra, Zubiría, Villalonga y otros y que en 1886 conseguirá hacerse con la patente Bessemer en exclusiva para España); el mismo año la Sociedad Anónima de Metalurgia y Construcciones La Vizcaya (en la dársena de La Benedicta de Sestao y promovida por Víctor y Benigno Chavarri, Salazar, Gandarias, Durañona, Larrínaga y Olano). Un hecho clave, de todo ello, será la creación en 1902 de la sociedad Altos Hornos de Vizcaya como fusión de la Iberia, Altos Hornos de Bilbao y La Vizcaya. La fundación de esta gran siderurgia conllevó el establecimiento de otros sectores como el naval, químico, textil, cerámico y, sobre todo, metalúrgico.</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="559"><strong>RELACIÓN DE MINAS DE HIERRO EN EXPLOTACIÓN en 1898</strong><a href="#_ftn15" name="_ftnref15">[15]</a></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="156"><strong>Denominación</strong></td>
<td width="187"><strong>Paraje</strong></td>
<td width="215"><strong>Explotador</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="156">Juliana</td>
<td width="187">Arrabal</td>
<td width="215">Luchana Mining</td>
</tr>
<tr>
<td width="156">Carmen</td>
<td width="187">Burzaco</td>
<td width="215">Juan Anduiza</td>
</tr>
<tr>
<td width="156">Dificultosa</td>
<td width="187">Polberos</td>
<td width="215">Juan José Ribacoba</td>
</tr>
<tr>
<td width="156">Concepción</td>
<td width="187">Polberos</td>
<td width="215">Idem</td>
</tr>
<tr>
<td width="156">Fe</td>
<td width="187">Mentechu</td>
<td width="215">Sres. Gauchaza y Cía.</td>
</tr>
<tr>
<td width="156">Eusebio</td>
<td width="187">Mentechu</td>
<td width="215">Manuel Arostegui</td>
</tr>
<tr>
<td width="156">Amalia</td>
<td width="187">Zamundi</td>
<td width="215">Sres. Urquidi y Cía.</td>
</tr>
<tr>
<td width="156">Antón</td>
<td width="187">Zamaya</td>
<td width="215">Máximo Chávarri</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="558"><strong>RELACIÓN DE OTRAS ACTIVIDADES INDUSTRIALES en 1898</strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="163"><strong>Denominación</strong></td>
<td width="187"><strong>Paraje</strong></td>
<td width="208"><strong>Explotador</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="163">Tejera (arcillosa)</td>
<td width="187">Cruces</td>
<td width="208">V. Abín</td>
</tr>
<tr>
<td width="163">Tejera (arcillosa)</td>
<td width="187">Lutxana</td>
<td width="208">R. Salcedo</td>
</tr>
<tr>
<td width="163">Cantera (cayuela)</td>
<td width="187">Falda de Róntegui</td>
<td width="208">B. Barrutia</td>
</tr>
<tr>
<td width="163">Cantera (caliza)</td>
<td width="187">Regato</td>
<td width="208">J. Echavarría</td>
</tr>
<tr>
<td width="163">Arenas refractarias</td>
<td width="187">Cruces</td>
<td width="208">Ayto. Barakaldo</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="558"><strong>FÁBRICAS, INDUSTRIAS Y MINAS EN BARAKALDO en 1904</strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="166"><strong>Denominación</strong></td>
<td width="192"><strong>Objeto</strong></td>
<td width="199"><strong>Dueños</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="166">Sociedad A. H. Vizcaya</td>
<td width="192">Hierro y Acero</td>
<td width="199">Sociedad Anónima</td>
</tr>
<tr>
<td width="166">Sociedad Eléctr. Nervión</td>
<td width="192">Alumbrado</td>
<td width="199">Sociedad Anónima</td>
</tr>
<tr>
<td width="166">San José</td>
<td width="192">Cementos</td>
<td width="199">Víctor Ycaza Cía</td>
</tr>
<tr>
<td width="166">Nra. Sra. del Rosario</td>
<td width="192">Hierro y metales</td>
<td width="199">S. Goicoechea</td>
</tr>
<tr>
<td width="166">Sociedad Franco Belga</td>
<td width="192">Ferrocarril minero</td>
<td width="199">Sociedad Anónima</td>
</tr>
<tr>
<td width="166">Compañía Orconera</td>
<td width="192">Ferrocarril minero</td>
<td width="199">Cía. Anónima</td>
</tr>
<tr>
<td width="166">Luchana Mining</td>
<td width="192">Ferrocarril minero y minas</td>
<td width="199">Cía. Anónima</td>
</tr>
<tr>
<td width="166">Sda. Min. Alonsótegui</td>
<td width="192">Explotación de su coto</td>
<td width="199">Sociedad Anónima</td>
</tr>
<tr>
<td width="166">Sociedad Sta. Águeda</td>
<td width="192">Alambres</td>
<td width="199">Sociedad Anónima</td>
</tr>
<tr>
<td width="166">Alambres Cadagua</td>
<td width="192">Alambres</td>
<td width="199">Sociedad Anónima</td>
</tr>
<tr>
<td width="166">Vidarte y Cía</td>
<td width="192">Herramientas</td>
<td width="199">Vidarte y Cía</td>
</tr>
<tr>
<td width="166">Casimiro Zunzunegui</td>
<td width="192">Ladrillo</td>
<td width="199">C. Zunzunegui</td>
</tr>
<tr>
<td width="166">Arístegui Hnos.</td>
<td width="192">Tubos de gres</td>
<td width="199">Arístegui Hnos.</td>
</tr>
<tr>
<td width="166">Castillo y Cía</td>
<td width="192">Tubos de gres</td>
<td width="199">Castillo y Cía</td>
</tr>
<tr>
<td width="166">Rica y Hnos.</td>
<td width="192">Hilados</td>
<td width="199">Rica y Hnos.</td>
</tr>
<tr>
<td width="166">Máximo Chávarri</td>
<td width="192">Explotación de minas</td>
<td width="199">Máximo Chávarri</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<p>Junto a estas industrias nacen otras menores de cal hidráulica, jabón, hornos para cocer ladrillo, de fosfatos y colas, conserveras y pequeños talleres de fundición y ajuste.</p>
<p>Tras estos primeros años de enorme implantación de empresas se iniciará una larga crisis motivada por la superproducción y la competencia de los productos ingleses. En medio de la propia crisis la Primera Guerra Mundial (1914-1919) supondrá un paréntesis ya que los productos almacenados en años anteriores tendrán un fácil mercado. Finalizada la guerra la crisis se agudizará por el claro desfase tecnológico en que se vieron sumidas las empresas. En estos años se ubicarán en el municipio dos importantes sociedades dedicadas al sector químico: la Sociedad Maderas y Alquitranes (1913, Lutxana) y la Sociedad General de Industria y Comercio (1913, Lutxana). Posteriormente (1922) también se instalará en Lutxana&nbsp; la Sociedad Bilbaína de Productos Químicos<a href="#_ftn16" name="_ftnref16">[16]</a>.</p>
<p>El 13 de octubre de 1883 se inaugura la primera instalación de alumbrado eléctrico de Bizkaia. El recorrido iluminado partía del muelle de hierro de Portugalete y llegaba hasta el fondeadero del Desierto por ambas márgenes de la ría. La necesidad de centrales de producción es un hecho consecuente. En Barakaldo se construirá la Central Térmica de Burceña en 1907 en virtud de un contrato entre la Sociedad Hidroeléctrica Ibérica y la Sociedad de Tranvías y Electricidad de Bilbao aunque ya en 1894 se constituyó en Barakaldo la empresa “Eléctrica del Nervión”.</p>
<p>El número de trabajadores industriales creció de forma espectacular. En 1877 había un total de 824 obreros, lo que venía a representar el 16% de la población total, que trabajaban en las fábricas del Carmen y Olaechea y Cía. Pasado el tiempo, en la primera década del XX, los operarios fabriles y mineros de la localidad se situaron en los 4000 para ser ya, en 1913,&nbsp; 4744 los obreros activos<a href="#_ftn17" name="_ftnref17">[17]</a>.</p>
<p>En el Censo patronal y obrero de 1923 (en torno a 28.000 habitantes) existían 4718 trabajadores censados: 228 en industrias químicas, 647 en el ramo textil, 322 en transformaciones metálicas, 2655 en la siderometalurgia, 324 en el transporte, 118 en cerámica y cristalería, 132 en actividades comerciales. El resto en minas y canteras, construcción y edificación… El número de patronos ascendía únicamente a 116<a href="#_ftn18" name="_ftnref18">[18]</a></p>
<ol start="3">
<li><strong> SOCIEDAD</strong></li>
</ol>
<p>Las transformaciones descritas no estuvieron exentas de conflictos ya desde su implantación. Pueden verse reflejadas en la novela “El Intruso” (Blasco Ibáñez), en las memorias del sindicalista Constantino Turiel (“Recuerdo de mi vida y las luchas mineras”) o del más reciente “Nosotros los Ybarra”, de Javier Ibarra.</p>
<p>Algunos de los problemas detectados hacen referencia a diferentes situaciones, entre las que situamos:</p>
<ul>
<li>derivados del uso del agua: las empresas demandan agua “dulce” para sus necesidades. La construcción del embalse del Regato (1896), por ejemplo, tuvo una gran oposición y se hubo de recurrir a la expropiación forzosa…</li>
<li>derivados de los hornos de calcinación de mineral: afectan, sobre todo, al barrio del Regato. Ya desde 1906 encontramos indemnizaciones a vecinos del Regato (Bonifacio Urcullu: 391 pesetas por estropicio de 52 árboles cerezos, 11 manzanos y 3 castaños; Manuel Chavarri: 1167 pesetas por 71 castaños y 34 robles; José Mª Castaños: 1537 pesetas por el estropicio de una viña y 7 árboles (manzanos, cerezos y un melocotonero).</li>
<li>derivados de las industrias químicas: especial incidencia desde sus inicios hasta los años 1970: por peligrosidad (La Nitranita), por malos olores, por temor a los gases…</li>
<li>derivados de los abusos en la utilización de tierras: significativo puede ser el caso de Paulino Echavarri que hacía, literalmente, lo que le daba la gana a la hora de utilizar suelos para hacer caminos, etc… Las denuncias de vecinos ante el ayuntamiento son abundantes. Lo mismo podemos decir del uso de terrenos comunales para las minas de la zona de El Regato. También, lo hemos significado anteriormente, a la hora de la construcción de los pantanos: con el pantano de El Regato se vienen abajo tres molinos; con el de Gorostiza todo el barrio de Aranguren con su molino, ferrería, ermita de la Concepción y restos de la antiquisima casa-torre, amén de todos los caminos que unían el Argalario y Sasiburu.</li>
<li>derivados de la situación de las viviendas: la más interesante ocurre en mayo de 1905 con todos los visos de las “matxinadas” de Antiguo Régimen: p.e. los vecinos de la calle Arana, sobre todo mujeres, protestan por la carestía de los alquileres; se solicita una reducción amenazando con no pagar; los propietarios recurren a las autoridades (juez y fuerza pública), se radicaliza la situación (sacan sus muebles a la calle, se suma más gente), interviene la fuerza pública y hay 85 detenidos<a href="#_ftn19" name="_ftnref19">[19]</a>.</li>
<li>derivados de las situaciones laborales: 15 de julio de 1899: abandonan el trabajo 5000 obreros de La Vizcaya y Altos Hornos. Intervención del ejército. Motivos: subida salarial (solicitan un jornal de 4 pesetas al día)<a href="#_ftn20" name="_ftnref20">[20]</a>.</li>
<li>derivados de la situación escolar: “Locales inhabitables, maestros mal pagados, enorme exceso en las matrículas, muchos niños sin escuelas adonde acudir”<a href="#_ftn21" name="_ftnref21">[21]</a>.</li>
</ul>
<p>La jornada de trabajo en las minas de Bizkaia era por los años ochenta del siglo XIX de sol a sol. Tras la huelga de 1890 se redujo a 10-10.30 horas, con modificaciones estacionales y con los descansos acordados&nbsp; para las comidas. En 1910, y mediando una huelga general, se rebajó a nueve horas y media. En las fábricas la evolución de la jornada fue diferente. En 1877 se trabajaba en las fábricas del Carmen y Olaechea y Cía 12 horas diarias, de seis de la mañana a seis de la tarde. Todavía a principios de 1890, en muchos talleres de Altos Hornos de Bilbao, continuaba el mismo horario. A partir de ese año lo normal fue la jornada de 10 horas y media. Y así continuó hasta que en 1919 se implantó la jornada de ocho horas en toda España.</p>
<p>La mayoría de la población trabajadora cobraba tan sólo los días trabajados. Muy pocos, durante esta época, tuvieron la suerte de estar en nómina. Cobraban por ello jornales a la semana, quincena e incluso al mes. Las tareas en las minas y los destajos fueron formas típicas de intensificar una jornada ya de por sí extensa<a href="#_ftn22" name="_ftnref22">[22]</a>.</p>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="444"><strong>EVOLUCIÓN DE PRECIOS DE CONSUMO<a href="#_ftn23" name="_ftnref23">[23]</a></strong></td>
</tr>
</tbody>
</table>
<table>
<tbody>
<tr>
<td width="132">&nbsp;</td>
<td width="54"><strong>1893</strong></td>
<td width="54"><strong>1903</strong></td>
<td width="60"><strong>1918</strong></td>
</tr>
<tr>
<td width="132">Pan de trigo</td>
<td width="54">0,40</td>
<td width="54">0,40</td>
<td width="60">0,60</td>
</tr>
<tr>
<td width="132">Carne de vaca</td>
<td width="54">1,40</td>
<td width="54">1,80</td>
<td width="60">3,00</td>
</tr>
<tr>
<td width="132">Carnero</td>
<td width="54">1,00</td>
<td width="54">1,30</td>
<td width="60">0,90</td>
</tr>
<tr>
<td width="132">Tocino</td>
<td width="54">2,00</td>
<td width="54">&nbsp;</td>
<td width="60">3,60</td>
</tr>
<tr>
<td width="132">Bacalao</td>
<td width="54">1,00</td>
<td width="54">&nbsp;</td>
<td width="60">3,40</td>
</tr>
<tr>
<td width="132">Patatas</td>
<td width="54">0,10</td>
<td width="54">&nbsp;</td>
<td width="60">0,30</td>
</tr>
<tr>
<td width="132">Garbanzos</td>
<td width="54">0,45</td>
<td width="54">&nbsp;</td>
<td width="60">1,05</td>
</tr>
<tr>
<td width="132">Arroz</td>
<td width="54">0,50</td>
<td width="54">&nbsp;</td>
<td width="60">0,85</td>
</tr>
<tr>
<td width="132">Huevos</td>
<td width="54">&nbsp;</td>
<td width="54">0,95</td>
<td width="60">2,15</td>
</tr>
<tr>
<td width="132">Vino común</td>
<td width="54">0,50</td>
<td width="54">0,62</td>
<td width="60">0,70</td>
</tr>
<tr>
<td width="132">Aceite</td>
<td width="54">1,30</td>
<td width="54">1,20</td>
<td width="60">2,15</td>
</tr>
<tr>
<td width="132">Leche</td>
<td width="54">&nbsp;</td>
<td width="54">0,30</td>
<td width="60">0,40</td>
</tr>
</tbody>
</table>
<p>&nbsp;</p>
<p>La actividad sindical y obrera se inicia en Barakaldo con bastante retraso si tenemos en cuenta la fuerte implantación obrera que tiene el municipio. Las primeras asociaciones de socorros mutuos (sin ninguna intencionalidad política o sindical) fueron “La Primitiva” (1885) y “La Sociedad de Señoras de San Vicente de Paúl” (1889)<a href="#_ftn24" name="_ftnref24">[24]</a>. La primera Sociedad Obrera, como tal, fue la de “Oficios Varios” (1898) y la primera Agrupación Socialista se constituye en 1903.</p>
<p>La mayoría de los conflictos (al menos hasta 1914) tuvieron que ver con la grave crisis por la que pasa el sector minero e industrial que motiva la disminución de los salarios y los despidos. Todo ello traerá consigo el aumento del asociacionismo (la mayoría sindical y político): 1899 (Sociedad de Obreros laminadores, cilindreros y oficios similares), 1901 (Juventud Republicana, Centro Gallego, Círculo Republicano), 1903 (Agrupación Socialista, Cooperativa de Consumo de AHV, Socorros Mutuos Unión Democrática), 1904 (Juventud Socialista, La Esperanza, Centro Católico Obrero, La Unitaria, Peluqueros y Barberos, Círculo Republicano de Retuerto, Torneros y Cilindreros), 1905 (Colonia Burgalesa, Unión Obrera, Sociedad Tradicionalista, Nuevo Círculo Republicano, Batzoki Retuertotarra), 1906 (Colonia Aragonesa, Colonia Leonesa), 1907 (Juventud Vasca, El Iris), 1908 (Sociedad Mutualista, Centro Vasco, Unión Católica del Trabajo, Centro Obrero, La Flor de Barakaldo, Obreros Mineros del Regato, Sociedad de Obreros Mecánicos), 1909 (Sociedad de Caldereros de Vizcaya, Sociedad de Socorros Mutuos de Obreros Vascos), 1914 (Sindicato Metalúrgico)…La mayoría de las movilizaciones obreras de estos años estarán protagonizadas por el sector minero cuyas condiciones sociales y de trabajo eran infinitamente más duras que las de los empleados en las fábricas<a href="#_ftn25" name="_ftnref25">[25]</a>.</p>
<p>Finalizada la guerra mundial la contracción de la demanda europea sumió a la industria en una profunda crisis económica que hará del periodo 1918-1923 en el más conflictivo de la historia laboral de Bizkaia y Barakaldo. En 1919 se producen una serie de conflictos que preludian las movilizaciones posteriores, especialmente a partir de 1921 (en marzo había 483 obreros en paro forzoso y 309 con reducción de jornada); un año después eran 832 los obreros en paro forzoso y 320 con reducción de jornada&#8230;</p>
<p>Todo este periodo de movilizaciones obreras se saldó con el derrumbamiento del sistema político vigente. En 1923 la Dictadura del general Primo de Rivera ponía fin a la Restauración. Las restricciones impuestas por el nuevo régimen, unidas a la lógica apatía social derivada de las últimas y dramáticas movilizaciones condujeron a unos años de casi nula conflictividad laboral<a href="#_ftn26" name="_ftnref26">[26]</a>.</p>
<ol start="4">
<li><strong> URBANISMO</strong></li>
</ol>
<p>En el periodo que mostramos las barriadas de la anteiglesia son nueve: Irauregui (con Alday), Regato, Retuerto, Burceña (con Cruces y Llano), San Vicente, Landaburu (con Arrandi), Beurco, Luchana (con Vitoricha) y Desierto.</p>
<p>El principal cambio vino motivado por el asentamiento de un enorme contingente de población llegado con la intención de mejorar sus expectativas económicas en el nuevo paraíso industrial. Este suceso trajo consigo, en principio, una demanda de suelo urbanizable no previsto, unas construcciones inhabitables y unas condiciones de todo tipo infrahumanas. Las primeras viviendas obreras se instalarán junto a las fábricas (Desierto, Landaburu, Rageta y Zaballa) siendo sus promotores y propietarios los propios industriales: Uría, Murrieta, Ybarra, Paulino Echavarri… A través de la vivienda los patronos intentaron atraer, fijar y controlar su mano de obra. Las casas alquiladas garantizaron la disciplina de los obreros beneficiados y dinamitaron la solidaridad. En 1914, a través de la Sociedad Casas Baratas de Barakaldo y Sestao, de la que AHV era accionista mayoritario, el grupo Ybarra y la oligarquía entraron en el negocio de la construcción para obreros en la margen izquierda<a href="#_ftn27" name="_ftnref27">[27]</a></p>
<p>El aumento de la población y los primeros establecimientos industriales dan como resultado la configuración entre 1890 y 1930 del primer casco urbano de Barakaldo que en el padrón de 1893 se extiende por las calles Arana, Carmen, Estación, Ibarra, Lasesarre, Murrieta y Pormecheta. En ellas se ha ido construyendo viviendas vecinales cuyos principales dueños son Arana (250), Rodas (58) y Zunzunegui (54). Todas ellas de tres o cuatro alturas y, en ocasiones, de balcón corrido (“la bomba” –Ramón y Cajal-, Zunzunegui – Desierto-…).</p>
<p>El centro vital se desplaza de la zona interior (San Vicente) a la ría (Desierto–Plaza de Abajo) aunque las dependencias del Ayuntamiento se instalarán en la Plaza de Arriba. La zona del Desierto (pronto Plaza Vilallonga) se convierte en lugar de diversión, mercado municipal, escuela de Artes y Oficios, correos, cine, oficinas de Altos Hornos, estación de ferrocarril… Esta situación motivará bastantes protestas de los vecinos de San Vicente que acusarán al Ayuntamiento de favorecer en demasía al barrio del Desierto menospreciando la importancia “fundacional” que la zona de San Vicente había tenido en la primera configuración del territorio.</p>
<p>En los barrios hay que subrayar tres actuaciones privadas: a) la conformación de la Plaza de Lutxana en 1903 sobre los terrenos sobrantes de la promoción de viviendas realizadas por el constructor Garay; b) la articulación de la ciudad-jardín de Cruces por iniciativa de los promotores, Hermanos Calvo, en 1914; c) la apertura de las calles Francisco Gómez y San Vicente en el barrio de San Vicente por iniciativa de la sociedad de Casas Baratas de Bilbao y Sestao en 1916<a href="#_ftn28" name="_ftnref28">[28]</a></p>
<p>El número de casas pasa de 671 en 1884 a 919 en 1897 y a 1454 en 1920. El aumento en las primeras décadas es sumamente caótico por la inexistencia de una planificación constructiva. Es en 1889 cuando se concibe y reglamenta el planeamiento urbano del municipio y, un año después, Casto de Zavala elabora el primer plano urbano de la anteiglesia aunque sólo referido al barrio del Desierto y parte de Landaburu. “<em>El plano no solamente es un levantamiento de las edificaciones existentes, sino también un parcelario y en él se superponen con tinta sepia una trama urbana que intenta planificar la Anteiglesia desde el ferrocarril de Portugalete hasta lo que hoy es la Avenida Argentina y desde la calle Arrandi hasta la calle Zaballa y el barrio de Lasesarre, a base de una retícula imperfectamente ortogonal y ligeramente radial a partir del triángulo de la Herriko Plaza, cuyas calles aproximadamente señalaban las direcciones Norte-Sur y Este-Oeste. Las irregulares manzanas que se creaban, quedaban achaflanadas en sus cuatro esquinas y se generaban plazas en la actual Herriko Plaza, frente a la estación del ferrocarril, ante la iglesia del Desierto y en la entonces recién abierta carretera de Landaburu a San Vicente</em>”<a href="#_ftn29" name="_ftnref29">[29]</a>.</p>
<p>El plano de Casto de Zavala se vio reformado en los años 1907 (Santos de Zunzunegui) y en 1917 (Ismael de Gorostiza). A diferencia de los dos primeros que comprendían un kilómetro cuadrado aproximadamente, el de Gorostiza abarcaba todo el término jurisdiccional de Barakaldo con un total de 6.400.000 m<sup>2</sup>. En él se señalaban: los edificios municipales; la distribución de aguas procedentes de Yedal y Burzaco, de Azordoyaga, del Pantano y Eguliz; las 63 fuentes de agua potable puestas en servicio y las del Pantano que no precisaban potabilidad por surtir a lavaderos y mataderos; los tres depósitos de agua: uno en la cumbre del Róntegui, otro en la ladera NO del mismo monte, y el tercero en San Vicente; la red de tuberías, en total 21.716 metros; y el trazado de las cinco líneas férreas que cruzaban la jurisdicción.</p>
<p>La situación de las viviendas en las barridas (aunque la nota se aplica directamente al Desierto) queda descrita en el Noticiero Bilbaino: “<em>Es escandalosa, inmoral y sobre todo antihigiénica, la aglomeración de habitantes en las casas de este barrio por la escasez y carestía de las viviendas. Los primeros arrendatarios alquilan por ejemplo una habitación por veinte pesetas al mes (precisamente el alquiler más barato) y por no poder satisfacerlo admiten dos o más posaderos (así llaman a los pupilos) o uno o dos matrimonios. A los primeros les cobran mensualmente dos duros, por cuidarles la comida, la ropa y darles cama, con los segundos comparten la renta, de suerte que hay habitaciones compuestas de tres o cuatro piezas pequeñas en de viruelas donde viven diez, doce y más seres vivientes. Así es que este barrio está continuamente infectado de viruelas, difteria y otras enfermedades infecciosas y contagiosas</em>”<a href="#_ftn30" name="_ftnref30">[30]</a>.</p>
<p>A esta descripción podemos añadir la muy deficiente llegada de agua corriente a las casas. La mayor parte del agua consumida procedía del subsuelo sin tener en cuenta que era allí donde se descargaba buena parte de las deyecciones humanas procedentes de los pozos negros. La traída definitiva se realizó desde el Monte Mendibil aunque ya en 1890 se consideraba insuficiente. De hecho en 1889 algunos barrios muy poblados carecían todavía de ningún tipo de suministro. En 1903 únicamente setenta y ocho inmuebles disponían de agua potable (de un total de unos mil inmuebles) siendo en su mayoría los habitados por los ingenieros y empleados de AHV. En 1910 la situación no ha cambiado prácticamente en nada. El agua a domicilio seguía siendo un lujo a pesar de haberse aprobado el Reglamento para la Edificación y Reformas de los Edificios de la Anteiglesia de Baracaldo<a href="#_ftn31" name="_ftnref31">[31]</a>.</p>
<p>Sólo en los años veinte del mismo siglo comienzan a construirse en Barakaldo las primeras casas baratas (aunque en 1920 se contabilizan 250 caseríos<a href="#_ftn32" name="_ftnref32">[32]</a>) en las que, entre otras cosas, se aplican algunas ideas y normas enunciadas en años anteriores. Gracias a la aplicación de la Ley de Casas Baratas de 1921, que concedía importantes ayudas a la construcción, muchos trabajadores barakaldeses pudieron acceder a una casa en propiedad. Se constituyeron distintas cooperativas: Tranviarios (1922), Hogar Futuro (1923), Tribu Moderna (1923), Hogar Propio (1923), La Familiar (1925), La Esperanza (1925), etc… para edificar viviendas unifamiliares, aprovechando las ventajas económicas, que incluían, además de subvenciones públicas, ayudas para la urbanización, saneamiento, etc…<a href="#_ftn33" name="_ftnref33">[33]</a>.</p>
<p>Una excepción significativa son las Casas de la Compañía Orconera en Lutxana. Representan el primer ejemplo de garden-city que se desarrolla en el País Vasco del siglo XIX. Las casas se integran en un espacio más amplio que comprendía un extenso parque con un palacete central, talleres, oficinas, cine e instalaciones deportivas. Se construyeron para dar alojamiento a los empleados de la empresa<a href="#_ftn34" name="_ftnref34">[34]</a>. El maestro de obras, Manuel Otaduy, y su hijo Emilio Otaduy fueron los responsables de los cinco proyectos en calidad de técnicos de la compañía. Manuel Otaduy realizó los cuatro primeros chalets entre 1891 y 1901 y Emilio Otaduy el quinto en 1913. Los hogares reproducen el modelo de casa-jardín auspiciada por los ideólogos del urbanismo anglosajón en el siglo XIX. Retoman la idea de equilibrio entre espacio residencial y el esparcimiento, donde los espacios verdes tienen una consideración especial<a href="#_ftn35" name="_ftnref35">[35]</a></p>
<p>Las más importantes de las normas respecto a la vida municipal vienen recogidas en el Reglamento de Policía e Higiene de 1886<a href="#_ftn36" name="_ftnref36">[36]</a>,&nbsp; en las Ordenanzas de 1887 y en el Reglamento de la Guardia Municipal de 1919. El Reglamento insiste, en lo referente a la “calidad” de las viviendas, en algunos de los siguientes aspectos: altura, número de habitantes por metro cúbico de aire, ventilación constante, promiscuidad, tabicación, separación de animales, utilización de aguas potables, construcción de lavaderos municipales, recogida periódica de basuras, canalización de aguas sucias… No se consideran habitables cuevas, chozas y casas de tierra. Las de madera tendrán doble tabique.&nbsp;</p>
<p>► Las Ordenanzas de 1887 (que seguramente sustituyen a las primitivas de 1614) fueron redactadas y publicadas siendo Alcalde D. Tomás Begoña Garay. Su objetivo central es “conservar las buenas costumbres”. La mayor parte de su articulado hace referencia a cuestiones de orden público (tabernas, comportamiento en las calles…) o prohibir acciones que falten al respeto a la religión católica e instituciones públicas (blasfemar, jurar, conversar en las puertas de las iglesias…).</p>
<p>► El Reglamento de la Guardia Municipal de 1919 determina los aspectos del citado organismo: organizar dos secciones (diurna y nocturna), el número de sus componentes, organización y normativa de acceso a este cuerpo.</p>
<p>En resumen: la industrialización barakaldesa que tiene su impronta en este periodo trajo consigo una serie de fenómenos que repercutieron en un descenso significativo de la calidad de vida. En muy breve tiempo un tumultuoso enjambre de casuchas, almacenes, fábricas y tabernas fueron el marco del núcleo de habitación de mayor densidad del entorno. Los altercados nocturnos fueron constantes, especialmente en la zona minera y en los prostíbulos<a href="#_ftn37" name="_ftnref37">[37]</a> cuando se recibía la paga<a href="#_ftn38" name="_ftnref38">[38]</a>.&nbsp; Por otra parte, para los años 20 del mismo siglo está ya bastante definido el esqueleto básico del entramado de Baracaldo.</p>
<p>Ante esta problemática, además de las diferentes normativas, aparecen una serie de actividades benéfico-asistenciales cuyo objetivo directo será paliar algunas de las necesidades detectadas. El propio municipio creará la Junta de Beneficencia (1863) integrada por el Alcalde, el Teniente de Alcalde, los Regidores, los Síndicos, los curas párrocos y dos de los mayores pudientes de la anteiglesia. Su objetivo era, además de la practicidad, acabar con los abusos que se cometían tanto en la solicitud como en la concesión de auxilios. En 1906 se creó la Junta Municipal de Caridad, compuesta por el Alcalde-Presidente, dos concejales, el cura-párroco de San Vicente y tres vecinos de los diez que pagasen mayor cuota de suscripción voluntaria. Su objetivo era auxiliar a los pobres&nbsp; con residencia en la anteiglesia, al menos de ocho años, buscándoles trabajo y elevando su nivel moral por cuantos medios estuviesen a su alcance. En 1908 se constituye la Junta Local de Protección a la Infancia y Extirpación de la Mendicidad constituida por el Cura Párroco, el médico titular, el Juez Municipal, el maestro y maestra de primera enseñanza, dos padres de familia y un obrero. En 1916 se estableció&nbsp; la Junta de Beneficencia Domiciliaria que pretendía atender a los desvalidos del municipio en sus propios hogares bajo ciertas condiciones (carecer de bienes, ser notoriamente pobres y no tener parientes en situación de atenderles). En esta misma indicaremos que, en 1932, se creó la Junta de Protección a obreros sin trabajo. Añadiremos, por último, además de aportaciones en metálico y trabajos de infraestructura, la construcción del Hospital-Asilo de Róntegui (1902). Alojaba, además, la Casa de Maternidad y el Manicomio. En 1928, ante la reducción de algunas de sus funciones, añadirá otras nuevas como enfermería de epidemiados, albergue nocturno para pobres transeúntes y celdas para dementes pobres.</p>
