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EL CONDADO DE VIZCAYA

EL CONDADO DE VIZCAYA

2.1. Los precedentes

Muchos autores han dado vueltas sobre el tema de la aparición del señorío de Vizcaya

y el problema aún se mantiene. No es este artículo el lugar más adecuado para tratarlo a fondo, pero veo necesario al menos el hacer referencia al mismo para poder encontrar una secuencia lógica a los hechos acaecidos posteriormente.

El punto de partida son las Genealogías de Roda donde aparece citado un Momo como

comitis Bizcahiensis, el cual casa con una hija de Sancho Garcés. El intento de identificarlo con el Munio Vélaz (conde en Álava hacia el año 919) no ha satisfecho a muchos autores y la polémica ha continuado. En todo caso varios son los puntos que hay que dejar claro frente a posibles interpretaciones:

2.1.1. La Crónica de Alfonso hace una clara diferenciación entre Álava y Vizcaya como entidades territoriales con personalidad propia. El pretender adscribir en estas fechas a Vizcaya dentro de un extenso condado alavés sin ninguna prueba que lo sustente supone

un vano intento por querer dar continuidad a teorías que hoy en día están obsoletas.

2.1.2. La cita de las Genealogías de Roda es contundente: Momi comitis Bizcahiensis.

Sería muy extraño, por no decir imposible, que dada la mayor importancia del condado alavés en aquellos tiempos el cronista citara a Vizcaya, la parte más pobre del condado en todo caso, evitando nombrar todo el condado en su conjunto, cosa que hubiera dado mucho más prestigio al matrimonio y que hubiese reafirmado el control pamplonés sobre dichas tierras.

2.1.3. La simple similitud del nombre no puede llevarnos a deducir que son la misma persona.

2.1.4. Un cálculo aproximado de las fechas sirve para demostrar la casi imposible compatibilidad de Munio Vélaz con la Belasquita de las Genealogías de Roda52.

Todo ello nos lleva a la existencia de un condado o señorío vizcaíno, muy reducido en su extensión y carente de las tierras occidentales, para el siglo X. Muy posiblemente dentro de una débil órbita astur-leonesa en un principio y bajo influencia pamplonesa con los inicios del siglo XI.

La carencia de noticias por tratarse de una zona muy pobre y excéntrica del reino asturiano hace suponer más en un dominio nominal desde Asturias que en un control férreo sobre el territorio.

Además, la no existencia de documentación sobre Vizcaya en estas fechas no tiene por qué implicar su fusión con Álava o su absorción por los condes castellanos. Es simplemente una carencia documental de una tierra excesivamente alejada de cualquier centro político o monástico que la hubiese reflejado en sus documentos.

La aparición en la documentación pamplonesa de Eneco López como señor o conde de Vizcaya no supone la creación de un nuevo condado, sino la aparición en la documentación de un territorio que comienza a adquirir importancia dentro del reino pamplonés. De un territorio con personalidad propia y que no se desliga hacia 1043 del condado alavés, ya que ninguna prueba nos confirma que en ese tiempo hubiera estado unido a él.

2.2. Eneco López (1043-1076)

Los orígenes y procedencia de Eneco López son dudosos, aunque todo parece indicar

que es de origen navarro. La primera aparición fidedigna de Eneco López como señor de Vizcaya la tenemos en un documento del monasterio de Leire del año 1043. Sin embargo se puede hablar de una continuidad con lo anterior y no de una aparición repentina o una segregación de parte del

condado alavés.

A partir de dicho momento las referencias como señor de Vizcaya y tenente en Nájera

son numerosas y se distribuyen de la siguiente manera:

2.2.1. En Vizcaya o sin tenencia: ALBELDA: núm. 41 (1061). LEIRE: núms. 33 (1043), (1047), (1047), (1062). RIOJA: núm. 10 (1051). SAN JUAN DE LA PEÑA: núm. 197 (1053).

SAN MILLÁN: núms. 279 (1051), 288 (1053), 303 (1058), 390 (1070), 392 (1071), 396 (1072), 399 (1072).

2.2.2. En Nájera: ALBELDA: núms. 51 (1068), 53 (1068), 57 (1068).

IRACHE: núms. 47 (1070), 48 (1071), 53 (1073), 54 (1073).

El título que suele recibir es el de “comite” existiendo otras variantes como “dominator”

o “senior”, llegando incluso a la más barroca de “dux in illa plitria”.

Eneco López mantiene un doble papel: el de tenente, por poseer las honores concedidas por el rey (Nájera, donde además contaba con posesiones propias), y el de señor con dominios patrimoniales heredados y de cierta importancia (sus dominios en Vizcaya). Ello no quiere decir que el rey pamplonés no posea dominios en Vizcaya, como así lo atestiguan determinados documentos.

Es muy posible que durante el período de García III el de Nájera (1035-1054) sean los diferentes condes de Álava y el conde de Vizcaya los sustentadores del dominio pamplonés frente al empuje castellano. Dada la fuerte vinculación de ambos condados a la corona pamplonesa tras el desastre del año 1054, éstos se mantienen fieles frente a Fernando I, aunque en Álava la familia condal haya sido sustituida por un tenente con grandes intereses en la zona.

Sin embargo, la actitud de Sancho IV, deteniendo la expansión del reino a cambio de parias, y las más que posibles tiranteces debido a su carácter impulsivo y en ocasiones violento, hace suponer que dichos señores conociesen de antemano el terrible final que le esperaba al monarca pamplonés.

Para 1076, en el último documento en el que aparece Eneco López, el rey que confirma los documentos relativos a Vizcaya es Alfonso VI.

Ese mismo año le sucederá su hijo Lope Iñíguez, quien ya había sido tenente de Sancho IV en Alberite (1074), manteniendo en sus manos Álava, Vizcaya y Guipúzcoa.

2.3. La cuestión de Durango

La única mención fidedigna de Durango es la de un documento del año 1051, en el cual

Eneco López se intitula como “dux in illa piltria que uocitatur Bizcaia et Duranco”. Sin embargo, existe un documento dudoso por las diferentes interpolaciones que ha sufrido, pero en el que aparece de nuevo Durango. El problema estriba en que menciona un Tenentes y tenencias del Reino de Pamplona en Álava, Vizcaya, Guipúzcoa, La Rioja y Castilla señor diferente a Eneco López. Se cita, además con el título de “comite”, a un tal Munio Sánchez.

Varios autores han discutido el tema, pero las dudas son importantes. Únicamente se

puede extraer la conclusión de que Durango es un territorio ya delimitado, que más tarde formará la Merindad de Durango, y que muy posiblemente estuviese regido por un barón bajo el mando del conde de Vizcaya.

Aitor Percador Medrano

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Actualizado el 1 de febrero de 2026

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