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RECORRIDO HISTÓRICO 54: entre una y otra guerra (1839-1872)

RECORRIDO HISTÓRICO 54: entre una y otra guerra (1839-1872)

El segundo tercio del siglo XIX va a ser muy significativo en la historia de la anteiglesia barakaldesa. Tras la primera guerra carlista llegará el momento de la recuperación política, social y económica. La población no combatiente había sufrido no sólo los embates militares derivados de su estratégica posición sino las requisas realizadas por ambos bandos. Era hora de recuperar los “préstamos” y el Ayuntamiento será el responsable de hacer frente a los pagos. No podemos olvidar, por otra parte, que, desde mediados del siglo, la industrialización hará su aparición de una forma tan “violenta” que revolucionará el paisaje de la anteiglesia. Estos cambios son los que presentamos en este recorrido[1].

La ruina causada por la guerra recién terminada es grande: casas quemadas, pérdida de hombres, gabarras, caballerías y otros bienes, hambre y enfermedad (cólera en 1834, tifus en 1837) y, para mayor desgracia, como hemos señalado en otro recorrido, las inundaciones de las vegas. Sumemos a ello la deuda acumulada en la guerra (cerca de 800. 000 reales) de la que se hará cargo el municipio[2].

Hacia mediados de siglo comienzan, por otra parte, los cambios que darán a Barakaldo una nueva fisonomía: establecimiento de empresas, construcción de ferrocarriles, liberalización de la explotación de las mismas… Llegada de trabajadores… Choque de culturas… El padrón de 1860 arroja un analfabetismo del 73% para los hombres y el 90% para las mujeres. La situación económica en torno a estos años no era demasiado boyante como nos lo muestra la presentación de memorandos vecinales recurriendo a la caridad del Ayuntamiento por su mala situación económica (26 abril 1863).

La población sigue siendo eminentemente campesina, diseminada en una amplia extensión, sin agrupaciones de casas, respondiendo al modo de explotación agraria. Tras la instalación de la fábrica de Carmen, comenzará a constituirse en las proximidades de la fábrica del Desierto un nuevo barrio.

Partiendo de esta realidad es fácil comprender que las preocupaciones inmediatas del período fueron las relacionadas con la finalizada guerra. Posteriormente lo serán los relativos a la naciente industrialización.

La destrucción del Archivo Municipal es la causa de la ausencia, entre otros, de los Libros de Actas hasta Enero de 1837. Cuatro son las referencias con­servadas en legajos sueltos y que hacen referencia a 1834. Las cuatro se refieren a cuestiones económi­cas. Los años siguientes son un cúmulo de peti­ciones por parte de ambos bandos de todo tipo de prestaciones: relación de mozos solteros o padres que tiene hijos en la guerra, dinero, hombres y pare­jas de bueyes para hacer fortificaciones, caballerías para el transporte de bagajes, cargas de leña, mozos para la guerra, suministros de raciones de pan, car­ne y habichuelas, cargas de pienso y forraje, herra­mientas (palas, azadas, hachas, palancas…), azum­bres de chacolí, fanegas de sal, pares de zapatos, vendas e hilos para los heridos … Todo, y mucho más, derivado no sólo de las acciones directas de la guerra sino de tener a ambos ejércitos acantonados en los distintos barrios del municipio.

Al margen de lo conseguido directamente de los vecinos (por la fuerza frecuentemente aunque se les dará un recibo para que lo cobren en la Casa Consistorial) lo más socorrido era que cada bando dirigiese su petición al Ayuntamiento amenazando a éste, en caso de no cumplir con lo solicitado, con enviar tropas (21 de agosto de 1839), con imponerle sanciones en especie (1500 pares de zapatos el 29 de julio de 1838) o monetarias (200 ducados el 27 enero de 1837), o con llevarse detenidos como rehe­nes a los miembros de la corporación (como ocurre el 21 de Octubre de 1838 en la que el gobernador de Portugalete se lleva a Jacinto de Burzaco y Pedro de Alday «por no pagar una deuda que tiene la anteiglesia»).

