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RECORRIDO HISTÓRICO 7: Cabalgando hacia el siglo XX

RECORRIDO HISTÓRICO 7: Cabalgando hacia el siglo XX

La recién estrenada industria en nuestro entorno motivó, como estamos viendo, una serie de cambios como no se habían conocido en todos sus años de existencia. Estos cambios afectaron a todos sus ámbitos vitales. En este itinerario queremos mostrar algunos de ellos como son la demografía, la economía, la sociedad y el urbanismo. Con los datos que aportamos, tomados de diversas fuentes, asentamos los rasgos fundamentales de los inicios del siglo XX que, con algunas modificaciones configurarán el Barakaldo actual.

 1.- DEMOGRAFÍA

1.1. Los datos: población de hecho.

Evolución de la Población
AÑOS POBLACIÓN MORTALIDAD%0
1877 5.061 22,7
1887 9.249 39,3
1900 15.013 30,5
1910 19.249  
1920 26.906 19,1

1.2 Causas del crecimiento: debemos achacarla a la mayor fecundidad de los matrimonios proletarios, al crecimiento vegetativo y las sucesivas oleadas de inmigrantes.  La mortalidad, no obstante, es muy elevada como consecuencia de las deficientes condiciones de higiene y alimentación, hacinamiento en las viviendas, duras condiciones del trabajo (especialmente en las actividades extractivas), enfermedades epidémicas (el cólera morbo de 1885[1] y 1893[2] y  la gripe de 1918), escasos avances sanitarios, excesivas horas de trabajo… La mortalidad infantil será especialmente importante. Con motivo de la peste de 1885 el Alcalde, D. José Ramón Gastaca, dicta una serie de medidas conducentes a paliar sus efectos y añade una serie de datos sobre la situación cotidiana: “Obligación a los dueños o arrendatarios de las casas sitas en la jurisdicción de proceder al reconocimiento, limpieza y desinfección de sus viviendas; no se permite en los puntos de Luchana y Desierto depositar basura ni desperdicio o residuo de ninguna clase en la vía pública; orden a los propietarios de que en cada casa no haya más habitantes que en proporción de dos personas por cada pieza o alcoba; se recomienda el blanqueo de las casas; se prohíbe que los cerdos discurran por los puntos poblados de la anteiglesia[3].

Es, sobre todo, el alza de la natalidad el responsable principal del ascenso poblacional. Los datos del crecimiento vegetativo son los siguientes: 1876-1880: 318; 1881-1885: 345; 1886-1890: 411; 1891-1895: 1044; 1896-1900: 1070. Junto a la natalidad debemos añadir la inmigración que comenzará a ser importante y se ubicará en los nuevos barrios obreros. La mayoría de los inmigrantes, varones y solteros de menos de treinta años, procederá del ámbito de las provincias limítrofes (Guipúzcoa, Álava, Cantabria y Burgos) y en menor importancia de Asturias, León, Palencia, Valladolid, Segovia, Soria, Rioja y Navarra.  El total de Castilla la Vieja llegará al 22%.

La esperanza de vida se multiplica por dos en el periodo aunque bien es cierto que había bajado notoriamente tras la guerra carlista y los primeros años de la industrialización: 1890 (22,8 años), 1895 (29 años), 1930 (55 años)[4]. Esta mejora de la esperanza de vida tiene que ver, en gran medida, con el descenso de la mortalidad motivado por las mejoras nutricionales experimentadas a lo largo del periodo. “A lo largo de los años ochenta del XIX las subsistencias consumidas fueron escasas: pan, legumbres, carne, aceite, bacalao, vino y arroz… A comienzos de la década de los noventa se incorporan la carne de cerdo, bebidas como el txakolí o la sidra, legumbres como las judías, habas, lentejas o berzas y se consolidan el bacalao y las patatas. Superado el ecuador del primer decenio aparecen otro tipo de artículos como el petróleo, carbón, leña, velas, fluido eléctrico y jabón. Pero es de destacar la presencia de productos como el azúcar, embutidos, café, achicoria y especialmente la incorporación a la dieta cotidiana del pescado fresco, la leche y los huevos[5]

  1. ECONOMIA

2.1. El sector primario

  1. a) Hectáreas cultivadas[6]

 

  TRIGO MAIZ TOTAL[7]
1871 123 246  
1884     199
1893 29 50 124
1899 33 47  
1907     – 124
1919 14 ¿?  

 

  1. b) Datos de producción[8]
  TRIGO MAÍZ TXACOLÍ
1871 1.345 h. 584 h.  
1877     18.784 c.
1893 400 h. 1995 h. 1.600 h.
1899 81 q. 56 q. 1.141 h.
1907     580 h.
1919 196 q. ¿?  

 

Como puede observarse con facilidad el descenso tanto de las hectáreas cultivadas como de la producción es evidente, salvo algunos repuntes coyunturales. La implantación de industrias en un espacio no demasiado grande y, en algunos casos, en competencia con el agrario (minas, sobre todo) será la causa más importante de la situación. El descenso de la producción de txacolí viene, además, motivado por diversas “epidemias”: a mediados de siglo el “oidio” (hongo parásito), a partir de  1884 el “mildiou”[9] y a finales de siglo XIX el “gusanillo”. Pero no serán éstos los únicos factores… la ruina definitiva vendrá motivada, como para el caso del trigo y de maíz, por el fenómeno industrial.

  1. c) La Cabaña ganadera[10]
  1865 1877 1892 1896 1907 1910 1920
Caballar 212 50 51 69 114 110 36
Mular 133 30 23 29 121 125 70
Asnal 38 20 15 15 104 113 375
Vacuno 632 350 447 524 950 970 1565
Lanar 1437 240 692 712 534 618 2500
Caprino 386 60 15 37 337 380 555
De cerda 677 300 66 78 380 395 530
TOTAL 3515 1050 1309 1464 2540 2711 5631

 

El retroceso de 1877 es debido a la guerra carlista donde las requisitorias de ganado (como carne o como animales de tiro) por parte de ambos bandos a los vecinos de la anteiglesia fueron diarias. Los aumentos de comienzos de siglo, sobre todo del ganado caballar, mular y asnal, están relacionados con el acarreo de mineral y la alimentación.

