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La metalurgia prehidráulica del hierro en Bizkaia (los alrededores del pantano de Oiola (Trapagarán, Bizkaia) (III)

La metalurgia prehidráulica del hierro en Bizkaia (los alrededores del pantano de Oiola (Trapagarán, Bizkaia) (III)

4.4. Distribucion espacial

Respecto a la distribución espacial, pensamos que si bien  las diversas etapas del proceso de producción pueden quedar de alguna manera reflejados en el yacimiento (Hornos de tostación, reducción, forja, carboneras, hogares, etc.), no es estrictamente necesario que todas ellas se realicen en un mismo lugar.

Es de suponer que a la hora de desarrollar cada actividad, primase un criterio de «rentabilidad» y que estas actividades se llevarían a cabo en aquellos lugares donde la eficacia fuese mayor.

Así, en el Taller urbano de Metz, datado en la segunda mitad del s. XIX (Arsenal Ney, Francia) se ha podido constatar con certeza la presencia de dos fases de la cadena operatoria: la reducción del mineral y los trabajos de forja.

Sin embargo, esta tarea de identificación de las etapas de elaboración es difícil y choca muchas veces con la dificultad de vincular dichas etapas con las estructuras aparecidas, como ocurre en el yacimiento de OIOLA IV.

En estos casos el arqueometalurgista se ve obligado a recurrir al estudio de la gran masa de desperdicios y desechos heterogéneos localizados, dado que son el resultado de unas

operaciones metalúrgicas concretas y pueden darnos datos significativos del proceso al que han sido sometidos.

Por lo que a OIOLA IV se refiere, hemos identificado dos tipos de estructuras que apuntan hacia una especialización en las distintas labores complementarias del hierro: de tostación o reducción en la Estructura n.º 1, tal vez de reducción en la Estructura n.º 4 y de segunda forja o afinado para la Estructuran.

En el transcurso de las diversas campañas de excavación desarrolladas en este yacimiento, hemos registrado los siguientes elementos: Una posible Txondorra o Carbonera cuyas dimensiones en planta son de 205 x 205 cm. Un fondo de hogar, con alto porcentaje de escamas de magnetita (en más de un 10%) y próximo a la estructuran.

Otros restos dispersos de otras posibles estructuras de hornos alterados sin localización precisa.

De esta manera, el estudio de las estructuras y de los subproductos férricos, nos hace suponer que el proceso siderúrgico llevado a cabo en dicho yacimiento fue completo, desde la fase de tostación del mineral al trabajo del metal o afinado.

Otro aspecto clave a la hora de analizar las ferrerías de monte o Haizeolak es a través del conocimiento de su estratigrafía.

No olvidemos que los depósitos pueden ayudarnos a comprender no sólo las técnicas empleadas y el trabajo realizado (tales como: su extensión, organización interna, etc.) sino además ocultan otras estructuras de producción por lo general, mal conservadas de difícil identificación y de cronología anterior.

Un ejemplo de lo expuesto lo representaría el centro de producción siderúrgico localizado en Lorena (yacimiento de Ludres, Meurthe e Moselle, Francia) y adscrito cronológicamente a la Alta Edad Media, donde el estudio estratigráfico ha permitido aportar datos a la organización y evolución espacial.

Así mismo, se ha llegado a reconstruir la sucesión de los depósitos, e incluso, considerar la existencia de varias etapas de actividad.

En el caso de OIOLA IV, la existencia de ciertos rellenos que cubren los hornos, nos hacen pensar casi con toda certeza que no pudieron ser motivados por su propio funcionamiento y que provinieron de la producción de otros hornos construidos posteriormente. Todo apunta a la existencia de unas fases de actividad productiva, según las cuales el yacimiento fue modificado a lo largo del tiempo. Se constataría por ello diversas estructuras de hornos superpuestos, que van creando una planicie antrópica.

Esta hipótesis de una prolongada actividad metalúrgica vendría reforzada por las dataciones de radio-carbono C-14 de diversas muestras de carbón vegetal que lo situarían, en un período comprendido entre el s. XI al s. XIII, a la espera de confirmación a través de los resultados de muestras adicionales.

 

4.5. La estructura física de los hornos

4.5.1. Funciones y tipos de hornos en Europa

En cuanto a la cuarta pregunta que nos planteábamos indicar que se han establecido diferentes modelos tipológicos de hornos, los cuales no vamos a entrar a detallar.

Siguiendo el parecer del profesor P.L. PELET, los hornos de reducción de hierro son la respuesta a una preocupación básica: «reducir el hierro de un mineral con la menor fatiga y con el mayor rendimiento». Esa necesidad de eficacia en el trabajo piensa que queda reflejada en la tecnología del horno y se manifiesta como el resultado de la respuesta a tres problemas que plantea: El aislamiento, la ventilación y la refracción. A nuestro parecer estos tres problemas pueden quedar agrupados en dos por considerar la refracción un aspecto de la característica constructiva del aislamiento, no sin perder por ello la importancia que pueda tener.

Aislamiento-Refracción: Esta característica técnica depende en gran medida de las condiciones climáticas. Así, en los países mediterráneos o tropicales no se le concede demasiada importancia mientras que en Europa Central y Occidental, un horno sin aislamiento no es de reducción y puede ser de forja o de recocido.

Respecto a la cualidad refractaria del aislamiento PELET, distingue tres tipos: Hornos de Refracción descuidada y casi inexistente. Se trata de un tipo de hornos sin estructura permanente, sin excavar y formados por bloques de mineral y de leños de carbón que son revocados a cada encendido (Modelo Corso). Hornos de Refracción débil excavados en el suelo. Hornos de Refracción esmerada y susceptibles de perfeccionamiento. Presentan una estructura levantada con el tipo de material de la zona.

