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El nacionalismo en Barakaldo, desde sus inicios hasta la Guerra Civil (I)

El nacionalismo en Barakaldo, desde sus inicios hasta la Guerra Civil (I)

Antecedentes. Fundación de la sociedad euskalduna el siglo XIX fue un siglo convulso, en el que, además de tres guerras, se vivieron otros altercados y conatos de rebelión carlista. En enero de 1840, cuando apenas habían transcurrido tres meses desde la derogación foral impuesta por la ley de 25 de octubre de 1839, el coronel José Ramón de Leguina, lugarteniente de Cástor de Andetxaga en la primera Carlistada, se reunió en Barakaldo con varios oficiales de los extinguidos batallones vizcainos, compañeros de armas de la recién acabada guerra, y dio el grito de rebelión aclamando a Carlos V. Le siguieron 40 hombres, aunque esperaban reunir muchos más. Se dirigieron a Karrantza donde atacaron el puesto de migueletes, mataron a uno y desarmaron a la docena restante. Como no querían prisioneros, una vez requisadas sus armas, los dejaron ir libremente. La noticia de la rebelión se extendió, pero nadie llegó a secundarla. El mismo Andetxaga se ofreció para detener a los insurrectos, e inició su persecución por los montes encartados. El primero en caer herido fue el teniente barakaldarra Antonio de Beurko, que fue fusilado inmediatamente. Leguina y el resto huyeron, pero nuevas tropas, salidas de Santoña, se unieron a los perseguidores. Al llegar el mes de mayo solamente Leguina y el comandante Tomás Palacios seguían escondidos en las montañas. El resto se acogió a indulto o se embarcó hacia el exilio en Baiona. Leguina se ocultó durante diez meses, al cabo de los cuales fue detenido. Durante el juicio, el astuto carlista simuló estar enajenado y el tribunal decidió dejarle en libertad. Transcurrido un año, fue Cástor de Andetxaga quien dirigió otro alzamiento, acompañado de Leguina como su segundo al mando. Al frente de sus mozos encartados entra- ron en Bilbao y tomaron la villa, aunque fue por poco tiempo. El general Zurbano, con la brigada de vanguardia de la división de Castilla, les persiguió hasta Begoña, pasando por las armas a cuantos atrapaba. También este alzamiento fracasó: Andetxaga huyó a Francia y Leguina, tras intentar hacerse fuerte en Barakaldo, fue apresado y fusilado.

En el año 1854 los Ybarra fundaron “Nuestra Señora del Carmen”, germen de Altos Hornos, la gran fábrica que sería la protagonista principal de la vida en Barakaldo durante los siguientes 100 años. La anteiglesia y su entorno iniciaron entonces el proceso que les llevó a convertirse en el motor económico de Bizkaia; la población, estimada en torno a los 2.600 habitantes, y el paisaje comenzaban a transformarse, aunque todavía lentamente. No obstante, en lo político todo permanecía inmutable, pues la mayor parte del país todavía ansiaba la restauración foral.

En esta tesitura, el primero de abril de 1860 el general Ortega encabezó el alzamiento de San Carles de la Rápita, aunque su intentona fue un fracaso absoluto, pagándolo con su vida. El único punto del reino que se unió al general fue Barakaldo, donde se congregó un numeroso grupo carlista mandado por Aniceto Llaguno. De esta partida Otamendi y Urkullu eran barakaldarras, el resto vinieron desde Durango, Abando, Mena y otros lugares. Su llamada a la rebelión fracasó también, y acabaron entregándose, acogidos a indulto. Sin embargo, dos jóvenes de Barakaldo -posiblemente contrabandistas-, tomados como pertenecientes a la gavilla carlista, fueron detenidos y ejecutados sin juicio previo. Este episodio llegó al Congreso de Madrid, donde fue calificado de “asesinato jurídico”, y se exigieron responsabilidades al presidente O ́Donnel, pero este lo justificó por la necesidad de “salvar la sociedad y el trono”. Todavía nueve años después de este suceso, los “fusilamientos de Barakaldo” eran utilizados en el Parlamento como arma política contra la Unión Liberal. El último levantamiento carlista dio origen a una guerra que duró cuatro años. El 21 de abril de 1872 Don Carlos entró en Navarra y comenzó la rebelión. En Las Encartaciones el cabecilla fue el general Cuevillas, y en Barakaldo el alcalde Gustavo Cobreros. La guerra duró hasta 1876, y concluyó con nuevo fracaso, que traería el final definitivo del sistema foral.

Durante todo este tiempo Barakaldo se mostró partidario en buena medida de los postulados carlistas -Dios, patria, fueros y rey-, no en vano había sido en dos ocasiones el punto en que se iniciaron las revueltas. Su alcalde, Gustavo Cobreros, que también fue síndico y diputado provincial, era una de las figuras más significativas y en los años inmediatos fundó los Círculos carlistas de Sestao, Abanto, El Valle, Orduña y, lógicamente, el de Barakaldo, éste inaugurado en 1893, presidido por Guillermo Laborda, un prestigioso militar carlista guipuzcoano. Sin embargo, en estos años la población de Barakaldo empezaba a ser sometida a un cambio de modelo, provocado por la demanda de mano de obra para sus fábricas, a las que acudían gentes venidas de todos los puntos de la península.