<p>Junto a la preocupación municipal, la iniciativa privada. Destacan dos de ellas: la de Antonio Miranda y la de la empresa AHV. El primero dispuso en su testamento (1910) que el remanente de su herencia se invirtiera en la instalación y dotación de un asilo para ancianos pobres de la anteiglesia. La Junta directiva la constituían siete miembros: el párroco de San Vicente (como Presidente) y siete vocales (entre ellos el Alcalde; el resto nombrados por el albaceas). Sus estatutos fueron aprobados el 1 de septiembre de 1911<a href="#_ftn39" name="_ftnref39">[39]</a>. La preocupación “social” de la empresa AHV<a href="#_ftn40" name="_ftnref40">[40]</a> se plasma desde sus inicios: tres escuelas de instrucción primaria para sus obreros empleados, dos escuelas de artes y oficios, dos hospitales especiales, una capilla privada (Capilla de Carmen del Desierto) y la promoción de numerosas viviendas. Todo ello, aunque efectivo, no dejaba de tener una finalidad de control del mundo obrero de la propia empresa. Igualmente los Ybarra abrieron una escuela gestionada por la Sociedad de Socorros de la fábrica del Carmen (atendida por las Hijas de la Cruz al igual que lo hacían con el cuarto de socorro y el hospital con seis camas de la fábrica).</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Esta “peste” incidirá con especial dureza en el barrio obrero del Desierto (58% del total de afectados) quedando aislados los barrios rurales. Desde el 6 de octubre al 18 de noviembre fueron afectados por la epidemia 374 barakaldeses, de los cuales falleció un total de 114 personas.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Afectó a la anteiglesia desde el 25 de agosto hasta el 22 de octubre. Las defunciones provocadas por la peste fueron 57.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> IBÁÑEZ, M.: Barakaldo, DFB, 1994, pp. 136-137</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> GONZÁLEZ UGARTE, M.E.: “Mortalidad e industrialización en el País Vasco. Vizcaya, 1860-1939” en <em>Boletín de la Asociación de Demografía Histórica,</em> XII, 1, pp. 35-53.</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> PÉREZ CASTROVIEJO, P.: PÉREZ, P.: “Niveles de Bienestar de la población minera vizcaina. Factores que contribuyeron al descenso de la mortalidad, 1876-1936” p.10.</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> IBÁÑEZ, M.: Barakaldo, DFB, 1994, p.77</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> En el TOTAL se incluyen las hectáreas de Trigo, Maíz y Otros</p>
<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8">[8]</a> IBÁÑEZ, M.: Barakaldo, DFB, 1994, pp. 77 y 81. h=hectolitro. La media fanega vizcaína equivalía a 28, 46 litros. Respecto a la cántara vizcaína, Joseba Agirreazkuenaga aplica 16 litros.</p>
<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9">[9]</a> Se trata de dos <strong>enfermedades originadas por hongos</strong> diferentes, que actúan de forma diversa y que producen daños bien diferenciados y diferenciables. El mildiu está provocado por un hongo llamado <em>plasmapora viticola</em>. El oídio (también conocido como polvillo o cenizo), por el <em>uncinula necátor.</em></p>
<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10">[10]</a> IBÁÑEZ, M.: Barakaldo, DFB, 1994, p.88</p>
<p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11">[11]</a> Juan CORDÓN: “Pastoreo en los montes de Triano” en ETNIKER, 1987, Diciembre. pp.107-108</p>
<p><a href="#_ftnref12" name="_ftn12">[12]</a> IBÁÑEZ, M.: Barakaldo, DFB, 1994, p.144</p>
<p><a href="#_ftnref13" name="_ftn13">[13]</a> Su propietario era José Mª de Escauriza (mayor propietario agrícola de la anteiglesia. Parece alquilada a Lorenzo de Latorre desde una fecha próxima a 1860, se incluye en el censo de riqueza territorial de 1867 pero no aparece en 1877. RUZAFA, R.: “Resistencias y colaboraciones…p. 123.</p>
<p><a href="#_ftnref14" name="_ftn14">[14]</a> VILLAR, JE.: “Sectores productivos, empresas y patrimonio histórico de la industrialización de Barakaldo” en ARBELA 1998, Barakaldo, p. 15</p>
<p><a href="#_ftnref15" name="_ftn15">[15]</a> IBÁÑEZ, M.: Barakaldo, DFB, 1994, p.150 y siguientes para los cuadros.</p>
<p><a href="#_ftnref16" name="_ftn16">[16]</a> VILLAR, JE.: “Sectores productivos, empresas y patrimonio histórico de la industrialización de Barakaldo” en ARBELA 1998, Barakaldo, pp. 18-20</p>
<p><a href="#_ftnref17" name="_ftn17">[17]</a> PÉREZ CASTROVIEJO, PM.: “Cambios socio-laborales y niveles de vida durante la industrialización” en ARBELA 1998, Barakaldo, p.51.</p>
<p><a href="#_ftnref18" name="_ftn18">[18]</a> IBÁÑEZ, M.: Barakaldo, DFB, 1994, p.152</p>
<p><a href="#_ftnref19" name="_ftn19">[19]</a> Dice EL NOTICIERO BILBAINO el 4 de abril de 1889: “Es escandalosa, inmoral y sobre todo antihigiénica, la aglomeración de habitantes en las casas de este barro por la escasez y carestía de las viviendas. Los primeros arrendatarios alquilan por ejemplo una habitación por veinte pesetas al mes y por no poder satisfacerlo admiten dos o más posaderos. A los primeros les cobran mensualmente dos duros (por cuidarles la comida, la ropa y darles cama); con los segundos comparten la renta, de suerte que hay habitaciones compuestas de tres o cuatro piezas pequeñas donde viven diez, doce y más seres vivientes. Así es que este barrio está continuamente infestado de viruelas, difteria y otras enfermedades infecciosas y contagiosas”.</p>
<p><a href="#_ftnref20" name="_ftn20">[20]</a> Un desarrollo más amplio de esta problemática en OLABUENAGA, M.: “Barakaldo siglo XX: la ciudad fabril” en ARBELA, 2003, Barakaldo, pp. 27-34.</p>
<p><a href="#_ftnref21" name="_ftn21">[21]</a> “EL GALINDO”, 16-3-1925. En el Noticiero Bilbaino del 7 de marzo de 1889 se dice que “se trató del emplazamiento de las escuelas y el sr. Arquitecto D. Casto Zabala le señaló uno situado en el frontón actual propiedad del señor Begoña”.</p>
<p><a href="#_ftnref22" name="_ftn22">[22]</a> PÉREZ CASTROVIEJO, PM.: “Cambios socio-laborales y niveles de vida durante la industrialización” en ARBELA 1998, Barakaldo, pp.51-52.</p>
<p><a href="#_ftnref23" name="_ftn23">[23]</a> IBÁÑEZ , M.: Barakaldo, DFB, 1994, p.175</p>
<p><a href="#_ftnref24" name="_ftn24">[24]</a> Esta Asociación estuvo presidida por doña Rafaela de Ybarra. Su objetivo estuvo centrado en la asistencia a las familias pobres tanto monetaria como con diversos productos.</p>
<p><a href="#_ftnref25" name="_ftn25">[25]</a> IBÁÑEZ, M.: Barakaldo, DFB, 1994, p.161</p>
<p><a href="#_ftnref26" name="_ftn26">[26]</a> IBÁÑEZ, M.: Barakaldo, DFB, 1994, p.174</p>
<p><a href="#_ftnref27" name="_ftn27">[27]</a> RUZAFA, R.: “Los patronos levantaron se Baracaldo: el sentido de un crecimiento urbano antes, durante y después de la Restauración” en Eusko Ikaskuntza, Cuadernos de Sección: Historia-Geografía 21 (1993), pp. 287-300.</p>
<p><a href="#_ftnref28" name="_ftn28">[28]</a> PÉREZ DE LA PEÑA, G.: “Urbanismo y Arquitectura en Barakaldo entre 1855-1960” en ARBELA 1998, Barakaldo, p.43</p>
<p><a href="#_ftnref29" name="_ftn29">[29]</a> INSTITUTO POLITÉCNICO DE BARAKALDO. ”Vivienda obrera en el último tercio del s. XIX: el caso de Baracaldo”.V.I. Estudio, p. 75 (Mecanografiado e inédito). 1986.</p>
<p><a href="#_ftnref30" name="_ftn30">[30]</a> El Noticiero Bilbaino, 4 de abril de 1889</p>
<p><a href="#_ftnref31" name="_ftn31">[31]</a> NOVO, P.: “Agua potable a domicilio. ¿Una innovación? Los municipios de la Ría del Nervión en la transición del siglo XIX al XX” en <em>SCRIPTA NOVA</em>, Universidad de Barcelona, nº 69 (37) 2000.</p>
<p><a href="#_ftnref32" name="_ftn32">[32]</a> Estos caseríos básicamente estaban ubicados en Alday, Amézaga Cariga, Cruces, Gorostiza, Larrazabal, El Llano, El Regato, Ugarte, Urcullu y Zuazo.</p>
<p><a href="#_ftnref33" name="_ftn33">[33]</a> SIMÓN, P.: “San Vicente de Barakaldo”. BBK, Bilbao, 2001, p.248, nota 251.</p>
<p><a href="#_ftnref34" name="_ftn34">[34]</a> Constituyen el primer antecedente de las casas baratas, construidas en los años veinte, una extraordinaria conquista de la clase obrera vasca y que tanta trascendencia tuvieron en el devenir histórico de la vivienda obrera de Bizkaia antes de la guerra civil. Las casas formaban parte de un conjunto residencial y fabril más amplio que comprendía un extenso parque con un palacete central, talleres, oficinas, cine e instalaciones deportivas, todo ello desaparecido.</p>
<p><a href="#_ftnref35" name="_ftn35">[35]</a> VILLAR, E.: “La primera ciudad-jardín se derrumba”. Herriak, Bizkaia.</p>
<p><a href="#_ftnref36" name="_ftn36">[36]</a> El Reglamento es conjunto para los municipios de Barakaldo, Sestao, Portugalete, Santurce, San Julián de Musques, Galdames, San Salvador del Valle y Abanto y Ciérvana. Imprenta Provincial, Bilbao 1886.</p>
<p><a href="#_ftnref37" name="_ftn37">[37]</a> A final de siglo había en Barakaldo, al menos, dos prostíbulos: uno en el barrio de Zaballa (dirigido por Viviana Segura) y el otro en el barrio de Larrea (regentado por Leonor Pérez). IBÁÑEZ, M.: Barakaldo, DFB, 1994, p.185, nota 13.</p>
<p><a href="#_ftnref38" name="_ftn38">[38]</a> IBÁÑEZ, M.: Barakaldo, DFB, 1994, p.185</p>
<p><a href="#_ftnref39" name="_ftn39">[39]</a> A.M.B. A.13.2. Los candidatos debían tener más de 55 años, demostrar ser vecinos de Barakaldo y ser notoria su pobreza.</p>
<p><a href="#_ftnref40" name="_ftn40">[40]</a> Aunque no son propiamente una actividad benéfico-asistencial, sí debemos anotar la fundación por algunas empresas de “cooperativas de consumo” en las que se vendían artículos de primera necesidad a las familias obreras a precios inferiores a los del mercado. Destaquemos las de AHB en 1884 y de la Vizcaya en 1887.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>http://ezagutubarakaldo.net/recorrido-historico-7-cabalgando-hacia-el-siglo-xx/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">10691</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Las ferrerías de monte (una revisión bibliográfica) (III)</title>
		<link>http://ezagutubarakaldo.net/las-ferrerias-de-monte-una-revision-bibliografica-iii/</link>
					<comments>http://ezagutubarakaldo.net/las-ferrerias-de-monte-una-revision-bibliografica-iii/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 29 Jul 2026 06:26:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Industria]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://ezagutubarakaldo.net/?p=11414</guid>

					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="138" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?fit=300%2C138" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?w=800 800w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?resize=300%2C138 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?resize=768%2C354 768w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10422" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/el-pastor-de-ganekogorta-leyenda-barakaldarra/img_20211230_102310/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?fit=800%2C369" data-orig-size="800,369" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="IMG_20211230_102310" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?fit=800%2C369" /></div>CONCLUSIONES Un poco a modo de resumen y también de aclaración de aquellos puntos que hubieran podido no quedar suficientemente aclarados, convendría insistir en aquellas notas de importancia y que, en el fondo, son el motivo que nos ha impulsado a redactar estas líneas. Un aspecto a tener siempre en mente a la hora de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="138" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?fit=300%2C138" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?w=800 800w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?resize=300%2C138 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?resize=768%2C354 768w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10422" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/el-pastor-de-ganekogorta-leyenda-barakaldarra/img_20211230_102310/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?fit=800%2C369" data-orig-size="800,369" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="IMG_20211230_102310" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?fit=800%2C369" /></div><ol start="4">
<li>CONCLUSIONES</li>
</ol>
<p>Un poco a modo de resumen y también de aclaración de aquellos puntos que hubieran podido no quedar suficientemente aclarados, convendría insistir en aquellas notas de importancia y que, en el fondo, son el motivo que nos ha impulsado a redactar estas líneas.</p>
<p>Un aspecto a tener siempre en mente a la hora de utilizar las fuentes bibliográficas que abordan el tema de las ferrerías u hornos primitivos en el País Vasco, es que únicamente contamos, hasta el momento presente, con SUGERENCIAS, OPINIONES, «HIPOTESIS» elaboradas por diversos autores con intenciones, extensión en el tratamiento, criterios y rigor diferentes y como tales deben ser manejadas con la debida precaución, máxime si tenemos en cuenta que se trata de propuestas un tanto especiales porque carecemos de cualquiera de los posibles datos o razones que han conducido a su formulación:</p>
<p>En esta especial circunstancia se impone:</p>
<p>1) No hacer un uso indiscriminado de las opiniones de los autores analizados, independientemente del carácter que pudiera revestir su utilización, ya que con esta actitud se corre el riesgo, sin duda muy peligroso, de otorgar validez de hecho demostrado material o documentalmente a lo que sólo es una sugerencia, una idea más entre las muchas posibles que pueden arrojar luz ante nuestro desconocimiento de las primitivas estructuras para producir hierro.</p>
<p>En este sentido, se hace necesario huir tanto de las tendencias a primar unas opiniones sobre otras con actitudes selectivas que más tienen que ver con el «capricho» que con los juicios razonados, como de la búsqueda de difíciles síntesis conciliadoras en un intento, imprudente y problemático, de armonizar unas fuentes que se muestran contradictorias. Porque tratándose de opiniones personales todas son, en principio, igualmente aceptables, en tanto en cuanto no aparezcan los datos cuantitativa y cualitativamente necesarios que permitan validar una, varias, todas o ninguna de tales propuestas.</p>
<p>2) Hacer un alto en el camino y reflexionar respecto a la imagen que actualmente poseemos de las ferrerías de monte porque, personalmente, y a pesar de lo mucho publicado y debatido, no logramos disipar la sensación de que un desconocimiento casi absoluto se extiende sobre este aspecto de la vida de poblaciones pasadas.</p>
<p>Una actitud reflexiva que debe incidir fundamentalmente en el hecho de haber tratado de llenar vacíos con el único recurso a intuiciones personales sin acudir, al menos hasta donde nos es conocido, a nuevas metodologías que intenten aportar unas bases de conocimiento seguras y fiables. En este sentido, no deja de ser particularmente extraño la nula aplicación del MÉTODO ARQUEOLÓGICO si tenemos en cuenta la mencionada carencia de datos materiales o documentales que fundamenten los procesos de reconstrucción, las constantes alusiones de investigadores sobre la importancia de di-</p>
<p>cho método como medio más eficaz de conocimiento histórico y el auge que en la pasada década adquirió la denominada Arqueología «Industrial».</p>
<p>Hasta el momento presente, de la mano de la Arqueología, mejor o peor entendida, nos han llegado dos datos.</p>
<p>El primero, fruto de la casualidad, procede de Santander, del Ayuntamiento de Rasines, en el monte nombrado Pico de la Venera (divisoria de las provincias de Santander y Bizkaia) donde, en el afio 1931, se localizó un horno que: «consiste ese medio primitivo de fundir el hierro en un hoyo o cavidad cilíndrica, en forma de pozo, abierta en un afloramiento de mineral de hierro, de unos dos metros de profundidad por metro y medio de diámetro, en el cual estaban el mineral que extraían en trozos pequeños, mezclados con leña que quemaban dentro del horno. En él han aparecido dos o tres toneladas de hierro fundido en pequeños lingotes, una parte y otra a medio fundir. Los fragmentos de carbón aparecen sumamente diminutos en el fondo y parte superior del</p>
<p>horno».</p>
<p>El segundo nos los proporciona la excavación del asentamiento romano de Forua (Gernika. Bizkaia). En campañas sucesivas se sacaron a la luz dos tipos diferentes de hornos: «El primer tipo es el de los hornos de planta en forma de óvalo alargado. Excavados, sin cubrición, se mezclarían juntos combustible y mineral. La mayor parte de ellos no llevan puerta ni dama, lo que hace necesario desventrar el horno tras cada fusión. Una pequeña parte de los hallados en Forua han recorrido al empleo de la pendiente del terreno de modo que puedan extraer la escoria por la parte más baja ( &#8230;) El segundo tipo es el de planta circular. Lleva cubierta, tal vez de forma o en cúpula. Presenta dama para la oxigenación y laboreo del horno. La base del mismo se encuentra excavada en la tierra y aislada por un revestimiento interno de arcillas que se extienden por el fondo y las paredes, creando un receptáculo donde se introduce el mineral y el combustible».</p>
<p>Aún cuando tales noticias pudieran parecer muy sugerentes de cara a establecer consideraciones respecto a la validez o no de ciertas intuiciones y sugerencias aquí reseñadas, considerando siempre que son datos aún escasos y que cualquier utilización más allá de la de simple referencia es ciertamente prematura, el hecho de exponerlas aquí únicamente persigue llamar la atención, lo que en 1990 no debiera ser necesario, respecto a la utilidad del método arqueológico en el conocimiento de las estructuras y características de los hornos o ferrerías primitivas. Tal utilidad debe encontrar su aplicación en el planteamiento de proyectos de investigación concretos en tal campo de interés, porque el esperar a que el azar y la casualidad, como en los dos casos arriba mencionados, nos brinden los materiales necesarios para comenzar a conocer la realidad de las ferrerías de monte, aparte de ser un proceso lento, nunca ha sido el mejor recurso para la obtención y recogida de los datos.</p>
<p>Un aspecto más a considerar es el hecho de que la aplicación del método arqueológico parte con una considerable ventaja inicial como es la no necesidad de recurrir a una etapa previa de recogida de noticias y prospecciones a fin de localizar un posible yacimiento, puesto que desde antiguo se conocen los lugares donde es posible aplicarlo: los montones de escoria no hacen sino evidenciar que allí, en un entorno más o menos cercano, se transformó el hierro.</p>
<p>Únicamente una vez se hayan utilizado todas las posibilidades de obtener información y se encuentren reunidos los datos disponibles, se podrá comenzar a plantear, en sus justos términos, el tema de las primitivas ferrerías en el País Vasco.</p>
<p>José Luis Ibarra Álvarez</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>http://ezagutubarakaldo.net/las-ferrerias-de-monte-una-revision-bibliografica-iii/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">11414</post-id>	</item>
		<item>
		<title>VECINOS/AS DE BARAKALDO (A3)</title>
		<link>http://ezagutubarakaldo.net/vecinosas-de-barakaldo-a3/</link>
					<comments>http://ezagutubarakaldo.net/vecinosas-de-barakaldo-a3/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 28 Jul 2026 06:16:09 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Demografía]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://ezagutubarakaldo.net/?p=8742</guid>

					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="201" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2016/12/Apuko-3.jpg?fit=300%2C201" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2016/12/Apuko-3.jpg?w=800 800w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2016/12/Apuko-3.jpg?resize=300%2C201 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2016/12/Apuko-3.jpg?resize=768%2C514 768w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="8744" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/vecinosas-de-barakaldo-a3/apuko-3/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2016/12/Apuko-3.jpg?fit=800%2C535" data-orig-size="800,535" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4.5&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;PENTAX K10D&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1207390992&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;29.38&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;100&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.0055555555555556&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="apuko-3" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2016/12/Apuko-3.jpg?fit=800%2C535" /></div>ARANGUREN: Aranguren Aldecoa, Marí­a Antonia (t. 1657), hija de Antonio y Marina c. con Juan de Sobrado Rí­o Dueña del mayorazgo de Aranguren. Sus descendientes llevan el apellido Aranguren-Sobrado; Aranguren Aldecoa, Marí­a Francisca (t. 1657), hija de Antonio y Marina; Aranguren Alonsotegui, Martí­n (t. 1645), hijo de Domingo y Agueda c. con Agustina de Lorenzo; [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="201" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2016/12/Apuko-3.jpg?fit=300%2C201" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2016/12/Apuko-3.jpg?w=800 800w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2016/12/Apuko-3.jpg?resize=300%2C201 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2016/12/Apuko-3.jpg?resize=768%2C514 768w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="8744" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/vecinosas-de-barakaldo-a3/apuko-3/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2016/12/Apuko-3.jpg?fit=800%2C535" data-orig-size="800,535" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4.5&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;PENTAX K10D&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1207390992&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;29.38&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;100&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.0055555555555556&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="apuko-3" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2016/12/Apuko-3.jpg?fit=800%2C535" /></div><p><strong><a href="https://ezagutubarakaldo.net/?attachment_id=8744" rel="attachment wp-att-8744"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" data-attachment-id="8744" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/vecinosas-de-barakaldo-a3/apuko-3/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2016/12/Apuko-3.jpg?fit=800%2C535" data-orig-size="800,535" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4.5&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;PENTAX K10D&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1207390992&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;29.38&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;100&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.0055555555555556&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="apuko-3" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2016/12/Apuko-3.jpg?fit=800%2C535" class="alignleft wp-image-8744" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2016/12/Apuko-3.jpg?resize=330%2C221" alt="apuko-3" width="330" height="221" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2016/12/Apuko-3.jpg?w=800 800w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2016/12/Apuko-3.jpg?resize=300%2C201 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2016/12/Apuko-3.jpg?resize=768%2C514 768w" sizes="(max-width: 330px) 100vw, 330px" /></a>ARANGUREN</strong>: Aranguren Aldecoa, Marí­a Antonia (t. 1657), hija de Antonio y Marina c. con Juan de Sobrado Rí­o Dueña del mayorazgo de Aranguren. Sus descendientes llevan el apellido Aranguren-Sobrado; Aranguren Aldecoa, Marí­a Francisca (t. 1657), hija de Antonio y Marina; Aranguren Alonsotegui, Martí­n (t. 1645), hijo de Domingo y Agueda c. con Agustina de Lorenzo; Aranguren Barcena, Agustina (t. 1600), hija de Hernando y Francisca; Aranguren Barcena, Antonio (t. 1645 f. ya 1657), hijo de Hernando y Francisca c. con Marí­a Bañes de Beurco (?) c. con Marina de Aldecoa y Barco Dueño mayorazgo de Aranguren; Aranguren Barcena, Hernando (f. 1597), hijo de Hernando y Francisca cura en Barakaldo y Sestao. hº. de Tomás; Aranguren Barcena, Marí­a Bañes (t. 1600), hija de Hernando y Francisca c. con Pedro de Loredo-Vitoria; Aranguren Barcena, Marta (t. 1600), hija de Hernando y Francisca; Aranguren Barcena, Teresa (t. 1600), hija de Hernando y Francisca c. 1597 con Sancho de Uriarte; Aranguren Barcena, Tomás (citado 1600), hijo de Hernando y Francisca; Aranguren Beurco, Agueda (t. 1576), hija de Antonio y Marí­a Bañes c. con Lope de la Puente; Aranguren Beurco, Antonio (t. 1613 en Indias), hijo de Antonio y Marí­a Bañes c. con Isabel de Perea Dueño del mayorazgo de Zubileta. Vecino Mérida, Nuevo Reino de Granada, en Indias;&nbsp; Aranguren Beurco, Hernando (1540 f. 1624), hijo de Antonio y Marí­a Bañes 1c. con Marí­a Saez de Aedo (en Castro) 2c. con Francisca de la Bárcena Dueño del mayorazgo de Aranguren; Aranguren Beurco, Juan (t. 1556), hijo de Antonio y Mari Bañes fraile; Aranguren Beurco, Mari Bañes (t. 1556), hija de Antonio y Mari Bañes; Aranguren Beurco, Mari Pérez (t. 1556), hija de Antonio y Mari Bañes; Aranguren Beurco, Marta (f. 1576), hija de Antonio y Marí­a Bañes; Aranguren Beurco, Teresa (f. 1600), hija de Antonio y Mari Bañes c. con Juan de Lambarri (Molinar,Gordejuela); Aranguren Cenarro (Senarro), Domingo (t. 1699), hijo de Ignacio y Aparicia (Gí¼eñes) c. con Josefa de Zaballa; Aranguren Escauriza, Antón (t. 1605 de poca edad), hijo de Iñigo y Marí­a Saez; Aranguren Escauriza, Domingo (t. 1605 de poca edad), hijo de Iñigo y Marí­a Saez; Aranguren Escauriza, Yñigo (t. 1605 de poca edad), hijo de Iñigo y Marí­a Saez; Aranguren Lorenzo, Ignacio Antonio (1645), hijo de Martí­n y Agustina; Aranguren Montaño, Juan (t.1597), hijo de Juan y Marí­a; Aranguren Montaño, Marí­a Francisca (t. 1694), hija de Francisco y Mencia; Aranguren Perea, Melchor (1587 t. 1628 ausente en Indias), hijo de Antonio e Isabel c. con Marí­a Pérez de Santurce Anuncibay. Regidor del Señorí­o de Vizcaya en 1617; Aranguren Salazar, Mateo (1616 Abando), hijo natural de Melchor e Isabel; Aranguren-Sobrado, Fernando (t. 1693), hijo de Juan de Sobrado y Marí­a Antonia de Aranguren c. con Teresa de Edilla; Aranguren-Sobrado Durán, Marí­a Josefa (t. 1737), hija de Juan José y Marí­a Ventura; Aranguren-Sobrado Durán, Marí­a Felipa (t. 1737), hija de Juan José y Marí­a Ventura; Aranguren-Sobrado Durán, Manuela (t. 1737), hija de Juan José y Marí­a Ventura; Aranguren-Sobrado Durán, Josefa (t. 1737), hija de Juan José y Marí­a Ventura; Aranguren-Sobrado Durán, Marí­a Francisca (t. 1737), hija de Juan José y Marí­a Ventura; Aranguren-Sobrado Edilla, Juan José, hijo de Fernando y Teresa c. 1720 con Marí­a Ventura de Durán Andagoya Sí­ndico Procurador General del Señorí­o de Vizcaya (1724); Aranguren-Sobrado Edilla, Francisca Isabel, hija de Fernando y Teresa c. 1719 con Juan Antonio de Mújica y Basurto (Plencia); Aranguren-Sobrado Edilla, Marí­a Josefa (t. 1737), hija de Fernando y Teresa; Aranguren-Sobrado Edilla, Jerónima (t. 1737), hija de Fernando y Teresa; Aranguren Sobrado, Fernando (1669 t. 1729) c. con Teresa de Edilla vº. de Zubileta; Aranguren-Sobrado, Jose Antonio (s.f) c. con Marí­a Teresa de Echavarri; Aranguren-Sobrado Echavarri, Francisco (testº. 1808), hijo de Jose Antonio y Marí­a Teresa, c. con Marí­a Ignacia de Echavarri Del Consejo de S.M;&nbsp; Aranguren-Sobrado Echavarri, Serafina (f. ya 1791), hija de Jose Antonio y Marí­a Teresa c. con Lorenzo de Abasolo; Aranguren Ugarte-Goicoechea, Antonio (t. 1676), hijo de Diego y Damiana; Aranguren Ugarte-Goicoechea, Francisco (t. 1676), hijo de Diego y Damiana; Aranguren Ugarte-Goicoechea, Marí­a Antonia (t. 1676), hija de Diego y Damiana; Aranguren Ugarte-Goicoechea, Pedro (t. 1676), hijo de Diego y Damiana; Aranguren Ugarte-Goicoechea, Agueda Ventura, hija de Diego y Damiana c. con Antonio de Guillor (Alonsotegi); Aranguren Uraga, Marí­a (?) (t. 1597), hija de Hernando (cura) y Magdalena; Aranguren Zaballa (Saballa), Domingo (b. 1699), hijo de Domingo y Josefa; Aranguren Zaballa, Domingo (b. 1703), hijo de Domingo y Josefa; Aranguren, Agustina (t. 1630) c. con Antón de Tellitu Salturtun; Aranguren, Antonia (1573); Aranguren, Antonio (f. 1584) 1c. con Maria Bañes de Beurco 2c. hacia 1540 con Hermuco de Irauregui Dueño herrerí­a de Aranguren; Aranguren, Antonio (t. 1583); Aranguren, Catalina (1587); Aranguren, Domingo (1596 t. 1666) c. con Gerónima Vitoria de Lecea; Aranguren, Domingo (1672); Aranguren, Domingo (t. 1724) c. con Josefa de Uriarte; Aranguren, Francisco (f. ya 1597) c. con Marí­a Saez de Llano; Aranguren, Francisco (f. ya 1694 c. con Mencia de Montaño heredero del licenciado Pedro de Aranguren; Aranguren, Gregorio (t. 1617), hijo de Hernando; Aranguren, Iñigo (t. 1597 f. ya 1605), c. con Marí­a Saez de Escauriza Durandiano vº. de Escauriza, junto a la casa de Juan de Guezala; Aranguren, Jacinta (t. 1647) c. con Santos Vélez de Guebara c. 1656 con Sebastián de Uriarte; Aranguren, Juan (1550) Dueño de la caserí­a de Aranguren y 1/16 de la herrerí­a de Aranguren; Aranguren, Juan (t. 1596 en 1622 ausente en Indias), hijo de Juan c. con Marí­a de Montaño; Aranguren, Juan (t. 1597), mayor Dueño ½ caserí­a de Zuazo; Aranguren, Juan (t. 1625), hijo de Hernando; Aranguren, Juana (t. 1597) c. con Pedro de Zubileta Bitoricha; Aranguren-Sobrado, Juan Antonio (f. ya 1785) c. con Antonia de Jaureguizuria; Aranguren, Lope (t. 1498). Dueño (?) casa torre y caserí­o de Aranguren;&nbsp; Aranguren, Manuel (testº. En 1747); Aranguren, Marí­a (citada en 1657) c. con Pedro de Escauriza; Aranguren, Marí­a Bañes (t. 1617) c. con Pedro de Loredo; Aranguren, Marí­a Cruz (1642); Aranguren, Marí­a Francisca (t. 1666) c. con Juan del Barco; Aranguren, Matea (t. 1645) c. con Aparicio de Uraga; Aranguren, Pedro (t. 1688) cura; Aranguren, Teresa (t. 1605, 1617) c. con Sancho de Uriarte; Aranguren-Irauregui Aresmendi, Marí­a Alonsa (t. 1597), hija de Antonio y Marí­a; Aranguren-Irauregui, Antonio (f. ya 1597), hijo de Antonio y Hermuco c. con Marí­a de Aresmendi; Aranguren-Irauregui, Lope Garcí­a (t. 1600), hijo de Antonio y Hermuco de Irauregui.</p>
