RECORRIDO HISTÓRICO 52: y las gentes ¿cómo vivían en el siglo XVII?
El Barakaldo anterior a la Revolución Minera e Industrial era el producto de un estilo de vida que duró alrededor de cuatro siglos -desde finales del siglo XV hasta mediados del siglo XIX- que los historiadores denominamos Antiguo Régimen[1].
Pero, ¿qué o quién nos puede proporcionar una cantidad de información lo bastante amplia y heterogénea (social, económica, política, urbanística, etc.) como para obtener una visión general del Barakaldo anterior a la Revolución Industrial?
La respuesta es sencilla: un escribano, es decir, un notario de la época. Una persona cuyo trabajo consistía en redactar y dar validez jurídica a muchos de los actos económicos, políticos y urbanísticos que se llevasen a cabo, desde una compraventa a un testamento, desde una factura a un arrendamiento[2].
1.- EL CASERÍO POR FUERA: CASEROS Y BASERRITARRAS
Santos Vélez de Guevara nos señala en sus documentos notariales que la mayor parte de los barakaldeses son baserritarras que habitan en un caserío (en posesión o en arrendamiento) y que trabajan las tierras y heredades del que forman parte.
2.- EL CASERÍO POR DENTRO: LOS ENSERES DE LOS BARAKALDESES
Paralelamente, y gracias a los testamentos y contratos matrimoniales que se encarga de redactar, Santos Vélez de Guevara nos informa sobre algo tan necesario y personal como son los elementos de trabajo, los muebles, las ropas o las joyas que guardaban los barakaldeses y barakaldesas en sus caseríos.
Evidentemente, los elementos que aparecen en la documentación no son ni de largo los únicos que poseían (no se mencionan carros ni aperos de labranza) pero, al menos, nos señalan algunos de los más comunes y, probablemente, de los más apreciados. Ello nos permite, quizás de una manera muy general, acercarnos a la mentalidad de las personas nacidas durante el Antiguo Régimen.
Así, en el contrato matrimonial suscrito el 10 de marzo entre María de Ansola y Pedro de Zuazo se observan algunos de los que debieron ser los elementos más apreciados por los barakaldeses: arcas, camas, ropas de cama y algunos utensilios de cocina como artesas y calderas.
Algo similar observamos en el contrato matrimonial (18 de mayo) entre dos personajes acomodados: María de Urcullu -hija de capitán Joan de Urcullu, fiel de la anteiglesia en 1650 y hombre de alto status social- y Marcos de Arteagabeitia, dueño del caserío del mismo nombre. Y lo mismo apreciamos en el testamento (16 de diciembre) de María de Retuerto Cantarrana, viuda adinerada del caserío Burceña y descendiente del mayorazgo Cantarrana.
Ambos documentos nos muestran algunos de los enseres más valorados dentro de los caseríos. De nuevo, como ocurre en la dote de María de Ansola, destacan las arcas y las camas. En el contrato matrimonial, María de Urcullu aporta numerosas ropas como sayas, sabanillas[3], camisas, almillas[4], enaguas, etc., mientras que en su testamento María de Retuerto señala gran número de lo que hemos denominado telas, como son manteles, sábanas, fundas y, especialmente, piezas de ropa y sábanas funerarias destinadas a ennoblecer su entierro.
Destacan igualmente algunos utensilios de cocina como pucheros o artesas, y especialmente, artículos de lujo sólo disponibles por los más adinerados como son la sortija de oro o el rosario con engarces de plata que da Juan de Urcullu a su hija María.
3.- CAMPESINOS Y AGRICULTORES
Las características agrícolas de la sociedad barakaldesa se aprecian en numerosos documentos que Santos Vélez de Guevara se encarga de redactar. En ellos se percibe la enorme importancia que tiene la tierra tanto en su aspecto productivo (cultivos y alimentos) como en su función económica (arrendamientos, compraventas, seguros de hipotecas, etc.).
El arrendamiento que el 24 de marzo realiza Martín de Llano de «…la mi casa y caseria y solar de llano con la heredad y dos biñedos biejos que estan en ella y la biña de ballejo y la heredad del juncal de llano pertenecientes a ta dha casa con todos los mançanales qeregos y demas frutales que estan en las dhas heredades» al matrimonio formado por Pedro de Mesperupa y María de Escauriga es significativo de la importancia que se le concede a la tierra.