En 1882, cuando se constituyó “Altos Hornos y fábricas de hierro y acero de Bilbao”; la población contaba entonces en torno a los 4.360 habitantes, muy por detrás de Bilbao, pero comenzaba a constituirse como segundo núcleo de población en Bizkaia. Barakaldo se encontraba, por tanto, en un periodo de transición en el que aún no había tenido tiempo de transformar su estructura agrícola, carecía de infraestructura urbana ordenada y la nueva vivienda se desarrollaba en torno a las fábricas existentes. Faltaba un hospital, notarios, abogados, zapateros, ferreteros, sastres, etc. Por el contrario, contaba ya con buenos caminos vecinales, el tranvía de Bilbao a Santurtzi y tres ferrocarriles mineros (Orconera, Franco-Belga y Luchana Mining), que atravesaban la anteiglesia para llegar a sus cargaderos. El “Anuario del comercio” del año 1886 ano- taba la existencia de un juez municipal y un fiscal, tres médicos, un farmacéutico, dos maestros y dos maestras, dos profesores de música, cinco tiendas de comestibles, una de géneros coloniales, una confitería, dos estanqueros, tres fábricas de fundición de hierro (Altos Hornos, Nuestra Señora del Carmen y Santa Águeda), una fábrica de Dinamita; y, finalmente, una fábrica de conservas alimenticias. Esta es la base sobre la que comenzaba a fundamentarse el cambio en el municipio. En este mismo año, el ayuntamiento estaba compuesto por gentes del núcleo que podría llamarse tradicional. El alcalde, Domingo de Sagastagoitia, era natural de Markina, sus tenientes lo eran de Barakaldo (Gastaka y Garay), de Sestao (Arana) y de Baranbio (Basaldua), y los síndicos lo eran de Erandio (Arrieta) y de Barakaldo (Allende).

Con este panorama daba inicio un nuevo periodo en la vida de Barakaldo, una época en la que el municipio cambiaría radicalmente y en la que las diferentes ideologías políticas irían adquiriendo importancia en paralelo a lo que ocurría en el resto de Bizkaia donde, a finales del siglo XIX convivían un amplio número de partidos políticos: 3 católicos (el carlista, el integrista y el fuerista), 5 liberales, de los cuales 3 eran republicanos (radical, federal y posibilista) y 2 monárquicos (el conservador y el fusionista), más los recientemente fundados Partido Socialista y Partido Nacionalista Vasco. De entre ellos, el que nos ocupa ahora es este último, el PNV. El nacionalismo vasco, fundado por Sabino Arana, se sustenta en el lema Jaun Goikoa eta Lege-Zarra (Dios y Fueros, literalmente ley antigua), y se inició “oficialmente” el 3 de junio de 1893, con el discurso conocido como juramento de Larrazabal. Una de sus primeras actuaciones se materializó en la fundación del Euskeldun Batzokija de Bilbao, el 14 de julio de 1894, autorizado por el gobierno liberal (Sagasta) pero clausura- do en noviembre de 1895, tan pronto como los conservadores de Cánovas llegaron al poder. Con la suspensión de este periódico y la clausura del Batzoki se decretaba, en palabras de Kizkitza, la muerte de “cuanto tenía en septiembre de 1895 el partido nacionalista vasco”. Unos meses antes, el 31 de julio de 1895, festividad de San Ignacio, en el Euskeldun Batzokija se había constituido oficialmente el primer Bizkai Buru Batzar. Pasarían dos años antes de que se levantara la prohibición que pesaba sobre este centro, pero Arana y los socios, pendientes aún de ser juzgados, decidieron no reabrirlo. Sabino escribía en el semanario Baserritarra que el número de afiliados al partido nacionalista era realmente muy corto. Fue en este contexto y esta situación cuando se constituyó la Sociedad Euskalduna de Barakaldo, segundo centro nacionalista en Euskadi. Era el 25 de marzo de 1898, y aunque no se ha con- servado el acta de fundación la fecha, se confirma por varios medios, además de que el semanario Euskalduna habla ya de esta sociedad en su número de 12 de junio de 1898: “hora es ya que se forme (en Deusto) un centro como el que han constituido en Baracaldo muchos buenos vascongados, que abandonando toda política ultraibérica, solo quieren ser vizcaínos amantes de la causa que simboliza el sagrado lema de Dios y Fueros”. También se recoge en la documentación del Ayuntamiento de Barakaldo, en la relación de sociedades existentes en julio de aquel año: “…sociedad Euskalduna, fundada en marzo de 1898 en San Vicente”. Más concreto aún es el anuncio en el Bizkaitarra relativo a la celebración del undécimo aniversario de la Sociedad Euskalduna, que se señalaba para el día 25 de marzo de 1909, festividad de Nuestra Señora. Aunque no es mucho, algo sabemos de sus componentes. Eugenio de Tellitu fue el primer presidente de la Sociedad y en su partida de matrimonio constaba como labrador. La necro- lógica que le dedicó el Bizkaitarra decía de él: “patriota desde los albores del nacionalismo, tuvo la inmensa dicha de participar con el primer caudillo, inolvidable Sabin, los azares de la vida nacionalista, y contarse entre sus más apreciables amigos. Fue el primer presidente del segundo Batzoki fundado en Euzkadi, el Euzkalduna, dirigiendo con amor patrio las primeras huestes del nacionalismo en aquella parte de Euzkadi. Exconcejal (…) defendió con aplauso general los intereses del pueblo que le vio nacer”. Cita interesante, entre otras razones, por- que permite desarrollar la hipótesis de un origen del nacionalismo en Barakaldo a partir de algunas personas directamente relacionadas con Sabino Arana, caso que, hasta donde conocemos, no se dará en los centros que le siguen, Retuerto y Desierto. Otro nombre asociado a aquellos primeros nacionalistas barakaldarras es el de Anastasio Santakoloma Loizaga “uno de los funda- dores de la Sociedad Euskalduna, que constituyó allí (en Barakaldo) en vida del maestro Arana Goiri”. Otro fue Guillermo Ariño Gorrotxategi, primer presidente del Barakaldo Uri Buru Batzar, cargo que desempeñó en diferentes bienios, así como concejal en numerosas legislaturas. También suenan en aquellos años Tomás Palacio Barañano, José Urkullu, Pedro Bolibar Santurtun, Raimundo Uraga Beurko y Tomás Zaballa. Todos ellos, excepto Ariño que había nacido en Elorrio, eran naturales de Barakaldo. La prensa de aquellos años se refería a los socios del desaparecido Euskeldun Batzokija de Bilbao como “exaltados Vizcainos”, “fanatizados” y “grupito de jóvenes alucinados”, por lo que cabe suponer el menosprecio con que fue recibida la Sociedad Euskalduna de Barakaldo. Des- de luego, su inauguración no mereció la atención de ningún periódico local y es conocida la teoría de que esta agrupación pudo haberse fundado incluso antes que la de Bilbao, pero no conocemos ningún documento que lo pueda probar. En cualquier caso, sí parece lógico pensar que se tratase de uno de los centros que tenían prevista su fundación ya en el año 1896: “quiera Jaungoikua que el año próximo (1896), en que se celebrará con más pompa aún el día de la Bandera Bizkaina, acudan a Begoña, además de los representantes navarros, los de Araba, Gipuzkoa, Lapurdi y Zuberoa y comisiones de los distintos batzokis que para entonces estarán establecidos en otros tantos pueblos de Bizkaia”.