<p><strong>ARBEIZA</strong>: Arbeiza Aguirrazu, Antonia (b. 3-IV-1582), hija de Martí­n y Marí­a López. C. Con Domingo de Zamudio.</p>
<p><strong>ARECHAGA</strong>: Arechaga Escurra, José (b. 1701), hijo de Domingo y Josefa; Arechaga Salcedo, Domingo (t. 1701), hijo de José y Marí­a c. con Josefa de Escurre; Arechaga Salzedo, Ana (t. 1700), hija de José y Marí­a c. con Lucas de Arana; Arechaga Torres, Josefa (t. 1702), hija de José y Marí­a c. 1702 con Lorenzo de Lezama.</p>
<p><strong>ARENAZA:</strong> Arenaza Susunaga, Mari Cruz (t. 1671) c. con Domingo de Uraga-Quintana; Arenaza Llano, Marí­a Tomasa (t. 1702), hija de Francisco y Magdalena c. 1703 con Domingo de Gorostiza.</p>
<p><strong>ARESMENDI</strong>: Aresmendi Zurbaran, Mencia Urtiz (o Antonia)(t. 1597) c. con Martí­n Perez de Aguirre y Rivas Dueña del solar de Aldanondo; Aresmendi, Ana Marí­a Urtiz c. 1595 con Juan de Zubiaur; Aresmendi, Gerónima (t. 1615) c. con Diego de Ugarte-Goicochea; Aresmendi, Marí­a (t. 1597) c. con Antonio de Aranguren-Irauregui; Aresmendi, Martí­n Ochoa (1572); Aresmendi, Pedro (t. 1575) c. con Marí­a Urtiz de Zurbaran y Aldanondo; Aresmendi Alonsotegui, Jerónima (t. 1615), hija de Jacobe y Marí­a López c. 1589 con Diego de Ugarte-Goicoechea; Aresmendi, Jacobe (f. ya 1589) c. con Marí­a López de Alonsotegui; Aresmendi Alonsotegui, ¿ (t. 1611), hija de Jacobe y Marí­a López c. con Asencio de Landaeta Dubiriz; Aresmendi Alonsotegui, Jacobe (t. 1611), hijo de Jacobe y Marí­a López.</p>
<p><strong>ARESQUETA:</strong> Aresqueta Arrajeta, Manuel (b. 1699), hijo de Domingo y Francisca; Aresqueta Arrajeta, Marí­a Vicenta (b. 1704), hija de Domingo y Francisca; Aresqueta Ereño, Mariana (t. 1701), hija de Juan y Marí­a c. 1701 con Domingo de Mesperuza; Aresqueta Inosa, Antonia (t. 1699), hija de Mateo y Jacinta c. con Sebastián de Tapia; Aresqueta Tellitu, Marta (t. 1698), hija de Martí­n y Antonia; Aresqueta Tellitu, Domingo (t. 1698), hijo de Martí­n y Antonia c. con Francisca de Arrajeta; Aresqueta, Antonio (1646 t. 1682); Aresqueta, Domingo (1594); Aresqueta, José (1679); Aresqueta, Juan Angel (1697 t. 1750); Aresqueta, Juan c. 1605 con Marí­a de Ugarte vº. Alonsotegui; Aresqueta, Mateo (1638 t. 1682); Aresqueta, Juan Ramos (f. 1699); Aresqueta, Martí­n (1634 t. 1664) c. con Antonia de Tellitu cuñado de Marcos de Tellitu.</p>
<p><strong>ARESTI</strong>: Aresti (Arestizabal) Larrazabal, Agueda (t. 1630), hija de Juan y Marí­a Ochoa c. con Domingo de Echevarrí­a; Aresti (Arestizabal), Juan (f. ya 1630) c. con Marí­a Ochoa de Larrazabal; Aresti Arraxeta, Marí­a Bañes, hija de Mateo y Marí­a López c.1606 con Juan de Guesala de Arragoa; Aresti Echezarra, Mateo (t. 1606), hijo de ? y Marí­a Hernandez c. con Marí­a López de Arraxieta Dueño caserí­a de Escauriza; Aresti (Arestizabal) Urquijo, Pedro (t. 1712), hijo de Sebastián y Josefa c. 1712 con Agueda de Retuerto; Aresti, Juanes (1584); Aresti, Pedro (f. ya 1597) c. con Catalina de Escauriza.</p>
<p><strong>ARESTONDO: </strong>Arestondo Equieder, Antonia (t. 1699) c. con Miguel de Lasturen.</p>
<p><strong>ARILCE</strong> (ARILZE): Arilze, Mari Cruz (s.f) c. con Domingo de Landeta.</p>
<p><strong>ARRAJETA</strong> (Arracieta, Arrajieta, Arraxeta, Arraxieta): Arrajeta Arrajeta Martí­n (t. 1597 vá a Indias. 1606 ausente), hijo de Paulo y Marí­a Saez c. con Marí­a Santos de Arracieta; Arrajeta Arrajeta, Paulo (t. 1597), hijo de Paulo y Marí­a Saez vº. Bilbao; Arrajeta Escauriza de Cruces, Caterina, hija de Martí­n y Francisca c. 1647 con Francisco de Ugarte Munoa; Arrajeta Urcullu, Francisca (t. 1699), hija de Martí­n y Catalina; Arrajeta, Agueda (1581) c. con Francisco de Latatu; Arrajeta, Juan (t. 1664); Arrajeta, Marí­a (t. 1677), hija de Juan c. con Pedro de Uraga; Arrajeta, Mari Cruz, hija de Martí­n c. 1656 con José de Zabalgoiti Zaballa; Arrajeta, Marí­a López (t. 1606 f. 1624) c. con Mateo de Aresti; Arrajeta, Marí­a Sáez (t. 1611) c. con Martí­n de Landaburu y el Horno; Arrajeta, Marí­a Saez (t. 1615) c. con San Juan de Berryí§arraga Dueña caserí­a de Etxebarria; Arrajeta, Martí­n (t. 1647), hijo de ? y Marí­a Santos de Arraxieta Larrea c. con Francisca de Escauriza de Cruces. Dueño de las caserí­as de Arraxieta; Arrajeta, Paulo (f. ya 1597) c. con Marí­a de Arraxieta Larrea (hija de Juana de Larrea).</p>
<p><strong>ARRIGOITIA:</strong> Arrigoitia, Martí­n (t. 1598).</p>
<p><strong>ARROETA</strong>: Arroeta, Marí­a Bañes (1641) habitante en Barakaldo.</p>
<p><strong>ARTAECHE:</strong> Artaeche Trabudu, Domingo (t. 1646) c. con Mari Bañes de Chavarri Zuazo; Artaeche Trabudu, Francisca (t. 1646) hija de Domingo Artaeche y Mari Bañes de Chavarri.</p>
<p><strong>ARTEAGA</strong>: Arteaga Algorri, Marí­a Concepción (1704), hija de Domingo y Marí­a; Arteaga Ansuri, Domingo (t. 1700), hijo de Antonio y íšrsula c. con Marí­a de Elgorri; Arteaga Castaños, Marí­a (t. 1596); Arteaga Castaños, Teresa (t. 1596); Arteaga Elgorri, Marí­a (b. 1700), hija de Domingo y Marí­a; Arteaga Landaburu, Agueda (t. 1620), hija de Sancho y Marí­a Lopez c. con Juan de Escauriza Dueña caserí­a Arteaga; Arteaga Landaburu, Marí­a Ibañes (t. 1620), hija de Sancho y Marí­a López c. con Zaballa; Arteaga Landaburu, Mariana (f. 1648) c. con Santiago de Zaballa; Arteaga, Antón (1585 t. 1615) c. con Teresa de Zuazo (o también Teresa de Retuerto); Arteaga, Antón ( 1600 t. 1634) cuñado de Aparicio de Loizaga de Susunaga,( o Susunaga Loizaga) (c. con Marí­a de Loizaga); Arteaga, Antón (t. 1651) c. con Teresa de Susunaga consuegro de Sebastián de Cantarrana; Arteaga, Antón (t. 1658) c. con íšrsula de Zuazo; Arteaga, Catalina (f. ya 1656), hija de Antón c. con Pedro de Zabalgoiti; Arteaga, Diego (t. 1535) Criado de Martí­n de Retuerto;&nbsp; Arteaga, Domeca (t. 1605) c. con Francisco de Llano,; Arteaga, Francisco (t. 1664); Arteaga, Juan (t. 1439) alcalde de Barakaldo en 1439; Arteaga, Marí­a (t. 1625); Arteaga, Marí­a Ibañes (1507); Arteaga, Sancho (f. ya 1620) c. con Marí­a Lopez de Landaburu Dueño caserí­a de Arteaga.</p>
<p><strong>ARTEAGABEITIA</strong>: Arteagabeitia Abaro, Marí­a (t. 1651), hija de Pedro y Catalina;&nbsp; Arteagabeitia Abaro, Marí­a Ochoa (t. 1651), hija de Pedro y Catalina; Arteagabeitia Abaro, Marcos (t. 1650), hijo de Pedro y Catalina c. con Marí­a de Urcullu; Arteagabeitia Aguirre, Lorenza (b. 1700), hija de Carlos y Marí­a; Arteagabeitia Alzaga, Carlos (t. 1700), hijo de Juan y Marí­a Concepción c. con Marí­a de Aguirre; Arteagabeitia Alzaga, Francisco (t. 1703), hijo de Juan y Concepción c. 1703 con Agustina de Allende; Arteagabeitia Alzaga, Francisca (t. 1698 f. 1715), hija de Juan y Concepción c. con Antonio de Landaburu del Horno; Arteagabeitia Alzaga, Juan (t. 1699), hijo de Juan y Marí­a Concepción c. con Antonia Guerra; Arteagabeitia Alzaga, Marí­a (t. 1703), hija de Juan y Marí­a Concepción c. con Domingo Antonio de Ugarte; Arteagabeitia Allende, Juan (t. 1702), hijo de José y Marí­a c. 1702 con Marí­a Sáez de Olloqui; Arteagabeitia Allende, Juana (t. 1701), hija de Carlos y Marí­a López c. 1701 con Diego (o Domingo) de Careaga; Arteagabeitia Allende, Martí­n (b. 1699), hijo de Juan y Marí­a; Arteagabeitia Arecha, Magdalena (t. 1698), hija de Pedro y Magdalena c. con Martí­n de Loizaga; Arteagabeitia Bagaza, José (t. 1651), hijo de Juan y Catalina c. con Maria Hermuco de Llano; Arteagabeitia Bagaza, Juan (t. 1651), hijo de Juan y Catalina; Arteagabeitia Barrueta, (Munoa) Antonio (1704 aprox.), hijo de Bastián y Teresa; Arteagabeitia Burzaco, Mari Cruz (t. 1732), hija de Juan y Simona c. con Andrés de Landeta; Arteagabeitia Burzaco, Marí­a Feliciana (b. 1702), hija de Juan y Simona; Arteagabeitia Cantarrana, Sebastián (1662 t. 1702), hijo de José y Marí­a c. 1701 con Teresa de Munoa; Arteagabeitia Egusquiaguirre, José, hijo de José y Catalina c. 1658 con Marí­a de Cantarrana Escauriza; Arteagabeitia Guerra, Josefa (b. 1699), hija de Juan y Antonia; Arteagabeitia Irauregui-Aranguren, Antonio (t. 1647), hijo de Fernando Bernal y Marí­a Ochoa c. con Marina de Lecubarri; Arteagabeitia Irauregui-Aranguren, Juan (f. ya 1647), hijo de Fernando Bernal y Marí­a Ochoa c. 1620 con Catalina de Bagaza Aguirre (dueña caserí­a de Aguirre); Arteagabeitia Irauregui-Aranguren, Pedro (t. 1647), hijo de Fernando Bernal y Marí­a Ochoa c. con Catalina de Abaro; Arteagabeitia Lecubarri, Marcos (t. 1651), hijo de Antonio y Marina c. con Marí­a de Urcullu. Dueño de la caserí­a de Arteagabeitia, primo de José y Juan; Arteagabeitia Munoa, Antonio (b. 1702), hijo de Sebastián y Teresa; Arteagabeitia Ollaqui, Ana Marí­a (1703), hija de Juan y Mari Sáez; Arteagabeitia Urcullu, Antonio (t. 1683 f. 1714), hijo de Marcos y Marí­a Dueño caserí­a de Arteagabeitia; Arteagabeitia Urcullu, Juan (t. 1699), hijo de Marcos y Marí­a c. 1 con Marí­a de Allende c. 2 con Simona de Burzaco 3c. con Marí­a de Iturriguichi; Arteagabeitia Urcullu, Marí­a (1659 el Valle), hija de Marcos y Marí­a; Arteagabeitia Urcullu, Francisca (t. 1701), hija de Marcos y Marí­a c. con Simón de Castaños; Arteagabeitia, Antonia (t. 1710), hija de Antonio c. con José de Mendivil heredera de la caserí­a de Arteagabeitia; Arteagabeitia, Antonio (t. 1750) vº. Landaburu; Arteagabeitia, Asencio (t. 1732); Arteagabeitia, Hernando Bernal (o Fernando) (n. 1572 f. 1647), hijo de Marí­a Ochoa de Arteagabeitia c. 1597 con Marí­a Ochoa de Irauregui-Aranguren Dueño caserí­a de Arteagabeitia;&nbsp; Arteagabeitia, José (t. 1659) c. con Catalina de Egusquiaguirre; Arteagabeitia, Juan (n. 1695); Arteagabeitia, Juan (s.f) c. con Marí­a de Burzaco; Arteagabeitia, Marí­a Ochoa (t. 1597), hija de Juliana de Arteagabeitia 1c. con ? 2c. con Pedro de Adaro. Dueña caserí­a de Arteagabeitia;&nbsp; Arteagabeitia, Mateo (t. 1664), Arteagabeitia, Pascuala (t. 1651) nieta de Marí­a Ochoa de Irauregui-Aranguren; Arteagabeitia, Sebastiana (f. 1701).</p>
<p><strong>ARTECHE</strong>: Arteche, Marí­a (t. 1690) c. con Jorge del Alisal</p>
<p><strong>ARTUNDUAGA</strong>: Artunduaga, Juan Bautista (1620); Artunduaga, Juan Bautista (t. 1651) c. con Jerónima de Ugalde.</p>
<p><strong>ASCOETA</strong>: Ascoeta (Axcoeta) Sasia, Juan, hijo de Bernal y Marí­a Yñiguez c. 1649 con Catalina de Echavarri Zuazo; Ascoeta Alzaibar, Juan (t. 1605), hijo de Pedro y Marí­a; Ascoeta, Bernabé (Bernal) (1583) c. con Marí­a Yñiguez de Sasia maestro carpintero aguañón; Ascoeta, Domingo (1665 t. 1703); Ascoeta, Marí­a (t. 1605) hª. de Pedro; Ascoeta, Marí­a López (t. 1645) c. con Tomás de Zorroza de Abajo; Ascoeta, Martí­n (t. 1615) c. con Ana de Uria; Ascoeta, Pedro (t. 1612), hijo de Juan c. con Marí­a de Alzaibar.</p>
<p><strong>ASUA</strong>: Asua Guecho, Leonor (t. 1585), hija de Ochoa Ortí­z y Agueda, c. Con Juan de Beurco. N. Erandio; Asua Sangroniz, Ochoa Ortí­z (t. 1565) c. con Agueda de Guecho y Martiartu.<br />
<strong>AUSTRIA</strong>: Austria Pucheta, Bernabé (t. 1703), hijo de Bernabé y Marí­a (Santurtzi) c. con Clara Expósita de Baracaldo.</p>
<p><strong>AVENDAÑO</strong>: Avendaño, Diego (1563).</p>
<p><strong>AXCOETA</strong>, Pedro (t. 1655) alias «Perotí­n».</p>
<p><strong>AYA</strong>: Aya Beurco, Francisco (1639), hijo de Pedro y Leonor; Aya, Pedro (f. ya 1648) c. con Leonor de Beurco; Aya Cano, Catalina, hija de Francisco y Marí­a c. 1703 con Manuel de Ugarte.</p>
<p><strong>AYALDE: </strong>Ayalde Barrio, Gregorio (b. 1703), hijo de Martí­n y Ana; Ayalde Gorostiza, Martí­n (t. 1702), hijo de Pedro y Mari Sáez c. 1702 con Ana del Barrio; Ayalde Sasia, Antonia (t. 1660), hija de Martí­n y Marí­a Sáez; Ayalde Sasia, Marí­a (t. 1660), hija de Martí­n y Marí­a Sáez; Ayalde Sasia, Nicolás (t. 1660), hijo de Martí­n y Marí­a Saez; Ayalde Sazia, Josefa (t. 1698), hija de Domingo y Francisca c. Con Gregorio de Barañano; Ayalde, Domingo (s.f) c. Con Francisca de Sazí­a; Ayalde, Luisa (t. 1651), hija de Tomás; Ayalde, Marí­a (1642), alias «La fragata» un hijo en 1674 con el cura Juan de Landabaso; Ayalde, Martí­n (1555 t. 1624), c. con Marí­a Saez de Sasia Escauriza Ferrero mayor de ferrerí­as; Ayalde, Martí­n (t. 1596) alias «Falserón»</p>
<p><strong>AZEBAL</strong> (Acebal): Azebal Avellaneda, Agustina (1646 el Valle), hija de Lucas y Catalina; Azebal Avellaneda, Angela (t. 1674) hija de Lucas y Catalina c. con Juan de Trujillo (el Valle); Azebal Avellaneda, Bartolomé (t. 1683), hijo de Lucas y Catalina; Azebal Avellaneda, Marí­a (f. 1674), hija de Lucas y Catalina una hija con Julián de la Aya; Azebal Avellaneda,Magdalena (t. 1683), hija de Lucas y Catalina c, con Cosme de Urioste; Azebal Barcena, Diego (t. 1698), hijo de Simón y Marí­a López de la Bárcena c. con Agustina de Landaburu; Azebal Izaguirre, Marí­a Santos (b. 1698), hija de Martí­n y Marí­a Hermuco; Azebal Izaguirre, Vicente (b. 1702), hijo de Martí­n y Marí­a Hermuco; Azebal Laiseca, Simón (t. 1584), hijo de Diego y Pascuala c. con Marí­a de Loizaga Sierra (Galdames); Azebal Landaburu, Clara (b. 1698), hija de Diego y Agustina; Azebal Loizaga, Simón (t. 1608), hijo de Simón y Marí­a (Galdames) c. con Magdalena de Migaray; Azebal Megaray, Lucas (citado 1617), hijo de Simón y Magdalena c. con Catalina de Avellaneda (el Valle); Azebal Megaray, Simón (1612 t. 1676), hijo de Simón y Magdalena natural de San Salvador del Valle, vº. de Barakaldo; Azebal Rebilla, Josefa (t. 1708) hija de Asensio y Jerónima c. 1703 con Marcos de Otañes (el Valle); Azebal Rebilla, Martí­n (t. 1708), hijo de Asensio y Jerónima; Azebal Rebilla, Miguela (t. 1708), hija de Asensio y Jerónima); Azebal Sobiñas, Domingo (t. 1768) hijo de Juan Ventura y Francisca; Azebal Uraga, Martí­n (t. 1698 y 1723), hijo de Juan Ramos y Marí­a Santos c. con Marí­a Hermuco de Izaguirre; Azebal, Juan Ramos (t. 1669 f. 1704) c. con Marí­a Santos de Uraga. Dueño de la torre de Susunaga No testó por ser su hacienda de ví­nculo y mayorazgo; Azebal, Juan Ventura (f. ya 1768) c. con Francisca de Sobiñas Dueño torre de Susumaga; Azebal, Lucas (citado 1674) c. con Catalina de Avellaneda vº. San Salv. Del Valle; Azebal, Martí­n (t. 1725) c. con Marí­a Hermuco de Izaguirre; Azebal, Miguel (1663).</p>
<p><strong>AZUELA</strong>: Azuela Barrueta, Josefa (t. 1701), hija de Francisco y Matí­a c. 1701 con Domingo de Careaga; Azuela Loizaga, Francisco, hijo de San Juan c. 1620 con Catalina de Munoa Musques; Azuela, Francisco (1595); Azuela, Prudencio (t. 1747) cuñado de Manuel de Aranguren.</p>
<p><strong>&nbsp;</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>http://ezagutubarakaldo.net/vecinosas-de-barakaldo-a3/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">8742</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Las ferrerías de monte (una revisión bibliográfica) (II)</title>
		<link>http://ezagutubarakaldo.net/las-ferrerias-de-monte-una-revision-bibliografica-ii/</link>
					<comments>http://ezagutubarakaldo.net/las-ferrerias-de-monte-una-revision-bibliografica-ii/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Jul 2026 06:25:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Industria]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://ezagutubarakaldo.net/?p=11412</guid>

					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="138" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?fit=300%2C138" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?w=800 800w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?resize=300%2C138 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?resize=768%2C354 768w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10422" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/el-pastor-de-ganekogorta-leyenda-barakaldarra/img_20211230_102310/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?fit=800%2C369" data-orig-size="800,369" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="IMG_20211230_102310" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?fit=800%2C369" /></div>Las ferrerías de monte: localización espacial y temporal Entroncando con todo lo anteriormente dicho, un segundo punto a tratar es la tendencia de los diversos autores a proponer modelos de una amplia aplicación geográfica ya se trate de referirlos a Vizcaya, Guipúzcoa o todo el territorio vasco. En este aspecto, como en los arriba mencionados [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="138" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?fit=300%2C138" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?w=800 800w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?resize=300%2C138 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?resize=768%2C354 768w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10422" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/el-pastor-de-ganekogorta-leyenda-barakaldarra/img_20211230_102310/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?fit=800%2C369" data-orig-size="800,369" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="IMG_20211230_102310" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?fit=800%2C369" /></div><ol start="3">
<li>Las ferrerías de monte: localización espacial y temporal</li>
</ol>
<p>Entroncando con todo lo anteriormente dicho, un segundo punto a tratar es la tendencia de los diversos autores a proponer modelos de una amplia aplicación geográfica ya se trate de referirlos a Vizcaya, Guipúzcoa o todo el territorio vasco. En este aspecto, como en los arriba mencionados y aún a riesgo de parecer excesivamente reiterativos, desconocemos las razones que impulsan a considerar que amplios espacios geográficos se comportan como un todo, moviéndose en una misma dirección.</p>
<p>Comportamiento único que no sólo afecta al espacio, sino también, y quizá de manera especial, al tiempo. Incluso en aquellos autores que proponen una evolución de tipos, no deja de llamar la atención que desde el momento, al parecer desconocido, en que se inicia la producción de hierro en hornos primitivos hasta su sustitución por las ferrerías hidráulicas, al margen de posibles perduraciones de los modelos primitivos en época bajomedieval y moderna, no se produce ninguna variación en los tipos. Tendencia que se mostrará más o menos acusada según se propongan varios modelos que engloban tipos sencillos y complejos o se decanten por un único modelo.</p>
<p>Lo que nos llama la atención de este aspecto no es la imposibilidad de que un tipo o varios tipos de hornos de características semejantes se den en un amplio espacio geográfico y durante un largo periodo de tiempo, sino la ausencia de propuestas, de referencias a la posible convivencia de tipos distintos, más o menos perfeccionados, más o menos sencillos dentro del mismo espacio territorial y en el mismo periodo cronológico.</p>
<p>La existencia de un modelo único presupone que cualquiera que se enfrentase a la tarea de obtener hierro a partir del mineral, fueran cuales fueran sus necesidades, sus fines y sus medios debía construir ese horno tipo aún cuando uno mucho más sencillo le hubiera podido servir igualmente. Es por tanto necesario establecer las adecuadas matizaciones a fin de entender las circunstancias en las cuales es posible comprender el modelo de horno que se propone. Porque pudiera muy bien suceder que no todas las propuestas realizadas respondan a los mismos planteamientos iniciales, esto es, las respuestas serán evidentemente diferentes según se parta de un intento por conocer las estructuras para reducir el hierro cualesquiera que fueran los fines que las motivaron, o se busque unas formas primitivas de producción de hierro con fines fundamentalmente «industriales». Así se verá surgir una pluralidad de modelos que acoten diversos fines y necesidades o un único modelo que, por sus características especiales, es el más adecuado y perfeccionado entre losconocidos.</p>
<p>De aquí se deriva el interés de introducir en el planteamiento de cualquier propuesta, para una perfecta comprensión y utilización posterior de la misma, consideraciones que valoren el grado de técnica disponible, las necesidades que se persiguen satisfacer, los materiales con los que se cuenta, el ámbito geográfico, etc. en el que un individuo o grupo de individuos se proponen transformar el mineral en metal.</p>
<p>&nbsp;</p>
<ol start="4">
<li>Conclusiones</li>
</ol>
<p>Un poco a modo de resumen y también de aclaración de aquellos puntos que hubieran podido no quedar suficientemente aclarados, convendría insistir en aquellas notas de importancia y que, en el fondo, son el motivo que nos ha impulsado a redactar estas líneas.</p>
<p>Un aspecto a tener siempre en mente a la hora de utilizar las fuentes bibliográficas que abordan el tema de las ferrerías u hornos primitivos en el País Vasco, es que únicamente contamos, hasta el momento presente, con SUGERENCIAS, OPINIONES, «HIPOTESIS» elaboradas por diversos autores con intenciones, extensión en el tratamiento, criterios y rigor diferentes y como tales deben ser manejadas con la debida precaución, máxime si tenemos en cuenta que se trata de propuestas un tanto especiales porque carecemos de cualquiera de los posibles datos o razones que han conducido a su formulación: en esta especial circunstancia se impone:</p>
<p>1) No hacer un uso indiscriminado de las opiniones de los autores analizados, independientemente del carácter que pudiera revestir su utilización, ya que con esta actitud se corre el riesgo, sin duda muy peligroso, de otorgar validez de hecho demostrado material o documentalmente a lo que sólo es una sugerencia, una idea más entre las muchas posibles que pueden arrojar luz ante nuestro desconocimiento de las primitivas estructuras para producir hierro.</p>
<p>En este sentido, se hace necesario huir tanto de las tendencias a primar unas opiniones sobre otras con actitudes selectivas que más tienen que ver con el «capricho» que con los juicios razonados, como de la búsqueda de difíciles síntesis conciliadoras en un intento, imprudente y problemático, de armonizar unas fuentes que se muestran contradictorias. Porque tratándose de opiniones personales todas son, en principio, igualmente aceptables, en tanto en cuanto no aparezcan los datos cuantitativa y cualitativamente necesarios que permitan validar una, varias, todas o ninguna de tales propuestas.</p>
<p>2) Hacer un alto en el camino y reflexionar respecto a la imagen que actualmente poseemos de las ferrerías de monte porque, personalmente, y a pesar de lo mucho publicado y debatido, no logramos disipar la sensación de que un desconocimiento casi absoluto se extiende sobre este aspecto de la vida de poblaciones pasadas.</p>
<p>Una actitud reflexiva que debe incidir fundamentalmente en el hecho de haber tratado de llenar vacíos con el único recurso a intuiciones personales sin acudir, al menos hasta donde nos es conocido, a nuevas metodologías que intenten aportar unas bases de conocimiento seguras y fiables. En este sentido, no deja de ser particularmente extraño la nula aplicación del MÉTODO ARQUEOLÓGICO si tenemos en cuenta la mencionada</p>
<p>carencia de datos materiales o documentales que fundamenten los procesos de reconstrucción, las constantes alusiones de investigadores sobre la importancia de dicho método como medio más eficaz de conocimiento histórico y el auge que en la pasada década adquirió la denominada Arqueología «Industrial».</p>
<p>Hasta el momento presente, de la mano de la Arqueología, mejor o peor entendida, nos han llegado dos datos. El primero, fruto de la casualidad, procede de Santander, del Ayuntamiento de Rasines, en el monte nombrado Pico de la Venera (divisoria de las provincias de Santander y Bizkaia) donde, en el afio 1931, se localizó un horno que: «consiste ese medio primitivo de fundir el hierro en un hoyo o cavidad cilíndrica, en forma de pozo, abierta en un afloramiento de mineral de hierro, de unos dos metros de profundidad por metro y medio de diámetro, en el cual estaban el mineral que extraían en trozos pequeños, mezclados con leña que quemaban dentro del horno. En él han aparecido dos o tres toneladas de hierro fundido en pequeños lingotes, una parte y otra a medio fundir. Los fragmentos de carbón aparecen sumamente diminutos en el fondo y parte superior del horno».</p>
<p>El segundo nos los proporciona la excavación del asentamiento romano de Forua (Gernika. Bizkaia). En campañ.as sucesivas se sacaron a la luz dos tipos diferentes de hornos: «El primer tipo es el de los hornos de planta en forma de óvalo alargado. Excavados, sin cubrición, se mezclarían juntos combustible y mineral. La mayor parte de ellos no llevan puerta ni dama, lo que hace necesario desventrar el horno tras cada fusión. Una pequeña parte de los hallados en Forua han recorrido al empleo de la pendiente del terreno de modo que puedan extraer la escoria por la parte más baja (&#8230;) El segundo tipo es el de planta circular. Lleva cubierta, tal vez de forma o en cúpula. Presenta dama para la oxigenación y laboreo del horno. La base del mismo se encuentra excavada en la tierra y aislada por un revestimiento interno de arcillas que se extienden por el fondo y las paredes, creando un receptáculo donde se introduce el mineral y el combustible».</p>
<p>Aun cuando tales noticias pudieran parecer muy sugerentes de cara a establecer consideraciones respecto a la validez o no de ciertas intuiciones y sugerencias aquí reseñadas, considerando siempre que son datos aún escasos y que cualquier utilización más allá de la de simple referencia es ciertamente prematura, el hecho de exponerlas aquí únicamente persigue llamar la atención, lo que en 1990 no debiera ser necesario, respecto a la utilidad del método arqueológico en el conocimiento de las estructuras y características de los hornos o ferrerías primitivas. Tal utilidad debe encontrar su aplicación en el planteamiento de proyectos de investigación concretos en tal campo de interés, porque el esperar a que el azar y la casualidad, como en los dos casos arriba mencionados, nos brinden los materiales necesarios para comenzar a conocer la realidad de las ferrerías de monte, aparte de ser un proceso lento, nunca ha sido el mejor recurso para la obtención y recogida de los datos.</p>