Así, Martín de Llano no se limita a alquilarles sus tierras sino que les obliga a que se las mantengan en perfecto estado. Pedro y María han de abonarlas dando «…una arruquerada de estiercol para las dhas heredades…», a la vez que han «…de rexir y cultibar las dhas heredades cortandoles sus catas hordinarias como es costumbre a las dhas viñas manganales y frutales»[5]. Igualmente, al final del arrendamiento deben de «…dexar las tierras y heredades (…J en el estado en que se allaren y proveyda de paxa para el ynbierno para que tenga cebo el ganado… » y «…las heredades que el último año estubieren sembradas de mayz… »
Evita así que, en el caso de que el matrimonio encuentre otra ocupación más beneficiosa, al final del arrendamiento le devuelvan unos terrenos incultos, abandonados y, por tanto, sin valor.
Lo mismo ocurre el 3 de septiembre en el censo (préstamo) de 20 ducados que conceden los frailes del Convento de Mercedarios de Burceña a Francisco de Munoa y Catalina de Arraxeta, dueños del caserío Munoa. Los frailes no se conforman con cobrar anualmente los 11 reales y 34 maravedís estipulados sino que les incluyen una cláusula que señala que en caso de no poderse realizar el pago no sólo se quedarán con el caserío y sus pertenecidos sino que éstos deberán estar en perfecto estado.
«Y con condición que seamos y nuestros herederos y subgesores (de Francisco y Catalina) obligados de conservar dhas ypotecas bien reparadas cultibadas y plantadas de todo lo necesario…». Pudiendo, además, obligarles a que cultiven y reparen las tierras si observasen alguna dejadez en el cuidado de las mismas: «…y no lo queriendo así el dho Padre Commendador del que subgediere en este dcho genso los puedan harser reparar y reparen hagiendolos mexoramientos que conbiniesen para la seguridad del dho genso y paga de su reditos…»
Las referencias al principal alimento de los vizcaínos, el maíz, son escasísimas, lo cual es probablemente el reflejo de su propia importancia ya que a muy pocos se les ocurriría comerciar con el principal sustento de la familia. La primera aparece en el arrendamiento ya citado del 24 de marzo que realiza Martín de Llano de sus casas al señalar «…las heredades que el último año estubieren sembradas de mayz… «; la segunda el día 12 de octubre en el testamento de Joan Abad de Alqaga cuando menciona «…la primigia del mayz…» que recibió este año, y la tercera el 16 de diciembre en el testamento de María de Retuerto Cantarrana, en el que deja «…media fanega de borona«[6].
4.- GANADEROS Y PASTORES
La redacción de compraventas y alquileres (admeterías) de ganado ocupan gran parte del trabajo del escribano Santos Vélez de Guevara y nos proporcionan abundante información sobre otro de los sectores económicos más importantes del Antiguo Régimen, la ganadería.
Aun así, no se mencionan todas las clases de ganado que debieron existir en Barakaldo, pues no hay ninguna mención a animales tan importantes como cerdos, gallinas o conejos y muy pocas a otros como cabras o carneros. Todas las referencias son al ganado mayor, principalmente al equino y, en menor proporción, al vacuno y al ovino.
4.1. Ganado equino: machos y mulas
A excepción de una noticia del 10 de junio referente a la venta de un «…cuartago de color castaño oscuro…» o caballo de pequeña alzada que puede hacer referencia a un pottoka, y a una mención a «…las cabalgaduras…» de Simón de Acebal (15 de diciembre), todas las noticias que encontramos en la documentación de Santos Vélez de Guevara concerniente al ganado equino, se refiere expresamente a machos y a mulas.
Los ejemplos son muchos y variados (se presentan en compraventas y testamentos), y en ellas aparecen reflejados personajes de diferentes status sociales y procedencias diversas. Entre todos ellos señalamos uno del 21 de marzo por el que Antonio de Humaran, vecino de Galdames, se compromete a pagar a Domingo de Garay 692 reales por una «…mula rucia cargera…» que le había comprado 14 meses atrás, y otro del 4 de septiembre, donde Joan de Lacabex se obliga a pagar 950 reales en dos plazos a don Joan de Beurco Larrea por una «…mula color pelícana que tiene entre tres y cuatro años de edad… «.
