Menú

Encartaciones de Bizkaia: la fragmentación feudal

Encartaciones de Bizkaia: la fragmentación feudal

Desde aproximadamente mediados del siglo XIV dos grandes linajes o clanes se disputaron el poder en la comarca: los Velasco y los Aiala. A ellos se debe, de forma sustancial, el diseño que adquirió el territorio de los autrigones al salir de la Edad Media.

En aquella época  las torres guerreras eran el medio habitualmente utilizado por los más poderosos para demostrar, de forma harto elocuente, su poder sobre los pueblos o los valles que cayeron bajo su yugo. Este elemento, pues, nos sirve perfectamente para dejar reflejadas las áreas de influencia de unos y otros, exponiendo la cuestión como si se tratase de piezas enfrentadas en un tablero de ajedrez.

En el gráfico hemos representado en color azul las torres propiedad de los Velasco, y en color verde las de sus principales aliados, los Gebara. Ambas familias eran lí­deres de los gamboí­nos.

Los principales antagonistas de los anteriores fueron los Aiala, cuyas torres guerreras hemos coloreado en rojo. Los Mendoza, lí­deres oñacinos, están representados en color naranja, los Manrique en color blanco, los Salazar-Muñatones, en marrón, y los Butrón-Muxika, en violeta.

Evidentemente, en aras a la claridad, no hemos incluido las torres correspondientes a linajes de menor relevancia, que se contarí­an por decenas entre los aliados de ambos bandos; como es el caso de los Avendaño, Arteaga, etc.

Como se ve en el gráfico, si tendiésemos una lí­nea imaginaria que cortase el territorio autrigón de Norte a Sur, comprobarí­amos que una mitad, la del Oeste, coincide casi exactamente con la zona bajo control gamboí­no, en tanto que la otra, al Este, se corresponderí­a con la dominada por los oñacinos.

Los Velasco mostraron verdadera obsesión por apartar los territorios bajo su influencia de las jurisdicciones naturales en las que estaban adscritos desde tiempo inmemorial. Las consecuencias no pudieron ser más perjudiciales para el devenir histórico de los mismos pues, esta división señorial de los pueblos, ajena por completo a los intereses de las personas que los conformaban, dio como resultado la actual atomización existente, e impidió el desarrollo de lo que pudo haber sido un ente más complejo y rico, disolviéndolo en comunidades a las que no pertenecí­an ni por historia ni por voluntad. Alguna de estas comarcas intentaron seguir manteniendo los usos, costumbres y libertades de que gozaban antes de ser sojuzgadas y recurrieron para ello a señalarse como integrantes del Fuero de Bizkaia o, principalmente, el de las Encartaciones -o Abellaneda-.

Aunque no se corresponde con el pueblo autrigón, el mismo discurso puede aplicarse a los feudos de los Gebara, en Gipuzkoa, y de los Manrique, en Araba.

El resto del territorio que historiamos, es decir, el situado al Este, quedó en su mayor parte bajo el dominio de la casa de Aiala (sucesora de la de Salcedo), adscribiéndose al Fuero de Aiala, aunque alguno de sus valles, como Laudio y Orozko, siempre reivindicaron pertenecer al Fuero de Bizkaia.

Si nos guiamos por la situación de las torres de gamboí­nos y oñacinos podremos comprobar con qué nitidez se perfilaban, ya en la Edad Media, los lí­mites y el contorno de la actual Comunidad Autónoma Vasca.

Superponiendo los gráficos de los artí­culos anteriores al del presente, queda expresada de forma meridiamente clara, en un solo dibujo, la secuenciación de los acontecimientos, y se demuestra la decisiva influencia que, para la división hoy dí­a existente en estas tierras, tuvieron los intereses particulares de los grandes señores y linajes medievales.

Apoyándonos en lo que venimos narrando, ya podemos aventurarnos a dar una primera aproximación a la pregunta de qué son las Encartaciones de Bizkaia:

Las Encartaciones de Bizkaia es el nombre que se da a uno de los valles o comarcas resultantes de la división de un territorio que, a grandes rasgos, coincide con el que las fuentes clásicas atribuyen a los autrigones, que fue adquiriendo relevancia y protagonismo sobre los demás debido al hecho de situarse aquí­ el lugar en que se celebraban las Juntas de hijosdalgo, que se regí­an por el Fuero de Abellaneda. A este Fuero estuvieron adscritas la mayor parte de las comarcas situadas en la mitad Oeste del pueblo autrigón, pero, al salir de la Edad Media, se hallaron sujetas a la casa de Velasco y fueron incluidas en otros fueros, jurisdicciones y territorios. Para todos estos pueblos que habí­an sido excluidos, Las Encartaciones de Bizkaia, en la medida que lograron mantener sus libertades, se constituyeron en el referente que les podrí­a conducir a recuperar las suyas.

En próximos artí­culos trataremos de ir concretando más esta definición.

 

Julen y Goio Bañales

 

Comentar

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *