Menú

La estructura física de los núcleos urbanos medievales vizcaínos (VI)

La estructura física de los núcleos urbanos medievales vizcaínos (VI)

EL ESPACIO PRIVADO

  1. La Casa

Sobre los solares se asientan las casas. La profundidad de aquéllos era a menudo homogénea aunque no la de la casa. Las anchuras venían diversificadas en función de la categoría socialy del poder adquisitivo de sus habitantes. Arizaga nos dice que el método arqueológico refuerza los datos aportados por la carta puebla de Urretxu, la única que los posee, que dice que cada solar guipuzcoano tiene 8m. de fachada y 12 de profundidad. Posteriormente se llevaron a cabo modificaciones existiendo casas que ocupaban medio solar (4m.xl2m.) y palacios y casas torre que

ocupaban el espacio correspondiente a solar y medio o a dos solares. La organización medieval era unidimensional por lo que no podían existir «casas de esquina» con dos fachadas a la calle. La casa gótica era de tipo único, lo que simplificaba las posibilidades formales de la parcela. La parcela, en el fondo edificable, tampoco se correspondía a la casa pues ésta, en un primer momento debió tener un huerto, corral, etc. en su parte posterior hasta el límite de la propiedad, lo que daba un margen al fondo edificable (un medio, un tercio). La densidad de edificación fue ocasionando soluciones diferentes. Una de ellas fue la desaparición del huerto posterior dando lugar a un estrecho paso intermedio, la servidumbre de luces de la que ya hemos hablado y cuya finalidad parece haber sido la de ventilación y vertido de aguas. Este sistema existía ya en bastidas francesas y se aplica casi siempre en Bizkaia y Gipuzkoa en las ciudades mayores y más mercantiles. Otras soluciones fueron elevar otro piso el edificio o dividir la casa verticalmente.

Las casas dejaron de ser unifamiliares. Esta división, que muchas veces acarreó graves problemas, parece ser muy frecuente en el s. XV, como lo ponen de relieve las fogueraciones de las villas y otros documentos como los testamentos.

En Bizkaia, siendo la madera material muy abundante fue el que se utilizó en el momento de la fundación de villas en todas las viviendas. Cuando el Fuero Viejo enumera los materiales de construcción, la madera aparece en primer lugar y las cartas pueblas son el único que mencionan. Por esta causa los incendios eran la plaga de las villas vizcaínas, sobre todo las de los puertos de mar, debido a los sebos y grasas que los pescadores acumulaban en las lonjas. Podemos recordar incendios terribles y catastróficos como los de Plentzia (1437), Bilbao (1442), Orduña (1535), Durango (1554) etc. Las ordenanzas municipales intentaron prevenirlos de todas las formas posibles, ya que si bien desde mediados del s.XV empezaron a construirse algunas casas de cal y canto, la madera seguía predominando. Una de las medidas que se tomó desde el s. XV era recubrir la madera con arcilla, tierra, yeso o barro. Con ese mismo fin se va extendiendo el uso de aredes medianeras de piedra. Para Bilbao, nos dice Garibay que tras el devastador incendio que sufrió la villa en 1571, las casas se hicieron en piedra y ladrillo «con una muy hermosa edificación, que vale una casa por muchas de las pasadas, porque todo el pueblo era de tablas sino era tal o qual casa», si bien habría que pensar que estas seguirían coexistiendo con las tradicionales de madera.

Por poner un ejemplo, Las Ordenanzas de Portugalete prohiben tener alquitrán, brea, resina o cualquier otro producto similar inflamable, así como calentarlos dentro de la Villa. Las de Bilbao prohiben hacer fuego en casas que no tengan chimenea, que las horneras tengan leña en la villa para más de un día, obligan a que las fraguas estén extramuros y aún más, y esto nos demuestra el pánico al incendio, los vecinos debían tener en su casa herradas llenas de agua para «amatar» el fuego.