Su abundancia y el tipo de documentos en donde aparecen (principalmente compraventas) no es casual y nos muestra una realidad del Barakaldo del Antiguo Régimen. Por una parte, la «facilidad» con la que son comprados y vendidos nos señala que son animales menos valorados que las vacas y las ovejas que sólo aparecen en operaciones de arrendamiento, nunca de venta. Por otra parte, la misma razón nos hace relacionarlos con ciertos trabajos estacionales como son el carboneo (acarreamiento de la madera y el carbón) y, sobre todo, la extracción de hierro (acarreamiento de la vena y traslado a las ferrerías) de los Montes Altos de Triano, actividades ambas que debieron ser muy comunes para los barakaldeses de la época. Quizás también se pueda vincular al transporte (arrieros) si tenemos en cuenta que Barakaldo está situado entre las villas de Portugatete y Bilbao y conectada con la calzada que, a través del Puente del Diablo, se dirige a Balmaseda y Burgos.
4.2. Ganado vacuno y ovino: los contratos de admetería
Es obvio señalar la importancia que vacas y ovejas tenían para los barakaldeses. Aportaban alimento (carne, leche y derivados), abrigo (cuero y lana), abono y fuerza de tiro (los bueyes sólo son mencionados una vez y de forma indirecta aunque las vacas también podían ser utilizadas en las labores agrícolas en caso necesario).
Debido a ello, muy pocos están dispuestos a desprenderse de este tipo de ganado por lo que prácticamente no se mencionan compraventas en la documentación. Santos Vélez de Guevara nos señala solamente dos y en ambas parece entreverse un empobrecimiento de los vendedores, lo que les fuerza a vender. La primera es la venta que el día 3 de mayo hace Francisco de Humaran a un personaje tan poderoso como Antonio de Aranguren de una «…vaca color azata de nueve años con su cría de un año…», y la segunda es una referencia indirecta inserta en una admetería[7] del 27 de marzo en la que se señala que Domingo de Echavarri deja en arrendamiento a Pedro de Ybarra -macero mayor de ferrerías- 18 cabezas de ovejas mayores y 13 menores que según señala «…las e comprado del susodicho (Pedro de Ybarra) y son las mesmas que tenia en el barrio de susunaga… «.
Exceptuando estas dos ventas y las dos vacas que entran dentro de la dote del contrato matrimonial de Marcos de Arteagabeitia y María de Urcullu, el resto de las apariciones del ganado vacuno y ovino se encuadran dentro de los denominados contratos de admetería. Su funcionamiento es muy sencillo como se observa en el contrato firmado el 3 de mayo. En él, Antonio de Aranguren cede en admetería a Antonio López de Escaurira cinco vacas mayores y menores por cuatro años.
El primer paso es la valoración monetaria «…por parte de hombres buenos nombrados por las partes…» del ganado en cuestión que, en este caso, queda estipulado en 36 ducados. Posteriormente, el arrendador impone las siguientes condiciones:
- Las cede para que el arrendatario «…las rixa y pastoree […} echandolas por las mañanas a los pastos y erbaxes comunes y recogiendo y encorralandolas de noche…»
- Y señala que «…quando que el viere (el arrendatario) de sacar alguna cauega del dho ganado no lo pueda sacar el susodho sin consentimiento expreso mío (del arrendador)…» además de no poder «…bender trocar cambiar ni enagenar… «.
Más tarde señala el modo de repartir los beneficios. Estos son siempre muy desproporcionados porque mientras el arrendador (en este caso Antonio de Aranguren) se queda con el ganado dejado en admetería, más las crías nacidas durante el período y la mitad de los beneficios señalados por los hombres buenos, el arrendatario (en este caso Antonio López de Escauriça) que ha realizado todo el trabajo únicamente percibe la otra mitad de los beneficios.
Finalmente, el contrato incluye una cláusula por la que el arrendador se obliga «…de no le quitar el dho ganado durante el dho tiempo para mi ni para otra persona… «.