Así, en 1892-93 en el somo de Santa Águeda había un rebaño de 92 ove­jas. En la cuenca del río Castaños —desde Olarte, por Ambía, Escauritza, Macerca y El Regato— la cabaña ovina se comprendía de 90 animales. Y en el entorno que se extiende por el Argalario y Arnabal (Santa Lucía, Mirandilla, Treskilotxa…) había 150. En estos lugares es donde predominan los pastos.

En el año 1937 sóló se reflejan tres lugares pastoriles por excelencia, ya que se hallan en las laderas de dos montañas, como son Arroletza y Argalario: así, en Santa Agueda había 2 rebaños con 5o ovejas, y cerca de la cima del se­gundo monte citado, 174 ovejas, repartidas en dos rebaños de Santa Lucía y Mi-randilla. En este año hay un rebaño de 70 ovejas en Uzkai, topónimo que no he podido localizar.

En 1938 se clasifica el censo con once rebaños, situados sus propietarios como residentes en El Regato, si bien, por los nombres de éstos, están comprendi­dos en Saratxo (Güeñes), Treskilotxa, Santa Lucía, Mirandilla y Sálgeta (Peñas Blancas), con un total de 590 ovejas. A éstos hay que añadir 87 de Retuerto (Ar-galario) y 5o de Cruces, que suponen un censó de 677 cabezas de ovino.

En 1943-44, extrayendo el número de cabezas lanares por la producción de lana, se ven reflejados los mismos nombres de ganaderos, añadiéndose algu­nos nuevos, pero con pocas cabezas ovinas —no más de 20—. Hay 476 ovinos, desglosados en 398 ovejas, 11 carneros y 57 corderas, observándose que en re­baños de más de 70 ovejas pasteaban con ellas 2 carneros. Había 10 pastores propietarios.

Transcurridos diez años, el censo registra 17 pastores, entre los que se in­cluyen residentes en territorio de San Salvador del Valle, motivado porque sus rebaños pastan en terrenos de Barakaldo, ya que sus domicilios se hallan en el límite entre los dos municipios. Son 95 ovejas de San Salvador del Valle pertene­cientes a las cercanías de Amaba! y a Burzako, en el confín del municipio mine­ro, lindando con Barakaldo y Galdames.

A los núcleos tradicionales de pastoreo de Argalario: Santa Lucía, Mi-randilla, Treskilotxa-Las Bordas, Olarte-Uraga, Las Julianas, Maskorta (Uzkorta) y El Regato se añaden Gorostiza y Retuerto, con 13 pastores y 66o ovejas en total, con mayoría de rebaños que tienen entre 45 y 80 cabezas.

En 1954, la tónica de rebaños es parecida, añadiéndose dos lugares nue­vos, Artegi y Basatxu y los de San Salvador del Valle están incluidos como de El Regato, por lo que hay 19 rebaños con 695 ovejas. En este año se observa que la media de cabezas por rebaño ha descendido entre 30 y 70 ovejas[11].

2.2. El sector industrial

La ruptura con la tradicional “industria” siderúrgica relacionada con las ferrerías se rompe con la fundación, por parte de la familia Ybarra, de la fábrica de Nra. Sra. del Carmen en el año 1854 ubicada en la confluencia de los ríos Galindo y Nervión. A partir de este momento se instalarán en las proximidades la Fábrica de Hierro de Irauregui (1859, propiedad de Mwinckel, Arregui y Cía) y la Fábrica de Puerto Rico o Santa Águeda (Castrejana) a cargo de Facundo Chalbaud en 1863. El Carmen producía cinco veces más que la de Irauregui y dos terceras partes más que la de Puerto Rico. Mwinckel, Arregui y Cía reducía el mineral al estado de esponja, lo aglomeraba en afinerías y lo estiraba por medio de cilindros. Santa Águeda tenía un horno alto en el que se fundían los minerales con carbón vegetal, transformaba el hierro colado en dulce por medio de hornos de reverbero y estiraba el hierro por la presión de los cilindros[12]. Las innovaciones técnicas, los cambios legislativos y la estratégica ubicación del municipio facilitaron el establecimiento de estas primeras empresas. Junto a estas tres “fundiciones” debemos señalar una escabechería[13] en el barrio de Burceña que representó un intento frustrado de establecimiento de industrias alimentarias de nueva planta en Bizkaia.

Por otra parte, las fuentes económicas que posibilitaron esta implantación industrial fueron muy diversas. Una pequeña parte tuvo un origen minero mientras que el grueso de las inversiones procedió de capitales comerciales y financieros, de capitales coloniales repatriados y de la autocapitalización o beneficios generados por el propio sector siderúrgico[14] especialmente derivado de la exportación del mineral.

Esta creciente exportación provocó que los antiguos métodos de transporte (caballerías y los pequeños embarcaderos de Galindo, Causo y Ugarte) sufriesen un cambio notorio. Tranvías aéreos, planos inclinados y ferrocarriles mineros sustituyeron a los primeros y los cargaderos de mineral en la propia ría del Nervión a los segundos. Son años en los que se levantan los ferrocarriles de Triano (1865), Orconera (1877), Franco-Belga (1880), el de Bilbao a Portugalete (1884), el de la Luchana Mining (1887) y, por último, el de la Robla (1898, que cruzaba por el barrio de Irauregui). 

