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Trini Gutiérrez cierra entre lágrimas medio siglo de quiosco en Santa Teresa

Trini Gutiérrez cierra entre lágrimas medio siglo de quiosco en Santa Teresa

IMG__BarakaldoDigital0475Este 13 de marzo de 2016 no ha resultado un domingo cualquiera ni fácil para Trini Gutiérrez. Tras medio siglo de venta de prensa en Santa Teresa, la familia se despide de los vecinos del barrio porque la salud y la jubilación lo demandan. Los ojos se le llenan de lágrimas a esta mujer de 67 años cada vez que uno de sus clientes habituales se le acerca para abrazarla y decirle «te voy a echar de menos». El 19 de abril se cumplirán 50 años de que los padres de Trini Gutiérrez comenzaran a vender periódicos y revistas en las escaleras de la iglesia de Santa Teresa, a veces desde el coche y otras en la calle, como recuerda para Barakaldo Digital. Ella asumió el trabajo para ayudarles y cuando ellos faltaron lo hizo en solitario. «50 años en los que algunos la habéis visto crecer y ella a vosotros os ha visto nacer, crecer y formar vuestras familias», explicaba desde hace varias semanas una carta pegada en el quiosco que la familia ocupa desde que en 1985 adjudicó la concesión el Ayuntamiento de Barakaldo, que la renovó en 2002. «Este 14 de marzo veréis cerradas por primera vez en años las puertas de este quiosco que ha sido su vida y ella, lejos de estar contenta por este descanso que ya se tiene más que merecido, lo hace con el corazón encogido, con la sensación de que os deja tirados y la pena de no poder continuar dandoos el servicio ni deja a nadie en su lugar», explica la misiva escrita por sus hijas, que no pueden seguir legalmente con el quiosco y que, además, tienen cada una su propia vida profesional. La familia recordó al Ayuntamiento la jubilación inminente y le pidió que adjudicará a un nuevo concesionario el servicio, un proceso que aún no se ha completado. El trabajo en el quiosco no es fácil. A las inclemencias meteorológicas se une una jornada laboral desde las cuatro de la mañana cada jornada con sólo tres dí­as de descanso al año. Además, son horas de estar de pie y de tirar del peso de las revistas y periódicos. Pero no puede disimular el disgusto que tiene por esta jubilación. Ahora podrá descansar y disfrutar más de sus dos nietos. Pero como cada dí­a desde 1966, este 13 de marzo de 2016, Trini Gutiérrez ha estado toda la mañana del domingo para servir a los vecinos y decirles adiós, pocas horas antes de ingresar en el hospital de Basurto para, después de aplazar la operación en una ocasión, colocarse la prótesis de rodilla que necesita. Como durante el medio siglo pasado, al pie del cañón hasta el último minuto.

 

Tomado de www.barakaldodigital.com

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