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LOS ORÍGENES DEL MONASTERIO DE BURCEÑA

LOS ORÍGENES DEL MONASTERIO DE BURCEÑA

 Las últimas investigaciones estiman que el monasterio de Burceña debió fundarse hacia 1432, desestimando las fechas consideradas más plausibles hasta el momento (1284 y 1384).

Desde su fundación hasta su definitiva desaparición, en 1836, fue un importante factor económico, social y religioso que influyó no sólo en Barakaldo sino también en pueblos aledaños, tanto de Las Encartaciones como de la Merindad de Uribe.

Se levantó en la desembocadura del Cadagua, junto a La Ría, al lado de la calzada que venía desde Balmaseda y en el lugar en el que se situaba el barco que cruzaba de Barakaldo a Zorrotza (Abanto). Es decir, en un importante cruce de caminos.
Fue fundado por los Aiala, la familia Salazar ostentó su patronazgo, de él salieron personajes ilustres como Fray Miguel de Alonsotegi o Fray Juan de Zorroza, poseyó numerosos territorios y caseríos durante siglos y llegó a disponer de escuela para niños sin recursos en el siglo XIX.

Su peso en el ámbito barakaldés y en lugares como Zorrotza fue considerable hasta que la invasión francesa y las guerras carlistas acabaron con él. Fue quemado durante la batalla de Lutxana, en la Primera Guerra Carlista, en 1836.

  • La fundación del monasterio de Burceña y los acontecimientos de los siglos XIV y XV.

A día de hoy se considera que el monasterio fue fundado en una fecha cercana a 1432, dando verosimilitud a las sospechas que siempre se han tenido sobre la fecha marcada en el documento fundacional conservado (1284) o a la propuesta posteriormente por
otros investigadores (1384) pues la carta fundacional presenta una serie de contradicciones históricas en lo relativo a los personajes, las fechas y los lugares señalados que no son todos de la misma época.

Estas contradicciones han llevado a pensar que nos encontrábamos ante un texto rehecho -quizás una refundación o una confirmación oficial de la misma- que mezclaba datos de la fundación original con otros de la época en que se refundaba o bien, simple
y llanamente, con una falsificación.

El documento original, en el que se plasmaría la constitución del convento y expresarían las propiedades con que fue dotado, se ha perdido y únicamente disponemos de la transcripción realizada por Iturriza -aunque no del original sino de una copia de aquel
documento-, en el que se advierten algunos errores que ya fueron puestos de manifiesto por él mismo, de los cuales el más significativo es el de la fecha fundacional, 1284.
Para poner luz a esta situación durante años se fueron realizando lecturas críticas y contextualizaciones del documento fundacional. Así lo hicieron investigadores como Andrés de Mañaricua, Daniel Castillo o Goio Bañales, cada uno aportando una interpretación propia. En 2011 se presentó el texto que ahora mostramos haciendo un repaso detallado de lo que se conocía hasta el momento y considerando que era probable que el monasterio se fundase en unas fechas que podrían ir desde 1439 a 1450 aunque sin tener una certidumbre plena. Con el paso de los años los investigadores Ana Isabel Álvarez Casanueva y Pedro Simón Guerrero acabaron por determinar que, probablemente, sería en un momento cercano a 1432 cuando el monasterio fuese fundado.
1.1.1. Siglos XIII y XIV. Hipótesis fundacionales de 1284 y 1384

Durante el siglo XIII y parte del XIV, el propietario del entorno de Burceña sería miembro de la estirpe de los Salcedo que, según Goio Bañales, era un poderoso linaje cuyas propiedades se extendían por un inmenso territorio que iba “desde Colindres hasta Barakaldo y en el interior alcanzaba los valles de Mena, Artziniega, Lanteno y
Kexaa” incluyendo, por tanto, todo el entorno de Burceña.

Es probable que ya para entonces existiese un pequeño templo o ermita que sirviese a los vecinos de la zona -un tanto alejada del centro de Barakaldo-, pero no tenemos ningún dato que lo ratifique.

