RECORRIDO HISTÓRICO 78: UNA REFERENCIA EDUCATIVA: SALESIANOS
La Sociedad o Congregación Salesiana[1] fue aprobada por la Iglesia el año 1874. Contaba entonces con trescientos miembros y unos pocos colegios (todos ellos en Italia). A partir de este año su expansión se dirige hacia Francia (Niza, 9 de noviembre de 1875). Su instalación en América del Sur (Patagonia) y España (Utrera y Sarriá) se realizará en vida de don Bosco. A Utrera (Sevilla) llegarán los primeros salesianos el 16 de febrero de 1881 y a Sarriá (Barcelona) el 15 de febrero de 1884 (procedentes de Utrera).
Presencia de los Salesianos en Barakaldo (1897)
El panorama social que vivía la anteiglesia de Barakaldo en las postrimerías del siglo XIX queda someramente descrito por José Luis Bastarrica[2]: “el panorama social de Vizcaya aparece amenazador en la última década del siglo XIX. Cierto que los negocios mineros, fabriles y náuticos van en auge; pero el obrero —y más el minero— se siente defraudado en sus derechos e inicia el camino de la rebeldía”.
El 4 de mayo de 1890, el gobernador se ve obligado a permitir una manifestación pacífica, con un mitin al aire libre. Mil mineros procedentes de La Arboleda, acuden a la capital exhibiendo una pancarta. En ella reclaman ocho horas de trabajo, ocho de descanso y otras tantas de educación. Bilbao comienza a sacudir su secular letargo. El suceso reviste la máxima importancia.
El 13 de mayo del mismo año, unos doscientos empleados de la Compañía inglesa Orconera se declaran en huelga. El motivo es que cinco compañeros del Comité Socialista han quedado despedidos de la empresa. La Arboleda, Gallarta y Ortuella, núcleos de la minería, se suman a la manifestación y siete mil trabajadores avanzan hacia Barakaldo para, desde allí marchar hacia Bilbao.
Les hacen frente dos Compañías de Infantería. Eludiendo su cerco, los sublevados alcanzan otras fábricas. En La Vizcaya (empresa precedente a Altos Hornos de Vizcaya), las fuerzas abren fuego contra los asaltantes que se acercan a los treinta mil. Los disparos causan una muerte y dos heridos. El Gobierno declara estado de guerra. Don José Mª de Loma, Capitán General de la región, se dirige con su ejército a Bilbao donde impondrá el llamado Pacto de Loma que pone fin a tan tristes sucesos. Queda fijada la jornada laboral en diez horas y abolido el sistema de barracones (infravivienda) y cantinas (tiendas) obligatorias.
Esta huelga del año 1890 fue la primera y causó hondo impacto en la región. Fue un ensayo trágico, madre de otras que habían de sucederse con relativa frecuencia[3].
1.- Los inicios
Esta situación motivó la aparición de un potente Movimiento Obrero en el que socialistas, comunistas, nacionalistas, anarquistas y libres pugnarán por hacerse con la adhesión del proletariado. Figuras como Facundo Perezagua, Tomás Meabe, Indalecio Prieto, Dolores Ibarruri… serán sus líderes más significativos.
En estas circunstancias sociales (que comprometen tanto la vida política como la religiosa) llegaba la Congregación Salesiana a un Barakaldo con una población entorno a los 11.000[4], a hombros de un solo salesiano, muy maduro en años y rico en experiencia llamado Ramón Zabalo[5].
Su presencia “fundadora” es debida a las expectativas que le habían hecho llegar para establecer una fundación de parte del P. Gomer (sacerdote jesuita y confesor de doña Luisa Echávarri[6], viuda de don Paulino Chávarri, poderoso industrial del momento). Se entrevista el P. Zabalo con doña Luisa el 1 de septiembre de 1897. El resultado de la misma es, francamente, decepcionante y origen de las múltiples dificultades para asentar la fundación[7]. Por su interés reproducimos lo reflejado por el mismo salesiano en sus Memorias:
«Era la mañana del primero de septiembre de 1897. La rica dama baracaldesa ocultaba sus huesos en el relleno de una poltrona. Una doncella joven, ataviada con nítidos almidones, que son en las casas grandes como la línea divisoria entre el amo y el siervo, anunció a doña Luisa la visita de un sacerdote salesiano. Unos ojos menudos y afilados como un puñal recorrieron a don Ramón desde los zapatos hasta la rasurada coronilla. Hizo el sacerdote su presentación y entraron luego en el asunto de las escuelas.
