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Cargaderos y cantilevers

Cargaderos y cantilevers

Los cargaderos que jalonaron la Ría de Bilbao hasta su desembocadura en El Abra y, en cantilever, la costa hasta Castro Urdiales, suponían el punto final de una cadena productiva integrada tanto por los medios de extracción y tratamiento (lavaderos, hornos de calcinación) como por el sistema de transporte terrestre (planos inclinados, tranvías aéreos y ferrocarriles). Su función fue la de embarcar el mineral de hierro vizcaina, fundamentalmente por el puerto de Bilbao y secundariamente por el de Castro Urdiales y la costa aneja, para su exportación hacia las factorías siderúrgicas europeas. Casi todos ellos, salvo los cantilever, eran plataformas de madera creosotada o de hormigón, a modo de palafitos, ancladas en el fondo de la Ría, sobre las que se elevaban castilletes por donde las vagonetas deslizaban el mineral hacia la bodega de los barcos.

A mediados del siglo XX algunos incorporan cintas transportadoras que multiplican su rendimiento como exige el aumento de capacidad de los barcos.

A mar abierto, los buques debían situarse alejados de los acantilados; entonces se hizo necesario el montaje de puentes cargadores o cantilever, con planchada reticular de malla triangular, sustentados sobre sillería cimentada y erigidos sobre el mar.

 

Cargaderos en la Ría de Bilbao

A medida que se fue incrementando la capacidad de los buques, se hizo imprescindible solucionar el problema de la carga o embarque, proveyéndose la Diputación y las empresas extranjeras de cargaderos. La margen izquierda de Ría de Bilbao estuvo salpicada por 15 embarcaderos con 23 cargaderos o dropps, explotados por nueve sociedades diferentes, casi todas ferroviarias, con una capacidad total de carga que alcanzaría unos 10 millones de t anuales, aunque la capacidad exportadora no llegó a 6 millones de t, reducidas posteriormente por los efectos de la decadencia de la minería a partir de 1915. Comenzaremos a tratarlos aguas arriba para ir descendiendo hasta la desembocadura.

 

Relación histórica entre la Ría de Bilbao, la costa castreña y su hinterland minero

Primitivo sistema de carga del mineral, a partir del embarcadero de Dícido (1883) Cargaderos de Olabeaga.- Entre Zorrotza y Olabeaga se encontraban los cargaderos de San Mamés. Llegaron a existir unos ocho, pero fueron quedando obsoletos, sustituidos por otros más recientes. El denominado propiamente Euskalduna u Olabeaga lo construyó en 1894 el Ferrocarril de Bilbao a Portugalete, cargando 1.500 t diarias, transportado desde las minas del Morro. San Luis, Gustavo, Josefa, María la Chica y Abandonada. El de Chávarri y Gandarias fue propiedad de esta compañía y construido el mismo año, cargando su único dropp 1.000 t, procedentes de las minas de Ollargan y El Morro, transportadas por este mismo ferrocarril. Estaba situado en los muelles de Olabeaga, algunos metros más arriba del cargadero de la Mina Primitiva. El primero de estos cargaderos fue construido en madera creosotada, siendo desmantelado en 1920 para hacer otro nuevo de hormigón armado, sustituyéndose las vagonetas por cintas transportadoras.

 

Cargadero de la Mina Primitiva

Construido en 1881, disponía de un solo embarcadero, para cargar mineral de la mina Primitiva, en el barrio de Arraiz (Kastrexana), mediante un tranvía aéreo monocable de 2.743m de longitud.

 

Cargadero del Kadagua o del muelle de Zorroza

Levantado en 1896 por el Ferrocarril del Cadagua, más adelante Ferrocarril Santander-Bilbao, en el mismo barrio pero ya cerca de la confluencia del precitado río con la Ría. Su capacidad fue de 1.250 t diarias, por medio del cual se embarcaban los minerales de los yacimientos de Zaramillo y Alonsotegi.

