RECORRIDO HISTÓRICO 22: Baracaldo: el movimiento cooperativista
1.- Primeros balbuceos: organización formal de la Junta Local de Casas Baratas
Resulta sorprendente que en un municipio con unas necesidades tan apremiantes, especialmente agudas en los barrios de El Desierto, Luchana, Landaburu y Zaballa, las primeras gestiones se iniciaran en 1919, cuando treinta años antes, en 1889, el corresponsal en la localidad del periódico El Noticiero denunció la situación en que convivieron los habitantes del Desierto: “Es escandalosa, inmoral y, sobre todo, antihigiénica, la aglomeración de habitantes en las casas de este barrio por la escasez y carestía de las viviendas: los primeros arrendatarios alquilan, por ejemplo, una habitación por 20 pesetas al mes (precisamente el alquiler más barato), y por no poder satisfacerlo admiten, dos o más posaderos (así llaman a los pupilos) ó uno ó dos matrimonios; los primeros les cobran mensualmente dos duros, por cuidarles la comida, la ropa y darles cama; con los segundos comparten la renta; de suerte que hay habitaciones compuestas de 3 ó 4 piezas pequeñas en donde viven 10, 12 y más seres vivientes. Así es que este barrio esta continuamente infectado de viruelas, difteria y otras enfermedades infecciosas y contagiosas.”
El Real Decreto del 20 de enero de 1920 posibilitó la constitución de la Junta Local de Casas Baratas. Y aunque no comenzó a funcionar realmente hasta el mes de agosto, un informe de su Presidente a finales de abril sirvió para esbozar una primera imagen. Hasta ese momento no existieron en la localidad proyecto o edificación alguna acogida a los beneficios de la Ley. Tan sólo se había constituido una Sociedad, pero la paralización de todas sus gestiones y el surgimiento de dificultades en la adquisición de los terrenos, habían conllevado su disolución.
La celebración de reuniones mensuales de la Junta tras su organización definitiva en el verano de ese mismo año quedó afortunadamente plasmada gráficamente en su Libro de Actas, lleno de riquísimas aportaciones. La Junta fue consciente de la convivencia hacinada de sus conciudadanos y del hecho de que muchas familias, ante la carencia de vivienda, hubieran tenido que trasladar sus domicilios a municipios cercanos. No se le escapaba tampoco que se había producido una ruptura en el difícil equilibrio entre el coste de la vida y los salarios de la población obrera, mayoritaria en Baracaldo. Pero, cuando apenas había iniciado su andadura, fue desmantelada el 4 de diciembre de 1922 por Real Orden. Las autoridades estatales consideraron que su necesidad no estaba atestiguada, aunque establecían la posibilidad de que en un futuro volviese a ser configurada, cuando así se estimase oportuno. Y es que en poco más de dos años de funcionamiento la Junta sus actividades habían sido muy limitadas. Aprobó los Estatutos y Reglamentos de la Sociedad Cooperativa Obrera para Casas Baratas de Empleados del Tranvía de Bilbao, así como su proyecto de construcción de 40 viviendas en el monte de Cruces y su calificación condicional de Casa Barata. Sancionó los Estatutos, los terrenos y la calificación condicional de Casa Barata a las viviendas que la Sociedad de Casas Baratas de Baracaldo y Sestao había construido o estaba edificando en San Vicente. Elevó de 4.000 a 6.000 pesetas el tope máximo de ingresos anuales que los beneficiarios de viviendas baratas podían disfrutar. Y denegó una petición particular para erigir dos casas individuales en Cruces.
Se hacía imprescindible su reconstitución, obteniéndose la aprobación consistorial en la sesión plenaria del 27 de marzo de 1923. Desde ese momento aumentaron vertiginosamente, no solamente, el número de iniciativas y cooperativas, que amparadas a la legislación de 1911, 1921 y 1924, anhelaron construir sus propias viviendas, sino también las reuniones de la Junta de Casas Baratas.
2.- El amparo municipal a las Casas Baratas
Un año más tarde, en 1924, el Consistorio baracaldés se implicó mucho más en el proceso: decidía ayudar materialmente a este tipo de iniciativas. Una petición de las Sociedades Cooperativas de Casas Baratas de Obreros de Altos Hornos de Vizcaya, el Hogar Propio, la Tribu Moderna y el Hogar Futuro sirvió para que el Ayuntamiento en pleno, el 12 de marzo de 1924, resolviera afrontar las obras de alcantarillado y tuberías de estos inmuebles. Encargó al Arquitecto Municipal, Ismael de Gorostiza, la redacción del proyecto; aportó 200 metros de alcantarillado de saneamiento; y contribuyó con 400 metros de tuberías para el abastecimiento de aguas potables.
En octubre de ese mismo año las autoridades municipales ampliaron su apoyo económico. En la sesión plenaria del día 23 se concedía una pequeña subvención del 2% del coste total de las edificaciones y los terrenos de aquellos grupos de viviendas levantados entre el 1 de enero de 1925 hasta el 31 de diciembre de 1929. Por este motivo, el Ayuntamiento aprobó consignar en cada presupuesto ordinario a partir de 1925 mil pesetas. Aunque para acceder a estas ayudas era necesario cumplir una serie de requisitos: gozar de los auxilios de la Ley de Casas Baratas entonces vigente; contar con el permiso de habitabilidad; edificar más de treinta viviendas; y, si finalmente no se recibía la calificación definitiva de Casa Barata, debería devolver el importe otorgado. Con todo lo cual únicamente dos cooperativas, el Porvenir y la Esperanza, consiguieron beneficiarse de las concesiones municipales.