En 1328 murió sin descendencia el último representante de los Salcedo, Juan Sánchez de Salcedo, apodado “el Negro”. Su muerte debió provocar una lucha por el control del territorio, quedando como sucesor Sancho Pérez de Aiala, “hijo de Pedro López de Aiala, adelantado mayor de Murcia y representante de una rama del linaje salcedano que se había desplazado a Toledo, y de Sancha Fernández Barroso, de ascendencia portuguesa”.
A pesar de ello, Sancho Pérez de Ayala sólo pudo mantener una pequeña parte del territorio de los Salcedo y en la defensa que hizo del mismo acabó muriendo, al igual que uno de sus grandes rivales, Sancho García de Murga. Finalmente, Fernán Pérez de Ayala, hermano de Sancho, acabará heredando los territorios, comenzando un proceso de reconstrucción del mayorazgo de los Salcedo.

a.-Hipótesis de 1284

La fecha recogida en el documento fundacional es 1284. Aunque Labayru, en su
“Historia de Bizcaya”, la da por buena, es una opinión que la mayor parte de estudiosos han rechazado, ya que todos están de acuerdo en que o bien se hizo una mala transcripción del original o, con mayor seguridad, se falsificó la fecha y/o
el documento.

El mismo Iturriza no solo advirtió el error sino que lo puso de manifiesto con argumentos prácticamente irrebatibles: “Esta escritura copiada de otra que se guarda en el archivo del Combento de Burceña, fue otorgada sin duda en el año de 1385 y no en el de 1284; pues como dice el conde don Tello en el privilegio de la fundación del Combento de San Francisco de Bermeo no havia ningún Monasterio de religiosos en todo su Señorío el año
de 1357, ni tampoco se havia fundado la villa de Portugalete que menciona esta escriptura asta el de 1322; ni ubo costumbre de poner en instrumentos el año del nacimiento de Jesucristo asta el de 1383 si no es la Hera de Cesar; por lo que se debe conceptuar la fundación, ó dotación del Combento de Burceña el año de 1384,
y no en el de 1284 como tiene puesto la copia del original (que no existe) conservada en el Archibo de dicho Combento de Burceña
”.

A esto hemos de añadirle que en 1284 la casa de Ayala aún no había heredado a la de Salcedo en sus mayorazgos y propiedades, por lo que difícilmente podría vinculársela de algún modo con el valle de Barakaldo. Ni siquiera había nacido el primer Fernán Pérez
de Ayala, que vio la luz en Toledo en 1305. Andrés de Mañaricua recoge los planteamientos de Iturriza y añade algún otro, dejando bien claro que la fecha de 1284 es un error:

1º. El documento fundacional nos dice que dona a los mercedarios su iglesia y monesterio en “Burceña, pueblo de Baracaldo, en las Encartaciones del Señorío de Vizcaya”. Ahora bien, en 1357, en el documento fundacional de San Francisco de Bermeo, dice el Señor de Vizcaya, Don Tello: “acordamos de facer vn monesterio de fraires en el nuestro Señorío de Vizcaya, por quanto en todo el nuestro Señorio non havia monesterio ninguno de orden de religiosos”. Ello excluye claramente la existencia de un convento mercedario de Burceña.

2º. El documento que nos ocupa menciona al “puerto de la villa de Portugalete”. Y Portugalete fue fundada por la Señora de Bizkaia, Doña María Díaz de Haro, en 1322.

3º. La Orden de la Merced celebró el año 1317, en Valencia, un capítulo general de trascendental importancia para el futuro de la Orden. Sus actas nos dan a conocer las distintas casas que entonces contaba. Burceña no aparece; prueba inequívoca de que aún no existía.

b.- Hipótesis de 1384

La fecha propuesta por Mañaricua, por tanto, sería 1384 y el fundador Fernán Pérez de Ayala, el primero de su nombre y padre del que sería Canciller de Ayala, Pedro López de Ayala. Así lo señala este autor: Don Fernán Pérez de Ayala vivió de 1305 a 1385 y su hijo Pero López de Ayala de 1333 a 1407. En la escritura de Burceña llama Fernán Pérez a Pero López, “mi fixo lexitimo et heredero de mi estado”. Ahora bien, Fernán fundó el mayorazgo de Ayala por público instrumento datado a 12 de diciembre de 1373 (era 1411), nombrando sucesor suyo a Pero López y lo confirma en su testamento hecho en Vítoria a 6 de enero de 1375 (era 1413).