Creía el bueno de don Ramón, y en la misma idea abundaban los superiores que le habían encomendado la fundación, que todos los gastos correrían por cuenta de la bienhechora, y así se lo manifestó a ella. «Mi intención, díjole la dama con cierta frialdad, no es otra sino contribuir, juntamente con mi hermana Joaquina, a la obra, cediendo el terreno y la iglesia. Yo tengo algunos años, quizá menos de los que aparento. Mi salud es menguada, y como me resulta gravoso salir de casa para oir misa, he levantado la iglesia, con lo cual hago un bien positivo a esta barriada obrera, tan alejada de Dios y, por otra parte, perpetúo la memoria de mi marido, dándole a la capilla el título de san Paulino, como él se llamaba. El coro de la iglesia me lo reservo para mí, mientras viva, y en él tengo levantado un mausoleo de familia, donde reposarán mis restos, bajo la protección del Señor, en lugar santo.
Algo cortado se quedó don Ramón al escuchar las declaraciones de la señora; y sin ver en el aturdimiento mejor salida manifestó a la dama lo que entendía obraba en la intención de los Superiores.
«Yo, dijo, estaba en la idea de que todas las obras corrían por cuenta de usted y de una comisión de señoras, comprometidas a allegar fondos con destino a la fundación; pero, puesto que usted me dice que no es así, escribiré a mis superiores y a ver qué contestan».
«Ya que ha hablado usted de la Junta, replicó la señora, he de decirle la parte que tengo en ella. He cedido los terrenos y la iglesia construida hace dos años. Me parece que no es un grano de anís lo que ofrezco. La Junta ha logrado reunir treinta mil pesetas, de las cuales ha invertido ya una gran parte. Don Leonardo Zabala, que es el depositario, le dará a usted el resto”.
Salió don Ramón de la entrevista como si le hubieran echado un jarro de agua fría encima, encaminándose a la obra en cuyos cimientos se enterró buena parte del fondo acumulado. Algo levantaban del suelo las paredes cuando salió la última peseta de la caja[8].
A pesar de este contratiempo y las correspondientes y duras dificultades económicas[9], no dejó el P. Zabalo de iniciar su misión a la que denominó, a tenor de la costumbre de don Bosco, Oratorio de San Paulino de Nola. La llegada de sus primeros compañeros (el mismo año 1897 llega Antonio Cometti y, en el siguiente, Ramón Serra, Manuel Graña, José Ruiz, Juan Sintés y José Tartera) asienta la obra que a nivel económico, con el cambio de siglo, comienza a ver la luz, de manera que el 15 de enero de 1902 anota el P. Zabalo: “Se paga hoy al pintor y cristalero, y quedan satisfechas todas las deudas a los contratistas de la casa”.
Ya para estos años, por iniciativa del Ayuntamiento[10], se había iniciado (enero de 1899) la Fundación de las Escuelas de Instrucción Primaria ubicadas en unos locales aún no terminados con una capacidad cercana a las cincuenta plazas. La docencia estuvo a cargo de don Juan Sintés, si bien el propio P. Zabalo acudía todos los días a explicar Aritmética y Gramática.
Con todo, para el P. Zabalo la principal actividad salesiana en Barakaldo era el Oratorio. Así, en el Boletín Salesiano del mes de julio de 1904, escribe: «En una población compuesta en su casi totalidad de obreros, entre los cuales se siembran las más extrañas teorías acerca de la Religión y sus ministros, creo que no es poco alcanzar un concurso de 400 alumnos todos los días festivos, pasando una hora larga en escuchar las explicaciones de catecismo.
Después de las bendiciones del Señor, que tanto quiere a estos hijos del trabajo, contribuyen en mi concepto a sostener la concurrencia las siguientes industrias que se ponen en juego.
Cada niño lleva una libreta de asistencia que entrega a la entrada y se le devuelve a la salida con la marca correspondiente. Para premiar la asistencia se celebran al año dos ferias, una el día de Reyes y otra al terminar el curso (en agosto).
El domingo anterior a la celebración de las ferias, se entrega a cada portador de las libretas un número de vales (papel moneda) equivalentes a las marcas de asistencia, con los cuales compran los objetos expuestos en la feria.
En tales términos ha excitado en los niños estímulo el medio indicado, que guardan la libreta como un tesoro precioso; y, a raíz de cada feria, hay que registrar de 40 a 80 nuevos alumnos».
Tras la marcha del P. Zabalo[11] (1904) llega la etapa del P. Ángel Tabarini y, con ella, algunas ampliaciones: admisión de externos e internos (1905); apertura de talleres de carpintería y sastrería (1906); taller de escultura (1907)… Con todo ello, el trabajo de los salesianos era inmenso hasta tal punto que en 1910, a solicitud del propio Director (P. Tabarini), les fue concedida una razonable dispensa del riguroso ayuno durante la Cuaresma por parte del P. Provincial.
