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RECORRIDO HISTÓRICO 26: Hitos de la industrialización barakaldesa

RECORRIDO HISTÓRICO 26: Hitos de la industrialización barakaldesa

Viendo como vemos el entorno de la anteiglesia es difícil comprender, especialmente para las generaciones más jóvenes, no sólo el pasado más reciente sino, sobre todo, la larga trayectoria histórica de la misma. Si algunos restos de los últimos ciento cincuenta años (muebles, inmuebles y memoriales) se mantienen “mal que bien” no podemos decir lo mismo del largo período anterior. La terciarización del entorno ha sido rápida, casi violenta. No lo fue tanto la transición hacia la industrialización que marginó en escasos cincuenta años la vida agraria de la ciudad. En este recorrido queremos mostrar alguno de los hitos que marcaron este proceso. Lo hacemos basados en unas anotaciones proporcionadas por José Eugenio Villar en una charla del Seminario de Historia Local impartida en el entonces COP, hoy Berritzegune.

 

1.- El nacimiento de la moderna siderurgia vasca

A mediados del siglo XIX la siderurgia tradicional vasca (ferrerías) se encuentra en franco retroceso mientras que los métodos modernos de producción indirecta (altos hornos) tienen una lenta implantación acompañada de algunos fracasos. La adopción de técnicas modernas exigía disponer de hulla cokificada que permitía producciones mayores en los altos hornos. El alto coste de este combustible obligó a las fábricas vascas a continuar usando carbón vegetal que aunque en menor cantidad daba hierros de gran calidad.

Entre 1860 y 1880 es la gran época de la siderurgia asturiana. Las grandes plantas recién montadas de Mieres y La Felguera cebaban ya sus hornos altos con el coke producido in situ.

Pasada la segunda guerra carlista el panorama se va a modificar. Innovaciones técnicas como la aparición del convertidor de acero Bessemer y la introducción de aire caliente en el alto horno reducen drásticamente el consumo de carbón cuyo precio de importación va a bajar favorecido por las mejoras técnicas en buques y puertos que permitían una mayor capacidad de transporte. Además el sistema Bessemer necesitaba de minerales no fosfatados como las hematites vizcaínas.

Entre 1880 y 1890 la modernización y puesta en marcha de los primeros convertidores Bessemer y Martin Siemens[1] confieren a Vizcaya la capitalidad del acero español. Con ella, el País Vasco recupera una posición eminente en la industria del hierro que ya había detentado en los siglos XVII y XVIII.

 

Año[2] Producción de mineral Exportación Exportación a Gran Bretaña
1881 2.611.000 2.501.442 1.713.639
1885 3.311.000 3.295.982 2.050.185
1890 4.795.000 4.272.918 3.040.562
1895 4.621.000 4.037.057 3.006.600
1899 6.495.000 5.412.763 3.966.129

 

La vieja fábrica de Ntra. Sra. del Carmen de Barakaldo, fundada en 1854[3] por la familia Ibarra, se convierte en 1882 en la compañía Altos Hornos y Fábricas de Hierro y Acero de Bilbao (A.H.B.). A partir de este año Jose Villalonga, casado con la hija de Ibarra y punta de lanza de un importante grupo inversor catalán, consigue transformar la fábrica con la incorporación de la más moderna tecnología inglesa, cuya instalación se encarga al ingeniero E.W. Richards. Se construyeron dos nuevos hornos altos con las estufas Cowper de calentar el aire, máquinas soplantes y demás accesorios. Se derribó uno de los hornos antiguos quedando cuatro en funcionamiento (dos antiguos y los dos nuevos). En 1886 se ponen en marcha los primeros Bessemer con sus tinglados y máquinas auxiliares. Al año siguiente empiezan a funcionar los nuevos trenes reversibles con el fin de transformar el lingote de acero en carriles, etc… La construcción de las baterías de coke se retrasó hasta 1897; año en el que se levanta la primera batería con 25 hornos del sistema Semet-Solvay. Para poner este proyecto en marcha se precisó una importante masa de capital. Así, efecto, se unieron a la Casa Ibarra y Cía el Marqués de Urquijo, Jaime Girona, Juan Barat y Priou y Faustino Rodríguez con un capital de 12.500.000 pts. Repartidas en 25.000 acciones de 500 pesetas y emitiendo 25.000 obligaciones al 3% de interés. También se crearon 1.250 Cédulas de Socio-Fundador, que se repartieron entre los socios fundadores pudiendo participar de los beneficios si estos sobrepasaban el 7% del capital.