A esta hipótesis se le puede añadir que, en el amojonamento de propiedades del monasterio hecho en 1569, se dice que el escribano Juan Urtiz de Unsaa firma un documento el 4 de mayo de 1384 en el que se dice que “…la delantera y arbolar de delante de la puerta de la iglesia […] de la cual hizo donación al monasterio el conde Hernan Perez de Ayala ante Juan Urtiz de Unsaa, escribano a 4 de mayo de 1384”8 lo que certificaría el año 1384 como fecha de fundación.

A esta hipótesis hay que ponerle, no obstante, bastantes objeciones.

La primera es la no mención del monasterio cuando Fernán Pérez de Ayala compra en torno a 1349 el palacio de Burceña a Leonor de Guzmán, favorita de Alfonso XI, algo extraño a tenor de la importancia de los edificios conventuales: “vendo vos mas la casa fuerte de Horosco con la justicia y señorio de dicho valle de Horosco segund que io he y lo poseo. E la casa fuerte de Oquendo, e la casa fuerte de Marquina e el Palacio de Derendano que es en Ayala con los labradores poblados e por poblar, el palacio de

Burguena que es en Varacaldo…”.

A ello hemos de añadirle la manera en que es citado Fernán Pérez al comienzo del documento, nombrándole conde, “sepan quantos esta carta, é donación no rebocable, é perpetua para siempre jamas vieren, é leyeren como yo el Conde Fernan Perez de Ayala, é en nombre de Pero Lopez mi fijo legitimo é heredero de mi  estado….”- algo que parece cuando menos extraño ya que el título de conde de Aiala fue creado en 1602 por Felipe III a favor de Francisco de Fonseca y Toledo.

Más extraño aún es el hecho de que si el donante hubiese sido el primer Fernán Pérez de Ayala -recordemos que tuvo un nieto con ese mismo nombre, que fue hijo del canciller Pedro López de Ayala, deberíamos esperar que se presentase con la misma humildad que lo hizo en su testamento, fechado en el año 1378, en el que se nombra como “fray Fernán Pérez de Ayala, fraile de la orden de Predicadores”, ya que había tomado el hábito monacal. Además, como señala Pedro Simón, en ningún otro documento de la época aparece el nombre del monasterio ni parece que tampoco sea este Fernán Pérez el que lo fundase en 1394 pues no lo cita cuando redacta su testamento en 1372.

Tampoco se menciona el monasterio en la escritura de donación de su patrimonio a su hijo Pero López hecha en 1394, años después de haber ingresado como lego en el convento de dominicos de Vitoria-Gasteiz en 1375. De hecho, el mismo Pedro Simón señala acertadamente que difícilmente haría donación del convento a los mercedarios como se señala en el documento fundacional:

“Por la grand voluntad e dovocion que yo he a la dicha orden de Santa María”  si su decisión fue ordenarse con los dominicos como así hizo. A esto podemos unir otras contradicciones e incongruencias temporales. Por ejemplo, la relación que Pedro López de Ayala, el “canciller de Ayala” muerto en 1407, hace de los bienes que su padre tuvo, no recoge este monasterio como ya señala Luengas Otaola: “Se atribuye a don Fernán la fundación de los Mercedarios de Burceña en Baracaldo (…) sin embargo no parece probable  que hiciese esta fundación, porque su hijo el canciller, en el escrito que se cita en la nota siguiente [se refiere al “Árbol de la Casa de Ayala”], hace una relación detallada de todo lo que su padre ejecutó, no la enumera y tampoco se hace referencia alguna en los testamentos de Fernán Pérez de Ayala”.

