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El Euskera en Barakaldo

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Aitzol Altuna Enzunza

 

EL EUSKERA EN BARAKALDO EN LOS SIGLOS XVI-XVII

 

El historiador Sabino Aguirre Gandarias publicó dos juicios de los años 1504 y 1508 sobre el pleito que enfrentó a los sucesores del primer historiador de Bizkaia y reconocido banderizo Lope García de Salazar por la herencia del mayorazgo de San Martín de Muñatones en Muskiz, entre ellos había, entre otros, un barakaldés que necesita de traductor por ser euskaldun monolingüe (“Dos documentos inéditos sobre el euskera en Las Encartaciones lengua vulgar a fines de la edad media”, en Eusko Ikaskuntza Lingüística y Literatura, nº 10 –1990-).

Los Salazar  eran profundos conocedores de la comarca enkartada donde vivieron y dominaron durante esos años, por lo que los testimonios son aún más valiosos.

Aguirre Gandarias: “En la sala llamada Bizkaia de la Real Chancillería de Valladolid litigaron entonces sus nietos: Ochoa de Salazar, preboste de Portugalete, y su primo, también Ochoa de Salazar, hijo de Juan, quien finalmente se quedó con el solar de Muñatones.

En el primer texto, la parte del preboste Ochoa solicitó de la Audiencia, para que se pudieran recoger las declaraciones de los testigos en tierra encartada (concretamente de Bilbao, Barakaldo, Somorrostro y Karrantza), el que nombrara un receptor que conociese el euskera: «para que entienda lo que los testigos le dixieren».

En el segundo, cuatro años después, son las dos partes quienes conjuntamente lo solicitaron, con deseo de ahorrarse así un intérprete, razonando que: «los testigos que han de presentar son bascongados, que no entienden la lengua castellana».

Una situación parecida se da en otro pleito con otro barakaldés en 1513, de profesión capitán de barco- Sala Vizcaya de Valladolid: «[…] en 1513 se cursa un proceso contra 9 capitanes, todos ellos de Vizcaya, que habían dirigido a la gente del Señorío en la reciente guerra de Castilla con Navarra, presos a su retorno en la corte por hechos no especificados.

Y en orden a la probanza testifical conforman dos suplicas con tres puntos comunes al pedir que, durante el proceso que uno de ellos pudiera representar al conjunto, la recepción fuese vertida por un “vascongado” y el asunto se despachara a la mayor brevedad».

«Los capitanes eran: Pedro Ruiz de Zaldibar, Fortún García de Arteaga, Juan López de Begoña (o Eskauriza), Pedro Bélez de Belaustegi, Fortún Sánchez de Susunaga (torre de Barakaldo), Gonzalo de Ugarte, Pedro de Gondra y Martín de Barraski («Apuntes bibliográficos y documentales sobre el euskera como lengua hablada en Barakaldo» Txeru García Izagirre)-.

Juan Iñiguez de Ibargüen de la merindad de Zornotza sobre el año 1588 escribió “Crónica General Española y Sumaria de la Casa de Vizcaya, y su antigua fundación y Nobleza”. Se cree que el zornotzarra Ibargüen fue el escribiente del historiador originario de Laredo García Fernández de Cachopín, por lo que su crónica sobre Bizkaia es llamada de Ibargüen-Cachopín.

La crónica es poco rigurosa en cuanto al pasado de Bizkaia – como tantas otras de la época- , pero sí que aporta el testimonio directo de dos personas sobre hechos de los que son testigo, además de una importante recopilación de folclore, dichos, refranes (como el canto de “lelo”) o de leyendas. Gran parte de la crónica se ha perdido, incluidos muchos de los cuadernos sobre las Enkartaciones:“aquí (en Barakaldo), hablan vascuence y romance y el vascuence con unos regustos particulares, lo pronuncian con un sonido diferente a los demás pueblos comarcanos, y el romance hablan habitantes de hacia Castro Urdiales”.