También en 1882 se constituye la Sociedad Anónima de Metalurgia y Construcciones La Vizcaya en la dársena de La Benedicta (Sestao) bajo el patrocinio de un reducido grupo de empresarios entre los que se encuentran Victor y Benigno Chavarri que conocían la tecnología belga -habían estudiado ingeniería en Lieja- lo que les inclina a formalizar un contrato con la Compañía Siderúrgica Cockerill de Seraing (Bélgica) para la construcción completa de la fábrica. En 1885 se inauguran los dos hornos altos y dos años después se inicia el montaje de las baterías de coke del sistema Carves con lo que se completaban las instalaciones de producción de lingote a la que se va a dedicar en su primera época. El proyecto fue tan pretencioso que junto a los hornos altos, se edificó un imponente castillo medieval para alojar las oficinas. A finales de la década se llevó a cabo una ampliación de las instalaciones preparándose para la producción de acero con cuatro hornos Martin Siemens, cinco hornos Robert (la patente Bessemer la tenía A.H.B. en exclusiva para España) y tres trenes de laminación.

En terrenos próximos y cedidos por La Vizcaya, se crea en 1887 La Iberia. Sucesora de la Sociedad Goitia y Cía. de Beasain (Guipuzcoa) dedicada a la fabricación de chapa y hojalata que decide trasladarse a Sestao por considerar más ventajosa la cercanía de la siderurgia vizcaína que le va a proveer de acero y sin cuyo concurso no era posible la fabricación de hojalata.

Además de estas fábricas, existía en la vega de San Francisco (Sestao) la fábrica de La Mudela. Tenía sus orígenes en la factoría fundada en 1870 por la compañía inglesa The Cantabrian. En 1879 pasa a manos de Martinez de Las Rivas que continua con la misma estrategia que sus primeros propietarios de producir lingote exclusivamente.

Otras empresas como Aurrera (1885) y Astilleros del Nervión (1888) también van a ver la luz al calor de las siderurgias ya instaladas en esta primera época.

 

2.- Altos Hornos de Vizcaya

La coincidencia de mercados inaugurará en los últimos años del siglo XIX una política de carterización y monopolización del mercado siderúrgico español por parte de A.H.B. y La Vizcaya que culminará en 1902 con el proyecto de fusión entre ambas dando lugar un año después a Altos Hornos de Vizcaya. A esta se unirá también la Compañía Anónima La Iberia, en una típica integración vertical: desde el mineral de hierro hasta el bote de conservas.

En aquel año se llegaron a producir 147.777 Tn. de lingote de acero con una plantilla de casi 6000 personas.

En 1909, siete años después de la fundación de la empresa, la siderurgia posee en gran parte el utillaje e instalaciones con que La Vizcaya y A.H.B. se habían dotado en las últimas décadas del siglo anterior. Además, se montaron nuevas centrales eléctricas en Barakaldo y Sestao, otra batería de coke, talleres de ajuste, calderería y fundición y se van reemplazando las máquinas de vapor por electromotores. También disponía de más de 50 km. de vías de ferrocarril y 20 locomotoras.

En 1913 se construyen nuevas oficinas en Barakaldo y se proyecta la ampliación de los talleres de laminación con la incorporación de un tren Blooming más potente. Pero la primera guerra mundial va a frustrar las necesidades de renovación (el tren Blooming queda retenido en Amberes mientras dura la contienda). En estos años se aumenta la producción para satisfacer la creciente demanda exterior al haber abandonado el comercio de exportación los países beligerantes.

Cuando acaba la guerra el aparato productivo se ha quedado obsoleto y las políticas proteccionistas van a dificultar la exportación. En esta época se lleva a cabo una política de compra de terrenos tanto en Barakaldo (Vega de Murrieta en 1918) como en Sestao (vieja fábrica de La Mudela en 1920).

La tendencia cambia con la política de obras públicas adoptada durante la dictadura de Primo de Rivera. Será una etapa de prosperidad vinculada a la demanda estatal que además va a permitir llevar a cabo la modernización de las instalaciones. Así, entre 1924 y  1933 se desarrolla el plan de mejoras en varios puntos de la fábrica de Barakaldo; por fin se instala el tren Blooming, puesto en marcha por la casa Davy Brothers en 1926 y un nuevo tren reversible acabador instalado por A. Thyssen al año siguiente. Para alojar a ambos se realizaron las necesarias obras de cimentación y construcción de nuevas naves. Los motores eléctricos de estos ingenios fueron abastecidos por una subestación eléctrica transformadora grupos lIgner y Ward Leonard.