3.- El primer proyecto: Altos Hornos de Vizcaya edifica sus Casas Baratas
Las primeras viviendas obreras denominadas Casas Baratas fueron erigidas por la Sociedad de Casas Baratas de Baracaldo y Sestao, atestiguando la implicación de Altos Hornos de Vizcaya en el proceso de construcción de este tipo de alojamientos. Como resultado, Altos Hornos de Vizcaya supo desplegar un amplio programa paternalista. En el terreno de la enseñanza construyó y sostuvo varias escuelas. La asistencia médica a sus obreros se garantizó con dos hospitales y personal sanitario. En el plano espiritual erigió una capilla. Recurrió también al auxilio de numerosas familias en épocas delicadas, como por ejemplo en la enfermedad y la vejez, con la constitución de una sociedad de socorros y una caja de pensiones. Continuó, de esta forma, la política emprendida por Altos Hornos de Bilbao y la Vizcaya, asegurándose, igualmente, el mantenimiento del orden social con el establecimiento cercano de la Guardia Civil al que contribuía económicamente.
Esta amplia red de instituciones benéficas completada con unos salarios comparativamente superiores a los del resto del sector industrial de la comarca y la estabilidad en el empleo consolidaron el atractivo de Altos Hornos de Vizcaya para la población. Sin embargo, había que ir más allá. Había que asegurarse la disposición de una oferta de trabajadores holgada y evitar al máximo el riesgo de movilizaciones obreras. En este sentido, la fijación de la población trabajadora en el espacio próximo a la fábrica podía resultar significativa, a la vez que beneficioso económicamente al tratarse de una inversión basada en un constante déficit de viviendas obreras. No en vano, el mayor constructor de Baracaldo fue Cristóbal Murrieta, socio de Nuestra Señora del Carmen y perfecto conocedor del mercado inmobiliario en áreas industriales tras su prolongada estancia en Londres.
En 1867 la Sociedad Ybarra y Cía., promotora de Nuestra Señora del Carmen, poseía 28 viviendas en el barrio baracaldés de Beurco y se había preocupado por alojar a 74 obreros en viviendas propiedad de Cristóbal Murrieta. Unos años más tarde fue Altos Hornos de Bilbao quien promocionase la edificación de viviendas modestas, atrayendo a constructores e inversores. Juan Ybarra, Gabriel Mª Ybarra y Cosme de Zubiria, arrendaron o vendieron sus terrenos próximos a la empresa con la expresa condición de que en ellos se levantaran viviendas para obreros. Se erigieron, así, a finales de la década de los 70 y principios de los 80 del siglo pasado las “Casas de Uria” en Pormecheta y las “De la Bomba” en Ramón y Cajal. Práctica que hicieron extensible a una heredad de su propiedad en Sestao.
Finalmente, en 1913 Altos Hornos de Vizcaya puso en marcha un nuevo proyecto: la construcción de un barrio obrero. Para su desarrollo fue necesaria la elaboración de un informe previo que señaló como fórmula más beneficiosa “(…) la intervención de una sociedad independiente de la de los Altos Hornos, que al efecto se puede constituir, para evitar de este modo los inconvenientes diversos que en determinados casos como huelgas pudieran suscitarse.” De esta manera, el 29 de diciembre de 1914 se constituyó en Baracaldo ante notario la Sociedad de Casas Baratas de Baracaldo y Sestao S. A., con un capital social de 125.000 pesetas representado por 1.250 acciones de 100 pesetas cada una de valor nominal. Con el objetivo de “(…) procurar el bienestar material y moral de su personal, (…)”, la mayor parte de sus acciones fue suscrita por la empresa.
El proyecto, presupuestado en 9.957,08 pesetas, preveía la construcción de 46 casas dobles con 92 viviendas 1227, estableciéndose un gasto de 5.000 pesetas por vivienda y 25.000 pesetas más en la urbanización y el saneamiento de la zona. La iniciativa despertó recelos entre los propietarios de la localidad que hicieron llegar hasta la Dirección de la empresa una airada queja solicitando se desistiese en el empeño de construir el barrio obrero, o en su defecto, se redujeran sus dimensiones “(…) a fin de no causar perjuicio a la edificación existente en Baracaldo.”
Encargada la proyección de estos alojamientos en el barrio de San Vicente por Altos Hornos de Vizcaya a Manuel Mª de Smith, fueron realizados en dos fases. En la primera de ellas (1916) se proyectaron trece inmuebles con veinte viviendas a lo largo de un solar en “L”, entre las calles Francisco Gómez y Eléxpuru. Se trató de unas construcciones de dos o tres alturas y planta baja, adosadas, con jardines delanteros decorativos y patios zagueros de uso doméstico. La segunda fase (1918) recogió el legado de la anterior, respetando su repertorio formal, aunque perdió ese espíritu de ciudad-jardín inglesa que las primeras dejaban entrever. Las catorce nuevas casas, erigidas en las calles Francisco Gómez, Eléxpuru, Elejalde y un camino particular, respondieron a una tipología de vivienda de triple altura, siguiendo la alineación marcada por aquella primera fase. Igualmente, parece ser que existieron posteriormente tentativas para ampliar esta promoción a otras dos manzanas más y una segunda hilera de casas, aunque finalmente
no progresaron. Se diseñaron construcciones unifamiliares, dobles y triples, de tres tipos: de 56 metros2 en una sola planta; de 84 metros2 en dos plantas; y de 96 metros2, también, en dos plantas.