 

EL PORTAVOZ DE BARAKALDO EN LAS JUNTAS GENERALES DE  BIZKAIA

 

Pero, incluso en el siglo XIX se tenía que repetir en euskera parte de la sesión para un mejor entendimiento de los asistentes. 

El 16 de septiembre de 1625 se dice sobre el portavoz o representante de Barakaldo: «Haviendose llamado por la anteiglesia de Baracaldo paresçio Antonio de Arteaga en nombre de dicha anteiglesia, y por no saber leer ni escribir conforme a lo decretado diversas vezes sobre este particular, fue espulso por incapaz y su señoria, en horden de lo que asi está decretado, mando que se execute la pena que en semejante caso esta puesta, y por agora modero en dos ducados para con el susodicho y cinco días de cárçel so pena de que se executara la pena de los cuatro ducados de los decretos precedentes…».

Por tanto, no dice que no sepa castellano, sino que no sabe escribir ni leer en ese idioma por lo que fue expulsado, multado e incluso encarcelado, aunque, algunos historiadores han creído interpretar que no hablaba castellano, idioma que ya hablaba un porcentaje de barakaldeses junto al euskera como hemos visto.

 

EL EUSKERA EN BARAKALDO EN EL SIGLO XVIII

 

Uno de los testimonio más claros de una barakaldesa euskaldun monolingüe o al menos que vivía en euskera en el municipio fabril, es del año 1712, cuando una niña de 15 años fue violada y asesinada después por su violador.

La niña se llamaba Concepción de Tellitu, era barakaldesa y huérfana, por lo que vivía con unos tíos en el barrio de San Vicente en el centro de Barakaldo. Concepción murió exclamando en euskera tres veces según una testigo que también hablaría euskera ya que era capaz de reproducir lo que gritó la niña:  Ai ene desditxadea! 

La referencia está recogida en un auto judicial del corregidor de Bizkaia, que hace mención a todo el proceso que se llevó a cabo («Apuntes bibliográficos y documentales sobre el euskera como lengua hablada en Barakaldo» Txeru García Izagirre)-.

Mikel Gorrotxategi de Euskaltzaindia recogió otro importante dato en el mismo sentido en el siglo XVIII, lo dio a conocer en Barakaldo Aldizkaria nº 3: “Casos como el del barakaldotarra Pedro de Allende Zaballa, intérprete de euskera en el ayuntamiento de Portugalete en el siglo XVIII, o Concepción de Tellitu, en el mismo siglo, ambos perfectamente documentados, no deben ser considerados hechos aislados.

Ese fino hilo de transmisión de la lengua no llegó nunca a romperse, como demuestra, aún hoy día, Juanita de Agirre, una de las últimas habitantes del barrio de Larrazabal, bajo Santa Águeda. Ellos han convivido con las nuevas generaciones que, tras aprender el euskera siendo adultos, lo han transmitido a sus hijos”. 

Por tanto, a finales del siglo XVIII en la comarca de la margen izquierda del Ibaizabal-Nervión existían euskaldunes monolingües en un número elevado que requerían mantener un funcionario como intérprete.

El cuestionario de Tomás López en 1795 que había sido mandado hacer por el primer ministro Godoy durante el reinado de Carlos IV, fue contestado por el alcalde de Barakaldo, a la sazón Silverio Joaquín de Retuerto, el cual decía de las lenguas habladas en su municipio: […] “Por estar este Pueblo situado la maior parte en una llanura y terreno fangoso, y tener inmediatos los dos ríos arriva (sic.) expresados  se careze de aguas buenas para beber, por lo que reinan en los veranos muchas tercianas aunque no malignas, y en los inviernos algunas puntas de costado, en lo demás el aire es sano y el cielo despejado, y sus naturales robustos y ágiles, la lengua común es el vascuence y castellano, aunque uno i otro mezclado y nada puro, nazen como 100 mueren 70 poco más o menos (Gabinete de manuscritos de la Biblioteca Nacional. Madrid Mss 7312, fol. 4o7- 410). Por tanto, el euskera llegó al siglo XIX muy vivo en Barakaldo ya que todo el mundo era capaz de hablarlo junto al castellano.