Los acontecimientos posteriores impidieron que esto fuese posible. Conviene apuntar que en los diferentes números de Bizkaitarra, la primera publicación nacionalista, se identifican hasta once suscriptores de Barakaldo, de ellos 4 eran de Desierto, 2 de Burtzeña y 1 de Alonsotegi. Los posteriores centros jelistas de Barakaldo reconocieron siempre a la Sociedad Euskalduna como su sede de referencia, y existió la costumbre de que la bendición de la bandera de cualquiera de ellos se acompañase de una misa en San Vicente y un posterior aurresku de honor al pie de la bandera de esta Sociedad, situada en el palacio de Gorostiza. Esta misma ceremonia se reprodujo en 1933 con motivo de la inauguración del actual Barakaldo ́ko Euskeldun Batzokija, rindiendo su bandera al pie de la de Euskalduna antes de bajarla y colocarla en el balcón de Los Fueros. Tras su fundación, la historia de la Sociedad Euskalduna corrió en paralelo a la del propio nacionalismo. Así, en julio de 1898 el debilitado nacionalismo vasco tomó un nuevo impulso cuando los seguidores de Ramón de la Sota se desgajaron de la sociedad fuerista Euskalerria para ingresar en el PNV. Con su apoyo, Sabino Arana logró ser elegido Diputado Provincial por Bilbao en las elecciones del 11 de septiembre. Sin embargo, esta victoria se vio rápidamente empañada por el decreto del gobierno español de Francisco Silvela, del 12 del mismo mes, suspendiendo las garantías constitucionales en Bizkaia, con el fin de combatir “las manifestaciones separatistas de aquella provincia”. De esta manera quedó clausurada la Sociedad Euskalduna de Barakaldo al igual que otros medios como El Correo Vasco, el Centro Vasco de Bilbao, el Orfeón Euskeria de Bilbao y el batzoki de Bermeo. Diez largos meses duró la suspensión, hasta septiembre del año 1900, momento en que Euskalduna reabrió sus puertas:

“Hoy domingo se verificará la reapertura de la Sociedad euskariana Euskalduna de Baracaldo, que como saben nuestros lectores fue cerrada por orden gubernativa a raíz del escándalo promovido por un cacique ya difunto (Chavarri) y por el duque de Tetuán, que todavía vive y colea”.

Revista K Barakaldo4

Goio Bañales García

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Actualizado el 3 de diciembre de 2023

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