EL MARCO ECONÓMICO DE LA ACTIVIDAD MINERA (IV)
- Oficios en la mina
La mina tradicional que era básicamente de superficie, no requería apenas mano de obra cualificada. Y para equiparse, los mineros utilizaban herramienta de su entorno, de uso cotidiano. Los especialistas se formaban en la práctica, según las demandas de las funciones diarias, y muchas veces por orden del encargado.
La transformación y preparación del mineral fue llevada a cabo tradicionalmente por 4 o 5 propietarios o peones jornaleros) por explotación. Se solía trabajar aproximadamente 4 horas en verano, el tiempo suficiente para extraer el suficiente mineral para poder realizar 2 viajes al puerto. Como herramientas se usaban pico, porra, seta, setón (cuñas de tamaño diferente), porreta (martillo); carga: cofas (cestos), arpel (raedera) dentro y rastrillo exterior.
Los barrenadores utilizaban en principio la barrena y desde principios del siglo XX martillos perforadores de vapor; desde los años 20 hay eléctricos.
El taqueo o troceo de mineral, en principio llevado a cabo de manera manual con pico y martillo, también fue mecanizado paulatinamente. Se introdujeron martillos mecánicos. Lo mismo pasaba en las tareas clásicas de la carga con cesto: en parte se llegaron a emplear especies de «plumas», las raederas. El resultado fue que se necesitaba cada vez menos mano de obra poco cualificada.
Cabe destacar que la innovación tecnológica se difundía con más retraso a las empresas cuanto más pequeñas eran. Un ejemplo son las barrenas tradicionales que fueron sustituidas por los martillos hidráulicos.
En la empresa minera moderna se precisaban obreros especialistas en varias materias. Contrataba en exclusiva especialistas en tareas de preparación de instalaciones y mantenimiento. Era más importante en el grado de las explotaciones, si canteras o minas subterráneas ganaban en dimensiones. El herrero de mina, el carpintero de mina y el cantero de mina no solían faltar en las empresas medianas.
El primero se dedicaba al mantenimiento de la herramienta, en especial de los barrenos, martillos etc. En el caso de los tres oficios citados se ve una evolución paulatina en el empleo dentro de la mina a la vez de que ella cambiaba sus matices. Con un aumento de tecnificación, por ejemplo el herrero de mina pasaba de arreglar barrenos a ejercer de fontanero y cerrajero, como especialista en el manejo de metal. También arregló tubos y cáncamos.
Además forjaba vías de tren y obras relacionadas con la mina. El segundo, carpintero, estaba al cargo del montaje interior de la mina subterránea, los túneles, las vigas y también de las construcciones exteriores. En un caso se entrevistó un carpintero de mina que participó en el montaje de una «línea de baldes» y su mantenimiento y posteriormente se ocupó de encofrar las edificaciones diversas de la mina y trabajó también en la extracción y el laboreo.
El tercero, cantero de mina se ocupaba de todo tipo de obras en las instalaciones. Aparte, diseñó y construía edificios anexos a la mina que cumplían su función: un comedor para los obreros, unos hornos de calcinación y una ermita minera. La labor del cantero tomó con el tiempo más y más el carácter de la de un albañil.
En general, se solían formar talleres de mantenimiento dentro de las empresas mineras, equipados
con la maquinaria necesaria. Cuanto más grande era la empresa, más carácter específico tenían estos talleres (ej. Agruminsa). Por ejemplo, también había talleres mecánicos específicamente para el mantenimiento de la maquinaria.
Entre los oficios de mantenimiento destacaban el del bombero, al cargo de las bombas de achique y el del electricista. La administración de las empresas mineras fue en un principio llevada por los propios dueños y sus familiares, al estilo de una empresa familiar. Cuando a empresa era más grande y de tipo corporativo, ya se dedicaban a estas funciones personas con formación administrativa específica. Muchas veces habían accedido a este puesto con los años dentro de la empresa. Un cargo específico era el
del listero, quien controlaba la asistencia laboral para calcular las pagas correspondientes de jornadas.
El oficio del «comerciante de vena» era clave para el desarrollo de la minería. Ellos compraban el mineral de las explotaciones primitivas. Una vez liberalizado el uso del suelo en 1857, adquirieron rápidamente licencias y se convirtieron en dueños de minas, controlando el proceso de excavación. De hecho, estas empresas dominaban posteriormente en la zona minera. Las tareas más especiales como la construcción se delegaban desde la época de la posguerra cada vez más a empresas subcontratadas.
En la cadena de mandos de las empresas mineras figuraban el facultativo/ ingeniero, encargado (tenía como símbolo de puesto una cachaba), el último en contacto más directo con la labor de los obreros). El encargado decidía acerca de los repartos de la fuerza laboral, el capataz (muchas veces antiguo barrenador que conoce el oficio) vigilaba el buen funcionamiento de la labor.
4.1. Transporte
El transporte del mineral fue una tarea que se organizaba de manera diferente en el curso de los años. En la época preindustrial y en las primeras décadas de la minería industrial dominaba el transporte animal con carros de bueyes y mulos.
En la misma mina había caballos, que sacaban los vagones cargados de la mina hacia afuera para bajarles por el plano, ayudado por un galguero o frenista. Las empresas mantenían caballos especiales, en caso de la Orconera eran percherones. Aparte, tenían cuadras y personal al cargo como el mozo de cuadra.
Además, existía el transporte por la ría mediante el arrastre de gabarras por mujeres, las denominadas sirgueras. Posteriormente, en la minería moderna tomaron el testigo de estos medios de transporte las máquinas de vapor, sustituidas a su vez por las de diesel y los camiones GSM. Cada medio de transporte fue manejado por otro grupo de personas; el transporte animal fue llevado a cabo por la población autóctona de la zona que disponía de animales. Muchas veces las mujeres llevaron los carros. Los planos inclinados requerían personal especializado para enganchar vagones según las necesidades de transporte.
Ya desde las primeras décadas del boom minero la construcción de las líneas de ferrocarril restringía el uso de los animales tractores a las cercanías de las minas. El oficio del «caballista» fue no obstante bastante duradero.
El uso del vapor en sí requería el empleo de personal especializado; el equipo estaba compuesto por maquinista, fogonero y galguero, en orden de categoría más alta a la más baja que se repartían las funciones a cumplir en el convoy. La entrada en este equipo muchas veces fue casual, y con el tiempo se lograba el ascenso a una categoría superior.
El tren tuvo mucha importancia para las personas, y simbolizaba un medio de transporte necesario (la posibilidad de ir al mercado una vez a la semana se menciona varias veces). Se recopilaron varias canciones en el curso de esta investigación: y la máquina de Galdames se ha hecho famosa por su excursión».
La Ría Bilbao, también entrará
También entrará
Será amarrado en la Franco Belga
Con unos cabitos, con unos cabitos
Que la lancha le dan.»
El último oficial en este sector de oficios de transporte para la mina es el camionero. Habiéndose desmantelado tanto el transporte animal como las redes ferroviarias, quedaron ellos como únicos transportistas.
Resumen: los oficios aquí listados representan una amplia gama de los que tuvieron importancia en la minería vizcaína. Los peones mineros se desvinculan del entorno cada vez de manera mas acusada y se convierten en especialistas de una rama que emplean cada vez más herramientas mecanizadas. Cada vez recurrían más a una formación específica para el oficio. Este proceso representa el paso de un oficio no cualificado de subsistencia en una economía mixta a un oficio exclusivo y profesionalizado, el paso de la sociedad tradicional con base agro-ganadera a la industrial.
Ingrid Kuschick, Raphael Parejo-Coudert
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