Esto no ocurre sólo en la crónica de la casa de Aiala, escrita por el canciller, sino, como ya hemos dicho, también en el testamento de Fernán Pérez, su padre, y en los documentos coetáneos, caso de la pesquisa realizada sobre los patronazgos de los monasterios de Bizkaia, ordenada en el año 1383 por don Enrique, donde no se
recoge para los Aiala mas que los templos de Santa María Magdalena de Arrigorriaga y de San Pedro de Lamuzar. Allí no figura nada en Barakaldo cuando debería haberlo hecho si Fernán Pérez de Ayala hubiese poseído la iglesia de “Santa María de Burceña”, que donaría a los monjes de la Merced. A todo ello hemos de unir una importante objeción. Se trata de la mención, en el propio documento fundacional, de las Torres de
Lutxana, de las que sabemos que fueron construidas por el segundo Fernán Pérez de Ayala, nieto del anterior e hijo de Pedro el canciller, en una fecha en torno a 1430.17
“Santa María de Burceña, ribera del brazo de mar, e río caudal Cadaguas que viene é pasa por la villa de Balmaseda, e pasa por las mis torres de Luchana a la mar fasta el puerto de la villa de Portogalete…”.

Es cierto que los Aiala tuvieron varios edificios en Barakaldo cuya antigüedad está fuera de toda duda -como la torre de Cadalso y la de Landaburu, en ruinas ya a comienzos del XVI-, y que también poseyeron palacios, ferrerías y casas pecheras, así como el
patronazgo de la iglesia de San Vicente de Barakaldo. Sin embargo, es más que dudoso que poseyeran más de una torre en Lutxana, y, en ningún caso, las que andando el tiempo se conocerían como “las torres de Luchana”, porque estas se construyeron, como ya hemos señalado, en los años inmediatos al de 1430. Parece evidente, por tanto, que tampoco en 1384 fue construido el monasterio.

1.1.2. Siglo XV. Hipótesis de 1430-1439

Al Canciller le sustituyó el segundo Fernán Pérez de Ayala y, a su muerte en 1439, quedó por heredero su hijo, llamado también Pedro López de Ayala, menor de edad.

Este momento de transición fue aprovechado por dos de los vasallos más poderosos de los Ayala, Lope García de Salazar y Gómez González de Butrón-a quien pagaban cierto “acostamiento” como vasallos a los Ayala-, para arrebatarles el patronazgo de la iglesia de San Vicente de Barakaldo -que se extendía sobre todo el valle-.

Así, en 1439 “los dichos Gomes Gongales e Lope Gargia dixieron al conçejo e omes buenos e clerigos que ellos e cada d ́ellos vien sabian qu ́el dicho monesterio era de deviseros e omes fijos-dalgo e que estaba vacado por la muerte de Ferrand Peres de Ayala, abad e patron que fuera del dicho monesterio e que ellos e otros eran deviseros del dicho monesterio [ ] E luego los sobredichos nonbrados dixieron que daban el derecho e donaban e donaron para en toda su vida a los dichos Gomes Gonçales e Lope

Garçia toda la devisa e diesmos derechos e heredades que en el dicho monesterio ha que ellos e cada uno de ellos han cerca el dicho monesterio”.

El nuevo señor de Ayala, ante el poder conjunto de ambos personajes, optó por solicitar ayuda al conde de Haro, Pedro Fernández de Velasco, líder de los gamboinos y su enemigo natural. En contrapartida aceptó dejar en prenda sus propiedades en Barakaldo como garantía de pago del ejército que aportase el Velasco.

Fueron tres los intentos de Pedro Fernández de Velasco por enfrentarse a los Salazar pero en las tres -por diferentes razones- el combate no se llevó a cabo. Las deudas acumuladas por los continuos movimientos de tropa acabaron siendo tan enormes que la garantía tuvo que llevarse a término y en torno a 1450 la familia Velasco pasó a hacerse cargo de todas las propiedades de los Ayala en Barakaldo, entre ellas el monasterio.

Todos estos acontecimientos acabaron precipitando la “salida” de Barakaldo de los Ayala y la “entrada” de los Velasco que se convirtieron, de facto, en los propietarios más poderosos como relata muy bien Goio Bañales,20 aunque los Salazar no vieron mermado su poder pues siguieron manteniendo el patronazgo de la iglesia de San Vicente.

Es en este contexto cuando aparecen las primeras noticias fehacientes sobre el monasterio de Burceña:

En 1432 era comendador del monasterio Fray Miguel de Aguirre, “bachiller en Teología y comendador perpetuo del dicho convento” y que debió estar “cinco años en rehenes en Baza, cuando ésta se hallaba bajo la dominación mora”.