Ventilación

Hay dos formas de ventilación uno por tiro natural y el otro forzado (fuelles). En los hornos de ventilación artificial es preciso, además, tener en cuenta la dimensión, posición y forma de las toberas. Así, según la opinión de este investigador, las más eficaces pueden presentar un diámetro de 2,5 cm. y las más arcaicas de 5 cm.

De las respuestas a estos dos problemas (Aislamientorefracción y Ventilación) sugiere diversos modelos de arquitectura y una clasificación de la evolución de los Hornos Europeos, la cual aunque muy genérica permite incluir tanto a la Forja Catalana como a las Ferrerías con rueda hidráulica.

Sin embargo, esta clasificación expuesta debe ser completada con la Morfología de la Cuba, ya que este aspecto aporta datos significativos sobre la eficacia, el grado de perfeccionamiento del horno y a su vez sobre la tecnología alcanzada. Presenta siete tipos de cubas basadas en evidencias arqueológicas: Cuba en forma de marmita. Cuba en embudo o troncocónica. Cuba tubular, a veces ligeramente oblicua. Cuba con panza que puede ser asimétrica o con panza alargada regularmente. Cuba cónica. Cuba en forma de cúpula. Cuba en doble pirámide. Otro aspecto, a tener en cuenta, es la Forma del Fondo de la Cuba (También denominada como crisol o parte inferior del horno). Esta puede variar según lugares y épocas, así existen diversos modelos documentados como son: en paralelogramo, pirámide truncada, circunferencia, elipse, etc. Su superficie nos puede dar un índice significativo del rendimiento. Este será pequeño si este fondo es inferior a 10 dm.2 y mayor si es igual o superior a 50 dm.2

La existencia o no de puerta, unido al problema de la evacuación de las escorias, es una característica a considerar, ya que puede modificar la concepción del horno. Su ausencia, sugiere un tipo de hornos más primitivos y de forma de embudo, en los cuales se sacaba el «Bloom» por arriba. Respecto a los que la presentan, están sometidos a subdivisión, entre los que la mantienen cerrada ocasionalmente para acelerar la descarburación y aquellos en los que permanece abierta, para evacuar la escoria. La Arqueometalurgia experimental ha demostrado que la capacidad de producción se incrementa si la escoria se evacúa durante la fusión.

Las estructuras de estos tipos de hornos responderían más que a concepciones teóricas previas, a unos condicionantes externos que pueden ser: la topografía del lugar, el clima, los materiales locales, el tipo de mineral o combustibles utilizados, las tradiciones locales, etc.

Nosotros creemos, por tanto, que interesaría realizar una clasificación basada en fichas modelo que combinasen las características morfológicas con las tecnologías de cara a una posterior comparación y determinación de su evolución.

Indicar que un criterio que puede ayudar a la comprensión de los hornos, es su relleno interno. Nos referimos, aunque con muchas reservas, a la posibilidad de interpretar las estructuras a través de los materiales que se acumulan en su interior.

En el estado actual del conocimiento, es posible la determinación de ciertas actividades descritas en el Proceso teórico de obtención del hierro, por medio del análisis de las diferentes escorias y subproductos férricos.

Sin embargo, hay que relativizar esta idea, ya que no descartamos que un mismo horno haya podido ser utilizado para más de una función o que incluso pudo ser sepultado por

rellenos de otros ubicados en sus inmediaciones.

Creemos que la consideración de los aspectos expuestos anteriormente permitirá precisar más sobre los Tipos de hornos deducidos de las actividades del proceso de producción.

Nos referimos a los Hornos de Tostación, Reducción y de Forja (entendido éste en sus posibles variedades).

Un ejemplar de Horno de Tostación fue descubierto en Bardow (Sussex, Gran Bretaña) e interpretado como tal por R.F. TYLECOTE. Este arroja unas dimensiones en planta oval de 2,30 x 0,55 m.

Respecto a los Hornos de Forja, R. PLEINER, describe un tipo de estructuras alargadas y poco profundas con unas dimensiones variables (0,40 x 0,50 m.), destinadas según él a recalentar el «Bloom» una vez sacado del horno. Se pretendería la depuración de la ganga o escoria y aglomerar así, los granos del metal reducido, con lo cual, tal vez correspondería a hornos que hemos denominado como de primera forja.

Otros modelos de hornos de forja han sido localizados, por M. LEROY y sus colaboradores. Afirman que las estructuras registradas en la segunda fase del yacimiento

urbano de Metz (Francia), se caracterizaban por un entorno rico en virutas de forja, en el sentido estricto de la palabra, por lo cual las interpretan para la transformación de los lingotes en objetos. El horno n.º 6 de Metz, nos parece el más representativo y el mejor conservado. Presenta unas dimensiones en planta de 0,30 m. de diámetro y una profundidad de 0,50 m. Está construido en piedras calizas, flanqueado por una parte por tres hiladas que se apoyan sobre el lecho natural y por otra parte contra un muro del habitat anterior. En su fondo, reposan capas de detritus, mezclados con los desechos metalúrgicos (escorias de hierro y fragmentos de bronce).

Dichas estructuras nos recuerdan en ciertos aspectos a unos tipos de hornos que han sido registrados en el transcurso de Intervenciones Arqueológicas llevadas a cabo en el Centro Histórico de Bilbao (Solares de Artecalle n.º 37 y Tendería n.º 34).

Iñaki Pereda García

 

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