Gran parte de este esfuerzo se vio ralentizado por la última de las guerras carlistas. Finalizada ésta en 1876 se reanuda el proceso con nuevas energías alcanzando muy pronto resultados desconocidos hasta el momento. En 1878 se levanta junto a la ría, aguas debajo de El Desierto, la fábrica “San Francisco” (Francisco Martínez Rivas). En 1882 surge la Sociedad Altos Hornos y Fábricas de Hierro y Acero de Bilbao (promovida por los Ybarra, Zubiría, Villalonga y otros y que en 1886 conseguirá hacerse con la patente Bessemer en exclusiva para España); el mismo año la Sociedad Anónima de Metalurgia y Construcciones La Vizcaya (en la dársena de La Benedicta de Sestao y promovida por Víctor y Benigno Chavarri, Salazar, Gandarias, Durañona, Larrínaga y Olano). Un hecho clave, de todo ello, será la creación en 1902 de la sociedad Altos Hornos de Vizcaya como fusión de la Iberia, Altos Hornos de Bilbao y La Vizcaya. La fundación de esta gran siderurgia conllevó el establecimiento de otros sectores como el naval, químico, textil, cerámico y, sobre todo, metalúrgico.

RELACIÓN DE MINAS DE HIERRO EN EXPLOTACIÓN en 1898[15]
Denominación Paraje Explotador
Juliana Arrabal Luchana Mining
Carmen Burzaco Juan Anduiza
Dificultosa Polberos Juan José Ribacoba
Concepción Polberos Idem
Fe Mentechu Sres. Gauchaza y Cía.
Eusebio Mentechu Manuel Arostegui
Amalia Zamundi Sres. Urquidi y Cía.
Antón Zamaya Máximo Chávarri

 

RELACIÓN DE OTRAS ACTIVIDADES INDUSTRIALES en 1898
Denominación Paraje Explotador
Tejera (arcillosa) Cruces V. Abín
Tejera (arcillosa) Lutxana R. Salcedo
Cantera (cayuela) Falda de Róntegui B. Barrutia
Cantera (caliza) Regato J. Echavarría
Arenas refractarias Cruces Ayto. Barakaldo

 

FÁBRICAS, INDUSTRIAS Y MINAS EN BARAKALDO en 1904
Denominación Objeto Dueños
Sociedad A. H. Vizcaya Hierro y Acero Sociedad Anónima
Sociedad Eléctr. Nervión Alumbrado Sociedad Anónima
San José Cementos Víctor Ycaza Cía
Nra. Sra. del Rosario Hierro y metales S. Goicoechea
Sociedad Franco Belga Ferrocarril minero Sociedad Anónima
Compañía Orconera Ferrocarril minero Cía. Anónima
Luchana Mining Ferrocarril minero y minas Cía. Anónima
Sda. Min. Alonsótegui Explotación de su coto Sociedad Anónima
Sociedad Sta. Águeda Alambres Sociedad Anónima
Alambres Cadagua Alambres Sociedad Anónima
Vidarte y Cía Herramientas Vidarte y Cía
Casimiro Zunzunegui Ladrillo C. Zunzunegui
Arístegui Hnos. Tubos de gres Arístegui Hnos.
Castillo y Cía Tubos de gres Castillo y Cía
Rica y Hnos. Hilados Rica y Hnos.
Máximo Chávarri Explotación de minas Máximo Chávarri

 

Junto a estas industrias nacen otras menores de cal hidráulica, jabón, hornos para cocer ladrillo, de fosfatos y colas, conserveras y pequeños talleres de fundición y ajuste.

Tras estos primeros años de enorme implantación de empresas se iniciará una larga crisis motivada por la superproducción y la competencia de los productos ingleses. En medio de la propia crisis la Primera Guerra Mundial (1914-1919) supondrá un paréntesis ya que los productos almacenados en años anteriores tendrán un fácil mercado. Finalizada la guerra la crisis se agudizará por el claro desfase tecnológico en que se vieron sumidas las empresas. En estos años se ubicarán en el municipio dos importantes sociedades dedicadas al sector químico: la Sociedad Maderas y Alquitranes (1913, Lutxana) y la Sociedad General de Industria y Comercio (1913, Lutxana). Posteriormente (1922) también se instalará en Lutxana  la Sociedad Bilbaína de Productos Químicos[16].

El 13 de octubre de 1883 se inaugura la primera instalación de alumbrado eléctrico de Bizkaia. El recorrido iluminado partía del muelle de hierro de Portugalete y llegaba hasta el fondeadero del Desierto por ambas márgenes de la ría. La necesidad de centrales de producción es un hecho consecuente. En Barakaldo se construirá la Central Térmica de Burceña en 1907 en virtud de un contrato entre la Sociedad Hidroeléctrica Ibérica y la Sociedad de Tranvías y Electricidad de Bilbao aunque ya en 1894 se constituyó en Barakaldo la empresa “Eléctrica del Nervión”.

El número de trabajadores industriales creció de forma espectacular. En 1877 había un total de 824 obreros, lo que venía a representar el 16% de la población total, que trabajaban en las fábricas del Carmen y Olaechea y Cía. Pasado el tiempo, en la primera década del XX, los operarios fabriles y mineros de la localidad se situaron en los 4000 para ser ya, en 1913,  4744 los obreros activos[17].

En el Censo patronal y obrero de 1923 (en torno a 28.000 habitantes) existían 4718 trabajadores censados: 228 en industrias químicas, 647 en el ramo textil, 322 en transformaciones metálicas, 2655 en la siderometalurgia, 324 en el transporte, 118 en cerámica y cristalería, 132 en actividades comerciales. El resto en minas y canteras, construcción y edificación… El número de patronos ascendía únicamente a 116[18]

  1. SOCIEDAD

Las transformaciones descritas no estuvieron exentas de conflictos ya desde su implantación. Pueden verse reflejadas en la novela “El Intruso” (Blasco Ibáñez), en las memorias del sindicalista Constantino Turiel (“Recuerdo de mi vida y las luchas mineras”) o del más reciente “Nosotros los Ybarra”, de Javier Ibarra.