El 4 de junio de 1433 emitió sus votos en el monasterio Fray Juan de Zorroza a manos del comendador Fray Miguel de Aguirre. Estaba bautizado en San Vicente de Abando por lo que es probable que fuese natural del barrio que le daba apellido, Zorrotza -perteneciente a la anteiglesia de Abando-. Murió “mártir de los moros en Baza” (Granada) en 1482. Tuvo culto público más de 200 años en la iglesia de San Vicente de Abando.

En 1471 tiene lugar el presunto milagro de Sor Juana de Irisalde -Irrizaldi en otras fuentes-, monja mercedaria. “Había entonces varias casas de mercedarias en Vizcaya y ésta venía aquí a confesarse. La Ría del Cadagua se pasaba entonces en un barco y cuando venía crecida no se podía pasar. Llegaron un día de invierno de 1471 unas cuantas monjas Mercedarias a la orilla de Zorroza, y al ver que la barca no podía atravesar el río por ser muy peligroso Sor Juana pasó por el aire. Fue un hecho muy comentado y atribuido como un milagro para dar a entender la santidad de
aquella monja”.

El 5 de febrero de 1499, siendo comendador del monasterio fray Pedro de Somorrostro, Pedro González de Salazar “padre” declara haber realizado “numerosas mandas al dicho monasterio”.
Todos estos acontecimientos cuadran mucho mejor con lo que el documento fundacional recoge pues coinciden con los hechos fundamentales ocurridos durante la época, mostrando igualmente una genealogía correcta ya que el segundo Fernán Pérez de Ayala también tuvo un hijo llamado también Pedro como se señala en el
documento – Fernan Perez de Ayala et en nombre de Pero Lopez mi fijo legitimo et heredero-.
Esto podría suponer que sería el segundo Fernán Pérez de Ayala el fundador del nuestro monesterio et iglesia que yo obe fecho et edificado en el lugar de Burceña, pueblo de Baracaldo, de las Encartaciones del Señorio de Vizcaya. Aun así, se sigue observando una inconsistencia pues el documento fundacional menciona que en el monasterio está enterrado Sancho Pérez de Ayala, y este era hermano del primer Fernán y no del segundo: et por que roguedes a Dios por mi alma et de mis señores padre et madre que Dios hala, et por el alma de Sancho Perez de Ayala mi hermano que esta ende enterrado en la dicha eglesia con otros de mi casa e linaje.

1.1.3. Siglo XV. Hipótesis de 1432

En opinión de Ana Isabel Álvarez Casanueva y Pedro Simón Guerrero, siguiendo el arco temporal antes mencionado, la fecha más correcta para situar la fundación sería 1432.
Según señalan estos autores, Pedro López de Ayala, “el canciller”, estableció en su testamento de 1406 que los bienes del mayorazgo pasasen a su hijo, el segundo Fernán Pérez, y que los bienes libres -entre los que estaban los de Barakaldo- quedasen en
manos de su esposa Leonor -y madre de Fernán- hasta su fallecimiento, momento en que pasarían también a manos de Fernán.

Después de que esto ocurriera, pasados los años, Fernán redactó en su testamento que esos bienes libres deberían repartirse entre su hijo -el tercer Pedro López de Ayala y heredero de los bienes del mayorazgo-, su esposa e hijas, después de su muerte (ocurrida en 1439).

En este momento, en 1432, como hemos citado y ya recogió Mañaricua, el monasterio ya existe pues es el momento en que encontramos la primera mención al mismo -para entonces Fray Miguel de Aguirre ya es comendador en Burceña y otorga los votos
a fray Juan de Zorroza-.

Pero tampoco entonces aparece dentro de las propiedades de los Ayala, pues ese mismo año los hermanos Pedro y Constanza López de Ayala decidieron permutar entre sí algunos de los bienes libres heredados, no haciendo mención alguna a las propiedades
de Barakaldo lo que parece indicar que se habían deshecho de ellos tiempo atrás.
Todo ello parece señalar que, hacia 1432, Fernán Pérez de Ayala decidió donar sus propiedades barakaldesas a los mercedarios con el fin de que estableciesen un monasterio y, como también remarcan Álvarez y Simón, para que pudiesen ejercer su función  de redención de cautivos en un momento en que numerosos vizcaínos estaban acudiendo a la llamada a cruzada de los reyes de Castilla contra los últimos reinos musulmanes de la península.