 

EL EUSKERA EN BARAKALDO EN EL SIGLO XIX

 

 
 

 

A principios del siglo XIX, el franciscano y conocido escritor euskaldun en euskera bizkaíno Pedro Antonio de Añibarro (Areatza 1748-Zarautz 1830) en su «Libro Becerro o noticias del Colegio Seminario de Zarauz», señala que había tenido la ocasión de recorrer varias veces «todo el territorio Vascongado de Vizcaya, Guipúzcoa y Navarra tomándose cuidado de anotar las voces diferentes que en las distintas partes se usan» (salvo los de la diócesis de Burgos).

El franciscano necesitaba saber si se hablaba mayoritariamente en euskera para predicar o enseñar catequesis en este idioma, por lo que hizo un listado de los pueblos euskaldunes que completó poco antes de su muerte en 1830.

El propio Añibarro dejaba claro que era una lista de pueblos donde el euskera era mayoritario y no de todos los pueblos de la diócesis: «Una lista- de todos los pueblos bascongados (euskaldunes) se pone abajo: de los de Bizcaya al fol. 251. D». En este listado aparecen Barakaldo y Portugalete.

 

EL PRIMER INFORME SOBRE EL RETROCESO DEL EUSKERA EN BARAKALDO

 

Según un estudio de Juan Madariaga Orbea, profesor de la UPNA y miembro de Eusko Ikaskuntza, la mayoría de la población de Bizkaia era monolingüe euskaldun en el año 1600, entorno el 87%, mientras que en 1800 la cifra bajó muy poco hasta el 83,1%. 

Sin embargo, estar cifras cayeron drásticamente tras la Primera Guerra Foral o Carlista con la supresión parcial y después total de los Fueros o sistema normativo y político heredados del Estado baskón de Nabarra.

En el año 1865 el padre Uriarte escribía al príncipe Louis Lucien Bonaparte para su famoso mapa lingüístico “Sept provinces basques”, donde aparece Euskal Herria reducida a los territorios que hoy identificamos.

El padre Uriarte respecto al euskera en las Enkartaciones (en su sentido más amplio desde el río Ibaizabal-Nervión), comentaba que se había reducido tras perder la primera gran guerra foral o carlista contra el centralismo español: 

“En Barakaldo los vecinos del Regato y Retuerto son enteramente castellanos y es muy raro que se hable el bascuence; pero en los otros cuatro que son Beurio, Burceña, Irauregui y Landaburu la gran mayoría es bascongada, porque poseen ambas lenguas». 

«En el barrio San Vicente la mayoría es castellana aunque también hay bastantes bascongados. Olaveaga y Deusto con Zorroza son también bascongados aunque se habla mucho castellano (hoy todos ellos son barrios de Bilbao). La Campa (Zorroza-Bilbao) y Las Arenas, que son tres casas, son bascongadas”.

Pero, el mismo padre Uriarte en abril de 1866 desde Bermeo tras estar en Barakaldo, dice lo siguiente: «Mui Señor mio, y de mi mayor consideración y aprecio: participo a S. A. que he estado de intento en Baracaldo, y he averiguado que en los barrios de Landaburu, y Beurco se habla mucho bascuence y en el de San Vicente también algo: pero en el barrio de Retuerto y demás apenas se conoce. He hablado con muchos yo mismo en vascuence. Como los jóvenes, por lo regular, hablan castellano este idioma es el que domina […]». 

El matiz es importante, pues ahora sí que aporta un testimonio directo de que hay euskaldunes en el Regato y en Retuerto, pero que la transmisión generacional se está rompiendo, son los años más duros de las Guerras Forales o Carlistas.

Tenemos otro testimonio muy importante de finales de ese siglo XIX de Ladislao de Velasco y Fernández de la Cuesta en el año 1879 en su libro «Los euskaros en Álava, Guipúzcoa y Vizcaya», donde hablando de las Encartaciones decía: “También tiene un nombre especial esta comarca: llamase las Encartaciones, aunque algunos de los pueblos que componen el partido judicial de Balmaseda, no pertenecen al territorio encartado. 