El resto de admeterías contienen la misma estructura formal, como !a ya señalada de Domingo de Echavarrí y Pedro de Ybarra o la del 24 de marzo entre Martín de Llano (arrendador) y el matrimonio formado por Pedro de Mesperuza y María Saénz de Escauriça en la que se conceden 3 vacas mayores y 3 menores.
5.- CULTIVADORES DE MONTES: LEÑADORES, CARBONEROS Y MINEROS.
Otra idea que se desprende de los numerosos documentos redactados por Santos Vélez de Guevara es la del monte como lugar de explotación más que como bosque semisalvaje e inhóspito.
El monte produce leña, madera para construir casas y barcos, troncos para elaborar carbón, terreno donde plantar árboles tan necesarios como castaños y cerezos, pastos y en la zona de los Montes de Triano (fuera de la jurisdicción de la anteiglesia de Barakaldo y dentro de la del Valle de Somorrostro) el afamado y deseado hierro.
El monte es, por tanto, un lugar del que sacar numerosos beneficios y como tal, aunque en menor medida que los terrenos del valle, es trabajado, modificado y cercado; cultivado al fin y al cabo.
5.1. El bosque
No hay referencias por parte de Santos Vélez de Guevara a la existencia de un bosque que se pueda considerar salvaje. Quizás lo haya pero nunca es mencionado. Recordemos, además, que estamos en pleno siglo XVII, en el que la demanda de madera es constante por parte de la industria local, la naviera y el ejército castellano, éste inmerso en numerosas guerras y frentes de batalla que desembocarán en la Paz de los Pirineos firmada en 1659 y que supondrá el inicio del declive definitivo del poderío castellano en Europa.
El bosque, por tanto, se cultiva, se planta y se tala. Mención de ello es la venta el 20 de marzo «…de un pedaço de tierra moxonada…» que hace Sebastián de Uraga a Antonio de Aranguren (de nuevo este poderoso personaje) de un pedazo de tierra con 37 árboles situada en el barrio de Uraga. Idéntica es la venta el 25 de julio de Pedro de Mendibil al sempiterno Antonio de Aranguren de 130 pies de árboles con su tierra raíz y algunos «…plantongitos…» en el «.,.puesto llamado el regato desde la zona que llaman axcargorta hasta alday…». Y lo mismo observamos en otra venta del 8 de diciembre que hace el vecino de Abando Pedro de Fuyca a Domingo de Allende de 45 pies de castaños que tiene en el lugar de La Maza, en Barakaldo.
5.2. El carbón
Sin duda, el ejemplo más evidente de que las masas boscosas, tanto barakaldesas como vizcaínas, san cuidadas y cultivadas es la explotación del carbón. Se conocían y controlaban los árboles productores de madera «carboneable», aquellos considerados improductivos, los que estaban en pleno crecimiento, etc.
Quizás el documento más representativo y el que nos señala hasta que punto el bosque está controlado y modificado por el ser humano sea el Inventario del carbón disponible en los montes pertenecientes a la ferrería y molino de Bengolea elaborado el 25 de octubre. Así, se menciona que posee carbón en numerosos lugares y montes de la anteiglesia
- «…estan en la puerta de la torre de Lurquizaga (…] catorge cargas de carbon de burullo»
- «…en el puerto llamado ¿balcegui? un arbolar en cuyo burullo se tasa un cinquenta cargas»
- «…en el sitio llamado sobre Arcocha abia otras seis cargas de carbon de burullo»
- «…en el puesto llamado Lallana de espinueta en el arbolar y burullo que tiene avía veinte y quatro cargas de carbon»
- «…en el arbolar de belgarriz ay cinquenta cargas de carbon de burullo»
- «…en el arbolar que esta sobre los calces de la ferreria de bengoolea ay veinte y seis cargas de carbon de burullo»
- «…declararon que en el arbolar de axcagorta abia algunos arboles ynfrutuosos y entre ellos se abian veinte y dos pies para cortar por el en los quales aberiguaron treinta cargas de carbon»
- «…de todas las dhas partidas fueran doscientas cargas de carbon…».