Esta diversidad de trabajos, especialmente en lo que afecta a los talleres y al internado y el consiguiente coste, conllevará cierta controversia entre los propios salesianos. Defensor de las “Escuelas Profesionales” será el P. Tabarini: “Yo no he podido comprender jamás … exista una cierta hostilidad contra las Escuelas Profesionales… El honor de la Congregación pide que estas escuelas no perezcan”. Reconoce, sin embargo, que el coste que supone su mantenimiento (especialmente el pago de las instalaciones y de los jefes de taller por ausencia de salesianos) es un gravamen importante. El año 1909-1910 se cerró, dicho por él mismo, con 60.000 pesetas de deuda.
En situación contraria se muestra el P. Miguel Foglino que, en visita canónica[12] extraordinaria (agosto de 1908), escribe: “En estos talleres todo va en pequeña escala y algunos socios piensan que Baracaldo, demasiado distante de Bilbao, no es un centro adecuado para artesanos”. A su vez, el P. Manfredini (Inspector) afirma: “Pienso que el mejor consejo que puedo dar es el de que los jefes (de taller) se marchen cuanto antes y que se cierre el internado lo antes posible”. El hecho es que ambas obras se cierran. En 1911 vuelve a la Dirección el P. Zabalo que encuentra en su haber 1.736 pesetas y un debe de 60.000. “Residen en el Colegio unos ochenta alumnos. De ellos, doce totalmente gratuitos; otros, que pagan media pensión; y unos veinte de pensión completa. Por otra parte, once maestros, cuyos honorarios no bajan de 30 pesetas diarias, sin contar manutención ni vestido”[13].
A remediar esta situación vino a sacarle el legado de don José Bulfy (fallecido en Segovia el 8 de noviembre de 1911) que dejó un legado de ciento veinticinco mil pesetas para la obra benéfica de los salesianos de Barakaldo. La única obligación exigida fue la de mantener y educar a una docena de niños pobres. Una de las primeras medidas tomadas por el P. Zabalo fue el progresivo cierre del internado.
En este segundo período del P. Zabalo (que finaliza en octubre de 1917) destacan por su valer en diversas actividades o por su santidad don Antonio Conetti, don Julián Fernández, don Ramón Goicoechea, don Agustín Pallarés, don Francisco Serrats, don Francisco Echevarría, don José Manuel Oyarzábal, don Julio Janier, don Salvador Fernández, don Antonio Cid y don Ricardo Beobide[14].
Vino a sustituir al P. Zabalo el P. Francisco Serrats (1918-1920). Frecuentaban la casa salesiana trescientos escolares externos y setecientos oratorianos. La enseñanza era totalmente gratuita y solamente primaria. La ayuda económica les provenía de los amigos de la Obra Salesiana, de los Cooperadores y, en alguna medida, del Municipio y de la empresa Altos Hornos. Don José Binelli (Provincial estos años) afirma de Barakaldo: “Los salesianos de la casa son, podemos decir, buenos… La Casa puede dar más vocaciones… La marcha del Colegio, respecto a la docencia, es buena… El dirigente, a pesar de tener tantas y tan buenas cualidades, no tiene la de ser un ardoroso animador de la piedad y de una actividad salesiana basada en el sacrificio personal y en el trabajo alegre, que supera todos los obstáculos”[15].
Además de las obras descritas, debemos subrayar, en medio de una cada vez más profunda crisis político-social, el continuado interés mostrado en estos años por la devoción a María Auxiliadora y el fomento de la Asociación de Antiguos Alumnos[16]. De singular importancia en el arraigo de la devoción a María Auxiliadora será la presencia del P. Pedro Olivazzo[17] llegado a Barakaldo a últimos de agosto de 1920. Escribe en estas fechas al Rector Mayor don Felipe Rinaldi: “No puedo ocultarle que la obediencia me costó sacrificio. De modo que no ha entrado en nada mi voluntad en el hecho de encontrarme en Baracaldo; por ello pienso que el Señor me ayudará en el desempeño de mi cargo. Encontré la casa sin dinero y con diversas deudas urgentes. Por ello gestionamos un empréstito para obviar de momento las dificultades. El colegio tiene escuelas externas gratuitas; mas no son admitidos todos los muchachos mayores de ocho años que lo solicitan por escasez de personal, cosa que me desagrada”[18]. Durante los seis años que permaneció como Director el número de salesianos con que cuenta oscila, cada curso, entre nueve y diez.
El curso 1921-1922 se celebran las “bodas de plata” del Colegio con un amplio elenco de actividades de todo tipo: veladas, Oratorio festivo, exposición escolar, celebraciones litúrgicas… incluida la apertura de un pequeño internado con una treintena de chicos, posibles candidatos al sacerdocio[19]. El Colegio como tal llega, en este año, a la cifra de setecientos, todos gratuitos. Al Oratorio Festivo acuden más de mil.