 

Cargadero de la Luchana Mining

Fue cedido a la Luchana Mining, concesionaria del ferrocarril de El Regato, para embarcar los minerales de El Regato y el arroyo del Cuadro. Contaba con un solo embarcaderocon una capacidad de carga de 1.800 t. diarias, ubicado entre las instalaciones de la Franco-Belga y la Orconera. En 1928 fue adquirido por AHV, que lo utilizó para el transporte de carbonatos y calizas hasta la guerra civil, desmantelándose en 1940 definitivamente la línea y su cargadero.

 

Cargaderos de Triano

En el Desierto (Sestao), propiedad de la Diputación de Vizcaya, quien lo construyó con su ferrocarril en 1865. Situado en la confluencia de la Ría con el Galindo, en los muelles de San Nicolás. Llegó a contar con 7 dropps, cada uno con capacidad de cargar 1.250 t de mineral de hierro, procedente de muchas minas del gran yacimiento de Triano.

 

Cargadero de Galdames

Fue explotado por la Bilbao River and Cantabrian Railway, que instaló 4 dropps en 1871. La Sociedad Española de Fabricaciones Nitrogenadas, S.A., Sefanitro, fundada en 1941 e inaugurada en 1950, lo sustituyó por un cargadero de hormigón armado, destinado al embarque de productos nitrogenados.

Patrimonio material e inmaterial de la cuenca minera…

Cada uno tenía capacidad para cargar 1.000 t diarias de mineral76.

Hubo otros puntos colaterales de embarque, como el del río Kada gua afluente de la Ría, donde estuvo situado el lugar denominado El Puerto, aguas abajo de Kastrexana. Y también en el muelle de Marzana78 y en el de Urazurrutia. Todos estos puntos pertenecientes a la jurisdicción municipal de Bilbao. El escaso calado de la Ría convirtió en imposible la tarea de instalar cargaderos y la navegación de embarcaciones, pero se instalaron unas tolvas o vertederas que realizaba análogas funciones a pequeña escala. Estas vertederas se utilizaron para cargar el mineral en gabarras, transportado desde allí.

 

Cantilevers de la costa cantábrica oriental

Además de los precitados cargaderos hubo compañías que optaron por acercar el mineral a la costa, debido a la situación de sus minas cerca del mar u orientadas hacia el mismo, ya que los barcos no tenían que pagar ni esperar para entrar en la Ría. Sin embargo, la existencia de acantilados convertía en una labor difícil encontrar un buen lugar para cargar con malas condiciones meteorológicas. La solución adoptada fue el sistema de cantilever que consistía en construir en los mismos acantilados estructuras de mampostería sobre la que se asentaban pasarelas metálicas bajo las cuales se situaban los barcos para cargar.

Según Fernando Pedro Pérez hubo cuatro cargaderos en Portugalete, servidos por el ferrocarril de Galdames. Aguas arriba, ya en Sestao, otros ocho cargaderos, encontrándose tres en el espacio que ocupa La Naval, en el hoy conocido como Muelle de Fundición. Otros dos situados en el Muelle de La Mudela, dentro de la antigua empresa AHV.  Los tres restantes se encontraban en La Punta, dos tras el actual pabellón de remo del Kaiku, quedando aún parte de uno de ellos. Todos los cargaderos de Sestaron eran abastecidos por el ferrocarril de Triano.

Los seis cargaderos cantilever de la costa de Castro Urdiales, en 1900

El voladizo o cargadero de El Castillo (Pobeña)

Este cargadero costero fue el primero y único de los construidos en Bizkaia para embarcar mineral de hierro a mar abierto. Se inauguró en 1882, construido en voladizo a instancias de la Cía. José Mac Lennan de Minas, utilizando el precitado y corto ferrocarril costero. Al comienzo la carga era conducida desde los  depósitos hasta las vertederas por medio de vagonetas impulsadas a mano. Pero en 1908 se instaló una cinta transportadora en dos pisos, aunque su fondeadero siempre tuvo problemas de calado. Estuvo en funcionamiento hasta 1963, año en el que se paralizó la actividad minera en esa zona. Sus restos fueron destruidos por un temporal en 2008.