Algunos de los problemas detectados hacen referencia a diferentes situaciones, entre las que situamos:

  • derivados del uso del agua: las empresas demandan agua “dulce” para sus necesidades. La construcción del embalse del Regato (1896), por ejemplo, tuvo una gran oposición y se hubo de recurrir a la expropiación forzosa…
  • derivados de los hornos de calcinación de mineral: afectan, sobre todo, al barrio del Regato. Ya desde 1906 encontramos indemnizaciones a vecinos del Regato (Bonifacio Urcullu: 391 pesetas por estropicio de 52 árboles cerezos, 11 manzanos y 3 castaños; Manuel Chavarri: 1167 pesetas por 71 castaños y 34 robles; José Mª Castaños: 1537 pesetas por el estropicio de una viña y 7 árboles (manzanos, cerezos y un melocotonero).
  • derivados de las industrias químicas: especial incidencia desde sus inicios hasta los años 1970: por peligrosidad (La Nitranita), por malos olores, por temor a los gases…
  • derivados de los abusos en la utilización de tierras: significativo puede ser el caso de Paulino Echavarri que hacía, literalmente, lo que le daba la gana a la hora de utilizar suelos para hacer caminos, etc… Las denuncias de vecinos ante el ayuntamiento son abundantes. Lo mismo podemos decir del uso de terrenos comunales para las minas de la zona de El Regato. También, lo hemos significado anteriormente, a la hora de la construcción de los pantanos: con el pantano de El Regato se vienen abajo tres molinos; con el de Gorostiza todo el barrio de Aranguren con su molino, ferrería, ermita de la Concepción y restos de la antiquisima casa-torre, amén de todos los caminos que unían el Argalario y Sasiburu.
  • derivados de la situación de las viviendas: la más interesante ocurre en mayo de 1905 con todos los visos de las “matxinadas” de Antiguo Régimen: p.e. los vecinos de la calle Arana, sobre todo mujeres, protestan por la carestía de los alquileres; se solicita una reducción amenazando con no pagar; los propietarios recurren a las autoridades (juez y fuerza pública), se radicaliza la situación (sacan sus muebles a la calle, se suma más gente), interviene la fuerza pública y hay 85 detenidos[19].
  • derivados de las situaciones laborales: 15 de julio de 1899: abandonan el trabajo 5000 obreros de La Vizcaya y Altos Hornos. Intervención del ejército. Motivos: subida salarial (solicitan un jornal de 4 pesetas al día)[20].
  • derivados de la situación escolar: “Locales inhabitables, maestros mal pagados, enorme exceso en las matrículas, muchos niños sin escuelas adonde acudir”[21].

La jornada de trabajo en las minas de Bizkaia era por los años ochenta del siglo XIX de sol a sol. Tras la huelga de 1890 se redujo a 10-10.30 horas, con modificaciones estacionales y con los descansos acordados  para las comidas. En 1910, y mediando una huelga general, se rebajó a nueve horas y media. En las fábricas la evolución de la jornada fue diferente. En 1877 se trabajaba en las fábricas del Carmen y Olaechea y Cía 12 horas diarias, de seis de la mañana a seis de la tarde. Todavía a principios de 1890, en muchos talleres de Altos Hornos de Bilbao, continuaba el mismo horario. A partir de ese año lo normal fue la jornada de 10 horas y media. Y así continuó hasta que en 1919 se implantó la jornada de ocho horas en toda España.

La mayoría de la población trabajadora cobraba tan sólo los días trabajados. Muy pocos, durante esta época, tuvieron la suerte de estar en nómina. Cobraban por ello jornales a la semana, quincena e incluso al mes. Las tareas en las minas y los destajos fueron formas típicas de intensificar una jornada ya de por sí extensa[22].

EVOLUCIÓN DE PRECIOS DE CONSUMO[23]
  1893 1903 1918
Pan de trigo 0,40 0,40 0,60
Carne de vaca 1,40 1,80 3,00
Carnero 1,00 1,30 0,90
Tocino 2,00   3,60
Bacalao 1,00   3,40
Patatas 0,10   0,30
Garbanzos 0,45   1,05
Arroz 0,50   0,85
Huevos   0,95 2,15
Vino común 0,50 0,62 0,70
Aceite 1,30 1,20 2,15
Leche   0,30 0,40

 

La actividad sindical y obrera se inicia en Barakaldo con bastante retraso si tenemos en cuenta la fuerte implantación obrera que tiene el municipio. Las primeras asociaciones de socorros mutuos (sin ninguna intencionalidad política o sindical) fueron “La Primitiva” (1885) y “La Sociedad de Señoras de San Vicente de Paúl” (1889)[24]. La primera Sociedad Obrera, como tal, fue la de “Oficios Varios” (1898) y la primera Agrupación Socialista se constituye en 1903.

La mayoría de los conflictos (al menos hasta 1914) tuvieron que ver con la grave crisis por la que pasa el sector minero e industrial que motiva la disminución de los salarios y los despidos. Todo ello traerá consigo el aumento del asociacionismo (la mayoría sindical y político): 1899 (Sociedad de Obreros laminadores, cilindreros y oficios similares), 1901 (Juventud Republicana, Centro Gallego, Círculo Republicano), 1903 (Agrupación Socialista, Cooperativa de Consumo de AHV, Socorros Mutuos Unión Democrática), 1904 (Juventud Socialista, La Esperanza, Centro Católico Obrero, La Unitaria, Peluqueros y Barberos, Círculo Republicano de Retuerto, Torneros y Cilindreros), 1905 (Colonia Burgalesa, Unión Obrera, Sociedad Tradicionalista, Nuevo Círculo Republicano, Batzoki Retuertotarra), 1906 (Colonia Aragonesa, Colonia Leonesa), 1907 (Juventud Vasca, El Iris), 1908 (Sociedad Mutualista, Centro Vasco, Unión Católica del Trabajo, Centro Obrero, La Flor de Barakaldo, Obreros Mineros del Regato, Sociedad de Obreros Mecánicos), 1909 (Sociedad de Caldereros de Vizcaya, Sociedad de Socorros Mutuos de Obreros Vascos), 1914 (Sindicato Metalúrgico)…La mayoría de las movilizaciones obreras de estos años estarán protagonizadas por el sector minero cuyas condiciones sociales y de trabajo eran infinitamente más duras que las de los empleados en las fábricas[25].

