Finca Munoa
El lugar de Munoa, uno de los espacios históricos de Barakaldo, aparece ya mencionado en 1569 como una de las propiedades del cercano Monasterio de Burceña y allí debieron existir hasta mediados del siglo XIX un caserío, manzanales, viñedos y huertas. Todo este terreno fue adquirido hacia 1860 por Juan Echevarria La Llana, alcalde de Bilbao, diputado en varias ocasiones y uno de los mayores propietarios de Barakaldo, quien ordenó edificar una elegante casa de campo.
En 1916 la casa pasó a manos de Rafael Echevarria Azcarate, nieto de Juan y esposo de Amalia Echevarrieta, hermana del famoso industrial Horacio Echevarrieta. El matrimonio decidió reformar completamente el palacio, encargándole la obra al arquitecto Ricardo de Bastida quien conservó el bloque original, añadiéndole una torre a cada lado y transformando el edificio en una soberbia mansión estilo Segundo Imperio Francés. A su vez, decidieron construir un garaje, una casa para portería, un caserío y un gran jardín de estilo inglés.
Toda esta finca se mantuvo en propiedad de la familia Echevarrieta hasta 2014, año en el que fue adquirida por el ayuntamiento de Barakaldo que, desde entonces, ha realizado varios estudios sobre la misma así como diversas restauraciones, especialmente en el tejado del palacio.
La Propiedad
Rafael Echevarria Azcarate y Amalia Echevarrieta Maruri
En 1916 la antigua finca y casa de Munoa pasó a propiedad del matrimonio compuesto por Rafael Echevarria Azcarate y Amalia Echevarrieta Maruri, quienes residían aun en el chalet de la familia Echevarrieta en la calle Gardoqui (Bilbao).
Rafael y Amalia compusieron una pareja de gustos refinados, amantes del arte, los viajes y el lujo que decidieron, gracias a los recursos económicos aportados por la sociedad Echevarrieta y Larrinaga que gestionaba el hermano de Amalia, Horacio Echevarrieta, reformar completamente la casa y convertirla en un sobresaliente palacio.
Con el paso de los años, el matrimonio fue formando una amplia colección de arte además de convertirse en mecenas de artistas como Paco Durrio o Valentín Dueñas quienes también recibieron la ayuda de Horacio Echevarrieta.
Años antes, en 1911, debido a la frágil salud de Rafael y buscando un mejor clima, el matrimonio había adquirido la finca de La Concepción, en Málaga, diseñada a mediados del siglo XIX por el matrimonio compuesto por Jorge Loring y Amalia Heredia. Estos crearon un hermoso jardín de estilo inglés que fue ampliado posteriormente por los Echevarria-Echevarrieta siguiendo gustos franceses, quienes además reformaron el palacio y establecieron diversas plantaciones.
Rafael y Amalia alternaron durante años su vida entre el palacio Munoa y la casa de La Concepción, pasando largas temporadas en este último, hasta que finalmente, en 1926, Rafael falleció. Amalia mantuvo la propiedad de ambas fincas hasta su muerte en 1956.
El otro protagonista. Horacio Echevarrieta Maruri
Horacio Echevarrieta Maruri era hijo de Cosme Echevarrieta Lascurain, líder del partido republicano y hombre de negocios con diversas propiedades e intereses en la industria minera.
Horacio heredó las propiedades y cargos políticos de su padre y, a través de la empresa Echevarrieta-Larrinaga, desarrolló un emporio económico que le convirtió en uno de los empresarios más importantes de la primera mitad del siglo XX. Fue industrial, banquero, político, mecenas, diplomático, fundador de periódicos…
Sus actuaciones empresariales más importantes fueron los Astilleros de Cádiz, los Saltos del Duero, la compañía Iberia-Líneas Aéreas de España, la línea 1 del metropolitano de Barcelona, la Gran Vía de Madrid, la Casa de la Prensa así como varios edificios del Ensanche de Bilbao.
Mantuvo relaciones con la realeza y fue uno de los artífices de las negociaciones que se celebraron en 1923 en Alhucemas (Marruecos) con el líder de los rifeños para liberar a los 600 soldados apresados tras el Desastre de Annual de 1921 durante las Guerras del Rif, lo que le convirtió en un personaje famoso.
Convertido en un hombre de enorme fortuna, realizó diversas construcciones, entre ellas el Palacio de Punta Begoña (Getxo). Su estrella, no obstante, comenzó a apagarse en los años 40 a causa de las deudas acumuladas en su proyecto más ambicioso, la construcción de un moderno modelo de submarinos en los Astilleros de Cádiz. Parcialmente arruinado se retiró a vivir junto a su hermana Amalia al palacio Munoa donde falleció en 1963.
