Las Minas barakaldesas de Arnabal (El Regato)
Más de 1.600 Ha del término municipal de Barakaldo, el 34% de su superficie, en la época del boon de la minería, llegaron a estar declaradas como minas, aunque aparte de las explotadas por la Luchana Mininng tan solo llegaron a trabajar una pocas, de forma eventual y con pobres resultados.
Mina de Arnabal – “Explotación a cielo abierto” Estación ferrocarril – Mina de Arnabal
Las explotadas por esta empresa estaban situadas en la zona superior de El Regato, en los montes de Arnabal, que enlazan con La Arboleda, y que son continuación del criadero de Triano, en la zona marginal rica. Había varias, pero se conocían con el nombre de la mina mayor, en este caso “julianas” que eran dos, sumando entre ambas 84Ha. El coto minero se llamó Arnabal.
Se puede decir que El Regato, con su barrio de Arnabal, era el único lugar de Barakaldo que reunía las condiciones de un barrio minero. En 1887, año de intensa actividad minera, en Arnabal vivían 273 personas, el 82% varones, hacinados en chabolas inmundas que eran propiedad de los patronos o de los capataces de las minas.
La falta de comunicaciones obligaba a vivir en estas condiciones a los trabajadores que llegaban a otras tierras. En el Regato la población ascendía en aquel año a 860 personas, población que fue en aumento hasta principios de la guerra civil española que es cuando empezó a declinar como consecuencia del agotamiento del mineral.
La primera escuela que se instaló en Arnabal fue en 1901 y su vida alcanzó a 1944, cuando ya no había actividad minera.
Las Minas de Arnabal fueron registradas en 1871, su ferrocarril, que enlazaba las minas con el cargadero en Luchana, se inauguró en 1873, pero las guerras carlistas destrozaron parte de él y hasta el año 1887 no estuvo operativo a pleno rendimiento, llegando a transportar 8 millones de toneladas de mineral durante su actividad, además de las calizas para A.H,V, y escombro para el relleno de Réqueta, donde A.H.V. instaló posteriormente sus talleres. En Arnabal se instaló el primer horno de calcinar carbonato de Bizkaia, fue en 1890 y con una capacidad de 160 Tndas/día.
La I Guerra Mundial, la instalación de hornos Martín-Siemens en las siderurgias inglesas, cuya carga requería el 80% de chatarra, muy barata por la gran oferta postbélica. Las huelgas de los carboneros ingleses con la consiguiente paralización de las siderúrgicas que a su vez arrastraban a las explotaciones mineras, los excesivos costos, que se duplicaron en 10 años cuando el precio de venta se redujo en un 30%, dieron lugar a la venta de la empresa a A.H.V. en julio de 1927. A.H.V. la adquirió para el aprovisionamiento de caliza y el aprovechamiento de mineral que apareciera durante su
explotación.
La paralización del mercado exterior debido a la II Guerra Mundial y el pobre consumo de las siderurgias españolas como consecuencia de la guerra civil propiciaron el cierre de las minas de Arnabal hacia 1943.
Roberto Loizaga Tejada
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