Finalizada la guerra mundial la contracción de la demanda europea sumió a la industria en una profunda crisis económica que hará del periodo 1918-1923 en el más conflictivo de la historia laboral de Bizkaia y Barakaldo. En 1919 se producen una serie de conflictos que preludian las movilizaciones posteriores, especialmente a partir de 1921 (en marzo había 483 obreros en paro forzoso y 309 con reducción de jornada); un año después eran 832 los obreros en paro forzoso y 320 con reducción de jornada…

Todo este periodo de movilizaciones obreras se saldó con el derrumbamiento del sistema político vigente. En 1923 la Dictadura del general Primo de Rivera ponía fin a la Restauración. Las restricciones impuestas por el nuevo régimen, unidas a la lógica apatía social derivada de las últimas y dramáticas movilizaciones condujeron a unos años de casi nula conflictividad laboral[26].

  1. URBANISMO

En el periodo que mostramos las barriadas de la anteiglesia son nueve: Irauregui (con Alday), Regato, Retuerto, Burceña (con Cruces y Llano), San Vicente, Landaburu (con Arrandi), Beurco, Luchana (con Vitoricha) y Desierto.

El principal cambio vino motivado por el asentamiento de un enorme contingente de población llegado con la intención de mejorar sus expectativas económicas en el nuevo paraíso industrial. Este suceso trajo consigo, en principio, una demanda de suelo urbanizable no previsto, unas construcciones inhabitables y unas condiciones de todo tipo infrahumanas. Las primeras viviendas obreras se instalarán junto a las fábricas (Desierto, Landaburu, Rageta y Zaballa) siendo sus promotores y propietarios los propios industriales: Uría, Murrieta, Ybarra, Paulino Echavarri… A través de la vivienda los patronos intentaron atraer, fijar y controlar su mano de obra. Las casas alquiladas garantizaron la disciplina de los obreros beneficiados y dinamitaron la solidaridad. En 1914, a través de la Sociedad Casas Baratas de Barakaldo y Sestao, de la que AHV era accionista mayoritario, el grupo Ybarra y la oligarquía entraron en el negocio de la construcción para obreros en la margen izquierda[27]

El aumento de la población y los primeros establecimientos industriales dan como resultado la configuración entre 1890 y 1930 del primer casco urbano de Barakaldo que en el padrón de 1893 se extiende por las calles Arana, Carmen, Estación, Ibarra, Lasesarre, Murrieta y Pormecheta. En ellas se ha ido construyendo viviendas vecinales cuyos principales dueños son Arana (250), Rodas (58) y Zunzunegui (54). Todas ellas de tres o cuatro alturas y, en ocasiones, de balcón corrido (“la bomba” –Ramón y Cajal-, Zunzunegui – Desierto-…).

El centro vital se desplaza de la zona interior (San Vicente) a la ría (Desierto–Plaza de Abajo) aunque las dependencias del Ayuntamiento se instalarán en la Plaza de Arriba. La zona del Desierto (pronto Plaza Vilallonga) se convierte en lugar de diversión, mercado municipal, escuela de Artes y Oficios, correos, cine, oficinas de Altos Hornos, estación de ferrocarril… Esta situación motivará bastantes protestas de los vecinos de San Vicente que acusarán al Ayuntamiento de favorecer en demasía al barrio del Desierto menospreciando la importancia “fundacional” que la zona de San Vicente había tenido en la primera configuración del territorio.

En los barrios hay que subrayar tres actuaciones privadas: a) la conformación de la Plaza de Lutxana en 1903 sobre los terrenos sobrantes de la promoción de viviendas realizadas por el constructor Garay; b) la articulación de la ciudad-jardín de Cruces por iniciativa de los promotores, Hermanos Calvo, en 1914; c) la apertura de las calles Francisco Gómez y San Vicente en el barrio de San Vicente por iniciativa de la sociedad de Casas Baratas de Bilbao y Sestao en 1916[28]

El número de casas pasa de 671 en 1884 a 919 en 1897 y a 1454 en 1920. El aumento en las primeras décadas es sumamente caótico por la inexistencia de una planificación constructiva. Es en 1889 cuando se concibe y reglamenta el planeamiento urbano del municipio y, un año después, Casto de Zavala elabora el primer plano urbano de la anteiglesia aunque sólo referido al barrio del Desierto y parte de Landaburu. “El plano no solamente es un levantamiento de las edificaciones existentes, sino también un parcelario y en él se superponen con tinta sepia una trama urbana que intenta planificar la Anteiglesia desde el ferrocarril de Portugalete hasta lo que hoy es la Avenida Argentina y desde la calle Arrandi hasta la calle Zaballa y el barrio de Lasesarre, a base de una retícula imperfectamente ortogonal y ligeramente radial a partir del triángulo de la Herriko Plaza, cuyas calles aproximadamente señalaban las direcciones Norte-Sur y Este-Oeste. Las irregulares manzanas que se creaban, quedaban achaflanadas en sus cuatro esquinas y se generaban plazas en la actual Herriko Plaza, frente a la estación del ferrocarril, ante la iglesia del Desierto y en la entonces recién abierta carretera de Landaburu a San Vicente[29].

