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Cargadero de mineral de la Franco Belga

Cargadero de mineral de la Franco Belga

Valoración

Su valor como testigo de la industrialización de la rí­a de Bilbao es innegable, como ha sido reconocido en su reciente restauración, durante la cual, además de devolverle su aspecto original, se le ha dotado de paneles informativos y se ha transformado en mirador y punto de descanso en el paseo que recorre los márgenes de la rí­a.

Cargadero

Se encuentra situado en un rellano de las marismas existentes entre Galindo y el Cadagua, en el punto de Reketa del municipio de Barakaldo, aguas arriba de la concesión que la Sociedad Franco-Belga, su propietaria, habí­a obtenido en 1877. En origen se erigieron tres cargaderos, aunque hoy en dí­a se conserva solamente uno.

El proyecto de estas instalaciones fue realizado en 1875 por el ingeniero A. Marco Martinez, como parte del proyecto general del ferrocarril de la rí­a de Bilbao a las minas Conchas.

Tras nueve años de dificultades y retrasos, la Sociedad Franco-Belga los inauguró junto con los muelles e instalaciones anexas el 3 de mayo de 1886.

Descripción

Como los instalados en la misma zona por otras compañí­as, los cargaderos vení­an a ser espigones de madera colocados en sentido perpendicular al muelle, que disponí­an de una plataforma con raí­les en pendiente, sustentada por pies derechos de madera de creosotada, arriostrados y clavados en el fondo de la rí­a. Los vagones cargados de mineral se desplazaban hasta el extremo de los cargaderos donde habí­a una plataforma móvil, sostenida por un castillete, en la que basculaban dejando caer su contenido por una vertedera hasta la bodega del buque. Cada cargadero tení­a una altura de 9,8 a 11,4 metros, y un calado de 5,6 metros; su capacidad de carga diaria era de 1500 toneladas. Los cargaderos eran atendidos por 18 trabajadores.

Entre 1889 y 1893 los cargaderos tuvieron que ser modificados para adaptarlos a los nuevos barcos, que poseí­an un tamaño mayor, por lo que hubo que aumentar el calado de la rí­a, elevando las plataformas de carga y ampliando la longitud de la vertedera para poder así­ acceder al centro aproximado de la manga de los buques.

En 1914, para aumentar el rendimiento de los cargaderos se decide sustituir la carga con vagones por otro sistema en el cual el mineral se centraliza en un gran depósito, servido por un tranví­a aéreo, que estarí­a situado entre los cargaderos 1 y 3, quedando el central anulado. De este depósito central, el mineral serí­a conducido por un sistema de cintas transportadoras hasta las vertederas de los nuevos cargaderos por las que se depositarí­a en los buques. La plataforma del nuevo cargadero estarí­a sustentada por una base de hormigón, hincada en el fondo de la rí­a, sobre la que irí­a una estructura arriostrada, metálica y de madera, con un brazo móvil.

Los cargaderos estuvieron en activo, con distintos propietarios, hasta la década de los años ochenta del siglo XX.

La construcción del viaducto de Rontegi, a finales de 1982, traerá consigo la demolición del cargadero n.º 1, a pesar de que se conservaba en buen estado. En esa época, el cargadero n.º 3 conservaba los tramos finales de la estructura de madera, la plataforma, restos de la instalación de la cinta transbordadora y la vertedera. Las partes metálicas se hallaban en peor estado, ya que el brazo basculante de la vertedera se reducí­a a un amasijo de hierros doblados y parcialmente desprendidos. En el año 2000 sufrió un incendio que terminó por arruinarlo, por lo que en 2002 ha sido restaurado por iniciativa de Bilbao Rí­a 2000.

Análisis

A finales del s. XIX y comienzos del XX, la producción de mineral de hierro con destino a la exportación obligó a la construcción de una serie de cargaderos en los márgenes de la rí­a que dieran salida a esta necesidad. En este contexto hay que entender el cargadero n.º 3 de la Compañí­a Franco-Belga, que ha sido uno de los pocos, entre los que se levantaron a iniciativa de diversas compañí­as mineras, que ha llegado hasta nuestros dí­as conservando gran parte de sus elementos originales.

5 Comentarios

  1. Luki Gómez

    Gracias por haberlo colgado. Como te habrás dado cuenta has puesto cragadero en vez de cargadero.
    Saludos

  2. Orgullo barakaldes

    En vez de cargadero, habria que poner «reproduccion» que nada tiene que ver con el original. Como todo en este pueblo que tiene que ver con el patrimonio se dejo que se pudriera hasta que se «quemo» y luego se reprodujo de forma chapucera como pasara con los chalet de la orconera. Tambien pasara con el unico cargadero que queda en pie se caera y luego nos queda el consuelo de ver las fotos de como era en los bonitos paneles que pone el ayuntamiento.

  3. Mitxel

    Total razón a lo indicado por Orgullo barakaldés, tanto en lo de «reproduccií²n» (referido a la fotografí­a) como al poco interés por el patrimonio. En alguna ocasión hemos escrito sobre la desaparición de los restos preindustriales; ahora ocurre lo mismo con los industriales. Al final, nuestra querida anteiglesia quedará roma de signos de su pasado histórico.

  4. lutxanako

    Tras sus promesas de conservarlo y visto que ni ardí­a ni se caí­a,han decidido tirar el ultimo chalet de Orconera. Aqui sin visos de que vayan a poner ni una triste reproduccion.

  5. Ezagutu Barakaldo

    Hay cosas que ocurren y de las que nadie se responsabiliza. Una pena la desaparición del último de los «chalets» sí­mbolo no sólo de un momento histórico clave en la historia de Barakaldo sino de una tipologí­a arquitectónica muy significativa.

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