Si la producción necesaria para alimentar la población de la anteiglesia no era suficiente y, desde siempre, se debían importar mercancías, el desarro­llo de la guerra y los pedidos continuos llevarán el hambre a la misma[3]. Determinadas afirmaciones reco­gidas en los Libros de Actas Municipales nos hablan de esta realidad: el 18 de junio de 1837 ante un pe­dido de Gordejuela de suministrar raciones se res­ponde «no poder hacerlo porque la anteiglesia se ha­lla en una situación deplorable, con los incendios y saqueos que ha sufrido y se halla sin alimentos todo el vecindario» y el 14 de Septiembre del mismo año: «en atención a la situación en que este pueblo se ha­lla con los dos saqueos últimos que ha sufrido en es­te mismo año hasta llegar el caso de dejar los hom­bres desnudos y que la mayor parte de los vecinos tienen que perecer de hambre» y aún el 19 de agos­to de 1840 se responde a la Diputación «no poder sa­tisfacer un pedido dado el estado de escasez en que se halla el vecindario por lo mucho sufrido en la últi­ma guerra».

Otra consecuencia de la guerra serán las destrucciones: en la relación que el 24 de agosto de 1840 se pre­senta a la Diputación General se indica que los edifi­cios totalmente arruinados son: RETUERTO (total ca­sas 76, quemadas, 5); SAN VICENTE (48, 10), IRAÚREGUI (39, 3), BEURCO (47, 24), EL REGATO (59, 14), BURCEÑA (40, 18) y LANDABURU-VITORICHA (43, 26). TOTALES: 352, 100); las casas saque­adas: RETUERTO, 84; REGATO, 84; BURCEÑA, 17; YRÁUREGUI, 54; LANDADURU, 24; SAN VICENTE, 46; BEURCO, 28, y los árboles cortados: 1090. Sus dueños: Paulino de Echavarri: 739; Pedro Novia de Salcedo: 143; Julián de Arzadun: 78; Juan Ramón Arana: 50; Ramón de Gastaca: 37; José Mª de Vildosola: 34 y Nicasio de Cobreros: 9[4]

 Añadamos, por último, los gastos a los que se vieron sometidos los vecinos (a nivel particular o municipal) derivados de las peticiones directas de moneda por parte de los contendientes o el importe de bagajes, raciones, trabajos, caballerías … En un documento titulado ESTADO GENERAL de la deuda de Baracaldo anterior a la guerra, de los víveres y utensilios suministrados a las tropas de la Reina y a ejército carlista desde octubre de 1834 hasta sep­tiembre de 1839 se dice que la deuda, finalizada la guerra es de: 808.070 reales.

Para hacer frente a estos gastos motivados por el conflicto se recurrió a diferentes mecanismos como son las derramas vecinales, el aporte de los principales propietarios, diversos préstamos de parti­culares o instituciones o venta de propios.

Otros acontecimientos no menos relevan­tes: Peticiones por muertes en la guerra, escasez de sacerdotes que atiendan las necesidades del vecin­dario, solicitud de determinadas ayudas (heridos de guerra …).

1.-        Liquidación de cuentas

Uno de los problemas clave que tiene la anteiglesia para poder hacerlo es la ausencia de documentos ya que, como se indica el 28 de febrero de 1841, con motivo de “los saqueos e incendios sufridos a fines del año de mil ochocientos treinta y seis en este pueblo han desaparecido la mayor parte de los papeles del archivo y que, por dicha razón, no pueden facilitarse papeles”[5]. Por ello los responsables de hacer la valoración final tendrán muchísimas dificultades para finalizar su cometido. El 5 de Septiembre de 1841 se dice que «aun no se han hecho las cuentas de los últimos años comprendidos los de la guerra«. El 20 de Octubre de 1844 se recibe una Circular de la Diputación General del señorío en que se ordena presente este Ayuntamiento a la misma documentos de suministros y servicios hechos durante la última guerra que terminó por el convenio de Vergara tanto al ejército de la reina nuestra señora cuanto al de don Carlos para que con su presencia pueda la comisión nombrada disponer cuanto al particular exige a su derecho

Son años en que muchos particulares reclamarán al ayuntamiento se les pague o, al menos, se les reconozca la deuda para poder cobrarla cuando las arcas municipales lo permitan.