El plano de Casto de Zavala se vio reformado en los años 1907 (Santos de Zunzunegui) y en 1917 (Ismael de Gorostiza). A diferencia de los dos primeros que comprendían un kilómetro cuadrado aproximadamente, el de Gorostiza abarcaba todo el término jurisdiccional de Barakaldo con un total de 6.400.000 m2. En él se señalaban: los edificios municipales; la distribución de aguas procedentes de Yedal y Burzaco, de Azordoyaga, del Pantano y Eguliz; las 63 fuentes de agua potable puestas en servicio y las del Pantano que no precisaban potabilidad por surtir a lavaderos y mataderos; los tres depósitos de agua: uno en la cumbre del Róntegui, otro en la ladera NO del mismo monte, y el tercero en San Vicente; la red de tuberías, en total 21.716 metros; y el trazado de las cinco líneas férreas que cruzaban la jurisdicción.

La situación de las viviendas en las barridas (aunque la nota se aplica directamente al Desierto) queda descrita en el Noticiero Bilbaino: “Es escandalosa, inmoral y sobre todo antihigiénica, la aglomeración de habitantes en las casas de este barrio por la escasez y carestía de las viviendas. Los primeros arrendatarios alquilan por ejemplo una habitación por veinte pesetas al mes (precisamente el alquiler más barato) y por no poder satisfacerlo admiten dos o más posaderos (así llaman a los pupilos) o uno o dos matrimonios. A los primeros les cobran mensualmente dos duros, por cuidarles la comida, la ropa y darles cama, con los segundos comparten la renta, de suerte que hay habitaciones compuestas de tres o cuatro piezas pequeñas en de viruelas donde viven diez, doce y más seres vivientes. Así es que este barrio está continuamente infectado de viruelas, difteria y otras enfermedades infecciosas y contagiosas[30].

A esta descripción podemos añadir la muy deficiente llegada de agua corriente a las casas. La mayor parte del agua consumida procedía del subsuelo sin tener en cuenta que era allí donde se descargaba buena parte de las deyecciones humanas procedentes de los pozos negros. La traída definitiva se realizó desde el Monte Mendibil aunque ya en 1890 se consideraba insuficiente. De hecho en 1889 algunos barrios muy poblados carecían todavía de ningún tipo de suministro. En 1903 únicamente setenta y ocho inmuebles disponían de agua potable (de un total de unos mil inmuebles) siendo en su mayoría los habitados por los ingenieros y empleados de AHV. En 1910 la situación no ha cambiado prácticamente en nada. El agua a domicilio seguía siendo un lujo a pesar de haberse aprobado el Reglamento para la Edificación y Reformas de los Edificios de la Anteiglesia de Baracaldo[31].

Sólo en los años veinte del mismo siglo comienzan a construirse en Barakaldo las primeras casas baratas (aunque en 1920 se contabilizan 250 caseríos[32]) en las que, entre otras cosas, se aplican algunas ideas y normas enunciadas en años anteriores. Gracias a la aplicación de la Ley de Casas Baratas de 1921, que concedía importantes ayudas a la construcción, muchos trabajadores barakaldeses pudieron acceder a una casa en propiedad. Se constituyeron distintas cooperativas: Tranviarios (1922), Hogar Futuro (1923), Tribu Moderna (1923), Hogar Propio (1923), La Familiar (1925), La Esperanza (1925), etc… para edificar viviendas unifamiliares, aprovechando las ventajas económicas, que incluían, además de subvenciones públicas, ayudas para la urbanización, saneamiento, etc…[33].

Una excepción significativa son las Casas de la Compañía Orconera en Lutxana. Representan el primer ejemplo de garden-city que se desarrolla en el País Vasco del siglo XIX. Las casas se integran en un espacio más amplio que comprendía un extenso parque con un palacete central, talleres, oficinas, cine e instalaciones deportivas. Se construyeron para dar alojamiento a los empleados de la empresa[34]. El maestro de obras, Manuel Otaduy, y su hijo Emilio Otaduy fueron los responsables de los cinco proyectos en calidad de técnicos de la compañía. Manuel Otaduy realizó los cuatro primeros chalets entre 1891 y 1901 y Emilio Otaduy el quinto en 1913. Los hogares reproducen el modelo de casa-jardín auspiciada por los ideólogos del urbanismo anglosajón en el siglo XIX. Retoman la idea de equilibrio entre espacio residencial y el esparcimiento, donde los espacios verdes tienen una consideración especial[35]

Las más importantes de las normas respecto a la vida municipal vienen recogidas en el Reglamento de Policía e Higiene de 1886[36],  en las Ordenanzas de 1887 y en el Reglamento de la Guardia Municipal de 1919. El Reglamento insiste, en lo referente a la “calidad” de las viviendas, en algunos de los siguientes aspectos: altura, número de habitantes por metro cúbico de aire, ventilación constante, promiscuidad, tabicación, separación de animales, utilización de aguas potables, construcción de lavaderos municipales, recogida periódica de basuras, canalización de aguas sucias… No se consideran habitables cuevas, chozas y casas de tierra. Las de madera tendrán doble tabique. 

► Las Ordenanzas de 1887 (que seguramente sustituyen a las primitivas de 1614) fueron redactadas y publicadas siendo Alcalde D. Tomás Begoña Garay. Su objetivo central es “conservar las buenas costumbres”. La mayor parte de su articulado hace referencia a cuestiones de orden público (tabernas, comportamiento en las calles…) o prohibir acciones que falten al respeto a la religión católica e instituciones públicas (blasfemar, jurar, conversar en las puertas de las iglesias…).

► El Reglamento de la Guardia Municipal de 1919 determina los aspectos del citado organismo: organizar dos secciones (diurna y nocturna), el número de sus componentes, organización y normativa de acceso a este cuerpo.