Los valles o pueblos en que la lengua vascongada ha desaparecido casi por completo en Vizcaya son los siguientes: Abando, Arcentales, Arrancudiaga, Baracaldo, Balmaseda, Galdames, Gordejuela, Güeñes, Lanestosa, Miravalles, Muzquis, Orduña, Portugalete, San Salvador, Santurce, Sestao, Sopuerta, Trucios, Zollo y Zalla, que componían un total de unas 30.000″.

Pero, sigue el texto matizando: «De estas 30.000 almas (censo de 1867) hablaban aún el vascuence unas 2.000, bien porque algunos habían venido de las provincias limítrofes, o porque ancianos todavía lo conservan como lengua nativa, cual sucede en Baracaldo (…)» (págs. 484-85)

Más relevante nos parece lo que dice sobre el momento en el que se produjo la pérdida del euskera en Barakaldo: «Hace pocos años, no más de 30 (por tanto en el año 1850 entre las dos Guerra Forales), que en Baracaldo, por ejemplo, se hablaba generalmente el vascuence, aún recordaba no ha mucho un respetable anciano que alcanzaba los 85 años de edad, que en su niñez todavía hablaban vascuence los de los barrios de Galdames y Güeñes, que habitaban las alturas confinantes con Baracaldo…”.

 

EL EUSKERA EN BARAKALDO EN EL SIGLO XIX: LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL 

 

Txeru García Izagirre comenta: «Hemos encontrado elementos suficientes para asegurar que en Barakaldo se ha hablado euskera por lo menos de manera natural hasta el siglo XVIII y que a partir del siglo XIX, sobre todo a raíz de la revolución industrial, la lengua vasca empezó un proceso de decadencia imparable hasta su desaparición» (Apuntes bibliográficos y documentales sobre el euskera como lengua hablada en Barakaldo» ).

El euskera desapareció poco a poco del centro de Barakaldo y se precipitó su descenso tras perder la Primera Guerra Foral o Carlista (1833-40), siendo los Fueros el paraguas que había mantenido la legislación, la instituciones nabarras y también la cultura euskaldun.

Los propios Fueros dificultaron hasta entonces el asentamiento de personas de otros territorios de la corona de Las Españas en Bizkaia, al ser similares a las leyes de un Estado hacia los inmigrantes extranjeros.

La Primera Revolución Industrial en toda la península y casi la única, se produjo en Bizkaia, donde desde el siglo XVI ya había una gran explotación del hierro mediante las ferrerías hidráulicas.

Antes de la eliminación de las aduanas con España tras la Primera Guerra Foral, en un estudio realizado por Rodrigo Rodríguez Garraza en «Navarra  de reino a provincia» (1974) sobre el comercio entre los años 1775-79, se reflejaba que tan solo el 0,5% del flujo de las cuatro provincias forales era con España y un 37,2% con Tierra de Vascos (Iparralde) y Francia, siendo el otro 62,3% entre ellas. 

La Revolución Industrial con la sobrexplotación de las minas y la creación de los Altos Hornos, fue fruto de la pérdida foral. 

Las minas de Bilbao o de la margen izquierda de la ría, que hasta entonces eran concesiones públicas en el derecho foral, quedaron en manos de los oligarcas «liberales», los cuales las explotaron mediante mano de obra inmigrante desde el campo español en pésimas condiciones laborales y de higiene para satisfacer la nueva demanda de hierro en España y, sobre todo, en Europa, con los hornos Bessemer ingleses que atrajo el capital extranjero, siendo el 90% del hierro extraído exportado a Europa. 

El beneficio fue descomunal, pero quedó en manos de unos pocos «liberales». A estos nuevos ricos, unas pocas familias en verdad, el bilbaíno Miguel de Unamuno les llamaría «los nuevos condes siderúrgicos». 