Todas ellas con sala, comedor, cocina, retrete, tres dormitorios, y las más espaciosas, con cuatro dormitorios, además de despensa. Del mismo modo, sintonizando con las corrientes de la época y los deseos de la empresa, Manuel Mª Smith fue siempre un férreo defensor de la vivienda unifamiliar frente a los bloques de vecindad, porque favorecía el correcto desarrollo de la institución familiar.
Tampoco fue la primera vez que la empresa recurrió a los servicios de Manuel Mª Smith,
arquitecto por antonomasia de la oligarquía vasca. Antes ya había realizado el tratamiento artístico de la instalación industrial presentada por Altos Hornos de Vizcaya en la Exposición Hispano-Francesa de 1908 (Zaragoza), el Sanatorio para los obreros en Sestao (1910) y la reforma de las antiguas oficinas en Baracaldo (1911). De igual forma, ejecutó en esta última localidad las reformas del Sanatorio (1927) y de la capilla del Carmen (1927), así como también dirigió la construcción de las nuevas oficinas de la sociedad (1946).
El control ejercido por Altos Hornos de Vizcaya quedó también materializado con la introducción en el Consejo de Administración de la Sociedad de Casas Baratas de Baracaldo y Sestao de varios delegados: Gregorio Prados Urquijo (sustituido en 1918 por Juan María de Goyarrola y Aldecoa); Alfonso Churruca y Calbetón; Casimiro de Basaldua e Ibieta; Domingo de Sagastagoitia y Aboitiz; y Martín Fernández de Villarán y Fernández Cormenzana (sustituido en 1917 por Lorenzo Vivanco y Ortiz). De esta forma, la empresa
penetró en la organización de la Sociedad y en la construcción de sus viviendas, interviniendo en todos y cada uno de pasos bajo la disculpa de la financiación y la dirección desinteresada.
Sin embargo, Altos Hornos de Vizcaya, la gran empresa situada en la avanzadilla del proceso constructivo de Casas Baratas en la segunda mitad de la década de los 10, se desligó después de cualquier otro tipo de intervención. No volvió a involucrase en la edificación de Casas Baratas, pese a que en Baracaldo y Sestao se constituyesen casi una veintena de sociedades cooperativas integradas mayoritariamente por obreros de sus talleres.
4.- Cooperativismo obrero y Casas Baratas: dos conceptos entrelazados
4.1.- Sociedad Cooperativa Obrera para Casas Baratas de Empleados del Tranvía de Bilbao: paradigma de una nueva fórmula de construcción
Sin embargo, el primer ejemplo de cooperativa constructora en Baracaldo, propiamente dicha, fue la Sociedad Cooperativa Obrera para Casas Baratas de Empleados del Tranvía de Bilbao. El proyecto diseñado y dirigido por el arquitecto municipal y miembro de la Junta de Casas Baratas, Ismael de Gorostiza. El emplazamiento elegido fue el monte de Cruces sobre un solar cedido enfitéuticamente durante 40 años por el Ayuntamiento con una superficie de 2.200 metros2, a 320 metros de la carretera provincial que se dirigía desde Bilbao a Santander.
La iniciativa partió a finales del año 1920 de un tranviario de la línea Bilbao-Santurce, vecino de Baracaldo, Francisco Pérez, que en su tiempo libre se dedicaba a estudiar con detenimiento la Ley de Casas Baratas y las ayudas que la Diputación de Vizcaya otorgaba.
La principal peculiaridad de esta iniciativa fue la aportación de trabajo personal de los futuros ocupantes en la construcción de viviendas.
El inicio de las obras, el 8 de febrero de 1922, fue posible gracias a estas aportaciones y a la concesión de varios créditos de la Diputación de Vizcaya en concepto de herramientas y útiles, así como, a un préstamo proporcionado por la Caja de Ahorros Vizcaína de 70.000 pesetas, con un interés al 5,5%, que contó con el aval de la Compañía de Tranvías.
El producto final fue la construcción de cuarenta casas unifamiliares, cedidas en propiedad, que el 24 de mayo de 1924 estuvieron totalmente concluidas, incluyéndose las obras de saneamiento, abastecimiento de agua potable y urbanización.
4.2.- La Sociedad Cooperativa de Casas Baratas El Hogar Futuro
Se organizó en julio de 1923 por 31 obreros, en su mayoría empleados de Altos Hornos de Vizcaya. El lugar elegido fue una pronunciada pendiente de elevada altitud en el paraje denominado Andicollano. Su orientación, salubridad y bajo precio (0,20 pesetas/pie2) condicionaron la disposición escalonada de la futura barriada. Una vez más, la aportación económica de sus socios fue decisiva. Lograron sufragar el 30% del valor de sus viviendas (100.902,40 pesetas) y desarrollaron un trabajo personal de 12.446 horas.
