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EL MARCO ECONÓMICO DE LA ACTIVIDAD MINERA (I)

EL MARCO ECONÓMICO DE LA ACTIVIDAD MINERA (I)

En este capítulo se describen los principales rasgos de los aspectos etnográficos relacionadas con la organización económica de la vida en la zona minera. Es de especial interés ver cómo se organizan tanto las actividades mineras y se relacionan con las instalaciones y el marco laboral en general. Además, se analizarán las actividades relacionadas con la subsistencia de la población y su cambio experimentado durante las últimas décadas.

 

  1. Estructura regional

1.1 El contexto regional

La zona minera vizcaína como entorno determinado estaba en su época de auge muy extendida: todos los alrededores de los Montes de Triano, desde los altos hasta las laderas estaban sembrados de explotaciones y asentamientos mineros. También hubo minas de hierro en la cuenca de Bilbao (hasta Galdácano) y la de Muskiz. Existió una intensa interacción entre los lugares de la zona minera, con la población y los bienes desplazándose a pie o mediante el uso de caballería.

Consta que partes de la población de la zona minera perciben la zona minera como entidad especial y a la vez diferentes del «Vascuence», a lo cual llaman otras zonas del País Vasco en el otro lado de la Ría. Habitualmente su radio de desplazamiento solía limitarse a la zona cercana, los destinos habituales más lejanos fueron Bilbao o Barakaldo.

Paulatinamente, desde la Guerra Civil, cuando cerraron muchas minas, especialmente en los lugares altos del macizo de Triano, la población se desplazó a vivir a otros núcleos en situación más baja. Estos últimos núcleos (La Arboleda, Gallarta, Ortuella) crecieron en tamaño e infraestructura y se convirtieron en poblaciones grandes. Entonces las redes de intercambio se adaptaron a un sistema más generalizado: la población llegaba a comprar directamente en los comercios locales y se trasladaba menos a otras localidades.

Hubo un descenso continuado de explotación de yacimientos mineros desde los años treinta. Paralelamente, gran parte de los mineros perdieron el trabajo o volvieron a los lugares de origen o buscaron trabajo en la industria emergente. La industria transformadora de metal se fundó poco después de que surgió la minería, por ejemplo se crearon los astilleros como La Naval y Euskalduna donde encontraron trabajo muchos ex mineros.

Mientras tanto, la zona de explotación se movía hacia «abajo», a las laderas del monte. Algunas minas fueron explotadas ya por segunda vez. Se sacó rendimiento de sus escombreras. Otras (y sus barrios mineros adyacentes, ejemplo, La Barga) desaparecieron por completo por ser «tragados» o incorporados por otra mina. A veces este proceso tenía lugar en forma de conversión en cantera y el lugar desaparece. El caso del derribo del pueblo de Gallarta, al convertirse la mina Carmen II / Bodovalle primero en cantera inmensa a cielo abierto para luego proseguir la explotación de manera subterránea, se sitúa en esta línea, aunque el derribo ocurrió relativamente tarde ya entre los años 60 y mediados de los años 70. La mina en sí da testimonio de las transformaciones, como se ve también en algunos planos aéreos.

La mina se relacionaba con una red de intercambios a nivel local y regional. La población que vivía en cercanía a las minas más inaccesibles y remotas no obstante estaba en continuo intercambio con las poblaciones de los barrios cercanos, los núcleos de población, mercados y el mismo Bilbao. La sardinera que traía el pescado de Santurce, el pescado que venía de Castro, la visita al economato de las empresas mineras grandes en La Arboleda, al fielato de Gallarta etc. (adonde llegaron alimentos en granel y no perecederos en camión) y el transporte individual de los propios mineros y sus familiares, de mercancías de necesidad en burro o carro de caballo eran estampas típicas de la época hasta hace unas décadas. También el suministro comercial del pan o del pescado funcionaba con caballería.

Hasta viajantes con una maleta de madera se recuerdan. Un informante constata: los barrios de una o de otra manera dependían de la mina, sí te pones analizarlo un poco el tema los accesos a las casas y todos son pistas de explotaciones mineras la carretera que había allí la mantenían la mina en condiciones porque le interesaba todo dependía, no había electricidad, el carburo de la mina, los candiles, en mi casa con carburo de la mina se ha funcionado siempre.

A la vez seguían existiendo las «cantinas» de contratistas y capataces que hicieron pagar precios abusivos a los compradores mineros de su empresa.

Los mineros y familiares salían con fines variados no solamente de trabajo. Era tarea común de hijos u otros familiares llevar la comida a la mina. Además, la venta de productos de la huerta como las cerezas en los mercados era en algunos casos importante.

