El oficio de ferrón
El trabajo en las ferrerías se realizaba de modo continuo y sin interrupción toda la semana. Los relevos para el descanso eran cortos e incómodos. Los descansos tenían lugar desde que terminaban la forja hasta que se sacaba la nueva agoa del horno.
Llegada la hora del relevo, en el momento de extraer la agoa, el fundidor despertaba a los dos forjadores que dormían en camastros junto a las carboneras. El jornal solía ser de tres reales y la comida a cuenta del dueño de la ferrería.
El trabajo resultaba muy penoso e insoportable, debido al calor del horno, el desprendimiento de chispas incandescentes y la deficiente evacuación de los humos. Para evitar riesgos se vestían con holgados y largos blusones de lino, iduriak, que les cubría desde el cuello a los pies protegiendo la cabeza con un amplio y rígido sombreo, capela.
Imágenes de la ferrería de Mirandaola Los accidentes de trabajo producidos en las ferrerías eran de gran gravedad, golpes mortales y magullamientos en los martinetes; quemaduras ocasionadas por carbones incandescentes, heridas infectadas por hierros oxidados, trastornos respiratorios…
El trabajo en las ferrerías se realizaba de modo continuo y sin interrupción toda la semana. Los relevos para el descanso eran cortos e incómodos. Los descansos tenían lugar desde que terminaban la forja hasta que se sacaba la nueva agoa del horno.
Llegada la hora del relevo, en el momento de extraer la agoa, el fundidor despertaba a los dos forjadores que dormían en camastros junto a las carboneras. El jornal solía ser de tres reales y la comida a cuenta del dueño de la ferrería.
El trabajo resultaba muy penoso e insoportable, debido al calor del horno, el desprendimiento de chispas incandescentes y la deficiente evacuación de los humos. Para evitar riesgos se vestían con holgados y largos blusones de lino, iduriak, que les cubría desde el cuello a los pies protegiendo la cabeza con un amplio y rígido sombreo, capela.
Imágenes de la ferrería de Mirandaola Los accidentes de trabajo producidos en las ferrerías eran de gran gravedad, golpes mortales y magullamientos en los martinetes; quemaduras ocasionadas por carbones incandescentes, heridas infectadas por hierros oxidados, trastornos respiratorios…
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