En una superficie de 3.926,92 metros2, adquirida por 10.115,77 pesetas a Manuel Lorenzo-Martina Santurtun y Francisca Lasfuentes, se erigieron 31 casas unifamiliares, de planta baja y primer piso. Dispuestas por Ismael de Gorostiza, en 1923, en tres grupos (uno por cada parcela) separados por una calle central y dos transversales, en cada uno de los inmuebles se dispusieron dos viviendas con acceso compartido en forma de arco rebajado. Todos los alojamientos respondieron al mismo esquema: hall, cocina, comedor, despensa, retrete y escalera en la planta baja; y tres dormitorios y dos armarios roperos en la planta superior. El coste final de la construcción ascendió a 299.295,50 pesetas, reservándose el 65% de los terrenos a espacios abiertos, como calles y huertos. Precisamente, la carencia de vivienda, los altos alquileres de las existentes y la gran demanda de alojamientos provocaron la rápida ocupación de las nuevas Casas Baratas. Un hecho este último que contrastó con la lenta tramitación de los permisos correspondientes para llevar hasta la nueva barriada una tubería que atravesara las vías de la Orconera Iron Ore. Y, en consiguiente, el incremento del precio presupuestado para las obras y la dificultad para encontrar contratista que se hiciera cargo de ellas. Así, no es de extrañar el retraso en la ejecución de los trabajos que concluyeron a finales de mayo de 1925, casi un año después de ser habitadas las viviendas ocupadas por familias de entre dos y ocho personas.
Pero, por si esto no fuera suficiente, el pésimo abastecimiento de agua por continuas averías en las tuberías fue otra contrariedad a superar. Una contrariedad que obligó a las amas de casa de la Sociedad a desplazarse diariamente en busca del líquido elemento hasta la fuente pública de Vitoricha a 300 metros; a esperar las colas, a menudo, largas; y a retornar con pesos considerables.
4.3.- La Sociedad Cooperativa de Casas Baratas La Tribu Moderna
Dicha agrupación edificó cincuenta viviendas en el barrio de Bagaza de la mano de Ismael de Gorostiza, arquitecto director de las obras. Constituida a finales de 1923, estuvo integrada por obreros y empleados baracaldeses, fundamentalmente, de Altos Hornos de Vizcaya.
El presupuesto de las obras alcanzó la cifra de 520.917,80 pesetas, aportando los socios 98.320 pesetas y 51.283 horas en forma de trabajo personal. Por otro lado, la Caja de Ahorros Vizcaína les proporcionó un préstamo de 350.000 pesetas y el Estado un crédito 354.624,78 pesetas (equivalente al 68% del coste total), así como una prima de construcción de 104.183,46 pesetas que permitieron amortizar el préstamo concedido por la Caja.
El solar seleccionado, contiguo a las vías del ferrocarril de la Franco Belga y próximo al campo de fútbol de la localidad. El primer plan de trabajo propuso la construcción de una barriada paralela a las vías del tren. Pero su mala orientación con respecto a los vientos predominantes en la zona, N.O., hizo que esta opción se desestimara, disponiéndose de forma perpendicular en junio de 1923. Agrupadas las viviendas en series de cuatro, la entrada se realizó a través de un pequeño porche en forma de arco compartido por cada dos de ellas. Las cincuenta casas, de un solo tipo, contaron con planta baja, en la que se repartieron la cocina, el comedor con armario empotrado, el retrete y la escalera; y piso superior donde se distribuyeron los tres dormitorios y dos armarios empotrados. Además, en su fachada posterior se disfrutó de un huerto de 46,80 metros2.
4.4.- La Sociedad Cooperativa Obrera para Casas Baratas de Obreros de Altos Hornos de
Vizcaya.
Llevaba el nombre de la empresa donde trabajaban los treinta socios que la componían. Organizada en 1923, optó por seleccionar el barrio de Arteagabeitia como emplazamiento, comprando 2.802,34 metros2 a Mauricio Castaños por 0,20 pesetas/pie2. En estos terrenos, próximos a la carretera provincial que se dirigía del barrio de Landaburu a Retuerto, se erigieron 30 viviendas unifamiliares, ideadas, también, por Ismael de Gorostiza. El importe final de las obras (305.432,28 pesetas) fue sufragado por las contribuciones de los socios en metálico (40.741 pesetas) y en trabajo (41.568 horas), así como por las ayudas que entidades privadas y públicas les proporcionaron.
Agrupadas en dos filas de quince casas unidas, todas las viviendas se diseñaron (julio 1923) del mismo tipo ya que los fines y la calidad de los socios eran idénticos. Distribuidas en torno a una calle central, la sencillez fue su nota característica, disponiendo de un patio-jardín en su parte trasera. Mientras en su interior, la cocina, el comedor con un armario empotrado, el retrete y la escalera se distribuyeron a lo largo de la planta baja; en el piso superior lo hacían tres dormitorios y dos armarios roperos empotrados. Un dato significativo de la vida de esta sociedad fue su adscripción en febrero de 1934 a la Cooperativa Socialista de Casas Baratas Pablo Iglesias.
4.5.- La Sociedad Cooperativa Obrera de Casas Baratas La Familiar
Fundada a mediados de 1923 por 82 obreros y empleados de Altos Hornos de Vizcaya, comenzó su andadura de forma ajena a la ley, por lo que sus primeros pasos fueron difíciles. El proyecto fue aprobado por el Ayuntamiento en pleno el 28 de agosto de 1923, pero una serie de errores en su diseño hicieron que su solicitud no fuera aceptada en un primer momento por el Instituto de Reformas Sociales.