Dentro del mismo plan de mejoras se construyó un nuevo taller con batería de tres hornos Siemens-Maerz, un mezclador de hierro de 600 Tn, nuevos convertidores Bessemer y hornos recalentadores para abastecer a los nuevos trenes de laminación.

Paralelamente, entre 1925 y 1928 se electrificaron los doce trenes de laminación de la fábrica de hojalata y el transporte interno entre las factorías de Baracaldo y Sestao. En esta última se levanta una nueva batería de hornos de coke, entre 1930 y 1933, con una capacidad de 1000 Tn. Con su instalación se pretendía sustituir las ocho baterías antiguas que se repartían entre las dos factorías. Alrededor de la nueva batería se construyeron los depósitos de carbón, apagadora de coke, sala de máquinas, producción y almacenaje de los derivados -sulfato amónico y benzol- y los sistemas de refrigeración de agua. En 1935 se proyecta la centralización y mecanización de los altos hornos para dejar en Sestao la cabecera de la siderurgia mecanizando el transporte y elevación a los hornos altos y modernizando soplantes (Brown Boveri y Demang), estufas y depuradora eléctrica de gases. Durante estos años se amplía el número de sociedades filiales; mediante la compra y fusión se adquieren entre otras la Sociedad Bilbaína de Maderas y Alquitranes y la Minera de Dícido.

En 1929 se llega al techo productivo (452.342 Tn) que no se recuperará hasta los años cincuenta. La crisis internacional de los años treinta coincide con el fin de la política estatal de obras públicas y una apuesta por el equilibrio presupuestario que va a afectar negativamente a la siderurgia, situación que se agrava con la guerra civil. En A.H.V. se reducen a dos los turnos de trabajo. A partir de entonces la intervención del Estado va a ser decisiva, tanto por la política general de autarquía, como por las imposiciones en el sector siderúrgico.

Entre los años 40 y 50 AHV tiene una rápida expansión en toda España por medio de la creación, absorción o participación de empresas filiales. En total son alrededor de treinta compañías de diferentes sectores entre las que destaca Altos Hornos del Mediterráneo en Sagunto.

 mediados de los años cincuenta comienza una propuesta de modernización con la instalación de dos nuevas baterías de coke de 15 hornos cada una, una planta de sinterización de minerales en la vega de San Francisco, ampliación y reforma de los convertidores de acero, un nuevo tren continuo de procedencia alemana (Blooming-Slabbing) además de la definitiva concentración en Sestao, en una única planta, de sus hornos altos, capacitándolos para una producción media diaria de unas 1600 Tn.

En 1959 se llegará al tope laboral con 16.678 empleados.

En 1964 la United States Steel Corp., principal siderurgia privada del mundo, comienza a participar en un 25% del capital, aportando cooperación financiera y tecnológica. Desde 1968 hasta mitad de los 70 son años de estabilización y bonanza económica. En 1969, con la nueva fábrica de Ansío ya funcionando, se alcanza una capacidad de producción de cerca de 3 millones de toneladas de productos transformados y en 1973 se adquiere la totalidad de las acciones de Laminaciones de Lesaca, S.A.. La crisis de los años posteriores afectarían profundamente a AHV acogiéndose en_1984,al Plan de Reindustrialización, fruto del cual son las nuevas instalaciones puestas en funcionamiento en1986-88: acería, colada continua, tren de bandas en caliente…

En 1990 se cierra la siderurgia integral y en 1995 comienza su andadura la CBS.

 

3.- La Sociedad Anónima Echevarría

La vieja fábrica de Echevarría- Santa Águeda enlaza con la tradición de la siderurgia vasca puesto que en ese mismo lugar hubo una ferrería hasta que en 1862 fue remplazada por la factoría de Puerto Rico, fundada por iniciativa de Facundo Chalbaud. Esta dispuso de horno alto al carbón vegetal, hornos de reverbero y un tren de laminación además de la mano de obra formada por 124 empleados.

En 1890 se forma la Sociedad Santa Águeda dedicada a la trefilación y galvanización de alambres de hierro gris, puntas y tachuelas. A partir de entonces la fábrica empieza a expandirse por ambas márgenes del rio Cadagua. En 1902 la fábrica pasa a manos de Federico Echevarría y en 1920 se forma la Sociedad Anónima Echevarría.