<p>Un aspecto más a considerar es el hecho de que la aplicación del método arqueológico parte con una considerable ventaja inicial como es la no necesidad de recurrir a una etapa previa de recogida de noticias y prospecciones a fin de localizar un posible yacimiento, puesto que desde antiguo se conocen los lugares donde es posible aplicarlo: los montones de escoria no hacen sino evidenciar que allí, en un entorno más o menos cercano, se transformó el hierro.</p>
<p>Únicamente una vez se hayan utilizado todas las posibilidades de obtener información y se encuentren reunidos los datos disponibles, se podrá comenzar a plantear, en sus justos términos, el tema de las primitivas ferrerías en el País Vasco.</p>
<p>José Luis Ibarra Álvarez</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>http://ezagutubarakaldo.net/las-ferrerias-de-monte-una-revision-bibliografica-ii/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">11412</post-id>	</item>
		<item>
		<title>El puente de Castrejana o «del Diablo»</title>
		<link>http://ezagutubarakaldo.net/el-puente-de-castrejana-o-del-diablo/</link>
					<comments>http://ezagutubarakaldo.net/el-puente-de-castrejana-o-del-diablo/#comments</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 26 Jul 2026 06:41:35 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<category><![CDATA[Turismo]]></category>
		<category><![CDATA[Barakaldo]]></category>
		<category><![CDATA[Camino de Santiago]]></category>
		<category><![CDATA[Ermita]]></category>
		<category><![CDATA[Mina]]></category>
		<category><![CDATA[Santa Ãgueda]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://ezagutubarakaldo.net/?p=669</guid>

					<description><![CDATA[<div><img width="266" height="300" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2015/11/sobre-el-cadagua-5-266x300.jpg?fit=266%2C300" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" data-attachment-id="3477" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/el-puente-de-castrejana-o-del-diablo/sobre-el-cadagua-5-2/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2015/11/sobre-el-cadagua-5-266x300.jpg?fit=266%2C300" data-orig-size="266,300" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="sobre-el-cadagua-5" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2015/11/sobre-el-cadagua-5-266x300.jpg?fit=266%2C300" /></div>Aparece ya citado en documentos del siglo XIV. Era un elemento fundamental del Camino Real para poder atravesar el rí­o Cadagua y un enlace importante para permitir a los peregrinos del Camino de Santiago continuar andando hacia la tumba del apóstol. Porque el valle del Cadagua es desde siempre ruta de tránsito jacobeo, y&#160; los [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="266" height="300" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2015/11/sobre-el-cadagua-5-266x300.jpg?fit=266%2C300" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" data-attachment-id="3477" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/el-puente-de-castrejana-o-del-diablo/sobre-el-cadagua-5-2/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2015/11/sobre-el-cadagua-5-266x300.jpg?fit=266%2C300" data-orig-size="266,300" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="sobre-el-cadagua-5" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2015/11/sobre-el-cadagua-5-266x300.jpg?fit=266%2C300" /></div><p style="text-align: justify;"><a href="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/04/sobre-el-cadagua-5.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="" data-rl_caption=""><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" class="alignright" title="" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/04/sobre-el-cadagua-5.jpg?resize=266%2C300" alt="sobre-el-cadagua-5" width="266" height="300"></a>Aparece ya citado en documentos del siglo XIV. Era un elemento fundamental del Camino Real para poder atravesar el rí­o Cadagua y un enlace importante para permitir a los peregrinos del Camino de Santiago continuar andando hacia la tumba del apóstol. Porque el valle del Cadagua es desde siempre ruta de tránsito jacobeo, y&nbsp; los peregrinos irlandeses y británicos que llegaban a Bilbao y Portugalete en barco lo atravesaban para alcanzar el denominado «Camino Francés» en Burgos. El puente de Castrejana es un puente gótico, con un solo arco de medio punto. Las leyendas de la zona sostienen que lo construyó el diablo, de ahí­ su denominación popular.</p>
<p style="text-align: justify;">Aunque no se conoce la fecha exacta de su construcción, parece ser que se trata de una fabricación de finales del siglo XIV o principios del XV, realizada por el maestro Pedro Ortiz de Lekeitio. Jugó un papel muy importante hasta el siglo XIX al formar parte del camino real que uní­a Bilbao y Castilla, a través de Balmaseda y el Valle de Mena. El puente esta realizado con sillares de piedra arenisca, formando un solo arco de medio punto.</p>
<p style="text-align: justify;">La verdad sobre este puente de piedra que une Castrejana (Bil­bao) con el barrio barakaldés de Santa ígueda, data de hace muchos siglos. Leamos: Pedro Ortiz de Lequeitio que sí­ fue arquitecto o aventajado picapedrero, fue el iniciador y constructor del deseado y nece­sario puente al que algunos llaman «Puente de Castrejana» mientras que otros le denominan «Puente de Santa ígueda» y los más «PUENTE DEL DIABLO». Comenzó su obra el dí­a 9 de junio del año 1435, sobre el rí­o Cadagua y la finalizó el dí­a 2 de mayo de 1436. Es decir: En tan sólo 326 dí­as quedó útil para el pasaje el bonito y sencillo puente de piedra sillerí­a de fábrica medieval con un sólo ojo de luz.</p>
<p style="text-align: justify;">SU LEYENDA (Antonio de Trueba)</p>
<p style="text-align: justify;">Cuentan que en un adusto caserón junto a la orilla del rí­o ­viví­a una hermosa y sencilla joven, amante y creyente, siendo querida y admirada por todo el vecindario del lugar barakaldés de Santa ígueda.</p>
<p style="text-align: justify;">En el lado opuesto del rí­o, residí­a un apuesto y sencillo muchacho del que se prendó la bella barakaldesa. Eran frecuentes las visitas que se hací­an, siendo preciso para ello vadear el rí­o de piedra en piedra, poniendo en peligro la integridad de los amantes, y más aún en las épocas de grandes avenidas.</p>
<p style="text-align: justify;">La bella barakaldesa tení­a la buena y piadosa costumbre de subir todas las mañanas junto a la ermita y desde allí­, dirigí­a su mirada al Santuario de Begoña, a la vez que de sus labios salí­a un susurro de plegaria destinada a la Virgen de Artagan.</p>
<p style="text-align: justify;">EL PUENTE DEL DIABLO</p>
<p style="text-align: justify;">El noviazgo se formalizó, pero la edad no era la apropiada para la celebración del matrimonio y debí­an esperar tal y como era el deseo de sus progenitores. Por ellos no hubiera habido problemas persona les, pero sí­ económicos, tema éste que debí­an solucionar los padres de los jóvenes enamorados.</p>
<p style="text-align: justify;">Más tarde las malas lenguas sembraron la cizaña, y la envidia hizo acto de presencia poniendo en entre dicho a la joven de Santa ígue­da. Celos que calaron en el corazón del mozo de Castrejana que herido en su orgullo, dudó de ser correspondido por su amada y sí­ en­gañado.</p>
<p style="text-align: justify;">El guapo aldeano de Castrejana, triste y desesperado no lograba poner en orden su cerebro y daba vueltas y revueltas a todas aquellas dudas que manchaban la pureza de su novia. Ante todo este desorden moral decidió ausentarse y cuanto más lejos mejor, por ello decidió ir sin tardanza a combatir a la guerra, alistándose en las filas cristianas para así­ olvidar a su infiel amor.</p>
<p style="text-align: justify;">Enterada la guapa barakaldesa de todo cuanto estaba ocurriendo, así­ como de la marcha de su novio a la guerra, salió corriendo de la casa de sus padres al atardecer. Pese a que la gran tormenta de agua y granizo que caí­a no fue obstáculo para ir en busca de su amado, el rí­o bajaba muy crecido y no le fue posible vadearlo. Entre sollozos se arrodilló en el suelo sin darse cuenta de que su vida peligraba por la gran riada. Fue en ese momento cuando en la noche se hizo un claro que alumbró la silueta de un hombre misterioso de afilada barba y fino bigote, a la vez que susurraba: «Antes de que el gallo cante esta madrugada, puedo construir un puente a cambio de tu alma».</p>
<p style="text-align: justify;">Era tanto el amor de la muchacha que no dudó en comprometer su palabra. Pero al ver que el puente se hacia realidad dudó de que la persona no era otra que el mismo Diablo. De sus temblorosos labios salió una plegaria para su amatxu de Begoña y, he aquí­ que, apenas terminada la oración, apareció un nuevo personaje con abun­dante y blanca barba, del que se dijo era San José. Con gran destreza -el Santo Varón- movió la vara para evitar que se colocara la últi­ma piedra que formaba el ojo del puente.</p>
<p style="text-align: justify;">A falta de esa postrera piedra, el gallo empezó a cantar ¡Era el alba! En vista de la impotencia, el Diablo salió corriendo entre maldi­ciones, mientras que el Santo retiraba su vara y, la última piedra quedó encajada, con lo que el puente quedó terminado.</p>
<p style="text-align: justify;">Desde ambas orillas, Maruja en Santa ígueda y Martí­n en Castre­jana, vieron como el pequeño desfiladero se uní­a por medio del dese­ado puente y tras una breve vacilación corrieron para abrazarse preci­samente allí­ donde San José trabó la vara de avellano.</p>
<p style="text-align: justify;">La alegrí­a fue inmensa y dicen que se juraron amor eterno junto a la ermita de Santa ígueda, mientras que sus miradas se perdí­an mirando a lo alto de Artagan, dando gracias a la Virgen de Begoña. Dicen que se casaron y fueron muy felices.</p>
<p style="text-align: justify;">OTRAS LEYENDAS SIMILARES</p>
<p style="text-align: justify;">1) En la población donde yo vivo, hay un puente románico del cual hay una curiosa leyenda y de esa leyenda he querido hacer mi versión para que la conozcáis, espero que os guste, este puente esta en la población de Martorell, Barcelona.</p>
<p style="text-align: justify;">La escarcha de un nuevo amanecer húmedo y frí­o , calaba en los cansados y oxidados huesos de la anciana que como cada dí­a , madrugadora y decidida encaminaba sus pasos hacia aquel viejo puente romano que tantas y tantas veces habí­a sido testigo de su presencia , de sus vivencias y que orgulloso y desafiante al paso del tiempo le serví­a de enlace para cruzar el rí­o que uní­a los dos pueblos y que la anciana cada mañana cruzaba para visitar la fuente que le proporcionaba el agua necesaria para sus quehaceres diarios.</p>
<p style="text-align: justify;">Algo misterioso e inesperado brotaba en el ambiente aquella mañana, en la que la niebla mas densa y grisácea que nunca, envolví­a el paisaje con su presencia oscura, Los pasos de la anciana de detuvieron de repente y casi apunto de caer a las heladas aguas del frí­o y desconsiderado rió se dio cuenta de que el puente habí­a desaparecido.</p>
<p style="text-align: justify;">La anciana sorprendida miro a su alrededor, lo ocurrido allí­ solo podí­a ser obra del ángel caí­do y no era la primera vez que se enfrentaban, busco su presencia entre la niebla hasta que se dejo ver, su figura era inconfundible, sus ropas negras y su melena blanca contrastaban con el rojo ardiente de sus ojos que atravesaban la espesa niebla dando a la anciana la oportunidad de poder verle y hablarle.</p>
<p style="text-align: justify;">Una escalofriante carcajada de triunfo se dejo oí­r retumbante por los alrededores, la anciana sin miedo se dirigió a el.</p>
<p style="text-align: justify;">-Que quieres ahora maldito diablo, no piensas dejarme en paz? Quizás quieres mi alma a cambio de reconstruir el puente?</p>
<p style="text-align: justify;">&lt;Eres muy lista vieja pero te equivocas, reconstruiré el puente antes del próximo amanecer a cambio del alma del primer ser que cruce por el.-</p>
<p style="text-align: justify;">La anciana asintió con la cabeza y sonrió para sus adentros mientras recordaba aquella frase que siempre decí­a su abuela, mas sabe el diablo por viejo que por diablo, e ignorando la desagradable presencia del diablo, giro sobre sus pasos y retomo el camino ya hecho de vuelta a su casa.</p>
<p style="text-align: justify;">La luz tenue de un nuevo amanecer , se filtraba por las viejas ventanas de madera de aquella casa donde la anciana junto al fuego se calentaba y se preparaba para un nuevo viaje hasta la fuente , con el cántaro en una mano y un saco abultado en la otra salió de la casa, Cuando llego al puente pudo comprobar que el diablo habí­a cumplido su promesa , el puente se volví­a a alzar sobre el rí­o como si nunca hubiese sido arrancado de aquel lugar, sentí­a los ojos del diablo atentos a su paso por aquel puente que se llevarí­a su alma para siempre.</p>
<p style="text-align: justify;">Pero la astuta anciana abrió el saco dejando salir al gato que habí­a en su interior y el animal ajeno a todo cruzo el puente perdiendo su alma para siempre y dejando el paso libre a la anciana que una vez mas gano la batalla al ansioso y sorprendido diablo.</p>
<p style="text-align: justify;">2) Esta historia se paso de padres a hijos. Cuenta mi padre que en su pueblo potosi-bolivia hay un antiguo puente este dicen ser mas que un solo puente, ya que relata:»un joven campesino estaba enamorado de una joven indí­gena muy Bella hija del alcalde del pueblo, ellos se veí­an a escondidas ya que su padre no aceptarí­a al chico por ser de familia humilde.</p>
<p style="text-align: justify;">Un dí­a su padre sale por la noche a caminar y los encuentra, el chico y el señor empiezan a pelear y su hija los detiene, entonces su padre concibe una idea: «si quieres a mi hija pagaras con dinero el amor que tienes, pero este tendrás que tenerlo en una semana», el chico sin pensarselo viaja a la capital y trabaja de cosas que hasta un animal no trabajarí­a pero lo consigue.</p>
<p style="text-align: justify;">Al quinto dí­a decide volver ya teniendo dinero suficiente para cumplir con el acuerdo del padre de su novia , decide viajar en camión ya que autobuses no llegan al pueblo , este tarda por raros problemas que salen al camino , bueno total que el ultimo dí­a esta a punto de llegar, solo falta que pase un barranco que al otro lado esta el pueblo , pero empieza a llover y llover , el chico desesperado pide ayuda al diablo, quien contesta a su petición y le dice que al cantar por la mañana el gallo su alma le será suya , el chico desesperado acepta, entonces el diablo se pone a trabajar, picando piedras, haciendo dicho puente, el joven se da cuenta que hizo mal y pide ayuda a Dios. De repente en la última piedra del puente, se posan varios ángeles no permitiendo que termine el puente.<br />
Así­ en la mañana canta el gallo y el muchacho salva su alma pero desde entonces el puente queda siempre incompleto en una lado sin una piedra, dirán que se coloca una y ya, pero yo lo intenté, pero a eso de la noche aparece una neblina y por la mañana se ve en el lugar del puente que la piedra se ¿deshace??? y que a la media noche aparece en medio del puente un hombre que mira el lugar que falta y se posa en ese lugar, desapareciendo por la mañana y volviendo en las noches mas frí­as que nadie aunque por broma se pondrí­a ya que el «frí­o» no te dejarí­a descansar, testigo de lo que paso aquella noche entre un hombre y el diablo&#8230;&#8230;</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>http://ezagutubarakaldo.net/el-puente-de-castrejana-o-del-diablo/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>1</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">669</post-id>	</item>
		<item>
		<title>RECORRIDO 6 Jauntxos, Guerras de bandos y casas-torre</title>
		<link>http://ezagutubarakaldo.net/recorrido-6-jauntxos-guerras-de-bandos-y-casas-torre/</link>
					<comments>http://ezagutubarakaldo.net/recorrido-6-jauntxos-guerras-de-bandos-y-casas-torre/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 25 Jul 2026 11:57:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Recorridos]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://ezagutubarakaldo.net/?p=11428</guid>

					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div>Como es muy frecuente en los manuales de Historia, los recuerdos están relacionados con el poder. Cuestión muy razonable por cuanto sus poseedores son los que figuran (en muchos casos con nombres y apellidos) en la documentación. En otros recorridos lo hemos comprobado: Ayalas, Velascos, Haros, Mercedarios… Todos ellos extraños al territorio y aposentados en [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div><p>Como es muy frecuente en los manuales de Historia, los recuerdos están relacionados con el poder. Cuestión muy razonable por cuanto sus poseedores son los que figuran (en muchos casos con nombres y apellidos) en la documentación. En otros recorridos lo hemos comprobado: Ayalas, Velascos, Haros, Mercedarios… Todos ellos extraños al territorio y aposentados en él por la “política” de los poderosos “navarros” o “castellanos”, especialmente los Ayalas, por sus intereses en el territorio<a href="#_ftn1" name="_ftnref1"><sup>[1]</sup></a>.</p>
<p>Sin embargo, en el entorno existía otra “pequeña” nobleza que, en la medida de sus posibilidades, controlaba las actividades sociales y económicas del resto de sus habitantes: son los llamados “parientes mayores” que, piramidalmente<a href="#_ftn2" name="_ftnref2"><sup>[2]</sup></a>, se expandían por todo el territorio tanto en el “abierto” o “llano” (anteiglesias<a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><sup>[3]</sup></a>) como en el “privilegiado” (villas y ciudad). Por varias razones (Lope García nos dirá que por “mantener el honor” aunque, en el fondo, son problemas de “poder”<a href="#_ftn4" name="_ftnref4"><sup>[4]</sup></a>) estas “parentelas” serán las protagonistas de múltiples enfrentamientos que asolarán no sólo Bizkaia sino todo el País Vasco durante los siglos XIV y XV<a href="#_ftn5" name="_ftnref5"><sup>[5]</sup></a>.</p>
<p>Por Lope García de Salazar en sus “Bienandanzas y Fortunas” conocemos los nombres familiares y las peripecias (trágicas en muchos momentos) en que se vieron envueltos tanto en el territorio barakaldés como en el bizkaino. Los banderizos barakaldeses se apellidan Retuerto, Irauregui y Susunaga<a href="#_ftn6" name="_ftnref6"><sup>[6]</sup></a> a quienes vemos pactando con los Marroquines, Muñatones y Butrones. Uno de los resultados de estos enfrentamientos será la desanexión de la Encartaciones (1366) y su incorporación a la Merindad de Uribe (Bizkaia). En la Merindad de Busturia (30 anteiglesias y 6 villas) eran oñacinos 3/5 y 2/3 respectivamente. En Uribe (33 anteiglesias y 4 villas) 2/3 y ½ eran, igualmente, oñacinos. En Arratia-Bedia (8 anteiglesias y 1 villa) eran todos gamboinos. En Zornoza (4 anteiglesias) se repartían a partes iguales y lo mismo ocurría en Marquina (1/1) y Durango (4/4). En la Encartaciones (9 anteiglesias y 3 villas) eran oñacinos 5/1 (zona minera)<a href="#_ftn7" name="_ftnref7"><sup>[7]</sup></a>.</p>
<p>Estos conflictos llevan a la pequeña nobleza rural a reforzar sus viviendas<a href="#_ftn8" name="_ftnref8"><sup>[8]</sup></a> con elementos defensivos que irán perdiendo a medida que los enfrentamientos vayan desapareciendo. Lope García de Salazar describe, con detenimiento, en sus “Bienandanzas y Fortunas”, todos estos enfrentamientos que ya hemos recogido en un anterior recorrido.</p>
<p>La casa-torre<a href="#_ftn9" name="_ftnref9"><sup>[9]</sup></a>, desde el punto de vista arquitectónico, se define como una pequeña fortaleza de volumen cúbico y proyección vertical, con gruesos muros de mampostería y sillares en los ángulos y recerco de los escasos y protegidos vanos. Se accede a su interior por un patín elevado<a href="#_ftn10" name="_ftnref10"><sup>[10]</sup></a>. Normalmente pertenece, junto a la ermita, el molino, la ferrería y los terrenos circundantes al conjunto denominado “torre”. Es decir, una demarcación “señorial”, característicamente medieval. La decadencia de las casas-torre ocurre en el último tercio del siglo XV al iniciarse el reinado de los Reyes Católicos y acabar el de Enrique IV en Castilla que ya mandó desmochar en 1457 muchas de estas fortalezas señoriales en Vizcaya, así como desterrar a bastantes de sus “jaureguis”. En 1498 los Reyes Católicos prohibieron la construcción de nuevas casas-torre en Vizcaya, al igual que iban eliminando castillos y castellanos en otras partes, sobre todo cuando hacían o hicieron frente a la autoridad monárquica. El sometimiento de la nobleza trajo consigo el abatimiento de su símbolo: el castillo, la torre o la casa fuerte. En Vizcaya los señores naturales y generales eran ya los propios reyes castellanos y su labor fue la de pacificar a los rebeldes y enconados banderizaos de las casas-torres que luchaban entre sí por la hegemonía o se enfrentaban a la Hermandad<a href="#_ftn11" name="_ftnref11"><sup>[11]</sup></a>. El edificio se remata con almenas, saeteras, paseos de adarve y cubos de esquina. La techumbre es de madera. Igualmente de madera sería su estructura interior. La distribución interior comprendía una planta baja (destinada a albergar el ganado, caballerizas y cocina) y un piso superior (para las necesidades familiares). Esta planta es la que solía tener los vanos que se aprecian desde el exterior.</p>
<p>En la primera de ellas (<strong>1704</strong>) se reseñan las siguientes: casa-torre de Mª Agustina Barco (Aranguren), casa-torre de Luchana (Bitoricha) (sin nombre), casa-torre de José Castaños (Iraúregui), casa-torre del Marqués de Paredes (Iraúregui), casa-torre de Domingo Llano (Munoa), casa-torre de Ibarreta (Tapia) (sin nombre) y casa-torre de Antonio Retuerto (Zuazo). TOTAL: siete.</p>
<p>En la segunda (<strong>1745</strong>) quedan reflejadas las siguientes: casa-torre de Llano (Amézaga), casa-torre de Luis Valle y su mujer Ana Mª Larrena (Beurco), casa-torre de José Manuel Zabala (Bitoricha), casa-torre del Marqués de Paredes (Iraúregui), casa-torre en Urcullu (Tillitu) de Juan José Echabarri Beurco, casa-torre en Susunaga de Francisca Sobiñas (Ugarte), casa-torre de Luis Valle-Salazar y Ana Mª Llarena (Zuazo) y casa-torre de Martin Tomás Meñaca (Zubileta). TOTAL: ocho.</p>
<p>En la última de las fogueraciones realizadas en el siglo XVIII (<strong>1796</strong>) se señalan en Barakaldo: casa-torre de Catalina Llarena (Beurco-Bagaza), casa-torre del Duque de Frías (Luchana-Bitoricha), la casa-torre de Mariano Castaños (Basarreta-Bitoricha), la torre del Marqués de Valmediano (Burzeña), la torre de Saturnino Salazar (Cruzes), la casa-torre de (sin nombre) (Cruzes), torregoico de Mariano Castaños (Irauregui), la torre de Coscojales (Irauregui), la torre de Francisco Echabarri (Landaburu), la casa-torre de Llano (Llano), la casa-torre de Francisco Echabarri (Larrea-Rageta), la casa-torre del Convento de Burceña (Morica-Rageta), la casa-torre de José Mª Arana (Bengolea), la casa-torre de Josefa Aranguren Sibrado (Zubileta), la casa-torre de Francisco Meñaca (Aldeco-Zubileta) y la casa-torre de Domingo Azabel (Susunaga). TOTAL: dieciséis.</p>
<p>En la primera década del siglo XX (1908) y según los datos confeccionados por la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos de Bizkaia, se consigna la existencia de un total de <strong><u>nueve</u></strong> casas-torre: la de Zuazo (propiedad de Dionisio de Olaso); la de Susunaga (de los herederos de José de Yermo); la de Llano (de Ustara); la de San Martín (en Cruces); la de Burceña (del Marqués de Torrecilla)<a href="#_ftn12" name="_ftnref12"><sup>[12]</sup></a>; la de Bengolea (de los señores Ortiz y Arteche); la de Lurquizaga (de Ampuero) y la de Zubileta (también propiedad del mencionado marqués). (Datos tomados de Maite IBAÑEZ).</p>
<p>A finales del mismo siglo XX se localizan –en situación muy desigual- un total de <strong><u>cinco </u></strong>casas-torre: la de Zubileta (transformada posteriormente en caserío y en la actualidad a punto del derrumbe o derribo); la de Susunaga (muy bien conservada tras la reciente reforma); la de Lurquizaga (con dificultades para adscribirla a las casas-torre y de la que únicamente se conservan unos lienzos del perímetro bajo); la de Aldecoa (próxima a Zubileta y en mal estado de conservación) y la de la Patilla (en ruinas y que controlaba la ruta Portugalete a Valmaseda).</p>
<p>¿Qué podemos decir de las más importantes de estas casas-torre<a href="#_ftn13" name="_ftnref13"><sup>[13]</sup></a> de nuestro territorio? No demasiado por cuanto la industrialización del siglo XIX arrasó este tan importante patrimonio. Señalamos lo que se puede decir de algunas de ellas<a href="#_ftn14" name="_ftnref14"><sup>[14]</sup></a>.</p>
<p><strong><u>Torre de Zubileta</u></strong>: ubicada en la orilla izquierda del Cadagua. Junto a la torre se conserva (habitado) el llamado “Palacio de Zubileta” que es un buen ejemplar de “casa-indiana”. Parece que en sus inmediaciones existió un “molino” del que no se conservan restos. Todo ello con una función de control del importante camino que unía Bilbao con Castilla y propiedad de Juan Fernández de Zubileta. En sus proximidades (río arriba) se encuentra el medieval puente “del diablo” donde se bifurcaría el camino real a Castilla y a Cantabria hasta la construcción del “colgante” de Burtzeña (sustituto de la travesía en barca). La “torre” conserva muy pocos elementos de su estructura original sobre todo desde que fue convertida en casa de labranza. Su estado de conservación es, cada día, más precario amenazando ruina. De planta cuadrangular tiene dos alturas y desván. Las paredes son de mampostería dejando el sillar para el recerco de los vanos y esquinas.</p>
<p>Dispone de cuatro accesos, uno de ellos renacentista en arco escarzano de dovelas irregulares flanqueado por troneras. Conserva un total de quince vanos correspondientes a diversas épocas y ubicados de forma asimétrica. La mayoría de ellos son ventanas adinteladas. Especialmente reseñables son los dos cuerpos de vanos geminados, apuntados y con mainel. La estructura de sustentación se basa en un sistema de postes de madera de roble.</p>
<p><strong><u>Torre de Susunaga:</u></strong> es uno de los edificios residenciales gótico-renacentistas que mejor ha conservado su imagen original. Se alza en la ladera del Argalario y, por su ubicación, resultó de una importancia estratégica fundamental para los intereses de la época (control del camino real procedente de Bilbao hacia Cantabria). Fue levantada en madera, posiblemente en el siglo XIV, por los Susunaga y sustituida, posteriormente, por la piedra. La parte alta del edificio (almenas) se perderían en 1458 (requerimiento de Enrique IV). Tras las guerras de bandos se habilitó (siglo XVI) como vivienda y, para ello, se abrieron una serie de vanos con algunas decoraciones ornamentales de cierta importancia. Es un edificio cúbico con dos plantas y un camarote. Se emplea la sillería en las esquinas y recerco de los vanos. La entrada contempla un amplio arco de medio punto con cinco dovelas. La clave luce un escudo sin labrar. Cuenta con tres aspilleras en el piso primero. En el segundo, además de un vano moderno, hay una ventana ajimezada compuesta de dos arcos gemelos de medio punto, además de otros varios. Tiene además, en la fachada principal, una serie de relieves con escenas de caza sumamente interesantes. El sistema de sustentación se basa en vigas de madera. A finales del siglo XX fue totalmente rehabilitada manteniendo los elementos clave y pintando de color rosa todas las fachadas<a href="#_ftn15" name="_ftnref15"><sup>[15]</sup></a>.</p>
<p><strong><u>Torre de Lurquizaga:</u></strong> es un edificio de complicada adscripción y del que sólo se conservan unos dos metros de altura de los muros perimetrales (de más de un metro de grosor). Si en su origen fue una casa-torre, las profundas transformaciones que sufrió para convertirla en caserío-vaquería (función que ha tenido hasta los años sesenta del siglo XX) la dejaron sin demasiados rasgos primitivos. Está ubicada en la entrada desde Bilbao (barrio San Luis). Tiene una planta ligeramente cuadrada.&nbsp; La parte conservada emplea sillería muy bien trabajada en el encuadre de algunos vanos, en el acceso, en los esquinares y en la primera hilera de los muros. El acceso, ubicado en el muro sur, contempla un arco de medio punto adovelado con moldura de baquetón. El edificio se inscribe en el Renacimiento (inicios del siglo XVI). A ambos lados de la portada se encuentran dos “troneras” más simbólicas que efectivas. Únicamente se conserva (en muy buen estado tras la rehabilitación del entorno) el muro perimetral de unos tres metros de altura.</p>