Sin embargo, ha de señalarse que esta iniciativa comenzó su periplo unos años antes, en 1919, cuando Altos Hornos de Vizcaya encargó a Manuel Mª de Smith la realización del proyecto. Este cometido viene a coincidir con aquel primer documento encontrado en el Archivo Municipal de Baracaldo que utiliza el parámetro “Casa Barata” en él se incluyen una petición para construir un grupo de viviendas, así como varios planos de fachada y planta. Una petición a la que el Ayuntamiento respondió favorablemente.
Para su ejecución fue necesaria la compra de una finca con 9.347,83 metros2 en el barrio de Beurco, próximos al río Galindo y lindantes con el ferrocarril de la Franco-Belga. En ellos se proyectaron 82 casas distribuidas en siete filas separadas por amplias calles transversales, destinándose el 60% de la superficie como áreas abiertas. Las viviendas de dos plantas, salvo dos que poseían un único piso bajo, disfrutaban de cocina, comedor, un dormitorio, retrete y escalera en el piso bajo; y tres dormitorios en el piso superior. Por su parte, las viviendas con una sola planta disponían de cocina, retrete y varios dormitorios. El proyecto se completó con la ejecución de un edificio social, hoy en día desaparecido.
4.6.- La Sociedad Cooperativa El Hogar Propio
También en 1923 la Sociedad Cooperativa El Hogar Propio, constituida por catorce socios
fundadores, presentaba a través de Ismael de Gorostiza otro proyecto de Casas Baratas. Integrada por cuarenta y cinco oficinistas, en su mayoría, de Altos Hornos de Vizcaya, inició sus operaciones adquiriendo unos terrenos en Zaballa, por 88.000 pesetas a 0,7896 pesetas el pie cuadrado.
La realización del proyecto supuso un desembolso de 573.303,09 pesetas, reuniéndose con las cotizaciones en metálico de los socios 90.000 pesetas. Y a diferencia del resto de sociedades sus miembros no efectuaron ningún tipo de prestación en forma de trabajo, aunque si subscribieron obligaciones sin interés, por un valor de 72.300 pesetas.
La ubicación de las viviendas en forma de U, siguió la disposición del solar, conformando las calles de La Virtud, El Hogar Propio y El Orden. Éstas presentaban un pequeño jardín delantero y un huerto zaguero que conservó los árboles frutales y eucaliptos adquiridos con la finca, así como, una triple tipología.
Se levantaron diecinueve casas de tipo A que presentaban en su planta baja cocina, comedor, dos dormitorios, retrete y escalera; en el piso superior se repartían cuatro dormitorios. Por su parte, las veinticuatro viviendas de tipo B disfrutaban en su planta baja de cocina, comedor, un dormitorio, retrete y la escalera; en la planta superior se disponían tres dormitorios. Por último, las dos únicas viviendas de tipo C eran en las que se disfrutaba de un mayor número de dependencias. En la planta baja se distribuían la cocina, el comedor, dos dormitorios, el retrete y la escalera. Mientras en el piso superior se emplazaban cuatro dormitorios.
Definitivamente, esta iniciativa resultó ser la más privilegiada de toda la localidad, no sólo por su céntrico emplazamiento sino también por la tipología constructiva y el tipo de individuos a las que iba dirigida: familias de la aristocracia obrera, los oficinistas de Altos Hornos de Vizcaya. Además, la superficie construida alcanzó los 28.303 pies2 y el resto 94.872 pies2.
4.7.- La Sociedad Cooperativa Constructora de Casas Baratas El Porvenir
Se fundó en abril de 1924 con obreros de Altos Hornos de Vizcaya. El emplazamiento elegido fue el barrio de Arteagabeitia, en una superficie total de 4.303,95 metros2. Adquirida la finca a Domingo Mendizabal por 0,40 pesetas/pie2 se procedió a erigir treinta y cinco viviendas. Separadas por una amplia calle principal y cortadas por otra transversal las 35 construcciones se dispusieron de forma paralela a la Cooperativa vecina, siendo organizadas en dos filas por Ismael de Gorostiza en 1924.
El coste de la operación supuso una inversión de 405.756,63 pesetas, aunque inicialmente fue presupuestado en 374.483,99 pesetas. Los socios financiaron su edificación con dinero (60.947 pesetas) y trabajo (50.194 horas), acondicionando la zona y realizando las tareas de cimentación. Obtuvieron de la Diputación de Vizcaya un préstamo de 254.621 pesetas y una prima de 37.448,40 pesetas, así como una pequeña subvención de 7.475,55 pesetas concedida por el Ayuntamiento. Cifras a las que se deben agregar otro préstamo de 256.410,77 pesetas y otra prima de 78.896,88 pesetas, con un origen estatal.
Próximas a la carretera provincial que unía el barrio de Landaburu con el del Regato, las viviendas del Porvenir se diseñaron con planta baja en la que se disponía el portal, el comedor, la cocina, el retrete, la despensa y la escalera; planta superior con tres dormitorios y un armario ropero; y desván. Además, en la fachada posterior se proyectó un pequeño huerto, resultando que la superficie descubierta en esta barriada alcanzaba el 65% de los terrenos iniciales (35.870,77 pies2), el resto se correspondía con la superficie edificada (19.564,65 pies2).