La infraestructura mejoraba (en principio no hubo más que caminos de tierra), entre lo cual en primer lugar siempre se nombran los ferrocarriles mineros (que en parte también eran de uso público); se menciona el uso del tren de Galdames los sábados para ir al mercado de Lutxana, aunque a riesgo propio. El tren de la Orconera cumplía esta función. En él iban las mujeres a comprar a Barakaldo dos veces a la semana. Un papel importante para la movilidad tuvo el funicular de La Reineta, aunque su uso era considerado como un «lujo» por gran parte de la población. Fue usado sobre todo para el transporte de mineral y mercancías, menos de personas.

Las carreteras entre los núcleos de barrios grandes sustituían a las pistas de tierra, muchas veces difícilmente transitables por el barro. Trajeron consigo una mejoría de la movilidad y del abastecimiento de la población. Muy importante era también el papel de los transportes públicos (autobuses, tren).

1.2. Tipos de instalaciones mineras

Se distinguen dos tipos de instalaciones mineras, según el grado de especialización en el desarrollo de la tecnología. A estas instalaciones corno espacios construidos están ligados actividades, formas de trabajo y estructuras muy concretas.

La minería «tradicional» antes del boom de la industrialización desde los años 70 y 80 del siglo XIX se caracteriza en general por la cantidad de mano de obra necesaria y la estructura del trabajo. Se explotaron tanto canteras a cielo abierto mediante «laboreo en superficie», como se explotaron también galerías rudimentarias. En estas últimas se partía el mineral con métodos mecánicos y de calor; a partir de fines del siglo XVIII ya empleando la pólvora.

En una parte llana delante de la mina se parte el mineral que habitualmente se transporta en carros de bueyes al puerto para embarcarlo. La inauguración de las primeras líneas de ferrocarril minero (Triano) aumenta considerablemente las capacidades del transporte. Se crearon a la vez puestos de trabajo más especializados, sustituyendo así parte de trabajo a la población local de los alrededores que se dedicaba a las labores de acarreo.

La minería moderna o industrial (como se denomina el sistema de extracción masiva a partir de los años 70 del siglo XIX) tiene una serie de instalaciones muy específicas. Aumenta el grado de empleo de tecnología para conseguir un mejor rendimiento de la fuerza de labor humana. La tecnología se emplea tanto en los sistemas de extracción, transporte del mineral a sus sitios de destino como también en los sistemas de mejor aprovechamiento del mineral. A cada tema estaban asociados instalaciones específicas que se adaptaron según las posibilidades de la empresa con el tiempo a las exigencias tecnológicas y de rendimiento del momento.

Para el sistema de extracción se deben de distinguir por un lado a las canteras, donde se explotaba el mineral a cielo abierto, (en esta zona formaban la gran mayoría de las explotaciones) y por el otro las explotaciones en galería, es decir, bajo tierra. En la explotación bajo tierra se empleaba el sistema «huecos y pilares» compuesto por galerías uniendo a cámaras grandes que son soportados por machones de mineral y roca como columnas. En el proceso de los últimos años de funcionamiento de las minas de hierro, en la retirada, se hundieron algunas galerías y cámaras por quitar justamente estas columnas que soportan. En la última explotación abierta, (la corta de Bodovalle) las cámaras tenían extensiones considerables: 90m de alto, 25m de ancho y 250m de largo. En algunos casos (así en el Alto de Triano) muchas galerías de varias minas estaban interconectadas, tanto directamente corno indirectamente por el sistema de cuevas naturales subterráneas.

Como instalaciones y maquinaria especial de perforación se utilizaron el barreno y luego el martillo hidráulico (Jumbo). Para la extracción del mineral se llegaron a emplear como maquinaria palas de carga y camiones.

El transporte del mineral por animal en las cercanías de la mina se sustituyó por los tranvías aéreos  o planos inclinados. n Estas instalaciones eran móviles, se trasladaban de lugar según conveniencia.

Tanto la preparación y como el mantenimiento requerían mano de obra especializada.

El sistema de transporte se modificó en el curso de las décadas: en la fase industrial se empleaba mayoritariamente el ferrocarril para el transporte del mineral desde el pie de la mina al embarcadero. Esta red densa de líneas necesitaba una mano de obra especializada tanto en el manejo de las máquinas como menos especializada en el mantenimiento de las instalaciones (raíles etc.) en sí.

Para cargar el mineral en cercanía de la mina se emplearon varios sistemas: la simple carga del material por «cesto» de 40 o 50 kilos fue perfeccionada mediante una red de cintas y transportes y vertederas.