Cantilever de El Piquillo o Rebombal (Ontón)

Proyectado en 1895 fue el mayor de todos, ya que tenía una longitud de 120 m y un voladizo de 65 m que le confería 22 m de altura sobre el nivel del mar con mareas bajas.

Estaba destinado al mineral de las minas Josefa y Galerna, que transportaba el ferrocarril Kobaron-Ontón. Hacia 1955 se le instaló una cinta que transportaba 2.000 t por hora. Su vertedera móvil, de 25 m de longitud, se modernizó en 1954, permaneciendo en activo hasta finales de los sesenta.

Durante sus últimos años se quitaron los railes, asfaltándose la caja y el transporte de mineral se realizó en camiones. Este cargadero fue destruido por una galerna en 1985.

Embarcadero de Millo

También en Ontón, el de Millo no era un cargadero propiamente dicho, sino un original artefacto de funcionamiento automático, consistente en un sistema de dos vías de raíles submarinos que, al llegar al nivel del buque, volcaba sobre cubierta. El embarcadero estuvo situado en los terrenos hoy ocupados por la fábrica.

Cantilever de La Tejilla o Saltacaballo

Comenzó a funcionar en 1888 en la ensenada de La Tejilla, en la costa de Ontón y al abrigo de la punta Lamie. Pertenecía a la Cía. Minera de Setares, y durante medio siglo cargó todo el mineral de los cotos de Setares, Saltacaballo y de la mina encartada Sorpresa81. Constaba de un puente de acero apoyado sobre una pilastra con 62,4 m de longitud total y su vuelo sobresalía 28,9 m, a una altura de 11 m sobre el nivel de la pleamar, dotado con una cinta transportadora desde 1911 ya mecanizado completamente en 1929. Ubicado en un acantilado de más de 70 m de altura, la gran profundidad de las aguas circundantes permitía la carga de buques de hasta 5.000 t. Volado por las tropas republicanas en retirada en 1937, fue reconstruido y destruido en 1944 durante la Segunda Guerra Mundial82. Como los precedentes, también se transportó el mineral en camiones durante sus últimos años.

Cantilever de Castro-Alén

Inaugurado en 1895, estaba situado en el mismo puerto de Castro y pertenecía al ferrocarril del mismo nombre. Se apoyaba sobre el muelle y su voladizo de 36 m sobre una pila baja de sillería y un pilar metálico. Lo utilizaban barcos de unas 3.000 t, a 7 m sobre el nivel del mar y de poco calado. Volado durante la Guerra Civil, fue recuperado con un pilar de hormigón. Este cargadero de San Guillén, sobre las peñas del antiguo fortín, funcionó hasta su desguace en 1961, para levantar en su lugar una fábrica de hielo.

Cantilever de Urdiales 1

Fue inaugurado por el ferrocarril Castro-Traslaviña en 1898 en la ensenada de Urdiales (Ostendi) y lugar de Punta Pepina o Rabanal; de unos 65 m de longitud total y 36 m de voladizo, apoyado en tierra firme con una importante obra de mampostería. Sobre su tablero discurrían directamente las vías, y su altura de 15,5 m sobre el nivel del mar le permitía cargar buques de 7,5 m de calado y 6.600 t. Hasta el mismo llegaba mineral procedente de Galdames y Sopuerta. Este cargadero se diferenciaba del resto por tener la viga del cantiler hacia abajo. Fue clausurado en 1966 y desmantelado hacia 1970.

Cantilever de Urdiales 2

Más al interior de la ensenada y a la playa de Ostendi, a unos 200 m del anterior, existió otro cargadero de la misma empresa, de 48 m de longitud y voladizo de 28 m, con una altura de 15,5 m sobre el nivel del mar, para barcos de inferior calado.

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