4.8.- La Sociedad Cooperativa de Casas Baratas La Esperanza
La Sociedad Cooperativa de Casas Baratas La Esperanza edificó treinta y dos viviendas unifamiliares entre 1925 y 1926 en el barrio de Arteagabeitia. Si bien, eran treinta y seis los socios inicialmente adscritos al proyecto. Para llevarlo a cabo se compraron a Filomena Burzaco Santurtun 4.580,74 metros2 por 29.500 pesetas a 0,50 pesetas/pie2, junto a las ya citadas Sociedades Cooperativas del Porvenir y de Obreros de Altos Hornos de Vizcaya y a la carretera provincial que unía el barrio de Landaburu con el del Regato.
Las obras, proyectadas y dirigidas por Ismael de Gorostiza, fueron liquidadas con la cifra de 372.945,10 pesetas. Para ello contaron con: un crédito de la Caja de Ahorros Vizcaína (275.078,98 pesetas); otro préstamo de la Diputación de Vizcaya de 275.078,98 pesetas y una prima de construcción de 36.642 pesetas; una pequeña subvención del consistorio local de 7.458,90 pesetas (2% del importe de la construcción); y el amparo estatal en forma de empréstito (376.881,16 pesetas) y prima (111.927,76 pesetas).
El permiso de habitabilidad le fue otorgado a finales de noviembre de 1926, disfrutando de un pequeño huerto trasero; hall, comedor, dormitorio, cocina, despensa y retrete en la planta baja; y en la superior tres dormitorios y un armario ropero. Formaron tres filas de casas, dos de ellas agrupada mediante los huertos zagueros, creando una especie de manzana 1299. Inauguradas en 1927, su coste final osciló entre las 11.470 pesetas de las viviendas medianera y las 12.943 de las situadas en las esquinas.
4.9.- La Sociedad Cooperativa de Casas Baratas La Voluntad
Integrada por obreros de Altos Hornos de Vizcaya en 1929 erigió treinta y tres casas familiares en el barrio Bagaza. Adaptándose a la forma triangular del terreno, las construcciones formaron dos manzanas, dejando en su interior los huertos-jardines de cada vivienda y una gran plaza común, a la que se accedía por unos pequeños pasos por dos de sus calles. Con un presupuesto inicial de 310.000 pesetas en obras de edificación, se le concedió el permiso de habitabilidad en marzo de 1929.
Para su desarrollo fue necesaria la contratación de Ismael de Gorostiza como arquitecto director y la compra a Mariano Menchaca de 7.484 metros2 por 96.403 pesetas, realizándose la operación al precio de 1 peseta por pie cuadrado. Un coste algo más elevado con respecto a otras iniciativas.,
Diseñadas en 1926 con un huerto posterior contaron además con un jardincillo en su fachada principal, disponiéndose tres dormitorios en el piso alto y en la planta baja la cocina, el comedor, un dormitorio y el retrete con ducha, he aquí la novedad. A diferencia del resto de iniciativas de la localidad que sólo dispusieron de retrete, estas construcciones gozaron de ducha, siguiendo las indicaciones de los higienistas de la época.
4.10.- La Sociedad Cooperativa de Casas Baratas Numancia
Sus estatutos fueron aprobados por la Junta de Casas Baratas en mayo de 1931 y eligió como emplazamiento también el barrio de Bagaza.
En total, 25 viviendas para idéntico número de asociados proyectadas en una finca de 3.364,48 metros2 adquiridos por 40.000 pesetas. En cada rellano se diseñaron dos viviendas que disfrutaban de comedor, cocina, retrete, tres dormitorios y despensa. Pero, además, el importantísimo tránsito de la vivienda unifamiliar a las casas de vecindad vino asociado a una disminución de la superficie requerida, empleándose tan sólo 1.265,80 metros2 con un valor de 15.031,82 pesetas. Paralelamente, otro hecho destacable fue el incremento del espacio edificado alcanzando el 58,95 % (745,80 metros2, mientras las superficies libres se reducían al 41,05% (519,35 metros2).
Para llevar a buen puerto esta empresa los socios realizaron aportaciones económicas semanales y anuales, así como también llevaron a cabo tareas de explanación de los terrenos y de cimentación.
4.11.- La Sociedad Cooperativa de Casas Baratas Villa Róntegui
Se había constituido como cooperativa con obreros, en su mayoría de Altos Hornos de Vizcaya, unos años antes, en 1929, por iniciativa de Valeriano Serna. El lugar elegido para instalar sus viviendas en esta ocasión fue la ladera sur del monte de Róntegui. Concretamente la propiedad conocida como la casería “Echachu”.
Los terrenos adquiridos a Juan Arteche estaban integrados por 22.302,70 metros2 por los que se estipuló un precio de 67.500 pesetas. Un precio económico si se tiene en cuenta su accidentado y periférico emplazamiento
El proyecto elaborado por Ismael de Gorostiza en octubre de 1930 constó de veintisiete viviendas, formando una hilera, de idénticas características con un huerto posterior de similares dimensiones dedicado al cultivo. En ellas el pequeño sótano albergó un lavadero y un lugar para los aperos de labranza; la planta baja, la cocina, el comedor, el retrete y un dormitorio; por último, en el piso superior se dispusieron tres habitaciones más. La superficie construida sólo supuso el 6,43% (1.434,77 metros2).
Los socios participaron activamente en el proceso de la explanación de la calle, en la apertura de los cimientos y en la extracción de piedra para la cimentación. Aún así, el presupuesto de las obras se cifró en 462.865,87 pesetas, consiguiendo los respectivos permisos de habitabilidad en 1932.
