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EL MONASTERIO DE MERCEDARIOS DE BURCEÑA (BARAKALDO)[1]. (IX) (INGRESOS DEL SIGLO XVIII)

EL MONASTERIO DE MERCEDARIOS DE BURCEÑA (BARAKALDO)[1]. (IX) (INGRESOS DEL SIGLO XVIII)
  1. INGRESOS DEL MONASTERIO EN EL SIGLO XVIII

La información que disponemos para el siglo XVIII es algo más abundante que en siglos anteriores aunque curiosamente no se hace ninguna referencia al barco y pasaje de Tapia que sí vuelve a mencionarse en el siglo XIX. Para este siglo tenemos documentados diferentes modos de ingresar capital: – Arrendamientos e inquilinatos -Censos, – Misas, capellanías y otros, – Donaciones, – Inversiones monetarias, – Peticiones de limosna.

 

9.1. Arrendamientos e inquilinatos

El primer dato de interés que recogemos es el referido a los arrendamientos e inquilinatos de tierras y viviendas, realidad que, por vez primera, vemos reflejado en la documentación. Como ya se ha indicado, disponemos de tres listados que reflejan esta realidad, incompletos -probablemente borradores-, en los que en algunos casos falta información básica como la cantidad de renta que se paga o el nombre de algunas fincas. No obstante, son interesantes tanto por la cantidad de información que aportan como por ser los primeros documentos que se centran en una realidad puramente económica, indicando cómo los frailes invierten en propiedades para luego obtener de ellas rentas sustanciosas. Si nos fijamos en los listados del cuadro que se muestran a continuación vemos que las cantidades obtenidas son importantes. El conjunto de propiedades compradas antes de 1737 reditúan un total de 8645 reales mientras que las compradas después producen 4836,16 reales. Dentro de todas las propiedades los bienes más rentables son las inmuebles y las tierras agregadas a ellos, de ahí que sea habitual que muchos de los terrenos que se adquieren acaben agregados a caserías. Los más destacados son son el molino de Bengolea que produce 1610 reales, las tierras agregadas a la casa y molino de Retuerto con 1600 reales, las casas y tierras de Arraxeta-Rajeta que dan 1560y diversas viviendas y pertenecidos de Burceña con 1364.

 

9.2. Censos

Los censos aparecen en la documentación con mucha frecuencia, siendo uno de los métodos habituales de conseguir ingresos y, en los casos en que no pueden ser pagados, de hacerse con distintas propiedades. En esta época, además, parecen ser una de las fuentes de ingresos preferidas por los frailes pues a los que se crean directamente a su favor, se ha de sumar un buen número de ellos que se adquieren a terceros. Incluso encontramos el caso de un censo mancomunado solicitado por tres matrimonios. Aun así, siguen siendo sólo una parte del total pues no stán recogidos en los cuadros presentados aquellos que fueron redimidos completa o totalmente a cambio de tierras o bienes inmuebles y que hemos trabajado al hablar de las propiedades del convento.

 

9.3. Donaciones e inversiones monetarias

Durante el siglo XVIII vuelven a aparecer donaciones al convento realizadas por frailes mercedarios que se ordenaron en el convento de Burceña. No se registran en tierras o bienes sino que son siempre monetarias. Son un reflejo de la época. A finales del siglo XVIII las nuevas políticas económicas hacen cada vez más rentable la inversión en valores, especialmente por la rentabilidad que producen. Escasas en principio, irán tomando fuerza a medida que avance el siglo XIX aunque a finales del XVIII ya existen algunas. De ahí que algunas de estas donaciones sean, posteriormente, invertidas para emplear y versar con la masa de negocios, aprovechando la positiva coyuntura que al respecto se abre en la segunda mitad del siglo XVIII. Los ejemplos que conocemos son los siguientes: Fray Zepherino de Zurbito, conventual en el convento de mercedarios de Soria pero que tomó los hábitos en Burceña, hace dos donaciones monetarias, la primera en 1776 año en el solicita licencia para entregar al convento de santa maria de Burceña […] seis mil reales de vellon para que se impongan a censo a favor del referido convento. Y la segunda en 1789, año en el que indica que quiere destinar ocho mil reales de su aplicación industria y trabajo al Convento de Burceña para que pueda gozar i mas de losreditos que correspondan a dha cantidad. En 1775, otro personaje importante, Fray Juan Bauptista Zengotita Vengoa, antiguo religioso del convento y, en ese momento, secretario general de la Provincia de Mexico en Nueba España decide donar dinero al convento. Remite diez y siete mill reales de vellon […] para que se impongan a fabor de este convento con la condicion de que durante los dias de su vida se le den los reditos correspondientes para sus necesidad religiosas y interin que buelve a españa los perciva su hermano el Pe lector fr. Domingo zengotita vengoa. Este mismo religioso decide nuevo en 1784 aplicarle a dicho convento los ocho mil pessos que se enuncian que deben ser impuestos por dha comunidad y sean utiles. Igualmente deben ser destinados a fabor de los tres hermanos Fray Domingo y Fray Pedro por los dias de sus vidas.