<p><strong><u>Torre de Aldecoa</u></strong>: próxima a la de Zubileta aunque sólo queda en pie restos de un muro de aparejado gótico y un acceso con arco de medio punto adovelado con una altura aproximada de dos metros y medio. Fue reformada en el siglo XVIII y perdida en la última de las guerras carlistas. Su origen denota una extremada antigüedad, constando en Bizkaia muy pocos ejemplos de esta tipología.</p>
<p><strong><u>Palacio Larrea:</u></strong> posiblemente fue, en su origen, una casa-torre convertida posteriormente en vivienda residencial palaciega. Se encuentra ubicada en la entrada al municipio desde la carretera vieja o paralela a la ría (junto al Colegio San Paulino de Nola). El palacio, cuya estructura conocemos, fue construido en el siglo XVIII. Es de planta cuadrada con cubierta a cuatro vertientes. Tiene tres alturas, con tres ejes de vanos (calles), separadas con líneas de impostas. Está aparejada en mampuesto aunque utiliza el sillar en la fachada principal, esquinazos, impostas y recerco de vanos. El acceso al jardín (muy habitual en este tipo de edificios) aparece flanqueado por sendas gárgolas representando animales. La fachada ostenta el escudo de las familias Echevarría y Larrea, con casco, plumaje y lambretines. Se encuadran cuatro cabezas de ángeles y a sus lados dos figuras de mujer con leones tenantes y frutas a sus pies. No hace muchos años sufrió una reforma integral que ha convertido el palacio en un Restaurante con colores llamativos tanto en el paramento como en los esquinazos e impostas<a href="#_ftn16" name="_ftnref16"><sup>[16]</sup></a>.</p>
<p><strong><u>Torres de Luchana:</u></strong> no quedan de ella sino referencias (DELMAS “<em>Las Torres de Luchana desde su fundación hasta su ruina</em>”) y algún que otro grabado. Fueron levantadas por los Ayala (frente a la desembocadura del río Asúa) como elemento defensivo costero de sus amplias posesiones que tenían su centro neurálgico en Quejana (Álava). Posteriormente pasaron a manos de los Velasco. A pesar de diferentes opiniones lo más factible es que fuese levantada en el segundo tercio del siglo XIV. Sería una sólida construcción de madera, de volumen cúbico y, quizá, una primera planta aparejada en piedra. Es en el siglo XV cuando se configuraría como una casa-torre.</p>
<p>En 1604 sufrieron unas importantes obras de reparación. Una descripción de 1621 dice que eran dos torres cuadradas, de piedra, separadas un cuarto pero con un pasadizo que las comunicaba. Con dos barbacanas del lado del mediodía y un foso y puente levadizo en el lado principal. En 1821, su dueño (el Duque de Frías) las vendió al barakaldés Felipe de Murga que las acomodó como casa de labranza. En 1846 pasaron a manos de Francisco de Escauriza. Su hija y heredera, Carmen, las vendió a los ingenieros británicos See y Davies que precisaban el solar para la construcción del ferrocarril minero de la Luchana Mining. Con ello se eliminó todo vestigio de estas afamadas torres.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong><u>Torre de Beurko</u></strong>: aunque es así conocida, su morfología corresponde más bien a un caserío semejante a otros muchos del Barakaldo de los siglos XV al XVII. La verdadera torre se ubicaba en la desembocadura del arroyo Ballonti. De ella se dice en el siglo XVIII: “<em>La casa y torre antigua de Beurko situada en el barro de su nombre, posee otra casa dependiente existiendo en la parte superior de la torre dos viviendas y un horno en la esquina</em>”. Los primeros dueños de la torre parecen ser Juan de Retuerto y su esposa María Sáez de Retuerto, quienes vivieron a finales del s. XVI. La heredó su hijo Domingo de Retuerto que casó con María Santa de Rotaetxe y de éstos pasó a su primogénito Martin de Retuerto casado con María Asencia de Cantarrana. El heredero de éstos, Antonio de Retuerto, casó con María Antonia de Larrínaga Gurtubay. De ellos nació Juan de Retuerto, casado con Margarita de Salazar-Galindo a quienes sucedió Francisco Javier de Retuerto Salazar<a href="#_ftn17" name="_ftnref17"><sup>[17]</sup></a>.</p>
<p>Había huerta en su parte trasera lindando por un costado con el Camino Real y por otro con las viñas del Juncal y Cañas. Al lado de las viñas se encontraba la heredad de Restrojo en el sitio que llaman “El Astillero”. Anexas a la torre existían dos heredades: la de Bayabe, que se repartía entre rastrojo y maíz, y un huero que llamaban del Fresno. Junto a la torre existía el citado “barco o pasaje de Beurco”. Dichas posesiones y algunas otras configuraron el Mayorazgo del mismo nombre que a finales del XVI pertenecía a los Landaverde, siendo después de la familia Anuncibay y en el XVIII de los Larrínaga-Sobrado. La “casa” actual se sitúa al final de la calle Arauti, pasado el bidegorri de la que hay en el siglo XIX una referencia catastral: “heredad de sembradura de diez y seis celemines llamada la Rotura, con una arboledita en el barrio de Beurco junto a la fuente cuyas dos Tercias partes pertenecen a la referida casa”.</p>
<p><strong><u>Casa de Gorostiza:</u></strong> solar del linaje Castaños con un hermoso escudo heráldico. Entre los personajes de este linaje debemos destacar a don Juan Castaños Beisagasti (Almirante de la Escuadra Naval Española en 1655) y a don Francisco Javier Castaños Iragorri (Capitán General del Ejército Español y triunfador en la Batalla de Bailén en 1808). El caserío es un edificio exento del siglo XVIII. Planta cuadrangular ligeramente profundo, cubierto con tejado a cuatro aguas. La fábrica es de mampostería, empleándose sillares de recerco en vanos y esquinazos, y el escudo corresponde a las familias Rekalde, Olalde, Gambia y Balda.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Se encuentra en el barrio de su nombre, en la orilla derecha del río Castaños. Actualmente se encuentra en un lamentable estado. Por su armazón de madera se muestra como uno de los más importantes de Barakaldo por su armazón de madera, su estructura interior, el escudo de la fachada y el trabajo de carpintería observado en el camarote.</p>
<p>La <strong><u>Casa-Torre de Burceña</u></strong> estuvo situada en el lugar denominado “el Regatillo”, entre cocheras y la casa del herrero, y fue derribada el año 1940 y en su lugar se construyeron las oficinas de Gruber<a href="#_ftn18" name="_ftnref18"><sup>[18]</sup></a>.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Una interesante “novela” sobre algunos de los enfrentamientos entre los Haro-Ayala y los Salazares es la titulada “Banderizos” cuyo autor es José Manuel APARICIO.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> <strong>Gamboínos</strong>: Familias de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Gamboa_%28apellido%29">Gamboa</a>, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Guevara">Guevara</a>, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Casa_de_Balda">Balda</a>, Olaso, <a href="https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Abenda%C3%B1o&amp;action=edit&amp;redlink=1">Abendaño</a>, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Salazar_%28apellido%29">Salazar</a>, Ayala (en Vitoria) y Leguizamones (en Bilbao). Tenían como aliados a los <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Agramonteses">agramonteses</a> y al <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Reino_de_Navarra">Reino de Navarra</a>. <strong>Oñacinos</strong>: Familias de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Casa_de_Loyola">Oñaz</a>, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Casa_de_Mendoza">Mendoza</a>, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Casa_de_Lazcano">Lazcano</a>, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%BAgica">Mújica</a> y <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Casa_de_Butr%C3%B3n">Butrón</a>, Calleja (en Vitoria) y Zurbaran (en Bilbao). Tenían como aliados a los <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Beamonteses">beamonteses</a> y a la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Corona_de_Castilla">Corona de Castilla</a>.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Una cuestión debatida es el interrogante del qué fue antes si la iglesia o el asentamiento o, mejor, en qué contexto surge la iglesia. Parece que, en términos generales, el establecimiento humano precedió a la iglesia o fueron contemporáneos. Iñaki GARCÍA “Arqueología y poblamiento en Bizkaia, siglos VI-XII” p.336.</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> José R. DÍAZ DE DURANA en “Las luchas de bandos…” 90, afirma que además de motivos políticos está “el control y dominación de los hombres y del excedente que generan las actividades agrícolas, forestales, artesanales y comerciales en sus ámbitos de influencia”. José Ángel GARCÍA DE CORTÁZAR en “Bizkaia en la Edad Media” (III, pp. 351 ss) añade “es necesario advertir que el conflicto banderizo no es un simple enfrentamiento de grupos nobiliarios rivales, sino algo más complejo; encierra dentro de sí tanto las luchas internas que a veces se producen dentro de los propios bandos generalmente por problemas de poder”. De la misma opinión es Emiliano FERNÁNDEZ de PINEDO: “¿Lucha de bandos o conflicto social?”. En “La Sociedad Vasca Rural y Urbana en el marco de la crisis de los siglos XIV y XV” p. 39</p>
<p><a href="#_ftnref5" name="_ftn5">[5]</a> José Luis BANÚS distingue entre “parentelas”, “linajes directos”, linajes largos”, “bandos” y “grupos de bandos”. “Los banderizos: interpretación étnica y geopolítica”. En “La Sociedad Vasca…” pp. 68-70.</p>
<p><a href="#_ftnref6" name="_ftn6">[6]</a> Lope García de Salazar “Bienandanzas y Fortunas”: En esta tierra de Barakaldo, desde antiguo, hubo tres linajes: Retuerto, Susunaga e Yraure. El más antiguo es el de Retuerto, sucediendo a un caballero godo que pobló en Egilus, junto a Soloeta…, El linaje de Susunaga viene de Galdames, de un hombre que vivía en Artecona, sobre San Pedro de Galdames (&#8230;) y un hijo de él pobló en Susunaga de Barakaldo. El linaje de Yrauregi se funda del linaje de los Munsayos de Guipúzcoa, que vino a poblar Yrauregui e hizo allí su vivienda y procrearon allí…</p>
<p><a href="#_ftnref7" name="_ftn7">[7]</a> José Luis BANÚS: “Los banderizos: interpretación étnica y geopolítica”. En “La Sociedad Vasca…” pp. 78-79.</p>
<p><a href="#_ftnref8" name="_ftn8">[8]</a> Aunque, a tenor de los Fueros, cualquier hidalgo bizkaino puede construir una casa de este estilo, quienes en realidad las poseen y construyen son los parientes mayores, refugiándose en ellas en los momentos de peligro los restantes miembros del linaje o bando. Las torres bizkainas son, por lo general, de dimensiones más modestas que las del resto de España. El único ejemplar que puede equipararse a los castillos de otras zonas es el de Muñatones. José Ángel GARCIA de CORTÁZAR y Cía “Bizkaia en la Edad Media (III), p. 37</p>
<p><a href="#_ftnref9" name="_ftn9">[9]</a> El nombre más auténtico de estas construcciones era el de casas “fuertes” para diferenciarlas de las “llanas”, las cuales podrían equivaler a los caseríos y aquellas a las torres. Los hijosdalgos (a tenor del Fuero Viejo ya que el Nuevo lo amplía a todos los vizcaínos) podían construir ambos tipos de casas, fuertes o llanas, en sus heredades sin contradicción alguna y, si la había, debían acudir ante el alcalde de fuero para hacer valer su derecho. Manuel BASAS “Las casas-torre de Vizcaya”, pp. 3-5. La Casa-Torre vizcaína, por tanto, fue vivienda del Pariente Mayor, a quien no existía la obligación de tributar y a quién se allegaban varios vecinos unidos por lazos de parentesco (lazos de sangre). Normalmente, la casa torre es el solar del que derivan todos ellos, origen del clan y al que todos se reconocen ligados. El dueño de la casa-torre es el “mayor”, aquel en quien el solar ha recaído en herencia generación tras generación, en forma de mayorazgo. También recae en él la obligación de proteger a los partidarios –allegados- que le reconocen como tal Pariente Mayor. Esto se simbolizaba en las casas torre antiguas, manteniendo en lo más alto de ellas una caldera, un cuerno que servía para llamar al clan y el pendón familiar. Esta “demarcación señorial” estaba formada por un conjunto de edificaciones entre las que encontramos la ermita, el molino, la ferrería y la casa torre en sí, todo ello aderezado además por la campiña circundante con sus prados, montes, bosque, tierras de labranza o huerta&#8230;</p>
<p><a href="#_ftnref10" name="_ftn10">[10]</a> Acceso directo a una vivienda desde la parte exterior por medio de una escalera de piedra adosada al muro. El patín se encuentra adherido a la casa, pero sus estructuras son independientes. Generalmente el patín es macizo, es decir, relleno de piedra. El patín es utilizado en Galicia, Asturias, Cantabria, Vizcaya, Alava, Navarra, etc, con más o menos asiduidad. Su origen es remoto, pero posiblemente se creó para defender los accesos de las torres y casas-fuertes. En estos edificios medievales su uso fue muy generalizado, ya que cumplía dos misiones: una, acceder directamente a la planta noble evitando así la suciedad y los olores; y dos y fundamental, proporcionar seguridad. Estos primitivos patines solían estar protegidos por saeteras y cadalsos, y en ocasiones, incluso cerrados con cubierta y gruesos muros almenados. Pasadas las luchas banderizas las torres góticas se fueron transformando en casas de labranza, conservando muchas de ellas elementos guerreros, entre los que destaca el patín. Los edificios renacentistas y barrocos también utilizaron el patín como acceso e incluso como lugar de descanso y tertulia. Juan de AMESTI “El patín en los edificios civiles del Valle de Carranza”. Eusko Ikaskuntza.</p>
<p><a href="#_ftnref11" name="_ftn11">[11]</a> Manuel BASAS “Las casas-torre de Vizcaya”, pp. 10-11</p>
<p><a href="#_ftnref12" name="_ftn12">[12]</a> Señala Carlos IBÁÑEZ que la “Casa Torre de Burceña estuvo situada en el lugar denominado “el Regatillo”, -entre cocheras y casa del herrero-, y fue derribada el año 1940”. “Historia general de Barakaldo”, p. 156</p>
<p><a href="#_ftnref13" name="_ftn13">[13]</a> En ocasiones, la casa-torre, tiene a su vera una ermita, por ejemplo, en Aranguren. No es infrecuente, no es el caso de nuestro entorno, que la casa-torre forme un conjunto con el molino, la ferrería y la ermita.</p>
<p><a href="#_ftnref14" name="_ftn14">[14]</a> Los datos básicos están tomados de Mayte IBAÑEZ y de nuestro propio trabajo de observación e investigación.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="#_ftnref15" name="_ftn15">[15]</a> Desde 1987 está declarada Monumento de Bizkaia por la Diputación Foral.</p>
<p><a href="#_ftnref16" name="_ftn16">[16]</a> Indica Pedro SIMÓN en “La anteiglesia de Barakaldo” p. 213 Nota 75 que esta casa-torre había en 1787 repartidos por diferentes salas y aposentos los siguientes cuadros con motivos religiosos: “Yten tres efigies de nuestra Señora del Rosario, La Concepción y Santa Rosa con sus marcos acristalados, y otras cinco láminas también con efigies de San Josef, Nuestra Señora del Rosario, San Juan, San Antonio y San Vicente”.</p>
<p><a href="#_ftnref17" name="_ftn17">[17]</a> HILARIO-MARTÍNEZ “Barakaldo a través de los tiempos”, pp.265-266</p>
<p><a href="#_ftnref18" name="_ftn18">[18]</a> Carlos IBÁÑEZ “Historia General de Barakaldo” p. 156.</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>http://ezagutubarakaldo.net/recorrido-6-jauntxos-guerras-de-bandos-y-casas-torre/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">11428</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Ferrerí­a y Alto Horno (textos)</title>
		<link>http://ezagutubarakaldo.net/ferreria-y-alto-horno-textos/</link>
					<comments>http://ezagutubarakaldo.net/ferreria-y-alto-horno-textos/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 24 Jul 2026 06:20:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Industria]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://ezagutubarakaldo.net/?p=2753</guid>

					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="208" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2013/01/Urdandeguieta-2.jpg?fit=300%2C208" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2013/01/Urdandeguieta-2.jpg?w=1180 1180w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2013/01/Urdandeguieta-2.jpg?resize=1080%2C751 1080w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2013/01/Urdandeguieta-2.jpg?resize=300%2C208 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2013/01/Urdandeguieta-2.jpg?resize=768%2C534 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2013/01/Urdandeguieta-2.jpg?resize=1024%2C712 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="2810" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/ferreria-y-alto-horno-textos/urdandeguieta-2-3/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2013/01/Urdandeguieta-2.jpg?fit=1180%2C820" data-orig-size="1180,820" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="Urdandeguieta 2" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2013/01/Urdandeguieta-2.jpg?fit=1024%2C712" /></div>«La ferrerí­as de montaña tení­an la ventaja del escaso coste de sus instalaciones y la posibilidad de escapar al control fiscal, circunstancias que beneficiaban especialmente a Ias pequeñas comunidades de campesinos y pastores independientes, que seguirí­an utilizándolas para autoabastecerse de aperos, herramientas e instrumentos de cocina, eludiendo así­ la monetarización de sus pobres recursos y [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="208" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2013/01/Urdandeguieta-2.jpg?fit=300%2C208" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2013/01/Urdandeguieta-2.jpg?w=1180 1180w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2013/01/Urdandeguieta-2.jpg?resize=1080%2C751 1080w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2013/01/Urdandeguieta-2.jpg?resize=300%2C208 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2013/01/Urdandeguieta-2.jpg?resize=768%2C534 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2013/01/Urdandeguieta-2.jpg?resize=1024%2C712 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="2810" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/ferreria-y-alto-horno-textos/urdandeguieta-2-3/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2013/01/Urdandeguieta-2.jpg?fit=1180%2C820" data-orig-size="1180,820" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="Urdandeguieta 2" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2013/01/Urdandeguieta-2.jpg?fit=1024%2C712" /></div><p><i><a href="http://ezagutubarakaldo.net/2013/01/06/ferreria-y-alto-horno-textos/urdandeguieta-2-3/" rel="attachment wp-att-2810"><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" data-attachment-id="2810" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/ferreria-y-alto-horno-textos/urdandeguieta-2-3/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2013/01/Urdandeguieta-2.jpg?fit=1180%2C820" data-orig-size="1180,820" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="Urdandeguieta 2" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2013/01/Urdandeguieta-2.jpg?fit=1024%2C712" class="alignleft size-full wp-image-2810" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2013/01/Urdandeguieta-2.jpg?resize=243%2C168" alt="Urdandeguieta 2" width="243" height="168" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2013/01/Urdandeguieta-2.jpg?w=1180 1180w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2013/01/Urdandeguieta-2.jpg?resize=1080%2C751 1080w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2013/01/Urdandeguieta-2.jpg?resize=300%2C208 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2013/01/Urdandeguieta-2.jpg?resize=768%2C534 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2013/01/Urdandeguieta-2.jpg?resize=1024%2C712 1024w" sizes="(max-width: 243px) 100vw, 243px" /></a>«La ferrerí­as de montaña tení­an la ventaja del escaso coste de sus </i><i>instalaciones y la posibilidad de escapar al control fiscal, circunstancias </i><i>que beneficiaban especialmente a Ias pequeñas comunidades de </i><i>campesinos y pastores independientes, que seguirí­an utilizándolas para </i><i>autoabastecerse de aperos, herramientas e instrumentos de cocina, </i><i>eludiendo así­ la monetarización de sus pobres recursos y escabulléndose </i><i>del monopolio de producción y comercio del metal detentado por la </i><i>aristocracia rural.</i></p>
<p><i>La construcción de una ferrerí­a fluvial planteaba problemas técnicos </i><i>bastante más complejos que sus antecesoras. La inversión de capital que </i><i>requerí­an hací­an de ellas bienes patrimoniales de la nobleza local. </i><i>Difí­cilmente podí­a permitirse la mayor parte de la población rural su </i><i>ejecución. La posesión de hornos y martinetes para elaborar hierro </i><i>identificaba, mejor que cualquier otra propiedad, al sector más </i><i>acomodado de la sociedad vizcaí­na del Antiguo Régimen, desde los </i><i>linajes banderizos medievales a los mayorazgos solariegos de los siglos </i><i>XVI-XVIII. Al margen de las ganancias monetarias que les reportaba la </i><i>comercialización del metal, la ferrerí­a constituí­a el vehí­culo ideal para </i><i>rentabilizar la abundante madera que producí­an sus bosques de roble, </i><i>encina y madroño</i>» (Mayte Ibáñez).</p>
<p><i>«Del Fuero Vizcaí­no : Que ningún natural ni extraño, así­ del Señorí­o de </i><i>Vizcaya como de todo el reino de España, ni de fuera de ellos, pueda </i><i>sacar a fuera de este Señorí­o, para reinos extraños, vena, ni otro metal </i><i>alguno para labrar hierro o acero, so pena que la persona que lo sacara, </i><i>sea desterrada perpetuamente de estos Reinos, y pierda la mitad de sus </i><i>bienes, y la nave en que sacase la mercancí­a, y la misma mercancia se </i><i>pierda, y de todo ellos la tercera parte será para reparación de carreteras </i><i>de este Señorí­o, otra tercera parte para el acusador, y la otra tercera parte para Ia Justicia que lo ejecutare<b>«. </b></i>(Adarra «Aproximación a Ia Historia del P. Vasco»)</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><i>«Previamente ha de prepararse el mineral por calcinación en hornos </i><i>apropiados, dejándolo luego extendido a Ia acción de los agentes </i><i>atmosféricos, y sometiéndolos después a un fuerte desmenuzamiento; </i><i>después se criba, separando los diferentes tamaños y recogiendo los </i><i>trozos similares a una nuez.</i></p>
<p><i>El polvo y los menudos eran poco útiles para la operación, por obstruir </i><i>con facilidad la circulación del viento.</i></p>
<p><i>Los ferrones colocan en el fondo del crisol un cesto de carbón, de </i><i>tamaño grueso para facilitar la corriente de aire; encienden el fuego por </i><i>el procedimiento de la yesca y el acero, o partiendo de otro fuego anterior </i><i>cuidadosamente conservado, y lo dejan arder durante unas cuatro o </i><i>cinco horas, si es primera vez, para que el horno se seque bien y vaya adquiriendo Ia temperatura adecuada.</i></p>
<p><i>Amontona el operario el carbón encendido con un espetón en el lado del </i><i>horno por donde se inyecta el viento, junto a la tobera, hasta una altura de 56 cm. En el horno navarro y lo aprieta fuertemente, golpeándolo con </i><i>el dorso de una pala de hierro, procediéndose ya a la operación definitiva. Colocados los cestos del mineral en el muro de contraviento, se va echando el mineral poco a poco, con suavidad, alternando con carbón encendido, cuidando de no que se llegue a obturar el orificio de la tobera. Terminada la carga, se llena el horno totalmente de carbón y se le da viento con el fuelle o la trompa de agua.</i></p>
<p><i>El fundido riega frecuentemente el carbón de la superficie, para </i><i>concentrar el calor y evitar un consumo inútil; lo resuelve sin cesar y lo </i><i>amontona en medio del horno; limpia sin descanso la parte de la salida del viento, sondea el fondo del crisol para comprobar la presencia de grumos de hierro libre y comprueba la fluidez de la escoria que se adhiere a la barra metálica del instrumento de trabajo. Se añade carbón a medida que el anterior se va consumiendo y se aumenta poco a poco el viento, de forma que (legue a su plena fuerza al cabo de dos horas, dando más agua a la rueda de los fuelles o a la trompa.</i></p>
<p><i>La escoria, lí­quida, flota y se va reuniendo junto al orificio de la tobera, </i><i>donde la combustión del carbón es muy rápida. Se sangra de vez en </i><i>cuando por la parte delantera, dejándola fluir libremente.</i></p>
<p><i>En el fondo del crisol se van formando masas esponjosas de hierro </i><i>mezcladas con escoria y restos de carbón y mineral de hierro; el </i><i>fundidor con su espetón, va juntando todos estos grumos de metal libre, </i><i>formando un bloque más compacto, de mayor tamaño, de color blanco, </i><i>blando, pero resistente todaví­a a la penetración de la punta del </i><i>instrumento de trabajo ; al cabo de cuatro horas se puede dar por </i><i>terminada la operación, se cierra la mampara de los fuelles y se retira </i><i>todo el carbón ardiente hacia la parte trasera del horno.</i></p>
<p><i>Descubierto el tocho o lupia, se le clava el espetón, se le sacude </i><i>vigorosamente y se le da vueltas para expulsar la escoria lí­quida que le </i><i>acompaña, fuera ya del horno y colocado sobre el yunque, comienza a </i><i>operar el martillo</i><b>«. (</b>4.3. Adarra , id, pp.57-58).</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>http://ezagutubarakaldo.net/ferreria-y-alto-horno-textos/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">2753</post-id>	</item>
		<item>
		<title>Las ferrerías de monte (una revisión bibliográfica) (I)</title>
		<link>http://ezagutubarakaldo.net/las-ferrerias-de-monte-una-revision-bibliografica-i/</link>
					<comments>http://ezagutubarakaldo.net/las-ferrerias-de-monte-una-revision-bibliografica-i/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 23 Jul 2026 06:22:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Industria]]></category>
		<category><![CDATA[Patrimonio]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://ezagutubarakaldo.net/?p=11410</guid>

					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="138" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?fit=300%2C138" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?w=800 800w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?resize=300%2C138 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?resize=768%2C354 768w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10422" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/el-pastor-de-ganekogorta-leyenda-barakaldarra/img_20211230_102310/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?fit=800%2C369" data-orig-size="800,369" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="IMG_20211230_102310" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?fit=800%2C369" /></div>Introducción Al interesarnos por el fenómeno de las ferrerías en las provincias atlánticas vascas y más concretamente por las denominadas «ferrerías de monte», nuestro primer paso fue proceder a recopilar y revisar todo aquello que se hubiera publicado sobre dicho tema y que fuera, por otra parte, fácilmente accesible, con el fin de obtener una [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="138" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?fit=300%2C138" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?w=800 800w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?resize=300%2C138 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?resize=768%2C354 768w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10422" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/el-pastor-de-ganekogorta-leyenda-barakaldarra/img_20211230_102310/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?fit=800%2C369" data-orig-size="800,369" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="IMG_20211230_102310" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/03/IMG_20211230_102310.jpg?fit=800%2C369" /></div><ol>
<li>Introducción</li>
</ol>