Además de la madera, desde mediados del s. XV se emplean también otros materiales de construcción a los que llamaremos piedra, si bien muchas veces son madera, mampostería y ladrillo. De hecho las únicas casas que se construyen de piedra auténtica son las de los nobles a las que se considera casas-torre, y de las que luego hablaremos.

Junto a estos materiales, en lugares cercanos a ferrerías habría que nombrar las escorias como aún se aprecia en algunos lugares (la cerca de la villa de Mungia o edificios anejos a la ferrería de Olabarria en Zeanuri.

El primer cambio radical que modificará la forma de la casa medieval fue el desarrollo del sentido de vida privada: comer, dormir …. en privado era algo que en el s. XIII era privativo de los castillos y que fue popularizándose en la baja edad media. La separación cocina-comedor se originó en el monasterio de donde pasó a las casas acomodadas. Las instalaciones comunes constituían un incentivo social y seguramente serían el único lugar caldeado de la casa. El frío hizo que se desarrollaran las habitaciones interiores y las cortinas alrededor de la cama. La idea del dormitorio privado apareció en Italia entre las clases altas pero se impuso muy lentamente debido a dificultades de diversa índole. La cama privada precedió al dormitorio privado durmiéndose muchas veces en la sala de estar.

La casa gótica se caracterizaba por la falta de divisiones funcionales del espacio en su interior, lo que quedaba compensado con un desarrollo más amplio de las funciones domésticas en las instituciones públicas (hornos, casas de matar reses …).

La medianería suponía un principio colectivo de construcción de la ciudad, y establecía una depen-

dencia de las demás casas urbanas. Las primeras fueron de madera, pero como ya hemos dicho fue extendiéndose el uso de otros materiales más resistente como previsión contra el fuego, sobreviviéndolos muchas veces y actuando como fijadoras del plano.

Respondiendo al tamaño y forma de los solares y a la necesidad de conseguir huecos a la calle, las

casas suelen ser profundas y con dos puertas al exterior, la de la vivienda y la de la tienda o taller, que podían pertenecer a la misma persona o no.

Las fachadas se proyectaban progresivamente sobre la calle a medida que ganaban altura, rompiendo el plano de verticalidad, lo que hacía las calles más angostas. Esta práctica fue corregida en ordenanzas de construcción posteriores.

A la hora de construir una casa no parece haber unas limitaciones concretas, lo que quizá demuestre simplemente que el prototipo era más o menos estandarizado. La casa unifamiliar oscilaba entre uno y tres pisos máximo, siendo lo más habitual la existencia de planta, un piso y una especie de sobrado encima. La planta baja estaba edificada normalmente de un material más consistente que la madera y, como ya hemos dicho tenía dos vanos a la calle: la puerta de la casa superior y la entrada a la tienda o taller artesano.

En la parte posterior, al menos en principio, habría un corral, cuadra, huerto, bodega etc. En la delantera estaban las tiendas o talleres. De las tiendas se sacan a la calle mostradores llamados tablas, en los que las mercancías se exponen al público excepto los domingos, en Pascua o días en que estaba prohibido.

En algunas ocasiones, la cocina se situaba en la planta baja, pero lo normal era que lo hiciera en el

primer piso, de la misma forma que los dormitorios. Las ventanas eran pocas como resultado de las inclemencias del tiempo, de las necesidades de defensa o por el problema de cubrirlas sin quitar luz. Solían emplearse telas aceitadas papel y más adelante vidrio. Este que era muy caro en el s. XV, se hizo mucho más popular y asequible en el s. XVI.

Sobre el primer piso se hallaba el sobrado, lugar destinado a guardar los productos necesarios para el desarrollo de la actividad profesional y vida cotidiana, como pueden ser las pajas, hierbas y linos, que en las Ordenanzas de Portugalete se nos dice que tienen que estar en lugar seguro. Los pisos superiores tenían en la mayoría de las villas vizcaínas un acceso independiente a través de un estrecho corredor ocupado por una escalera.