1.1.4. El por qué y cuándo de la falsificación

Si la fundación se realizó en 1432 o en un momento cercano y si estaban tan claros los objetivos de la misma, ¿por qué nos encontramos con un documento con tantas inexactitudes?, ¿por qué se falsifica? Las razones, probablemente, son puramente económicas legales. El monasterio, a pesar de lo que diga la carta de fundación, no debió recibir grandes prestaciones por parte de Fernán Pérez de Ayala, ni económicas ni territoriales, pues este ni siquiera lo llega a citar en su testamento, algo que sí hace con los monasterios de Kexaa-Quejana o Morcuera, por ejemplo.

Debía ser un monasterio modesto y pobre, de tal manera que la primera vez que acude una reunión general de la Orden se ve obligado a ir agregado a otro más próspero,
“domus de Pancorvo sit adnexa conventui Burgensi sive unita domus autem de Burzenya
sit adnexa domui Logronyo et domus de Lorca paiter sit adnexa et unita domui de Murcia ut solebat”. Por ello, necesitaba asentar sus propiedades evitando reclamaciones sobre las todavía pocas donaciones recibidas, así como ir ampliándolas, apropiándose incluso de terrenos que no eran real- mente suyos -puede que terrenos comunales o que no tuviesen un dueño claro-, manifestando que formaron parte de la donación
original de los Ayala.

Es una falsificación evidente pues, como veremos al hablar de las primeras propiedades del monasterio, los terrenos que originalmente poseyeron eran mucho menores que los que se citan en la carta fundacional.

Así, mientras la carta afirmaba que el monasterio poseía un amplio territorio que se extendía desde Zubileta hasta Lutxana con el convento en el centro, la documentación conservada muestra únicamente unas modestas propiedades situadas en Burceña, Tapia y Cruces, es decir el espacio inmediato al convento.

Además, establecer una fecha tan antigua como 1284 dotaba al monasterio de unas ventajas económicas evidentes. Por una parte, permitió al monasterio establecer una base jurídica que le posibilitaría reclamar en el futuro los territorios citado en la carta, incidiendo simplemente en que era la institución religiosa más antigua de Barakaldo -ya la iglesia de San Vicente de Barakaldo no se menciona hasta 1322, en la carta fundacional de la villa de Portugalete-.

Por otra, como indican Álvarez y Simón, les permitía quedar exentos de pagar derechos de sepultura pues en la sesión, capítulo XIII de julio de 1567 del concilio tridentino se eximía a los conventos de pagar los citados derechos si eran más antiguos que la parroquia del lugar.

Ante esta tesitura, los frailes debieron optar por “construir” un documento fundacional adaptado a sus necesidades jugando con toda la información que manejaban.

Conocedores, como la única parte letrada y alfabetizada de la sociedad que eran, de la genealogía de los Ayala, se remontaron al primero de esa familia que tuvo posesiones en Barakaldo intentando dar la mayor legitimidad posible al documento que estaban redactando y quizás por eso incluyeron a Sancho, hermano de aquel. Sin olvidar, claro está, el prestigio que aportaba tener enterrado a un miembro de los Ayala en su pequeña iglesia.

Seguramente por eso incluyeron igualmente la referencia a Las Encartaciones, comarca con la que por entonces estaba relacionado Barakaldo, y no a la Merindad de Uribe, a la que se unió en 1366, fecha y dato sin duda conocidos por todos los vecinos de la anteiglesia. Señalar la antigua relación con Las Encartaciones aportaría antigüedad a la carta fundacional.

La inclusión, por último, de lugares tan conocidos como las Torres de Lutxana, Portugalete o Zubileta, aunque supusiesen flagrantes errores temporales en algunos casos, sin duda permitía crear un espacio geográfico claro y reconocible por todos que no diese lugar a dudas sobre qué terrenos pertenecían al monasterio.

Seguimos sin saber, no obstante, cuando se redactó la falsificación. Podría haber ocurrido en 1439 como medida defensiva ante el crecimiento del poder de los Butrón y Salazar después de que estos arrebataran a los Ayala el patronazgo de la iglesia de San

Vicente de Barakaldo, o quizás algo más tarde, en 1450, como un modo de reforzar su posición en la anteiglesia cuando las propiedades de los Ayala pasaron a manos de los Velasco.

