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Una comerciante para ponerse el sombrero

Una comerciante para ponerse el sombrero

imagesBarakaldo -Hay personas que nacen con un don. Ana Parra es una de ellas. Con nueve años ya sabí­a coser a punto de cruz. Con catorce, recibí­a su primer curso de corte y confección. «Siempre me han gustado esas cosas», asegura. Tras haber probado suerte con un blog de cocina -que no iba nada mal-, esta barakaldarra decidió darse una oportunidad vendiendo sus creaciones a través de Internet.
Ahora se muestra al público bajo la firma Ane de Cocó, más centrada en la creación artesanal de sombreros y tocados; una actividad que le ha hecho ganar recientemente el premio Barakaldo Empresa Innovadora. Ane de Cocó es su sello. «Y no tiene nada que ver con Channel», explica, sino con el apellido de su marido Unai, que también le ayuda en su labor artesanal. Pero hasta llegar al premio recibido en Barakaldo, Ana ha recorrido un largo camino. Finalizó sus estudios de hostelerí­a y se lanzó a plasmar sus recetas en la web. Al tiempo puso en marcha otro blog en el que destacaba las cosas que le llamaban la atención en la Red. «Y me encontré con diademas, broches, pulseras… Pensé que yo también podrí­a hacer esas cosas», explica.
Probó, y no se le debí­a de dar mal porque pronto comenzó a recibir pedidos por parte de sus amigos, o los padres de los niños de la ikastola… «Entonces decidí­ abrir una tienda on line en el portal Etsy», recuerda. Los pedidos comenzaron a llegar hasta de paí­ses extranjeros. Y con ellos llegó la pregunta: «Si vendo por Internet, ¿por qué no abro una tienda?».
Así­ nació Ane de Cocó, una mezcla entre el nombre de su diseñadora y el apellido de su marido. De los tocados Ana quiso dar un paso más. Así­ llegó hasta los sombreros. «Empecé a investigar cómo trabajan los sombrereros, hice un curso a través de Internet y marché a Madrid para aprender», cuenta en la bonita tienda que ha abierto en la calle Muguruza, en el barrio barakaldarra de Santa Teresa. Su atelier está lleno de patrones, plumas, fieltros, tules… «Quiero seguir haciendo más cosas, aprendiendo más», explica esta joven emprendedora que un dí­a apostó por su sueño. En marzo se cumplirá un año desde que comenzara a vestir las cabezas de los barakaldarras; un tiempo en el que Ana ha logrado devolver a Barakaldo la profesión de sombrererí­a, perdida hace más de 50 años en la localidad. Quizá por eso ha sido galardonada con el premio Empresa Innovadora. «Me puse a llorar como una magdalena cuando me enteré de que habí­a sido una de las seleccionadas», cuenta. «Sin duda es una inyección de autoestima, una manera de decirme que no lo estoy haciendo mal», opina.
Son muchas las personas que ya se han puesto en manos de Ane de Cocó, «sobre todo para llevar tocados en fiestas especiales». La costumbre de lucir un bonito sombrero a diario no ha calado aún entre los vecinos, «no estamos acostumbrados pero del año pasado a este he notado un boom increí­ble», señala la sombrerera. Para escoger el sombrero ideal, hay que tener muy en cuenta la forma de la cara y, sobre todo, el tamaño de la cabeza. «Lo más importante es que se ajuste bien, y que la solapa del sombrero no sobresalga de nuestros hombros», aconseja Ana.
Los mejores materiales pasan a convertirse en uno o dos dí­as en un bonito sombrero. Su inspiración se centra en épocas pasadas, en las que el gorro o sombrero era un complemento indispensable. «Me quedo como tonta viendo pelí­culas como Marí­a Antoñeta», asegura. Fotografí­a, filmes antiguos y series como Downton Abbey y Velvet han servido de inspiración en este pequeño atelier de Barakaldo.
Tamara de la Rosa. Tomado de www.deia.es

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