Pocos años antes se montó un horno alto al coke. Su funcionamiento resultó un fracaso y hubo que volver a los viejos hornos de carbón vegetal hasta que en los años veinte se instalan los dos hornos definitivos y las primeras baterías de coke según proyecto de la Sociedad Les Fous Lecocq. Los hornos eran era de ladrillo refractario reforzado por cinchas metálicas. Hasta los años treinta no se revisten con coraza metálica.

En los años cuarenta se montan los hornos n° 4 y n° 5 en sustitución de los construidos veinte años antes pero conservando muchas de sus características, incluida su capacidad de producción.

En los años cincuenta se instaló el sistema de depuración húmeda de gases así como el eiectrofiltro para depurar los gases del horno y se cambian las viejas baterías de coke por otras nuevas. La última remodelación de los hornos se llevó a cabo en 1976 y dejaron de funcionar en 1987.

 

4.- ERCROSS

En las últimas décadas del XIX, pequeñas fábricas dedicadas a la producción de dinamita para el sector minero proliferaron en toda la cuenca minera vizcaína. Aparte de los explosivos, las primeras industrias químicas instaladas en la Margen Izquierda se van a levantar fundamentalmente en el barrio baracaldés de Lutxana cuyo entorno natural y modo de vida rural tradicional van a verse modificados a la vez que se transforma en un barrio de clara proyección industrial.

Situado en el área de influencia del Puerto Industrial -los 6,3 kilómetros de la Ría que van desde la curva de Elorrieta hasta su desembocadura- el emplazamiento del barrio fue determinante y razón fundamental por la que se convirtió en lugar de acogida de grandes plantas químicas y de terminales de los ferrocarriles mineros.

En los primeros años de este siglo se monta la Sociedad General de Industria y Comercio dedicada a la producción de abonos minerales (superfosfatos), aprovechando el fácil acceso al tráfico marítimo y el ácido sulfúrico producido en la fabricación de la dinamita. Sin embargo, el establecimiento cercano de los ferrocarriles mineros poco tuvo que ver con el desarrollo del sector de los superfosfatos, dado que el bajo contenido en azufre del mineral de hierro vizcaíno, que le convertía en valiosa materia prima para la fabricación de acero por el sistema Bessemer, favorecía bien poco la producción de ácido sulfúrico, reactivo fundamental de los superfosfatos.

La fábrica se empezó a montar en 1907 aunque la Sociedad había sido creada en 1903 con participación de la Sociedad Española de La Dinamita que ya disponía de otra fábrica de abonos en Elorrieta. En esta primera época, la empresa se dedicó a la fabricación de abonos minerales y superfosfatos marca Geinco. En 1913 se instaló la planta de producción de ácido sulfúrico; su puesta en funcionamiento ocasionó graves problemas de deterioro ambiental que fueron respondidos por los vecinos con protestas en la vía pública reclamando la desaparición de dicha planta por temor a los gases hiponítricos que desprendía. El Ayuntamiento, no obstante, accedió a dar el visto bueno a dicha instalación «siempre y cuando fueran retenidos los gases y se procurase reducir al mínimo, en cantidad y tiempo la imprescindible fuga de los mismos».

En 1927 la fábrica es absorbida por la Unión Española de Explosivos que en 1970 pasará a integrar el grupo de Unión de Explosivos Río Tinto S.A. ampliando la gama productiva con nuevos tipos de fertilizantes. A finales de los años ochenta entra en Fertilizantes Españoles (FESA-) del grupo ERCROS, razón social bajo la cual se cierra la fábrica de manera definitiva en 1992.

La nave de almacenamiento y maduración de fosfatos de Fesa-Ercros está considerada como el ejemplo más sofisticado de estructura de madera -cerchas y soportes- de todo el Estado. Hasta 1991 existió en Cáceres otro edificio de usos y características similares propiedad de la misma empresa.

La nave se ubica junto al cauce del Cadagua y un muelle propio donde atracaban los barcos con fosfatos provenientes del Sahara Occidental (Bucraa), Sinaí, Tampa… La materia prima recién llegada se almacenaba en las crujías más próximas al muelle, en espera de su tratamiento con ácido sulfúrico, mientras el resto de su espacio interior se reservaba a la maduración del producto resultante o superfosfatos.