Sorteadas las viviendas el 20 de diciembre de 1931 en el Salón de Sesiones del Consistorio local, gozaron del favor municipal. Pese a que no se alcanzó la cifra mínima de treinta viviendas señaladas por la sesión plenaria del 12 de marzo de 1924, el Ayuntamiento dispuso un ramal de saneamiento que enlazó la red general con la primera casa del grupo. También gozaron de un préstamo de la Caja de Ahorros y Monte Piedad Municipal de Bilbao por valor de 247.730 pesetas al 5% de interés (1931), así como de una prima de construcción de la Diputación de 18.275,43 pesetas
4.12.- La Sociedad Cooperativa de Casas Baratas La Felicidad
Inició sus primeras operaciones en 1929 y un año después Ismael de Gorostiza presentó un primer proyecto integrado por cuarenta y tres casas familiares de planta baja y piso superior. En su interior se distribuían la sala-comedor, la cocina, el retrete, un dormitorio y la despensa bajo el hueco de la escalera en el piso inferior; y tres habitaciones en el superior. Para llevar a cabo esta iniciativa sus socios, en su mayoría trabajadores de Altos Hornos de Vizcaya, adquirieron 7.853,84 metros2 (101.209,30 pies2) en el barrio de Lasesarre. La finca conocida como “La Larga” fue comprada a José John por 97.000 pesetas en 1929 a 0,95 pesetas el pie2.
Finalmente, sus 48 viviendas obtuvieron la calificación definitiva de Casa Barata en abril de 1933, tras un intento fallido en 1932. Año, este último, en el que habían sido inauguradas y sorteadas el 21 de febrero, en el salón de fiestas de la Sucursal en Baracaldo del Monte Piedad de Bilbao, contando con la presencia del alcalde de la localidad, Simón Beltrán. En su realización se ocuparon 4.317,33 metros2, empleándose el 46% en la edificación (1.982,52 metros2 ) y el 36% (1.556,20 metros2) en calles.
4.13.- La Sociedad Cooperativa de Casas Baratas El Ahorro
Sus cuarenta alojamientos fueron distribuidos en cinco casas de vecindad de tres alturas y planta baja y emplazadas junto a las de la Providencia, en San Vicente. El diseño interior de los inmuebles contempló la disposición de dos viviendas por planta, en cada una de las cuales se organizaron la sala y dos dormitorios en la fachada principal; el comedor, la cocina y el retrete, en la parte zaguera del edificio; así como la despensa al fondo del pasillo. Ismael de Gorostiza realizó el proyecto en 1929 y dirigió las obras en el barrio de Zaballa, presupuestadas inicialmente en 250.000 pesetas, e inauguradas en 1931, tras su sorteo el 8 de febrero.
4.14.- La Sociedad Cooperativa de Construcción de Casas Económicas La Armonía
Siguió el ejemplo de las Casas Baratas precedentes, Adoptó la tipología de pisos de vecindad de tres y cuatro alturas con planta baja. Eran cinco casas situadas en Arteagabeitia; sus terrenos 1.979,85 metros2 fueron adquiridos en 1926 a Filomena Burzaco Santurtun por 44.662,70. El precio de compra estipulado fue 1,60 pesetas/pie2.
Adaptándose al terreno, la construcción tomo forma de U, dejando entre sí un patio común. Por contra en el interior, las viviendas disfrutaban mayoritariamente de seis piezas (cuatro dormitorios, sala y cocina), aunque también las había de cinco, con retrete, y en determinadas ocasiones despensa.
Las obras dieron principio sin los auxilios estatales. Hecho que determinó la contratación de dos hipotecas con la Caja de Ahorros y Monte Piedad Municipal de Bilbao por el concepto de 310.000 pesetas. Además, las cuotas semanales de los socios permitieron abonar las 44.662,70 pesetas iniciales de la compra de los terrenos y 89.000 pesetas que costearon parte del comienzo de los trabajos de construcción. Unas labores, como la explanación y cimentación, realizadas con el esfuerzo personal de los socios.
Sorteados los alojamientos el 25 de mayo de 1930, tres días antes de conseguir el permiso de habitabilidad, fueron entregados a sus ocupantes en alquiler hasta que fueron abonadas las deudas sociales.
4.15.- La Sociedad Cooperativa de Casas Baratas de Alonsótegui
Erigió bajo la dirección de Faustino de Basterra y Zabalaaurtena entre 1934 y 1936 catorce viviendas de planta baja y piso superior en el barrio del mismo nombre (en la Vega de Barrencalle), que les fueron otorgadas a sus beneficiarios mediante sorteo.
Sus once primeras construcciones próximas al río Cadagua y la carretera de Bilbao a Valmaseda, fueron aprobadas en mayo de 1935. En un primer momento, se levantaron siete de ellas, cinco dobles y dos unifamiliares en el extremo y posteriormente, se le añadieron dos más de carácter aislado. Levantadas en una superficie de 2.010,53 metros2, sus terrenos fueron comprados por 8.118,60 pesetas.
Ocupadas por familias de obreros de diversos oficios (peluqueros, panaderos, etc…) oriundos de Alonsotegui, pero que trabajaban en otros lugares disfrutaron de unas viviendas que contaron con: un pequeño huerto posterior y un jardín en su fachada principal; hall, cocina, comedor y retrete en su planta baja; y tres dormitorios en su piso superior. Un gran soportal en forma de gran arco preside la entrada de estos inmuebles, edificados por la Sociedad Cooperativas de Casas Baratas Alonsótegui.