Los tejados podían ser de dos o cuatro vertientes, cuyo alero va generalmente a lo largo de la fachada principal y a veces de todo el edificio. Estos aleros suelen ser muy salientes, lo que ofrece una buena protección de la abundante lluvia del Señorío. Con este mismo fin encontramos calles, sobre todo cercanas a mercados, en las que existían soportales que a su vez posibilitaban al aumento de la superficie edificable de los solares así como la protección de los tableros de la planta baja.

En raras ocasiones tenían una «cámara privada» o letrina que según las leyes no podía dar a la calle. De ninguna manera podía uno bañarse, existiendo para ello baños públicos, excepto en algunas residencias muy lujosas.

La construcción no era sólida, las paredes estabaninclinadas, los cacos las perforaban fácilmente, los sobrados se derruían etc. Con el paso del tiempo se dauna mayor preocupación por la seguridad, confort, higiene e incluso lujo en el caso de las clases acomodadas. Al principio, por ejemplo, los techados eran de paja y luego por disposición municipal muchas veces fueron siendo sustituidos por tejas. Las letrinas se hicieron cada vez más habituales en las casas, y en las clases altas empezaron a proliferar los elementos decorativos y el mármol.

En resumen, la casa urbana, normalmente residencia unimiliar, aún manteniendo elementos que provienen y la relacionan con la rural, constituye un tipo de vivienda nuevo y original adaptado a las necesidades artesanales y comerciales de una nueva sociedad.

  1. La Torre Urbana

En la ciudad medieval además de los edificios públicos y las viviendas ordinarias, existían otros edificios importantes como las fortalezas y castillos, torres urbanas y palacios.

El Fuero Viejo permite que «cualquier fijodalgo pueda facer en Vizcaya, en heredad propia, sin con-

tradicción alguna casa fuerte o llana cual quisiere …». El Nuevo, repite esta norma pero el término

«fijodalgo» es sustituído por el de «Vizcayno», considerando a ambos como equivalentes. Las casas

fuertes o casas torre como se les conoce más comúnmente, aparecieron en Bizkaia en los ss. XIII-XV, y tuvieron seguramente su apogeo en el s. XIV. La presencia de ciertos elementos gotizantes como arcos apuntados en puertas y ventanas junto con lo tardío del gótico en el País, nos hace pensar que se levantaron entre mediados del s. XIV y mediados del s. XV, época además de las turbulencias banderizas. Su construcción se debe a la necesidad surgida por las luchas y enfrentamientos que lideran los parientes mayores y quienes las construyen son ellos, refugiándose en ellas en caso de peligro los demás miembros del linaje o bando, y en general a una crisis económica y social que azotó al mundo occidental: la crisis de la civilización feudal y el anuncio del mundo moderno: la fortaleza de la monarquía autoritaria y de la civilización urbana y mercantil.

Las casas torre suelen ser de planta cuadrada o rectangular, gruesos muros de mampostería y esquinales de sillería. Tiene pocos, altos y estrechos huecos. Las puertas podían ser una o dos,y en este último caso la segunda está a la altura del piso principal a la que se llega por una escalera exterior de piedra llamada «patín» que constituye uno de los rasgos más típicos de las torres vascas, que muchas de ellas conservan, y que puede estar defendida por un cadalso. Las puertas únicas se defienden con una ladronera alta preparada siempre para arrojar aceite hirviendo o plomo fundido sobre los asaltantes. Las saeteras y almenas en que acaban los muros, con su paseo de adarve, no faltan casi nunca, y los cubos de las esquinas tampoco, elemento este que en el s. XVI pasará a formar parte de los palacios, si bien despojado de su función primitiva, como elemento decorativo, prestigioso ….