5.3. El hierro
El producto estrella que proporcionaban los montes era, sin duda, el hierro. La riqueza que llegó a proporcionar en algunos momentos del Antiguo Régimen fue la causante de que, en determinados períodos, hubiese abandonos parciales del cultivo de la tierra a favor de la extracción y venta del codiciado mineral.
Aunque las minas, denominadas veneras, no estaban en Barakaldo, los barakaldeses, en 1650, parecen tener la potestad de explotarlas como cualquier vecino del Valle de Somorrostro. Así lo vemos en la obligación firmada el 10 de abril por Matheo de Aguirre para entregar a Pedro de Sarricolea, dueño de la torre y ferrerías de Aldanondo (en Alonsotegi, en esta época perteneciente a Arrigorriaga) «…ciento y cinquenta quintales de vena chirla de las veneras de achiniega…», situadas fuera de Barakaldo.
De todas formas, el documento más explícito que nos aporta Santos Vélez de Guevara tal vez sea una donación realizada el 3 de mayo. En ella Pedro de Goicoechea Ugarte, vecino de Trapaga, dona a su hermano Francisco, vecino de Barakaldo, «…un quiñon de benera que tenía en el puesto de Saytegui de dho congejo de somorrostro (se refiere a Trapaga)…» que este último había estado explotando en parzonería[8] con Sebastián de Cantarrana y Domingo de Ugarte Munoa, ambos vecinos de Barakaldo.
Aun así, esta situación no será la habitual durante el Antiguo Régimen ya que en numerosas ocasiones se prohibirá extraer hierro de los Montes de Triano a todos aquellos que no fueran vecinos del Valle de Somorrostro por lo que muchos barakaldeses se especializarán en trasladar el hierro de las minas a las ferrerías. Este asunto provocó abundantes conflictos entre los seis concejos del valle de Somorrostro[9] (junto con Portugalete) y Baracaldo. Hacia 1631 ya pleiteaban por cuestiones relacionadas con el disfrute de la explotación de estas minas. Lo mismo se documenta en el siglo XVIII. Unos y otros apoyados por las propias autoridades del Señorío. Los primeros por las autoridades judiciales de las Encartaciones; Barakaldo por el Corregidor de Bizkaia. El derecho a explotar libremente las minas de Triano lo consiguen los barakaldeses y, en general, todos los vizcaínos, al término de un pleito entre ambas partes entre 1765 y 1782. El 9 de agosto de este último año, la Real Chancillería de Valladolid dicta sentencia favorable a que los pueblos vizcaínos puedan “sacar venas de los minerales de Triano, sin estorbo, ni embarazo el más leve y sobre que no se les pueda exigir carrada, ni otro derecho por persona alguna a pretexto de Iglesias y composición de caminos”[10].
6.- LA INDUSTRIA: FERRONES Y MOLINEROS
Aunque sabemos que el panorama industrial barakaldés durante el Antiguo Régimen fue fundamental para la anteiglesia (existieron numerosas ferrerías y molinos), la mayoría de las noticias que nos ofrece Santos Vélez de Guevara son indirectas y muy localizadas. Así, en una venta de carbón de castaño y borto (madroño) del 10 de agosto se mencionan los montes comunes pertenecientes a la «…ferreria de escaurica…». De la misma forma se menciona el 27 de marzo la existencia de un molino en Retuerto, «…a la banda del camino que se ba del barrio de ameçaga al molino de Retuerto… «.
Pero hay un documento que nos permite valorar la importancia económica de las ferrerías y molinos dentro de la anteiglesia barakaldesa. Son las condiciones y contrato de arrendamiento de la mitad de la ferrería y molinos de Bengolea, pertenecientes a María Ventura de Yrauregui, redactado el 25 de septiembre:
1.- Fechas de arrendamiento
El primer paso que se da es la fijación del tiempo que durará el arrendamiento «…del dho dia de san juan hasta el dia de san andres… «.
2.- Herramientas de trabajo
El contrato estipula que el arrendatario habrá de entregar la ferrería «…con sus remientas para poder labras ordinarias…».
3.- Oficiales ferrones
Igualmente se concreta que «…se le ¿diera? suficiente la dha ferreria para poder labrar ¿cubierta? de oficiales… «.