El edificio que ocupa más de 10.000 m2 está dividido en diez crujías, ocho de las cuales se construyeron entre 1909 y 1912 y las dos restantes en 1932. Las crujías, de 13 m. de luz y 80 de largo cada una, están separadas por hileras de 16 pilares de madera de gran calidad (pinotea) y en perfecto estado de conservación que soportan complejas cerchas del mismo material mediante capiteles-zapata y llamativas tornapuntas que unen directamente los pilares con los pares de las cerchas.

Cada crujía dispone de diversos pasillos aéreos por las que circulaban vagonetas manuales que transportaban el abono en el interior de la nave. Las uniones y encepados entre los pasillos y los tirantes sobre los que van apoyados conforman un entramado de madera de llamativa celosía. La originalidad del sistema y del material constructivo utilizado y la amable percepción del espacio escénico creado en su interior confieren a la nave una indudable singularidad, alejándose en cierto modo de la monumentalidad característica de la arquitectura industrial pese a las colosales dimensiones que el edificio posee. En 1995 le fue incoado expediente de Bien Cultural Calificado (monumento histórico) por parte de la Consejería de Cultura del Gobierno Vasco.

 

5.- La Central Térmica de Burceña

Fue construida en 1907 en virtud de un contrato entre la Sociedad Hidroeléctrica Ibérica y la Sociedad de Tranvías y Electricidad de Bilbao. Sus ocho primeras calderas acuotubulares daban servicio a 3 turbinas con una potencia total de 8.000 KVA.

Veinte años después, la Hidroeléctrica Ibérica queda como única propietaria y lleva a cabo una ampliación de la Central instalando 3 nuevas calderas Babcock & Wilcox y una turbina Brown Boveri de 12.500 KVA en un nuevo edificio que combinaba soportes metálicos y de hormigón, con una imagen externa de macizos y huecos siguiendo el proyecto del arquitecto Federico de Ugalde (él mismo había realizado en 1907 la fábrica de harinas de Molinos Vascos en Zorroza, un admirable edificio industrial situado a escasos metros de la Central y por fortuna aun en pie).

Durante los años treinta, la Compañía pensó ampliar la potencia instalada con la incorporación de un nuevo grupo. La ampliación no se pudo realizar hasta pasada la guerra civil. Durante los años 40, tras la creación de IBERDUERO se lleva por fin a cabo la remodelación construyéndose un edificio de nueva planta que albergará el grupo instalado en 1927 y otro nuevo de 16.000 KVA con tres calderas de 35 Tn/h de vapor; una vez concluido se derribaron los viejos edificios hasta entonces existentes.

El nuevo edificio se proyectó con dos naves formando una L, una para las calderas y la otra para las turbinas. En ambas la estructura de hormigón armado soporta una cubrición con cerchas metálicas y tejado a dos aguas camuflado exteriormente por frontones rectos. Los vanos de proyección vertical y los volúmenes geométricos conceden al edificio una monumentalidad y racionalidad dignas de la mejor arquitectura industrial, representativa y funcional al mismo tiempo.

Actualmente no tiene ninguna función productiva, habiéndose desmantelado los dos grupos allí instalados. Únicamente el grupo 3, montado en 1957 por General Electric en un edificio adosado al anterior, permanece en disposición de stand up.

6.- La Luchana Mining Company

En 1871 se constituye The Luchana Mining Company, de la que forman parte propietarios de minas próximas a El Regato. Un año después se otorga la concesión para la construcción del ferrocarril y en ese mismo año se inaugura el primer tramo desde Lutxana hasta El Regato. Posteriormente la compañía concesionaria adquirió las minas situadas en los montes del Cuadro y se prolongó la vía hasta ese lugar, terminándose en 1887 con los 12 km de recorrido total.

En 1889 Luchana Mining construye los primeros hornos de calcinación de carbonatos iniciando a gran escala la producción de calcinados. En esta época se crean los poblados mineros de Arnabal, La Gorriga y Las Barrietas, hoy desaparecidos.

En 1928, A.H.V. compra la compañía ya deficitaria y cede la explotación a Retolaza que va a combinar la extracción de carbonatos y de calizas hasta la guerra civil. En los años 40 se abandona y desmantela definitivamente la línea.

El ferrocarril partía de la Torre de Lutxana y tras cruzar el barrio (Sefanitro en la actualidad) entraba por Retuerto en el valle de El Regato.