1.1 Se reclama tanto la devolución de préstamos como deudas por bagajes, trabajos, caballerías, raciones, etc… En este sentido señalamos las peticiones de Domingo de Begoña para satisfacer deuda contraída que no se puede satisfacer por no tener dinero ni bienes para ejecutarlo (21 de marzo de 1841), Dolores de Arriaga (12 de mayo de 1841), Gregorio Vildósola a fin de que se le abonen 5640 reales que le exigieron por no haberse alistado en el ejército carlista (1 marzo de 1846), Francisco de Urcullu, Martín de Arteta y Ramón Perea por una deuda contraída cuyo origen es una multa que sus mayores pagaron a causa de haberla echado el general Arechavala por no haber dado cuenta de !os mozos y por el tráfico de vena que dicho general exigió a esta anteiglesia. Firman Martín de Arteta y, a ruego de Ramón de Perea y Fco. de Urcullu que no saben firmar, Víctor Ausicana? (Junio de 1866). Se vuelve al tema en 1868. Intento de solución el 3 Marzo de 1869 pero aún el 17 de Mayo de 1870 hay una requisitoria de la Diputación General al Ayuntamiento para que en el término de ocho días informe de lo que se le ofrezca firmada por Martín de Arteta en su nombre y en el de sus dos socios, Benigno Zavalla al Ayuntamiento: que en tiempo de la guerra habiendo ido el de bagaje con caballerías para el servicio de Isabel II por mandado de los fieles regidores en Bilbao le pegaron un balazo por el que tuvo que estar en el hospital 70 días con el coste de 30 reales por día contado boticas, visitas, facultativos … indica que el ayuntamiento acordó en el año 33 o 34 que se le habían de pagar. Ahora pide al Ayuntamiento que se reconozca lo anterior y se haga justicia (27 de Febrero de 1867).

1.2. Se redactan memoriales para que se satisfagan o reconozcan deudas por diversos servicios: Martín de Arteta y Antonio de Urcullu por una pareja de novillos que sacaron a Antonio de Castaños (3 de julio de 1.844), Pedro de Olaso por una caballería que le requisaron a su madre política Manuela de Escauriza (14 y 30 de julio 1844), Ignacio Mª de Echabarri por seiscientos diez y seis cuartillos de chacolí (30 de julio de 1844), José Antonio de Astoviza por raciones de chacolí y media fanega de maíz (4 de Agosto de 1844); P.P.de Uhagon por doscientas cincuenta y seis cántaras de chacolí (4 de Agosto de 1844), Martín de Beurco por cinco caballerías con el fallecimiento de una de ellas (18 de Agosto de 1844), Mariano de Sasía por una mula que luego murió (25 de agosto de 1844), Juan de Chabarria por seiscientos cincuenta azumbres de chacolí (1 de diciembre de 1844), Gervasio de Batiz y José de Artoviza por un buey (1 de Diciembre de 1844), José de Zaballa por una caballería perdida en bagajes (6 Marzo de 1847), Francisco Gómez a nombre de María de Landaburu, por no saber firmar, viuda de Mariano de Sasia por una mula en bagajes (2 de mayo de 1866).