Adquiere singular importancia la fortaleza de dos instituciones que refuerzan los la presencia Salesiana en Barakaldo: la fundación de la Asociación de Antiguos Alumnos (31 de enero de 1921) y la Primera Asamblea[20] de Cooperadores (23 de octubre de 1921)[21]. La primera Junta Directiva de los Antiguos Alumnos la formarán: don Arturo Díaz, don Cirilo Sagastagoitia, don Leonardo Valbuena, don Emiliano Muñoz, don Agustín Sánchez, don Andrés Díez, don Eladio Pérez, don Jesús Heres, don Dionisio Méndez, don Juan Areso, don Cándido Aguirrezabalaga y don Jesús Heredia. Se constituirán varias secciones: religioso-catequística, artística, fútbol y estudios. Respecto a los Cooperadores, en la primera de la Asambleas se formarán tres comisiones: una de señoras, otra de caballeros y una tercera para atender al fomento del culto a María Auxiliadora.
2.- Consolidación
Sucedieron al P. Olivazzo don Miguel Salgado (1926-1928)[22], don Agustín Pallarés (1929)[23], don José Puertas (1930-1932), don Félix González (1932-1934) y don Joaquín Urgelles (1935-1938).
Tocó al P. Puertas lidiar con las primeras alteraciones devenidas de la proclamación de la República. La más significativa fue la denegación por parte del Ayuntamiento de la subvención que venían recibiendo desde la fundación. Así dice la decisión municipal: “Comisión de Hacienda: la mayoría se pronuncia en contra (de la solicitud presentada). Entendemos que no deben las instituciones religiosas aspirar a auxilios de los fondos públicos… La República ha abolido dichos conciertos”. El montante eran cinco mil pesetas. La reacción popular, sin embargo, vino a paliar con sus donativos y servicios la resolución municipal. Los días sucesivos los salesianos no se sienten seguros. De hecho algunos se retiran a Santander y Vitoria en tanto que durante algunos días cinco guardias civiles custodian a quienes permanecen (se rumorea, como en tantos otros lugares y momentos de la Historia, que en el colegio se guardan armas). El 24 de mayo de 1931 se impide la solemne procesión vespertina motivando una sonora manifestación popular ante al Ayuntamiento, que cede. “Corre la especie de que el pueblo quiere asaltar la Casa salesiana”[24].
Don Antonio Candela (miembro del Consejo Superior de la Institución) realiza del 14 al 18 de mayo de 1934 (siendo, por tanto, Director del Colegio don Félix González) una Visita Extraordinaria. Estas son algunas de sus anotaciones: “Escuelas elementales (6 clases): trescientos cuarenta y un alumnos externos; Oratorio Festivo, lo frecuentan los alumnos de las Escuelas más un centenar de otros muchachos; alumnos de comercio (2 cursos) veinticuatro alumnos; Cooperadores, ciento cincuenta; Archicofrades, mil socios; iglesia pública muy frecuentada: se distribuyen cerca de noventa mil comuniones al año. Existe otro Oratorio Festivo en Bilbao, en Elejabarri, en un terreno de 20.000 m2. Un sacerdote va allá los domingos y, frecuentemente, a mediodía durante la semana. Lo frecuentan ciento cuarenta y seis oratorianos. La Casa goza de un subsidio de cinco mil pesetas al año de la Sociedad de Altos Hornos de Baracaldo”[25].
Nada anormal aconteció en el Colegio los días 18 y 19 de julio de 1936, si bien los rumores de la revolución y el desacostumbrado movimiento de hombres armados por las calles se presentaban alarmantes[26].
Sin embargo, la noche del día 20 ven “asaltada” la casa por una numerosa turba de milicianos al grito de ¡los frailes, los frailes!, ¡que tienen armas!… Tras el correspondiente registro y los ordinarios insultos se muestra, en el propio Ayuntamiento, donde han sido conducidos, la falacia propalada. Ante la imposibilidad de volver al colegio y la animosidad de los alborotadores, los miembros de la comunidad se reparten por domicilios particulares. El Director se acogió a la hospitalidad de las monjas del Asilo Miranda; don Narciso Fernández y don José Saburido recibieron hospedaje en el domicilio de don Camilo Landín, médico, cuya esposa doña Elena, era Presidenta de la Archicofradía; algunos en un hotel y los demás en fondas y casas de huéspedes[27].
Ante esta situación toman contacto con el Gobierno Vasco, en manos nacionalistas, que les toma bajo su protección y les ofrece la posibilidad de emigrar al extranjero con el único requisito de haber cumplido los 45 años. Basados en ello, el 15 de octubre partía don Narciso para Francia. Quince días– más tarde, don Joaquín y don José embarcaban en Santurce, a bordo de un destructor inglés, y zarpaban para San Juan de Luz, en la nación vecina. Allí se separaron. Don Joaquín emprendió el camino de Turín para presentarse a los Superiores. Don José regresó a San Sebastián, y de allí se dirigió a Pamplona.