Desde Retuerto, la caja del ferrocarril es perfectamente reconocible así como los viaductos de Bengolea. Después está parcialmente aprovechado por la carretera que hubo de construirse en 1944 al quedar inundada la antigua a causa del embalse de Sefanitro. Cerca de la estación de El Regato cuyo edificio ha desaparecido recientemente, existen restos de puertos-cargaderos.

 

Principales ferrocarriles ordinarios en las áreas mineras 1897[4]
Línea y Compañía Fecha Km Ancho
Desierto a Musques o Triano (Diputacion) 1865 12,876 1,66
Playa de Sestao-Galdames (Bilbao River) 1876 22,366 1,14
Luchana-Orconera (Orconera) 1877 12,000 1,00
Desierto-Triano (Franco-Belga) 1880 08,495 1,00
Luchana-El Regato (Luchana Mining) 1887 12,200 1,20
Bilbao-Portugalete, ramales de Cantalojas y Triano 1888 12,876 1,65
Bilbao-Valmaseda (FF.CC. Cadagua) 1890 33,409 1,00

 

La prolongación de la línea hasta los montes del Cuadro presentó bastantes dificultades, puesto que había de salvar una distancia de 3.100 mts con una diferencia de nivel de 251 mts. Esto obligó a establecer un plano inclinado entre la estación de El Regato y la mina Juliana con dos secciones diferenciadas que suman un total de 892 mts. Parte del plano está ocupado en la actualidad por la carretera que da acceso al pantano de Oiola, tramo junto al que se encuentran dos cargaderos de caliza. Desde la cabeza del plano superior (bastante bien conservado) en Amabal, partía el segundo tramo del ferrocarril que con una distancia de 2.745 mts llegaba hasta las minas Manuelas y Pickuy en término de Ortuella. En esta zona se encuentran restos de planos, lavaderos, un horno de calcinación y balsas de decantación.

 

7.- Sefanitro

En 1941 y como respuesta a la necesidad de fertilizantes nitrogenados para aumentar las cosechas agrícolas en un país desabastecido y con una economía fundamentalmente agraria devastada por la guerra, se constituye en Bilbao, la Sociedad Española de Fabricaciones Nitrogenadas, SEFANITRO S. A. El capital social de la nueva empresa estaba repartido entre AHV y los Bancos de Bilbao, Vizcaya y Urquijo.

Para su instalación se pensó, inicialmente, en unos terrenos que AHV poseía en la vega de San Francisco en Sestao o en la vega de Galindo, pero finalmente se decidieron por situada en Lutxana, ocupando parte de los terrenos de la antigua Luchana Mining, adquiridos previamente por AHV. El terreno total ocupado por la nueva empresa era de 194.123 m2. Sefanitro logró ser declarada «Empresa de Interés Nacional» en 1941, consiguiendo, entre otras prerrogativas, la de tener derecho a expropiar aquellos terrenos que considerase necesarios para su ubicación. Esto hace que surja un movimiento de oposición vecinal entre los propietarios de los terrenos afectados. Poco pudieron hacer los vecinos ante el apoyo del régimen político vigente a la nueva empresa.

En 1943 se iniciaron los trabajos de construcción. La situación bélica internacional (2° guerra mundial) retrasó la finalización de las obras.

El 21 de junio de 1950, el General Franco, inauguró las instalaciones que comenzaron su actividad en septiembre de ese mismo año.

La nueva empresa se dedica a la obtención de sulfato amónico con base de ácido sulfúrico fabricado en la propia factoría, mediante la tostación de piritas y utilizando el gas de las baterías traído desde AHV.

En 1958 se produce la segunda visita de Franco. En dicho año la producción de sulfato amónico alcanza 110.000 Tn. con una facturación de 330 millones de pts. anuales y una plantilla de 1.035 trabajadores. Sefanitro construyó además el pantano de Gorostiza y 250 viviendas sociales.

Durante los años siguientes, la empresa amplía su actividad industrial, amparándose de nuevo en el proteccionismo del régimen político que considera a la empresa «Modelo de Seguridad Social».

En 1972, llegó a un acuerdo con AHV por el que la Sociedad dejaba de suministrar el gas necesario, paralizando la producción de amoniaco, que sería producido por una nueva empresa.