Los beneficios del convento vendrán a la muerte de los hermanos de Fray Juan Zengotitabengoa pues, a partir de ese momento, el convento entrará en usufructo, figura jurídica que no da la propiedad -lo que supone que no puede enajenarle ni disminuirla sin permiso del propietario- pero sí gozar de sus frutos -tanto en especie como monetario-.

El convento, además, en connivencia con Fray Juan de Zengotitabengoa, decide invertir el dinero en los Cinco Gremios Mayores de esta Corte, su compañía de comercio y ramos agregados señalando que devolverán el capital en una sola paga y especie, dando el tres por ciento de interes anual. Un episodio similar ocurre en 1787 cuando Fray Andrés de Echeandia obispo electo de la nueba caceres P. De las Provincias de la nueba España de el de esta provincia de Castilla y redemptor primero señala que habia cedido barias cantidades de dinero de su peculio a este combento. El obispo, además, había puesto el dinero en nombre del convento en la compañía del gremio de pañeros de madrid a razon de tres por ciento. A cambio el convento cede el disfrute y perciva por los dias de su vida todos los reditos de los ya citados capitales cediendoselos espontaneamente por via de limosna para alivio y consuelo de su ancianidad y quebrantada salud. Posteriormente pasarán a poder del convento. Estos censos y algunos otros son recogidos, de nuevo, en loslistados del siglo XIX.

 

9.4. Misas

Aunque deben seguir siendo un pequeño reflejo de la realidad, la documentación del siglo XVIII recoge la fundación de dos perpetuales de misas en el convento a cambio del pago en dinero. El 3 de enero de 1736, Teresa de Uriarte, mujer de Domingo de Zabala, vecina de Barakaldo, funda un perpetual de misas a favor del convento celebradas todos los domingos y dias de ellos. Por su parte, Clara Ugarte Salazar, vecina de Barakaldo, en su testamento de 10 de junio de 1740, mandó fundar un una memoria de misas en el combento de ntra señora de la mrd de Burceña. Para ello crea un censo de 500 ducados de pral en vellon -hipotecando las mejores fincas de su pertenencia- para que con sus reditos hasta donde alcanzase se digan perpetuamente de misas en dho combento por su alma y la de su difunto marido. Recordamos, no obstante, que sin duda hubo muchas más. El listado de 1811 nos ofrece un buen número pero, de nuevo, debemos limitarnos a tratarlo en el siglo XIX por no estar fechados los orígenes de las misas y perpetuales.

 

9.5. Peticiones de limosna

La petición de limosna fue utilizada por los mercedarios desde su fundación pero ningún documento de los conservados en la Curia de Madrid hace reflejo de ello hasta el presente de 1799. Se trata de un documento impreso el 18 de febrero de 1799 por la que la Orden Mercedaria en su conjunto -no se refiere en exclusiva a Burceña- solicita al rey que renueve el permiso otorgada a los Mercedarios para que puedan seguir pidiendo limosna -permiso dado cada diez años, faltan cuatro para que termine el plazo del momento-.

Esta limosna era utilizada principalmente para la redención de cautivos. Aunque el mismo documento reconoce que algunos consideran desaparecido el peligro de los musulmanes, los mercedarios consideran que sigue siendo necesario pedir limosna para ello. Y en su consecuencia queremos que el citado Fray Francisco Moraleda y la persona o personas que tuvieren su poder durante dichos diez años puedan pedir limosnas en todos los Pueblos de estos nuestros Reynos para la Redencion de cautivos poniendose caxas y cepos en las Iglesias y partes que solian ponerse para este fin con calidad de que las limsnas se pidan por personas jonradas y caritativas impidiendo lo hagan los que se dicen y llaman questores ni arrendadores de qüestas sino que los que se nombraren en las ciudades villas y lugares donde se pidieren den cuenta de ellas a las ales personas que tuviern su poder haciendo que estas tengan libro con la mayor claridad para que con cuenta y razon se venga en conocimiento de las que son y no se cometa fraude alguno. Las limosnas se han de entregar a los Redentores que fueren a hacer Redencion a las partes donde estuvieren los tales cautivos.

Javier Barrio Marro

[1]Título completo: el monasterio de mercedarios de Burceña (Barakaldo). Una visión de su historia a través de La documentación conservada en la curia Central de la orden de la merced (Madrid)

 

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