El 25 de julio de 1936, don Joaquín Urgellés recibió un oficio del Alcalde, en el que se le comunicaba que, con su venia, se procedía a la utilización de las cocinas del colegio para preparar comidas a gentes que tenían familiares en el frente de guerra; idem, del patio para instrucción de los milicianos.
Así quedo convertido el colegio en cuartel de milicias, sufriendo la incuria y desmanes. En septiembre, se acondicionaron las instalaciones colegiales para acoger en ellas a los evacuados de San Sebastián. Poco tiempo después, se estableció allí el batallón Malatesta. Tan sólo por unos días.
En noviembre, a falta de lugar adecuado, se ubican en el Colegio las milicias del Batallón Celta. Los evacuados de San Sebastián y las instituciones culinarias, que les suministraban alimentos, se desplazaron al colegio de los Hermanos de las Escuelas Cristianas[28]. El Batallón Celta ocupó el colegio hasta el 19 de junio de 1937, día en que las tropas de Franco rindieron Bilbao. Este período marca la época de los destrozos en la Casa Salesiana: habitaciones derribadas, el teatro destrozado, quemados los altares, confesonarios, bancos, órgano, comulgatorio, etc. Las imágenes habían sido trasladadas, desde el primer momento, a la iglesia de San Vicente. El importe total de los perjuicios no debió bajar del orden de las setenta mil pesetas de entonces[29].
El 21 de junio de 1937 cayó Baracaldo en manos franquistas y la Casa queda libre. Este mismo día hubo un intento de incendio de la cocina a cuenta de los milicianos del Batallón Celta. El fuego había ya tomado incremento al anochecer cuando, al observarlo, los vecinos se dispusieron a porfía a apagarlo. En días sucesivos, mujeres voluntarias se ofrecieron a barrer la Casa, fregándola toda, después de arrastrar el cúmulo de basuras que por todas partes se había acumulado.
Al enterarse el P. Urgellés, en Turín, de que el Colegio podía reemprender su ritmo normal de funcionamiento, encargó desde allí a don Pedro Barturen, gran amigo de los salesianos, recuperara los libros y algunos enseres que estaban depositados en el Ayuntamiento. Se bendijo la iglesia y quedó restablecido el culto en la misma.
El 12 de julio llegó el Director, don Joaquín Urgellés. Se pudo reanudar ya la vida comunitaria. El 20 de agosto se abre la matrícula escolar para el nuevo curso y se reemprende la reconstrucción de las habitaciones y la reparación de los desperfectos. Don Joaquín Urguellés dirigió la Casa Salesiana desde el año 1935 hasta el verano de 1938 en que es relevado en su cargo por don Luis Pazo (1939-1944). En su mandato se ampliaron los patios del colegio derribando la tejavana o patio cubierto y haciendo de las huertas colindantes patio para campo de fútbol. Dio vida al Círculo Domingo Savio y se implicó profundamente en la Asociación de los antiguos alumnos[30]. Le sustituye don Rufino Encinas (1945-1947). En el curso 1946-47 los estudiantes de las clases elementales son doscientos cincuenta; de las comerciales, ochenta; oratorianos, cuatrocientos ochenta; antiguos alumnos afiliados, novecientos ochenta; Cooperadores salesianos, seiscientos setenta[31]. Señalaremos que entre el 8 y el 14 de septiembre de 1947 llegan a Barakaldo las primeras Hijas de Mª Auxiliadora que se establecerán en el Paseo de los Fueros abriendo el 21 del mismo mes el Oratorio Festivo[32]. A don Rufino, cuya gran preocupación fue formar una verdadera familia con los Antiguos Alumnos y la Archicofradía, le sustituyó don Aniceto Sanz (1948-1950) que hará múltiples esfuerzos por cicatrizar las “heridas” causadas por la guerra en las instalaciones y, para ello, habrá de recurrir a “recaudar” los fondos correspondientes. Bajo su mandato celebró el Colegio sus Bodas de Oro con una gran solemnidad. El Ayuntamiento se sintió plenamente asociado al acontecimiento: “se acuerda otorgar la Medalla de la Constancia de Plata y subvención de mil pesetas anuales a las Escuelas Salesianas de San Paulino de Nola, dirigidas por los Padres Salsianos, por cumplir en el presente los cincuenta años de su establecimiento y ejercicio en la Anteiglesia. Igualmente se acuerda contribuir con mil pestas a los gastos de las Festas Centenarias de las Escuelas Salesianas de Baracaldo”[33]. De singular relieve fue la instauración de la Cofradía del Cristo del Perdón para el que se preparó una capilla en la misma Iglesia. La primera salida procesional se realizó el Domingo de Ramos de 1950 y la última veinticuatro años después (1974). Un solo año estuvo don Marcelino Talavera en la dirección del Colegio (1951) pero, como él mismo señala “merece destacarse la ayuda económica que nos prestó Altos Hornos de Vizcaya por celebrarse los 50 años de la fundación. La ayuda consistió en la mejora de las habitaciones de los salesianos, del comedor, biblioteca, enfermería, cocina y los servicios. En la primera planta no se hizo ninguna modificación fundamental, salvo el caso de reparaciones en el teatro y la instalación dela calefacción en las dos plantas”[34].