<p>Al interesarnos por el fenómeno de las ferrerías en las provincias atlánticas vascas y más concretamente por las denominadas «ferrerías de monte», nuestro primer paso fue proceder a recopilar y revisar todo aquello que se hubiera publicado sobre dicho tema y que fuera, por otra parte, fácilmente accesible, con el fin de obtener una imagen del grado de conocimiento alcanzado.</p>
<p>Esta revisión, de la que no estuvo ausente un cierto espíritu crítico, puso de manifiesto algunas carencias, contradicciones y puntos débiles que parecen presentar las fuentes bibliográficas. En esta situación, decidimos profundizar en la lectura de los trabajos que abordan el tema de las ferrerías de monte. Las reflexiones surgidas son las que nos proponemos mostrar a continuación, debiendo verse en ellas un intento de analizar los fundamentos en los que parece basarse nuestro conocimiento actual de estas ferrerías primitivas y conocer las circunstancias en las cuales tal conocimiento puede ser utilizado.</p>
<p>Una primera nota que nos parece interesante introducir, por ser la primera constatación que se realiza, es el hecho de que el tema de las ferrerías ha suscitado un enorme interés a lo largo del tiempo, alcanzando su expresión más concreta en numerosas publicaciones.</p>
<p>Dejando para más adelante las valoraciones sobre la calidad «científica» de lo en ellas contenido, es necesario señalar que la atención ha gravitado fundamentalmente sobre las ferrerías que utilizan la fuerza hidráulica en los procesos de elaboración del hierro. El fenómeno de las ferrerías de monte suele tratarse a modo de antecedente, de forma rápida, escueta y de obligado compromiso como paso, siempre previo, al estudio de las ferrerías de valle, auténtico centro de dichas publicaciones.</p>
<p>El análisis que nos proponemos realizar con los trabajos publicados que recogen aspectos de las ferrerías primitivas ha sido dividido, por razones puramente metodológicas, en dos apartados. Uno primero, hace referencia al aspecto físico y elementos constitutivos de dichas ferrerías. Un segundo apartado se centrará en su localización y distribución geográfica.</p>
<p>&nbsp;</p>
<ol start="2">
<li>Las ferrerías de monte: aspecto físico</li>
</ol>
<p>Una de las primeras cuestiones a resolver es ¿cómo eran esos primitivos hornos o ferrerías? La respuesta que obtengamos dependerá de diversos autores:</p>
<ol>
<li>A) «la vena se fundía en hoyos ú hornos de cal y canto como los que se usan para el cocimiento de la cal. Y éste parece que fue uno de los procedimientos más antiguos.</li>
</ol>
<p>«Introdujose también calcinar la vena a campo libre y sin hoyo, cargando el mineral sobre espeso cerco de troncos. ( &#8230; ) Ensayose también la fundición sobre una pared de cal y canto de poca elevación».</p>
<p>Esta opinión será posteriormente recogida por Adolfo LAFARGA, sin hacer mención expresa de la fuente de la que lo toma, y por Juan GARMENDIA que sí especificará el origen de su referencia.</p>
<ol>
<li>B) «El mineral de hierro, con el carbón, se colocaba dentro de un tronco de árbol de gran diámetro, ahuecado previamente, recubierto de arcilla y otras sustancias minerales. La combustión se activaba con fuelles de piel de gamo o cabra, movidos con los pies y, con más frecuencia, mediante las manos. Las «toberas» encauzaban el aire producido. El mineral dejaba caer sus escorias a una hoya que recibía el nombre de «arrago», «arruga», (&#8230;)».</li>
<li>C) «El mineral de hierro ( &#8230; ) se desmenuzaba en pequeños trozos del tamaño de una nuez, los cuales, una vez calcinados, eran mezclados con arcilla y cal para hacer conjuntamente una especie de bola que se colocaba en lo que hacía de horno, rodeada de carbón vegetal».</li>
</ol>
<p>«Durante siglos posteriores fueron introduciéndose algunas modificaciones en la fabricación del hierro (&#8230;). Las antiguas cavidades eran sustituídas por hornos de, aproximadamente un metro de altura y un metro de anchura (&#8230; )».</p>
<ol>
<li>D) «Al igual que los utilizados en la antigüedad, en algunas regiones de Europa y aún hoy en ciertos pueblos salvajes, probablemente consistían en unos pequeños hornos de dos o tres metros de altura, con un diámetro de un metro escaso, en los cuales mediante capas alternas de carbón vegetal y mineral en forma de óxido de hierro, alimentados por una corriente de aire, se obtenía el metal por reducción. (&#8230; ) Mientras se verificaba la reducción del metal, el orificio de entrada que luego serviría de piquera, permanecía cerrado con tierra arcillosa sin dejar más espacio que el necesario para que pasase la tobera compuesta de arcilla ferro-arcillosa, la cual se quitaba para extraer la masa de hierro reducido. La escoria se eliminaba, mediante unas tenazas, por una abertura superior a medida que aquella se enfriaba».</li>
<li>E) «En hornos de un metro de anchura y, después de haberse desmenuzado una masa de hierro de la mejor calidad (vena, generalmente), en trozos ovoidales del tamaño de un huevo de gallina y a veces del de una nuez, se colocaban ya calcinados, con mezcla de arcilla y cal en el horno, rodeados de carbón vegetal (&#8230; )».</li>
<li>F) «(&#8230; ) la ferrería primitiva era una instalación muy sencilla y de escasa importancia, pues solamente constaba de un pequeño horno de calcinación de la vena o mineral y otro para la reducción del mismo».</li>
<li>G) «Primero se calcinaba este al aire libre, a fuerza de leña y carbón vegetal. Cuando quedaba reducido a una masa esponjosa, se lo refinaba en una gran hoya abierta</li>
</ol>
<p>en el suelo, llamada en vascuence arragua».</p>
<ol>
<li>H) «Una u otra de tales materias primas era después mezclada con carbón o leña, y dicha mezcla se hacía arder apilándola en montones rodeados por un cerco de troncos o de piedras. Cuando terminaba la combustión, se deshacía el apilado y se separaba la parte rica en gránulos metálicos escoriformes -la agoia o arragoa- para calentarla de nuevo (ahora en un pequeño hoyo) a fin de agregar el metal formando un tocho o lingote rudimentario (&#8230; ). (&#8230; ) luego fueron creciendo, tanto en número como en tamaño, y en ellas se instalaron ya hornos de fábrica, hechos con piedra o con ladrillos. Estos hornos serian, probablemente, de forma cilíndrica y de dimensiones parecidas a los existentes en las caleras, aunque de momento sus estructuras y sus restantes particularidades permanecen casi totalmente ignoradas, por ser muy escasos y de incierta procedencia los restos que hemos llegado a conocer. En ellos se cargaba el carbón y la mena, calcinando y troceando generalmente ésta antes de mezclarla con el reductor, también troceado (&#8230;).</li>
<li>I) «La técnica de trabajo era muy rudimentaria, similar a la utilizada por los pueblos naturales: empleo de un mineral muy rico que (&#8230;) se reduce en un horno excavado en el suelo (del tipo de cubo o «windofen» u horno bajo de tipo catalán) situado en bosques y zonas altas de montaña. El aporte de aire se hacía por fuelles manuales.</li>
</ol>
<p>A este tipo corresponden los hornos descubiertos en 1870 en Huttenberg (Carintia); otro en el Jura Bernois, de tipo celta; en Cernetat; Léilling (Carintia) -utilizados en época romana-, etc. Igualmente se conocen hornos pequeños en lugares aislados y cuevas, como los encontrados en Escocia, acaso similares a los citados en Lemos (Galicia) el 29-11-1979&#8243;.</p>
<ol>
<li>J) «(&#8230;) todas las operaciones necesarias para transformar el óxido mineral en metal utilizable se habían desarrollado al aire libre o en rudimentarias cabañas, empleando hornos bajos semiexcavados en la tierra».</li>
</ol>
<p>Tras leer con detenimiento las opiniones transcritas, lo primero que ponen de manifiesto es la existencia de varios tipos de hornos o ferrerías primitivas. En este punto se hace necesario introducir algunas reflexiones con el fin de tratar de encontrar las razones que originan tal diversidad de tipos.</p>
<p>1) La distinta distribución geográfica de los modelos, sobre la que volveremos a tratar más adelante en otro apartado y en la que pudiera pensarse al leer la referencia bibliográfica de la que se extracta la cita, no debiera ser tenida en cuenta, al menos de manera importante, ya que parece tratarse de modelos ampliamente intercambiables o, cuando menos, sin una clara cualidad localista. Baste recordar que junto a modelos con los de Julio CARO BAROJA y Leandro SILVAN que engloban la totalidad del País Vasco, encontramos otros que, como los tipos propuestos por Estanislao J. de LABAYRU para el caso vizcaíno son asumidos por Juari GARMENDIA con validez para todo el territorio vasco o el modelo que nos propone Manuel LABORDE referido al ámbito guipuzcoano y al que posteriormente, el mismo autor, le otorga una aplicación geográfica más amplia.</p>
<p>2) Si valoramos ahora las referencias bibliográficas considerando el aspecto cronológico de su publicación, no dejan de llamar poderosamente la atención dos hechos.</p>
<p>El primero surge de la ruptura que parecen establecer los autores anteriormente reseñados con respecto a los escritos de sus predecesores en tal campo de interés.</p>
<p>Autores como Esteban de GARIBAY, el padre Gabriel de HENAO, Lope MARTINEZ DE ISASI, Pedro Bernardo VILLARREAL DE BERRIZ o Juan Ignacio de ITURRIZA y ZABALA al tratar el tema de las primeras ferrerías no hacen mención alguna a los componentes o elementos constitutivos de las mismas, consideraciones que entran a formar parte de aquellos estudios que estamos revisando en el presente análisis y que se han manifestado en una pluralidad de modelos.</p>
<p>El segundo hecho que interesa destacar es el posicionamiento de los diversos autores con respecto a estudios cronológicamente anteriores y el paso de modelos singularizados o con detalles descriptivos muy concretos a modelos de caracteres y rasgos generales.</p>
<p>Parece lógico pensar, o así suele mostrarlo la práctica habitual, que conforme avanza el tiempo, los investigadores tienden a asumir determinadas afirmaciones o supuestos por considerarlos válidos, convirtiéndose así en puntos de obligada referencia para cualquier investigador posterior. Y esto hasta que algún nuevo descubrimiento o aportación invalida todo lo anterior pasando a ocupar, una vez aceptado como válido, el lugar de cita obligada.</p>
<p>En este sentido, no deja de extrañar que en 1975 Joaquín ALMUNIA no haga referencia, al menos directa, a los modelos propuestos por Estanislao J. de LABAYRU a fines del siglo pasado, que Juan GARMENDIA retoma como válidos en 1976 y a los que veremos desaparecer en 1988 bajo el concepto genérico de hornos bajos semiexcavados en la tierra. Más curioso, si cabe, es el caso del modelo de Julio CARO BAROJA (1949) que no parece llamar la atención de ningún interesado en estos temas hasta 1986, año en el que Juan Ignacio PAUL ARZAC lo rescata del olvido aplicándolo al caso de la provincia de Guipúzcoa, al tiempo que ignora trabajos como los de Manuel LABORDE (1956, 1963 y 1979) o las aportaciones de Luis Miguel DIEZ DE SALAZAR (1983) para el mismo ámbito geográfico.</p>
<p>Y este comportamiento no deja de sorprendemos precisamente porque ningún autor establece una crítica con respecto a las opiniones o planteamientos de sus antecesores. Evidentemente la asunción o no de la tradición historiográfica anterior y la formulación de planteamientos nuevos ya supone, en sí mismo, una toma de postura.</p>
<p>Sin embargo, cuando hablamos de crítica nos estamos refiriendo a un posicionamiento razonado, plasmado en sus escritos, de aquellas consideraciones que les han llevado a desechar o aceptar estudios precedentes, único medio que puede contribuir a disipar la impresión de que en tal actitud selectiva hay mucho de arbitrario.</p>
<p>En esta misma línea, más difícil de interpretar es la tendencia de algunos autores a referir tipos de hornos descritos con anterioridad sin mencionar la fuente de donde se toma tal referencia.</p>
<p>3) Tal vez a modo de curiosidad, llama la atención la distinta manera de expresarse de los diversos autores. Frente a los que al redactar utilizan expresiones que afirman: «la vena se fundía», «la ferrería primitiva era», «las antiguas cavidades eran sustituídas», etc., otros autores quieren introducir cierta cautela en expresiones como: «parecer ser que», «probablemente consistían», «debieron darse», etc.</p>
<p>4) Un cuarto y último aspecto a considerar, sin duda el más importante, nace de un cierto carácter contradictorio que se deja entrever en algunas de las publicaciones que venimos comentando. Al menos esto es lo que se desprende cuando Leandro SILVAN (1976), tras comentar la evolución sufrida por las ferrerías de monte con el paso a «hornos de fábrica, hechos con piedra o con ladrillos &#8230; probablemente de forma cilíndrica &#8216;dice a renglón seguido&#8217; (&#8230;) de momento sus estructuras y sus restantes particularidades permanecen casi totalmente ignoradas, por ser muy escasos y de incierta procedencia los restos que hemos llegado a conocer».</p>
<p>En tales circunstancias, no dejan de tener un interés particular las notas apuntadas por Manuel LABORDE o Julio CARO BAROJA. Más recientemente se han llevado &#8216;a cabo intentos por localizar en la zona de Legazpia y en determinadas áreas de la geografía vizcaína (Encartaciones, Gorbea, Amboto), vestigios materiales que permitieran hacerse una idea de la estructura y composición de las ferrerías de monte. Esfuerzos que resultaron infructuosos.</p>
<p>Estos testimonios ayudan a explicar una carencia que se deja sentir poderosamente en los escritos que venimos analizando, y es la total ausencia de referencias a restos materiales, a localizaciones geográficas precisas a que referir y sobre los que sustentar los modelos que se proponen. Referencias que son habituales en cualquier trabajo de investigación.</p>
<p>De todo lo hasta ahora dicho, parece que la respuesta a las causas posibles de tal variedad de modelos por las que nos interesábamos más arriba, deba encontrar su razón de ser en las opiniones o intuiciones personales de cada autor. Situados ante el problema de las estructuras para la obtención. del hierro en un momento anterior a la aplicación de la fuerza hidráulica a la ferrería y careciendo de restos en los que basarse, cada autor trató de encontrar la solución que más adecuada le parecía. Esta búsqueda personal del modelo o modelos más satisfactorios, si bien clara y manifiesta en los casos de Manuel LABORDE y Luis Miguel DIEZ DE SALAZAR, debe extenderse a los restantes autores ante esa falta mencionada de vestigios en los que apoyarse, ante ese panorama de opiniones diversas y contradictorias, ante esa ausencia de referencias de cualquier tipo que los avalen.</p>
<p>Sin embargo, aun cuando podamos considerar que en los modelos propuestos hay mucho de respuesta «inventada», de opinión personal ante un problema concreto,</p>
<p>esta constatación no resuelve completamente el tema. El planteamiento de un modelo determinado debiera ir acompañado de las razones que justifican su elección.</p>
<p>Esta es una carencia más, entre las ya citadas, que se muestra especialmente significativa en los dos autores que expresan la búsqueda hipotética de un tipo de ferrería primitiva: Manuel LABORDE y Luis Miguel DIEZ DE SALAZAR. Ambos dicen basar su propuesta en modelos tomados de la Antigüedad y en aquellos que aún se utilizan entre los pueblos primitivos o naturales actuales. Ahora bien, parece inevitable preguntarse a la vista de sus trabajos ¿entre qué pueblos naturales?, ¿por qué ese o esos modelos de hornos primitivos y no otros?</p>
<p>Entre los tipos de hornos para reducir el hierro conocidos en la Antigüedad y Edad Media (sin aplicación de la fuerza hidráulica a sus procesos) se puede observar una amplia variedad que engloba desde los sencillos agujeros excavados en el suelo hasta hornos construidos totalmente sobre la superficie del terreno, en los más diversos materiales y abarcando, a su vez, modelos sencillos y complejos. Todos estos tipos son aptos, en principio, para el fin con que se crearon: transformar el mineral en metal.</p>
<p>Sin embargo, no todos se muestran igualmente eficaces en la consecución de tal fin, eficacia que, entendida como menor esfuerzo y mejor rendimiento, dependerá de características tales como el aislamiento, la refracción o la ventilación que presente el horno.</p>
<p>Manuel LABORDE ha optado por un modelo de dos o tres metros de altura, frecuente en época romana y medieval sin mostrar consideración alguna por los hoyos excavados en el suelo tan del parecer de los restantes autores. Por su parte, Luis Miguel DIEZ DE SALAZAR se inclina por un tipo amplio y general: los hornos excavados en el suelo, con o sin superestructura, entre los que podría incluirse el modelo de Manuel LABORDE si su parte baja estuviera enterrada; sin embargo, hace caso omiso a la reducción del mineral bien en hornos construidos sobre el suelo bien en masas de mineral rodeadas de troncos.</p>
<p>Tal preferencia por un tipo u otro responde, sin duda, a un conjunto de razones que han dirigido la selección en una dirección determinada, pero tales motivos nos son desconocidos, precisamente porque los propios autores los omiten. Si bien en la mayoría de los casos se puede vislumbrar una pobreza o parcialidad en las fuentes bibliográficas que debieron servirles de base al elaborar o elegir su propuesta, el desconocimiento de las razones que guían su elección nos impide una justa valoración de sus aportaciones y plantea serias dificultades y problemas a su utilización posterior.</p>
<p>Quizá como última nota, un poco a modo de aclaración para que nadie se precipite al extraer conclusiones, precisar que el considerar las aportaciones al tema de las ferrerías de monte a nivel de simples sugerencias, no supone que traten de dar respuesta a un problema ficticio, porque precisamente tales propuestas surgen ante la necesidad de aportar soluciones a una situación concreta largamente conocida: la presencia de escoriales de hierro sin relación directa con las instalaciones que pudieron haberlas originado.</p>
<p>José Luis Ibarra Álvarez</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>http://ezagutubarakaldo.net/las-ferrerias-de-monte-una-revision-bibliografica-i/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">11410</post-id>	</item>
		<item>
		<title>El camino de Santiago por Barakaldo</title>
		<link>http://ezagutubarakaldo.net/el-camino-de-santiago-por-barakaldo/</link>
					<comments>http://ezagutubarakaldo.net/el-camino-de-santiago-por-barakaldo/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Jul 2026 06:45:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Economía]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Toponimia]]></category>
		<category><![CDATA[Turismo]]></category>
		<category><![CDATA[Barakaldo]]></category>
		<category><![CDATA[Camino de Santiago]]></category>
		<category><![CDATA[Cruces]]></category>
		<category><![CDATA[Mina]]></category>
		<category><![CDATA[San Vicente]]></category>
		<category><![CDATA[Santa Ãgueda]]></category>
		<category><![CDATA[Zubileta]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://ezagutubarakaldo.net/?p=45</guid>

					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="198" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/calzada-medieval-4.jpg?fit=300%2C198" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/calzada-medieval-4.jpg?w=866 866w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/calzada-medieval-4.jpg?resize=300%2C198 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/calzada-medieval-4.jpg?resize=768%2C507 768w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="392" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/el-camino-de-santiago-por-barakaldo/calzada-medieval-4/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/calzada-medieval-4.jpg?fit=866%2C572" data-orig-size="866,572" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="calzada-medieval-4" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/calzada-medieval-4.jpg?fit=866%2C572" /></div>Las peregrinaciones a la «tumba» del apóstol Santiago se inician, seguramente, en la primera mitad del siglo IX. Teniendo en cuenta su interés religioso (signo contra el islam) y, sobre todo, económico, pronto se consolidaron los caminos. La ruta más normalizada será la que desde Navarra, atraviese La Rioja y Burgos y, por León, se [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="198" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/calzada-medieval-4.jpg?fit=300%2C198" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/calzada-medieval-4.jpg?w=866 866w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/calzada-medieval-4.jpg?resize=300%2C198 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/calzada-medieval-4.jpg?resize=768%2C507 768w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="392" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/el-camino-de-santiago-por-barakaldo/calzada-medieval-4/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/calzada-medieval-4.jpg?fit=866%2C572" data-orig-size="866,572" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="calzada-medieval-4" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/calzada-medieval-4.jpg?fit=866%2C572" /></div><div class="storycontent">
<p><strong><a href="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/calzada-medieval-4.jpg" data-rel="lightbox-image-0" data-rl_title="" data-rl_caption=""><img data-recalc-dims="1" loading="lazy" decoding="async" data-attachment-id="392" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/el-camino-de-santiago-por-barakaldo/calzada-medieval-4/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/calzada-medieval-4.jpg?fit=866%2C572" data-orig-size="866,572" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}" data-image-title="calzada-medieval-4" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/calzada-medieval-4.jpg?fit=866%2C572" class="alignright size-medium wp-image-392" title="" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/calzada-medieval-4.jpg?resize=300%2C198" alt="calzada-medieval-4" width="300" height="198" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/calzada-medieval-4.jpg?resize=300%2C198 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/calzada-medieval-4.jpg?resize=768%2C507 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2009/03/calzada-medieval-4.jpg?w=866 866w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></a>Las peregrinaciones </strong> a la «tumba» del apóstol Santiago se inician, seguramente, en la primera mitad del siglo IX. Teniendo en cuenta su interés religioso (signo contra el islam) y, sobre todo, económico, pronto se consolidaron los caminos. La ruta más normalizada será la que desde Navarra, atraviese La Rioja y Burgos y, por León, se adentre en Galicia. Seguirí­a antiguas calzadas romanas. Sin embargo no hemos de descartar otros caminos que, además del marí­timo, discurrirí­an paralelos a la costa o, desde ella, irí­an a dar con el principal.</p>
<p><strong>En Bizkaia </strong> conocemos algunos datos que nos hablan del discurrir de peregrinos por el territorio. En 1494 un obispo armenio duerme en Portugalete; en 1506 se prohí­be en la ciudad de Orduña que la gente pida limosna excepto a los romeros; en 1515 se permite a Zenarruza cobrar impuestos para arreglar el albergue y camino; en 1563 Martí­n del Barco, vecino de Musquiz, persigue a unos romeros que le habí­an robado, hasta Guriezo; en 1574 se acusa a un vecino de Las Carreras de matar a un romero; en 1661 se funda en Bilbao el Hospital de San Antón para los peregrinos&#8230;</p>
<p>El camino de Bizkaia harí­a el siguiente recorrido: Markina- Bolí­var- Colegiata de Zenarruza- Gerrikaitz- Ajangiz- Gernika- Muxika- Morga- Larrabetzu- Lezama- Zamudio y Bilbao (Catedral de Santiago). En este punto el peregrino podí­a optar por tres posibilidades: dirigirse hacia Balmaseda, tomar la ruta hacia Orduña o bien continuar caminando junto a la costa. En este caso, pasarí­a por <strong>Barakaldo. </strong></p>
<p><strong>Este camino </strong>, hasta el Puente del Diablo, serí­a similar al de Balmaseda. Pasando el puente los peregrinos subirí­an por la calzada hasta Santa ígueda para bajar desde allí­ hasta el barrio de Cruces (confluencia de caminos). También es posible que, una vez pasado el puente, se dirigiesen por Zubileta a Burtzeña y, de allí­ a Cruces. Desde Cruces tomarí­an el camino real, paralelo al Castaños, hasta Ugarte sin entrar en el barrio de San Vicente. Desde Ugarte, por Salcedillo, irí­an a Portugalete (con hospital y lugar para descansar) y luego por Abanto y Musquiz se dirigirí­an a Cantabria.</p>
<p>Mitxel Olabuenaga</p>
</div>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>http://ezagutubarakaldo.net/el-camino-de-santiago-por-barakaldo/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">45</post-id>	</item>
		<item>
		<title>BARAKALDO (Documento de 1621)</title>
		<link>http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-documento-de-1621/</link>
					<comments>http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-documento-de-1621/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 21 Jul 2026 06:21:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cultura]]></category>
		<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Sociedad]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://ezagutubarakaldo.net/?p=11408</guid>

					<description><![CDATA[1621, agosto, 8 (copia del s. XIX). Barakaldo. Apeo de las torres de Luchana y otras propiedades de la casa de Velasco en la anteiglesia de Barakaldo. // (Fol. 1 rº) Apeo de las torres de Luchana, herrerías, seles y heredades correspondientes a la hacienda de este nombre, sitas en el término de Baracaldo pertenecientes [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>1621, agosto, 8 (copia del s. XIX). Barakaldo.</p>
<p>Apeo de las torres de Luchana y otras propiedades de la casa de Velasco en la anteiglesia de Barakaldo.</p>
<p>// (Fol. 1 rº) Apeo de las torres de Luchana, herrerías, seles y heredades correspondientes a la hacienda de este nombre, sitas en el término de Baracaldo pertenecientes al excelentísimo señor don Bernardino Fernandez de Velasco, condestable de Castilla, executado con fecha en dicho pueblo en 8 de agosto de 1621.</p>
<p>Primeramente, dijeron y declararon que S. E. el señor don Bernardino Fernandez de Velasco, conde estable de Castilla, y los señores antecesores, es y fueron patronos de todos los diezmos granados y menudos y demas cobran a diezmar en la dicha anteiglesia del señor San Vicente de Baracaldo en esta forma: La dicha anteiglesia tiene dos beneficios enteros y otros dos medios, que hacen tres beneficios, y todos los dichos beneficiados escogen tres diezmeros y casas a su voluntad para su congrua y sustento, con los cuales y con el pie de altar y las primicias y los demás derechos de entierros, bautismos y demás cosas, sirven la dicha iglesia; y los susodichos llevan lo dicho por el dicho servicio y congrua. Y sacados los dichos tres diezmeros, lo que quedase, hace tres partes y S. E. de Riauregui (sic) de que al presente es dueño y llevador Antonio de Yrauregui Aranguren, y la otra tercera parte don Martin de Salazar y don Pedro de Salazar Muñatones, por la casa de Salazar, por manera que los dichos don Martin y don Pedro de Salazar llevan entre ambos un tercio. Y presenta los beneficiados de dicha iglesia S. E. por su tercia parte y el dueño de la dicha casa de Arantegui (sic) por el otro tercio, y la de Salazar por el otro tercio. Y S. E. daba de su tercio a la dicha iglesia cuatro ducados en cada un año, para su fábrica y ornamentarse, y puede haber 4 años poco más // (Fol. 1 vº) o meos, que el corregidor que a la sazón era de este señorío de Vizcaya, con comisión particular que tubo del conzejo supremo de justicia de S. M. para averiguación de las cuentas que tenían las iglesias de este señorío y quién las llevaba, y la necesidad que tenían las dichas iglesias, adjudicó a la dicha yglesia para su fábrica 40 ducados cada año, y otros cien al beneficiado que hiciere oficio de cura, y se los pagasem los dichos patronos cada uno conforme a lo que llevaban entraren por cuenta de lo que a S. E. le tocaba los 4 ducados que dava de antes y sobre la sentencia y adjudicación ay pleito pendiente y a el cual se remiten.</p>