En resumen: la industrialización barakaldesa que tiene su impronta en este periodo trajo consigo una serie de fenómenos que repercutieron en un descenso significativo de la calidad de vida. En muy breve tiempo un tumultuoso enjambre de casuchas, almacenes, fábricas y tabernas fueron el marco del núcleo de habitación de mayor densidad del entorno. Los altercados nocturnos fueron constantes, especialmente en la zona minera y en los prostíbulos[37] cuando se recibía la paga[38].  Por otra parte, para los años 20 del mismo siglo está ya bastante definido el esqueleto básico del entramado de Baracaldo.

Ante esta problemática, además de las diferentes normativas, aparecen una serie de actividades benéfico-asistenciales cuyo objetivo directo será paliar algunas de las necesidades detectadas. El propio municipio creará la Junta de Beneficencia (1863) integrada por el Alcalde, el Teniente de Alcalde, los Regidores, los Síndicos, los curas párrocos y dos de los mayores pudientes de la anteiglesia. Su objetivo era, además de la practicidad, acabar con los abusos que se cometían tanto en la solicitud como en la concesión de auxilios. En 1906 se creó la Junta Municipal de Caridad, compuesta por el Alcalde-Presidente, dos concejales, el cura-párroco de San Vicente y tres vecinos de los diez que pagasen mayor cuota de suscripción voluntaria. Su objetivo era auxiliar a los pobres  con residencia en la anteiglesia, al menos de ocho años, buscándoles trabajo y elevando su nivel moral por cuantos medios estuviesen a su alcance. En 1908 se constituye la Junta Local de Protección a la Infancia y Extirpación de la Mendicidad constituida por el Cura Párroco, el médico titular, el Juez Municipal, el maestro y maestra de primera enseñanza, dos padres de familia y un obrero. En 1916 se estableció  la Junta de Beneficencia Domiciliaria que pretendía atender a los desvalidos del municipio en sus propios hogares bajo ciertas condiciones (carecer de bienes, ser notoriamente pobres y no tener parientes en situación de atenderles). En esta misma indicaremos que, en 1932, se creó la Junta de Protección a obreros sin trabajo. Añadiremos, por último, además de aportaciones en metálico y trabajos de infraestructura, la construcción del Hospital-Asilo de Róntegui (1902). Alojaba, además, la Casa de Maternidad y el Manicomio. En 1928, ante la reducción de algunas de sus funciones, añadirá otras nuevas como enfermería de epidemiados, albergue nocturno para pobres transeúntes y celdas para dementes pobres.

Junto a la preocupación municipal, la iniciativa privada. Destacan dos de ellas: la de Antonio Miranda y la de la empresa AHV. El primero dispuso en su testamento (1910) que el remanente de su herencia se invirtiera en la instalación y dotación de un asilo para ancianos pobres de la anteiglesia. La Junta directiva la constituían siete miembros: el párroco de San Vicente (como Presidente) y siete vocales (entre ellos el Alcalde; el resto nombrados por el albaceas). Sus estatutos fueron aprobados el 1 de septiembre de 1911[39]. La preocupación “social” de la empresa AHV[40] se plasma desde sus inicios: tres escuelas de instrucción primaria para sus obreros empleados, dos escuelas de artes y oficios, dos hospitales especiales, una capilla privada (Capilla de Carmen del Desierto) y la promoción de numerosas viviendas. Todo ello, aunque efectivo, no dejaba de tener una finalidad de control del mundo obrero de la propia empresa. Igualmente los Ybarra abrieron una escuela gestionada por la Sociedad de Socorros de la fábrica del Carmen (atendida por las Hijas de la Cruz al igual que lo hacían con el cuarto de socorro y el hospital con seis camas de la fábrica).

 

[1] Esta “peste” incidirá con especial dureza en el barrio obrero del Desierto (58% del total de afectados) quedando aislados los barrios rurales. Desde el 6 de octubre al 18 de noviembre fueron afectados por la epidemia 374 barakaldeses, de los cuales falleció un total de 114 personas.

[2] Afectó a la anteiglesia desde el 25 de agosto hasta el 22 de octubre. Las defunciones provocadas por la peste fueron 57.

[3] IBÁÑEZ, M.: Barakaldo, DFB, 1994, pp. 136-137

[4] GONZÁLEZ UGARTE, M.E.: “Mortalidad e industrialización en el País Vasco. Vizcaya, 1860-1939” en Boletín de la Asociación de Demografía Histórica, XII, 1, pp. 35-53.

[5] PÉREZ CASTROVIEJO, P.: PÉREZ, P.: “Niveles de Bienestar de la población minera vizcaina. Factores que contribuyeron al descenso de la mortalidad, 1876-1936” p.10.

[6] IBÁÑEZ, M.: Barakaldo, DFB, 1994, p.77

[7] En el TOTAL se incluyen las hectáreas de Trigo, Maíz y Otros

[8] IBÁÑEZ, M.: Barakaldo, DFB, 1994, pp. 77 y 81. h=hectolitro. La media fanega vizcaína equivalía a 28, 46 litros. Respecto a la cántara vizcaína, Joseba Agirreazkuenaga aplica 16 litros.

[9] Se trata de dos enfermedades originadas por hongos diferentes, que actúan de forma diversa y que producen daños bien diferenciados y diferenciables. El mildiu está provocado por un hongo llamado plasmapora viticola. El oídio (también conocido como polvillo o cenizo), por el uncinula necátor.

[10] IBÁÑEZ, M.: Barakaldo, DFB, 1994, p.88

[11] Juan CORDÓN: “Pastoreo en los montes de Triano” en ETNIKER, 1987, Diciembre. pp.107-108

[12] IBÁÑEZ, M.: Barakaldo, DFB, 1994, p.144

[13] Su propietario era José Mª de Escauriza (mayor propietario agrícola de la anteiglesia. Parece alquilada a Lorenzo de Latorre desde una fecha próxima a 1860, se incluye en el censo de riqueza territorial de 1867 pero no aparece en 1877. RUZAFA, R.: “Resistencias y colaboraciones…p. 123.