Descubre el palacio
En 1916 el matrimonio Echevarria-Echevarrieta encargó al arquitecto Ricardo de Bastida la reforma del antiguo caserón heredado, quien decidió convertirlo en una mansión de estilo Segundo Imperio Francés. Para ello construyó tres nuevos elementos: dos cuerpos laterales, una escalera imperial con terraza y un elegante remate para el alero.
Interiormente reestructuró el edificio en cuatro plantas. En el sótano colocó la cocina, bodega, sala de planchas, tendederos, carboneras y almacenes que daban paso a una elegante galería para acceder al jardín; en la planta baja incluyó un vestíbulo que daba acceso a una gran escalera, además de un gran salón con órgano, salones laterales, comedor, cuarto de costura, despacho y capilla; la planta noble acogió los dormitorios de la familia así como diversos baños; finalmente en el camarote incluyó las diversas habitaciones del servicio, desvanes y roperos.
Bastida redecoró completamente todas las dependencias del palacio utilizando maderas lujosas para los empanelados, puertas, zócalos y suelos, recubriendo la parte alta de las paredes con entelados de telas adamascadas, usando ornamentación de yeso para los techos, diseñando modernos baños y fastuosas chimeneas, además de plantear una capilla en estilo neorrománico y una galería cubierta de azulejos decorativos que daba paso al jardín.
Con ello creó un espectacular palacio que la propiedad se preocupó de completar y mejorar con una sobresaliente colección de obras de arte a lo largo de los años.
Descubre el garaje
El garaje -al igual que la desaparecida portería- fue diseñado por Bastida en el mismo estilo Segundo Imperio Francés que el palacio. Para ello le dotó de tejado amansardado rematado con pizarra así como grandes ventanales en el lado que da a la calle.
El diseño interior original se alteró durante la ejecución de la obra quedando un edificio de dos plantas, con la baja dividida en dos espacios, uno para garaje y otro para taller. Para acceder a la planta superior colocó una sencilla escalera central que terminaba en un pequeño hall que daba paso a la vivienda del chófer.
Descubre el jardín
Para completar el conjunto, los Echevarria-Echevarrieta decidieron diseñar un espectacular jardín en estilo inglés construido en dos fases. En la primera, realizada sobre la finca de la casona original, se planteó un bosque denso sin apenas senderos, mientras que en la segunda, nacida gracias a una ampliación de 1918 realizada por el propio Bastida, se introdujeron senderos sinuosos que alternaban con grupos de árboles.
En total son 652 árboles y 100 arbustos de diferentes especies los que podemos apreciar hoy en día. El jardín se completó con una escultura de Nemesio Mogrobejo y otra de Valentín Dueñas, además de cuatro bancos decorados con escenas del Quijote, un gran estanque central y una balaustrada de piedra rematada con grandes jarrones.
El jardín redujo su extensión a consecuencia de dos expropiaciones realizadas en 1975 y 1988.
Esculturas
La calificación como bien cultural con la categoría de Conjunto Monumental, del Palacio Munoa, sito en Barakaldo (Bizkaia), según el decreto 41/2017 de 7 de febrero, publicado en el BOPV nº 29, viernes 10 de febrero de 2017, incluye toda la unidad edificatoria y el jardín del palacio, donde se encuentra las esculturas “Eva “del escultor Nemesio Mogrobejo y “Dama” del escultor Valentin Dueñas Zaballa.
Estas son dos desnudos femeninos del natural:
“Eva” de Nemesio Mogrobejo y Abasolo (Bilbao, 1875 – Graz, 1910)
Técnica: Bronce patina verde
Medidas: 164 x 52 x 58 cm
Firma fundidor: Mir y Ferrero Fundidores Madrid
Firmada: N Mogrobejo
Forma parte de la trilogía escultural que creo el autor. ”Eva”, ”Hero y Leandro” y “Riaveglio” y manifiesta especialmente el ideal femenino .Se trata de una armoniosa y delicada mirada al cuerpo de la mujer.
La pieza tiene su importancia al ser de las pocas que logra pasar a bronce el propio artista; labor que el bilbaíno desempeña en Barcelona, ciudad a la que acude en setiembre de 1908 para fundirla junto a otras piezas.
Los estudiosos del arte consideran a “Eva” como un importante logro, pleno de gracia y elegantes ritmos que dinamizan la mirada escultórica desde los más distintos puntos de vista.
“Dama”, de Valentín Dueñas y Zaballa (Bilbao, 1888 – Madrid, 1952)
Técnica: Piedra tallada
Medidas: 188 x 70 x 70 cm, sin peana
Firmada: Dueñas
En la exposición nacional de 1920 el escultor presento esta escultura en yeso, que luego fue adquirida en piedra por la familia Echevarrieta que la instalo en el Palacio Munoa.
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