El medio rural fue el originario de este tipo de construcciones, y allí fueron numerosísimas, pero en las villas también existieron con relativa frecuencia. Los importantes linajes de parientes mayores vizcaínos que poseían ya alguna casa torre en la tierra llana, quisieron además tener otra en el interior de las villas, pero ¿por qué? Los motivos eran varios pero podríamos destacar tres:

  1. A) Motivos económicos, es decir, deseos de participar en la floreciente actividad económico-mercantil.
  2. B) Motivos bélicos. Las luchas de bandos estaban en su apogeo y se construyeron casas torre sobre todo en las zonas más agitadas, como podía ser por ejemplo, la frontera con Gipuzkoa: Elorrio y Ermua.
  3. C) Razones de prestigio

Los materiales son más ricos que los de las rurales: sillería (Torre de Ercilla en Bermeo), piedra (Berrio y Urkizu en Elorrio) o bien piedra y ladrillo (Santucúa en Ermua), lo que hace que junto con su mayor altura destaquen entre las casas ordinarias de  la villa. A este respecto puede decirse que las de mayores dimensiones tendrían cuatro plantas: La baja, muy hermética servía de cuadra y almacén. En la segunda estaba el acceso, sobre patín, como ya hemos dicho, y era donde se situaban las dependencias de servicio como la cocina, a la que solía abrirse una ventana apuntada. En el tercer nivel estarían los dormitorios, separados por tabiques de madera machihembrada. En el último, finalmente habría una estancia única donde tendrían lugar todas las reuniones familiares, actos sociales etc.

La torre no forma parte de los elementos constructivos de la ciudad como la muralla, y sobre todo,

no es un elemento colectivo de defensa sino que supone el primer paso en la diferenciación jerárquica,a nivel espacial, como símbolo del predominio personal. Conservan su carácter defensivo originario y suelen situarse junto a la muralla, pero pese a sus elementos fortificados se ven influidos por la propia parcela urbana en que se ubican.

Pero en la villa además, como ya hemos mencionado, hay nuevas motivaciones en la construcción de una casa torre como la económica, lo que se pone de manifiesto claramente si tenemos en cuenta que uno de los lugares más frecuentes era la cercanía a las puertas de la ciudad. Las excavaciones arqueológicas realizadas por Iñaki García Camino en «El palacio de la Bolsa» del casco viejo de Bilbao han permitido conocer la muralla de la villa así como una torre que flanqueaba la puerta de Santa María (segunda mitad del s. XIV) apoyada en ella claramente, es decir, ocupando el espacio libre que debía de haber tras la muralla. Esta torre, debió poseer un amplio espacio sin divisiones internas en la planta baja, con una longitud de 16,20 m. y estaba aparejada en mampuesto.

Las villas, ante esta afluencia de nobles belicosos banderizos reaccionan con mucho recelo y ponen trabas a la erección de casas fuertes en su recinto, debido a que su existencia podía acarrear serios problemas. Así por ejemplo cuando Ochoa de Salazar, preboste de Portugalete, intentó hacer una casa fuerte,mandaron pesquisar si la edificación que proyectaba sería en «agravio de las naos y carabelas que entraseno saliesen por la barra». A pesar de estas precauciones, nada pueden hacer contra su fuerza y acaban apoyando a uno u otro bando y entrando en conflictos banderizos. Pese a todo a veces se asociaron en hermandades para hacerles frente.

Enrique IV en 1457, condenaba a los más belicosos de los parientes mayores a diversas penas de

destierro, así como al desmoche de las torres. Los Reyes Católicos siguieron la misma política de

reducir los beneficios de la nobleza amparando las villas y hermandades, y en 1498 prohibieron terminantemente la construcción de casas fuertes y torres en Bizkaia.

El derribo obligatorio a las torres generalmente alcanzaba sólo hasta el primer piso, con lo que la

mayoría de los elementos guerreros (almenas, cadalso y ladroneras), que estaba en la parte alta, quedaba destruida.