[14] VILLAR, JE.: “Sectores productivos, empresas y patrimonio histórico de la industrialización de Barakaldo” en ARBELA 1998, Barakaldo, p. 15

[15] IBÁÑEZ, M.: Barakaldo, DFB, 1994, p.150 y siguientes para los cuadros.

[16] VILLAR, JE.: “Sectores productivos, empresas y patrimonio histórico de la industrialización de Barakaldo” en ARBELA 1998, Barakaldo, pp. 18-20

[17] PÉREZ CASTROVIEJO, PM.: “Cambios socio-laborales y niveles de vida durante la industrialización” en ARBELA 1998, Barakaldo, p.51.

[18] IBÁÑEZ, M.: Barakaldo, DFB, 1994, p.152

[19] Dice EL NOTICIERO BILBAINO el 4 de abril de 1889: “Es escandalosa, inmoral y sobre todo antihigiénica, la aglomeración de habitantes en las casas de este barro por la escasez y carestía de las viviendas. Los primeros arrendatarios alquilan por ejemplo una habitación por veinte pesetas al mes y por no poder satisfacerlo admiten dos o más posaderos. A los primeros les cobran mensualmente dos duros (por cuidarles la comida, la ropa y darles cama); con los segundos comparten la renta, de suerte que hay habitaciones compuestas de tres o cuatro piezas pequeñas donde viven diez, doce y más seres vivientes. Así es que este barrio está continuamente infestado de viruelas, difteria y otras enfermedades infecciosas y contagiosas”.

[20] Un desarrollo más amplio de esta problemática en OLABUENAGA, M.: “Barakaldo siglo XX: la ciudad fabril” en ARBELA, 2003, Barakaldo, pp. 27-34.

[21] “EL GALINDO”, 16-3-1925. En el Noticiero Bilbaino del 7 de marzo de 1889 se dice que “se trató del emplazamiento de las escuelas y el sr. Arquitecto D. Casto Zabala le señaló uno situado en el frontón actual propiedad del señor Begoña”.

[22] PÉREZ CASTROVIEJO, PM.: “Cambios socio-laborales y niveles de vida durante la industrialización” en ARBELA 1998, Barakaldo, pp.51-52.

[23] IBÁÑEZ , M.: Barakaldo, DFB, 1994, p.175

[24] Esta Asociación estuvo presidida por doña Rafaela de Ybarra. Su objetivo estuvo centrado en la asistencia a las familias pobres tanto monetaria como con diversos productos.

[25] IBÁÑEZ, M.: Barakaldo, DFB, 1994, p.161

[26] IBÁÑEZ, M.: Barakaldo, DFB, 1994, p.174

[27] RUZAFA, R.: “Los patronos levantaron se Baracaldo: el sentido de un crecimiento urbano antes, durante y después de la Restauración” en Eusko Ikaskuntza, Cuadernos de Sección: Historia-Geografía 21 (1993), pp. 287-300.

[28] PÉREZ DE LA PEÑA, G.: “Urbanismo y Arquitectura en Barakaldo entre 1855-1960” en ARBELA 1998, Barakaldo, p.43

[29] INSTITUTO POLITÉCNICO DE BARAKALDO. ”Vivienda obrera en el último tercio del s. XIX: el caso de Baracaldo”.V.I. Estudio, p. 75 (Mecanografiado e inédito). 1986.

[30] El Noticiero Bilbaino, 4 de abril de 1889

[31] NOVO, P.: “Agua potable a domicilio. ¿Una innovación? Los municipios de la Ría del Nervión en la transición del siglo XIX al XX” en SCRIPTA NOVA, Universidad de Barcelona, nº 69 (37) 2000.

[32] Estos caseríos básicamente estaban ubicados en Alday, Amézaga Cariga, Cruces, Gorostiza, Larrazabal, El Llano, El Regato, Ugarte, Urcullu y Zuazo.

[33] SIMÓN, P.: “San Vicente de Barakaldo”. BBK, Bilbao, 2001, p.248, nota 251.

[34] Constituyen el primer antecedente de las casas baratas, construidas en los años veinte, una extraordinaria conquista de la clase obrera vasca y que tanta trascendencia tuvieron en el devenir histórico de la vivienda obrera de Bizkaia antes de la guerra civil. Las casas formaban parte de un conjunto residencial y fabril más amplio que comprendía un extenso parque con un palacete central, talleres, oficinas, cine e instalaciones deportivas, todo ello desaparecido.

[35] VILLAR, E.: “La primera ciudad-jardín se derrumba”. Herriak, Bizkaia.

[36] El Reglamento es conjunto para los municipios de Barakaldo, Sestao, Portugalete, Santurce, San Julián de Musques, Galdames, San Salvador del Valle y Abanto y Ciérvana. Imprenta Provincial, Bilbao 1886.

[37] A final de siglo había en Barakaldo, al menos, dos prostíbulos: uno en el barrio de Zaballa (dirigido por Viviana Segura) y el otro en el barrio de Larrea (regentado por Leonor Pérez). IBÁÑEZ, M.: Barakaldo, DFB, 1994, p.185, nota 13.

[38] IBÁÑEZ, M.: Barakaldo, DFB, 1994, p.185

[39] A.M.B. A.13.2. Los candidatos debían tener más de 55 años, demostrar ser vecinos de Barakaldo y ser notoria su pobreza.

[40] Aunque no son propiamente una actividad benéfico-asistencial, sí debemos anotar la fundación por algunas empresas de “cooperativas de consumo” en las que se vendían artículos de primera necesidad a las familias obreras a precios inferiores a los del mercado. Destaquemos las de AHB en 1884 y de la Vizcaya en 1887.

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