<p>Asi mismo, apearon y destajaron por de S. E. del dicho señor condestable en la dicha anteiglesia de Baracaldo, la torre y fortaleza de Luchana, que son dos torres cuadradas de piedra, con un cuarto entre la una y la otra, y un pasadizo que está entre dicho cuarto y la torre que vate la mar, con sus dos barbacanas del lado de medio día, y su fosa y puente por el dicho lado, que es por el lado principal, donde entran a la dicha fortaleza por la tierra. Y entre las dichas torres hay su plaza de armas, y por todas partes sus ateras y su escala y embarcadero por la parte de la mar, con su puerta con su escudo de armas en un cubo que está sobre la dicha escala, que son de S.E.; en la cual dicha fortaleza y torres tiene S.E. su alcayde, que al presente lo es don Andres de Elejalde y Avendaño, y tiene algunas piezas de fierro de artillería en la dicha fortaleza con // (Fol. 2 rº) algunas balas y otros pertrechos para las dichas piezas.</p>
<p>Y apearon y destajaron por de S.E. el pasage y barco de Luchana, que está en la escala de la dicha fortaleza, con los derechos debidos y pertenecientes que los deben los que pasan para diferentes partes.</p>
<p>Asimismo, apearon y destajaron por de S.E. la mitad del barco y pasage de Tapia, que la otra mitad es de los vecinos de Zorroza y Varacaldo, con la mitad de los derechos debidos y pertenecientes a cada dicha mitad del barco y pasage.</p>
<p>Prosiguendo el dicho apeo, apearon y destajaron por de S.E. el dicho señor condestable, un gran pedazo de término redondo delante y alrededor de las dichas torres de Luchana, que comienza desde la esquina del lado del bendabal de la barbacana que convate contra la mar, donde los dichos apeadores pusieron un monjón de piedra enfrente de la dicha esquina, y de allí va por derecho por la ladera del rebollar que fue de Pedro de Ugalde, y agora es de sus herederos hijos de Juan de Ugalde de Arigorriaga, hasta llegar a la andore que van para hasta osegui (sic) y por la cumbre adelante asta llegar a un monjón que los dichos apeadores pusieron en lo alto de la dicha cunbre de Arraotegui, que hace esquina, y por allí va cortando por derecho a la esquina de la torre de Martin de Llano de Biturucha (sic) contramaestre, que está en el dicho lugar de Biturycha, donde pusieron otro monjón, tres brazas de la esquina de la delantera de la torre acia Bilbao. Y de allí revuelve contra las torres biejas de Jaureguiueta, por entre las // (Fol. 2 vº) las (sic) heredades y huerta y mançanal del dicho Martin de Llano, hasta dar a otro mojón que parecía antiguo, en el camino y arbolar del dicho lugar de Jauriguieta, que van a la dicha Luchana, antes de llegar a las dichas torres viejas que dibiden el término del dicho condestable y el concejil. Y de dicho mojón va por derecho a dar a un árbol grande que está fuera de el manzanal y heredad que fue de Santiago de la Torre, y ahora lo es de sus herederos, y pegado a la cerradura del dicho manzanal, de la otra parte, enfrente del dicho arbolar, se puso otro monjón. Y por aquella esquina estaba entrado el dicho manzanal en la heredad y término de S.E. un poco, que lo ha de dejar Francisca de la Torre, hija del dicho Santiago de la Torre, que lo deje conforme quedan los mojones, y así se lo notificó. Y de este monjón rebuelue contra la estrada de Llano, y va cortando por el balladar y cerraduras de otra heredad de la dicha Francisca, y delante una seve y monte de los herederos de Juan de Ybarra y Bituricha, ya difunto, hasta llegar a un monjón antiguo que paresció a la entrada de la dicha estrada del Llano, donde se puso otro monjón con el, por estar el antiguo muy metido en la tierra, que dicho monjón hace esquina y allí revuelve y corta por derecho por junto de las cerraduras de las heredades de Llano, para las junqueras // (Fol. 3 rº) de Aysino (sic) y canal de ella, hasta dar en el río principal por derecho desde el dicho monjón, dejando camino y sendero entre las tierras de S.E. y las dichas heredades del Llano, y por la canal de abajo hasta dar en la escala de las dichas torres de Luchana. Y todo el término y territorio que está dentro de los dichos límites y monjones contra las dichas torres de Luchana, y es término y territorio propio de S.E., y en él hay mucha cantodad de árboles nuevos y biejos, y algunas heredades que se labran en Birucha, con algunos frutales, y todo ello es de S.E., y por tal lo apearon y destazaron.</p>
<p>Prosiguiendo el dicho apeo, fueron los dichos apeadores al lugar de Zavalla, que es de la dicha anteiglesia, y allí apearon y destajaron por de el dicho señor condestable, junto a la fuente del dicho lugar de Zavalla, una heredad que antiguamente estaba diuidida en 4 piezas, que ahora están todas en una, que serán hasta media anega de trigo de sembradura, y están en ella dos manzanos y unos cerezos, y tiene por costanera por el lado de Curru biña de Martin Rotaeche, de arrib abajo, y por el otro lado cerradura y estrada que van desde Zaballa para la iglesia del señor San Vicente de Varacaldo, y por la cavezera cerradura y heredad manzanal de Juan de Zaballa, en parte y en parte de S.E., por la hondonera cerradura de la mesma llosa y camino que va a la dicha fuente. Púsose un mojón en la // (Fol. 3 vº) esquina de la dicha ondonera, entre la heredad de S.E. y la viña de dicho Martin de Rotaeche. Y pareció otro antiguo en la esquina de arriba, y está fuera de la dicha heredad a la entrada de ella un árbol grande de robre, que también es de S.E.</p>
<p>Yten, apearon y destazaron por de S.E. en el lugar que llaman Cuber (sic) que pega con la de arriba, una heredad grande cerrada de por si de hasta dos fanegas y media, poco más o menos, de sembradura, y en ellos algunos manzanos, y confina por el lado de ancia la estrada de la dicha Curru heredad de Juan de Zaballa, y es la cavecera tierra de Juan Ruiz de Landaburu, escribano, y Juan de Cabalgoa, y por el otro lado heredad de Martin de Landaburu, y por la ondonera viña del dicho Martin de Rotaeche y la heredad sobredicha de S.E., y por estar cerrada de jaros de bel sí la dicha heredad no se pusieron</p>
<p>mojones.</p>
<p>Y prosiguiendo el dicho apeo en nueve días del dicho mes y año, los dichos apeadores fueron al lugar de Hurcullu, de la dicha anteiglesia de Baracaldo, donde apearon en el dicho sitio por de S.E. y de su casa y mayorazgo, una herrería que se dice la herrería de Hurcullu, con su antépara, calces, estolda, saltos y sobresaltos, arraguas, con sus salidas y entradas cresdesentas (sic) y desencargadas &lt;asi&gt; a la parte de la ducha // (Fol. 4 rº) Hurcullu como Urdandeguieta y Tellitu, y presas y calces de la dicha herrería, con todo lo a ella perteneciente, según fuero de Vizcaya, con la quinta parte de los montes concejiles de la dicha anteiglesia, pagando su precio a ella como las demás herrerías, y a la dicha herrería de Hurcullu le toca la dicha quinta parte como a una de las cinco herrerías que están en la dicha anteiglesia, y al rededor de la dicha herrería y dichas sus raguas, hay mucha cantidad de árboles nogales y castaños, de personas particulares, que no son de dichas herrerías sino de sus dueños y herederos que los plantaron, y ansí lo gozan y posehen y con declaración que todo el territorio que está añrededor de la dicha</p>
<p>herrería y sus raguas, desde la estolda (tachado: hasta) acia Arrao o Gineta (sic) y calces y puente es y pertenece al servicio de la dicha herrería ciertamente y por tal lo apearon y destazaron los dichos apeadores.</p>
<p>Yten más, apearon pertenecer a S.E. del dicho condestable para el servicio de dicha ferrería el sel de Astola, que confina con castañales de particulares y montes comunes de la dicha anteiglesia, que tiene su mojón en medio, según costumbre, y tienen otros semejantes seles que tiene la misma concabidad (sic) y jurisdición.</p>
<p>Y asimismo apearon otro sil (sic) perteneciente a dicho señor condestable, y a la dicha herrería, que le dicen el sil de Anzoleta, que confina con montes comunes de la dicha anteiglesia, que tiene su mojón en medio, como el de // (Fol. 4 vº) arriba.</p>
<p>Yten más, apearon y destazaron como de S.E. y perteneciente a la dicha herrería el sil que llaman de Asalguieta, que confina con los montes comunes de la dicha anteiglesia, con su mojón en medio.</p>
<p>Yten, apearon por de S.E. otro monte y sel por de S.E. que llaman el sel de Arteaga, que confina con los dichos montes comunes de la dicha anteiglesia.</p>
<p>Yten, apearon por de S.E. la tercera parte del sel de Percheta, hacia Santa Agueda, con su mojón en medio, como los demás seles, que confina por la parte de arriba con los montes comunes de la dicha anteiglesia, y por la de abajo el sel y arbolar de Percheta.</p>
<p>Yten, apearon por de S.E. y servicio de la dicha herrería, la tercia parte del sel y arbolar de Percheta y Zornocaga, que todo ello es un mesmo sel y monte, y no dos, por estar todo junto y en el dicho lugar de Percheta, que llega hasta el río caudal.</p>
<p>Y prosiguiendo el dicho apeo volvieron al dicho lugar de Arteaga, vista de la dicha anteiglesia, donde apearon los dichos hombres buenos apeadores al dicho señor condestable, una heredad grande que llaman Landeta y Cadalso, que puede tener sembradura de dos anegas de trigo, y va derecho arriba a la parte de Arteaga-beitia, que confina con heredad de Hernando Ber // (Fol. 5 rº) nal, hasta el jaral que hace cerradura en la cavecera, y desde la dicha cavecera de la dicha heredad que así bien está en la cavecera de ella, que también es de S.E. hace un córcovo la dicha heredad para antes de llegar a la heredad de Cadalso, que es de S.E. y en la parte de acia la Urquizaga alinda también con otra heredad de S.E. y por la ondonera alinda con la estrada que van desde él a dicha la Urquizaga para el lugar de Zuazo y tierras comunes a la dicha anteiglesia. Y toda la dicha heredad está cerrada de sobre sí de jaros, y pusieron un monjón a la parte de Artiagabeytia, entre la dicha heredad y otra de dicho Hernando de Barnal, y por tal de S.E. la destacaron.</p>
<p>Yten, apearon por de S.E. en el dicho sitio y pegada a la dicha heredad de arriba y al lado de ella, acia la dicha la Urquizaga, otra heredad sembradura de tres celemines de trigo, que alinda por la parte de acia la dicha la Urquizaga con heredad de Pedro de Heguzquiaguierre, y por el otro lado la dicha heredad de dicho señor condestable, de arriba, que entre las dos hay un jaro que las divide, y por la ondonera tierra común de dicha anteiglesia, que labra el dicho Pedro de Guzquiaguierra, y por la cavecera otra heredad de S.E., parecieron dos monones antiguos en las dos esquinas de la costanera de hacia la heredad del dicho Pedro, que las dibide, y por el otro lado no se pusieron por ser // (Fol. 5 vº) la dicha heredad de S.E. y por tal lo destajaron.</p>
<p>Yten, apearon y destajaron pertenecer al dicho condestable, en el dicho sitio, otra heredad que en ella están plantados manzanos, cerezos y otros frutales, que están en la cavecera de las de arriba, podrá ser sembradura de ocho celemines de trigo. Alinda por la cavecera con una linde alta que hace cavecera que en parte pega con vina de San Juan de Retuerto, y con otra heredad de S.E., y por el un lado de hacia Landaburu heredad y viña de Juan de Careaga, y por el otro lado heredad del dicho Hernando de Bernal, y por la ondonera la heredad del dicho señor condestable. Púsole un mojón en la cavezera que va a dar por derecho a otro mojón que está más abajo, en la heredad del dicho Pedro de Guzquiaguirre y de S.E. y por los otros lados no se pusieron mojones por estar cercada de jaros y valladar, y por tal lo destajaron y apearon.</p>
<p>Yten más, apearon y destajaron pertenecer a dicho condestable un sitio y territorio que antiguamente parece por los cimientos solía estar una torre y palacio, que se llamaba Cadalso, y al rededor de lla contra el lado del mediodía un gran pedazo de tierra labrantía con un pedazo de viñedo acia la parte de Artiaga, que la dicha viña podía llebar media pipa de vino y la dicha heredad sembradura de //(Fol. 6 rº) media anega de trigo; está cercado de un jaral, así la dicha viña como la dicha heredad, por lo cual no se le pusieron mojones, y el dicho sitio donde solía estar la dicha torre está hecho bardal, sin paredes, alinda por el lado de acia Arteaga viña de Martin de Zaballa, menor, y por la parte de acia Landaburu viña y heredad del dicho don Juan de Retuerto, y por la cavecera un pedazo de tierra de S.E. y se apeará de por sí, y por la ondonera en parte de S.E. y en otra parte del dicho Hernando de Barnal, y por tal de S.E. lo apearon y destacaron.</p>
<p>Yten apearon y destacaron ser de S.E. el dicho sitio y lugar de Cadalso, y pegante a dicho sitio de la dicha torre otro pedazo de heredad que podrá ser de hasta 12 celemines de trigo de sembradura, alinda por la una parte con el dicho sitio de Cadalso, y por el otro lado y ondonera viña y heredad de Juan de Landaburu, y por la cavecera jaral y tierra de S.E.; pareció un mojón antiguo en la esquina de la hondonera, entre la dicha heredad y viña del dicho Juan de Landaburu, y tierra de S.E. y pusieron otro mojón acia la esquina del sitio de la dicha torre, contra la heredad del dicho Juan de Landaburu, y por tal los destacaron y dijeron los dichos apeadores que todos los dichos bienes son de S.E.</p>
<p>Primeramente, declararon que s.e. es llevador como patrón todos los diezmos granados y menudos y demás cosas que se diezman y acostumbran dezmar en la dicha ante yglesia de señor San Vizente de Baracaldo en esta forma: la dicha ante yglesia tiene dos beneficiados enteros y otros dos medios, que hazen tres veneficios. Y todos los dichos veneficiados escogen tres diezmos y cassa a la voluntad para su congrua y sustento, con las quales, y con el Pie de Altar y las Primicias y demás ares de entierros, bauptismos y demás cosas, sirven en la dicha yglesia, y los susso dichos llevan lo dicho por el<br />
dicho servicio y congrua. Y sacados los dichos tres dezmeros lo que queda se haze tres partes yguales, s.e. lleva la una, y la otra la casa de Yrancegui (sic), y la otra terxia parte don Martín de Salazar y don Pedro de Salazar Muñatones por las cassas de Salazar, por manera que los dichos don Martín y don Pedro de Salazar llevan entre ambos un tercio; y presenta los veneficiados de la dicha yglesia s.e. por su tercia parte, y el dueño de la dicha cassa de Yrauregui por el otro tercio, y la de Salazar por el otro tercio, Y s.e. dava de su tercio a la dicha yglesia quatro ducados en cada un año para su fábrica y ornamentos. Y puede haver quatro años que el corregidor que a la sazón hera de este señorío de vizcaya, con comissión particular que tubo del supremo Consejo de Justicia de s.m. para aberiguación de las rentas que tenían las yglesias de este Señorío y quién las llevaba, y la nescesidad que tenían dichas yglesias, adjudicó a dicha yglesia<br />
para su fábrica quarenta ducados en cada un año, y otros cient reales al veneficiado que hiziese oficio de cura, y se los pagasen dichos patrones conforme a lo que llebava, y entrasen por quenta de lo que a s.e. le tocava los quatro ducados que dava de antes. Y sobre la sentencia y adjudicación ay pleito pendiente a la determinazión del<br />
qual se remiten.</p>
<p>Ansí mismo apearon por de s.e. la mitad del barco de Tapia, que la otra mitad es de los vecinos de Zorroza y Baracaldo, con la mitad de los derechos devidos y pertenezientes a la mitad del barco y pasage.</p>
<p>Prosiguiendo el dicho apeo fueron al lugar de Zavala, que es de la dicha ante yglesia. Y assi apearon por de s.e. junto a la fuente del dicho lugar una heredad que antiguamente estava en quatro piezas, y agora están en una. Y están en ella dos manzanos y unos zerezos.<br />
Tiene por costaneras por el lado de Curru biña de Martín de Rotaeche, de arriva avajo, y por el otro lado cerradura y estrada que ban desde Zavala para la yglesia del señor San Vicente de Baracaldo. Y por la cavezera cerradura y heredad manzanal de Juan de Zavala en parte y en parte de s.e., y por la ondonera cerradura de la misma llossa y camino que ba a la dicha fuente. Y está a la entrada de la dicha heredad un árbol de roble que es de s.e.<br />
Ytem, en el lugar que llaman Zubelçurru, una heredad que pega con la de arriba, grande, zerrado de por sí, de hasta dos fanegas de sembradura y ai en ellos algunos manzanos. Y confina por el lado de azia la estrada de la dicha Zurru y heredad de Juan de Zavala y<br />
es la cavezera tierra de Juan Ruiz de Landaburu. Y por la ondonera viña del dicho Martín de Rotaeche y la heredad sobre dicha de s.e.</p>
<p>Ytem en el lugar de Urzulu de la dicha ante yglesia de Baracaldo se apearon en el dicho sitio por de s.e. la herrería que se dize de Urzulu, con su antepara, calzes, estolda, saltos y sobresaltos, arraguas, con sus salidas y entradas libres y exentas y desembargadas azia la parte de la dicha Urzulu como Urdian de Gueta y Tellitu, y prezas y calzes de la dicha herrería, con todo lo a ella perteneciente, según fuero de Vizcaya, con la quinta parte de los montes concegiles de la dicha anteyglesia, pagando su precio della como a las demás herrerías. Y a la dicha herrería de Urzulu le toca la dicha quinta parte como a una de las cinco herrerías que están en la dicha ante yglesia y alrededor de la dicha herrería y dichas sus raguas, ay mucha cantidad de árboles nogales y castaños de personas particulares que no son de la dicha herrería, con zedaración que tocó el terrentorio que hestá<br />
al rrededor de dicha herrería y sus raguas, desde la estolda azia Rao Aginita y calzes y puentes es y pertenece al servicio de la dicha herrería libremente.</p>
<p>Ytem, perteneze a s.e. para el servicio de dicha herrería el ser de Ostola, que confina con castañales de particulares y montes comunes de la dicha ante yglesia, que tiene su mojón en medio según costumbre que tienen otros semejantes seles que tienen la misma concavidad y jurisdizion.</p>
<p>Ytem, otro sel que declararon pertenecer a la dicha herrería, que llaman el sel de Ancoleta, que confina con montes comunes de la dicha ante yglesia, que tiene su mojón en medio como el de arriba.</p>
<p>Ytem, apearon el sel que llaman de Asalguieta, que confina con montes comunes de dicha ante yglesia, con su mojón en medio.</p>
<p>Ytem, otro monte y sel que llaman el sel de Artiaga, confina con dichos montes comunes de dicha ante yglesia.</p>
<p>Ytem, apearon por de s.e. para la dicha Herrería la tercia parte del sel de Ysaguieta que es arrive de las viñas del lugar de Pertecha hacia Santa Agueda con su mojón en medio como los demás seles, que confina por la parte de arriva los montes comunes de dicha ante yglesia, y por la de avajo el sel y arbolar de Perchita.</p>
<p>Ytem, la tercia parte del sel y arbolar de Pertecha y Cornozaga, que todo ello es un mismo sel y monte y no dos por estar todo junto y en el dicho lugar de Pertecha, que llega hasta el rio caudal.</p>
<p>Ytem, apearon por de s.e. en el lugar de ArtiagaVeitia una heredad grande que llaman Landeta y Cadalsso, que puede tener de sembradura dos fanegas de trigo y ba derecho arriva a la parte de Artiaga Beytia que confina con heredad de Hernando Bernal hasta<br />
el jaral que haze cerradura en la cavezera. Y desde la dicha cabecera de la dicha heredad de s.e. para otra heredad que assi bien esta en la cavecera de ella, que también es de s.e., hace un cuerpo la dicha heredad para antes de llegar a la heredad de Cadalsso que<br />
es de s.e. y de azia la otra parte de la Urquizaga a linda también con otra heredad de s.e. y por la ondonera a linda con la estrada que ban desde la dicha Urquizaga para el lugar de Zuazo y tierras comunes a la dicha ante yglesia y toda la dicha heredad esta zerrada<br />
de sobre sí de jaros. Y pusieron un mojón a la parte de Artiaga Beytia.</p>
<p>Ytem, en el dicho sitio, pegada a la heredad de arriva, apearon por de s.e. otra heredad de tres celemines de sembradura que alinda por la parte azia la dicha Urquizaga con heredad de Pedro Uzquia guirre, y por el otro lado la dicha heredad de s.e. de arriva, que entre lados ay un jaro que las divide, y por la ondonera tierra común de dicha ante yglesia, que labra el dicho Pedro de Vzquiaguirre. Y por la cavezera otra heredad de s.e.</p>
<p>Ytem, declararon tener s.e. en el dicho sitio otra heredad que en ella están plantados manzanos, zerezos y otros frutales. Que está en la cavezera de las de arriba y otras, de sembradura ocho celemines.</p>
<p>Alinda con la cavezera con una linde alta que hace cerradura, que en parte pega con viña de San Juan de Retuerto y con biña heredad de s.e., y por el un lado de azia Landaburu heredad y viña de Juan de Cariaga. Y por el otro lado heredad de dicho Hernando Bernal y por la ondonera la heredad de s.e.</p>
<p>Ytem, apearon por de s.e. un sitio y terrentorio que antiguamente pareze por los cimientos una torre y palacio que se llamava Cadalsso, y alrededor de ella contra el lado del medio día un gran pedazo de tierra labrantía, con un pedazo de viñedo azia la parte de Artiaga, que la dicha viña podía llevar media pipa de vino, y la heredad<br />
sembradura de media anega. Está cercado todo de un jaral, y el sitio donde estava la dicha torre esta hecho vardal, sin paredes, a linda por el lado de Artiaga viña de Martín de Zavala, menor, y por la parte de azia Landaburi viña y heredad de San Juan de Retuerto, y por la cavecera un pedazo de tierra de s.e. que se apeará de por sí, y por la ondonera herdad de s.e., y en parte heredad del dicho Hernando Vernal.</p>
<p>Ytem, en el dicho sitio y lugar de Cadalsso, y pegante a la dicha torre, otro pedazo de heredad que podía ser de hasta doce celemines de trigo, a linda de la una parte con dicho sitio de Cadalsso, y por el otro lado y ondonera viña y heredad de Juan de Landaraburu y por la cavecera xaral y tierra de s.e.</p>
<p><a href="https://www.enkarterrimuseoa.eus">https://www.enkarterrimuseoa.eus</a></p>
<p>ENCARTACIONES</p>
<p>Goio Bañales García</p>
<p>DOCUMENTOS PARA SU HISTORIA (Y DE LAS CASAS SOLARES DE AIARA, VELASCO, SALAZAR Y BAÑALES) 1297-1821</p>
<p>Liburuklik</p>
<p>Manuscritos (Parlamento Vasco)</p>
<p>http://www.liburuklik.euskadi.eus/</p>
<p>handle/10771/9098</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-documento-de-1621/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">11408</post-id>	</item>
		<item>
		<title>RECORRIDO HISTÓRICO 5: La Ría como destino del mineral de hierro</title>
		<link>http://ezagutubarakaldo.net/recorrido-historico-5-la-ria-como-destino-del-mineral-de-hierro/</link>
					<comments>http://ezagutubarakaldo.net/recorrido-historico-5-la-ria-como-destino-del-mineral-de-hierro/#respond</comments>
		
		<dc:creator><![CDATA[Ezagutu Barakaldo]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Jul 2026 06:40:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Historia]]></category>
		<category><![CDATA[Recorridos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">http://ezagutubarakaldo.net/?p=10675</guid>

					<description><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div>Puesto que los criaderos de mineral estaban en lugares escarpados y los puntos de embarque o consumo en las zonas bajas de aquellos, el transporte consistió en el descenso de vehículos cargados y la subida de los mismos vacíos. La carreta tirada por bueyes fue el sistema tradicional de acarreo en las zonas altas y [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<div><img width="300" height="225" src="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=300%2C225" class="attachment-medium size-medium wp-post-image" alt="" style="margin-bottom: 15px;" decoding="async" loading="lazy" srcset="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?w=1100 1100w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=300%2C225 300w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1024%2C768 1024w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=768%2C576 768w, https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?resize=1080%2C810 1080w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" data-attachment-id="10611" data-permalink="http://ezagutubarakaldo.net/barakaldo-de-aldea-a-ciudad/122_1100x/" data-orig-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1100%2C825" data-orig-size="1100,825" data-comments-opened="1" data-image-meta="{&quot;aperture&quot;:&quot;4&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;Canon PowerShot SX50 HS&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;1581853561&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;4.3&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;160&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0.00125&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;1&quot;}" data-image-title="122_1100x" data-image-description="" data-image-caption="" data-large-file="https://i0.wp.com/ezagutubarakaldo.net/wp-content/uploads/2024/08/122_1100x.jpg?fit=1024%2C768" /></div><p>Puesto que los criaderos de mineral estaban en lugares escarpados y los puntos de embarque o consumo en las zonas bajas de aquellos, el transporte consistió en el descenso de vehículos cargados y la subida de los mismos vacíos. La carreta tirada por bueyes fue el sistema tradicional de acarreo en las zonas altas y las mulas para el descenso hasta el valle. Hasta el 1880 este sistema fue el empleado de forma generalizada. Ferrocarriles, planos inclinados y tranvías aéreos fueron sustituyendo gradualmente al tradicional sistema de transporte por tracción animal. Para 1900 las caballerías y los carros habían sido sustituidos casi en su totalidad por medios mecánicos.</p>
<p><strong><u>I.- LOS FERROCARRILES</u></strong></p>
<p>Aunque sin un planteamiento estrictamente ferroviario, los primeros intentos datan de 1827. En esa época, González Azaola propone establecer unos carriles de hierro a la Palmer, para facilitar el transporte de mineral con tracción de sangre, hasta los embarcaderos del Galindo. Los carriles, dispuestos sobre una ligera pendiente, permitían a una sola yunta de bueyes tirar de 10 a 12 carros con sus quinientos quintales de mineral.</p>
<p>A partir de la promulgación de la Ley general de Ferrocarriles de 1855 se va a montar toda la infraestructura ferroviaria, cuyas características técnicas se mencionan a continuación.</p>
<p>La necesidad de curvas de amplio radio y pendientes poco pronunciadas (hasta el 3%) en un medio bastante escarpado, impuso la adopción de tramos en terraplén y trinchera, construcción de drenajes, muros, apartaderos, puentes y túneles. La opción por la vía estrecha fue más generalizada. Hacemos nuestro recorrido con los ferrocarriles<a href="#_ftn1" name="_ftnref1">[1]</a> de Triano, Orconera, Regato y Franco-Belga aunque también dieron con sus traviesas por el entorno los ferrocarriles de Galdames y La Robla (en este caso para el transporte de carbón).</p>
<p><strong>1.1. </strong><strong>El ferrocarril de Triano</strong></p>
<p>Esta línea férrea, montada por iniciativa de la Diputación de Vizcaya, fue paradigmática por ser de un organismo público y ser además el más importante de todos los ferrocarriles mineros en toneladas de mineral transportado. La Diputación llevó a cabo el proyecto. La línea se inauguró en 1865 abriéndose al tráfico 8 km. que unían los muelles de San Nicolás en Sestao y Ortuella. Las características de su trazado por la parte baja del valle del Galindo, con suaves pendientes, favorecieron la instalación del ancho de vía de 1,65. Esto permitió también utilizar un material móvil bastante pesado (vagones de 5000 kgs de tara por 7000 de carga) en trenes de hasta 40 unidades.</p>
<p>En los años anteriores a la Guerra Carlista, contaba con un solo embarcadero. En los años 70 se amplían los depósitos de Ortuella a los que se dota de un frente más largo y estrecho para facilitar la carga de los vagones (con posterioridad, para ahorrar mano de obra y tiempo, se recurrió al sistema de vertederas y nichos) también se construyen nuevos <em>drops </em>en sus muelles y se incrementa el material móvil.</p>
<p>En la década siguiente se realizan contratos con las compañías mineras de Martínez de la Rivas y <em>Triano Iron Ore. </em>En 1890 la línea alcanza su longitud definitiva de 12,8 Km. con la prolongación hasta Memerea (Muskiz) y el enlace con la línea Bilbao-Portugalete.</p>
<p>Entre 1914 y 1926 se produce el ocaso de la explotación minera y el ferrocarril empieza a ser deficitario, intensificando cada vez más el tráfico de viajeros.</p>
<p>Tras la guerra civil, la línea de Triano se integra en <em>RENFE </em>que procede a electrificar la línea continuando en la actualidad con el servicio de viajeros.</p>