Tras este desmoche y ya en épocas más pacíficas y posteriores en el tiempo, se reconstruirán con un aspecto menos belicoso y más civil, edificándose entonces con frecuencia en ladrillo o piedra el segundo piso. Paralelamente esas cuatro alturas de que hemos hablado fueron reduciéndose y en un intento por parecerse ya al palacio renacentista se quedaron únicamente con dos plantas: la cuadra del bajo y el salón superior junto al que se disponían las habitaciones y la cocina. Estamos en la frontera entre torre y palacio y el carácter residencial va imponiéndose al castrense.

  1. El Palacio

Poco a poco fueron identificándose torre y palacio urbano, en el sentido de casa lujosa. Las casas torre habían sido el primer estadio de fijación en la ciudad de una clase advenediza, la nobiliaria, que pronto se configura como emergente y dominante. El palacio procede en buena parte de los restos de esa clase que, tras las luchas de bandos, se dispone a tomar de nuevo el poder de la ciudad, de la mano de otros estamentos emergentes (comerciantes y funcionarios) y de los banderizos que vivían en el campo y ahora deciden abandonar la explotación rural para dedicarse al comercio. La construcción de los primeros palacios fue obra de mercaderes enriquecidos o nuevos hidalgos.

El palacio urbano, con antecedentes en la torre urbana medieval, puede considerarse una aportación renacentista. Muchas veces para su construcción se utilizarán varios lotes góticos consecuencia de la estructura de la propiedad preexistente. Tendrán gran influencia en la forma de la ciudad y serán pieza decisiva en el cambio tipológico que exige el renacimiento: mayor simetría y espacio en perspectiva, norma que dirigirá desde entonces de forma sistemática la construcción de las ciudades y la composición arquitectónica.

Para J.Yrizar, la orden de la Hermandad apoyada por Enrique IV del desmoche de casas torre, fue el

origen de la arquitectura palaciana vasca. Hasta ese momento los palacios habían seguido una estructura de tipo castellano, es decir, fachada gótica de sillería, puertas apuntadas o de medio punto, muchas veces con alfiz, huecos ajimezados y cresterías, y un patio central. Esto era así debido a que los nobles vizcaínos en sus campañas hacia el sur habían visto estos modelos que luego copiaban al volver a su tierra. Tuvo que pasar medio siglo de tanteos para que los palaciosvascos se alejaran del modelo castellano consiguiendo una forma más acorde con las condiciones específicas del País.

Los palacios vascos reedificados tras el desmoche, son ya renacentistas y se apartan del patio interior, siendo de planta aglomerada. Siguen existiendo cubos en los ángulos e incluso en medio de las fachadas que recuerdan los belicosos tiempos pasados, pero que han perdido completamente su función original. Los muros suelen ser de mampostería y la sillería se usa para recercar huecos y formar las esquinas.

Los escudos en las fachadas van tomando cada vez mayor importancia. Estos palacios, al contrario que las torres que los precedieron, están muy sujetos a las modas arquitectónicas. Su estructura interior presenta mucha mayor complejidad que la de la casa medieval. Era general la existencia de un amplio acceso o zaguán, faltando como es lógico el taller o tienda de la casa artesana.

En la primera planta, a la que se accede por una gran escalera, se situaban amplios salones y habitaciones importantes. En la última planta se disponían además, las habitaciones de servicio. Los estilos arquitectónicos, cada vez más lejanos del gótico en le tiempo, tienden a otorgar progresivamente a todos los elementos interiores de la casa una representabilidad y un principio de unidad compositiva que era prácticamente inexistente en la muy elemental casa gótica.

M.ª José Zabala Altube

 

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Recursos multimedia

Actualizado el 1 de febrero de 2026

  1. Cinco bares en el barrio de Beurko, por Alejandro Aponte
  2. Cinco bares en el barrio de Beurko, por Alejandro Ane Andrés
  3. Cinco bares en el barrio de Beurko, por Iker Albarran
  4. Cinco bares en el barrio de Beurko, por Jon Muñoz
  5. Cinco bares en el barrio de Beurko, por Laia Lozano

mayo 2026
L M X J V S D
 123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031

Archivos

Categorías

RSS Noticias de Barakaldo