1.3. Otros memoriales reclamando diversas ayudas: Domingo de Convenios para que se le reconozca su ejercicio de Secretaría los años 1838 y 1839 y se le pague lo convenido (14 julio 1844); Juan de Aranaga que reclama ciento cuarenta y ocho reales de días ocupados en el año 1833 como segundo fiel (14 julio 1844); Antonio de Urcullu y Juan de Gorostiza vecinos de esta anteiglesia de que por orden real expedida por d. Carlos en el año de mil ochocientos treinta y ocho, relativa a las gracias y exenciones que por desgracias de muerte que hayan sufrido las familias en su defensa; se sirvan los ayuntamientos suministrar con algunos auxilios a sus padres (15 de diciembre 1844); Manuel de Allende solicita limosna porque se halla en la mayor indigencia imposibilitado de poder trabajar a consecuencia de un balazo que recibió en la última guerra civil (14 de enero de 1885)…

  1. Búsqueda de fondos

Teniendo en cuenta la grave situación económica por la que pasan las arcas municipales, una de las principales preocupaciones de las autoridades será la búsqueda de medios económicos. Estos van a provenir bien de los impuestos o derramas que se impondrán a los vecinos o bien de las tierras comunales aunque la guerra trajo un cierto grado de anarquía. 1 de mayo de 1844: «en atención a la necesidad en que se encuentra esta corporación de metálico para dar cumplimiento a los acreedores que amenazan con diligencias judiciales y considerando que algunos terrenos comunes se hallan cerrados por vecinos…y cultivados sin haber completado el importe de ello«.

derramas: 16 de septiembre de 1843: El ayuntamiento solicita a la Diputación poder exigir a la propiedad una derrama a fin de poder salir por este medio de los ahogos en que se encuentra por los apremios que diariamente se despachan contra la Anteiglesia a instancias de los muchos acreedores procedentes de deudas contraídas en aquella desgraciada época. No serán pocos los vecinos y vecinas que soliciten ser eximidos de las mismas como se deduce del acta del 1 de Agosto de 1841 en el que lo hacen Ramón de Sasia, Josefa de Arteagabeitia, José de Peron, Agustín de Allende, Francisco de Aresqueta, Maria Antonia de Samano (no se concede). Lo mismo hace Benito de Olaso el 4 de Noviembre de 1860 indicando que el barco pasaje a Beurco hace años que no hace uso de él ni le produce renta alguna. Ruega, por ello, que se suprima la riqueza que por él se halla consignada.

