EL MARCO ECONÓMICO DE LA ACTIVIDAD MINERA (II)
- Tipos de empresas
Se pueden diferenciar tres tipos de empresas mineras según un criterio de tamaño y organización empresarial.
Las empresas mineras grandes correspondían al arquetipo de la empresa moderna. Ellas empleaban personal cualificado, disponían de sectores de una amplia administración y planificación además de instalaciones mineras diversas y explotaban varias minas a la vez. Solían ser de capital mixto y se organizaban como en forma de «sociedad». En la mayoría de los casos había socios extranjeros y vizcaínos. En esta categoría se encontraban por ejemplo La Orconera Iron Ore Company, Societé Franco-Belge des Mines de Somorrostro y Luchana Mining. Muchos de los socios vizcaínos en el origen fueron tratantes de vena, comerciantes de minera. Estas sociedades no eran propietarias de las concesiones, sino a través del socio vizcaíno, o tenían que arrendar. Las mismas familias figuraban entre los propietarios pero hasta la fusión a Agruminsa las empresas se mantuvieron separadas administrativamente.
La última empresa minera en funcionamiento estaba en manos de AGRUMINSA. Estas compañías albergaban toda la gama de instalaciones y procesos relacionados con extracción preparación y transporte de mineral. La infraestructura alrededor también era muy sofisticada, existían muchas funciones especiales de control y comunicación.
Las empresas mineras «de segundo orden» eran empresas de tamaño medio. Se encontraron en manos de particulares, por ejemplo, una familia era la dueña de la concesión. A la vez estas empresas solían explotar varias minas. Las instalaciones estaban completas, parecidas a las de las compañías grandes pero se solía depender de las otras compañías grandes para el transporte del mineral hasta el muelle de descargue.
Todavía podían trabajar un gran número de obreros en estas empresas mineras. Ejemplos de este tipo de empresas son por ejemplo Solana (en Gallarta) y Sarachaga (en Sopuerta). Se solía llevar la administración de la empresa entre los miembros de la familia. La tecnología más mecanizada se introdujo más tarde que en las empresas más grandes.
De «tercer orden» se llamaban empresas cuyas minas fueron sub-arrendadas de los dueños de la concesión, en forma de contrata. Se trata de minas que ya habían pasado por tener un rendimiento alto (ej. Mina Bilbao, explotado por el contratista Berincua, dueño era Chavarri) y de las cuales más bien se explotaban sus escombreras. Su tamaño todavía era considerable, y se limitaron en la mayoría de los casos a la explotación de una mina única. Hubo instalaciones propias, pero ya hubo que arrendar el uso por ejemplo del ferrocarril, el «enganche» para el transporte del material a los embarcaderos o al horno de calcinación. En general, la administración fue llevada por los propios contratistas y sus familiares. Se empleaban relativamente pocos obreros.
En el contexto de esta investigación hubo dificultades de contactar directamente con representantes de los propietarios o sus familiares directos para entrevistarles acerca de la visión empresarial de la minería. Por el otro lado, ya quedan pocas personas directamente vinculadas a la gestión de estas empresas mineras.
Ingrid Kuschick, Raphael Parejo-Coudert
Comentarios recientes