En 1899 se produjo la máxima extracción minera de su historia. En 1929 Bizkaia alcanza su récord en producción industrial. El paro ese año era del 9% y el sector industrial suponía en Bizkaia y Gipuzkoa más del 40% de su actividad económica total. 

Se crearon enormes industrias como Altos Hornos de Vizcaya entre Barakaldo y Sestao que fue en el siglo XX la mayor empresa de España, fruto de la fusión de La Iberia, Altos Hornos de Bilbao y La Vizcaya en 1902, con un capital de 33 millones de pesetas aproximadamente y un volumen de negocio de 60 millones de pesetas en el año 1911. 

El modelo liberal no aportó ningún avance social en tierras forales, al contrario, las leyes españolas eran más restrictivas en derechos donde sólo votaban unos pocos hombre ricos, especialmente para las mujeres.

Este modelo supuso la centralización en Madrid de todos los poderes y la imposición definitiva del castellano en colegios, en toda la administración y en el comercio de los Generales «liberales» y los Bourbones, medidas etnocidas contra un pueblo que luchó siempre por su idiosincrasia política, idiomática y cultural y al que castigaron duramente.

 

EL EUSKERA EN BARAKALDO EN EL SIGLO XX

 

Las dos Guerras Forales o Carlistas (1833-40 y 1872-76) supusieron el gran declive del euskera hasta las diferentes Dictaduras del siglo XX (Primo de Rivera y Damaso Berenguer 1923-1931), en especial la del fascista General Francisco Franco (1936-1978). En tan sólo 10 años de 1950 a 1960, los más duros del franquismo, en Barakaldo se construyeron 9.072 viviendas (tenía hasta entonces 8.270), Portugalete pasó de 2.380 viviendas a 5.553, Basauri de 2.200 a 4.909, en Bilbao, por ejemplo, de 300.000 habitantes casi la mitad no eran ni siquiera nacidos en el País Vasco.

El euskera prácticamente había desaparecido de Barakaldo antes de las diferentes dictaduras del siglo XX en España, cuando los fascistas persiguieron a los últimos euskaldunes de Barakaldo para que dejasen de hablar euskera.

 

LOS ÚLTIMOS EUSKALDUNES DE BARAKALDO

 

El primer euskaltzain Maria de la Resurreción Azkue (Lekeitio 1864- Bilbao 1951), recogió la siguiente expresión en Barakaldo con la que se burlaban sus vecinos del euskera de la villa fabril: Barakaldoko kerezäa duztia da mantekäa (La cereza de Barakaldo es pura manteca)

Los últimos habitantes de la torre Zuazo de Barakaldo, Ramona Urbina y Ángel Castaños, cantaban canciones donde se metía alguna palabra en euskera, según escribe Txeru García Izagirre:

 

Alindingo, alindingo, alindango,

las seresas se cogen del arbol,

alindingo, alindingo, alindango, las que no, se quedan colgando.

…….

Sanbisente tente, tente,

que Retuerto ya cayó

y el Regato está temblando

del susto que resibió. 

…..

(Canto del juego infantil de saltar a la cuerda) Ba, bi eta iru, lau, bos eta sei, pero, que ba, que bi con el eta iru lau, bos eta sei.

 

Sin embargo, el último barakaldés euskaldun nativo vivió en el barrio de Artiba de Alonsotegi. 

Alonsotegi perteneció a Arrigorriaga hasta el siglo XVI cuando se construyó la iglesia parroquial de San Bartolomé, fue independiente hasta 1888 cuando se integró en Barakaldo hasta 1990, hoy es de nuevo un municipio independiente. 

En el siglo XX durante la década de los años 60, hay un testimonio de vascoparlantes en la barriada de Artiba, en las faldas del monte Ganekogorta  en Alonsotegi, entonces un barrio de Barakaldo en la cuenca del Cadagua que en la parte de Bizkaia su nombre era Salcedón y Galarraga el anterior a los famosos banderizos. 

 

 

 

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