Pero no parece que sean fechas muy propicias pues son muy cercanas al momento de la fundación y no parece que pudiese tener mucha verosimilitud dentro de la sociedad.

Más factible es pensar en una fecha situada entre fines del siglo XV y principios del XVI, época de crecimiento económico en el que los mercedarios intentarían asentarse y crecer “legalmente” por encima de otras instituciones religiosas o municipales. Quizás

incluso fuese una manera de defenderse del linaje predominante en ese momento, los Salazar quienes, tras muchos de conflictos con los mercedarios, consiguieron convertirse en patrones del monasterio en 1527 con Ochoa de Salazar.

Como ejemplo señalan el pleito que tuvo el monasterio con el cabildo parroquial de Barakaldo en 1574 en el que los mercedarios aportaron como prueba un traslado del documento fundacional fechado en 1284: “quo tempore, traditione, comprobatum est,

non fuisse adhuc Eclessiam Parrochialem, quae postea erecta st, sub inovocatione S. Vicentii de Baracaldo in commoditatem fidelium…”

En este momento, en 1432, como hemos citado y ya recogió Mañaricua, 25 el monasterio ya existe pues es el momento en que encontramos la primera mención al mismo -para entonces Fray Miguel de Aguirre ya es comendador en Burceña y otorga los votos a fray Juan de Zorroza-.

Pero tampoco entonces aparece dentro de las propiedades de los Ayala, pues ese mismo año los hermanos Pedro y Constanza López de Ayala decidieron permutar entre sí algunos de los bienes libres heredados, no haciendo mención alguna a las propiedades

de Barakaldo lo que parece indicar que se habían deshecho de ellos tiempo atrás.

Todo ello parece señalar que, hacia 1432, Fernán Pérez de Ayala decidió donar sus propiedades barakaldesas a los mercedarios con el fin de que estableciesen un monasterio y, como también remarcan Álvarez y Simón, para que pudiesen ejercer su función de redención de cautivos en un momento en que numerosos vizcaínos estaban acudiendo a la llamada a cruzada de los reyes de Castilla contra los últimos reinos musulmanes de la península.

1.1.4. El por qué y cuándo de la falsificación

Si la fundación se realizó en 1432 o en un momento cercano y si estaban tan claros los objetivos de la misma, ¿por qué nos encontramos con un documento con tantas inexactitudes?, ¿por qué se falsifica?

Las razones, probablemente, son puramente económicas y legales. El monasterio, a pesar de lo que diga la carta de fundación, no debió recibir grandes prestaciones por parte de Fernán Pérez de Ayala, ni económicas ni territoriales, pues este ni siquiera lo llega a citar en su testamento, algo que sí hace con los monasterios de Kexaa-Quejana o Morcuera, por ejemplo.

Debía ser un monasterio modesto y pobre, de tal manera que la primera vez que acude una reunión general de la Orden se ve obligado a ir agregado a otro más próspero,“domus de Pancorvo sit adnexa conventui Burgensi sive unita domus autem de Burzenya sit adnexa domui Logronyo et domus de Lorca paiter sit adnexa etunita domui de Murcia ut solebat”.

Por ello, necesitaba asentar sus propiedades evitando reclamaciones sobre las todavía pocas donaciones recibidas, así como ir ampliándolas, apropiándose incluso de terrenos que no eran realmente suyos -puede que terrenos comunales o que no tuviesen un dueño claro-, manifestando que formaron parte de la donación original de los Ayala.

Es una falsificación evidente pues, como veremos al hablar de las primeras propiedades del monasterio, los terrenos que originalmente poseyeron eran mucho menores que los que se citan en la carta fundacional.

Así, mientras la carta afirmaba que el monasterio poseía un amplio territorio que se extendía desde Zubileta hasta Lutxana con el convento en el centro, la documentación conservada muestra únicamente unas modestas propiedades situadas en Burceña, Tapia y Cruces, es decir el espacio inmediato al convento.

Kobie 2018

Javier Barrio

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Actualizado el 3 de diciembre de 2023

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