venta de tierras: 12 mayo 1847: se sacan a remate tres fincas[6]. Una en el barrio de Gorostiza, otra al este de la ermita de Santa Águeda y una tercera de la parte del este de la casa de la Recajada frente de la vega de Gorostiza, todas ellas pertenecientes a los propios del ayuntamiento. Las dos primeras recaen en Francisco de Gorostiza. La tercera en Nicasio de Cobreros. 19 julio de 1847: idem el terreno de Sacusa? a Martín de Loizaga. 1 mayo de 1857: se conceda un terreno en Portu a Marcos de Olaso para construir una casa. 1859: Manuel de Urcullu quiere comprar tierras del común en el sitio de Sobrecampa; Francisco de Urcullu desea adquirir tierras en Espinubeta?; Ramona de Burzaco desea adquirir en la Cruz de Bacuna; Juan Bautista Muerza en la Lastra (Retuerto); Rafael de Sarasola terreno en Espinuela próximo a la fuente de Galindo; la fábrica del Carmen solicita una permuta de terreno por necesitar alguna cantidad de tierra de la que se halla junto al cauce del Molino de Mingolea; Ramón de Perea y Aguirre terreno junto al punto de Zavalecampa; Sebastián de Lastra: terreno al sur del barrio de Gorostiza; Manuel de Aresqueta: terreno en el punto de Zavalecampa; Basilio de Uriarte en Gorostiza; Benigno de Zaballa al Oriente del barrio de Gorostiza. 1860: Martín de Santurtun en Sierra Calva; Ramón de Orrantía en Irauregui; Bruno de Echevarria en Tellaeche intermedio con el camino de Gorostiza a Cruces; Eusebio de Allende y Ramón de Gorostiza en el punto llamado Gueldiro?; Lorenzo de Latorre frente a la ermita de Burceña; Francisco de Urcullu, Juan Bautista de Otamendi, Martín de Arteta y Martín Uriarte en Urcullusequeta?; Juan de Ugarte al sudoeste de Retuerto; Cosme de Gorostiza (alcalde) un terreno en Arteaga; Ramón de Gastaca en Retuerto; José Abascal en el Regato. 1861: Juan de Urcullu punto llamado de Belgarris; Miguel Fernandez de Larrinoa en el barrio de Larrazabal a la derecha del camino de que de Irauregui va a Zubileta; José Mª de Escauriza en el punto llamado Larrastera?; José de Sarachu en Santa Águeda; Antonio de Boruaene punto de Mazorreca (El Regato); Manuel de Gorostiza (concejal) en Retuerto. 1862: Isidoro Ruiz en el Regato, junto al puente llamado el Tope; Juan de Olave en Vitoricha; Ramón de lturburu monte de Espinueta (sobre Bengolea). 1863: Marcelino de Allende en Urcullu Raqueta junto a la presa del Molino de Mingolea. 1854: José de Arteaga en el punto denominado Burgarri; Martín de Uribarri en el crucero sito en el término de Landaburu. 1865: Ramón de Uribe junto a la casa venta de Ugarte; Alejandro de Allende en el Regato; León de Samano en el punto de Escauriza sito en el Regato. Entre 1870 y 1879 se citan en los documentos municipales 72 “roturas”, ubicadas en 42 puntos diferentes de Barakaldo, casi todas ellas del valle de El Regato.

  1. Reconstrucciones

No existe, que sepamos, mucha documentación acerca del tema. Es posible que la mayoría de las casas quemadas se levantasen de nuevo. Otras, seguramente no. Los pocos edificios públicos no parece sufriesen demasiado. Pérdida singular, aunque no únicamente relacionada con la guerra, es la desaparición del convento Mercedario de Burceña. El 3 de Julio de 1842 se informa a la Junta de Desamortización de Álava de cuatro expedientes anejos al suprimido convento de mercedario de Burceña: molino de Mengolea, casa de igual nombre con sus pertenecidos, molino de Retuerto y la casa de Goicoechea.

caminos: 31 de enero de 1841: estado malísimo de los caminos haciéndolos intransitables de lo que resulta que los transeúntes salten a las heredades inmediatas para pasar. Se encarga a los «regidores para. que procedan inmediatamente a la reposición de los mismos caminos haciendo que los vecinos concurran a ello por barriadas o como creyesen mas conveniente… los que tienen mulas o carros deberá acudir con su ganado o carruaje … Obligando a que el dueño del molino de Mengolea (sic) reponga el calce para evitar el que las aguas corran por el camino y por lo que respecta al puente del citado barrio de Mengolea dispusieron que los fieles reconozcan el estado en que se halla y la compostura que necesita para componerlo«. Ambas situaciones no debieron mejorar mucho porque el 3 de octubre del mismo año se dice que no se ha reparado el puente de Mingolea porque no hay dinero para repararlo y la invitación realizada a los dueños de las fábricas que existen en la barriada del Regato, de las banderías, a que contribuyesen con alguna parte contestaron ofreciendo poco. Respecto a los caminos otro tanto. En 1863, veinte años después, varios memorandos de vecinos muestran las quejas acerca del malísimo estado en que están los caminos

cementerios: 21 marzo de 1841: Circular de la Diputación sobre el estado de los Campos Santos. Se responde «no hallarse en disposición de hacer uso del campo santo de esta anteiglesia y que por falta de recursos no encuentra medio de ponerlo al corriente por ahora«. El 3 de octubre del mismo año se determinó que «desde ahora se hagan lo enterramientos en el expresado camposanto reponiendo por de pronto lo mas indispensable y a reserva de componerlo formalmente después que se obligue a los mayordomos de las fábricas de la parroquia a presentar sus cuentas...».