Dos años después se amplía la planta de ácido nítrico y se termina la planta de nitrato amónico cálcico. Al mismo tiempo se pretende edificar una planta de amoniaco que va a suscitar una masiva reacción en contra, por parte de los vecinos, quienes durante muchos años llevaban soportando altos niveles de contaminación producidos por la empresa. Tras una larga campaña de movilización popular, que culminó con una gran manifestación en las calles de Barakaldo, el Ayuntamiento de Barakaldo denegó el permiso de construcción de la planta de amoniaco.

Al cabo de un año, el Ayuntamiento, que paulatinamente había ido cediendo a la presión de los trabajadores y de la dirección de la empresa, reconsideró su decisión y, en 1977, dio luz verde al proyecto de la planta de amoniaco. No obstante los costes de instalación se dispararon y la empresa fue incapaz de acometer el proyecto que finalmente fue vendido a la empresa yugoslava HIP.

Sefanitro renunciaba así a obtener amoniaco en sus propias instalaciones, pero en 1979 inició gestiones para construir una nueva planta de ácido sulfúrico en sus terrenos de Lutxana, con la sociedad Rontealde. Dicho proyecto fue aprobado por el Ayuntamiento de Barakaldo, no sin oposición vecinal. Actualmente (2016) todo el complejo está desmantelado.

 

8.- La «Colonia Industrial” de Rica Hnos (Arbuyo)

En la margen izquierda el proceso de industrialización fue un fenómeno esencialmente urbano, y en este marco se desarrollan las barriadas obreras anteriormente vistas.

Al margen de los poblados mineros, Caso excepcional de colonia industrial en nuestra zona es la Fábrica de Rica Hnos., situada en un medio rural, suficientemente alejada del espacio urbano delimitado en torno a la Ría, es el único modelo de colonia industrial que existe en la zona. Distanciado por otra parte de los modelos clásicos de colonias creadas en el siglo XIX, esta se crea en 1916, sin embargo copia en muchos aspectos sus características: autonomía económica y energética, fuertes lazos de dependencia entre el empresario paternalista y trabajador, integrando trabajo y vida privada, mano de obra barata y poco conflictiva captada del medio rural, en busca de una estabilidad laboral en este caso no conseguida como pone de manifiesto la intensa conflictividad que tuvo esta fábrica a lo largo de los años.

Tanto la fábrica, una amplia nave de estructura metálica, como las oficinas y viviendas fueron obra del arquitecto M. Mª Smith e Ibarra, que en 1916 elaboró el proyecto original, participando también en la remodelación de las viviendas a las que se añadió dos alturas en 1951, siendo esta una de sus últimas realizaciones.

El conjunto estaba integrado además por una central hidroeléctrica con presa en La Cuadra y canal de un kilómetro, en parte soterrado, edificio para economato y escuela, comedores, ermita y jardín. La Sociedad, dedicada a la fabricación de productos de yute, fue creada en 1887 por iniciativa de Joaquín y Basilio de la Rica, naturales de Tordesillas (Valladolid), lugar de procedencia de los primeros trabajadores de la fábrica, al igual que la devoción mariana venerada en la ermita.

Durante los primeros años la fábrica estaba ubicada en lráuregui, especializada en la elaboración de mechas para explosivos. En 1918 se produce el definitivo traslado a Arbuyo con la incorporación de las secciones de hilado y desde los años treinta de telares para la fabricación de sacos, suelas de alpargatas…de yute, materia prima que se importaba del Golfo de Bengala y para cuya recepción la fábrica utilizaba el ferrocarril de La Robla. En los años treinta se construyó con hormigón armado un nuevo edificio, hoy desaparecido, que alojó los telares.

Tras un periodo de crisis del sector, la fábrica se cierra en 1975. Pocos años después una nueva razón social dedicada al sector de plásticos se hizo cargo de las instalaciones.

 

[1] Un excelente artículo sobre los sistemas Bessemer y Martin-Siemens puede leerse en Antonio ESCUDERO “Minería e industrialización de Vizcaya” pp. 3-10

[2] Manuel GONZALEZ PORTILLA en “Población de la zona minera y la ría de Bilbao en el siglo XIX”. Mecanografiado, p. 22

[3] Se construyeron, además de la fábrica, diques capaces de recibir buques de bastante peso, abaratando el transporte de carbón por vía marítima y, con ello, el precio del lingote producido. Manuel GONZALEZ PORTILLA en “Población de la zona minera y la ría de Bilbao en el siglo XIX”. Mecanografiado, p. 20.

[4] Esmeralda GONZÁLEZ “De los tajos a los embarcaderos” p.86

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