En este mismo año 1951 el alcalde de la anteiglesia, don José Mª Llaneza, recurre al Director del Colegio para que disponga de algunos Salesianos para la formación religiosa de los alumnos de la Escuela Profesional. Son destinados a ello lo PP. Tomás Alonso y Domingo del Bosque, incardinados jurídicamente a la comunidad salesiana del mismo Barakaldo[35].
En 1952 llega, como Director, don Fernando Bello (1952-1954). En su mandato se bendijo el “panteón” salesiano y se inauguró el órgano (8 de diciembre de 1953). Le sucedió don Nazario Sánchez (1955-1960). Cuatro aspectos destancan en estos años: el auge notable de matrícula y calidad de la enseñanza (setecientos cincuenta alumnos y notable éxito en los exámanes oficiales de los alumnos de Bachillerato elemental); el brillante funcionamiento del Círculo Domingo Savio (canonizado en 1954; al poco de su creación contaba con trescientos veinticinco socios); el nacimiento y vida pujante de la revista Atalaya (la idea partió de José María Portell perteneciente al Círculo Domingo Savio[36]) y la inauguración de la Viviendas María Auxiliadora para antiguos alumnos (ciento noventa y cuatro viviendas. La calle principal de la barriada lleva el nombre de María Auxiliadora).
Discurre el mandato de don Luis Torreño entre los años 1961 y 1966 para quien una de las cuestiones que le trajo algunas preocupaciones fue precisamente la construcción de las vivienas y el Centro Social. El Vicario del Rector Mayor escribió: “Diré que gozo viendo que se está trabajando por renovar el Colegio después de tantos años de servicio como ha prestado”, añadiendo: “recomiendo vivamente a todos la mayor penetración posible del espíritu salesiano en la disciplina, en los recreos, clases, aumentando en lo posible la benevolencia mutua entre profesores y alumnos, y disminuyenyo también en lo posible, los castigos. Asó se mantendrá la gloriosa tradición de estos exalumnos tan afectos al Colegio”[37]. En 1961 cursaban sus estudios en el colegio ochocientos muchachos. La enseñanza primaria abarcaba cinco cursos; cuatro más de bachillerato. En 1964, llegaba la concesión del Ministerio elevando el bachillerato a la categoría de autorizado de grado superior. La renovación del colegio afecta a obras en el salón de actos, servicios, lavabos y duchas, a la instalación de una sala de recreo con sus accesorios y a la construcción de un nuevo pórtico. El amplio Centro Social fue inaugurado el 8 de diciembre de 1962. Es reemplazo en el cargo por don Wenceslao Ortega (1967-1972). El 6 de abril de 1967 el colegio es reconocido como Superior. El aumento de alumnos de bachillerato es notable (especialmente por lo provenientes del colegio de Burceña) llegando en el curso 1971-1972 a los 1.053. Sin embargo, los cambios políticos, sociales y religiosos de la época hicieron mella (como en tantas otras realidades) en la vida del Colegio. El mismo don Wenceslao escribe: “Yo veía que cambiaban muchas cosas, vi que la juventud venía con otras ideas, con novedades, y muchas veces me desonrientaba”. El Curso 1971-1972 se establece la Asociación de Padres de Familia (APA).
Fue sustituido don Wenceslao por don Raúl Cuevas (1973-1977). El primero de los años estuvo marcado por la celebración de lo 75 años de existencia de la obra salesiana en la Antiglesia, centradas en el mes de mayo (cada una de las semanas con una temática diferente) aunque fueron iniciadas el 4 de febrero. Como remate de esta celebración visitó el Colegio don Luis Ricceri (Rector Mayor) en el mes de mayo de 1974, recibiendo la Medalla de Oro de la anteiglesia. Por diversos motivos se clausura en 1973 el Círculo Juvenil DOSA[38]. Se renueva en profundidad la figura del Cooperador Salesiano con motivo del Centenario de la Institución. Una cuestión que afrontó don Raúl fue el remozamiento integral de la casa y solicitar una mayor aportación de las familias del alumnado. Le sustityen don Federico Hernando (1977-1980), don José Luis Roncal (1980-1982) y don Jesús Gallego (…).