4.16.- Otras cooperativas en el municipio
En la década de los treinta se sucedieron un conjunto de iniciativas que no llegaron a plasmarse físicamente. Este es el caso de las Sociedades Cooperativas de Casas Baratas Reina Cristina, Villa Retuerto, La Residencia de España y Olaechea de las que apenas se poseen datos.
Reina Cristina estuvo integrada por catorce empleados de diversas factorías baracaldesas y se vio afectada por la supresión de ayudas estatales del Real Decreto del 31 de julio de 1929. El proyecto (septiembre de 1929) redactado por Ismael de Gorostiza pretendía erigir en el lado Norte del monte de Róntegui igual número de casas familiares con hall, despacho, sala-comedor, cocina, galería, retrete y despensa en la planta baja y cuatro dormitorios, espaciosa galería y cuarto de baño en el piso superior. Los terrenos con una extensión de 3.102,41 metros2 adquiridos por 44.976,96 pesetas permitirían proyectar tres calles en cuyo interior se dispondría una amplia superficie interior en la que tendrían cabida un patio y un jardín.
De la segunda, Villa Retuerto, sólo se realizó una breve mención en una de las sesiones de la Junta de Casas Baratas, el 6 de mayo de 1931. Aunque un anuario de la provincia de Vizcaya efectuado en 1930 también la recogió en su apartado de asociaciones.
De La Residencia de España se sabe que en la sesión subsidiaria de la Junta de Casas Baratas del 3 de mayo de 1932 se desestimó una instancia remitida por su representante, Nicanor Ortíz de Zárate. Con esta medida se le denegó la certificación de Casa Barata y, en consecuencia, la concesión de cualquier subvención estatal.
Mención aparte merece las viviendas de la Providencia de España, Cooperativa de Capitalización y Crédito que pese a adoptar la forma de cooperativa no lograron la categoría de Casa Barata. Si recibió, no obstante, el soporte financiero en forma de préstamos hipotecarios, de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Bilbao. 87.000 pesetas en 1929 y 130.000 pesetas un año después 1930, para sus dos áreas de actuación, Landaburu y Beurco, respectivamente. De la primera de sus actuaciones apenas si se sabe que su objetivo fue erigir 20 casas. De la segunda, la de Beurco, se conoce que fue ejecutada en dos fases bajo la dirección de Ismael de Gorostiza (1927), dando como resultado 22 viviendas unifamiliares alineadas separada por un vial de 7 metros. Si bien en un principio, parece ser que el maestro de obras Manuel Camaron fue el encargado de proyectar 31 alojamientos en 1923.
También se registraron en la anteiglesia dos actuaciones con el sello del Banco de Ahorro y la Construcción con un radio de acción nacional y sin conseguir los beneficios de las Casas Baratas. Sus dos propuestas respondieron a una construcción bifamiliar en el barrio de Arteagabeitia (1928) y una vivienda unifamiliar en Zaballa (1930) bajo la dirección de Julio Sáenz de Bares.
7.5.- La Ciudad Jardín de Lecubarri: un proyecto de los Hermanos Calvo
En 1923 la sociedad anónima Propiedades Urbanas con sede en Bilbao solicitó del Ayuntamiento el permiso correspondiente para erigir en Vitoricha-Luchana una auténtica la Ciudad Jardín de Lecubarri integrada por 121 viviendas unifamiliares, biblioteca, baños, gimnasio y escuela. Tras la iniciativa aparecían los hermanos Calvo, agentes de la propiedad urbana de Bilbao, y Hermenegildo José Murga y Acebal, arquitecto y presidente de la sociedad por estas fechas.
Para que el proyecto de Lecubarri alcanzase sus objetivos era imprescindible la participación del Ayuntamiento que según los promotores debía aportar: la urbanización y el saneamiento de los terrenos; una subvención del 10% sobre el valor total de la obra; y el inicio del expediente necesario para obtener la subvención de la Diputación de un 25% del coste total de la construcción. Sin embargo, el Consistorio rehusó el ofrecimiento en tanto en cuanto las futuras viviendas no obtuviesen la calificación de Casas Baratas. Una calificación que nunca obtuvieron y que forzó la venta de los inmuebles erigidos y de lotes de terrenos sin edificar, así como un conato de cesión con condiciones de las calles particulares resultantes que el Ayuntamiento rehusó. Del mismo modo, fue necesario elaborar un nuevo plano de parcelación que se ajustase al Plan de Urbanización, Reforma y Extensión de Baracaldo ideado por Ismael de Gorostiza en 1926.
Con el nuevo plano proyectado por Hermenegildo José Murga se disminuyó la superficie edificable mientras que se amplió el espacio libre ocupado por los viales. Las sencillas construcciones levantadas en Lecubarri sin elementos decorativos destacables conformaron un barrio obrero de dos, tres y cuatro alturas, salpicado de vez cuando por algún que otro chalet. Las viviendas resultantes de iniciativa privada oscilaron entre los 50 y 75 metros2, disponiendo en su interior de retrete (baño, excepcionalmente); cocina; uno, dos o tres dormitorios, esta última opción en escasas situaciones; y comedor en determinadas ocasiones.
Mª del Mar Domingo Hernández
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