De esta manera, el mineral llegaba sin interrupciones de la mina al lavadero, horno y embarcadero (de tren). Ya la intervención humana en tareas de carga y transporte disminuyó considerablemente en las grandes compañías mineras. Incluso la carga de cesto (a y desde las vagonetas al tren y al barco) se llegó a automatizar en parte.

En los embarcaderos de la Ría (en propiedad de las compañías mineras grandes y localizadas en Lutxana, Sestao y Reketa) muchas veces las mujeres realizaban esta labor.

Ya en el siglo XIX se empezaban a emplear tecnologías para mejorar el aprovechamiento del mineral de peor graduación, el carbonato. Los lavaderos de mineral y hornos de calcinación se instalaron para este fin y no faltaron en ninguna de las empresas mineras grandes hasta el último momento.

Requerían un personal especializado para esta tarea que se llevaba a cabo bajo circunstancias físicas y climatológicas muy duras. En los lavaderos, detrás del tromel, del cual salía el mineral a clasificar encima de una cinta o de un platillo, trabajaban mayoritariamente mujeres (jóvenes, viudas etc.), pero también ancianos, inválidos y pinches. Los hornos de calcinación requerían el trabajo de desolladores y cargadores de horno. Este trabajo era considerado como especialmente duro.

El proceso del lavado de minerales tenía sus consecuencias para el medio ambiente; para no contaminar las aguas de los ríos con el agua de los lavaderos, las grandes compañías construyeron balsas de retención, algunas veces en cercanía a la mina, otras veces en cercanía al mar. Estas construcciones llevaban consigo un riesgo considerable, lo cual muestra el accidente grave ocurrido de la balsa de Orconera en Ortuella en el año 1964 que costó 6 vidas humanas.

Aparte, existían hasta las primeras décadas del siglo XX instalaciones dedicadas especialmente a los obreros. Cantinas donde compraban los mineros y que solían ser llevadas por las familias de los capataces. Fueron abolidos durante las primeras décadas del siglo XX.

En los barracones o cuarteles se alojaban la mayoría de los temporeros, posteriormente algunos de ellos se convirtieron en comedores de la empresa, se desmontaron y desaparecieron sin más.

En resumen, la minería primitiva implicaba pocas instalaciones construidas, ya que se trató de un oficio temporal y estacional a la cual se dedicaba una parte de la población de la zona. La extracción del mineral y el transporte posterior se realizaban manualmente o mediante tracción animal. Se empleaba mano de obra no cualificada. En esta fase, la actividad no cambiaba mucho al entorno de la zona; la minería se consideraba como una actividad más de carácter estacional entre varias que contribuyen a la subsistencia de la población. Los medios, útiles y herramientas que se usaban también tenían funciones en otros contextos, en su mayoría agro-ganaderas. La actividad minera estuvo insertada dentro del marco de subsistencia agro-ganadera.

La minería industrial presenta otra imagen. La explotación era muy intensiva y las instalaciones productivas de la mina eran complejas. Se adaptaba a la vez al desarrollo de la tecnología y a las exigencias del mercado. El cambio del paisaje se notó profundamente, debido al impacto de la actividad en ella.

Se pueden diferenciar dos fases: una de masificación y exceso, cuando se empleaba mucha mano de obra poco calificada bajo condiciones laborales y sanitarias infrahumanas. Posteriormente hubo una fase con marcadas tendencias de regulación y especialización de la mano de obra.

Ya en esta primera fase se instaló la mayoría de la maquinaria; en el transporte del mineral intervinieron cada vez más maquinaria y métodos mecanizados.

Existía un reparto básico de funciones entre los obreros que en parte se convirtieron en especialistas. En esta segunda fase, a partir de principios del siglo XIX, los excesos se regularon algo, se mejoran sustancialmente las condiciones laborales y sanitarias. Un papel clave tenían los conflictos sociales, huelgas y la actividad de los sindicatos. Seguían trabajando muchos obreros poco cualificados, pero cada vez más se imponía el uso de maquinaria en todas las fases de la extracción y posteriores.

Constantemente aumentaba la productividad pero también bajaba el número de mineros. La jerarquía entre los mineros estuvo muy formalizada ya, en parte estrictamente en relación con la especialización y el lugar concreto del trabajo. En los últimos años se llegaba a exigir formación oficial para el ejercicio de algunas actividades (antes de obtener el grado de artillero era necesario pasar por un examen). La actividad minera físicamente se había establecido en esta época como actividad exclusiva y ya no estaba tan dependiente del entorno que le rodeaba. Las empresas crearon sus instalaciones propias para satisfacer las necesidades de sus empleados que conllevaba la actividad.

Ingrid Kuschick, Raphael Parejo-Coudert

 

 

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