[1] Don Bosco o Juan Bosco (I Bechi 1815-Turin 1888) quiso que su Institución estuviese bajo el patrocinio de San Francisco de Sales (Thorens 1567-Lyon 1622).
[2] BASTARRICA, J.L. “Como el fuego de sus fábricas. Presencia salesiana en Baracaldo: 1897-1985”. EDB, Pamplona, 1987
[3] El mismo general Loma intervendrá en las sucesivas de 1891 y 1892, en muchos casos porque las condiciones de la de 1890 no fueron aplicadas ni respetadas.
[4] IBÁÑEZ, Maite “Barakaldo” (p. 139) señala que para 1895 la población era de 10.861 y en 1900 alcanzó la cifra de 15.013.
[5] Una sucinta biografía puede leerse en BASTARRICA, J.L. o.c. pp. 19-20
[6] Doña Luisa falleció en Bilbao el 29 de enero de 1917. Su cadáver fue trasladado a Barakaldo, recibiendo cristiana sepultura en el panteón de la familia, dentro de la iglesia de San Paulino de Nola, a la derecha del altar.
[7] Las desavenencias con doña Luisa debieron ser abundantes, fundamentalmente por el carácter “mandón” de la misma. Esta situación se trasluce en la carta que escribe el 12 de mayo de 1904: “Amadísimo señor Superior: acompaño a usted copia de las dos cartas que he recibido de don Rinaldi. En su visita, opino que, como primer paso, es necesario reconciliarme con doña Luisa, y para ello, nada mejor me parece que usted venga por aquí cuanto antes, por un día o dos, y tenga la entrevista con doña Luisa en esta casa para tratar del asunto”. BASTARRICA, J.L. o.c. 38
[8] BASTARRICA, J.L.: o.c. p.26
[9] El 6 de febrero de 1898, el P. Felipe Rinaldi (llegado a Sarria-Barcelona el 29 de octubre de 1889 y nombrado inspector de España y Portugal en 1892) escribe al P. Zabalo: “Carísimo don Ramón: por la circular del sr. don Rúa verás cómo nuestro Superior teme las deudas y los correspondientes intereses. Debemos pues trabajar por extinguirlos lo antes posible”. BASTARRICA, J.L. o.c.30
[10] El Municipio otorgó para los gastos de la Casa 25.000 pesetas. Otras 3.000 para pago de luces y subvención de la escuela. Esta última irá en aumento de año en año. Entre otras atribuciones participaba (en la figura del sr. Alcalde que ejercía de presidente) en los exámenes orales que se realizaban al finalizar el curso. Esta situación económica comenzó a cuestionarse por parte del Ayuntamiento (incidencia del naciente socialismo) en 1903 sin que las cosas cambiasen.
[11] El P. Zabalo dejará Barakaldo por Madrid a finales de Octubre de 1904. En su lugar vendrá el P. Ángel Tabarini. Morirá en Madrid el 22 de noviembre de 1932.
[12] En muchas Instituciones Religiosas, los Superiores Mayores (Provinciales, Visitadores…) realizan visitas extraordinarias a cada una de las casas para hablar con cada uno de los miembros, detectar la observancia de las Reglas, el cumplimiento de sus trabajos y dejar escritas las observaciones u ordenanzas que consideren oportunas.
[13] BASTARRICA, J.L.: o.c. p.70
[14] BASTARRICA, J.L.: o.c. p.77
[15] BASTARRICA, J.L.: o.c. p.80
[16] Vide BASTARRICA, J.L.: o.c. pp. 83-86
[17] BASTARRICA, J.L. dedica varias páginas a glosar los trabajos y éxitos del P. Olivazzo en lo referente a esta devoción mariana. Señala entre estos últimos la consagración de Barakaldo a María Auxiliadora, llenar una de las Iglesias de Bilbao cada 24 de mes para celebrar a la Auxiliadora e inaugurar un Oratorio Festivo en el barrio de Elejabarri (Bilbao, 8 de octubre de 1922. Será atendido por salesianos de Barakaldo. El 12 de enero de 1938 se inauguró el Colegio de Deusto. Como remate debemos añadir que el 21 de junio de 1923 la Auxiliadora sustituye en el altar mayor del Colegio a san Paulino que pasa a ocupar el altar in cornu epistolae
[18] Vide BASTARRICA, J.L.: o.c. p. 92
[19] Este seminario-aspirantazgo permaneció en Barakaldo únicamente hasta octubre de 1923 en que se trasladaron a Béjar para, vía Astudillo, acabar en Madrid (1927).