<p>Aun quedan algunas instalaciones originales del viejo ferrocarril minero como el puente de hierro sobre el Galindo (del enlace con la línea de Portugalete), las estaciones intermedias de Putxeta, Ortuella y Arcocha así como la primera estación término de Ortuella. También son apreciables algunos vestigios de infraestructuras mineras asociadas al ferrocarril: puertos de las minas Petronila <em>y Lorenza </em>cerca de Muskiz, depósitos de las minas Unión y Amistosa (en Matamoros) en la estación de Arcocha, hasta donde llegaba el mineral transportado por un tranvía aéreo. Desgraciadamente, han desaparecido totalmente los cargaderos de la Ría.</p>
<p><strong>1.2. El ferrocarril de Orconera</strong></p>
<p>Construido por iniciativa de <em>Ibarra Hnos. y </em>Cia. que encargaron el proyecto al ingeniero Pablo de Alzola. Se inauguró en 1877 como ferrocarril de la <em>Orconera Iron Ore, </em>compañía con la que los Ibarra habían formado sociedad en 1873.</p>
<p>Se diferencia de los otros ferrocarriles porque entra en la zona minera de Triano, a 200 mts de altura sobre el nivel del mar, en tanto que los otros se quedan en el valle. Atacó de frente todas las dificultades para penetrar en el corazón de las minas con las características de un ferrocarril de montaña.</p>
<p>El recorrido de 13,8 km. tenía un ancho de vía de 1,04 y doble vía desde Lutxana, donde tenía sus embarcaderos, hasta la estación intermedia en el barranco de Granada -Ortuella-. Desde este punto partian dos ramales: el del monte de Triano de 2 kms, y el plano inclinado de la <em>Orconera </em>que daba servicio a las minas de la compañía. El trazado fue difícil por lo accidentado del terreno; hubieron de construirse muros de sostenimiento de gran altura, ocho túneles (el mayor de 230 m.), gran número de curvas y una pendiente media de 2,27% (Alzola, 1885: 74).</p>
<p>Actualmente se puede apreciar gran parte de la caja del ferrocarril, así como uno de los cinco cargaderos que la compañía tenía en los muelles de Luchana. En las inmediaciones de la estación intermedia, en el lugar conocido como <em>Orconera </em>se reconocen restos de planos inclinados (muy completo el de la mina Carmen), lavadero, depósitos e instalaciones más modernas, producto de la última época de explotación (años 50).</p>
<p>En la misma zona existen también algunas viviendas, restos de lo que fue el poblado minero de la compañía y una gran balsa de decantación. En el barrio de Luchana se encuentran los antiguos talleres de reparación del ferrocarril, hoy día rehabilitados como Museo de la Técnica de Euskadi, así como cinco casas, construidas en 1892 para los ingenieros de <em>Orconera, </em>que formaban parte de un extenso complejo con edificios de administración, zona deportiva, cine&#8230; hoy desaparecidos.</p>
<p><strong>1.3. El ferrocarril del Regato<a href="#_ftn2" name="_ftnref2">[2]</a></strong></p>
<p>En 1871 se constituye <em>The Luchana Mining </em>Company, de la que forman parte propietarios de minas próximas a El Regato. Un año después se otorga la concesión para la construcción del ferrocarril y en ese mismo año se inaugura el primer tramo desde Luchana hasta El Regato. Posteriormente la compañía concesionaria adquirió las minas situadas en los montes del Cuadro y se prolongó la vía hasta ese lugar, terminándose en 1887 con los 12 km de recorrido total.</p>
<p>En 1889 <em>Luchana Mining </em>construye los primeros hornos de calcinación de carbonatos iniciando a gran escala la producción de calcinados. En esta época se crean los poblados mineros de Arnabal, La Górriga y Las Barrietas, hoy desaparecidos.</p>
<p>En 1928, A.H. V. compra la compañía ya deficitaria y cede la explotación a Retolaza que va a combinar la extracción de carbonatos y de calizas hasta la guerra civil. En los años 40 se abandona y desmantela definitivamente la línea.</p>
<p>El ferrocarril partía de la Torre de Luchana y tras cruzar el barrio de ese nombre y Bituritxa (solar de <em>Sefanitro </em>en la actualidad) entraba por Amézaga-Retuerto en el valle de El Regato. Desde Retuerto, la caja del ferrocarril es perfectamente reconocible así como los viaductos de Bengolea. Después está parcialmente aprovechado por la carretera que hubo de construirse en 1944 al quedar inundada la antigua a causa del embalse <em>de Sefanitro. </em>Cerca de la estación de El Regato cuyo edificio ha desaparecido recientemente, existen restos de puertos-cargaderos.</p>
<p>La prolongación de la línea hasta los monte del Cuadro presentó bastantes dificultades, puesto que había de salvar una distancia de 3.100 m. con una diferencia de nivel de 251 m. Esto obligó establecer un plano inclinado entre la estación de El Regato y la mina Juliana con dos secciones diferenciadas que suman un total de 892 m. Parte del plano está ocupado en la actualidad por la carretera que da acceso al pantano de Oiola, tramo junto al que se encuentran dos cargaderos de caliza. Desde la cabeza del plano superior (bastante bien conservado) en Arnabal, partía el segundo tramo del ferrocarril que con una distancia de 2.745 mts llegaba hasta las minas <em>Manuelas y Piekuy </em>en término de Ortuella. En esta zona se encuentran restos de planos, lavaderos, un horno de calcinación y balsas de decantación.</p>
<p><strong>1.4. El ferrocarril de Franco-Belga</strong></p>
<p>Fue con sus 7 kms. el de más corto recorrido. Partía de la estación de Cadegal en Ortuella y siguiendo un recorrido paralelo al ferrocarril de Triano terminaba en La Ria, en el barrio de Requeta de Barakaldo. La empresa explotadora <em>-Franco Belge des Mines de Somorrostro- </em>lo construyó e inauguró en 1880 según proyecto del ingeniero A. Mareo Martínez.</p>
<p>Transportaba mineral de las minas <em>Conchas, San Benito, La Barga </em>y otras, situadas en término de Ortuella y Abanto y Ciérvana. Para el acarreo desde bocamina la Cía. tenía mecanizado el transporte por medio de tranvías aéreos y planos inclinados. Disponía también desde 1883, de una cadena flotante de 3.300 m. y accionada por máquina de vapor. En los años veinte existían dos tranvías aéreos: uno de ellos transportaba mineral desde <em>Las Conchas </em>hasta los hornos de calcinación a pie de la estación de Cadegal; el otro sacaba la <em>chirta<a href="#_ftn3" name="_ftnref3"><strong>[3]</strong></a> </em>desde <em>Concha </em>8 hasta la escombrera de Sanfuentes (Abanto y Ciérvana).</p>
<p>Durante los años cincuenta la empresa pasa a denominarse Sociedad <em>Anónima Española de las Minas de Somorrostro. </em>En la década siguiente pasara, junto con Orconera y otras explotaciones controladas por <em>Altos Hornos de Vizcaya, </em>a formar parte de <em>AGRUMINSA.</em></p>
<p>A principios de los años setenta se cierra y desmantela definitivamente el ferrocarril.</p>
<p>Partiendo desde la zona de cargaderos de Requeta, donde se conserva parcialmente uno de los tres que tuvo la Cía<em>, </em>la caja del ferrocarril es perfectamente identificable al atravesar el casco urbano de Barakaldo. Sin embargo ha desaparecido el puente de hierro que salvaba el rio Galindo. En San Salvador del Valle, el itinerario del ferrocarril se recupera discurriendo muy cercano al de Triano y sin obras de fábrica importantes.</p>
<p>De toda la red de planos inclinados y cadena flotante son muy escasos los restos y solo muy puntualmente reconocibles por encontrarse en una zona de intensiva explotación, lo que ha dificultado la permanencia no solo de infraestructuras sino también de poblados enteros como los de La Cerrada y La Concha, hoy desaparecidos y el traslado de otros como el que se realizó en Gallarta.</p>
<p>Existen, no obstante, algunos elementos inconexos en la zona de La Barga: los embalses de San Benito y Minibarga y en la zona conocida como La Maquinaria hay algunas casas, chimenea y edificio de transformador que relacionan el lugar con la cadena flotante así como con una pequeña vía <em>férrea chocolatera </em>que abastecía a la cadena. Por último hay que citar los lavaderos de Cavia localizados en la parte baja de Cadegal.</p>
<p><strong><u>II.- PLANOS INCLINADOS</u></strong></p>
<p>Son ferrocarriles de gran pendiente sobre los que circulan vagones arrastrados por un cable o cadena. La inclinación varía desde el 5% al 80%. La mayoría eran automotores, es decir, el descenso de los vagones cargados hace subir los vagones vacíos. Para ello se precisa disponer de doble vía o de un desvío central. En la cabeza del plano el cable se arrolla en tambores de gran diámetro (para preservar el deterioro del cable), apoyados en machones de mampostería. En ocasiones también se utilizan poleas en lugar de tambores.</p>
<p>El sistema de frenos consiste en cintas metálicas arrolladas al tambor que se oprimen más o menos para efectuar el descenso con la regularidad deseada. Los sistemas que gozaron de mayor favor fueron los de cable continuo y los de cadena flotante.</p>
<p><em>El sistema de cable </em>fue el más empleado. Consiste en un cable tractor que pasa por debajo de la vagoneta a la que se engancha por medio de una horquilla o mordaza. El cable ha de guiarse mediante rodillos colocados en la entrevía para posibilitar los cambios de pendiente e impedir que el cable se arrastre por el suelo y se deteriore. En las secciones en curva los rodillos se deben colocar más próximos para que el cable guarde la dirección del tendido. Los rodillos van encajados sobre cuadros de fundición con cojinetes bien engrasados a fin de que giren movidos por el cable. En este sistema la unidad de transporte es el tren de varias vagonetas que guardan una pequeña distancia entre sí.</p>
<p>En el <em>sistema de cadena flotante </em>la tracción va por encima de la vagoneta que se engancha a los eslabones de la cadena. Este sistema se presta mal para las pendientes en curva. La alternativa consiste en utilizar secciones independientes que se unen en ángulos con estaciones intermedias, pudiendo establecer bifurcaciones donde convenga o bien empalmar otras líneas. Los enlaces de las vagonetas entre dos secciones se establecen en las estaciones intermedias con vías de poca pendiente, a lo largo de las cuales las vagonetas, abandonadas momentáneamente por la cadena, se mueven por efecto de la gravedad y van a colocarse debajo de la cadena de la siguiente sección. Para ello las estaciones-ángulo disponen de un eje con dos poleas, una para cada sección de cadena.</p>
<p>La velocidad de la cadena es de 1 mt/sg -inferior a la del cable- pero permite mayor seguridad en los cambios de pendiente al poder variar entre limites muy amplios la potencia de la instalación, bastando acercar más o menos entre si las vagonetas. Normalmente la distancia entre vagonetas es de unos 20 m.</p>
<p>El <em>Plano General de Orconera </em>fue el más notable de los planos inclinados de cable continuo. Inaugurado en 1880 con el propósito de bajar el mineral de las minas de la compañía en Matamoros hasta la estación de Orconera en el barranco de Granada.</p>
<p>Entre las cadenas flotantes destaca la conocida como cadenilla que explotaba la <em>Compañía Minera Urallaga y La Magdalena. </em>Partía de las minas de Saúco terminando en el kilómetro 11 del ferrocarril de Galdames. La distancia cubierta de 3.700 m. le hacia el más largo de los planos inclinados de Vizcaya. También automotor con pendientes que llegan al 40%, y 454 m. de desnivel entre cabeza y pie del plano. Tenía seis estaciones intermedias con frenos y reguladores de paletas atendidos por un guarda frenos y otra persona para las maniobras. Además, las estaciones de partida y llegada disponían de un jefe, un maquinista y obreros que realizaban las operaciones de carga y descarga. Actualmente es parcialmente distinguible el trazado e instalaciones de cabecera y pie del plano inclinado, así como algunas de sus estaciones intermedias, aunque en estado ruinoso. Otro plano, reseñable por su fuerte pendiente, fue el de <em>San Fermín. </em>Este plano tenía una longitud de 150 m. con un 80% de inclinación, doble via y plataforma de hierro de 3.200 kgs, donde se colocaban los vagones horizontalmente para evitar el vertido del mineral (Clemencin-Buitrago, 1900: 20). En el área que nos ocupa, fue el único plano inclinado con estas características. Unía la zona de El Campillo, donde se encontraba la mina <em>San </em><em>Fermín</em>, con el ferrocarril de Galdames en el barrio de Los Castaños, lugar donde aún puede apreciarse la huella dejada por la caja del plano.</p>
<p><strong>2.1. El Funicular de La Reineta</strong></p>
<p>Fue inaugurado el 15 de septiembre de 1926. Su construcción obedece a la necesidad de comunicar la zona montañosa minera con el valle. Desde principios de siglo existia una carretera de 8 km que unía ambas zonas pero que obligaba a hombres y mercancías a invertir hora y media de ascensión.</p>
<p>El funicular inicia la ascensión en La Escontrilla (Valle de Trápaga) y termina en el barrio de La Reineta. Recorre una distancia de 1198 m., incluidos los 100 m. del cruce de vías, siendo las pendientes máximas de media de 35,9 y 25,1. Existe un desnivel de 340 m. entre estaciones de partida y llegada. La vía tiene un ancho de 1,20 m., traviesas metálicas insertas en balasto de hormigón y un trazado que dispone de dos viaductos para evitar la carretera foral entre el Valle de Trápaga y La Arboleda.</p>
<p>Técnicamente el funicular es comparable a cualquier plano inclinado automotor de cable continuo como los que se utilizaron para el transporte de mineral. No obstante, las medidas de seguridad y comodidad están más desarrolladas. Tres tipos de frenos -hidráulico, automático y de mano- además de un sistema reductor han de evitar deslizamientos o exceso de velocidad de los coches. Las cajas de los dos vehículos de viajeros son desmontables lo que permite que en las plataformas puedan subir automóviles o mercancías en general. Estos a su vez conservan una posición horizontal necesaria para asegurar la comodidad de los viajeros.</p>
<p><strong><u>III.- TRANVÍAS AÉREOS</u></strong></p>
<p>Este sistema de transporte fue el requerido para salvar los grandes desniveles topográficos que presentaban las diferentes concesiones mineras. Consistía en uno o varios cables colgados, sobre los que pendían baldes, y descansaban sobre caballetes que se disponían atendiendo a la configuración del terreno, uniendo la zona de explotación de la mina con lavaderos, otro medio de transporte, o directamente con puerto o cargadero. Además, posibilitaba trayectorias más rectilíneas, su tendido no requería ni explanaciones ni túneles y atravesaba sin complicaciones vías de otra índole. Las operaciones de reparación y conservación eran breves y no necesitaban gran contingente de personal para su mantenimiento. Según sus características técnicas, los sistemas de tranvías más utilizados fueron:</p>
<p><strong><u>El sistema <em>Hogdson </em>o monocable,</u></strong> también llamado sistema inglés. Emplea un solo cable sin fin, que sirve a la vez de tractor y de portador; este cable se enrolla sobre poleas horizontales de diámetro conveniente para que la adherencia impida el deslizamiento del mismo, montadas en las estaciones de carga y descarga. El cable era sostenido por columnas o postes verticales montados sobre caballetes.</p>
<p><strong><u>El sistema <em>Bleichert-Otto</em></u></strong> consistía en un cable doble fijo, destinado a portar los baldes, mientras el movimiento lo desarrolla un tercer cable sin fin, accionado por una máquina motriz. Estos cables son los carriles por donde marchan los cojinetes que sustentan los baldes, uno sirve de rodadura para las vagonetas cargadas y el otro para el retorno de los baldes vacíos, recibiendo éstos su movimiento del cable continuo móvil.</p>
<p>Los primeros tranvías fueron construidos a partir de 1872. En ese mismo año se monta la primera de las tres líneas, sistema <em>Hodgson, </em>que unia las minas <em>Union, Mora y Amistosa </em>en Matamoros con la estación de Arcocha del ferrocarril de Triano. En 1873, la <em>Compahia explotadora de las minas de Dicido </em>en Cantabria comienza a bajar los minerales de mina Anita hasta sus depósitos de Mioño por medio de un tranvia <em>Hogdson </em>que en 1883 fue sustituido por una cadena flotante (Gill, 1896: 47). Para finales del siglo ya había montados 18 tranvías aéreos con una clara preferencia por el sistema Hogdson.</p>
<p>En el siglo XX se instalaron por lo menos otros 20 tranvías de los cuales solo uno se montará con el sistema monocable.</p>
<p>Muchos de ellos gozarían de un gran predicamento internacional como muestran las numerosas referencias en publicaciones extranjeras de época. La cuenca minera vizcaina se constituye en una de las zonas donde se hizo un uso más intensivo de este medio de transporte.</p>
<p>Un tranvía aéreo importante por sus características fue el que montó en 1910 la Compañía <em>Orconera Iron Ore.</em></p>
<p>En 1911 se instaló la línea de baldes más larga de todas las existentes en la cuenca minera. Unía la mina <em>Sorpresa </em>(Aldn-Sopuerta) con los depósitos de Ontón, con una distancia de 9.800 metros. Era también sistema <em>Bleichert </em>y podía transportar hasta 60 Tm./hora. Desde los depósitos de recepción, los minerales se llevaban por el pequeño ferrocarril de la <em>Compañia Minera de Setares </em>hasta el cargadero de Saltacaballo. Aunque no quedan restos del tranvía, que funcionó hasta 1969, se conservan algunas estructuras de fábrica asociadas, como los depósitos de las estaciones terminales y los talleres de reparación y casa de máquinas.</p>
<p>Afortunadamente aún son visibles los caballetes y estaciones del último tranvía aéreo de Vizcaya. Se encuentra en Karrantza y dio servicio hasta hace unos años a la empresa <em>Dolomitas del Norte. </em>La dolomía se transportaba desde la cantera de Pozalagua, a 446 metros de altura, mediante una línea monocable Roe, hasta la fábrica situada a 2.888 metros en una cota de 156 m. Los baldes, distanciados 8 m. entre sí, pasaban por el mismo punto a una velocidad de 90 baldes por hora.</p>
<p>Este tranvía funcionó anteriormente en la mina Mame en Matamoros donde se montó en 1929 según proyecto de Manuel Lorente. A principios de los años cincuenta fue adquirido por <em>Dolomitas del Norte </em>que lo instaló en su ubicación actual.</p>
<p><strong><u>IV.- CARGADEROS</u></strong></p>
<p>Hasta la inauguración de la línea de Triano en 1865, los embarques de mineral se efectuaban por medio de cestos que podían contener entre 40 y 50 kgs de carga. Los cestos levantados por uno o dos obreros, a menudo mujeres, eran depositados sobre una planchada de madera, suspendida al costado del buque, desde donde eran elevados del mismo modo hasta alcanzar las bodegas de los vapores y veleros de aquellos tiempos<a href="#_ftn4" name="_ftnref4">[4]</a>.</p>
<p>La instalación de los ferrocarriles mineros, planteó nuevas necesidades en los métodos de carga de los barcos; la mayor capacidad y rapidez de carga serian resueltos por medios mecánicos diversos.</p>
<p>Cuando la operación debía realizarse a mar abierto, los buques tenían que situarse lo suficientemente alejados de los acantilados. Entonces se hizo necesario el montaje de puentes cargadores <em>cantilever </em>de estructura metálica arriostrada con planchada inferior o superior y apoyados sobre pila de sillería cimentada y erigida en el mar. Así se instalarían los cargaderos de la costa vasco-montañesa en mar abierto, de los cuales solamente los de Mioño-Dicido y Covarón conservan restos apreciables.</p>
<p>Los cargaderos de los grandes ferrocarriles mineros vizcainos estuvieron situados en el interior de La Ría evitando los problemas de carga en mar abierto. A finales del s. XIX eran más de veinte los <em>drops </em>en funcionamiento entre Olabeaga y Portugalete; normalmente eran perpendiculares a la corriente, a excepción de los que tenía el ferrocarril de Galdames en La Benedicta que eran paralelos.</p>
<p>Generalmente son estructuras palafíticas de maderas <em>(pino-tea creosotada) </em>arriostradas que han respondido perfectamente al paso del tiempo y a la acción de las mareas (agua salada y dulce) según puede apreciarse en los cargaderos aún no desaparecidos. Disponen de tolva entre carriles donde se vierte el mineral y de ésta pasa a un canal-vertedera, a veces tubo telescópico, por donde resbala hasta caer en el barco. Para esto es necesario que el piso del cargadero esté a bastante altura sobre el nivel de las mareas más altas, con objeto de dar a la vertedera, en cualquier momento, la inclinación suficiente. En La Ría esta altura varía de 6 a 10 metros.</p>
<p>En algunos casos, durante el presente siglo, se sustituyen los arriostrados de madera por otros de hormigón. Así se hizo en los dos cargaderos de Olaveaga como se puede apreciar en el que aún permanece en pie (recientemente fue desmontada la grúa giratoria que coronaba el cargadero).</p>
<p>En la segunda década del s.XX aparecen cintas transportadoras: se van a incorporar a algunos de los cargaderos multiplicando su rendimiento como exigía el aumento de capacidad de los barcos. El consiguiente aumento de eslora y manga obligó a separar más los cargaderos y a alargar el voladizo en los <em>cantilever.</em></p>
<p><em>&nbsp;</em><strong>4.1. El cargadero de Orconera</strong></p>
<p>Los cinco cargaderos de Orconera fueron inaugurados en 1877. Dos años antes se le habían concedido a la Compañía 464 m. del muelle de Lutxana para su instalación.</p>
<p>Fueron construidos en madera <em>creosotada </em>con una serie de pies derechos clavados tanto en tierra como en el fondo de La Ría y arriostrados con jabalcones y aspas, con dos niveles distintos: el primero a 2,4 6 5 m. según pleamar o bajamar, contaba con plataforma de madera abarandillada, destinada al servicio de los empleados de compañía, así como a atracar los barcos junto al cargadero disponiendo de amarraderos a lo largo de la plataforma; el segundo nivel se sitúa a una altura entre 8,6 y 11,2 m. sobre el nivel del mar y disponía de entarimado de madera que soportaba dos grupos de railes sobre los que se desplazaban los vagones que descargaban en el barco.</p>
<p>En 1884 se realizan modificaciones en los cargaderos. Se prolonga el nivel superior mediante una plataforma móvil que gira alrededor de un eje horizontal y que es capaz de levantarse o bajarse como un puente levadizo utilizando una cadena que se enrollaba en una polea movida a mano por mediación de un torno. La plataforma se bajaba para descargar los vagones, vertiendo éstos su contenido verticalmente dentro del barco mediante una tolva prolongada en un tubo telescópico, que podia acomodar su longitud a la altura de la marea y al nivel del mineral en la bodega. Cuando la carga finalizaba, la plataforma se levantaba para facilitar las maniobras del barco.</p>
<p>En los años veinte se llevaron a cabo nuevas modificaciones: dos de los cargaderos centrales se sustituyeron por uno nuevo quedando mas separación entre ellos y permitiendo el acceso de buques con mayor eslora. A finales de la década se monta un cargadero de estructura metálica.</p>
<p>El cargadero aún existente ha perdido la plataforma móvil pero conserva en bastante buen estado el resto, incluidas sus poleas. Es un artilugio sustentado por postes de madera que están arriostrados vertical y horizontalmente, uniéndose las vigas en haces con pernos y cartelas metálicas. El estribo del cargadero, al cual va unido la plataforma superior es de fábrica de sillar.</p>
<p><strong>4.2. El cargadero de Franco-Belga</strong></p>
<p>En 1886 se inauguran los tres cargaderos. En 1889 y 1893 se elevan sus plataformas variándose también la distancia entre ellos.</p>
<p>En esta época el cargadero estaba formado por una plataforma por donde llegaban los vagones que basculaban sobre los barcos. En 1914 se elabora un proyecto más eficaz que se llevará a cabo diez años después. Consistía en un depósito con una capacidad de 70.000 Tm. y dividido en dos zonas que estaba atravesado por dos túneles por los que transcurrían sendas cintas transportadoras hasta dos transbordadores localizados en los cargaderos 1 y 2. El depósito estaba alimentado por un tranvía aéreo que recogía el mineral previamente descargado por el ferrocarril sobre 4 tolvas.</p>
<p>En la actualidad solo se conserva uno de los cargaderos así como dos de las cuatro torretas de celosía de hormigón que soportaban la viga del tranvía sobre el depósito. También parte de las tolvas.</p>
<p>El cargadero, en mal estado de conservación está formado por dos dados de hormigón y estructura arriostrada de madera y metálica que soporta cinta transportadora sin fin a 8 mts de altura y está conectada mediante otra cinta perpendicular a la base de una torreta de hormigón situada al pie del cargadero.</p>
<p><strong><u>V.- PUERTOS Y DEPÓSITOS DE CARGA</u></strong></p>
<p>Existe además un amplio número de puertos y depósitos de carga, diseminados por toda la cuenca minera, generalmente situados junto a los tendidos ferroviarios. Muchos de ellos conservan casi íntegramente su estructura original, dadas las características ciclópeas de su obra de fábrica, normalmente carentes de significados útiles mecánicos.</p>
<p>Uno de los más interesantes es <em>el puerto de mina Saratxo, </em>junto a la estación de Zaramillo (Güeñes). Dispone de dos muros ligeramente ataluzados de sillarejo, de 130 m. de largo, que encierra un túnel de carga por donde entraban las vagonetas. Estas se cargaban a través de orificios situados en un techo de bovedillas de hormigón. El muro está abierto por diez vanos, de arco de medio punto, que servían tanto de acceso como de ventilación de las operaciones de carga. Un tranvía monocable de 1.000 m. bajaba el mineral desde las minas de Saratxo hasta los depósitos del puerto donde se cargaba en el ferrocarril <em>Santander-Bilbao </em>(FEVE), que lo transportaba hasta su <em>drop </em>de Zorroza, también conocido como «cargadero del Cadagua».</p>
<p>De parecidas características son los puertos de <em>las Julianas </em>en El Regato (Barakaldo), los de <em>Setares </em>en Ontón, los de mina Maria en Las Barrietas (Sopuerta), los de la <em>Malaespera </em>en el ramal de Azbarren del ferrocarril <em>Santander-Bilbao y </em>los que se encuentran bajo los hornos de calcinación de la Amalia Vizcaina en Covarón.</p>
<p>Los depósitos, como las maseras de los lavaderos, se construyen en laderas para aprovechar el corrimiento del mineral facilitando las labores de carga. Normalmente asociados a puertos, se confunden muchas veces con los depósitos para almacenamiento de caliza. Las canteras de piedra caliza sucedieron en ocasiones a la del mineral, en minas ya agotadas. Sin embargo, los depósitos son diferentes, caracterizándose por disponer de muros paralelos que repartían la piedra según su grueso, como aun se puede apreciar en los depósitos que montó Retolaza al pie del plano inclinado de Arnabal (El Regato) o en los de La Balastrera, donde cargaba el ferrocarril de Galdames.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><a href="#_ftnref1" name="_ftn1">[1]</a> Un excelente artículo sobre los “ferrocarriles mineros” (de los varios publicados enraizados con su tesis doctoral) es el del Ángel Mª ORMAETXEA, “Los ferrocarriles en el País Vasco”. VI Congreso de Historia Ferroviaria”. <a href="http://www.docutren.com">www.docutren.com</a>. Al de Triano se refiere en la página 6, al de Galdames dedica las pp. 6-9, Orconera 9-13, Franco-Belga 13-15 y Luchana Mining 15-18.</p>
<p><a href="#_ftnref2" name="_ftn2">[2]</a> Ver Recorrido 63 “Un ferrocarril de Barakaldo”.</p>
<p><a href="#_ftnref3" name="_ftn3">[3]</a> Detritus formados por rubio mezclado con arcillas y rocas</p>
<p><a href="#_ftnref4" name="_ftn4">[4]</a> Esta operación venía a costar una peseta por tonelada. Posteriormente se comenzaron a utilizar grúas de vapor que funcionan por un costado del buque elevando el mineral de las gabarras en tangues de una tonelada, a paso que, por el lado de la ribera, se cargan de los depósitos el mineral en cestos que los jornaleros llevan al hombro y las mujeres sobre la cabeza hasta depositarlos en el buque, valiéndose para el peso de grandes planchadas. Con este sistema mixto se ha conseguido cargar en doce horas hasta mil toneladas, disminuyendo a la vez notablemente los gastos de embarque. Ignacio VILLOTA “Vizcaya en la política minera española” pg.32</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
					<wfw:commentRss>http://ezagutubarakaldo.net/recorrido-historico-5-la-ria-como-destino-del-mineral-de-hierro/feed/</wfw:commentRss>
			<slash:comments>0</slash:comments>
		
		
		<post-id xmlns="com-wordpress:feed-additions:1">10675</post-id>	</item>
	</channel>
</rss>