4.- Pago de la renta
Se acuerda pagar la renta «…por fergio de quatro en quatro meses_».
5.- Extracción de carbón en los montes
Se darán al arrendatario los montes pertenecientes a la ferrería que estuviesen para cortar, señalándose que «…la poda aya de ser en los tpos acostumbrados sin que benga daño a los dhos arboles… % talando aquellos que sean «…ynfrutuosos (…J que sea mas utilidad el cortarlos que el dexarlos em pie… «, estableciéndose que las podas sean correctas y …a bista de hombres buenos…».
6.- Averías y reparaciones
Se acuerda que las averias, denominadas «…machuscos…» en la documentación (deformación de la palabra vasca matxura: avería, o bien su variante barakaldesa) sean de la siguiente forma: «…los troncales ayan de ser por quenta del dho antonio (el arrendador, tutor de María Ventura de Yraureguí)…» y «…los abiles por quenta del dho arrendatario…».
7.- Condiciones extras
Se incluye en este contrato la condición de «…haper ornos…» para trabajar y «…un pedaço de pared en las carboneras…».
8.- Concesión y pagos
Por último, los arrendatarios, Francisco de Chavarri y Ana de Aguirre, acuerdan pagar 770 reales cada año en tercios.
[1] Este recorrido es una reproducción, con anotaciones personales, del artículo publicado por Javier BARRIO en ARBELA, 2003, pp. 5-15.
[2] Se trata de Santos Vélez de Guevara. Vecino de Barakaldo y «escribano de su magestad y público del número de esta Merindad de Uribe» durante los años centrales del siglo XVII, se dedicó a trabajar casi en exclusiva en su anteiglesia, proporcionándonos por ello gran cantidad de información. De entre todos ellos, se escogió el año 1650 como el más representativo.
[3] Pañuelos para la cabeza.
[4] Prenda de vestir para el torso, ajustada y con o sin mangas.
[5] La penuria cerealística del Señorío contrastaba, en los siglos XIV y XV, con su riqueza arbórea, incluso con la de los árboles frutales, a la cabeza de los cuales, en menciones documentales (y, por ello, suponemos, en importancia económica) se situaba el manzano. José Ángel GARCÍA DE CORTÁZAR y Cía “Bizkaia en la Edad Media” II, pg.23. Las penas que impone el Fuero Viejo por causar daños a los manzanos puede llevar a la muerte: “quien cortare o arrancare cinco o más manzanos”. La pobreza de pan y de vino está, igualmente, bien documentada. Se puede leer “Vizcaya siglos VIII al XI”. Andrés MAÑARICUA.
[6] De los cereales, el deseo vizcaíno es obtener el trigo, al que los textos forales distinguen de los demás, citándolo específicamente a la hora de reseñar las penas con que se castiga a los culpables de incendio de casas y mieses, para los que tanto los Fueros Viejo y Nuevo de Vizcaya como el de las Encartaciones previenen la muerte, indicio de la importancia otorgada a la producción de cereales. De éstos, además del trigo, la documentación cita otros como borona, cebada, panizo, centeno y avena, utilizando el término general de “cibera” para referirse a cualquiera de ellos, siendo de todos la borona, esto es, el mijo, el que con más frecuencia, hace su aparición en nuestros textos… José Ángel GARCÍA DE CORTÁZAR y Cía “Bizkaia en la Edad Media” II, pp. 18-19
[7] Estos son un tipo de contrato -muy comunes en Bizkaia- que permite obtener grandes beneficios a sus propietarios y futuros arrendadores y, a su vez, posibilita a los campesinos más modestos acceder a los beneficios que aporta el ganado.
[8] La voz parzonería deriva del francés parçonier, que significa partícipe. Puede aplicarse a personas (como es el caso del texto) o a pueblos y mancomunidades.
[9] San Pedro de Abanto, Santa Juliana de Abanto, San Román de Ciérvana, San Jorge de Santurce, Santa María de Sestao y San Salvador del Valle.
[10] AGSB, A.A., Venas, Reg.1. Citado por Cipriano RAMOS “Sestao” DFB, p. 104.
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