[20] La segunda de las Asambleas se celebrará el 5 de febrero de 1923 y la tercera (en Bilbao) en febrero de 1924.
[21] Los Cooperadores forman la tercera institución contraseñada con su carisma; pertenecen a la Familia Salesiana en sentido estricto; son verdaderos salesianos en el mundo, llamados a servir a la Iglesia; aunque sin votos, tienden a la perfección; una especie de Tercera Orden con una misión de vida activa e favor de la juventud. En 1986 se redactó el actual Reglamento de Vida Apostólica (R.V.A), promulgado por el Rector Mayor y aprobado por la Santa Sede; en éste se traza la identidad personal y asociativa de los cooperadores, que son descritos como: personas humanamente maduras, cristianos de fe viva y convencida, que quieren testimoniar a Cristo en el mundo, miembros vivos de la Iglesia, que sienten el compromiso bautismal de participar en su misión, laicos capaces de animar cristianamente las realidades del mundo; apóstoles animados por la causa del Reino; verdaderos salesianos, llamados a compartir y a llevar a todas partes la preocupación educativa, cristianos empeñados a santificarse viviendo el proyecto apostólico de Don Bosco. (www.cooperadores.org. Consultado el 29 de diciembre de 2019).
[22] Durante su mandato se ubicó en Barakaldo el Secretariado Regional de la Asociación de Antiguos Alumnos. El 12 de junio de 1928 se procedió a la elección de cargos: don Arturo Días (Presidente), don Leonardo Valbuena (Tesorero) y don Gregorio Sagastagoitia (Secretario).
[23] Se celebró este año, con gran solemnidad, la beatificación de don Bosco. En Barakaldo tan gran evento se hizo el 24 de noviembre, con presencia de altas autoridades políticas y religiosas.
[24] BASTARRICA, J.L.: o.c. p.124
[25] BASTARRICA, J.L.: o.c. p.128
[26] La descripción de la situación en estos momentos viene a coincidir con lo escrito en LOPEZ GRANDOSO, K. en “La Guerra Civil en Barakaldo”. EdicionesBeta, 2016, p. 87, si bien este autor “justifica” el asalto por la necesidad de armas entre los defensores de la república.
[27] LOPEZ GRANDOSO, K. o.c. pp.87-88 indica que “varios salesianos estuvieron escondidos en el caserío que tenía la familia Zugasti en Barakaldo, en medio de la actual calle llamda Gernikako Arbola”. El dato (nota 99) se lo partan en 2012 Miren Aranzazu Zugasti Orbe y Begoña Astoreka Zugasti.
[28] Curiosamente LOPEZ GRANDOSO, K. o.c., p. 108, no cita ninguno de estos hechos en su obra, señalando únicamente que los evacuados de san Sebastián fueron “acogidos por algunos particulares del pueblo y el resto irían al antiguo hospital de Rontegui”.
[29] Nada de estos atropellos señala LOPEZ GRANDOSO, K. o.c., limitándose a decir que, según el testimonio de Teresa Cabezas, “veía a los milicianos haciendo guardia dentro de los confesionarios que habían colocado en la zona del patio a modo de garita, para no mojarse y no pasar frío”. p. 93.
[30] En su mandato, por otra parte, recibieron los Salesianos una pequeña herencia de don Francisco Tierra, médico, en Burceña. Es el origen de la fundación en dicho barrio barakaldés aunque hasta 1946 no hay presencia de salesianos en Burceña. No obstante, la “escuela” creada en la pequeña vivienda funcionaba desde unos años antes. Los dos salesianos (junto con dos seglares) que la atienden pertenecen a la comunidad de Barakaldo y se desplazan diariamente para la labor educativa. La erección canónica de la nueva casa tuvo lugar en 1959 y el 10 de junio de 1962 se colocó la primera piedra del actual Colegio, inaugurado tres años más tarde.
[31] BASTARRICA, J.L.: o.c. p.160.
[32] En 1973 se transformará en Escuela de EGB. En 1983 se adquirieron terrenos para un nuevo Colegio en la calle Arteagabeitia (Zuazo) siendo inaugurado el mismo el 24 de mayo de 1986.
[33] BASTARRICA, J.L.: o.c. p.165
[34] BASTARRICA, J.L.: o.c. p.172
[35] En 1959 vivirán en el mismo Centro Profesional independiente de la de san Paulino de Nola. En 1964 desaparecerá esta comunidad pero no su labor de formación religiosa desde el Colegio. Posteriomente esta actividad será atendida por una nueva comunidad salesiana denominada de san José Artesano.
[36] Periodista muy activo fur asesinado por ETA el 28 de junio de 1978.
[37] BASTARRICA, J.L.: o.c. p.194
[38] Algunas explicaciones del hecho pueden leerse en BASTARRICA, J.L.: o.c. pp.222-226
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