fortificaciones: 31 octubre 1841: piden de Bilbao cien hombres para derribar las fortificaciones inmediatas a aquella villa. Se sortea el ir por barriadas. 7 noviembre 1841: el coronel gobernador de Portugalete solicita se presenten diariamente en el fuerte del Desierto treinta hombres a demoler aquellas fortificaciones. Se responde que no tienen obligación de hacerlo.

  1. El fallido pronunciamiento moderado de 1841

En Octubre de 1841 se produce un levantamiento antiesparterista. Manuel Montes de Oca era el responsable de hacerlo en las provincias vascongadas. Ante las noticias que llegan del fracaso de los generales Concha, León y O’Donnel! se retira hacia Vergara. Entregado al general Zurbano es fusilado el 20 de Octubre.

Este asunto provoca una fuerte movilización en la anteiglesia y viene bien reflejado en las actas municipales porque el 7 de octubre en que se da cuenta del mismo se determina, siguiendo las órdenes de la Diputación General, que se haga el alistamiento para combatirlo comprometiendo a todos desde la edad de diez y siete años hasta cincuenta. Se nombran los responsables de hacer las listas por barrios. Al día siguiente se presentan las listas de capitanes (4); tenientes (8); subtenientes (8), sargentos primeros (4), sargentos segundos (16), cabos primeros (16), cabos segundos (16) y cabos furrieles (4), Se ordena que el día 10 veinticinco hombres se presenten en Bilbao a por el armamento e ir en seguida a ocupar el punto del Desierto ofreciéndoles cinco reales diarios, Se sortea las barriadas que deben hacerlo sucesivamente: Beurco, Landaburu, Regato, Yrauregui, Burceña, San Vicente y Retuerto. El 11 se piden desde Bilbao todas las caballerías posibles para facilitar bagajes a la fuerza expedicionaria. Acuerdan mandar hasta veinte caballerías debiéndolas costear por barriadas: San Vicente, Regato, Landaburu, Burceña, Beurco, Yrauregui y Retuerto. El 19 se relacionan uno a uno los mozos solteros (97), casados (219), jefes solteros (10), jefes casados de la primera compañía (10), jefes de la segunda compañía (10). El 31 se constata una circular de la diputación invitando a los moradores la tranquilidad en sus hogares y perseguir a los malhechores. El asunto deja de citarse con la referencia del 4 noviembre que cita varias órdenes del comandante general de la provincia: la primera que se diese razón de la marcha que tuvo la pólvora que salió del Desierto, a donde fue a parar; la segunda que se entreguen cuantos fusiles, bayonetas y cananas hubiese en el pueblo y la tercera que no se diese parte alguno si hubiese algún armado en el pueblo que perturbe al vecindario sino que inmediatamente se le echare mano y se le presentase ante el mismo capitán general o que en defecto pasaría con la tropa a esta anteiglesia en el barrio que esta parase fusilaría de cinco personas a una. Nombran vecinos para que lo comuniquen a los demás.

  1. Servicios religiosos

Problema expresado en varias Actas es el relacionado con los servicios religiosos dada la escasez de clero y las distancias entre los barrios. Tras la citada desaparición del Monasterio de Burceña únicamente existían cinco sacerdotes que decían cinco misas (no podían binar): en San Vicente (dos), Iráuregui, El Regato y San Antonio (Burceña). Nada tiene de extraño el memorial presentado por unas doscientas personas en el que se dice que «están palpando con las lágrimas en los ojos el abandono en que yacen… algunas de las iglesias con la despedida de sus servidores porque no se les suministra e pan con el que hayan de alimentarse…; no pueden menos de afligirse y angustiarse… El culto sigue casi abandonado…». Como curiosidad indicar que de los doscientos firmantes, salvo Guadalupe de Pormecheta, son todos hombres. Sin embargo hay firmas «a ruego» de otra persona, en este caso todas mujeres cuyos apellidos muestran inequívocamente su origen: Brígida de Urcullu, Francisca de Catanzana?, Ramona de Murga, Andresa de Urcullu, a ruego de mi madre (Tomás de Aresti), Francisca de Caracho (viuda de Lastra), Carmen de Escauriza, Concepción de Castaños, Francisca de Zaballa, Gregoria de Zugasti, Juana de Libano y Ramona de Allende (29 enero de 1853).

No relacionado con ninguno de estos temas, citamos un texto que se encuentra en la documentación de 1847: «D. Ignacio Mª de Chavarri, alcalde de la anteiglesia… CERTIFICA: que Benita de Eguiluz, natural y vecina de esta anteiglesia, mujer legítima de Pedro Gómez presa y encausada por hurto de un pato de la pertenencia de Dionisio González, cirujano titular de la misma, está observando bastantes años acá una conducta inmoral y viciada, dominándola la embriaguez, escandalizando al público frecuentemente con palabras obscenas e imprecaciones e insultando a cualesquiera sin respetar clase alguna no teniendo tampoco según fama el debido respeto a la propiedad ajena por lo que es considerada bajo todos los conceptos por perjudicialísima a la sociedad y muy particularmente a sus tiernos hijos de edad de ocho años, cinco y dos en quienes el mal ejemplo obrará más directamente y en idéntica proporción que la mala sabia de un árbol en sus ramas pues que si bien tienen un padre, hombre laborioso, dócil y honrado a toda prueba, cansado de amonestar sin fruto a su esposa; nada absolutamente se ocupa del servicio  de ella y sí únicamente de trabajar para alimentar a su familia. Para que conste al Juzgado de primera instancia de Valmaseda«.

 

[1] El artículo completo con el título de “Barakaldo en el siglo XIX: incidencia de las guerras carlistas” (Mitxel OLABUENAGA) fue publicado en ARBELA, 2002, pp. 29-37.

[2] Afirma Manuel GONZALEZ PORTILLA en “Población de la zona minera y la ría de Bilbao en el siglo XIX” que “el mantenimiento sobre el terreno de ambos ejércitos, los continuos impuestos y las deudas contraídas por la guerra y antes de la guerra contribuyen al empeoramiento del nivel de vida, viéndose obligado el Ayuntamiento a efectuar ventas de bienes comunales para pagar deudas contraídas por la Anteiglesia”. Mecanografiado p.7

[3] La producción agrícola de Vizcaya no es abundante, y esto es otro dato a tener en cuenta si consideramos que durante la primera guerra carlista uno de los mayores problemas a solucionar es el de abastecer de suministros a los combatientes. Miles de raciones diarias a cargo de los pueblos del Señorío suponen un consumo muy alto de pan, carne y legumbres, además de forraje para los animales. Rosa Mº LÁZARO “La otra cara del carlismo vasconavarro”, p.24

[4] Esta relación obedece al acuerdo del día anterior en que se indica se dirija a la Diputación General manifestando lo agraviada que se halla esta Anteiglesia con enormes y crecidas deudas contraídas con motivo de la última guerra.

[5] Todas las referencias hacen mención al Archivo Municipal de Barakaldo

[6] En Barakaldo, 1836, treinta y seis de sus más fuertes propietarios residían, en su mayor parte, en Bilbao y solían arrendar sus tierras o las transformaban en viñedos. Un número importante se estos propietarios son los compradores de terrenos comunales de los años 1809, 1828, 1834 y 1835. Manuel GONZALEZ PORTILLA en “Población de la zona minera y la ría de Bilbao en el siglo XIX”. Mecanografiado, p.7

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